sábado, 31 de marzo de 2012

LA CRISIS SIRIA Y EL IMPERIALISMO


DAMASCO ,SIRIA

Angel Villagrá

Marzo 2012

I.- El origen del conflicto.

La “primavera siria” no se inicia a principios del 2011 sino mucho antes: el 15 de septiembre del 2001. Ese día George Bush anuncia la lucha implacable contra los países del “eje del mal”.

-El 6 de Mayo del año 2002 John Bolton, a la sazón subsecretario de estado, anuncia las líneas maestras de la intervención.

-El 12 de diciembre de 2003 se vota la Syrian Accountability Act, una ley que permite al presidente atacar Siria sin autorización del Congreso.

-Se inicia la campaña de demonización del gobierno sirio.

-El proceso diseñado constaría de varias fases, siendo una de ellas la creación de grupos de resistencia armada (en “roman paladino”: mercenarios entrenados por especialistas militares occidentales).

-La financiación1, unos 2.000 millones de dólares si hemos de hacer caso a las declaraciones de agentes del Mossad, procedería de EEUU y las dictaduras teocráticas del Golfo, financiadoras a su vez de la “resistencia libia”

La implicación de Occidente ha sido tan evidente que el 8 de Julio del 2011 las embajadas de EEUU y Francia apoyaron la manifestación opositora en Hama, con la participación directa de los embajadores. En paralelo a estas graves injerencias, las calles de Damasco y numerosas ciudades son testigos de las mayores manifestaciones de apoyo al gobierno sirio en toda la historia del país.

Conviene subrayar que, como en Libia, muchas de las marchas de protesta de la oposición siria no exigían más democracia, sino la imposición de un Estado Islámico.

II.- La guerra de los medios de comunicación

Durante estos meses, los Medios se han referido habitualmente al gobierno sirio como el “régimen”, y han calificado invariablemente al presidente como “sátrapa” o déspota. Han dibujado una caricatura de Siria, haciéndonos creer que se trata de un país fanático, dirigido por un dictador corrupto y asesino. Y lo peor, la campaña de manipulación mediática nos quiere hacer creer que existe una oposición civil, masiva y desarmada (similar a lo ocurrido en Egipto y Túnez) que pide reformas democráticas al estilo occidental. Antes de la intervención ha sido necesaria una campaña de manipulación mediática que preparase el terreno.

Pero ¿es esto así? En nuestra opinión estamos ante una falsificación mediática de enormes proporciones. Porque la realidad es otra.

A diferencia de Libia, Siria ha sido siempre una nación (la “Gran Siria”) que se extendía por los actuales Líbano y Siria pero que quedó reducida por los colonizadores a las fronteras actuales tras las guerras mundiales.

*Siria es un país con un marcado sentido nacional, un Estado políticamente laico donde, hasta ahora, coexisten diversas confesiones religiosas (musulmanes sunnitas, maronitas, católicos, drusos, alawuitas, chiítas….).

*La forma del Estado es la de república desde 1963. La vigente Constitución lo define como República Democrática, Popular y Socialista basada en el socialismo árabe. Los principios de igualdad ante la ley, libertad religiosa y propiedad privada son preservados por la carta magna.

*La elección del presidente, que tiene un enorme poder y ha de ser obligatoriamente musulmán, se produce cada siete años (el actual fue escogido mediante referéndum en el año 2007). Cada cuatro años se escoge una Asamblea del Pueblo y un Consejo de ministros.

El actual presidente sirio, Bachar el-Assad, llegó al poder ante el vacío suscitado tras la muerte de su padre. Fue ratificado como presidente tras el referéndum (2007). Bachar el-Assad fue durante mucho tiempo unos de los líderes más populares del Medio Oriente. Su marcado antiimperialismo, su apoyo a las decenas de miles de palestinos que viven en su territorio y la ayuda prestada a los millones de iraquíes expulsados de su país le granjearon gran popularidad.

*En Siria hay pluripartidismo político, aunque en la práctica el dominante ha sido el partido Baaz, hasta la nueva Constitución, que les da plena autonomía respecto al Baaz

Algunos datos de la manipulación mediática:

*A comienzos del 2011 aparece en Facebook una página que bajo el epígrafe The Syrian Revolution 2011 convoca un “día de la cólera” para el viernes 4 de febrero. Curiosamente la convocatoria se hace en inglés y no en árabe. Al Jazeera se hace eco de la convocatoria y la amplifica. Pero, la propuesta de movilización resultó un fracaso.

El diario español El Mundo cubrió la noticia del “Día de la Ira” inventando la existencia de manifestaciones masivas contra el “régimen“. Pero fuentes islamistas recogidas por la CNN afirmaron posteriormente que el “Día de la Ira” en realidad se aplazaba para el mes de marzo.

*En el mes de mayo se producen manifestaciones en Latakia. El presidente sirio ordena que bajo ninguna circunstancia se utilicen armas de fuego. La policía interviene usando porras. Se les responde con fuego de armas automáticas y mueren 12 policías mientras otros quedan malheridos. Los medios occidentales fabulan una historia donde las fuerzas navales sirias han bombardeado la ciudad.

La agitación sube varios grados. Fuentes de la inteligencia rusa confirman la existencia de dos centros (uno en Hamburgo, el otro en Líbano) de producción de material visual al servicio de la oposición. Se pretende nutrir Internet con imágenes falsas montadas en estudio... Algunos de los vídeos que hemos visto en Internet son disturbios grabados en el Yemen y distribuidos por los medios como si hubieran sucedido en Damasco.

*Uno de los casos más groseros fue la esperpéntica historia de la bloguera Amina Abdallah, secuestrada y torturada supuestamente por la policía, por su condición de lesbiana. Gracias a la dirección IP de su ordenador se pudo comprobar que el verdadero autor del blog de Amina era un estadounidense de 40 años llamado Tom McMaster, participante en el congreso de la oposición siria pro-occidental que reclamó de Turquía una intervención de la OTAN. Su mujer y el diario The Guardian confirmaron la noticia, pero miles de crédulos internautas occidentales crearon grupos en las redes sociales para defender a este personaje inventado.

*Algunas ONG defensoras de los derechos humanos también han participado en la manipulación: Amnistía internacional y Human Rights Watch (HRW)2 inician una campaña internacional tras presentar el caso del asesinato de la joven Zaina Hosni, cuyo cuerpo, supuestamente, fue encontrado descuartizado después de ser “secuestrada, torturada y asesinada” por la policía. La prensa internacional utilizó el caso como “símbolo” de la oposición; a los pocos días la chica aparecía con vida desmintiéndolo todo: “Estoy viva”, anunció, “son los canales internacionales de televisión los que mienten. Me he animado a contarlo para que no me consideren muerta, ya que algún día quiero ser madre”. Se había ido de su casa por una disputa familiar. Ni Amnistía Internacional ni Human Rights Watch, que hicieron el ridículo, ni la gran prensa occidental reconocieron su error.

*La cadena Al-jazzera ha sido la punta de lanza de la desinformación.

Gracias a los papeles de WikiLeaks, se descubrió que su director Wadah Khanfar tenía estrechas relaciones con los servicios de inteligencia de EEUU. La grosera manipulación del caso sirio provocó dimisiones de periodistas importantes en la cadena. Así el ex corresponsal en Líbano, Ali Hashem, acusó a la dirección de la cadena de manipular información en la cobertura del conflicto en Siria, motivo por el cual el propio periodista decidió dimitir. En una entrevista con la cadena rusa Rossiya 24, Hashem afirmó que las protestas en Siria no han sido pacíficas y que entre los manifestantes ha habido personas armadas desde el mismo inicio de la crisis

El ejemplo más burdo fue la cobertura de las manifestaciones del 1º de mayo en Moscú. Al-Jazzera las presentó como si fueran anti-gobierno sirio; fueron contratados actores para ser entrevistados como supuestos opositores al “régimen”. Los medios rusos no tardaron en desmontar y denunciar el montaje.

*El 4 de noviembre la UE clausuró la agencia privada de noticias Cham Press, el diario Al-Watan y el canal Addounia en un incalificable ataque al derecho de expresión; eran medios críticos con el gobierno sirio, pero se negaban a tergiversar los hechos tal y como pretendía la UE. El coro de medios occidentales no se ha pronunciado frente a este atropello, aunque siguen describiendo los recientes acontecimientos en Siria como un “movimiento de protesta pacífica” contra el Gobierno de Bashar el-Assad.

*El 5 de diciembre la Red Voltaire informó que fuentes periodísticas francesas afincadas en Siria habían podido constatar que buena parte de los civiles supuestamente asesinados por el ejército sirio estaban vivos. Sus nombres fueron sacados de la guía telefónica, algunos de ellos han aparecido en la TV siria demostrando así su existencia.

Y es que a Occidente sólo llega información de una única fuente: el Observatorio Sirio de Derechos Humanos con sede en Londres. Sus responsables son anónimos. ¿Qué valor pueden tener sus afirmaciones si no se confrontan con otras fuentes?

Todos estos datos ponen de manifiesto la intoxicación mediática que sufrimos. La guerra mediática es tan importante como la guerra en el campo de batalla, porque el verdadero enemigo es la opinión pública de cualquier país, y su engaño y confusión se convierten en algo esencial para librar una guerra colonial no popular.

“….. Como las invasiones de Iraq y Afganistán, el ataque contra Siria e Irán requiere de los gobiernos occidentales, inyecciones negativas permanentes para influir sobre los lectores y los espectadores; ésta es la esencia de la propaganda occidental, de la que rara vez se habla”.

III.- La presencia de mercenarios extranjeros.

La realidad de lo que viene ocurriendo en Siria es bien distinta. Desde el comienzo, la existencia de grupos armados ha sido una constante en el caso sirio. Los casos libio y sirio, como antes lo fue el caso iraquí, responden a patrones similares.

Esa realidad habla de que estamos ante un conflicto provocado y mantenido por la intervención exterior que, a través de la violencia, sostiene una guerra de baja intensidad, disfrazada de guerra civil. Todo lo que está pasando en Siria responde a un proyecto diseñado y planificado perfectamente. La llamada oposición ha dispuesto desde los primeros meses de armas sofisticadas, de armamento pesado anti-blindados.

En Siria, asistimos a una guerra impuesta, que busca legitimación moral en las primaveras árabes, pero que realmente es una guerra de agresión que utiliza mercenarios libios, sudaneses, yemeníes…etc. Como prueba, la Vanguardia informaba, a primeros de Febrero que ‘aviones de carga de la OTAN estaban trasladando a los aeropuertos del sur de Turquía a centenares de mercenarios’

En esta perspectiva coinciden distintos testimonios:

a) Delegaciones de partidos de la oposición turca que visitaron este invierno las ciudades de Aleppo, Damasco y Latakia. Birgul Ay man Guler, coincidieron en señalar que la situación real en Siria dista mucho de ser la imagen proyectada por los medios occidentales. Reconoce la existencia de enfrentamientos en el interior del país, pero los achaca a la “actividad de grupos terroristas”.

b) Testimonios de periodistas independientes. Por otra parte, el periodista turco Aíslan Bulut, que visitó el país con una delegación de periodistas, señaló que durante su estancia en Hama obtuvo información, de fuentes fiables y objetivas, de cómo grupos armados atacaron el centro de la ciudad, bancos, hospitales y comisarías. La intervención de las fuerzas de seguridad sirvió para que la prensa occidental enviara la noticia inventada de que el ejército había bombardeado el centro con artillería pesada, aviación y tanques. Cosa que, según el periodista, no ocurrió en absoluto.

Por su parte, el escritor norteamericano Webster Tarpley manifestaba a la televisión rusa Russia Today que los civiles sirios han de hacer frente a escuadrones de la muerte, a francotiradores que asesinan a civiles en las manifestaciones con intención de incrementar la violencia en el país.

c) El demoledor Informe de la Misión de la Liga Arabe.

Como es conocido, la Liga Árabe, organismo controlado por los países más feudales de la península arábiga, envió una Misión de Observadores para saber qué estaba realmente pasando en Siria. Cuando los 160 observadores, tras un mes de investigaciones sobre el terreno, emitieron su informe… ¡sorpresa! El informe no se ajustaba a la línea oficial de la Liga Árabe, que postulaba desde meses atrás que el “malvado” era Bashar al-Asad, cuyo gobierno estaba reprimiendo y matando a su propio pueblo.

En el Informe se dice, entre otras cosas,

*-que en Siria existe una entidad armada que se enfrenta al ejército y la policía,

*-que grupos opositores armados han perpetrado acciones violentas, asesinatos y actos de terrorismo contra la población civil y las fuerzas de seguridad, colocando bombas en un autobús civil, en un tren que transportaban diesel, en autobuses de la policía y en puentes y canalizaciones, así como también en un oleoducto. Todos recordamos los coches-bombas ante edificios de la policía el 17 y 19 de Marzo,

*-que el gobierno de Assad, además de reprimir la rebelión se muestra dispuesto a colaborar para alcanzar la paz. De hecho, aprobó una ley de amnistía general que liberó a 7000 personas;

*-el Informe critica la desinformación que habla de múltiples ataques por cualquier punto del país, por no corresponderse con la verdad.

Visto su contenido, el Comité ministerial de la Liga Árabe aprobó el informe, con cuatro votos a favor (Argelia, Egipto, Sudán y el miembro del CCG: Omán) y un solo voto en contra, Qatar, que está ahora presidiendo la Liga Árabe por haberle comprado su turno a la Palestina. A pesar de lo cual el Informe se ha ocultado, no se ha traducido oficialmente al inglés, y se ha prohibido su publicación. La Comisión de Observadores ya no ha sido enviada a Siria.

IV.- Evolución del conflicto

Así que, si en contra de la narración que se nos ofrece por parte de los medios, la existencia de grupos armados es una constante desde el comienzo del conflicto en el caso sirio; si estamos en una fase de guerra no convencional, con presencia de mercenarios y de fuerzas especiales que buscan desestabilizar el régimen, la pregunta que todos nos hacemos es ¿cómo evolucionará el conflicto?

Siria, como hemos señalado, es una pieza clave en el proyecto de reconfiguración geoestratégica de Oriente Medio, según los intereses de EEUU y la OTAN, en una operación político-militar que abarcaría desde el norte de África hasta Asia central.

Para conseguirlo, el imperialismo no tienen problema en aliarse a sectores confesionales integristas mientras no cuestionen el modelo neoliberal. Occidente no cuestiona las dictaduras medievales de Arabia Saudita, Qatar o Barhein; en cambio pretende destruir los dos únicos países laicos de Oriente Medio

La guerra contra Siria puede fácilmente evolucionar hacia una guerra de la OTAN y Estados Unidos contra Irán. El doble veto de Rusia y China en el Consejo de seguridad de la ONU ha evitado hasta ahora la acción militar. Pero la situación es extraordinariamente tensa en la zona. Al envío de dos portaviones y su escolta por los EEUU, Rusia ha respondido enviando unidades de guerra electrónica de la flota del Mar Negro, un portaviones ruso y su escolta que ya están en la costa siria. Para Rusia su base militar en Tartus es vital por su carácter estratégico.

Por otro lado, los norteamericanos están ya difundiendo la teoría de que aún sin aprobación del Consejo de Seguridd ONU, se podría legitimar una intervención armada. Bastaría –dicen- una Resolución de la Asamblea Gral. que condenara moralmente la violencia desarrollada en Siria, cuya responsabilidad sería atribuida principalmente al Gobierno.

Además, los nuevos papeles de Wikileaks, (27 Febrero 2012) obtenidos tras el ‘hackeo’ de un correo de la empresa estadounidense Stratfor, desvelan claramente que la OTAN está detrás de la guerra. Los cables muestran que no solo han apoyado materialmente y entrenado en el exterior a grupos de terroristas en sabotajes y guerrilla urbana, sino que efectivos militares de EE. UU., Reino Unido, Francia y Turquía, entre otros países, se encuentran ya en Siria y están entrenando a las grupos armados de la oposición, es decir que la supuesta guerra civil está dirigida sobre el terreno por comandos militares y mercenarios (que ahora llaman “contratistas”) de países de la OTAN, principalmente Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

Lo que está en juego en la crisis siria son tres grandes retos

A) Una reconfiguración de Oriente Medio, y en particular de Siria, donde se pretende implantar un gobierno débil pro-occidental, que facilite al ataque sobre Irán. B) Una expansión de Israel que pasaría a controlar toda la costa mediterránea, además del sur de Siria (Altos del Golán) y de los acuíferos libaneses. C) Una posible IIIª guerra mundial, por el choque de intereses entre Occidente y el bloque Rusia-China, juntos o separados, para controlar los recursos naturales de Asia Central (Eursasia)

Sea cual sea el desenlace, hemos de afirmar que nos encontramos ante una nueva guerra imperialista, de esas que nos venden como intervenciones humanitarias, pero cuyo objetivo real es, simplemente, dominar el mundo, aprovecharse de sus recursos o de su posición estratégica y someter a la población al sistema único de organización económica, política y cultural, el neoliberal capitalista.

Pues, en efecto, los dos grandes móviles de todas estas injerencias extranjeras en países de la Periferia son: el control de las y materias primas y los recursos energéticos, en especial gas y petróleo, y el dominio geoestratégico del mundo para ejercer la hegemonía total sobre el planeta.

V.- Nuestra respuesta ante la guerra.

El silencio de la izquierda ante la crisis de Siria ha sido clamoroso. Nada ha salido de Europa excepto el apoyo indirecto a los países occidentales. Ni pacifistas ni izquierdistas, ni izquierdas alternativas. Ni el Partido de la Izquierda Europea ni alguno de sus componentes. Parece que la propuesta política de la izquierda se adopta a golpe de “informativos”.

También los intelectuales y artistas han desaparecido del campo de la crítica. Los dirigentes sindicales ni están ni se les espera, ellos también se han manifestado a favor de la intervención.

Frente a ello hemos de recuperar la dignidad de la rebeldía contra la violación del derecho internacional y contra el terror del imperialismo. Ni por activa ni por pasiva se puede ser cómplice de un crimen. Frente a la OTAN solo podemos exigir su disolución. No puede haber posiciones neutrales frente al exterminio de los pueblos. Decir “Ni OTAN Ni Al-Assad” es decir en la práctica “Sí a la OTAN”.

A esa indignación, a esa lucha estamos llamados todos los que aborrecemos la fuerza salvaje de las armas y la ambición de poder universal de los más poderosos! ¡No podemos permanecer pasivos, indiferentes o confundidos ante esta barbarie belicosa que amenaza con llevar al mundo a una hecatombe planetaria¡

Denunciar y combatir el expolio planetario del Capitalismo exige, también la lucha contra las guerras imperialistas, porque el militarismo a ultranza de EEUU, la UE y la OTAN es la manifestación más sangrienta y descarnada del capitalismo neoliberal. Hemos de pasar de la indignación a la acción militante práctica

Para encauzar la rebeldía contra ese sistema de dominación planetario que trata de uniformizarnos y de anular nuestra capacidad crítica, tenemos ante nosotros dos retos:

1º.- Mantener conductas hipercríticas frente a los acosos mediáticos. Hoy las guerras se libran en los periódicos y en la TV. ¡No seamos sus blancos dóciles! ¡Busquemos info. alternativa vía Internet!. Articulemos Grupos de trabajo dedicados al análisis de los conflictos que hagan posible la celebración de talleres, debates,… etc.

.- Y, desde luego, movilizarnos contra la guerra.

a)-Por la retirada de las tropas españolas de todas las misiones de la OTAN o

la ONU, aunque se disfracen como ‘misiones humanitarias o de paz’ (Líbano, Kosovo,

Haití);

b)- Por la salida de la OTAN y el desmantelamiento de las bases militares

c)-Por la reorientación del presupuesto militar hacia el gasto social. Nuestro presupuesto militar ordinario ronda los 26.000 millones. Además, en los últimos años, venimos realizando grandes inversiones en armamento ultramoderno que se camuflan en los Presupuestos como I+D civil (vía Mtº Industria): los cazas Eurofighter, tanques Leopard, Fragatas f-100, Submarinos S-80,…etc. A causa de ello y de los gastos militares ordinarios, el Mtº de Defensa acumula una deuda de 34.000 millones Eu.. (**)

Es un insulto a la dignidad popular gastar esos miles de millones para sembrar el dolor y la muerte. Más aún cuando se reducen los salarios y se recortan los Servicios Sociales básicos

sábado, 24 de marzo de 2012

GRAN POTENCIA EN PORTUGUÉS

 

ortada :: Economía

   Dilma Ruseff,Presidenta de Brasil

24-03-2012

Brasil declara la guerra monetaria a Europa y EEUU

Raúl Zibechi

La Jornada

La entrevista entre Dilma Rousseff y Angela Merkel el pasado 5 de marzo en Alemania fue tensa y poco cordial. La presidenta de Brasil se viene quejando del tsunami monetario, como bautizó la política monetaria expansionista de Europa y Estados Unidos, que perjudica la industria de los países emergentes. Se despachó contra la política económicaespeculativa que impulsa la canciller alemana y advirtió que Brasil es una economía soberana y, por lo tanto, tomarátodas las medidas para protegernos (O Globo, 5 de marzo).

El objetivo de Rousseff fue demostrar que los países centrales están tomando medidas proteccionistas, a las que consideró una forma artificial de protección del mercado. Hasta se permitió darle lecciones a la alemana: Es importante que los países desarrollados no hagan políticas monetarias expansionistas, sino políticas de expansión de las inversiones, porque eso mejora la demanda interna.

En su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos del Senado, el ministro de Haciendo Guido Mantega dijo que si Brasil no hubiera tomado medidas para evitar una revaluación del real la cotización del dólar habría caído hasta 1.40 (hoy es de 1.80) y toda la industria brasileña ya estaría quebrada, no tendría condiciones de competitividad y no conseguiría exportar nada (Agencia Brasil, 14 de marzo de 2012). El ministro recordó que los países del norte inyectaron 9 billones de dólares en la economía, y que ante la devaluación de sus monedas, que considera una guerra monetaria, Brasil no puede hacer el papel de tonto.

Hasta ahora la principal medida, además de la compra masiva de dólares por parte del Banco Central, consiste en la ampliación del impuesto a las operaciones financieras, de 6 por ciento a las transacciones a menos de cinco años, y no a dos como antes. El que quiera que tome préstamos a más de cinco años, que son más saludables al ser para inversiones, dijo Mantega, al anunciar que se profundizarán medidas para impulsar la industria y las exportaciones.

Apenas conocerse la noticia, el Financial Times, vocero del capital financiero internacional, tituló que Brasil declaró laguerra de divisas contra Estados Unidos y Europa. El artículo finaliza advirtiendo sobre guerras comerciales masivas en el horizonte como resultado de las políticas en curso (Financial Times, 1º de marzo de 2012).

En el mismo momento que el gobierno brasileño ingresaba en la guerra de divisas, la Casa Blanca suspendía el contrato que había ganado la brasileña Embraer en una licitación de 20 aviones de ataque Super Tucano por 355 millones de dólares para la fuerza aérea de Estados Unidos. Si Embraer lograba ingresar en el selecto grupo de proveedores de la principal fuerza aérea del mundo, se hubiera consolidado como industria aeronáutica militar. Embraer es la tercera empresa del mundo en aviones civiles, detrás sólo de Boeing y Airbus, pero recién este año consiguió ingresar en la lista de las 100 mayores empresas militares del mundo, ocupando el puesto 94 (O Estado de Sâo Paulo, 27 de febrero de 2012).

La cancillería brasileña, habitualmente comedida, no ocultó su desagrado, en especial por el momento y la forma, semanas antes de la visita oficial de Rousseff a Wahington. Pero el dato mayor es otro: la cancillería asegura que esa decición no contribuye a la profundización de las relaciones entre los dos países en materia de defensa (Valor, 2 de marzo de 2012). Este año Brasil decidirá la compra de 36 cazabombarderos de última generación, y lo hará entre el Rafale de la francesa Dassault y el F-18 Super Hornet de la estadunidense Boeing. La preferencia siempre fue por el Rafale, aunque es mucho más caro, porque Francia asegura una completa transferencia de tecnología, sin precedentes en la industria militar.

En septiembre de 2009 el presidente Lula firmó un acuerdo de cooperación militar por el cual Brasil ya comenzó la construcción de submarinos convencionales y nucleares, y de helicópteros militares, aplazando por el momento la compra de los cazas. El acuerdo convierte a Brasil en potencia industrial-militar y parte del selecto grupo de países capaces de fabricar submarinos nucleares y cazas de quinta generación. Algo que no es del agrado de Washington.

Dos hechos nuevos deben constatarse. En las relaciones entre Brasil y los países del norte hay un nuevo tono. El modo como Rousseff encaró a Merkel habla por sí solo. Los países desarrollados quieren canibalizar a los emergentes, dijo la presidenta, lo que no vamos a permitir. En el terreno militar es igual. El jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, general José Carlos de Nardo, habló el 20 de marzo ante 44 oficiales que pasaron a desempeñarse en el Ministerio de Defensa: No hay lugar para conflictos en América del Sur. Podemos enfrentar pequeñas crisis en nuestras fronteras, que resolveremos con el traslado rápido de efectivos (Ministerio da Defesa, 20 de marzo de 2012).

Agregó que el continente posee abundancia de hidrocarburos, recursos hídricos, producción de alimentos y biodiversidad, y que el papel de Brasil consiste en contribuir en el proceso de disuasión continental contra la codicia de las potencias extranjeras. Más claro, imposible. Cuando un país del tamaño de Brasil decide ingresar en una guerra como la monetaria, es porque está preparado en todos los terrenos para afrontar las consecuencias.

El segundo hecho es que la región camina a marchas forzadas hacia una creciente convergencia política, económica y financiera. La guerra monetaria en curso es apenas el anticipo de la división del mundo en bloques comerciales, en un ambiente de crispado proteccionismo que comenzaría a plasmarse hacia finales de este año (Geab No. 57, septiembre de 2011). La Unasur puede comenzar a debatir, en cualquier momento, sobre una moneda común, por la necesidad de defenderse en un mundo de creciente inestabilidad que está buscando alternativas al dólar

domingo, 18 de marzo de 2012

EL DRAMA SIRIO ES MUY SERIO

Santiago ALBA RICO Filósofo
Bashir Al Assad PRESIDENTE DE SIRIA

Cuando se cumple un año desde las primeras protestas en Deraa, puede decirse, con el escritor libanés Jalil Issa, que «todo el planeta está contra la revolución siria». Para comprender la situación, basta quizás con describir a los actores en orden de aparición en escena:

1. Una dictadura feroz transmitida por vía sanguínea que durante 42 años ha reprimido, encarcelado y torturado a su pueblo y que en la última década, además, lo ha empobrecido mediante políticas liberalizadoras que han puesto el 50% del PIB en manos del 5% de la población. Su alianza con Irán y Hizbulah y su beligerante retórica antiisraelí no deben hacer olvidar la ausencia de tensiones en la frontera con Israel ni la renuncia siria a reclamar los Altos del Golán; tampoco las declaraciones de Rami Majluf, el primo millonario de Al-Assad, el pasado mes de mayo a «The New York Times»: «no habrá estabilidad en Israel si no se logra la estabilidad en Siria». Durante meses, las manifestaciones han exhibido pancartas recordando el entreguismo del régimen: «Dispara contra Israel, no contra tu pueblo».

2. Un pueblo -o una buena parte de él- que pidió primero justicia, luego reformas, luego la caída del régimen y ha recibido siempre disparos, torturas y prisión como respuesta. Autoorganizado en las llamadas Coordinadoras Locales (tansiqat), durante meses reivindicó el carácter pacífico de las protestas, la unidad de la nación por encima de los sectarismos y el rechazo de toda intervención extranjera. Hoy miles de sirios siguen saliendo a la calle desarmados a protestar, pero la brutalidad del régimen y la respuesta militar del Ejército Libre de Siria (ELS) han cambiado la situación. Mientras la división sectaria extiende su sombra sobre el país, muchas de estas coordinadoras ciudadanas piden abiertamente una intervención exterior.

3. Una oposición dividida y que cada día se divide más, dominada por el Consejo Nacional Sirio, ya roto en pedazos y que solo Libia ha reconocido como «legítimo representante del pueblo sirio». Controlado desde el exilio por los Hermanos Musulmanes, la apuesta cada vez más impudorosa del CNS por la intervención militar destruye toda posibilidad de entendimiento con la Coordinadora Nacional en Defensa de la Democracia, el otro gran grupo opositor, liderado por Haythem Manaa y del que forman parte organizaciones y partidos marxistas y de izquierdas. Esta división hace que las tansiqat del interior confíen cada vez más en el ELS y menos en las organizaciones políticas.

4. Una serie de potencias globales y subpotencias regionales, siempre presentes en la zona, a las que la revolución siria ha obligado a modificar sus procedimientos de intervención. Están Qatar y Arabia Saudí, al mismo tiempo reñidos entre sí, que quieren a toda costa la intervención militar y tratan de imponerla a través del reaccionario Consejo de Cooperación del Golfo y de la inútil Liga Árabe.

Están EEUU y la UE, que no quieren la intervención y se resisten incluso a armar de manera pública a los rebeldes, pero que minan desde dentro el régimen -con la más que probable presencia de consejeros militares e instructores de la OTAN- mientras apuestan ya claramente por una «solución política», aliviados de la respuesta rusa y china en la ONU (que les ha permitido no hacer lo que no querían hacer y además desprestigiar a dos potencias rivales).

Está Turquía, que abandonó en abril su firme alianza con el Gobierno sirio para pasar a apoyar un «cambio de régimen» que se ajuste, en el marco de la llamada Primavera Árabe, a su nueva política exterior neootomana.

Está Israel, aterrorizado frente a la inestabilidad creciente y que satisface su deseo frustrado de atacar Irán bombardeando Gaza, forma contundente, pero menor, de recordar su existencia.

Pero están también China y Rusia, quienes sostienen al régimen de Al-Assad en defensa, no de la paz y la soberanía nacional, sino de sus propios intereses. Rusia arma al poderoso Ejército sirio y protege su única base naval del mediterráneo en Tartus, lo que le lleva a ser tan selectivo e hipócrita en su discurso como lo son EEUU y la UE: «Siria y Yemen son completamente distintos y los intereses de Rusia en Yemen también», justificó un diplomático ruso las decisiones casi contemporáneas de apoyar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Yemen y de vetar, en cambio, la relativa a Siria.

Y están finalmente Hizbulah e Irán, que no se limitan a prolongar la propaganda del régimen sobre la «conspiración exterior»; más allá del incuestionable asesoramiento directo, es también probable -como denuncia la web de la resistencia iraquí o el líder opositor sunní Ahmed Alwani- que Irán esté mandando a Siria milicias del aliado Ejército del Mehdi para apoyar militarmente la represión.

5. El ELS, constituido el pasado mes de noviembre a partir de desertores del Ejército sirio y todavía mal armado, pero cuya existencia misma marca un punto de no retorno en la evolución del conflicto. Nadie puede poner en duda el derecho a la autodefensa armada del pueblo sirio, pero la militarización de la revolución, como recuerda bien el opositor Michel Kilo, da razón a la propaganda de la dictadura, justifica el aumento de la represión y, sobre todo, desciviliza las protestas, que se convierten en el instrumento y no en el centro de la revolución. Junto al ELS, otros grupos armados, islamistas o seudoislamistas, estarían también operativos sobre el terreno, alimentando los resentimientos sectarios (suníes contra alauíes) y tiñendo los enfrentamientos de la ferocidad criminal propia de las luchas fratricidas.

6. Desde el principio y desde hace ya un año, unos medios de comunicación occidentales que han manipulado y tuneado la verdad (la dictadura y las protestas populares) para justificar o inducir una intervención militar; y unos medios de comunicación internos -la agencia SANA o la televisión Dunia- cuya propaganda infame ha sido clonada acríticamente por muchos de los medios llamados alternativos. Entre unos y otros, la sensatez ha encontrado un hueco muy pequeño, más bien en periódicos árabes (como «Al-Ajbar» o «Al-Quds»), donde el reconocimiento de la legitimidad de las luchas populares no ha impedido un verdadero debate sobre el papel de la oposición, los peligros de la militarización y la amenaza de la intervención imperialista.

Cuando se cumple un año del comienzo de la revolución siria, podemos decir que la revuelta original ha sido completamente rebasada por los demonios geoestratégicos que ha desencadenado. Como demuestran tanto las últimas declaraciones de Juppé o de Clinton como la posición de Rusia y China, o la misión de Kofi Annan y la reunión en Túnez de los llamados Amigos de Siria, si algunos buscan una voladura controlada del régimen nadie quiere una intervención y mucho menos que triunfe una revolución.

Todos están de acuerdo en que lo más conveniente es presionar a las partes para que negocien una transición consensuada que neutralice al mismo tiempo las amenazas del islamismo radical y las amenazas de la democracia verdadera. Todos están de acuerdo en que es mejor que mueran cinco, diez, quince mil personas antes que abrir la caja de los truenos. O como explica con amargura Yasin Al-Hajj Saleh, escritor marxista encarcelado durante años en las prisiones del régimen, la dictadura construyó durante cuatro décadas una especie de «sociedad-bomba» que no se puede «revolucionar» en favor de la libertad y la justicia sin hacer saltar por los aires todo el orden regional y quizás mundial. Entre tanto, esta lógica del país-bomba, aceptada por todos, de derechas y de izquierdas, ha llevado a Bashar Al-Assad a creer, quizás sinceramente, que matando, torturando y encarcelando a miles de personas está defendiendo la paz; y que cuantas más personas mate, torture o encarcele más y mejor está sirviendo a la causa de la humanidad. A eso se dedica con toda abnegación y disciplina.

Por el momento, un año después, la obstinación criminal del régimen y la intervención sorda de las potencias más reaccionarias del Golfo (tanto suníes como chiíes) está a punto de convertir a Siria en la tumba, al menos provisional, de la Primavera Árabe, en la fosa común del nuevo espíritu panárabe que ella había despertado y en el pudridero de la alianza panislámica surgida en la última década en torno a la resistencia palestina. ¿También quizás en la fuerza centrípeta de la descomposición regional y en el núcleo atómico de una nueva guerra mundial?

Si «Siria es un mundo reducido que lleva en sí todas las contradicciones del mundo en su conjunto», puede que haya que aceptar que las cosas no pueden ni deben ocurrir de otro modo; que hay pueblos, en efecto, a los que no se puede permitir que pidan democracia y justicia social; y que la paz mundial depende de un complicado juego de tetris en el que hay que estar todo el rato encajando diferentes dictaduras y diferentes intereses multipolares, procurando que los pueblos irresponsables no desbaraten los ajustes. Puede que esto sea así. Puede que la derrota de la revolución siria sea la mejor noticia que puede recibir el mundo en estos momentos.

Pero esta barbaridad de hecho -si aceptamos su facticidad- debería al menos obligarnos a reflexionar y a plantearnos una cuestión al mismo tiempo de programa y de principios. Si vivimos en un mundo tan endiabladamente frágil, tan atrozmente configurado, tan irracio- nalmente concebido que no admite compatibilidad alguna entre las demandas de los pueblos y la paz mundial; en un mundo tan impermeable a la política que en él la defensa de la razón común, la ética común y la justicia común solo pueden conducir a la catástrofe o incluso al apocalipsis; en un mundo hasta tal punto contradictorio en su raíz con la civilización misma que el único mínimo acuerdo que se puede alcanzar para garantizar la supervivencia del planeta es el de sostener una dictadura y sacrificar al pueblo que la combate; si vivimos, en fin, en un mundo así, tan tajantemente de derechas, tan del gusto de EEUU y sus aliados, en el que hay lugares donde no se puede y, aún más, no se debe defender ningún principio, ¿qué querrá decir ser de izquierdas? ¿Cuál es el programa de la izquierda para un mundo sin principios?

Si no hay ninguna manera, aquí y ahora, de defender la democracia y la justicia social en Siria, si lo mejor que podemos hacer (todos de acuerdo: Qatar, Arabia Saudí, Turquía, EEUU, la UE, Israel, China, Rusia, Irán, pero también Venezuela y Cuba) es abortar su revolución, ¿qué puede proponer la izquierda a los sirios? ¿La «estabilidad» anterior al 15 de marzo de 2011?

Puede que estemos ayudando a salvar el planeta. Puede. Ahora queda saber qué pinta la izquierda en un planeta así. Y queda explicárselo a los sirios que se están jugando la vida irresponsa- blemente, sin comprender los problemas que están generando con su coraje.

sábado, 17 de marzo de 2012

FRANCIATREN

 

PIERRECORPS

Hacia el servicio público

FRENTE A TANTOS ECONOMISTAS EUROPEÍSTAS Y CORRUPTOS, ADEMÁS DE INSPORTABLEMENTE VANIDOSOS,  DESDE GATONEGRO APOSTAMOS SIN MIEDO POR LO PÚBLICO DE LO QUE EL TREN ES, JUNTO CON EL ABASTECIMIENTO DE AGUA, UNO DE SUS MÁS POTENTES SÍMBOLOS. ENTRE TANTOS AVATARES SEGURAMENTE SERÁ FRANCIA EL PAÍS CON MAYOR VIVENCIA POR UNA SOCIEDAD NO ECONÓMICA, NO MERCANTIL QUE CUNDA EL EJEMPLO.

lunes, 12 de marzo de 2012

Ascenso militar Chino

 

UNIDAD NAVAL  DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA

 

 

Fuente editorial de  El País de 12 de Marzo del 2012

Coincidiendo con la última celebración de la Asamblea Nacional Popular antes del cambio de liderazgo que en noviembre convertirá en líder de China al actual vicepresidente Xi Jinping, Pekín ha anunciado que este año aumentará su gasto en defensa en un 11,2%, hasta un total equivalente a 81.000 millones de euros. El Pentágono y otros expertos calculan que puede ser, en realidad, un 50% más. No parecen cifras dignas del "ascenso pacífico" al que aluden los dirigentes chinos. En todo caso, este gasto está en progresión constante desde hace dos décadas, se ha duplicado entre 2005 y 2011 y puede volver a hacerlo de aquí a 2015. Todo ello cuando Obama ha anunciado una reducción de un 5% en su presupuesto militar y el traslado de una parte del poderío militar de Estados Unidos de Europa y Oriente Medio a Asia, lo que Pekín ha interpretado como una respuesta a China. De hecho, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres calcula que los gastos militares en Asia —de los que China representa un 30%— superan por primera vez a los de unos europeos obligados a reducirlos por la crisis.

Lo importante no es tanto el gasto total de China en defensa, sino sus prioridades armamentísticas: navales, aéreas y misiles nucleares de largo alcance. A lo que hay que sumar, porque no entran en estas cuentas, su notable capacidad para la ciberguerra y las armas antisatélites que pueden dejar ciego a cualquier adversario.

Está claro que China quiere defender unas líneas de aprovisionamiento por mar, de las que es absolutamente dependiente, y su riqueza humana e industrial concentrada en unas zonas costeras desprotegidas. Pero va más allá, avanzando paulatinamente hacia una capacidad de proyección militar acorde con unos intereses cada vez más globales. Sería importante que EE UU y China reforzaran los contactos y conocimiento entre sus militares, demasiado escasos en la actualidad, para evitar accidentes.

Ahora bien, también es significativo que, según los datos hechos públicos estos mismos días por el ministerio chino de Finanzas, los gastos en lo que llama "seguridad pública" (policía, seguridad del Estado, milicias, tribunales y cárceles), de unos 85.000 millones de euros, vuelven a superar a los dedicados a la seguridad exterior. ¿Realmente a quién teme más el régimen chino, a posibles adversarios exteriores o a su propia gente?

sábado, 10 de marzo de 2012

¿COMO EN 2003?

 

 

 

   Misil iraní de alcance medio
10-03-2012

Los límites menguantes del Imperio

Alberto Piris

República.com

Tras la desintegración del Pacto de Varsovia y de la URSS, EE.UU. se erigió como la única superpotencia imperial del planeta. Su poder militar era insuperable, capaz de derrotar a cualquier coalición que pretendiera desafiar su hegemonía; una red de bases militares abarcaba el planeta y la carrera de armamentos de tierra, mar, aire y espacio exterior, en la que se había empeñado con Moscú, había obligado al enemigo soviético a darse por vencido. El dólar era la moneda universal, la palanca definitiva con la que EE.UU. movía a su antojo el mundo económico y financiero. Su política exterior imponía la ley: los aliados de Washington acataban, con más o menos entusiasmo, sus decisiones, temerosos de mostrar cualquier síntoma de rebelión que provocara el desafecto imperial. Los autócratas y tiranos dóciles eran considerados “amigos” y conservaban el poder mientras no actuasen por su cuenta; por el contrario, los Gobiernos que no gozaban de la estima de Washington, fueran o no democráticos, habían de afrontar serias dificultades y, a la larga, tenían sus días contados.

El imaginario “dividendo de la paz”, es decir, los recursos que concluida la guerra fría quedarían libres para otras aplicaciones en beneficio general de la humanidad, no pasó de ser eso: imaginario. La dinámica imperial requería otro enemigo para que sus resortes (militares, industriales, diplomáticos, etc.) siguieran activos. Así que no hubo tal dividendo, sino una reconfiguración del sistema amigos-enemigos. La militarización de la política exterior de EE.UU. siguió marcando el camino, y varios fracasos fueron los hitos de una ruta equivocada, cuando no obcecada, elegida por los “neocons” que reinaban en Washington. Los atentados del 11-S marcaron el inicio de la paranoia, de la degradación de la libertad y los derechos humanos en aras de una supuesta seguridad frente al terror.

En esas estamos ahora, cuando el actual presidente de EE.UU., premio Nobel de la Paz sin haber hecho apenas nada para merecerlo, está poniendo al mundo al borde de la catástrofe, si merecen crédito las palabras que pronunció el pasado domingo ante la más poderosa organización proisraelí de EE.UU., el Comité América-Israel de Asuntos Públicos (Aipac, en siglas inglesas): “Estamos proporcionando a Israel la tecnología más avanzada y los productos y sistemas que solo damos a nuestros amigos y aliados más próximos. Que nadie se confunda: haremos lo que sea preciso para mantener la ventaja militar israelí, porque Israel debe tener la capacidad de defenderse por sí mismo frente a cualquier enemigo”. Y para dejar más claro el asunto, declaró: “El programa nuclear iraní es una amenaza capaz de unir la peor retórica sobre la destrucción de Israel y las armas más peligrosas del mundo. Un Irán con armas nucleares se opone totalmente a los intereses de seguridad de Israel, pero también a los de EE.UU.”. No hace falta decir más.

De ese modo, Obama compromete la libertad de decisión de EE.UU. al dejar en manos del Gobierno israelí la iniciativa para atacar a Irán, sabiendo que el poder militar del Imperio estará a su lado cuando lo haga. Y esto, aunque incurra en lo que Seumas Milne, el escritor y periodista británico, escribía en The Guardian Weekly (2-3-12): “Atacar a Irán sería una estupidez”. No solo una estupidez: sería también un error de efectos imprevisibles a corto plazo, dada la evidente arbitrariedad de la agresión. El hecho concreto es que Irán está rodeado de bases y tropas de EE.UU. y de países con armas nucleares (desde Israel a Pakistán), y es amenazado con un ataque demoledor, solo por el temor de que en un futuro impreciso podría llegar a poseer las mismas armas que otros países tienen hace ya tiempo, empezando por el presumible agresor: Israel.

Aun en el caso de que una cuidadosa y limitada elección de los objetivos a destruir evitara que la guerra se propagase por todo el Oriente Medio, solo se retrasaría en unos años el desarrollo de la industria nuclear iraní, pero el régimen deTeherán saldría reforzado ante una agresión exterior tan claramente injusta, con lo que, tarde o temprano, se volvería a la situación inicial.

Se ha avanzado tanto en la guerra verbal, que al peligro ya existente hay que añadir ahora el aspecto psicológico de la sensación de fracaso que se suele producir cuando los hechos no siguen a las palabras. No sería la primera vez en la Historia en que el cruce de amenazas y acciones hostiles previas conduce a una espiral sin retorno donde la guerra es inevitable.

Mejor acreditaría Obama su título de premio Nobel de la Paz si, en vez de contribuir a aumentar la tensión en Oriente Medio con su acatamiento de lo que decida en Jerusalén un Gobierno aquejado de paranoia sobre su seguridad, impulsara los deseables esfuerzos para crear en esta región una nueva zona libre de armas nucleares, como en Sudamérica o El Caribe. Contribuiría con ello a reducir tensiones y a alejar los motivos para nuevas guerras. También frenaría la degradación de un Imperio que, ansioso por acrecentar su influencia, se encuentra cada vez más encerrado en unos límites que su desacertada política exterior contribuye a estrechar, con lo que abre unos espacios que las potencias emergentes, encabezadas por China, pugnarán por ocupar, a la espera de alcanzar los primeros escalones del futuro ordenamiento planetario

viernes, 9 de marzo de 2012

Putin enloquece a Washington

 

 

 

LA RUSIA DE PUTIN

 

Pepe Escobar

Asia Times Online,

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Olvidad el pasado (Sadam, Osama, Gadafi) y el presente (Assad, Ahmadineyad). Se puede apostar una botella de Pétrus 1989 (el problema es la espera de seis años para recibirla) por el futuro previsible; el máximo espíritu diabólico de Washington –y de sus socios delincuentes de la OTAN y sus diversos socios de los medios de comunicación– no será otro que el presidente ruso Vladimir Putin, de regreso al futuro.

Y que no quepa la menor duda: a Vlad Putin le encantará. Ha vuelto exactamente adonde quiere estar: comandante en jefe de Rusia a cargo de las fuerzas armadas, la política exterior y todos los asuntos de seguridad nacional.

Las elites angloestadounidenses todavía se retuercen ante la mención de su legendario discurso de 2007 en Múnich cuando criticó al gobierno de George W Bush por su agenda imperial obsesivamente unipolar “mediante un sistema que no tiene nada que ver con la democracia” y su continua violación de las “fronteras nacionales en casi todas partes”.

Por lo tanto Washington y sus acólitos ya están avisados. Antes de la elección del pasado domingo, Putin incluso publicó su hoja de ruta. Lo esencial: no a la guerra en Siria; no a la guerra en Irán; no a los “bombardeos humanitarios” ni a las “revoluciones de color”, todo integrado en un nuevo concepto: “instrumentos ilegales de poder blando”. Para Putin el Nuevo Orden Mundial diseñado por Washington no tiene futuro. Lo que vale es “el principio consagrado de la soberanía de los Estados”.

No es sorprendente. Cuando Putin considera Libia ve las consecuencias gráficas, regresivas, de la “liberación” por parte de la OTAN mediante “bombardeos humanitarios”: un país fragmentado, controlado por milicias vinculadas a al Qaida; la atrasada Cirenaica separándose de la más desarrollada Tripolitania; y un pariente del último rey llevado para gobernar el nuevo “emirato”, para delicia de esos demócratas modélicos de la Casa de Saud.

Más elementos esenciales: no a las bases que rodean a Rusia; no a la defensa de misiles sin una admisión explícita y por escrito de que el sistema nunca tendrá a Rusia como objetivo; y una creciente cooperación con el grupo BRICS de las potencias emergentes.

En su mayor parte esto ya estaba implícito en la anterior hoja de ruta de Putin, su documento “Un nuevo proyecto de integración para Eurasia: el futuro en gestación”. Fue el ippon de Putin –adora el judo– contra la OTAN, el Fondo Monetario Internacional y el neoliberalismo de la línea dura. Ve una Unión Eurasiática como “unión económica y monetaria moderna” que se extienda por toda Asia Central.

Para Putin, Siria es un detalle importante (no solo por la base naval rusa en el puerto mediterráneo de Tartus que a la OTAN le encantaría eliminar). Pero el meollo del asunto es la integración de Eurasia. Los atlantistas enloquecerán en masa cuando invierta todos sus esfuerzos en la coordinación de “una poderosa unión supranacional que puede convertirse en uno de los polos del mundo actual y un eficiente vínculo entre Europa y la dinámica región Asia-Pacífico”.

La hoja de ruta opuesta será la doctrina Pacífico de Obama y Hillary. ¿Hasta qué punto es excitante el asunto?

Putin apuesta por el Ductistán

Putin encabezó casi en solitario la resurrección de Rusia como mega-superpotencia energética (el petróleo y el gas representan dos tercios de las exportaciones de Rusia, la mitad del presupuesto federal y un 20% del producto interno bruto). Por lo tanto hay que contar con que elDuctistán siga siendo clave.

Y estará centrado sobre todo en el gas; aunque Rusia representa al menos un 30% de los suministros globales de gas, su producción de gas natural líquido (GNL) es menos de un 5% del mercado global. Ni siquiera es uno de los diez productores principales.

Putin sabe que Rusia necesitaría mucha inversión extranjera en el Ártico –de Occidente y sobre todo de Asia– para mantener su producción de petróleo de más de 10 millones de barriles diarios. Y necesita llegar a un complejo y exhaustivo acuerdo de billones de dólares con China centrado en los yacimientos de gas de Siberia Oriental; el ángulo petrolero ya se ha cubierto mediante el oleoducto ESPO (siglas en inglés de Siberia Oriental-Océano Pacífico). Putin sabe que para China –en términos de asegurar la energía– este acuerdo es un contragolpe vital contra el tenebroso “pivoteo” de Washington hacia Asia.

Putin también hará todo por consolidar el oleoducto South Stream, que puede acabar costando 22.000 millones de dólares (el acuerdo de los accionistas ya se ha firmado entre Rusia, Alemania, Francia e Italia. South Stream es gas ruso entregado bajo el Mar Negro a la parte sur dela UE, a través de Bulgaria, Serbia, Hungría y Eslovaquia). Si South Stream tiene éxito, el oleoducto rival, Nabucco, estará jaque mate; una importante victoria rusa contra la presión de Washington y los burócratas de Bruselas.

Todavía está todo en juego en la intersección crucial de la geopolítica dura y el Ductistán. Una vez más Putin enfrentará otra hoja de ruta de Washington, la no exactamente exitosa Nueva Ruta de la Seda. (Vea US's post-2014 Afghan agenda falters, Asia Times Online, 4 de noviembre de 2011.)

Y luego tenemos la gran incógnita, la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO). Putin querrá que Pakistán sea miembro pleno, tal como China está interesada en incorporar a Irán. Las repercusiones serían trascendentales, como si Rusia, China, Pakistán e Irán coordinaran no solo su integración económica sino también su seguridad mutua dentro de una SCO fortalecida, cuyo lema es “no-alineamiento, no-confrontación y no-interferencia en los asuntos de otros países”.

Putin ve que con el control por parte de Rusia, Asia Central e Irán de al menos el 50% de las reservas de gas del mundo, y con Irán y Pakistán como virtuales miembros de la SCO, el nombre del juego se convierte en integración de Asia, si no de Eurasia. La SCO se desarrolla como una fuerza motriz económica y de seguridad mientras, paralelamente, el Ductistán acelera la integración plena de la SCO como un contragolpe para la OTAN. Los propios protagonistas regionales decidirán qué tiene más sentido – esto o una Nueva Ruta de la Seda inventada en Washington.

Que no quepan dudas. Tras la interminable satanización de Putin y la miríada de intentos de deslegitimar las elecciones presidenciales de Rusia, se encuentran algunos sectores muy encolerizados y poderosos de las elites de Washington y angloestadounidenses.

Saben que Putin será un negociador ultra duro en todos los frentes. Saben que Moscú aplicará una coordinación cada vez más estrecha con China: en la frustración de bases permanentes de la OTAN en Afganistán; en el apoyo a la autonomía estratégica de Pakistán; en la oposición a la defensa de misiles; en garantizar que no se ataque a Irán.

Será el demonio predilecto porque no podría haber un oponente más formidable a los planes de Washington en el escenario mundial, se llamen Gran Medio Oriente, Nueva Ruta de la Seda, Dominación de Espectro Completo o Siglo Pacífico de EE.UU. Señoras y señores, preparémonos para el estruendo.

Pepe Escobar es el autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su nuevo libro, recién aparecido, es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com .

Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Central_Asia/NC09Ag01.html

martes, 6 de marzo de 2012

¿Se 'merece' Obama un segundo mandato?

 

barack-obama

BARAK OBAMA

El diario británico The Guardian inquirió el pasado 6 de febrero a sus lectores digitales sobre su veredicto en torno a la ejecutoria de Obama. Un lector que respondía al apodo de “Overhead” ofreció la respuesta más contundente, sintética, fáctica y elocuente, que reproducimos a continuación

Durante su entrevista de la Superbowl el domingo [5 de febrero], Barack Obama afirmó que se 'merecía un segundo mandato'. Su petición se produjo en el momento en que su administración acaba de recibir un informe sorprendentemente positivo sobre empleo. ¿Están ustedes de acuerdo en que los esfuerzos del presidente son lo bastante buenos como para justificar otro mandato?

De: Overhead

Qué ha hecho Obama hasta ahora:

Anunciar una venta de armas por valor de 60.000 millones de dólares a la dictadura de Arabia Saudí, el mayor contrato de armamento de la historia

Reservarse el derecho a invocar "secretos de Estado" que protejan a la administración Bush de la persecución penal

Ocultar las visitas de ejecutivos del sector durante la elaboración de la legislación de la reforma sanitaria

Autorizar el asesinato de ciudadanos norteamericanos en el extranjero, una declaración sin precedentes de poder ejecutivo.

Censurar a los periodistas que cubrían la información sobre tribunales militares en Guantánamo

Batallar por la inmunidad del gobierno en los procesamientos por espionaje interno

Conceder contratos del Estado por valor de 250 millones de dólares a Blackwater [empresa de mercenarios presente en Irak]

Aumentar espectacularmente el uso de aviones no tripulados para bombardear Paquistán, con el resultado de centenares de víctimas civiles.

Reservarse el derecho a mantener en secreto la identidad de los presos del "terreno negro" de Bagram [basea aérea en Afganistán]

Adoptar duras medidas contra quienes revelan comportamientos ilegales desde dentro de la administración como ningún otro presidente en la historia

Utilizar bombas de racimo en Yemen, con el resultado de 14 activistas muertos, y 35 mujeres y niños

Continuar la política de Bush de bloquear la aplicación de la Ley de Especies en Peligro encaminada a detener el cambio climático

Otorgar permisos a BP y otras empresas petrolíferas, eximiéndolas de las leyes de protección ambiental

Presionar en favor de pruebas de ADN obligatorias para todos los detenidos por algún delito, independientemente de si han sido o no condenados

Aumentar espectacularmente el secretismo gubernamental, bloqueando más peticiones de la FOIA [Ley de Libertad de Información] en 2009 de las que Bush denegó en 2008

Llegar a un acuerdo secreto para liquidar la opción de atención pública sanitaria, mientras hacía campaña en su favor

Alcanzar un acuerdo para dejar fuera de la reforma de la atención sanitaria los servicios relativos al aborto

Seguir defendiendo la política de los militares de “no preguntes, no lo digas” [respecto a la homosexualidad en las fuerzas armadas] frente a los desafíos legales

Otorgar dispensas a 30 empresas, incluida McDonald's, eximiéndolas de la reforma de la atención sanitaria

Aprobar un rescate masivo de Wall Street a expensas del contribuyente

Nombrar al antiguo cabildero de Monsanto [multinacional agrícola de transgénicos], Islam Siddiqui, Negociador Agrícola Jefe de los EE.UU.

Alinearse con las compañías de servicios públicos en la demanda del caso para detener la emisión de gases de invernadero

Proteger con éxito a funcionarios de Bush para evitar su encausamiento por torturas

Presionar en favor de una condena de cinco años de cárcel para Charles Lynch, responsable de un dispensario médico de marihuana, legal de acuerdo con la legislación californiana

Proponer la congelación del gasto interior durante tres años, eximiendo de los Recortes al Pentágono y la Seguridad Interna (Homeland Security)

Sostener que el extendido uso de aviones no tripulados Predator es una forma justificable de autodefensa

Resucitar el sistema de armamento "Prompt Global Strike", [Ataque Global Fulminante] considerado demasiado controvertido por la administración Bush

Retractarse de su promesa de cerrar la prisión de Guantánamo

Reafirmar su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo

Prometer 30.000 millones de dólares de ayuda militar a Israel para la próxima década

Procesar con éxito al niño soldado Omar Khadr haciendo uso de pruebas obtenidas mediante tortura [1]

Conceder 27 dispensas a compañías petrolíferas que realizaron perforaciones en las semanas siguientes al desastre de Deepwater Horizon

Reservarse el derecho a denegar el hábeas corpus a los detenidos

Aligerar las restricciones al uso de niños soldados en África

Lanzar operaciones del FBI contra activistas antibelicistas en Chicago y Minneapolis

Utilizar una declaración firmada para ignorar los baremos laborales y medioambientales del FMI y el Banco Mundial

Apoyar al gobierno golpista de Honduras

Dar marcha atrás en su postura sobre reimportación de medicamentos para apaciguar a la industria farmacéutica

Retirar los cargos contra la CIA por haber destruido videos que documentaban la tortura de detenidos

Deportar a una cifra récord de inmigrantes indocumentados

Continuar la entrega de presuntos terroristas a países en los que podían ser torturados

Negarse a firmar el tratado que prohibía el uso de minas terrestres

Ampliar la Patriot Act [ley antiterrorista] sin modificarla en lo más mínimo

En modo alguno merece Obama o cualquier otro político, demócrata o repúblicano (o de su vil subproducto del Tea Party), una oportunidad de llegar al poder.

Nota del t.: [1] Omar Ahmed Khadr fue la primera persona condenada por crímenes de guerra cometidos durante su infancia desde la II Guerra Mundial. Ciudadano canadiense, tenía quince años cuando fue hecho prisionero por las fuerzas norteamericanas presentes en Afganistán y trasladado a la base aérea de Bagram, donde, según afirmó, fue obligado a confesar delitos de terrorismo mediante interrogatorios coactivos. En octubre de 2002 se le trasladó a Guantánamo y en octubre de 2010 se declaró culpable y recibió una condena de ocho años de la que no se descontó el tiempo pasado hasta entonces en prisión. Khadr es uno de los 21 detenidos que eran niños cuando se les encarceló en Guantánamo, el más joven de los cuales tenía 13 años.

Overhead es el seudónimo de un lector o lectora de The Guardian

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón