lunes, 30 de julio de 2012

Siria: La sonrisa y las manos rotas de Ali Farzat. Entrevista

 

 

ALEPO (SIRIA)

Alí Farzat · · · · ·

23/07/12

 

Ali Farzat fundó en 2011 el primer semanario satírico de Siria, Ad Domari [El farolero]. En agosto de ese mismo año sufrió una agresión por parte de las milicias de Assad, que le rompieron las manos. El incidente provocó la condena internacional del régimen sirio. A Farzat se le otorgó el Premio Sajarov, que concede el Parlamento Europeo, a la libertad de pensamiento. Lo entrevistó Vanessa Rousselot para SAMAR Media, como parte de una serie de encuentros con dibujantes de humor del mundo árabe.

Soy Ali Farzat, de la ciudad de Hama, en Siria, donde el río corre aguas arriba, a diferencia de otros ríos. Por esa razón, nosotros, los de Hama, vamos contracorriente. Yo llegué a Damasco a principios de los 70, donde trabajé para varios periódicos y revistas. Dibujaba  viñetas sin palabras. Hablaba en todos los idiomas sin hablar ninguna lengua.

El primer dibujo…

Cuando tenía doce años, envié mi primer dibujo a un periódico llamado Al Ayyam, antes de la llegada al poder del partido Baaz, que cerró todos los diarios de propiedad privada. Mi viñeta se refería a los acuerdos de Evian sobre Argelia.  Me llevé una sorpresa al ver que, tres días más tarde, mi viñeta aparecía en portada. No daba crédito. Recibí una carta del director elogiando mi dibujo, como si yo fuera una autoridad respetada. Creyó que yo era un hombre mayor. En su carta me decía: “Nos gustaría invitarle a venir a Damasco para que colabore con nosotros”. Yo leía la carta y pensaba: ”¡¿Y ahora cómo me voy yo a Damasco?!”. Todavía era un crío, si alguien hubiera llamado a nuestra puerta, ni siquiera me hubiera visto, ¡habría tenido que mirar hacia abajo! Pero me di cuenta de que estaba en el buen camino. Fue como una prueba, para mí una primera historia exitosa, todo un logro para alguien de doce años de edad.

domari

EL FAROLERO DE SIRIA

¿Por qué dibuja?     

El humorista no sólo presenta hechos sino que da también una opinión sobre ellos, y eso tiene que ver conmigo, con cómo pienso y cómo debería presentar mi idea en el dibujo. Utilizo la sátira para dibujar dictadores cuyos métodos son opresivos. Trato de marginarlos y hacerlos menos importantes para la gente. Con ello se le da a la gente la esperanza de que estén huecos y el coraje para seguir manifestándose y mostrándose críticos. Esta es la razón por la que para mí, dibujar trae aparejadas causas humanas y causas morales para animar a la gente a transcender su dolor en esperanza.

Dibujos que cuentan para usted…  

No es cuestión de que te guste un dibujo más que otro, pero hay circunstancias que hacen que tu dibujo sea más valeroso que en otras. El miedo ha prevalecido desde 1963, desde que el partido Baaz llegó al poder. Nadie creía que yo pudiera llegar a este estadio y hablar de personalidades importantes. Estaba prohibido dibujar al Presidente. Así que cuando crucé esa línea, la gente se sintió alentada. Esa es la razón por la que mis dibujos han contribuido a disipar este temor. La gente salía a protestar utilizando mis dibujos, como éste, por ejemplo, en el que Bashar pronuncia un discurso sobre las reformas, pero no le salen más que burbujas de la boca. La gente nunca pensaba que yo seguía en Siria. Creían que estaba viviendo en Europa o los Estados Unidos, pues nadie imaginaba que alguien se atreviera a hacer tales locuras en Siria, ¡insensateces para él, por supuesto! Pero en mi opinión algo hay en mí que tiene conciencia y que ha dibujado en nombre de Ali Farzat. Hay también un dibujo que se remonta a varios años atrás. Pero no es Bashar o Assad, es un símbolo: nació en el sillón del trono, crece hasta convertirse en un chiquillo en ese trono, se hace mayor en el trono y muere en esa misma poltrona.

Luego está el gasto bélico del Estado en guerras, en muerte y destrucción, de millones o miles de millones de dólares, mientras el hombre corriente, aquí, sólo busca dignidad [el dibujo muestra a un soldado que carga un cañón con sacos de dinero, mientras un hombre mendiga a su lado]. Pero se lo gastan en esto, en lugar de gastárselo en el hombre corriente que está ahí de pie.

¿Le ponen en peligro sus viñetas?

Estos dibujos no se aceptan fácilmente en un régimen que ha gobernado durante cincuenta años y cuya esencia consiste en intimidar a la gente, así que cualquier actividad que vaya más allá de las fronteras del miedo ha de conllevar necesariamente un castigo, un precio que uno tendrá que pagar.

Un ejemplo de cómo pagué yo ese precio por mi trabajo es lo que sucedió el 25 de agosto de 2011. Salía de la oficina en torno a las cinco de la mañana. Por lo general, trabajo de noche. De hecho, duermo durante el día y me quedo despierto por la noche, como los murciélagos, o más bien, como las estrellas del cielo. Mientras conducía, noté que me seguía un coche, y por supuesto, en ese momento las calles estaban desiertas. Sospeché algo, sobre todo porque había recibido antes amenazas por teléfono y en Facebook, en la Red. Embistieron mi coche y abrieron las puertas, aunque no estaban cerradas. pero aun así las rompieron. Entraron en el coche como un terremoto. Me pusieron una bolsa tapándome la cara, me cubrieron la cabeza y me esposaron. Entonces empezaron a golpearme dentro del coche durante diez minutos. Luego me sacaron de mi coche y me arrastraron hasta el suyo. Me colocaron en el asiento de atrás y me obligaron a poner la cabeza entre las piernas y las manos así, detrás de la cabeza. Me quitaron las esposas. Había dos tipos allí y los dos se acercaron cada uno a una de mis manos. Uno le dijo al otro: “Rómpele las manos para que deje de dibujar a Bashar, al presidente y a sus amos, tiene que aprender la lección. Los dos estuvieron golpeándome cada uno una mano durante cinco minutos. Perdí la consciencia, no podía moverme. Quizás en algún momento, pensaron que estaba muerto, sobre todo considerando que llevaba puesta la bolsa en la cabeza. Uno de ellos dijo: “Abre la puerta de atrás”, todo esto después de unos 45 minutos, y me arrojaron del coche, que se movía a unos 20 kilómetros por hora. Rodé por el suelo y me encontré en la acera.

De este a oeste, de norte a sur, la historia apareció en todo el mundo. Es verdad que fue duro, pero también muy conmovedor y honroso saber que el arte puede tener todavía ese impacto y enviar un mensaje al corazón de la gente.

¿Dibuja usted de manera distinta desde entonces?       

Al principio era muy difícil, los dedos se me quedaban rígidos muy rápidamente; ahora van un poco mejor, aunque si dibujo un rato largo, empiezan a dolerme, especialmente los nervios, los siento como si los tuviera electrizados. Pero mi esperanza es que mis dibujos sean aun más fuertes que antes, ¡un millón de veces más fuertes!

Ali Farzat (1951), renombrado dibujante de humor sirio, ha publicado más de quince mil viñetas en diarios de su país, del mundo árabe y de la prensa internacional, . En 1980 fue galardonado con el primer premio del Intergraphic International Festival de Berlín. Tras exponer sus dibujos en el Institut du Monde Arabe de París en 1989, recibió amenazas de muerte del régimen de Sadam Hussein y su trabajo se prohibió en Irak, Jordania y Libia. En la actualidad, dirige la Asociación de Caricaturistas Árabes. Más información en http://www.ali-ferzat.com/

lunes, 23 de julio de 2012

Egipto: ¿hacia un nuevo enfrentamiento?

 

EL PRESIDENTE MURSI DE EGIPTO

 

Gamal Essam El-Din · · · · ·

La decisión de Mohamed Mursi de reinstaurar el parlamento le ha enfrentado en una lucha de poder con los jueces y los generales. El artículo de Essam El-Din refleja la posición de los sectores ligados al viejo régimen de Mubarak, a los partidos liberales que han perdido las elecciones presidenciales y a sectores de la izquierda reformista ante la dualidad de poder institucional surgida entre el nuevo presidente islamista y la Junta militar, así como la modificación de la política de alianzas de la Administración Obama en el escenario interno egipcio, subordinándolo a su alianza estratégica con Arabia Saudi y los estados del Golfo. [NdR SP]

La mayoría de los analistas consideran que el decreto presidencial de 8 de julio de Mohamed Mursi, volviendo a convocar la Asamblea del Pueblo, después de que el Tribunal Constitucional la disolviera, alegando que había sido elegida inconstitucionalmente, es la primera andanada importante de los Hermanos Musulmanes en su batalla para islamizar Egipto. La medida enfrenta al victorioso candidato presidencial de los Hermanos con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF), encabezado por el ministro de defensa, mariscal de campo Mohamed Hussein Tantawi, y las autoridades judiciales encabezadas por el Tribunal Constitucional.

El Decreto de Mursi, según Diaa Rashwan, director del Centro de Estudios Políticos y Estratégicos Al –Ahram, representa un golpe contra el poder judicial y podría conducir a un conflicto abierto con el SCAF.

"Para Mursi es el primer paso hacia la implementación del objetivo de la Hermandad de hacerse con el control de todos los poderes legislativo, judicial y ejecutivo", declaró Rashwan al semanario Al-Ahram.

La visita del Subsecretario de Estado norteamericano William Burns a El Cairo esta semana, argumenta Rashwan, alentó a Mursi a emitir su decreto por sorpresa, después de sólo nueve días en el cargo.

"El decreto se publicó horas después de su reunión con Burns el 8 de julio. La intención era enviar un mensaje a las autoridades militares y civiles, advirtiéndolas que los estadounidenses quieren que Mursi asuma plenos poderes y que están dispuestos a apoyarle para lograr este objetivo".

El análisis de Rashwan es compartido por muchos políticos laicos.

Mustafa Bakri señala que el decreto de Mursi fue publicado días después de que la embajadora de EE.UU. en Egipto, Ann Patterson, declarara el 4 de julio que "el retorno de un parlamento elegido democráticamente por los egipcios también será un importante paso adelante".

El militante de izquierda Abul-Ezz El-Hariri afirma que Mursi ha utilizado tanto la visita de Burns a El Cairo como el anuncio de que la Secretaria de Estado Hillary Clinton viajará a Egipto el próximo sábado para presionar a la Junta militar.

"Si el SCAF intenta revocar el decreto de Mursi, Tantawi sería acusado por los norteamericanos - ya se trate de funcionarios o de los medios de comunicación - de tratar de imponer una dictadura militar y de dar un golpe de Estado contra un jefe de estado electo", dice El-Hariri. Los EE.UU., según él, están "haciendo todo lo posible" para empujar a Egipto a una situación de caos alentando a la Hermandad a convertir al país en un estado confesional. "Con el tiempo tendremos el mismo escenario que con Hamas, que terminó con los estadounidenses y los israelíes imponiendo el bloqueo de Gaza".

Los Hermanos Musulmanes se han movilizado rápidamente en apoyo del decreto de Mursi, concentrando a cientos de sus seguidores en la plaza Tahrir y frente a la sede del Consejo de Estado que está revisando los recursos presentados contra el decreto de Mursi. Miembros de la Hermandad han atacado a Hamdi El-Fakharani, un diputado independiente que había presentado un recurso contra el decreto de Mursi. Según El-Fakharani, el ataque "superó la intimidación habitual utilizada por las fuerzas de seguridad del régimen de Mubarak ".

En medio de un clima de amenazas de los Hermanos Musulmanes, que se "vengaran de los jueces y los medios de comunicación corruptos ", el Tribunal Administrativo de El Cairo pospuso su dictamen sobre los recursos hasta el 17 de julio.

Consciente, tal vez, de la Caja de Pandora abierta por el decreto de Mursi, la Asamblea Popular, dominada por los Hermanos Musulmanes y los salafistas ultraconservadores, se volvió a reunir el martes, aunque sólo 10 minutos. La sesión fue boicoteada por los partidos liberales y de izquierda - más de un tercio de los diputados - que no oyeron como el presidente de la Asamblea Popular Saad El-Katatni, -como Mursi un ex dirigente del Partido Libertad y Justicia de la Hermandad-, afirmar que Mursi no había violado la decisión del Tribunal Constitucional al restablecer el parlamento. El-Katatni anunció que había decidido pedir a la Corte de Casación un dictamen jurídico para determinar que diputados podrían conservar sus escaños.

El anuncio de El-Katatni fue entendido por los diputados liberales y los juristas constitucionalistas como un intento de la Hermandad de eludir la decisión del Tribunal Constitucional y mantener su control de la Asamblea Popular por todos los medios posibles.

"El-Katatni sabe perfectamente que el Tribunal de Casación sólo puede juzgar recursos de apelación interpuestos contra los resultados de las elecciones. No puede emitir un fallo cuando el Tribunal Constitucional ha determinado ya que la Asamblea en su conjunto debe ser disuelto porque la ley electoral en virtud de la cual fue elegida fue redactada para favorecer a la Hermandad ", afirma Ihab Ramzi, un diputado liberal copto.

Los abogados de la Hermandad han argumentado que la decisión del Tribunal Constitucional sólo invalida los resultados de las elecciones de un tercio de los escaños, los reservados a los diputados independientes, a pesar de lo cual la Hermandad presentó sus candidatos a estos escaños.

El decreto de Mursi, respaldado con una táctica de miedo y amenazas de la Hermandad, provocó reacciones indignadas de la judicatura. En un comunicado en términos muy firmes el pasado lunes, el Club de Jueces, junto con el Colegio de Abogados, el Consejo de Estado y el Tribunal Constitucional, exigieron que Mursi cambiase de posición en un plazo de 36 horas.

Cuando el semanario Al-Ahram entró en imprenta el miércoles, Mursi seguía sin satisfacer las exigencias de los jueces. Sin embargo, la oficina presidencial emitió un comunicado el miércoles por la tarde subrayando su "respeto a la Constitución y la ley, su aprecio a la autoridad judicial y los jueces y su acatamiento de los veredictos judiciales". La declaración hacía hincapié en la importancia de gestionar las relaciones entre los poderes del estado y la necesidad de evitar todo choque entre ellos. El comunicado aseguraba que el decreto presidencial 11/2012 restableciendo la Asamblea Popular pretendía "respetar el imperio de la ley y al Tribunal Constitucional Supremo."

La mayoría de los comentaristas esperaban que los jueces reaccionasen encerrándose en los juzgados y negándose a aplicar las leyes aprobadas por Mursi y el parlamento. Algunos jueces han amenazado con iniciar acciones legales contra Mursi por desafiar las órdenes judiciales.

Ezzat Agwa, presidente del Club de Jueces de Alejandría , declaró a la cadena de televisión CBC que "si Mursi se niega a cambiar su posición y continúa violando el juramento constitucional, debe ser juzgado por traición y expulsado de su cargo por la fuerza".

"En su discurso ante sus seguidores de la Hermandad en la plaza Tahrir, el 29 de junio -señala el político liberal, Mamdouh Hamza- Mursi recalcó que no hay obediencia debida a la violación de los principios del derecho y la justicia. Pero eso es lo que está haciendo ahora. La gente debe exigirle que cumpla su palabra".

El Tribunal Constitucional respondió al decreto de Mursi en la noche del martes, dictando una sentencia de suspensión de la orden presidencial de restablecimiento de la Asamblea Popular. El fallo se produjo después de que el abogado de la Hermandad y diputado Nasser El-Hafi acusase a los miembros del Tribunal Constitucional de incompetentes y exigiese su sustitución colectiva.

El poder judicial ha recibido el apoyo de una serie de políticos importantes, que consideran que los recientes acontecimientos son un síntoma del intento desesperado de la Hermandad de hacerse con el poder absoluto. El ex candidato presidencial Hamdeen Sabahi ha acusado a Mursi de connivencia para ayudar a la Hermandad a mantener el control del legislativo, a pesar de su ilegalidad. El Partido de los Egipcios Libres ha acusado asimismo a Mursi de "poner las bases del estado de la Hermandad".

Rashwan cree que la Hermandad ha mostrado su "fea cara" y ahora intenta “aterrorizar a los jueces y al pueblo egipcio para que se sometan a su visión de un estado islámico”.

El SCAF respondió el lunes al decreto de Mursi con una declaración cuidadosamente redactada. Sin mencionar a la presidencia, instó a todas las autoridades estatales a respetar su propio anejo constitucional de 17 de junio.

Según Rashwan el tono cortes del SCAF es una muestra de que se encuentra bajo una fuerte presión de los EE.UU. para que no desafíe abiertamente a Mursi.

"Los líderes del SCAF tienen miedo de que Estados Unidos recorte su ayuda militar anual [estimada en 13.000 millones de dólares] y Hillary Clinton podría pedir al Congreso que lo haga".

El martes, Clinton intentó equilibrar su posición con una advertencia tanto a Mursi como a el SCAF de que resuelvan sus diferencias "si no quieren hacer descarrilar la transición".

"El SCAF evitará cualquier manifestación de fuerza", según Rashwan, "por temor a que los estadounidenses acusen a los generales de buscar un escenario tipo Siria."

"Los generales tienen la esperanza de que los recursos legales contra Mursi, respaldados por las fuerzas judiciales y civiles que temen un estado confesional, dañarán a Mursi, quizás hasta el punto de que pueda ser despojado de su cargo."

La declaración del SCAF también podría, afirma Rashwan, buscar enviar una advertencia tácita a Mursi, en el sentido de que "hay una línea roja que no debe cruzar y debe respetar la declaración militar de 17 junio, con el anejo constitucional, que atribuye capacidad legislativa al SCAF".

La declaración de la Junta militar insiste en que "los precedentes legales y las instituciones del Estado deben ser respetados".

Rashwan considera que continuará "este conflicto de competencias entre el SCAF y el poder judicial, por un lado, y la Hermandad por el otro, en la medida en la que cada parte trata de imponer su autoridad y busca la subordinación de la otra".

"El SCAF hará todo lo posible para asegurarse que la redacción de la Constitución no pone coto a sus poderes y privilegios, y que la Hermandad no podrá infiltrarse en el ejército. El Poder Judicial tratará de garantizarse que la Hermandad no interferirá en su funcionamiento o intenta imponer su hegemonía en las filas de la judicatura. Mursi y la Hermandad, por el contrario, buscan como ampliar su influencia e imponer su agenda islamista".

"El SCAF -advierte Rashwan-, nunca debe olvidar que la estrategia de los Hermanos Musulmanes a largo plazo no es mejorar la vida de los egipcios, sino controlar todas las palancas del poder y luego usarlas para poner en práctica su versión de un Estado islámico. La Hermandad cree que el tiempo, y ahora los americanos, están de su lado".

Gamal Essam El-Din es comentarista político del semanario egipcio Al-Ahram

Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster

"Se ha creado algo nuevo que es el extremismo de centro". Entrevista Tariq Alí · · · · ·

23/07/12

Nuestra colaboradora Corina Tulbure entrevistó a Tariq Ali para Sin Permiso durante el Congreso Marx is Muss, que tuvo lugar en Berlín del 7 al 10 de julio. También transcribió y tradujo la entrevista.

¿Cómo ves los países de Europa del Este? Por un lado son parte de la Unión Europea, pero por otro lado, sus trabajadores son tratados como mano de obra barata de una colonia.

Durante un largo periodo de tiempo, los Estados de Europa del Este se quejaron por haber sido Estados satélites de la antigua URSS, detalle que, en cierto modo, no dista demasiado de la verdad. Sin embargo, en mi opinión, pasó algo peor: estos países dieron un salto y, de satélites de la URSS, llegaron a ser satélites de los EEUU. Considero que se trata de países sin una verdadera independencia, simplemente transitaron de una esfera de influencia a otra. ¿Por qué la actual influencia sería por defecto mejor que la anterior? Como mínimo, durante la época anterior, me refiero al periodo socialista, existían viviendas subvencionadas por el Estado, una salud pública de acceso universal, una educación de carácter universal y la diferencia en la distribución de la riqueza entre la gente de a pie y las personas que pertenecían al aparato burocrático quedaba patente, pero no era una diferencia tan elevada como a fecha de hoy. Cuando pensamos en cómo vivía un miembro de la cúpula política de aquellos momentos, en vez de vivir en un piso con un dormitorio, habitaba un piso con cuatro dormitorios. Pero eso es nada en comparación con la desigualdad de nuestros días. Y la gente se olvidó de este pasado, pero la antigua generación todavía lo mantiene en su memoria. Por ello considero que el cambio, para muchos de los países de Europa del Este, no todos, ha sido un desastre. Desde el punto de vista económico, las condiciones de vida de la gran masa de gente han empeorado, los precios en general han aumentado y los precios de las propiedades han saltado por los aires. Desde el punto de visto económico son Estados colonizados por la UE, o, para ser más preciso, por Alemania

¿Piensas que el mismo proceso se puede identificar en los países del Sur de Europa? ¿Asistimos a una paulatina “colonización económica” mediante las medidas impuestas tras los rescates?

Si miramos a Grecia e Italia, los banqueros europeos deciden quién va a gobernarlos. Finalmente estos países están gobernados básicamente por los banqueros nombrados por la UE con el visto bueno del Gobierno alemán. ¿Qué es entonces la democracia si los banqueros, los culpables de la crisis, se convierten en nuestros mandatarios? España es un país que está en bancarrota y las condiciones de vida empeoran a diario. A fecha de hoy, en caso de convocar un proceso electoral, el elegido Gobierno de derechas estaría fuera. El Partido Socialista ha capitulado ante todas las mediadas de austeridad tomadas por la derecha, así que la izquierda debe construir una nueva organización. Izquierda Unida en España, aunque sea una buena opción, debe empezar a actuar, abrirse al movimiento de los “indignados”, construirse un nuevo discurso, no enquistarse en la antigua forma de hacer las cosas. Así que los problemas a afrontar son inmensos, pero también existen nuevas posibilidades para contraatacarlos.

¿Cuál es el papel de los partidos políticos a fecha de hoy? Mucha gente piensa que la votación es un gesto sin efectos. ¿Cómo te posicionas: dejar de votar, como forma de protesta, u “ocupar” lo político?

Los movimientos de ocupación de las plazas, de los espacios públicos son muy importantes, pero se trata de un gesto simbólico. Se ocupa un espacio público, pero la política sigue por detrás su rumbo anterior, por eso el movimiento Occupy no formula una oferta concreta para la gente, una alternativa, y en eso radica el problema. La ocupación de las plazas en sí simboliza el gesto de un profundo descontento. Tras los masivos movimientos de ocupación de las plazas de España ¿qué ha pasado? No tuvieron ningún impacto en las elecciones, dado que la mayoría de la gente joven afirmó que no iba a votar, actitud que entiendo, pero como mínimo hubieran votado por cualquiera de los partidos de izquierda que valga la pena. Por supuesto que no se trata de votar por los socialistas o por la derecha, sino votar por partidos de izquierda que muestren una alternativa válida, es un compromiso con uno mismo, vale la pena llevarlo a cabo. A fecha de hoy no existe una alternativa que no implique los votos, y todavía no se ha creado ninguna otra alternativa dentro de lo político.

¿Qué significa la socialdemocracia actualmente?

A fecha de hoy, la socialdemocracia no es nada. Significa ser parte del centro, del centro político, que fundamentalmente no muestra diferencias esenciales con los conservadores. Significa apoyar las guerras de EEUU y la ocupación de terceros países y las medidas de austeridad en casa. ¿En consecuencia, cuál es la diferencia? De hecho, lo que vemos es que se degrada y se corrompe el sistema de democracia parlamentaria. Y este resultado es una responsabilidad de las políticas de centro, el centro-derecha y el centro-izquierda. Se ha creado algo nuevo que es el extremismo de centro. El centro actúa como un bloque cuando nota que algo le puede debilitar.

Ante un problema generalizado de degradación de las condiciones laborales, ¿cómo se puede reaccionar? ¿Emigrar a otro país, o quedarse en el lugar y luchar por cambiar la situación?

Es difícil encontrar una solución ahora, porque cada uno de los países de la UE está en crisis y los inmigrantes están muy golpeados por la crisis. En cada uno de los países, la derecha y la extrema-derecha se posicionan contra los inmigrantes, es una situación clásica en una crisis económica grave. Los trabajadores autóctonos de países como Grecia, España, Italia o Francia deberían unirse con los inmigrantes pobres, porque la situación de estos inmigrantes no dista de la situación que ellos mismos viven o vivirán. Todo lo contrario, los trabajadores nativos de estos países serán las siguientes víctimas de esta precariedad laboral. Por desgracia, no existe una respuesta potente de los trabajadores contra el capitalismo que vivimos hoy.

¿Cuál sería el papel de los sindicatos en un mundo globalizado? ¿Defender al trabajador local u optar por una consolidación de los sindicatos a nivel internacional?

Evidentemente que estaría muy bien conseguir un movimiento de los trabajadores a nivel internacional, pero debemos empezar por el nivel nacional. La insuficiente manera en que los sindicatos han integrado entre sus filas a los trabajadores inmigrantes es una muestra de la debilidad de su lucha. Al fin y al cabo, los trabajadores inmigrantes van a otros países para hacer los trabajos que los autóctonos no quieren hacer, y eso queda patente. Grecia, por ejemplo, un país pobre, fomenta la llegada de inmigrantes. En Grecia trabajan unos cientos de miles de trabajadores pakistaníes, padeciendo agresiones por parte de los movimientos de extrema derecha y sufriendo ataques a sus viviendas, en los puertos de Atenas. ¿Y por qué han ido a Grecia? Para conseguir un trabajo, porque existe un tipo de trabajo para ellos, es decir las faenas que los trabajadores griegos ya no quieren realizar, como lo hacían antes.

¿Hablando de la discriminación, crees que la propaganda que existe a fecha de hoy en Europa contra los musulmanes tiene similitudes con la propaganda desarrollada por la extrema derecha antes de la Segunda Guerra Mundial?

Es muy similar, muy parecida a aquel tipo de propaganda. Aún más, los mismos argumentos que se usaron contra los judíos se escuchan a fecha de hoy, en toda Europa, contra los musulmanes: su día de oración es diferente, tienen una alimentación que no nos gusta, visten de manera extraña, hablan una lengua diferente, en fin, no son parte de nuestro mundo. En los tiempos pasados a los judíos se les consideraba “bolcheviques” y ahora a los musulmanes se les tilda de “terroristas”.

Tariq Ali es miembro del consejo editorial de SIN PERMISO. Uno de sus últimos libros publicados es The Duel: Pakistan on the Flight Path of American Power[hay traducción castellana en Alianza Editorial, Madrid,2008: Pakistán en el punto de mira de Estados Unidos: el duelo].

jueves, 12 de julio de 2012

Tratado Europeo: ¿dónde está la renegociación?

 

 

 

Jean-Luc Mélenchon

Las cumbres europeas se suceden y se parecen. La de estos 28 y 29 de junio no supone una excepción, todo lo contrario. François Hollande ya había adoptado, sin embargo, compromisos muy claros en su proyecto presidencial: "Renegociaré el Tratado Europeo privilegiando el crecimiento y el empleo, y reorientando el papel del Banco Central Europeo" (compromiso n°11). Los resultados de la cumbre del 28-29 de junio están muy lejos de este objetivo.

François Hollande no ha renegociado nada del todo. La cuestión se llevaba oyendo desde el 21 de junio, en la famosa «mini-cumbre de Roma». Merkel llegó allí fuerte por la capitulación del SPD, principal aliado de Hollande en Europa, a la que llevaba dedicada desde hace varias semanas: éstos votarían por el pacto presupuestario sin que ella tuviera que ceder en alguna forma de mutualización de la deuda, la que fuera. Al igual que Mario Monti, también disponía ella de un medio de presión considerable: Alemania e Italia, a semejanza de Francia y España, tienen derecho de veto sobre la entrada en vigor del Mecanismo Europeo de Estabilidad. Ahora bien, en el primer caso, el Bundestag debía pronunciarse sobre ese mecanismo justo después de la cumbre, en el otro caso, la fecha de voto de los diputados italianos no se ha fijado todavía. La señora Merkel no cederá en nada sobre la mutualización, so pena de ver a la CDU rechazar el MEE. En lo que respecta a Mario Monti, no abandonará nada de su idea de no esperar a que se desarrolle el MEE para rescatar los títulos de la deuda italiana (como puede hacerlo el MEE) y utilizar desde ya mismo el FESF para este fin. Compensaría así el hecho de que el BCE haya dejado de lado su programa de rescate desde mediados de marzo. Por lo que respecta a Mariano Rajoy, debía evitar cuanto antes el rechazo del BCE a recapitalizar más los bancos españoles y conseguir que el FESF lo haga directamente sin llegar a hacer más pesada su deuda. Todos han logrado sus fines. Y para eso se han servido del hecho de que Hollande esté dispuesto a cederlo todo para salir de la cumbre con un «pacto por el crecimiento».

Por tanto, la UE se ha dotado en realidad de un «pacto por el crecimiento y el empleo». No hay nada de nuevo en ello. Volvemos a encontrar las orientaciones fijadas por doce jefes de Estado y de gobierno de derechas que la cumbre europea de marzo, o sea, el señor Sarkozy, había adoptado. Profundización del mercado único, completa puesta en marcha de la directiva de servicios, profundización del mercado único de la energía, aplicación  de las «nuevas herramientas de gobernanza económica» (el famoso «6 pack» -es decir, poner bajo tutela los presupuestos del Estado y las sanciones financieras-, el Semestre europeo, el Pacto por el euro plus), adopción rápida del «2 pack » (que hace entrar en el derecho europeo lo esencial de las disposiciones del pacto presupuestario e incrementa el poder de la troika sobre los estados en dificultades), aceleración del establecimiento de zonas de librecambio, sobre todo transatlántico, ¡ahí está todo!   

Evidentemente no es en eso en lo que François Hollande ha puesto el acento. Plantado por sus camaradas del SPD alemán en los eurobonos, ya no podía valerse de gran cosa. Poco importa, ha sacado pecho. «Hay nuevos instrumentos» ha explicado antes de enumerarlos. Los «project bonds» para empezar. 4.500 millones. En lo referente, Hollande tiene razón en un punto: estos project bonds se establecerán por vez primera este verano. Pero esto nada tiene que ver con su intervención: ya se han discutido en los arcanos europeos y los ha validado el Parlamento Europeo. Enseguida ha tenido que reconocer que «no se trata de nada nuevo» en el momento de anunciar la recapitalización del BEI. 70.000 millones. En cuanto al resto ni siquiera ha tenido la desfachatez de pretender que había algo nuevo: todo vendrá de la reasignación de fondos estructurales no gastados, es decir, de sumas ya previstas en el presupuesto europeo. Nótese que respecto a estos fondos que pueden gastarse hasta 2013 por parte de las localidades, habrá que esperar probablemente para reasignarlos y decidir, llegado el caso, en detrimento de qué proyecto podrá hacerse esa reasignación. Queda la tasa sobre las transacciones financieras de la que se jacta François Hollande que «busca los países voluntarios para aplicare esta tasa». Se trata de una vergonzosa mentira: en febrero de este año, nueve estados (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Austria, España, Finlandia, Grecia y Portugal) han presentado un informe para aplicar juntos esta tasa a título de cooperación reforzada.

Lo que no ha dicho François Hollande es que esa cumbre europea clausuraría el Semestre europeo 2012. Conforme a las reglas de este «Semestre », se habían decidido ahí las reformas que deberán realizar los diferentes gobiernos so pena de sanción. François Hollande ha aceptado sin rechistar dar por válidas las «recomendaciones» que la Comisión Europea había hecho a Francia a finales de mayo, a saber, entre otras: mayor rigor presupuestario, continuación de la reforma de las jubilaciones, mantenimiento del IVA social, liberalización sobre todo del sector servicios y de transportes, desregulación del mercado de trabajo…Un concentrado de sarkozysmo.

Sin embargo, después de esta Cumbre, François Hollande se ha atrevido a afirmar que «se ha reorientado Europa tal como convenía». Ha explicado que para él el pacto presupuestario, el pacto por el crecimiento y el impuesto a las transacciones financieras constituyen un «marco global y coherente». La única coherencia que se desprende de ello es, no obstante, una visión austeritaria. La de una federalización autoritaria que no crea la menor institución democrática. La creación de un Parlamento Europeo que disponga, como todo parlamento digno de este nombre, de poder de iniciativa legislativo no está siempre a la orden del día, no más que la participación acrecentada de los parlamentos nacionales en la formación del derecho europeo. Y ni pensar en consultar a los pueblos sobre este nuevo giro de envergadura de la construcción europea. El presidente ha anunciado que presentaría conjuntamente los pactos por la austeridad y por el crecimiento así como el pacto que instituye una tasa sobre las transacciones financieras en el Parlamento, y que no pensaba que pasaran por un referéndum. Ni siquiera el pacto presupuestario que pretendía renegociar. Como señal de la poca confianza en la "renegociación" prometida por Hollande, a continuación de los diputados socialdemócratas portugueses y daneses, los diputados del SPD alemán, principal aliado de François Hollande, han votado por este pacto, con 23 excepciones.

Más que nunca, es urgente hacer campaña por otra Europa y luchar por conseguir un referéndum sobre el pacto Merkozy.

Traducción para www.sinpermiso.info:  Lucas Antón

domingo, 8 de julio de 2012

…….”PERO ISRAEL SÍ QUE TIENE DERECHO”

 

 

   ¿TEL AVIV TIENE BULA?
08-07-2012

Armamento nuclear: hipocresías escandalosas

Immanuel Wallerstein

La Jornada

El mundo se ha preocupado por un posible Armagedón nuclear desde que Estados Unidos arrojó dos armas nucleares sobre Japón en 1945. Éstas fueron, digamos, las únicas dos bombas atómicas que se han utilizado en alguna guerra real.

Que Estados Unidos poseyera la bomba atómica le dio, por supuesto, una ventaja militar enorme. De ahí siguió que Estados Unidos quisiera mantener un monopolio del arma y que otros países intentaran romperlo. Primero, sobre todo, la Unión Soviética lo intentó, y lo logró en 1949. Lo que se temía como una gran catástrofe resultó una bendición maravillosa. Desde ese punto en adelante las dos superpotencias se trabaron en un acuerdo mutuo, no expresado, de no ser el primero en utilizarla. Pese a las constantes sospechas de cada uno, el acuerdo tácito se mantiene hasta el día de hoy.

Hubo otros, sin embargo, que pensaron que merecían ser parte del club. Gran Bretaña fue invitado a entrar por Estados Unidos. Y tanto Francia como China ignoraron todos los ruegos y presiones de que permanecieran no nucleares. Así, en la década de 1970, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas eran potencias atómicas.

Fue en ese momento que Estados Unidos hizo el intento de cerrar el club a futuros miembros. Promovió un Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares (NNPT, por sus siglas en inglés), que en esencia ofrecía un trato. Si todos los otros (no los cinco) renunciaban a desarrollar armas atómicas obtendrían dos cosas a cambio: 1, el derecho a desarrollar los usos pacíficos de la energía nuclear, y, 2, una promesa de que los cinco nucleares negociarían una reducción de sus arsenales atómicos, encaminados hacia un eventual punto cero.

El mundo entero firmó ese tratado, excepto tres países: Israel, India y Pakistán. Los tres procedieron a desarrollar armamento nuclear. Y pese a las reprimendas iniciales de varios tipos, quienes no fueron invitados al club se volvieron miembros de facto.

Desde el principio han existido dos problemas con este pacto. El primero es que ninguno de los cinco iniciales (mucho menos los tres adicionales) han tenido nunca la intención de reducir su arsenal nuclear y nunca lo han hecho. En fechas recientes, con el fin de que el Congreso estadunidense ratificara una extensión al NNPT cuando expiraran los primeros 25 años planteados en el tratado, el presidente Obama anunció una actualización de las armas estadunidenses. No hay duda de que lo están emulando las otras potencias atómicas.

El segundo problema fue técnico y tuvo implicaciones políticas enormes. Parece que, con el fin de garantizar los usos pacíficos de la energía nuclear, un país necesita alcanzar niveles de competencia técnica tales que, entonces, es muy fácil ir un paso más allá y construir armas atómicas. Este derecho, sin embargo, fue la gran zanahoria que se ha ofrecido a las potencias no nucleares que accedieron a no proliferar.

Eso nos deja en donde estamos ahora. Los cinco atómicos (sin duda los ocho nucleares) han estado mejorando sus armas. Simultáneamente, Estados Unidos (y algunos otros) intenta tenazmente negar a las potencias no nucleares el único derecho que tenían en el tratado que firmaron. Éste es el punto que se debate con Irán. Lo que Estados Unidos e Israel argumentan vociferando es que a Irán no puede confiársele que pueda ejercer el derecho que el tratado le da a Irán, porque entonces, no importa lo que diga ahora, irá un paso más allá. Y entonces, implican, utilizará la bomba para atacar a Israel.

Corea del Norte se retiró del NNPT (aunque un tanto ambiguamente) y ahora es la novena potencia nuclear. Toda una serie de países están siguiendo el mismo camino que Irán, es decir, aumentar el nivel técnico de sus procesos atómicos. Pero Estados Unidos parece pensar que son más dignos de confianza y, por tanto, no hace escándalo público sobre el asunto.

Todo mundo miente con todos los dientes. Los países no están trabajando para evitar una catástrofe nuclear. Están buscando mantener y/o mejorar su posición política vis-à-vis sus supuestos antagonistas. Nadie quiere una bomba para arrojársela a otros. Todo mundo desea una bomba para que nadie le arroje una.

Se trata de un estancamiento total, y continuará siéndolo. No está en el interés de ningún país hacer concesiones. El mundo se mueve, por tanto, hacia la proliferación en todas partes. ¿Es esto peligroso? Por supuesto. ¿Implicará esto necesariamente una catástrofe? Hay muy poca probabilidad. Incluso una probabilidad en mil, sin embargo, es demasiado. Pero dado que nada cambiará, no tenemos otra opción que confiar en que una probabilidad en mil no ocurra antes de que todos recapacitemos. El acuerdo tácito de facto de no utilizar la bomba le funcionó Estados Unidos y a la Unión Soviética. Le ha funcionado a India y Pakistán. ¿Por qué no podría seguir funcionando con más potencias nucleares en el juego, que ahora es no sólo un juego de buscar la ventaja geopolítica sino también prestigio y orgullo?

jueves, 5 de julio de 2012

Uno de estos días hay que armarla en toda Europa: sobre indignidades nacionales e integración europea

 

Artur Mas President

¿SE PUEDE CREER EN EUROPA?

 

 

Rafael Poch · · · · ·

El Capital está desintegrando la Europa social. La noticia de la cumbre de ayer en Bruselas no es el efímero consuelo italo-español, sino el arrollador triunfo del Pacto Fiscal, la mordaza legal que atenaza la vía neocón en la eurocrisis. Mientras la recesión y el desempleo se extienden casi por todas partes, mientras las deudas aumentan junto con los recortes sociales, seguimos sin cambio del vector neoliberal. Si uno compara el peso del Pacto Fiscal, que dicta concretamente la línea a seguir en Europa (Autoridad, Desigualdad Austeridad), con la vaga calderilla destinada al crecimiento, el resultado es inequívoco. No ha habido derrota de Berlín, donde ayer se ratificó, sin problemas ni mayor debate, el Pacto Fiscal.

La crisis del euro resquebraja inevitablemente la Unión Europea. Las cosas están sucediendo muy rápido. En apenas dos años Alemania ha perdido gran parte del prestigio que supo ganarse desde la posguerra. Vuelve a ser vista con desagrado y antipatía por media Europa.

Se lo ha ganado a pulso pues ha sido ella, su gobierno, quien ejerce el liderazgo del programa de la Gran Desigualdad en Europa y quien preside el atropello de Grecia.

Que tantos europeos se hayan dejado engañar por la leyenda de que Grecia era la culpable, el cuento que nos arrojaron para sacar del banquillo de los acusados al poder financiero-político que ocasionó esta crisis, es inaudito. Una crisis, hay que repetirlo, que es internacional, en la que Wall Street, Londres, Berlín y París son centro king size y las chorizadas de Bankia, Marbella, Camps y Millet, cutre periferia.

Ha sido indigno participar en el pateo de Grecia. Desde un punto de vista de país, el “nosotros no somos Grecia” lanzado desde Madrid, no es más que la miserable actitud del esclavo que ignora el sufrimiento de su hermano para ganarse el favor del patrón. Ahora, cuando los pateados somos nosotros, habrá que sumar esa indignidad a lo mucho que llevamos tragando ya, como país y sociedad.  En esta España de nuevos ricos, hijoputecada e intelectualmente asfaltada, aún está por ver si el espíritu del Quijote no ha fallecido irremediablemente, como constatan nuestros parientes latinoamericanos. Ojala que  el largo periodo de vacas flacas que se nos viene encima sirva para devolvernos algo de nuestras antiguas virtudes ibéricas, incluido el orgullo y la solidaridad de los anticuados.

Y en el peldaño inferior de la indignidad aparece, como no, nuestra autonomía que pretende ser la “Alemania de España”. Lo es sólo en su contribución negativa: por mezquindad, no por los méritos habitualmente asociados con Alemania.

El gobierno de Catalunya no sólo afirma que no es Grecia, sino que pretende no ser España. Su alegato alternativo viene rotundamente desmentido por el mapa de la corrupción, de la burbuja inmobiliaria, del oportunismo chaquetero y del patrioterismo carrerista del 3%: formamos parte, más que nunca, de aquella unidad de destino en lo universal, que decía Franco. Y de qué manera.

La Catalunya institucional y su entorno neocón-pa-amb-tomàquet busca con orgullo una alianza con los gángsteres de Las Vegas. De paso la vende como eje geopolítico con el Estado gamberro de Oriente Medio, sin escándalo ni conmoción. Construir casinos, hoteles y vender para ello el último solar junto a su sobredimensionado aeropuerto barcelonés, es su reacción instintiva a la quiebra universal del casino inmobiliario. Ese es el último pulso que mantiene la superior Barcelona con elperverso Madrid. Ladrillo y puticlubs son la respuesta del proto Estat catalá, regado con independentismo vergonzante, y quien sabe si algún día hasta con desafío a la monarquía, ahora que, debilitada y de capa caída, es fácil objetivo. Este gobierno acabará levantando una casa de citas en el mismo Fossar de les Moreres, que es solar edificable, y lo hará pasar por patriotismo catalán. Y si no al tiempo.

En esta Europa de naciones indignas no se salva nadie. Y sin embargo, Europa, la Unión Europea, vale la pena. Aunque haya que reconstruirla de abajo arriba.

Como se ha dicho tantas veces, es la mejor alternativa a lo que había antes: naciones que guerreaban unas con otras sin cesar y que protagonizaron las mayores carnicerías de la historia de la humanidad, no sólo en el viejo continente sino también allí donde llegaron con su civilizador colonialismo. La guerra no es algo del pasado. Ahora mismo hay una veintena de ellas en marcha, con diversa intensidad, casi todas vinculadas a recursos naturales.

La perspectiva de esta eurocrisis es su ensamblaje con la crisis global y con la vana ilusión de resolverla mediante una posible nueva gran guerra en Oriente Medio que acabe con los últimos regimenes independientes de Occidente en la región. Que sean dictaduras o no, es lo de menos. Lo que cuenta es la disciplina de su alineamiento, como es archiconocido: amarrar el control energético y subyugar de paso a grandes países autónomos -ellos mismos temerosos de ser algún día víctimas de los cambios de régimen- que, o bien se abastecen de combustible en los pozos de esos regímenes, como China, o bien tienen intereses en ellos, el caso de Rusia. Un 1929 con traca bélica en Irán y repercusiones en Asia, una gran guerra, no es ninguna alucinación de visionario.

Cuando el Zar se vuelve loco, se va de guerra al Cáucaso”, dice un viejo proverbio persa. Ahora que el Capital está enloqueciendo quién sabe si acabará yendo a guerrear precisamente a Persia.

Si no se quiere acabar marcando el paso o aclamando a nuevos belicosos caudillos (las señales de la agresividad y el desprecio a los débiles y vulnerables, ya están instaladas entre nosotros), las sociedades europeas tendrán que levantarse. La juventud europea sin futuro tendrá que abandonar su rebeldía “on line” , pasar a otro estadio de organización y compromiso, crear nuevas economías locales basadas en la utilidad y el apoyo mutuo, y pelar por Europa.

Para ello no hace falta ni siquiera cambiar las consignas que ofrece Bruselas: Más Europa, sí, pero para afirmar otra Europa. Más  integración, sí, pero de la protesta civil europea.

No puede ser que los griegos hagan huelga el lunes, los italianos el miércoles, los portugueses el martes, mientras los alemanes y los belgas se manifiestan en domingo. Esa es la única integración europea válida y realista. Uno de estos días hay que armarla en toda Europa para acabar con tanta indignidad.

Rafael Poch, amigo y colaborador de SinPermiso, es el corresponsal en Berlín del diario barcelonés La Vanguardia.

La Vanguardia, 30 junio 2012

Monti “el técnico”

 

Mario  Monti “el técnico”
 

 Balance de la Cumbre UE de 28/29 de junio de 2012: Una buena decisión que, probablemente, no servirá para nada


Yanis Varoufakis · · · · ·

La señora Merkel fue a Bruselas con la intención de matar dos pájaros de una pedrada, coger su bolso y volver a Berlín sin más preámbulos. La piedra era el grandilocuente “Pacto por el Crecimiento”, que no es otra cosa que un re-empaquetado falso de los Fondos Estructurales y del BEI ya existentes (a los que se suman unos míseros 10.000 millones de euros). Los dos pájaros eran, respectivamente, el SPD, su oposición doméstica (que había puesto como condición para apoyar la ratificación del MEE algún "avance" en las políticas crecimiento), y el Sr. Hollande (que también necesita algo que se parezca a un Pacto por el Crecimiento para endulzar la amarga píldora del Pacto Fiscal que tienen que tragarse sus votantes).
La primera parte de la Cumbre se fue en la discusión de este intrascendente “Pacto por el Crecimiento”. Cuando ya los tenían en el bolsillo, el señor Van Rumpoy y la señora Merkel intentaron cerrar el tema limpiamente, esperando con ello concluir la cumbre sin más. Fue en ese momento cuando el Sr. Monti recogió el envite y descubrió el farol de la Canciller. En efecto, amenazó con bloquear la Cumbre cuanto tiempo hiciera falta hasta que no se alcanzasen dos acuerdos: el primero, la recapitalización directa y la supervisión de los bancos por parte del FEEF y el BCE, tal y como habíamos sugerido en nuestra “Modesta propuesta” de hace dos años (1). El segundo, el acceso directo de Italia (y presumiblemente de otros países) a la financiación del FEEF (es decir, que el FEEF pueda comprar bonos italianos en el mercado primario). Naturalmente, la señora Merkel se resistió. Pero, como para demostrar una vez más que su obstinación fue siempre tan débil como el papel, en el momento en que España y Francia se colocaron del lado de Italia, cedió. El resultado fue el primer acuerdo del Consejo de la UE sensato desde que estalló la crisis.
Dicho esto, cualquier celebración es prematura. En primer lugar, la señora Merkel no ha dicho su última palabra. Como ya ha pasado antes, este nuevo papel del FEEF (y del BCE, en relación con su nueva función de supervisión bancaria) puede ser desvirtuado por el Parlamento Federal de Berlín, el Tribunal Constitucional alemán, o en los oscuros corredores del poder en Frankfurt, Berlín o Bruselas. En segundo lugar, incluso si el acuerdo es puesto en practica y no es desvirtuado, se trata sólo un pequeño paso. Servirá para poco, a menos que se trate la toxicidad del FEEF (ver el punto Política 2 de nuestra “Modesta propuesta”, como un ejemplo de cómo podría hacerse) y se abra el grifo para llevar a cabo una auténtica política de crecimiento (un New Deal para Europa, como nos gusta llamarlo en el punto Política 3 de la “Modesta propuesta”).
En un artículo del pasado mes de agosto, expliqué por qué el FEEF es tóxico y la razón por la cual o bien no tendrá suficiente dinero para la tarea encomendada (como ocurre hasta el momento) o, si se le permite recaudar el dinero suficiente (a través de la emisión de bonos tipo CDO –Obligaciones de Deuda Colaterales), el impacto de su hallada nueva "riqueza" situaría otra vez a la zona euro ante un repetido circulo vicioso de efecto dominó. Por razones estéticas, reproduzco el diagrama que utilicé para explicar mi análisis entonces. Para el análisis completo, ver Why Italy? Why Spain? And why the EFSF’s size does not matter

Conclusión
En conclusión, la zona del euro no esta aun fuera de peligro. La Cumbre de la UE tomó una decisión importante que le permitirá a Europa ganar unos cuantos meses. Lo esencial de esa decisión fue racionalizar el uso de los fondos del FEEF. Por desgracia, la vía para recaudar fondos del FEEF sigue siendo irracional y conduce a una repetición a medio plazo del efecto dominó que, esa vez, empujará a Francia al borde del acantilado. O, para decirlo de otra manera, y en términos de nuestra “Modesta propuesta”, Europa decidió ayer adoptar en lo fundamental el punto Política 1. No ha hecho nada en relación con Políticas 2 y 3 (sin la cuales Política 1 es un callejón sin salida). Aunque pueda ser satisfactorio presumir de que "Política 1 en marcha, 2 y 3 a la espera” ", mucho me temo que, para decir la verdad, el balance correcta sería: Política 1 en marcha, pero Política 2 y Política 3 no están aun ni encima de la mesa y Política 1 es probable que acabe convertida en polvo, machacada parlamentaria, constitucional y burocráticamente, como consecuencia revanchista de la derrota táctica de la señora Merkel.
Epigramática: por primera vez una cumbre de la UE adoptó una decisión sensata que, sin embargo, es poco probable que mantenga unido al euro. No a menos que esta decisión se aplique con rapidez y anuncie la adopción de las otras dos decisiones sin la cuales es papel mojado.
 
Yanis Varoufakis es profesor de Economía en la Universidad de Atenas.
Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster

















Y la nave Grecia va: carta ficticia a un colega italiano



Federico Fellini,  “La nave va….”


Yanis Varoufakis · · · · ·

“Mientras las elites vacilan, enredan y manipulan, con Atenas, Roma, Madrid, Lisboa y Dublín en llamas, las sociedades se precipitan en un lodazal en el que desaparece la esperanza, se desvanece el horizonte, se malbarata la vida y los únicos ganadores son los misántropos, los ‘odiadores’, los cazadores de chivos expiatorios en formas de alien, el judío, el ‘diferente’, el ‘otro’. A medida que se apagan, literalmente, las luces en mi país, con familias que optan por desconectarse de la electricidad para poder poner un plato de comida en la mesa, bandas de matones ‘patrullan’ las calles en busca del ‘enemigo’. La ideología nazi recibe otra oportunidad, como el hambre y la desposesión, para infectar, una vez más, nuestro tejido social. Y a medida que nuestras instituciones, nuestros sindicatos obreros, nuestras normas y organizaciones culturales se están volviendo conchas vacías, poco, si algo, se atraviesa en el camino de esos fanáticos, los racistas, los explotadores del sufrimiento y el desvalimiento universales. Y hete aquí que el huevo de la serpiente está incubándose de nuevo en la Europa de hogaño, y por las mismas razones que en la de antaño.”
 

 
Hace unas cuantas semanas, Andrea Adriatico, un director teatral de los Teatri Di Vita de Bolonia, me vino con una interesante propuesta: ¿podría escribir una “carta” a algún ficticio profesor italiano de economía describiendo como de colega a colega la “situación” griega, según la experimenta un profesor griego de economía? Esa carta sería leída como parte de una pieza titulada Cuore di… Grecia [Corazón de… Grecia]. Me intrigó el asunto, y le dije que lo haría. Lo que sigue es la “carta” que terminé escribiendo. La primera representación de la obra está prevista para fines de julio.
Querido colega,
Como usted, supongo yo, crecí con las imágenes en blanco y negro de películas que describían una Europa meridional en pugna por recuperarse de la calamidad del tiempo de entreguerras.
Como usted, mi cabeza rebosa de imágenes de gentes batalladoras, de cuyas cuitas y afanes nacieron oleadas de emigrantes italianos y griegos hacia destinos remotos, así como películas del tipo Ladri di biciclette y otras griegas parecidas, en las que se construían secuencias cómicas en torno a las tribulaciones de un hombre hecho y derecho por hacerse con un pastel de queso o un plato de postre. Sin embargo, llegó un tiempo en que no era tan fácil evocar la pobreza y desposesión que conferían a esas secuencias cómicas su mordaz patetismo. Nuestras sociedades, Italia y Grecia, fueron alejándose de la tradición cultural de De Sica, Fellini, Koundoros y Kakoyiannis, hasta abismarse en el agujero negro de la vulgaridad berlusconiesca. Durante esos años de “crecimiento” y consumo, muchos de nosotros abrigábamos la esperanza de que nuestras sociedades encontrarían en sí mismas la capacidad para redescubrir el equilibrio perdido; para combinar la barriga llena con el gusto por un cine decente y preferirlo a los groseros espectáculos televisivos de chismorreo exhibicionista.
Pero, ¡ay!, no nos fue dado conseguirlo. Antes de lograr ese equilibrio –suponiendo que pudiera haberse lograrse—, nos golpeó el 1929 de nuestra generación. Ocurrió en 2008, cuando, exactamente igual que en 1929, colapsó Wall Street, la moneda común de la época (el Patrón Oro en 1929, el euro en 2010) empezó a flaquear y muy pronto nuestras elites fracasaron espectacularmente a la hora de responder racionalmente a la marcha triunfante de la Crisis. Dos cortos años después de que la crisis golpeara a mi país, Grecia, nos descubrimos a nosotros mismos, una vez más, capaces de conectarnos con las secuencias cómicas de las películas de los 50 y los 60 y el anhelo de un pastel de queso y el sueño de un postre.
Cuando estudiaba teoría económica en mi juventud, recuerdo haber tenido graves dificultades para entender porqué los gobiernos de entreguerras, de 1929 en adelante, habían fracasado de modo tan rotundo a lo hora de contrarrestar el malestar económico que tan trágicamente nos condujo a la II Guerra Mundial. Leía sobre el compromiso del presidente Hoover con la drástica reducción del gasto público y la no menos drástica bajada de salarios mientras la economía estadounidense estaba implotando, y no podía entender yo cómo pudieron sus distinguidos asesores aconsejarle tamaña idiocia. Me negaba simplemente a creer que se tratara de mala gente que deseaba el mal de sus compatriotas. Pero, al mismo tiempo, no podía entender cómo hicieron para convencerse a sí propios de que sus acciones podían aliviar a sus sufrientes y dolientes votantes.
Bien, han pasado muchos años desde entonces y, luego de tanto tiempo, he entendido. Viendo a nuestro gobierno en Grecia desde la erupción de la crisis de la deuda, observando las vacilaciones de los dirigentes europeos, librados a una política calamitosa tras otra, logré finalmente entenderlo. Se trata, así puede pensarse, de algo no tan distinto de lo que ocurrió en los EEUU a fines de los 60 y principios de los 70. Dentro del Pentágono, unos generales inteligentes entendían perfectamente bien que la guerra norteamericana en Vietnam no podía ganarse. Que enviar más tropas para luchar en las junglas, bombardear con más bombas de NAPALM a los vietnamitas, multiplicar en general el esfuerzo de guerra, era un despropósito. Ahora sabemos perfectamente, por cortesía de Daniel Ellsberg y sus esfuerzos heroicos, que sabían perfectamente bien, tomados de uno en uno, y aun en pequeñas comidillas, que las suyas eran vías muertas. Y sin embargo, les resultaba imposible coordinarse unos con otros, sintetizar sus estimaciones y acordar de consuno un cambio de rumbo. Un cambio que habría salvado miles de vidas norteamericanas y centenares de miles de vidas vietnamitas, por no hablar de enormes cantidades de dinero. Algo parecido está ocurriendo en Atenas, en Roma, en Berlín y en Paris ahora mismo. No es que los miembros de nuestras elites no puedan ver que Europa es como un tren que está descarrilando a cámara lenta, con Grecia de primer vagón que se sale de la vía, seguido de Irlanda y Portugal, que arrastran al descarrilamiento de los grandes vagones que van detrás: España, Italia, Francia, y finalmente, la propia Alemania. No. Yo creo que el ojo de su espíritu lo ve, al menos tan perspicuamente como los generales estadounidenses podían anticipar las escenas finales en Saigón: con los helicópteros rescatando en vuelo a los últimos ciudadanos norteamericanos que esperaban en los tejados de la embajada de los EEUU. Pero, exactamente igual que a los generales estadounidenses, les resulta imposible coordinar sus puntos de vista y dar con una respuesta política razonable. Ninguno de ellos se atreve a hablar cuando entra en la sala de conferencias en que se toman las decisiones importantes, no fueran a verse acusados de “blandengues” o de “extraviados”. De modo que se mantienen silentes cuando Europa está ardiendo, esperando contra toda esperanza que el fuego se extinguirá por sí mismo, a sabiendas, en el fondo más hondo de su corazón, de que no ocurrirá tal cosa.
Mientras ellos vacilan, enredan y manipulan, con Atenas, Roma, Madrid, Lisboa y Dublín en llamas, las sociedades se precipitan en un lodazal en el que desaparece la esperanza, se desvanece el horizonte, se malbarata la vida y los únicos ganadores son los misántropos, los “odiadores”, los cazadores de chivos expiatorios en formas de alien, el judío, el “diferente”, el “otro”. A medida que se apagan, literalmente, las luces en mi país, con familias que optan por desconectarse de la electricidad para poder poner un plato de comida en la mesa, bandas de matones “patrullan” las calles en busca del “enemigo”. La ideología nazi recibe otra oportunidad, como el hambre y la desposesión, para infectar, una vez más, nuestro tejido social. Y a medida que nuestras instituciones, nuestros sindicatos obreros, nuestras normas y organizaciones culturales se están volviendo conchas vacías, poco, si algo, se atraviesa en el camino de esos fanáticos, los racistas, los explotadores del sufrimiento y el desvalimiento universales. Y hete aquí que el huevo de la serpiente se está incubando de nuevo en la Europa de hogaño, y por las mismas razones que en la de antaño.
Su país y el mío comparten mucho más de esta triste historia de lo que nos preocupamos por admitir. Antes de la Guerra, nuestras sociedades engendraron y toleraron regímenes fascistas. Es verdad que vuestro Mussolini y nuestro Metaxas terminaron haciéndose la guerra, pero ambos fueron producto de fracasos políticos y desastres económicos que resultan inquietantemente similares al compartido destino de nuestros dos países hoy. Bien sé que en la Europa de nuestros días se anda al estricote con una extraña y aviesa geografía: Irlanda se esfuerza penosamente en argüir que no es Grecia, Portugal en sostener que no es Irlanda, España grita a campana herida que no es Portugal y, ni que decir tiene, Italia quiere darse a entender que no es España. Yo le propongo a usted que dejemos de lado esa idiota negación del malestar que nos es común. Desde luego que Italia no es Grecia; sin embargo, el atolladero en que más y más se ve metida Italia mientras yo le escribo estas líneas no puede separarse de modo fértil del atolladero en que se encuentra mi país. Puede que nuestra enfermedad venga acompañada con el síntoma de una fiebre más alta que la que sufren ustedes, pero –créame— se trata del mismo virus. Su fiebre llegará mañana al nivel que tenemos nosotros ahora.
Mucha gente que conozco fuera de Grecia, incluidos varios colegas economistas, cometen el error de pensar que lo que está experimentando Grecia es una recesión profunda. Déjeme decirle que esto no es una recesión. Es una depresión. ¿Cuál es la diferencia? Las recesiones son meras desaceleraciones. Períodos de reducida actividad económica y aumento del desempleo. Como usted y yo enseñamos a nuestros estudiantes, las recesiones son al capitalismo lo que el infierno al cristianismo: algo desagradable pero esencial para el funcionamiento del “sistema”. Los períodos de recesión pueden ser redentores, en el sentido de que “descartan” del eco-sistema económico lo menos eficiente, las empresas que realmente no deberían seguir activas en el mundo de los negocios, los productos pasados de moda, las técnicas productivas obsoletas, en fin, y para servirnos de una metáfora, los dinosaurios.
Sin embargo, lo que está en curso en Grecia no es una recesión. Aquí todo el mundo se va a pique. Lo eficiente, no menos que lo ineficiente. Lo productivo y lo improductivo. Las empresas potencialmente rentables y las empresas con pérdidas. Conozco fábricas que exportan todo lo que fabrican a consumidores satisfechos con sus productos, con listas de pedidos saturadas y una larga historia de rentabilidad; y sin embargo, se hallan al borde de la bancarrota. ¿Por qué? Porque sus suministradores extranjeros no aceptan sus garantías bancarias, necesarias para surtirles del material que necesitan: nadie se fía ya de los bancos griegos. Pero con los circuitos del crédito perfectamente quebrados, esta Crisis está hundiendo todos los barcos, destruyendo todos los esquifes, llevando al naufragio a la sociedad toda. Y cuanto más recortamos los salarios, cuanto más subimos los impuestos, cuanto más reducimos los subsidios de desempleo, tanto más hondo se hace el agujero en que nos estamos hundiendo todos. Si alguien quisiera aclarar el concepto de círculo vicioso, la Grecia de hoy sería el ejemplo perfecto de estudio.
Entre usted y yo, de profesor de economía a profesor de economía, necesito compartir un hondo sentimiento de vergüenza por nuestra profesión. Ya sabe usted que otros académicos suelen compararnos a los sismólogos, y bromear a cuenta de que somos tan inútiles como ellos a la hora de predecir el fenómeno que está en el núcleo de nuestras respectivas disciplinas. No les falta razón. Como profesión, jamás hemos logrado alertar ex ante al mundo de un “terremoto” en ciernes. Puede que lo hayan hecho algunos economistas aislados, pero también los relojes parados dan correctamente la hora dos veces al día. No; como cuerpo de “científicos” hemos demostrado ser tan malos como los sismólogos a la hora de decirnos dónde, cuándo y con qué fuerza se producirá el próximo terremoto. Sólo que nosotros somos mucho, pero mucho peores que los sismólogos.
Piense en esto: detrás de cada CDO tóxico, detrás de cada ingeniería financiera letal, asomaba alguno de esos prístinos modelos que construimos nosotros. Detrás de cada política económica responsable del (pretendido) “crecimiento” tipo Ponzi anterior al crash de 2008, puede siempre encontrarse algún celebrado y bien respetado economista que suministró la cobertura ideológica de la política finalmente adoptada. Detrás de cada medida de austeridad que hoy sofoca a nuestras sociedades, hay también algún colega académico nuestro, cuyos modelos y teorías suministran a los poderes existentes la audacia necesaria para infligir a sus pueblos el azote de esas políticas. En suma: usted y yo somos culpables del sufrimiento de nuestros compatriotas griegos e italianos. Aunque nosotros no creemos en esos particulares modelos, la verdad es que no hemos hecho lo bastante para alertar al mundo de su toxicidad. Somos, pues, culpables.
La semana pasada, una alumna mía, enferma de cáncer, no pudo ya conseguir los fármacos quimioterapéuticos de los que depende, a causa del colapso de los contratos del Estado griego con los farmacéuticos (que están en lucha porque el Estado no les paga desde hace 18 meses). Varios de sus antiguos profesores (todos economistas) hemos puesto dinero en común para poder pagar en efectivo los fármacos. Útil y solidario como es el gesto, no nos exonera. Somos tan culpables como antes del ademán deferente. Pues fuimos nosotros los que les explicamos a los estudiantes la eficacia de los mercados financieros, los que permitimos que la era de la financiarización con esquemas Ponzi de tipo piramidal se conociera con el nombre de La Gran Moderación, los que pedíamos a nuestros alumnos fe en la capacidad de las instituciones financieras para asignar precios adecuados al riesgo: estábamos sentados de brazos cruzados, mientras nuestros estudiantes leían libros de texto que los que, negro sobre blanco, se contaba la gran mentira de que los mercados se autorregulan y que lo mejor que el Estado puede hacer es no atravesarse en el camino su camino y dejarles obrar por sí propios el milagro. Sí, mi querido colega, nuestras cabezas deberían estar colgadas de la horca de la vergüenza. Aun en el caso de que haber puesto individualmente objeciones expresas al “saber” convencionalmente recibido del gremio.
Antes de terminar esta carta, me gustaría evocar una última imagen que permite describir cómo se siente ahora mismo mi pueblo, el pueblo de Grecia. ¿Se acuerda usted de la brillante película de Fellini E la nave va? ¿Se acuerda de los refugiados de guerra tirados en cubierta y tratados como una molestia por la tripulación? No sigo, porque estoy seguro de que recuerda usted perfectamente la magistral descripción de Fellini. Pues bien; así es como los griegos se sienten hoy, y con buenas razones, dado que tienen que sufrir el papel del chivo expiatorio como primera ficha en caer que son de la larga cadena de dominós que amenaza a toda Europa con la versión postmoderna de una abominable época pasada.
Triste y cordialmente suyo,
Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Actualmente, es profesor de política económica en la Universidad de Atenas.
Traducción para www.sinpermiso.info: Antoni Domènech