lunes, 26 de agosto de 2013

La prioridad de Obama: ¿Siria, Egipto o Irán?

 

UNA AMENAZA  REAL.

 

 

Nazanín Armanian

PUBLICO.es 25ago 2013

En una reunión celebrada el 31 de julio en Moscú entre Vladimir Putin y el ex embajador de Arabia Saudí en Washington, el príncipe Bandar Bin Sultan (apodado Bandar Bush, por siniestro), éste le ofrece comprar hasta 15 millones de dólares en armas rusas y una cooperación en materia de hidrocarburo, debilitando al rival qatarí, si el Kremlin retira su apoyo a Bashar Al Assad. Ante la rotunda negativa del líder ruso [que, de paso envía el mensaje de que Moscú no traiciona a sus aliados, como lo hizo Washington con Saddam, los talibán, o Gadafi], Bandar afirma que entonces la opción militar es la única que queda para Siria….y de repente vuelven las armas de destrucción masiva usadas por Damasco. Algo inverosímil justo cuando un equipo de 20 inspectores de la ONU se encontraba allí buscándolas. Moscú afirma tener pruebas de que dos misiles empapados de sustancias químicas fueron lanzados por los rebeldes a la periferia de la capital siria. Aun así, no se debe descartar la implicación del sector duro del gobierno de Assad, cuyo fin no sería otro que sabotear las negociaciones en curso con los rebeldes.

La coalición compuesta por los republicanos estadounidenses, Israel, Turquía y Arabia Saudí, fuerza a Barak Obama a dar un salto cualitativo -de pasar de la intervención vía apoyo logístico a los rebeldes – a una agresión militar directa. Mientras, el presidente de EEUU evalúa, en voz alta, los costos y los beneficios que aporta tal agresión, sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU,  y los “intereses nacionales a largo plazo”. Obama cuelga el disfraz idealista para emplear el Realpolitik sincero, puro y duro. Esos intereses mandan que Washington se limite a exhibir sus buques y misiles, mantenido a Assad en el poder, ya que la situación actual, en la que los rivales y enemigos de Israel se entretienen en una larga guerra de desgaste, es la mejor opción (Siria es una trampa). Tras la conquista de Libia por la OTAN, EEUU ya controla todo el levante mediterráneo, donde Siria no representa ninguna amenaza.

Irán advierte de las consecuencias de una guerra contra su aliado, y recomienda la vía diplomática para salir de la crisis de este país, y el propio Assad, que ha prometido convocar elecciones libres en 2014, amenaza convertir Oriente Próximo en más infierno. EEUU se enfrentaría a la artillería de Assad, a la de Rusia, Irán, Hizbolá y aquellos yihadistas que se enfadan cuando se ataca a un país musulmán.

Obama no es Shivá, la deidad india de cuatro manos que le permitan atender al mismo tiempo a  varias exigencias, y debe administrar los recursos de que dispone además de cuidar su imagen. En una jerarquía de prioridades, Siria está al final, sobre todo cuando las negociaciones de Ginebra estaban avanzando. Otra cosa es llevar ante los tribunales internacionales al criminal que ha utilizado estas y otras armas contra los civiles.

¿Para qué atacar a Siria?

Obama está siendo arrastrado por los wahabitas de Arabia, que tras poner fin a la hermanomusulmanización de Egipto y simbólicamente en toda la región, van  a por Irán, reduciendo su influencia regional, vía derrocamiento del Gobierno de Assad. Temen, como Israel, que con el presidente Hasan Rohani, defensor de la transparencia en el programa nuclear iraní y con firme voluntad de alcanzar un acuerdo diplomático con Occidente al respecto, se relaje la enemistad entre Washington y Teherán. Obama necesita la cooperación de Irán para mantenerse en Irak y Afganistán. Lo de Siria huele a un gran sabotaje, al igual que ha sido  la resolución del Congreso de EEUU en junio, de endurecer las sanciones contra Irán, justo cuando Rohani y su bandera del “cambio” en el programa nuclear triunfaban en la república islámica.

Lo cierto es que, hoy por hoy, nadie puede ganar en Siria, ni siquiera EEUU. El pulso entre media docena de países que operan directa o indirectamente en aquel escenario neutraliza cualquier plan no consensuado.

Un ataque a Siria hoy tiene menos costes políticos (sin contar con una reacción de Irán) para Obama que hace dos años. El presidente puede recurrir a una operación “quirúrgica” utilizando el asesinato selectivo de Assad, un golpe de Estado contra él, o un bombardeo copiando el modelo de Kosovo de 1999 …. Si no ha recurrido a estos métodos hasta ahora es por temor a que el día después los islamistas -financiados por Arabia y Qatar- llenen el vacío del poder. Las billonarias ayudas que han inyectado a la oposición derechista siria no han conseguido inclinar la balanza a su favor.  Y la Administración Obama,  tras las experiencias de Irak, Afganistán, Libia y Egipto ha escarmentado: los islamistas, además de  desagradecidos, llevan adelante su propia agenda. ¡EEUU confiesa no saber “quién es bueno y quién malo” en el terreno sirio, y aun así quiere lanzar una guerra!

Egipto, controlado

Mohammed  Mursi no fue un Evo Morales egipcio, comprometido con firmeza con la causa de los desheredados; y la Casa Blanca ya cree que la situación del país africano tras el golpe militar ha vuelto a la normalidad, e incluso puede restaurar el viejo orden mubarakiano. ¡Cualquier parecido de esta operación con la de «TP-AJAX» de la CIA en el Irán de 1953, es pura coincidencia!  TP hacía referencia al Tudeh Party (partido comunista) y AJAX era el nombre del famoso detergente. Una limpieza de toda la oposición al neocolonialismo.

Antes del golpe, la asesora de la Seguridad Nacional de EEUU, Susan Rice, había aconsejado a Mursi  renunciar a su cargo. Él lo rechazó. Pregunta: ¿tuvo algo que ver el cierre de 22 embajadas de EEUU en la zona con el golpe de Estado pinochetiano que se estaba gestando en Egipto, semanas antes?  Quedará para la historia el derrocamiento del primer presidente elegido del mundo árabe, por una nueva generación de golpes “democráticos” de Estado, y que más de un gobernante –desde Túnez hasta Turquía, Irak y Afganistán-debe poner su barba a remojar.

No habrá el peligro de una guerra civil. Los Hermanos Musulmanes  son conscientes de que la única forma de tomar el poder es llevarse bien con los generales y con EEUU. En caso de que un sector de la Hermandad se radicalice, la guerra sería librada en el desierto de Sinaí, donde el Ejército –¡perdón! el consorcio armado de empresarios mafiosos y corruptos- podrá mostrar sus dotes de la lucha “anti espantapájaros terrorista”. Así aplastará al movimiento progresista egipcio y de paso conseguirá un trato especial con Washington, el mismo que gozan los generales israelíes. EEUU no ha podido contar con la lealtad de las castas militares ni pagando millones de dólares. En Israel, Obama ha sido incapaz de influir sobre las políticas de Tel Aviv, ni siquiera en el avance de los asentamientos. O en Pakistán, donde su gobierno cierra los ojos ante la quema de los convoyes de la OTAN que transportan agua y bocadillos a Afganistán.

En caso de que la actual junta militar no sea capaz de establecer el orden, no se descarta un “golpe” de los oficiales moderados que cierre la era sangrienta de los generales veteranos, y así alargue la esperanza del pueblo de que algún día llegue pan y libertad.

El principal interés de Obama en Egipto es el tratado de paz con Israel y mantenerlo en la órbita de la economía de mercado. Lo cierto es que a ninguna fuerza egipcia le interesa estar en tensión con el país vecino, ya que el país es rehén del FMI y otras instituciones financieras.

Sin embargo, la tierra egipcia volverá a temblar por la vitalidad de su sociedad civil y por la marcha de millones de hambrientos en un país que se está quedando sin alimentos.

Irán, la prioridad

Obama debería saber que un ataque a Siria acabaría con las posibilidades de llegar a un acuerdo nuclear con Irán, su principal desafío. Fortalecería el núcleo duro de los Guardianes Islámicos que tachan de ingenuo a Rohani, como lo fueron Saddam y Gadafi, derrocados siendo aliados de EEUU y sin armas de destrucción masiva. Además pondría en peligro la vida de miles de soldados de la OTAN en Afganistán e Irak, sólo para empezar.

Irán, tras romper con Hamas, ha dejado de  ser el principal defensor de los palestinos. Y hoy el petróleo iraní tiene menos importancia para Washington que su rol en el equilibrio de poderes en la región como contrapeso a Arabia e Israel, de los que Obama se ha distanciado. Que la CIA, 60 años después, reconociera (sin disculparse) su participación en el golpe de Estado de 1953 contra el gobierno de Mossadeq ha sido interpretado por Irán como un gesto para mejorar las relaciones bilaterales.

Obama prometía ser un líder creativo, dinámico y con una visión realista del lugar de su país en el mundo. Sus bandazos,  una política exterior desordenada y caótica, impiden que otros actores regionales solucionen sus propios problemas. Lo único que ha hecho es armar a los grupos terroristas fundamentalistas en Libia, Yemen, Irak o Siria. Sin una estrategia definida y sin conocer la realidad de esta región, Obama es arrastrado por mandatarios de otros países que le sacan de una guerra para meterle en otra, por sus propios intereses.

Aquí, el péndulo del Caos no para de recibir impulsos.

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miércoles, 21 de agosto de 2013

OBAMA Y SU DOBLE RASERO MUNDIAL




Obama a Putin: Haz lo que yo te diga, no lo que yo haga...


Por Adrián Salbuchi, Information Clearing House
Traducción: Enrique Prudencio para Zona Iquierda

La disputa entre EE.UU. y Moscú sobre la extradición de Snowden ha alcanzado un nuevo nivel de tensión después de que Barack Obama cancelara una cumbre acordada con bastante antelación con el presidente ruso Vladimir Putin, mostrando de nuevo el juego político del doble rasero que tanto practica EE.UU.
Todo empieza cuado Putin finalmente decide conceder asilo político al “filtrador” de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) Edward Snowden, haciendo oídos sordos a una directiva personal de Obama que ordena entregar a Snowden a EE.UU. Al tomar la decisión de no entregar a Snowden a los norteamericanos, Putin muestra su creciente rechazo a la estrategia hegemónica norteamericana de la estaca y la zanahoria y el doble discurso.
Ambos presidentes habían acordado celebrar una cumbre en Moscú el mes de septiembre para tratar de temas bilaterales pero, leyendo entre líneas, se puede percibir la creciente frustración que EE.UU. y sus principales aliados globales sienten respecto de Rusia y China, las dos únicas grandes potencias que pueden hacerles frente, trayendo en alguna medida el equilibrio tradicional de fuerzas al mundo de nuestros días; aunque sea inseguro y frágil.
Revelación
Al igual que con Julián Assange, el caso de Edward Snowden es muy conocido en todo el mundo: ambos estaban en una posición que les permitía acceder a la información oculta detrás de la cortina y salieron a pecho descubierto mostrándosela al público. Si las pruebas son los hechos, la rabia y la ira de Norteamérica y sus aliados prueban que la información rebelada es auténtica, por lo cual una gran parte de la opinión pública mundial aclama a Smowden y a Assange como auténticos héroes y luchadores por la libertad.
Porque cuando se trata de evaluar los verdaderos motivos y actividades inconfensables así como los objetivos que se encuentran detrás de los gobiernos de EE.UU. y el Reino Unido y la política interior y exterior de Israel, en millones de pueblos y aldeas puede que estos días ser perciba un olor a algo definitivamente muy podrido y no precisamente en Dinamarca.
Si, como todos creemos, las élites del poder global supranacional están incrustadas en el interior de las estructuras del poder político de los países clave – especialmente EE.UU. y el Reino Unido – entonces está claro que su talón de Aquiles es la revelación de todos y cualesquiera de sus crímenes, su intromisión en los asuntos internos de otros países, su participación directa o indirecta en los ataques de falsa bandera, su apoyo a regímenes criminales siempre que sirvan a sus propósitos e invasiones asesinas, arrasamiento y ocupación de países que nada les han hecho, como Irak, Afganistán, Palestina, Libia y los que sigan; su financiación obscena y apoyo a terroristas, grupos armados, mafias y gangs en Siria y otros lugares, bajo la cobertura de “la primavera árabe”.
Ahora, si dar asilo temporal a un contrariado ex agente operativo de 30 años de la Agencia de Seguridad Nacional como Snowden produce tal impacto en la estructura de poder de EE.UU. – a tal punto que lleva al presidente de EE.UU. a cancelar una cumbre crucial con el presidente de Rusia – entonces solo nos queda preguntarnos por el miedo y los temblores que deben sentir cuando aborden las “brechas de las seguridad”, potencialmente muco más graves.
¿Qué pasaría si un grupo bien organizado de verdaderos profesionales empleados de la casa, se convirtiera en un grupo de intrusos verdaderamente poderoso y decidiera enfrentarse a Washington, Nueva York, Londres y Tel Aviv con la evidencia indiscutible y las pruebas de sus delitos y de sus criminales autores? ¿Qué pasa si por ejemplo alguien viene con una prueba completa e irrefutable de toda la verdad oculta detrás del 9-11? ¿O de Irak y Libia? ¿O de Wall Street en 2008? ¿O de Londres 7-7…?
Rusia y China: los enemigos de EE.UU. del siglo XXI
Las hegemonías mundiales odian de forma natural a los países que se encuentren en pie de igualdad con ellas, que es exactamente lo que Rusia lleva haciendo desde hace una década. En la ONU, donde Rusia ha sido más acomodaticia con los intereses de EE.UU., después de que EE.UU. respaldara el monstruoso asesinato del líder de Libia Muammar Gaddafi transmitido en directo por televisión y el rapto y violación de Libia en 2011, parece que Moscú quedó bastante harto.
Asesinar líderes mundiales para provocar risitas entre dientes de Hillary Clinton al verlo en directo por la cadena CBS, definitivamente no está en el orden del día de Moscú.
Un cambio fundamental en la política exterior rusa se puede observar también en los casos de Irán y, más significativamente, en Siria, aliado tradicional de Rusia.
EE.UU., Reino Unido e Israel saben muy bien que aunque se siguen financiando las peores bandas terroristas, mafias, asesinos, traficantes de armas y agentes de Al-Qaeda –bajo la general denominación de “luchadores por la libertad”– contra el gobierno de Bashar al Assad, Rusia simplemente no se mueve.
El mensaje de Putin es claro: Occidente no se saldrá con la suya en Siria. Punto.
Muchos lectores posiblemente se estén preguntando, ¿qué hay de China? ¿No se supone que China es el objetivo clave del Pentágono en los próximos años, ya que sigue creciendo y creciendo y su economía pronto superará a la de EE.UU.?.
Si, pero eso solo es la economía y, por supuesto, China mantiene casi 2.000 millones de dólares en bonos del Tesoro de EE.UU., lo que les proporciona la posibilidad potencial de causar estragos con solo liquidarlos a corto plazo en los principales mercados mundiales. China podría hacer que el dólar norteamericano se derrumbara como las torres gemelas del Centro del Comercio Mundial en 2001.
Pero EE.UU. sabe que China no va a hacer tal cosa, no ahora, de todos modos, ya que tiene más que perder con el colapso financiero de EE.UU. de lo podría ganar. China sabe que activar la devaluación masiva de los bonos del Tesoro sería contraproducente porque le explotaría en su propia cara.
Además, China no ha tenido nunca, ni tiene hoy en día, objetivos hegemónicos globales. China parece muy feliz de ser y seguir siendo la potencia indiscutible del Sudeste Asiático y el Pacífico Occidental, algo que está en fuerte contradicción con los designios de EE.UU./Reino Unido/Israel que aspiran conjuntamente a dirigir el mundo en su totalidad: política, territorial, y económicamente, e incluso tratan de imponer sus propias leyes y tribunales.
Además, China tiene algunos conflictos abiertos. Tibet, Taiwán, tal vez un par de islas en disputa con Japón, pero eso es todo básicamente. Su lucha se centra en el escenario económico y los recursos naturales.
Ahora, comparemos esto con los conflictos permanentes de EE.UU. y sus aliados, que agitan Oriente Medio, África, América Latina, Europa Central, etc.
A China no hay necesidad de refrenarla, se auto controla y es autónoma. EE.UU. y sus aliados, en cambio, deben ser refrenados y vista la forma en que van las cosas, a medio o largo plazo deberán ser frenados en seco.
Rusia podría tener mucha menos influencia económica que EE.UU., pero sin embargo, el Kremlin siempre ha tenido claros sus objetivos geopolíticos a largo plazo; inteligentemente diseñados y planificados desde el tiempo de los zares, mejorados bajo los bolcheviques y hoy bajo un liderazgo maduro, coherente y consecuente.
Para Rusia no solo existen objetivos globales, Rusia entiende el mundo y sus complejidades multiculturales mucho mejor que EE.UU. Por eso, Rusia sólo se ve equiparada con Gran Bretaña… y China.
Así que ahora EE.UU. volverá caer a su escatología del “imperio del mal”, “Rusia poniendo un pie en su camino hacia la democracia” ¿Rusia soportando la retórica que se utiliza con los chicos malos?
La verdad es que Rusia está contribuyendo a desenmascarar la decadencia social y política norteamericana, su debilidad financiera y su psicopatía imperial en grado extremo.
Cuando Rusia se enfrenta a Norteamérica, muestra fortaleza, personalidad y autoestima. El mundo observa y aplaude.
El doble rasero
El 7 de agosto, Obama apareció en el popular programa de Jay Leno “Tonight Show”, gimoteando y quejándose de Putin, acusando a Moscú de volver a caer en los “modos políticos de la guerra fría”. Enumeró las quejas y lamentos de EE.UU. contra Rusia: la defensa antimisiles y el control de amas, las relaciones comerciales, la seguridad mundial, los derechos humanos, la sociedad civil…y aconsejó a Putin “no mirar al pasado sino “pensar en el futuro ya que no hay razón que nos impida ser capaces de cooperar.”
Obama no parece comprender que pensar correctamente sobre el futuro requiere aprender de la experiencia del pasado. Abordar el asunto Snowden de forma aislada no es más que otro ejemplo del discurso de doble moral y el doble rasero de EE.UU.
Como recordaba a sus lectores el periodista Glenn Greenwald del periódico The Guardian de Londres el mismo día: mientras que Obama y los medios de comunicación de hoy en día expresan tanta angustia y preocupación sobre el asilo de Rusia a Snowden, parecen haber olvidado completamente los casos anteriores en que todo era al revés. Y no eran casos de un joven denunciante o filtrador de modales suaves que no ha matado una mosca, sino que estaban implicado los peores criminales y asesinos protegidos por EE.UU.
Por ejemplo, EE.UU. se negó a atender una petición de extradición de Italia de dos agentes de la CIA acusados del presunto secuestro de un clérigo egipcio en Milán en 2003 (New York Times, 28 de febrero de 2007) y más tarde, cuando el agente de la CIA Robert Seldon Lady se encontraba en Panamá, fue trasladado en avión de vuelta a EE.UU. para evitar la posibilidad de que pudiera ser extraditado a Italia (Washington Post, 19 de julio de 2013).
Después tenemos la negativa de EE.UU. a extraditar al anterior presidente de Bolivia Gonzalo Sánchez de Lozada, que huyó a EE.UU. apoyado por la CIA, donde se le dio asilo político en la práctica, para que no pudiese ser juzgado en su país, Bolivia, por genocidio y crímenes de guerra (The Guardian del 9 de septiembre de 2012). Bolivia aún sigue presentando reiteradas demandas de extradición a EE.UU., que sigue haciendo oídos sordos, mientras el genocida vive a cuerpo de rey con la fortuna que amasó a costa del genocidio del pueblo boliviano. También tenemos el caso de Luis Posada Carriles, acusado de participar en el atentado terrorista de un avión cubano en 1976 en el que murieron 73 personas. Su extradición a Venezuela también fue rechazada por EE. UU. (El Paso Times, 30 de diciembre de 2010).
Y la lista no termina ahí. En los últimos años Argentina, Uruguay, Chile y Brasil presentaron reiteradas solicitudes y requerimientos legales solicitando a EE.UU. la entrega de un tal Sir Henry A. Kissinger en busca y captura para interrogarle sobre sus largas décadas de complicidad en los crímenes cometidos por los regímenes militares apoyados por la CIA en esos países durante la década de 1.970, bajo una estrategia genocida que se dio a conocer después como “Plan Cóndor”.
Pero una vez más el Poder Global de la Elite Internacional respalda con todo su poder a sus niños con problemas como Sir Henry. El Juez español Baltasar Garzón llegó hasta Interpol para arrestar a Kissinger con el fin de interrogarle durante una visita a Londres, pero ¡Ay! En vano.
Ya no vamos a mencionar siquiera las repetidas solicitudes de extradición presentadas por los tribunales belgas contra el ex primer ministro israelí Ariel Sharon por sus crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, presentados en nombre de víctimas libanesas por sus juergas asesinas de 2001.
La lista es demasiado larga. Pero la doble moral es manifiestamente obvio que no parece molestar a los poderes hegemónicos globales, pues están demasiado acostumbrados a hacer siempre lo que quieren y a salirse con la suya.
E incluso cuando tienen que tomar algún riesgo, utilizan su irresistible influencia para jugar su juego de forma segura, como diciendo “vamos a lanzar una moneda: si sale cara ganamos, si sale cruz tu pierdes”.
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* Adrián Salbuchi es analista político, autor, orador y comentarista de radio televisión