viernes, 29 de noviembre de 2013

¿Nueva Ruta de la Seda?: China marcha a la 'conquista' de Europa y Asia Central

 

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blog.chinatells.com

En su 'marcha hacia Occidente' el primer ministro Chino llegó esta semana a Europa para visitar Rumanía, tras asistir a la reunión de líderes de China-Europa Central y Oriental (CECO). Una marcha que vislumbra una nueva Ruta de la Seda.

Durante la reunión con su homólogo rumano, el mandatario chino Li Keqiang anunció que su país tratará de duplicar el comercio con los países del centro y este de Europa para el año 2018. El valor de los intercambios comerciales entre China y Europa Central y del Este llegó a 52.000 millones de dólares en los primeros diez meses de 2013. Si se alcanza la meta de Li, el comercio de China con la región debería elevarse a más de 120.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

Los planes de China

Pero, ¿cómo pretende China lograr esta meta? El gigante asiático planea seguir un camino ya conocido: apoyar el financiamiento de proyectos de infraestructura a gran escala, como atestigua el compromiso de Pekín de construir un ferrocarril entre Hungría y Serbia (ambicioso plan que vinculará en el futuro China con centro Europa). 
Un compromiso que manifestaba el ministro Li durante su reciente visita a Europa, en la que aseguró que el apoyo financiero de su país se extenderá también a sectores como el de las manufacturas, la energía hidráulica y la energía nuclear, según el diario 'China Daily'.
Si bien el 'modus operandi' chino no es ninguna novedad, si parece serlo el momento elegido para esta visita: la reunión con Rumanía se produce una semana después de que Li asistiera a una cumbre con la Unión Europea y precede a una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái, que incluye a primeros ministros de los países de Asia Central vecinos de China. 
Este calendario parece esbozar el propósito estratégico real que se oculta detrás del acercamiento a Europa Central y Oriental: 'la marcha hacia Occidente' de China parece aspirar a perfilar una nueva Ruta de la Seda.

'Divide y vencerás'

Para ello, Li ha definido la cooperación de China con los países de Europa central y oriental como "algo distinto de la relación de China con la Unión Europea en su conjunto".
En parte, esto es por necesidad, pues de los 16 países europeos representados en la reunión de la CECO, cinco (Albania, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia) no son actualmente miembros de la Unión Europea.  En cambio, China planea enmarcar su cooperación en la fórmula '1+16 '; esto es, China, junto a los 16 países del centro y el este de Europa, comprometiéndose, según Li, a "complementar" el marco de la Unión Europea, no a "derribarlo". 
Por su parte, los dirigentes de la Unión Europea se han apresurado a señalar que todas las ofertas económicas chinas deberán seguir las normas comunitarias vigentes.
Aun así, de acuerdo con algunos expertos, es difícil no pensar que algunas de estas naciones europeas vayan a aceptar la cooperación con China como una alternativa a la adhesión a la Unión Europea. Algo similar a lo que está ocurriendo con Turquía, que contempla unirse a la Organización de Cooperación de Shangái, liderada por China, tras años de espera para entrar en el club europeo. Incluso países que ya son miembros de la Unión Europea probablemente disfrutarán de la oportunidad de asociarse con China y su economía en auge mientras Europa sigue luchando contra la recesión.

Alcance global

Pero más allá de rediseñar la Ruta de la Seda, las aspiraciones de China son de alcance mundial, ya que estudios recientes sugieren que las relaciones económicas de Pekín suelen ir acompañadas de un mayor apoyo político a la nación asiática en los foros internacionales.
Cuantos más países haya que acepten y lleguen a depender de la ayuda económica de China, mayor será el poder de China en organismos internacionales como la ONU

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/112549-china-ruta-seda-europa-asia-central

Inauguración del AVE que circulará entre Barcelona y París a partir del próximo 15 de diciembre con cinco trenes diarios

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EL SIGNO DE LA VELOCIDAD

La ministra de Fomento, Ana Pastor, y el ministro francés de Transportes Frédéric Cuvillier firman la declaración conjunta entre ambos gobieinauguración del AVE que circulará entre Barcelona y París a partir del próximo 15 de diciembre con cinco trenes diariosrnos.MINISTERIO DE FOMENTO

-Francesa celebrada hoy en La Moncloa ha sido la confirmación de la . El proyecto, al que se dio luz verde en 1992, culmina con el establecimiento de un tiempo récord de viaje entre Barcelona y la capital francesa: 6 horas y 25 minutos con un billete que podrá adquirirse desde 59 euros hasta los 170. En rueda de prensa con el presidente francés, Mariano Rajoy ha adelantado, asimismo, que la inauguración oficial del AVE Barcelona-París el próximo 15 de diciembre será "de alto nivel", porque se hará "como se merece", aunque no ha dado más detalles.

Tanto Rajoy como François Hollande se han felicitado por este "logro histórico en materia de conexiones" que supone el tren de alta velocidad Barcelona-París, el cual, además, según el jefe del Ejecutivo, "acercará más a los españoles y a los franceses

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La élite criminal de los Estados Unidos. Una orgía de ladrones

 

EMPIRE STATE, CUEVA DE LADRONES

 

Jeffrey St. Clair · Alexander Cockburn · · · ·

24/11/13

 

Entre los años 1980 y 1990, algunos embaucadores profesionales como James Q. Wilson y Charles Murray se llenaron de gloria con sus bestsellerssobre las propensiones criminales inherentes a la "clase marginal", sobre la patología de la pobreza, los depredadores adolescentes, el derrumbe de la moral y la irresponsabilidad de las madres de dichos adolescentes.

Existía, en realidad, una amplia clase criminal que adquirió su mayor potencial en los 90. Un grupo completamente desprovisto de los más elementales instintos de honestidad social, carentes de toda fibra moral y egoístas hasta un nivel casi insondable. Esta clase se personifica en la élite empresarial.

Después de dar luz verde a finales de los 70 con el festín desregulador instado por los think tanks de las empresas, y lanzado a nivel legislativo por Jimmy Carter y Ted Kennedy, en los 90, los líderes de las empresas estadounidenses habían desarrollado una estrategia criminal muy sencilla de auto-enriquecimiento.

En primer lugar, debían mentir sobre su actuación, para que, de forma calculada, ésta decepcionara a los inversores. Todo ello fue diseñado con la producción de un balance general "pro forma", servido con una argucia de contabilidad para cada tendencia y matiz, y suministrado voluntariamente por Arthur Andersen y otros de su misma calaña. Las pérdidas se catalogaron como "gastos de capital"; los activos con pérdidas fueron "vendidos" a co-conspiradores de los grandes bancos en los períodos contables relevantes.

Más tarde, empleando los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados, se presentaron balances ligeramente más realistas a la SEC y al IRS.

Haciendo alarde de las cifras "pro forma", las empresas expidieron más reservas, solicitaron más créditos de algunos de los bancos co-conspiradores, volvieron a comprar las reservas para los jefes ejecutivos, quienes más adelante inflarían su valor a fuerza de una contabilidad falsa, vendieron las reservas a los clientes más crédulos y obtuvieron rescates antes de que se les cayera el cielo encima, dejando los fondos de pensiones como si CalPERS (sistema de pensiones público para empleados en California) sostuviera sus bolsas. Las fortunas amasadas por George W. Bush y Dick Cheney son ejemplos vívidos de esta técnica.

¿Cuál ha sido la magnitud del saqueo? De un nivel prodigioso. Esta orgía de robos, sin parangón en la historia del capitalismo, fue aprobada e instigada año tras año por el arzobispo de la economía Alan Greenspan, un hombre con un afilado sentido de la distinción entre la magnitud de reprobación que merecen los ricos y la que merecen los menos poderosos. Cuando Ron Carey lideró al sindicato de transportes en su victoria en el año 1997, Greenspan se apresuró a denunciar el potencial "inflacionista" de las modestas mejoras en los salarios. Aun habiendo sido declarado inocente por un jurado compuesto por sus iguales, a Carey se le prohibió incluso volver a presentarse en futuras elecciones de sindicatos. De igual manera continua ahora, sistemáticamente, la presión sobre el aumento del salario mínimo.

¿Dónde se encontraban entonces los sermones de Greenspan y su sucesor Ben Bernake sobre el potencial inflacionista de las fortunas en opciones de compra de acciones, impulsadas con las grandes ínfulas de la contabilidad deshonesta y del resto de conspiraciones análogas?

Si una persona muere en un fuego cruzado en South Central, William Bennet se apresurará a condenar a toda una generación, a toda una raza. ¿Dónde quedan entonces los discursos de Bennett, Murray y los moralistas del Sunday Show sobre cómo los directivos se marchan con el botín, dejando a sus empleados en la miseria entre pensiones destrozadas y perspectivas rotas? Un niño de la calle en Oakland puede sentarse frente a un ordenador a la edad de 10 años. No existen perfiles de "propensión criminal" en los licenciados de las escuelas de negocios de Wharton o Harvard.

Resulta necesario retomar a Marx o a Balzac para adquirir un sentido verdadero y claro de los ricos como élite criminal. Sin embargo, estos gigantes han legado una tradición de alegre disección de la moral y ética de los ricos, impulsada por Veblen, John Moody, C. Wright Mills, William Domhoff y otros tantos. A mediados de los años 60, la ciencia política negativa no era una propuesta viable si se apuntaba a ocupar un cargo en la universidad. Un estudiante que investigara sobre Mills tenía que pagar sus estudios trabajando de noche en un bar, mientras que uno que lo hiciera sobre Robert Dahl y escribiera necedades sobre el pluralismo podía obtener una beca de estudios.

En los años 50, en las zonas residenciales acomodadas, se leía sobre el vacío moral que propugnaban escritores como Vance Packard y David Riesman. Puede entenderse entonces que la soledad interior pronto se convirtió en felicidad interior. No había nada malo en pisotear la cabeza de un coetáneo para obtener un beneficio. ¿Dónde están ahora esos libros (que resultan pruebas tangibles) sobre los fundamentos de la gran cohorte empresarial criminal de la década del 2000, que alcanzó la mayoría de edad en la época de Reagan?

De hecho, hoy es tarea casi imposible localizar aquellos libros que analizan a la clase de ejecutivos de empresa a través de las lentes del menosprecio científico e imparcial. Mucha de la literatura actual sobre el mundo de los grandes directivos de empresa se publica en revistas como Fortune,Businessweel o Forbes. Además, a pesar de que hay unos cuantos autores —como Robert Monks (Power and Accountability)— que centran su atención en la cultura de los ejecutivos, en ningún lugar pueden encontrarse estudios empíricos sobre las raíces sociobiológicas de las tendencias criminales de la clase ejecutiva.

¿Por qué? Quizás porque los ricos han comprado a la oposición. En las remotas neblinas de la antigüedad, existían comunistas, socialistas y populistas que leían a Marx, y que tenían una noción bastante certera de lo que pretendían los ricos. Incluso los demócratas tenían ciertos conocimientos de la verdadera situación. Entonces llegaron de la mano las cazas de brujas y las compras de empresas. Como resultado, un operador de Goldman Sachs ha podido llegar a la madurez sin escuchar una sola palabra admonitoria sobre lo deleznable que resulta mentir, robar, engañar, vender a los socios o defraudar a los clientes.

Las escuelas más reputadas de los Estados Unidos han formado a una élite criminal que ha robado todos sus fondos en menos de una década. ¿Ha sido todo ello culpa de Ayn Rand, de la Escuela de Chicago, de Hollywood o de la muerte de Dios?

Este ensayo es la adaptación y actualización de un artículo publicado en la edición de noviembre del 2000 de la revista The New Statesman.

Jeffrey St. Clair es el autor de Been Brown So Long It Looked Like Green to Me: the Politics of Nature, Grand Theft Pentagon y Born Under a Bad Sky. Su último libro es Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion. Es el editor de Counterpunch.org. Alexander Cockburn (1941-2012) fue el editor de Counterpunch.org

Traducción para www.sinpermiso.info: Vicente Abella

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CRECE EN FRANCIA EL TREN “LLAMADO CONVENCIONAL”

 

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La eléctrica francesa más representativa de esta tracción

 

Francia estudia la construcción de una nueva línea a Normandía

La ruta existente ya ha alcanzado ya su punto de saturación

El pasado 14 de noviembre, el ministro de Transportes de Francia, Fréderic Cuvillier, anunció que RFF, gestor de la infraestructura, empezará a estudiar la posibilidad de construir una nueva línea entre París y Ruan, con el objetivo de mejorar los servicios convencionales entre la capital y las regiones de Baja Normandía y Alta Normandía.

Estación de Ruán, uno de los puntos que atravesará la nueva línea.

Francia estudia la construcción de una nueva línea a Normandía

(27/11/2013) El proyecto se acometerá en dos fases. La primera se concentrará en las tres áreas prioritarias de París-Mantes-la-Jolie; Mantes-Evreux y alrededores de Ruán, donde los estudios analizarán un nuevo cruce ferroviario del río Sena.

A finales de 2016, se seleccionarán amplios corredores, con el objetivo de definir el trazado de la nueva línea mediante una encuesta pública. El comité de trabajo responsable de los estudios incluirá a representantes de las autoridades locales y regionales, además de a las ciudades de París, Ruán, Le Havre, Caen y Cherbourg.

Cuvillier resaltó que la ruta existente ya ha alcanzado su punto de saturación, y que la nueva línea “proporcionará unos ahorros reales de tiempo para los pasajeros”. También hizo hincapié en la mejora de la fiabilidad y otros beneficios que el proyecto supondría en los servicios diarios de las regiones implicadas.

Corredor París-Normandía, localizando las ciudades claves de la posible línea ferroviaria. Edición Vía Libre

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¿Por qué los gatos triunfan ante los perros?

 

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FOTO Corbis

 

En los países desarrollados viven alrededor de 204 millones de gatos domésticos frente a 173 millones de perros. Estas estadísticas no dejan lugar a dudas: los gatos vencen, conquistando los corazones de la gente y de las redes sociales. ¿Por qué?

Después de miles de años de 'dominio' canino ha empezado la 'era de los gatos'. Los nuevos mejores amigos del hombre encajan perfectamente en la vida moderna, que pone en primer plano el individualismo, el egoísmo y el narcisismo.
Según el experto en psicología humana y de los animales, el profesor Stanley Coren, de la Universidad de Columbia Británica, las personas que prefieren a los gatos con más frecuencia están solteras y viven en apartamentos y los que eligen a perros a menudo tienen familias y viven en casas privadas. A medida que nuestra sociedad se hace cada vez más solitaria y crece el número de parejas sin hijos, los felinos en cierto sentido reemplazan a los niños. En cierto modo esto se debe al carácter de los felinos.
"La diferencia fundamental entre un gato y un perro es causada por millones de años de evolución. El gato es un depredador de primer orden. En su percepción él es el rey y gobernador del mundo, y todas las demás criaturas, incluidos los humanos, deben obedecerle. Los perros también son cazadores, pero lo hacen siendo parte de las jaurías, por eso están predispuestos a la cooperación, incluidos los humanos", dijo el veterinario Remigiusz Cichoń al diario polaco Focus.pl. Es decir, el gato es narcisista y camina por sí mismo, de este modo se parece más a un niño que el perro obediente y sociable.

La 'batalla' de gatos y perros en la red

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facebook.com/ZooBar

Hace unos años el papel principal en la cultura pop entre los animales lo jugaban los perros: Pluto, Lassie, 101 dálmatas o el san bernardo Beethoven fueron verdaderas estrellas. Pero ahora 'reinan' los gatos y esto se nota especialmente en las redes sociales y YouTube. Y no son personajes inventados, son gatos domésticos reales.
Los expertos también explican este fenómeno por la naturaleza de los gatos, que es muy adecuada para el mundo moderno. Los gatos pueden ser emotivos, conmovedores y divertidos, pero al mismo tiempo se les pueden atribuir casi todos los rasgos humanos: la tendencia a la intriga, la pereza, el aburrimiento, la ira, la agresión. Es fácil captar sus emociones en las fotos o vídeos y compartirlas con los amigos, luego estas imágenes se extienden por sí solas. Los gatos son admirables y al mismo tiempo nos hacen reír. Los perros pierden esta batalla en todos los frentes: son demasiado predecibles y sencillos.

Las mascotas y la crisis

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Corbis

Según Focus.pl, la 'victoria' de los gatos ante los perros en su eterna rivalidad por la simpatía humana tiene una razón más prosaica. Los perros necesitan pasar tiempo al aire libre diariamente, el gato se siente bien incluso dentro de las cuatro paredes de un pequeño apartamento, puede vivir fácilmente sin contacto con el mundo exterior. Así es el modelo de vida en el mundo desarrollado: las personas se desplazan a las ciudades, se dedican plenamente a su carrera y casi no salen de la casa sin razón, sobre todo para pasear. Para este tipo de personas el gato es la mascota perfecta.
Los gatos tienen menos necesidades, es decir, es más fácil y más barato cuidar de ellos. En los países que están sufriendo las consecuencias de la crisis económica comenzó a disminuir el número de mascotas en las casas, sobre todo de perros, que son una especie de indicador de bienestar de la población. Las dos mayores ciudades chinas, Pekín y Shanghái, incluso han introducido algunas restricciones oficiales: una familia no puede tener más de un perro en casa y la mascota adulta no debe tener más de 35 pulgadas de altura a la cruz.
El gato es más 'economizador' y otra razón más: es capaz de conseguir alimentos por su cuenta. Los perros domésticos a menudo son acusados de asustar a las aves, pero rara vez las logran captura.

Fuente: RT RUSIA

viernes, 22 de noviembre de 2013

Rusia y Centroamérica, novedad geopolítica

 

Canal de Panamá, vía interoceánica

Ricardo Martínez Martínez

Rebelión

En los años recientes, las relaciones entre los países centroamericanos y la Federación Rusa han dado un salto cualitativo, superando las rémoras ideológicas de la Guerra Fría y los pragmatismos liberales de gobiernos proestadunidenses que marcaron la pauta durante la mayor parte del siglo XX.

Este resultado nos indica los cambios globales actuales, la constante transición de un mundo unipolar a un mundo multipolar y, en este escenario geopolítico, el rol que juegan hoy geográficamente los países del Istmo, de Guatemala a Panamá.

¿Cuáles son las condiciones que han hecho posible despertar las relaciones entre Rusia y Centroamérica?

En primer lugar, los profundos cambios comerciales interoceánicos que experimentan los cinco continentes en al actual despliegue del capital, su concentración y centralización de alta densidad con la subsecuente multiplicación y apertura de mercados de producción, circulación y consumo de mercancías y valores. A este proceso se le ha denominado mundialización del capital.

La región centroamericana se erige como el strategy bridge international entre los océanos de mayor flujo comercial ultramarino, el Atlántico y el Pacífico, donde se ubican las potencias Rusia, China, Estados Unidos y Europa.

Esta condición geográfica relanza a Centroamérica como la línea divisoria más estrecha entre ambos océanos, por lo tanto, de mayor facilidad para cruzar de un lado a otro, situación ventajosa para las inversiones masivas de capitales en infraestructura, rutas comerciales marinas, tecnologías de punta aeroespacial, energéticas y bioprospección acuática.

En segundo lugar, se trata de un nudo económico, de la intersección-tensión entre proyectos promovidos por países centrales de Europa, Asia y Norteamérica. Específicamente, el Tratado de Libre Comercio (CAFTA-DR) y el Asocio para el Crecimiento con los Estados Unidos; el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) donde participan Rusia, China y Japón; y el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (ADA). Además del proceso propio de integración con el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

Estos megaproyectos delinean una nueva geopolítica del poder. Acercan perspectivas económicas de antiguas potencias y potencias emergentes un tanto discontinuas y disímiles unas de otras, pensadas y articuladas en direcciones diferentes y, a veces, contrapuestas. Se trata de una reunión de vectores de fuerza donde convergen pero con intereses diferentes.

Y en tercer lugar, la disputa por el liderazgo mundial de bloques regionales de poder económico y político. En el año 2011, el prestigioso diario inglés Financial Times publicó una investigación donde asegura que en tres espacios geográficos, Estados Unidos, Europa y Japón, residen el 90 por ciento de las corporaciones del gran comercio, la banca y la industria. Las decisiones económicas mundiales se deciden allí, según el rotativo.

Por tanto, la hipótesis vale en el sentido de que hasta ese año el poder real mundial se concentró en estos polos económicos regionales. Allí es donde se decidían en mayor grado el presente y el futuro del género humano; también se decidían las tasas relativas de explotación, las ganancias relativas y las políticas geoestratégicas acorde con las necesidades empresariales.

Sin embargo, las economías emergentes como China, Rusia, India, Brasil, Sudáfrica, integrados en el bloque BRICS, generan un contrapeso con relativa eficacia y que ha despegado con mayor fuerza en los últimos cinco años, sobre todo a raíz de la crisis sistémica financiera con epicentros precisamente en los otrora centros del poder mundial, Japón, Estados Unidos y Europa.

Con el estallido del sistema financiero anglosajón, el juego de poder global ha cambiado en poco tiempo trastocando las reglas y las perspectivas del orden mundial a mediano y largo plazo, donde se vislumbran poderes mundiales compartidos, influencias paralelas en regiones específicas del planeta y tensiones multipolares. El poder global que parecía concentrarse en un solo polo tiende a recomponerse y compartirse entre bloques.

Acuerdos entre Rusia y Centroamérica

En este escenario se enmarcan los países Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y también Panamá. Su situación geopolítica está atravesada por la dinámica protoestatal regional en constante transformación.

Los países centroamericanos impulsan acercamientos con las potencias emergentes. Y lo hacen con iniciativas propias o comunes. Mantienen acuerdos en bloque o individuales y van escalando posiciones.

Con Rusia han dado los primeros pasos de reciprocidad y complementariedad diplomática. Por ejemplo, hace unos días, El Salvador y Rusia sostuvieron la V Reunión de Consultas Políticas con el fin de fortalecer vínculos.

Los vicecancilleres destacaron el avance en materia económica y cooperación que desde octubre de 2010 comenzó a delinearse con la apertura de la embajada salvadoreña en Moscú y el relanzamiento diplomático bilateral.

Los proyectos son comerciales, intercambio cultural y educativo, tecnologías de punta, turismo, agricultura, seguridad y combate al crimen organizado.

En los últimos 3 años el valor de los intercambios comerciales entre la Federación Rusa y El Salvador, oscilaron entre los 30 y 60 millones de dólares anuales.

Los alcances se reflejan en el comercio de alimentos, el suministro de la industria automovilística y construcción, turismo binacional de ciudades compartidas y el acuerdo de intercambio entre el Instituto Especializado de Educación Superior para la Formación Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador y la Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa.

Se trata de un alcance “sin ataduras ideológicas” como lo han definido sus promotores. Se abrió así un vínculo de propuestas diversas y respeto mutuo.

Luego de dos décadas de la firma de los Acuerdos de Paz que puso fin a la guerra civil, El Salvador también comenzó a abrir otros nuevos horizontes de relación diplomática con Camboya, Vietnam, Indonesia, Cuba y China.

Nicaragua es otro país centroamericano que ha profundizado las relaciones con Rusia. Además de lo económico, social, tecnológico y el turismo, los acuerdos binacionales alcanzan otras áreas de interés mutuo.

A finales de octubre recién pasado, suscribieron el convenio de Protección de Inversiones sobre seguridad y cooperación económico-militar en el marco de la lucha contra el crimen organizado. Se encuentra en proceso de construcción un centro de entrenamiento para agentes antidrogas.

Honduras celebró recientemente la apertura de su embajada en Moscú después de 23 años de frías relaciones. Es el último país centroamericano que instaló su representación diplomática en Rusia. No obstante, los acuerdos trazados van orientados a los procesos de seguridad, megaproyectos energéticos, infraestructura y los componentes humanitario, científico como educativo.

Guatemala también mantiene un convenio de seguridad y lucha contra el narcotráfico, el cual se encuentra en fase de consolidación. En 2010 se inauguró en la capital guatemalteca el centro cultural ruso donde se promueve la cultura y la educación binacional.

Según las autoridades diplomáticas rusas, la relación comercial bordea los 40 millones de dólares anuales. Está en prospectiva también la exploración y explotación energética entre ambas naciones en aguas territoriales guatemaltecas.

Costa Rica ha profundizado sus relaciones culturales con Rusia. Cuenta con cooperaciones en temas relacionados al cine, artes escénicas, museos y modernas bibliotecas.

En las áreas de mayor incidencia binacional se encuentran el comercio, seguridad y tecnología a partir de sus relaciones en la llamada Cuenca del Pacífico o Transpacífico, proyectos donde convergen países latinoamericanos y asiáticos.

Y Panamá que destaca las áreas de seguridad, comercio y educación y el dinámico puente de desarrollo con el tercer vínculo además de los dos océanos, la entrada a Sudamérica.

A nivel de bloque, el llamado SICA ha suscrito 22 proyectos de seguridad y lucha contra el crimen organizado, además de programas de integración social y lucha contra la pobreza. Son cinco los ejes temáticos: integración económica, fortalecimientos de instituciones de la integración, gestión de riesgos y cambio climático, seguridad y pobreza.

De esta manera, Centroamérica se ubica en el tablero geopolítico mundial actual con altas potencialidades. ¿Podrá consolidar su integración y fortalecerse en el nuevo orden mundial en construcción o seguirá con la carga histórica de región periférica y subordinada? ¿Podrá dar a sus ciudadanos y pueblos la posibilidad de vivir mejor? Las preguntas son en realidad desafíos y sus acciones definirán, en el actual mundo cada vez multipolar, las respuestas.

Este artículo fue publicado originalmente en RT: http://actualidad.rt.com/blogueros/ricardo-martinez/view/111700-rusia-centroamerica-novedad-geopolitica

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Ataque terrorista en Líbano

 

Beirut, ciudad amenazada.

La guerra del terror wahabí-likudnik

Pepe Escobar

Asia Times Online

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

El doble ataque suicida contra la embajada iraní en Beirut –que causó por lo menos 23 muertos y 170 heridos– fue un ataque terrorista de facto ocurrido el 19-11. Si se mira a través de la numerología, recuerda naturalmente el 11-9, y así la metástasis de la guerra contra el terror declarada por Washington – conducida en gran parte por formas purulentas de la “inteligencia” saudí.

Pero no esperéis que “Occidente” lo condene como terrorismo. Mirad los titulares; todo lo normalizan como “explosiones” – como si se tratara de niños jugando con petardos.

Haya sido realizado por una nebulosa brigada vinculada a al Qaida o por los pistoleros a sueldo del jefe espía saudí Bandar bin Sultan (alias Bandar Bush), el ataque terrorista de Beirut es esencialmente configurado como una importante provocación orquestada por los saudíes. La agenda general saudí en Siria implica también que tanto Hizbulá como Irán sean inmovilizados dentro del Líbano. Si eso sucede, Israel también gana. Una vez más, es otra ilustración gráfica de la Casa de Saud-likudnik en acción.

También se aplican las sutilezas. La estrategia de Bandar Bush, coordinada con yihadistas, era virtualmente pedir a gritos que Hizbulá combatiera dentro de Siria. Cuando Hizbulá lo hizo, con solo algunos cientos de combatientes, los yihadistas se escabulleron rápidamente del campo de batalla para implementar el plan B; hacer volar en pedazos a mujeres y niños inocentes en las calles del Líbano.

Mientras Hizbulá acepta el combate, dondequiera tenga lugar, la posición de Teherán es más cautelosa. No quiere enfrentar directamente a los saudíes – por lo menos por ahora, en vista de la crucial negociación nuclear en Ginebra, y (todavía) la posibilidad de Ginebra II respecto a Siria. Sin embargo, la Casa de Saud no quiere Ginebra II porque no tiene absolutamente nada que proponer excepto cambio de régimen.

Respecto a Siria, el pilar principal de la estrategia de Bandar Bush es convertir el anterior Ejército “Libre” Siria en un “ejército nacional” de algo como 30.000 combatientes fuertemente armados – en su mayoría suministrados por el “Ejército del Islam”, que no es nada más que un código para Jabhat al-Nusra relacionado con al Qaida. El rey Playstation de Jordania, también conocido como Abdalá, colabora como proveedor de campos de entrenamiento cerca de la frontera siria. Pase lo que pase, una cosa es segura: esperad que los pistoleros a sueldo de Bandar Bush realicen más atentados suicidas en el Líbano y Siria.

El eje sionista/wahabí/salafista

Las sospechosas Brigadas Abdullah Azzam vinculadas a al Qaida existen en teoría desde 2005, colocando una que otra bomba por aquí y por allá. Un jeque Sijareddin Zreikat tuiteó la responsabilidad por el atentado terrorista de Beirut. De un modo cada vez más curioso, la reivindicación fue “descubierta” y traducida al inglés por el sitio de desinformación israelí en la web SITE. [1]

Otro sitio más de desinformación de la inteligencia israelí, DEBKAfile, afirmó que el ataque terrorista fue una bandera falsa de Irán/Hizbulá, sobre la base de una “advertencia saudí” que llegó a “agencias de inteligencia occidentales, incluyendo Israel”. [2] La justificación según la “inteligencia saudí”, era “motivar a combatientes de Hizbulá enviados contra su voluntad al campo de batalla sirio”.

Es algo que ni siquiera puede ser calificado de patético. Hizbulá defiende básicamente la frontera libanesa-siria, y solo tiene unos pocos cientos de combatientes dentro de Siria. Además, ninguna serie de ataques suicidas disuadirán a Hizbulá y Teherán de recuperar el control de lo que realmente importa en el contexto estratégico sirio; el área de Qalamoun.

Qalamoun, rodeada de montañas, es una franja de 50 kilómetros que bordea el valle Bekaa en el Líbano, entre Damasco y al-Nabk, y directamente sobre el absolutamente crítico corredor Damasco-Homs de la autopista M5. El ejército sirio está en ofensiva en Qalamoun. La recuperación de toda el área es solo cosa de tiempo. Esto significa controlar la vía de entrada norte a Damasco. Hizbulá está ayudando en la ofensiva desde el valle Bekaa. Eso no quiere decir que posteriormente se establezca en Siria.

Ahora, en cuanto a la acusación de bandera falsa. Si hablamos de una verdadera operación de bandera falsa, baste con recordar tres recientes atentados internacionales que supuestamente afectaron a Israel. En India, la bomba no contenía proyectiles; apenas hirió a un agregado israelí. En Azerbaiyán, la bomba fue milagrosamente “descubierta” antes que estallara. Y en Tailandia, la bomba explotó demasiado temprano, hiriendo solo a un iraní que se encontraba cerca.

La burda desinformación israelí es desenmascarada cuando llega a la siguiente conclusión:

Si Teherán es capaz de semejantes atrocidades simplemente como táctica de diversión, entonces los presidentes Barak Obama y Vladimir Putin debieran analizar cuidadosamente a su socio en la negociación al otro lado de la mesa antes de firmar un acuerdo importante el miércoles 20 de noviembre, que permita que siga existiendo el programa nuclear de Irán.

Por lo tanto esto se combina claramente con la actual histeria israelí por las negociaciones en Ginebra, que también incluye el enésimo informe de un órgano de News Corporation, el Sunday Times de Londres, de que Arabia Saudí ayudará a Israel a atacar Irán. [3]

Todo esto se combina con el sesgo de los proverbiales cómplices estadounidenses, que más bien se regodean ante la idea de que “estratégicamente esta alianza de-facto israelí con los saudíes es una extraordinaria oportunidad para Israel”. [4]

Hasta semejantes cómplices tienen que admitir que la Casa de Saud está “bloqueando la formación de cualquier gobierno en el Líbano, por ejemplo, para obstruir al aliado de Irán, Hizbulá”. “Bloqueando”, por supuesto, es un eufemismo para normalizar los atentados suicidas.

Y luego viene las extremas ilusiones disfrazadas como “análisis”: el primer ministro israelí Bibi Netanyahu “tratando de reemplazar a EE.UU. como protector militar del status quo”. Traducción: los likudniks sueñan con convertirse en el nuevo jefe militar de la mafia de wahabíes con petrodólares.

Los facilitadores

La estrategia de Bandar Bush –armar y proveer tapadera para salafistas, yihadistas y cada mentecato o mercenario entre ellos– continuará sin tregua. Después que Bandar Bush convenció a Washington de librarse de los cataríes amigos de la Hermandad Musulmana, los saudíes son el supremo canal hacia la guerra. La máquina de Bandar Bush tiene vínculos con prácticamente todos los grupos yihadistas en el Levante.

Y ciertamente es útil que Bandar tenga la perfecta cobertura: el hecho es que conoce y ha engatusado a cada importante protagonista en Washington. En EE.UU., Bandar Bush sigue siendo un valeroso héroe, que incluso provoca lisonjeras comparaciones con Gatbsy. [5]

Incluso después del ataque contra su propia embajada en el Líbano, Irán mantiene una actitud extremadamente prudente. La principal prioridad son las negociaciones nucleares en Ginebra con el partenaire que realmente importa, EE.UU. Esto explica que Irán culpe por el ataque terrorista en Beirut a los proverbiales “sionistas”, y no a yihadistas empoderados por los saudíes, presentándose como “rebeldes” y parte de toda la nebulosa de Bandar Bush.

Por el momento sin embargo, basta de neolengua orwelliana. Lo que pasó en Beirut fue un ataque terrorista, vitoreado por Israel, y totalmente facilitado por saudíes; una demostración gráfica del eje likudnik-Casa de Saud.

Notas:

1. Al-Qaida-linked group claims responsibility for deadly Beirut attack, Ha'aretz, 19 de noviembre de 2013.

2. Incredible! Beirut bombings killing 25 people were self-inflicted by Iran and Hizballah as a diversionary tactic, DEBKAfile, 19 de noviembre de 2013.

3. Israel, Saudi Arabia Unite For Attack On Iran, RT, 17 de noviembre '13.

4. The stakes of an Iranian deal, Washington Post, 15 de noviembre de 2013.

5. Prince Bandar bin Sultan, Saudi Arabia's Gatsby, Master Spy, The Daily Beast, 16 de noviembre de 2013.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su libro más reciente es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto pepeasia@yahoo.com

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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MID-03-201113.html

lunes, 18 de noviembre de 2013

Por qué necesitamos una eco-revolución

 

 

Naomi Klein · · · · ·

En diciembre de 2012, un investigador de sistemas complejos con el pelo teñido de rosa, Brad Werner, se abrió camino entre una multitud de 24.000 geólogos y astrónomos en el Congreso de otoño de la Unión Geofísica Americana que se celebra cada año en San Francisco. Las conferencias de este año acogían participantes de renombre, desde Ed Stone, del proyecto Voyager de la NASA, que explicaba un nuevo hito en el camino hacia el espacio interestelar, hasta el director de cine James Cameron, que compartía con los asistentes sus aventuras en batiscafos de profundidad.

Brad Werner

Sin embargo, fue la sesión del propio Werner la que levantó más controversia. Tenía por título “¿Está la tierra jodida?” (título completo: “¿Está la tierra jodida? Inutilidad dinámica de la gestión medioambiental y posibilidades de sostenibilidad a través del activismo de acción directa.”).

De pie en la sala de conferencias, el geofísico de la Universidad de California en San Diego, mostró a la gente el avanzado modelo informático que estaba usando para responder a dicha pregunta. Habló de los límites del sistema, de perturbaciones, disipaciones, puntos de atracción, bifurcaciones y de un puñado de muchas otras cosas que son tan difíciles de comprender para quienes somos legos en la teoría de los sistemas complejos. No obstante, el tema de fondo estaba más que claro: el capitalismo global ha hecho que la merma de los recursos sea tan rápida, fácil y libre de barreras que, en respuesta, “los sistemas tierra-humanos” se están volviendo peligrosamente inestables. Cuando un periodista le presionó para que diera una respuesta clara sobre la pregunta “¿estamos jodidos?”, Werner dejó a un lado su jerga para contestar: “más o menos”.

Sin embargo, había una dinámica en el modelo que ofrecía alguna esperanza. Werner lo denominó “resistencia”: movimientos de “gente o grupos de gente” que “adoptan un cierto tipo de dinámicas que no encajan con la cultura capitalista”. Según el resumen de su comunicación, esto incluye “acción directa medioambiental y resistencia proveniente de más allá de la cultura dominante, como las protestas, bloqueos y sabotajes perpetrados por indígenas, trabajadores, anarquistas y otros grupos activistas.”.

Las reuniones científicas serias, normalmente, no implican llamadas a la resistencia política en masa, mucho menos acciones directas y sabotajes. No es que Werner estuviera exactamente convocando estas acciones. Simplemente tomaba nota de que los levantamientos en masa de la gente (en la línea del movimiento abolicionista, de los derechos civiles o del “Ocupa Wall Street”) representan la fuente más probable de “fricción” a la hora de ralentizar una máquina económica que está escapando a todo control. Sabemos que los movimientos sociales del pasado han tenido una “tremenda influencia en… cómo la cultura dominante ha evolucionado”, señaló. Así que es lógico que “si pensamos en el futuro de la tierra, y en el futuro de nuestro acoplamiento al medio ambiente, tenemos que incluir la resistencia como parte de la dinámica.”. Y eso –argumentó Werner-, no es una cuestión de opinión, sino un “verdadero problema de geofísica”.

Muchos científicos se han visto forzados a salir a la calle por los resultados de sus descubrimientos. Físicos, astrónomos, doctores en medicina y biólogos se han situado al frente de movimientos contra las armas nucleares, la energía nuclear, la guerra, la contaminación química y el creacionismo. Así, en noviembre de 2012, la revista Nature publicó un comentario del financiero y filántropo medioambiental Jeremy Grantham, urgiendo a los científicos a unirse a esta tradición y a “ser arrestados si fuera necesario”, porque el cambio climático “no es solo la crisis de vuestras vidas: es también la crisis de la existencia de nuestra especie.”.

No hace falta convencer a algunos científicos. El padrino de la moderna ciencia climática, James Hansen, es un activista formidable que ha sido arrestado alrededor de media docena de veces por su lucha por el cierre de las minas de carbón en las cimas de las montañas y contra los gaseoductos de gas de esquisto (incluso este año dejó su trabajo en la NASA, en parte para tener más tiempo libre para sus campañas). Hace dos años, cuando fui arrestada en las inmediaciones de la Casa Blanca en una acción masiva contra el gaseoducto de gas de esquisto Keystone XL, una de las 166 personas que había sido esposada ese día era un glaciólogo llamado Jason Box, un experto sobre el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia mundialmente reconocido.

“No podía seguir respetándome a mí mismo si no iba,” dijo Box en aquel momento, añadiendo que “parece que, en este caso, no es suficiente con votar. También necesito ser un ciudadano”.

Es admirable. Pero lo que Werner está haciendo con su modelo es diferente. Él no está diciendo que su investigación le llevara a tomar parte activa contra una política en particular; lo que está diciendo es que su investigación muestra que todo nuestro paradigma económico es un desafío a la estabilidad ecológica. Y, claro está, desafiar este paradigma económico con un movimiento de masas reactivo resulta la mejor baza humana para evitar la catástrofe.

Eso es muy fuerte. Pero no está solo. Werner forma parte de un pequeño pero cada vez más influyente grupo de científicos cuyas investigaciones en el campo de la desestabilización de los sistemas naturales (de los sistemas climáticos, en particular) les está llevando a conclusiones transformativas, incluso revolucionarias, similares. Y para cualquier revolucionario en el armario que alguna vez haya soñado con derrocar el actual orden económico a favor de algún otro que como mínimo no lleve a los pensionistas italianos a colgarse en sus casas, este trabajo debería serle de un especial interés. En gran medida, porque hace que cruzar el abismo entre este cruel sistema y otro nuevo (tal vez, con mucho trabajo, un sistema mejor) no sea ya una mera cuestión de preferencia ideológica, sino más bien de una exigencia para la existencia de nuestra especie en este mundo.

Al frente de este grupo de nuevos científicos revolucionarios se encuentra uno de los máximos expertos en cuestiones climáticas en Gran Bretaña, Kevin Anderson, director adjunto del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, que en muy poco tiempo se ha situado como una de los centros de investigación sobre el clima más importantes en el Reino Unido. Dirigiéndose a todos, desde el Departamento para el Desarrollo Internacional hasta el Ayuntamiento de Manchester, Anderson se ha pasado más de una década popularizando pacientemente los resultados de la ciencia climática más moderna a políticos, economistas y activistas. En un lenguaje claro y comprensible, ha ofrecido una rigurosa hoja de ruta para la reducción de la emisión de gases contaminantes que persigue frenar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados centígrados, objetivo que la mayoría de los gobiernos consideran imprescindible para evitar la catástrofe.

Sin embargo, en los últimos años, los documentos y las diapositivas de Anderson se han ido haciendo más alarmantes. Con títulos como “El cambio climático: más allá de lo peligroso… Cifras brutales y esperanzas endebles”, señala que las probabilidades de quedarse en algo parecido a unos niveles de temperatura seguros están disminuyendo rápidamente.

Junto con su colega, Alice Bows, experta en control climático en el Centro Tyndall, Anderson señala que hemos perdido tanto tiempo con políticas ambiguas y con tímidos programas climáticos (mientras las emisiones globales crecían sin control), que ahora tenemos que enfrentarnos a recortes tan drásticos que incluso llegan a desafiar la lógica fundamental de priorizar el crecimiento del PIB por encima de todo.

Anderson y Bows informan de que el tan a menudo citado objetivo de reducción a largo plazo (un recorte de más de un 80% de las emisiones de 1990 para el 2050) ha sido fijado por razones de conveniencia política y que no tiene “ninguna base científica”. Esto es debido a que los impactos sobre el clima no provienen de lo que emitamos hoy o mañana, sino del cúmulo de emisiones que se han ido sumando en la atmósfera a lo largo del tiempo. Además, avisan de que centrarse en objetivos de aquí a tres décadas y media –en lugar de enfocarlos hacia lo que podemos hacer para recortar carbono de forma tajante e inmediata- supone un grave riesgo de seguir permitiendo que las emisiones aumenten vertiginosamente en los próximos años, y que de ese modo se superará con creces nuestro “objetivo de carbono” hasta los 2 grados centígrados, y, entrado el siglo, nos encontraremos ante una tesitura imposible de encarar.

Esta es la razón por la que Anderson y Bows argumentan que, si los gobiernos de los países desarrollados se muestran serios a la hora de alcanzar el acordado objetivo internacional de mantener el calentamiento por debajo de los 2 grados centígrados, y siempre que las reducciones vayan a respetar cualquier tipo de principio equitativo –básicamente, que los países que han estado arrojando carbono durante casi dos siglos necesitan recortar sus emisiones antes que los países en los que más de mil millones de personas todavía no tienen electricidad-, entonces, las reducciones deben ser mucho más profundas y tienen que llegar mucho antes.

Incluso disponiendo de una probabilidad de 50/50 de alcanzar el objetivo de los 2 grados (la cual, como ellos y muchos otros avisan, ya implica enfrentarse a una serie de impactos climáticos bastamente dañinos), los países industrializados necesitan empezar a recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero alrededor de un 10 por ciento al año. Y deben empezar ya. No obstante, Anderson y Bows dan un paso más, al señalar que este objetivo no puede lograrse con modestas penalizaciones por emisión de carbono o con las soluciones ofrecidas por la tecnología ecológica, normalmente defendidas por las grandes “corporaciones verdes”. Desde luego que estas medidas pueden ayudar, pero no son suficientes: una reducción del 10 por ciento en las emisiones, año tras año, resulta inaudita desde el momento en que empezamos a energizar nuestras economías con carbón. De hecho, los recortes por encima de un 1 por ciento al año “se han visto históricamente asociadas a recesiones económicas o a crisis políticas”, tal y como indicó el economista Nicholas Stern en su informe de 2006 para el gobierno británico.

Ni siquiera con la desintegración de la Unión Soviética hubo reducciones de tal duración y profundidad (los países soviéticos experimentaron un promedio de reducciones anuales de apenas un 5 por ciento en un período de diez años). Tampoco ocurrieron tras el crack de Wall Street en 2008 (los países ricos experimentaron un descenso de un 7 por ciento de emisión entre 2008 y 2009, pero sus emisiones de CO2 remontaron fuertemente en 2010, y las emisiones en China y en la India han seguido creciendo). Solo después de la gran crisis de 1929, los Estados Unidos vieron, por ejemplo, como las emisiones descendían durante varios años consecutivos más de un 10 por ciento anual, según los datos históricos del Centro de Análisis e Información de Dióxido de Carbono. Pero esa fue la peor crisis económica de los tiempos modernos.

Si queremos evitar ese tipo de carnicerías a la hora de lograr nuestros objetivos con base científica en las emisiones, la reducción del carbono debe gestionarse con cuidado a través de lo que Anderson y Bows describen como “estrategias de decrecimiento radicales e inmediatas en EEUU, la UE y en otras naciones ricas”. Lo que está muy bien, si no fuera por el hecho de que resulta que tenemos un sistema económico que fetichiza el crecimiento del PIB sobre todo lo demás, sin importar las consecuencias humanas o ecológicas, y en el que la clase política neoliberal hace tiempo que ha rechazado su responsabilidad de gestionar nada (ya que el mercado es el genio invisible a lo que todo debe ser confiado).

Así que lo que Anderson y Bows están realmente diciendo es que todavía queda tiempo para evitar un calentamiento catastrófico, pero no según las reglas del capitalismo tal y como hoy se plantean. Algo que tal vez sea el mejor argumento que jamás hayamos tenido para cambiar esas reglas.

En un ensayo de 2012 aparecido en la influyente revista científica Nature Climate Change, Anderson y Bows lanzaron un guante, acusando a muchos de sus colegas científicos de no ser transparentes a la hora de exponer los cambios que el cambio climático precisa de la humanidad. Vale la pena citarles por extenso: “…a la hora de desarrollar los marcos de emisión de gases, los científicos constantemente subestiman las implicaciones de sus análisis. Cuando se trata de la cuestión de evitar el aumento de los 2 grados centígrados, se traduce “imposible” por “difícil, pero se puede hacer”; “urgente y radical”, por “desafío”: todo para apaciguar al dios de la economía –o, más concretamente, al de las finanzas-. Por ejemplo, para evitar salirse del porcentaje máximo de reducción de emisiones dictado por los economistas, se asumen los anteriores niveles máximos “de forma imposible”, junto con ingenuas nociones de “alta” ingeniería y con las tasas de utilización de infraestructuras bajas en carbón. Y lo más inquietante es que cuanto más menguan los presupuestos sobre emisiones, más se propone la geoingeniería para asegurar que el dictado de los economistas permanezca incuestionable”.

En otras palabras, para aparecer razonable en los círculos económicos neoliberales, los científicos han estado haciendo la vista gorda de manera escandalosa con las consecuencias derivadas de sus investigaciones. Hacia agosto de 2013, Anderson estaba dispuesto a ser incluso más tajante, al escribir que habíamos perdido la oportunidad de cambios graduales. “Tal vez, durante la Cumbre sobre la Tierra de 1992, o incluso en el cambio de milenio, el nivel de los 2 grados centígrados podrían haberse logrado a través de significativos cambios evolutivos en el marco de la hegemonía política y económica existentes. Pero el cambio climático es un asunto acumulativo. Ahora, en 2013, desde nuestras naciones altamente emisoras (post-) industriales nos enfrentamos a un panorama muy diferente. Nuestro constante y colectivo despilfarro de carbono ha desperdiciado toda oportunidad de un “cambio evolutivo” realista para alcanzar nuestro anterior (y más amplio) objetivo los 2 grados. Hoy, después de dos décadas de promesas y mentiras, lo que queda del objetivo de los 2 grados exige un cambio revolucionariode la hegemonía política y económica” (la negrita es suya).

Probablemente no debería sorprendernos que algunos climatólogos estén un poco asustados por las consecuencias radicales de sus propias investigaciones. La mayoría de ellos solo estaban haciendo tranquilamente su trabajo, midiendo núcleos de hielo, elaborando sus modelos de climatología global y estudiando la acidificación de los océanos, hasta llegar a descubrir, tal y como dijo el experto climatólogo australiano Clive Hamilton, que “estaban, sin quererlo, desestabilizando el orden social y político”.

Sin embargo hay mucha gente bien informada de la naturaleza revolucionaria de la climatología. Es la razón por la que algunos gobiernos que han decidido tirar a la basura sus compromisos con el clima para seguir produciendo más carbón han tenido que encontrar maneras todavía más bestias para acallar e intimidar a sus propios científicos. En Gran Bretaña, esta estrategia se está haciendo más patente en el caso de Ian Boyd, el principal consejero científico del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, al escribir hace poco que los científicos deberían evitar “sugerir que políticas son buenas o malas” y que deberían expresar sus puntos de vista “colaborando con asesores oficiales (como yo mismo), y siendo la voz de la razón, más que de la disidente, en el ámbito público”.

Para saber a dónde conduce esto, solo hace falta mirar lo que ocurre en Canadá, donde vivo. El gobierno conservador de Stephen Harper ha hecho un trabajo tan eficaz a la hora de amordazar científicos y cerrar proyectos de investigación críticos que, en julio de 2012, un par de miles de científicos y simpatizantes celebraron un funeral bufo ante el Parlamento en Ottawa, quejándose de “la muerte de la evidencia”. Sus carteles decían: “no hay ciencia, no hay evidencia, no hay verdad.”.

Pero la verdad siempre reluce. El hecho de que el negocio-habitual-de-búsqueda-de beneficios y crecimiento este desestabilizando la vida en la tierra ya no es algo que tengamos que leer en las revistas científicas. Los primeros síntomas se están desplegando ante nuestros ojos. Y el número de personas que están reaccionando también crece a medida que sucede: bloqueando las explotaciones de gas de esquisto en Balcombe, interfiriendo en las perforaciones en el Ártico en aguas rusas (a un tremendo coste personal); llevando a juicio a las compañías de energías bituminosas por violar la soberanía indígena, entre otros muchos incontables actos de resistencia, grandes y pequeños. En el modelo informático de Brad Werner, esta es la “fricción” que se necesita para frenar las fuerzas de desestabilización. El gran activista del clima Bill McKibben lo llama los “anticuerpos” que se producen para luchar contra la “fiebre alta” del planeta.

No es una revolución, pero es un comienzo. Y puede que nos consiga el tiempo suficiente para imaginar una manera de vivir en este planeta que sea claramente menos jodida.

Naomi Klein es autora de La doctrina del shock y No Logo, está trabajando en un libro y una película sobre el poder revolucionario del cambio climático.

Traducción para www.sinpermiso.info: Betsabé García Álvarez

UE: El auge de los partidos de extrema derecha es un eco escalofriante de la década de 1930

 

 

Marine Le Pen                        Geert Wilders

 

John Palmer · · · · ·

“Un antídoto contra la extrema derecha requiere que la izquierda europea articule y desarrolle una alternativa global al estancamiento económico, la creciente disparidad de renta y riqueza y la degradación de nuestros derechos sociales, libertades civiles y derechos democráticos.”

Después de haber restado importancia a sus simpatías fascistas, la extrema derecha reaparece, después de un lavado de cara de relaciones públicas. Hay que frenarlos a tiempo.

Desde la crisis bancaria mundial en 2007, los comentaristas de todo el espectro político han predicho con toda seguridad no sólo el inminente colapso del euro, sino la implosión inevitable, más pronto que tarde, de la propia Unión Europea. Nada de ello ha ocurrido. Pero el proyecto europeo, que se inició después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, se enfrenta a la amenaza más grave de su historia. Esa amenaza se ha prefigurado escalofriantemente esta semana con el lanzamiento de una alianza pan-europea de partidos de extrema derecha, encabezada por el Frente Nacional francés y el Partido de la Libertad holandés liderados por Marine Le Pen y Geert Wilders respectivamente, que se han juramentado para acabar con "el monstruo de Bruselas".

Es evidente que el crecimiento del apoyo a los partidos de extrema derecha, anti-europeos, y contra los inmigrantes ha sido alimentado por la peor recesión mundial desde la década de 1930: el desempleo masivo y la caída de los niveles de vida, agravado por la obsesión derrotista por la austeridad de los líderes europeos. Los partidos que se escondía en las sombras, disimulando sus simpatías con el fascismo y el nazismo han reaparecido, después de haberse lavado la cara en una operación de relaciones públicas. Marine Le Pen, la dirigente del FN francés, minimiza el registro antisemita de su partido. El líder de la extrema derecha holandesa ha arado un surco ligeramente diferente, movilizando el miedo y la hostilidad no contra judíos, pero si contra los inmigrantes musulmanes. Al igual que Le Pen, Wilders esta obsesionado por una supuesta amenaza cosmopolita de la Unión Europea a la identidad nacional. Es un coro del que se hacen eco en otros países el Partido Popular danés, el Partido Finés y el Vlaams Belang flamenco, entre otros.

Los populistas franceses y holandeses están manteniendo cuidadosamente la distancia, por el momento, de partidos abiertamente neo-nazis, como Amanecer Dorado en Grecia, cuyas milicias paramilitares (Sturmabteilung) han aterrorizado a los refugiados e inmigrantes en Grecia, y a los fanfarrones húngaros de Jobbik, que acosan a la minoría romaní.

Según algunas encuestas, la extrema derecha podría ganar casi un tercio de los escaños del Parlamento Europeo en las próximas elecciones de mayo de 2014. Los partidos de centro - democristianos, socialdemócratas y liberales – seguirán teniendo muchos más eurodiputados. Pero a la hora de formar una mayoría creíble en el Parlamento Europeo, todos estos partidos podrían verse obligados a una cohabitación cuya proximidad no es precisamente lo mejor para la democracia.

Tal situación recordaría inquietantemente a 1936, cuando el centro y la izquierda - sobre todo en Francia - frenaron temporalmente el apogeo del fascismo a costa de crear una coalición sin principios e ineficaz. Su caída en vísperas de la Segunda Guerra Mundial aceleró la llegada del régimen colaboracionista de Philippe Pétain. La historia no suele repetirse de forma automática, pero sería absurdo correr el riesgo.

Más preocupante que el crecimiento de la extrema derecha son los gestos apaciguadores a los racistas y anti-inmigrantes de los principales políticos conservadores e incluso demócratas liberales y de algunos de los nuevos ideólogos populistas del "laborismo azul". La advertencia de los David Blunkett y similares de que la hostilidad hacia los inmigrantes gitanos podría dar lugar a una "explosión" popular recuerda la retórica de Enoch Powell.

Un antídoto contra la extrema derecha requiere que la izquierda europea articule y desarrolle una alternativa global al estancamiento económico, la creciente disparidad de renta y riqueza y la degradación de nuestros derechos sociales, libertades civiles y derechos democráticos. Pero esa alternativa tiene que construirse tanto a nivel nacional y local como europeo, así como, y requerirá más, no menos, integración europea.

El tiempo se agota, no sólo para los socialdemócratas europeos, sino también para la izquierda socialista en general y los verdes, para demostrar que pueden crear un contrapeso a la deriva hacia la derecha del centro. Sin el, la nueva alianza de extrema derecha sólo tiene que mantener unida y esperar su momento para atacar.

John Palmer fue el editor europeo del Guardian y fundador y director del European Policy Center.

Traducción para www.sinpermiso.info: Enrique García

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La guerra secreta de Australia contra los aborígenes

 

Aborigen Australiano

 

John Pilger · · · · ·

10/11/13

 

Los pasillos del parlamento australiano son tan blancos que uno tiene que entrecerrar los ojos al mirarlos. El ambiente es silencioso, el olor que desprende es de abrillantador. Los suelos de parqué brillan tanto que parece que reflejen caricaturas de los retratos de los primeros ministros y las filas de pinturas aborígenes, suspendidas en las blancas paredes, cuyas lágrimas y sangre no son visibles.

El parlamento se encuentra en Barton, un suburbio de Canberra cuyo nombre rememora al primer ministro de Australia, Edmund Barton, redactor de la Política Blanca de Australia en 1901. “La doctrina de la igualdad del hombre”, dijo entonces Barton, “nunca fue pensada para” aquellos que no fueran británicos ni de piel blanca.

La preocupación de Barton provenía más bien de los chinos, conocidos como el Peligro Amarillo; nunca mencionó la presencia más antigua y perdurable de la tierra: los primeros australianos. Para él éstos no existían. Su cuidado sofisticado de la áspera tierra no detentaba interés alguno. Su épica resistencia nunca había ocurrido. En 1838, el Sydney Monitor dijo sobre los que habían combatido a los invasores británicos de Australia: “Estaba determinado que se exterminara por completo la raza de negros en aquel lugar”.  Hoy, los supervivientes de aquella guerra son un secreto nacional vergonzante.

La ciudad de Wilcannia, en Nueva Gales del Sur, resulta doblemente conocida. Es la ganadora del premio nacional Tidy Town (ciudad pulcra) y sus habitantes indígenas tienen una de las esperanzas de vida más bajas que se ha registrado. Por lo general, mueren a los 35 años. El gobierno cubano está llevando a cabo un programa de alfabetización con ellos, de igual manera que hace con los más pobres de África. Según el informe sobre la distribución de riqueza global Credit Suisse Global Wealth, Australia es la región más rica del planeta.

Los políticos de Canberra se encuentran entre los ciudadanos más acaudalados. Sus donaciones endógenas son legendarias. El año pasado, la entonces ministra de asuntos indígenas, Jenny Macklin, reformó su oficina a costa de 331.144 dólares para los contribuyentes.

Hace poco, Macklin reivindicó que, cuando estaba en el gobierno, había marcado una "gran diferencia". Es cierto. Durante su ejercicio, el número de aborígenes que vivían en chabolas creció en casi una tercera parte y más de la mitad del dinero empleado en proyectos de viviendas para aborígenes se la embolsaron los contratistas blancos y la burocracia de quienes ella era en gran medida responsable. Hoy, una vivienda típicamente ruinosa en las zonas despobladas donde habitan las comunidades indígenas da cobijo a hasta 25 personas. Los servicios sanitarios tardan años en llegar a las familias, muchas a cargo de ancianos o discapacitados.

En el 2009, el profesor James Anaya, respetado relator de las Naciones Unidas sobre derechos de los pueblos indígenas, describió como racista el "estado de emergencia" que había despojado a las comunidades indígenas de sus ya endebles derechos y servicios bajo el pretexto de que entre ellos se encontraba un número "inconcebible" de bandas pedófilas –una acusación que la policía y la Comisión Australiana del Crimen desmintieron.

Entonces el portavoz de la oposición de asuntos indígenas, Tony Abbott, le espetó a Anaya, "ocúpate de tus asuntos" y no "escuches únicamente a la vieja brigada de las víctimas".  Abbott es hoy el primer ministro de Australia.

He conducido hasta el corazón rojo de Australia central y preguntado yo mismo a la Dra. Janelle Trees sobre la "vieja brigada de las víctimas". Trees es una médico de cabecera cuyos pacientes indígenas viven a pocos kilómetros de diversos centros vacacionales que cuestan 1.000 dólares la noche, en la formación rocosa de Uluru (Ayers Rock). Ella dijo, "sabemos que hay asbestos en las viviendas de los aborígenes y [al gobierno] no le importa en absoluto que uno de ellos inhale una fibra de asbestos y desarrolle un mesotelioma pulmonar. Los niños contraen infecciones crónicas y acaban sumándose a las increíbles estadísticas de indígenas que mueren por enfermedades renales, batiendo además récords mundiales de enfermedades reumáticas cardíacas, y no se hace absolutamente nada. Cuando veo esto me pregunto: ¿por qué no se actúa? La malnutrición es un mal común. Una vez quise dar a una paciente un anti-inflamatorio por una infección que podía haberse evitado si las condiciones de vida fueran mejores, pero no pude tratarla porque no tenía suficiente comida para llenar su estómago y no podía injerir las tabletas. A veces me siento como si estuviera tratando a mis pacientes en condiciones similares a las de la clase obrera inglesa a principios de la revolución industrial".

En Canberra, en las oficinas ministeriales que exhiben arte aborigen, los políticos expresaron repetidamente lo “orgullosos” que estaban de lo que “hemos hecho por los indígenas australianos”. Cuando pregunté a Warren Snowdon —ministro de sanidad indígena en el gobierno laborista, recientemente substituido por la coalición conservadora de Abbott— por qué después de casi un cuarto de siglo representando a los australianos más pobres y enfermos no había llegado a una solución, éste respondió, “vaya pregunta más tonta. Vaya pregunta más pueril”.

Al final de la calle Anzac Parade en Canberra, se erige el Memorial de la Guerra Nacional de Australia, cuyo historiador, Henry Reynolds, denomina el "centro sagrado del nacionalismo blanco". Me denegaron el permiso para filmar en este enorme espacio público. Cometí el grave error de expresar mi interés en las guerras de frontera en las que los negros australianos combatieron la invasión británica sin armas de fuego, pero con gran ingenio y coraje –arquetipo de la "tradición Anzac".  Pese a su importancia, en un país plagado de cenotafios, ni uno solo conmemora a aquellos que cayeron en la resistencia frente a "una de las mayores expropiaciones de tierra en la historia de la humanidad", escribió Reynolds en su libro más conocido Forgotten War(La Guerra Olvidada).  Mataron a más aborígenes australianos que nativos americanos en las guerras de frontera americanas y que maorís en Nueva Zelanda. El estado de Queensland se convirtió en un verdadero matadero. Un pueblo entero fue hecho prisionero de guerra en su propio país, mientras los colonos llamaban al exterminio. La industria ganadera prosperó empleando hombres indígenas prácticamente como trabajadores esclavos. La industria minera hoy en día obtiene beneficios de miles de millones de dólares a la semana en tierras indígenas.

Obviar estas verdades y venerar el papel servil de Australia en las guerras coloniales de Gran Bretaña ha cobrado hoy en día casi el estatus de culto en Canberra. Reynolds y las pocas personas que lo cuestionan han sufrido calumnias abusivas. Consideran a los excepcionales aborígenes de Australia sus Untermenschen. Al entrar en el Memorial de la Guerra Nacional, uno puede ver rostros de indígenas representados por gárgolas de piedra junto a canguros, reptiles, pájaros y otras formas de "vida salvaje autóctona".

Cuando comencé a rodar sobre esta Australia secreta hace 30 años, había en marcha una campaña global contra el apartheid en Sudáfrica. Como ya había realizado un reportaje en Sudáfrica, quedé impresionado por las similitudes de la supremacía blanca y la docilidad y actitud defensiva de los liberales. Ningún oprobio internacional, ningún boicot, había alterado la epidermis de la Australia "privilegiada". Hoy se puede ver a los guardas de seguridad de los centros comerciales expulsar a los aborígenes en Alice Springs; si se recorre la corta distancia que hay entre los suburbios de Cromwell Terrace y el campamento de Whitegate, se ven las chabolas de hojalata que no disponen de luz ni de agua. Eso es apartheid, o lo que Reynolds llama "un rumor en nuestros corazones".

(La película de John Pilger Utopia sobre Australia se verá en los cines a partir del 15 de noviembre y en la Televisión Independiente en diciembre. En Australia se verá en enero).

John Pilger, nacido en 1939 en Australia, es uno de los más prestigiosos documentalistas y corresponsales de guerra del mundo anglosajón. Particularmente renombrados son sus trabajos sobre Vietnam, Birmania y Timor, además de los realizados sobre Camboya, como Year Zero: The Silent Death of Cambodia y Cambodia: The Betrayal.

La austeridad Ponzi en la Unión Europea: una definición y un ejemplo

 

Deutsche_Bundesbank_by_Matthew_Bisanz La austeridd

Poder Alemán

 

Yanis Varoufakis

10/11/13

 

Vengo sosteniendo desde hace tiempo que las políticas europeas de reducción de la deuda pública en los Estados miembros fiscalmente apremiados puede describirse como un esquema de austeridad Ponzi. En este breve artículo trato precisamente de definir qué es la “austeridad Ponzi”.

Los esquemas Ponzi corrientes se basan en una artimaña que crea la apariencia de un fondo, cuyo valor crece más rápido que el valor que va ingresando en él. La realidad es que lo contrario es lo cierto, puesto que el gestor del esquema se sirve del capital que va ingresando y el esquema no consigue crear capital nuevo capaz de llenar las “fugas”, y no digamos capaz de pagar los rendimientos que promete. La apariencia de un crecimiento que en realidad no existe es, huelga decirlo, el señuelo que atrae hacia el esquema a nuevos inversores, de cuyo capital se sirve el gestor del esquema Ponzi para mantener la fachada de un crecimiento genuino.

La austeridad Ponzi

La austeridad Ponzi es el inverso del crecimiento Ponzi. Mientras que en los esquemas corrientes de crecimiento Ponzi el señuelo es la promesa de un fondo en crecimiento, en el caso de la austeridad Ponzi el atractivo para los participantes en bancarrota es la promesa de reducir su deuda, liberándoles de la insolvencia, mediante una combinación de medidas de austeridad –“apretarse el cinturón”— y de nuevos préstamos que proporcionen al quebrado los fondos necesarios para devolver las deudas que van venciendo (por ejemplo, bonos). Como es imposible escapar a la insolvencia de este modo, los esquemas de austeridad Ponzi, lo mismo que los esquemas de crecimiento Ponzi, necesitan de aflujos constantes de capital para sostener la ilusión de que se ha evitado la bancarrota. Pero para atraer ese capital, los gestores de la austeridad Ponzi tienen que hacer lo imposible para mantener la apariencia de una genuina reducción de la deuda.

La elite bienpensante de la Eurozona, inventora de la austeridad Ponzi

El crecimiento Ponzi es cosa, inveteradamente, de yonkis. Pero ha sido necesaria toda la sabiduría colectiva de la elite bienpensante europea para conseguir crear el primer esquema Ponzi de austeridad. Los acuerdos de préstamo con griegos, portugueses, irlandeses, españoles y chipriotas han sido los primeros ejemplos de la historia de este tipo de esquema. Estados en quiebra, mortalmente abrazados a sus respectivos sectores bancarios privados en bancarrota, fueron obligados a aceptar aflujos constantemente crecientes de capital prestado por el FMI, por el BCE, por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (siempre bajo la amenaza del programa de Transacciones Monetarias Simples del BCE), a condición de que se apretaran el cinturón y practicaran políticas de austeridad. A medida que el esquema progresa, más y más capital va entrando en él, y en consecuencia, va creciendo la proporción de la deuda en relación con el PIB: exactamente igual que en los esquemas Ponzi de crecimiento, el valor total del fondo se va agotando y se necesita atraer más y más capital, a fin mantener las apariencias.

El peor ejemplo de austeridad Ponzi [1]

Primavera de 2012. El gobierno griego había colapsado bajo la rabia popular ante el lamentable estado de la nación y se convocan elecciones para mayo. Un partido de izquierda [Syriza], que aboga por denunciar al acuerdo de empréstito, crece rápidamente en las encuestas y sondeos de opinión: respondiendo eso, la Troika suspende el desembolso de los dineros del préstamo. Sin que casi nadie se percate, este episodio representa el momento siniestro en el que la UE afirma el derecho de su ejecutivo a intervenir directamente en el proceso democrático de un Estado miembro. Funcionarios no-electos de Bruselas cocinan un “derecho” a suspender unilateralmente un acuerdo internacional e intraeuropeo de empréstito fundándose ensus propias estimaciones sobre qué partidos políticos resultaban o no “aceptables” para formar gobierno en un Estado miembro.

No se dejó al gobierno griego en funciones otra alternativa que la de suspender sus propios pagos a las instituciones y a los ciudadanos griegos. Hospitales, escuelas, salarios, pensiones… todo se contrajo muy rápidamente. Pero la preocupación de los bienpensantes se centraba exclusivamente en la deuda contraída por Grecia con nuestro… BCE. Ya saben, un año antes, en un malhadado intento por reforzar los bonos griegos, el BCE había los comprado a mansalva a precios muy, muy bajos. La estratagema fracasó, como la propia Grecia. No importaba: el BCE mantuvo esos bonos y esos bonos empezaron a vencer. Si no los hubiera comprado el BCE en 2010, habrían sido depreciados junto con el resto de los bonos en manos privadas unos meses antes, a comienzos de 2012. Pero no, el BCE no puede aceptar depreciaciones de los Estados miembros, porque eso viola su carta fundacional, que le prohíbe financiar a los Estados miembros. De modo que el gobierno griego en funciones, pasando a la economía social griega por el exprimidor, tenía que encontrar 5 mil millones de euros en unos días para pagar al BCE los bonos vencidos. Hay que recordar, empero, que la Troika ya no prestaba más, nadie prestaba ya más.

Lo que obviamente tenía que hacer Atenas en esas circunstancias era suspender los pagos de los bonos en manos del BCE. Pero eso era algo que Francfort y Berlín consideraban inaceptable. El Estado griego podía declarar una suspensión de pagos ante los ciudadanos griegos y no griegos, ante los fondos de pensiones, incluso ante los bancos, pero sus deudas con el BCE eran sacrosantas. Tenían que pagarse, pasara lo que pasara.

¿Pero cómo? Eso es lo que terminaron presentando como “solución”:

El BCE permitiría al gobierno griego la emisión de pagarés sin valor alguno (o, más precisamente, letras del Tesoro a corto plazo) que ningún inversor privado tocaría, y pasar esos pagarés a la insolvente banca griega. Los insolventes bancos griegos ofrecerían, entonces, esos pagarés al Sistema Europeo de Bancos Centrales (a través del llamado programa ELA [Emergency Liquidity Assistance] del BCE) como colateral para obtener ellos préstamos que, a su vez, podrían ellos ofrecer al gobierno griego, a fin de que Atenas pudiera pagar sus deudas… con el BCE.

Si esto suena como un esquema Ponzi es porque es la madre de todos los esquemas Ponzi. Un carrusel de austeridad Ponzi que –interesantísimo asunto— deja tanto a los insolventes bancos griegos como al insolvente Estado griego un poco más… insolventes, al tiempo, de pasada, la población se hunde en una desesperación más y más honda. Y todo a fin de que la UE pueda guardar la apariencia de que sus necias reglas han sido respetadas.

Pero eso no es sino un ejemplo del círculo vicioso de la austeridad Ponzi que está siendo incesantemente repetido por toda la Eurozona. Su declarado propósito es la reducción de las deudas. Pero las deudas crecen por doquiera. ¿Fracaso? Sí y no. Es un fracaso conforme a los objetivos declarados por la UE, pero no lo es si consideramos los objetivos reales subyacentes. Porque, en realidad, el verdadero propósito de los préstamos de “rescate” fue la realización de una cínica operación con las malas deudas de la periferia, transfiriéndolas de los libros de cuentas de (principalmente) los bancos del Norte de Europa a las espaldas de los contribuyentes del Norte de Europa. Desgraciadamente, esta cínica transferencia, efectuada en nombre de la “solidaridad europea”, llevó a una danza de la muerte de bancos insolventes y Estados en bancarrota –tristes parejas de baile que han ido desfilando una tras otra hacia el precipicio de la austeridad competitiva— con el terrible resultado de convertir a porciones considerables porciones de las otrora orgullosas naciones europeas en el equivalente contemporáneo de las viejas casas de caridad victorianas.

NOTA: [1] Este ejemplo procede de mi reciente conferencia The Dirty War for Europe’s Integrity and Soul [Guerra sucia contra la integridad y el alma de Europa].

Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, acaba de ser publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

lunes, 4 de noviembre de 2013

MULTIMILLONARIOS

 

 

 

Multimillonarios: la decadencia de Occidente y el auge del resto

Robin Broad · John Cavanagh · · · ·

Con la ayuda de la revista Forbes y en conjunción con algunos compañeros delInstituto de Estudios Políticos, hemos llevado a cabo un seguimiento de los multimillonarios y la creciente desigualdad en el mundo durante varias décadas. De la misma manera que una gota de agua nos proporciona indicios sobre su composición química, estos multimillonarios ofrecen signos interesantes de los cambios en la fisionomía del poder y la desigualdad globales.

Tras el asombro inicial ante la extravagante lista de los 1.426 más ricos de este año, hemos querido examinarla con más detalle. La lista revela el principal transvase de poder en el mundo actual: la decadencia de occidente y el auge del resto. Atrás quedaron los días en que los multimillonarios de los EEUU eran más del 40% del total, ocupando Europa Occidental y Japón la mayor parte restante. Hoy, la región Asia-Pacífico alberga 386 multimillonarios, 20 más que toda Europa y Rusia juntas.

En el 2013, de los nueve países que hospedan más de 30 multimillonarios, sólo tres son países tradicionalmente “desarrollados”: Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido.

¿Quiénes siguen a los Estados Unidos, con sus 442 multimillonarios? China, con 122 (en 1995 no tenía ninguno) y Rusia en tercer lugar con 110. Los multimillonarios de China han extraído dinero de cualquier fuente a su alcance. Considérese al hombre más rico del país, Zong Qinghou, quien, gracias a poseer la mayor fábrica de bebidas del país, ostenta 116.000 millones de dólares en su haber. El extenso elenco de multimillonarios de Rusia está encabezado por hombres que obtuvieron miles de millones de la riqueza del petróleo, gas natural y mineral del país, desdeñando las devastadoras consecuencias de sus prácticas para el medio ambiente.

Alemania es la cuarta en la lista con 58 multimillonarios, seguida por India (55), Brasil (46), Turquía (43), Hong Kong (39) y Reino Unido (38). En efecto, Turquía tiene más multimillonarios que ningún otro país de Europa a excepción de Alemania.

Dejando a un lado a estos nueve países en la cúspide, Taiwan hospeda más multimillonarios que Francia; Indonesia detenta más multimillonarios que Italia o España; Korea del Sur tiene ahora más millonarios que Japón o Australia.

La actual lista de multimillonarios es un tributo a la creciente desigualdad acaecida en la mayoría de los países de la tierra. El hombre más rico del mundo, por ejemplo, es Carlos Slim de México —con un capital de 730.000 millones de dólares, comparable a la friolera del 6,2% del PIB del país. La tercera persona más rica es el rey español del comercio minorista, Amancio Ortega, quien ha acumulado un capital de 570.000 millones de dólares en un país en el que una cuarta parte de los ciudadanos están actualmente desempleados.

Los multimillonarios estadounidenses aún dominan la lista, con un total de 442 que representa el 31% del total. Bill Gates y Warren Buffet todavía detentan los puestos número 2 y 4; sus nombres son harto conocidos dada la combinación de su riqueza, filantropía y el uso del poder e influencia para convencer a otros multimillonarios de que prodiguen sus donaciones caritativas.

Sin embargo, también entre los 12 multimillonarios estadounidenses que pertenecen a las 20 personas más ricas del mundo se encuentran los miembros de dos familias que han empleado su vasta riqueza y poder concomitante para corromper a nuestros políticos. Charles y David Koch ocupan los puestos 6 y 7 de los más ricos del mundo; ambos han utilizado una buena parte de sus conjuntos 680.000 millones de dólares en financiar no sólo a los candidatos de la derecha extrema, sino también campañas políticas contra las regulaciones de tipo medioambiental o de otros tipos. Además, hay cuatro Waltons entre los 20 más ricos; su riqueza combinada de 1.073.000 millones de dólares se ha disparado gracias a los crecientes beneficios de Wal-Mart, al mismo tiempo que esta empresa presionaba a ciudades y estados para oponerse al aumento de salarios hasta niveles razonables para la subsistencia.

¿Cómo han variado los números a lo largo de los años? Regresemos a 1995, una época de riqueza emergente en medio de la desregulación impulsada por la administración Clinton en los Estados Unidos, y una presión generalizada en todo el mundo para desregular, liberalizar y privatizar los mercados.

En 1995, Forbes registró 376 multimillonarios en el planeta. De estos, 129 (o el 34%) eran de los Estados Unidos. El hecho de que el número de multimillonarios estadounidenses creciera hasta 442 en los siguientes 18 años, mientras que el porcentaje de multimillonarios estadounidenses cayera sólo del 34% al 31% del total global, es testimonio de cómo la atmósfera desreguladora y tendente a los recortes de impuestos en los Estados Unidos bajo los mandatos de Clinton y Bush se mostró tan favorable para los súper-ricos.

Es de notar que en estos 18 años el llamado mundo desarrollado se ha visto eclipsado por el llamado mundo en vías de desarrollo. En 1995, los punteros en multimillonarios eran los Estados Unidos (129), Alemania (47) y Japón (35). Estos tres países hospedaban al 56% de los multimillonarios del mundo. Ningún otro país se les acercaba, estando Francia, Hong Kong y Tailandia empatados en tercer lugar con 12 multimillonarios cada uno. Ni Rusia ni China poseían un sólo multimillonario en 1995, pese a que, respecto a Rusia, Forbes admitió que su medra financiera en los años siguientes a la caída del Muro de Berlín era evidente. Además, en 1995, Brasil tenía sólo ocho multimillonarios e India sólo dos.

Hoy, estos cuatro países (Rusia, China, Brasil e India) albergan 333 de los 1.426 multimillonarios del mundo —un 23% del total. Además, el número de multimillonarios en Japón ha caído significativamente en los últimos 18 años, de 35 a 22.

Las cifras ofrecen una instantánea dramática del relativo declive de los Estados Unidos, Europa y Japón en menos de dos décadas y del apabullante auge de Brasil, Rusia, India y China, así como del resto de Asia. Además, nos recuerdan que los países donde los ingresos eran relativamente equitativos hace veinte años, como China y Rusia, se han sumado a las filas de la desigualdad.

A lo largo y ancho del globo, el rápido aumento de multimillonarios en decenas de países (de nuevo, con Japón como notable excepción) es testimonio de cómo el clima desregulador de estas últimas dos décadas ha acelerado el auge de los súper-ricos, mientras las empresas han mantenido los salarios de los trabajadores prácticamente congelados.

Baste decir que las sociedades más igualitarias y más sanas requieren un enfoque de políticas públicas radicalmente distinto. Tal y como el miembro asociado de la agencia IPS Sam Pizzigati ha descrito, los impuestos justos formaron una amplia clase media en los Estados Unidos entre los años 40 y los años 60. Tales políticas de impuestos justos son necesarias hoy en todo el mundo si pretendemos estrechar en vez de ampliar la brecha entre los súper-poseedores y los desposeídos.

Robin Broad es catedrática de la School of International Service, American University, Washington, D.C. John Cavanagh es Director del Instituto de Estudios Políticos en Washington, D.C.