sábado, 14 de junio de 2014

UN NUEVO FRACASO EN IRAQ



MOSUL, PETRÓLEO Y DERROTA




Iraq y el fracaso de Washington
La Jornada
Ante la insurrección y el avance de grupos fundamentalistas islámicos en Iraq, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo ayer que no descarta ninguna opción para apoyar al gobierno de ese país. Entre las opciones mencionadas por el mandatario destaca el envío de aeronaves de guerra –tripuladas y no tripuladas– a territorio iraquí.
Las recientes victorias logradas por el Estado Islámico de Iraq y el Levante –organización que busca imponer la ley musulmana en todo el territorio y que controla gran parte del país– han sido interpretadas por analistas internacionales y por críticos de la Casa Blanca como una evidencia de que Estados Unidos se replegó demasiado pronto de Iraq. Sin embargo, la realidad es que, más que poner en evidencia la estrategia militar de Obama, la circunstancia descrita da cuenta del fracaso de la política exterior que Washington adoptó hace más de 13 años bajo el gobierno de George W. Bush, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que terminó por involucrar a Estados Unidos y a sus aliados en una cruzada mundial antiterrorista, que incluyó la invasión y destrucción de dos países, la muerte de centenares de miles de personas, la degradación de los derechos y libertades individuales en todo el mundo, la comisión, por parte de la superpotencia, de crímenes de lesa humanidad y el desarrollo de corrupción corporativa que sacó enormes dividendos de ambas tragedias.
Los resultados de esa política saltan a la vista: la guerra contra el terrorismo no sólo no ha hecho de Estados Unidos un país más seguro ni ha construido un mundo más estable, sino que ha multiplicado los factores de encono antiestadunidense y, en el caso de Iraq, ha desembocado en una pérdida de control territorial por parte del régimen de Bagdad y el avance y crecimiento de grupos fundamentalistas que, a diferencia del depuesto régimen de Saddam Hussein, sí representan una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.
Si bien el sucesor de Bush en la Casa Blanca puso fin a la intervención militar en Irak, también ha mantenido, en términos generales, un énfasis antiterrorista y beligerante en su discurso –como lo demuestra la alocución de ayer– y ha deteriorado con ello, la imagen y la credibilidad de una administración de por sí debilitada en lo político, lo militar y lo económico. Desde esa posición, parece poco factible que el gobernante estadunidense pueda recabar el apoyo legislativo e internacional necesario para emprender acciones bélicas como las que dejó entrever en la declaración comentada, lo que dejaría sus palabras en el ámbito de la balandronada, algo que no le favorece.
Por otro lado, si Obama enviara fuerzas militares a Irak, sumaría a su país y a su gobierno en la sima de deterioro moral, socavaría aún más su propia credibilidad política y terminaría por confirmar la desastrosa estrategia de su antecesor en el país árabe.
Lejos de reditar los errores y los horrores de la administración Bush y de auspiciar un baño de sangre mayor al que ya se desarrolla en Iraq, es pertinente y necesario que el gobierno de Washington deponga la postura injerencista y beligerante que le ha caracterizado y que reconozca la situación por la que atraviesa Iraq como lo que es: una muestra monumental de su ineptitud como potencia imperial y que inhibe su autoproclamada perspectiva de policía del mundo.




lunes, 9 de junio de 2014

Portugal y Europa después de las elecciones europeas

 

 

OPORTO LA SEGUNDA CIUDAD PORTUGUESA

 

Bloco de Esquerda · · · · ·

 

Después de las elecciones locales, el Bloco de Esquerda ha consolidado su programa europeo a través un debate programático a fondo, abierto a muchos independientes, que culminó en la Conferencia Nacional de febrero. El Bloco fue a la lucha con una orientación fuerte, un programa claro y alternativo al del gobierno, un candidato de consenso del partido y una apertura que se reflejó en la calidad de la lista y sus apoyos públicos. el Bloco de Esquerda llevó a cabo una campaña electoral dinámica en la que estuvo unido y plenamente comprometido.

El Bloco de Esquerda tuvo un resultado electoral malo. Consiguió que Marisa Matias fuese elegida pero se quedó lejos del segundo eurodiputado y no sólo no consiguió revertir las pérdidas de las últimas elecciones legislativas y municipales sino que quedó por debajo de aquellos resultados. Esta constatación exige una reflexión profunda sobre la situación política, el camino recorrido y las opciones futuras del Bloco.

Crisis del sistema político y del centro

Las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo señalan la profundización de la crisis del sistema político en Europa, que se refleja en la pérdida generalizada del poder electoral de los partidos tradicionales y de gobierno (socialistas y conservadores) y el crecimiento de la extrema derecha y de formas de populismo reaccionario y xenófobo, como en Inglaterra, Francia, Dinamarca, Suecia, Austria y República Checa. Sin embargo, las fuerzas anti-austeridad lograron resultados significativos en Grecia (victoria de SYRIZA), Irlanda (20% para el Sinn Fein) y el Estado español (IU y el nuevo partido Podemos suman el 18% de los votos).

El segundo factor de crisis del sistema político es la persistencia de los altos índices de abstención, que empeoran con la desesperación social en este ciclo de crisis económica. La muy baja participación de los europeos en estas elecciones agrava la crisis de representatividad democrática de la Unión Europea.

En Portugal, la abstención alcanzó en estas elecciones europeas la tasa récord del 66% (un 3% más que en 2009, menos de 280.000 votantes). En Braganza, Faro, Vila Real y las Azores, la abstención superó el 70%. El máximo histórico en las europeas había tenido lugar hace dos décadas (64,6%).

La emigración, que ha crecido en los últimos años a niveles sólo vistos en los años 60/70del siglo pasado, sin duda jugó un papel importante en el aumento de la abstención. Sin embargo, la principal explicación de este fenómeno es el descrédito acumulado entre amplios sectores populares en relación a la en general. Este alejamiento de los ciudadanos tiende a tener su mayor mayor expresión en las elecciones europeas, pero tiende a crecer también en las legislativas y municipales, pudiendo convertirse en una tendencia estructural. La abstención actual es una expresión de protesta contra las políticas de austeridad y antisociales.

En Portugal, los partidos del gobierno sufren una humillante derrota, que condena la política de austeridad y simplemente no ha tirado a Passos y Porta porque la inacción del Presidente de la República los mantiene. Los votos perdidos por el centro-derecha no se transfieren significativamente a la izquierda. Si bien es cierto que los partidos gobernantes pierden 400.000 votos en relación a 2009, el PS se estanca, ganando sólo un eurodiputado más que la alianza de derechas.

El PCP obtuvo 416 000 votos (35.000 más que en 2009) pero no fue la única fuerza que rentabilizó el descontento. La polarización se produce también alrededor de la personalidad de Antonio Armada y Pinto (MPT, 200.000 votos más que en 2009).

A pesar de no haber podido conseguir un escaño para Rui Tavares, el Partido Libre alcanza una votación importante (70.000 votos) a partir de una crítica indiferenciada a los "aparatos de partido" y la promesa de una nueva forma de hacer política con los ciudadanos, junto a la predisposición a un acuerdo con el PS.

Los resultados del Bloco de Esquerda

La Mesa Nacional saluda a los militantes que hicieron del Bloco una fuerza presente en todo el territorio, en una batalla política que permitió conservar la representación de nuestra corriente política en el Parlamento Europeo. La Mesa Nacional saluda asimismo a todos los candidatos del Bloco, militantes o independientes, en particular a Marisa Matias y Joao Laviña, por su destacada actuación como primeros candidatos de la lista.

El Bloco de Esquerda sufrió el desgaste de dos derrotas electorales consecutivas (2011 y 2013), lo que alimentó una narrativa continuada sobre la inevitable decadencia del Bloco. También contribuyeron a este resultado los desacuerdos públicos y las críticas internas y una responsabilización exagerada contra el Bloco por la falta de una convergencia real de la izquierda, alrededor de la cual se crearon expectativas que no terminaron por concretarse. Este hecho repercutió en el Bloco de Esquerda de manera particular.

Por otro lado, el Bloco de Esquerda ha dejado de tener la ventaja del efecto de novedad y su imagen está muy marcado por las instituciones en las que desarrollamos parte de nuestra lucha, como los parlamentos y los municipios, y que son ahora objeto de desconfianza por muchas de las víctimas de las políticas que allí se deciden. Sin una base social militante y electoral suficientemente arraigada, el Bloco de Esquerda enfrenta mayores dificultades por la división de la izquierda y las formas de populismo que marcan este contexto. Los debates de la conferencia de organización en febrero pasado se centró en esta realidad y trató de iniciar una respuesta.

El Bloco de Esquerda continuará el debate tanto sobre las causas como las consecuencias de los resultados de las elecciones recientes y también el debate sobre su proyecto y su espacio político. Hasta el final de junio, los núcleos, grupos municipales y de distrito reunirían a los militantes para llevar a cabo esta reflexión. Par este debate, el Bloco considera esencial que esta reflexión incluya a los simpatizantes y votantes. El objetivo es retomar el espíritu fundacional del Bloco, unitario e intransigente, que vaya más allá de los límites partidarios e implique a activistas y movimientos sociales en el diálogo indispensable para la construcción de una alternativa amplia.

La Unión Europea después de mayo

Los resultados de las elecciones en Europa mostraron la amplitud de la percepción de que la respuesta a la crisis de los últimos años de la UE ha exacerbado la exclusión de los ciudadanos, promovido la desigualdad, ha reforzado el poder del directorio de una sola potencia, consolidado el peso decisivo de los sistemas financieros y de las economías sujetas a la búsqueda de rentas, incentivando así la búsqueda de soluciones nacionales como consecuencia a la agresión de la Comisión Europea y el BCE.

El rechazo categórico a todo proceso de mutualización de la deuda soberana, según lo establecido en el acuerdo entre las derechas y el SPD en el gobierno alemán, así como el fracaso de cualquier modificación del Tratado Presupuestario - el compromiso Electoral de Hollande, pronto olvidado – demuestran que la política de la UE seguirá empeorando la destrucción de las economías de los países periféricos y ha impuesto, en nombre del euro, una crisis social de una gravedad sin precedentes. Por otra parte, Europa no tiene medios para resistir una nueva crisis financiera con las instituciones actuales. La austeridad conduce a la deflación y corre el riesgo de una depresión prolongada, impide una respuesta económica para la creación de empleo y el crecimiento y condena a desaparecer servicios públicos esenciales.

De este modo, los veinte años de austeridad que la Unión Europeo, el presidente y el gobierno anuncian para Portugal sólo son compatibles con la formas políticas autoritarias de poder y con la gestión de gobiernos de concentración para continuar este camino de destrucción. El colaboracionismo es la forma de gestionar Portugal.

Movilizar para desgastar al gobierno

Las próximas semanas estarán marcadas por el regreso de las protestas, con acciones sindicales convocadas en Oporto y Lisboa (14 y 21 de junio, respectivamente). El desgaste político de la mayoría debe acentuarse con la profundización de las movilizaciones, sobre todo considerando los recientes ataques contra la negociación colectiva y las nuevas medidas de austeridad que el gobierno prepara como respuesta a los dictámenes del Tribunal Constitucional sobre las medidas del Presupuesto del Estado para 2014. Gobierno da señales de querer ignorar el contenido real de las sentencias del TC, no cumpliendo de inmediato la reposición de los niveles de sueldos de la administración pública, o devolviendo los subsidios recortados.

La reducción del número de diputados es empobrecer la democracia

En el momento en que impera la insatisfacción con la crisis del sistema político, el Partido Socialista propone reducir la proporcionalidad y la representación plural que constituye la democracia, regresando a las propuestas para reducir el número de parlamentarios y la introducción de las circunscripciones uninominales. La respuesta a la crisis de representación del sistema político con propuestas regresivas y bipartidistas es un retrato de las políticas del PS , en las que coinciden tanto Seguro como Costa.

Convención nacional en noviembre

La Mesa Nacional ha decidido convocar la próxima Convención nacional los días 22 y 23 de noviembre en Lisboa. La IX Convención evaluará el trabajo realizado por el Bloco de Esquerda durante dos años y establecerá la orientación política y elegirá los órganos nacionales de dirección para el período siguiente.

El Bloco de Esquerda es una organización de la izquierda alternativa portuguesa en la que confluyeron las principales corrientes maoistas, trotskistas y los sectores renovadores del PCP tras la Revolución de los Claveles.

Traducción para www.sinpermiso.info: Enrique García

domingo, 1 de junio de 2014

EL FUTURO VISIBLE EN SAN PETERSBURGO










 Almirantazgo San Petersburgo

 
Pepe Escobar

El modelo unipolar del orden mundial ha fracasado (Vladimir Putin, San Petersburgo, 22 de mayo)
En más de una manera, la semana pasada anunció el nacimiento de un siglo eurasiático. Por cierto, el convenio de gas Rusia-China por 400.000 millones de dólares fue cerrado solo a última hora en Shanghái, el miércoles (un complemento del convenio de petróleo de junio de 2013, por 25 años y 270.000 millones de dólares entre Rosneft y CNPC de China.)
Entonces, el jueves, la mayor parte de los principales protagonistas estuvieron en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo – la respuesta rusa a Davos. Y el viernes, el presidente ruso Vladimir Putin, recién llegado de su triunfo en Shanghái, se dirigió a los participantes y la casa casi se vino abajo con los aplausos.
Tomará su tiempo apreciar el torbellino de la semana pasada en todas sus complejas implicaciones. ¿Hubo menos directores ejecutivos occidentales presentes en San Petersburgo porque el gobierno de Obama los presionó – como parte de la política de “aislar Rusia”? No muchos menos; Goldman Sachs y Morgan Stanley podrán haberlo desdeñado, pero los europeos que importan participaron, vieron, hablaron y se comprometieron a seguir haciendo negocios.
Y sobre todo, los asiáticos estuvieron omnipresentes. Hay que considerarlo como otro capítulo más en el contragolpe de China a la gira asiática del presidente Barack Obama en abril, que fue ampliamente descrita como “gira de contención de China”. [1]
En el primer día en el foro de San Petersburgo, asistí a la crucial sesión sobre la cooperación económica estratégica ruso-china. Hay que prestar atención: contiene toda la hoja de ruta. Como lo describe el vicepresidente de China Li Yuanchao: “Planificamos combinar el programa para el desarrollo del Lejano Oriente de Rusia y la estrategia para el desarrollo del Noreste de China en un concepto integrado”.
Fue solo un ejemplo de la coalición en rápida crecimiento en Eurasia que va a cuestionar hasta la médula a los “indispensables” excepcionalistas. Comparaciones con el pacto chino-soviético son infantiles. El golpe en Ucrania –parte del giro de Washington para “contener” Rusia– solo sirvió para acelerar el giro de Rusia hacia Asia, que más temprano que tarde hubiera sido inevitable.
Todo comienza en Sichuan
En San Petersburgo, de sesión a sesión y en conversaciones seleccionadas, lo que vi fueron algunas piedras de base cruciales de la(s) Nueva(s) Ruta(s) de la Seda china(s), cuyo objetivo en última instancia es unir, a través del comercio y el intercambio de bienes, no menos que China, Rusia y Alemania.
Para Washington, esto va más allá de ser un anatema. La reacción ha sido ofrecer un par de tratos que, en tesis, garantizarían el monopolio estadounidense de dos tercios del comercio global: el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) –que fue esencialmente rechazado por asiáticos clave como Japón y Malasia durante el viaje de Obama– y la incluso más problemática Asociación Trans-Atlántica con la UE, abominada por europeos promedio (vea “Breaking bad in southern NATOstan, Asia Times Online, 15 de abril de 2014). Ambos acuerdos están siendo negociados en secreto y son esencialmente beneficiosos para corporaciones multinacionales estadounidenses.
Para Asia, China propone en su lugar un Área de Libre Comercio de Asia Pacífico; después de todo ya es el mayor socio comercial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) de 10 miembros.
Y para Europa, Pekín propone una extensión del ferrocarril que une en solo 12 días
Chengdu, capital de Sichuan, con Lodz en Polonia, cruzando Kazajistán, Rusia y Bielorrusia. El acuerdo total es la red Chongqing-Xinjiang-Europa, que termina en Duisburg, Alemania. No es sorprendente que sería la ruta comercial más importante en el mundo. [2]
Hay más. Un día antes del acuerdo Rusia-China por el gas, el presidente Xi Jinping llamó a nada menos que una nueva arquitectura de cooperación asiática en la seguridad, incluyendo por supuesto a Rusia e Irán y excluyendo a EE.UU. [3] Haciéndose eco de cierto modo a Putin, Xi describió a la OTAN como una reliquia de la Guerra Fría.
Y adivinad quién estuvo en el anuncio en Shanghái, aparte de los “estanes” centroasiáticos: el Primer Ministro iraquí Nouri al-Maliki, el Presidente afgano Hamid Karzai y crucialmente, el Presidente iraní Hassan Rohaní.
Los hechos en el terreno hablan por sí solos. China está comprando por lo menos la mitad de la producción de petróleo de Iraq – e invierte fuertemente en su infraestructura energética. China ha invertido fuertemente en la industria minera de Afganistán – especialmente en litio y cobalto. Y obviamente tanto China como Rusia siguen haciendo negocios en Irán. [4]
Por lo tanto, esto es lo que obtiene Washington a cambio de una década de guerras, intimidación incesante, repugnantes sanciones y billones (millones de millones) de dólares derrochados.
No es sorprendente que la sesión más fascinante a la que asistí en San Petersburgo haya sido sobre las posibilidades comerciales y económicas alrededor de la Organización por la Cooperación de Shanghái (SCO), cuyo huésped de honor fue nada menos que Li Yuanchao. Se puede decir que fui el único occidental en la sala, rodeado por un mar de chinos y centroasiáticos.
La SCO se prepara para convertirse en algo que va más allá de ser una contraparte para la OTAN, concentrándose sobre todo en el terrorismo y combatiendo el narcotráfico. Quiere dedicarse a actividades importantes. Irán, India, Pakistán, Afganistán y Mongolia son observadores, y más temprano que tarde serán aceptados como miembros plenos.
Una vez más, se trata de integración euroasiática en acción. La expansión de las Nueva(s) Ruta(s) de la Seda es inevitable; y eso significa, en la práctica, una mayor integración con Afganistán (minerales) e Irán (energía).
El nuevo auge en Crimea
San Petersburgo también dejó en claro que China quiere financiar una serie de proyectos en Crimea, cuyas aguas, a propósito, que contienen incalculables riquezas energéticas, todavía no exploradas, son ahora de propiedad rusa. Los proyectos incluyen un puente crucial a través del Estrecho de Kerch para conectar Crimea a Rusia continental; la expansión de puertos crimeos; plantas de energía solar; e incluso zonas económicas manufactureras especiales (SEZs). Moscú no pudo dejar de interpretarlo como apoyo de Pekín a la anexión de Crimea.
En cuanto a Ucrania, más vale, como Putin señaló en San Petersburgo, que pague sus cuentas. [5] Y en cuanto a la Unión Europea, el presidente saliente de la Comisión Europea,
Jose Manuel Barroso, por lo menos comprendió lo obvio: antagonizar a Rusia no es exactamente una estrategia acertada.
Dmitry Trenin, director del Centro Carnegie de Moscú, ha sido uno de los pocos informados que asesoran a Occidente al respecto, en vano: “Es probable que Rusia y China cooperen aún más estrechamente… Un resultado semejante ciertamente beneficiaría a China, pero ofrecerá a Rusia una posibilidad de resistir la presión geopolítica de EE.UU., compensar por la próxima reorientación energética de la UE, desarrollar Siberia y Lejano Oriente, y vincularse a la región Asia-Pacífico.” [6]
De nuevo en ruta, (de la seda)
La actual alianza estratégica simbiótica China-Rusia –con la posibilidad de ampliarla hacia Irán [7]– es el hecho fundamental en el terreno a principios del Siglo XXI. Se extenderá a las naciones del BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y el Movimiento de No-Alineados.
Por cierto los acostumbrados cómplices seguirán pregonando que el único futuro posible es el dirigido por un imperio “benigno”. [8] Como si miles de millones de personas en el mundo real –incluso atlanticistas informados– fueran suficientemente ingenuos como para aceptarlo. A pesar de ello, puede que la unipolaridad esté muerta, pero el mundo, desafortunadamente, está obstaculizado por su cadáver. El cadáver, según la nueva doctrina de Obama, ahora está “empoderando socios”.
Para parafrasear a Dylan (“Abandoné Roma y aterricé en Bruselas”), dejé San Petersburgo y aterricé en Roma, para seguir un episodio más en la lenta decadencia de Europa – las elecciones parlamentarias. Pero antes de eso, tuve la suerte de vivir una iluminación estética. Visité un virtualmente desierto Instituto de Manuscritos Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia, donde dos investigadores dedicados, extremadamente entendidos en el tema, me permitieron una visita privada de algunos ejemplos que pertenecían a lo que debe ser la colección más extraordinaria de manuscritos asiáticos en el planeta. Como viajero fanático serial de la Ruta de la Seda, había oído habar de muchos de esos documentos, pero nunca los había visto realmente. Por lo tanto ahí estuve, en las riberas del Nevá, un niño en un almacén de golosinas (históricas), inmerso en todas esas maravillas de Dunhuang a Mongolia, en védico y sánscrito, soñando con Rutas de la Seda pasadas y futuras. Podría haberme quedado para siempre.

Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens