lunes, 22 de septiembre de 2014

La lucha por la independencia no ha terminado en Escocia a pesar del voto del miedo

 

 

BRAVEHEART2

 

Tariq Alí · · · · ·

Los unionistas de todas las tendencias desde los orangistas hasta los conservadores y laboristas de toda laya estarán encantados con los resultados escoceses. El Reino Unido se ha salvado. Han ganado por 400.000 votos. No es un gran triunfo, pero sí una victoria, y una derrota para el movimiento independentista.

Voy a esperar para el desglose detallado por edades, sexos y clases antes de comentar todos estos aspectos, pero la historia no ha terminado. Su victoria ha sido posible gracias al Proyecto Miedo que ha requerido una campaña de los medios de comunicación que incluso Goebbels habría admirado. Recuerda a las recientes ofensivas en América del Sur, pero allí nuestro bando ganó a pesar de la oposición del 99% de los medios de comunicación. Aquí, también, los medios de comunicación fueron respaldados por una violenta campaña de las grandes empresas –con los bancos a la cabeza- y todos los principales partidos. A pesar de todo eso, el voto por la independencia fue casi del 45%, y en Glasgow y Dundee fue mayoritario.

Cómo de corta es la memoria en estos tiempos lo demuestra que Gordon Brown fue elevado a salvador de la Unión. Actuó bien, derramando lágrimas de cocodrilo por el Servicio Nacional de Salud [NHS, por sus siglas en inglés] que él y Blair ya habían comenzado a privatizar y debilitar mediante dudosas iniciativas de financiación privada. El secretario de salud del nuevo laborismo Alan Milburn trabaja ahora para la medicina privada, ¡para una compañía que él ayudó como ministro en el gobierno!

¿Qué ocurrirá ahora? Cameron usará la victoria para presentarse a sí mismo como el hombre que salvó la Unión, con cierta justificación. El Proyecto Miedo fue concebido en Downing Street, con Nick Clegg y Ed Moribund a su servicio como pajecitos. Simultáneamente, Cameron impulsará mediante (con las medidas de autonomía fiscal completa) una ley para impedir que los parlamentarios escoceses puedan votar sobre cuestiones inglesas. Esto mantendrá a los conservadores unidos, hará feliz a UKIP [partido thatcherista que reclama la salida del Reino Unido de la UE. NdT] y dejará jodidos a los laboristas. ¡No más carne de cañón escocesa para los votos de Westminster sobre el presupuesto!

En Escocia habrá mucha introspección en el seno del Partido Nacionalista de Escocia. ¿Cómo han podido perder en algunos de sus feudos? ¿Han trabajado lo suficientemente duro? ¿Debe ser destituido Alex Salmond y reemplazado por Nicola Sturgeon? [Alex Salmond ya ha dimitido pocas horas después de conocerse el resultado del referéndum. NdT]. Y quién sabe qué más…

En la izquierda la enérgica y no sectaria Campaña por la Independencia Radical luchó bien. Sería importante preservar y mejorar esta corriente política escocesa para razonar a favor de una Escocia muy diferente y eso significa mantener unido al movimiento.

La Escocia radical no desaparecerá y el modelo no debe retroceder a los fallos probados de la izquierda socialista, sino conducir a algo como Podemos en el Reino de España. Habrá tristeza y desmoralización, cosa que es perfectamente comprensible, pero no va a durar mucho tiempo. La política británica está empeorando y no mejorando.

El miedo conduce a la pasividad y aunque en este caso los unionistas han logrado meter miedo en las urnas, quizá no serán capaces de volver a hacerlo. La esperanza conduce a la actividad y eso es lo que la campaña por la independencia ha representado. Vamos a ganar la próxima vez.

Tariq Ali es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Quién está diciendo la "Gran Mentira" sobre Ucrania?

 

 

LUGANSK

Exclusiva: Washington describe la crisis de Ucrania como un film en blanco y negro con el presidente ruso Putin de malo y los golpistas de Kiev respaldados por EE.UU., de buenos. Pero la realidad es muy diferente. Mientras, el pueblo norteamericano permanece en su permanente engaño, ignorando los hechos clave.

Si nos preguntamos cómo podría el mundo tropezarse con la Tercera Guerra Mundial —como lo hizo en la Primera Guerra Mundial hace un siglo— todo lo que necesita es fijar su atención en la locura que ha envuelto a la práctica totalidad de la estructura de los medios políticos de Estados Unidos sobre el conflicto de Ucrania, donde un falsa narrativa de sombreros blancos contra sombreros negros se apoderó desde el principio de la situación, demostrando ser impermeable a la razón y a los propios hechos.

La mentira original tras la última sesión de "pensamiento en grupo" del Washington oficial, fue que el presidente ruso, Vladimir Putin instigó la crisis en Ucrania como parte de algún plan diabólico para reclamar el territorio de la extinta Unión Soviética, incluyendo Estonia y otros países bálticos. Aunque no hay en ello una pizca de información veraz, Estados Unidos apoyó este escenario y todas las personas "inteligentes" de Washington sólo "sabían" que esto era verdad, sin más, por decreto de la prensa prostituida al sistema y las grandes corporaciones.
Sin embargo, una vez que se reconoció la realidad —aunque pronto fue olvidada— la realidad es que la crisis fue provocada el año pasado por la Unión Europea al proponer un acuerdo de asociación con Ucrania, mientras que los neoconservadores estadounidenses y otros políticos de la línea dura y expertos en geoestratégia del bunker industrial-militar, decidieron utilizar a Ucrania como herramienta estratégica para socavar políticamente a Putin dentro de Rusia.
El plan incluso fue anunciado por organismos ultraconservadores estadounidenses, como la Fundación Nacional para la Democracia presidida por Carl Gershman, que escribió en la página editorial del Washington Post calificando a Ucrania como "el premio más grande" que le había tocado a Occidente y un paso intermedio importante para finalmente derrocar a Putin en Rusia.
Gershman, cuya organización está financiada por el Congreso de Estados Unidos, escribió: "Con la elección de Ucrania de unirse a Europa se conseguirá la desaparición de la ideología del imperialismo ruso que Putin representa. ... Los rusos, también, se enfrentan a unas elecciones, y Putin puede encontrarse a sí mismo en el lado perdedor no sólo entre sus vecinos, sino dentro de la misma Rusia."
En otras palabras, desde el principio, Putin fue el objetivo de la iniciativa de Ucrania, no el instigador. Pero incluso si se decide ignorar la clara intención de Gershman, habría que inventar una teoría de la conspiración muy retorcida para apoyar la creencia convencional sobre el gran plan de Putin.
Para creer que Putin era de hecho el autor intelectual de la crisis, habría que pensar que de alguna manera dispuso que la UE ofreciera el acuerdo de asociación el año pasado, luego convenció al Fondo Monetario Internacional para fijar esas "reformas" draconianas al presidente ucraniano, que hicieron a Viktor Yanukovich desistir de la operación.
Entonces, Putin tuvo que organizar manifestaciones masivas en la plaza Maidan de Kiev contra Yanukovich mientras entrenaba a las milicias neonazis para que aportaran la brutal violencia necesaria para finalmente derrocar al presidente electo y reemplazarlo por un régimen dominado por los nacionalistas ucranianos de extrema derecha y los tecnócratas designados y respaldados por Estados Unidos. A continuación, Putin tuvo que conseguir que el nuevo gobierno realizara acciones provocativas contra los rusos étnicos en el este, incluyendo la amenaza de prohibir el ruso como idioma oficial. E incluir en este guión que Putin —al mismo tiempo— estaba actuando como si estuviera tratando de ayudar a Yanukovich a desactivar la crisis e incluso consiguió la aquiescencia de Yanukovich para acordar que el 21 de febrero aceptara un acuerdo negociado por tres países europeos pidiendo elecciones adelantadas en Ucrania en las que arriesgaba el poder. En cambio, Putin fue supuestamente estaba ordenando a las milicias neonazis que expulsaran a Yanukovich mediante un golpe de Estado el 22 de febrero, todo ello para crear la crisis actual.
Si bien este escenario de fantasía sería el del más extremado rubor teórico de la conspiración, esta narrativa fue abrazada por destacados políticos estadounidenses, entre ellos la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, y los "periodistas", del New York Times y la CNN. Todos ellos coincidieron en que Putin era un loco inmerso en una tarea de agresión brutal contra de sus vecinos con el objetivo de reconstruir el Imperio Ruso. Clinton incluso lo comparó con Adolf Hitler.
A continuación, esta falsa narrativa fundacional fue adornada por un cuadro pintado por el persistente de EE.UU. distorsionando los informes sobre el desarrollo de la crisis. De hecho, durante los últimos ocho meses, hemos visto sin duda desde varios ángulos la cobertura de una importante crisis internacional, aunque hubo otras estampidas esperpénticas del estilo de la inexistentes armas de destrucción masiva de Irak en 2002-03, la supuesta bomba nuclear de Irán, cuyo supuesto proyecto para sirvió demonizar a Irán durante de las última décadas, la "crisis humanitaria" de Libia de 2011, y el ataque con gas sarín en Siria en 2013.
Pero la histeria sobre Ucrania —con funcionarios estadounidenses y editorialistas ahora tratando de urdir una respuesta militar de la OTAN sobre la supuesta "invasión" de Ucrania por parte de Rusia— plantea la posibilidad de una confrontación nuclear que podría acabar con toda la vida en el planeta.
La 'Gran Mentira' de la "Gran Mentira"
Esta locura alcanzó nuevos vuelos con un editorial del 1 de septiembre en el neoconservador Washington Post flagrantemente erróneo al afirmar que el ocultamiento de las armas de destrucción masiva por parte de Sadam Hussein era un "hecho incontrovertible". En su nueva redacción, el Mensaje retomó muchos de los elementos clave de la narración falsa sobre Ucrania en el contexto orwelliano de acusar a Rusia de engañar a su propia gente.
La "claridad cristalina" del editorial del Post consistía en contar la "Gran Mentira", mientras que acusaba a Putin de contar la "Gran Mentira." El editorial comenzó con el mito original de la agresión llevada a cabo por Putin cuyo "amargo resentimiento" por el colapso del imperio soviético había hecho metástasis en el nacionalismo ruso en plena ebullición...
"En el enjuiciamiento de la ampliación de la guerra en Ucrania, también se están utilizando los medios de comunicación controlados por el Estado para ocultar la verdad, de tal forma que la mayoría de los rusos están mal informados —o informados a medias— sobre los acontecimientos en su vecino del oeste...”
"En referencia a las milicias rusas del este de Ucrania, ahora respaldadas por las tropas y las armas rusas, Moscú habla de los combatientes ucranianos comparándolos con los nazis de Ucrania que lucharon a favor de Hitler y en contra de sus propios compatriotas en la Segunda Guerra Mundial. Las propias fuerzas que respaldan al gobierno de Ucrania en Kiev son fascistas y neo-nazis, según dijo el Sr. Putin personalmente el viernes".
El mensaje continúa: "Contra los instrumentos de propaganda de Rusia, Occidente podría promover una versión justa y objetiva de los hechos. Incluso en un país con un acceso sin restricciones a Internet, el poder de los medios de comunicación tiene una influencia importante en la opinión pública".
La distorsión de la corriente principal de los medios de comunicación norteamericanos al “informar” de la crisis de Ucrania es algo que ni un totalitario real podría haber soñado. Prácticamente ausente de los principales medios de comunicación norteamericanos de todo el espectro político, no ha habido ningún esfuerzo significativo para contar el otro lado de la historia o para descubrir las muchas veces en que la "versión justa y objetiva de los hechos" contada por Occidente ha sido falsa o engañosa, empezando por la versión de quién empezó esta crisis.
Ciegos ante los neonazis
En otro ejemplo, el Post y otros de los principales medios estadounidenses han ridiculizado la idea de que los neo-nazis jugaron un papel significativo en el golpe que derrocó a Yanukovich el 22 de febrero o en la brutal ofensiva del régimen de Kiev contra los rusos étnicos en el este de Ucrania.
Sin embargo, de vez en cuando, la verdad incómoda ha roto la mordaza. Por ejemplo, poco después del golpe de Estado de febrero que la BBC describió cómo "los neonazis encabezaron la toma violenta de los edificios del gobierno para echar a Yanukovich del poder y luego fueron recompensados con cuatro ministerios en el régimen que fue improvisado en las secuelas del golpe de Estado.
Cuando los rusos étnicos en el sur y el este resistieron los edictos de los nuevos poderes en Kiev, algunas milicias neonazis fueron incorporadas a la Guardia Nacional y enviadas al frente de batalla como tropas de asalto con ganas de luchar y matar a la gente a quien consideran "Untermenschen" utilizando el término alemán despectivo con el que los nazis denominaban a los eslavos: infrahumanos.
Incluso el New York Times, que ha sido uno de los violadores más atroces de la ética periodística en la cobertura de la crisis de Ucrania, tomó nota de que las milicias neonazis de Kiev llevaban banderas nazis en una orgía de svásticas y demás simbología nazi, mientras dirigían los ataques a las ciudades del este —aunque consignada esta realidad embarazosa en los última tres párrafos de una larga historia Times comienza a escribir sobre un tema diferente. [Ver en Consortiumnews.com "El NYT descubre en Ucrania neonazis luchando."]
Más tarde, el conservador London Telegraph escribió una historia mucho más detallada acerca de cómo el régimen de Kiev había reclutado conscientemente estas tropas de asalto especiales, que llevaban el símbolo Wolfsangel favorito de las SS de Hitler, para liderar la lucha callejera en las ciudades orientales que fueron ablandadas por primera vez por la artillería del ejército . [Ver de Consortiumnews.com "Ignorando a las tropas neonazis de Asalto de Ucrania".]
Se podría pensar que liberar tropas de asalto nazi en una población europea por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial sería una gran historia —dada la cantidad de cobertura que se da a erupciones mucho menos significativos de sentimiento neo-nazi en Europa— pero esta fea realidad en Ucrania desapareció rápidamente en el agujero de la memoria de los medios estadounidenses. No encajaba el bueno preferido / en la narrativa de chico malo, con los buenos del régimen de Kiev y los malos de la película.
Ahora, el Washington Post ha ido un paso más allá omitir la referencia de Putin a la violencia extrema causado por batallones neonazis de Kiev como parte de la "Gran Mentira". El mensaje está diciendo a sus lectores que cualquier referencia a estos neonazis es sólo un "fantasía".

Y, aún más preocupante, la corriente principal de los medios de comunicación de Estados Unidos y toda la clase política de Washington continúan ignorando la matanza de miles de rusos étnicos, incluidos niños y no combatientes por gobierno de Kiev. La "responsabilidad de proteger" a la gente ha desaparecido de repente. O, todas las muertes son de alguna manera culpa de Putin por haber provocado la crisis de Ucrania en primer lugar.
Una "invasión" misteriosa
Y ahora está el curioso caso de la supuesta "invasión" de Ucrania por parte de Rusia, otra reivindicación alarmista pregonada por el régimen de Kiev y de la que se hizo eco de la línea dura de la OTAN.
Aunque me han dicho que Rusia proporcionó algunas armas ligeras a los rebeldes al principio de la lucha para que pudieran defenderse ellos y su territorio —y un número de nacionalistas rusos han cruzado la frontera para unirse a la lucha— las pretensiones de una "invasión abierta" con tanques, artillería y convoyes de camiones, han sido respaldadas con escasas pruebas.
Un ex funcionario del espionaje estadounidense que las ha examinado, afirmó que lo que había para apoyar las pretensiones de una invasión rusa significativa equivalía a "prácticamente nada". En cambio, parece que los rebeldes rusos étnicos pueden haber evolucionado hasta convertirse en una fuerza de combate más eficaz de lo que muchos pesaron en Occidente. Después de todo, están luchando en su propia casa para defender su vida y su patria.
Preocupado por el reciente juicio apresurado sobre la "invasión", un grupo de ex funcionarios y analistas del espionaje de Estados Unidos, tomó la inusual decisión de enviar una nota a la canciller alemana Angela Merkel, en la que le advertían de una posible repetición de las afirmaciones falsas que llevaron a la guerra de Irak.
"Usted necesita saber", escribió el grupo, "que las acusaciones de una importante 'invasión' de Ucrania por parte de Rusia no parecen estar apoyadas por información fiable. Más bien, la información parece ser de la misma especie dudosa, utilizada hace 12 años para 'justificar' el ataque liderado por Estados Unidos que arrasó Irak".
Pero estas dudas e inquietudes no se reflejan en editoriales u otras informaciones de la prensa gubernamental-corporativa. De hecho, los estadounidenses que dependen de estos poderosos medios de prensa para su información están tan “protegidos contra la realidad” como si vivieran en una sociedad totalitaria.

Por Robert Parry (Consortium News) Periodismo de investigación

Traducido por Enrique Prudencio para Zonaizquierda.org


________________________
* El periodista de investigación Robert Parry desmontó muchas de las historias de Irán-Contra para The Associated Press y Newsweek en la década de 1980.

Fuente: consortiumnews.com/2014/09/08/whos-telling-the-big-lie-on-ukraine/

Romper el decadente Estado británico. Sobre la independencia de Escocia

 

Tariq Ali

Escocia es una nación desde hace mucho tiempo. No tardaremos en saber si la ciudadanía quiere que esta nación se convierta en un Estado. Deseo que lo hagan. No sólo va a abrir nuevas oportunidades para su propio país, sino que se romperá el atrofiado y decadente Estado británico y debilitará su eficacia como un vasallo de Estados Unidos.

De ahí los llamamientos de Obamay Hillary Clinton a votar 'No', un sentimiento que Blair comparte plenamente, pero no se atreve a admitirlopor temor a que su intervención podría inclinar la balanza en la dirección opuesta. No hay ninguna cuestión de principio aquí, sólo intereses imperiales.

Los EE.UU. aceleraron la desintegración del viejo Estado soviético, primerolas repúblicas bálticas, a continuación Ucrania y Asia Central. Le siguió la destrucción de Yugoslavia. Si Letonia y Eslovenia, ¿por qué no Escocia?Después de todo, el SNP decidió (por desgracia) permanecer en la OTAN.

Fueron intelectualmente muy regocijantes los dos viajes a Escocia que hiceeste verano para presenciar y participar en los debates serios que tienen lugar en salones, iglesias, calles, bares y casas. ¡Qué contraste con lalúgubre vieja Inglaterra, donde los tres grandes partidos y todos los medios de comunicación están en contra de la independencia de Escocia!

La campaña del "No" carece de sentido y sutileza, y se basa exclusivamenteen el miedo. Pero son las fuerzas del conservadurismo pesimista en Escociaque se demuestran superficiales y parroquianas. El SNP, y aún más la Campaña de Independencia Radical, miran una Escocia independiente a través de perspectivas internacionales. Su mirada se fija en el modelo noruego y más allá. Hace unos meses, en una carta abierta al pueblo de Escocia publicada por el Herald, algunos de los principales escritores e intelectuales de Escandinavia alentaron el nacimiento de un Estado independiente, recordando a los escoceses que la ruptura de Noruega con Suecia en 1905 también fue precedida por alarmismo, pero mejoró la calidad de vida y la política en ambos países.

El notable crecimiento del movimiento pro-independencia es el resultado del desmantelamiento que hizo Thatcher del Estado de bienestar, con los aplausos y continuación de Blair-Brown por su obra destructora. Hasta entonces los escoceses habían decidido seguir con el laborismo, haciendo la vista gorda a la corrupción y la trapacería que caracterizaron la maquinaria del partido en Escocia.

Se acabó.
Cuando un gran número de personas deja de creer que puedan ejercer la autodeterminación política dentro del orden social existente, empieza a mirar más allá de los partidos de gobierno tradicionales. En el continente (y en Inglaterra) esto ha llevado al crecimiento de la derecha. En Escocia lo que se pide es la autodeterminación nacional, social y política: en términos concretos, esto significa una democracia social, humanista.
Aunque el miedo desemboque en una mayoría unionista, todos están de acuerdo en que las cosas nunca volverán a ser lo mismo.
Y si Escocia gana, quizá la calma somnolienta de la política inglesa será alterada.

Tariq Ali es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Raventós

viernes, 5 de septiembre de 2014

ESTADOS UNIDOS Y SU TERRIBLE DECADENCIA


La fase demencial del totalitarismo neoliberal


alt
Por Alberto Rabilotta*

No hay que ser un experto para ver que en los últimos meses, y de manera cada vez más acelerada, el imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN están tratando de crear todas las condiciones para transformar las relaciones internacionales en un nuevo teatro de confrontaciones con vistas a mantener el ya cuestionado sistema internacional unipolar y la hegemonía neoliberal.
Hace apenas tres años, cuando alboreaba la multipolaridad con los esfuerzos de creación de UNASUR y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con Rusia tratando de consolidar una región euroasiática y los BRICS explorando una alternativa a la tiranía neoliberal, el imperialismo se lanzó a la creación de nuevos focos de tensión, interviniendo en Libia –que en ese entonces era un país clave de una necesaria integración africana-, en Siria y en países de África, y relanzó con fuerza la subversión en varios países latinoamericanos.
En la segunda parte del 2013, cuando arreciaba la agresión intervencionista en Siria, el último gran país del Oriente Medio con un sistema en el que convivían diversos pueblos, culturas y religiones, en el marco de la reunión del G20 en San Petersburgo y gracias a la carta del papa Francisco, Rusia introdujo el tema de Siria, amenazada con bombardeos aéreos por parte de Estados Unidos (EE.UU.) y países de la Unión Europea (UE) por el supuesto e inventado uso de armas químicas por parte del gobierno sirio, y forzó una difícil negociación para frenar la amenaza de bombardeos a cambio de sacar el arsenal químico de Siria y destruirlo.
La firme posición rusa en el caso de Siria, que contó con el apoyo de China y la mayoría de países del mundo, mostró por primera vez que existían fuerzas capaces en la escena internacional para ponerle límite o término al sistema unipolar creado por EE.UU. desde el derrumbe de la Unión Soviética, y comenzar el restablecimiento de un orden multipolar, algo que para el imperialismo significaría el comienzo del fin de su proyecto de hegemonía neoliberal total.
No en vano desde el 2013, y en particular durante la primera parte del 2014 cuando la CELAC se formó, y en perspectiva de la reunión cumbre en Brasil el BRICS esboza sus intenciones de crear instrumentos financieros para liberarse del dólar, que directamente o a través de sus lacayos locales EE.UU. y sus aliados arreciaron sus intentos subversivos en Venezuela e incrementaron la desestabilización política, financiera y económica en otros países latinoamericanos.
Es en esta perspectiva de desestabilización, específicamente del gobierno de la presidenta Cristina Fernández, que juega un importante papel la decisión y todo el actuar del juez Thomas Griesa de Nueva York para favorecer a los “fondos buitre”: esa decisión constituye una nueva arma del sistema judicial estadounidense para someter a los países deudores, que son mayoría en el mundo, a una ley estadounidense que siempre es interpretada de manera a satisfacer al gran capital.
Y desde enero pasado el imperialismo neoliberal puso en acción las fuerzas que desde hace años venía financiando, entre ellas los ultranacionalistas y neonazis, para crear un peligroso foco de tensión permanente en Ucrania, en la “puerta de entrada” de Rusia.
El rechazo del presidente constitucional Víctor Yakunovich a una integración con la UE que significaba la desindustrialización del país, disparó la operación para derrocarlo y reemplazarlo con uno que aceptaría, como ha sido el caso y muy rápidamente, el dictado de Washington, del FMI y de la OTAN, destruyendo a cañonazos y bombardeos la oposición interna en el Este del país, con el claro intento genocida de eliminar la población ruso-parlante, como dijo en la televisión un “periodista” ucraniano (1), y así recuperar esas tierras. No dijo, pero se puede asumir, que una vez “limpiadas” de “gente inútil” esos territorios servirían para instalar armamentos ofensivos de la OTAN y crear una constante amenaza directa a la seguridad de Rusia.
Para lanzar la reciente cruzada contra Rusia, como dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Moscú, Sergei  Lavrov, “si no hubiera sido Ucrania, les aseguro, cualquier otro aspecto de la política interior o exterior de Rusia les hubiera servido de razón”. Lavrov lamentó que las buenas intenciones expresadas por los “socios occidentales en Europa” no resistan la inercia de la Guerra Fría que busca “llevar a todos los europeos bajo el techo de la OTAN y hacerlos que se dirijan a Rusia con un tono severo”. Esta miopía política, agregó, está basada en la intención de imponer su voluntad a toda costa, de adoptar sanciones contra quienes disienten y tomar represalias contra quienes están por “la independencia y no aceptan obedecer el orden mundial unipolar” (2).
Este orden unipolar permite a EE.UU. y sus aliados la impunidad criminal que se manifestó por enésima vez en la agresión, con bombardeos y fuerzas terrestres que mataron a cerca de dos mil personas, en la Franja de Gaza. Israel actúa impunemente gracias al apoyo político, diplomático y a las armas y datos de inteligencia estadounidenses,  como confirman los documentos revelados recientemente por el informante Edward Snowden y publicados por el periodista Gleen Greenwald (3).
La ley estadounidense debe prevalecer.
Estados Unidos, cuya existencia jamás fue amenazada por guerra alguna fuera de la guerra de Secesión, no posee más que una definición ideológica de sus enemigos: aquellos que no aman el modo de vida estadounidense, se encuentren donde sea, afirmaba en 2005 el historiador Eric Hobsbawm durante una conferencia en la Universidad de Harvard dedicada a destacar las diferencias entre la hegemonía estadounidense y la otrora hegemonía británica.
Este historiador argumentó que Gran Bretaña, como su hegemonía no dependía de la potencia imperial sino de su comercio, se adaptó más fácilmente a las derrotas políticas, como ya lo había hecho cuando tuvo su mayor derrota política, con la pérdida de las colonias en América. Y luego recordó que durante la Guerra Fría el crecimiento de las empresas estadounidenses en el mundo fue hecho bajo el padrinazgo del proyecto político de EE.UU., con el cual se identificarían muchos de los grandes patrones así como la mayoría de los estadounidenses. A cambio, dada su hegemonía mundial, la convicción de Washington de que la ley estadounidense debe prevalecer en las relaciones de los estadounidenses con el mundo adquirió una fuerza política considerable.
Y Hobsbawm concluyó la conferencia con una pregunta cuya respuesta es ahora evidente:¿Retendrá EE.UU. esta lección o cederá a la tentación de mantener una posición que se erosiona apoyándose en la fuerza político-militar, engendrando así no el orden mundial sino el desorden, no la paz mundial sino la guerra, no el avance de la civilización sino la barbarie? (4).
Ahora el paseo por la realidad y el despertar de la “inteligencia social”.
Por su naturaleza, que implica “desencajar” la economía capitalista de la sociedad y poner el Estado al servicio exclusivo de los grandes intereses económicos, financieros y comerciales, el imperialismo neoliberal no tiene otra alternativa que destruir toda forma de democracia y de soberanía popular y nacional. Su única opción es el totalitarismo. El intelectual húngaro Karl Polanyi, historiador de la economía, consideraba la idea de los “mercados autoregulados” a nivel mundial –el neoliberalismo- como una peligrosa utopía, y ya en 1945 advertía que EE.UU. tenía el basamento histórico e ideológico para intentar llevarla a cabo (5).
La utópica misión del neoliberalismo es instaurar un régimen universal basado en las leyes estadounidenses, como nos recuerda Hobsbawm, y para ello debe lograr que los Estados soberanos cedan su soberanía, acepten aplicar la ley estadounidense (¿No es lo que Griesa exige?) y derriben las barreras nacionales, para así convertirse en Estados garantes de un sistema al servicio exclusivo de  los intereses económicos representados en los oligopolios financieros, industriales, comerciales, mineros, agroindustriales, entre otros más cuyas casas matrices están en EE.UU., la UE, Japón, Canadá y otros países de la órbita imperial.
Tal sistema no admite alternativas socioeconómicas, sean nacionales o regionales y estén o no basadas en el capitalismo, que impliquen la intervención activa de los Estados, grados de planificación socioeconómica y que los pueblos a través de los organismos políticos y sociales, actuando en democracia, tomen decisiones soberanas para defender legítimos intereses populares y nacionales.
Precisamente porque no puede tolerar competición alguna proveniente de otras alternativas socioeconómicas, ya que no tiene absolutamente nada de positivo que ofrecer a los pueblos, es que el neoliberalismo pudo desplegarse en toda su dimensión a partir del derrumbe de la Unión Soviética, cuando también se desplomó el orden mundial multilateral, y fue  aplicado con particular saña en Rusia y demás ex países socialistas.
Una de las razones por las cuales el imperialismo neoliberal se lanzó en lo que parece una desbocada carrera para imponer su dictado a nivel mundial, es que en dos regiones muy importantes, América latina y Eurasia, se han lanzado movimientos de integración económica, comercial, financiera y hasta monetaria. Y que estas iniciativas –que incluyen el BRICS en tanto que mecanismo de comunicación entre varias regiones-, han recibido nuevos impulsos políticos y están dando pasos hacia la creación de mecanismos para funcionar sin una subordinación al sistema neoliberal. Para el proyecto imperial estadounidense, que busca someter a todos los pueblos, estas iniciativas regionales deben ser destruidas.
El ministro de la Corte Suprema argentina Raúl Zaffaroni, al responder a la pregunta de Página/12 sobre qué reflexión le merece, como jurista y no como ministro de la Corte, la situación que plantean los llamados “fondos buitre”, dijo que “veo esto con un poco de miedo. Para decir la verdad, con mucho miedo. Como diría Galeano, todo parece patas arriba. Si trajésemos a alguien que hubiese dormido unas décadas, no podría entender nada. Tengo miedo por el mundo, esa es la verdad. El poder político, el de los Estados, está sobrepasado por el poder económico de oligarquías, de pequeños grupos de personas que manipulan a su gusto los medios de comunicación y el poder económico (…) Lo digo más claramente: siempre ha habido y es inevitable que haya vínculos  y acuerdos entre los poderes político y económico, pero ahora el primero tiende a desaparecer o a ser manejado completamente por el segundo transnacionalizado”.
Más adelante, y al ser preguntado por qué nos encontramos hoy en tal situación, el ministro Zaffaroni responde que “esa es la segunda parte de la cuestión y respecto a la cual tenemos que pensar en el futuro. Nuestros propios gobiernos cedieron la soberanía nacional, sujetándonos a un tribunal provincial extranjero (en el caso del juez de Nueva York,  Thomas Griesa) y a una Corte Suprema que declara no interesarle nada, en favor de unos especuladores con capacidad de pagar abogados y hacer lobbies (…) Creo que lo primero que debemos hacer con miras al futuro es reformar la ley y declarar imprescriptible la administración fraudulenta en prejuicio de los intereses nacionales en toda negociación internacional que comprometa sustancialmente la economía nacional. Sé que me colgarán cualquier cartel para descalificar esta opinión, pero el mundo penal internacional viene pensando estas cosas desde hace algún tiempo” (6).
El mismo 3 de agosto en Página/12, y quizás como prueba de que se está formando esa “inteligencia social” de que hablaba Karl Marx, el filósofo José Pablo Feinmann comienza su artículo enfatizando que “el capitalismo de las últimas décadas se ha manejado en el modo del vértigo”, descripción con la cual muchos analistas y periodistas estamos de acuerdo, y luego agrega que “el Imperio es el Imperio y no habla dialectos, no respeta la autonomía de los ‘polos’, arrasa con las identidades nacionales, los Estados nacionales () el orgullo europeo y las vidas iraquíes o las vidas de quienes se le opongan. No hay política multipolar, El capitalismo es un sistema totalizador. Lo fue desde 1492, cuando nace, y lo es hoy, más que nunca, por medio de la gran revolución de este tiempo, que no es la del proletariado marxista, sino, otra vez, la del burgués conquistador: la comunicacional” (7).
Todo lo anterior me parece señalar que el combate contra el imperialismo neoliberal es la tarea principal, y es una tarea urgente porque en su intento totalizador ha llegado a una fase demencial y mortal para nuestras sociedades y el planeta. Y justo cuando terminaba este artículo leí el esclarecedor análisis del filósofo Fernando Buen Abad Domínguez, “Multipolaridad” si pero anticapitalista”, del cual reproduzco una pequeña parte: “Pero el peligro de la confusión (hasta no tener claro de qué “multipolaridad” hablamos o habla cada cual) no anula la necesidad de quebrar el dominio del imperio yanqui. Tampoco implica cancelar -o satanizar- cualquier iniciativa, así sea parcial, que permita dar pasos adelante hacia la soberanía concreta mandatada por los pueblos. Sólo hay que asegurarnos de que tales pasos se dirijan hacia donde los pueblos mandan y no aparezcan los piratas reformistas que siempre tuercen caminos y veredas hacia sus reinos burocráticos plagados con gerentes serviles al capitalismo. La gracia radica en no caer en las trampas semánticas de las burguesías. La gracia está en no ilusionarse con falacias ni hacerse esclavo de ellas. Ese error nos ha costado mucho.”(8)
* Periodista argentino-canadiense

Fuente: elespiadigital.com

miércoles, 3 de septiembre de 2014

LA GUERRA MUNDIAL DEL GAS

Nazanín Armanian

 

 

 

TODO POR EL GAS

 

Los yihadistas en el Despacho Oval y los gaseoductos de Eurasia

 

 

Fue en 1985 cuando el mulá Omar y su equipo Yihadista-Taliban-Al qaedista fueron invitados por Ronald Reagan a la Casa Blanca para tomar té y negociar la construcción del gaseoducto transafgano (Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India, “ TAPI”) sobre las ruinas del espacio soviético. Después del 11 de septiembre, y para no herir sensibilidades, esos encuentros con la ultraderecha  islamista, financiada por la CIA,  se trasladaron a las bases del Pentágono en el Golfo Pérsico: de allí es de donde salen los “rebeldes”  afganos, chechenos, libios, yemeníes, sirios, iraquíes, chinos, entre otros, con la misión de cortar cabezas y provocar el llamado “caos creativo” —o lo que es lo mismo, guerras—, en los países rivales y/o productores de hidrocarburo.

gas detalle

El actual “Gran Juego” entre las potencias grandes y medianas del mundo, que discurre en Eurasia agitando la bandera negra yihadista sigue girando en torno a los gaseoductos. En esta partida, la ofensiva del intrépido Obama contra China—su principal obsesión—, pasa por el control sobre el gas de Rusia y de Irán, principales reservas mundiales del “Oro Azul”, con el fin de impedir la llegada de energía a las venas de la económica del gigante asiático.

La recesión económica de los principales clientes del gas ruso, la inseguridad provocada por las guerras y la fuerte entrada de EEUU como productor de gas esquisto —y el uso de la técnica de fracturación hidráulica y perforación horizontal que han hecho posible la explotación del conocido como “tight gas” (el gas de arenas compactas), del “shale gas” (el gas de arcillas) y el petróleo de esquisto—, no solo han cambiado el lugar de los vendedores y compradores de energía, sino que han convertido en obsoletas las instalaciones de los tradicionales productores. Gazprom, Total y Statoil, por ejemplo, han suspendido el gran proyecto iniciado en 2007 en el yacimiento de gas del Shtokman en el Mar Barents: el cliente interesado, EEUU, ya no lo necesita; que este país dejase de comprar el 40% del gas de Qatar ha hecho que el sultanato buscara nuevos clientes, aunque por ello tuviera que contratar a los matones del Estado Islámico para arrasar Siria e Irak allanando el camino del gaseoducto árabe.

Demasiado “fracking”, demasiados excedentes del gas, han hecho bajar los precios y la quiebra de muchas pequeñas empresas, por lo que las compañías han empezado a exportarlo, sin que el Congreso levantara la prohibición que pesa sobre las exportaciones de hidrocarburo desde 1975: el primer barco zarpó hacia Corea del Sur.
La supuesta “autosuficiencia energética” de EEUU puede tener unas inesperadas consecuencias: sus antiguos proveedores dejarán de almacenar dólares, mientras Rusia pedirá rublo o yuan a cambio de sus productos, introduciendo en el sistema monetario mundial los términos “petrorublo” y “petroyuan” con todo lo que ello podría acarrear.

Rusia: “arena movediza”

Uno de los objetivos de la actual ofensiva militar y económica lanzada contra Rusia por EEUU es forzar a Gazprom Germania, la empresa estatal de gas ruso con sede en Berlín, suspender unos 25 proyectos que estaba desarrollando en Europa, y que le iba a convertir en la mayor compañía estatal de gas natural del mundo. La respuesta de Vladimir Putin fue firmar con China un mega acuerdo para suministrarle gas a partir de 2018 durante las próximas tres décadas, fortaleciendo la Organización de Shangai y también el BRICS, y de paso aumentar la entrada del capital chino en la economía rusa.

La guerra de gas también explica parte de las razones del respaldo del Kremlin a Bashar Al Asad. Mientras él esté en el poder, no permitirá la construcción del gaseoducto árabe, ni los qataries y saudíes permitirán a Irán poner en marcha el gaseoducto Irán-Irak-Siria (IIS) firmado en 2011, y que iba a ser inaugurado en 2016. EEUU, que busca el declive de político de Moscú y desmantelar la Federación Rusa, con las sanciones lo que ha hecho es empujar a la alza los precios de gas —que pueden llegar hasta el 50%—, ¡y así compensarle por la pérdida en ventas debido a las sanciones!

Rusia con sus gaseoductos South y North Stream enterró el proyecto deNabucco —financiado por EEUU, Turquía, Reino Unido, Francia e Israel— y luego comprando el gas de Turkmenistán y Azerbaiyán para las próximas décadas, mantiene su dominio casi absoluto sobre el gas y las tuberías en Eurasia. En esta guerra de gas, solo Bulgaria y Serbia se han descolgado de la tubería South Stream.

proyecto-detalle

Los dirigentes europeos que anteponen los intereses de las empresas de EEUU a los de sus pueblos, no tienen ningún sustituto al gas ruso: perdieron a Libia, hoy sumida en el caos, al tiempo que los “amigos americanos” impedían la puesta en marcha del gaseoducto Irán-Turquía-Europa (ITE), cuyo protocolo fue firmado en 2008, y si tienen que esperar el esquisto de EEUU, mejor que lo hagan sentados: no llegará a tiempo ni será suficiente. Que se conformen con que la OTAN haya ganado en Ucrania, y que paren este conflicto que puede terminar en una guerra total.

Irán, desaprovechado y aislado

Las negociaciones nucleares entre Occidente e Irán sufren altibajos debido a la incertidumbre y tensión en el escenario político de la región: a Europa le urge el regreso de Irán al mercado de energía, no así a los republicanos de EEUU, Israel, Arabia y Qatar.

Las amenazas militares, las sanciones, los yihadistas del Estado Islámico y también los peculiares rasgos de la teocracia gobernante han convertido a este gigante energético y ubicado en un lugar privilegiado en un importador neto de productos petrolíferos: recibe el gas turcomano.

EEUU, además de impedir la construcción de TAPI , ha evitado que Pakistán e India construyeran el gaseoducto IPI, para recibir el gas iraní desde el Golfo Pérsico. India se ha quedado sin el gas “transafgano” y sin el iraní: a cambio Washington le ha “banqueado” su ilegal arma nuclear y puede que reciba un escaño en el Consejo de Seguridad. Cierto, la desgracia india beneficia a China.

A pesar de que Teherán ha cedido en su programa nuclear, Barak Obama ha renovado la Ley de Emergencia Nacional sobre Irán, manteniendo las sanciones contra la industria energética iraní.

El “gaseoducto árabe”

Los 3 mil millones de dólares que Qatar ha invertido en el terrorismo yihadista en Siria e Irak no es para restaurar el Islam mahometano, sino que busca destruir los gobiernos de ambos países, impidiendo así la construcción del gaseoducto IIS, para después levantar el suyo.

Qatar, que comparte con Irán el dominio sobre Campo del gas “Pars del Sur”, uno de los más grandes del mundo descubierto en 1990 en el Golfo Pérsico, tiene dos proyectos: “Qatar- Arabia Saudi-Kuwait-Irak-Turquía” y “Qatar- Arabia-Jordania- Siria-Turquía”. Assad en 2009 había rechazado la propuesta por su alianza con Moscú y Teherán y hay dudas razonables que consiga llevarlos a cabo.

Erdogan: “Aquí, el que no corre, vuela”

Turquía, uno de los principales respaldos del terrorismo yihadista, planea levantar un gaseoducto que le conecte a la Región Autónoma de Kurdistán Iraquí. ¡Mal negocio en el medio de interminables conflictos! Ankara aún no se ha recuperado de las billonarias pérdidas por la invasión dirigida por EEUU a Irak en 2003, que destruyó el oleoducto iraquí-turco, ni del disgusto de la pérdida del proyecto Nabucco.

Quizás debería conformarse con el contrato firmado con Moscú en 2011 para el transporte de parte del gas de South Stream y con lo que Irán le manda para su consumo interno. Teherán no quiere contribuir en el fortalecimiento de un miembro de la OTAN en sus fronteras, quien además intenta derribar a su aliado en Damasco y en Bagdad.
Al Occidente tampoco le gusta que Erdogan tenga el monopolio sobre el tránsito del hidrocarburo del Caspio o del Pérsico a Europa: podría utilizar esta ventaja para presionar a la UE, que le quiere como un peón en el mapa europeo.

China, sin inmutarse

“Acupuntura en vez de los ataques quirúrgicos” de EEUU, sigue siendo la política de Pekín, contra las guerras líquidas de EEUU. Tras inaugurar en 2009 el mayor gaseoducto del mundo que transporta el gas de Turkmenistán hasta Xinjiang, China se puso a construir otras cinco tuberías que unen su vasto territorio con Asia Central.

Los intentos de Washington de estrangular su economía a través del control sobre el Estrecho de Malaca, presionar a Myanmar (como regalar un Nobel de la Paz a la opositora Aung San Suu Kyi), para que dejase de construir las tuberías de transporte de hidrocarburo a China, sancionar a Irán suspendiendo el “contrato del siglo” de la venta del gas durante 25 años, que Teherán firmó con Pekín en 2004, o desalojarle del puerto pakistaní de Gwadar, en el océano índico, han sido parte de las travesuras de la Casa Blanca contra China.

EEUU, que ha abandonado a Pakistán al caos total, está barajando “independizar” la provincia de Beluchistán —un mar de gas, además de grandes minas de piedras preciosas, con gentes viviendo en la absoluta miseria—, porque China planea colocar un gaseoducto desde esta provincia pasando por la cordillera de Karakoram hasta a Xinjiang.

El desgarrado Oriente Próximo aún puede ir a peor: los yihadistas no son más que un pretexto e instrumento para una gran guerra por gas que tiene a Irán en su punto de mira.

Fuente: Publico.es

Sobre la deconstrucción de la Unión Europea: un diagnóstico y una propuesta

 Yanis Varoufakis


BERLIN
Los Amigos de Europa, una publicación oficial de la UE, amablemente me encargaron escribir un breve artículo sobre el estado de la Unión después de las elecciones al Parlamento Europeo, en preparación de la Conferencia sobre el mismo tema convocada por la revista para el próximo 9 de octubre.

BRUSELAS


Este es el texto.

Las recientes elecciones al Parlamento Europeo simplemente han confirmado que el manejo inane de la inevitable crisis de la zona euro ha provocado un malestar económico que se ha transformado en una crisis de legitimidad de la Unión Europea.
• Desde hace cuatro años, Europa sigue sin reconocer que la arquitectura de la unión monetaria no estaba preparada para sobrevivir a una crisis financiera global como la de 2008.
• Durante cuatro años, la zona euro ha intentado tapar sus grietas más profundas a base de préstamos de rescate tóxicos a sus estados miembros y sus sistemas bancarios insolventes.
• Ha creado el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para hacer frente a la bancarrota de los estados, para acabar transformándolo en una estructura de obligaciones de deuda colateralizada (CDO) (a fin de preservar el principio 'sacrosanto', pero no viable, de ' “deudas públicas perfectamente separables") que la ha hecho totalmente desestabilizadora
(obligando por tanto al Sr. Draghi ha intervenir con su controvertido programa de
Transacciones Monetarias Directas (OMT)).
• Se ha creado nominalmente una 'Unión bancaria' con el fin de garantizar que, en esencia, nuestros sistemas bancarios se mantienen separados y muy dependientes de los gobiernos cuasi insolventes nuestros Estados-miembros, reforzando por lo tanto una crisis provocada por el mortal abrazo de bancos débiles y estados frágiles .
Lo peor de todo, Europa somete fiscalmente a orgullosas naciones a la sofocante tortura de la bañera, como a Italia (a las que se permite respirar solo brevemente antes de hundirlas de nuevo bajo una nueva austeridad autodestructiva) mientras el Banco Central Europeo no respeta su propia meta de inflación (de algo menos del 2%) .
FRANKFURT

En vista de lo anterior, no es de extrañar que la misantropía se expanda.
Algunos defienden una democracia federal para la UE. Por desgracia, no es posible. Nuestra Unión Europea fue diseñada como una tecnocracia burocrática que es esencialmente una zona sin democracia. Aunque espero y rezo para que Europa se convierta en una democracia federal de pleno derecho, no cabe la menor duda de que no puede hacerlo con el fin de superar su actual crisis, sino que debe, por el contrario superar primero esa crisis y recuperar el respeto de sus ciudadanos.
Para superar la crisis del euro, con el fin de ofrecer a los europeos de mañana la oportunidad de crear unos Estados Unidos de Europa democráticos, necesitamos dos cosas:
1. Volver a movilizar las instituciones europeas existentes con sensatez y creatividad, sin ningún tipo de nuevos Tratados o unión fiscal, a fin de abordar de frente las cuatro crisis interrelacionadas que están deconstruyendo Europa (es decir, las crisis de la banca, la deuda pública, la falta de inversión crónica y la crisis humanitaria que ha causado los cuatro años de deriva).
2. Minimizar el poder discrecional, autoritario, del triángulo Berlín-Frankfurt-Bruselas impuesto a las sufrientes democracias nacionales.
¿Es posible combinar estas dos tareas en un proyecto de europeización descentralizada? Creo que sí. De hecho, junto con Stuart Holanda y James K. Galbraith hemos delineado con precisión cómo, en los planos económico, político y moral, se puede avanzar por esta vía hacia la recuperación. Nosotros lo llamamos una “Modesta proposición para la Superación de la Crisis de la zona euro” (una versión en castellano aquí, para la última versión en Inglés, haga clic aquí ).
Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la
izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6
décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Traducción : Gustavo Buster
Fuente: http://yanisvaroufakis.eu/2014/08/27/5852/#more-5852

Etiquetas de Technorati: ,,