jueves, 26 de febrero de 2015

¿Quién creó el radicalismo islámico? ¿Dónde está la defensa de la libertad de expresión? 26feb 2015

 

Resultado de imaxes para LIBERTAD DE EXPRESIÓN

 

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

 

Uno de los analistas más rigurosos y creíbles del mundo islámico ha sido el palestino Edward Said, profesor de la Columbia University de Nueva York, que falleció hace ya unos años. Tuve la oportunidad de asistir a muchas de sus conferencias y leí gran parte de sus libros, que aconsejo sistemáticamente a mis estudiantes para que aprendan sobre un tema de gran importancia y relevancia: la evolución de la cultura  musulmana. España es, por cierto, parte de esta historia. En contra de la imagen frecuentemente presentada por el nacionalcatolicismo todavía imperante en España, esta cultura musulmana benefició enormemente a España, habiendo introducido muchos elementos positivos en la cultura ibérica, desde la explotación agrícola a las áreas de medicina y del conocimiento en general.

Uno de los hechos más característicos de nuestros tiempos es el reciente radicalismo existente en grandes sectores del mundo musulmán. Y para entenderlo deberíamos conocer cómo y dónde se originó este radicalismo imbuido de un fundamentalismo religioso. Muchos de estos movimientos surgieron de países que fueron colonias de imperios radicados en su mayoría en Europa. E incluso cuando estos países no fueron colonia, estuvieron claramente dominados por países basados en sistemas imperiales europeos.

En todos ellos –fueran o no colonias- aparecieron, después de la II Guerra Mundial, fuerzas progresistas que representaron una amenaza para los intereses económicos y políticos que sostenían las estructuras de poder existentes en tales países. Fueron precisamente aquellos grupos que se beneficiaban de esas estructuras los que establecieron y apoyaron a los islamistas radicales, todos ellos fundamentalistas religiosos, que se opusieron por todos los medios a las fuerzas progresistas (la mayoría laicas) que querían transformar aquellas sociedades musulmanas. El caso de Al Qaeda es un claro ejemplo. No se conoce suficientemente que Osama bin Laden fue en sus inicios financiado por Arabia Saudí (uno de los regímenes más oprimentes existentes hoy en el mundo), y por la CIA de EEUU, para oponerse a las reformas lideradas por el Partido Comunista Afgano. Y todavía hoy Arabia Saudí y Qatar (promovido en la camiseta del Barça), así como otros países del Golfo Pérsico, son los que ayudan financieramente a la rama del islam conocida por wahabismo, una de las sectas más fundamentalistas y beligerantes del islamismo. Sin dicha ayuda y la ayuda en aquellos momentos de los gobiernos británico, francés y estadounidense, estos movimientos profundamente antisocialistas no hubieran alcanzado su actual extensión. Incluso el Estado Islámico (EI) fue financiado en sus principios por EEUU, Reino Unido y Francia, además de Arabia Saudí y Qatar, que continúan financiándolos.

El desconocido caso de Indonesia

Otro caso menos conocido es lo que ha ocurrido en el país musulmán más poblado del mundo: Indonesia. En este país surgió uno de los movimientos más progresistas en el mundo islámico, liderado por el Presidente Sukarno. Ayudó a establecer el movimiento internacional de Países No Alineados (en colaboración con el presidente Nehru de la India). Los gobiernos de Australia, Reino Unido, Francia o EEUU, entre otros, se movilizaron para pararlo y destruirlo, junto con los grupos islámicos más reaccionarios en aquel país, que fueron financiados por todas las fuerzas que se opusieron al gobierno progresista. En el año 1965 tuvo lugar un golpe militar, al que apoyaron todas aquellas fuerzas reaccionarias, imponiendo uno de los regímenes más represivos que se hayan conocido en aquel continente, dirigido por el general Suharto. Se calcula que entre 500.000 y un millón de personas fueron asesinadas. Como bien ha dicho uno de los intelectuales musulmanes mas respetados hoy, Ziauddin Sardar, “no es que el imperialismo occidental se aliara con las facciones más radicales y fundamentalistas. En realidad, las establecieron”. De todo esto el lector ha leído muy poco o nada (para mayor expansión, ver Andre Vltchek, “Who Should be Blamed for Muslim Terrorism?”, CounterPunch, January 9-11,2015).

Otro silencio: la movilización francesa a raíz de Charlie Hebdo

La impresionante movilización en Francia a raíz de la protesta frente a los asesinatos de los humoristas de la revista Charlie Hebdo se ha presentado también de una manera sesgada y parcial. La justa y necesaria protesta que ha habido en Francia ha sido en defensa de la libertad de expresión, que se confunde frecuentemente con la defensa y apoyo de la postura profundamente ofensiva hacia el mundo musulmán que ha aparecido en tal semanario. En realidad, cualquier persona demócrata debería considerarse ofendida por un tratamiento tan insultante hacia una minoría profundamente discriminada en Francia. La función histórica de las revistas satíricas ha sido ridiculizar al poder, no a los oprimidos o excluidos, como es hoy la población musulmana en Francia. La caricatura de Mahoma era antimusulmana, antimujer y anti Estado del Bienestar (ridiculizando los programas de asistencia pública a las personas excluidas y a las mujeres embarazadas musulmanas en Francia), repugnante en extremo. Decir esto no es, como la derecha maliciosamente intentará tergiversar, justificar el horrible asesinato, que merece todo tipo de condena.

Pero hay también que denunciar la enorme hipocresía del establishment mediático y político europeo, incluyendo el francés. La supuesta defensa de la libertad de expresión es limitadísima e inexistente no solo en Francia, sino también en los países que estaban representados en las manifestaciones por sus dirigentes, como es el caso de España (en la que el gobierno del Sr. Rajoy había llevado a los tribunales a un humorista español por ridiculizar al partido gobernante, el PP, hacía solo un par de semanas).

En la misma Francia parece haberse olvidado la enorme represión que tuvo lugar durante la guerra de Argelia, cuando en una manifestación de 30.000 ciudadanos franceses de ciudadanía argelina en octubre de 1961, miles de ellos (10.000) fueron detenidos en las calles de París, y cerca de 200 fueron asesinados. Y en Francia, dicha libertad de expresión es también limitada cuando las autoridades consideran que un mensaje publicitado puede crear disturbios, lo cual ha ocurrido frecuentemente en movimientos ciudadanos en protesta por los ataques del gobierno de Israel a la población palestina (como sucedió durante las masacres llevadas a cabo por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza). Y la lista es enorme. Y no digamos aquí, en España, donde la represión ha alcanzado unos niveles nunca antes vistos durante el periodo democrático.

Dos últimas observaciones. Una es que las fuerzas que han apoyado con mayor contundencia las movilizaciones en contra de los asesinatos han sido las derechas. En España, El País, bajo la dirección del Sr. Antonio Caño, una persona profundamente conservadora, ha presentado tales manifestaciones como una victoria frente al radicalismo musulmán (ver “La interpretación neoliberal de EEUU que aparece en los medios españoles: el caso el corresponsal de El País en Washington”. El Viejo Topo, diciembre de 2011). La realidad, sin embargo, muestra lo contrario. Dichas movilizaciones, que atemorizaron a la población musulmana en Francia, fueron una gran victoria para los radicales musulmanes, que deseaban el enfrentamiento de las dos comunidades, de manera que ellos pudieran presentarse como los héroes en defensa del Islam. Y así ha ocurrido. Por todas partes en el mundo musulmán ha habido manifestaciones contra Francia y contra el mundo occidental, y a favor de los “mártires”. Y a eso le llaman victoria. En lugar de aislar a los radicales dentro del mundo musulmán, les han dado la oportunidad de presentarlos como sus defensores.

Una segunda observación. Hay pruebas más que suficientes para ver que las posturas defendidas por los establishments europeos sobre el mundo musulmán están profundamente equivocadas. Como bien ha indicado el periodista que, a mi parecer, conoce mejor el mundo musulmán, Patrick Cockburn, hoy el EI y otros movimientos radicales no tendrían la fuerza que tienen si no hubiera sido por las intervenciones occidentales, incluyendo las europeas, en Irak, en Libia y en Siria, intervenciones que crearon, además de un vacío de poder, las condiciones para que estas fuerzas crecieran y se expandieran.

FUENTE: PUBLICO.ES

Ucrania: mejor la “solución belga” que la “solución polaca”

 

BRUSELAS

 

Nazanín Armanian

La guerra intercapitalista de Ucrania, de momento, es de los “caos controlados”, a pesar de su complejidad por numerosos escenarios en los que intervienen diversos actores con sus cambiantes, opacas y contradictorias intenciones.

El conflicto, que ya se ha cobrado la vida de al menos 60.000 personas y ha obligado a huir a cientos de miles, se ha enquistado. Los federalistas afines a Rusia, a pesar de carecer de una estructura de mando político-militar coordinada, van ganando posiciones al Gobierno de Kiev. La desastrosa situación económica y la corrupción de un equipo disfuncional de dirigentes están entre los factores que impiden que una institución prestamista como el FMI le entregue al Ejecutivo de Petro Poroshenko los 17.000 millones de dólares pactados en el Acuerdo Stand-By de abril del 2014, y eso a pesar de ser una cantidad menor que el desembolsado para el “rescate” de Grecia y de España, y que Ucrania sea más estratégica que dichos países.

El propio Banco Mundial prevé que el PIB de Ucrania para 2015 bajará del -1% al -2,3%.  Además, no ve ni una señal de una futura estabilidad política: ¿podrán los ucranianos tan polarizados confiar en un Poroshenko que ha sido incapaz de recuperar las zonas bajo el control de los federalistas, y mucho menos Crimea, u obtener un apoyo determinante de Occidente? Una de las condiciones para recibir ayudas por el país de la fracasada “revolución naranja” es la realización de reformas estructurales, entre ellas, privatizar gran parte de su industria, algo pendiente de hacer.

Una Ucrania  y  tres soluciones

En este conflicto, al igual que en la mayoría, el pueblo no tiene ni voz ni voto, siendo las potencias internacionales quienes decidirán su destino, hoy en desacuerdo sobre cómo repartir los espacios de influencia:

 

VARSOVIA

1. Desde EEUU ofrecen varias salidas:

a) La “solución polaca”: integrar Ucrania en la estructura de la OTAN y en la UE, y mimarle como país hostil a Rusia. Los halcones republicanos y demócratas insisten en el envío de armas pesadas al Gobierno de Kiev (o sea, declarar la guerra a Moscú), con el fin de asestar un golpe mortal a Rusia, rebajar su estatus de “país núcleo” en el escenario mundial a “periferia”, derrocar al presidente Putin, romper la Federación Rusa, y acabar con los BRICS y la organización de Cooperación de Shanghái (la OCS);

b) La finlandización de Ucrania propuesta por Zbigniew Brzezinski, el exasesor de Seguridad Nacional del presidente Carter, para que así se convierta en un mercado abierto a Rusia y a los occidentales, sin integrarse en ninguna alianza militar;

c) La peculiar propuesta del presidente Obama: ejercer la paciencia estratégica. El desastroso resultado de la intervención en Libia, a la que se había opuesto, le ha servido a Obama para negarse a lanzar un ataque a Siria y no intervenir militarmente en Ucrania. Prefiere seguir con sus opciones favoritas: sanciones económicas y presión militar a Rusia. ¿Para conseguir qué? ¿La devolución de Crimea? Parece que Obama no conoce la “doctrina Putin”, y que tales amenazas no sólo no cambiarán su postura, sino que harán que utilice sus bazas con Irán y su programa nuclear, o en Afganistán, donde  miles de soldados de la OTAN dependen del equipamiento militar que reciben desde Asia Central, gracias al Kremlin.

2. Desde Alemania, Ángela Merkel, pragmática, sin ideas estratégicas, y a pesar de que su país es rehén de los 50.000 soldados estadounidenses instalados en su territorio, mira los intereses de su economía, sus banqueros y sus empresas: Rusia se presenta así con mucha mayor importancia que Ucrania, y no sólo por ser la reina energética, sino también por su peso político en el tablero mundial. Por lo que se opone a la otanización de Ucrania (en parte porque prefiere consolidar su posición dentro de la Alianza, en vez de llenarla con esos molestos países del Este que hacen de peón de Washington), y tampoco defiende con determinación la entrada de otro país en crisis en la UE. Es más, Berlín es consciente de que el segundo gran objetivo de EEUU en provocar una guerra en Ucrania, después de sacarle a Kiev de la esfera de la influencia rusa, ha sido impedir una alianza ruso-germana que algún día llegue a controlar Eurasia, el “corazón del mundo” (que prevé la “Teoría Heartland”). O, quién sabe, quizás espera que Rusia siga desintegrándose sin violencia, como lo ha hecho hasta hoy. En este país, la doctrinaOstpolitik (normalizar las relaciones con el Este de Europa) sigue teniendo sus defensores desde la era soviética, y hoy aboga por una alianza energética entre la UE y Rusia, y su inclusión en la estructura de seguridad europea.

Entre las medidas de Merkel para encontrar una salida política al conflicto está ofrecerle a Kiev un préstamo de 1,6 millones de euros, con la condición de que no sea invertido en operaciones militares en las provincias fronterizas con Rusia. Putin ha aplaudido el gesto de la canciller, ya que además así podrá cobrarle a Poroshenko lo que le debe por el gas vendido. Total: el dinero permanece en el mismo círculo de la oligarquía europea.

La UE que lidera Merkel está perdiendo cientos de millones de euros por culpa de las sanciones impuestas por Washington a Rusia. Las inversiones de cerca de 3.000 compañías alemanas se han visto afectadas. A la Europa Occidental le está saliendo muy caro seguir la política hostil de la Casa Blanca hacia Rusia y su absurda e infantil división maniquea del mundo entre los prooccidentales y los enemigos.

3. A los rusos les gusta más la “solución belga”: neutralidad reconocida y garantizada de una Ucrania federal que respete los derechos de sus minorías. Bélgica declaró en 1830 su independencia del Reino de los Países Bajos, y a pesar de que Francia estaba tentada en anexionarse la ciudad de Bruselas, al final aceptó la propuesta de los demás grandes de Europa de respetar su integridad territorial y su neutralidad permanente. La misma neutralidad reconocida internacionalmente de la que goza también Suiza. En pocas palabras, una Ucrania federal, neutral, y con actuales fronteras.

Confusión sobre la postura de Kremlin

Las relaciones entre Moscú y los rusos de Ucrania no son las del “amo y sus peones”. Aunque les unen algunos intereses, lo cierto es que el principal objetivo del equipo de Putin es impedir con todas sus fuerzas la adhesión de Ucrania a la OTAN, mientras la  prioridad de los federalistas rusos de Ucrania es el derecho a la autonomía.

Con el fin de garantizar su seguridad, Moscú sí que intenta mantener el control sobre la minúscula zona liberada del país, como medida de presión sobre el Gobierno cliente de Kiev, sin querer ser dueño de ella: los altos costos de mantener a millones personas se juntarían con los de reconstruir las zonas devastadas, y hoy por hoy, Moscú no está para estos gastos, por lo que ayudaría a los separatistas en su justa medida: ni tan poco para que sean aplastados por Kiev, ni tanto para que provoque la desintegración del país. De hecho, el Kremlin reconoció al Gobierno el resultado del golpe de Estado de Kiev para toda Ucrania.

Rusia, en sus negociaciones con los europeos, intenta conseguir un acuerdo global para poner fin a la crisis, pues un “conflicto congelado”, duradero y eterno en Ucrania permitiría a EEUU armar a Kiev, sin que Moscú pudiese continuar sufragando la asistencia militar a los separatistas y la ayuda humanitaria a millones de personas afectadas por la guerra durante mucho tiempo. Además, algunos grupos rebeldes, con el tiempo, pueden alcanzar un acuerdo con Kiev.

Para alcanzar tal objetivo, con sus propuestas están provocando un choque de intereses entre los halcones de EEUU y la UE, pero también en el seno de ambos espacios por separado: en Washington aíslan a los belicistas, y en la UE, llegan a acuerdos con Alemania y Francia en perjuicio de las posturas rancias de Lituania o Polonia.

Putin pide a Merkel y a Hollande que se opongan a más sanciones (que expiran en julio) y que alivien las actuales que pesan sobre su economía. En otro frente, el militar, espera mayor división en el seno de la OTAN entre los defensores de una intervención bélica y sus detractores.  De momento, celebra que la Turquía “antirusa” haya dejado de serlo, para acercar posiciones a  Moscú (a pesar de que Obama, como castigo, esté aumentando el poderío militar de la Autonomía Kurda de Irak), o que el izquierdista Alexis Tsipras, el líder de Grecia, otro país de la OTAN, se reuniera el mismo día de jurar su cargo con el embajador de Rusia. El país heleno, desvalijado por sus socios europeos, es un gran candidato para convertirse en un sólido aliado: también profesa la ortodoxia cristiana, y puede ser la ruta de tránsito de gas a la UE, junto con Turquía.

***

Es obvio que Ucrania tiene gran peso en las agendas de Putin, Obama, Merkel y Hollande, pero no tanto para que por ella inicien una guerra abierta.  Eso sí, puede que en esta guerra “delegada” (Proxy) firmen un mal acuerdo con el fin de sacar ventajas al otro, pero es dudoso, ya que los intereses compartidos están demasiado entrelazados. Todo está bajo el control, de momento, en esta “paz caliente”.

FUENTE: PUBLICO.ES

martes, 24 de febrero de 2015

TERGIVERSACIONES SOBRE UCRANIA






 Resultado de imaxes para LUGANSK UCRANIA
 Lugansk Ciudad Rusófona de Ucrania

  

Kíev, un año después

Rafael Poch

La Vanguardia


Hoy se cumple un año de la masacre de Kiev, con decenas de muertos, tanto protestantes como policías, que fue decisiva para derrocar a un gobierno ucraniano reticente al pleno alineamiento con la Otan y la Unión Europea y sustituirlo por otro plenamente conforme con ello. La masacre no ha sido investigada oficialmente. Las nuevas autoridades de Kíev fueron juez y parte de una mascarada al respecto. Las potencias occidentales que apadrinaron al movimiento, no han mostrado interés alguno en una investigación independiente.
Centuria celestial
Las víctimas han sido declaradas “Centuria celestial” y utilizadas para glorificar el cambio de régimen como producto de una gesta popular. Un año después, el canal Arte ofrece una larga recopilación de imágenes que ilustra hasta qué punto el movimiento fue violento.
http://www.arte.tv/guide/de/057960-000/kiew-brennt/?vid=057960-000_PLUS7-D
El documento concluye con imágenes de protestantes muertos, sin ofrecer imágenes de policías muertos. He aquí los nombres de algunos de los policías muertos, concretamente de once de ellos, que yo mismo recopilé en un acto celebrado en Odesa: Sergei Spichak, Vasili Bulitko, Andrei Fedyukin, Sergei Tsengun, Dmitri Vlasenko, Vladimir Evtushok, Vitali Goncharov, Aleksei Ivanienko, Maksim Tretiak, Piotr Savitski, Iván Tepliuk. Todos ellos muertos por herida de bala. La lista es incompleta. Los medios de comunicación ucranianos nunca han mencionado esos nombres, y los del resto de policías y adversarios del Maidán muertos aquellos días en Kíev, que podrían rondar la veintena, en las listas de las 98 víctimas de aquellas jornadas.
Enfrascado en una guerra civil que precisa mitologías patrióticas, el nuevo régimen instauró la “Orden de la Centuria Celestial” que reconoce el “coraje cívico y el patriotismo”. Algunas calles han sido bautizadas con ese nombre y el nuevo presidente y séptima fortuna de Ucrania, Petro Poroshenko, ha declarado el 20 de febrero como, “Día de los cien héroes celestes” para conmemorar la “Revolución de la Dignidad”.
Como expliqué el pasado noviembre (http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2014/11/20/el-conflicto-que-occidente-ha-provocado-en-ucrania-54209/) el único estudio académico sobre aquella masacre, obra del profesor Ivan Katchanovski, de la School of Political Studies de la Universidad de Otawa concluye lo siguiente:
Las evidencias indican que una alianza de elementos de la oposición y la extrema derecha estuvo implicada en la masacre de manifestantes y de policías, mientras que la implicación de las unidades especiales de la policía en la muerte de algunos manifestantes no puede excluirse. El nuevo gobierno que llegó al poder en gran parte como resultado de la masacre, falsificó la investigación, mientras que los medios de comunicación ucranianos contribuyeron a tergiversar la matanza de manifestantes y policías. Las evidencias indican que la extrema derecha desempeñó un papel clave en el violento derrocamiento del gobierno de Ucrania”.
Un año después, la BBC, uno de los canales importantes para la propaganda de las guerras y cambios de régimen inspirados por potencias occidentales, estima ahora que por lo menos algunos de los que tiraban el 20 de febrero eran antigubernamentales:
http://www.bbc.com/news/magazine-31359021. Muy poco y demasiado tarde para reivindicar una mínima decencia informativa.
Un riesgo conocido
Obviamente, si todo eso hubiera ocurrido con los vectores y escenarios invertidos -un gobierno favorable a los intereses occidentales, en México o Canadá, derrocado bajo patronazgo chino y ruso, con políticos rusos, chinos y venezolanos de primera fila repartiendo pastelitos entre los manifestantes y expresando su solidaridad con ellos– no se habría celebrado como progreso democrático, sino como escandaloso y sangriento golpe de estado, intolerable ingerencia extranjera, terrorismo y demás. La guerra que ha resultado de todo ello, como culminación de veinte años de política exterior y de seguridad europea sin Rusia y contra Rusia, se presenta como resultado de un “expansionismo ruso”.
La fragilidad de Ucrania era asunto evidente para cualquier observador ya hace tiempo. En una crónica publicada por este diario el 22 de diciembre de 1991 en la que se mencionaba que la nueva Ucrania independiente contenía once millones de rusos, se decía lo siguiente: “esa realidad demográfica existe y está geográficamente concentrada en el sureste de Ucrania, como una gran Eslavonia latente. Ni la previsible agudización de la crisis económica ni los malos entendidos militares o comerciales, ni la debilidad de la cultura democrática entre los dirigentes de ambos estados, impiden descartar riesgos”. Quien iba a decir entonces que el principal riesgo se derivaría del expansionismo político militar de Euroatlántida en la región, con una OTAN no disuelta sino ampliada con bases y soldados en Rumania, Bulgaria, Turquía, Países bálticos y Polonia, así como relaciones militares y bases en gran parte de las repúblicas ex soviéticas, por citar únicamente el cinturón de hierro alrededor de Rusia.
La fragilidad de Minsk
El segundo acuerdo de Minsk recién alcanzado este mes ha sido resultado directo de los éxitos militares de los rebeldes prorusos. Ese acuerdo tiene como principal problema que ha dejado fuera a muchas fuerzas hostiles a todo diálogo realista. Los Estados Unidos no están. Temen que si Francia y Alemania llegan a unmodus vivendi con Rusia, su liderazgo de la política exterior y de seguridad europea se vaya al garete. Prefieren más guerra. Crearle un Afganistán a Europa es preferible a perder el control de su política exterior y de seguridad. Es el cálculo del Imperio del caos, el mismo que ha incendiado Oriente Medio. Por este lado hay que prepararse para lo peor.
En el interior de Europa, Polonia, Estonia, Lituania y Letonia, son claramente hostiles al acuerdo que consideran concesión. Donald Tusk, el polaco germanófilo que preside el Consejo Europeo, expresa abiertamente su escepticismo. El gobierno de Kíev está dividido entre grupos armados de ultraderecha que han proclamado su hostilidad al acuerdo, el primer ministro Yatseniuk que se alinea por completo con las posiciones de Washington y el Presidente Poroshenko que surfea entre diversos patrones con especial atención a Alemania.
Si el asunto es así de frágil, aún más preocupante es la ambigüedad de la única esperanza existente: el sentido común de Alemania y Francia. ¿Qué puede esperarse de gente como Merkel y Hollande, que ya han demostrado su talla en la catastrófica gestión de la eurocrisis? Merkel ha explicado en Munich que la razón de ser del acuerdo de Minsk y de su oposición a no armar a Ucrania es que, “militarmente no se puede vencer a Rusia”. “Esa es la amarga realidad”, dijo respondiendo a un senador americano. Cuando a su inconsistente ministra de defensa, Ursula von der Layen, le preguntaron en Munich por qué se apoya militarmente a los kurdos contra el Estado Islámico y no a los ucranianos contra Rusia, la ministra respondió en la misma clave: los kurdos tienen posibilidades de vencer militarmente a sus adversarios, mientras que los ucranianos, no, dijo.
Regreso a 1983
El clima de la conferencia fue más belicista y agresivo que nunca. Rusia fue el único tema y el debate fundamental fue armar o no armar a Ucrania. Sin rastro del más mínimo examen de responsabilidades. La intervención del antes respetado ministro de exteriores ruso, Sergei Lavrov, fue contestada con risas y preguntas agresivas sin precedentes en la sala del hotel de lujo en el que se celebra la conferencia cada año. En una extraordinaria muestra de cambio de acentos, el discurso de Merkel expresó el agradecimiento alemán al “valor de los pueblos de Europa central y Oriental” en su lucha contra el comunismo. Eso fue, dijo, lo que hizo posible la reunificación de Alemania. “Hasta ahora se solía citar la contribución de los dirigentes de la reformada URSS a aquello, pero los acentos cambian”, dice filosóficamente un experto ruso, que presenció el espectáculo de Munich. Hay que retroceder hasta el otoño de 1983, en plena época de Andrópov, después del derribo del Boeing surcoreano por los soviéticos, para encontrar un clima tan hostil a Moscú como el que hoy domina en Europa, dice Andrei Kortunov, un respetado polítólogo occidentalista ruso.
“Antes a nivel de expertos se diferenciaba entre la propaganda y el análisis, ahora se practica una mezcla de géneros preocupante”, dice este observador según el cual el principal problema es, “la dificultad de Estados Unidos por reconocer las limitaciones de las propias posibilidades”. En una época de emergencia de nuevos polos de poder mundiales, “en Washington se mantiene la mentalidad del podemos con todo”, dice.
Medicina griega para Ucrania
La situación económica de Ucrania es catastrófica. “Yuzhmash” la gran industria de Dnepropetrovsk está paralizada. Hace 8 meses que sus obreros no reciben salario y diez mil de ellos han sido enviados de vacaciones. La industria del automóvil está paralizada: en enero se han producido 352 unidades. Por presiones del Fondo Monetario Internacional, que aplica en Ucrania la misma política que ha arruinado a Grecia, los precios del gas se van a multiplicar por cinco en el primer trimestre de este año, igual que los gastos de vivienda, agua, electricidad, etc. Millones de ucranianos al borde de la pobreza van a verse afectados. Todo esto va a pudrir la situación social y complicará el clima de violencia, desorden y guerra civil en un país lleno de batallones y milicias descontentas en el que la población elude masivamente el reclutamiento militar.
Retroceder es perder
El problema fundamental es que nadie puede permitirse pasos atrás significativos sin arriesgarse a grandes derrotas. Si Estados Unidos cede y permite que los divididos europeos alcancen el modus vivendicon Moscú, pendiente desde el fin de la guerra fría, su influencia en Europa menguará mucho. ¿Qué habrá que hacer con la OTAN, organización encargada de la desestabilización continental cuyo sentido es, precisamente, mantener esa influencia militarizando la política exterior? ¿Qué pasará con el principio de autoridad, (http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2015/02/05/el-principio-de-autoridad-45435/), con el mal ejemplo que el desafío ruso lanza a todas las potencias emergentes de que sí se puede detener militarmente la intrusión imperial occidental? Es muy difícil esperar pasos atrás por este lado. Respecto a Moscú, retroceder significa entrar de pleno en el escenario 1905: completo desprestigio nacional del régimen de Putin y apertura hacia escenarios caóticos de mayor nacionalismo ruso y grandes convulsiones sociales. Si para Occidente es una cuestión de imagen, del prestigio de la disciplina imperial, para Rusia es un ser o no ser.
Un año después de aquel desfile de ministros europeos necios repartiendo solidaridades y pastelitos en la plaza de Kiev, nos encontramos con una guerra a la que no se le ve marcha atrás. Y la Alemania que nos ha conducido al fracaso del euro es quien nos debe sacar de este pantano. ¡Que Dios nos coja confesados!

FUENTE: REBELIÓN.ORG

lunes, 23 de febrero de 2015

China gira hacia todo el mundo

 

PUERTO DE SHENZHEN

 

Pepe Escobar

ICH/RT

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

A la principal economía del mundo todo le ha ido sobre ruedas mientras entra a un nuevo año en el calendario chino. Bienvenidos al Año de la Oveja. O de la Cabra. O del Carnero. O, técnicamente, de la Oveja (o Cabra) Verde de Madera.

Ni siquiera los mejores lingüistas chinos no se ponen de acuerdo sobre cómo traducirlo al inglés. ¿A quién le importa?

El hiperconectado chino promedio –haciendo malabarismos con sus cinco artefactos inteligentes (smartphones, tabletas, lectores electrónicos)– hace progresar valerosamente una verdadera revolución comercial. En China (y en el resto de Asia) las transacciones en línea ascienden ahora al doble del valor de transacciones en EE.UU. y Europa juntas.

En cuanto al Reino del Medio en su conjunto, ha ido mucho más lejos de la proposición inicial de producir bienes baratos y venderlos al resto del planeta y virtualmente dictamina la cadena global de abastecimiento.

Ahora "hecho en China" es una marca global. No menos de 87 empresas chinas están entre las 500 globales de Fortune y su negocio prospera mientras participan en una amplia gama de inversiones en el exterior.

¿Comercio transatlántico? Pertenece al pasado. La ola del futuro es comercio transpacífico mientras Asia ostenta 15 de los principales 20 puertos para contenedores del mundo (y China ocupa un lugar fundamental con Shanghái, Hong Kong, Shenzhen, Guangzhou).

Lo siento, Gran Bretaña, pero es Asia –y particularmente China– la que ahora gobierna las olas. Qué contraste gráfico con los pasados 500 años desde que los primeros barcos comerciales europeos llegaron a las costas orientales a principios del Siglo XVI.

Y además existe el espectacular ascenso de China tierra adentro. Esas provincias tienen una inmensa población de por lo menos 720 millones y un PIB que asciende al menos a 3,6 billones [millones de millones] de dólares. Como detalló Ben Simpferdorfer en su delicioso The Rise of the New East (Palgrave MacMillan), más de 200 importantes ciudades chinas con poblaciones de más de 750.000 habitantes  se encuentran a unos 240 kilómetros al interior desde la costa. En efecto, estamos ante el ascenso de la mayor economía tierra adentro del mundo y eso cambiará la forma de China de ver el mundo. Desde las fábricas de Guangzhou a los banqueros de Shanghái todos comienzan a mirar hacia el interior, no hacia afuera”.

Esta nueva manera de China de ver el mundo –y a sí misma– ciertamente no forma parte del modo en que el mundo, especialmente Occidente, ve a China. En Occidente la prensa siempre habla de la desaceleración de la economía y palabrea sobre el estallido. La verdadera historia es cómo desarrollará y modernizará China sus ciudades medianas y grandes con poblaciones de más de 750.000 habitamtes. La concentración de China en sí misma es ahora tan importante como la extensión de sus tentáculos por el mundo.

Es el corazón del acelerado “impulso de urbanización” de Pekín.

Durante los años 90 del siglo pasado lo imperativo era la inversión masiva de la manufactura. Durante los primeros años del Siglo XXI todos hablaban de masivas inversiones en infraestructura y un auge en los bienes raíces. Ahora China ajusta su modelo de la reestructuración económica en gran escala a mejoras absolutamente necesarias de la gobernanza política.

Nuestros nuevos mejores amigos

Geopolíticamente China también ha ajustado su modelo pero Occidente, especialmente EE.UU., apenas se ha dado cuenta.

Esencialmente la dirigencia en Pekín terminó por aburrirse del intento de lograr un posible reajuste de la relación estratégica China-EE.UU. y de que la tratasen como a un igual. A los "excepcionalistas" no les gusta la igualdad. Por lo tanto Pekín sacó a relucir su propia respuesta al “giro a Asia” política-militar de la administración de Obama anunciado originalmente, y eso es bastante significativo, en el Pentágono.

Por lo tanto, a finales de noviembre de 2014, en la Conferencia Central de Trabajo de Asuntos Exteriores en Pekín, el presidente Xi Jinping hizo un anuncio trascendental: Desde ahora China dejará de tratar a EE.UU. –y a la UE– como principal prioridad estratégica. El nuevo enfoque es hacia el grupo de potencias emergentes de los BRICS, especialmente Rusia, vecinos asiáticos e importantes naciones del Sur Global, a los que se refiere como “importantes potencias en desarrollo” (kuoda fazhanzhong de guojia).

No se trata tanto de un giro chino hacia Asia como de un giro chino hacia naciones seleccionadas en el Sur Global. Y sobre la base de un “nuevo tipo de relaciones internacionales centradas en una cooperación beneficiosa para todos, no de un enfoque excepcionalista de intimidación o bombardeo.

Los consejeros clave de esta política deben incluir al profesor Yan Xuetong, decano del Instituto de Relaciones Internacionales Modernas en la Universidad Tsinghua y muy cercano a la intelectualidad del Partido Comunista Chino (PCC).

La nueva configuración de la política y estrategia exterior es tanto más evidente en el cortejo de vecinos asiáticos, invitados a embarcarse en la extremadamente ambiciosa doble estrategia china y la mayor historia comercial del joven Siglo XXI: El Cinturón Económico de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, en breve, “iniciativa del Cinturón y la Ruta” como se conoce en China, lanzado ahora oficialmente con los primeros 40.000 millones de dólares atribuidos al Fondo de la Ruta de la Seda.

La enormidad del desafío está a la par con la ambición de Pekín: Una utopía comercial y de negocios eurasiática tejida por trenes de alta velocidad, redes de fibra óptica, puertos y conductos conectando el este de Asia, Asia central, Rusia, Medio Oriente y Europa.

Por supuesto habrá una miríada de problemas. Como cuando el empuje comercial chino choque con los intereses extranjeros y tenga que aprender a tratar las  diferentes sensibilidades culturales. Y a coordinar una especie de campaña comercial global capaz de crear una gran diversidad de efectos políticos y económicos. Los chinos ya están preocupados por encontrar la terminología apropiada para que el sueño chino, interior y global, no se pierda en la traducción.

Por lo tanto hay grandes motivos para la excitación cuando comienza el Año de la Cabra (o de la Oveja). Lo que es seguro es que la caravana china, en contraste con los perros de guerra –y la austeridad– que atraviesan Occidente, ya ha girado hacia una integración paneurasiática de beneficio común para todos.

El último libro de Pepe Escobar es Empire of Chaos. Sígalo en Facebook.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article41065.htm

JUEGO DE CARTAS CON UCRANIA

 


¿Qué se juega Europa en Ucrania?

Àngel Ferrero · · · · ·

“Queremos crear seguridad en Europa con Rusia, no contra Rusia.” Estas declaraciones de Angela Merkel en la última Conferencia de Seguridad de Múnich son prácticamente un calco de una intervención del portavoz de La Izquierda en el Bundestag, Gregor Gysi, en marzo de 2014. “Adopte una postura positiva –dijo Gysi, interpelando directamente a la canciller– para que podamos tener una Europa no contra ni sin Rusia, sino con Rusia. De lo contrario nuestra seguridad quedará en nada.” ¿Qué ha ocurrido en ese intervalo de tiempo de casi un año para que Merkel haga suyas las palabras de la oposición?

Las economías alemana y francesa, ya afectadas por la crisis económica en la eurozona, se resienten por el conflicto en Ucrania. Eckhard Cordes, presidente de la Ost-Ausschuss der Deutschen Wirtschaft –la asociación de los empresarios alemanes con intereses en Rusia–, advirtió a finales de enero que una caída de un 20% de las exportaciones a Rusia podría comportar la destrucción de 60.000 de los 300.000 puestos de trabajo que se calcula que dependen directamente de las relaciones comerciales con este país. Por su parte, el veto ruso a las importaciones de carne, frutas, hortalizas, pescado, queso y productos lácteos aprobado en respuesta a las sanciones occidentales pasa factura a la agricultura gala. Francia exportó a Rusia mil millones de euros en productos agrícolas en 2013: era, por ejemplo, el segundo país europeo después de Polonia en la exportación de manzanas a Rusia, exportó carne de cerdo por valor de 150 millones de euros y productos lácteos por 119 millones en 2013. La cancelación de la entrega de dos buques portahelicópteros clase Mistral, valorados en 1.200 millones de euros, se ha convertido en la prensa francesa en el símbolo del bumerán que ha supuesto para la Unión Europea la política de sanciones a Rusia. Además del veto ruso a las exportaciones agrícolas, las sanciones occidentales han contribuido a la devaluación del rublo, y con ello, a la pérdida de poder adquisitivo de muchos rusos, afectando negativamente al consumo interno o el turismo.

Por otra parte, tanto François Hollande como Angela Merkel se enfrentan a una creciente presión política en sus respectivos países. En Francia, con el ascenso del Frente Nacional; en Alemania, con el de Alternativa para Alemania (AfD) y las recientes manifestaciones de Pegida, que son una muestra de descontento ciudadano canalizado a través de la xenofobia. En los medios alemanes se rumorea que empresarios con intereses en Rusia se encuentran entre quienes financian a AfD y Pegida como medida de presión política.

En este pulso entre bloques con Ucrania como tablero, el gobierno ruso cuenta con algunas cartas a su favor. A diferencia de Alemania y Francia, el Kremlin cuenta con una débil oposición interna. Además del mayor control sobre el flujo informativo y la oposición política, su población es más resistente a las crisis debido a su experiencia histórica reciente y a su miedo a regresar a una situación como la que vivió en los noventa. El gobierno ruso ha intensificado también en los últimos meses sus contactos en Oriente Próximo y Asia, a la espera de que los conflictos internos de la UE obren en su favor. Y en caso de que todo falle, a Rusia le queda el botón nuclear, que no son los misiles intercontinentales, sino la economía: si Rusia cae, arrastra a todos los demás en su caída.

Ambas partes se han conducido a sí mismas a una posición difícil. La búsqueda a una salida al conflicto en Ucrania probablemente acabe pasando por la aceptación de la reincorporación de Crimea a territorio ruso, cuya renuncia por parte de Rusia sólo significaría una crisis interna de dimensiones desconocidas y quizá la llegada al poder de un impredecible gobierno revanchista. Por lo demás, en Rusia no existe ningún actor político lo suficientemente maduro ni con el suficiente apoyo popular como para sustituir a Putin y su gobierno, cuyos índices de aprobación siguen siendo elevados. Las sanciones no sólo no han hecho mella en la moral de amplios sectores de la población, sino que han contribuido a galvanizarla, aumentando la sensación de que Occidente trata de aislar, e incluso humillar a Rusia.

Descontento hacia los planes de austeridad en Kiev

Un acuerdo de esas características, cuya forma definitiva habría de concretarse para que nadie pareciese salir perdiendo del mismo, probablemente también pasaría por el reconocimiento de un nuevo “conflicto congelado”, con la aparición de un Estado no reconocido –Novorrossiya–, cuya mera existencia sería un recuerdo de que, de reanudarse las hostilidades, podría extender sus fronteras hasta el óblast de Kherson para proteger la frontera con Crimea, sino hasta Odesa, privando a Ucrania de acceso al Mar Negro y algunas de las regiones económicamente más importantes. Estabilizar políticamente a Nueva Rusia, en cualquier caso, no supondría ningún problema, pues Rusia cuenta ya con la experiencia de Transnistria, Abjasia y Osetia del Sur. La patata caliente pasaría a estar, por lo tanto, sobre el tejado del gobierno de Kiev.

El primer ministro ucraniano, Petró Poroshenko, no sólo puede enfrentarse a una oposición política cada vez mayor –luego de no haber cumplido varias de sus promesas electorales, como cerrar el canal 5 de televisión de su propiedad–, sino a un descontento popular que va ya en aumento. El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció el 12 de febrero un nuevo acuerdo de financiación, por el cual la institución desembolsará más de 21.000 millones de euros condicionados a una larga lista de reformas y ajustes que se sumarán a los ya realizados, como las subidas del precio del gas y del combustible para la calefacción –cuyo precio se quintuplicará en cuatro años– y la libre fluctuación del tipo de cambio de la divisa ucraniana, a raíz de la cual la grivna ha perdido casi la mitad de su valor frente al dólar y el euro en un año. Según un reciente artículo de la fundación Friedrich Ebert, vinculada a la socialdemocracia alemana, la economía ucraniana está en caída libre, la inflación ronda el 30%, la producción industrial –con uno de sus principales motores, la cuenca del Donbás, apagado por el conflicto– ha descendido y la financiación de su deuda ya no puede llevarse a cabo en los mercados, sino a través del FMI, el Banco Europeo de Reconstrucción y la UE. Miles de salarios y pensiones no se pagan desde hace meses.

Las difusas reivindicaciones económicas del Maidán, limitadas a las llamadas a luchar contra la corrupción, ofrecen pocas esperanzas de cambio a la población ucraniana. Según los pronósticos del FMI, el gasto público caerá 4,8 puntos, un nivel similar al del gobierno griego entre 2010 y 2014. La diferencia estriba en quién plantará cara a los planes de austeridad en Ucrania. Desde que comenzó el conflicto, los sindicatos vienen sufriendo constantes daños materiales y pérdidas económicas, debilitándolos aún más si cabe con respecto a su posición anterior. Quedan pocas vías, pues, que canalicen este descontento, y ello en un país con un conflicto militar que ha visto cómo en los últimos meses aparecían por doquiera grupos paramilitares de extrema derecha y ejércitos privados financiados por oligarcas, cuyo control por parte de Kiev no siempre parece claro. El pasado domingo, el líder de la formación neofascista Pravy Sektor Dmitro Yarosh anunció en su página web que no acataría los acuerdos de Minsk y ordenaría a sus militantes continuar con los combates “hasta expulsar a los invasores rusos” y “liberar todos los territorios ucranianos”. El 9 de febrero, un grupo de manifestantes encapuchados quemó neumáticos frente al Ayuntamiento de la capital en protesta contra el aumento de las tarifas de transporte. El pasado viernes Poroshenko fue abucheado a su llegada a la Plaza de la Independencia de Kiev, donde se conmemoraba el primer aniversario de la revuelta, dos días después de que el Ejército ucraniano hubiese sufrido una dolorosa derrota a manos de las milicias de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk en Debáltsevo. Quién sabe si, a este paso, Kiev no acabará viendo un Antieuromaidán.

(Este artículo es una versión ligeramente ampliada del aparecido en el diario Gara el pasado lunes 16 de febrero.)

Ángel Ferrero es miembro del comité de redacción de Sinpermiso

UNAS RECETAS ECONÓMICAS URGENTES

 

 

 

 

 

 

 

 

No es momento de juegos en Europa

Yanis Varoufakis · · · · ·

 

Escribo este artículo en un aparte de una negociación crucial con los acreedores de mi país, una negociación cuyo resultado puede marcar a una generación y demostrar que constituye incluso un punto de inflexión para el experimento que Europa desarrolla con la unión monetaria.

Los especialistas en teoría de juegos analizan las negociaciones como si fueran juegos en los que partir trozos de tarta entre jugadores egoístas. Debido a que he pasado muchos años investigando sobre teoría de juegos en mi pasada vida de profesor universitario, algunos comentaristas se han apresurado a suponer que, como nuevo ministro de Economía griego, andaba yo afanosamente ocupado en idear faroles, estratagemas y opciones externas, debatiéndome por mejorar un baza endeble.  

Nada podría estar más alejado de la verdad.

Si de algo me ha convencido mi formación en teoría de juegos es que sería una auténtica locura pensar en las actuales deliberaciones entre Grecia y nuestros socios como un juego de negociación que se ha de ganar o perder por medio de faroles o subterfugios tácticos.

El problema de la teoría de juegos es que, tal como solía decirles a mis alumnos, da por descontados los motivos de los jugadores. Cuando se trata del póker o del "blackjack", este supuesto no plantea problemas. Pero en las actuales deliberaciones entre nuestros socios europeos y el nuevo gobierno griego, lo más esencial reside en anticipar nuevos motivos. Crear una actitud mental que transcienda las divisiones nacionales, disuelva la distinción acreedor-deudor en favor de una perspectiva paneuropea y sitúe el bien común europeo por encima de las pequeñeces políticas, un dogma que se demuestra tóxico si se universaliza y que se cifra en una mentalidad de nosotros contra ellos.  

Como ministro de Economía de un país pequeño, fiscalmente agobiado, que carece de banco central propio y que es visto por muchos de sus socios como un deudor problemático, estoy convencido de que solo tenemos una opción: rehuir cualquier tentación de tratar este momento crucial como un experimento de estrategia y presentar con honradez, por el contrario, los datos referentes a la economía social de Grecia, someter a discusión nuestras propuestas para que vuelva a crecer Grecia, explicar por qué van en interés de Europa y revelan las líneas rojas que la lógica y el deber nos impiden cruzar.

La gran diferencia entre este gobierno griego y otros anteriores es doble: estamos decididos a enfrentarnos a poderosos intereses creados con el fin de que Grecia se reinicie y ganarnos la confianza de nuestros socios. Estamos decididos a que no se nos trate como una colonia por deudas que debería sufrir lo que sea necesario. El principio de la mayor austeridad para la economía más deprimida resultaría pintoresco si no causara tantos sufrimientos innecesarios.

A menudo me preguntan: ¿qué pasa si la única manera de asegurarse financiación consiste en cruzar tus líneas rojas y aceptar medidas que consideras parte del problema, más que de su solución? Fiel al principio de que no tengo derecho a marcarme faroles, mi respuesta es: no vamos a cruzar las líneas que hemos señalado como rojas. De otro modo, no serían de verdad rojas sino puro farol.

Pero, ¿qué pasa si esto le ocasiona a su pueblo grandes penurias?, me preguntan. Seguramente debe usted ir de farol.  

El problema de esta línea de argumentación es que supone, siguiendo la teoría de juegos, que vivimos en la tiranía de las consecuencias. Que no se da ninguna circunstancia cuando debemos hacer lo que es correcto, no como estrategia sino sólo porque es…lo correcto.    

Contra ese cinismo, el nuevo gobierno griego va a introducir innovaciones. Desistiremos, sean cuales fueren las consecuencias, de llegar a acuerdos que sean perjudiciales para Grecia y perjudiciales para Europa. Se acabará el juego de "ampliar y fingir" que comenzó después de que la deuda pública de Grecia se volviera imposible en 2010. No más préstamos, no hasta que tengamos un plan creíble para que crezca la economía con el fin de reembolsar esos préstamos. Para ayudar a que la clase media se ponga en pie de nuevo y encaremos la espantosa crisis humanitaria. No más programas de "reformas" que toman como blanco a los pensionistas pobres y las farmacias familiares mientras dejan sin tocar la corrupción a gran escala.

Nuestro gobierno no pide a nuestros socios una salida para no reembolsar nuestras deudas. Pedimos unos pocos meses de estabilidad financiera que nos permitan embarcarnos en la tarea de las reformas que la amplia mayoría de los griegos puede admitir y apoyar, de modo que podamos reanudar el crecimiento y terminar con nuestra incapacidad de pagar lo que debemos.

Se puede pensar que esta retirada de la teoría de juegos viene motivada por alguna agenda de izquierda radical. No es el caso. En esto la influencia principal proviene de Immanuel Kant, el filósofo alemán que nos enseñó que lo racional y lo libre huyen del imperio de la propia conveniencia obrando de modo correcto.

¿Cómo sabemos que nuestra modesta agenda política, que constituye nuestra línea roja, es correcta en términos kantianos? Lo sabemos mirando a los ojos de los hambrientos de las calles de nuestras ciudades o contemplando a nuestra agobiada clase media, o tomando en cuenta los intereses de la gente que trabaja duro en cualquier pueblo o ciudad de Europa dentro de nuestra unión monetaria. Al fin y al cabo, Europa solo recobrará su alma cuando recupere la confianza de la gente poniendo sus intereses en el centro de la escena.

Yanis Varoufakis, ministro de finanzas de Grecia, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

ALTERNATIVAS FRANCESAS PARA LA IZQUIERDA

 

LILLE, UNA CIUDAD EN EXPERIMENTACIÓN

 

Francia: trabajando por una alternativa al socioliberalismo en crisis. Dossier

François Calaret · Olivier Faye · · · ·

De nuevo, la crisis política

El uso precipitado por Manuel Valls del art. 49.3 de la Constitución para imponer la aprobación del proyecto de ley Macron a la Asamblea Nacional ha tenido el efecto de un trueno. Una vez más, "nada sale como estaba previsto", como repitió Francois Hollande ...

Sin embargo, las estrellas parecían favorables al gobierno. El ejecutivo, que disfruta de un ligero repunte de popularidad, ha instrumentalizado el "espíritu del 11 de enero" (la manifestación contra el atentado a Charlie Hebdo, ndt) para debilitar la oposición a sus políticas. Incluso las elecciones parciales de Doubs le han permitido conservar al PSF un escaño en el Parlamento. El disenso en las filas del PSF parece controlado, por el momento, gracias a la capacidad de maniobra de Cambadelis...

Pero en cuestión de horas, todo se derrumbó. Y el gobierno socialista reveló su profunda debilidad, su incapacidad para lograr una mayoría de diputados para aprobar su política liberal. Dos obstáculos han hecho tropezar irremediablemente al tándem Valls-Macron. En primer lugar, la fuerte convergencia que se ha producido gradualmente en oposición a este proyecto de ley entre los diputados del Frente de Izquierda, Ecología Europa, Nuevo Pacto, y los "disidentes" del Partido Socialista, sobre todo en relación al trabajo dominical. Es significativo que esta convergencia se forja en nombre de una visión de la sociedad, de la preservación del tiempo libre, de que todo no debe estar sujeto a la mercantilización del tiempo, de los seres humanos ... Es decir, en nombre de una visión alternativa de la sociedad y no sólo en defensa de lo existente. Además, los debates parlamentarios han revelado la incapacidad del gobierno para garantizar el apoyo de los diputados del centro-derecha, a los que no ha podido dar las garantías suficientes (especialmente en lo que se refiere a los umbrales sociales, lo que habría aumentado las tensiones en la izquierda) y que siguen siendo causa de una fuerte polarización rentabilizada por la UMP.

Este episodio reabre la crisis política, que en realidad es casi consustancial con el nombramiento de Manuel Valls como primer ministro. Desde el principio, se ha mostrado como un primer ministro decidido a imponer su política cueste lo que cueste. El "golpe de gobierno" de septiembre de 2014 que provocó la salida de los ex ministros Montebourg, Hamon y Fillipetti había sido su punto culminante. En su práctica de gobierno, Manuel Valls, alentado en esta dirección por François Hollande, ha impuesto una lógica cada vez más autoritaria y brutal a medida que su popularidad se desplomaba. Ha llegado incluso a prohibir las manifestaciones de solidaridad con Palestina en julio de 2014 y ordenado una represión policial masiva de las protestas contra la presa de Sivens, lo que provocará la muerte de Rémi Fraisse.

El uso del art. 49.3 por Manuel Valls ha puesto de relieve, como un rayo en la tormenta, la debilidad política del poder y abre importantes posibilidades. En primer lugar, refuerza la recomposición política en marcha entre las fuerzas políticas y sociales de la izquierda que buscan una alternativa a la política liberal de Francois Hollande. La brecha que separa a las dos orientaciones que dividen a la izquierda está de nuevo más presente que nunca. Y a la cuestión del contenido de la política económica y social se suma el debate sobre la práctica del poder, la adaptación a la V República, la necesidad de una reforma democrática ... Emmanuel Macron, la personalidad emergente del social-liberalismo ha quedado profundamente tocado. Debemos impulsar todas las iniciativas que muestren que hay una alternativa.

Pero la batalla esencial va a tener lugar en el debate sobre la ley Macron. La cuestión de la moción de censura, que los diputados del Frente de Izquierda han anunciado, como una forma de protesta contra el carácter antidemocrático de esta imposición, es sólo una consecuencia de la utilización del art. 49.3, que no pone fin al debate. Los momentos claves serán más tarde, en el debate parlamentario en el Senado y sobre todo en la Asamblea, si el proyecto de Ley Macron vuelve a presentarse. Es necesario hacer todo lo posible para alentar la movilización social y las iniciativas políticas más amplias que muestren la oposición del país a esta política. La jornada de protesta del 9 de abril, convocada por los sindicatos CGT, FO y Solidarios influirá decisivamente en el debate sobre la ley Macron. Un fracaso del gobierno Valls en este proyecto de ley implicaría una victoria política decisiva de la izquierda alternativa.

François Calaret es miembro de las direcciones de Ensemble! y del Front de Gauche de Francia.

https://www.ensemble-fdg.org/content/retour-de-la-crise-politique

Con "Talleres de Esperanza", la izquierda alternativa reflexiona sobre su futuro

El llamamiento iba a ser publicado el jueves 8 de enero, pero el ataque la víspera contra Charlie Hebdo, arrasó todo a su paso. Fue, finalmente, el jueves, 22 de enero cuando el texto que anunciaba la creación de "Talleres de Esperanza" fue impreso. La lista de los firmantes - 500 nombres se han sumado hasta ahora - es larga: políticos como Jean-Luc Mélenchon, Pierre Laurent, Cécile Duflot, Emmanuelle Cosse, Clementine Autain, la feminista Caroline De Haas, la escritora Annie Ernaux, el cineasta Robert Guédiguian, el economista Henri Sterdyniak, o sindicalistas como Gérard Aschieri y Annick Coupé. La reunión de la izquierda alternativa, del Partido Comunista al Partido de Izquierda, de ecologistas, sindicalistas e intelectuales, quiere pensar la posibilidad de elaborar una alternativa a la izquierda del Partido Socialista.

"Talleres, porque queremos construir una alternativa. Esperanza, porque estamos convencidos de que todos y cada uno de nosotros, desde la diversidad de nuestros compromisos y perspectivas, que esta alternativa es posible", resume el texto fundacional.

"Una confluencia sin precedentes"

Los debates de los "Talleres de Esperanza" se organizarán en una docena de ciudades a partir del mes de febrero. Cada reunión será una oportunidad para discutir un asunto - la exclusión, el medio ambiente, etc. - relacionado con los temas locales. Su objetivo es crear propuestas comunes. "El gobierno aplica en nombre de la izquierda una política que nos lleva a la ruina. Tenemos la responsabilidad de construir una esperanza a favor de la transformación social y ecológica. Hace falta una señal que relance el movimiento, gracias a una confluencia sin precedentes", explica Clémentine Autain, portavoz de Ensemble!, uno de los motores de lainiciativa." No queremos discusiones de profesionales, es necesario que sean atractivos para la gente", advierte Marie-Pierre Vieu, miembro de la dirección del PCF, coordinador del movimiento de su partido.

Durante semanas se han celebrado reuniones preparatorias para lanzar el proyecto, que podría representar un paso decisivo en la confluencia a la izquierda del PS. El colectivo 3A contra la austeridad reunía ya a muchas de estas formaciones en las manifestaciones. "Los talleres de la esperanza quieren la construcción de esa alternativa", dijo Clémentine Autain. "Es una pequeña victoria política: por primera vez demuestran que la alternativa no es en contra sino a favor de un proyecto en positivo", se felicitan en la dirección de Europa Ecología-Los Verdes (EELV).

"Mantener las puertas abiertas"

Debido a la cantidad y diversidad de los firmantes, se ha negociado cada punto del texto. "Todo el mundo no prioriza las mismas cosas", admite Emmanuelle Cosse, secretario nacional de EELV. "Se necesitan traducciones políticas reales para que sea útil. Es importante estar ahí, para ver cómo evoluciona", afirma."Estamos en un proceso. Puede llevar a una candidatura común a la presidencia, incluso si no es ese su propósito Dependerá de cómo vayan las cosas, hay que dejar la puerta abierta. debe ser el centro permanente de un movimiento que aspire a ser la mayoría ", dice por su parte Marie-Pierre Vieu.

Olivier Faye es periodista de Le Monde

http://gauche.blog.lemonde.fr/2015/01/23/avec-chantiers-despoir-lautre-gauche-reflechit-a-son-futur/

Traducción para www.sinpermiso.info: Enrique García

lunes, 16 de febrero de 2015

¿Son políticos o profesionales de la mentira?

 

GENOVA,13 MADRID

En la época de la mentira, el sistema político se desmorona víctima de sus propios fraudes.

Aún no ha comenzado ninguna de las cinco campañas electorales que padeceremos este año y numerosos políticos han batido ya varias veces sus propios récords de imposturas, engaños, invenciones, calumnias… mentiras puras y duras, vaya, con las que siguen creyendo que ganarán votos de ciudadanos crédulos. Parecen ignorar que la misma tecnología que hoy les permite multiplicar ese bombardeo de embustes, como el que tantas veces usaron para embaucar a los votantes, es la que ahora capacita hasta al más humilde de los electores para descubrir enseguida la falsedad de esos tahúres.

Hasta ahora, el “y tú, más” tradicional en la política hispana había bastado para distraer la atención de la opinión pública de la podredumbre enquistada en el seno del mismo partido que acusa a los demás de lo que en él anida. Un tradicional alarde en España del tercer principio de la propaganda de Goebbels (el de la transposición): “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos”.

Algo tan español como “la paja en el ojo ajeno” y tan típico de la zafiedad discursiva de nuestros políticos como lo es el también consagrado por el refranero: “Dígalo, Muñoz, que miente más que dos”.

Así que los grandes (y pequeños) partidos de siempre se han dado una vez más al frenesí del sexto principio de Goebbels (el de la orquestación): “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”. Pero el manual maquiavélico del ministro nazi no contaba con las redes sociales, y ese nuevo universo internáutico está cambiando el mundo de la falsificación política en la que se han asentado hasta ahora las victorias de nuestros gobernantes en las urnas.

Sondeo tras sondeo y encuesta tras encuesta apuntan al inminente fin del bipartidismo que secuestró nuestro sistema tras ser impuesto en la Transición por el chantaje de los herederos del franquismo y la amenaza golpista de su Ejército. Sin embargo, los poderes económicos, políticos, mediáticos, militares y religiosos que manejan España simplemente han desencadenado una ofensiva goebbeliana en todos los frentes como si su tremenda potencia de fuego fuera a convertir en realidad esa montaña de mentiras.

El primer principio del propagandista nazi era el de simplificación: “Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo”… Sí, lo has adivinado: Podemos.

El segundo era el del método de contagio: “Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo, constituyéndolos en una suma individualizada”… Pues claro, la Syriza griega amenaza a Europa igual que Podemos amenaza a España, porque ambos son iguales entre sí e iguales que ETA, que Chávez, que los ayatolás, que el dictador norcoreano, que…

De ahí se pasa fácilmente a los principios tercero y cuarto, este último llamado dela exageración y desfiguración: “Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”. Y aquí estamos:

Los que han estado robando durante décadas cientos de millones de euros de los fondos públicos (mediante tramas como Gürtel, Púnica, Nóos, Palau, Pallerols, ERE…) pretenden que cobrar 1.800 euros al mes por un trabajo de investigación universitario es un escándalo (4º principio). Y para argumentar que sí lo es, lo definen como “beca”, y así lo llaman a partir de ese momento todos los medios de comunicación hasta conseguir que sea el primer término acuñado en toda búsqueda en Google sobre el blanco de esa ofensiva (Errejón), pese a que se trata de un informe académico contratado a un doctor en Ciencias Políticas… nada más lejos del verdadero significado (subvención) del término “beca” (6º principio).

En cuanto a otro de los blancos de esa campaña de infamias (Monedero), el portavoz del Comité de Campaña del mismo partido que está siendo investigado en los tribunales por financiación ilegal en siete comunidades y en su propia sede nacional, que ha pagado con fondos de una Caja B y donde a todas luces se repartían sobresueldos millonarios de dinero negro a sus más altos dirigentes, se atreve a preguntarnos por televisión: “¿Cómo alguien tiene 200.000 euros a tocateja en su cuenta corriente?”

Un claro ejemplo del principio de desfiguración, sin duda, pero que va mucho más allá: resulta que ese dinero se abona a Hacienda desde la cuenta de la empresa en la que se ha ingresado más del doble por una facturación que es, precisamente, la que genera ese impuesto. Es decir, ni es la cuenta corriente del afectado, ni es una cantidad inexplicada “a tocateja”, sino sólo una parte de lo cobrado (por eso lo tiene Monedero), declarado y tributado abierta y públicamente. ¿Acaso nos está tomando por tontos Pablo Casado? Pues no sólo él, ya que esa pregunta capciosa la convirtió TVE en un destacado subtítulo que mantuvo en pantalla largo rato para que millones de espectadores se escandalizasen incluso si estaban en un bar y no llegaban a escuchar las reflexiones del portavoz pepero.

Porque Casado estaba aplicando otro principio de Goebbels, el 5º o de la vulgarización: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

He dicho “pepero” y no “popular”, porque ese último término es “perteneciente o relativo al pueblo”, o bien “propio de las clases sociales menos favorecidas”, y ninguna de esas acepciones de la Real Academia son asimilables a un partido cuyos dirigentes pertenecen a las más poderosas élites económicas y trabajan para ellas. Su sede nacional en la calle Génova (esa que reformaron con 1,71 millones en negro) exhibe la palabra “populares” docenas de veces en toda su fachada, pero son sus líderes los que acusan de “populistas” a sus adversarios… de quienes por cierto se burlan por comprar ropa en Alcampo, en vez de en las boutiques de Serrano, como ellos. Eso sí, no les llamen “casta”, que se ofenden.

Ese término también es considerado una afrenta por los más altos dirigentes del otro gran partido del sistema. Pero no dudan en bajar corriendo al fango a la mínima oportunidad y, por ejemplo, proclamar que “es inmoral que Podemos mantenga Monedero”, como hizo Pedro Sánchez fingiendo ignorar que el PSOE sigue amparando y protegiendo a ilustrísimos imputados por el Supremo como son los expresidentes andaluces Chaves y Griñán. En este caso no se habla de 425.000 euros, sino de 855 millones; no contemplamos el supuesto intento individual de ahorrarse un tramo del impuesto sobre esa primera cantidad, sino de una gigantesca trama para apropiarse de fondos públicos mediante un fraude descomunal; y no hablamos de alguien cuyo único cargo (sin sueldo) es interno, dentro de una formación política que aún no tiene ningún diputado, y su única responsabilidad es de elaboración programática, sino de un miembro del Congreso y de otro del Senado que llevan mucho tiempo a sueldo del erario público. No se trata de aplicar aquí el “y tú más”, sino de resaltar el tremendo abuso que hace el líder socialista del principio de la exageración y desfiguración, y recordarle que en sus orígenes el PSOE era marxista y debería saber que “la cantidad cambia la calidad”. Si lo de Podemos es “inmoral”, ¿lo suyo, qué es?

Los medios de comunicación que están al servicio de esa casta no tienen reparo alguno en repetir una y otra vez mentiras en portada, ni se sonrojan cuando se demuestra una y otra vez que esos titulares son falsos: ni Monedero “falseó la mayor parte de su currículo académico”, como se encargaron de desmentir las universidades en las que participó como profesor; ni “ingresó otro millón de Venezuela desde una fundación”, como tuvo también que desmentir esa Fundación del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS). Pero tanto El País como El Mundo, los dos mayores periódicos de la prensa escrita de España, siguen tan panchos, al parecer dispuestos a continuar aplicando el principio de orquestación de Goebbels mientras sus amos se lo ordenen.

Llegamos, pues, al octavo principio de propaganda nazi, el de renovación: “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones”. Qué mejor maniobra, entonces, que mezclar este 8º con el 6º y saltar al cuello de Syriza porque reclama una auditoría y reestructuración de la impagable deuda externa, a la que la Troika ha condenado a Grecia mediante la imposición de draconianas medidas de austeridad que la han multiplicado en beneficio de la gran banca internacional y de los especuladores bursátiles, a costa de la miseria, incluso la muerte, de millones de ciudadanos.

Uno tras otro, los ministros y dirigentes del PP han utilizado varios de los principios goebbelianos (simplificación, desfiguración, orquestación…) para mentir descaradamente sobre la deuda griega. Luis de Guindos, titular de Economía, afirmó que España ha prestado 26.000 millones a Grecia, subrayando que equivalen al gasto español en desempleo de todo un año. El de Exteriores, García Margallo, incluso proclamó que “si España no hubiese prestado 32.744 millones de euros a Grecia podrían haber subido las prestaciones por desempleo un 50% o aumentado las pensiones un 38%”.

Pues bien, resulta que ambas afirmaciones son falsas. La verdad:

“Si bien es cierto que el Estado español le prestó a Grecia 6.659,48 millones de euros en 2010 y 2011, el resto (unos 19.600 millones de euros) es dinero que le prestaron determinados inversores financieros al Estado griego (para hacer negocio, no lo olvidemos), y que el Estado español ha avalado”.

Naturalmente, la verdad no importa a nuestros políticos –mejor dicho, les asusta, pues como dijo Gramsci “decir la verdad es siempre revolucionario”–, así que ahora en las tertulias, los medios de comunicación, los foros de debate, los bares, los taxis… sólo se habla de que Tsipras pretende robar a España el dinero que le hemos prestado a Grecia. Una tergiversación malintencionada con la que además se busca convertir a su amigo Pablo Iglesias en traidor.

Esta maniobra envolvente contra Podemos-Syriza se guía por otros tres de los principios de propaganda de Goebbels (8º, 9º y 10º): El de la verosimilitud(“construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de globos sonda o de informaciones fragmentarias”), el de la silenciación (“acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines”) y el de la transfusión (“la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales, por lo que hay que difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas”).

El último de los principios de la propaganda nazi, el undécimo, es el conocido como de la unanimidad, y es el más utilizado por el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: “Hay que convencer a mucha gente de que piensa ‘como todo el mundo’, creando una falsa impresión de unanimidad”.

Lo único que nos salva es que el inquilino de La Moncloa es precisamente el político menos creíble y más impopular de todo este triste panorama.

En la época de la mentira, el sistema político se desmorona víctima de sus propios fraudes.

Aún no ha comenzado ninguna de las cinco campañas electorales que padeceremos este año y numerosos políticos han batido ya varias veces sus propios récords de imposturas, engaños, invenciones, calumnias… mentiras puras y duras, vaya, con las que siguen creyendo que ganarán votos de ciudadanos crédulos. Parecen ignorar que la misma tecnología que hoy les permite multiplicar ese bombardeo de embustes, como el que tantas veces usaron para embaucar a los votantes, es la que ahora capacita hasta al más humilde de los electores para descubrir enseguida la falsedad de esos tahúres.

Hasta ahora, el “y tú, más” tradicional en la política hispana había bastado para distraer la atención de la opinión pública de la podredumbre enquistada en el seno del mismo partido que acusa a los demás de lo que en él anida. Un tradicional alarde en España del tercer principio de la propaganda de Goebbels (el de la transposición): “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos”.

Algo tan español como “la paja en el ojo ajeno” y tan típico de la zafiedad discursiva de nuestros políticos como lo es el también consagrado por el refranero: “Dígalo, Muñoz, que miente más que dos”.

Así que los grandes (y pequeños) partidos de siempre se han dado una vez más al frenesí del sexto principio de Goebbels (el de la orquestación): “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”. Pero el manual maquiavélico del ministro nazi no contaba con las redes sociales, y ese nuevo universo internáutico está cambiando el mundo de la falsificación política en la que se han asentado hasta ahora las victorias de nuestros gobernantes en las urnas.

Sondeo tras sondeo y encuesta tras encuesta apuntan al inminente fin del bipartidismo que secuestró nuestro sistema tras ser impuesto en la Transición por el chantaje de los herederos del franquismo y la amenaza golpista de su Ejército. Sin embargo, los poderes económicos, políticos, mediáticos, militares y religiosos que manejan España simplemente han desencadenado una ofensiva goebbeliana en todos los frentes como si su tremenda potencia de fuego fuera a convertir en realidad esa montaña de mentiras.

El primer principio del propagandista nazi era el de simplificación: “Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo”… Sí, lo has adivinado: Podemos.

El segundo era el del método de contagio: “Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo, constituyéndolos en una suma individualizada”… Pues claro, la Syriza griega amenaza a Europa igual que Podemos amenaza a España, porque ambos son iguales entre sí e iguales que ETA, que Chávez, que los ayatolás, que el dictador norcoreano, que…

De ahí se pasa fácilmente a los principios tercero y cuarto, este último llamado dela exageración y desfiguración: “Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”. Y aquí estamos:

Los que han estado robando durante décadas cientos de millones de euros de los fondos públicos (mediante tramas como Gürtel, Púnica, Nóos, Palau, Pallerols, ERE…) pretenden que cobrar 1.800 euros al mes por un trabajo de investigación universitario es un escándalo (4º principio). Y para argumentar que sí lo es, lo definen como “beca”, y así lo llaman a partir de ese momento todos los medios de comunicación hasta conseguir que sea el primer término acuñado en toda búsqueda en Google sobre el blanco de esa ofensiva (Errejón), pese a que se trata de un informe académico contratado a un doctor en Ciencias Políticas… nada más lejos del verdadero significado (subvención) del término “beca” (6º principio).

En cuanto a otro de los blancos de esa campaña de infamias (Monedero), el portavoz del Comité de Campaña del mismo partido que está siendo investigado en los tribunales por financiación ilegal en siete comunidades y en su propia sede nacional, que ha pagado con fondos de una Caja B y donde a todas luces se repartían sobresueldos millonarios de dinero negro a sus más altos dirigentes, se atreve a preguntarnos por televisión: “¿Cómo alguien tiene 200.000 euros a tocateja en su cuenta corriente?”

Un claro ejemplo del principio de desfiguración, sin duda, pero que va mucho más allá: resulta que ese dinero se abona a Hacienda desde la cuenta de la empresa en la que se ha ingresado más del doble por una facturación que es, precisamente, la que genera ese impuesto. Es decir, ni es la cuenta corriente del afectado, ni es una cantidad inexplicada “a tocateja”, sino sólo una parte de lo cobrado (por eso lo tiene Monedero), declarado y tributado abierta y públicamente. ¿Acaso nos está tomando por tontos Pablo Casado? Pues no sólo él, ya que esa pregunta capciosa la convirtió TVE en un destacado subtítulo que mantuvo en pantalla largo rato para que millones de espectadores se escandalizasen incluso si estaban en un bar y no llegaban a escuchar las reflexiones del portavoz pepero.

Porque Casado estaba aplicando otro principio de Goebbels, el 5º o de la vulgarización: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

He dicho “pepero” y no “popular”, porque ese último término es “perteneciente o relativo al pueblo”, o bien “propio de las clases sociales menos favorecidas”, y ninguna de esas acepciones de la Real Academia son asimilables a un partido cuyos dirigentes pertenecen a las más poderosas élites económicas y trabajan para ellas. Su sede nacional en la calle Génova (esa que reformaron con 1,71 millones en negro) exhibe la palabra “populares” docenas de veces en toda su fachada, pero son sus líderes los que acusan de “populistas” a sus adversarios… de quienes por cierto se burlan por comprar ropa en Alcampo, en vez de en las boutiques de Serrano, como ellos. Eso sí, no les llamen “casta”, que se ofenden.

Ese término también es considerado una afrenta por los más altos dirigentes del otro gran partido del sistema. Pero no dudan en bajar corriendo al fango a la mínima oportunidad y, por ejemplo, proclamar que “es inmoral que Podemos mantenga Monedero”, como hizo Pedro Sánchez fingiendo ignorar que el PSOE sigue amparando y protegiendo a ilustrísimos imputados por el Supremo como son los expresidentes andaluces Chaves y Griñán. En este caso no se habla de 425.000 euros, sino de 855 millones; no contemplamos el supuesto intento individual de ahorrarse un tramo del impuesto sobre esa primera cantidad, sino de una gigantesca trama para apropiarse de fondos públicos mediante un fraude descomunal; y no hablamos de alguien cuyo único cargo (sin sueldo) es interno, dentro de una formación política que aún no tiene ningún diputado, y su única responsabilidad es de elaboración programática, sino de un miembro del Congreso y de otro del Senado que llevan mucho tiempo a sueldo del erario público. No se trata de aplicar aquí el “y tú más”, sino de resaltar el tremendo abuso que hace el líder socialista del principio de la exageración y desfiguración, y recordarle que en sus orígenes el PSOE era marxista y debería saber que “la cantidad cambia la calidad”. Si lo de Podemos es “inmoral”, ¿lo suyo, qué es?

Los medios de comunicación que están al servicio de esa casta no tienen reparo alguno en repetir una y otra vez mentiras en portada, ni se sonrojan cuando se demuestra una y otra vez que esos titulares son falsos: ni Monedero “falseó la mayor parte de su currículo académico”, como se encargaron de desmentir las universidades en las que participó como profesor; ni “ingresó otro millón de Venezuela desde una fundación”, como tuvo también que desmentir esa Fundación del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS). Pero tanto El País como El Mundo, los dos mayores periódicos de la prensa escrita de España, siguen tan panchos, al parecer dispuestos a continuar aplicando el principio de orquestación de Goebbels mientras sus amos se lo ordenen.

Llegamos, pues, al octavo principio de propaganda nazi, el de renovación: “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones”. Qué mejor maniobra, entonces, que mezclar este 8º con el 6º y saltar al cuello de Syriza porque reclama una auditoría y reestructuración de la impagable deuda externa, a la que la Troika ha condenado a Grecia mediante la imposición de draconianas medidas de austeridad que la han multiplicado en beneficio de la gran banca internacional y de los especuladores bursátiles, a costa de la miseria, incluso la muerte, de millones de ciudadanos.

Uno tras otro, los ministros y dirigentes del PP han utilizado varios de los principios goebbelianos (simplificación, desfiguración, orquestación…) para mentir descaradamente sobre la deuda griega. Luis de Guindos, titular de Economía, afirmó que España ha prestado 26.000 millones a Grecia, subrayando que equivalen al gasto español en desempleo de todo un año. El de Exteriores, García Margallo, incluso proclamó que “si España no hubiese prestado 32.744 millones de euros a Grecia podrían haber subido las prestaciones por desempleo un 50% o aumentado las pensiones un 38%”.

Pues bien, resulta que ambas afirmaciones son falsas. La verdad:

“Si bien es cierto que el Estado español le prestó a Grecia 6.659,48 millones de euros en 2010 y 2011, el resto (unos 19.600 millones de euros) es dinero que le prestaron determinados inversores financieros al Estado griego (para hacer negocio, no lo olvidemos), y que el Estado español ha avalado”.

Naturalmente, la verdad no importa a nuestros políticos –mejor dicho, les asusta, pues como dijo Gramsci “decir la verdad es siempre revolucionario”–, así que ahora en las tertulias, los medios de comunicación, los foros de debate, los bares, los taxis… sólo se habla de que Tsipras pretende robar a España el dinero que le hemos prestado a Grecia. Una tergiversación malintencionada con la que además se busca convertir a su amigo Pablo Iglesias en traidor.

Esta maniobra envolvente contra Podemos-Syriza se guía por otros tres de los principios de propaganda de Goebbels (8º, 9º y 10º): El de la verosimilitud(“construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de globos sonda o de informaciones fragmentarias”), el de la silenciación (“acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines”) y el de la transfusión (“la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales, por lo que hay que difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas”).

El último de los principios de la propaganda nazi, el undécimo, es el conocido como de la unanimidad, y es el más utilizado por el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: “Hay que convencer a mucha gente de que piensa ‘como todo el mundo’, creando una falsa impresión de unanimidad”.

Lo único que nos salva es que el inquilino de La Moncloa es precisamente el político menos creíble y más impopular de todo este triste panorama.

FUENTE: PUBLICO.ES

Rossana Rossanda. Entrevista

 

Rossana Rossanda · · · · ·

15/02/15

En su casa de París la fundadora de Il Manifesto recuerda encuentros e incomprensiones, amigos y adversarios, decepciones y grandes sueños vividos con el Partido Comunista. La entrevista de Antonio Gnoli se publicó en el diario La Repubblica el domingo 1 de febrero.

Sumergidos como estamos en los lugares comunes sobre la vejez, ya no conseguimos distinguir un carricoche de una tapiz rodante. El estereotipo de la vejez sonriente que corre y hace gimnasia ha terminado por imponerse a la imagen bastante más melancólica de una decadencia que provoca dolor y tristeza. Miro a Rossana Rossanda, con su lunar inconfundible. La miro mientras sus delgadas muñecas rozan los brazos de la silla de ruedas. La miro inmersa en la gran habitación de la planta baja de un hermoso edificio junto al Sena. La miro en ese concentrado de pasado importante y de presente incierto que representa su vida. En alguna parte ha escrito Philip Roth que la vejez no es una batalla sino una masacre. La miro con la ternura con la que se aman las cosas frágiles que se pierden. La miro pensando en que es una figura importante de nuestra historia común. Vinculada al Partido Comunista [Italiano], fue expulsada en  1969 y junto a Pintor, Parlato, Magri, Natoli y Castellina, entre otros, contribuyó a fundar Il Manifesto. Me mira con una pizca de resignación y otra de curiosidad. Hace unos meses perdió a su compañero, K. S. Karol. «Para una mujer como yo, que ha tenido la suerte de vivir años interesantes, el amor ha sido una experiencia particular. No tenía modelos. No me había entregado a las aspiraciones de las tías y de mi madre. No quería ser como ellas. Con Karol, hemos estado juntos largo tiempo. Yo, en Roma, y él, en París. Luego ya nos reunimos. Cuando perdió la vista, me trasladé definitivamente a París. Nos volvimos como dos ancianos cónyuges con su alfabeto privado», dice.

¿Cuándo se conocieron?

En 1964. Vino a una reunión del Partido Comunista Italiano como periodista del Nouvel Observateur. Ese año murió Togliatti. Dejó un memorándum que me entregó Luigi Longo y que yo a mi vez pasé al diario Le Monde, lo que suscitó la cólera del Partido Comunista Francés.

Cólera, ¿por qué?

Era un partido cerrado, ortodoxo, cumplidor de los rituales soviéticos. Louis Aragon se lamentó conmigo de que debía haberle pasado ese escrito. Él se habría encargado de organizar un bonito debate en el seno del partido. Para luego concluir en nada. Era típico.

¿El qué?

Ver a estos personajes acreditados, cierto, pero al final capaces sólo de pensar en sus propios intereses.

Pero ¿no era comunista?

Era antes que nada insoportable. ¡Revestido de la fatua certidumbre de ser "Louis Aragon"! Conservo de él un recuerdo molesto. La estupenda casa de la rue Varenne. Los retratos de Matisse y Picasso que lo homenajeaban como a un príncipe del Renacimiento. Yo experimentaba consternación y fastidio.   

¿Cómo se convirtió usted en comunista?

Eligiendo serlo. La Resistencia influyó en ello, como influyó en ello mi profesor de estética y filosofía, Antonio Banfi. Yo iba con él, alegre e inconsciente. Me han dicho que es usted comunista, le dije. Me observó curioso. Y alarmado. Fue en 1943. Luego me sugirió una lista de libros que leer. Entre ellos El Estado y la revolución, de Lenin. Me convertí en comunista a espaldas de los míos, sobre todo de mi padre. Cuando lo descubrió, se dirigió a mi con dureza. Le dije que volvería a hacerlo cien veces. Tenía yo un tono malvado, provocativo. Me miró con estupor. Me respondió fríamente: hasta que no seas independiente, olvídate del comunismo.

¿Y usted?

Me licencié rápidamente. Luego empecé a trabajar en Hoepli. En la editorial, no lejos de San Babila, realizaba labores de redacción, y por la tarde frecuentaba el Partido.

En los años 40 y 50 era fuerte el atractivo del estalinismo. ¿Cómo lo vivió?

Hoy hablamos de estalinismo. Entonces la referencia no era ésta. El Partido tenía una estructura vertical. Y no es que uno hiciera lo que quisiese. Pero yo era bastante libre. Me casé con Rodolfo, el hijo de Banfi. Me ganaba la vida en el Partido. Hasta que en 1956 entré en la Secretaría. Se me confió la tarea de poner en pie la casa de la cultura.  

Usted estuvo entre los artífices de esa hegemonía cultural que hoy se les reprocha a los comunistas?

¿Qué hegemonía? En la Universidad no nos dejaban entrar.

Pero tenían las editoriales, el cine, el teatro.

Teníamos sobre todo relaciones personales.

Pero también una línea que respetar.

Togliatti era mucho más libre mentalmente de lo que se ha dicho después. A mí el realismo soviético me daba horror. ¿Qué le puedo decir? No creo haber sido nunca estalinista. Nuna he pisoteado al prójimo. A veces ha habido relaciones complicadas. Pero forman parte de la vida.

¿Con quién se complicó la vida?

Con Anna Maria Ortese [escritora romano-napolitana, 1914-1998], por ejemplo. Le ayudé a realizar un viaje a la Unión Soviética. Al volver describió un país pobre y arruinado. Yo no estaba contenta con eso. Creía que no había comprendido que el precio de una revolución a veces es alto. Me dí cuenta de su decepción y se lo dije. Como una sensación de infelicidad que habían provocado mis palabras. Luego, repentinamente, nos abrazamos y rompimos a llorar.

¿Creía tener razón?

Yo pensaba que la URSS era un país justo. Sólo en 1956 descubrí que no era lo que me había imaginado.

Ese año algunos devolvieron el carnet.

Y otros se quedaron, aunque fuera en una posición crítica. Mi libertad nunca se vio amenazada ni oprimida. Lo que no significa que no hubiera choques o críticas duras. En 1965 escribí un artículo sobre Togliatti para Rinascita [revista mensual teórica y cultural del PCI publicada entre 1944 y 1991]. Lo comparaba con el protagonista de Las manos sucias de Sartre. Cuando apareció el artículo me hizo trizas Giorgio Amendola. ¿Cómo te has atrevido a escribir algo así? De los jóvenes era de verdad el más intolerante.

Citaba usted a Sartre, que estuvo muy próximo a los comunistas italianos.

Lo estuvo durante un cierto periodo. En realidad, era un movimentista. Venía todos los años a Italia con Simone De Beauvoir. En Roma se alojaban en el Hotel Nacional. Yo lo veía con regularidad. Una noche se encontró cenando también a Togliatti.

¿Dónde?

En una trattoria romana. Fue en 1963. Togliatti tenía curiosidad por la fama de Sartre y éste miraba al jefe de los comunistas italianos como recurso político. Desde luego, más interesante que los comunistas franceses. Pero no se causaron gran impresión mutua. La única que hablaba de todo, pero sin gran emotividad, era Simone. En cuanto a Sartre, era muy accesible. Sólo me sorprendió cuando le nombré a Michel Foucault. Reaccionó con dureza.

Foucault había tirado a matar contra el existencialismo. Se podía entender la reacción de  Sartre.

Tenían dos visiones opuestas. Y Sartre se daba cuenta de que, tanto Foucault como el estructuralismo, le estaban cortando, como suele decirse, la hierba bajo los pies.

¿Conoció personalmente a Foucault?

Estupendamente: un hombre de una rara dulzura. Estudiaba a menudo en la Biblioteca Mazarine. Y algunas tardes venía a tomar el té a una casa cercana en la que vivíamos Karol y yo en el Quai Voltaire. Era una inteligencia de primera clase y un escritor maravilloso. Cuando descubrió que tenía SIDA, me conmovió su defensa de su compañero joven. 

Otro destino trágico fue el de Louis Althusser.

Yo estaba en París cuando mató a su mujer. Yo la conocía bien y nos veíamos a menudo. Me llamó una amiga común y me dijo que Helene, su mujer, había muerto de infarto y él estaba ingresado.  Naturalmente, las cosas habían sucedido de otro modo.

Las crónicas dicen que la estranguló. Nunca se entendió la verdadera razón de ese gesto.

Hélène vino a verme unos días antes. Estaba desesperada. Decía que había comprendido hasta qué punto había llegado la enfermedad de Louis.

¿Qué enfermedad?

Althusser sufría terribles y violentas depresiones. Y pienso que se había convertido para él en algo insostenible. No creo que quisiera matar a Helene. Pienso más bien que debió tratarse de un accidente, por confusión mental, como resultado de los fármacos.  

Había sido uno de los grandes innovadores del marxismo.

Algunos de sus libros fueron fundamentales. No las últimas cosas que salieron después de su muerte. No se puede publicar todo.

A propósito de depresiones, querría preguntarle por Lucio Magri que hace algunos años, en 2011, escogió morir. Usted desempeño un papel en ese suceso. ¿Cómo lo recuerda hoy?

Lucio no era en realidad un depresivo. Era espantosamente infeliz. Tenía frente a sí un fracaso político y creía que se había equivocado en todo. O mejor, creía tener razón, pero haber perdido. Después de haber discutido tantas veces con él, le acompañé a morir a Suiza. No me arrepiento de ese gesto. Y creo incluso que ha sido una de las elecciones más difíciles, pero también profundamente humana.

Entre las figuras importantes de su vida ha estado la de Luigi Pintor.

La suya, pero también las de Aldo Natoli y Lucio Magri. Tres hombres fundamentales para mí. No se soportaban entre ellos. Tejí un tenue hilo que logró mantenerlos juntos.

Hablaba de fracaso político. ¿Cómo ha vivido el suyo?

Con el mismo dramatismo intenso de Lucio. Lo que me ha salvado ha sido una gran curiosidad por el mundo y por la cultura. Cuando Karol quedó bloqueado por la enfermedad, solía tomar un tren por la mañana y pararme a visitar algunos lugares maravillosos de la provincia y del campo y volver por la noche. Disfrutaba de la belleza de lugares que no se han destrozado, a diferencia de Italia.

Si no hubiese sido funcionaria comunista y periodista, ¿qué habría querido hacer?

Tengo una cierta envidia por amigas mías  — como Margarethe von Trotta — que han hecho cine. En el fondo, las buenas películas, como los buenos libros, quedan. Mi trabajo, admitiendo que haya sido bueno, ha desaparecido. En todo caso, si se hace una cosa, no se hace otra.  

El que usted fuera comunista, ¿habría podido convivir con alguna forma de fe?

Carezco de idea de Dios desde la edad de 15 años. Pero las religiones son una gran cosa. El  cristianismo es una gran cosa. Pablo y Agustín son pensadores absolutos. He amado a Dietrich Bonhoeffer. Extraordinario magisterio el suyo. Y su sacrificio.

¿Se acepta más fácilmente la disciplina de un maestro o la de un padre?

Los maestros los eliges, o te eligen. Los padres, no.

¿Cómo fue la relación con su padre?

Era un hombre a la antigua. Hablaba griego y latín. Se licenció en Viena. Habías muchas aprensiones económicas en la familia. La crisis del 29 también nos golpeó a nosotros, que habíamos sido parte del imperio austro-húngaro. Nuestra relación, hermosa, la arruiné con palabras inútiles. Con mi madre, veinte años más joven, estábamos en sintonía.

Parecíamos casi hermanas. Nos escapábamos en bicicleta por las callejuelas de Pola.

¿Donde usted nació?

Sí, somos gente de frontera. Gente istriana, un poco extraña.

¿Se reconoce un lado romántico?

Si lo hay, tiene una miedo de sacarlo. No hay mujer que no sienta con fuerza la pasión. Desde los 17 años he advertido a menudo la necesidad del enamoramento. Y luego he tenido la suerte de casarme con dos maridos pasablemente divertidos, a los que nunca se les pasó por la cabeza decirme lo que tenía que hacer. He compartido muchas cosas con ellos. Luego, los azares de la vida a veces reman en contra. 

¿Cómo vive el presente, este presente?

¿Cómo quiere que lo viva? La mitad del cuerpo no me responde. Y descubres entonces sus miserias.  Trato de no resultarle insoportable al que está cerca de mí y pienso que, en todo caso, hasta los 88 años he estado bien. El balance es, desde este punto de vista, positivo. No me gustaría morir por los libros que no he leído y los lugares que no he visitado. Pero le confieso que ya no tengo ningún apego a la vida.

¿Nunca ha pensado en volver a Italia?

No. Aquí en Francia no me disgusta no ser ya nadie. En Italia la cosa me molestaría.

¿Se lo impide el orgullo?

Es una componente. Pero además, ¿qué país somos? Bah.

¿Y sus raíces: Pola, Istria?

Qué quiere usted que sean las raíces. No pienso en ello. La verdadera identidad la escoge uno, el resto son casualidades. Hace ya tantos años que no voy a Pola que no consigo siquiera llevar la cuenta. Recuerdo el mar istriano. Algunos islotes con narcisos y conejos silvestres. Extraño ese mar: nadar y perderme en el sol del Mediterráneo. Pero no es nostalgia. Ninguna nostalgia es tan fuerte como para no poder reemplazarla por la memoria. Cada tanto, suelo contemplar algunas fotos de ese mundo. De mi padre y de mi madre. Y creo ser, pese a todo, una parte de ellos, como ellos son parte de mí.

Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

FUENTE: SINPERMISO