miércoles, 25 de marzo de 2015

INGLATERRA , ¿DONDE ESTÁS?






 Inglaterra, La Religión del Poder,Westminister


¿DONDE ESTÁS?


La suma histórica de etnias o naciones que viene conviviendo desde hace muchos siglos en esa isla grande situada al oeste del continente europeo entre el Mar del Norte y el océano Atlántico es denominada de varias maneras y, en general con eufemismos que oculten un poco lo que , a todas luces es evidente, que de esas etnias solamente una es la poderosa, la conformadora del país, la que le da su lengua y sus mayores tradiciones de dominio. Ese pueblo se llama INGLATERRA y la gente en general en el mundo llama INGLESES A TODOS LOS SÚBDITOS DE SU GRACIOSA MAJESTAD.
Parece hoy que los ingleses, cabeza y madre de la raza más potente y rica del mudo, se hallan algo callados, su presencia en el tablero mundial es relativamente escasa, y su exhibición militar casi brilla por su ausencia.
Conociendo la historia del siglo XX y la terrible intervención inglesa en la guerra civil griega casi tan dura como la presencia nazi en suelo heleno, parece extraño el mutismo de Londres, gobernada por duros liberales, eran de esperar fuertes alegatos de CAMERON contra el gobierno de SYRIZA, con habilidad e hipocresía, la gran potencia insular desea que el protagonismo de “malo de la película europea” recaiga en ALEMANIA y que Merkel realice el papel de DAMA DE HIERRO, PERO HABLANDO ALEMÁN QUE SIEMPRE ES MÁS FÁCIL DE ACUSAR ya que en inglés solo se dicen cosas sensatas y “justas”.
Bajo otros cielos, los otrora brillantes regimientos reales con muchas centurias de victorias y desfiles, no se han visto ni en los desiertos de LIBIA con la memoria de TOBRUK, y en el mítico AFGANISTÁN se vieron arriar tristes banderas de repliegue envueltas en los acordes de viejas marchas militares evocadoras de mejores gestas
No digamos ya lo increíble de lo acaecido en SIRIA donde rompiendo con la tradición de esa RELACIÓN ESPECIAL CON ESTADOS UNIDOS que iba a emprender una durísima acción contra el gobierno de ASAD, fue el PARLAMENTO representante de la población el que vetó la participación en esa guerra seguramente fácil para las armas anglo sajonas. Esta insólita actitud parlamentaria revela un marcado distanciamiento de los ingleses de a pie y de sus representantes, respecto al ultra nacionalismo y a la belicosidad de esa población que tripulaba cruceros y acorazados sobre los siete mares.
El PREMIR, no truena contra Rusia en el turbio escenario ucraniano y no apoya con claridad a su colega de la CASA BLANCA en el envío de armas y el sostenimiento del grupo de KIEV, LA DÉBIL FRANCIA tiene más y mayor voz en este revuelto asunto.
LEJOS MUY LEJOS en las heladas y oscuras aguas del ATLÁNTICO SUR, Inglaterra insinúa cierta belicosidad en el tinglado de las MALVINAS. Los ancianos caballeros de los clubes exclusivos y excluyentes, evocarán en sus largas charlas las proezas coloniales de 1982 aquella guerra con desembarco y GURKAS.
Dentro de casa, la todavía dura Inglaterra ha tenido DOS VICTORIAS la primera la conservación en sus manos del Norte de Irlanda tras una larga guerra de ocupación en la que todo no fue heroico como aquel sangriento domingo de 1972 en el que un pelotón de soldados cansados y seguramente borrachos disparó indiscriminadamente contra grupos de civiles mientras esa tropa entonaba canciones country perfectamente raciales del otro lado del mar. La segunda victoria no militar, ha sido la retención del territorio escocés sometido a la hegemonía inglesa en la votación del 18 de septiembre de 2014, la gente tuvo miedo de las represalia y del ninguneo a los que Londres amenazó con someter a esa tierra celta si sus habitantes se atrevían a desafiar A LOS QUE MANDAN
INGLATERRA ¿DONDE ESTÁS?
Los victorianos hablaban del ESPLÉNDIDO AISLAMIENTO, y de que la niebla estaba EN EL CONTINENTE, surge con vehemencia el partido UKIP y ese voto recuerda, evoca la distancia de París, de Berlín y hoy de Bruselas y su euro, el gran portaaviones americano no se atreve a zarpar, pero el perfume de la superioridad anima con suavidad el ambiente, los penetrante ojos de la RED ECHELON, ojos de acero que miran y no pueden ser mirados, sitúan a la isla del Atlántico Norte, si no solitaria EN LA CABECERA DEL IMPERIO sí formando parte DEL PUEBLO DE LOS SEÑORES, Algunos imaginaron que en ALEMANIA habitaba el HERRENVOLK las dos guerra mundiales del siglo XX han desvanecido esa ilusión, BACH, HEGEL ,GÖTHE O EINSTEIN hablaban alemán, pero conviene recordar el ejemplo musical de JORGE FEDERICO HÄNDEL buen alemán pero que, pragmático, vio que el dinero estaba en la isla grande, y allí su másica le hizo rico y al final sus huesos reposan en la Abadía de WESTMINSTER Inglaterra, si no crea, COMPRA Y AHÍ ESTÁ
José Ramón Montes

lunes, 23 de marzo de 2015

LOS NEONAZIS DE KIEV

 

Una consecuencia de la derrota neonazi en Ucrania: la batalla entre oligarcas

 

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Por Alberto Cruz*

El capitalismo oligárquico tiene el control absoluto de Ucrania. Tras la desaparición de la URSS en Ucrania, como en otros países ex socialistas, se produjo una especie de "selección natural" en la que los oligarcas fueron devorando uno tras otro los bienes del Estado y las pequeñas y medianas empresas que se habían puesto en marcha con la perestroika y la glasnost. Los oligarcas llegaron a un acuerdo tácito de reparto de poder territorial y económico hasta el punto que el 80% de la economía del país, en términos del Producto Interior Bruto, está en sus manos.

Pero eso ha durado hasta la debacle estratégica que para la junta neonazi de Kiev ha supuesto la derrota de Debáltsevo. Esta derrota política y militar ha encendido las alarmas de los oligarcas, que ya no confían en la junta neonazi que encabeza Poroshenko para derrotar al Donbás y ahora comienzan a devorarse entre ellos. Esta es una de las principales consecuencia de la ejemplar lucha antifascista y antioligárquica de las milicias de Donetsk y Luganks aunque, por el momento, como diría Chávez, no hayan tocado los principales intereses de los oligarcas locales.

En estos días se están viendo inusitados movimientos de los oligarcas que están utilizando su poder e influencias en la Rada (Parlamento) de Kiev –el penúltimo caso conocido es el de las tierras fértiles, que están siendo transferidas a los oligarcas y a las compañías transnacionales de semillas (como Monsanto)-y en las administraciones territoriales que controlan, como es el caso de Dnepropetrovsk (controlado totalmente por el oligarca Kolomoiski, el principal financiador de los batallones nazis), en los tribunales (donde se están dictando sentencias muy sospechosas sobre los intereses de tal o cual oligarca) e, incluso, con asesinatos de por medio de hombres de confianza de unos u otros. Es el caso de Valentina Semeniuk, que fue jefa del Fondo de Bienes del Estado y de su colega en este organismo MIjail Chechetov, que habían iniciado una tímida investigación sobre el proceso de privatizaciones de Ucrania y a quiénes estaba beneficiando. La primera fue asesinada el 27 de agosto de 2014, el segundo el 28 de febrero de este año.

La lucha se está dando, principalmente, entre cuatro grandes oligarcas: Poroshenko, Firtash, Ajmetov y Kolomoiski, que ya han despedazado a otros oligarcas menores como Novinski, Ivayushchenko, Khmelnitski o Kliuyev a quienes acusaban de haber apoyado al depuesto Yanukovich.

Ajmetov es el mayor oligarca local de Ucrania, con muchos de sus intereses y empresas en el Donbás, sobre todo en Donetsk, aunque no solo. Su fortuna está estimada en 13.000 millones de dólares. Desde que comenzó la guerra, hace casi un año, Ajmetov ha jugado a dos bandas, traicionando a las milicias cuando lo ha considerado oportuno (por ejemplo, poniendo sus empresas en Mariupol al servicio de la junta neonazi) y enviando convoyes humanitarios a Donetsk cuando pretendía congraciarse con las milicias que, en los inicios de la crisis, allá por el mes de mayo de 2014, protegieron sus intereses en la zona incluso militarmente. Pero este doble juego no le ha servido a Ajmetov para mantener su poder a nivel de Ucrania: según el índice de multimillonarios del mundo que maneja Bloomberg, Ajmetov ha pasado del puesto 88 al 121, habiendo perdido desde mayo de 2014 a febrero de 2015 el equivalente a 4.300 millones de dólares.

Por lo tanto, sólo quedan tres grandes oligarcas en liza. Pero la debacle de Debáltsevo está pasando fracura a Poroshenko, como presidente del país, y a Kolomoiski, instigador de la matanza de Odesa y financiador de los batallones nazis como el "Azov" y el "Donbás". Las acciones de las empresas de Kolomoiski en hidrocarburos han bajado entre el 25% y el 27% desde la debacle de Debáltsevo; las compañías que estaban dispuestas a comprar acciones de las empresas de gas y petróleo de Kolomoiski ahora se están echando para atrás esperando una mayor bajada puesto que se espera que puedan ser hasta un 40% más baratas. Kolomoiski, financiador también de los partidos que concurrieron a las elecciones dentro de la coalición Frente Popular (Turchinov, Yatseniuk), logró que la Rada aprobase una ley por la que se reducía entre el 28% y el 55% el pago de impuestos a las empresas petroleras y gasísticas dependiendo de la profundidad a la que explorasen o explotasen el crudo. En total, el mismo portal Bloomberg estima que Kolomoiski ha perdido unos 250 millones de dólares desde la liberación de Debátsevo por las milicias.

Ni qué decir tiene que Kolomoiski, gobernador de la región de Dnepropetrovsk desde marzo de 2014 -nombramiento dirigido por el primer ministro Yatseniuk, a quien el oligarca ha financiado en estas elecciones- no ha impuesto ni una norma en ese sentido en el territorio que controla. Kolomoiski es uno de los más brillantes ejemplos de cómo los oligarcas chupan sin el menor escrúpulo del presupuesto estatal y se lucran con él. Cuenta con acciones en la compañía de petróleo y gas de Ucrania, Naftogaz y, en la realidad, y a través de sus empresas subsidiarias, como por ejemplo Ukranafta, la controla. Si Kolomoiski dice que hay que quitar a cual cargo, se quita. Si dice que hay que poner a tal otro, se pone. Esto ocurrió el 16 de diciembre de 2014 en la reestructuración de Naftogaz.

Aún así, Kolomoiski ha perdido unos 2.000 millones de dólares desde que comenzó la guerra contra el Donbás, según estima la revista Forbes, pasando ahora a tener una fortuna de “sólo” 1.300 millones de dólares. Sólo tras la liberación de Debátsevo por las milicias la pérdida de su fortuna fue de 250 millones de dólares, como he dicho antes. Kolomoiski es despiadado y tiene un instrumento muy poderoso: los batallones nazis a los que financia. Habrá que ver cómo los utiliza para recuperar poder.

Quedan Poroshenko y Firthas. Poroshenko controla las principales empresas de confitería (de ahí lo de “rey del chocolate”), pero también de automóviles, autobuses, al menos un astillero y es propietario del Canal 5 de televisión. Su posición política tras las cesiones que ha tenido que hacer en el nuevo acuerdo de Minsk se está debilitando cada día y eso repercute en su cuenta corriente. Según Forbes, su fortuna ya está por debajo de los 1.000 millones de dólares y ha bajado ni más ni menos que 284 puestos en la lista de millonarios del mundo. Es por eso que, como muestra curiosa y que deja bien a las claras qué es el capitalismo, sus empresas de chocolate están vendiendo sus productos en Rusia con la cinta de San Jorge, que él mismo ha prohibido en Ucrania. Es ilegal y se apalea y/o detiene a quien la porta. Es un tipo sin escrúpulos, pero ahora muy débil. Salvo en su televisión, los ataques contra él en el resto de medios de propaganda van a ir horadando su imagen y sus negocios poco a poco, como una gota malaya.

Firthas es caso aparte, con una fortuna estimada en 1.000 millones de dólares. Controla la industria química (sobre todo de los fertilizantes), el sector de los bienes raíces y también controla una televisión (Mega) en Ucrania junto a otra (Zoom) en la India. Aparentemente no se ha significado tanto en la situación política como los oligarcas anteriores –tal vez porque tiene importantes intereses en Crimen, donde están comenzando a nacionalizarse las industrias y bienes ucranianos como salas de cine, empresas de telefonía e industria militar- y en varias ocasiones ha hecho llamamientos para una solución pacífica del conflicto en el Donbás.

La lucha ahora es entre ellos. Ucrania está en una situación en la que es ya, y a pesar de los esfuerzos occidentales y del FMI, un estado en bancarrota. Quien hace de primer ministro, el neonazi Yatseniuk, ha reconocido que la economía ha sufrido una reducción del 20% en 2014. El grivna, la moneda ucraniana, se está depreciando como nunca tras la derrota de Debáltsevo. Hoy vale el 70% menos que en noviembre de 2014. Aunque lo oculte la junta neonazi, hay hiperinflación (el 24’9%) y comienza la escasez de productos básicos tanto por falta de suministros como por acaparamiento de los especuladores puesto que los aumentos van desde el 25% en las bebidas no alcohólicas al 56% de las frutas o el 77% de los cereales. Las tiendas están vacías y las protestas son reprimidas. El 89% de la población siente la crisis económica y la crisis social. Hay un aumento de la criminalidad común (según la Fiscalía General, más de un millón de delitos en 2014), la mitad de los ucranianos tienen una suspensión de pagos en algo (luz, agua, etc). Como se han acelerado las privatizaciones (consecuencia de la entrada en escena del FMI y su paquete de “ayuda” de 17.500 millones de dólares concedido tras los nuevos acuerdos de Minsk) los servicios médicos han aumentado su coste entre el 17% y el 30%; las tarifas de servicios básicos como luz, agua y gas han subido el 34’3%; los sueldos y las pensiones se han congelado…(1)

Con este panorama, la batalla entre los oligarcas va a ser mucho más sangrienta que la que se ha producido en el Donbás. Se van a devorar entre ellos en un proceso de selección natural que va a decantar el futuro del país, forme parte de él o no el Donbás.

Nota: (1) http://korrespondent.net/ukraine/events/3483908-yz-za-rosta-tsen-ukrayntsy-opustoshauit-mahazyny

*Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46 Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID.

Fuente: CEPRID

martes, 17 de marzo de 2015

NOAM CHOMSKY Y GRECIA




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 CHOMSKY EL PENSAR CRÍTICO


“Syriza y Podemos son la reacción al asalto neoliberal”


Miguel Mora

Ha caído la nevada del siglo en Boston, el termómetro marca 15 bajo cero, los micros no circulan y los autos patinan. A las once de la mañana, el profesor emérito Noam Chomsky, lingüista y filósofo, de 86 años, está ya en su puesto, dando una entrevista a un periodista francés en su despacho del Departamento de Lingüística del Massachussets Institute of Technology (MIT).
Estamos en el legendario Stata Center, construido por Frank Gehry en acero y ladrillo. La Facultad de Ciencias de la Información, Inteligencia e Informática está abarrotada de estudiantes, con abrumadora mayoría asiática. En la octava planta, junto a un ascensor, la guarida de Chomsky y sus asesores huele a café recién hecho, y se respira calma y camaradería.
En un despacho contiguo al de Chomsky está el nonagenario Morris Halle, un barbudo diminuto de ojos vivos, con el saco lleno de migas y pinta de haber compartido vodka y revoluciones con Bakunin. The New Yorker ha comparado a la pareja de lingüistas con Dante y Virgilio, con Sherlock Holmes y Watson. Halle, un lingüista destacado, fue quien llevó a Chomsky al MIT en 1955, cuando nadie se atrevía a contratar a aquel joven judío, brillante y airado recién doctorado en Harvard. En 1968, los dos escribieron a cuatro manos el libro más importante de la historia de la lingüística, The Sound Pattern of English, que hizo por la fonología –el estudio del sonido de las palabras– lo que Chomsky había hecho antes –a los 29 años– por la sintaxis: le dio forma y la convirtió en una ciencia.
Otro personaje clave en la vida de Chomsky es su secretaria, Bev Stohl, una mujer encantadora que en un aparte bromea sobre los venerables maestros: “Ahí los tienes, entre los dos suman más de 200 años”. El despacho de Chomsky, lleno de libros sobre anarquía, guerra, historia y lingüística, es luminoso y amplio, y está presidido por dos grandes fotos de Bertrand Russell, ídolo y referencia del pensador ateo y pacifista. Chomsky sale a recibir al segundo entrevistador del día con gesto afable y sonriente. Se nota enseguida que ha perdido energía y oído y que tiene la voz queda. Pero escucharlo sigue siendo toda una experiencia: tras abrazar todas las causas justas y perdidas, el viejo azote del imperialismo yanqui sigue siendo un Quijote incurable y un analista implacable. Guarda una memoria prodigiosa de fechas, hechos, libros y discursos, no pierde el hilo en ningún momento y mantiene la cabeza clara, ágil y potente.
Además de dar sus clases, escribir sus artículos y atender a sus alumnos, Chomsky imparte conferencias allá donde lo invitan –“tengo la agenda llena hasta 2016”, dice– y contesta personalmente a las docenas de mensajes y cartas que recibe cada día. Según su secretaria, “el hombre no dice nunca que no, simplemente no sabe”. La prueba llega al final de los 45 minutos de entrevista, cuando el periodista lo invita a ser presidente de honor del comité editorial de CTXT. Chomsky responde: “Bueno, no participo en comités… ¡Pero si es honorario, podría!”.
Miguel Mora: Se le ve sonriente. ¿Todavía encuentra razones para ser optimista?
Noam Chomsky: Bueno, algunas hay. Aunque no faltan tampoco para ser pesimista. La humanidad tendrá que decidir, y no a largo plazo, si quiere sobrevivir u olvidar dos enormes e inminentes amenazas: una es las catástrofes medioambientales, la otra es la guerra nuclear. El Boletín de los Científicos Atómicos, que ha sido el principal monitor de cuestiones nucleares y estratégicas durante muchos años, publica un famoso Reloj del Juicio Final. Determina la distancia a la que las agujas del reloj deberían estar de la medianoche. Y acaban de adelantarlo a tres minutos del final. Es lo más cerca que hemos estado desde la Crisis de los Misiles de Cuba. La amenaza nuclear sigue aumentando; siempre ha sido significativa, y es casi un milagro que escapáramos de ella. En este momento, EE.UU. está dedicando un billón de dólares a modernizar y poner al día su arsenal nuclear. El Tratado de No Proliferación Nuclear nos obliga a comprometernos a eliminar estas armas, a mostrar signos de querer eliminarlas. No hay nada de eso. Rusia sigue su carrera, y algunas potencias menores también.
Pero casi nadie habla de ello
No se habla mucho, salvo algunos analistas estratégicos, expertos económicos y otra gente preocupada por estas cuestiones. Pero hay amenazas muy serias. Una es el conflicto en Ucrania. Uno confía en que las potencias se frenarán, pero viendo los antecedentes no es en absoluto seguro. Sólo un ejemplo: a principios de los años 80, la administración Reagan decidió sondear las defensas rusas. Así que simularon ataques por tierra y aire, incluyendo armas nucleares. No dijeron a los rusos lo que estaban haciendo porque querían provocar no un simulacro, sino una alerta real. Fue un momento de extrema tensión. Reagan acababa de anunciar iniciativas estratégicas de defensa como la Guerra de las Galaxias, pero los analistas de ambos bandos lo interpretaron como un arma de primer ataque. No es un misil defensivo, si en algún momento llega a funcionar, sino una garantía para lanzar el primer ataque. Ahora, conforme los archivos rusos se han ido haciendo públicos, la inteligencia de EE.UU. ha reconocido que la amenaza fue extremadamente seria. De hecho, un informe reciente asegura que casi estalla la guerra.
Así que estamos vivos de milagro
Vuelvo a su pregunta inicial. ¿Optimismo? Es siempre la misma historia. Siempre, no importa cómo juzgues lo que está pasando en el mundo, tienes, básicamente, dos opciones. Puedes decidir ser pesimista, decir que no hay esperanza y abandonar todo esfuerzo, en cuyo caso contribuyes a asegurar que suceda lo peor. O puedes agarrarte a cualquier esperanza –siempre hay alguna– e intentar hacer lo que puedas y quizás así seas capaz de evitar un desastre, o incluso, de abrir el camino a un mundo mejor.
Usted cambió la lingüística cuando tenía 29 años y luego intentó cambiar el mundo. Todavía sigue en ello. Imagino que lo segundo ha sido más duro que lo primero. ¿Ha valido la pena?
¡Cambiar la lingüística también fue bastante duro! Tiene un poco de ciencia, aspectos de filosofía contemporánea. Creo que he estado en el lado adecuado, aunque formo parte de una pequeña minoría.
¿Y diría que el balance ha sido positivo?
Ha habido éxitos, no sólo míos, sino de la oposición popular a la violencia, a la guerra, a la desigualdad. El movimiento por los derechos civiles –en el que yo no fui una figura de referencia pero estuve involucrado, como tantos otros– consiguió objetivos significativos, aunque no todos los que perseguía, ni mucho menos. Si hacemos caso a la retórica oficial, la lucha de Martin Luther King acaba en 1963 con su famoso discurso “Yo tengo un sueño”, que condujo a la legislación de los derechos civiles y a una mejora significativa de los derechos de voto y de otros derechos en el sur. Pero King no se detuvo en ese punto. Continuó luchando contra el racismo del Norte y también intentó generar un movimiento por los pobres, no sólo negros, sino los pobres en general. King fue asesinado en Memphis (Tennessee) mientras apoyaba una huelga de funcionarios. Luego, su mujer, su viuda, lideró la Marcha por el Sur, por todas las zonas donde había habido disturbios, llegó a Washington y montó una acampada, Resurrection City. Aquel era el Congreso más liberal de la historia: les permitieron quedarse un tiempo y luego mandaron a la policía de noche, destruyeron el campamento y desalojaron a todo el mundo. Ese fue el final del movimiento para atajar la pobreza. Hoy sabemos que gran parte del problema no ha sido erradicado.
Europa vive también el período más sombrío de los últimos 50 años
Ha habido mejoras importantes, pero toparon con una barrera. Y esa barrera empeoró con el asalto neoliberal contra la población mundial, que empezó a finales de los años 70 y despegó con Reagan y Thatcher. Europa es hoy una de las mayores víctimas de esas políticas económicas de locos, que suman austeridad a la recesión. Incluso el FMI dice que ya no tienen sentido. Pero sí tienen sentido desde un punto de vista: están desmantelando el Estado del Bienestar, debilitando a los trabajadores para aumentar el poder de los ricos y los privilegiados. Visto así, es todo un éxito; el resultado es destruir las sociedades, pero eso es una especie de pie de página que no tienes en cuenta si estás sentado en las oficinas del Bundesbank.
La sociedad ha empezado a moverse. ¿Cree que cambiarán las cosas?
Hay una resistencia muy significativa contra el asalto neoliberal. La más importante se da en Sudamérica, es espectacular. Durante 500 años, Sudamérica sufrió la dominación de las potencias imperiales occidentales, la última de ellas, EE.UU. Pero en los últimos 10 o 15 años ha empezado a romper con eso. Esto tiene mucha relevancia. Latinoamérica fue uno de los socios más leales de los consensos de Washington, de las políticas oficiales.
El patio trasero
Pero ha dejado de serlo; no del todo, pero por primera vez en medio milenio, los países se están moviendo hacia la integración, que es un requisito para la independencia. Estuvieron separados en el pasado, están empezando a unirse. El símbolo de esto es que EE.UU. ha perdido sus bases militares en América latina; la última se cerró en Ecuador. Y otra ilustración llamativa es lo que está pasando en las conferencias continentales. En la última, que se celebró en Colombia, no pudieron realizar una declaración conjunta. El motivo es que hubo dos países que se opusieron: EE.UU. y Canadá. Esto era inimaginable en el pasado.
Guantánamo sigue ahí. ¿Cree que Cuba intentará recuperar la base en las conversaciones de La Habana?
Estoy seguro de que lo intentarán, pero dudo de que EE.UU. acepte.
He leído un artículo suyo reciente en el que decía que Obama es un liberal conservador, un republicano moderado, y que la de Nixon fue la administración más izquierdista de la historia
Nixon era un buen tipo; hoy los estándares han cambiado. Ahora Nixon parece un izquierdista, y Eisenhower, un radical incendiario. Eisenhower, al fin y al cabo, dijo que aquel que calificara de locura la legislación del New Deal no podía formar parte del sistema político norteamericano. Ahora, todo eso ha desaparecido.
¿Obama no es de izquierda?
El término izquierda en EE.UU. se utiliza ahora para los moderados de centro, porque el espectro se ha movido. Un viejo chiste decía que EE UU es un Estado de un solo partido (el partido de los negocios) con dos facciones (demócratas y republicanos); era bastante acertado. Ahora ya no sirve. Sigue siendo un país de un solo partido, pero sólo hay una facción: los republicanos moderados. Ése es el único partido operativo. Se llaman demócratas, pero son similares a lo que solían ser los republicanos moderados. El otro partido, el de los republicanos, se ha salido de ese marco. Ha abandonado cualquier pretensión de ser un partido parlamentario. Y lo ha reconocido. Uno de los líderes de opinión conservadores más respetados, Norman Ornstein, ha descripto a los republicanos como una insurgencia radical que ha abandonado todo deseo de participar en la política parlamentaria.
¿Hacia dónde van los neocons?
El partido se ha movilizado para alcanzar dos objetivos: uno, destruir el país y que parezca culpa de los demócratas, de manera que ellos puedan volver a gobernar. Su otro objetivo es simplemente servir al rico y al poderoso. Pero como no puedes hacer de esto un programa político, han hecho una cosa razonable: han movilizado a grandes sectores de la población que siempre habían estado ahí pero no se habían organizado como fuerza política. Uno de estos colectivos es el de los cristianos evangélicos, que forman una parte enorme de la población. Y ahí tienes al nuevo responsable del Comité Medioambiental del Senado, James Inhofe, que afirma: “Es arrogante decir que los humanos pueden hacer cualquier cosa contra la voluntad de Dios, como el cambio climático”. Esto es antediluviano. No puedes ni llamarlo Edad de Piedra, las tribus primitivas tenían más criterio. Pero esta es la esencia de la base republicana, extremista y cristiana evangélica. El otro sector movilizado es la gente aterrorizada. La sociedad de Estados Unidos es ahora muy mestiza, pero la población blanca se está convirtiendo en minoría. De forma que hay un gran sector de la población, y un grupo de políticos, que dice: “Nos están robando el país”. Es una forma de decir que hay demasiados rostros oscuros. Hispanos, sobre todo.
¿Y musulmanes?
También, pero los hispanos son ahora la principal fuente de miedo.
El mito nacional funciona siempre contra la invasión de pueblos “inferiores”
Y así sigue. Puede que no tenga una base histórica o biológica, pero está en la conciencia colectiva. Y ahora estamos en el punto en el que nuestra herencia mitológica anglosajona no sólo se ve amenazada, sino desbordada por esos extranjeros que se están apoderando de nuestro país. Todo esto es parte de lo que el ex Partido Republicano –tengo que llamarlo ex– ha movilizado como base de esa política que roza el delirio…
Europa lleva un camino parecido
Es delirante la forma en que la troika está tomando decisiones en Europa. Se puede calificar de delirante si se tienen en cuenta las consecuencias humanas, pero desde el punto de vista de los que diseñan la política no es delirante, a ellos les va estupendamente. Son más ricos y poderosos que nunca, y están acabando con el enemigo, que es la población en general.
Aki Kaurismäki, el cineasta finlandés, lo llama capitalismo sádico
Es que el capitalismo es intrínsecamente sádico; de hecho, Adam Smith reconoció que cuando se le da rienda suelta y queda liberado de ataduras externas, su naturaleza sádica se manifiesta porque es intrínsecamente salvaje. ¿Qué es el capitalismo? Maximizar tus beneficios a expensas del resto del mundo. Un famoso premio Nobel de Economía, James M. Buchanan, dijo una vez que el ideal de todo ser humano es ser el amo y que el resto del mundo sea su esclavo. Desde el punto de vista de la economía neoclásica, por qué no, ése es el ideal.
¿Un mundo sin derechos ni responsabilidades?
Un mundo sin reglas en el que los poderosos hacen lo que quieren. Y, donde, milagrosamente, todo sale a la perfección. Es interesante comprobar cómo Adam Smith planteó esto en la famosa expresión “mano invisible”, que tanto se usa ahora. Ahora vemos que, cuando el capital carece de cortapisas, particularmente los mercados financieros, todo salta por los aires. A eso es a lo que se está enfrentando hoy Europa.
Sorprendentemente, 25 años después de la caída del Muro de Berlín, Syriza, un partido de izquierda, ha ganado en Europa. Es como si las políticas de la troika hubieran resucitado al enemigo
Yo no lo veo así. Por la sencilla razón de que hay muchos mitos acerca del enemigo. Rusia estaba más alejada del socialismo de lo que lo está hoy Estados Unidos; la revolución bolchevique fue un gran fracaso para el socialismo, provocó una tiranía autocrática en la que los trabajadores eran eso que Lenin llamó un ejército proletario bajo el control de un líder que no tenía nada que ver con el socialismo.
¿Syriza no es entonces el péndulo de la Historia volviendo atrás?
Para los patrones actuales, Syriza es un partido de izquierda, pero no lo es por su programa. Es un partido anti neoliberal. No exigen que los trabajadores controlen la industria.
No, claro, no son revolucionarios
Ni socialistas tradicionales. Y esto no es una crítica, creo que es positivo. Y lo mismo pasa con Podemos: son partidos que se levantan contra el asalto neoliberal que está estrangulando y destrozando a los países periféricos.
Hablemos sobre la prensa. Usted ha criticado duramente a The New York Times y The New Yorker en sendos artículos recientes. ¿La decadencia de los periódicos tradicionales tiene que ver con su cercanía al poder o, como aseguran los editores, es culpa de Internet?
Escribo sobre The New York Times y The New Yorker porque lo que me interesa es ese tipo de límite liberal. Prefiero que otros denuncien a la Fox, que es una broma. Lo interesante son los periódicos intelectuales, porque establecen el límite externo de la crítica aceptable. Son una especie de guardianes. Dicen: “Puedes llegar hasta aquí, pero no más allá”. Y lo hacen por un interés particular. Desde un punto de vista doctrinal no creo que hayan cambiado, protegen las estructuras del Estado desde hace mucho. El derrocamiento de la democracia en Guatemala recibió un gran respaldo de los medios; el del sistema parlamentario iraní en 1953 fue enormemente respaldado; la Guerra de Vietnam, igual, gran apoyo todo el tiempo. De hecho, la única crítica que se ha hecho a la Guerra de Vietnam hasta el momento es que fue un fracaso. Cuando a Obama se le consideraba un gran héroe moral porque se opuso a la invasión de Irak, ¿qué dijo la prensa? Dijo que esa guerra había sido un error garrafal, claro, porque no salió bien. Si hubiera salido bien, habría sido perfecta.
¿Guardianes del poder, pero no de la democracia?
La prensa vive un grave declive, pero creo que básicamente se debe al funcionamiento de los mercados publicitarios. Los grandes medios son grandes empresas, y viven esencialmente de la publicidad; ahora sus fuentes de capital se están dispersando, y están en declive. Si leemos, por ejemplo, The Boston Globe, era un buen periódico, uno de los mejores del país, pero ahora no tiene noticias independientes en absoluto, funciona con agencias, apenas tiene corresponsales. Lo mismo está ocurriendo en el resto del país. No se trata de una actitud doctrinal, creo que está relacionado con el funcionamiento de la sociedad de mercado: si no ganas suficiente dinero, caes.
¿Y no le parece raro que esos medios sigan defendiendo el modelo que les ha llevado a la ruina?
Desde un punto de vista doctrinal, sencillamente, de una forma abrumadora, no sólo en Estados Unidos, los medios defienden al poder. En Estados Unidos ese poder son los negocios y el Estado. Aunque hay excepciones. The Wall Street Journal, el principal periódico económico, publica muy buenas historias de delitos empresariales. Por suerte, no estamos en un Estado fascista

lunes, 16 de marzo de 2015

¿Qué traman los BRICS y Alemania?

 

Los Brics

 

Pepe Escobar

El Correo

Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino

Dijo alguna vez Winston Churchill que sin guerra se sentía perdido. Lo que también extrañaba enormemente era el imperio perdido. El sucesor de Churchill, el Imperio del Caos, se encuentra hoy con el mismo dilema. Sucede que estas guerras por el poder, como la de Ucrania, no suelen ser afortunadas. Sobre todo cuando la caída del imperio se manifiesta, cada vez más, a través de algunas medidas tomadas por ciertos jugadores que se orientan hacia un mundo multipolar.

Todo eso activa evidentemente a todos los grupos de reflexión que conforman el reino de la charlatanería en los EE.UU. y que oscilan entre previsiones que llevan el sello de la CIA acerca de la próxima desintegración de Rusia y el ascenso de la dictadura comunista en China. En síntesis se siguen meciendo en ilusiones (imperialistas) en el poco tiempo que les queda como prolongación de su hegemonía.

El acrónimo que todas esas previsiones no osan revelar es el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Para los Amos del Universo que realmente controlan el sistema mundial (o el de los conductos de la energía) existentes, los BRICS son peores que la peste. Es cierto que los BRICS e hallan enfrentados a muchos problemas. Brasil por el momento se encuentra totalmente paralizado por un proceso contraproductivo largo y complejo al que actualmente se agregan las intimidaciones de los lacayos locales del Imperio del Caos por un cambio de régimen. Será largo pero Brasil terminará por recuperarse.

En realidad son los RIC (Rusia, India y China) los verdaderos motores del cambio. A pesar de todas sus enredadas diferencias todos están de acuerdo que no deben enfrentar directamente a la potencia dominante con vistas a establecer un nuevo orden multipolar.

El Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS, una decisiva alternativa al Fondo Monetario Internacional (FMI) que permitirá a los países en desarrollo desvincularse del dólar estadounidense como moneda de reserva, comenzará a operar antes de fin de año. El NBD financiará proyectos de infraestructuras y desarrollo no solamente en los países del BRICS, sino también en otros países en desarrollo. Se acaba el Banco Mundial bajo control de los occidentales cuyo capital y capacidad de préstamos jamás fueron aumentados por las potencias de Occidente. Los países del BRICS detentarán el 55% del poder de voto y ninguno de los países tendrá más del 7% de los votos. El punto crucial es que los países en desarrollo también podrían convertirse en socios y obtener préstamos.

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Alemania

¡Estos condenados comunistas!

Un encuentro cordial tripartito está también en preparación. El primer ministro indio Narendra Modi visitará China en mayo próximo e igualmente China encarará un avance sobre los diferendos territoriales. Delhi lleva las de ganar, inversiones masivas de capital y exportaciones a China mientras Pekín quiere aprovechar el inmenso mercado indio y sus conocimientos tecnológicos. Al mismo tiempo China ha ofrecido ayuda económica a Rusia, si Moscú se lo pide, agregándose así a su asociación estratégica en plena evolución.

El pivote hacia Asia lanzado por el Pentágono está por lo tanto listo para ir a ninguna parte. Es preciso decir que la intimidación ejercida contra los países del sureste asiático, el sur de Asia y hasta el este asiático para transformarlos en simples vasallos del Imperio del Caos, oponiéndose a China por sobre el mercado, está desde el principio condenado al fracaso. A lo que debe agregarse el cuento de hadas que pretendía remilitarizar al Japón para convertirlo en una potencia capaz de contener a China.

La voluntad de aislar a la dictadura comunista no se disipará. Solo hay que pensar, por ejemplo en el TGV (Tren de alta velocidad, N. de T.) que unirá próximamente Kunming, en la provincia de Yunnan, con Singapur, pasando por un sector estratégico del sureste asiático al que Washington solo consideró siempre como una serie de Estados clientes. En el Asia del siglo XXI que se despliega todo es cuestión de interconexiones y China se mantiene como el inexorable sol que irradia esta galaxia.

En momentos en que China intenta poner a punto un aspecto extremadamente complejo de su modelo de desarrollo económico, como expliqué anteriormente. El monopolio que ejercía China en el área de productos de baja gama y que hasta ahora constituía su base industrial está emigrando hacia los países en desarrollo y sobre todo alrededor de la cuenca del océano Índico. Se trata de una buena nueva para el gran Sur, que incluye a países africanos como Kenia y Tanzania, así como algunas regiones del sureste de Asia y de América Latina.

Es probable que a título puramente comercial el Imperio del Caos no sea desterrado de Asia. Pero los días felices de su economía en ese continente, como padrino político que le ofrecía su protección, están contados.

La versión china de ir hacia Occidente se remonta a 1999. De los diez puertos de contenedores del mundo, no menos de siete son chinos (los otros son Singapur, Roterdam y Pusan, en Corea del Sur) La lectura del duodécimo plan quinquenal de China, que concluye en 2015, permite comprobar que ha alcanzado, y hasta superado, la mayor parte de los objetivos establecidos en él, ocupar una posición dominante en los siete sectores tecnológicos más importantes.

El banco chino dejará fluctuar cada vez más el yuan con respecto al dólar estadounidense. De tanto en tanto se irá desprendiendo de cantidades de dólares. La relación con el dólar estadounidense, que ya lleva veinte años, se detendrá. La nación comercial más grande del planeta, que es al mismo tiempo la segunda economía mundial, no puede permitirse seguir atada a una sola divisa. Pekín sabe demasiado bien que su dependencia del dólar amplía cualquier choque externo sobre la economía china.

Sykes-Picot revivido

Un proceso paralelo al del sureste asiático se producirá también en Medio Oriente, es decir, el desmantelamiento del Estado-nación, o dicho de otro modo el desbarajuste de los acuerdos Sykes-Picot que datan de hace cien años. ¡Qué contraste con la vuelta al Estado-nación en Europa!

Algunos murmuran que Obama personifica la versión remozada de Sykes y que Putin representa la de Picot. No es así. En los hechos es el Imperio del Caos que pone en juego el nuevo Sykes-Picot reconfigurando directa o indirectamente al Gran Medio Oriente. El exjefe de la OTAN, el general Wesley Clark, ha revelado recientemente lo que ya todos sabían, es decir, que ese falso califato llamado EIIS/EIIL/Daesh está financiado por amigos de EE.UU. como Arabia Saudí, Catar, Turquía e Israel. Ya que el ministro israelí de Defensa Moshe Yaalon ha reconocido que el EIIS no amenaza los intereses de Israel. El Daesh deshilacha en realidad los acuerdos Sykes-Picot por cuenta de EE.UU.

El Imperio del Caos ha tratado activamente de desintegrar Irak, Siria y especialmente Libia. He aquí que ahora el jefe de la casa saudí, el bastardo que la encabeza, el rey Salman no es otro que el antiguo reclutador yihadista Abdul Rasul Sayyaf, el salafista afgano que era el cerebro que estaba detrás de Osama Bin Laden y de Khalid Cheikh Mohammed, el presunto director de los atentados del 11-S.

No es otra cosa que un clásico ejemplo del Imperio del Caos en acción (las naciones indispensables prefieren la dilapidación a la edificación del país). La salvaje dilapidación de los países, aunque habrá otros, de Asia Central en el Yinhiang de China, sin olvidar a Ucrania, alias “Nulandistan”.

Partes del Af-Pak (Afganistán y Pakistán) podrían convertirse en sucursales del EIIS/EIIL/Daesh en las mismas fronteras de India, China e Irán. Desde el punto de vista del Imperio del Caos, el potencial baño de sangre en los Balcanes euroasiáticos, para citar al eminente rusófobo Zbig, tablero, Brzezinski, es una proverbial oferta imposible de rechazar.

Mientras tanto Rusia y China continuarán privilegiando la integración euroasiática, consolidando la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y la coordinación interna de los BRICS y poniendo al mismo tiempo sus servicios de inteligencia al servicio de los califas y sus brutos.

La administración de Obama hace bien en querer llegar a un acuerdo nuclear con Irán. Rusia y China ya han estado en Irán. El ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, estuvo allí hace dos semanas destacando que Irán constituye una de las prioridades de China en materia de política exterior por su gran importancia estratégica. Antes o después Irán formará parte de la OCS. China ya tiene el negocio del oro en Irán igual que Rusia que le vende armas y le construye centrales nucleares.

¿Berlín-Moscú-Pekín?

Y también está el tema de Alemania

Alemania exporta hoy en día el 50% de su producto bruto interno (PBI) mientras que en 1990 era solo el 24%. Durante los últimos 10 años el crecimiento de Alemania se ha basado en las exportaciones. He aquí, por lo tanto, una economía colosal que necesita los mercados mundiales para seguir prosperando. La Unión europea (UE), ya está exangüe, por definición, para responder a esas expectativas.

Los destinatarios de las exportaciones alemanas están cambiando. Solo el 40% de las exportaciones se destinan a la UE, con tendencia a reducirse. El verdadero crecimiento se encuentra en Asia. En consecuencia en la práctica Alemania se está alejando de la zona euro. Eso no significa, sin embargo, que la esté abandonando, lo que se interpretaría como una vil traición hacia el tan cacareado proyecto europeo.

Esta situación comercial pone en evidencia la verdadera razón por la que Alemania se muestra tan dura con Grecia: o capituláis totalmente o abandonáis la zona euro. Lo que quiere Alemania es mantener su asociación con Francia y su dominio sobre los países europeos del este en tanto que economías satélites, incluyendo a Polonia. Es de esperar por lo tanto que Grecia, España, Portugal e Italia se enfrenten a un muro de intransigencia. Una ilustración elocuente de que la integración europea solo funciona mientras Alemania dicta todas las reglas.

El doble fiasco comprobado en Grecia y Ucrania ha puesto palos en las ruedas que han dejado al descubierto todas las fallas de la hegemonía de Berlín en Europa, es lo menos que puede decirse. Berlín se ha desvelado a menudo a causa de la real pesadilla de una guerra fomentada por los estadounidenses contra Rusia en las regiones fronterizas del este de Europa. No es sorpresivo por lo tanto que Angela Merkel haya emprendido un apresurado viaje a Moscú.

En el plano diplomático Moscú ha salido ganando. Rusia también ha ganado a causa de que Turquía, cansada de ver bloqueados sus esfuerzos para unirse a Europa por (¿quién si no?) Alemania y Francia, ha decidido girar hacia Eurasia, burlándose de la OTAN e incrementando sus relaciones con Rusia y China.

Todo esto se ha producido en el marco de un giro mayor sobre el tablero del “ductistán” (la trama de oleoductos de la región, N. de T.). Luego de haber negociado hábilmente el reordenamiento del gasoducto South Stream para instalar un Turk Stream, hasta la frontera griega, Putin y el primer ministro griego Tsipras han acordado prolongar un gasoducto desde la frontera turca hasta el sur de Europa pasando por Grecia. De modo que Gazprom no solo se hallará sólidamente instalado en Turquía, sino también en Grecia y por lo tanto con una enorme importancia estratégica para el “ductistán” europeo.

Tarde o temprano Alemania deberá responder a un imperativo categórico: ¿cómo mantener masivos superávit comerciales si deja desmoronarse a sus socios comerciales europeos? La única respuesta posible es aumentando los intercambios comerciales con Rusia, China y el sureste asiático. Tardará tiempo y el camino se hallará sembrado de obstáculos salvo que se cree un eje económico comercial Berlín-Moscú-Pekín (los “RC” de los BRICS y Alemania) sea inevitable.

Y no, este tipo de cosas no se leerán en las delirantes previsiones del reino de la charlatanería estadounidense.

Traducido del inglés al francés por Daniel y revisado por jj y Diane para Le Saker fr

Pepe Escobar es un periodista brasileño de Asia Times y Al-Jazeera. Es también autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007); Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009) y Empire of Chaos (Nimble Books, 2014).

Fuente: http://www.elcorreo.eu.org/Que-mijotent-les-BRICS-et-l-Allemagne?lang=fr

La mafia económica está rodeada

 

 

 

16mar 2015

 

La intervención de la Banca Privada de Andorra (BPA) y del Banco de Madrid, su filial española, ha vuelto a demostrar que en lo que a vigilancia financiera se refiere somos la pera limonera. Tal es el pánico que la diligencia de nuestras autoridades ha extendido entre evasores fiscales, traficantes de divisas y blanqueadores de capitales, que sus temblores permiten distinguirles fácilmente por la calle. Los espasmódicos delincuentes de cuello blanco tienen los días contados.

Para el Banco de España habría sido fácil colgar todas las medallas de la operación en la pechera de su gobernador, pero se ve que Luis María Linde es un hombre discreto al que no le gusta pitar en los arcos detectores de metales de los aeropuertos. De ahí que haya tenido que ser el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el que denunciara que la entidad andorrana se lo hacía con todo tipo de mafias a cambio de comisiones por sus trabajos de lavandería de dinero negro.

El informe estadounidense que ha desencadenado la intervención de la BPA por parte de Andorra detalla operaciones que ya eran conocidas desde hace dos años por la Justicia española, hasta el punto de que el magistrado de la Audiencia Nacional Eloy Velasco llegó a enviar en enero de 2013 una comisión rogatoria para solicitar la intervención de los teléfonos de dos directivos de la entidad. Los investigados –hay que ponerse a la moda- pasaban más tiempo en Moscú que Putin y en sus viajes se reunían con la cúpula de la mafia rusa para decidir dónde colocar sus ahorros, ya fuera en las islas Seychelles o en las Vírgenes.

Lo normal hubiera sido que el Banco de España hubiese actuado, al menos sobre la filial española, el Banco de Madrid, cuyo consejero delegado ahora detenido, Joan Pau Miquel, era el mismo que el de la matriz, y comprobar así el alcance de las acusaciones. Eso, como se ha explicado, habría sido lo sencillo. En su lugar, se facilitó a la Banca Privada de Andorra quedarse con fondos de inversión de varias entidades –Banco de Valencia, BMN y Liberbank, rescatadas por el FROB con dinero público. El Banco de Madrid presumía de ser una de las entidades con mayor número de sicav gestionadas. Una jugada maestra.

Como cuatro ojos ven más que dos, el Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac), dependiente del superdiligente ministro De Guindos, ya había tomado cartas en el asunto. Desde abril del pasado año había empezado a trabajar en un informe en el que, con el rigor que le caracteriza, había detectado varias infracciones administrativas, que no todo van a ser delitos. Ese mismo informe, concluido al parecer el pasado mes de febrero, es el que ha servido ahora de base a la denuncia por blanqueo presentada por el Sepblac a la Fiscalía Anticorrupción, posterior a la advertencia estadounidense.

En resumidas cuentas, ha tenido que llegar el tío Sam a decirnos lo que ya sabíamos. De no haber mediado su amenaza de prohibir a todas las entidades de EEUU operar con la BPA y sus filiales, no hubiese habido intervención alguna y el lavado de dinero habría proseguido con centrifugado incluido. Economía y el Banco de España pueden sentirse orgullosos de su concienzudo trabajo. Han hecho un Rajoy y no han movido un dedo. Los malos no es que tiemblen; es que les ha dado el baile de San Vito.

Por qué el ascenso del fascismo (liberal) es de nuevo el tema

 

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Boris Yeltsin, quiso entregar Rusia a Occidente

 

Por qué el ascenso del fascismo es de nuevo el tema

John Pilger

El Correo

El reciente 70 aniversario de la liberación de Auschwitz fue un recordatorio del gran crimen del fascismo, cuya iconografía nazi está incrustada en nuestra conciencia. El fascismo se conserva como historia, como el parpadeo en imágenes de camisas negras desfilando a paso de ganso, su criminalidad terrible y clara. Sin embargo, en las mismas sociedades liberales, cuyas élites toman decisiones bélicas, nos instan a no olvidar nunca, el peligro acelerado de una especie moderna del fascismo; esto es, su fascismo.

«Iniciar una guerra de agresión...», dijeron los jueces del Tribunal de Nuremberg en 1946, «no es sólo un crimen internacional, es el crimen internacional supremo, que sólo difiere de otros crímenes de guerra en que contiene en sí el mal acumulado en totalidad».

De no haber los nazis invadido Europa, Auschwitz y el Holocausto no hubieran sucedido. De no haber iniciado los Estados Unidos y sus satélites su guerra de agresión en Irak en 2003, casi un millón de personas estarían vivas hoy en día; y el Estado islámico, o ISIS, no nos habría sometido a su salvajismo. Ellos son la progenie del fascismo moderno, destetados por las bombas, baños de sangre y mentiras que son el teatro surrealista conocido como noticias.

Al igual que el fascismo de los años 1930 y 1940, grandes mentiras se entregan con la precisión de un metrónomo: gracias a omnipresentes, medios (de comunicación) repetitivos y censurados con virulencia por omisión. Considere la catástrofe en Libia.

En 2011, la OTAN lanzó 9700 «incursiones de ataque» contra Libia, de los cuales más de un tercio estaban dirigidas a objetivos civiles. Se utilizaron ojivas de uranio; las ciudades de Misurata y Sirte fueron tapizadas con bombas. La Cruz Roja identificó fosas comunes, y Unicef informó que «la mayoría [de los niños asesinados] estaban por debajo de los diez años».

El sodomizar públicamente al presidente libio Muammar Gaddafi con una bayoneta «rebelde» fue recibido por la entonces Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, con las palabras: «Vinimos, vimos, y él murió». Su asesinato, como la destrucción de su país, se justificó con una gran mentira ya familiar; que estaba planeando un «genocidio» contra su propio pueblo. «Sabíamos que... si esperábamos un sólo día más», dijo el Presidente Obama, «Benghazi, una ciudad del tamaño de Charlotte, podría sufrir una masacre que hubiera resonado en toda la región y manchado la conciencia del mundo».

Esta fue la fabricación de las milicias islamistas derrotadas por las fuerzas gubernamentales libias. Le dijeron a Reuters que sería «un verdadero baño de sangre, una masacre como la que vimos en Ruanda». Reportado el 14 de marzo de 2011, la mentira ocasionó la primera chispa para el infierno de la OTAN, descrito por David Cameron como una «intervención humanitaria».

Secretamente aprovisionados y entrenados por el SAS de Gran Bretaña, muchos de los «rebeldes» se convertiría al ISIS, cuya oferta de vídeo más reciente muestra la decapitación de 21 trabajadores cristianos coptos capturados en Sirte, la ciudad destruida en su nombre por los bombarderos de la OTAN.

Para Obama, David Cameron y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el verdadero crimen de Gadafi era la independencia económica de Libia y su declarada intención de dejar de vender las mayores reservas de petróleo de África en dólares estadounidenses. El petrodólar es un pilar del poder imperial estadounidense. Gaddafi audazmente planeaba suscribir una moneda africana común respaldada por oro, establecer un banco para toda África y promover la unión económica entre los países pobres con recursos preciados. Sea o no que esto pasara, la idea misma era intolerable para los EE.UU., mientras se preparaba para «entrar» en África y sobornar a los gobiernos africanos «asociados» con militares.

Tras el ataque de la OTAN al amparo de una resolución del Consejo de Seguridad, «Obama, escribió Garikai Chengu, confiscó 30 billones de dólares del Banco Central de Libia, que Gadafi había destinado para la creación de un Banco Central Africano y el oro de respaldado de la moneda africana dinar».

La «guerra humanitaria» contra Libia se basó en un modelo cercano a los corazones liberales occidentales, especialmente en los medios de comunicación. En 1999, Bill Clinton y Tony Blair enviaron la OTAN a bombardear Serbia, porque, mintieron, los serbios estaban cometiendo «genocidio» contra la etnia albanesa en la provincia secesionista de Kosovo. David Scheffer, embajador en misión especial para crímenes de guerra [sic], afirmó que como «225.000 hombres de etnia albanesa de edades comprendidas entre 14 y 59» podrían haber sido asesinados. Tanto Clinton y Blair evocaron el Holocausto y «el espíritu de la Segunda Guerra Mundial». Aliados heroicos de Occidente eran el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), cuyos antecedentes penales fueron dejados de lado. El ministro de Exteriores británico, Robin Cook, les dijo que lo llamaran a cualquier hora a su teléfono móvil.

Con el bombardeo de la OTAN, y gran parte de la infraestructura de Serbia en ruinas, junto con las escuelas, los hospitales, monasterios y la estación de televisión nacional, los equipos forenses internacionales descendieron sobre Kosovo para exhumar evidencia del «holocausto». El FBI no encontró una sola fosa común y se fue a casa. El equipo forense español hizo lo mismo, su líder airadamente denunció «una pirueta semántica de las máquinas de propaganda de guerra». Un año más tarde, un tribunal de las Naciones Unidas sobre Yugoslavia anunció el recuento final de los muertos en Kosovo: 2788. Esto incluyó combatientes de ambos bandos y serbios y gitanos asesinados por el ELK. No hubo genocidio. El «holocausto» era una mentira. El ataque de la OTAN había sido fraudulento.

Detrás de la mentira, había un propósito serio. Yugoslavia era una federación única independiente, multi-étnica que se había destacado como un puente político y económico en la Guerra Fría. La mayor parte de sus utilidades y mayores fábricas era de propiedad pública. Esto no era aceptable para la Comunidad Europea en expansión, sobre todo para la recién unida Alemania, que había comenzado a manejar el este y capturar su «mercado natural» en las provincias yugoslavas de Croacia y Eslovenia. En el momento en que los europeos se reunieron en Maastricht en 1991 para proponer sus planes para la desastrosa zona euro, había sido logrado un acuerdo secreto; Alemania reconocería a Croacia. Yugoslavia estaba condenada.

En Washington, los EE.UU. vieron que la esforzada economía yugoslava estaba rechazando préstamos del Banco Mundial. La OTAN, entonces una reliquia de la Guerra Fría casi extinta, se reinventó como ejecutor imperial. En una conferencia de 1999 sobre Kosovo «por la paz» en Rambouillet, en Francia, los serbios fueron sometidos a tácticas arteras del ejecutor. El acuerdo de Rambouillet incluyó un Anexo B secreto, que la delegación de Estados Unidos insertó el último día. Esto exigió la ocupación militar de la totalidad de Yugoslavia -un país con recuerdos amargos de la ocupación nazi- y la puesta en práctica de una «economía de libre mercado» y la privatización de todos los activos del gobierno. Ningún estado soberano podría firmar esto. El castigo siguió rápidamente; bombas de la OTAN cayeron en un país indefenso. Fue el precursor de las catástrofes en Afganistán e Irak, Siria, Libia, y Ucrania.

Desde 1945, más de un tercio de los miembros de las Naciones Unidas -69 países- han sufrido algunos o todos los siguientes abusos a manos del fascismo moderno de América. Ellos han sido invadidos, sus gobiernos derrocados, sus movimientos populares reprimidos, sus elecciones subvertidas, sus pueblos bombardeados y sus economías despojadas de toda protección, sus sociedades sometidas a un asedio paralizante conocido como «sanciones». El historiador británico Mark Curtis estima que el número de muertos es de millones. En todos los casos, una gran mentira fue desplegada.

«Esta noche, por primera vez desde el 9/11, nuestra misión de combate en Afganistán ha terminado». Estas fueron las palabras de apertura en 2015 de Obama en la Unión. De hecho, unos 10 000 soldados y 20 000 contratados militares (mercenarios) permanecen en Afganistán en una misión indefinida. «La guerra más larga en la historia de Estados Unidos está llegando a una conclusión responsable», dijo Obama. De hecho, más civiles murieron en Afganistán en 2014 que en cualquier año desde que la ONU tomó registros. La mayoría han sido asesinados -civiles y militares- en la época de Obama como presidente.

La tragedia de Afganistán rivaliza con el crimen épico en Indochina. En su alabado y ampliamente citado libro «El Gran Tablero de Ajedrez: Primacía Americana y su imperativos geoestratégicos», Zbigniew Brzezinski, el padrino de la política de Estados Unidos desde Afganistán hasta la actualidad, escribe que si Estados Unidos han de controlar Eurasia y dominar el mundo, no puede sostener una democracia popular, ya que «la búsqueda del poder no es un objetivo que despierte la pasión popular... La democracia es enemiga de la movilización imperial». Está en lo cierto. Como WikiLeaks y Edward Snowden han revelado, un estado de vigilancia y policíaco está usurpando la democracia. En 1976, Brzezinski, entonces Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter, demostró su punto de asestar un golpe mortal a la primera y única democracia de Afganistán. ¿Quién conoce esta historia vital?

En la década de 1960, una revolución popular barrió Afganistán, el país más pobre en la tierra, eventualmente derrocó los vestigios del régimen aristocrático en 1978. El Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA) formó un gobierno y anunció un programa de reformas que incluía la abolición del feudalismo, la libertad de todas las religiones, derechos igualitarios para las mujeres y justicia social para las minorías étnicas. Más de 13 000 presos políticos fueron liberados y los archivos de la policía quemados públicamente.

El nuevo gobierno introdujo la atención médica gratuita para los más pobres; la servidumbre se abolió, se puso en marcha un programa de alfabetización masiva. Para las mujeres, las ganancias eran desconocidas. A fines de 1980, la mitad de los estudiantes universitarios eran mujeres, y las mujeres representaban casi la mitad de los médicos de Afganistán, una tercera parte de los funcionarios públicos y la mayoría de los docentes. «Todas las niñas», recordó Saira Noorani, una mujer cirujana, «podría ir a la escuela secundaria y a la universidad. Podríamos ir a donde queríamos y usar la ropa que nos gustaba. Solíamos ir a los cafés y al cine a ver la última película de la India en un viernes y escuchar la música más actual. Todo empezó a ir mal cuando los muyahidines comenzaron a ganar. Solían matar a maestros y quemar escuelas. Estábamos aterrorizados. Fue irónico y triste pensar que estas fueron las personas que Occidente apoyó».

El gobierno del PDPA estaba respaldado por la Unión Soviética, a pesar de que, como más tarde admitió el ex secretario de Estado Cyrus Vance, «no había evidencia de cualquier complicidad soviética [en la revolución]». Alarmado por la creciente confianza de los movimientos de liberación en todo el mundo, Brzezinski decidió que si lo de Afganistán fue para tener éxito en el marco del PDPA, su independencia y el progreso se ofrecen como «la amenaza de un ejemplo prometedor».

El 3 de julio de 1979, la Casa Blanca autorizó secretamente apoyo a los grupos tribales "fundamentalistas" conocidos como los muyahidines, un programa que creció a más de 500 millones de dólares US al año en armas estadounidenses y otro tipo de asistencia. El objetivo era el derrocamiento del primer gobierno secular, reformista de Afganistán. En agosto de 1979, la embajada de Estados Unidos en Kabul informó que «los intereses más grandes de los Estados Unidos... serían servidos por la desaparición de [el gobierno LOPD], a pesar de cualquier contratiempo que esto podría significar para las futuras reformas sociales y económicas en Afganistán». Las cursivas son mías.

Los muyahidines fueron los antepasados de al-Qaeda y el Estado islámico. Incluyeron Gulbuddin Hekmatyar, que recibió decenas de millones de dólares en efectivo de la CIA. La especialidad de Hekmatyar fue el tráfico de opio y arrojar ácido en los rostros de las mujeres que se negaban a llevar el velo. Invitado a Londres, fue alabado por la primera ministra Thatcher como un «luchador por la libertad».

Tales fanáticos podrían haber permanecido en su mundo tribal si Brzezinski no hubiera lanzado un movimiento internacional para promover el fundamentalismo islámico en Asia Central y así socavar la liberación política secular y «desestabilizar» a la Unión Soviética, su creación, como escribió en su autobiografía, «unos pocos agitaron a los musulmanes». Su gran plan coincidió con las ambiciones del dictador paquistaní, el general Zia ul-Haq, de dominar la región. En 1986, la CIA y la agencia de inteligencia de Pakistán, el ISI, comenzaron a reclutar personas de todo el mundo y unirse a la yihad afgana. El multimillonario saudí Osama bin Laden era uno de ellos. Los operadores que eventualmente se unirían a los talibanes y al-Qaeda, fueron reclutados en una universidad islámica en Brooklyn, Nueva York, y se les dio entrenamiento paramilitar en un campamento de la CIA en Virginia. Esto se llamó «Operación Ciclón». Su éxito se celebró en 1996, cuando el último presidente PDPA de Afganistán, Mohammed Najibullah que había ido antes a la Asamblea General de la ONU para pedir ayuda -fue colgado de un farol por los talibanes.

El «retroceso» de la Operación Ciclón y sus «pocos que alborotaron a los musulmanes» fue el 11 de septiembre de 2001. Operación Ciclón se convirtió en la «Guerra al terror», en el que innumerables hombres, mujeres y niños perderían sus vidas en todo el mundo musulmán, desde Afganistán a Irak, Yemen, Somalia y Siria. El mensaje del ejecutor era y sigue siendo: «Tú estás con nosotros o contra nosotros».

El hilo común en el fascismo, el pasado y el presente, es el asesinato en masa. La invasión estadounidense de Vietnam tuvo sus «zonas libre de fuego», «conteo de cuerpos» y «daños colaterales». En la provincia de Quang Ngai, donde informé de muchos miles de civiles («gooks») que fueron asesinados por los EE.UU.; sin embargo, sólo la masacre de My Lai, es recordada. En Laos y Camboya, el mayor bombardeo aéreo en la historia produjo una época de terror marcado hoy por el espectáculo de cráteres de bombas unidas que, desde el aire, parecen collares monstruosos. El bombardeo dio a Camboya su propio ISIS, liderado por Pol Pot.

Hoy en día, la más grande campaña individual del mundo de terror exige la ejecución de familias enteras, invitados a las bodas, los asistentes a los funerales. Estos son víctimas de Obama. Según el New York Times, Obama hace su selección a partir de una «lista de muerte» de la CIA que se le presenta todos los martes en la Sala de Situación de la Casa Blanca. Decide entonces, sin una pizca de justificación legal, quién vivirá y quién morirá. Su arma ejecutora es el misil Hellfire (fuego infernal) trasportado por un avión no tripulado conocido como «drone»; estos asan a sus víctimas y adornan la zona con sus restos. Cada «éxito» está registrado en una pantalla de la consola lejana como un «BugSplat».

«Para escalonar gansos», escribió el historiador Norman Pollock, «sustituir la militarización aparentemente más inocua de la cultura total. Y para el líder grandilocuente, tenemos el reformador, alegremente trabajando planificando y ejecutando asesinatos, sonriendo todo el tiempo».

Uniendo el fascismo viejo y lo nuevo está el culto a la superioridad. «Creo en el excepcionalismo americano con cada fibra de mi ser», dijo Obama, evocando las declaraciones de fetichismo nacional de la década de 1930. Como el historiador Alfred W. McCoy ha señalado, fue el devoto de Hitler, Carl Schmitt, quien dijo: «El soberano es el que decide la excepción». Esto resume el americanismo, la ideología dominante en el mundo. Que permanezca sin ser reconocida como una ideología depredadora es el logro de un lavado de cerebro igualmente reconocido. Insidiosa, no declarada, presentada ingeniosamente como la iluminación en la marcha, su vanidad insinúa cultura occidental. Crecí en una dieta cinematográfica de la gloria americana, casi toda ella una distorsión. No tenía ni idea de que era el Ejército Rojo que había destruido la mayor parte de la maquinaria de guerra nazi, a un costo de más 13 millones de soldados. Por el contrario, las pérdidas estadounidenses, incluyendo en el Pacífico, fueron 400 000. Hollywood invirtió esto.

La diferencia ahora es que se invita a los espectadores en las salas a exprimir sus manos en la «tragedia» de los psicópatas estadounidenses que tienen que matar a personas en lugares distantes - al igual que el propio Presidente los mata. La forma de realización de la violencia de Hollywood, el actor y director Clint Eastwood, fue nominado a un Oscar este año por su película, «American Sniper», que es sobre un asesino con licencia y chiflado. El New York Times lo describió como un «cuadro patriótico, pro-familia, que rompió todos los récords de asistencia en sus días de estreno».

No hay películas heroicas acerca del abrazo de los Estados Unidos con el fascismo. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos (y Gran Bretaña) fueron a la guerra contra los griegos que habían luchado heroicamente contra el nazismo y se resistían al avance del fascismo griego. En 1967, la CIA ayudó a llevar al poder a una junta militar fascista en Atenas -como lo hizo en Brasil y la mayor parte de América Latina. A alemanes y europeos del este que habían actuado en connivencia con la agresión nazi y los crímenes contra la humanidad se les dio refugio en los EE.UU.; muchos fueron mimados y sus talentos recompensados. Wernher von Braun fue el «padre», tanto de la V-2 bomba terror nazi y el programa espacial de Estados Unidos.

En la década de 1990, tanto algunas ex repúblicas soviéticas, Europa del Este y los Balcanes se convirtieron en puestos militares de la OTAN, a herederos de un movimiento nazi en Ucrania se les dio su oportunidad. Responsable de la muerte de miles de judíos, polacos y rusos durante la invasión nazi de la Unión Soviética, el fascismo ucraniano fue rehabilitado y su "nueva ola" aclamada por el ejecutor como «nacionalistas».

Esto llegó a su apogeo en 2014, cuando el gobierno de Obama gastó 5 billones de dólares en un golpe de Estado contra el gobierno electo. Las tropas de choque eran neonazis conocidos como el Sector Derecho y Svoboda. Sus líderes incluyen a Oleh Tyahnybok, quien ha pedido una purga de la «mafia judía de Moscú» y «otra escoria», como son los gays, las feministas y los de la izquierda política.

Estos fascistas están ahora integrados en el gobierno golpista de Kiev. El primer vicepresidente del Parlamento de Ucrania, Andriy Parubiy, líder del partido de gobierno, es cofundador de Svoboda. El 14 de febrero, Parubiy anunció que estaba volando a Washington a conseguir «que EE.UU. nos dé armas modernas de alta precisión». Si tiene éxito, será visto como un acto de guerra por parte de Rusia.

Ningún líder occidental ha hablado sobre el resurgimiento del fascismo en el corazón de Europa -con la excepción de Vladimir Putin, cuyo pueblo perdió 22 millones por una invasión nazi que llegó a través de la frontera de Ucrania. En la reciente Conferencia de Seguridad de Munich, la Subsecretaria de Obama de Estado de Asuntos Europeos y de Eurasia, Victoria Nuland, despotricó sobre los líderes europeos por oponerse al armamento estadounidense del régimen de Kiev. Se refirió a la ministra de Defensa alemana como «el ministro del derrotismo». Fue Nuland que planeó el golpe de Estado en Kiev. La esposa de Robert D. Kagan, una luminaria líder «neocon» y co-fundador del Proyecto de extrema derecha para un Nuevo Siglo Americano, fue asesora de política exterior de Dick Cheney.

El golpe de Nuland no se ajustó al plan. A la OTAN se le impidió apoderarse de la histórica y legítima base naval rusa, de aguas cálidas en Crimea. La población mayoritariamente rusa de Crimea – anexada ilegalmente a Ucrania por Nikita Kruschev en 1954 -votó abrumadoramente volver a Rusia, como lo habían hecho en la década de 1990. El referéndum fue voluntario, popular y observado a nivel internacional. No hubo invasión.

Al mismo tiempo, el régimen de Kiev se convirtió en la población de etnia rusa en el este con ferocidad por la limpieza étnica. Implementaron las milicias neonazis a la manera de las Waffen-SS, bombardearon y pusieron asedio a las ciudades y pueblos. Utilizaron una hambruna masiva como arma, cortando la electricidad, congelando las cuentas bancarias, deteniendo la seguridad social y las pensiones. Más de un millón de refugiados huyeron a través de la frontera con Rusia. En los medios de comunicación occidentales, se convirtieron en una población escapando de «la violencia» causada por la «invasión rusa». El comandante de la OTAN, el general Breedlove -cuyo nombre y acciones podrían haber sido inspirados por Stanley Kubrick en Dr. Strangelove- anunció que 40 000 soldados rusos se estaban «concentrando». En la evidencia forense satelital, no pudo mostrar ninguno.

Estas personas de habla rusa y bilingües de Ucrania -un tercio de la población- han buscado durante mucho tiempo una federación que refleje la diversidad étnica del país y sea a la vez autónoma e independiente de Moscú. La mayoría no son «separatistas», sino ciudadanos que quieren vivir con seguridad en su patria y se oponen a la toma de poder en Kiev. Su rebelión y el establecimiento de «estados» autónomos son una reacción a los ataques de Kiev sobre ellos. Poco de esto se ha explicado al público occidental.

El 2 de mayo de 2014, en Odessa, 41 rusos étnicos fueron quemados vivos en la sede sindical con la policía sin hacer nada. El líder del Sector Derecho Dmytro Yarosh elogió la masacre como «otro día brillante de nuestra historia nacional». En los medios de comunicación estadounidenses y británicos, esto fue reportado como una «tragedia turbia» resultante de «enfrentamientos» entre «nacionalistas» (neo-nazis) y «separatistas» (gente recogiendo firmas para un referéndum sobre una Ucrania federal).

The New York Times enterró la historia, después de haberla despedido como avisos de propaganda rusos sobre las políticas fascistas y antisemitas de los nuevos clientes de Washington. The Wall Street Journal condenó las víctimas -«Las muertes en Ucrania por fuego fueron probablemente desatadas por los rebeldes, dice el gobierno». Obama felicitó a la Junta por su «moderación».

Si Putin puede ser provocado para que viniera en su ayuda, su papel de «paria» preordenado en Occidente justificaría la mentira de que Rusia está invadiendo Ucrania. El 29 de enero, el máximo comandante militar de Ucrania, el general Viktor Muzhemko, casi sin darse cuenta desestimó la teoría misma de los Estados Unidos y las sanciones de la UE sobre Rusia cuando dijo enfáticamente en una conferencia de prensa: «El ejército ucraniano no está luchando con las unidades regulares del Ejército ruso ». Había «ciudadanos» que eran miembros de «grupos armados ilegales», pero no hubo invasión rusa. Esto no fue noticia. Vadym Prystaiko, viceministro de Relaciones Exteriores de Kiev, ha llamado a la «guerra a gran escala» con Rusia con armas nucleares.

El 21 de febrero, el senador estadounidense James Inhofe, republicano de Oklahoma, presentó un proyecto de ley que autorizaría armas americanas para el régimen de Kiev. En su presentación al Senado, Inhofe utiliza fotografías que alegaba eran de las tropas rusas que cruzaban Ucrania, que durante mucho tiempo han sido expuestas como falsas. Era una reminiscencia de fotos falsas de Ronald Reagan de una instalación soviética en Nicaragua, y pruebas falsas de Colin Powell ante la ONU de armas de destrucción masiva en Irak.

La intensidad de la campaña de desprestigio en contra de Rusia y la representación de su presidente como un villano de pantomima es diferente a todo lo que he conocido como reportero. Robert Parry, uno de los periodistas de investigación más destacados de Estados Unidos, que reveló el escándalo Irán-Contra, escribió recientemente: «Ningún gobierno europeo, desde la Alemania de Adolf Hitler, ha tenido a bien enviar tropas de asalto nazis para hacer la guerra en una población nacional, pero el régimen de Kiev lo hizo y lo ha hecho a sabiendas. Sin embargo, a través de medios de comunicación / espectro político de Occidente, ha habido un esfuerzo estudiado de encubrir esta realidad hasta el punto de ignorar los hechos que han sido bien establecidos... Si usted se pregunta cómo el mundo podría tropezar en la tercera guerra mundial -tanto como lo hizo en la guerra mundial hace un siglo- todo lo que necesita hacer es mirar la locura sobre Ucrania que ha demostrado ser impermeable a los hechos o la razón».

En 1946, dijo el fiscal del Tribunal de Nuremberg de los medios alemanes: «El uso que los conspiradores nazis hicieron de la guerra psicológica es bien conocido. Antes de cada gran agresión, con algunas pocas excepciones basadas en la conveniencia, iniciaron una campaña de prensa calculada para debilitar a sus víctimas y preparar al pueblo alemán psicológicamente para el ataque... En el sistema de propaganda de Hitler el estado en que estaba la prensa diaria y la radio eran las armas más importantes ». En The Guardian el 2 de febrero, Timothy Garton-Ash llama, en efecto, a una guerra mundial. «Putin debe ser detenido», dijo el titular. «Y a veces sólo las armas pueden parar a las armas». Reconoció que la amenaza de la guerra podría «nutrir una paranoia rusa de cerco»; pero que estaba bien. El comprobó el equipo militar necesario para el trabajo y aconsejó a sus lectores que "Estados Unidos tiene el mejor kit".

En 2003, Garton-Ash, profesor de Oxford, repite la propaganda que llevó a la masacre en Irak. Saddam Hussein, escribió, «tiene, como [Colin] Powell ha documentado, almacenado grandes cantidades de armas químicas y biológicas, y oculta lo que queda de ellas. Él todavía está tratando de conseguir las armas nucleares». Alabó a Blair como «intervencionista liberal cristiano gladstoniano». En 2006, escribió: «Ahora nos enfrentamos a la próxima gran prueba de Occidente después de Irak: Irán».

Los estallidos -o como prefiere Garton-Ash, su «torturada ambivalencia liberal»- no son las típicas de los de la élite liberal transatlántica que han llegado a un acuerdo fáustico. El Blair criminal de guerra es su líder perdido. The Guardian, en el que la pieza de Garton-Ash apareció, publicó un anuncio de página completa para un bombardero us Sigilo. En una imagen amenazadora del monstruo Lockheed Martin fueron las palabras: «El F-35. Bueno para Gran Bretaña». Este «kit» usamericano costará a los contribuyentes británicos 1,3 billones de libras esterlinas, sus predecesores modelo-F han masacrado por todo el mundo. En sintonía con su publicista, un editorial de The Guardian ha exigido un aumento en el gasto militar.

Una vez más, hay un propósito serio. Los gobernantes del mundo quieren Ucrania no sólo como una base de misiles; quieren su economía. El nuevo ministro de Finanzas de Kiev, Nataliwe Jaresko, es un ex alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos a cargo de «inversión» en el extranjero. Se le dio a toda prisa la ciudadanía ucraniana. Quieren a Ucrania por su abundante gas; el hijo del vicepresidente Joe Biden está en la junta de la mayor compañía de petróleo, gas y fracking de Ucrania. Los fabricantes de semillas transgénicas, empresas como el infame Monsanto, quieren el rico suelo agrícola de Ucrania.

Por encima de todo, quieren al poderoso vecino de Ucrania, Rusia. Quieren balcanizar o desmembrar Rusia y explotar la mayor fuente de gas natural en la tierra. Como se derrite el hielo del Ártico, quieren el control del Océano Ártico y sus riquezas energéticas y la larga frontera terrestre ártica de Rusia. Su hombre en Moscú solía ser Boris Yeltsin, un borracho, que entregó la economía de su país a Occidente. Su sucesor, Putin, ha restablecido Rusia como nación soberana; ese es su crimen.

La responsabilidad del resto de nosotros es clara. Es identificar y exponer las mentiras imprudentes de los belicistas y nunca en connivencia con ellos. Es volver a despertar a los grandes movimientos populares que provocaron fragilidad a los estados imperiales modernos. Lo más importante, es para evitar la conquista de nosotros mismos: nuestra mente, nuestra humanidad, nuestro propio respeto. Si permanecemos en silencio, la victoria sobre nosotros está asegurada, y un holocausto hace señas.

John Pilger es periodista, guionista y director cinematográfico australiano. Fue corresponsal de guerra en Viêt-nam, Camboya, Egipto, India, Bangladesh y Biafra. Pilger obtuvo numerosos premios de periodismo y asociaciones de los derechos humanos (Precio Sofía en 2003), también obtuvo dos veces, el premio británico del «Journalist of the Year». Este periodista antiguerra no cesa de recordar la responsabilidad de los que saben, los «intelectuales», sobre las miserias y las violencias del mundo. Además, John Pilger posee su propio sitio Web donde comunica sus ideas y sus temores. Consultar: johnpilger.com. twitter @johnpilger

Fuente: «Why the rise of fascism is again the issue»

Traducido del inglés para El Correo por: Mario Barcel