domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Y si hubiera sorpresa y ganase Podemos?

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Sí, la Bolsa bajaría y la prima de riesgo subiría un tiempo, pero España, al menos media España, sería una fiesta. La otra media tendría que acomodarse a la situación que la España en fiesta sufrió los últimos años. Tornas cambiadas, que veríamos hasta qué punto serían capaces de tolerar, ellos tan demócratas.

La ilusión, esa devaluada palabra, renacería, resulta que gobernar no era tan difícil, sobre todo si no se miente. No era una revolución, era un ajuste de cuentas pacífico. Los créditos se pagaban, la gente cobraba, un poco más desde el principio, el Parlamento era un horno de fabricar el pan de la justicia, los policías ya no daban ostias gratuitas, la gente les había perdido el miedo, eran simples funcionarios, la economía seguía funcionando, era mentira lo que había vaticinado Rajoy, los españoles eran llamados a varias consultas, la catalana incluida, el Rey se ataba los machos, los curas comprendían que sus privilegios se habían acabado, los económicos y los educativos, Europa seguía estando en el mismo lugar, había comprendido que tenían que tragar con la nueva situación de España, que no era Grecia, los gobernantes no permitirían ahogos ni más recortes, las grandes empresas, oh, milagro, no habían huido, ni los inversores, a España le habían apretado las tuercas políticas y sociales, comenzaba a funcionar con cordura, los medios de comunicación aún conspiraban, pero comprendían que perdían la batalla, lentamente la pobreza y la desigualdad disminuían, resulta que los nuevos eran honrados, España no era Jauja, pero tampoco patio de Monipodio, los gobernantes rendían cuentas. España empezaba a ser un país transparente, los jueces aplicaban las nuevas leyes sin que se sospechase de ellos, los bancos cedían en sus usuras, todo el mundo podía encender la calefacción, los niños comían, los maestros enseñaban en libertad, la sanidad volvía a ser como hacía tiempo, Catalunya había decidido quedarse en España, América, con Hillary Clinton, nos respetaba, la gente comenzaba a comprender que con los nuevos las cosas iban a mejor, empezaban a estar contentos, la televisión pública ya no engañaba, los Presupuestos Generales eran más justos y creíbles, el número de imputados había descendido a mínimos soportables, el gran problema continuaba siendo crear nuevas industrias acordes a las necesidades mundiales, poco a poco pero de manera continuada y visible, era un gozo ver un país honrado, en el que ya no había esclavos laborales, al desempleo había que meterle mano, en ello estaban, los sindicatos funcionaban, la izquierda no era excluyente, los españoles habían tomado conciencia y por eso exigían. Atrás quedaba la prevaricación política.

Ahora se mofarán y me dirán que es un sueño ingenuo e imposible. Cierto. ¿Pero tan cutres somos como personas para ni siquiera intentarlo? ¿No seríamos más felices?

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Gota BESTIARIO: De los cuatro principales candidatos, ¿quién sería un asno, quién un pingüino, quién un rinoceronte y quién un lobo?

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Gota DISCULPA: PP: “Como en toda Europa, el Presidente solo debatirá con partidos con representación parlamentaria”. Pero bien que les pide a los de momento extraparlamentarios que se incorporen al Pacto antiyihadista y critica a quienes no lo hacen.

Arturo GonzáleZ

Fuente: Público.es

SI TE TOCA ESTE AÑO,LA LOTERÍA, NO DESPARRAMES





Desternillante video de Fenix Producciones, protagonizado por Julian Valcarcel

sábado, 28 de noviembre de 2015

LA IMPUNIDAD AMERICANA Y EL ESTADO ISLÁMICO


¿UN NUREMBERG PARA ESTADOS UNIDOS?


10 años después de la invasión: Norteamérica destruyó Irak pero sus crímenes de guerra siguen sin ser reconocidos ni castigados



Por Nicolas J. S. Davies, Alternet

Traducción de Enrique Prudencio para Zonaizquierda.org


Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los líderes políticos norteamericanos y los fabricantes de opinión han conseguido que el público crea que el uso agresivo de las palabras abierta y encubierta referidas a la forma de actuar de la fuerza militar, son herramientas esenciales de la política exterior norteamericana.
Apenas tenemos tiempo de salir de un desastre militar para meternos en el siguiente, teniendo que enviar a nuestros seres queridos a la guerra cada vez, matando a millones de personas inocentes y desestabilizando una región tras otra, oyendo a cada nuevo gobierno que nos asegura que ya ha aprendido la lección del pasado y merece nuestro apoyo y sacrificio para su última estrategia militar.
Pero la maraña de mitos, eufemismos y creciente secretismo tras los cuales nuestros líderes se ven obligados a ocultar sus políticas de guerra, desmienten sus afirmaciones de haber aprendido las lecciones de Vietnam, Irak, Afganistán o cualquier otro lugar. Los valientes esfuerzos de Julian Assange, Vikileaks y Bradley Manning para permitirnos un examen honesto de nuestro propio historial y sacar nuestras propias conclusiones se enfrentan con un terrorismo vengativo en los pasillos del poder.
Cuarenta años después de que las últimas tropas volvieran a casa derrotadas de Vietnam, el libro de Nick Turse Kill Anything That Moves (Matad todo lo que se mueva), ha documentado las sistemáticas masacres en las que tomaron parte cientos de miles de soldados norteamericanos y sufrieron millones de vietnamitas. Turse ha restaurado la realidad vivida por millones de personas para situarla en su legítimo lugar de la historia de Estados Unidos, a partir de la cual había sido redactada y simplemente suprimida.
Como dijo el dramaturgo británico Harold Pinter en 2005 en su discurso de recogida del Premio Nobel: …yo pretendo mostrar que los crímenes de Estados Unidos…solo han sido superficialmente registrados, menos aún documentados, por no hablar de reconocidos y menos de reconocidos en absoluto como crímenes de guerra.
Pinter nos lleva al innombrable problema central de la política de guerra de los Estados Unidos, que es de hecho un crimen, una agresión, atacar e invadir otro país. Los jueces de Nuremberg dijeron que la agresión era “el crimen supremo internacional”, porque, como explicaron “contiene en sí mismo todo el mal acumulado de la totalidad”. La investigación sobre Irak en el Reino Unido ha desclasificado documentos que muestran que Tony Blair y el ministro de Asuntos Exteriores Jack Straw fueron advertidos seria y repetidamente por sus asesores legales de que invadir Irak sería un crimen de agresión, que estos consideraban “uno de los delitos más graves bajo la ley internacional”.
El desastre de las dos Guerras Mundiales reunió a los líderes políticos para firmar la Carta de las Naciones Unidas, la Convención de Ginebra y los Principios de Nuremberg. Consideraron la guerra como una amenaza existencial para el futuro del género humano, como aún lo es. Así que la Carta de las Naciones Unidas expresamente “prohibía el uso de la fuerza militar por parte de cualquier estado contra otro”. Durante los siguientes 45 años, Estados Unidos solo pudo justificar sus guerras como autodefensa de un aliado (caso de Vietnam) o como acción de Naciones Unidas (como en Corea). Estados Unidos llevó a cabo guerras en secreto (como en América Central), pero esto le costó un veredicto de culpabilidad en la Corte Internacional de Justicia y una orden de pago de reparaciones a Nicaragua (reparaciones que siguen sin pagarse, como los 3.300 millones de dólares que el Presidente Nixon prometió a Vietnam)
En lugar de los “dividendos de la paz” que tienen la esperanza de conseguir muchos norteamericanos, el final de la Guerra Fría alentó perversamente en Washington el delirio de los “dividendos del poder”. Los líderes norteamericanos explotaron el dolor público y el pánico a raíz del 11 de septiembre para reclamar el uso de la fuerza militar como forma aceptada de comportamiento internacional, aunque solo para ellos y sus aliados. Bajo los mal definidos parámetros de la “guerra contra el terror”, ahora piden el derecho al uso de la fuerza militar en formas que llevan largo tiempo declaradas ilegales por la Carta de las Naciones Unidas. Pero la Carta no ha sido derogada. La agresión sigue siendo un crimen, ya sea realizada por ataques de drones o invadiendo a otros países a gran escala.
La realidad de la “maldad acumulada” desatada contra el pueblo de Irak mediante el “crimen supremo internacional” de la agresión ha sido cuidadosamente ocultado detrás de un tapiz de mentiras. Nuestros líderes militares pueden ser crónicamente incapaces de ganar una guerra en otro país, pero lo que sí saben muy bien es cómo librar una guerra de propaganda dentro de Estados Unidos:
- Nociones fantásticas de la exactitud de las armas de precisión oscurecen la masacre y la destrucción generalizada de la invasión que derramó 29.200 bombas y misiles en el primer mes de la guerra y mató decenas de miles de civiles.
- Informes del Ministerio de Salud Iraquí En 2004 las fuerzas de ocupación mataban muchos más civiles que los que mataron los “insurgentes” cuando fueron eficientemente suprimidos.
- Los epidemiólogos que informaron de que habían muerto 650.000 iraquíes en 2006 fueron ignorados y despedidos. Avanzaba la guerra y el número de muertos alcanzaba el millón en 2008
- A los soldados de estadounidenses se les hizo un concienzudo lavado de cerebro para fundir Irak con el 11 de septiembre, de forma que vieran a los iraquíes resistiendo la invasión ilegal y la ocupación de su país, como si fuesen los terroristas que atacaron Nueva York y Washington. Una encuesta de Zogby realizada en febrero de 2005, tras tres años de guerra, constataba que el 85% de los soldados norteamericanos en Irak creían que su misión era “vengarse por el papel que desempeñó Sadam Hussein en los ataques del 11-S”.
- Las normas del combate de Estados Unidos en Irak violaban flagrantemente las leyes de la guerra. Incluían “comprobación de la muerte” , es decir rematar a los combatientes heridos que seguían resistiendo; órdenes de matar a todos los hombres en edad militar durante ciertas operaciones; “fuego de rotación de 360 grados” en calles abarrotadas de población civil; “call for fire”, que significaba solicitar ataques aéreos, incluso en aldeas o en edificios de viviendas llenos de gente; y Faluya y otras áreas fueron designadas “weapons free” o zonas donde de se podía disparar a discreción, en las que fueron asesinados miles de civiles.
- La tortura estaba más extendida y era más sistemática en las prisiones de Estados Unidos de lo que sugerían los medios de comunicación sobre Abu Ghraib. Un informe filtrado del Comité de la Cruz Roja de 2004, basado en 27 visitas a 14 reclusos en prisiones de Estados Unidos en Irak y otros documentos de Derechos Humanos informan de ejecuciones simuladas; “water-boarding” (“el submarino”); “posiciones de estress”, incluyendo insoportables y a veces mortales formas de suspensión en el vacío; aplicación de calor o frío extremos; privación del sueño; hambre y sed; privación de tratamiento médico; apaleamientos con todo tipo de armas; quemaduras; cortes con navajas; provocación de heridas con las esposas; asfixia; asaltos sensoriales o privación de la sensibilidad; y tortura psicológica como humillaciones sexuales y amenazas contra miembros de la familia.
El Informe de Human Rights Primeras “Responsabilidades del Mando”, tras una investigación de 98 muertos bajo la custodia de Estados Unidos en Irak y Afganistán incluye al menos 12 personas que fueron sin duda torturadas hasta morir, otros 26 casos de homicidio supuesto o confirmado y 48 más que no pudieron ser investigados.
HRF constató que los oficiales de alta graduación abusaban de su posición de poder para situarse fuera del alcance de la ley, incluso cuando impartían órdenes de cometer crímenes terribles. Ningún oficial con rango superior a comandante fue acusado de cometer un crimen aunque la tortura estaba autorizada por el más alto nivel de mando, y el castigo más severo era de 5 meses de cárcel. El rastro de papel ya en el registro público parece suficiente para condenar por delitos capitales a Bush, Cheney, Rumsfeld, sus abogados y los militares de alta graduación, bajo la ley de Crímenes de Guerra de Estados Unidos.
- Estados Unidos reclutó, entrenó y desplegó al menos 27 brigadas de Comandos Especiales de Policía Iraquí, que detuvieron, torturaron y asesinaron a docenas de hombres y muchachos en Bagdad y en otras ciudades en 2005 y 2006. En el momento álgido de esta campaña, se traían a la morgue de Bagdad 3.000 cuerpos cada mes y una organización de derechos humanos iraquí comprobó que el 92% de estos cadáveres se correspondía con los secuestros declarados por fuerzas apoyadas por Estados Unidos. Los oficiales norteamericanos de las Fuerzas Especiales englobados en los Equipos Especiales de Policía en Transición trabajaban con cada unidad iraquí, y en el centro de comando de altas tecnologías compuesto por personal iraquí y norteamericano, el mando y control de estas fuerzas durante su reino del terror estuvo en manos de Estados Unidos.
- En 2006 y 2007, las fuerzas de Estados Unidos realizaron su macabra labor en tándem con los Comandos Especiales de Policías (para entonces etiquetados “Policía Nacional”, a raíz del descubrimiento de uno de los centros de tortura en la Operación Juntos Adelante I y II y la llamada oleada para completar la limpieza étnica de Bagdad. La ocupación de Estados Unidos eligió deliberadamente como blanco a la minoría Suní de Irak, llegando a matar al 10% de la población Suní y desplazando a la mitad de los suníes de sus hogares. Esto se ajusta claramente a la definición de genocidio de los tratados internacionales. Por tanto hay que añadir el crimen de genocidio a la futura lista de cargos de los crímenes estadounidenses en Irak.
Quizás el aspecto más perturbador de la transición de Bush a Obama fue el hecho de que el nuevo presidente no solamente no mantuvo a los oficiales estadounidenses como penalmente responsables de sus crímenes, sino que de hecho abrazó las doctrinas y políticas desarrolladas bajo Bush y amplió su aplicación a la política norteamericana en todo el mundo. La doctrina Obama de expansión permanente de los ataques de los drones y doblar las operaciones de las Fuerzas Especiales, pasando de operar en 60 países a hacerlo en 120, está extendiendo la violencia, la ilegalidad y la inestabilidad de la “guerra contra el terror” de Bush hasta los confines de la Tierra.
En el centro de la perversión de la ley y el orden de la política de Estados Unidos está la aplicación de las “leyes de guerra” a la población civil, como observó en 2009 un Eminente Panel de Juristas de la Comisión Internacional de Juristas. Muchos debates públicos sobre este tema enfrentan a una persona bien informada de dentro del gobierno de Estados Unidos con alguien de fuera del gobierno sobre el tema de las “normas de guerra”, discutiendo sobre cosas como “debido proceso” y “ley internacional humanitaria”. Ellos suelen mantener un debate durante un programa de radio o televisión y otras veces van por caminos separados.
Pero esta es una cuestión crítica y el eminente panel de juristas de la ICJ*, encabezado por la anterior presidenta irlandesa Mary Robinson, alcanzó conclusiones concluyentes al respecto. “Me pareció que los líderes norteamericanos habían confundido al público enmarcando su campaña antiterrorista dentro de un “paradigma de guerra” y que el gobierno de Estados Unidos estaba distorsionando todo al aplicar selectivamente las leyes sobre derechos humanos o sencillamente ignorando estas leyes, que son vinculantes.
El panel de la ICJ llegó a la conclusión de que las violaciones de la ley internacional no eran la respuesta apropiada ni efectiva al terrorismo y que los principios establecidos por la ley internacional “tenían el fin de resistir crisis y proporcionaban un marco robusto y efectivo desde el que abordar el terrorismo”
Los principios establecidos por la ley también proporcionan un robusto y efectivo marco desde el que abordar los crímenes de los Estados Unidos. En otro lugar del mundo los generales Videla y Bignone están cumpliendo condenas de por vida, aunque tienen que hacer frente aún a más cargos, y el general Ríos Mont de Guatemala está siendo juzgado por el genocidio de los indios Maya de Ixil. Estos hombres suponían que sus posiciones de poder y sus conexiones podrían blindarles contra la rendición de cuentas de sus crímenes. Pero sus países han cambiado en respuesta a la fuerza y voluntad de sus pueblos. Ni Bush, Cheney, Rumsfeld, Bybee, González, Yoo, ni tampoco los generales Franks, Sánchez, Casey o Petraeus, deberían suponer que ellos van a vivir toda su vida fuera del alcance de la justicia.
Pero también hay un principio bien establecido de la ley internacional que prescribe que los países que cometen agresiones tienen responsabilidades colectivas por sus acciones. Las culpas de nuestros líderes no nos dejan a los demás fuera del dogal por los crímenes cometidos en nuestro nombre. Los Estados Unidos tienen la obligación legal y moral de pagar reparaciones de guerra a Irak para ayudar a su pueblo a recobrarse de la hecatombe de la agresión, el genocidio y los crímenes de guerra. Esta es una demanda central de un grupo muy especial de ciudadanos norteamericanos cuyas experiencias y sacrificios les confieren una cualificación única para presionar sobre el cumplimiento de tal demanda: los Veteranos de Irak contra la guerra




RUSIA, OTAN


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¿Sólo ahora entendió la OTAN que Rusia no tenía ninguna intención de atacarla?

por Valentin Vasilescu
Obcecados –como siempre– con el síndrome de la guerra fría, los generales estadounidenses creyeron que los ejercicios aéreos rusos preparatorios de la intervención militar contra el Emirato Islámico eran el preludio de una gran ofensiva contra Occidente. Y hoy descubren que ellos no estaban en la mirilla.
RED VOLTAIRE

El Daily Mail publicaba recientemente un artículo donde afirmaba que 2 bombarderos rusos Tu-160 había sido interceptados por los cazas británicos Typhoon de la base aérea de Lossiemouth durante la noche del 19 al 20 de noviembre [1]. Los bombarderos rusos circulaban en el espacio aéreo internacional, cerca de las aguas territoriales británicas. Al parecer habían despegado de la base aérea de Olnegorsk, en la península de Kola. Los dos Tu-160 estaban armados con misiles crucero.
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Escoltados por 3 cazas rusos Su-30SM, los bombarderos Tu-160 pasaron sobre el estrecho de Gibraltar, sobrevolaron el Mediterráneo del oeste hacia el este y, desde el Mediterráneo, lanzaron sus misiles crucero KH-555 contra posiciones del Emirato Islámico. Posteriormente sobrevolaron Siria, Irak e Irán, penetraron en el espacio aéreo del Mar Caspio y de allí volvieron a su base. Su trayecto, que dio la vuelta a Europa, fue de casi 13 000 kilómetros. Exceptuando los cazas británicos, ningún otro avión de la OTAN despegó para interceptarlos porque –con 12 horas de antelación– Rusia había anunciado al Centro de Coordinación estadounidense de las misiones contra el Emirato Islámico, instalado en Qatar, todos los detalles de los planes de vuelo de los bombarderos rusos.
Hay que recordar que durante todo el año 2014 y la primera mitad de 2015, formaciones de 20 a 30 aviones militares rusos –bombarderos de largo y mediano radio de acción escoltados por cazas, aviones de reconocimiento y aviones de abastecimiento en vuelo– habían comenzado a entrenarse en el espacio aéreo internacional, en las cercanías de los Estados miembros de la OTAN en el oeste, el norte, y el sudeste de Europa. Este entrenamiento, destinado a preparar las tripulaciones rusas con vista a las futuras operaciones en Siria, había sido mal interpretado por la OTAN.
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El general de la fuerza aérea estadounidense Philip Breedlove, comandante supremo de las fuerzas de la OTAN, sembró la histeria en la opinión pública hablando de un posible ataque inminente de Rusia en el flanco oriental de la alianza atlántica. El Pentágono se apresuró a desplegar entre 150 y 160 tanques M1, vehículos blindados M2 Abrams y 24 piezas de artillería motorizada en los países bálticos, Polonia y Rumania [2]. También decidió posteriormente rodear Rusia con depósitos de armas, emplazados a lo largo de las fronteras rusas [3]. Aviones de Alemania, Noruega, Portugal, los Países Bajos y Estados Unidos se turnaban para garantizar la defensa del espacio aéreo del Mar Báltico.
La inserción de los vuelos militares rusos en el denso tráfico de la zona de Eurocontrol, sin provocar colisiones o riesgos de estas con otros vuelos civiles o militares fue posible gracias a la entrada en funcionamiento de las nuevas redes radiotécnicas «590» de las fuerzas armadas de Rusia. Esta red se conforma alrededor del sistema de radar «29B6-Container» para vigilar el espacio aéreo hasta una distancia de 3 000 kilómetros, lo cual permite a Rusia cubrir toda Europa, el norte de África y el Medio Oriente [4].
Los intereses comunes en la lucha contra el terrorismo y un diálogo abierto podrían conducir al reinicio de la mejoría de las acciones de cooperación en el marco del Consejo OTAN-Rusia (NRC), como se había previsto el 28 de enero de 2011.
Valentin Vasi










LLEGÓ MACRI




La Argentina que encuentra Macri: Una sociedad organizada y movilizada
Raúl Zibechi
Brecha
La sociedad que recibe a Macri es bien distinta a la que encontró Menem a fines de la década de 1990. Su gobierno deberá lidiar con una nueva conciencia social y con miles de organizaciones de base que ya empezaron a ponerle coto a su gestión.
La reacción de los trabajadores del diario La Nación al editorial publicado el lunes 23 titulado “No más venganza”, donde se justifica el terrorismo de Estado como respuesta “al pánico social provocado por las matanzas indiscriminadas perpetradas por grupos entrenados para una guerra sucia”, muestra que el gobierno de Mauricio Macri no va a tener respiro si intenta implementar su política de revisión de todo lo hecho por kirchnerismo.
El editorial agrega que “la elección de un nuevo gobierno es momento propicio para terminar con las mentiras sobre los años 70 y las actuales violaciones de los derechos humanos”, señala el texto.
Una masiva asamblea de trabajadores del diario conservador se paró con firmeza ante la dirección y emitió un comunicado donde afirma que “decimos sí a la democracia, a la continuidad de los juicios por delitos de lesa humanidad y decimos no al olvido”. Los trabajadores rechazan, en particular, la pretensión de la empresa de “igualar a las víctimas del terrorismo de Estado y el accionar de la Justicia en busca de reparación en los casos de delitos de lesa humanidad con los castigos a presos comunes y con una 'cultura de la venganza'".
Dos miembros de la comisión interna del periódico explicaron a Lavaca que fue una asamblea histórica de 300 trabajadores en la que había votantes de Scioli y de Macri que conviven y sienten que “hay cosas que no tienen que volver a pasar y deben ser juzgadas correctamente”, dijo la diagramadora Irene Haimovichi. Años atrás la redacción también se paró ante un editorial que comparó el kirchnerismo con el nazismo. Antonio Soriano, de la gerencia comercial, destaca que la asamblea masiva fue posible porque “hay cambios que se instalaron en estos 12 años que fueron más allá del mismo kirchnerismo”.
Los gobiernos hacen, la mayor parte de las veces, lo que pueden más que lo que desean. Las sociedades suelen atemperar o acelerar propósitos y programas, marcar límites o abrirse a cambios. Más aún en una Argentina que en los últimos 25 años pasó por situaciones traumáticas, como la crisis de 2001, que no dejó nada en su lugar.
EL PAÍS POSDICTADURA.
Carlos Menem asumió el mando antes de lo previsto, el 8 de julio de 1989, por la crisis terminal del saliente gobierno de Raúl Alfonsín, despedido por la hiperinflación que lo forzó a un retiro anticipado. A lo largo de ese año el peso se depreció 2.038 por ciento con picos inflacionarios del 75 por ciento mensual. La pobreza trepó del 25 por ciento de la población hasta el 47 por ciento, en medio de las secuelas de la crisis de deuda externa que llevó a la moratoria de pagos en abril de 1988.
La hiperinflación fue un drama político, que llevó a Menem al gobierno, pero también social y económico, que destruyó el aparato productivo y las economías familiares. Más dramático aún porque el país estaba saliendo del trauma de la dictadura militar (1976-1983).
La Argentina que encuentra Menem en un año clave a escala mundial como 1989, es una sociedad deshilachada, con heridas abiertas y cicatrices profundas; adolorida, quebrada y desconcertada. Ese año los partidos de izquierda y los sindicatos muestran sus límites y algunos entran en crisis irreversible, sobrepasados por el descalabro económico y político.
En aquella sociedad, había pocos grupos organizados. Madres de Plaza de Mayo era el núcleo de la resistencia y reorganización del movimiento social, pero se había dividido tres años antes entre Línea Fundadora y la Asociación que encabezaban Marta Ocampo y Hebe de Bonafini respectivamente.
Las rondas de los jueves en la plaza, que en la década de los 80 alcanzaron un promedio de 300 a 400 personas, eran la cita obligada de quienes seguían peleando por la memoria. Las anuales Marchas de la Resistencia fueron el principal evento donde se concentraban el grueso de los militantes sociales, no sólo aquellos que recordaban a los 30 mil desaparecidos, sino todo el espectro político de izquierda del país.
Además de Madres, había un puñado de iniciativas que recién despuntaban. En el invierno de 1989 un grupo de estudiantes universitarios formaron FM La Tribu, en lo que era un centro cultural alternativo. Durante el gobierno de Menem la radio sufrió un ataque con bombas molotov que no dejó víctimas ni heridos. Pronto se convirtió en una de las principales referencias de una nueva generación de activistas, ya que enarbolaba modos de hacer bien distintos a los partidos y las agrupaciones estudiantiles.
En el Hospital Neuropsiquiátrico Borda, Radio La Colifata fue la primera radio del mundo hecha por los internados, desde agosto de 1991. Atrajo la atención de periodistas y estudiantes y fue durante largo tiempo un punto de apoyo de experiencias alternativas en el terreno de la psiquiatría.
UNA SOCIEDAD ORGANIZADA.
Los primeros 90 fueron años de crisis de las viejas formas de organización (verticales y patriarcales), y de búsquedas a tientas de nuevos modos de hacer. En 1985, de cada cien organizaciones populares, 47 eran partidos de izquierda y sus respectivas juventudes, o sindicatos. Menos del 5 por ciento eran grupos de mujeres o de homosexuales, y otro tanto eran colectivos barriales. Las agrupaciones estudiantiles (17 por ciento) estaban en su mayoría ligadas a los partidos.
En 1998, en el Encuentro de Organizaciones Sociales el panorama es bien distinto: 24 de cada cien son agrupaciones estudiantiles autónomas, 19 por ciento son colectivos barriales, el 17 por ciento son medios alternativos, casi el 10 por ciento grupos culturales, y los demás son cooperativas, grupos de derechos humanos como HIJOS, de mujeres, de infancia y salud, desocupados y alguna agrupación sindical de base.
Este amplio abanico es el que realizó las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, que voltearon al gobierno de Fernando de la Rúa y abrieron espacios para la era kirchnerista. En una década, la cultura política en el mundo popular se modificó de forma radical. Una de las novedades es la capacidad para hacer de modo autónomo, sin depender del Estado ni de los partidos. Esa cultura inspiró a los trabajadores de La Nación a responder a la dirección de la empresa, sin que mediaran dirigentes políticos.
La primera fábrica recuperada nace en los 90. Entre 2003 y 2007 pasaron de un puñado a más de cien. Hoy son más de 350 gestionadas por sus obreros y empleados, pero lo más notable es que la mayoría fueron recuperadas entre 2007 y 2011, en el momento de mayor crecimiento de la economía, lo que evidencia que la gestión obrera se convirtió en sentido común de la cultura popular.
Desde 2007 se instalaron decenas de bachilleratos populares en los barrios y en algunas fábricas recuperadas, vinculados a movimientos sociales territoriales. En los 20 años posteriores al nacimiento de La Tribu y La Colifata, se crearon más de 4.000 radios comunitarias (muchas comerciales y religiosas), buena parte no regularizadas, que muestran el empuje de una sociedad organizada y movilizada.
Desde 2010, cuando la ocupación del Parque Indoamericano por miles de necesitados de vivienda, este movimiento se ha reactivado y renovado. Sólo en 2015, hubo 300 mil en la marchaNi una menos en junio en Buenos Aires; 65 mil en el 30° Encuentro de Mujeres en Mar del Plata, en octubre; y más de 20 mil en la 9ª Marcha de la Gorra contra la represión, en Córdoba.
Con este archipiélago tendrá que vérselas Macri. Una galaxia de islas y arrecifes que le van a dificultar la navegación, le impondrán cautela y tiempos distintos a los que desearía imponerle a su gobierno. Si las desafía, si las pretende aniquilar, debe pensar en una larga y profunda tradición que atraviesa la historia del país, desde la Semana Trágica de 1919 hasta el Cordobazo de 1969. Los argentinos de abajo acuñaron el concepto de pueblada, para nombrar una práctica convertida en recurso colectivo ante el autoritarismo

Fuente: Rebelión

























ETERNO CHICAGO



30 segundos, 16 disparos, 400 días: El asesinato de Laquan McDonald

Amy Goodman y Denis Moynihan
Democracy Now!

La noche del 20 de octubre de 2014, Laquan McDonald, un adolescente afroestadounidense de diecisiete años de edad de Chicago, iba caminando por la calle cuando dos patrulleros aceleraron en dirección a él. Algunos agentes se apresuraron a salir de los automóviles y al menos uno de ellos, Jason Van Dyke, abrió fuego. Laquan cayó al piso. Sus últimos y dolorosos instantes de vida fueron filmados por la cámara de un tercer patrullero que había llegado al lugar unos segundos antes. Laquan había comenzado a girar justo cuando recibió los disparos. Dos balas le impactaron en la espalda. Como puede observarse claramente en el video, las balas fueron disparadas directo a su cuerpo. Prueba de ello son las nubes de pólvora que se ven volar desde la acera mientras McDonald yace en el suelo. Esta semana, el mismo día en que el video fue dado a conocer a la opinión pública por orden judicial, se presentaron cargos por asesinato en primer grado contra el agente Van Dyke, 400 días después de haber matado a Laquan McDonald.
El escenario que declaró oficialmente el Departamento de Policía de Chicago (CPD) fue similar a tantos otros: el adolescente se encontraba armado con un cuchillo y arremetió contra el oficial Van Dyke y su compañero. Van Dyke, según sostiene la versión oficial, le disparó al muchacho con el único objetivo de defenderse a sí mismo y a su compañero de una agresión potencialmente mortal.
Medios de comunicación independientes lograron conseguir información que dio vuelta por completo ese escenario. Jamie Kalven es el fundador del Invisible Institute y es además un periodista independiente de Chicago. Kalven reveló el informe de la autopsia que muestra que Laquan McDonald recibió dieciséis impactos de bala e informó por primera vez acerca de la existencia de la grabación de video del tiroteo. Destacados medios de prensa procuraron obtener la grabación de video filmada por la cámara del patrullero en virtud de la Ley de Libertad de Información de Illinois, pero se les negó.
Brandon Smith es un galardonado periodista independiente radicado, como lo dice la biografía que figura en su blog, “donde sea que esté mi maleta”. Smith inició acciones legales contra el rechazo por parte del Departamento de Policía de Chicago de las solicitudes presentadas en virtud de la Ley de Libertad de Información ante el Tribunal del Condado de Cook. El juez Franklin Valderrama entendió en la causa y determinó que la ciudad debía hacer público el video antes del 25 de noviembre.
La filmación desmiente claramente la versión oficial. Justo un día antes de la fecha límite fijada para su divulgación, la fiscal estatal del Condado de Cook, Anita Alvarez, anunció que se imputarían cargos por asesinato en primer grado contra el agente Van Dyke. Pocas horas después, se dio a conocer el video públicamente.
Distintos ciudadanos han presentado entre diecisiete y veinte quejas contra el agente Van Dyke en el transcurso de sus catorce años de desempeño en el CPD por asuntos que van desde el uso excesivo de la fuerza y el uso indebido de armas hasta insultos racistas. Van Dyke nunca ha recibido medidas disciplinarias. Después del asesinato de Laquan McDonald y hasta esta semana, el agente Van Dyke no fue formalmente acusado de cometer delito alguno. En lugar de ello, continuó cobrando su sueldo y fue asignado a tareas administrativas hasta su arresto.
Ha trascendido ampliamente además que es posible que se hubieran destruido otras grabaciones de video. La policía ingresó a un restaurante Burger King cercano al lugar del asesinato poco después del tiroteo y pidió la contraseña para acceder al sistema de grabaciones de vigilancia. Los agentes se retiraron tres horas después. 86 minutos de filmaciones de vigilancia habían sido borrados. Según se supo más tarde, coincidían con la hora en que tuvo lugar el tiroteo. El gerente de distrito de Burger King, Jay Darshane, dijo a NBC: “No teníamos idea de que se iban a sentar a borrar los archivos. Me refiero a que nosotros simplemente intentábamos cooperar con la policía”.
Activistas han criticado especialmente al alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, que hizo un llamado a mantener la calma tras la divulgación del video. Charlene Carruthers, directora nacional de la organización Black Youth Project 100, me dijo en el noticiero de Democracy Now!: “La ciudad tiene intereses muy específicos en torno a lo que sucedió. Y temen por el mantenimiento de la paz en la ciudad. Pero lamentablemente es a la comunidad a la que se le está solicitando mantener la paz, no al Departamento de Policía de Chicago”.
El tiroteo tuvo lugar solo dos semanas antes de que Rahm Emanuel enfrentara una reñida contienda por la reelección. Varios meses después de haber sido reelecto, tras derrotar a un rival progresista, Chicago ofreció un acuerdo por cinco millones de dólares a la familia de Laquan McDonald, aún cuando la familia no había presentado demanda alguna.
Por otra parte, en Minneapolis, la indignación provocada por la muerte de otro joven afroestadounidense desarmado a manos de la policía suscitó una toma del espacio público frente al Departamento de Policía. Cientos de personas mantienen una vigilia pacífica en demanda de que los responsables rindan cuentas y de que se haga justicia para la víctima, Jamar Clark. La policía respondió a la vigilia con una demostración de fuerza paramilitar, con la clara intención de intimidar. El pasado miércoles, un agente fue fotografiado mientras vestía uniforme militar y apuntaba con su rifle a un manifestante que tenía las manos en alto. Resulta ser que el manifestante es el hijo del congresista de Minneapolis Keith Ellison, copresidente del Bloque Progresista del Congreso y primera persona de origen musulmán en integrar el Congreso en la historia del país.
Luego, en una impactante escalada, varios hombres blancos enmascarados fueron a la manifestación de protesta el lunes, abrieron fuego e hirieron a cinco activistas del movimiento Black Lives Matter en lo que se investiga como un crimen de odio. En respuesta, cerca de mil personas participaron de una manifestación en Minneapolis la noche del martes, la misma noche en que cientos de personas marcharon en Chicago contra la violencia policial.
A pesar de lo difícil de la situación, el congresista Keith Ellison, que se siente orgulloso de su hijo, tiene esperanzas: “Son cada vez más las diversas poblaciones que a lo largo y ancho del país tienen ansias de justicia y están demandando un trato justo. Debemos tener una sociedad más justa




La diplomacia de Hollande ha nacido muerta

              Forjar una “gran y única coalición” contra el Estado Islámico

 

No es la coalición, sino la tensión entre potencias lo que tiene futuro en Siria

Rafael Poch

La Vanguardia

El Presidente francés, François Hollande, despliega estos días una enorme actividad encaminada a forjar esa “gran y única coalición” contra el Estado Islámico que los bárbaros atentados de París le han inspirado. El lunes recibió a David Cameron en París, el martes se encontró con Obama en Washington, ayer cenó con Merkel en el Elíseo y hoy recibe a Matteo Renzi antes de salir para Moscú a entrevistarse con Vladimir Putin. Esta actividad será inútil.

El motivo es que tal ofensiva no tiene la menor posibilidad ni intención de abordar el principal problema del momento: el sostén al enemigo declarado por parte de los Estados amigos del Golfo y de potencias de la OTAN, particularmente Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Turquía. La propia OTAN, como tal, está mucho más preocupada por los “avances” rusos -los insólitos desafíos militares de Moscú, primero en Ucrania y ahora en Siria- que por el Estado Islámico que militarmente no es gran cosa.

El viernes, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad la resolución francesa que llama a “redoblar y coordinar esfuerzos para prevenir y suprimir los actos terroristas cometidos por el Estado Islámico así como el Frente Al Nusra y los demás individuos, grupos, proyectos y entidades asociados con Al Qaeda y otros grupos terroristas”. Esa voluntad nace muerta mientras no se ponga orden en la coalición occidental. Y el problema es que eso no puede hacerse sin desestabilizar toda la geopolítica de occidente en la primera región energética del mundo.

En Siria hay tres fuerzas que combaten al espectro señalado por la resolución de la ONU: el régimen de Asad, dictatorial y sanguinario, los rebeldes kurdos y la aviación rusa. Las potencias occidentales y sus amigos del Golfo son hostiles a los tres; el cambio de régimen en Damasco ha sido hasta ahora la prioridad occidental, los rebeldes kurdos son bombardeados por Turquía, y el derribo del avión ruso y los apoyos que ha recibido en Bruselas y Washington, hablan por si solo. Y eso en la hipótesis más optimista de que no hubiera un acuerdo previo de Turquía con la OTAN respecto al derribo del avión.

Para quienes definen la estrategia belicista en Bruselas y Washington -que son los mismos- que Rusia se haya metido en el avispero sirio y que el ejercito de Asad avance posiciones gracias a ello, es mucho peor que el Estado Islámico. Respecto a Turquía y los amigos del Golfo, basta con echar un vistazo al documentado informe de Nafeez Ahmed, un conocido periodista británico de The Guardian, para comprender el alcance de la broma.

Turquía ha proporcionado miles de pasaportes falsos al Estado Islámico, incluido a sus brigadistas europeos que entran y salen de la UE como Pedro por su casa, como se ha demostrado trágicamente en París. Turquía ha permitido el tránsito de columnas islamistas por su territorio para atacar a los kurdos en la ciudad siria de Serekaniye, informó el año pasado Newsweek. “Comandantes del Estado islámico nos decían que no temiéramos nada porque había una plena cooperación con los turcos”, explicó un técnico de esa organización citado por el semanario. En los tribunales y diarios turcos, son abrumadoras las pruebas y testimonios de esa complicidad, tanto en tráfico de armas, como de personas y de petróleo a lo largo de la frontera. El periodista Ahu Ozyurt del diario Hurriyet ha explicado su “conmoción” al conocer los sentimientos pro Estado Islámico de los “pesos pesados del AKP -el partido de Erdogan- en Ankara. “Son como nosotros, luchando contra siete grandes potencias en la guerra de independencia”, señalaba uno de ellos. “Prefiero tener al Estado Islámico de vecino que no al PKK”, el partido kurdo, decía otro, citado en el mencionado informe de Nafeez Ahmed.

Mientras las modernas armas antitanque occidentales y la financiación llegan al Estado Islámico y otras franquicias integristas a través de los amigos del Golfo, y mientras el petróleo y las personas circulan a través de la frontera turca, en Occidente se asombran por la resistencia y la expansión del proclamado enemigo, cuya logística y economía cuenta con complicidades tan flagrantes como inconfesables. En el Bundestag la vicepresidenta Claudia Roth, una partidaria de las “intervenciones militares humanitarias” se asombra de que la OTAN haya consentido a Turquía el entrenamiento y la transferencia de armas para los guerrilleros integristas. Cuando en septiembre del año pasado, en la comisión militar del Senado de Estados Unidos se le preguntó al entonces militar número uno del país si algún Estado árabe “aceptaba” al Estado Islámico, la respuesta del General Martin Dempsey, presidente del Estado Mayor Conjunto, fue meridiana: “conozco a grandes Estados árabes que lo financian”.

El martes en Washington Hollande propuso a Barack Obama que se selle la frontera turco-siria, un propósito elemental dada la situación, pero el Presidente de Estados Unidos no estuvo nada receptivo al respecto. Su mensaje general, además de defender el derribo del avión ruso, fue que Rusia no puede ser un “socio fiable” mientras apoye a Bashar el Asad.

“Detrás de la idea de una “gran y única coalición” contra el Estado Islámico que Hollande abrazó en su marcial discurso de Versalles del día 16, “está la voluntad de los rusos de primar sobre los americanos en Europa y dividir a la OTAN”, advierte un experto americano en declaraciones a Le Figaro. La lógica de bloque, de hacer pagar caro a Moscú su desafío militar -en Ucrania y en Siria- pesa en Washington mucho más que cualquier veleidad de coalición. Ante estas señales el propio Hollande vacila. Su visita de hoy a Moscú, significativamente la última de la serie, no aportará nada.

Sin sus amigos, sus cómplices y sus flujos, en y desde Turquía, Arabia Saudita y Qatar, el Estado Islámico no tendría gran cosa que hacer. El problema de la OTAN es que no puede actuar de verdad contra el Estado Islámico sin fortalecer a Asad y a los rusos, lo que aún incrementa más la ambigüedad.

Un estudio de la Rand Corporation de Estados Unidos, institución estrechamente vinculada al complejo militar-industrial, evocaba en 2008 así el nudo de la aparente incongruencia: tras evocar la “fuerte dependencia” que las economías de los países industrializados tienen del petróleo de Oriente Medio, concluía que, “Estados Unidos tiene motivos para mantener la estabilidad y buenas relaciones” con esos países. Naturalmente, siempre y cuando estén en el cuadro de la geopolítica occidental.

No era el caso de Siria, que se alineó con un proyecto energético ruso-iraní, negándose a firmar en 2009 el proyecto de oleoducto para llevar crudo saudí hasta Turquía. En lugar de eso Asad firmó en 2011 un acuerdo de 10.000 millones para otro oleoducto desde Irán-Iraq hasta el Mediterráneo (es decir hasta la Unión Europea), vía Siria, con participación de Gazprom el gran consorcio energético ruso. Eso eran palabras mayores que invitaban a Europa hacia una mayor autonomía internacional, algo a evitar. Hoy el acuerdo nuclear de Occidente con Irán abre de par en par la puerta a ese proyecto.

Fue entonces, en 2011, cuando empezaron los problemas para Asad. 250.000 muertos después, todos bombardean un país que ya ha dejado de existir, generando ese tipo de desolación material que es el caldo de cultivo para nuevos y futuros monstruos.

Las víctimas de París son inseparables del más de millón de muertos que se ha cobrado hasta ahora la desastrosa serie de guerras emprendidas después del 11-S neoyorkino.“Formamos parte del terrorismo porque en Oriente Medio vendemos armas y libramos guerras petroleras y gasísticas”, dice Oskar Lafontaine. “Hasta que los Obama, Merkel y Hollande no comprendan que las madres de Afganistán, Iraq, Siria, Yemen, y de todos los lugares en los que la “comunidad de valores Occidental” promueve guerras, lloran a sus hijos igual que las de París, no estaremos en situación de luchar contra el terrorismo”, dice Lafontaine.

“La causa del terrorismo está en las guerras entre potencias para controlar una zona del mundo en la que se produce una riqueza inmensa », dijo ayer Jean-Luc Mélenchon en el Parlamento Europeo.

Así que, de momento, no va a ser la coalición de Hollande contra el Estado Islámico, sino la tensión entre potencias animada por el Imperio del Caos, lo que tiene un buen futuro en Siria. Hasta el próximo desastre.

Fuente original: http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch

Unos de bolos, y otros en casa de Bertín

 
rivera y iglesias zonrien juntos

¿Se imaginan ustedes un panorama político en el que los dos líderes más votados fueran Iglesias yRivera? Se imaginan un parlamento con el PP y el PSOE como fuerzas residuales y una nueva hegemonía protagonizada por Ciudadanos y Podemos? ¿Cómo actuarían el PP y el PSOE tras un castigo en las urnas que los acabara convirtiendo en fuerzas residuales? No sería mala cura de humildad, ¿verdad?
Tras el éxito de público obtenido por el debate de este viernes entre Rivera e Iglesias en la Universidad Carlos III de Madrid (1.500 personas), y tras el récord de audiencia que consiguió “Salvados” cuando los enfrentó en la Sexta, la conclusión es que la foto mola, y que lo que transmiten los asistentes a este tipo de actos es la ilusión de que el vuelco se puede producir. Porque, descartados los dos barandas actuales del bipartidismo, ¿con quiénes cuentan en el PSOE o el PP que, discrepando como discrepan Rivera e Iglesias, transmitan cuando se enfrentan esa sensación de normalidad, de frescura, de novedad, de interés por lo que dicen? ¿Con Susana Díaz, con Pablo Casado? ¡Amos, anda!
¿Se imaginan a Iglesias gobernando y a Rivera dándole la vara en la oposición? O viceversa: ¿Rivera gobernando e Iglesias metiéndole caña mientras Sánchez y Rajoy chupan banquillo en el Grupo Mixto? No está siendo mal formato el debate Iglesias-Rivera en esta precampaña del 20-D. Yo quitaría ya los atriles y las sillas vacías, lo patentaría y me iría de gira por todo el país. ¡Pedazo de campaña sería! Sin mítines, discutiendo a pelo cada día en una ciudad distinta. Lo petarían. Que Sánchez y Rajoy se vayan de bolos juntos  a ver qué hacen. A ver quién llena y quién no. A ver cuál de los dos formatos convoca más público en los auditorios y levanta más audiencias en las teles.
pablo y alberto pulsoNo, no se atreverá el bipartidismo a librar esa apuesta. Se encerrarán en la casa de Bertín, manda narices, y a la hora de debatir jugarán a pelearse los dos solitos y juntitos en tve. Con las preguntas pactadas y sin hacerse sangre, encorsetados por bloques, sin espontaneidad alguna y pactando los segundos de intervención de cada uno, los turnos de palabra y hasta la temperatura del aire acondicionado. Frente a la frescura con la que debaten Iglesias y Rivera, lo de Rajoy y Sánchez no tiene color.
Parece claro ya que las caras, los nombres y la manera de enfrentarse a la actividad política pueden ser distintas, nuevas, diferentes. Cuando los líderes de Ciudadanos y Podemos, tan antagónicos ellos en sus ideas y en la manera de entender la vida, aparecen juntos en un escenario y se ponen verdes, por lo general la ciudadanía pone en valor la posibilidad que tienen, por primera vez en la historia reciente, de disfrutar con esta hasta ahora inédita manera de encarar el ejercicio de la política. Dos treintañeros que son capaces de llenar enormes recintos para hablar… ¡de política!
Dos treintañeros que nos están haciendo soñar que el cambio es posible. Y no queremos soñarlo más. Queremos que se haga realidad. Queremos que nuevos estilos y nuevas actitudes acaben imponiéndose. No es un asunto cosmético, aunque nos temamos que al final acaben siendo los mismos perros con distintos collares. Pero estamos en ese momento justo en el que existe una oportunidad irrepetible para jubilar no solo caras y nombres sinos modos antipáticos y trasnochados de entender el oficio político.
No sé cuánto tardarán Rivera e Iglesias en defraudarnos y hacernos pensar que son más de lo mismo. Probablemente poco, pero me da igual. Quiero caras, modos, estilos y maneras distintas. Ahora o nunca. Y si no me gustan, a la próxima los echamos y punto, Pero nos habremos dado el gustazo de probar. Insisto: el bipartidismo necesita esa cura de humildad y los ciudadanos esa alegría. Que pp y psoe muerdan el polvo y busquen la manera de reinventarse. Si es que son capaces.




viernes, 27 de noviembre de 2015

Nueva denuncia sobre implicación de Bilal Erdogan en el tráfico de petróleo con el Emirato Islámico

 

La cadena rusa LifeNews informó este miércoles que el petróleo robado del Emirato Islámico, que transita desde Siria hacia Turquía en camiones-cisterna pertenecientes a Bilal Erdogan, el hijo del presidente turco, puede ser la verdadera causa del derribo del bombardero ruso en el norte de Siria.

«Turquía está interfiriendo deliberadamente en la operación militar rusa en Siria, donde el Emirato Islámico transportaba crudo barato a Ankara», según la cadena rusa LifeNews.

Tras acusar a Bilal Erdogan —vinculado con el Emirato Islámico— de controlar los flujos del petróleo sirio a Turquía, la cadena añade que los ataques aéreos de Rusia contra los camiones-cisterna del grupo terrorista han enfurecido a las autoridades turcas.

El analista político del Fondo Nacional de Seguridad Energética de Rusia Igor Yushkov ha dicho que la operación antiterrorista de Moscú en Siria está obstaculizando gravemente el contrabando de petróleo hacia Turquía.

El primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, ha destacado que Ankara le hizo un favor a los yihadistas al derribar el Su-24 en base al interés económico por el crudo robado en Siria y enviado a Turquía.

El ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, informó recientemente que los terroristas del Emirato Islámicoque en Siria están perdiendo diariamente medio millón de dólares a causa de las operaciones aéreas rusas.

RED VOLTAIRE | 26 DE NOVIEMBRE DE 2015

¿Por qué no existe el salario decente en España?

 

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

El “salario mínimo” establece una norma que instruye a los agentes sociales que mantengan un nivel mínimo salarial por debajo del cual no se permite reducir el salario. Fue, en realidad, una gran conquista del movimiento sindical y contribuyó en gran medida a reducir la pobreza. La aplicación de las políticas neoliberales por gran parte de los partidos liberales y socioliberales gobernantes en Europa (incluida España) ha tenido como consecuencia un gran descenso del salario mínimo y de su impacto corrector de la pobreza. Una medida aplicada por varios de estos gobiernos, incluidos los españoles, ha sido desligar las variaciones del salario mínimo del aumento de la inflación, lo cual ha deteriorado todavía más su capacidad adquisitiva y su habilidad de prevenir la pobreza.

Esta y otras medidas han mostrado las grandes insuficiencias del salario mínimo, lo cual explica que haya aparecido un movimiento en varios países exigiendo no ya el salario mínimo, sino el “salario decente” (o en inglés, “living wage”) necesario para garantizar una vida digna, que es más que salirse de la pobreza. Salario decente es el nivel de ingresos netos (es decir, después de pagar impuestos y otras tasas), derivados del trabajo realizado durante un periodo de tiempo (que no puede sobrepasar las 48 horas por semana), que permita a las personas tener sus necesidades básicas cubiertas y atendidas, tales como vivienda, energía, nutrición, vestimenta, atención sanitaria, educación, agua potable, escuelas de infancia y transporte para una familia de cuatro personas, recibiendo además una cantidad adicional para gastos discrecionales equivalente al 10% del coste de las necesidades básicas citadas en este párrafo.

El movimiento internacional por un salario decente

Este movimiento a favor del salario decente se ha ido extendiendo a lo largo de los países a los dos lados del Atlántico Norte. El 27 de octubre de este año, 140 personas de varios países procedentes de movimientos sindicales y sociales, académicos y también representantes políticos y de asociaciones no gubernamentales, se reunieron en el Consejo Económico y Social de los Países Bajos para, entre otras cosas, pedirle a la OCDE, que es una coalición de 34 países fundada en 1961 (que, en teoría, tiene como objetivo “promover el bienestar económico y social de la población alrededor del mundo”), que se tome en serio tal mandato y exija como condición de buen gobierno que las empresas transnacionales paguen salarios decentes a sus trabajadores, resolución que, como muchas otras que podrían haber mejorado el bienestar de la población, ha sido ignorada en las intervenciones de la OCDE.

El continuo argumento que se utiliza por parte de las derechas y del mundo empresarial para no responder a esta petición es que tal aumento de los salarios disminuiría la competitividad de las empresas. Pero el mundo de las grandes empresas ha visto crecer sus beneficios espectacularmente durante estos últimos años. Podrían haber subido, por lo tanto, los salarios, sin aumentar el precio de los productos, a costa del descenso de los beneficios. Ninguna consideró esta posibilidad. Por cierto, una de las empresas que paga peor a sus trabajadores es precisamente la empresa Apple, que consigue unos beneficios muy elevados como consecuencia de unos salarios miserables y de ahorrar el pago de impuestos en paraísos fiscales (ver Can the Electronics Industry Provide a Living Wage? Not While Corporations Set the Rules, de Nicki Lisa Cole, Truthout, 30.10.15).

La urgente necesidad de conseguir el salario decente

Pero estas apelaciones a las empresas tienen sus limitaciones. De ahí que los defensores del salario decente estén presionando a los gobiernos para que estos no contraten a ninguna empresa que no pague salarios decentes. Esta medida tendría un gran impacto, pues en cualquier país el Estado es el mayor contratante de empleo. ¿Por qué no está ocurriendo esto en España? Y la respuesta es muy fácil de ver: porque el mundo empresarial y de las grandes empresas tiene mucho más poder mediático y político que el mundo del trabajo. Así de claro. Es este enorme desequilibrio el que es responsable de que se hayan estado llevando a cabo, por parte de los gobiernos de tendencia conservadora y liberal, políticas públicas (como la reforma laboral en España) que han tenido un impacto sumamente negativo, pues al reducirse los salarios (que era el objetivo de tales reformas) ha disminuido la demanda doméstica, una de las mayores causas de la Gran Recesión económica. Como suele pasar estos días, la enorme evidencia científica que avala esta interpretación de las causas de la Gran Recesión ha forzado a instituciones internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), a reconocer su error, cuando por muchos años han estado presionando a los gobiernos para que redujeran los salarios. El establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) continúa estancado en esta visión neoliberal, promovida en los medios. La televisión pública catalana, TV3, por ejemplo, ha estado promoviendo el neoliberalismo en un programa, Economia en colors, que es una burda y vulgar justificación de las políticas que han llevado al desastre, atribuyendo el éxito empresarial a la actitud innovadora de las grandes compañías, como McDonalds, sin citar que gran parte de este supuesto éxito se debe a los salarios misérrimos y a la explotación laboral practicada por tales compañías. McDonalds es un ejemplo de ello.

Existe un enorme retraso en la cultura económica y financiera en España que es responsable de que no se estén tomando las medidas que un gran número de economistas tan conocidos como Paul Krugman, Thomas Piketty, Joseph Stiglitz o Mark Weisbrot han estado proponiendo a nivel internacional por bastante tiempo. Aquí, en España, continuamos todavía con los lumbreras mediáticos, que a través de fundaciones como Fedea, financiadas por el IBEX-35, continúan con su dogma, basado más en la fe que no en la evidencia científica. Y así nos va.

Fuente: Público.es

UN CAMBIO DE HEGEMONÍAS



                                            CAZA RUSO DE 6ª GENERACIÓN




Las puntadas de Putin desde Medio Oriente

Humberto Trómpiz Valles
Rebelión

La decisión del gobierno mundial de capital de apoderarse de los recursos naturales del planeta, vía la acumulación por desposesión, como fórmula para redireccionear la alicaída tasa de ganancia, ha vuelto a reeditar, la guerra fría, fenómeno histórico que se creía desaparecido una vez concretado el apagón del Socialismo Real. Desde finales de la centuria pasada el imperialismo occidental ha instrumentalizado a la OTAN como su herramienta fundamental para recolonizar todos aquellos territorios ricos en materias primas. Frente a esta embestida del capital occidental, tanto Rusia como China en un primer momento miraron para otro lado, cuando esta política se llevó a cabo en Irak y Libia. Sin embargo, en la medida que la economía china fue alcanzando tasas de crecimiento astronómicamente altas y la federación rusa se recomponía en lo interno, el viejo concepto del LEBENSRAUM (espacio vital), creado por los intelectuales del nacismo alemán, brotó en todo su extensión, pues, el capital chino como el ruso también son imperialista y necesitan recursos naturales, sobre todo, los recursos petroleros de todo el orbe. De esta manera, la aspiración yanqui de establecer un mundo unipolar hegemonizado por los Estados Unidos se topó con dos poderosos contrincantes, decididos a no darle tregua en la consecución de las riquezas naturales y mercados para sus excedentes exportables. Así, la vieja contradicción interimperialistas que llevó a la humanidad del siglo XX, a sufrir lo horrores de dos guerras mundiales se encuentra rediviva en el Medio Oriente.
El enfrentamiento entre los países de la OTAN y el bloque euroasiático tiene la particularidad de que Rusia y su presidente Putin, emerge como la gran contrincante militar de occidente, quedando China en la trastienda, pero horadando económicamente el imperio del dólar. Sin embargo, desde que Rusia tomó la decisión de intervenir militarmente en Siria, para enfrentar el terror del Ejército Islámico y sostener al presidente Bashar al-Asad, el dirigente Putin se ha anotado una serie de éxitos o puntadas en lo político, geopolíticas y económicas que lo encumbran como el máximo líder del acontecer político mundial en los días que corren. Hasta el presente las más descollantes puntadas del líder ruso obtenidas con su intervención militar en Siria son las siguientes:
1.- Trazarle una raya a la OTAN e indicarle a USA que Rusia va por una recomposición geopolítica del Oriente Medio. Su omisión en el caso Libia quedó atrás.
2.- Probar su armamento militar de última generación y mostrar su poder de fuego a las mentes guerreristas de occidente.
3.- Desenmascarar la hipocresía de USA en su lucha contra el terrorismo y mostrarla como gran aliada y fomentadora del terrorismo mundial. Ahora está más claro nunca que AL QAEDA y el ISIS fueron creaciones de occidente para desestabilizar gobierno nacionalista o progresistas.
4.- Arrancarle a USA las banderas del antiterrorismo y de los derechos humanos que venían siendo utilizadas por el imperio como excusa para recolonizar el planeta.
5.- Demostrarle al mundo que el Ejército Islámico piratea el petróleo de los territorios invadidos y se lo vende a occidente a precio de gallina flaca: 20 dólares por barril. De esta manera Putin emerge como el protector de la OPEP.
6.- La recuperación de los precios petroleros más el encumbramiento del yuan y por ende, de la economía china, determinará una prolongación de la crisis del capital occidental y fracturas profundas dentro del bloque de la OTAN. La Unión Europea también comienza a hacerle carantoñas al bloque euroasiático, liderizado por Putin y el mandatario chino.
7.- Indicarle a los BRICS que su colaboración económica puede evolucionar hacia una entente militar, como escudo frente a la voracidad imperial de occidente.
8.- Dada la gran dependencia de Europa Occidental de los hidrocarburos rusos, es indiscutible que la protección de Putin a la producción petrolera del Medio Oriente, vía la eliminación del ISIS, redundará en una mejoría de los precios petroleros, profundizará la dependencia occidental del petróleo ruso y beneficiará los ingresos rentísticos de la federación rusa.
9.- El apoyo militar a Siria también ha servido para que los aliados eternos de USA en el Medio Oriente (petromonarquìas), vean en Putin un apoyo frente a los desmanes del ISIS. Por Moscú ha empezado el peregrinaje de cancilleres de estas petromonarquìas.
10.- La política antiterrorista y el apoyo a la estabilización de los gobiernos legítimamente constituidos del Medio Oriente, ha acercado a Putin a las posiciones políticas del otro gran líder del momento actual: el papa Francisco. Estos dos personajes son los verdaderos pesos pesados de la política mundial.
11.- Por último, Putin ha dejado en claro con su intervención en Siria, que las relaciones entre naciones deben seguir rigiéndose por el derecho internacional, cuestión que estaba en entredicho por las invasiones ilegales del imperialismo yanqui, cuando éste puso a un lado los organismos multilaterales, en la resolución de controversias entre estados. Los falsos positivos de los países de la OTAN para invadir países díscolos con el imperio, resultan ahora más evidentes que nunca


jueves, 26 de noviembre de 2015

Vuestras guerras, nuestros muertos

 

 

Víctor Sampedro
Catedrático de Comunicación Política

Ese fue uno de los lemas de las calles el 13M de 2004, tras los atentados en los trenes de cercanías de Madrid. Era jornada de reflexión electoral y lascibermultitudes denunciaron el colapso del sistema político-informativo. Los partidos y medios de comunicación fueron incapaces de despejar la autoría del mayor atentado yihadista en Europa, no superado en víctimas por los de París. Nadie rechazó de plano la imputación de la autoría a ETA, hecha por Aznar y sus ministros. Ni una sola prueba la confirmaba. Tampoco en los siguientes años que se mantuvo una teoría de la conspiración, alimentada por periodistas inmundos, ya denunciados en este blog. Y cuyos compañeros y asociaciones profesionales fueron incapaces de desenmascarar y expulsar del gremio. Cumplían una función: crear un clima de crispación, de enfrentamiento retórico (sólo eso, retórico) entre el PP y el PSOE, para refirmar su duopolio del campo político.

Los dos albaceas del régimen del 78 y sus aliados mediáticos han intentado siempre expulsar de la liga antiterrorista a los partidos más pequeños, más periféricos y menos ortodoxos. Lo lograron frente a ETA y pretendían hacer lo mismo con el Pacto Antiyadhista, firmado en febrero. Tras los atentados de París, A. Rivera corrió a suscribirlo. El PSOE, PP y Cs casi resucitaron el trío de las Azores en versión patria, siguiendo el guión preestablecido. Primero pactan un acuerdo, ocupan la primera fila y luego “invitan” a firmar al resto. Cuidado: terrorista (o amigo de) quien no rubrique el tono y el contenido. Entonces contra ETA y ahora con Al Qaeda, hay que continuar en guerra, hacerla permanente, contra todos, todo el tiempo y en todo lugar. Porque todos los terrorismos son iguales. Diferenciarlos equivale a justificar alguno como mejor o menos malo. Frente al Mal no caben matices ni prevenciones, ni intelectuales ni jurídicas.

Es el mensaje de la guerra, cuya primera víctima es la verdad. Algo que los periodistas honestos reconocen, ante los apagones informativos sobre los procesos policiales y las acciones bélicas en curso. Pero el resultado final no es otro que la pseudocracia: el imperio de la mentira. El antiterrorismo niega el debate racional sobre lo ocurrido y sus causas. Suspende derechos civiles básicos. Y supone la victoria de los totalitarios sobre la democracia: “el antiterrorismo acaba equiparándose a lo que dice combatir, pierde el prefijo. Un terrorista no distingue responsabilidades. Mata civiles o empleados públicos, dejando a salvo a los jerarcas. Los terroristas ajustician a los ciudadanos de a pie y los antiterroristas, a los que se ponen en pie”. Precisemos, a los que se ponen en pie y caminan juntos.

La suspensión de los derechos de reunión y manifestación en Francia señalan (más allá de preocupación por la seguridad y el orden públicos) a unos gobernantes incapaces de garantizar el marco mínimo de derechos democráticos y a una ciudadanía inhabilitada para ejercerlos.

Siete años después de 2004 en España, otra jornada de reflexión electoral era interrumpida por las multitudes convocadas en la Red. El 15M de 2011 fue la expresión de una ciudadanía que había alcanzado la mayoría de edad. Y, por tanto, se reinvindicaba sujeto político y comunicativo de pleno derecho. El fantasma de ETA ya no podía ser enarbolado por nadie, ni siquiera por sus hooligans más zombies. La multitud reclamaba en las plazas una Democracia REAL. Denunciaba la ruptura del pacto social (políticas de austeridad) y la crisis institucional (degradación y corrupción). La ciudadanía, de forma masiva y transversal, se negaba a que los políticos y periodistas les tratasen como mercancías: votos y audiencias. Aquel 15M transformó el No a la Guerra y el 13Men “no en nuestro nombre”. Dirigido a quienes desde entonces practican la guerra económica contra las clases populares y una democracia de baja intensidad. Y ahora declaran la guerra al Terror.

El pueblo que se reconoce víctima, identificándose con las que no tienen banderas ni uniformes, ni otro credo que el de los Derechos Humanos, retoma voz y autonomía, capacidad propia de convocarse y movilizarse. El lema es el mismo,vuestras guerras, nuestros muertos. Rechazando de plano, el papel que nos han propuesto jugar los partidos y medios hegemónicos. Recapitulemos el torbellino de imágenes con el que nos ha bombardeado.

A quienes salieron de un estadio amenazado con estallar por los aires se les propuso volver a entrar y entonar la Marsellesa (aunque fuese a distancia) con los hooligans de una Francia y una Inglaterra unidas por la guerra al terror. ¿Qué tipo de sociedad se nos propone desde ese tanatorio deportivo y con esa forma de luto? La sociedad del espectáculo, para quienes jalean los colores de una camiseta, vestida por jugadores (la mayoría extranjeros) con contratos que se saldan en paraísos fiscales. Acaparadores para los aficionados de triunfos que no les pertenecen. Sin otra patria que el dinero, ni otra frontera que la taquilla del estadio. Como los soldados mercenarios, combaten a sueldo o a cambio de un pasaporte, en nombre de la paz.

Se nos ofrecen los papeles propios de una sociedad del espectáculo y de mercado. Se suplanta la visibilidad e identidad de las víctimas, relegándolas al papel de invitados de piedra, emocionados y expectantes. Espectadores, primero, de la solidaria guerra del deporte y, luego de la “real”: la policial y la militar. Nos quieren aplaudiendo goles, detenciones y bombardeos; sin sentirnos víctimas colaterales, sin heridas en nuestros cuerpos y libertades.

El militarismo deportivo de quienes ya no hacen la guerra y creen costearla sólo con sus impuestos proclama que basta con pagar, ver y consumir para representar nuestros valores frente a la barbarie. Quien no guste del fútbol, debe salir a beber champán a las terrazas; otro territorio público, pero privatizado y mercantilizado. Y, si alguien no prueba el alcohol, resultará ser árabe, musulmán y/o yihadista; que vendrían a ser lo mismo, porque no prueban gota que no sea de sangre.

Y, si en lugar de cantar la Marsellesa, alguien propone ponerla en práctica en una plaza, ejerciendo la libertad, practicando la igualdad y la fraternidad… ¡Quieto, parado! Frente a la televisión. Si no contra la pared. ¿Qué necesidad tiene de ponerse en peligro y de paso a todos nosotros? Prohibimos manifestarse contra el cambio climático; porque, al contrario que la Yihad Islámica en armas, el calentamiento global aún no está contrastado científicamente y menos aún que amenace nuestra vida en el planeta. Las manifestaciones que no sean de hooligans en un estadio o de consumidores en los centros comerciales han dejado de definirnos como sociedad. Los dirigentes se reunirán blindados. Y a puerta cerrada tomarán decisiones trascendentales para atajar el problema climático, si es que resulta ser tal. Nunca tan clara había sido la inversión de prioridades en la agenda política, la manipulación del concepto de seguridad, ni el monopolio que las elites ejercen sobre ella.

Quienes entonan de nuevo No a la Guerra en campaña electoral han visto algo más en las pantallas. Una escena muy reveladora. El Presidente de la República francesa abandonaba el estadio de fútbol al primer aviso de bomba. Dejando a todos los demás detrás. Las mujeres y los niños, los últimos. Quienes presumen de capitanear la democracias y los mercados hace tiempo que son los primeros en abandonar el barco común (véanse sus juegos en bolsa antes del desplome). Y sacan buen provecho, antes y después. Dictan políticas de austeridad, de urgencia e inevitables, que luego incumplen como ha hecho Hollande respecto al déficit presupuestario. No cumplirá las limitaciones impuestas por el BCE, porque así lo exigen los ministerios de Defensa e Interior (fundidos en el antiterrorismo). No los de Trabajo y Cultura, que podrían evitar que surgieran más yihadistas entre nosotros y ayudarnos a honrar a sus víctimas (que, sobre todo, son árabes y musulmanas) como propias. Las bombas de Bagdag cayeron en Madrid, se decía el 13M en las calles. Y se volverá a repetir en la manifestación convocada para este sábado.

La mecha, la chispa, la llama

 
El derribo de un avión de combate ruso que, según Ankara, había penetrado en el espacio aéreo turco, ha sido la chispa en la mecha de los designios contrapuestos de dos países cuyos líderes —Erdogan y Putin— comparten la nostalgia por imperios perdidos y un carácter autoritario que impide dar por seguro que, de aquí en adelante, será solo el cálculo, y no las tripas, lo que determine sus decisiones.
Mecha, chispa y llama.
La mecha consiste en la delicada situación que implican los bombardeos rusos en una zona donde la política del zar y el sultán chocan frontalmente y en la que el peculiar trazado fronterizo hace entender lo fácil que puede ser violarla por error.
La chispa —ya se ha dicho— ha sido el incidente aéreo, el más grave desde 1952 en el que se han visto envueltos un país de la OTAN y otro de la antigua Unión Soviética, de la que Rusia pretende ser heredero universal.
La llama, por fortuna, aún no ha prendido, pero ahora es mucho más probable que lo haga. Erdogan y Putin han optado de momento por la prudencia, pero dando ambos a entender que si hechos similares vuelven a presentarse, su reacción será enérgica (léase explosiva). El presidente turco ha dicho que, aunque lamenta lo ocurrido, está dispuesto a defender a toda costa su territorio. El ruso, por su parte, ha anunciado que, a partir de ahora, sus bombarderos irán escoltados por cazas, lo que implica que les defenderán ante cualquier agresión.
La causa de ambos debería ser la misma: derrotar a la amenaza existencial que supone el Estado Islámico. Algo en lo que, en teoría, están de acuerdo. Y no solo ellos, sino también Estados Unidos, Francia, Irán y Arabia Saudí, por citar a los actores principales. No tendría , por tanto, que ser imposible que todos alcanzasen un acuerdo sobre la estrategia a seguir por el único procedimiento posible cuando los objetivos no son del todo coincidentes: cediendo en lo menor para hacer posible lo mayor. En la práctica, sin embargo, resulta mucho más difícil y, a veces, se diría que imposible. Porque hay varias agendas que chocan a la hora de tratar una cuestión crucial: la continuidad en el poder del presidente sirio, Bachar el Asad, un aliado irrenunciable para Moscú y Teherán, pero un enemigo al que hay que derrocar para Washington, París o Ankara.
El derribo del Sujoi convierte en escaparate de esas diferencias a una frontera que se revela como un punto incandescente, un nuevo foco de tensión que añadir a una guerra que, además de los frentes de Siria e Irak, ya había reforzado su dimensión internacional tras los recientes atentados terroristas en París, Mali y Túnez.
Si Putin defiende a Asad –y combate a su oposición moderada, tanto o más que a la yihadista- es porque constituye su mejor garantía de mantener o recuperar su influencia en la región, donde tiene una importante base militar. Un fin tan comprensible como el de Obama para defender la defenestración del presidente sirio, que pasa por mantenerse como el principal actor externo más allá de su alianza estratégica con Israel y de sus relaciones privilegiadas con Egipto y Arabia Saudí. Un nexo, sobre todo con la monarquía petrolera, en el origen de muchas de las desgracias que afligen hoy a Oriente Próximo, que entra en abierta contradicción con el objetivo declarado de combatir las raíces del conflicto.
En cuanto a Turquía, tiene sus propios objetivos, como impedir que la guerrilla del PKK consolide santuarios al otro lado de sus fronteras con Siria e Irak e impedir que se constituya allí un Estado kurdo, inspirador de la fiebre separatista en el sureste del país. Por no hablar de la decisión de Ankara de crear mediante la acción militar una zona de seguridad para evitar incursiones en su territorio, y de proteger a la población turcomana allí establecida, germen de uno de los grupos que combaten a Asad y que se ha convertido en blanco de las bombas rusas. Esta agenda turca parece estar por delante de la necesidad de combatir al EI, aunque se den facilidades a Estados Unidos para que lo haga desde su territorio, permitiendo a sus aviones que utilicen la base de Incirlik.
Pasmoso: dos países clave en dos coaliciones antiyihadistas —que deberían ser una— y que, antes que comprometerse contra el enemigo común, libran su propia guerra, que ya ha dejado de ser totalmente fría y que implica que no todos sus enemigos son comunes.
La mentira ha sido siempre un arma de guerra. Por eso, será difícil saber alguna vez si el Sujoi violó o no la frontera. Incluso de ser cierta la versión de Ankara, aterra pensar que el hecho de que penetrase durante unos segundos el territorio turco se considerase motivo suficiente para el derribo de un avión de un poderoso país, heredero de un imperio que compitió un día con el otomano, pero con el que hoy se mantienen amistosas relaciones diplomáticas y muy estrechas comerciales.
Cuesta creer que se tratase de una decisión premeditada, fruto de una política preestablecida por Erdogan. Sin embargo, de haber sido el incidente resultado de una concatenación de errores personales —de los pilotos implicados o de sus mandos inmediatos— lo lógico habría sido que ambas partes los hubieran asumido como tales, en lugar de recurrir a una retórica casi belicista que hará mucho más difícil responder a una situación similar en el futuro, es decir, evitar que otra chispa se haga llama.
 
LUIS MATÍAS LÓPEZ
FUENTE: PÚBLICO..ES














Occidente ha escogido el peor camino: la guerra

Leonardo Boff

Alainet

Ciertamente son abominables y totalmente rechazables los atentados terroristas perpetrados el último 13 de noviembre en París por grupos terroristas de extracción islámica. Tales hechos nefastos no caen del cielo. Poseen una prehistoria de rabia, humillación y deseo de venganza.

Estudios académicos realizados en Estados Unidos han evidenciado que las continuadas intervenciones militares de Occidente con su geopolítica para la región y a fin de garantizar el abastecimiento de sangre del sistema mundial que es el petróleo, rico en el Medio Oriente, acrecentadas por el hecho del apoyo irrestricto dado por Estados Unidos al Estado de Israel con su notoria violencia brutal contra los palestinos, constituyen la principal motivación del terrorismo islámico contra Occidente y contra Estados Unidos (véase la vasta literatura firmada porRobert Barrowes: Terrorism: Ultimate Weapon of the Global Elite en su sitio: War is a Crime.org).

La respuesta que Occidente ha dado, comenzando con George W. Bush, retomada ahora vigorosamente por François Hollande y sus aliados europeos más Rusia y Estados Unidos es el camino de la guerra implacable contra el terrorismo, ya sea interno en Europa o externo contra el Estado Islámico en Siria y en Iraq. Pero este es el peor de los caminos, como criticó Edgar Morin, pues las guerras no se combaten con otras guerras ni con el fundamentalismo (el de la cultura occidental que se presume ser la mejor del mundo, con el derecho a ser impuesta a todos).

La respuesta de la guerra, que probablemente será interminable por la dificultad de derrotar el fundamentalismo o a los grupos que deciden hacer de sus propios cuerpos bombas de alta destrucción, se inscribe todavía en el viejo paradigma de pre-globalización, paradigma enclaustrado en los estados-naciones, sin darse cuenta de que la historia ha cambiado y ha vuelto colectivo el destino de la especie humana y de la vida sobre el planeta Tierra. El camino de la guerra no ha traído nunca la paz, a lo máximo alguna pacificación, dejando un lastre macabro de rabia y de voluntad de venganza por parte de los derrotados que nunca, a decir verdad, serán totalmente vencidos.

El paradigma viejo respondía a la guerra con guerra. El nuevo, de la fase planetaria de la Tierra y de la humanidad, responde con el paradigma de la comprensión, de la hospitalidad de todos con todos, del diálogo sin barreras, de los intercambios sin fronteras, del gana-gana y de las alianzas entre todos. En caso contrario, al generalizar las guerras cada vez más destructivas, podremos poner fin a nuestra especie o volver inhabitable la Casa Común.

¿Quién nos garantiza que los terroristas actuales no se apropien de tecnologías sofisticadas y empiecen a usar armas químicas y biológicas que, por ejemplo, colocadas en los depósitos de agua de una gran ciudad, acaben produciendo una destrucción sin precedentes de vidas humanas? Sabemos que se están preparando para montar ataques cibernéticos y telemáticos que pueden afectar a todo el servicio de energía de una gran ciudad, los hospitales, las escuelas, los aeropuertos y los servicios públicos. La opción por la guerra puede llevar a estos extremos, todos posibles.

Debemos tomar en serio las advertencias de sabios como como Eric Hobswbam al concluir su conocido libro La era de los extremos: el breve siglo XX (1995:562): «El mundo corre el riesgo de explosión e implosión; tiene que cambiar… la alternativa al cambio es la oscuridad». O la del eminente historiador Arnold Toynbee, que después de escribir diez tomos sobre las grandes civilizaciones históricas, en su ensayo autobiográfico Experiencias (1969:422) nos dice: «Viví para ver el fin de la historia humana tornarse una posibilidad intrahistórica, capaz de ser traducida en hechos, no por un acto de Dios sino del propio hombre».

Occidente ha optado por la guerra sin tregua. Pero nunca más tendrá paz y vivirá lleno de miedo y rehén de posibles atentados que son la venganza de los islámicos. Ojalá no se haga realidad el escenario descrito por Jacques Attali en Una breve historia del futuro (2008): guerras regionales cada vez más destructivas hasta el punto de amenazar a la especie humana. Entonces la humanidad, para sobrevivir, pensará en una gobernanza global con una hiperdemocracia planetaria. Sería la última oportunidad para salvar nuestra civilización y la vida visible sobre la Tierra.

Lo que se impone, así nos parece, es reconocer la existencia de hecho de un Estado Islámico y luego formar una coalición pluralista de naciones y de medios diplomáticos y de paz para crear las condiciones de un diálogo para pensar el destino común de la Tierra y de la humanidad.

Temo que la arrogancia típica de Occidente, con su visión imperial al juzgarse mejor en todo, no acoja este camino pacificador y prefiera la guerra. En ese caso, vuelve a tener significado la sentencia profética de M. Heidegger, conocida después de su muerte: «Nur noch ein Gott kann uns retten: entonces solo un Dios puede salvarnos».

No debemos esperar ingenuamente la intervención divina, pues nuestro destino está bajo nuestra responsabilidad. Seremos lo que decidamos: una especie que prefirió autoexterminarse antes que renunciar a su voluntad absurda de poder sobre todos y sobre todo o bien forjamos las bases para una paz perpetua (Kant) que nos conceda vivir diferentes y unidos en la misma Casa Común.

Leonardo Boff, articulista del Jornal do Brasil online, ecoteólogo y escritor.

Traducción de MJ Gavito Milano

Fuente: https://leonardoboff.wordpress.com/2015/11/22/occidente-ha-escogido-el-peor-camino-la-guerra/

REBELION.ORG

Contra el derrotismo

                  ¿QUÉ ESTRATEGIA PARA EUROPA?

 

CÉDRIC DURAN

Sábado 21 de noviembre de 2015

 

En este texto que aparecerá en el trabajo colectivo Europa, la experiencia griega. El debate estratégico (Le Croquant, 2015), Cédric Durand analiza la derrota sufrida por la izquierda radical europea por el fracaso de la experiencia de poder de Syriza en Grecia. Muestra también el callejón sin salida estratégico que supone el rechazo a romper con el euro, lo que asocia a una actitud política: el derrotismo, también llamado "la preferencia por la derrota a nivel nacional en nombre de una inaccesible victoria directamente continental".

Tan pocos caminos recorridos,

y tantos errores cometidos

Varlam Chalamov, Relatos de la Kolyma

La izquierda ha perdido una vez más. Sin duda, conservamos lo que Daniel Bensaïd llamaba "El preciado derecho de volver a empezar"/1. Quizás no habríamos necesitado esperar mucho tiempo, a tenor de cómo se agudizan las contradicciones sociales y políticas en el viejo continente. Por el contrario, lo que nos está prohibido es repetir los mismos errores. A lo largo de los seis meses de enfrentamientos entre el gobierno de Syriza y las instituciones europeas, se dibujó un mapa detallado del campo de batalla con las instituciones de la Unión Europea. Para no volver a caer en territorio desconocido, hay que leerlo.

Se nos ofrecen varias claves de interpretación. Elijo aquí ponerle nombre a la debacle de Syriza: derrotismo. El derrotismo consiste en esa actitud que solo contempla la derrota y acaba por contribuir a ella. En el caso presente, se trata de abandonar su propia política más que de renunciar a cambiar Europa. Esta preferencia por la derrota a nivel nacional en nombre de una inaccesible victoria directamente continental es la principal razón por la que fueron enterradas las posibles bifurcaciones en Grecia. El rechazo a romper con el euro por la izquierda fue la piedra angular del problema, el punto en el que se consumó la absorción de Syriza por lo que Tarik Ali llama el extremo centro.

Europa, la piedra con la que tropezamos

El primer gobierno de Syriza se estrelló contra la realidad europea. Para conseguir el levantamiento de un bloqueo financiero total, Tsipras consintió el 13 de julio de 2015 un tercer memorándum que consumó la puesta bajo tutela socioeconómica del país. Los recortes presupuestarios van a provocar una nueva caída del PIB agravando el paro y la pobreza y debilitar mucho más una protección social ya exhausta. El fondo que se ocupa de las privatizaciones, dirigido desde Bruselas, tiene encomendado malvender los activos públicos más preciados en provecho de inversores privados, principalmente centroeurpeos.

La rendición del gobierno de Syriza al despropósito neoliberal fue aún más chocante pues ocurrió inmediatamente después de una magnífica victoria del no a las exigencias de la Troika en el referéndum del 5 de julio. La rebelión de una parte importante de los diputados, la dimisión del gobierno después de la convocatoria de elecciones legislativas y la escisión del partido sucedieron lógicamente al giro de julio. Esta dramática secuencia ha provocado diferentes interpretaciones. Para los dirigentes europeos, la capitulación de Tsipras es una simple vuelta a la realidad, la adhesión de un joven rebelde a la norma común. "Es el fin del recreo" se mofa Donald Tusk. A la derecha griega le ha resultado fácil subrayar no solo que los gestos de Syriza no han logrado cambiar las exigencias de los acreedores, sino que esta vana agitación izquierdista ha supuesto un parón en la aparente estabilización de la economía a la que había llegado el país en 2014. En resumen, en el punto en el que estamos, habría sido menos doloroso mantener a Samaras en el poder.

Como todo el mundo a la izquierda de los socialdemócratas, considero que merecía la pena dar la batalla de Grecia. Estos meses de oposición han tenido la virtud de hacer patente el autoritarismo europeo, una experiencia importante para todas las corrientes de izquierda. Más allá de esto, los desacuerdos son profundos. Se han propuesto cuatro aproximaciones históricas para dar sentido al perverso acuerdo del 13 de julio. Revelan divergencias estratégicas sobre la lección política que se puede extraer del primer intento de ruptura con el neoliberalismo en Europa y de la normalización que le siguió.

El sentido de la rendición

Al día siguiente de la firma del acuerdo, Yanis Varoufakis, recientemente dimitido del gobierno, declaraba: "esto no tiene nada que ver con la racionalidad económica, ni con ningún encarrilamiento de Grecia. Es un nuevo Tratado de Versalles que avergonzará a Europa". En esta referencia al tratamiento infligido por los aliados a Alemania, después de la Primera Guerra Mundial, subrayaba el carácter punitivo de las condiciones impuestas a Grecia. Las reparaciones impuestas a Alemania no fueron nunca cumplidas puesto que eran insostenibles; generaron desórdenes económicos y un espíritu revanchista que contribuyeron al desastroso desenlace de 1933. Hoy, se trata de humillar a un gobierno que osó romper el juego consensuado de la gran coalición europea y de dar un ejemplo para disuadir a otros posibles saboteadores. La analogía suena adecuada. Destaca que este nuevo diktat económica y socialmente insostenible no resuelve nada: al contrario, favorece la acumulación de energías políticas contrarias que no dejarán de explotar de aquí a unos meses o unos años.

James Galbraith hace otra aproximación para indicar que la Unión Europea acaba de cometer lo irreparable tomando al asalto financieramente al pueblo griego/2. Aplastando la Primavera de Praga con los tanques, el régimen soviético puso fin, temporalmente, a toda la oposición interna en el bloque del Este, pero el efecto más duradero fue socavar su reputación; con su capacidad de atracción ideológica seriamente tocada, la Unión Soviética cavaba la tumba en la que desaparecería unos años más tarde. Si los bancos han sustituido a los tanques, en el fondo, el mecanismo puesto en marcha para aplastar la primavera de Atenas es el mismo. El pueblo griego ha vuelto al redil pero esta brutal negación de democracia ha hecho saltar el aparente barniz democrático que todavía recubría la autoritaria maquinaria bruselense, socavando de forma duradera la legitimidad del conjunto del proyecto de integración europeo y, más concretamente, dentro de este, el lugar de Alemania. Consciente del giro que supone este diktat, Jürgen Habermans solo puede deplorar que el gobierno SPD-CDU "haya dilapidado en una noche todo el capital político que una Alemania mejor había acumulado desde hace medio siglo".

Tratado de Versalles o Primavera de Praga, reducen la parte griega a un papel pasivo. A la inversa, otras dos referencia históricas ponen el acento en las opciones estratégicas de Syriza. En primer lugar, se trata de la evocación del tratado de Brest-Litovsk por el editorialista de Financial Times, Tony Barber, y el filósofo Slavoj Zizek/3. El tratado de paz con Alemania fue firmado por los bolcheviques en marzo de 1918 a cambio de la pérdida de la mitad de la parte europea del imperio ruso. Como Lenin en su tiempo, Tsipras, ha aceptado un acuerdo indigno totalmente consciente. No teniendo otra opción, habría decidido pagar un precio exorbitante para conservar el poder y poder continuar en posición de poder dirigir las siguientes batallas. "El poder solo desgasta a quienes no lo tienen": sentencia tomada del histórico dirigente de la democracia cristiana italiana Giulio Andeotti, en palabras de quienes, como Zizek, alaban el coraje de Tsipras de mantenerse en esta situación imposible.

Esta actitud puede seducir pues permite la esperanza de que el gobierno de Syriza 2 se inscriba en la continuidad combativa del primer semestre de 2015. Por desgracia, temo que se base en premisas erróneas. La primera es considerar que el tiempo ganado al poder no beneficia al enemigo. Si los bolcheviques compraron mediante una pérdida territorial la posibilidad de mantenerse en el poder, el precio pagado por Tsipras es el de una disolución de su poder: no solo se ve obligado a poner en marcha la política del enemigo sino que está condenado a ver a la troika construir su feudo en el corazón de la administración griega. Varoufakis comprendió perfectamente la dinámica perversa que se genera desde que el gobierno depone las armas: "La capitulación ha desradicalizado a la gente de izquierdas que trabajaban en los ministerios con la consecuencia de que se muestren incapaces de planificar la mínima ruptura con las exigencias europeas o no deseosos de hacerlo (por temor a contrariar a la Troika). Además, les mantienen en el rol de conejillos de Indias dando vueltas en su rueda, haciéndoles trotar sin parar cada vez más rápido para poner en marcha medidas tóxicas. En el espacio de algunos días, han entrado en una lógica de cooptación y se han vuelto incapaces de planificar la mínima medida que contravenga las exigencias europeas"/4. Más grave aún, incluso si ha logrado ganar las elecciones del 20 de septiembre, la posición política de Tsipras se ha fragilizado. Su propio partido está amputado de su ala más militante y más vinculada a los movimientos sociales. Y cuando las medidas antipopulares del memorándum se hagan sentir, su base social se va a adelgazar. ¿Cómo llamar al pueblo a defender el poder frente a los enemigos internos y externos cuando los dirigentes colaboran? ¿Cómo movilizar las energías ciudadanas necesarias para crear las nuevas instituciones y prácticas sociales que son la sustancia de toda transformación socio-política? El segundo problema de la tesis Brest-Litovsk se refiere al hecho de que para sostenerse necesita invalidar a priori la opción que esta más a mano, la de la salida del euro. Juzgada aventurera o peligrosamente nacionalista, esta política debe ser descalificada completamente, lo que lleva a una convergencia perversa con el discurso dominante: There Is No Alternative.

Finalmente, la analogía histórica más pertinente es, sin duda, la el famoso giro al rigor decidido por los socialistas franceses de 1983. Françoic Miterrand declaró: "estoy dividido entre dos ambiciones: la de la construcción de Europa y la de la justicia social. El SME (Sistema Monetario Europeo) es necesario para conseguir la primera y limita mi libertad para la segunda"/5. Como François Mitterrand, Alexis Tsipras ha decidido: a favor de Europa, contra la justicia social.

Una Europa imaginaria

Lo sabemos, los balbuceos de la Historia se parecen a las farsas. Si al final del último siglo, el entusiasmo europeísta podía llevar a la adhesión a pueblos que se sentían huérfanos de un horizonte social, el apego a una Europa convertida en sinónimo de regresiones económicas, sociales y democráticas solo sobrevive como un astro apagado, perdiendo poco a poco su poder de atracción. La victoria de Syriza, así como el ascenso de Podemos, del Sinn Fein irlandés y de Jeremy Corbyn en el Partido laborista británico son otros tantos síntomas del declive de las corrientes sociales liberales, principales víctimas políticas de la coyuntura de los años 2010. Este retorno de la izquierda no tiene nada de romanticismo revolucionario; es una demanda prosaica de mejora del bienestar de la población y, de manera más difusa, de la redefinición de un modelo de desarrollo ecológicamente y humanamente sostenible: ¿qué empleos? ¿qué servicios públicos? ¿qué protección social? ¿qué transición energética? ¿qué principios socioeconómicos? Sobre esta temática concreta es sobre la que la izquierda se juega su porvenir y, para lo que nos interesa aquí, la cuestión central es la de las relaciones con la Unión Europea y la realización de un programa a la altura de las demandas.

La plausibilidad teórica de un programa de urgencia social eurokeynesiano/6 no ofrece dudas pero no se articula en ninguna posibilidad política concreta. Por dos razones principales. La primera es que la representación europea de los intereses patronales , co-construida con la burocracia bruselense que se creó desde 1960, precedió en varios decenios a la representación de los asalariados, de los consumidores y de los portadores de otras causas/7. Esta ventaja inicial de los medios empresariales se acentúa con el relanzamiento de la integración a partir de 1980. Los problemas de la competencia, del comercio y -para los países de la zona euro- de la moneda se convierten en competencia exclusiva de la Unión. Estos temas esenciales para las multinacionales y el sector financiero se sitúan a partir de ese momento en la cima de la jerarquía de las políticas institucionales; se arbitran a nivel de la Unión Europea, lejos de la influencia de los procesos electorales y de las movilizaciones. A la inversa, los otros temas -empezando por los estándares sociales y los servicios públicos- se sitúan en el nivel subordinado que es el de los Estados nación, donde se expresa más directamente las preferencias de la población. Esto no quiere decir que el nivel europeo no interfiera en estos temas -conocemos demasiado bien los memorándum, los informes de evaluación de la Comisión y las misivas conminatorias del BCE- sino simplemente que estas cuestiones solo son tratadas como variables de ajuste en relación a las cuestiones claves para el capital/8. En otras palabras, las políticas sociales y de servicios públicos son víctimas de una integración negativa. Como no son discutidas por só mismas, los agentes afectados, empezando por los sindicatos, no tienen influencia en la agenda europea. Y allí donde son tratados -a nivel nacional-, las presiones ejercidas previamente en otros ámbitos son tales que no queda casi ningún margen de maniobra. El poder de esta lógica de integración negativa fue destacado perfectamente por Friedrich Hayek que veía en la creación de una confederación el mejor muro de contención contra cualquier forma de intervención pública y, en última instancia, contra todo avance hacia el socialismo/9.Esta jerarquía de cuestiones legítimas es la principal causa de la exclusión de las fuerzas sociales del mundo del trabajo del espacio político europeo. Una marginalización hecha para permanecer pues, sin ninguna posición en el ámbito estratégico de las instituciones europeas, es casi imposible estructurar una oposición social y política a esta escala.

Además de estos sedimentos institucionales que bloquean la maquinaria política bruselense, un obstáculo suplementario impide la emergencia de una salida progresista a nivel europeo. Judith Butler dice con razón que el "nosotros" del pueblo "se constituye durante su acción performativa"/10.La manifestación y, más generalmente, la movilización social o política necesita una continuidad y una coordinación de las subjetividades (de las palabras, de los gestos) que mediante su coincidencia espacio-temporal den nacimiento a un pueblo. Ahora bien, lo que predomina en Europa es una desincronización de los ritmos nacionales de la lucha de clases/11. Estas temporalidades discordantes hacen especialmente difícil la emergencia de un movimiento social europeo o de un ciclo de victorias electorales suficientemente cercanas y amplias para proceder a una refundación directamente a nivel continental.

Incluso se ha establecido un círculo vicioso. La creación de la zona euro no se ha traducido por una aproximación de los sistemas socio-productivos de los diferentes países sino, al contrario, por una diferenciación acrecentada. En un espacio monetario fraccionado, los ajustes de las tasas de cambio permitían preservar segmentos de actividad que de lo contrario, serían eliminados. De este modo, durante decenios, devaluaciones regulares permitieron a Francia y a Italia conservar un tejido industrial importante a pesar de las recurrentes pérdidas de competitividad, especialmente, en relación a Alemania. En el sistema de cambio fijo del euro, la desaparición de esta válvula de escape es una de las causas principales de la desindustrialización acelerada de la Europa del Sur -y de Francia- en relación a Alemania desde el inicio de los años 2000.

De forma perniciosa, los efectos de la polarización resultante de la dinámica de una unión monetaria de países heterogéneos sin correspondencia provocan hoy una barrera para la fusión de las condiciones socio-políticas -la afirmación de un pueblo europeo- que permitirían la creación de un verdadero ámbito estratégico europeo: elementos del Estado social supranacional, una fiscalidad compartida y programas de inversiones suficientemente masivos para dar un repiro económico común a los diferentes países.

Acentuando la desarticulación de los tiempo económicos y excluyendo sistemáticamente los retos sociales de la agenda, la unión económica y monetaria impide el nacimiento de una fuerza popular a escala continental. Consintiendo exclusivamente los intereses del capital, finalmente la Unión Europea es ella misma la causa de la no conclusión del proto-estado europeo.

El ojo avizor de la deuda

Cerrada la vía de un euro bueno, queda la de la salida. Centrémonos aquí en el caso griego y las posibilidades que se han desvanecido con el tercer memorándum, cuando la brecha abierta con la victoria de Syriza y el No al referéndum, se volvió a cerrar.

La idea según la cual el Grexit habría sido sinónimo de apocalipsis es la principal responsable de la debacle de Syriza. Esta tesis muy frecuente se encuentra, por ejemplo, bajo la pluma de Pierre Laurent, el secretario general del PCF, que la ha usado de piedra angular de su argumentación en defensa de la rendición de Tsipras: "el Grexit, deseado de punta a punta por el gobierno alemán, habría significado un fracaso catastrófico para las capas populares en Grecia.(...). Al contrario, aceptando las condiciones draconianas del acuerdo, de alguna manera atado en la prisión de la austeridad, Tsipras decidió mantener el combate porque la elección alternativa del Grexit no era la de la libertad sino la de la condena a muerte"/12.

Hay que reconocer a Pierre Laurent el mérito no marear la perdiz: el punto crucial en la batalla de Grecia era, en último término, las condiciones posibles del Grexit y sus efectos políticos. Desgraciadamente, esta lucidez les falta a quienes andan con rodeos entre las salida del euro y la sumisión a la Troika. Para ellos, es posible separar la cuestión de la deuda del de la moneda/13. Pero, precisamente, lo que nos enseña el desenlace del pulso entre la Unión Europea y Syriza es que las dos cuestiones son estrictamente indisociables.

Todo el mundo está de acuerdo, liberar a Grecia del peso de la deuda es una condición indispensable para permitirle iniciar una simple recuperación económica, es crucial que el Estado pueda consagrar sus escasos recursos a la reconstrucción del país y a su desarrollo antes que al pago de los acreedores; más aún, es políticamente vital liberarse de las condiciones impuestas por los acreedores para que sea posible una alternativa al neoliberalismo.

Desde ese punto de vista, la lección de la secuencia del verano de 2015 es muy clara. La preservación de la relación de endeudamiento -es decir, la aceptación de las exigencias de los acreedores y el compromiso de devolver la deuda- era la verdadera cuestión del bloqueo monetario impuesto por el Banco Central. El restablecimiento del control de capitales y la limitación de los saques del banco a 60 € por día eran el resultado de la decisión del BCE de parar el aprovisionamiento de liquidez del sistema bancario griego, lo que se convierte en una especie de de suspensión de la participación de Grecia en la zona euro. Esta completa agresión financiera da la medida de las represalias en ausencia de acuerdo con la Troika sobre la deuda, en particular sobre las condiciones asociadas a nuevos financiamientos que permitirían evitar la suspensión de pagos.

El chantaje consistía en condicionar la pertenencia a la zona euro a la perpetuación de la relación de subordinación por la deuda. En el momento de mayor paroxismo del enfrentamiento, la cuestión de la deuda y de la moneda solo fue una. El gobierno griego-volveremos sobre esto- estaba en situación de interrumpir el reembolso de la deuda pública pero se encontraba a merced de Frankfurt en lo relativo a la supervivencia de su sistema bancario y por tanto, de los circuitos de pago y de financiación indispensable para el funcionamiento de la economía doméstica.

Un pueblo que intenta romper con el neoliberalismo no puede contar con sus adversarios para financiar su economía. Es la famosa coacción exterior que impone a todos los países deseosos de escapar de la soberanía de los mercados financieros no dejar desaparecer su déficit comercial y protegerse de la especulación de los mercados de capitales. En el marco de la zona euro, está además la necesidad de no depender de un banco central hostil para asegurar el funcionamiento normal del sistema bancario. Recuperar la soberanía monetaria es pues una condición necesaria para romper con las políticas de austeridad y comprometerse con las reformas estructurales encaminadas a la justicia social, la reconstrucción del aparato productivo y la transición ecológica.

La posibilidad de un Grexit

Este cruce de la cuestión de la deuda y la de la moneda puso sobre la mesa la cuestión de la salida de la zona euro. Pero, ¿era realmente una posibilidad?, ¿el Grexit no corría el riesgo de sumir a Grecia en un cataclismo tal que para evitar la "condena a muerte" de la experiencia Syriza era preferible aceptar la «cárcel de la austeridad» del memorándum?

El clima de terror frente al Grexit se desplegó en un doble registro: por una parte, el del choque económico asociado al cambio de régimen monetario y, por otra parte, el de la fuerza simbólica asociada al euro que, más allá de su papel monetario, está cargado con las aspiraciones de la recuperación de parte de los países de la periferia, y de forma más general, de un horizonte humanista de superación de las divisiones nacionales. Es un aspecto esencial del problema que deberá ser analizado como tal pero en el marco de este artículo, me atendré a la primera dimensión.

Técnicamente, el restablecimiento de una moneda nacional necesita una acción decidida y rápida así como una cierta anticipación pero no tiene nada de imposible. Varios autores, entre ellos Michel Aglietta/14 y Costas Lapavitsas y Heiner Flassbeck/15 han indicado las principales etapas. Los costes organizativos de semejante transición sin ser insignificantes no son considerables, siendo lo esencial asegurar el control de los capitales efectivos y de una toma de control público del sistema bancario como forma de asegurar el buen funcionamiento del nuevo sistema de pago y de los circuitos de financiación.

El segundo problema concierne a la capacidad del Estado de pagar a los funcionarios y abonar a los suministradores. Pues, evidentemente, una salida de la zona euro va a la par de una moratoria de efecto inmediato sobre la deuda pública, lo que significa que ya no puede contar con las aportaciones financieras externas. En este punto, hay que destacar que la situación presupuestaria de Syriza en el poder estaba saneada. Como señala una nota publicada por el think-tank Bueguel, "Grecia conoció un excedente primario record de 19 000 millones de euros en los cinco primeros meses de 2015 en lugar de un déficit que alcanzaba los 1 200 millones de euros. En términos acumulados, el objetivo de excedente primario público ha sido sobrepasado en 3 200 millones de euros."/16. Si rompía sus compromisos referidos a la deuda, el Estado griego no tenía problemas para honrar sus otras obligaciones, lo que significa que no tenía necesidad de recurrir a la emisión de moneda para financiar sus gastos corrientes y podía reservar este instrumento para las medidas de relanzamiento o de creación de un sistema de empleo público garantizado.

La otra cuestión se refiere a la capacidad de estabilizar su comercio exterior. También ahí, se constata que la posición de Syriza era bastante favorable. Al precio de una masacre social y económica, cuatro años de contracción extrema de la actividad [económica] nacional hicieron caer las importaciones y este hecho permitió restablecer el equilibrio de la balanza por cuenta corriente. Sin duda, Grecia es dependiente del exterior en energía y en una parte de su provisión de productos agrícolas y manufacturados. Pero continúa exportando bienes en estas dos áreas en una proporción no desdeñable. Sobre todo, el país exporta masivamente servicios, especialmente de transporte (armadores) y turismo. Además, hay que destacar que Grecia es uno de los países europeos en el que la actividad económica es la más autocentrada. Los datos de la OMC dan una ratio comercial sobre el PIB entre 2011 y 2013 del 54 % en Grecia frente a la de Francia del 61 %, 98 % de Alemania y 188 % de Irlanda. La comparación con Portugal (78 %) que es un país de tamaño parecido, subraya la vulnerabilidad relativamente limitada de Grecia respecto al impacto del precio de las importaciones.

Por último pero no menos importante, las exportaciones, empezando por el turismo, se pueden beneficiar ampliamente del efecto de la devaluación compensando en gran medida el aumento del precio de las importaciones.. Después de una depresión, los beneficios económicos de una devaluación son absolutamente sustanciales y habrían podido dar una inyección de precioso oxígeno a la ruptura llevado a cabo por Syriza. El mecanismo es tan poco sofisticado como poderoso: una devaluación significa un alza de precios de las importaciones (en moneda local) y una bajada de precios de las exportaciones (en divisas) que favorecen la actividad interna. Para un país como Grecia que ha sufrido una larga fase de contracción de la actividad, esto se traduce en una recuperación rápida, una disminución del paro y una mejora de las cuentas externas.

Los gráficos que siguen ilustran los encadenamientos en el contexto de la crisis rusa de 1998 y la de Argentina en 2002 durante las cuales el rublo y el peso que perdieron, alrededor de un tercio de su valor respecto al dólar; la trayectoria de Grecia en el periodo 2008-2015 se añade a título de comparación. Muestran que a la recesión le sucede, después de la devaluación, una rápida recuperación del crecimiento y su estabilización en un nivel más elevado (Gráfico.1), una inversión duradera de la curva del paro (Gráfico 2) y una notable mejoría de la balanza corriente de pagos (Gráfico 3). Evidentemente, los elementos del contexto han jugado un papel especial. Tanto en Rusia como en Argentina, el efecto fue especialmente potente porque la amplitud de la devaluación fue considerable, mucho más de lo que sería necesario en Grecia. Pero por otro lado, hay que subrayar que estos países declararon una moratoria de la deuda y por tanto, se encontraron con un corte total de financiación externa, lo que les aproxima a Grecia en el caso de la salida del euro.

 

En Grecia, el principal punto negro era la situación del sistema bancario, exiguo por las masivas retiradas de capital. Su recapitalización en la nueva moneda habría sido indispensable, lo que convertía la nacionalización en una solución inmediatamente legítima y dotaba a los poderes públicos de un medio para acelerar la reactivación de la economía, de guiar su reorganización hacia la satisfacción de las necesidades de la población y la transición ecológica.

Para completar este rápido cuadro de la situación, hay que recordar la posibilidad política de negociar con otros países europeos una salida controlada del EUM. El verdadero Brest-Litovsk de Syriza, habría sido llegar a conseguir tal acuerdo. La voluntad del ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble de crear un precedente para disciplinar la zona euro por un lado, y los temores geopolíticos de los europeos y los estadounidenses por otro, permitían al gobierno Tsipras de obtener sustanciales concesiones en caso de la salida del euro: una financiación a corto plazo que permitiera amortiguar el choque sobre las deudas privadas internacionales comprometidas en divisas así como una moratoria de la deuda pública previa a una reestructuración inevitable/17. También se consideraría la cuestión de una intervención del BCE para estabilizar la tasa de cambio, debido a los efectos desestabilizadores en el sistema financiero europeo de una salida. Lo esencial es que estos beneficios que había que intentar conseguir en la negociación no tuvieran como contrapartida dejar de manos atadas al gobierno de Syriza para los meses y años siguientes. Ciertamente, Tsipras tendría que rebajar sus ambiciones: no iba a cambiar Europa inmediatamente pero en Grecia, se mantendría viva la llama de la alternativa.

Alguno de los elementos que se han presentado muestran que el carácter apocalíptico de una salida de la zona euro en el caso de Grecia fue muy exagerado. Al contrario, todo lleva a pensar que separarse del yugo de la Unión monetaria era la mejor manera de recuperar los márgenes de maniobra macroeconómicos que permitirían a un gobierno de izquierda radical llevar su propia política.

Sin duda, si la salida del euro es una condición indispensable en una estrategia de izquierda, no es en sí misma una garantía de éxito: la capacidad de meter en cintura a la oligarquía doméstica continúa siendo un enorme desafío. Aún más, para conservar el apoyo popular era necesario poner en marcha una red de seguridad socio económica (transportes público gratuitos, acceso a productos de alimentación y medicamentos a bajo coste, suspensión de las expulsiones) que garantizasen a los más vulnerables que no perderían nada en esta fase de transición. Pero no hay ninguna razón para subestimar las considerables ventajas económicas y políticas que se derivan de una salida del euro: la libertad de acción del gobierno recuperada y la perspectiva de mejoras rápidas podían permitir movilizar sectores enteros de la población y alimentar el proceso de transformación de iniciativas de base especialmente, mediante la financiación pública de un sistema de garantía de empleo/18. En suma, dar un futuro a las victorias electorales y del referéndum ocurridas de enero a julio de 2015.

La viabilidad macroeconómica de un proyecto político a corto plazo es un dato esencial que se plantea siempre en un contexto preciso, como acabamos de hacerlo examinando rápidamente las condiciones de la posibilidad de un Grexit. Pero el enfrentamiento de un gobierno de izquierda con la Unión económica y monetaria es una propuesta más general. El carácter quimérico de una transformación de Europa a nivel continental por un lado y, por otro, la estrecha colaboración entre el poder monetario centralizado del BCE y la organización de dependencia de los gobiernos con los acreedores colocan a la izquierda entre la espada y la pared. Si de nuevo vuelve al poder, o bien se alinea con los argumentos del extremo centro y consiente el juego europeo que es a lo que se ha limitado Tsipras, o bien decide llevar su propia política -desobedecer los tratados europeos si se quiere- pero eso implica salir de la Unión económica y monetaria y entonces prepararse para una opción política, una opción que gane en audiencia rápidamente en en toda la izquierda europea.

Europa, clases y naciones

Esta lección de la derrota griega tropieza con un último argumento: preconizar la ruptura con la Europa neoliberal sería hacer el juego a la extrema derecha. El espectro del fascismo se yergue así como el mejor aliado de un euroliberalismo en pleno colapso/19, arrastrando a este, a una parte de la izquierda seducida por las sirenas internacionalistas del capital. Una variante consiste en agitar la amenaza de la guerra contra la salida del euro/20, como ayer la paz era llamada al rescate del TSCG (Tratado de Estabilidad Coordinación y Gobernanza. NT)/21. Pero es una actitud un poco fácil. La cuestión a la que hay que responder es más inmediata: ¿ Es hoy la Unión Europea una muralla contra el nacionalismo?, ¿ contribuye de alguna manera a dibujar un destino común de los pueblos europeos ofreciéndoles un futuro mejor? Desgraciadamente, no. Y este aparato político no la protege ni contra la guerra, ni contra le fascismo. Al contrario, les prepara el terreno.

Por lo menos desde Maastricht, la mayoría de las fuerzas de izquierda han adoptado la dinámica perversa de la integración continental bajo los auspicios del capital. Los muros de la prisión neoliberal que entreveíamos se construyeron contra nuestra voluntad y a pesar de nuestras victorias como la del No al referéndum de 2005 para el Tratado Constitucional. Luchando hoy para derribarlos, sencillamente somos fieles a nosotros mismos. Incluso sería algo escandaloso dejar a la extrema derecha crecer sobre el terreno político que la izquierda ha labrado.

La cuestión europea debe de ser retomada desde el punto de vista de las relaciones de clase. Sin duda, la izquierda combate el nacionalismo cuando se viste de racismo y estimula las divisiones etno-culturales que son un obstáculo para la emancipación. Pero es agnóstica sobre los méritos intrínsecos de la escala política nacional o supranacional; lo que le importa es el juego de las relaciones de clase que cristalizan en los diferentes niveles de sus interacciones.

En la lectura del 28 Brumario, Bob Jessop pone en evidencia los resortes del análisis de las circunstancias históricas de Marx: "El contenido social de las posiciones políticas está principalmente ligado a los intereses económicos de las clases y de las fracciones de clase que se oponen […] antes que a intereses abstractos identificados al nivel del modo de producción"/22. Esta meticulosa atención a los intereses en su imperativa inmediatez, sus deformados reflejos en el campo político, las relaciones diferenciadas que se derivan respecto a la nación es indispensable si la izquierda espera estar en condiciones de formular la oferta correspondiente a las aspiraciones de quienes ella cree representar.

En los países de la periferia europea así como en Francia, y de forma diferente, en los países del norte de Europa, el enfrentamiento con la Unión Europea se muestra inexorable. De hecho, tiene dos componentes principales. El más fácil es el de la austeridad que aliena progresivamente el extremo centro de los funcionarios y de todos los que ven su situación fragilizada por el retroceso del estado social y de los servicios públicos. El segundo componente es la moneda única y más allá de esta, la circulación de capitales. Protomoneda mundial, el euro es indispensable para las grandes firmas y para el sector financiero y beneficia a todos los que poseen un patrimonio financiero un poco significativo. También resulta agradable a las clases culturalmente mejor dotadas que aprovechan las facilidades de viaje que les permite. Pero a la mayor parte de la población trabajadora y a la gente privada de empleo, quienes apenas viajan y no tienen patrimonio que fructificar, la moneda única no les aporta nada. Un apego para subsistir pero es débil. Sobre todo que a través del desajuste de las tasas de cambio y de la ausencia de transferencias presupuestarias significativas, el euro es un conducto esencial de la intensificación de la competencia y por tanto del cierre de establecimientos, de la supresión de empleos en los sectores de bienes y servicios intercambiables. Para los sectores expuestos y del paro, visto bajo este ángulo, el euro es un enemigo natural.

¿Entonces qué hacer con la nación? En el caso de Francia, la cuestión está llena del pasado colonial, del presente racista e imperialista del Estado francés, de la sombra del FN. Pero implica también un componente socioeconómico sobre el que la izquierda no puede saltar. Defender las conquistas sociales a escala nacional contra los ataques coordinados desde las instancias europeas, como oponerse a una moneda única culpable de sabotear la base productiva del país (y los empleos que arrastra) no tiene nada de dudoso.

La célebre fórmula del "Manifiesto" según la cual, "los proletarios no tienen patria" a menudo es utilizada de forma indebida. No es un eslogan sino la constatación de una privación que Marx y Engels deploran: "Además han acusado a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad. Los obreros no tienen patria. No se les puede tomar lo que no tienen. Como el proletariado debe tomar el poder político en primer lugar, erigirse en clase nacional (13) constituirse ella misma como nación, por eso es todavía nacional, aunque de ninguna manera en el sentido que lo entiende la burguesía"/23. Hoy , a diferencia del siglo XIX, las clases populares de Francia comparten partes de la nación: la seguridad social, los permisos pagados y las 35 horas, la educación gratuita y los hospitales públicos, aunque de forma residual, las grandes redes eléctricas, de telecomunicación y ferroviarias, incluso una base industrial ampliamente creada por la acción pública... A nivel europeo, el proletariado no tiene nada propio. Esta dialéctica de la propiedad y de la exclusión es el bucle en el que Europa se desgarra.

Conclusión

En algunos años el significante Europa ha cambiado de contenido. Esta palabra evocaba la confraternización de los pueblos anteriormente enemigos, la promesa de una democracia posnacional, la de una prosperidad compartida. A partir de ahora, es sinónimo de recesión económica, de austeridad, de autoritarismo y de rencor reavivado entre los pueblos. Lejos de aportar una convergencia en los estándares de vida a escala continental, ha producido una polarización social acrecentada dentro de los países y entre países. Las economías de la periferia están limitadas a un estatuto de semi-protectorado bajo el yugo de un nuevo imperialismo orquestado en primer lugar por las clases dominantes alemanas y sus aliadas europeas, empezando por las multinacionales francesas de la industria y de la banca.

La victoria en las urnas de Syriza el 20 de septiembre de 2015 no cambia el dato. Al contrario, ratifica la normalización de este partido que había prometido interrumpir el rosario de golpes presupuestarios y de las reformas estructurales que hoy forman el único horizonte del extremo centro. El fracaso de la unidad popular testifica la dificultad de reabrir la brecha cuando el entusiasmo ha vuelto a caer y prevalece la lógica del mal menor.

El suceso que me avergüenza es el del 13 de julio de 2015. Ese amanecer, durante el cual las esperanzas de millones de griegos y de las fuerzas de izquierda en todo el continente se desvanecieron, reveló crudamente un impase estratégico: priorizar la idea europea implica para la izquierda en el poder negarse ella misma. Extraigo una lección. Para no hundirse en la insignificancia, la izquierda debe acoplarse sólidamente a los intereses de los subalternos, es decir, rechazar la austeridad y preparar la salida de la moneda única. Al derrotismo de la otra Europa, se opone la voluntad de romper.

2/11/2015

http://www.contretemps.eu/taxonomy/term/38

Traducción VIENTO SUR

Notas:

1 /Daniel Bensaïd, Une Lente impatience, Stock, Paris, 2004

2 / James Galbraith, "L’Europenepeutetnedevraitpastenirtrèslongtemps", LeNouvel Observateur, 1 agosto de 2015.

3/ Tony Barber, "Alexis Tsipras is approaching his Brest-Litovsk momento" Financial Times, 12 de junio de 2015. Slavoj Zizek,"L’apocalypsegrecque: VersaillesouBrest-Litovsk?”, L’Obs, 20 de agosto de 2015.

4/ Comunicación personal con Yanis Varoufakis citada en el mismo texto por Slavoj Zizek. E

5/.François Mitterrand, sábado, 19 de febrero de 1983, citado en Jacques Attali,Verbatim, tome 1, Fayard, Paris, 1996.

6/ Para una presentación sintética del programa ver Engelbert Stockhammer,"Eurokeynesianism?", Radical Philosophy, 175, sept-oct 2012.

7/ Sylvain Laurens, Les courtiers du capitalisme, Agone, Marseille, 2015.

8/ Ver Cédric Durand et Razmig Keucheyan, «Financial hegemony and the unachievement of European statehood”. Competition and change,19 (2), 2015.

9/ Friedrich Hayek (1939), "The economic conditions of interstate federalism" In: Hayek FA (ed.) Individualism and Economic Order. Chicago, IL: University of Chicago Press.

10/ Judith Butler, «‘Nous, le peuple’: Réflexions sur la liberté de réunion», enQu’est-ce qu’un peuple?, La Fabrique, 2013, p. 63.

11/ Ver para el periodo precedente de la crisis nuestro artículo con Engelbert Stockhammer y Ludwig List.

12/ Pierre Laurent, "Révisez vos leçons!", Libération, 17 de agosto de 2015.http://www.liberation.fr/vous/2015/08/17/revisez-vos-lecons_1364892

13 / Michel Husson escribe por ejemplo: Como todo el mundo reconoce, la cuestión clave para Grecia es el carácter no sostenible de la deuda. En base a ello, la medida prioritaria a adoptar es la moratoria unilateral de la misma, seguida de su anulación total o parcial. ¿Pero qué tiene que ver esto con la salida del euro? Jamás he llegado a entender como se puede establecer una vínculo lógico entre esas dos medidas". Michel Husson, ¿Existe un buen dracma?, enhttp://www.vientosur.info/spip.php?...

14/ Michel Aglietta, Zone euro: éclatement ou fédération, Michalon, Paris, 2012.

15/ Costas Lapavitsas and Heiner Flessbeck, Against the Troïka. Crisis and Austerity in the Eurozone, Verso, London, 2015.

16/ Sylvia Merler, «Greece Budget update», Bruegel, 16 July 2015,http://bruegel.org/2015/07/greece-budget-update/

17/ Wolfgang Streeck, por ejemplo sostiene que semejante salida positiva habría sido posible liberando a Grecia de la austeridad y permitiendo salir de un ciclo interminable de recriminaciones entre deudores y acreedores : «Brutish, nasty – and not even short: the ominous future of the Eurozone”, The Guardian, 17 de agosto de 2015. http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/aug/17/greece-eurozone-deal-north-south

18/ Sobre este tipo de dispositivo ver Cédric Durand et Dany Lang, "L’État employeur en dernier ressort", Le Monde, 7 de enero de 2013,http://abonnes.lemonde.fr/economie/article/2013/01/07/l-etat-employeur-en-dernier-ressort_1813614_3234.html

19/ A propósito del caso Jacques Sapir ver la tribuna firmada junto a Razmig Keucheyan, "La gauche ne marche pas avec le Front National", Le Nouvel Observateur, 3 de septiembre de 2015.

20 / Ver Thomas Coutrot, "La seule sortie de gauche de l’euro c’est l’expulsion" .http://blogs.mediapart.fr/blog/thomas-coutrot/110915/la-seule-sortie-de-gauche-de-leuro-cest-lexpulsion

21/ Karine Berger, "Il faut voter le traité budgétaire européen", Le Monde, 10 de septiembre de 2012.

22 / Bob Jessop, State Power, chap. 3, Wiley & Sons, London, 2013. Sobre este tema ver también Mike Davis, "Marx’s Lost Theory. The Politics of Nationalism in 1848", New Left review, 93, Mayo-junio, 2015, p. 45-66.

23 / Ver El Manifiesto Comunista.

Fuente: Viento Sur