sábado, 9 de enero de 2016

¿Son rojas las líneas?




Se acaba la Navidad y llega la realidad. Muchos españoles descubren que lo que creían ilusión ahora se llama recesión, aunque algunos tal vez lo confundan con depresión. No se preocupe, tampoco los economistas han sido capaces de ponerse de acuerdo en la diferencia entre depresión y recesión económica.  Tan sólo coinciden, la mayoría, en que una depresión económica es más grave o severa que una recesión. Ante tanto desconcierto el economista John Kenneth Galbraith lo explicó a un periodista: “Cuando su vecino pierde el empleo eso es recesión, cuando lo pierde usted eso es depresión”.
Hemos pasado de la euforia de unas elecciones que nos dejaron, fugazmente, sabor a cambio a empezar a sentir un cierto amargor al comenzar a vislumbrar cierta, por no decir mucha, incoherencia por parte de los líderes de las formaciones que conforman el arco parlamentario.
 En campaña prometieron no traspasar lo que llamaron “líneas rojas” y ahora no sólo el color empieza a desvanecerse sino que las “líneas” aparecen algo “retorcidas”. Incoherencias que nos recuerdan a algunas ya inmersas en la historia como la de Arnold Schwarzenegger que en la campaña electoral, para gobernador de California, en 2003 dijo “creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer” o como el comentarista deportivo de la BBC, John Motson, que retransmitiendo un partido dijo “para aquellos que están viendo el partido en blanco y negro, los Spurs van de amarillo”.
Bucear en la hemeroteca y comparar los alegatos electorales con lo que ahora exponen es todo un ejercicio de malavarismo dialéctico y retorcimiento ideológico. Acróbatas de palabras, embaucadores de votantes. Como dijo George Santayana “aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo” y es que en 2011 Rajoy también hablaba de “líneas rojas” donde jamás “metería la tijera” como en Educación y Sanidad donde tras obtener mayoría absoluta realizó un recorte de 10.000 millones de euros. Podríamos dar muchos más ejemplos de esas “líneas rojas” que prometió no pasar.
La historia parece repetirse. Ha habido una orientación mayoritaria del electorado hacia la izquierda pero dada la fragmentación política no se ha convertido en una mayoría neta y concluyente de escaños. Llega, por tanto, el momento del consenso y percibimos escoramientos dignos de un contorsionista.
Antes del 13 de enero, fecha elegida para constituir el nuevo Parlamento, deberían quedar claras y nítidas las “líneas rojas”. SOCIALISTAS aboga y demanda la inmediata derogación de las reformas laborales efectuadas por Zapatero en 2010 y por Rajoy en 2012, así como la derogación de las leyes conocidas por la ciudadanía como “mordaza” y “del punto final” instauradas bajo la legislatura dictatorial del Partido Popular; efectuar una reforma fiscal que grave las rentas del capital más que las rentas del trabajo e instaurar los recursos suficientes para reducir el fraude fiscal, figuras como las SICAVs o las ETVEs no deben tener un gravamen mínimo o exención cuando favorecen la evasión y la elusión de impuestos; restituir los servicios públicos privatizados y externalizados, apostamos por servicios públicos universales, gratuitos y de calidad y la nacionalización de sectores estratégicos como el energético.
Éstos podrían ser unas primeras líneas rojas que constituyan un nexo de unión para el consenso democrático que devuelva la ilusión a los votantes que anhelan cambios. SOCIALISTAS demanda a los actores políticos honestidad, compromiso social y humildad para conseguir ilusionar a un pueblo masacrado por la pérdida de derechos y hastiado por la “clase política”.

Odalys Padrón 

Fuente: Público.es


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