jueves, 7 de abril de 2016

La cita secreta Sánchez-Junqueras revuelve al PSOE y al Govern


La cita secreta Sánchez-Junqueras revuelve al PSOE y al Govern
La cita secreta Sánchez-Junqueras revuelve al PSOE y al GovernEl vicepresidente y líder de ERC situó su reunión con Sánchez dentro de los contactos entre líderes de partidos (Xavier Gómez - LV)

ISABEL GARCIA PAGAN, JUAN CARLOS MERINO, Barcelona / Madrid

El líder socialista niega “taxativamente” haber tratado su investidura en la reunión
Junts pel Sí pero no tanto. Y mucho menos revueltos. La reunión secreta que mantuvieron el 15 de marzo Pedro Sánchez y Oriol Junqueras rompió ayer la tensa calma en la que navega el Govern de la Generalitat y despertó viejos fantasmas entre CDC y ERC. También en el PSOE. La cita, hecha pública la víspera de la reunión clave para la investidura, volvió a agitar las aguas socialistas con fuertes corrientes desde el sur. Las consecuencias prácticas de la reunión son nulas pero los daños colaterales están por evaluar.

El president conoció la reunión el martes por la noche por la prensa. La noticia de 8tv llegó con el gol de Diego Torres al FC Barcelona y con Puigdemont en el Camp Nou. Al primer mensaje del president al líder de ERC preguntando por la información le siguió una llamada nocturna del vicepresidente. La conversación fue correcta pero el president no está contento, a pesar de que la imagen de ayer en el Parlament buscara serenar la situación. ¿Habrá un antes y un después? “Ahora el nivel de confianza depende de Junqueras”, sostienen en el Palau de la Generalitat. Puigdemont asegura que no tiene inconveniente alguno con que Junqueras se reúna con quien quiera como líder de ERC, el problema es que no le informara. “Un desastre”, se lamentan en su equipo.

Puigdemont y Junqueras habían dado carpetazo a los conflictos del líder de ERC con Artur Mas y fijado mecanismos de coordinación regulares para evitar desajustes en el gobierno de coalición. Las reuniones de los martes tras la reunión del Consell Executiu sólo se la han saltado una vez. Precisamente el 15 de marzo, el día que Pedro Sánchez se reunió con Puigdemont, y después con Junqueras…

La agenda del presidente de la Generalitat se alimenta con un goteo de contactos de carácter institucional en los que la apuesta independentista supone un muro infranqueable, mientras que el vicepresidente juega a dos bandas. Su cometido en el Govern como conseller de Economia le convierte en interlocutor natural de los ministerios de Hacienda y Economía; su relación personal con el ministro de Asuntos Exteriores le ofrece otro contacto directo en el Ejecutivo en funciones del PP; pero aprovecha la presidencia de ERC para alimentar la estrategia de su partido y llegar más allá de los tentáculos del Palau de la Generalitat. Sólo se le resiste Albert Rivera. Las espadas vuelven a estar en alto entre CDC y ERC. Los convergentes volvieron ayer al “son como son” para criticar a los republicanos y los republicanos sólo admiten que “quizás” hubiera sido conveniente informar al president para evitar malentendidos, pero “sin pedir permi-so” y una vez transcurrida la reunión. “Es nuestra obligación hablar con todos”, se justificó en el Parlament. “Hablamos siempre con todo el mundo y en todos los formatos posibles, sólo faltaría; lo hemos hecho, lo hacemos y lo haremos”. El equipo de Junqueras se esforzaba ayer por situar dentro de la “normalidad” política la actuación del vicepresidente y se subrayaba que el proyecto independentista se debe desarrollar de forma civilizada, lo que implica dialogar y negociar. Se trata, insisten de “hacer cosas, no de decir que las haremos”.

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