viernes, 22 de abril de 2016

Manos Limpias, Ausbanc y los que se dejan extorsionar


Luis Pineda



A Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV, no le ha sorprendido la detención de Luis Pineda, jefe de la supuesta trama de extorsión que actuaba bajo la tapadera de una agresiva asociación de consumidores llamada Ausbanc. Si he de serles sincero, a mí no me ha sorprendido tampoco, porque desde hace años circulaban por el mundillo financiero y periodístico historias poco ejemplares acerca del personaje y sus manejos, bien que de muy difícil comprobación.

Hoy, sin embargo, no quiero hablarles de Pineda, ni de Miguel Bernad, secretario general del autodenominado sindicato Manos Limpias, que no se sabe muy bien si era su socio o su sicario. Sobre ellos han corrido ya y seguirán corriendo auténticos ríos de tinta. Prefiero hablar de los extorsionados, que han sido víctimas, sí, pero también cooperadores necesarios de una maquinaria delictiva que, según parece, ha actuado a sus anchas durante demasiados años.

Lo mismo que no hay corruptos sin corruptores, no hay extorsión posible sin alguien que se deje extorsionar. Y en este caso, por lo visto, entre quienes se han dejado extorsionar figuran directivos de entidades muy importantes. De momento, sólo ha salido a la luz un nombre, el de Braulio Medel, todavía presidente de Unicaja, que habría pagado a la trama para que Manos Limpias retirara su acusación contra él en el caso de los ERE de Andalucía.

La investigación judicial confirmará o no si Medel, por su propio interés judicial, acalló a los chantajistas con dinero de Unicaja. Pero, si lo confirma, no tengo ningún motivo para creer que fuera el único que contribuyó a financiar el tinglado de Pineda. Sus publicaciones estaban cuajadas de publicidad de los principales bancos y el precio de las inserciones no era precisamente moco de pavo. ¿Acaso los anunciantes se protegían así frente a las acometidas de Ausbanc?

Tras la redada de hace unos días, a algunas de esas instituciones les ha faltado tiempo para resolver sus acuerdos comerciales con las publicaciones de la asociación. Por el dinero que se ahorran no creo que sea. ¿Lo han hecho acaso por una razón reputacional? ¿O es que, con Pineda y Bernad en la cárcel, ya no tienen nada que temer? ¿Piensan que, muerto el perro, se acabó la rabia? Puede ser. Pero a ese perro, en su debido momento, ellos mismos lo debieron vacunar.

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Vicente Clavero
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FUENTE: Público.es

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