jueves, 26 de mayo de 2016

Albert Rivera, fiel servidor de los amos





La visita del dirigente de Ciudadanos a Venezuela sólo puede provocar arcadas y vómitos. Y críticas desde luego.
¿A qué ha ido, qué se la ha perdido al dirigente de “una fuerte emergente y renovadora” en la República bolivariana? ¿Ha ido a apoyar al pueblo venezolano? ¿A criticar los desmanes de una oposición para la que el “todo vale” es todo vale?
Arañar algunos votos, por supuesto, en las elecciones del 26J ha sido uno de los objetivos. ¿Con qué procedimientos? Ofuscando, manipulando y mintiendo. Está en sus memes políticos. Desde sus orígenes.
Haciéndose altavoz también, por supuesto, de las directrices de los Amos del Mundo. A tensionar, a tensionar, de eso se trata. Los de El País, tan bien relacionados con esas elites, le dedican gran parte de la portada del miércoles 25 de mayo. Es de los suyos.
La oposición progolpista venezolana, encantada de haberlo conocido, ha informado de que citará a diputados de Podemos para que expliquen su financiación por parte del gobierno Maduro. El mundo al revés: ¡La oposición venezolana pidiendo explicaciones de cómo se financia Podemos o quien sea! ¿Y cómo se financian ellos? ¿De dónde sacan su pasta interminable? Puestos en ello: ¿Cómo se financia, por ejemplo, el Partido riverista?
Rivera apoya, por supuesto, el revocatorio contra Maduro y ha exigido que se cumpla la Constitución bolivariana recordando el artículo 72. ¿Les recuerdo lo que decían Rivera y la oposición progolpe venezolana sobre la citada Constitución y sobre el artículo en cuestión? ¿Recuerdan las carcajadas, las burlas y los insultos?
Lo mejor en todo caso es el consejo que Henry Ramos, el presidente de la Cámara venezolana, le ha regalado a don Rivera:: “Albert le he dicho en privado que tienen que estar todos muy pendientes, que no se les complique la vida como en un momento determinado se nos complicó la situación en Venezuela. Están advertidos”. ¡Se les complicó la vida!, pobrecitos!, ¡tan bien que estaban ellos viviendo a sus anchas en un país lleno de desigualdades y grandes sufrimientos!
En definitiva: ¡cuánta razón tienen los clásicos! Dios los cría y ellos se juntan. Tienen condiciones contrastadas para ello. Huelen a podrido, como en Dinamarca. Por eso los Amos del Mundo confían en ellos y les dan instrucciones de obligado cumplimiento.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

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