martes, 26 de julio de 2016

Patriotismo de pacotilla



RAFAELJORBA

Un tuit de Miquel Iceta resume la secuencia de la constitución del nuevo Congreso y la polémica elección de la Mesa: “ Está claro: si Pedro Sánchez habla con los independentistas, se rompe España; mientras que si Rajoy pacta con ellos, es un estadista”. El líder del PSC no se refería tanto al voto en blanco de los diputados de ERC (9) y de la extinta CDC (8), que contribuyeron a la designación de Ana Pastor frente a Patxi López en la segunda vuelta, como al hecho de que 10 diputados más de los previstos dieran después su voto a las vicepresidencias de Rosa María Romero (PP) e Ignacio Prendes (Ciudadanos). Se trata de una cifra nada baladí (179 escaños) que, de repetirse en la investidura, daría la presidencia a Rajoy en primera votación al sumar tres diputados más de la mayoría absoluta prevista (176).

Entre estos diez “votos secretos”, que se han ido evaporando como los diez negritos de Agatha Christie, se contarían los de varios diputados de CDC. Su representante, Francesc Homs, habría buscado así tener grupo propio (visibilidad en la Cámara Baja) y cobrar la subvención millonaria anexa (caja de resistencia). Se trata de un pacto legítimo y que podría haber sido defendido sin rubor, en la mejor tradición parlamentaria de la Minoría Catalana. “ Pit i collons”,­ ­señor Homs (“ A lo hecho, pecho”). La única crítica que se le puede formular es que haya negado la evidencia. “No se puede tratar a la gente de idiota”, exclamó Marc Castells, alcalde de Igualada y político emergente del nuevo Partit Demòcrata Català (PDC).

En este contexto, la contradicción que resumía el tuit de Iceta hay que buscarla en la actitud del propio Rajoy. Un tuit del presidente en funciones le delata: “ La cesión del PSOE a independentistas en el #Senado no tiene explicación. Para llegar a la Presidencia del Gobierno no vale todo”. Rajoy escribió este tuit el 16 de enero cuando el PSOE se disponía a ceder dos senadores a ERC y DiL (CDC) para que pudieran tener grupo propio en el Senado. El PP se rasgó las vestiduras y presentó la operación, que tenía precedentes en la Cámara Alta, como una maniobra ilegítima y vergonzante de Sánchez para garantizarse su propia investidura.

La pregunta que cabe hacerse es la que planteaba el tuit de Iceta: ¿por qué cuando Sánchez tiende la mano a los independentistas es un traidor y cuando lo hace Rajoy es un estadista? Mi respuesta: porque Rajoy es de derechas, y el patriotismo, como el valor al soldado, se le supone. En cambio, Sánchez es socialista, de matriz internacionalista, y defiende una alternativa federal que quebraría España... Ojalá este patriotismo de Rajoy auspicie un nuevo comienzo: regeneración, reforma constitucional y modelo de Estado de bienestar para el siglo XXI. Porque el patriotismo, al decir de Manuel Azaña, “no es un código de doctrina; el patriotismo es una disposición del ánimo que nos impulsa, como quien cumple un deber, a sacrificarnos en aras del bien común”. En los próximos días veremos si nuestros actores políticos actúan animados por el consejo de Azaña o se refugian en aquel patriotismo de pacotilla que, al decir de Samuel Johnson, “es el último refugio de los canallas”.

Fuente: La Vanguardia

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