martes, 8 de noviembre de 2016

Noam Chomsky: “La extrema impopularidad de Clinton y Trump es un reflejo del descrédito de las instituciones”

Noam Chomsky durante una conferencia en Londres

El pensador y lingüista alerta del peligro que tienen unas políticas neoliberales que dejan a la clase trabajadora sin derechos y con una frustración que alimenta el discurso del odio
Noam Chomsky: “La extrema impopularidad de Clinton y Trump es un reflejo del descrédito de las instituciones”Noam Chomsky durante una conferencia en Londres


MARINA MESEGUER, Barcelona

Estamos a pocas horas de conocer cuál de los dos candidatos presidenciales más impopulares de la historia gana las elecciones de los Estados Unidos. Más que una campaña electoral ha parecido una pelea de barro, que ha reflejado la polarización de una sociedad que hoy no votará al candidato que le entusiasma, si no al que menos detesta.

El pensador y lingüista Noam Chomsky observa estos comicios como reflejo de un fenómeno mucho más amplio: el hartazgo con el sistema. El intelectual estadounidense cree que la impopularidad de Hillary Clinton y Donald Trump es síntoma del descrédito de las instituciones; desde la política, a la banca, a las grandes empresas y los medios de comunicación. Y alerta del peligro que tienen unas políticas neoliberales que dejan a la clase trabajadora sin derechos y con una frustración que alimenta el discurso del odio. “Hay mucho por lo que estar preocupado”, reconoce.

Chomsky visitó Barcelona a pocos días de los comicios para hablar sobre la crisis de la inmigración en un acto organizado por el Instituto de Investigación de la Universidad de las Naciones Unidas sobre la Globalización, la Cultura y la Movilidad (UNU-GCM).

Esta campaña electoral nos ha deparado la paradoja de que dos candidatos a las primarias se han definido como ‘antiglobalización’. Uno es Bernie Sanders, y el otro Donald Trump, que podría ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca. ¿Cómo lo interpreta?

Globalización es una palabra extraña. Nadie se opone a ella en si. Hoy estoy aquí hablando contigo, y eso es globalización. A lo que sí que hay oposición es a la globalización neoliberal, que es algo muy diferente. Lo que se denomina tratados de libre comercio, que con el núcleo de la llamada ‘globalización’, de hecho se oponen radicalmente al libre comercio ya que son acuerdos altamente protectores para ciertas industrias y corporaciones o medios de comunicación. De hecho, gran parte de esos acuerdos tienen poco que ver con el comercio en un sentido serio. Se trata básicamente de acuerdos sobre los derechos de los inversores. En su mayoría, otorgan mecanismos que permiten a las corporaciones hacer cosas que la gente común no puede hacer y limita la posibilidad de los gobiernos a implantar políticas que puedan tener un impacto en los beneficios futuros de esas corporaciones.

¿Cómo afecta eso a la gente?

Esto no son cosas abstractas, esto pasa todo el tiempo y los efectos de las llamadas medidas globalizadoras están diseñados intencionalmente para poner a la clase trabajadora en competición entre ellos a nivel global, lo que acaba bajando los salarios. La globalización neoliberal está diseñada para asegurar que las élites están protegidas pero no la clase trabajadora. Por supuesto, el capital puede moverse con libertad, pero no la gente. Lo que es bastante contrario a los principios del libre comercio que defendía Adam Smith, por ejemplo.

¿Cómo ha acabado la mayor potencia mundial viéndose en la tesitura de tener que elegir entre dos candidatos de perfil tan dudoso como Hillary Clinton y Donald Trump?

Son unas elecciones inusuales. Es la primera vez en la historia de los Estados Unidos en que ambos candidatos son extremadamente impopulares. Es un reflejo de la extrema impopularidad de todas las instituciones. Si miras al Congreso, por ejemplo, tienen un apoyo de tal vez el 10%, lo mismo casi con todas las instituciones incluyendo los bancos, las corporaciones… Hay un enfado generalizado a la forma en que la sociedad se mueve. Ha razones específicas para explicar porqué cada candidato es tan impopular, pero es, en parte, un reflejo del declive general de las principales instituciones centristas a juicio del público en general, algo que está ocurriendo también en Europa.

¿Dónde empezó el declive?

Podemos encontrar los orígenes en las políticas neoliberales de las pasadas generaciones. Más recientemente, en Europa cogió la forma extrema de las medidas de austeridad que han sido muy perjudiciales económicamente, pero también para la población. Están tendiendo el efecto de minar los mayores logros de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, que son la libre circulación de personas y el Estado del Bienestar socialdemócrata. Y hay razones para creer que esto es intencionado. Hay un esfuerzo consciente para ir en esa dirección. También en los Estados Unidos, y el modo en que mucha gente muestra su enfado está adoptando formas a veces bastante peligrosas. Alguien de mi edad, que es capaz de recordar ciertos discursos que escuchaba en la radio cuando era niño, los resultados electorales en Austria y en Alemania evocan recuerdos muy desagradables. Hay mucho por lo que estar preocupado.

MARINA MESEGUER
Barcelona
Fuente: La Vanguardia

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