martes, 6 de diciembre de 2016

El caso Italia proyecta dudas sobre la reforma constitucional en España

Mariano Rajoy, en los jardines del palacio de la Moncloa (Dani Duch)


La vertiginosa caída de Renzi potencia a Mariano Rajoy en el escenario europeo
El caso Italia proyecta dudas sobre la reforma constitucional en EspañaMariano Rajoy, en los jardines del palacio de la Moncloa (Dani Duch)


ENRIC JULIANA, Madrid

La debacle de la reforma constitucional italiana, fallecida este pasado domingo por un exceso de enfado popular, proyecta sombras, dudas y temores sobre la posibilidad de llevar a cabo una reforma de la Constitución española de 1978. El caso Italia tiene otras repercusiones en España, no todas preocupantes para el presidente Mariano Rajoy, que puede ver aumentada su cotización política en Europa. Hoy se celebra el día de la Constitución. En la recepción que tendrá lugar en el Congreso de los Diputados se hablará mucho de lo sucedido en Italia.

El fenomenal fracaso del primer ministro Matteo Renzi ha puesto los pelos de punta a los dos principales partidos españoles. El Partido Popular y el PSOE comparten en estos el momento el temor a un referéndum fallido, puesto que un fantasma recorre Europa, el fantasma de las consultas populares que explotan, sin cesar, en manos de los gobiernos. La clamorosa y determinante derrota del primer ministro británico David Cameron en el trascendental referéndum sobre el Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea), que tuvo lugar en junio. La desastrosa consulta promovida por el primer ministro húngaro Viktor Orbán sobre las cuotas de refugiados, que fracasó el pasado mes de octubre por falta de quórum. Y ahora el referéndum italiano, que el hiperactivo Renzi ha perdido por ¡seis millones de votos!, cuando hace un año creía tenerlo ganado y por ello lo enfocó como un arriesgado plebiscito personal. La palabra referéndum comienza a provocar escalofríos en todos los centros de poder europeos. “Los referéndums los carga el diablo”, dijo ayer el número tres del PP, Fernando Martínez-Maillo, aprovechando que el Tíber pasa por Roma. Prudencia, prudencia, prudencia, esta es la idea que hoy prevalece en el palacio de la Moncloa.

La consigna en las principales capitales europeas es no dramatizar el acontecimiento italiano para evitar males mayores en las bolsas y no agrandar la imagen de crisis de la Unión Europea. Bruselas dice: “Es un asunto interno italiano”. El PSOE tiene un motivo adicional para pasar de puntillas, puesto que Renzi, que no es socialista, sino un democristiano con simpatías por la izquierda moderada, formaba parte hasta el domingo de su lista de amigos en Europa. El Partido Socialista emitió ayer un comunicado con motivo de la fiesta del 6 de Diciembre en el que apremia a poner en marcha la reforma constitucional. “El tiempo de la reforma ha llegado: para proteger y garantizar suficientemente el Estado de bienestar, en especial los derechos básicos de las personas”, dice el manifiesto. Desde Valencia, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, también pedían ayer la inmediata apertura de negociaciones.

Unidos Podemos también apuesta por la reforma y no pierde ocasión de recordar que todo cambio deberá ir acompañado de un referéndum. Ayer mismo, Pablo Iglesias dijo que lo único positivo que ha hecho Renzi es someter su reforma a consulta popular. Podemos sabe de lo que habla, puesto que tiene el interruptor del referéndum en sus manos. Si PP y PSOE pactasen una reforma simple de la Constitución con el apoyo de Ciudadanos (hacen falta dos tercios del Congreso: 233 diputados), Unidos Podemos y sus aliados podrían exigir la convocatoria de un referéndum, puesto que cuentan con el 10% del Congreso, tal y como exige el artículo 167.3. Un ejemplo: la introducción de una disposición adicional para un explícito reconocimiento a la singularidad catalana (propuesta del jurista Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón) no requeriría referéndum, pero Podemos podría exigirlo. Excluir a Podemos de las negociaciones para la reforma de la Constitución no parece prudente. Así lo entienden algunos dirigentes del Partido Socialista.

El PP pide prudencia y valora el cuadro resultante del acontecimiento italiano. La caída de Renzi beneficia políticamente a Rajoy, convertido en el aliado más seguro de Angela Merkel en el sur de Europa. España es ahora signo de estabilidad. ¡Quién lo iba a decir hace tres meses!

Fuente: La Vanguardia

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