jueves, 31 de marzo de 2016

Tres de marzo de 1976, la sangre obrera inundó Vitoria


Hace 40 años la policía armada asesinó a cinco trabajadores en una jornada de huelga general

Enric Llopis

Rebelión

El disco del cantautor Lluís Llach “Campanades a morts” rinde memoria a los cinco asesinados por la policía armada española en Vitoria, el tres de marzo de 1976, durante una jornada de huelga general. Romualdo Barroso, Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, José Castillo y Bienvenido Pereda. La actuación de los “grises” provocó además 150 heridos de bala. El episodio representó la cara más negra de la loada y exportada Transición española a la democracia. Junto a los cinco muertos en la capital alavesa, la Asociación Víctimas 3 de marzo (Martxoak 3 Elkartea) incluye en la nómina de represaliados a Juan Gabriel Rodrigo, de 19 años, y a Vicente Antón Ferrero, de 18, que murieron en Tarragona y Basauri en el contexto de las manifestaciones solidarias con los obreros de Vitoria. En una protesta ante la embajada española en Roma también murió por los disparos de los agentes Mario Marotta, de 53 años, un transeúnte que casualmente pasaba por el lugar.
El tres de marzo se organizaron y emprendieron la lucha en Vitoria fábricas principalmente del metal, pero también del sector químico y de la madera, entre otras. Las factorías se habían constituido en forma de asamblea y se dirigían a sus “comisiones representativas”, integradas por miembros revocables. La representatividad asamblearia era también un espacio en disputa con el sindicalismo vertical. En la época se impulsó una “coordinadora” de todas las “comisiones representativas” (cada fábrica tenía la suya), que en Vitoria duró aproximadamente tres años. Los partidos y sindicatos no estaban todavía legalizados, de modo que en las reuniones clandestinas (de la llamada “vanguardia” obrera) –en las que participaban militantes del Movimiento Komunista de Euskadi, la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), Comisiones Obreras, Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), Partido del Trabajo de España (PTE) y la Organización de Izquierda Comunista (OIC), entre otros- se empezó a pergeñar algún tipo de movilización obrera en la capital vasca, en un contexto de varios años de congelación salarial decretado por el Gobierno en el conjunto del estado español.
“Decidimos que esa situación había que romperla”, recuerda Iñaki Martín, hoy miembro del sindicato vasco Convergencia de Izquierda Sindical (ESK) y de la Asociación Víctimas 3 de marzo, pero que ese mismo día de 1976 formaba parte de las “comisiones representativas” de la fábrica de automóviles Mevosa (Mercedes-Volkswagen SA), en Vitoria. En aquel momento había convenios pendientes de renovación, principalmente en la metalurgia, por lo que se trataba de salir a la calle con una plataforma diferente y romper con la congelación salarial que afectaba a todos los sectores. “Se logró llegar a una unificación de plataformas reivindicativas para todas las fábricas, aunque en principio del metal”, recuerda Iñaki Martín, en un acto de homenaje a los asesinados en Vitoria organizado por la Coordinadora Obrera Sindical (COS) en el Casal Obrer i Popular Francesc Santa Catalina de Valencia.
Factorías del sector de la química y la madera, cuyos convenios tendrían que renovarse más adelante, se sumaron a la plataforma. La dictadura trataba de evitar que coincidiera la firma de los convenios laborales de diferentes sectores, lo que agrandaría el conflicto. La plataforma organizó una huelga a la que se adhirió la clase obrera, aunque no todos los sectores se sumaran al mismo tiempo. Empezó Forjas Alavesas, a continuación Mevosa, la fábrica de cremalleras Areitio, la química Cablenor, la factoría de armas Gabilondo… El proceso de huelgas en Vitoria había comenzado en enero y terminó en el mes de marzo. “Los empresarios no querían negociar, respondieron con el cierre patronal”, destaca Iñaki Martín. Poco a poco se fueron incorporando pequeños talleres de diferentes ramos, estudiantes universitarios así como de los institutos, y el pequeño comercio. Las huelgas no eran exclusivas de la ciudad vasca, pues el movimiento se iba extendiendo por el estado español: Madrid, Barcelona, Sevilla, Granada… Las autoridades entendieron muy pronto que el conflicto de Vitoria ponía en cuestión las estructuras del franquismo. Se trataba de una pelea abierta, cara a cara, con el sindicalismo vertical.
Iñaki Martín subraya la importancia que adquirieron en Vitoria las asambleas y las “Comisiones representativas”. “Era un movimiento totalmente horizontal, todos los días nos juntábamos en las asambleas y decidíamos sobre cualquier cosa: la huelga, las reivindicaciones, maniobras de la patronal, qué hacer con los esquiroles, las cajas de resistencia…”. El veterano sindicalista agrega que en otras ciudades se seguía una estrategia diferente: “La gente de Comisiones Obreras intervenía dentro del sindicato vertical; se habían presentado a las elecciones dentro del sindicalismo oficial e intentado copar la mayoría de puestos de jurados y enlaces”. La batalla contra la patronal de la época tampoco era una fábula con final amable. No se dice en los libros de Historia Contemporánea de España, pero “los empresarios estuvieron entre los grandes responsables de la matanza de Vitoria; fueron intransigentes durante toda la huelga, no quisieron negociar porque no nos consideraban representativos”. Según la patronal, la representatividad residía únicamente en los enlaces y jurados del sindicato vertical. Los Inspectores de Trabajo actuaban de “mediadores” para trasladar los planteamientos de los patronos. “Nos llegaron a transmitir, de parte de los empresarios, amenazas en el sentido de que habría sangre si no entrábamos a trabajar: y así sucedió”, explica Iñaki Martín.
El tres de marzo por la mañana ya se vio que la huelga general era un hecho en la ciudad de Vitoria. Las fábricas y los comercios cerraron, los estudiantes no asistieron a los colegios… Se paralizó la capital. Culminaba así un proceso de tres meses de conflictos laborales en diferentes empresas. Antes del día señalado en rojo, hubo otros dos llamamientos a la huelga general en Vitoria “que no salieron muy bien”, reconoce Iñaki Martín. La presencia de la policía armada y la guardia civil en la calle era mayor de lo habitual el tres de marzo. Intentaban, sobre todo, evitar la concentración de grupos de personas. Las asambleas se celebraban en iglesias, lugares en los que la policía no podía impedir las reuniones. Todas las empresas en conflicto tenían una parroquia de referencia en la que reunirse. Por ejemplo Mevosa, en la iglesia de Los Ángeles.
Una vez a la semana se convocaban asambleas conjuntas de todas las factorías en lucha en la iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio obrero de Zaramaga, donde se perpetró la matanza. El día de la huelga general había programada una asamblea de todas las empresas, en la que se preveía una participación muy amplia. Cuando Iñaki Martín se acercó a la iglesia de San Francisco, estaba ya rodeada por la policía. “No nos dejaron pasar”. En la zona estaban los “grises”, mientras que la guardia civil se emplazó preferentemente en las afueras, para controlar las entradas y salidas a la ciudad. A las 17,00 horas había aproximadamente 5.000 personas en la iglesia de San Francisco, y fuera otras tantas (como mínimo) que no pudieron entrar porque lo impedían los agentes armados.
Los policías comenzaron a lanzar pelotas de goma y botes de humo, que rompían las vidrieras de la iglesia y penetraban en el recinto. Presa del pánico y ante la posibilidad de morir ahogados, los congregados huyeron. “Entonces los iban acribillando, recuerda Iñaki Martín, murieron cinco pero podían haber sido 300”. “En la calle nos quedamos arrojando piedras a la policía, para distraerlos y que no machacaran a quienes salían de la iglesia”. Ese día, después de la escabechina, la ciudad se quedó vacía, como un “fantasma”. No se veía un alma por las calles, tomadas por los “grises”. Como si se hubiera declarado el “toque de queda”. A Iñaki Martín le detuvieron cuando se dirigía a la asamblea de Mevosa, junto a un compañero de la empresa Cablenor. Los dos sindicalistas permanecieron tres días en la comisaría antes de ingresar en prisión. El resto de los considerados “cabecillas” lograron escaparse. “Nos propinaron bastantes palos, golpes y puñetazos”, recuerda Martín. Ante las expectativas de la huelga general del tres de marzo, el Ministro de la Gobernación Fraga Iribarne trasladó a Vitoria, expresamente, a agentes de la Brigada Político-Social de Madrid.
En la catedral vitoriana se celebró un funeral de masas. Cuando la multitud pasó por delante de la comisaría, reivindicó la libertad de los sindicalistas detenidos. Por esa razón se les subió a un piso superior de la sede policial, donde se oían las consignas de la calle. La policía amenazó a los detenidos con metralletas, apuntándolos al tiempo que les decían: “Si la gente entra en la comisaría os vamos a disparar”. Los agentes temían un asalto. “Como entren aquí, los primeros en caer seréis vosotros”. A una parte de los dirigentes sindicales se les encerró en la prisión de Nanclares de la Oca (Álava), acusados de “sedición” y “rebelión”, a otros “cabecillas” finalmente detenidos se los llevaron a Madrid. Iñaki Martín evitó el juicio debido a la amnistía de octubre de 1977. Cuatro décadas después, apunta las responsabilidades: Alfonso Osorio, ministro de la Presidencia; Fraga Iribarne, titular del Ministerio de la Gobernación y quien le sustituía en marzo de 1976 (ya que Fraga se hallaba en Alemania): el ministro secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez; y el titular del Ministerio de Relaciones Sindicales, Martín Villa. “Evidentemente, fueron ellos los responsables”.
El sindicalista se apoya en las declaraciones de las autoridades. “El gobernador civil de Álava, Rafael Landín Carrasco, reconoció en una entrevista que los empresarios le exigían todos los días mano dura con los huelguistas; él recibió órdenes expresas de Fraga y de Martín Villa para que el movimiento se cortara de raíz”. Asimismo, “Fraga afirmó que no podía tolerarse que un movimiento revolucionario pudiera contagiar la Transición que se estaba preparando”. El recuerdo –y las responsabilidades- de los hechos de Vitoria persiguen como una sombra al consenso sin ira de la Transición española. En que no queden sepultados trabaja la Asociación Víctimas 3 de Marzo (Martxoak 3 Elkartea), nacida en 1999 e integrada por heridos, afectados y familiares de los asesinados en marzo de 1976. Piden justicia, verdad y reconocimiento. Además de organizar jornadas y conferencias, se han personado en la “querella argentina” por los crímenes del franquismo y presentado una queja ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo por las muertes de Vitoria. Su presión también ha influido en que el consistorio de la capital alavesa haya aprobado iniciar acciones judiciales por la masacre del tres de marzo y se persone como acusación en la “querella argentina” contra la impunidad de la dictadura. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Una “terrible belleza”: La Rebelión de Pascua de Irlanda en 1916



Hace un siglo, de pie en los escalones del pórtico de la oficina general de correos de Dublín, el poeta Padraig Pearse anunció la Poblacht na hÉireann - la "República de Irlanda."

Conn Hallinan

Leía una proclama, la tinta aún fresca, del gobierno provisional irlandés que declaraba su independencia del dominio británico. Fue justo después del mediodía del 24 de marzo de 1916, la primera escena de un drama que combinó la tragedia y el triunfo, heraldos gemelos de la historia de Irlanda.

Han pasado cien años desde que unos 750 hombres y mujeres levantaron barricadas y se apoderaron de los lugares clave en el centro de Dublín. Se les unirían otras 1.000 personas. En seis días todo habría terminado, la oficina de correos en llamas, las calles ennegrecidas por el fuego de artillería, y los líderes de la rebelión camino del pelotón de fusilamiento contra los muros de la cárcel de Kilmainham.

Sin embargo, el fracaso de la Rebelión de Pascua se convertiría en uno de los eventos más importantes en la historia de Irlanda - un "fracaso" que repercutirá en todo el mundo y será un ejemplo para los levantamientos coloniales casi medio siglo más tarde.

Paralelismos coloniales

Los aniversarios - en particular los centenarios - son a partes iguales mito y memoria, y sacar lecciones de ellos es siempre un asunto complicado. Sin embargo, auque 1916 no es 2016, hay un paralelismo, piezas de la historia que se superponen y ensamblan la Europa de entonces con la Europa de hoy.

Europa en 1916 era un mundo en guerra. Las lámparas, como se dice, se habían apagado en agosto de 1914, y el continente estaba envuelto en alambre de púas y lleno de muerte y destrucción casi inconcebibles. Poco después de que el último rebelde irlandés fuese fusilado, los británicos se lanzaron a la batalla del Somme. Más de 20.000 morirían en la primera hora de la batalla. Al final, se producirían más de un millón de bajas en ambos bandos.

Europa sigue en guerra, en cierto modo, algunas veces volviendo a recorrer los pasos de un mundo colonial supuestamente ya desaparecidas. Gran Bretaña está luchando su cuarta guerra en Afganistán. Las fuerzas especiales italianas están acechando a los islamistas en su ex colonia Libia. Los aviones de combate franceses están bombardeando sus antiguos dominios en Siria y persiguiendo a los tuaregs en Mali.

Y Europa también está en guerra consigo mismo. Una vez más se está desenrollando el alambre de espinas, no para crear zonas de exterminio más allá de la tierra de nadie entre trincheras, sino para bloquear las oleadas de refugiados generados por Europea - y EE UU – y sus ejércitos y milicias clientes en Afganistán, Irak, Yemen, Somalia y Siria .

En muchos sentidos, de aquellos polvos coloniales estos lodos en las viejas metrópolis imperiales.

Los británicos y los franceses se repartieron  en secreto Medio Oriente en 1916, haciendo uso de la religión y el origen étnico para dividir y conquistar la región. La inestabilidad se hizo permanente.

De hecho, esa fue la idea: nunca habría suficientes franceses o ingleses para gobernar el Levante, pero con chiítas, sunitas y cristianos ocupados tratando de degollarse los unos a los otros, no se darían cuenta de los banqueros bien trajeados que desde los despachos se quejaban sarcásticamente de su falta de comportamiento civilizado mientras contaban su dinero.

Los irlandeses de 1916 comprendieron la naturaleza de la farsa: después de todo, fueron sus primeras víctimas.

Irlanda era una colonia mucho antes de que las grandes potencias se dividieran el resto del mundo en los siglos XVIII y XIX, y las estrategias que mantuvieron la isla pobre, atrasada, y rentable se trasplantaron a otras partes del planeta. Las divisiones religiosas mantuvieron en gran medida dócil a la India. Las divisiones tribales y religiosos hicieron posible gobernar Nigeria. El conflicto étnico cortocircuitó la resistencia en Kenia y Sudáfrica. La división sectaria funcionó bien en Siria, Líbano e Irak.

Irlanda fue el gran laboratorio del colonialismo donde los ingleses experimentaron formas de mantener el control sobre la población. La cultura, la religión, el idioma, y el parentesco eran todos ellos grano para el molino. Y cuando todo lo demás fallaba, Irlanda estaba prácticamente al otro lado del Mar de Irlanda: bastaba con matar a todas los ratas de laboratorio y empezar de nuevo.

Descubriendo el nacionalismo

El hecho de que los ingleses hubieran estado en Irlanda 747 años fue relevante en 1916.

Los irlandeses llamaron a la ocupación de Irlanda "el largo dolor", y les había vuelto un poco locos. Una sublevación en medio de una guerra con uno de los imperios más poderosos de la historia humana no parece ser una cosa terriblemente racional - y en verdad, hubo muchos irlandeses que aceptaron desde el comienzo que estaba condenada al fracaso.

La izquierda europea denunció la Sublevación de Pascua, sobre todo porque no pudo comprender su sentido. ¿Qué hacia un disciplinado intelectual marxista y líder sindical como James Connolly tomando las armas juntos a unos nacionalistas místicos como Padraig Pearse y Joseph Mary Plunkett? Uno de los pocos radicales que entendió lo que pasó fue V.I. Lenin, que calificó las críticas de la rebelión como "monstruosamente pedantes".

Lo que tanto Connolly como Lenin comprendieron fue que el levantamiento reflejaba una sociedad profundamente distorsionada por el colonialismo. A diferencia de muchas otras partes de Europa, en Irlanda diferentes clases y puntos de vista pudieron encontrar un terreno común precisamente porque tenían una experiencia similar: no importaba cuál fuera su educación, sus recursos, al final todos eran irlandeses, y eran en todos los sentidos tratados como inferiores por quienes les gobernaban.

La mayor parte de la izquierda europea recelaba del nacionalismo en general porque hacía borrosas las líneas entre oprimidos y opresores y minaba su análisis de que la clase era la gran línea de separación. Pero a medida que el mundo fue descubriendo medio siglo más tarde, el nacionalismo también podía ser una ideología que uniese a muchos contra los pocos.

Al final, crearía sus propios problemas y generaría sus propios monstruos. Sin embargo, para la gran mayoría del mundo colonial, el nacionalismo sería un ingrediente esencial de la liberación nacional.



Las civilizaciones libres

La rebelión de Pascua no fue el primer levantamiento anticolonial. Los americanos se liberaron de los ingleses en 1783; los griegos expulsaron a los turcos en 1832. La gran rebelión de los cipayos de la India estuvo a punto de expulsar a los británicos del subcontinente en 1857. Hubo otras también.

Pero había algo especialmente dramático en la idea de una revolución en el corazón de un imperio, y fue ese drama más que el propio acto de la sublevación lo que atrajo la atención del mundo. The Times de Londres culpó a la sublevación de Pascua de los disturbios en la India en 1919, cuando el ejército británico masacró a 380 civiles sij en Amritsar.The Times nunca se molestó en explicar porque los irlandeses habían sido responsables.

Pero los irlandeses entendieron la conexión, aunque de manera algo diferente. Roger Casement, uno de los dirigentes de la rebelión de 1916, que fue ejecutado por traición en agosto de ese año, dijo que la causa de Irlanda era también la de la India, porque los rebeldes de Pascua luchaban "para unir de nuevo las civilizaciones libres de la tierra".

Como sublevación fue un fracaso, en parte porque todo el asunto se llevó a cabo en secreto. Probablemente no más de una docena de personas sabían lo que iba a pasar. Cuando la Fuerza de Voluntarios Irlandeses y el Ejército Ciudadano Irlandés marcharon hacia la oficina de correos, la mayoría de los transeúntes - incluyendo los ingleses - pensaron que sólo se trataba de los "muchachos", divirtiéndose un poco provocando otra vez a las autoridades británicas.

El secreto es malo para que triunfe una revolución. Los conspiradores pensaron que su ejemplo sería seguido por toda Irlanda, pero antes que la mayoría de los irlandeses supieran que es lo que estaba pasando, todo había terminado.

En comparación con otros levantamientos, ni siquiera fue excesivamente sangriento. Hubo unos 3.000 heridos y 485 muertos, muchos de ellos civiles. Los combatientes caídos en acción fueron 151 británicos y 83 rebeldes - incluyendo los 16 fusilados en las semanas posteriores. Devastó una milla cuadrada del centro de la ciudad de Dublín, y cuando las tropas británicas condujeron a los rebeldes prisioneros por las calles después de su rendición, la multitud escupió a los rebeldes.

Pero a medida que los pelotones de fusilamiento hicieron su trabajo día tras día, el sentimiento comenzó a cambiar.

Connolly fue tan gravemente herido que no podía mantenerse de pie, por lo que fue atado a una silla y fusilado. Asimismo, las autoridades se negaron a entregar los cadáveres de los líderes ejecutados a sus familias y los enterraron en cal viva. Unos 3.439 hombres y 79 mujeres fueron detenidos y encarcelados. Casi 2.000 fueron enviados a campos de internamiento, y 98 condenados a muerte. Otros 100 fueron sentenciados a largas penas de prisión.

A la gente no le gustó y las autoridades se vieron obligadas a suspender las ejecuciones. Además, la idea de una "República de Irlanda" no desapareció, a pesar de los asesinados, los ahorcados o los encarcelados.

Un sacrificio de sangre

El Levantamiento de Pascua fue ciertamente un asunto incómodo. Pearse lo llamó un "sacrificio de sangre", lo que sonaba demasiado al dicho católico de que "la sangre de los mártires es el sillar de la Iglesia".

Y, sin embargo, esa es la naturaleza de cosas como la sublevación de Pascua. El año 1916 achicharró todas las ideologías, las divisiones y los prejuicios que el colonialismo había construido a través de cientos de años, juntando a  algunos compañeros de viaje muy extraños. Los que soñaban con volver a constituir el antiguo reino de Meath lucharon en las barricadas junto a los discípulos de Karl Marx. Campesinos analfabetos tomaron las armas con la condesa Markievicz, que aconsejó a las mujeres a "empeñar sus joyas en el banco y comprarse un revólver."

Muchas de esas divisiones permanecen.

Habrá por lo menos dos celebraciones de la sublevación de Pascua. Los partidos del sistema - Fine Gael, Fianna Fail y el Partido Laborista - han organizado una serie de eventos previos a la celebración principal el 27 de marzo. El  Sinn Fein , que representa a la mayor parte de la izquierda irlandesa, tendrá su propia celebración. Varios pequeños grupos escindidos defenderán su propia historia particular de la sublevación de Pascua.

Y si quiere ser parte de ellas, puede comprar una "auténtica" camiseta de la Rebelión de Pascua en  "Eire Apparent". Todo está a la venta, incluso revolución.

En cierto modo, lo que estuvo en juego en 1916 fue la esencia de Irlanda y su larga, extraña historia. Pero 1916 es también la historia de la voluntad de los seres humanos de resistir, a veces contra todos los pronósticos, casi sin esperanza. No hay nada especial o especialmente irlandés en ello.

A corto plazo, la rebelión de Pascua fue la causa de la ejecución de personas que podrían haber impedido la guerra civil entre republicanos y nacionalistas en 1922-1923 que siguió al establecimiento del Estado Libre de Irlanda en 1921. El estado libre era independiente y autónomo, pero seguía siendo parte del Imperio Británico, y los británicos habían cercenado Irlanda del Norte manteniéndola bajo su dominio. Irlanda no llegó a ser verdaderamente independiente hasta 1937.

A la larga, sin embargo, la sublevación de Pascua levantamiento hizo imposible la continuación de la dominación británica en Irlanda. En ese sentido, Pearse estaba en lo cierto: el sacrificio de sangre había funcionado.

El nuevo colonialismo

¿Significa algo el centenario para la Europa de hoy? Quizá.

Al igual que la Europa de 1916, la Europa de 2016 está dominada por unos pocos a expensas de muchos. El colonialismo de los imperios ha sido sustituido por el colonialismo de los bancos y las finanzas.

La ocupación británica empobreció a los irlandeses, pero no eran muy diferentes de los griegos, españoles y portugueses - y sí, irlandeses – de hoy en día, que han visto sus condiciones de vida degradadas y sus hijos emigrados, todo para "rescatar" a unos bancos a los que no debían nada. ¿La mayoría de los europeos realmente controlan sus vidas hoy más que los irlandeses en 1916?

¿Es tan diferente la "troika" - el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional - de Whitehall en 1916? Este último llegó sin invitación a Irlanda; la troika domina la vida económica y política de la Unión Europea.

En su poema, "Semana de Pascua 1916", el poeta William Butler Yeats llamó al levantamiento el nacimiento de "una terrible belleza". Y así fue.

Pero el discurso de Pearse junto a la tumba del viejo guerrero feniano Jeremías O'Donovan Rossa puede ser más relevante: "Les advierto a los amos de mi pueblo: tened cuidado. Tener cuidado de lo que está por venir. Cuidado del pueblo que se levanta para tomar lo que no le dais”.

Proclamación de la República irlandesa

El manifiesto fue leído por Pádraig Pearse a los ciudadanos de Dublín desde las escaleras de la Oficina Central de Correos (GPO) en la calle Sackville (hoy O'Connell), el lunes 24 de abril de 1916. La proclamación de independencia fue aprobada por el Consejo Militar de la IRB en vísperas de la insurrección durante una reunión en Liberty Hall y entregada a Christopher Brady, un linotipista miembro de la ITGWU, quien imprimió 2.500 copias con la ayuda de sus asistentes, Liam Ó Briain y Michael Molly. Los tres trabajaron protegidos por guardias armados y en circunstancias adversas. La falta de tipos móviles los obligó a utilizar diferentes tipografías e incluso a crear algunas letras con moldes de cera. Según el testimonio del propio Brady, «la máquina estuvo lista para la primera impresión alrededor de las ocho y media de la tarde del domingo de Pascua y el trabajo estuvo terminado entre las dos y la una de la madrugada del lunes de Pascua... Le entregué la primera prueba de impresión a James Connolly a las nueve de la tarde y la cotejó con el manuscrito. Nunca volví a ver el manuscrito después de aquello [...] Aunque leí el manuscrito, no podría asegurar a quién pertenecía la caligrafía, pero desde luego no era la de Connolly, porque yo estaba familiarizado con su manera de escribir.»

Al terminar de leer el manifiesto, Connolly y Pearse se dieron la mano, mientras Connolly, según testimonios de la época, dijo: «¡Gracias a Dios, Pearse, que vivimos para ver este día!»
EL GOBIERNO PROVISIONAL a los CIUDADANOS DE DUBLÍN

El gobierno provisional de la República de Irlanda saluda a los ciudadanos de Dublín en la ocasión trascendental de la proclamación de un ESTADO IRLANDÉS INDEPENDIENTE SOBERANO, que se encuentra ahora en el curso de ser establecido por irlandeses alzados en armas.

Las fuerzas republicanas mantienen las posiciones tomadas a las doce del mediodía del Lunes de Pascua, y en ningún lugar, a pesar de los violentos y continuos ataques de las tropas británicas, las líneas han sido rotas. El país se alza en respuesta a la llamada de Dublín y el logro final de la libertad de Irlanda es ahora, con la ayuda de Dios, sólo cuestión de días. El valor, el sacrificio y la disciplina de los hombres y las mujeres irlandeses están a punto de conseguir para nuestro país un lugar glorioso entre las naciones.

El honor de Irlanda ya ha sido ganado; todo lo que queda es vindicar su sabiduría y el dominio de sí misma. Todos los ciudadanos de Dublín que creen en el derecho de su propio país a ser libre prometerán su lealtad y su ayuda leal a la República irlandesa. Hay trabajo para todo el mundo: para los hombres, en la primera línea del frente, y para las mujeres en la provisión de ayuda y primeros auxilios. Todo hombre y mujer irlandés digno de ese nombre acudirá a prestar ayuda a su patria común en esta, su hora suprema. Todos los ciudadanos capaces pueden ayudar con la construcción de barricadas en las calles para detener el avance de las tropas británicas. Las tropas británicas han estado disparando a nuestras mujeres y a nuestra Cruz Roja. Por otra parte, los regimientos irlandeses del Ejército británico se han negado a actuar contra sus propios compatriotas.

El gobierno provisional espera que sus partidarios, esto es, el grueso de la población de Dublín, perserven el orden y el dominio de sí mismo. El saqueo que ya ha ocurrido ha sido llevado a cabo por partidarios del Ejército británico. Irlanda debe mantener su nuevo honor libre de tacha. Hemos vivido para ver la proclamación de una República irlandesa. Así vivamos para asentarla y que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos disfruten de la felicidad y la prosperidad que la libertad traerá consigo.

En nombre del Gobierno provisional,
    P. H. PEARSE,
    Comandante en jefe de las Fuerzas de la República irlandesa y presidente del Gobierno provisional.

Conn Hallinan

Analista político y escritor, columnista de Foreign Policy in Focus.

Fuente: Sin Permiso,

http://fpif.org/terrible-beauty-remembering-irelands-1916-easter-rebellion/

Traducción: Enrique García

Sobre el estilo del Manifiesto Comunista

Umberto Eco (1932-2016)


No se puede sostener que algunas hermosas páginas puedan cambiar el mundo por sí solas. Toda la obra de Dante no consiguió devolverles un emperador sacro romano  romano a los municipios italianos. No obstante, al recordar el texto que fue el Manifiesto del Partido Comunista de 1848, y que, ciertamente, ha influido largamente en los acontecimientos de dos siglos, creo que hay que releerlo desde el punto de vista de su calidad literaria o, al menos –aunque no se lea en alemán-, de su extraordinaria estructura retórico-argumentativa. En 1971 apareció el librito de un autor venezolano, Ludovico Silva, El estilo literario de Marx, publicado en italiano en 1973 por Bompiani. Creo que ya no se puede encontrar y valdría la pena reeditarlo. Refiriéndose a la historia de la formación literaria de Marx (pocos saben que también escribió poemas, bien que malísimos, en opinión de los pocos que los han leído), Silva analizó minuciosamente toda la obra de Marx. Curiosamente, dedicó sólo unas pocas líneas al Manifesto, tal vez porque no es una obra estrictamente personal. Es una lástima: se trata de un texto formidable, que alterna tonos apocalípticos e ironía, lemas eficaces y explicaciones claras, y (si realmente la sociedad capitalista quiere vengarse de las molestias que estas páginas no muy numerosas le han causado) tendría hoy que analizarse religiosamente en las escuelas publicitarias.

Comienza con un formidable golpe de timbal, como la Quinta Sinfonía de Beethoven: "Un fantasma recorre Europa" (no olvidemos que estamos todavía cerca del florecimiento prerromántico y romántico de la novela gótica, y los espectros son entitades que hay que tomarse en serio). Sigue justo después una historia a vuelo de águila de las luchas sociales, desde  la antigua Roma hasta el nacimiento y desarrollo de la burguesía, y las  pàginas dedicadas a las conquistas de esta nueva clase "revolucionaria" constituyen su poema fundador, todavía válido para quienes apoyan el liberalismo. Se ve (quiero decir  exactamente "se ve", en sentido casi cinematográfico) esta nueva fuerza irrefrenable que, impulsada por la necesidad de nuevas salidas para sus mercancías, recorre todo el orbe terráqueo (y, a mi entender, aquí el hebreo y mesiánico Marx piensa en el inicio del Génesis), altera y transforma países lejanos porque los bajos precios de sus productos son una especie de artillería pesada con la que bombardea cualquier muralla china, hace capitular a los bárbaros más endurecidos en el odio al extranjero, instaura y desarrolla las ciudades como signo y fundamento de su propio poder, se multinacionaliza, se globaliza, hasta inventa una literatura ya no nacional sino mundial...

Al final de esta apología (que conquista en la medida en que es sincera admiración), llega de improviso el giro dramático: el hechicero se encuentra impotente para dominar les fuerzas subterráneas que ha invocado, el vencedor se ahoga en su propia sobreproducción y cría en su propio seno, de sus mismas entrañas, a sus sepultureros, los proletarios.

Entra ahora en escena esta nueva fuerza que, dividida y confusa en un primer momento, se empecina con furia en la destrucción de las máquinas y es empleada por la burguesía como masa de choque, obligada a luchar contra los enemigos de sus propios enemigos (las monarquías absolutas, la propiedad feudal, los pequeños burgueses), y absorbe gradualmente a parte de los adversarios que la gran burguesía proletariza: artesanos, tenderos, campesinos propietarios. La revuelta se convierte en lucha organizada, los obreros están en contacto recíproco por medio de otro poder que los burgueses han desarrollado en su propio beneficio: las comunicaciones. Y aquí el Manifiesto cita los ferrocarriles, pero piensa también en las nuevas comunicaciones de masas (no olvidemos que Marx y Engels supieron utilizar en La sagrada família la televisión de la época, es decir, la novela de folletón como modelo de  imaginario colectivo, criticando su ideología pero, al mismo tiempo, utilizando lenguaje y situaciones que ésta había popularizado).

En este punto entran en escena los comunistas. Antes de decir de manera programática quiénes son y qué quieren, el Manifiesto (con un movimiento retórico soberbio), se detiene en el punto de vista de la burguesía que les teme y adelanta algunas preguntas aterradoras: ¿Queréis abolir la propiedad privada? ¿Queréis poner en común las mujeres? ¿Queréis abolir la religión, la patria, la familia?

Aquí el juego se vuelve sutil, porque el Manifiesto parece contestar de manera tranquilizadora a todas estas preguntas, como para ablandar al adversario, pero luego, con un movimiento improvisado, le golpea en el plexo solar y consigue el aplauso del público proletario... ¿Queremos abolir la propiedad privada? Pues no, las relaciones de propiedad siempre han objeto de transformación, ¿acaso la Revolución Francesa no abolió la propiedad feudal en favor de la burguesa? ¿Queremos abolir la propiedad privada? Qué bobada, no existe, porque es la propiedad de una décima parte de la población en perjuicio de las otras nueve. ¿Nos acusáis entonces de quere abolir “vuestra” propiedad? Si, es exactamente lo que queremos hacer. ¿La comunidad de las mujeres? Pero, a ver, ¡lo que nosotros queremos es más bien es quitarle a la mujer el carácter de instrumento de producción! Pero, ¿queréis de verdad poner en común las mujeres? ¡La comunidad  de mujeres la habéis inventado precisamente vosotros, que además de utilizar a vuestras propias esposas, sacáis partido de las de los obreros y como máximo pasatiempo practicáis el arte de seducir a las de vuestros iguales! ¿Destruir la patria? Pero, ¿cómo se le puede quitar a los obreros lo que no tienen? Nosotros queremos más bien que, al triunfar, los proletarios se constituyan como nación...

Y así sucesivamente, hasta esa obra maestra de reticencia que es la respuesta sobre la religión. Se intuye que la respuesta es "queremos destruir esta religión", pero el texto no lo dice: antes de afrontar un tema tan delicado, que pasa por alto, da a entender que todas las transformaciones tienen un precio, pero mejor por ahora no abrir capítulos demasiado candentes...

Sigue luego la parte más doctrinaria, el programa del movimiento, la crítica a los diversos socialismos, pero en este punto el lector ya está fascinado por las páginas anteriores. Y por si la parte doctrinaria resultase demasiado difícil, hete aquí el golpe final, dos lemas que cortan la respiración, fáciles de retener en la memoria, destinados (me parece) a una fortuna clamorosa: "Los proletarios no tienen nada que perder [...] salvo sus cadenas" y "¡Proletarios de todos los países, unios!".

Además de la capacidad ciertamente poética para inventar metáforas memorables, el Manifiesto permanece como una obra maestra de oratoria política (y no sólo eso) que tendría que estudiarse en las escuelas, junto con las Catilinarias y el discurso shakespeariano de Marco Antonio ante el cadáver de César. Porque tampoco ha de excluirse, dada la amplia cultura clásica de Marx, que justamente estos textos los tuviera presentes.

Umberto Eco, Sulla Letteratura (2002). Publicado originalmente en L´Espresso el 8 de enero de 1998, en el 150 aniversario del Manifiesto Comunista.

Umberto Eco

(1932-2016) Escritor, semiótico y filósofo, fue catedrático de la Universidad de Bolonia y una de las mayores figuras intelectuales de la Italia de postguerra.

Fuente: L´Espresso, 8 de enero de 1998

Traducción: Lucas Antón

Fuente: Sin Permiso

El "cuando" del "colapso" europeo




Francisco Louça
Hace unos días abordé el "si" de lo que Asís llamó, también en Público, el "colapso" de Europa (se refería al "colapso moral" si se aprobaba el acuerdo con Turquía). Ahora me refiero al "cuándo" de otro colapso, el del sistema financiero, donde se acumulan varios riesgos importantes. El riesgo es tan evidente que el gobernador del BCE no habla de otra cosa.
Este peligro tiene dos caras: deflación y estancamiento. El riesgo de una disminución progresiva de la demanda, en especial de la inversión (ese es el primer efecto de la deflación), pero también de los salarios y las pensiones, y por tanto, del consumo, que lleve a una reducción de las perspectivas de recuperación económica. Eso es lo que está sucediendo en las principales locomotoras europeas que se están atascando, después de un larguisimo período de recesión (o de dos recesiones consecutivas), manteniendo siempre un alto nivel de desempleo. La desesperación Draghi es por tanto comprensible: sabe que reducir las tasas de interés produce resultados insignificantes, la política de dinero barato ya no tiene un impacto, y pide a los gobiernos que hagan lo que él no puede hacer, que aumenten el gasto ... pero los gobiernos no pueden aplicar políticas de expansión debido a las normas presupuestarias que, entre otras cosas, impone drásticamente el propio BCE. Es un círculo vicioso perfecto.
Olivier Blanchard, que fue hasta hace unos meses el economista jefe del FMI y uno de los hombres que justificó la austeridad para Portugal y la zona euro, ahora parece haberse arrepentido y busca soluciones fuera de la normativa austeritaria: su propuesta, al menos para Japón, es un incremento del 5 al 10% de los salarios, para impulsar la demanda y tratar de evitar la recesión. Buena idea, que podría pensarse también para Europa.
Los Estados Unidos, cuyas autoridades aplican desde hace mucho tiempo una política expansiva -no en los salarios como ha sugerido Blanchard, pero si, al menos, favoreciendo la recuperación de la demanda agregada a través de la inversión y el consumo público-, han conseguido algún efecto, aunque pequeño: ocho años de tasa de interés cerca de cero y la compra de activos por valor de 3.800 millones de dólares por la Reserva Federal. El resultado fue un crecimiento anual promedio del 2% y una reducción del desempleo, pero las condiciones son diferentes de todas las otras economías (y monedas) y el precio fue inmenso. La consecuencia más amenazante de esas tasas de interés muy bajas y el pago de rescates bancarios: la reactivación de los mercados de riesgo, la inflación de los activos financieros. Volvemos siempre a lo mismo.
En Europa, el problema es aún más difícil. La austeridad empeoró la recesión, era su función, y también dio lugar a la deflación, que ni se esperaba ni se quería. Pero al mismo tiempo, aumento la deuda pública, que paso en la zona euro, desde la recesión de las subprime hasta la fecha (2008-2015), del 66% del PIB al 93% (también aumentó del 64% al 104% en los EE.UU., y en Japón del 176% al 237%). Y la deuda privada se disparó en la misma dirección. El crecimiento desmesurado de la deuda afecta aún más a la respuesta que los gobiernos deberían promover, la recuperación de la inversión, y conduce al peor de los errores, la venta de activos, es decir, la privatización.
Sin embargo, la respuesta de emergencia se está agotando, ya que ha dejado de tener efecto y Draghi lo sabe: ¿quién va a decidir una inversión, porque le ofrezcan una tasa de interés del 0,00% en vez del 0,01%? La inversión no realizada es la inversión que seguirá sin hacerse y, sin embargo, la inyección de liquidez del BCE tiene una implicación perversa que conoce perfectamente: el dinero no entra en la producción y, por tanto, va a los mercados financieros, eleva el valor de las acciones (lo que tiene un efecto riqueza que exacerba la desigualdad social, ya que son los de arriba los que tienen los activos financieros, no los de abajo) y por lo tanto inflán una nueva burbuja. Pero cada burbuja es una crisis, es ley de la vida.
¿Estamos al borde del abismo, como advierte un banco normalmente tan circunspecto como Credit Suisse? Lo que es seguro es que los bancos se ven afectados. Algunos escondieron en sus cuentas todo lo que compraron a precios errados o artificialmente sobrevalorizados, otros se ven simplemente presionados por la deflación y la reducción de los márgenes y por lo tanto de sus beneficios.
Otros sufren dificultades específicas: el Santander y el BBVA, los dos mayores bancos españoles, son los menos capitalizados de Europa y están expuestos a problemas previsibles (el Santander obtiene un 20% de sus beneficios en Brasil y el BBVA posee el mayor banco de México, Bancomer, y obtiene el 40% de sus beneficios de los mercados emergentes, que ahora están en crisis). Se entiende así por qué el Santander celebró con tanto entusiasmo lo que a su escala no es sino una pequeña operación, la compra de Banif - con una ganancia del 190% en 11 días, qué buena falta le hace. Sin embargo, no es con  operaciones de esta dimensión como podrán salir del atolladero.
Deutsche Bank, uno de los mayores bancos europeos, que registró una pérdida de más de 5 mil millones el año pasado, va a vender Postbank, una de sus unidades, que es un importante banco minorista en Alemania. La exposición de la casa madre al mercado de derivados es, en valor nocional, quince veces el total de las economías de la zona euro. En otras palabras, una pequeña pérdida sería suficiente para poner en peligro al banco.
Es decir, la política de dinero barato ya no es suficiente para evitar un estancamiento; la deflación exacerba los riesgos y en especial el de recesión; falta inversión y falta consumo, tenemos una crisis de la demanda agregada; el sistema financiero absorbe la liquidez inyectada por los bancos centrales, en particular el BCE, y aumenta el precio de los bonos, inflando una burbuja especulativa; la banca está abrumada por los márgenes de beneficios tan reducidos, lo que complica aún más la deflación, y eso alienta las fusiones y las operaciones de riesgo; las presiones de la deuda y las dificultades de algunos agentes financieros se combinan para provocar nuevas presiones a favor de las privatizaciones que aseguren beneficios que protegen a sus propietarios.
El "cuando" de la crisis está escrito en estas piedras. No hay una respuesta a estos elementos de crisis o, peor aún, todas estas respuestas están exacerbando la crisis.

Francisco Louça

catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.

Fuente original:  Público (Portugal), 16 de marzo 2016

Traducción: G. Buster

Fuente: Sin Permiso

La mota negra


Objetivo: Palacio de La Moncloa

Existen algunas posibilidades intermedias para la triángulación PSOE Ciudadanos-Podemos, sin cruce de vetos

ENRIC JULIANA Author Img

Pedro Sánchez sueña con una carrera meteórica, propia de los tiempos en que a las posibilidades se les llama “ventanas de oportunidad”. Sánchez quiere atravesar un gran ventanal –la presidencia del Gobierno del quinto país más poblado de la Unión Europea– sin apenas galones de partido. José Luis Rodríguez Zapatero, el primer presidente de la democracia que se atrevió a definir su ascenso como el éxito de un hombre común, tenía más carrera política que Sánchez. Dieciocho años de antigüedad en el Congreso y unos espolones muy entrenados en la lucha interna, puesto que los rudos congresos provinciales del PSOE en León no eran ninguna broma. Sánchez llegó en julio del 2014 a la secretaría general casi por carambola y en menos de dos años se le ha aparecido un fantástico ventanal. No tendrá otra oportunidad como esta. Desde Sevilla se lo recuerdan cada semana.

Pablo Iglesias sueña con una carrera heroica, entre el realismo marxista y la cultura pop. Sus padres le educaron para la política y sueña con ser el líder de una ‘nueva’ izquierda española, remaquetada por los malestares del capitalismo global. El espacio existe: desde la socialdemocracia militante hasta los viejos y nuevos dominios de la extrema izquierda, ahora llamada izquierda alternativa. Sueña con dirigir el país y también quiere vindicar a Julio Anguita y a los miembros del Partido Comunista de España y de Comisiones Obreras que en los años ochenta llegaron a la conclusión de que habían sido demasiado pactistas y blandos durante la transición del franquismo a la democracia.

Iglesias también tiene su momentum. Nadie le mueve la silla, pero ya conoce el nombre de quien podría hacerlo en un futuro. Se llama Íñigo Errejón y no es más radical, ni más moderado. La principal diferencia entre ambos es que Errejón piensa menos en la primera transición.



Pedro Sánchez y Pablo Iglesias cruzaron ayer sus ambiciones profundas y les salió un acto escénico interesante. Por primera vez desde el 20-D se vislumbra –se entrevé– una posible mayoría de gobierno.

El Gran Centro acentuado a la izquierda. El pacto PSOE-Ciudadanos con incrustaciones de Podemos. Esa es la perspectiva realmente existente, puesto que no habrá un pacto PSOE-Podemos con incrustaciones de Ciudadanos. Albert Rivera nunca firmará eso.

Sánchez ha relajado el tono y ha ofrecido ministerios. Iglesias ha bajado la voz y renuncia a formar, él personalmente, de un Gobierno de coalición. Jugada hábil. Un número de ilusionismo del mago Mandrake. Iglesias renuncia a la vicepresidencia que nunca ha tenido, pero fueron tan feroces las críticas a su proposición de enero, que la retirada parece “real”. La política es siempre un juego lumínico. Enfoque y expectativa. El grupo dirigente de Podemos –ahí Iglesias y Errejón van juntos– conseguió fijar ayer un mensaje de renuncia y sacrificio. Se han sacado de encima la mota negra.

En La isla del tesoro, la más fabulosa novela de Stevenson, la mota negra es un pedazo de papel con una mota de tinta negra en el centro que los piratas utilizaban como aviso de condena y de caída en desgracia. ¡Ay del que reciba la mota negra! Pues bien, ayer por la mañana, entre juegos de manos y zalamerías a los socialistas (la cal viva parece enterrada), Podemos se quitó de encima la mota negra que dice “la culpa es vuestra”.

El papel tintado lo tiene ahora Ciudadanos, a quien corresponde decidir si avanza o no en una negociación triangular. La presión contraria será muy fuerte y no sólo la ejercerá el Partido Popular. “Antes que gobernar con Podemos, preferimos las elecciones anticipadas”, dijo ayer José Manuel Villegas en nombre de Ciudadanos. Habrá que verlo.

Caben varias fórmulas intermedias. Por ejemplo, un Gobierno con ministros independientes sugeridos por Podemos. Cabe la fórmula italiana de las “paralelas convergentes”, por decirlo a la manera de Aldo Moro: Podemos fuera del Consejo de Ministros, con presencia en el sottogoverno (áreas de influencia intermedia, RTVE, organismos sociales...) a cambio de su abstención y un cierto apoyo.

Quedan 32 días para que expire el plazo y a partir de ahora nadie querrá que la mota negra acabe en sus manos a finales de abril. Esa es la cuestión.

Fuente: La Vanguardia

Las fotos de la CIA son dignas de una dictadura perversa


Dos soldados trasladan a un detenido en un campo de prisioneros de Guantánamo. Foto: Wikimedia
Dos soldados trasladan a un detenido en un campo de prisioneros de Guantánamo. Foto: Wikimedia

Trevor Timm 


La exclusiva de The Guardian sobre el degradante trato a los prisioneros debería importar a todos los estadounidenses: es algo que están haciendo en su nombre
La CIA fotografió desnudos a sus detenidos antes de enviarlos a centros de tortura



Justo cuando el desagradable tema de las torturas vuelve a colarse en la carrera por la presidencia de los Estados Unidos, the Guardian ha revelado nuevos e impactantes detalles sobre la brutalidad del gobierno estadounidense durante la era Bush.

Como ha informado el periodista de the GuardianSpencer Ackerman, la CIA fotografió a un grupo de prisioneros desnudos, atados y, algunos de ellos, con moratones, justo antes de enviarlos a centros de tortura controlados por los peores dictadores del mundo en ese momento, incluidos Assad, Mubarak y Gaddafi. Según la descripción de un exfuncionario de EEUU, las fotos son "espantosas".

El informe es un crudo recordatorio de que el gobierno estadounidense mantiene en secreto, aún hoy, algunas de las peores acciones de la administración Bush. La noticia cobra mayor relevancia tras los atentados de Bruselas, que han devuelto la tortura al centro del debate político de Estados Unidos.

Inmediatamente después de los ataques, Donald Trump, el candidato a presidente mejor posicionado del Partido Republicano, pidió emplear la técnica conocida como la "bañera" en los interrogatorios, un crimen de guerra por el que se enjuició a soldados japoneses tras la Segunda Guerra Mundial. Trump ya dijo en varias ocasiones que si fuera presidente utilizaría técnicas "mucho peores" que esa para interrogar a los prisioneros.

Es una verdad que todos los estadounidenses necesitan saber. Desnudar a los sospechosos, sacarles fotografías humillantes y enviarlos a distintas partes del mundo para ponerlos en manos de torturadores son acciones dignas de una dictadura perversa

Casi peor que eso es la actitud de los medios de comunicación de Estados Unidos, que lo presentan como un tema a debatir. En una entrevista con Trump, la presentadora del programa Today Show, Savannah Guthrie, alimentó esta idea utilizando el cobarde eufemismo con que los republicanos se refieren a las torturas ilegales: "Algunas personas piensan que esa cruel técnica de interrogación funciona, y otras personas dicen que no".

¿En serio? ¿Acaso la presentadora (o cualquier otra persona) puede señalar a un solo experto en interrogación capaz de fundamentar que las torturas "funcionan", aparte de los mediocres defensores de la administración Bush que nunca en su vida interrogaron a nadie?

Pero dejemos de lado por un instante la pregunta inmoral de "si sirve la tortura". Es lo mismo que preguntar "si sirve la esclavitud". Según los estatutos, los tratados y la constitución, la técnica de la "bañera", como tantas otras formas de tortura utilizadas en los Estados Unidos durante la administración Bush son claramente ilegales.

Como la administración Obama se ha negado descaradamente a enjuiciar a los arquitectos del programa de tortura y a los abogados del Departamento de Justicia que le dieron su marco legal, hoy los crímenes de guerra son vistos nada más que como una disputa metodológica entre republicanos y demócratas.

Sigue bajo cuatro llaves, en una caja fuerte del Departamento de Justicia, el informe del Senado sobre las torturas de la CIA que podría echar luz sobre las fotografías publicadas por The Guardian. Lo mantienen fuera del alcance de los investigadores con el cínico objetivo de impedir que se haga público mediante la Ley de Libertad de Información.

Por otro lado, la administración Obama ha estado peleando con uñas y dientes con la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU) para impedir que se publique otra serie de fotos del ejército estadounidense cometiendo torturas en prisiones de otros países poco después del 11-S. En repetidas ocasiones, un juez le ha ordenado al gobierno que muestre las fotos pero el tema se ha retrasado durante meses.

Exponer la verdad queda en manos de los denunciantes y de los periodistas de investigación. Es una verdad que todos los estadounidenses necesitan saber. Desnudar a los sospechosos, sacarles fotografías humillantes y enviarlos a distintas partes del mundo para ponerlos en manos de torturadores son acciones dignas de una dictadura perversa. Debería ser una pesadilla y en realidad es parte de las políticas de EEUU en el siglo XXI. Esta es la última advertencia. Si decidimos ignorarla, será bajo nuestro propio riesgo.

Traducción de Francisco de Zárate

Fuente: eldiario.es

Elecciones en Estados Unidos - El circo de las primarias

Elecciones en Estados Unidos -  El circo de las primarias

Daniel Fridman

Revista Anfibia

La selección de candidatos en Estados Unidos es un complejo proceso que lleva seis meses. Después del supermartes de ayer, Daniel Fridman da las claves para entender cómo Hillary Clinton se instaló como la candidata demócrata con probabilidades de ser la primera mujer en comandar la Casa Blanca. Pero sobre todo explica el fenómeno de su casi seguro adversario: el magnate Donald Trump, un especialista en reality show.

Todo parece indicar que Donald Trump y Hillary Clinton competirán en las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos. Aunque es poco probable que esto cambie, en esta temporada electoral ya aprendí a no jugarme con predicciones. Por el lado demócrata, quienes apoyan a Bernie Sanders dicen que la idea de que Hillary ya ganó es un invento de la prensa pro-establishment demócrata (los grandes diarios como The New York Times y The Washington Post, canales como MSNBC) imponiendo una profecía autocumplida. Pero pese a las ilusiones iniciales de los seguidores de Sanders, las características demográficas de los votantes de cada precandidato hacen virtualmente imposible una remontada en la que Sanders pueda alcanzar a Clinton en cantidad de delegados.
En las primarias demócratas, los delegados de cada estado se reparten proporcionalmente según los votos recibidos, lo cual hace necesario victorias muy abultadas de Sanders para revertir su déficit actual. En los últimos días, el senador de Vermont ganó en varios estados pero no pudo acortar la distancia en delegados. En términos futboleros, Sanders gana 1 a 0 de local, pero pierde por varios goles cuando juega de visitante. Venció a todos los pronósticos en Michigan, generando una expectativa que no pudo cumplir en estados de la misma región, como Illinois y Ohio.
Se puede decir que por el lado demócrata lo que está pasando es lo que se esperaba: que el candidato insurgente movilice, ilusione, pero a la larga caiga frente a la candidata que apoya el partido. Habitualmente hay más competidores en las primarias demócratas y casi siempre hay un precandidato que concentra un voto más de izquierda, casi totalmente testimonial. Sin embargo, Bernie Sanders sorpresivamente presentó un desafío serio a Hillary Clinton, con una brillante campaña destinada a imponer en la agenda temas fundamentales para la izquierda: la desigualdad en el ingreso, la concentración económica, la ilimitada influencia del poder económico en la política y el derecho a la educación y la salud.
Sanders es un candidato excepcional; basta ver los videos que compilan sus discursos de los últimos treinta años para entender la consistencia de sus ideas. Su candidatura representa algunas de las reacciones post-crisis financiera de 2008, incluido el movimiento Occupy Wall Street que surgió en 2011, y al que le dio manifestación electoral. Es una pena que algunas de sus fortalezas en realidad también sean debilidades. Bernie tiene bien claro lo que significa su proyecto político. No se trata de elegir a un candidato, dentro de un menú de opciones, que cuando sea presidente lleve adelante sus propuestas mientras los votantes se dedican a sus cosas. Sanders subió la vara: el éxito de su proyecto depende del nacimiento de lo que él llama una “revolución política” que precisa de niveles de participación y presión popular que cambien la dinámica a la que las elites políticas de ambos partidos están acostumbradas. Bernie no pide solamente el voto, pide algo que no depende de él.
En contraste, Hillary Clinton ofrece algo muy conocido: manija política y experiencia para alcanzar objetivos (muy) moderados, sin ninguna ruptura con la elite financiera, que ha sido generosa con su campaña. Obama empezó como el candidato de la esperanza en 2008 y terminó como el presidente de lo posible en 2016. Hillary de algún modo promete más de lo mismo (algo así como un tercer mandato de Obama). Para quien la reforma del sistema de salud que impulsó el actual presidente fue la política redistributiva más importante de los últimos 50 años, Clinton parece ofrecer algo; para quien esa reforma fue simplemente una capitulación frente al poder concentrado de la medicina, los seguros y las farmacéuticas, entonces sí es necesaria una revolución política.
Lo que es seguro es que la candidatura demócrata será, como cuando la obtuvo Obama, una innovación, cualquiera sea el elegido/a. Bernie Sanders se llama a sí mismo socialista (una palabra tabú en el lenguaje político de Estados Unidos) y Hillary Clinton sería la primera mujer candidata a presidente. Para los votantes de ambos partidos, la preocupación es si elegir estratégicamente al candidato en función de sus chances de ganar la presidencia en Noviembre o si votar por convicción. Las campañas para la pre-candidatura intentan convencer a un electorado que no va a ser el mismo que en noviembre, cuando los candidatos se suelen mover al centro para captar indecisos, especialmente los de aquellos pocos estados en los que no está prácticamente garantizada la victoria de un partido u otro. La elección de cada partido, entonces, se hace con un ojo mirando al otro, para en lo posible evitar un candidato con pocas chances de ganar la elección general. Los demócratas se preguntan si será éste el año de innovar con un candidato excepcional como Sanders cuando del otro lado de la grieta los votantes republicanos están innovando más que nunca.

***

Como decía antes, esta temporada electoral aprendí a no arriesgar más predicciones. Cuando apareció Donald Trump haciendo ruido en el verano boreal de 2015, mi primera teoría fue la siguiente. Las primarias partidarias en Estados Unidos tienen mecanismos de exclusión relativamente débiles. Casi cualquiera se puede presentar en la medida en que tengan suficiente dinero para hacer campaña; el mecanismo de exclusión es principalmente económico. Estos mecanismos débiles hacían a las primarias muy tentadoras para un millonario como Trump, para quien toda publicidad es buena porque su negocio es su propia imagen. Mi teoría era entonces que Trump no tenía interés en competir seriamente y todas las barbaridades que decía eran poco más que un mecanismo publicitario a precio relativamente módico. Trump contaba además con la certeza de que la prensa le pondría atención constante por su fama, sus declaraciones xenófobas, y lo atípico de su candidatura. Luego de algunos meses de hacer ruido, a Trump le redituaría en más celebridad, más polémica, más presencia pública y más corbatas, hoteles y programas de TV vendidos en el futuro. Trump había hackeado las primarias republicanas para una gran performance publicitaria.
Mi teoría descansaba en el supuesto de que Trump sabía que no tenía chances de ganar la candidatura. Hasta hace muy poco, este supuesto gozaba de buena salud. El proceso de selección de candidatos en Estados Unidos es muy complejo y andar bien en las encuestas meses antes de las primarias no significa que la candidatura está asegurada. Este supuesto proviene de una teoría más general, conocida como The Party Decides (El Partido Decide). Según esta teoría, las elites del partido conservan un poder de decisión fundamental, por más que los ciudadanos voten. Los precandidatos suben y bajan en las encuestas en el año anterior a las primarias, pero tarde o temprano (a más tardar en las primeras elecciones internas en Iowa y New Hampshire), el establishment partidario se decide por algún candidato y tira todo el peso del partido, incluyendo recursos financieros y de movilización, para asegurar su victoria (en el caso de los demócratas, el partido cuenta además con un 15% de delegados  que no son votados y que pueden elegir a quien les plazca).
En las dos primarias republicanas que yo había seguido con atención ocurrió eso: cada mes cambiaban los líderes en las encuestas pero a la larga John McCain (2008) y Mitt Romney (2012), fieles representantes del ala tradicional del partido, ganaron la candidatura. Según The Party Decides, las elites partidarias eligen un candidato con razonables chances de ganar la presidencia, pero que al mismo tiempo no se aleje de la línea general partidaria, es decir que en caso de ganar la presidencia permanezca bajo relativo control del partido. Por eso, si bien las encuestas predicen algo, los endorsements (apoyos explícitos de miembros importantes del partido) son mejores indicadores de quién finalmente será el elegido.
Pero la teoría de The Party Decides parece haber fallado esta vez. Hasta un politólogo sugirió (un poco en chiste) culpar a la ciencia política por el fracaso: como todos esperaban que la teoría se cumpliera, el establishment del partido republicano no se ocupó de hacer lo que la teoría decía que harían (o bien no pudo hacerlo), unirse detrás de un candidato y excluir a los inviables o poco confiables. La candidatura de Trump parece haber paralizado al partido republicano, que aún no sabe cómo reaccionar, y probablemente sea ya demasiado tarde para hacerlo, al menos sin pagar enormes costos políticos.
Pero la falla de The Party Decides quizás no sea un problema de la teoría, sino de uno de sus supuestos: la necesidad de un partido relativamente saludable. En los últimos años, el partido republicano parece cada vez más una insurrección permanente que un partido político. La rebelión conservadora del movimiento Tea Party, apenas comenzada la crisis financiera de fines de la década pasada, ofreció una muestra de los conflictos que se avecinaban. La coalición electoral republicana es extremadamente compleja pero, simplificando mucho, contiene dos grandes bloques: los sectores más ricos del país (a quienes los atrae las agresivas políticas económicas pro-negocios) y sectores no tan ricos pero altamente movilizados por cuestiones ideológicas y valores religiosos. Esta coalición ha tenido siempre sus tensiones, pero en los últimos años se ha hecho cada vez más difícil de sostener. A diferencia de otros movimientos populares con poca relevancia electoral, desde 2010 el Tea Party (con ayuda financiera de algunos millonarios conservadores) se dedicó a colocar a sus propios candidatos en la cámara de representantes, enfrentando a candidatos tradicionales en las primarias de cada distrito. Al poco tiempo, la bancada republicana en el congreso se volvió cada vez más ingobernable. Los políticos de la vieja guardia republicana tenían poco margen de maniobra para negociar con el ejecutivo por la amenaza de los sectores más conservadores –y menos disciplinados políticamente—de su partido, quienes llegaron a sus bancas diciendo que Obama era más o menos el diablo.
La intransigencia de estos sectores (liderados en el senado por el hoy precandidato Ted Cruz) derivó en el congelamiento de fondos públicos en el 2013, que hizo que la administración pública tuviera que cerrar sus puertas por más de dos semanas. En 2014, el líder de la mayoría republicana en la cámara baja, Eric Cantor, perdió la elección interna en su distrito con un candidato del Tea Party (la primera vez que un congresista en esa posición pierde su banca). Ya comenzada la carrera por la candidatura republicana en 2015, el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner puso fin a una vida política ya casi imposible, renunciando a a su banca y dejando al partido sin liderazgo en el congreso. Paul Ryan, candidato a vicepresidente en las elecciones del 2012, aceptó sucederlo luego de que otro aspirante declinara y sólo gracias a los ruegos del partido.

***

En ese contexto de un partido en crisis se largó la carrera por la candidatura presidencial republicana en 2015, con más de quince candidatos, muchos de los cuales sobrevivieron aún hasta las primeras primarias en febrero. Poco después de la derrota 2012, el comité nacional del partido republicano analizó el resultado y elaboró un plan para recuperar la presidencia que incluía moderar la política migratoria y hacerse más aceptable para los hispanos y las mujeres. Según el análisis, las tendencias demográficas de largo plazo en varios estados condenaban al partido al olvido si no lograban acercarse a ese electorado. Sin embargo, este año la contienda republicana repitió la historia de las elecciones anteriores, con candidatos compitiendo por ver quién es más duro con los inmigrantes, agregando esta vez la retórica racista y xenófoba de Donald Trump, más ruidosa y explícita pero no tan diferente a la de las demás candidatos.
Por algún motivo, el establishment del partido nunca se decidió por un candidato, lo cual llevó a un problema de huevo y gallina. Jeb Bush, el más moderado de los candidatos y quien contaba con más apoyo en el partido, nunca pudo levantar en las encuestas. Otros candidatos del carril establishment, Marco Rubio, Chris Christie y John Kasich, no abandonaban la carrera en la medida en que el electorado no se consolidaba detrás de Bush, lo cual a su vez perjudicaba a Bush (Christie finalmente abandonó a fines de febrero y se sumó a la campaña de Trump). Mientras tanto, Trump se afianzaba en las encuestas y recién a comienzos de marzo, luego de varias victorias decisivas de The Donald, el candidato de 2012 y también millonario Mitt Romney salió con tapones de punta a implorar al electorado republicano que no elijan a alguien tan poco preparado para ser presidente como Trump, algo que ya había hecho Jeb Bush sin éxito. Cuatro años atrás, Romney había recibido feliz el apoyo de Trump, de quien sólo decía cosas buenas. Pese a las palabras de Romney, Trump sigue ganando primarias y será el candidato con más delegados. Quien más ha logrado acercarse a Trump, ganándole en un puñado de primarias es Ted Cruz, un candidato hiperconservador y religioso al que el establishment del partido republicano detesta. Los Ted Cruces de las elecciones anteriores (Rick Santorum y Mike Huckabee), candidatos que apelan a la base más radicalizada y religiosa de la derecha, perdían con Romney o McCain, hombres del partido. Hoy pierden con Trump, mientras los candidatos oficiales se reparten terceros y cuartos puestos.
Al debilitado establishment republicano le quedan ya pocas chances. Se conforman ahora con  impedirle una mayoría absoluta de delegados a Trump, negándole victorias clave pero sin coronar en el proceso a ningún candidato en particular y repartiendo delegados entre sus oponentes. Kasich (gobernador de Ohio) y Rubio (senador por Florida) no daban un paso al costado para contribuir con esa estrategia ganando en sus propios estados el 15 de marzo (Ohio y Florida asignan delegados en un sistema en el que el ganador se lleva todos). La idea funcionó en Ohio, en donde Kasich ganó y obtuvo todos los delegados, pero fracasó en Florida, en donde la victoria de Trump forzó al local Rubio a terminar su campaña (Rubio había parecido en algún momento la esperanza del establishment). A Trump le fue bien además en los otros tres estados que tuvieron primarias el mismo día, North Carolina, Illinois y Missouri, compensando en buena medida los delegados que le arrebató Kasich en Ohio. Con la renuncia de Rubio, quedan ahora tres candidatos en carrera. John Kasich es el único aceptable para el establishment republicano, pero marcha último lejos en la cuenta de delegados, detrás de Trump y Cruz, y sólo ganó en el estado en el que gobierna hace cinco años. Como la mayor parte de los delegados pueden cambiar de voto si en la primera vuelta ningún candidato obtiene mayoría absoluta, existe la posibilidad de que la convención republicana en julio no consagre a Trump aunque haya sido el más votado (y no se sabe a quién elegirían en ese caso). Pero si los jerarcas del partido no pudieron sacar de la cancha a Trump hasta ahora, parece difícil que puedan hacerlo en la convención, al menos sin un escándalo importante, incluyendo la posibilidad de que el millonario se presente por un tercer partido. Pero la hipótesis de una convención dividida se evaporaría si Trump alcanza 1237 delegados, lo que no está fuera de su alcance en este momento.
Mi teoría obviamente ya no es que Trump nunca pensó que ganaría. Hace varios ciclos electorales que el show se convirtió en parte fundamental de la selección de candidatos. Los debates son performances bizarras y los candidatos performers con habilidades específicas. En 2012, el gobernador de Texas Rick Perry se derrumbó en las encuestas por trabarse durante un debate de candidatos presidenciales, olvidando el nombre de un ministerio y terminando en un ya famoso “ups”. La metida de pata fue repetida miles de veces en medios y redes sociales, amplificando el ridículo. En un debate en febrero, Marco Rubio repitió tres veces en dos minutos las líneas que había memorizado y cayó al quinto puesto en las primarias de New Hampshire unos días después. Esas cosas nunca le pasarían a Trump, quien nunca se queda sin palabras.
Rick Perry cayó en desgracia como parte del show, pero lo que estaba tratando de recordar antes del “ups” era cuáles ministerios prometía abolir, incluyendo comercio, educación y energía, una propuesta absurda desde el punto de vista de la política pública. Como las de Perry, las declaraciones de los precandidatos republicanos hace años que son extravagantes y grotescas, aún para otro partido de derecha en cualquier otro país. Todos o casi todos los candidatos consideran al cambio climático una conspiración inventada por los científicos. Dos de los precandidatos son médicos (Rand Paul y Ben Carson, un reconocido neurocirujano), pero ponen en duda el conocimiento científico sobre vacunación. Todos defienden la libertad de los comerciantes a negarle el servicio a gays y lesbianas. Casi todos ven una conspiración del progresismo contra la navidad. Luego de cada masacre, todos reaccionan defendiendo el derecho divino a que los individuos porten armas (en Texas, la legislatura con mayoría republicana aprobó el año pasado una ley que permitirá llevar armas escondidas en la universidad y otra que permite circular por la calle con armas visibles). Y la lista sigue.
Mi teoría (que no es nada del otro mundo) es que el circo en el que se convirtieron las primarias motivó a Trump, un especialista en circo, a sumarse con la convicción de que su performance cultivada en años de exposición pública lo llevaría a la victoria. Para ganar en un show, ¿qué mejor que un showman en lugar de un político? En el año 2009, como parte de mi trabajo de campo sobre los fans de la autoayuda financiera, vi a Trump en una presentación en vivo en un hotel en Manhattan. En ese momento me impresionó lo simpático, carismático y gracioso que era. Su manejo de la audiencia, los chistes sobre sí mismo y su pelo, y su capacidad para improvisar en el podio hablando de negocios (sin hablar de nada muy concreto) eran fascinantes. Trasladar a la política esas habilidades no le costó mucho trabajo, particularmente si se trataba de hacer declaraciones grandilocuentes que carezcan del más mínimo sentido común.
Trump lleva décadas estudiando a su potencial electorado de una de las maneras más efectivas de conocerlo: vendiéndole libros, cursos, conferencias, programas de TV y otros productos y servicios. A sus cualidades personales y su retórica vacía pero efectiva de “hacer America grande otra vez”, “los americanos vamos a ganar tanto que se van a cansar de ganar” y “soy el mejor negociando”, Trump le sumó una calculada y peligrosa apelación al miedo, al racismo y a la desconfianza hacia los inmigrantes mexicanos y los musulmanes. Y también le agregó una dosis de crítica a los tratados de libre comercio, las compañías de seguro y las farmacéuticas, que es lo que sí está preocupando seriamente a las elites de ambos partidos. Trump construyó una inédita coalición electoral que se parece un poco al ala moderada republicana por su relativamente poco interés en cuestiones religiosas pero que se diferencia en su pesimismo por el libre mercado. Lo que comparte con el discurso que todo el partido republicano promovió desde la llegada de Obama es la noción de que esta ya no es la América que supimos tener, una América blanca y masculina, que no tenía que lidiar con la diversidad demográfica de hoy. Si todo sigue igual, Donald Trump se enfrentará en noviembre con Hillary Clinton, quien ha recibido los votos de buena parte de las minorías a las que el magnate se dedicó a insultar desde su primer acto de campaña.
Fuente: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/el-circo-de-las-primarias/#sthash.yZHm5wIz.dpuf

Demetrio Madrid, la dignidad de una dimisión


Demetrio Madrid

Demetrio Madrid
El primer presidente de Castilla y León, que dimitió por una querella de la que fue absuelto, critica “el uso torticero e ilegitimo de la voluntad ciudadana” en políticos como Esperanza Aguirre o Rita Barberá. “Les falta penetración democrática”, afirma.


CRISTINA S. BARBARROJA

Es una rareza en un país en el que pocos osan conjugar la primera persona del presente del verbo dimitir. El lo conjugó en futuro. 24 horas antes de que se hiciera efectiva una imputación de la que posteriormente fue absuelto, Demetrio Madrid (Villaralbo, 1936) anunció que dejaba la presidencia del Gobierno de Castilla-León. “Yo sabía que iba a ser absuelto. Pero no es obligatorio estar en política. Y sabía también que, mientras se mantuviera mi situación, estaba poniendo en cuestión la institución a la que representaba. Tome la decisión absolutamente solo. Hay vida después de la política”.


Y aquel episodio poco tuvo que ver con sobres, mordidas o pitufadas. Fue fruto de un conflicto laboral en la empresa textil que Madrid vendió, por aquello de las incompatibilidades, con el dolor que supone dejar toda una vida. Porque se crió entre hilos, agujas y telas Demetrio, hijo de un técnico textil y de una bordadora de mantones de Manila que le parió pocos días después de que estallara la Guerra Civil. “Y mi padre, que se iba a librar de la mili porque mi abuelo era sexagenario, no se libró de la Guerra, que no libraba a nadie”.

Madrid, primero por la izquierda, en una reunión semiclandestina del PSOE en Toro.
Madrid, primero por la izquierda, en una reunión semiclandestina del PSOE en Toro.



A pesar de la ausencia del padre llamado a filas, dice que tiene “recuerdos entrañables” de una infancia difícil pero de cariño familiar y de escuela de monjas –“eso no lo digas, que fue porque no había escuela pública para los infantiles”, pide entre risas. Y, con una carcajada, explica que cuando se jubiló tenía 60 años cotizados porque, terminado el conflicto, el cabeza de familia le obligó a trabajar mientras estudiaba.
Fue el tajo el que lo convirtió en el socialdemócrata que es hoy. “Mis padres eran de izquierdas, pero no militaban. Pero yo empecé a trabajar en un momento en el que en este país aparece una inquietud que nos viene de fuera. Comencé a tener contacto con una realidad laboral y social distinta, de gente mayor que había sufrido. Y, aun siendo responsable de una sección de la fábrica, enseguida me uní a los sindicatos clandestinos: primero la Organización Sindical Obrera (OSO), que luego fue la USO y, finalmente, a la UGT”.

Bastante culpa tuvieron también las radios que se escuchaban con puertas y ventanas cerradas en la casa de la familia Madrid: Radio París, el Vaticano o Radio Pirenaica que, cuando se instaló en la capital francesa, en 1968, propició el encuentro de Demetrio con Santiago Carrillo. “La dirección del PC tenía mucho interés en tener gente en España. Y hubo muy buen rollo… hasta que descubrimos que algo no funcionaba, como esa forma de llevarte a los sitios sin tu pleno conocimiento”.

“Ahora se echa de menos aquel empuje que teníamos, aquella capacidad de riesgo que ya no puede ser. Y que ojalá no vuelva a ser”

De regreso a casa, y tras interesarse por la historia del Partido Socialista y conocer a Felipe González y Alfonso Guerra, “que por entonces recorrían el país para hacer organización”, Demetrio se decide por lamilitancia en la clandestinidad. En 1974, “con un grupito de otras cuatro personas”, constituye la Agrupación de Zamora y se convierte en el primer secretario y secretario de Organización de la UGT.
“Son los años en los que se confunde la clandestinidad con la ilegalidad. Cuando el régimen de Franco se va ablandando y la dictadura se convierte en lo que llamamos la dictablanda. Estábamos controlados pero ya habían comenzado los contactos con la Internacional Socialista que obligó al régimen a aparcar las barbaridades que se habían hecho”. Y recuerda su primera visita de dos días a comisaría, tras un primero de mayo,


Demetrio Madrid y Ernest Lluch en 1984.
Demetrio Madrid y Ernest Lluch en 1984.


Presidente de rebote y “entrenamiento” de Aznar

“Ahora se echa de menos aquel empuje que teníamos, aquella capacidad de riesgo que ya no puede ser. Y que ojalá no vuelva a ser”, dice en referencia a los años anteriores a la muerte del dictador, “una liberación tremenda”, apostilla. Explica que, en el 77, cuando Adolfo Suarez convocó las elecciones, “la base ideológica estaba organizada pero, claro, ¿quién encabeza las listas?. Hubo que improvisarlo todo”. Y esa improvisación obligó a Demetrio a mudarse a Madrid, diputado de la Legislatura Constituyente, “un tiempo emocionante, iniciático, en el que estrenábamos la libertad y la democracia y construíamos futuro”.
Fue diputado en las Cortes hasta el año 83, cuando, de rebote, por la renuncia sorpresiva de Juan Antonio Arévalo, el partido le encargó encabezar la lista en las primeras elecciones al Gobierno de Castilla-León. “Nadie pensó que lo íbamos a conseguir”, dice modesto, pero tras una campaña de las de entonces -“casa por casa, conociendo a la gente, sus preocupaciones”- Demetrio Madrid se convirtió en el primer presidente de la Junta.


Gobernó tres años una región “desestructurada socialmente, con 9 gobernadores civiles, 2248 alcaldes y 13 obispos”, se ríe con las cuentas. Hasta que el 29 de octubre de 1986, por la querella de los trabajadores incluidos en un ERE de la que ya no era su fábrica, tomó la decisión de dimitir. De aquel episodio insiste en narrar “la maldad” de quien entonces era diputado por Ávila y presidente de Alianza Popular en CyL: José María Aznar.
“Regresábamos de Madrid a Valladolid cuando me enteré, por filtraciones de los periodistas, de que iba a ser imputado. Convoqué tres reuniones: una con la Junta de consejeros, otra con la Ejecutiva del partido y una rueda de prensa para hacerlo público. En el camino le dije a mi vicepresidente: ‘Llama a Aznar y dile que esta noche voy a anunciar mi dimisión’. Y así lo hizo. La sorpresa, al día siguiente, fue que él había convocado a los medios para decir que me daba 48 horas para dimitir. ¡Esa es la maldad! Que me pidiera la dimisión era lo normal. Después volvió a hacerlo con el ‘váyase, señor González’. Yo fui su primer entrenamiento”.
No entiende que hoy no hagan lo propio algunos correligionarios del expresidente como Rita Barberá, Esperanza Aguirre, “y alguno más”. Aunque sí tiene una explicación para su actitud: “No han interiorizado lo que es una responsabilidad política; les falta la penetración democrática que tiene que tener el compromiso político que emana de la voluntad de los ciudadanos. Y ahí falla todo; en el uso torticero e ilegítimo de esa voluntad, que es sagrada”.

Demetrio Madrid, primero por la derecha, en Villalar de los Comuneros.

Demetrio Madrid, primero por la derecha, en Villalar de los Comuneros.
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Demetrio Madrid fue absuelto en 1989 de todos los cargos que se le imputaban. Volvió a las Cortes en junio del 93. Fue senador por Zamora hasta 2004. Y objeto de más de una docena de distinciones, como las medallas de Oro de la Comunidad de Madrid y de las Cortes de Castilla y León, la Orden del Mérito Constitucional, e Hijo Preilecto de su tierra, Villaralbo, y de Villalar de los Comuneros.

Fue absuelto en 1989 de todos los cargos que se le imputaban. Volvió a las Cortes en junio del 93

Dice que hoy es un “jubilado activo”. Pasa las mañanas en el despacho que le quedó como presidente de la Junta –“¡pero no cuesto un euro a los ciudadanos, sólo cobro mi jubilación!”, matiza. Va dónde le llaman, sean institutos o instituciones como la UGT, que visitará esta semana. Disfruta de las tardes en su casa de Zamora o viajando con Cati, su mujer –“con ella vivo muy bien”. Y escribe.
Está a punto de terminar su tercer ensayo mientras sigue sentando la cátedra de la experiencia en varios diarios de la región. Con esa visión de los años –esta a punto de cumplir 80- aconseja a su partido, que no ha vuelto a gobernar en Castilla y León, que se meta en el barro. “Porque está bien tener todos los medios tecnológicos, pero hay que estar con la gente, meterse en sus casas… porque la política hay que hacerla con las manos”, termina.
Por cierto… Aznar aún no le ha pedido disculpas

Fuente: Público.es

Dice Sánchez que adora el baloncesto


iglesias sanchez
iglesias sanchez





Publicado el 30 marzo, 2016 por Juan Carlos Monedero

No recuerdo en la historia de la democracia española -y me esfuerzo pero no me salen tampoco nombres en ningún otro sitio- a ningún Secretario General que, en aras de formar un gobierno de coalición, decida ponerse de lado y evitar así que el veto a su persona se convierta en la excusa para no llegar a un acuerdo. Ha sido demasiado fácil durante estos meses poner en el mismo saco a todos los partidos políticos, demasiado sencillo poner en marcha un pimpampum protagonizado por tertulianos y columnistas donde todos los líderes han sido inmolados -a la par- en el único esfuerzo de alcanzar el adjetivo más mordaz que ennoblezca al escribiente. Y en esa borrachera de imputaciones han surgido exégetas cervantinos que no han dudado en presentar a Pablo Iglesias como un Sancho cegado por un poder enano, aferrado, como periodista a sus fuentes de cama, a la ínsula barataria de sus únicos deseos. Podemos, se insistía, estaba al borde de la ruptura, la crisis tenía magnitudes inconmensurables y sólo existía un culpable. Un relato de héroes y canallas con el fin de ayudar a que nada cambiara y aumentaran las sospechas sobre el comportamiento del Secretario General de Podemos. Migajas alimentando el gobierno Ciudadanos-PSOE.

Hoy Pablo Iglesias ha vuelto a recordar por qué es el líder de un partido que en dos años ha conseguido el apoyo de cinco millones de españoles y españolas: si el problema para el PSOE -ese que sigue teniendo a Felipe González de referencia- soy yo, me quedo fuera del Gobierno. Y una vez más, el cuarto poder, cada vez más homogéneo, queda como las pilas de un todo a cien gastadas de antemano. Suele pasar cuando los deseos priman sobre los análisis.

El PSOE, donde aún se calientan con los rescoldos de Rubalcaba, cometió el error de cerrarle todas las puertas a Pedro Sánchez: nada con Rajoy, nada con Podemos, nada con los nacionalistas. Vamos, que el único amor posible era con Albert Rivera. Una suerte de gran coalición enmascarada con, además, mala conciencia. Como los números electorales no han dado, Sánchez, condenado en cualquier escenario que no sea gobernar, anda dando tumbos como borracho de amanecida buscando la llave perdida en Ferraz debajo de las farolas de Ciudadanos. Porque ahí, le han dicho los barones y la baronesa, es el único sitio donde hay luz. Y por eso no termina de encontrarlas.

Podemos ha sido la única fuerza que ha hablado con claridad desde el principio. Ha cedido en cosas en estas semanas, pero ha mantenido la certeza de su propuesta: un gobierno que salga de Rajoy y también de las políticas de Rajoy. Un Gobierno que, por tanto, no puede ser compartido con Ciudadanos. El PSOE, asediado por sus problemas internos y la falta de lealtad que se tienen sus mandatarios, no ha dejado de buscar excusas. La que creían insuperable para justificar la pequeña gran coalición o nuevas elecciones era pedir a Pablo Iglesias que se retirara. Rivera y Sánchez coinciden en poner vetos a las personas. Ellos sabrán de donde les viene esa actitud. Y Podemos, en boca directamente de su Secretario General, contesta: si el problema es Iglesias, Iglesias renuncia a estar en ese Gobierno. ¿Y ahora?

Los militantes de Podemos seguramente no comparten esa cesión. ¿Alguien imagina a Ciudadanos, al PP, al PSOE proponiendo un acto de generosidad de ese calibre? Muchos inscritos de Podemos deben de estar pensando en este momento que al PSOE, copartícipe del mal gobierno que tenemos, se le están entregando cesiones excesivas. Todo por una razón exclusiva: que el PSOE no diga que no se ha hecho todo lo posible para que haya un Gobierno de cambio y evitar que haya nuevas elecciones.

Pero me temo que el PSOE no es dueño de sus actos. Escucha a sus eternos fantasmas -ayer Fernández Vara dijo que las nuevas generaciones no saben hacer bien las cosas, lo que implica de alguna forma que es necesario que regrese la vieja guardia-, escucha a la troika y al Banco Central Europeo -ese que manda memorándum para cambiar la Constitución-, escucha al SPD alemán que está sosteniendo a Merkel, escucha a los grandes empresarios enriquecidos por la dictadura financiera, por las privatizaciones y las desrregulaciones. Y esos fantasmas le gritan al oído: nada con Podemos, no vaya a ser que levanten las alfombras, revisen los contratos públicos, pidan cuentas a los bancos, suban los impuestos a los ricos. Y por eso, acostumbrados a medir el mundo con las frases de El Padrino, le dijeron: hazle una propuesta a Podemos que no pueda aceptar. Pídele que Iglesias no entre en el Gobierno. Y Pablo Iglesias que, como todo el mundo en Podemos, no está en política por las razones a las que nos han acostumbrado los políticos al uso, dice que no le dictan el comportamiento los cargos, los sillones, los puestos. ¿Alguien se tragará las palabras arrojadas estos meses y acariciará alguna disculpa?

La pelota vuelve a estar en el tejado del PSOE y, de alguna manera, de Ciudadanos. Pero que nadie se haga muchas ilusiones. Ciudadanos lo ha repetido hasta la saciedad: no va a entrar en un Gobierno si hay ministros de Podemos en La Moncloa. ¿Va a abstenerse para permitir un Gobierno que termine la ominosa etapa de Rajoy? Veremos, pero Rivera no tiene tanta libertad como para tomar esas decisiones. El PSOE, casi con certeza, volverá a decepcionar la voluntad de los 11 millones de españoles que quieren un gobierno de cambio. En la rueda de prensa de Sánchez ya han empezado las discrepancias con Podemos. Sánchez dice que Iglesias le ha dicho que sí a todo. Y se equivoca profundamente. Iglesias se retira solo para que sea posible un Gobierno de cambio. No para que cambien las caras pero sigan las mismas políticas. ¿Apostamos a que las exigencias del PSOE apenas acaban de empezar? Si el PSOE vuelve a enredar con mentiras y dilaciones, alguien tendrá que dar un zapatazo en la mesa donde, hasta hoy, solo se han firmado mentiras. Y si alguien dice que Podemos no ha hecho enormes sacrificios para conseguir ese gobierno de cambio, mentirá como un bellaco. No es verdad que a todos los altos les guste el baloncesto.

Fuente: Público.es

miércoles, 30 de marzo de 2016

Caso Apple-FBI: las preguntas que aún quedan por resolver

Caso Apple-FBI: las preguntas que aún quedan por resolver
Un hombre muestra en su móvil un mensaje de apoyo a la decisión de Apple de no colaborar con el FBI para encontrar una puerta trasera para desbloquear el iPhone (Lucy Nicholson - Reuters)



El inesperado final del enfrentamiento entre la tecnológica y el Gobierno de EEUU deja abiertas varias cuestiones así como el debate entre seguridad y privacidad

S. JUSTEL, Barcelona


El enfrentamiento entre Apple y el FBI ha llegado a su fin, al menos, por ahora. El Gobierno asegura haber logrado acceder al iPhone de uno de los terroristas de San Bernardino sin la ayuda de Apple, por lo que se cierra el caso sin que finalmente se vean las caras ante el tribunal de California donde debían de comparecer. Pero la resolución del asunto por esta vía inesperada, plantea varias cuestiones.

¿Qué ocurrirá la próxima vez?

Que el FBI haya conseguido desbloquear sin ayuda de la tecnológica el iPhone más que ofrecer un cierre definitivo a la cuestión, la aplaza. Apple y el FBI no se verán las caras ante la justicia en esta ocasión, por lo que tampoco habrá veredicto. Un posicionamiento que habría sentado un precedente que serviría para dirimir casos similares en el futuro.

${imageCaption}(Drew Angerer - AFP)

El debate entre privacidad y seguridad continúa y es posible que próximamente se reproduzca un enfrentamiento parecido entre las tecnológicas y las fuerzas policiales. Apple insiste en que el caso plantea cuestiones que merecen “una conversación nacional” sobre libertades civiles, seguridad colectiva y privacidad.

Algunas voces claves en el sector tecnológico, como el actual CEO deGoogle, Sundar Pichai, o el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, respaldaron la decisión de la compañía.

El debate entre privacidad y seguridad sigue abierto, y es posible que se repitan casos similares en el futuro


El Departamento de Justicia quiso dejar claro a través de un comunicado que “sigue siendo una prioridad para el Gobierno el asegurar que la policía pueda obtener la información digital crucial para proteger la seguridad nacional y la seguridad pública”.

Esta búsqueda de información tendrá lugar “con la cooperación de las partes interesadas o a través del sistema judicial”. Esto es: en caso de falta de colaboración de las tecnológicas en episodios futuros, se volverá a optar por un requerimiento a través de la justicia.

¿Cómo han conseguido los investigadores desbloquear el terminal?

El modo a través del cual el FBI, ayudado por un tercero, ha conseguido desbloquear el iPhone no ha trascendido y parece poco probable que el Gobierno norteamericano vaya a compartir la información con Apple.

También se desconoce si el método podrá ser replicado para el desbloqueo de otros terminales.

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(AP)

¿Cuál ha sido la respuesta de Apple?

Desde Apple han respondido defendiendo la posición mantenida desde el principio de no colaborar con los investigadores pese al requerimiento de la justicia por tratarse de “una petición desproporcionada” que pondría en riesgo la privacidad de todos los usuarios.

"Apple asegura que seguirá aumentando la seguridad de sus dispositivos para garantizar la privacidad de los usuarios"


Los de Cupertino han asegurado también que continuarán trabajando paraaumentar la seguridad de sus productos, una vez que el FBI asegura haber encontrado un agujero a través del cual acceder al iPhone que hasta ahora parecía inexpugnable.

“Vamos a seguir para ayudar a la policía con sus investigaciones, como lo hemos hecho desde el principio, y vamos a seguir aumentando la seguridad de nuestros productos a medida que las amenazas y ataques a nuestros datos se hacen más frecuentes y más sofisticados”, afirma la compañía a través de un comunicado.

Fuente: La Vanguardia