martes, 31 de mayo de 2016

Dimite el ministro anticorrupción de Brasil por el escándalo de Petrobras





Dimite el ministro anticorrupción de Brasil por el escándalo de Petrobras
Fabiano Silveira entregó una carta al presidente interino, Michel Temer, en la que presenta su renuncia "irrevocable" al cargo, (Glaucio Detmar / EFE)



  • El que era número dos de Temer renuncia tras filtrarse una grabación donde critica las investigaciones en la petrolera estatal
El nuevo jefe anticorrupción de Brasil, Fabiano Augusto Martins Silveira, que llegó al Gobierno interino de Michel Temer con fama de ser un jurista con un currículo intachable, renunció hoy manchado por el escándalo en Petrobras.
Silveira dimitió de su puesto de ministro de Fiscalización, Transparencia y Control después de que se filtrara a la prensa una grabación en la que se le escucha formular críticas contra las investigaciones en la petrolera estatal y en la que aconseja a dos sospechosos de corrupción cómo preparar su defensa.
En ese audio, grabado el pasado febrero, Silveira conversa con dos investigados, el presidente del Senado, Renán Calheiros y Sergio Machado, expresidente de la estatal Transpetro, a los que da consejos sobre qué líneas adoptar en sus respectivas defensas.
El ahora exministro no soportó la intensa presión llegada desde los propios funcionarios de su ministerio y desde organizaciones internacionales a raíz del escándalo.
La relación de Silveira y Calheiros, un influyente jerifalte del Partido del Movimiento Democrático (PMDB), no es nueva.
Los casos de corrupción siguen aflorando en Brasil, a pesar del cambio de Gobierno
Los casos de corrupción siguen aflorando en Brasil, a pesar del cambio de Gobierno (Antonio Cruz / AFP)
Doctor en derecho de 43 años, Silveira trabajó como consultor legislativo en el Senado en las áreas de derecho penal, procesal y penitenciario y participó en la reforma del Código Penal.
Gracias a una recomendación de la Cámara Alta, logró ser nombrado en 2013 para uno de los quince puestos en el Consejo Nacional de Justicia, el órgano de fiscalización de los jueces.
En ese organismo ocupaba una plaza reservada a “ciudadanos de notorio saber jurídico y reputación inmaculada”, según informaciones del propio CNJ, que dejó cuando recibió la invitación de Temer para integrar el Gobierno interino.
En las escasas dos semanas y media que ha aguantado en el cargo, al igual que otros ministros, ha expresado su compromiso con las investigaciones de corrupción que tienen en su eje a Petrobras.
Pero las grabaciones, en las que asegura que en la fiscalía “están perdidos” con las investigación del caso Petrobras, carcomió toda su credibilidad y le costó el cargo.

          Fuente: La Vanguardia

¿Cómo se dice "abusos policiales" en catalán?


Una decena de jóvenes acampa anoche frente al banco expropiado de Gràcia
EFE
 La cuestionada actuación de los Mossos en Gràcia, último capítulo en el historial de denuncias e impunidad de un cuerpo nacido en democracia



Para el poco tiempo que llevan patrullando las calles, el historial negativo de los Mossos tiene mucho mérito. Han conseguido en solo diez años un nivel de cuestionamiento ciudadano que otras policías tardan décadas en consolidar. Si alguien pensó que la jovencísima policía catalana no sería lo suficientemente “dura” para garantizar el orden público, ahí tienen su historial de denuncias: nada que envidiar a las veteranas Policía Nacional o la Guardia Civil en los informes anuales sobre abusos.
Lo vemos estos días, con la actuación de los antidisturbios en Gràcia, calificada por las asociaciones vecinales como “insensata”, y que ayer incluyó porrazos a tutiplén en respuesta al violento lanzamiento de agua y harina. También lo vemos en laabsolución de los acusados de reventar un ojo a Ester Quintana, que añade el marbete de impunidad que todo cuerpo policial parece atesorar.
Pero el historial es abultado, para el poco tiempo que llevan en las calles. Es conocida la dureza con la que se han empleado en protestas sociales, ya fuesen huelgas generales, el desalojo del 15M, la carga en el Parlament, Can Vies, movilizaciones estudiantiles… Estos días, por lo de Gràcia, los medios repiten eso de que hay “profesionales del alboroto” entre los manifestantes, un grupito que no falta en ninguna protesta. Pero se olvidan de recordar a los “profesionales de la leña” que tampoco faltan en el lado policial cada vez que hay que despejar la calle: porrazos, disparos, detenciones irregulares, infiltración en manifestaciones…
Sumen a lo anterior los siete ojos reventados en solo cinco años de balas de goma, los muertos al ser reducidos o ya detenidos, las palizas, el acoso a inmigrantes y otros colectivos vulnerables, y las denuncias de tortura que ya alcanzan un nivel equiparable al de otros cuerpos más veteranos.
Ya sé, ya sé: la mayoría de mossos respeta la ley y los derechos civiles, los abusones son una minoría. Pero eso mismo se puede decir de cualquier cuerpo policial que acumule denuncias: los malos siempre son minoría, pero están ahí, y manchan la imagen de todo el cuerpo.
Lo que hace democrática a una policía no es la inexistencia de abusos, sino que estos sean castigados y sus responsables apartados. Por el contrario, lo que distingue a los peores cuerpos policiales no es la existencia de abusos, sino su impunidad. Y hay que reconocer que los responsables políticos de los Mossos han logrado un nivel de impunidad que también parece impropio de una policía tan joven. La falta de colaboración cuando hay denuncia, las maniobras para lograr la absolución, el desinterés en investigar y en poner medidas preventivas, son mérito de los sucesivos responsables catalanes de Interior. Y no falta la colaboración delgobierno central que, llegado el caso, indulta por igual a mossos, policías o guardias civiles, para que no digan que les tienen manía a los catalanes.
Nos hemos pasado décadas achacando las carencias democráticas de los cuerpos policiales españoles a la herencia de la dictadura, la impunidad de la Transición, la falta de interés de los responsables políticos por acabar con viejas inercias. Y resulta que cuando podemos montar una nueva policía desde cero, nacida plenamente en democracia, sin herencias ni viejas costumbres, no nos sale mucho mejor. Es una pena, sí. Y tiene responsables.
Fuente: eldiario.es


El G7, cumbre de la hipocresía occidental


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La primera reunión du G5, en Rambouillet (1975).



por Thierry Meyssan
Las reuniones del G7, que fueron en su origen simples conversaciones informales entre líderes mundiales, pretendieron transformarse en gobierno mundial, antes de naufragar y acabar convirtiéndose en un ejercicio de comunicación. La cumbre de Ise-Shima pasó revista a los principales problemas del mundo y definió el lenguaje a emplear para cada uno de ellos.

El G7 acaba de reunirse en Ise-Shima (Japón). Durante las demás cumbres recibimos en pleno rostro una constante avalancha de información, pero esta casi no tuvo cobertura de la prensa internacional… porque este encuentro ha cambiado profundamente de objetivo.

En 1974, en medio del primer shock petrolero, los ministros de Finanzas de 5 países (Alemania Federal, Francia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se reunieron, sin agenda definida, en la biblioteca de la Casa Blanca, sólo para intercambiar puntos de vista. Aquello se llamó el «Library Group».

Siguiendo aquel esquema, los dos sobrevivientes de aquel grupo –Valery Giscard d’Estaing, que se había convertido en presidente de la República Francesa, y Helmut Schmidt, convertido a su vez en canciller de Alemania Federal– tomaron la iniciativa de invitar a los jefes de Estado y de gobierno de los mismos países, más Italia, a reunirse, en 1976, en el castillo de Rambouillet para un intercambio de puntos de vista sobre los grandes temas del momento. En aquella época, las cumbres internacionales eran poco frecuentes y extremadamente formales. El G6 se distinguía por su ausencia de protocolo, su carácter simple, relajado y amistoso, su atmósfera de club privado. Las conversaciones se desarrollaban directamente en inglés, sin traductores. La reunion se había anunciado en el último momento. No había agenda ni periodistas.

En 1977, se invitó también al primer ministro de Canadá, convirtiéndose así el encuentro en un G7, y a partir de 1978 se agregó a la lista de invitados el presidente de la Comisión Europea. En 1994, el presidente ruso también fue invitado, antes de ser oficialmente integrado al grupo (G8) en 1997. Los occidentales estaban convencidos de que, después del derrumbe de la URSS, Rusia estaba uniéndose a ellos y que, juntos, iban a crear un mundo unipolar y dominarlo. Era la epoca en que se constituía una clase dirigente transnacional de una ambición ilimitada, que creía ser capaz de barrer el derecho internacional y suplantar el Consejo de Seguridad de la ONU para gobernar el mundo sin someterse al control de nadie.

En 2000, el G8 respaldó la proposición de Paul Wolfowitz y del Banco Mundial para anular la deuda de los países más pobres. Sólo ponían una pequeñísima condición: esos países tenían que liberalizar totalmente sus economías… para que las transnacionales pudiesen saquearlos sin restricciones. Sólo 9 de los 62 países propuestos aceptaron aquella estafa. La posición del G8 provocó el surgimiento de un movimiento mundial antiglobalización. Una persona murió durante la represión desatada contra las manifestaciones en ocasión de la siguiente cumbre, en Nápoles (2001). Se decidió entonces que, en lo adelante, aquellas cumbres se harían fuera de las grandes ciudades, bajo una importante protección policial y militar. Así podrían sus participantes tramar lo que quisieran al abrigo de las miradas.

Pero las cosas comenzaron a ir mal en 2013. Vladimir Putin había regresado al Kremlin y los occidentales acababan de reactivar la guerra contra Siria, a pesar de los compromisos contraídos por Kofi Annan y confirmados en el Comunicado de Ginebra. La cumbre de Lough Erne se convirtió en un enfrentamiento de 7 contra 1. El tema previsto era la lucha contra los paraísos fiscales pero la discusion se desvió por completo hacia el regreso occidental a la guerra contra Siria. Al año siguiente (2014), después del golpe de Estado en Kiev, la división de Ucrania y el regreso de Crimea a la Federación Rusa, Alemania estimó que la confianza entre los miembros del G8 había desaparecido y que la cumbre no podía realizarse bajo el formato habitual. Los occidentales decidieron entonces anular su participación en la cumbre programada para Sochi y se reunieron sin Rusia en La Haya (Holanda). El G8 menos 1 regresaba al formato del G7.

Hace 42 años, la cumbre concluía con una breve declaración que enumeraba los temas económicos abordados y subrayaba la cohesión del bloque occidental. Rápidamente, los comunicados fueron haciéndose más largos, para tranquilizar a los inversionistas internacionales mostrándoles que aquella reunión secreta no tomaba ninguna decisión importante. Al comenzar la participación de Rusia y la cobertura del encuentro por grandes cantidades de periodistas, se agregó una declaración política tendiente a mostrar que el mundo se unificaba alrededor de Washington. Después comenzaron a publicarse largas disertaciones sobre el estado del mundo y la buena voluntad de los poderosos en sus esfuerzos por mejorarlo. Pero nunca, absolutamente jamás, se tomó ninguna decisión en el marco del G8. Lo máximo que llegó a hacer ese grupo fue anunciar algunos compromisos, que luego fueron rápidamente olvidados –como la erradicación del hambre en el mundo–, o promulgar alguna Carta que sus miembros violaron también rápidamente –como la de las Fuentes Abiertas, por ejemplo.
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A partir de 2001, el G8, que se presenta como un gobierno mundial paralelo en la ONU, se convierte en realidad en una reunión mundial de concertación sin “apuestas”. En esta foto, cuya publicación se prohíbe en varios países, se ve al entonces presidente Dmitri Medvedev borracho en la cumbre de 2011.
© Red Voltaire

¿En qué se ha convertido el G7?

Dos de los 9 miembros del G7 están representados dos veces. Estados Unidos puede contar con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien se vio obligado a renunciar a su cargo de primer ministro de Luxemburgo cuando se reveló que había sido miembro del Gladio (el ejército secreto de la OTAN). Alemania, por su parte, se apoya en el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, cuya familia está vinculada a la de la canciller Angela Merkel desde el inicio de la guerra fría.

El G7 es ahora un simple encuentro de “reformateo”. Estados Unidos y Alemania indican los elementos del discurso que sus vasallos van a tener que adoptar. Miles de periodistas asisten a lo que se ha convertido en una especie de misa. En definitiva, lo que se hizo en la cumbre de Ise-Shima fue publicar una larga declaración económico-política y 6 documentos anexos que reflejan el lenguaje de las élites estadounidenses. Todo es perfecto, al menos en apariencia porque después de una lectura detallada –así lo veremos a continuación– el resultado resulta escandaloso.

En la introducción de su declaración, los miembros del G7 subrayan sus valores comunes, siendo los 4 principales:
- la libertad,
- la democracia,
- el estado de derecho,
- el respeto de los derechos humanos.
Luego afirman ser capaces de garantizar
- la paz,
- la seguridad,
- y la prosperidad del mundo.
Para terminar, señalan lo que ellos fijan como su prioridad:
- el crecimiento económico global.

Hasta un niño puede ver fácilmente que esas «personas mayores», cuando afirman que su prioridad es el crecimiento económico global, se burlan de los ideales objetivos que dicen defender.

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Los 9 miembros del G7
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La declaración final del G7

Me limitaré aquí a estudiar los fragmentos de la declaración vinculados a la política internacional vista desde la perspectiva de esas 9 personas, que aspiran a ser las más poderosas del mundo [1]. Es un catálogo de las 18 principales mentiras occidentales del momento. Pero ofrece una excelente ocasión para pasar revista a los principales temas de conflicto.

- La «lucha contra el terrorismo y el extremismo violento» [2].

Esto se ha convertido en una “verdad indiscutible” en las cumbres internacionales, donde siempre se afirma que el terrorismo es resultado del extremismo violento. Supuestamente no es más que la maduración de problemas sicológicos individuales en contextos políticos no resueltos. Para ellos no es una estrategia militar, ningún Estado lo utiliza y su financiamiento vendría únicamente de donaciones privadas y diferentes tipos de tráfico. Esa es la teoría que defiende, desde diciembre de 2015, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien se unió al G7 para dar la impresión de que existe un consenso mundial, [3]: el único enemigo es la «radicalización». Esta formulación permite a los mismos que organizan el terrorismo combatir a la vez cualquier forma de oposición, usando como pretexto la prevención del terrorismo.

Como venimos explicando constantemente desde 2001 en la Red Voltaire, al menos 8 de los 9 miembros del G7 están directamente implicados en el apoyo a al-Qaeda y al Emirato Islámico (Daesh) en Irak, en Siria y en Libia. Sólo el Canadá de Justin Trudeau parece no estar ya implicado en esta guerra secreta.

- «Las migraciones y la crisis de los refugiados»
(no la crisis de los refugiados y migrantes).

Es importante notar la diferencia semántica que establece el G7 entre el flujo de las migraciones y la crisis de las personas refugiadas. Los migrantes se desplazan porque quieren. No son considerados personas sino “un flujo”, al contrario de los refugiados, que se desplazan por necesidad y tienen derecho a una protección internacional.

Pero la realidad es que hay muy pocos verdaderos refugiados. La gran mayoría de los sirios que han huido de su país no quisieron defenderlo de los yihadistas porque creyeron que la República iba a caer derrocada por la OTAN. Otros huyeron de los combates pensando regresar después de la victoria de los yihadistas y la construcción de un verdadero Estado islámico. Pero el hecho es que el derecho internacional no reconoce el estatus de refugiados a quienes se niegan a tomar las armas en defensa de su patria atacada desde el extranjero, ni a quienes esperan una victoria sin tener que participar en la lucha.

No cabe duda de que el fenómeno de huida de los sirios fue estimulado por los Estados que agreden la República Árabe Siria y que ahora esperan vencerla vaciándola de sus habitantes. Y todos los miembros del G7 han participado en ese plan.

- Siria

El G7 condena con la mayor firmeza las violaciones del cese de hostilidades por el «régimen sirio». Pero no dice absolutamente nada ni sobre las violaciones cometidas antes por los grupos armados, ni tampoco –y esto es lo más importante– sobre las violaciones que él mismo cometió primero. Me refiero, por ejemplo, a la entrega de 2 000 toneladas de armamento y municiones por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, verificada por la revista Jane’s. Armamento y municiones de las que al menos la mitad fue entregada a al-Qaeda y al Emirato Islámico, grupos terroristas que el G7 dice combatir unas líneas antes [4].

El G7 condena igualmente «el régimen» (fórmula peyorativa utilizada para designar un Estado miembro de la ONU cuando se quiere subrayar que el objetivo de guerra del G7 es imponerle un «cambio de régimen») por haber bloqueado el acceso humanitario internacional. Pero los casos que cita la ONU corresponden a momentos en que la ONU misma no respetó las fechas y trayectos previamente pactados con el gobierno sirio. Por lo demas, el G7 no condena a los grupos armados por haber bloqueado el acceso a varias localidades, anuncia que utilizará lo que reprocha indebidamente al «régimen» para autorizar el Programa Alimentario Mundial a lanzar ayuda en paracaídas en las zonas bajo control de los yihadistas. Pero el Programa Alimentario Mundial no dispone de medios para realizar ese tipo de operación, así que ponerla en manos de la US Air Force… que no se limita al lanzamiento de víveres y medicamentos sino que incluye en los cargamentos armas y municiones. El carácter humanitario de ese tipo de operaciones es sólo aparente ya que los víveres lanzados en paracaídas sobre las zonas bajo control de los yihadistas son inmediatamente confiscados por los grupos armados, que los revenden a elevadísimos precios a las poblaciones bajo su yugo, o los exportan hacia Turquía, como se ha comprobado recientemente.

Finalmente, el G7 menciona la cuestión de las armas químicas, sin apuntar a ninguno de los bandos, lo cual quiere decir que siempre podrá utilizar esa acusación contra cualquiera de las partes, incluyendo los grupos armados y Turquía. Se trata de un medio de chantaje contra el imprevisible presidente turco Erdogan.

- Irak

El G7 apoya «la unidad, la soberanía y la integridad territorial» de ese país. Felicita al gobierno iraquí por su lucha contra el Emirato Islámico y anuncia que ya está apoyando los esfuerzos de Bagdad por ayudar a las poblaciones de las zonas liberadas. Pero, dado el hecho que no felicita al «régimen» sirio por sus victorias frente al Emirato Islámico, tenemos que deducir que –contrariamente a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU– el principal objetivo del G7 no es la lucha contra el terrorismo.

Los miembros del G7 anuncian que están gastando actualmente más de 3 600 millones de dólares para ayudar a las autoridades iraquíes, incluyendo a las de los kurdos. Y con ello contradicen lo que habían escrito sólo unas líneas antes. En efecto, aunque dice respaldar la unidad de Irak, el G7 está entregando armas directamente a una provincia –el Kurdistán iraquí–, a la que además estimula a dejar de obedecer al poder central.

- Irán

Con la mayor sangre fría, el G7 se felicita por el acuerdo 5+1 concluido con Irán hace un año. Ese acuerdo estipulaba el levantamiento de las sanciones estadounidenses, europeas e internacionales, lo cual debía permitir que Irán recuperara sus 150 000 millones de dólares, actualmente bloqueados en bancos de todo el mundo. Sin embargo, aunque algunos pequeños países han desbloqueado los fondos iraníes que se habían visto obligados a congelar –en el caso de Suiza, por ejemplo, fueron 12 millones de dólares–, Irán sigue sin haber podido tocar ni un centavo de todos sus fondos bloqueados en Estados Unidos y en la Unión Europea. Peor aún, cuando, oficialmente, Estados Unidos acababa de simular que había descongelado 450 millones de dólares, un juez estadounidense «independiente» inmediatamente incautó esa suma bajo el pretexto de pagar compensaciones a las víctimas de los atentados del 11 de Septiembre, acciones que Estados Unidos nunca imputó a Irán en los últimos 15 años. La posición que los 9 miembros del G7 adoptaron al respecto es una respuesta a la queja que presentó Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU, con el respaldo del Movimiento de Países No Alineados [5].

El G7 prosigue condenando las investigaciones iraníes en materia de misiles, que supuestamente violan la resolución 2231. Pero esa resolución no aborda ese tema. Durante el debate en el Consejo de Seguridad, la embajadora estadounidense Samatha Power afirmó que Irán no sólo tendría que aceptar la resolución sino aplicar también otras reglas internacionales en materia de misiles balísticos [6]. Pero Estados Unidos sabe que no puede vincular los misiles balísticos con el tema nuclear. Por cierto, desde que se firmó el acuerdo 5+1, Estados Unidos no ha presentado ninguna queja contra Irán.

- La República Popular Democrática de Corea

El G7 condena las investigaciones nucleares del país que designa como «Corea del Norte», subrayando así que Estados Unidos está en guerra con ese país desde 1950. De hecho, puede apoyarse en varias resoluciones del Consejo de Seguridad. Pero, dada la ausencia de tratado de paz y ante el precedente de los 10 años de presiones contra Irán –país que ni siquiera tenía programa nuclear de carácter militar– no es sorprendente que Pyongyang se niegue a aceptar.

- «Ucrania/Rusia»

El G7 reafirma la obligación de respetar «la soberanía, la integridad territorial y la independencia» de Ucrania. Y luego condena la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia. Esto es un ejemplo más de la hipocresía occidental ya que fueron los miembros del G7 los organizadores del golpe de Estado en Kiev y, por ende, los violadores de la soberanía y de la independencia de Ucrania. Los ciudadanos que rechazaban el golpe trataron primero de oponerse. Rápidamente se dieron cuenta de que la población se dividía geográficamente entre pro-atlantistas y pro-rusos. Las zonas pro-rusas, Crimea, Donbass y Lugansk proclamaron cada una su independencia, pero Crimea fue la única que actuó con suficiente rapidez para gestionar su regreso a la Federación Rusa.

Obsérvese, por otro lado, la frase que critica la corrupción del gobierno ucraniano, síntoma de que los miembros del G7 se sienten bastante incómodos con su nuevo aliado.

- Libia

El G7 aporta su respaldo al gobierno que preside Fayez al-Sarraj –única autoridad que hoy cuenta con el reconocimiento de la ONU– para pacificar el país, permitir la explotación de su petróleo y luchar contra el Emirato Islámico.

Al no disponer ya de un jefe que cuente con suficiente legitimidad, Libia se ha dividido en tribus. El gobierno de al-Sarraj fue constituido por la ONU durante los Acuerdos de Skhirat (en abril de 2015). Pero nunca llegó a ser investido por la Cámara de Representantes que la OTAN había creado después del asesinato de Muammar el-Kadhafi. Así que ese gobierno no es más legítimo que los demás, aunque sí es mucho más obediente. En todo caso, los miembros del G7 anuncian que apoyan el levantamiento del embargo sobre las entregas de armas únicamente a favor de ese gobierno, lo cual debe permitirle masacrar a sus adversarios o reactivar la guerra civil.

- Afganistán

Los miembros del G7 apoyan todo «proceso de paz realizado por los afganos», lo cual resulta como mínimo sorprendente 15 años después de la invasión anglo-estadounidense y de los acuerdos de Bonn impuestos por los vencedores. Se felicitan de la participación de Afganistán en la cumbre de la OTAN, prevista para julio próximo en Varsovia, lo cual dice mucho sobre el tal proceso de paz «realizado por los afganos» y sobre la voluntad occidental de seguir cercando a Rusia.

- «Proceso de paz en Medio Oriente»

Con esa formulación, el G7 reconoce que el conflicto israelo-palestino es, en realidad, un conflicto israelo-árabe. Teniendo en cuenta las malas relaciones con el actual primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, el G7 respalda la iniciativa francesa de organizar une conferencia internacional… sin israelíes, ni palestinos; como única manera de hacer progresar la «solución de los dos Estados».

- Yemen

Avanzando con precaución, el G7 afirma que para restaurar la paz en Yemen hay que retomar la transición política. Esa formulación indirecta significa que el G7 apoya al presidente de transición expulsado por las protestas populares, Abd Rabbo Mansur Hadi, respaldado a fondo por Arabia Saudita e Israel.

- África

Después de abordado detalladamente los casos de los países anteriormente mencionados, el G7 no se molesta en prestar la misma atención a Burkina Faso, Burundi, Mali, Nigeria, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Somalia y Sudán del Sur, y a otros países –que ni siquiera menciona– de la cuenca del Chad, del Sahel y del Cuerno Africano. Sólo les dedica, a todos juntos, un único párrafo donde se enumera toda una serie de problemas y se les invita a fortalecer las organizaciones intergubernamentales para que los resuelvan. El Pentágono sigue sin digerir el hecho que los africanos no hayan acogido con los brazos abiertos la creacion del AfriCom.

Esta párrafo fue redactado en presencia del presidente chadiano Idriss Deby, invitado al margen de la cumbre. La sacrosanta regla estadounidense según la cual ningún jefe de Estado debe ejercer más de 2 mandatos consecutivos no se aplica al caso de Chad. El señor Deby, en el poder desde hace más de 25 años consecutivos, está acusado de numerosos crímenes, tanto en su país como en Darfur, pero es el mejor aliado para un despliegue militar en el continente negro.

- Venezuela

El G7 quiere en ese país un diálogo tanto entre el gobierno y los ciudadanos como entre el gobierno y el parlamento. Esta fórmula sugiere hábilmente que el gobierno es un régimen autoritario cuestionado simultáneamente por su pueblo y por los partidos políticos.

En realidad, después de haber fracasado en la organización de los motines (la «Guarimba») en 2014 [7] y en la realización de un golpe de Estado en enero de 2015 [8], Washington decretó que Venezuela es «una amenaza contra [su] seguridad nacional» [9] y fabricó después un expediente para acusar a uno de los principales líderes bolivarianos, Diosdado Cabello, de ser un traficante de drogas [10]. A pesar de toda la cortesía que desplegó al encontrarse con su homólogo venezolano, el presidente Obama renovó su decreto en 2016. Y, el 25 de febrero de este mismo año, el SouthCom (tristemente célebre en Latinoamérica como “Comando Sur”) y las Fuerzas Especiales de Estados Unidos redactaban un plan de desestabilización que acabó siendo revelado [11]. Su objetivo es sembrar el caos en Venezuela, como ya se ha hecho en la región del Levante.

- Seguridad marítima

El G7, que se presenta como garante de la seguridad marítima a pesar de que sus miembros organizaron la piratería en el Cuerno Africano en 2009-2010 [12], critica los reclamos de Pekín en el Mar de China y para ello invoca el derecho marítimo, a pesar de que el problema no reside ahí.

Los reclamos de Pekín son históricamente legítimos y no incomodaban a nadie… hasta que se produjo el descubrimiento de yacimientos de petróleo. Las islas Spratly y las islas Paracelso fueron consideradas chinas hasta el siglo XVIII. Pero, como no estaban habitadas, el emperador nunca envió representantes a esas tierras. De hecho, hoy pueden reclamarlas tanto Taipéi como Pekín, según cómo se interprete la descolonización. Y, claro está, las ex potencias coloniales no interpretan los acontecimientos de la misma manera que el pueblo chino, que las expulsó de su país.

- No proliferación nuclear y desarme

Por supuesto, el G7 es favorable a la no proliferación nuclear y al desarme ya que su discurso siempre es pacífico, aunque sus acciones tengan un carácter imperialista.

En este sector, la hipocresía de Occidente toma cuerpo en el propio Barack Obama, quien recibió el premio Nobel de la Paz sólo por haber anunciado que quería acabar con las armas nucleares. Pero, ya en el poder, ese mismo Barack Obama lo que hizo fue, al contrario, modernizar y extender el arsenal nuclear de Estados Unidos. Justo después de la cumbre, el presidente de Estados Unidos fue a Hiroshima, donde incluso pronunció un discurso. Y, por supuesto, no presentó excusas al pueblo japonés –él no es responsable de la decisión de uno de sus predecesores– pero tampoco respondió a la interrogante sobre la legitimidad del bombardeo atómico, lo cual no deja lugar a dudas en cuanto lo que piensa en el fondo.

El G7 finge además ignorar que, el año pasado, la familia reinante en Arabia Saudita logró conseguir la bomba atómica y que ya ha utilizado 2 bombas atómicas tácticas en Yemen [13]. Ese sí es un peligro muy real, mucho más grave que el que pudieran representar los ensayos nucleares norcoreanos. Además, el hecho que la familia Saud hayan podido adquirir comprar esa tecnología a título privado y no a nombre de su Estado, Arabia Saudita, abre otra brecha en el Tratado de No Proliferación.

- Reforma de la ONU y operaciones de paz

Conforme a lo políticamente correcto, el G7 se muestra favorable a una evolución de la Organización de Naciones Unidas. Y aprovecha para reafirma su apoyo a las decisiones de la Cumbre sobre las Operaciones de Paz que el presidente Obama presidió en la ONU.

El problema es que el principio mismo de las operaciones de preservación de la paz contradice la Carta de la ONU. Los fundadores de la Organización de Naciones Unidas habían previsto misiones de observación para verificar la aplicación de acuerdos de paz. Pero sólo eran posibles y útiles si existía un acuerdo previo entre las partes en conflicto. Actualmente, por el contrario, el Consejo de Seguridad impone a las partes su propia solución, o sea se pone del lado de una de esas partes y despliega una fuerza armada para imponer su decisión. Esto es simplemente disfrazar de derecho internacional lo que en realidad es una práctica colonial.

- Derechos humanos

Este corto párrafo del G7 ilustra perfectamente el fondo de mi demostración. ¿Quién se opondría a los derechos humanos? Nadie. Sin embargo, el texto del G7 presenta el respeto de esos derechos como «una asociación entre los Estados y las sociedades civiles». Y con ello retoma la definición británica de esos derechos y la de Emmanuel Kant para la sociedad civil.

Según el G7, los derechos humanos constituyen una protección para los individuos ante la razón de Estado. Todo individuo debe poder recurrir a la justicia contra los abusos que estima estar sufriendo. La «sociedad civil», o sea los actores políticos –en otros tiempos eran los plebeyos– que no participan en la vida de los partidos políticos deben por tanto poder representar a los ciudadanos en contra del Estado. Esta jerigonza es la negación misma de la Revolución Francesa, de la Revolución Rusa, de la Revolución Cubana y de la Revolución Iraní, que consideraron todas que el primer Derecho del Hombre no es el derecho a protegerse del Poder sino el derecho a cuestionar la legitimidad del Poder. El G7 confirma así que la nueva clase dirigente internacional no piensa dejarse derrocar.

- Seguridad nuclear

En esta parte, el G7 establece una diferencia entre la seguridad de las técnicas (safety) y la seguridad política de las instalaciones (security). Llama a los accionistas de las transnacionales interesadas a respetar la convención internacional que rige sus actividades y se felicita por la cumbre organizada por la Casa Blanca sobre la prevención del robo de armas nucleares por parte de los grupos terroristas.

Al separar el tema de las armas atómicas que pudieran poseer los terroristas de la cuestión de la no proliferación, el G7 muestra claramente que no persigue seriamente ninguno de los dos objetivos. La no proliferación es únicamente la prohibición que se impone a las potencias no nucleares para que no puedan unirse al club de potencias nucleares. La cumbre de la Casa Blanca era un pretexto para que el Pentágono pueda «ayudar» a cada Estado… y así controlarlos mejor.

El futuro del G7

La historia del G7 refleja la evolución misma de las relaciones internacionales. Durante la guerra fría era un club de jefes de Estado y de gobierno que se reunían discretamente para aprender a trabajar juntos. Después del derrumbe de la Unión Soviética, se convirtió en una cumbre de los mandamases del mundo, que pretendían regentearlo pasando por encima de la ONU. Paradójicamente, el actual desmoronamiento del G7 no se debe a una causa política –la rebelión de Rusia– sino a una diferencia sociológica: los líderes rusos pertenecen a la misma categoría que los que antiguamente estaban en el poder en Occidente, no tienen nada en común con la nueva clase dirigente que se reúne en Davos.

Thierry Meyssan

[1] “G7 Ise-Shima Leaders’ Declaration”, Voltaire Network, 26 de mayo de 2016.

[2] “G7 Action Plan on Countering Terrorism and Violent Extremism”, Voltaire Network, 27 de mayo de 2016.

[3] «Plan d’action pour la prévention de l’extrémisme violent», por Ban Ki-Moon, Réseau Voltaire, 24 de diciembre de 2015.

[4] «Estados Unidos viola el cese de hostilidades en Siria y arma a al-Qaeda», Red Voltaire, 25 de abril de 2016. «¿Quién arma a los yihadistas durante el cese de hostilidades en Siria?», por Thierry Meyssan, Televisión Nacional Siria, Red Voltaire, 1º de mayo de 2016.

[5] «Queja de Irán al Consejo de Seguridad», Red Voltaire, 6 de mayo de 2016.

[6] «Resolución 2231 y debates (Tema nuclear iraní)», Red Voltaire, 20 de julio de 2015.

[7] «Estados Unidos contra Venezuela: la guerra fría se calienta», por Nil Nikandrov, Strategic Culture Foundation (Rusia), Red Voltaire, 12 de marzo de 2014. «Las “guarimbas” de Venezuela: derecha embozada», por Martín Esparza Flores, Contralínea (México), Red Voltaire , 28 de abril de 2014.

[8] «Falla el putsch de Obama en Venezuela», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 23 de febrero de 2015.

[9] “Decreto Ejecutivo- Bloqueo de Propiedades y Suspensión de Entrada a Personas que Contribuyen a la Situación en Venezuela”, por Barack Obama, Red Voltaire, 9 de marzo de 2015.

[10] «Washington fabrica un expediente contra Caracas», Red Voltaire, 21 de mayo de 2015.

[11] «Operación Venezuela Freedom-2», Red Voltaire , 22 de mayo de 2016.

[12] «Piratas, corsarios y filibusteros del siglo XXI», por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia) , Red Voltaire, 1º de julio de 2010.

[13] «Alerta roja nuclear», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 25 de febrero de 2016. «Arabia Saudita tiene la bomba atómica», por Giulietto Chiesa, Red Voltaire, 2 de marzo de 2016. «¡El Medio Oriente está nuclearizado!» y «La bomba atómica saudita (video)», por Thierry Meyssan, Televisión Nacional Siria, Red Voltaire, 7 de marzo de 2016 y 8 de abril de 2016.

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).


Fuente: Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional


Artículo bajo licencia Creative Commons

El rompecabezas continental: acerca de por qué Clinton es más peligrosa para América Latina que Trump

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Donald Trump - Hillary Clinton



Es polémico el título del artículo. E inclusive ya puedo escuchar algunas objeciones. Especialmente de las buenas conciencias liberales progresistas. Y por eso trataré de ser cuidadoso con los juicios e interpretaciones que acá se enuncien.Sí. Efectivamente, Hillary Clinton parece más peligrosa que Donald Trump para las agendas e intereses de los pueblos latinoamericanos. Y esa peligrosidad a la que acudo en este análisis no está necesariamente consignada en el programa de gobierno o en la plataforma electoral de los candidatos. Aunque es cierto que ese también es un dominio que amerita atención, pero que, en cualquiera de los dos casos, demócratas o republicanos, la omisión de temas cruciales como la crisis ambiental o el irrefrenable ascenso del militarismo global o la posibilidad de una conflagración nuclear es un silencio rutinario en las alocuciones de los candidatos en pugna.
Pero si en los aspectos fundamentales no se distinguen Hillary y Donald, en los aspectos supletorios (no por ello menos importantes), hay diferencias que cabe atender, sin obviar la realidad concreta en la que esas diferencias se manifiestan. Y sólo para evitar un vitupero de algún incauto, advierto que esto no es una apología disfrazada de la candidatura de ese personaje pedestre e impresentable que aspira a dirigir el timón político de Estados Unidos, como sí se puede inferir de algunas otras opiniones que circulan en la prensa, incluso en espacios pretendidamente alternativos.
Lo primero que cabe recordar es lo sostenido en otra oportunidad: a saber, que no es accidental que las detracciones contra Donald Trump provengan de ciertos círculos privilegiados o de grupos de poder nacionales e internacionales ( http://lavoznet.blogspot.com.ar/2016/03/el-rompecabezas-continental-estados.html ). Con excepción de su base social dura (blancos desposeídos, tradicionalmente despolitizados e indignados), las acusaciones o condenas contra el candidato republicano se lanzan unánimemente desde cualquier ámbito social o político, extra e intramuros. Y si bien es cierto que se trata de un signo saludable de cordura política, lo que no es razonable es que contra Hillary las críticas sigan un tenor más terso u omiso.
¿Qué es eso que irrita tanto acerca de Trump? A esta pregunta, casi todos responderían sin titubear que su xenofobia, su intolerancia o su racismo. Es cierto que es chocante. Pero no es menos cierto que la clase política en su conjunto y las élites dominantes de Estados Unidos piensan exactamente lo mismo que él, señaladamente en relación con la comunidad afrodescendiente o los mexicanos o los pobres. Y si el individuo en cuestión es mexicano, negro y pobre, pues que dios lo ayude, porque en las categorías de las clases dominantes esa persona es algo menos que un humano. Sólo que no lo dicen. Si el grito contra Trump, particularmente ese que procede de la cúspide del establishment, es tan armoniosamente monocorde e innegociable es porque en cierto sentido contraviene un principio cupular inquebrantable: hacer público el discurso oculto de los ricos y poderosos. Esa es la fuente del escándalo: no que lo piense, sino que lo diga.
Insisto que la respuesta de ciertos sectores de la población civil estadunidense hacia Trump es meritoria de simpatía, precisamente porque demuestra que las clases subalternas no han claudicado ante esa modalidad de dominación basada en la discriminación racial. Pero no se puede confundir esa respuesta con las reprobaciones viscerales que vocifera la podrida clase política e intelectual norteamericana. De hecho, ellos son parcialmente responsables del ascenso de una figura tan despreciable como Trump. Ellos con su prepotencia y su falta de tacto social y sus peroratas fútiles e indulgentes y su lambisconería con los dueños del dinero. Donald Trump sólo está capitalizando exitosamente el descontento de esos segmentos poblacionales tercamente ignorados en las ecuaciones y los programas y los planes de gobierno del establishment tradicional.
Detrás de la tribuna pública, los poderosos y los esbirros de los poderosos desprecian al ciudadano común. Pero en secreto. La violación de ese pacto tácito de secrecía es altamente probable que le cueste la elección a Trump. La función del discurso político es manipular ocultando. James Scott decía que el discurso público responde a un interés inconfesable que consiste en reproducir un autorretrato halagüeño de las élites dominantes, que además cultive una apariencia de unanimidad entre esos grupos dominantes y de consentimiento entre los subordinados. Esa tradición es constitutiva del liberalismo político, y acaso de todo el pensamiento político occidental: neutralizar los contenidos traumáticos de la política, anular práctica y discursivamente el conflicto, y trasladar la politicidad hacia escenarios susceptibles de gestión oligárquica.
Trump traiciona al establishment tradicional, pero no traiciona el precepto básico de la manipulación política: recoge esos dos contenidos, el de las élites dominantes, con su desprecio sin rubor hacia los grupos minoritarios y su aspiración supremacista, y el de los subordinados, con su condena a los partidos políticos o a ciertas familias de abolengo en Estados Unidos.
¿Que por qué es más peligrosa Hillary Clinton? Bueno, si rastreamos la carrera política de la ex secretaria de Estado, es posible descubrir que en el renglón latinoamericano su trayectoria es una historia de criminalidad. Y un eventual triunfo de la candidata demócrata en la próxima elección reforzaría la continuidad de esa política criminal. ¡Y con el respaldo moral de los gobiernos latinoamericanos!
Durante la presidencia de Bill Clinton, que ejerció conjuntamente con la “dama de hierro” norteamericana, la pareja diseñó el Plan Colombia, que tras su implementación arreció el baño de sangre en el país cafetalero. Recientemente, Hillary reivindicó esa política, y aunque teóricamente respondía a la premura de combatir el narcotráfico, la señora de Clinton admitió sin ruborizarse que el Plan había conseguido los objetivos no declarados: “…[el] objetivo era tratar de utilizar nuestra influencia para controlar las acciones del gobierno contra las FARC y las guerrillas, pero también para ayudar al gobierno a detener el avance de las FARC y de las guerrillas” ( http://www.democracynow.org/es/2016/4/13/hear_hillary_clinton_defend_her_role ).
Unos años después (2002), ya como senadora, respaldó el fallido golpe contra Hugo Chávez en Venezuela. Nunca negó su involucramiento. Y por cierto que esa agenda golpista no ha virado un ápice.
Y en 2009, en funciones de secretaria de Estado, apoyó el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya en Honduras. Pese a la ola de violencia que desató la agresión en ese país, y que incluso sigue su vejatoria marcha (recuérdese el asesinato de la activista Berta Cáceres), Hillary reconoció con orgullo su participación en los hechos, y justificó el agraviante intervencionismo estadunidense. En entrevista con Democracy Now, Clinton adujo: “Trabajé muy duro con los líderes de la región y conseguí que Óscar Arias, el ganador del Premio Nobel, tomara el liderazgo para tratar de negociar una resolución sin derramamiento de sangre. Y eso era muy importante para nosotros, ya sabe, Zelaya tenía amigos y aliados, no sólo en Honduras, también en algunos de los países vecinos, como Nicaragua, y podríamos haber tenido una terrible guerra civil, con una aterradora pérdida de vidas… Y comparto su preocupación, no sólo sobre las acciones del gobierno; las bandas de narcotraficantes y los traficantes de todo tipo se están aprovechando del pueblo de Honduras. Así que creo que tenemos que hacer un plan Colombia para Centroamérica (¡sic!)”.
Donald Trump no es el único sociópata suelto
Después advino la secuencia de golpes blandos en el resto de América Latina, con base en juicios políticos prefabricados o elecciones fraudulentas: Paraguay contra Fernando Lugo (2012), Argentina contra el kirchnerismo (2015), Brasil contra Dilma Rousseff (2016). Y otros golpes fallidos contra Evo Morales en Bolivia (2008) o Rafael Correa en Ecuador (2010). E intervención en el proceso de paz en Colombia, y desactivación política de Cuba (revestida de normalización diplomática), y reducción a escombros de organismos latinoamericanos como Unasur o Celac. Esa es la herencia del partido demócrata, en cuya agenda de reconquista regional participó directamente Hillary Clinton. Es más, en 2015 el departamento de estado de Estados Unidos desclasificó documentos que reportan que la ex secretaria de estado es coautora de la reforma energética mexicana, que por cierto es claramente lesiva para el interés económico de México, y a todas luces ventajosa para las grandes petroleras internacionales, como Exxon MobilChevron y British Petroleum,
La reedición de la Doctrina Monroe es una operación política que oficiaron exitosamente los demócratas ( http://lavoznet.blogspot.com.ar/2016/03/el-golpismo-o-la-encrucijada-politica.html ).
Y regresando a la pregunta de por qué Hillary es más peligrosa que Trump, cabe tan sólo puntualizar que, en el caso de una victoria electoral de Clinton, el grado de legitimidad que conseguiría acopiar sería virtualmente ilimitado, sólo por el hecho de haber derrotado al “monstruoso” Trump. No habría contrapesos gubernamentales o políticos o sociales para frenar esa agenda criminal de los grupos de poder que representa Hillary. Y todas las derechas golpistas en Latinoamérica ganarían legitimidad o credibilidad “democrática” con una alianza con la dirigente demócrata. Hillary es la pieza clave que necesitan las derechas emergentes en América Latina. Con Trump no es tan factible esa pax mafiosa. La alianza con un Estados Unidos gobernado por el republicano despertaría descontento e intranquilidad social. Y naturalmente que ese es un escenario indeseable para las élites latinoamericanas.
El triunfo de Hillary inhibe la posibilidad de una radicalización de las agendas sociales en América Latina. Hillary es la condición de la posibilidad de alcanzar un consenso continental oligárquico, de establecer un orden regional unificado profundamente derechizado donde la neoliberalización y la reedición de la criminal doctrina Monroe arrollarían sin obstrucciones.

Blog del autor: http://lavoznet.blogspot.com.ar/2016/05/el-rompecabezas-continental-acerca-de.html

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El comisario Montalbano se hace mayor


Salvo Montalbano


Luis Matías López

A nadie le gusta envejecer, y el comisario Salvo Montalbano no es una excepción. En Una voz en la noche (Salamandra), el policía siciliano creado por Andrea Camilleri se da cuenta de que va perdiendo facultades, su memoria le traiciona en ocasiones, ya no es el de siempre, se hunde en el sueño “como si fuera un cadáver”, extravía pruebas, sufre esporádicas alucinaciones y le repatea que le feliciten por su cumpleaños. “¿Por qué antes nunca me equivocaba con un nombre”, se pregunta, “ y ahora me parezco cada vez más a Catarella?”

Obsesiones aparte, Montalbano es casi el de siempre. Aún hace excepcionalmente bien su trabajo, no ha perdido la intuición y osadía que le ayudan a resolver casos intrincados, pero el esfuerzo para lograrlo es mayor. Eso le irrita y le agria el genio, pero no puede permitir que se note. Que él se percate, pase, pero que lo perciban los demás sería trágico.

Pero, ¿tan mayor se ha hecho Montalbano? Pues no: solo tiene 58 años cuando se publica la novela en Italia (en 2012), en tanto que su creador, el escritor más popular de su país y que ha vendido 36 millones de ejemplares en todo el mundo, anda ya entonces por los 86. Tiene 66 cuando, en 1994, sale la primera entrega de la serie (La forma del agua), que le catapulta al éxito que ya no le abandonará. Veintitantos libros después, ya con 90, por fin dice basta. Lo deja cuando sus textos aún no han perdido frescura.

La diferencia de edad entre el autor y su criatura de ficción es tan notable que resulta inevitable sospechar que la preocupación un tanto exagerada de Montalbano por los indeseados efectos de su edad responde a la que debe asaltar a Camilleri sobre la suya. Una inquietud que, por biológicas y obvias razones, sería comprensible. Pero no se puede descartar que se trate de un artificio literario para empatizar con muchos lectores que se han ido haciendo mayores a un ritmo similar al del comisario y a los que gusta verlo evolucionar un tanto, aunque eso le haga más gruñón e intolerante.

Esta de la edad es la novedad más relevante de Una voz en la noche, donde se repite la galería de personajes de anteriores novelas del ciclo, familiares compañeros para los lectores fieles, que los sienten como suyos, desde una novia, Livia, que vive lejos de Sicilia y que cada vez más frustrada pierde la paciencia con Montalbano, hasta su donjuanesco segundo Mimi Augello y el resto del equipo habitual –incluido el inefable Catarella-, sin olvidar a una asistenta y una trattoria de cabecera que le conquistan por el estómago pero que castigan sus excesos con malas digestiones.

Por ahí, por la gastronomía, llega uno de los puntos de influencia en Montalbano del Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, un personaje al que Camilleri, para definir sarcásticamente al fiscal y obseso sexual Tommaseo (otro habitual de la serie), mete en la batidora junto a Sherlock Holmes, Poirot, Maigret, Marlowe, Derrick, Colombo y Perry Mason.

Por lo demás, Camilleri no se sale de su sempiterno guion, en el que coexisten tramas intrincadas son trasfondo social, peripecias personales que hacen entrañables a los personajes, una superficial antropología siciliana y un pasar de puntillas sobre la realidad del crimen organizado que condiciona aspectos esenciales de la vida en la isla.

Montalbano choca a veces con la mafia, pero nunca frontalmente. En cierto sentido, convive con ella, y tiene una relación casi siempre indirecta con los capos de las diversas familias que a veces se parece a un mutuo respeto que exige no forzar los límites y mantener las distancias. El argumento no del todo convincente del autor para justificar la ausencia de un compromiso más rotundo con la denuncia en su obra del crimen organizado es que, de hacerlo, contribuiría a realzarlo.

Con todo, en Una voz en la noche , la sombra de la mafia es relevante, y Montalbano/Camilleri no deja dudas respecto a su opinión del cáncer que corroe Sicilia, aunque sea en el contexto de una condena a la clase política que envenena Italia. “¿En qué país se había visto”, reflexiona el comisario, “que un senador, condenado en primera instancia por connivencia con la mafia volviera a presentarse y fuera reelegido? ¿En qué país se había visto que un diputado regional, condenado en primera instancia por haber ayudado a mafiosos, fuese nombrado senador? ¿En qué país se había visto que alguien que había sido ministro, y primer ministro unas cuantas veces viera que se confirmaba de manera definitiva su delito de connivencia con la mafia, por mucho que hubiera prescrito, y siguiera ejerciendo de senador vitalicio?” Puede que a los lectores españoles se les ocurra algún otro país, aparte de Italia, en el que son posibles escándalos no tan diferentes.

Fuente: Público.es

lunes, 30 de mayo de 2016

¡Que vienen los comunistas!

manifestación marchas de la dignidad
Concentración de las marchas de la dignidad en Sol. Foto Carmen Barrios




Roberto Barrios

¿Quiénes son los comunistas? ¿Son quizás los que han desahuciado a mujeres, que podrían ser mi propia hija, dejándolas en la calle con niñas a su cargo? O son los que amenazan con quitar a muchos la vivienda, que con su trabajo y ahorros compraron y con esa garantía avalaron a sus hijos para que compraran la suya. ¿Son los comunistas los que para pagar la deuda contraída por los bancos, han congelado desde hace cuatro años la pensión a tantas personas, que como yo hemos contribuido durante años a financiar con nuestro esfuerzo de obreros asalariados? ¿O son los que han subido la contribución,  el IBI, de forma escandalosa? Seguro que son los que han subido las tasas universitarias, en tal medida que miles de estudiantes no pueden acceder a la Universidad, ni aunque tuvieran buenas notas académicas, porque las becas que existen son irrisorias, o los que han privatizado y desuniversalizado la Sanidad Pública.

    “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.” Lo dijo Abrahan Lincoln hace más de 150 años y sigue estando de total actualidad, esa es la razón por la que confío en que las y los trabajadores, las gentes pensionadas, todas las clases populares de este país dejen de votar a los que les traicionan.

    

¿Son los comunistas los responsables de que 1.500 000 (Un millón quinientas mil)  familias vivan en España sin ninguna clase de ingresos, al borde de la exclusión social? ¿Acaso son los que han destruido y privatizado las empresas públicas nacionales, que creaban empleo y valor añadido en nuestro país?

No, de todas estas dramáticas realidades no son responsables las organizaciones en las que están los  y las comunistas, no son responsables ni Podemos, ni En Común Podem, ni En Marea, ni Compromis, ni Equo, ni Izquierda Unida. La total responsabilidad fue de los partidos que aceptaron y firmaron la reforma del artículo 135 de la Constitución Española. Sobre todo, los responsables han sido y siguen siendo los del partido de la estafa y la mentira como forma de ejercer y hacer política, y que ahora, ante el peligro que ven de que se les venga abajo el chiringuito montado -el gigantesco “Patio de Monipodio” en que han convertido el Estado- pueda la Justicia, liberada de los jueces cómplices, hacerles pagar todas las fechorías y delitos, cometidos a lo largo de estos 39 años de falsa democracia, como ya ha denunciado recientemente la ONU.

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.” Lo dijo Abrahan Lincoln hace más de 150 años y sigue estando de total actualidad, esa es la razón por la que confío en que las y los trabajadores, las gentes pensionadas, todas las clases populares de este país dejen de votar a los que les traicionan y elijan esta vez a los que luchan e incluso están dispuestos a ir a la cárcel para defender de los intereses de las y los de abajo.

Fuente: Público.es  

Francia: la primavera de los indignados. Dossier


Los vientos en contra convierten a Francia en un mar tempestuoso

Léon Crémieux

Enric Bárcena, Xavi Ferrer

Guillermo Almeyra

Léon Crémieux
Desde principios de marzo, Francia ha entrado en una nueva situación. La anterior se caracterizaba por la polarización política provocada por el Frente Nacional y el aumento paralelo de la obsesión por la seguridad tras los ataques de enero y noviembre de 2015.
Ninguno de ellos ha desaparecido y habría que estar ciego para pensar que han desaparecido con el movimiento actual.
Pero el acontecimiento político clave de las últimas semanas es que, a pesar precisamente estos dos elementos que pesan sobre la vida política y social, se ha desarrollado una movilización multiforme, pero que ya es comparable a las grandes movilizaciones de los trabajadores y los jóvenes de los últimos 15 años: los de 2003, 2006 y 2010.
Hasta marzo, se podían detectar los primeros signos de una confrontación social. Primero, por la importante corriente de simpatía con la movilización de los empleados de Air France con el episodio de la camisa en octubre de 2015 [1]. En el mismo periodo, el número de paros y huelgas en las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, había tomado una fuerza considerable, incluso sobre cuestiones de salarios durante las negociaciones anuales obligatorias. Del mismo modo, la fuerza de la movilización en relación con la reunión COP21 sobre el cambio climático. Pero los ataques terroristas en noviembre y el establecimiento del estado de excepción permitieron al Estado romper el impulso de las movilizaciones callejeras. Las grandes manifestaciones contra el aeropuerto de Notre-Dame-des-Landes [2] y el establecimiento de redes de apoyo a los inmigrantes también han sido el resultado de la movilización de decenas de miles de jóvenes y activistas, coordinados por asociaciones y redes sociales.
La primera lección de estas reacciones, de estas movilizaciones, es que la gestión de los intereses capitalistas por parte de la socialdemocracia, la débil oposición política a la izquierda del PS y el letargo de las direcciones de los sindicatos no eran sinónimo de una parálisis y de una deriva equivalente de todo el cuerpo social, sobre todo de muchos trabajadores y la juventud, muy afectada por las políticas de desempleo y austeridad. La situación ya mostraba, por contra, el distanciamiento y el descrédito profundo de los partidos institucionales, que comparten los resultados de las gestiones de gobierno de las dos últimas décadas. Es ese descrédito, en ausencia de luchas sociales, lo que promovió el constante aumento de la abstención y el voto a FN en las clases más humildes en los últimos años.
En el ámbito social, desde el comienzo del quinquenio Hollande, muchos de las exigencias de la MEDEF (la patronal) en relación con el derecho laboral se han aplicado mediante las leyes Macron y Rebsamen, continuando el recorte de derechos iniciado por la ley Fillon en 2008. La adopción por los gobiernos socialistas del discurso patronal sobre los "costes laborales" fue el preludio del Acuerdo Nacional interprofesional que estableció los acuerdos de competitividad (ANI), con el objetivo de igualar a Francia con otros países europeos en términos del cuestionamiento de los derechos sociales.
La ley El Khomri, detonador social
La ley El Khomri, cuyo objetivo es invertir la jerarquía de las normas [3], se ha convertido en un detonador social. Obviamente, debido a su contenido, que acaba con el principio de favor, además de muchos otros ataques, pero sobre todo a causa de todos los otros elementos del contexto, la Ley El Khomri ha sido un verdadero catalizador.
Este no es lugar para trazar el panorama inmediato y es demasiado pronto para hacer un balance de este movimiento que puede conducir a una gran confrontación y crisis política, pero también puede frenarse por los muchos frenos existentes.
Pero varios elementos pueden ya destacarse:
• Su aparición, en primer lugar. Había una gran cantidad de trabajo preparatorio realizado sobre el informe Combrexelle y el proyecto Badinter por las redes militantes, entre ellas la Fundación Copérnico y los sindicatos CGT y Solidaires [4]. Sin embargo, la causa de la movilización, su catalizador y el llamamiento del 9 de marzo lo han hecho clara y directamente las redes sociales con la dicha petición "Caroline De Haas" [5].
• Lo qué es revelador es el tono de la petición, que exige claramente la retirada de la ley, que califica como un ataque frontal, en comparación con la declaración de 23 de febrero de las direcciones de los sindicatos. Estas, no sólo no exigieron la retirada de la ley, sino solo de algunas medidas, se quejaron especialmente de la falta de diálogo y concluyeron en la necesidad de una reunión con el gobierno ... Sin ningún tipo de llamamiento a la movilización.
• Del mismo modo, el llamamiento a la primera manifestación, que también fue la ocasión de numerosas llamadas a la convocatoria de huelga, provenía de un grupo de redes sociales, que fueron apoyadas muy rápidamente por los iniciadores de la petición.
• Hay que insistir en esto, porque lo que puede parecer trivial es indicativo de una orientación general, de la pasividad de las direcciones confederales de los sindicatos (la posición de Solidaires no se puede asimilar). Esta surge, obviamente, de la sensación de pesimismo actual en muchos equipos del sindicato tras el fracaso de la última gran movilización de 2010 (fracaso que también puede achacarse a la política de las direcciones de los sindicatos), pero es el resultado de una orientación general en relación a las políticas de austeridad presente desde 2012, cuando se negó a interferir demasiado con las políticas de un gobierno de izquierdas.
Además, los líderes sindicales no han intentado, antes del anuncio de la presente ley, preparar a sus equipos para llevar a cabo una campaña de explicación, de información, de sensibilización de los trabajadores ... por no hablar de un trabajo de preparación más política, hacer un balance de 2010 y defender la necesidad de un movimiento general, una huelga general para hacer retroceder al gobierno. Dos meses más tarde, la ausencia de este trabajo se hace sentir de nuevo. Es muy necesario para una la clase obrera y los sectores populares que han acumulado más de 30 años de numerosas derrotas en el campo social, tras los múltiples ataques liberales.
Los elementos de la movilización
Sin embargo, están presentes otros elementos contradictorios y es en estos los en los que se apoya la movilización:
• La situación francesa va todavía por detrás de la experimentada por otros países europeos en los que el rodillo compresor capitalista ha hecho mucho más daño. Existe una amplia conciencia de los mucho que todavía hay que preservar, que no se puede perder en el campo de los servicios públicos, la seguridad social, las normas de empleo, las leyes laborales. Desde este punto de vista, la revolución cultural neoliberal del PS afronta muchos obstáculos, incluso en lo que le queda de redes de apoyo y base social electoral. Las reacciones de los que se rebelan y de los iniciadores de la petición traducen este reflejo de supervivencia de los círculos cercanos al PS o al Frente de Izquierda.
• Los militantes del movimiento social, en general, mantienen la memoria de las derrotas, pero también de las fuertes movilizaciones de los trabajadores y la juventud. Francia ha conocido hasta el año 2010, regularmente, enfrentamientos frontales: los trabajadores contra la reforma de las pensiones en 1995, 2003 y 2010, un gran movimiento de jóvenes educados en 2006 que permitió la victoria contra el CPE (Contrato de Primer Empleo ). También hay que destacar la victoria de 2006 contra el gobierno Villepin, después de que el gobierno aprobase su legislación a través del artículo 49-3 (por encima de la Asamblea Nacional). La lección es, obviamente, para recordar, ya que el gobierno está llevado a cabo el mismo proceso, que durará hasta finales de junio (con un paso obligado por el Senado y el retorno a la Asamblea Nacional). [6]
• Muchos jóvenes y menos jóvenes de los barrios populares también guardan la memoria de la revuelta urbana dirigida por los jóvenes de los barrios populares durante cuatro semanas en octubre - noviembre de 2005, después de la muerte de Zyed y Bouna en Clichy-sous-Bois. En esa revuelta, los jóvenes experimentaron una fuerte ruptura con los partidos y movimientos sociales, a excepción de algunas organizaciones de extrema izquierda (LCR). Esa ruptura con los barrios populares, estigmatizados por Sarkozy, especialmente por lo que se refiere a  los jóvenes árabes y negros, objetivo de todas las campañas de seguridad, también las primeras víctimas del desempleo y la inseguridad en el empleo, se ha mantenido en los últimos años y se ha agravado por la ola de islamofobia que se ha extendido desde enero de 2016. Esta ruptura es también visible en el movimiento actual, mientras que, paradójicamente, estos jóvenes habían sido muy activos en el movimiento de 2006, y unos meses más tarde contra el CPE.
• El estallido de las estructuras de resistencia social, sindicales y políticas. Hasta finales de la década de 1990 (a finales del siglo XX...), el movimiento obrero, y los partidos, formaban un tejido con muchas tramas, un tejido con muchos girones, pero que mantenía algunas referencias comunes históricas y sus "grandes" combates.
Los años 2000 y el retorno de la socialdemocracia han consolidado los profundos desgarros anteriores. Esto se traduce, en particular, en que las nuevas generaciones de activistas, a menudo radicales, parte de la lucha por los inmigrantes, contra el fascismo, en muchos sectores sindicales, sobre todo entre los precarios, no viven su lucha como parte en un "movimiento obrero" extinto. Contradictoriamente, mientras que las viejas generaciones de activistas, absorbidos por la política institucional, han abandonado sus esperanzas revolucionarias, las nuevas generaciones, que no tienen el mismo bagaje tradicional, a menudo tienen una fuerte conciencia de los males de la barbarie capitalista y son más receptivos a los argumentos políticos sobre la necesidad de una transformación revolucionaria. Esta toma de conciencia suele ir acompañada de una fuerte demanda de democracia real, del rechazo de la delegación representativa, como balance de la herencia del estalinismo y la gestión socialdemócrata. Sigue habiendo una profunda falta de cohesión de estas generaciones más jóvenes (no hay una juventud, hay jóvenes ...). Se trata de divisiones sociales, por supuesto, que agravan la ruptura de los jóvenes de los barrios populares, que el racismo social divide en negros, árabes y musulmanes. Todos los jóvenes no son Charlie ... El movimiento actual puede superar muchas de estas divisiones, pero aún no lo ha hecho.
• La reestructuración del tejido económico, en la industria y los servicios, provoca obviamente formidables dificultades para la organización y el surgimiento de la conciencia. A los elementos de desintegración política del movimiento obrero se añaden las desestructuraciones objetivas (subcontratación, desaparición de las categorías laborales ...) cuyos efectos no han sido combatidos de verdad por los sindicatos. Las dificultades de expansión de la movilización en muchas áreas son, evidentemente, parte de esta realidad, que debilita aún más la conciencia de pertenecer a la misma clase.
Crisis política
Las últimas semanas también han puesto de manifiesto el nivel de la crisis política. Sobre todo, obviamente, de los partidos institucionales. El repudio permanente del gobierno y el Partido Socialista se refleja en el bloqueo que sufre el gobierno, al que no votan ni sus propios parlamentarios para apoyar sus políticas (sea cual sea el resultado final del debate parlamentario sobre la ley El Khomri). Este descrédito también se refleja en las encuestas, la tendencia es innegable y hace que este gobierno y la pareja Hollande-Valls sufra un fuerte rechazo en las encuestas, probablemente el mayor desde el comienzo de la Vª República. El corolario de esta crisis es, obviamente, la crisis interna del PS, puesta de relieve por los debates grotescos de las primarias de la izquierda - que han acentuado la crisis del PCF - y el papel de Emmanuel Macron. Incluso el proyecto de Valls de hacer evolucionar rápidamente al PS para convertirlo en la contraparte transalpino del partido de Matteo Renzi está perdiendo su sustancia, desbordado por su derecha.
Esta crisis tiene su lado simétrico en la crisis de Les republicains ... [7]) por las mismas causas.
Hoy, todos los partidos dominantes en Europa sufren los cambios impuestos por la globalización y las reformas liberales radicales desde 2008. Después de Grecia, Italia y el Reino de España, Francia se une a su manera a este descrédito alarmante. Obviamente, esto plantea la necesidad para la burguesía de reestructurar su aparato político, rompiendo fronteras que parecen obsoletas.
En Francia, esta crisis puede convertirse rápidamente en una crisis más profunda de las instituciones del propio sistema político. Las instituciones de la Vª República se forjaron para un sistema dominado por un solo partido; lo mismo el Senado, la Asamblea y el Elíseo en torno a un régimen fuerte y un presidente fuerte. Con la crisis del gaullismo y del bipartidismo dominante, fue necesaria la reforma de 2001, que estableció un sistema presidencial, soldando la mayoría parlamentaria al Presidente. Esa fue la solución de excepción para superar los caprichos de la cohabitación. [8] Pero, de nuevo, esto significaba mantener una supremacía de los partidos dominantes.
Hoy en día, el aumento de la abstención y el ascenso del Frente Nacional, el descrédito del PS y de Les republicains debilitan el edificio. También hay que señalar que Francia, a pesar de los "valores de la República" es, con el Reino Unido, el país europeo con el sistema electoral más arcaico, con la elección en circunscripciones uninominales y sin proporcionalidad. Francia es aún peor que el Reino Unido, porque la elección por sufragio universal de un presidente que goza de un fuerte poder político hace que sea el único país en realidad dirigido directamente por un “monarca” en la Unión Europea.
Valls y Hollande han intentado en las últimas semanas frenar la crisis política de diversas maneras.
En primer lugar, tratando de amordazar al Partido Socialista y su grupo parlamentario. El uso del art. 49.3 para la aprobación en primera lectura de la ley El Khomri obviamente busca acortar un debate público que debilita aún más al gobierno. Pero también trata de controlar a la minoría de "disidentes" del PS, obligados a escoger entre someterse o romper la disciplina y abrir el paso a una moción de censura. De hecho, durante un tiempo, la oposición interna del PS eludió la cuestión. Sólo 28 miembros del PS (de más de 40 “disidentes”) han apoyado la presentación de una moción de censura. El texto de una moción de censura debe reunir el apoyo de 10% de los parlamentarios para ser sometida a voto. La moción de la izquierda sólo consiguió 56 diputados de los 58 necesarios ... En cualquier caso, el PS entra en su crisis.
Además, aunque debilitado políticamente, el gobierno pretende hacer valer su autoridad con más represión. Las últimas semanas han visto un in crescendode la violencia policial, la afirmación del poder de la razón de estado, fortalecida por la extensión del estado de excepción dirigido directamente contra los movimientos, las huelgas y las manifestaciones. Los medios de comunicación, en manos del gobierno y los grandes grupos empresariales, sirven de propaganda para enmascarar la violencia policial, la orquestación de una campaña contra los "violentos", y se busca criminalizar al movimiento.
Este autoritarismo tiende a enmascarar la debilidad del gobierno y del PS. Debilidad de sus filas, debilidad en la Asamblea y debilidad en su propia base social.
Como último elemento característico de este movimiento, especialmente en los debates de Nuits debout, es la profunda brecha entre las exigencias de democracia, la toma de decisiones por la base y no por responsables incontrolables, y la realidad del sistema y sus instituciones. Ello pone de manifiesto que el sistema político es profundamente antidemocrático y también que el poder real está claramente fuera de las asambleas elegidas. Los bancos y las multinacionales, los centros del poder capitalista no sólo hacen las leyes, sino que se exoneran de cumplirlas.
El rechazo del sistema financiero, las opciones energéticas, el cierre de fronteras, el desempleo y la precariedad son los ingredientes que alimentan un rechazo al sistema político, pero también al sistema capitalista. Esto está latente en la sociedad y su expresión evidente es las Nuits debout.
Así que este movimiento tiene muchos puntos fuertes y débiles a la vez. En las próximas semanas se verá cuales prevalecen.
Necesidad y ausencia de una representación política de los explotados y oprimidos
Todo ello pone de relieve la necesidad y la ausencia de un partido político con un discurso y una acción unificadores, que amalgame estas diferencias en torno al motor y el objetivo común: la lucha general contra un sistema político que produce los Papeles de Panamá, Calais y los miles de emigrantes muertos en el Egeo, el cambio climático, la inseguridad y la miseria social ...
El creciente movimiento pone en cuestión tanto los objetivos como las estructuras del sistema económico y social capitalista, denuncia la realidad del poder y las reglas anti-democráticas de la vida política y la toma de decisiones.
Plantea la cuestión de la representación política de los explotados y oprimidos y de un proyecto social a la altura de las reivindicaciones del movimiento. Las luchas sociales de los últimos meses (inmigrantes, cambio climático, Notre-Dame-des-Landes, El Khomri, muchas huelgas) representan todos los elementos de resistencia al sistema, sus reivindicaciones, reclamos y pergeñan las vías de una sociedad dirigida a la realización de las necesidades sociales, capaz de proporcionar herramientas políticas para lograr estos objetivos, herramientas de democracia real, de elección, de debate y toma de decisiones. Las luchas sociales y perspectivas políticas (la política no electoral) se mezclan constantemente. Todos estos elementos de combate, de resistencia chocan con una sociedad de clases, brutal, decidida a mantener y aumentar la explotación, capaz de reestructurar sin fin las instituciones nacionales y europeas para que sean un lugar de poder sin control, dedicadas enteramente a mantener el sistema, crecientemente al margen de todo control democrático y popular. La experiencia griega, el rechazo de los inmigrantes, los Papeles de Panamá, el TTIC han revelado en menos de un año, muchos elementos del funcionamiento real de esta sociedad. El debate sobre estos temas es esencial entre los activistas de los movimientos sociales. Es esencial para la generación más joven que, por diferentes caminos, se plantea los mismos problemas estratégicos.
Cosa rara, las cuestiones institucionales se discuten en las calles y en los círculos de activistas. Las instituciones francesas actuales aparecen abiertamente como un obstáculo frente a la gente. La necesidad de decidir se acompaña de la urgencia de disponer de herramientas de decisión democráticas que permitan la expresión real de las opciones populares. Del mismo modo, la experiencia griega muestra que a nivel europeo, las instituciones capitalistas imponen sus decisiones contra la voluntad de todo un pueblo. En este sentido, la idea de un "candidato adecuado para un buen programa" es la antítesis de los debates actuales. Así como lo ilusorio de toda estrategia institucional basada en victorias electorales que busquen la aplicación, desde el respeto a las instituciones, de una política opuesta a los capitalistas. Una fuerza anticapitalista sólo puede basar su fuerza en el movimiento social, su acción y la movilización política, la única manera de afrontar realmente el sistema. Esto requiere de reivindicaciones "de transición" que ataquen al corazón del sistema de explotación capitalista, la opresión social que estructura y también a las instituciones y las reglas antidemocráticas del sistema político; reivindicaciones de transición que abran el camino a una sociedad libre de la explotación capitalista y capaz de eliminar la opresión.
Inprecor, nº627-628, mayo-junio 2016
Oui, nous pouvons!
Enric Bárcena, Xavi Ferrer
En respuesta a la llamada internacional que se hizo desde #Nuitdebout para un encuentro internacional de activistas (#Globaldebout) el fin de semana del 7 y 8 de mayo, una quincena de activistas viajamos desde Barcelona a París para conocer, para participar y aprender de él.  La referencia del 15M en todos nosotros era importante e ir a París a revivir la plaza una oportunidad ilusionante.
A  primera hora de la mañana al llegar al centro de la plaza de la República, entre un macizo edificio de la administración y la estatua de la Marianne, símbolo de la República y convertida su peana en el templo del dolor y la repulsa a los atentados islamistas, el vacío es la sorpresa.  Ninguna actividad visible, en pié sólo nosotros.
Espectantes observamos desde la terraza de un bar el lento despertar de la plaza. Pequeños grupos empiezan a montar sus carpas y tendales. A media mañana inicia una asamblea de bienvenida a los asistentes internacionales mientras la ocupación de la plaza crece en modo algo anárquico. Se instalan servicios importantes: una cantina, una radio, un plató de televisión…Y a su vez aparecen más allá de los trabajos de las comisiones y la asamblea, múltiples puntos de encuentro y de debate: africanismo, colonialismo,  refugiados sirios, proceso constituyente,  y carpas de colectivos diversos: sindicatos, estudiantes, grupos ecologistas, una coral o un grupo de esperanto…
Cada noche  las carpas se desmontan. Se vuelven a montar de mañana en orden y posición diferente al día precedente.  Es un renacer diario, una sensación de estar en construcción permanente. Así han resistido tantos días y por ello resurgen tras cada represión policial.
No sólo el montaje diario diferencia la ocupación de Republique del 15 M. Su génesis también es diferente. Surge a raíz de la oposición a una ley de reforma laboral y la presencia y participación sindical es importante. También las diferencias entre las organizaciones presentes son más patentes en Francia frente al total consenso anti-partidos que se manifestaba en España.
A pesar de tener un detonante con una dimensión puramente estatal, el movimiento francés conecta con la ola iniciada en 2010 en Túnez, y que ha  pasado por la Plaza Tahrir en Turquía, Egipto y las primaveras árabes, el 15M español, Occupy en Nueva York, o Brasil. Lo ejemplifican  hechos como la repetición de algunas consignas comunes y la ruptura del marco previo a esta oleada de movlizaciones globales. En la exigencia común de democracia y nuevas formas de participación y representación política  se abre un nuevo espacio de confianza ciudadana mútua.  La ocupación de las plazas que desde 2011 se viene ejercitando en múltiples ciudades del mundo supone un ejercicio de construcción identitaria y puede marcar un punto de inflexión en un proceso de toma de conciencia colectivo sobre la fuerza ciudadana articulado alrededor del municipalismo como movimiento capaz de impulsar propuestas transformadoras de las relaciones de poder desiguales existentes. La ciudadanía europea está dando señales de querer escribir otro pacto social con otras formas de representación política. En definitiva, plantea la necesidad de un proceso constituyente de dimensión Europea.
En este sentido #Globaldebout, el encuentro internacional convocado el fin de semana del 7 y 8 de mayo por #Nuitdebout, ha significado un salto cualitativo y una inyección de motivación y obertura de miras.
Representantes de múltiples ciudades de Europa y del resto del mundo han puesto en común la experiencia de gestión de sus espacios en diferentes estadios y contextos. El resultado ha sido un mayor nivel de concreción en los temas tratados en los diferentes debates y talleres, el intercambio de experiencias y la constatación de la necesidad de crear una red internacional.
Este es el último punto es básico. El movimiento francés se abre a su tendencia auto-referencial y empieza a tener consciencia de su rol principal para la consolidación de un movimiento transnacional donde Francia por su peso y posición tiene un papel clave en la conexión norte sur.
Los temas que se tratan tienen un componente bastante retórico que la presencia de activistas extranjeros  ha permitido articular alrededor de experiencias locales concretas: desde un colectivo austríaco que trabaja por una ciudad comestible impulsando  huertos urbanos a la experiencia napolitana de los centros ocupados que trabajan por dar amparo legal a su situación a partir del valor social de los proyectos que desarrollan.
Los procesos municipalistas surgidos en España, con especial énfasis en la cuestión de la relación entre movimientos sociales  e instituciones y su capacidad de transformación, centran la atención de varios debates por su componente novedoso.
Por ello, frente a las iniciales impresiones del que asiste por primera vez a la plaza, los que hemos vivido anteriormente el 15M, no podemos evitar hacer comparaciones apresuradas que alejan una experiencia de la otra.
Pero #Nuitdebout crece, muta, se adapta y aprende mientras se contruye.  Y por ello, también sorprende e ilusiona.
De tarde, pese a los estrictos controles policiales que hay en cada bocacalle de acceso, la plaza rebosa. Crecen los círculos de personas sentadas en el sucio granito escuchando y esperando turno para hablar. Otros tantos deambulan curiosos entre los distintos grupos. Una señora mayor, banquito plegable en mano, agudiza el oído en busca de un tema que le interese. Finalmente, despliega el asiento en uno sobre  comunicación y redes sociales, mientras el conductor explica los gestos que hay que usar para expresarse según el código usado masivamente durante el 15M.
Se ven algunas mujeres con velo. Desde la banlieu que conecta en metro más fácilmente con la plaza, llegan jóvenes preocupados por el precio de la vivienda. Es difícil determinar si esta diversidad es suficiente. En la plaza hay conciencia del reto. De éste y de la necesidad de ir más allá del propio espacio nacional de referencia. Han logrado movilizarse en toda Francia, ahora desean movilizar toda Europa. Por ello en la asamblea, las intervenciones de los grupos llegados del extranjero levantan el ánimo de la plaza.
En este punto una emoción electriza los presentes, mientras revela el sentido de todo aquello que une lo vivido durante los últimos años en España con el #Nuitdebout.
Más allá del origen de la protesta, el sentido y alcance de los debates o la organización en la misma plaza, #Nuitdebout puede representar  un punto de inflexión en Francia. Las personas reunidas en  la calle se reconocen y toman conciencia de su potencial capacidad de transformación, se sienten el sujeto del debate político y plantean alternativas que hasta ahora eran vistas como marginales por  inalcanzables.
#Nuitdebout es un grito ciudadano que empieza a resquebrajar el marco político francés y el de Europa. Es un ¡Sí se puede! que nos conecta profundamente a ellos.
Ya de noche, de camino a casa  una vez se desmonta la plaza, repetimos convencidos: Oui, nous pouvons!
www.sinpermiso.info, 28 de mayo 2016

Huelgas y poder en Francia
Guillermo Almeyra
Poco a poco, las huelgas y los piquetes están afectando a todos los sectores estratégicos de la economía francesa. El gobierno actualmente está echando mano a las reservas nacionales de combustible (destinadas originalmente a casos de guerra o de catástrofes) para librar la guerra social que mantiene contra la unidad de las centrales sindicales (y particularmente contra la CGT).
Los pretextos del terrorismo de los grupos salafistas y de la amenaza de la extrema derecha para imponer un estado de emergencia han sido dejados de lado. Hollande y la prensa empresarial y la televisión muestran hoy un enfrentamiento de clase y ponen como adversario principal del presidente y de los empresarios a Felipe Martínez, secretario general de la CGT, la más fuerte de las  cinco centrales sindicales que canalizan unidas las protestas.
Pero, aunque es importante la acción de estas centrales, el odio y la represión gubernamentales se concentran sobre todo contra los trabajadores de las refinerías, los portuarios que paralizan la importación de combustibles y los camioneros y obreros del transporte que, circulando muy lentamente, no sólo dificultan el tránsito en ciudades y carreteras sino que también provocan un aumento del consumo del carburante, que cada día es más escaso.
Ahora el dúo Hollande-Valls deberá hacer frente además a una huelga votada en todas las centrales nucleares que dan energía eléctrica a Francia y a países vecinos y a la falta de combustible se suma la reducción del suministro eléctrico.
Incluso en el partido socialista (según su nombre oficial, no según su política) cunden las protestas. En efecto, a la oposición de entre 30 y 40 diputados de la izquierda socialista al proyecto de ley del trabajo que está provocando las huelgas se sumó la propuesta-inmediatamente rechazada por el primer ministro Manuel Valls- de modificar el art.2 del texto formulada por el presidente del bloque mayoritario en la Asamblea  Nacional.
Ahora bien, ese artículo condensa las intenciones de los empresarios que el gobierno “socialista” hace suyas a pesar de la oposición de la inmensa mayoría de los franceses. En efecto, muchos talleres o pequeñas empresas ocupan pocos obreros o ni siquiera tienen presencia de los sindicatos. Por lo tanto, darle carácter legal prioritario  a los acuerdos entre patrones y obreros a nivel de dichas pequeñas empresas donde los trabajadores tienen menos fuerza equivale a facilitar la rebaja de los salarios reales y el empeoramiento legal de las condiciones y horarios de trabajo rompiendo la unidad que hasta ahora existe a nivel de grupo industrial, cuyo contrato nacional- impuesto con la fuerza de la organización en las grandes fábricas- es norma para los pequeños establecimientos. Además, el intento de modificar la cantidad de horas extras y su pago afecta duramente a los transportistas cuyos horarios dependen del clima y de las condiciones de las rutas y el tránsito en Francia y en los países vecinos.
Al mismo tiempo la situación social se tensa ante la violencia de la represión policial no sólo contra los huelguistas sino también a los estudiantes y a las decenas de miles de personas que siguen animando, día tras día, el movimiento Nuit Debout. La causa común –el rechazo a la ley de trabajo- y la defensa de los derechos democráticos, como el de huelga, el de manifestar, la  libertad de desplazamientos, la libertad de palabra e incluso informar lo que sucede, están cimentando la unidad entre vastos contingentes estudiantiles y jóvenes y los trabajadores industriales que con tanta fuerza cambió el panorama francés en 1936 y en 1968.
En Francia el 20 por ciento en la población económicamente activa tiene un empleo estatal y los obreros representan el 24 por ciento. El índice de sindicalización llega sólo al 11 por ciento y la principal Central Sindical -la Confederación General del Trabajo- abarca sólo el 2.58 por ciento de los sindicalizados, mientras el resto se distribuye entre Force Ouvrière, socialista, Solidaires (de izquierda independiente, fuerte en el transporte urbano), Fuerza Sindical Unitaria (con gran influencia en los trabajadores de la Enseñanza), La CFDT, Confederación Francesa de Trabajadores (socialcristiana, aliada al gobierno) y otras menores.
Dada la actual relación de fuerzas que es cada vez más favorable a los trabajadores, que cuentan con el apoyo de la mayoría de la población, es probable que el gobierno sólo pueda hacer aprobar una versión modificada de esta ley El Khoumri sobre el trabajo. Puesto que los sindicatos sólo aceptan su derogación lisa y llana la lucha seguirá durante todo este período anterior a las elecciones presidenciales y tendrá fuertes repercusiones políticas ya que la derecha opositora y el FN lepenista piden al gobierno medidas de excepción, como la prohibición absoluta de toda manifestación.  Eso politizará aún más el conflicto.
Es evidente que la huelga masiva puede cambiar muchas cosas. Pero por sí sola, incluso en el caso de una huelga general nacional indefinida como pide ya la extrema izquierda, no basta por sí misma para dar una solución política a una situación que es política y exige una salida política.
Una debilidad mayor reside en que el movimiento obrero repudia una ley reaccionaria y regresiva pero no tiene una propuesta propia que ofrecer ni, sobre todo, una estrategia política y aunque despliega su doble poder en las calles no pone en cuestión el poder del Estado capitalista. Otra igualmente  grave consiste que ante la crisis de la Unión Europea no se dirige a los trabajadores de los países vecinos, sobre todo a  los belgas que están en una lucha similar, a los italianos- a quienes el gobierno Renzi y la capitulación de la CGIL impusieron casi sin resistencia una ley del trabajo similar al proyecto El Khoumri – y a los alemanes, que acaban de lograr con su presión la rebaja de la edad para jubilarse de 67 a 63 años.
Para triunfar, los huelguistas en Francia deben salir también del Hexágono francés y fijarse objetivos políticos que den perspectivas a los de Grecia, España, Italia, Inglaterra y toda la U.E.
La Jornada, 29 de mayo 2016
Técnico aeronáutico de Air France jubilado, sindicalista de Sud Aérien y militante del NPA.
Militantes de Barcelona en Comú.
Miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
Fuente:
Varias
Traducción:Enrique García