domingo, 31 de julio de 2016

El submarino de nunca acabar


HMS Ambush, Foto eldiario.es



Juan José Téllez

Mira que ya te echo de menos, HMS Ambush, submarino nuclear británico que has puesto proa esta semana hacia el Reino Unido, después de haber chocado con un barco en la Bahía de Algeciras; o en la Gibraltar Bay como rezan las cartas marinas escritas en inglés. Añoro tu venteveo de átomos, tu si quieres la guerra, prepárate para la guerra, tu oscurantismo militar.

Hay serpientes de verano y submarinos de nunca acabar: la insólita reparación en el Peñón del submarino HMS Tireless, quince años atrás, sólo fue un episodio más en la larga lista de despropósitos vividos en el Estrecho, desde que el mundo es mundo, y en el que los intereses bélicos siempre primaron sobre la seguridad de sus vecinos. Una larga serie de incidentes con este tipo de naves, en distintos puntos del territorio español, debiera alertarnos sobre la conveniencia de ejercer un mayor control sobre su paso. O sustanciar, con luz y taquígrafos, un protocolo en materia de protección civil que nos permita decidir qué hacemos en caso de un accidente de mayores proporciones qie los que hasta ahora hemos conocido.

Desde la transición, la desnuclearización española se convirtió en un brindis al sol por parte de los primeros ayuntamientos democráticos, salvando el cementerio atómico de Hornachuelos. Al menos, en 1981, los submarinos del escuadrón número 16, cargados con misiles Polaris y Poseidon—de mayor alcance y poder destructivo– dejaron la base de Rota y zarparon hacia King Bay, en Georgia, a partir de la renovación del Tratado entre España y Estados Unidos firmado en 1979 , tras la dictadura franquista. A partir de entonces, al menos oficialmente, los submarinos de propulsión o carga nuclear sólo pisaron puertos peninsulares en circunstancias excepcionales, en maniobras conjuntas o en tareas de reaprovisionamiento: no fue del todo así. Ni en Rota ni, por supuesto, en la base británica de Gibraltar.

Paso inocente.-

Ahora, el Reino Unido –a través de su ministro de Defensa, Michael Fallon– ha pedido disculpas a España por el accidente protagonizado por el submarino nuclear británico HMS Ambush —de la moderna clase Astute, con 7.400 toneladas y equipado con misisles de crucero Tomahawk—, que chocó contra un mercante panameño a la deriva en aguas próximas al Peñón. Este suceso recuerda a otros dos acaecidos en esta misma zona hace más de treinta años cuando, en el primero de ellos, un submarino inglés estuvo a punto de impactar con la corbeta española Cazadora a dos o tres millas al sur de Punta Europa.

Posteriormente, y aún en plena guerra fría, un submarino soviético de la Clase Viktor, chocó contra un mercante ruso, el “Brastsvo”, que cubría su señal con dicho carguero para que no fuera detectado por la red de sonares submarinos que tanto la Royal Navy desde Gibraltar como la US Navy desde Rota controlaban el paso del Estrecho. Si el Ambush navegaba a dos millas de la costa, tal y como sospecha la Armada española, se encontraba dentro del llamado Mar Territorial cuya tutela concierne a España; la Convención del Mar de 1982 fija que, en dichos tramos, los submarinos deben navegar en superficie con el pabellón enarbolado. Se llama “paso inocente”, pero suele ser culpable. Sólo si cruzan un Estrecho, se permite la travesía en inmersión ya que se aplica el derecho del “paso de tránsito” rápido.

Aunque no llevaba armas atómicas a bordo, si la colisión del submarino Viktor con el mercante ruso hubiera afectado a la cápsula que protegía al reactor, las consecuencias hubieran sido imprevisibles. La revista “Cambio 16”, en dicha época, se atrevió incluso a formular una prospección de las dimensiones de un posible desastre, basándose en los datos meteorológicos y en las corrientes, a partir de un supuesto resquebrajamiento de la cápsula de protección del reactor nuclear, “que funciona a una temperatura cercana a los 300 grados y a una presión de más de diez atmósferas”.

“Automáticamente –suponía la revista– se habría producido una nube de vapor radiactivo y una contaminación masiva de las aguas circundantes. A las tres de la madrugada, la nube radiactiva habría contaminado las poblaciones de Ceuta y La Línea de la Concepción, según los datos del Instituto Meteorológico Nacional. A esa misma hora y teniendo en cuenta le desplazamiento de las corrientes en superficie, la mancha contaminante por los radionucleidos liberados por el accidente, estaría a tres millas al Este del submarino adentrándose en el Mediterráneo y amenazando las poblaciones turísticas de la Costa del Sol. Por otra parte, el uranio radiactivo que por su densidad hubiera descendido por debajo de los cien metros marinos, se desplazaría a razón de dos millas por hora en dirección al Atlántico, de acuerdo con el régimen general de mareas en el Estrecho, poniendo en peligro a la ciudad de Cádiz y a las poblaciones del Campo de Gibraltar. Los efectos del accidente sobre la flora y la fauna marina habrían sido catastróficos. Las especies situadas en varias millas alrededor del submarino habrían quedado contaminadas y en el futuro para consumir el pescado que abunda en aquella zona y las especies migratorias que pudieran estar de paso, habría que hacer análisis de sus escamas, de su carne y su médula espinal para determinar si estaban afectadas por la radiactividad”.

El juego del escondite.-

La opinión pública española se enteró del suceso varios días más tarde, cuando el submarino arribó al puerto tunecino, para ser reparado. Las únicas diferencias entre el caso de aquella unidad de la clase Viktor y la actual de la clase Astute estriba en el alcance del accidente, por una parte, y en que,en aquel momento, las tensiones entre los bloques militares propiciaban un cierto juego del gato y el ratón entre la inteligencia aliada y la del Pacto de Varsovia. Sin embargo, ¿qué hacía el HMS Ambush jugando al escondite con un país amigo, cuando el Reino Unido puede estar abandonando la UE pero sigue en la OTAN? No faltarán partidarios de la teoría de la conspiración que supongan que Londres envió al Ambush hasta el sur de España para reforzar las defensas del Peñón en caso de que, en una maniobra conjunta, Pedro Morenés y José Manuel García Margallo, en pleno gobierno en funciones, hubieran decidido invadir Gibraltar aprovechando el Brexit, a la manera en que las fuerzas armadas de Mohamed VI tomaron por sorpresa El Perejil. Más allá de esa hipótesis caricaturesca, la presencia del Ambush en el Peñón obedecía a un gesto de fuerza por parte de las autoridades británicas que, en una difícil coyuntura política, remarcaban la importancia que siguen dando a esa base.

Lo cierto es que el choque no afectó a la planta de propulsión nuclear del Ambush, que resultó seriamente afectado en la torreta donde se sitúan el periscopio y las antenas. Ni los análisis del Grupo Operativo de Vigilancia Radiológica de la Armada española (GOVRA), ni la red de vigilancia radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear registraron un incremento de la radicoactividad. Eso sí, lo especialistas insisten en que la colisión hubiera deparado mayores problemas si el submarino, en lugar de chocar contra el mercante al emerger –esa es la versión oficial del caso– lo hubiera hecho accidentalmente delante de su proa, siendo arrollado por el mismo. Como en ocasiones anteriores, la diligencia a la hora de informar del caso por parte del Gobierno británico se centró en el gobierno de la Roca, cuyo ministro principal, Fabian Picardo, obtuvo garantías inmediatas de Mike Penning, secretario de estado de las Fuerzas Armadas, asegurando que no existía riesgo alguno para la población de la zona: “He hablado con él hoy para que me garantizara que el reactor del submarino quedó intacto y que, por lo tanto, su presencia en el South Mole(Muelle Sur) no supone ningún riesgo para Gibraltar”, aseguró Picardo.
¿Y para el resto de la zona? La alta densidad industrial de la comarca gaditana que rodea a la colonia produce grandes beneficios macroeconómicos pero serios inconvenientes a la vida cotidiana de los pobladores: en mayo de 1985, en el pantalán de la Refinería de Cepsa, en San Roque, se registraron más de cuarenta muertes entre los empleados de la misma y los tripulantes del “Petragen One” y el “Camponavia”, dos buques que se aprovisionaban allí y cuyos gases explotaron por simpatía. También suponen un riesgo añadido las maniobras de bunkering en las gasolineras flotantes de dicho área.


Suele entenderse que un escape a bordo revestiría similares riesgos al de una central atómica, por lo que las circunstancias serían catastróficas para el área donde se produjera la emisión. Hay quien sostiene, sin embargo, que el armamento es inerte y no supone riesgo añadido de no ser activado mientras que el reactor se encuentra alojado en la zona más protegida del navío, que no resultaría afectada incluso si la unidad se partiera en dos. Mejor evitarlo, pero nadie parece dispuesto a establecer precauciones. Ningún accidente nuclear, por otra parte, se pararía a considerar las diferencias geopolíticas de la región, a partir del Tratado de Utrecht o del llamado Acuerdo de Lisboa o de Bruselas, que permitireron la reapertura de la frontera entre Gibraltar y España, bajo el compromiso de resolver las cuestiones derivadas del contencioso en los ámbitos de la UE que ahora abandona el Reino Unido.

El sector más integrista de la diplomacia española considera que el Brexit supone una oportunidad para recobrar al menos la cosoberanía del Peñón si los yanitos no quieren abandonar su estatus comunitario. No obstante, un accidente nuclear pondría en riesgo, en primera instancia, a toda la población circundante –entre 300.000 y 500.000 habitantes–, con independencia del pasaporte que llevasen en sus bolsillos.

La sombra del “Tireless”.-

A las autoridades gibraltareñas parece no preocuparles la presencia frecuente de submarinos atómicos en su puerto, como una servidumbre de paso por el constante apoyo de su metrópolis: “Gibraltar ha acogido con frecuencia a submarinos nucleares, algo que el Gobierno ve con buenos ojos, puesto que contribuye a demostrar el valor estratégico del Reino Unido y de la Royal Navy en particular –asumió Picardo–. Esta semana, el Reino Unido renovó su compromiso para mantener una capacidad nuclear permanentemente en el mar a bordo de sus submarinos”.

Esa declaración remite directamente al caso del “HMS Tireless” que, entre mayo de 2000 y de 2001, mantuvo en vilo a la población de un lado y otro de la frontera, cuando las autoridades británicas decidieron repararlo en el Peñón, a pesar de que su puerto carecía de suficientes garantías para ello. Desde entonces, hasta ahora, las organizaciones ecologistas han contabilizado la llegada hasta allí de, al menos, setenta submarinos dotados de propulsión nuclear. La avería del “Ambush” –que no es la primera ya que lleva dando disgustos desde su botadura en 2013– ha permitido que zarpara hacia Gran Bretaña, donde será reparado. La crisis ha durado poco pero eso no quiere decir que no haya existido: el Gobierno británico tardó veinticuatro horas en informar al español, pero el Gobierno español tampoco fue especialmente ágil a la hora de comunciarse con el gobierno andaluz.

Gibraltar, en este tipo de incidencias militares, no es un grajo blanco en Andalucía. El fantasma de las bombas de Palomares sigue ahí, cuarenta años después del suceso. También está Rota, claro, la base oficialmente española pero que mantiene una clara dependencia de los intereses estadounidenses, máxime a partir del actual despliegue del escudo antimisiles que ha multiplicado la presencia de marines en la base y en sus alrededores. Si la presencia de sumergibles nucleares en el Peñón no es un ejemplo de transparencia, en Rota tampoco existe una información fluida hacia las autoridades civiles que debieran poner en marcha los protocolos cautelares de seguridad en presencia de este tipo de unidades. Por allí van y vienen submarinos como el “Anapolis”, el “Pittsburg”, el “Providence” o el “Florida”, que tuvieron un papel crucial en la Operación Odisea al Amanecer contra Libia, en la que Rota y Morón desempeñaron un papel crucial, y que también recalaron en el Peñón.

Submarinos de ida y vuelta.-

¿Demasiados casos para considerarlos aislados? En mayo de 1986, el submarino nuclear estadounidense Atlanta encalló en el Estrecho y sufrió la perforación de un tanque de lastre y una avería en su sonar de proa, siendo llevado también hasta el South Mole de Gibraltar: wikileaks rebeló la infructuosa correspondencia cruzada en 2008 entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y Washington para que los sumergibles de la US Navy recalaran preferentemente en Rota en lugar de hacerlo en el Peñón. A partir de 2014, se obtuvo ese compromiso por parte de la marina estadounidense, pero ya con anterioridad se había reducido significativamente el número de unidades de la US Navy que atracaban en la Roca, a la busca, a veces, de un aceite especial del que carece las instalaciones roteñas. Un momento crítico del pulso diplomático entre La Moncloa y el Pentágono se produjo en 2006, a partir del atraque en el Peñón del submarino nuclear “USS Minneapolis-Saint Paul”, que repatriaba a dos suboficiales fallecidos en un accidente que había tenido lugar en Pittsburgh. El soberbio embajador norteamericano Eduardo Aguirre –nada que ver con el conciliador Georges Costos que ocupa actualmente la legación norteamericana en Madrid– insistió en que el submarino iba a permanecer en la Roca hasta que concluyera la investigación del caso. Cuando España le pidió garantías de que no existían problemas en su sistema de propulsión nuclear, el diplomático repuso contundentemente: “Estados Unidos ha tomado nota sobre la preferencia de España para que los submarinos de propulsión nuclear fondeen Rota en vez de Gibraltar. Pero si el Gobierno se extralimita al solicitar información, Gibraltar volverá a convertirse en la alternativa más atractiva”.

Las marchas contra la base de Rota reclaman su desmantelamiento, pero cada día que pasa crece más su importancia logística y la progresiva primacía de las barras y estrellas sobre su conjunto, en una situación similar al de la UEO, desmantelada hace cuatro años por no poder desarrollar unidades propias, capaces de competir militarmente contra las patentes norteamericanas.

Nos hemos ido acostumbrando a esos submarinos de ida y vuelta, unos visitantes silenciosos y a menudo invisibles que ponen en peligro el espacio que se supone que defienden. En octubre de 1999 otro sumergible –cuya identidad y bandera nunca trascendieron– se enredó entre las redes del pesquero “José María Pastor”, con base en Almería, que fue arrastrado durante media hora cuando faenaba al Oeste de Cabo Espartel. Por no hablar de los submarinos que duermen bajo aguas próximas a costas españolas, desde la primera a la segunda guerra mundial. O en fechas más recientes, como ocurrió con el “Scorpion”, hundido en el Atlántico por causas que se desconocen, con 99 marinos a bordo, después de haber pasado por Rota. Mención aparte merce el dramático hundimiento del K-8 de la Armada Soviética, acaecido el 12 de abril de 1970 a 264 millas del Cabo de Finisterre (La Coruña), con 52 bajas a bordo: sus marineros lograron al menos evitar una explosión nuclear térmica ya que consiguieron restablecer la protección de las barras de control de los reactores nucleares. Lo curioso es que los detalles concretos de este accidente permanecieron secretos hasta el año 1994. Sus restos, incluyendo sus dos reactores nucleares y cuatro torpedos con cabeza atómica además de otros 16 torpedos con cabeza convencional, siguen ahí. Como siguen ahí las preguntas: ¿podemos impedir de una manera efectiva nuestra sumisión a los intereses geoestratégicos de Estados Unidos? ¿Por qué solemos ponernos de acuerdo en materia militar con el Reino Unido y no lo hacemos a la hora de facilitar la vida cotidiana de la población civil que cruza a diario entre el Peñón y La Línea? Desde la incorporación a la OTAN, se supone que han mejorado nuestros sistemas defensivos, pero no así nuestro complejo de inferioridad. Los submarinos de propulsión o carga nuclear siguen pasando frente a nuestras costas, rumbo a cualquier carnicería. De momento, no pasa nada. De momento. Continuará.
Juan José Téllez
Fuente: Público.es

El diablo sobre ruedas: Pablo Echenique

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique


  • La polémica suscitada por la relación entre Pablo Echenique y su asistente personal nos lleva a hablar de la falta de regulación laboral en este colectivo.  
  • Los recortes a la Ley de Dependencia acumulados ascienden, según el último Dictamen del Obser­vatorio de Dependencia, a 2.865 millones de euros.
  • Iñaki Martínez presidente de ASAP y asistente personal explica que las condiciones de trabajar en negro están a la orden del día en el colectivo, actualmente es “una profesión de paso por las condiciones laborales”.



Anita Botwin  




Ante lo ocurrido con la polémica sobre Pablo Echenique me dispongo a dar mi opinión más allá de los 140 caracteres que me permite Twitter.

Sí me gustaría, antes de seguir estas líneas, apoyar a todos los asistentes personales que se encuentran en una situación precaria, fruto de la crisis en la que estamos inmersos y de la falta de voluntad política (pasada por agua y dos reformas laborales).

Por otro lado, mi respeto y apoyo al que fue, junto con Raúl Gay, creador de este blog, y que ha recibido todo tipo de insultos y juicios sobre su persona durante estos días, cuando él mismo pidió perdón aun cumpliendo con la legalidad y sin estar obligado a pagar la Seguridad Social de su asistente, con el que, además, tenía una gran relación. No entraré en la ética o la legitimidad, porque no me considero quien para cuestionar a nadie ni es este el espacio para ello.

Para los que quieran conocer de primera mano lo ocurrido tienen aquí este artículo y su propia explicación al respecto.

Por resumir, se le achaca a Pablo Echenique contar con los servicios de un asistente personal durante 30 horas al mes y cometer la presunta irregularidad de no regularizar la situación del empleado. Según Rafael Gordillo, profesor de Derecho del Trabajo, todo parace indicar que la relación entre Pablo y su asistente nunca estuvo bajo el ámbito de aplicación del Estatuto de los Trabajadores.

Es una pena que hayan intentado cortar la cabeza a Pablo Echenique por intereses partidistas o por la supuesta ética que se suele exigir en el ojo ajeno, No obstante, ha sido positivo a la hora de sacar a la luz una figura bastante olvidada: el asistente personal. Como ha dicho el mismo Echenique, esta es una oportunidad que nos brinda hablar de “la dependencia y denunciar la injusta y dolorosa situación a la que una clase política al servicio de los privilegiados ha condenado a millones de dependientes y sus familias en nuestro país”.

Ahora que por fin ha interesado el tema, de rebote, vamos a hablar de ello. Toda la polémica suscitada es una gran y estupenda excusa para hablar de lo que no interesa. Porque la realidad es que tras los brutales recortes en la Ley de Dependencia, “nuestro sistema obliga, por tanto, a que yo y cientos de miles de dependientes tengan que ser obligatoriamente asistidos por sus familiares, sin derechos y esencialmente gratis”, denunciaba Echenique en su explicación.

Si he escrito estas líneas es para que nos lleve a reflexionar y dar un paso adelante hacia los derechos de las personas con diversidad funcional así como a sus asistentes personales. Para empezar, la asistencia personal debería ser un derecho humano y por tanto, gratuito y universal pagado por todos.

La precariedad laboral de los asistentes personales


Iñaki Martínez, presidente de la Asociación Española de Asistencia Personal (ASAP) y asistente personal, explica que las condiciones de trabajar en negro están a la orden del día en el colectivo, que actualmente es “una profesión de paso por las condiciones laborales”. Por tanto, desde ASAP consideran necesaria una regulación laboral y una formación adecuadas en su colectivo.

El asistente personal es una figura de apoyo para que las personas con diversidad funcional “sean libres de vivir, de equivocarse, de ser independientes y que tiene el lugar de trabajo la vida de otra persona sin ser un espacio físico concreto”, explica Iñaki. “Para desempeñar ese trabajo hay que tener unos conocimientos y es una profesión compleja y es necesaria una regulación contando con los propios asistentes”.

“Lo que hay actualmente es un escenario de supervivencia entre asistentes personales y personas con diversidad funcional”, prosigue Iñaki. La cuestión es que “se está empezando a aceptar como normal este funcionamiento, y ese es el especial problema, porque es algo generalizado. Es el momento de cambiar de escenario para que sea de derechos garantizados para ambas partes”.

Por otro lado, es necesario que la contratación de los asistentes personales no sea tan precaria ni fuera del sistema económico. La realidad de nuestro país es que tal y como argumentó Echenique "mucha gente humilde", como el caso de su asistente, se ve empujada a "participar de la economía sumergida".

Ley de dependencia: una quimera


La falta de financiación y de voluntad política ha hecho fracasar una ley insuficiente que debía ser el embrión del cuarto pilar del estado del bienestar. Por tanto, si queremos sacar algo en claro de todo ello, es más preciso revisar la regulación laboral y de seguridad social aplicable a las personas que realizan este tipo de prestaciones.

La realidad es que un total de 1.180.435 personas está en situación de dependencia reconocida en España lo que supone que el 2,5% de la población.   Los recortes a la dependencia acumulados ascienden, según el último Dictamen del Obser­vatorio de Dependencia, a  2.865 millones de euros.

Como explica la Federación de Vida Independiente FEVI, “cada vez se hace más evidente la necesidad de disponer de una norma estatal para la provisión de asistencia personal, desligada de la mal llamada «Ley de Dependencia», que cumpla lo estipulado en la  Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad”.

Prosigue FEVI, “la realidad es que en España existen otros «pablosechenique» poco afortunados, con unas prestaciones precarias (…) sin acceso al mercado de trabajo, beneficiarios de una pensión no contributiva escasa… Esto aboca a estas personas a contratar asistencia personal al margen del mercado regular de trabajo o a recibir apoyos de la familia”. La realidad es que más de 125.000 personas han fallecido en los últimos cuatros años sin llegar a recibir las atenciones a las que tienen derecho, según la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales

Los cuidados son de las mujeres


Algo también curioso y digno de destacar por toda la polémica suscitada es que ninguna de las críticas se ha basado en preocuparse en la carga que reciben miles de mujeres –y algunos hombres- que hacen frente a las tareas del hogar y al cuidado de las personas con dependencia, tarea que además requiere de una formación previa. Se ha hecho mucho énfasis en los derechos de la clase trabajadora, pero poco se ha hablado de la madre o la mujer de Pablo que se han hecho cargo de los cuidados del mismo durante mucho tiempo. Ni que decir tiene que los derechos de los trabajadores/as son para todas y no sólo para los que trabajan por cuenta ajena o fuera del hogar. Muchas deberían recibir ayudas por parte del Estado por los cuidados que asumen mientras se regula la figura de la asistencia personal.

Quizá la falta de ética o legitimidad que critican algunos con más o menos acierto sobe Pablo y todo el revuelo montado nos haya servido a todos para denunciar la situación en la que se encuentran las personas con discapacidad, así como las que prestan sus cuidados.

La ética es para los otros. Esa misma ética que ahora se le exige al político es la ética que echamos en falta los olvidados. Ojalá se esmeren de la misma manera y exijan la igualdad para todas nosotras, asistentes personales o personas con diversidad funcional. Y entonces esa misma ética que ahora nos lapida a algunos sirva para que seamos tratados de igual manera y no como ciudadanos de segunda.

Fuente: eldiario.es

EE UU: Sanders, ¿es un progresista o un radical?

   



Mike Davis

Inmediatamente después del debate presidencial demócrata de anoche, Van Jones adelantó dos astutas observaciones: "ganó la clase", como lo hizo también el movimiento “Las Vidas Negras Importan” (Black Lives Matter). En el primer caso, por supuesto, fue gracias a la campaña de Sanders (aunque en realidad fue el ex senador de Virginia Jim Webb quien comenzó la revolución discursiva del debate al comenzar refiriéndose a "la gente trabajadora" en lugar de la "clase media"), mientras que en el segundo caso se trata de un homenaje a los miles que han seguido tan tenazmente en las calles y han interrumpido tan groseramente el mercadeo político habitual.

La pasión airada y la insubordinación juntas pueden tener éxito como si se tratase de la ira del Antiguo Testamento en el caso de nuestro hombre de Vermont. Por primera vez desde la elección de Ronald Reagan, el desplazamiento continuo hacia la derecha de los Republicanos no se ha reflejado en un desplazamiento equivalente y paralelo de los Demócratas para ocupar el espacio vacío.

Sanders - ¿podemos de verdad tener esperanza? - ha trazado una línea en la arena sobre la desigualdad económica, que las personas menores de treinta parecen apoyar abrumadoramente, y que aún pueden restar muchos votantes negros y latinos a las huestes de Hillary.

Y nadie desde Upton Sinclair ha explicado lo que es el "socialismo democrático" de una forma tan de sentido común y convincente: recuperar lo que le "corresponde en justicia" a la clase obrera de la renta nacional. Del mismo modo, su cruzada por una educación pública superior gratuita es una "reivindicación de transición" radical con más eco entre los jóvenes y los adultos jóvenes que cualquier otra propuesta que se haya presentado.

Pero las limitaciones del Sanderismo también son evidentes. La desigualdad económica no se atenúa gracias a las subvenciones públicas a los programas de igualdad de oportunidades en materia económica, una mayor igualdad de oportunidades para los negocios de propiedad familiar, o impuestos más altos. Para los socialistas la cuestión central es siempre la propiedad privada de los grandes medios de producción y la democratización del poder económico.

Aunque Sanders quisiera acabar con los bancos más grandes, no por ello defiende que sean de propiedad pública o que operen como empresas de servicios públicos. Lo mismo sucede con las empresas farmacéuticas. Esta incapacidad para plantear la cuestión de la propiedad fue también el talón de Aquiles del movimiento Occupy, del que Sanders se ha convertido en su candidato nacional.

Si se quiere trazar la genealogía del "1% frente al 99%", hay que remontarse no solo a William Jennings Bryan y el  Partido del Pueblo (People’s Party), sino especialmente a los Republicanos Progresistas que apoyaron la breve ofensiva del New Deal contra el poder de las grandes empresas, como el gran George Norris de Nebraska.

Eugene Debs - ver alguno de sus discursos - habló de la desigualdad siempre en el contexto de la propiedad y la toma de decisiones, de expropiar el poder de los plutócratas, no simplemente de subirles los impuestos. Sanders, al igual que los progresistas, quiere romper los monopolios y apoyar a las pequeñas empresas, no democratizarlos y convertirlos en propiedad pública. (Los sindicatos, por cierto, no fueron mencionados ni una sola vez en toda la noche.)

Por lo que se refiere a los asuntos internacionales, Sanders fue francamente una decepción total, como lo demostró su apoyo repetido a "intervenir en Siria sólo como parte de una coalición con los estados árabes." ¿Qué significa eso? Arabia Saudi, las monarquías del Golfo, el régimen militar asesino en Egipto. . . ¿de quién sino está hablando?

Tuvo una oportunidad de oro para apoyar a los kurdos y denunciar la masacre en Turquía, pero al parecer es queda fuera de los límites de una campaña centrada casi exclusivamente en la justicia económica en Estados Unidos. Del mismo modo, evitó deliberadamente disentir de las provocativas declaraciones de Clinton y Webb sobre la necesidad de hacer frente a Rusia y China.

Sanders es un gran populista económico, pero no un anti-imperialista. Sin embargo, en mi opinión, por ello mismo es más imperativo participar en la campaña de Sanders y criticarla desde dentro, como simpatizantes.
Mike Davis
profesor del Departamento de Pensamiento Creativo en la Universidad de California, Riverside, es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Traducidos recientemente al castellano: su libro sobre la amenaza de la gripe aviar (El monstruo llama a nuestra puerta, trad. María Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006), su libro sobre las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mónica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2007) y su libro Los holocaustos de la era victoriana tardía (trad. Aitana Guia i Conca e Ivano Stocco, Ed. Universitat de València, Valencia, 2007). Sus libros más recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008) y Buda's Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007; traducción castellana de Jordi Mundó en la editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2009).
Fuente:
https://www.jacobinmag.com/2015/10/hillary-clinton-bernie-democratic-presidential-debate/
Traducción:
G. Buster
Fuente: SINPERMISO

Tenemos un problema: los bancos






Franco Turigliatto

Tras su popularidad inicial y la imposición con éxito de una serie de contrarreformas neoliberales, Matteo Renzi se enfrenta ahora con una situación más difícil: el declive de su credibilidad en amplios sectores populares y una clara derrota en las elecciones municipales (junio 2016). Todo esto se integra en una situación económica incierta en el contexto de una crisis de la Unión Europea.
Italia

Un sistema en crisis


Tras haber sacado adelante numerosas contrarreformas que han masacrado el derecho del trabajo, puesto patas arriba el sistema público de enseñanza, realizado recortes enormes en los gastos sociales, en particular en el sector de la salud, Renzi ha llevado a cabo de forma paralela una reforma institucional y una ley electoral profundamente antidemocrática, funcionales a la predominancia del ejecutivo y que garantizan mayorías parlamentarias artificiales. Sin embargo, el curso de la política de Renzi hace frente a numerosos obstáculos.

En primer lugar, la distancia entre su demagogia y la realidad se reduce. Esto, bajo el efecto del paro que sigue a un nivel muy elevado: no hay casi empleos para los jóvenes. Y, cuando los hay, están marcados por una fuerte precariedad. El relanzamiento económico es muy débil. No ha producido, en absoluto, una mejora de las condiciones de vida para la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas, una parte de la cual está a menudo marginada, mientras otros sectores están preocupados por su porvenir y el de sus hijos e hijas.

Las incertidumbres de la situación económica internacional tienen una influencia enorme. Las contradicciones de un sistema capitalista que continúa sufriendo situaciones tempestuosas solo pueden ser retrasadas, con grandes dificultades, por las iniciativas financieras y monetarias del Banco Central Europeo. Las insoportables políticas de austeridad, muy lejos de ser abandonadas, siguen siendo el alfa y omega de las clases dominantes europeas. Unas políticas que encontrarán una nueva concreción en la próxima ley de finanzas en la que trabajan Matteo Renzi y Pier Carlo Padoan, el Ministro de Economía y Finanzas.

La crisis de los bancos


El presidente del Consejo, Renzi, se enfrenta a una urgencia más grave: la crisis y la posible quiebra de numerosos bancos italianos /1. Esta crisis, negada durante mucho tiempo, se ha manifestado con toda su gravedad, y tiene un potencial efecto dominó. Preocupa no solo al gobierno italiano, sino también, debido a sus potenciales repercusiones internacionales en el contexto post-Brexit, a todas las autoridades políticas y económicas de la Unión Europea.

Como consecuencia, se han puesto en marcha frenéticas negociaciones entre el gobierno italiano y las autoridades europeas. Tratan sobre las medidas a adoptar para hacer frente a esta crisis de los bancos. En todos los casos, se trata de impedir una extensión del contagio. Tras las intervenciones de amplitud, para el rescate de los bancos como consecuencia de la crisis de 2008 en Europa y los Estados Unidos -que han transformado importantes deudas privadas en deudas públicas- se ha definido una nueva norma a escala europea. Para efectuar nuevos rescates, esta regla recurre no solo a los accionistas de los bancos, sino también a la gran mayoría de quienes tienen en sus manos obligaciones (las obligaciones subordinadas -es decir aquellas cuyo reembolso no es prioritario si el emisor quiebra- y las senior no garantizadas), incluyendo a los ahorradores que tienen más de 100 000 euros en sus cuentas de ahorro. Esta norma es conocida con el nombre de bail in.

Las grandes inyecciones de liquidez operadas durante los años pasados por el BCE en dirección a los bancos italianos han impedido algunas crisis abiertas. Sin embargo, estas inyecciones no han logrado modificar el deterioro de la crisis estructural. La intervención del Fondo Atlante [Fondo de inversión dotado de un capital de entre 5 y 6 mil millones de euros que debía servir para una recapitalización de los bancos] no ha sido suficiente y sus reservas han sido casi todas agotadas para hacer frente a la crisis de los bancos de Venecia. Por esta razón se habla desde hace algunos días de un instrumento preventivo en caso de necesidad. Pero, ¿cómo permanecer en el interior de las reglas de las burguesías de Europa, tal como son, o eventualmente modificarlas según se necesite? Es la discusión en curso en las últimas reuniones del Eurogrupo y del Ecofin (reunión de los ministros de finanzas).

En realidad, una masa enorme de créditos dudosos pesa sobre los bancos italianos, por un montante de unos 360 mil millones de euros (como media, estos créditos representan el 16,8% de la capitalización total del sistema bancario). Esta suma de 360 mil millones pesa sobre todos los bancos, pero en particular sobre algunos de ellos, como el Monte dei Paschi di Siena (MPS). Estos créditos “de mal rendimiento” no son sino el producto de la larga crisis económica y productiva que se manifiesta desde hace cerca de un decenio.

El gobierno italiano quiere obtener de la UE la posibilidad de una intervención pública más amplia para salvar a los bancos en peligro y no hacer recaer el coste del saneamiento de los institutos bancarios sobre los accionistas, sobre los poseedores de obligaciones y sobre los ahorradores. Dicho de otra forma, hagamos caer el rescate sobre toda la “colectividad” (el conjunto de los contribuyentes, como ha ocurrido en todos los rescates). No es una casualidad si el presidente de la Asociación de Banqueros, que hasta el presente no ha sido siempre un defensor de la intervención del Estado, ha afirmado: “Italia ha sido tacaña con los bancos, utilizando los fondos públicos de forma muy limitada”. Ha añadido que el capitalismo italiano está enfermo y que el futuro de millones de empresas está en juego. Evidentemente este señor no recuerda las preocupaciones de parados y paradas así como de los jubilados y de los asalariados explotados.

Resulta pues que los banqueros y los patronos así como sus lacayos políticos se oponen como la peste al Estado cuando se trata de garantizar los salarios, las jubilaciones y los servicios públicos. En cambio, apoyan vigorosamente al Estado cuando se trata de garantizar sus intereses, sus cuentas bancarias y sus rentas, sobre las espaldas de los ciudadanos y ciudadanas. Somos favorables a la intervención pública. Pero, en la perspectiva de una nacionalización de los bancos con el objetivo de poner en pie planes de desarrollo productivos y sociales que respondan a los intereses de la colectividad.

Las discusiones en las cumbres del poder europeo tratan sobre la naturaleza de las medidas. ¿Hay que ayudar, y en qué medida, al gobierno italiano y permitirle suspender, en totalidad o en parte, el mecanismo del bail in?. Algunos querrían escapar a las reglas establecidas hace poco tiempo, pero todos están enormemente preocupados por los riesgos de inestabilidad que enfrentaría un sistema ya muy perturbado. Esto tanto más en la medida en que la crisis de los bancos está al orden del día no solo en Italia, sino también en otros países. Los créditos dudosos de los títulos tóxicos están de hecho presentes en muchos institutos financieros.

Hacia el referéndum constitucional


En este contexto el “arma decisiva” de Renzi es el referéndum que trata sobre la contrarreforma constitucional que debía ser el instrumento de su victoria definitiva. Hoy muestra sus límites. El riesgo de tener entre manos un petardo mojado es tal que el presidente del Consejo ha decidido retrasar el referéndum a fin de intentar recuperar nuevos márgenes de maniobra. Tras haber defendido con gran vigor la ley electoral, querría hoy modificarla un poco al haber constatado que en lugar de garantizar la victoria del Partido Demócrata (PD), podría favorecer el éxito del Movimiento Cinco Estrellas.

Renzi y sus acólitos tienen una concepción a geometría variable de las instituciones y de la democracia. Eligen “a la carta” lo que les conviene o lo que hay que cambiar, según la coyuntura política y sus intereses específicos.

En el marco de las grandes crisis del sistema y de las dificultades gubernamentales, existiría la posibilidad, teniendo presentes las luchas realizadas en Francia durante los últimos meses, de una contraofensiva del movimiento de los y las asalariadas, de los sindicatos, de los movimientos sociales sobre temas esenciales como el salario, el empleo, la defensa de los derechos de los trabajadores, de los servicios públicos y el rechazo a la austeridad y a pagar los costes de la crisis. Sería necesario un movimiento de oposición a los gobiernos patronales y antipopulares en nombre de un programa alternativo de justicia social y de democracia real.

Falta un sujeto social y político


Hacemos frente aquí a una dificultad dramática. El movimiento obrero y las clases trabajadoras, como consecuencia de las derrotas sufridas y de las decisiones deletéreas de los grupos dirigentes sindicales, no forman un sujeto político activo en esta fase. Así, sufren todas las operaciones de división y las incursiones políticas e ideológicas provenientes de las fuerzas de las clases dominantes.

Las direcciones sindicales, en los lugares de trabajo, en lugar de trabajar con el objetivo de unificar a los trabajadores y de hacer frente a la ofensiva de la patronal, se hacen garantes de las reivindicaciones y de las decisiones de estos últimos firmando los peores contratos, entre ellos el asunto de la Fincantieri (acuerdo que pone en cuestión el salario, el derecho de huelga, el desarrollo de la vigilancia sobre el puesto de trabajo, etc. en una empresa cuya rentabilidad es grande) no es más que la punta del iceberg.

La CGIL no ha tenido siquiera la valentía de pronunciarse por el No a propósito del referéndum constitucional, tanto debido a su actitud de subordinación frente a las instituciones como para evitar una ruptura con la llamada izquierda del PD, renunciado a partir de ahí a tomar posición en favor de la Constitución de 1948, como lo había hecho en otras ocasiones, jugando el papel elemental de defensa de los intereses democráticos del conjunto de los trabajadores y de la sociedad. Es lo que debería hacer: oponerse. Pues, su interlocutor oficial, es decir la Confindustria (la organización de la patronal italiana ndt), ha expresado su acuerdo pleno y total con las contrarreformas de Renzi estimulando desde ya, y aún más fuertemente en los próximos meses, la puesta en marcha de estos instrumentos y estos recursos en favor de esta contrarreforma.

En esta situación, algunos podrían pensar que el Movimiento Cinco Estrellas sería apto para constituirse en una alternativa política real útil a la clase trabajadora. Las esperanzas o las ilusiones en dirección a este movimiento, en el seno de los sectores populares pero también entre militantes de la izquierda, han aumentado con fuerza como consecuencia de su victoria en las elecciones municipales en Roma y Turín. Pero por la naturaleza interclasista de su orientación, esta fuerza no puede y no quiere trabajar para estimular el movimiento social y de masas necesario e indispensable para oponerse a las orientaciones patronales y a la acción del gobierno.

En el mejor de los casos, se podría pensar que, como ha hecho el Movimiento Cinco Estrellas hasta ahora, intentará recoger los frutos electorales del descontento presente en la población denunciando algunas, pero solo algunas, de las decisiones del gobierno. No está en su espíritu poner en discusión el mercado y las reglas del capital.

Acabar con las reglas del capitalismo


Es imposible desarrollar un programa económico y social alternativo y aún menos implicarse en la construcción de un movimiento de masas de los asalariados y asalariadas sin una verdadera opción de clase y sin una ruptura decisiva con las políticas de austeridad y una puesta en discusión de los dogmas económicos del mercado capitalista. Hay que derribar las lógicas del capital y las decisiones neoliberales que, desde hace veinte años, hacen girar al revés la rueda de la historia en favor de las fuerzas dominantes.

Por esta razón, insistimos más que nunca en un trabajo que tenga por objetivo unir este otoño la batalla sobre los temas democráticos y el compromiso en los comités del referéndum con la que hay que llevar a cabo en los lugares de trabajo para defender las condiciones de los y las asalariadas para redefinir una plataforma contractual a la altura de las necesidades de los trabajadores y trabajadoras, para construir perspectivas de luchas que cambien la correlación de fuerzas haciendo crecer la conciencia y la confianza en si mismos de los protagonistas. Por esta razón, apoyamos la corriente del sindicalismo de clase en el seno de la CGIL y las corrientes en el exterior trabajando por su unidad en iniciativas precisas. Las fuerzas que permanecen ligadas y dependientes de los aparatos burocrático se equivocan profundamente, aunque solo sea porque esos aparatos han llevado a la clase trabajadora a un callejón sin salida.

Trabajamos por que en el otoño se desarrollen las más amplias movilizaciones, por lanzar la manifestación más amplia y más participativa a escala nacional para decir No al referéndum, organizando esto esforzándonos por integrar a todos los sujetos afectados, los comités del referéndum, las fuerzas de la izquierda y los sindicatos disponibles o dispuestos a participar.

Todos y todas deben poder desarrollar sus propias proposiciones, pero hay que salir a la calle, todos juntos, sin sectarismo, a fin de cambiar la correlación de fuerzas y ser un punto de atracción creíble para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras y para muchísimos otros ciudadanos y ciudadanas.

No se puede dejar tiempo a Renzi y los patronos, a la Confindustria, de maniobrar y actuar para ganar esta batalla decisiva. Igual que no debería haber dudas frente a la ley de finanzas, frente a la que habrá que construir la oposición más amplia: la plena convergencia entre las movilizaciones sociales y económicas y las favorables a la democracia constitucional debe ser consolidada

(Artículo publicado en la página web de Sinistra Anticapitalista el 10 de julio de 2016).

https://anticapitalista.org/2016/07/11/abbiamo-un-problema-le-banche/

http://alencontre.org/europe/italie/italie-nous-avons-un-probleme-les-banques.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ En El País del 3 de julio de 2016, el economista Barry Eichengreen, especialista en cuestiones monetarias, preguntado sobre los efectos del Brexit, respondía: “Lo primero que hay que decir claramente es que la banca italiana atraviesa una crisis completa, como la que conoció el sistema bancario en los Estados Unidos en 2008-2009. Y hay que resolverla, sin tardar y con valentía. Ese es el debate clave en la Unión Europea y no el de saber quién será el primer ministro en el Reino Unido” (red. A l´Encontre).
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Fuente: Viento Sur

sábado, 30 de julio de 2016

La Europa Fortaleza: Un gran negocio para el tráfico de personas


Miguel Urbán

Hoy 30 de julio es el Día Internacional Contra la Trata de seres humanos. El tráfico y la trata de personas son conceptos distintos, el primero hace referencia a las redes que trasladan a personas de una frontera a otra en terribles condiciones a cambio de dinero, el segundo a la acción de captación de personas con fines de trabajo forzoso y explotación sexual. No obstante, si bien estamos hablando de conceptos distintos, no es fácil establecer la diferencia y la realidad es que muchas de las personas que se ven expuestas tanto al tráfico como a la trata provienen de situaciones políticas y sociales similares. Además de ser víctimas de las mismas políticas fronterizas que facilitan e incluso promueven este tipo de violaciones de derechos.

El negocio del tráfico de personas es en gran medida una respuesta y a la vez está directamente relacionado tanto con los negocios de las alambradas y la seguridad fronteriza, como con la inexistencia de vías legales para cruzar las fronteras. El Escritor Jeremy Harding ya escribía en el 2000 sobre la relación simbiótica entre los dictadores, conflictos, países ricos y los traficantes de personas. “Pensamos en los traficantes, los tratantes y los facilitadores como los peores maltratadores de las personas refugiadas, pero cuando se proponen extorsionar a sus clientes, cuando los engañan o los envían a la muerte, sólo están representando una versión empresarial del desdén que sufren los refugiados en manos de enemigos mucho mas poderosos, aquellos que los aterrorizan y aquellos que están decididos a mantenerlos a distancia. Los tratantes son, simplemente, vectores del desprecio que existe en los dos polos del viaje del solicitante de asilo; siguen el ejemplo de las actitudes de los caudillos y dictadores, por un lado, y por el otro , de los Estados ricos cuyos ciudadanos han aprendido a pensar en la generosidad como un vicio[1]”.

 Las redes de tráfico de personas ingresaron más de 4.000 millones de euros en 2015 solo por la ruta turca, año que estuvo marcado por la migración de refugiados hacia Europa, según un informe presentado en Ginebra por Interpol y Europol; donde también constaba que el 90% de los migrantes que entraron en la Unión Europea en 2015 dependieron de redes criminales. Según el informe, la mayoría del millón de migrantes que entraron en la Unión Europea en 2015 pagaron entre 3.000 y 6.000 euros para completar su camino, lo que supone una horquilla de entre 4.400 y 5.300 millones de euros en total.

El tráfico de personas se ha convertido, al calor de la mayor crisis de personas refugiadas desde la II Guerra Mundial, en una actividad altamente rentable, de hecho, es la actividad ilegal que está experimentando un crecimiento más rápido, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC), el contrabando de migrantes en el mundo genera alrededor de 8.300 millones de dólares al año. El negocio del tráfico de personas es tan importante que en las regiones de las principales rutas de acceso a Europa, la economía local ha sido totalmente transformada ante la llegada de estos miles de migrantes, en algunos casos -como en regiones de Libia- se calcula que su peso supone el 50% de la economía de la zona. Una transformación económica y social que rentabilizada por muchos como una gran “oportunidad” de negocio, capilarizándose socialmente más allá de los considerados estrictamente como traficantes. Desde pescadores, taxistas, tiendas de souvenires reconvertidas en vendedores de chalecos salvavidas, hoteles, pensiones, casas de particulares, restaurantes a imprescindibles establecimientos de telefonía móvil y oficinas de transferencia de dinero, todos se han adaptado al nuevo contexto.

Cuando se cierra una ruta por la presión policial y/o con acuerdos de externalización de fronteras -como el de la Unión Europea con Turquía- no se acaba con el problema del trafico, ni de la llega de refugiados a nuestras fronteras. Por el contrario, el cierre de rutas migratorias ha propiciado que se abran otras nuevas en donde generalmente el viaje es más largo y peligroso para las personas que buscan refugio y mas rentable para los traficantes.

La falta de voluntad política por aportar soluciones al drama migratorio se muestra con especial crueldad en el Mediterráneo, especialmente en la ruta que separa la costa africana de la Italiana y en donde según ACNUR han muerto mas de diez mil personas desde el 2014. Estas muertes no son fortuitas, sino el producto del racismo de unas políticas que alimentan a las mafias que trafican con personas en vez de aplicar medidas que a corto plazo pasan por habilitar un paso humanitario y seguro para aquellos y aquellas que huyen del terror. Y, a medio plazo, ir al origen de los motivos por los cuales estas personas huyen de sus países de origen: el hambre, la miseria, las bombas, las persecuciones y las consecuencias del cambio climático.

En vez de asegurar un pasaje seguro para miles de víctimas que huyen de la guerra, Europa, con el acuerdo con Turquía, renegó de sí misma externalizando la gestión de nuestras fronteras y de deberes de acogida contratando a la gendarmería turca a cambio de algo mas de seis mil millones  y de avanzar en su integración justo en el momento en que el Gobierno otomano mas ha retrocedido en sus estándares democráticos. AL entregar al Gobierno turco el papel de interlocutor preferente, salvavidas de Schengen y vía de escape de las actuales tensiones europeas internas, la UE le otorga también un barniz de legitimidad internacional y obvia las continuas violaciones de Derechos Humanos que se cometen en territorio turco. La barbarie de Erdogan queda así legitimada y la UE se vuelve cómplice.

Hay un hilo teñido de sangre que une los desalojos de Calais, las familias ahogadas en las costas griegas y las bombas que asolan la tierra kurda: se llama miedo, se llama parálisis europea, se llama xenofobia institucional, se llama Europa Fortaleza. Hoy treinta de julio del 2016, día internacional contra la trata y el trafico de personas, combatir la mafia que se lucra con la desesperación de las migrantes que buscan un futuro digno se llama luchar contra la xenofobia institucional de la Europa Fortaleza.
Miguel Urbán
[1] Kingsley Patick: “La nueva Odisea”. Deusto 2016. pp82

Fuente: Público.es

Papá, cuéntame otra vez lo de las vacaciones pagadas

EFE


Los españoles gastarán 1.010 euros en las vacaciones, un 3,4 por ciento más que en 2015


En mi generación habrá trabajadores que no conocerán unas vacaciones pagadas en toda una vida laboral
Isaac Rosa

Que las vacaciones de la clase política se vean este año fastidiadas por la ingobernabilidad no deja de tener un punto de justicia: si la vida política se ha vuelto tan inestable como nuestras vidas precarias, qué menos que los dirigentes políticos se queden sin descanso veraniego como les pasa a cada vez más trabajadores.

Escribo esto un día antes de empezar mis vacaciones. Bueno, "vacaciones" las llamo yo para animarme, porque en realidad son “autovacaciones”, vacaciones de autónomo: me las pago yo, dejo de generar ingresos, no llego a desconectar del todo, y la mitad del tiempo se me va en resolver cosas pendientes y anticipar el próximo curso. Eso cuando no son "trabaciones", seguir currando pero a otro ritmo y con las niñas sin colegio, un rato a la playa y otro al ordenador. Muchos autónomos “disfrutan” de unas vacaciones similares, y muchos otros apenas pueden cogerse una o dos semanas, o ni eso, que no están los tiempos para bajar la persiana. Que sí, que eres tu propio jefe y trabajas en pijama; pero para los muchos autónomos forzosos, poco consuelo tanta “libertad”.

Junto a los autónomos (y los falsos autónomos) están los muchos trabajadores temporales que en vez de vacaciones reciben la carta de despido en julio o agosto, y a esperar si los contratan de nuevo en septiembre. Siempre fue costumbre en la Construcción, pero ahora se va generalizando a cualquier sector. La empresa que cierra o reduce actividad en verano, despide trabajadores y se ahorra sueldo y cotizaciones. Lo mismo en verano que en navidades, y los más precarios también fines de semana.

Lo saben los profesores interinos, esos “temporeros de la enseñanza” que decía Belén Carreño. Más de cincuenta mil maestros despedidos en junio, que ni siquiera saben si los contratarán con el curso ya comenzado. El verano del año pasado también “disfrutaron” esas “vacaciones” miles de trabajadores de ETTs, comercio, construcción, gestorías, gimnasios y todo tipo de negocios que echan la persiana dejando fuera a sus currantes.

Este mes un grupo de trabajadores de centros culturales de Barcelona ha peleado por sus derechos, empezando por sus vacaciones que les eran sistemáticamente mangoneadas por la empresa Ciut'Art. Y lo mejor es que han ganado esa batalla, con la ayuda de otro animal laboral en extinción: la huelga.

Pero los que luchan son la excepción. La mayoría, precarios, interinos, temporeros y autónomos observamos impasibles cómo los derechos laborales ganados en siglos de lucha se van por ese sumidero que décadas de políticas neoliberales horadaron y la crisis convirtió en cráter. Las vacaciones pagadas (subrayo lo de “pagadas”), peleadas por el movimiento obrero, reconocidas por gobiernos frentepopulistas en los años treinta y generalizadas en Europa tras la II Guerra Mundial, eran parte del gran pacto social de posguerra, la edad de oro de la socialdemocracia, el Estado de Bienestar y todo aquello por lo que la clase obrera renunció a la revolución.

Y aquí estamos, a la vuelta de unos años. El país que cada vez recibe más veraneantes es el mismo donde las vacaciones están más amenazadas. En mi generación habrá trabajadores que no conocerán unas vacaciones pagadas en toda una vida laboral. Repito, que os veo muy tranquilos: habrá trabajadores que no conocerán vacaciones pagadas en toda una vida laboral. Para los más jóvenes serán un unicornio, una batallita de viejos, un “papá, cuéntame otra vez”, como la paga de navidad, las horas extra remuneradas, la jornada de ocho horas o la pensión digna.

Los que todavía tenéis vacaciones pagadas, disfrutadlas mientras duren. Los que no, mucho ánimo. Nos vemos de vuelta en septiembre.
Fuente: eldiario.es

¿Cómo llegamos a este caos?



Roberto Savio
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Una maldición china dice “Ojalá que le toquen tiempos interesantes”, ya que demasiados acontecimientos perturbarían el elemento esencial de la armonía, base del panteón chino.

Y estos son, por cierto, tiempos interesantes, en que se acumulan acontecimientos dramáticos, desde terrorismo a golpes de Estado y desde desastres climáticos pasando por el declive de instituciones hasta agitación social. Sería importante, aunque difícil, repasar brevemente cómo llegamos a esta situación de “falta de armonía”.

Comencemos por algo conocido. Tras la Segunda Guerra Mundial, hubo consenso en la necesidad de evitar que se repitiera el horror vivido entre 1939 y 1945. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue el foro que reunió a casi todos los países, y la consiguiente Guerra Fría propició la creación de una asociación de jóvenes estados recién independizados, los Países No Alineados, devenidos en una zona de contención entre Oriente y Occidente.

La brecha entre el Norte y el Sur Global se convirtió en el asunto más importante de las relaciones internacionales. Tan así que en 1973, la Asamblea General de la ONU adoptó de forma unánime una resolución sobre el Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI). El mundo acordó un plan de acción para reducir las desigualdades, impulsar el crecimiento global y hacer de la cooperación y el derecho internacional la base de un mundo en armonía y en paz.

Tras la adopción del NOEI, la comunidad internacional comenzó a trabajar en ese sentido y tras la reunión preparatoria de París, en 1979, se organizó una cumbre con los jefes de Estado y de gobierno más influyentes en el balneario mexicano de Cancún, en 1981, para adoptar un plan de acción global.

Entre los 22 jefes de Estado y de gobierno presentes, estaban el presidente estadounidense Ronald Reagan (1981-1989), elegido pocas semanas antes, quien se encontró con la primera ministra británica Margaret Thatcher (1979-1990), y ambos mandatarios procedieron a anular el NOEI y la idea de cooperación internacional. Los países diseñarían políticas según sus intereses nacionales y no se inclinarían ante ningún principio abstracto.

La ONU comenzó su declive como ámbito para fomentar la gobernanza. El lugar para la toma de decisiones pasó al Grupo de los Siete (G7) países más poderosos, hasta entonces un órgano técnico, y otras organizaciones dedicadas a defender los intereses nacionales de las naciones más fuertes.

Además, otros tres acontecimientos ayudaron a Reagan y a Thatcher a cambiar el rumbo de la historia.

El primero, fue la creación del Consenso de Washington, en 1989, por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que impusieron la política según la cual el mercado era el único motor de las sociedades y los estados pasaron a ser un obstáculo y debían achicarse lo más posible. Reagan incluso evaluó la eliminación del Ministerio de Educación.

El impacto del Consenso de Washington en el llamado Tercer Mundo fue muy doloroso. Los ajustes estructurales redujeron drásticamente el frágil sistema público.

El segundo, fue la caída del Muro de Berlín, también en 1989, que trajo aparejado el fin de las ideologías y la obligada adopción de la globalización neoliberal, que resultó ser una ideología todavía mucho más estricta.

La globalización neoliberal se caracterizó por el predominio del mercado, que liberó a las empresas “libres” o privadas de toda obligación con el Estado; la reducción del gasto público en servicios sociales, la que destruyó las redes de protección social; la desregulación, la disminución de toda regulación estatal que pudiera reducir las ganancias, y la privatización, la venta de las empresas estatales, de bienes y servicios a inversores privados.

Además, implicó la eliminación del concepto de “bien público” o “comunitario” y lo reemplazó por la “responsabilidad individual”, obligando a las personas más pobres a buscar soluciones por su cuenta para su falta de atención médica, de sistemas de educación y de seguridad social y luego culpándolas de su fracaso, considerándolas “flojas”.

El tercero, fue la eliminación progresiva de las normas que regían al sector financiero, iniciada por Reagan y terminada por Bill Clinton (1993-2001) en 1999, en el marco de la cual los bancos de depósitos pudieron utilizar el dinero de sus clientes para la especulación.

Entonces, las finanzas, consideradas el lubricante de la economía, siguieron su propio camino, embarcándose en operaciones muy riesgosas y sin relación con la economía real. Actualmente, por cada dólar de bienes y servicios producidos, se generan 40 dólares en transacciones financieras.

Ya nadie defiende el Consenso de Washington ni la globalización neoliberal. Quedó claro que si bien desde el punto de vista macro, la globalización aumentó el comercio e impulsó el crecimiento financiero y global, a escala micro, resultó un desastre.

Los defensores de la globalización neoliberal sostenían que el crecimiento le llegaría a todo el mundo. En cambio, se concentró cada vez más en un número creciente de manos. En 2010, 388 personas concentraban la riqueza de 3.600 millones de personas. En 2014, ese número se redujo a 80 personas, y en 2015, a 62.

Tan así que ahora, el FMI y el Banco Mundial piden que se refuerce al Estado como regulador indispensable. Pero desde la caída del Muro de Berlín, Europa perdió 18 millones de personas de la clase media, y Estados Unidos, 24 millones. Además, ahora hay 1.830 multimillonarios con un capital neto de 6,4 billones de dólares. En Gran Bretaña se pronostica que en 2025 la desigualdad será la misma que en 1850, en plena época victoriana y cuando nacía el capitalismo.

El nuevo mundo creado por Reagan se basó en la codicia. Algunos historiados sostienen que la codicia y el miedo son los dos motores de la historia, y los valores y las prioridades cambian en una sociedad codiciosa.

Volviendo a nuestros días, tenemos un nuevo grupo de jinetes del Apocalipsis, los daños de los pasados 20 años (1981-2001) se agravan en los siguientes 20 años (2001-2020), los que todavía no transcurrieron.

El primer jinete, fue el colapso del sistema bancario en 2008 en Estados Unidos por especulaciones absurdas con los créditos hipotecarios. La crisis se expandió a Europa en 2009, a raíz de la caída del valor de los títulos inmobiliarios, como los griegos. Recordemos que para salvar al sistema financiero, los países destinaron cerca de cuatro billones de dólares, una cifra enorme si se tiene en cuenta que los bancos siguen teniendo unos 800.000 millones de dólares en activos tóxicos.

Mientras, los bancos tuvieron que pagar 220.000 millones de dólares en multas por actividades ilegales, pero ningún gerente fue condenado. Europa no volvió a la situación anterior a la crisis. Además, numerosos puestos de trabajo desaparecieron por la deslocalización de la producción a lugares más baratos y aumentaron los empleos de bajos salarios, además de los precarios.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un trabajador gana actualmente en términos reales 16 por ciento menos que antes de la crisis, lo que afectó principalmente a los sectores más jóvenes, con 10,5 por ciento de empleo promedio en Europa. Sin embargo, el único estímulo al crecimiento es para el sector bancario, al que el Banco Central Europeo vuelca 80.000 millones de dólares al mes. Ese monto habría resuelto fácilmente la falta de empleo juvenil.

Los economistas hablan ahora de una “Nueva Economía”, en la que el desempleo es estructural. De 1959 a 1973, el crecimiento mundial se ubicó por encima de cinco por ciento al año, el que se redujo a tres por ciento en 1973, cuando la crisis del petróleo, que marcó un cambio. Y desde 2007 no logramos llegar a uno por ciento.

Además, hay que agregar el desempleo creciente propiciado por el desarrollo tecnológico. Las fábricas necesitan una proporción menor de trabajadores. La Cuarta Revolución Industrial, que implica la producción robotizada y que ahora representa 12 por ciento del total se elevará a 40 por ciento en 2025.

Algunos economistas, como el estadounidense Larry Summers, una voz oficial del sistema, dicen que estamos en un período de estancamiento que durará varios años. El temor por el futuro se volvió una realidad, avivado por el terrorismo y el desempleo y por el sueño de muchas personas que creen que es posible volver a un pasado mejor.

De eso se aprovechan, figuras populistas, desde el estadounidense Donald Trump a la francesa Marine Le Pen. Una de las consecuencias de la crisis es que en varios países europeos aparecieron partidos populistas, con plataformas nacionalistas y xenófobas, 47 la última vez que se contó. Muchos de ellos ya están en el gobierno o integran coaliciones gobernantes, como en Eslovaquia, Hungría y Polonia, y habrá que prestar atención a las próximas elecciones de Austria.

El segundo jinete del Apocalipsis es el resultado de las intervenciones armadas de Estados Unidos en Iraq, y luego de Europa en Libia y Siria, con un papel particular del ex presidente francés Nicolas Sarkozy (2007-2012).

Eso derivó en que a partir de 2012, Europa comenzara a recibir una inmigración masiva y para la cual no estaba preparada. De repente, a la gente le dio miedo la ola humana que se venía y su impacto en el mercado laboral, la cultura, la región, etcétera, convirtiéndose en un elemento importante del miedo.

Y luego el tercer jinete, fue la creación del Estado Islámico (EI) en Siria en 2013, uno de los regalos de la invasión de Iraq, encabezada por Estados Unidos. No nos olvidemos de la crisis global, que comenzó en 2008, y desde entonces el populismo y el nacionalismo comenzaron a crecer.

El espectacular impacto del EI en los medios y la radicalización de muchos jóvenes europeos de origen árabe, por lo general marginados, acentuó el temor y fue un regalo para el populismo, ahora capaz de utilizar la xenofobia para movilizar a ciudadanas y ciudadanos inseguros y descontentos.

La decadencia de las instituciones europeas llevó a muchos países, tras el brexit, a pedir una profunda revisión del proyecto europeo. El 2 de octubre, Hungría consultará a su ciudadanía: ¿Aceptaría una cuota de inmigrantes impuesta por la Unión Europea (UE) contra la voluntad de parlamento húngaro?

Ese mismo día se repiten las elecciones en Austria por cuestiones de forma, luego de que en las anteriores, la extrema derecha perdiera por 36.000 votos. Le seguirán Holanda, Francia y Alemania, con la probabilidad de que crezcan los partidos de extrema derecha. Asimismo, Polonia y Eslovaquia también quieren realizar referendos sobre la UE. Es posible que para fines de 2017, las instituciones europeas estén profundamente dañadas.

El verdadero problema es que desde la fallida Cumbre de Cancún en 1981, los países perdieron la capacidad de pensar juntos. India, Japón, China y muchos otros atraviesan una ola de nacionalismo.

En Cancún, todos los participantes, desde el entonces presidente francés François Mitterrand (1981-1995) hasta la primera ministra india Indira Ghandi (1066-1977 y 1980-1984), desde el presidente tanzano Julius Kambarage Nyerere (1964-1985) hasta el primer ministro canadiense Pierre Trudeau (1968-1979), compartían ciertos valores de justicia social, solidaridad, respeto por el derecho internacional, así como la convicción de que las sociedades fuertes eran la base de la democracia, excepto, por supuesto, Reagan y Thatcher, la que declaró: “no existe la sociedad, solo hay individuos”.

También consideraban a la paz y al desarrollo como paradigmas de buena gobernanza. Todo eso desapareció. Los líderes políticos actuales, sin ideologías y subordinados a las finanzas se han volcado principalmente al debate administrativo, sobre asuntos puntuales, sin contexto y donde es difícil distinguir entre la izquierda y la derecha. Claramente, estamos en un período de codicia y temor.

El tiempo no ayuda.

En 1900, Europa concentraba 24 por ciento de la población mundial. A fines de este siglo, solo cuatro por ciento. Nigeria tendrá más habitantes que Estados Unidos, y África, que ahora tiene 1.000 millones de habitantes, tendrá 2.000 millones en 2050 y 3.000 millones en 2100. Sería hora de que se discutiera cómo hacer frente al mundo que se viene. Se necesitaron 25 años para llegar a un acuerdo sobre cambio climático, y quizá ya demasiado tarde. En materia de migraciones y empleo, ese tiempo es una eternidad.

Además, ese debe ser un acuerdo global, no solo una reacción impulsiva de la canciller de Alemania, Angela Merkel, en completa soledad, sin siquiera consultar al actual presidente de Francia, François Hollande. Pero ese tipo de agenda es políticamente inimaginable. ¿Cómo discutir algo así con Le Pen, Trump y otros populistas emergentes en el marco del nacionalismo que se propaga por el mundo?

Roberto Savio: Periodista italo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. Other News .

En español: http://www.other-news.info/noticias/
En inglés: http://www.other-net.info
Fuente: Rebelión.org

BCE, cuando lo público sirve a intereses privados



Europa tiene una larga tradición democrática. Atenas, en los siglos VII al V a.C., evolucionó desde una oligarquía, gobierno de unos pocos, hacia una democracia, gobierno del pueblo. Este logro estuvo propiciado por el pueblo a través de innumerables rebeliones populares. No era una democracia plena, ya que se mantuvo la esclavitud y a las mujeres no les estaba permitido participar en política, pero era un comienzo. La democracia renació durante la Ilustración, en el siglo XVIII, con la fundamentación de la democracia representativa.

Para Espinosa, el filósofo de Ámsterdam, el mantenimiento, aseguramiento y garantía de los derechos de las personas es la causa principal de la creación del Estado. Defendió el derecho de la conciencia individual a pensar y expresarse libremente. Según Espinosa la democracia es el gobierno más natural, por ser el más cercano a la libertad que la naturaleza concede a todos. Su coetáneo, el británico Locke, abogó por el principio de la división y separación de poderes como único modo de frenar al poder en el Estado y garantizar así la libertad. La garantía de derechos inherentes a la personalidad, como la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la reparación en caso de ofensa o daño, están en el contrato social por el que cedemos partes de nuestros derechos para conferirlos a la organización política de la sociedad: el Estado.

El francés Montesquieu también estableció la división de poderes como el marco institucional adecuado para posibilitar la existencia y el mantenimiento de la libertad que no puede dejarse al albur de que el pueblo, o su gobierno, esté conformado por personas más o menos virtuosas y bienintencionadas. Si así fuera, será un plus, un añadido, que sin duda contribuiría a favorecer el desarrollo y consolidación de la libertad que debe quedar salvaguardada por encima del azar, por encima de las virtudes que posean los hombres que constituyan el gobierno de un país en cada momento. La libertad debe estar institucionalmente protegida incluso, y especialmente, en el caso de que los gobernantes sean malvados, o en el caso de que el pueblo esté corrompido.

Y con estos antecedentes asistimos estupefactos, hastiados e indignados al lamentable espectáculo de las antidemocráticas instituciones que conforman la Unión Europea. Instituciones, que, en su mayoría, representan los intereses de las grandes empresas financieras despreciando los intereses de la ciudadanía. Algunos ejemplos de estas instituciones serían el Banco Central Europeo, la Comisión Europea, El Consejo Europeo e incluso el Parlamento Europeo. ¿Cómo pueden hablar de democracia cuando intentan imponernos el TTIP, Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, sin facilitarnos toda la información? Prácticas represivas y abusivas que creíamos haber desterrado.

Un TTIP que favorece a las grandes empresas y que posibilitará la pérdida masiva de derechos que tanto esfuerzo, lágrimas y sangre ha costado consolidar y que ahora quieren arrebatarnos con alevosía y sin anestesia. Pretenden rebajar los estándares alimentarios (ver Ostracismo del TTIP en el Pacto de Gobierno), acabar con los derechos de la ciudadanía (ver El TTIP, una pérdida de derechos), doblegar a los gobiernos limitando su capacidad legisladora (ver Mutis por el TTIP en la investidura) y como colofón Greenpeace Holanda nos advierte de la presión que está haciendo EE.UU. para eliminar la cláusula, que Europa tiene en vigor, para impedir que ningún artículo salga al mercado sin previamente haber demostrado que no es dañino, los americanos pretenden imponer el principio de comercialización, o sea, que salga el producto al mercado y luego ya se verá si es dañino.

Cada día más datos corroboran que la UE se ha creado por y para favorecer a las élites financieras. Lo confirman noticias como las que tímidamente han aparecido en algún medio de comunicación donde se ha desvelado que el Banco Central Europeo (BCE) ha repartido 470 millones de ayudas públicas a Telefónica, Iberdrola y Repsol. También han recibido ayudas otras empresas como Gas Natural, Red Eléctrica, Enagás, Abértis, Maphre, Redexis, Siemens, Renault o Anheuser-Busch. Mientras las élites financieras son favorecidas por el BCE los Estados miembros, por el artículo 104 del Tratado de Maastricht y el artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, no pueden ser financiados directamente por el Banco Central Europeo pagando a la banca privada, en concepto de intereses, más de 350.000 millones de euros anuales. Hay economistas que demuestran que si el Estado español desde 1989 se hubiera financiado a un interés del 1% por un Banco Central el peso de la deuda pública española sería ahora del 15% del PIB y no del 100% actual.

La conclusión es clara el BCE financia a las grandes empresas mientras prohíbe financiación directa a los Estados y a las administraciones públicas alegando que los políticos despilfarrarían a manos llenas porque podrían endeudar todavía más a sus ciudadanos y avanzarían sin freno hacia una suspensión de pagos con efectos multiplicados frente a los que podrían tener ahora mismo. Curioso, no se fían de los políticos, en algunos casos lo podría entender, pero sí confían en los directivos de las grandes empresas que según una encuesta realizada por la consultora EY (antigua Ernest & Young) el 70% de los directivos considera “habitual” el soborno y la corrupción, estimándola una práctica usual para generar beneficios. Además dicha encuesta desvela que el 56% de los directivos consultados reconoce la existencia de “maquillaje” en la información financiera de las grandes empresas. Por ello no es de extrañar titulares como el publicado en 2013 “Corrupción IBEX. Dos directivos de Acciona trincan 50 millones de euros en una obra de Zaragoza”

Esta “filosofía” empresarial no debe resultar desconocida para el Presidente del BCE, Mario Draghi. Siendo Vicepresidente para Europa de Goldman Sachs, una de las empresas implicadas en la crisis financiera por su relación con la hipotecas basura y la venta de productos ligadas a ellas, se le relaciona con las falsificaciones de la contabilidad de Grecia ocultando datos sobre el déficit y la deuda lo que permitió a Grecia entrar en el euro y al banco estadounidense llevarse un botín de 600 millones de euros. Dado el historial del Presidente del BCE no sorprende que afirmara que la retirada de los billetes de 500 euros es por ser instrumentos para actividades delictivas y quizás éste no sea el verdadero motivo. Inspectores de Hacienda creen que esta medida no frenará el fraude ni el blanqueo de capitales. Podría tener relación, como apuntan algunos periodistas económicos, con los tipos de interés negativos que están comenzando a verse y que pudieran persuadir a muchos ciudadanos a sacar su dinero del banco y guardarlo en efectivo con el propósito de proteger sus ahorros. Esto añadiría presión a las entidades financieras y la eliminación de los billetes de 500 dificultaría esta opción por razones de espacio. Como ya dijimos, favorecer a las élites financieras perjudicando a la clase trabajadora. Lo público al servicio de lo privado.
Odalys Padrón
Puedes encontrarme en Facebook, YouTube y en Twitter: @OdalysPadronTFE
Fuente: Público.es

El FMI admite su negligencia durante la crisis del euro

Christine Lagarde

La Oficina de Evaluación Independiente del Fondo señala disparidades y fallos en el diseño y la aplicación de los programas de ayuda, así como errores de transparencia, comunicación y rendición de cuentas
CTXT



LUIS GRAÑENA
Un informe del organismo supervisor independiente del FMI reconoce que el Fondo cometió errores gravísimos en Grecia para defender la unión monetaria y a los bancos del norte. Este es el lacerante veredicto, resumido el 28 de julio por el Daily Telegraph, emitido por el mayor organismo de vigilancia del FMI, la Oficina de Evaluación Independiente (IEO, por sus siglas en inglés), acerca del papel jugado por el Fondo en la crisis de deuda de la Eurozona.
El informe sostiene, por ejemplo, que “muchos de los documentos se elaboraron fuera de los canales regularmente establecidos” y admite que “hay documentación escrita sobre algunas materias sensibles que no ha podido ser localizada”. El estudio de la IEO sobrevuela la figura de la directora gerente, Christine Lagarde, que será juzgada en Francia por negligencia en el caso Tapie, y solo responde ante el Consejo de directores ejecutivos. Según el analista del Telegraph, los dirigentes de Asia y Latinoamérica están indignados por la forma en que los europeos del Fondo usaron la institución para salvar a la Unión Monetaria y a su sistema bancario.
Entre 2011 y 2014, el FMI utilizó el 80% de todos sus préstamos para rescatar a Grecia, Portugal e Irlanda. El estudio admite que la Troika "sacrificó a Grecia en una acción conjunta destinada a salvar el euro y los bancos del norte de Europa".
En lo que parece una repetición de la consiga italiana “todos culpables, ningún culpable”, el informe no culpa directamente a Lagarde de los errores, aunque afirma: “La IEO ha sido incapaz en algunos casos de determinar quién tomó ciertas decisiones o qué información estaba disponible, y tampoco ha sido capaz de determinar los papeles jugados por la dirección y por el personal”.
El texto reconoce que nunca hubo un plan B para afrontar una crisis sistémica en la Eurozona porque simplemente "se había descartado toda posibilidad de que eso sucediera".
La autocrítica alcanza a la posición ideológica dominante en el Fondo antes de la creación del Euro. La IEO recuerda que algunos miembros del personal advirtieron que el diseño de la moneda única era erróneo, y añade que esas voces críticas fueron silenciadas, y que el dogmatismo pro-euro continuó corrompiendo el pensamiento del FMI durante años.
Algunos de los fallos reconocidos por el organismo de evaluación del FMI son: se minimizaron los riesgos que suponían el aumento de los déficit por cuenta corriente y las inyecciones de capital hacia la periferia de la Eurozona; se despreció el peligro de que ocurriera una súbita parada de esos flujos de capital; se ignoró el concepto fundamental de que las uniones monetarias no sustentadas en una unión política y un Tesoro común son vulnerables por naturaleza a las crisis de deuda. El Fondo, dice el informe, “ignoró que en esos casos el riesgo de devaluación se convierte en riesgo de quiebra”.




Tras conocer el contenido del estudio, el exministro griego Yanis Varoufakis pidió el mismo 28 de julio el inmediato despido de Poul Thomsen, el director del área europea del FMI.
El informe reconoce que los griegos fueron "reiteradamente culpados de fracasos que deben ser achacados a las políticas puestas en práctica por la Troika" (FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo).
El informe reconoce esa injusticia al decir: “Si prevenir un contagio internacional era una preocupación básica, el coste de esa prevención debería haber sido asumido --al menos en parte-- por la comunidad internacional como primer beneficiario”. 
El informe reconoce también “fallos groseros” en las previsiones de crecimiento para Grecia (ver gráfico anterior: la línea negra indica la realidad) y añade que Atenas recibió el tradicional plan de choque de austeridad del FMI sin obtener la compensación habitual del Fondo para aliviar la deuda ni la devaluación para restaurar la viabilidad, como subraya Ambrose Evans-Pritchard en el análisis publicado por el Telegraph.
A continuación, publicamos la traducción al castellano de las conclusiones principales del informe de 86 páginas:
Vigilancia 
Mientras la vigilancia del FMI antes de la crisis identificaba correctamente los problemas, no previó la magnitud de los riesgos que serían primordiales en la crisis posterior. La falta de profundidad analítica, rigor o especificidad, y el fracaso a la hora de subrayar suficientemente la necesidad de una mayor acción paliativa en la Unión Monetaria fueron algunos de los factores que debilitaron la calidad y efectividad de la vigilancia. A nivel de la Eurozona, las posiciones del personal del FMI estuvieron demasiadas veces demasiado cercanas a la línea oficial de los funcionarios europeos, y el FMI perdió eficacia como asesor independiente. La vigilancia del FMI sobre la arquitectura reguladora de la zona euro fue, generalmente, de alta calidad, pero, como la mayoría de otros observadores, el personal de FMI falló al evaluar el aumento de los riesgos para el sistema bancario en algunos países. Al comienzo de la crisis, en cualquier caso, la vigilancia del FMI  identificó, con éxito, muchas vulnerabilidades, que no habían sido señaladas, provocadas por las agresivas pruebas de resistencia bancarias y la recapitalización, y por una visión articulada de la unión bancaria. 
La debilidad de la vigilancia del FMI en la Eurozona se hizo eco del mayor problema de la vigilancia del FMI sobre las economías avanzadas identificado en 2011 por la evaluación de la IEO (Oficina de Evaluación Independiente) titulada La Actuación del FMI en el periodo previo a la crisis financiera y económica (IMF Performance in the Run-Up to the Financial and Economic Crisis). Aquel informe identificó varios factores en juego, incluyendo “un alto nivel de pensamiento grupal y vagancia intelectual, y la opinión generalizada de que era poco probable una gran crisis financiera en las grandes economías avanzadas, y una aproximación analítica incompleta”. (IEO, 2011). Estos factores se agravaron en el caso de la zona euro por la visión de que "Europa es diferente " que alentó la opinión de que la vigilancia era en gran parte responsabilidad de las instituciones de la zona euro y sus autoridades, que los grandes desequilibrios en las cuentas nacionales no eran motivo de preocupación, y que los parones súbitos no podían ocurrir dentro de una unión monetaria dotada de una moneda única.
Toma de decisiones
En mayo de 2010, el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó la decisión de proporcionar una línea de crédito al 0% (Excepcional Access Financing) a Grecia sin buscar la reestructuración preventiva de la deuda, a pesar de que su deuda pública no se consideraba sostenible con una alta probabilidad. Para llegar a esta decisión, no hubo una discusión abierta de los pros y los contras sobre todas las opciones disponibles para el FMI. Aunque el riesgo de contagio era una consideración importante, no se cuantificaron rigurosamente ni se discutieron a fondo dentro de la institución los diferentes escenarios del contagio resultante, en especial las consecuencias adversas de la no reestructuración de la deuda. Independientemente del mérito de la decisión final, las debilidades en el proceso de toma de decisiones crearon la percepción de que el FMI trató a Europa de manera diferente. El procedimiento utilizado para Grecia se repitió esencialmente para Irlanda y Portugal. En estas decisiones, el papel del Consejo fue, en el mejor de los casos, superficial. Si bien esta falta de implicación del Consejo no es un hallazgo nuevo, resultó más problemático en estos casos. 
La revisión del marco del crédito al 0% en el año 2002, también realizada en mayo de 2010, no recibió la habitual revisión cuidadosa ni motivó una deliberación del Consejo. La modificación del marco 49 era necesaria para permitir que la línea de crédito al 0% fuera hacia delante, pero el proceso de modificación no fue transparente. El personal no advirtió al Consejo, y la enmienda propuesta se incluyó en el documento de solicitud del SBA (Small Business Act for Europe, Marco regulatorio para las PYMES europeas).
Tampoco hubo un seguimiento de la revisión hasta el 2014 (FMI, 2014b), a pesar de que durante la reunión de mayo de 2010 al menos un Director Ejecutivo pidió que se retomase una minuciosa discusión de las implicaciones de la exención sistémica para el trabajo del FMI. Esto supuso un alejamiento del proceso habitual de deliberación en el  FMI, donde las decisiones de tal envergadura reciben una cuidadosa revisión para entender plenamente las consecuencias deseadas y no deseadas, así como las implicaciones para el futuro trabajo del FMI. 
Trabajando con los socios Europeos
La creación de la Troika resultó ser, en la mayoría de los casos, un mecanismo eficiente para guiar los debates sobre de los programas con las autoridades nacionales, a nivel de personal y en las situaciones en las que había más de un prestamista condicional. Aun así, dadas los múltiples niveles de la toma de decisiones en la zona euro, el FMI perdió su destreza y agilidad características como gestor de crisis. Ya que la Comisión Europea representaba al Eurogrupo (y por lo tanto a los gobiernos de la zona euro), la creación de la Troika sometió, potencialmente, los juicios técnicos del personal del FMI a las presiones políticas en un momento previo al que esas presiones suelen ocurrir. El FMI no tenía principios establecidos para las operaciones de préstamo conjuntas. Tampoco hubo una clara delimitación de responsabilidades, ni una política común sobre el intercambio de información confidencial, ni un mecanismo para hacer frente a las diferentes opiniones, ni un marco analítico o de condicionalidad unificado.
La falta de preparación fue una parte del problema. El FMI, habiendo considerado que la posibilidad de que un miembro de la Eurozona usase los recursos del Fondo era “extremadamente poco probable” (FMI, 1998), nunca articuló cómo debían incorporarse al diseño del programa las características de la Unión Monetaria. No hubo discusión sobre cómo debía abordar el FMI las políticas esencialmente macroeconómicas (macro-critical) que estaban bajo el control de institucionales regionales como el BCE, ni tampoco si se podía imponer la condicionalidad a esas instituciones. Si la dirección y el personal del FMI hubiesen discutido antes --a principios de 2009--, las implicaciones de la pertenencia a la zona euro para el diseño del programa con el Consejo Ejecutivo, cuando el personal exploró por primera vez de manera informal la idea de un acuerdo de principio con las autoridades irlandesas, o incluso en los seis meses anteriores a la solicitud griega, el personal habría tenido una mejor comprensión de las limitaciones específicas que lo habrían obligado, o no, a aceptar un programa respaldado por el FMI para un miembro de la zona euro.
Diseño del programa e implementación
Los programas de ayuda del FMI en Grecia y Portugal incorporaron proyecciones de crecimiento demasiado optimistas. Mientras que esta ha sido una característica de muchos de los Programas de Ayuda del FMI, unas proyecciones más realistas habrían dejado claro el impacto de la consolidación fiscal en la dinámica de crecimiento y de deuda. Estas proyecciones también habrían permitido a las autoridades prepararse en consecuencia, o persuadir a los socios europeos para considerar una financiación adicional y en condiciones más favorables, preservando al mismo tiempo la credibilidad del FMI como institución independiente y tecnocrática.
Las lecciones de crisis pasadas no siempre fueron aplicadas. Por ejemplo, la lección de la anterior crisis de la cuenta de capital –aquella en la que es difícil tranquilizar a los acreedores privados con programas de alto riesgo– no fue tomada en cuenta en la SBA (marco regulatorio de la UE para las PYMES) de Grecia, tal como llegó a reconocer el personal del FMI cinco años después. Otra lección de los programas de la crisis de la cuenta de capital de finales de los noventa era la necesidad de un plan de contingencia. Aunque algunos miembros del personal del FMI plantearon la cuestión internamente, la SBA para Grecia, siendo de alto riesgo, no incluía un "plan B". La condicionalidad estructural es un área donde los miembros del FMI no se impusieron sobre los socios europeos a la hora de aplicar las lecciones aprendidas de la crisis asiática: a saber, que la imposición de una larga lista de condiciones estructurales sin el establecimiento de prioridades en oposición a la capacidad de ejecución de los países en crisis sería contraproducente.
Hubo casos en los que el personal del FMI brilló técnicamente, y muchos funcionarios han expresado una valoración positiva de la contribución global del Fondo a la gestión de crisis. Aún así, el rendimiento del FMI fue desigual. Por ejemplo, el diseño y ejecución de programas (incluyendo el ritmo de ajuste fiscal y la flexibilidad para el funcionamiento de los estabilizadores automáticos) estuvo cerca de la ejemplaridad en Irlanda, pero fue gravemente defectuoso en Grecia. El trabajo con el sector financiero fue de primer nivel en España, pero inadecuado en Portugal. La irregular disponibilidad de personal con experiencia pertinente y habilidad puede haber sido una de las razones de este comportamiento desigual.
Rendición de cuentas y transparencia
El manejo de la crisis de la eurozona por parte del FMI puso de relieve cuestiones de responsabilidad y transparencia, lo que ayudó a crear la percepción de que el FMI trató a Europa de forma diferente. El hecho de que a una buena parte del Consejo Ejecutivo –y en general a los miembros del FMI– no se le mantuvo plenamente informad durante la crisis minó la función de supervisión del consejo y sólo sirvió para reforzar esta percepción.
Los retrasos en la realización de exámenes internos relativos a los programas de la zona del euro no ayudó a disipar la percepción de falta de transparencia. La preparación del documento del consejo en el que se evaluaban los programas de ayuda del FMI durante la crisis financiera global (incluyendo los programas de la zona del euro) se retrasó durante más de un año a pesar de las reiteradas peticiones del CMFI. La preparación de la evaluación ex post del programa de ayuda a Portugal (Portugal’s EFF), que debería haberse completado antes de junio de 2015, todavía estaba en curso en mayo de 2016.
Como se ha señalado al comienzo de este informe, la Oficina de Evaluación Independiente, en la realización de esta evaluación, afrontó una falta de claridad en su mandato con respecto a lo que podría o no podría evaluar. La falta de documentación es un problema grave (ya que se prepararon algunos documentos sensibles fuera de los canales regulares establecidos), mientras que fue necesario más de un año para obtener algunos documentos disponibles. La evaluación también se vio obstaculizada por la falta de un protocolo claro sobre la modalidad de interacciones entre el personal de la Oficina de Evaluación y el FMI.
Fuente: CTXT - Público.es