martes, 29 de noviembre de 2016

El aviso de Sánchez


Pedro Sánchez se toma una fotografía con militantes en Valencia. (EFE)


Por Fernando López Agudín

En su primera reaparición pública tras haber sido defenestrado, Sánchez ha optado por presentarse como la conciencia crítica del PSOE. Sin una política de izquierdas– el no es no, antes a Rajoy, ahora a sus Presupuestos–, no hay Partido Socialista; sin el voto de los militantes, tampoco. En consecuencia, pues, sobra la Gestora, a punto de cumplir dos meses como okupa en Ferraz, y urge convocar el XXXIX Congreso. Ese es su aviso de ayer en Xirivella y Sueca, de mañana en Toledo y de pasado mañana en localidades de Asturias o Andalucía. Desde el coche, carretera y manta, que le conducirá a los cuatro rincones de la piel de toro, se ha convertido en un David que agita su honda contra ese Goliat de los poderosos que le destituyó de la secretaría general. La correlación de fuerzas no puede serle más desfavorable, pero la compensa cuando reitera que la actual subordinación del PSOE al PP le lleva a ser un nuevo PASOK.

Es inevitable. Si se pasó del no es no a la abstención, para apoyar a un gobierno de Rajoy, se va a pasar de la abstención al sí de los Presupuestos para mantener el gobierno de Rajoy. Presupuestos, no se olvide, que van a incluir serios recortes en sanidad, educación y pensiones. Los que defenestraron a Pedro Sánchez e impidieron un pacto con Unidos Podemos, sabían bastante bien que entraban en la rueda del chantaje del PP. Si ayer explicaron la abstención para evitar nuevas elecciones, mañana explicarán el apoyo a los Presupuestos para que la Moncloa no convoque elecciones generales en mayo próximo. Estas sucesivas secuencias son las que transforman la debilidad de Pedro Sánchez en conciencia crítica del PSOE y la fuerza de la Gestora en correa de transmisión del Partido Popular.

Se empezó a gobernar con la derecha de Albert Rivera en Andalucía, se continúa con la abstención al gobierno de la derecha en la Moncloa y se prosigue entrando en el gobierno de la derecha en Euskadi. Si el apoyo a Rajoy se explica por el miedo a las urnas, no hay quien entienda por qué el socialismo vasco entra a gobernar con Urkullu después de ser barrido electoralmente tanto por Podemos como por Bildu. Por muy satélite que sea el PSE de Ferraz, siempre lo ha sido, sorprende tanta subordinación a una decisión ajena a sus intereses electorales en Euskadi. Si alguien pudo pensar que los socialistas vascos van a frenar su muy espectacular caída ayudando a la derecha vasca, apañados van. La mano invisible que lo ha decidido, evidentemente debe ser la misma que dice regir el mercado, ha convertido el PSE en un grupúsculo anexo al PNV.

Aquí Sánchez es como el dios Anteo, que recuperaba su fuerza en cuanto ponía pie en tierra. Al exigir la voz y el voto para los militantes pone el dedo en la llaga de la Gestora. ¿Quién dirige hoy el PSOE?, ¿cuál es su política de alianzas?, ¿qué gobierno propone como alternativa? Sin poner fin al estado de excepción que sufre hoy Ferraz, es imposible que el socialismo pueda dar una respuesta a estas tres interrogantes. Si los de Podemos discuten democráticamente y votan en primarias, si la derecha gala acaba de votar este week-end a su candidato también en primarias, ¿por qué todos los militantes socialistas españoles se ven privados de su libertad de expresión y de su derecho al voto? En tanto que denuncia ese socialismo autoritario que persiste en el viejo PSOE, Pedro Sánchez es más conciencia crítica que nunca.

Ahí está la madre del cordero de la Gestora. Ni ella, ni los que se esconden tras ella, tienen claro como responder a este clamor de las agrupaciones. Tanto que, incluso, han retrasado de nuevo el comité federal hasta después de las fiestas navideñas. Suprimir hoy las primarias en una Conferencia Política ad hoc, como calcula el Fouché de turno, sería un regalo para Sánchez; mantenerlas, un riesgo para los que hoy detentan el poder en Ferraz. En este tira y afloja está el derecho a voto de unos 18.000 militantes catalanes, por mucho que Miquel Iceta trate de llegar a un acuerdo que mantenga la neutralidad del PSC, pero no, claro está, la de su base. Así las cosas, lo más probable es que los gestores aplacen cualquier decisión sobre el socialismo catalán para después del XXXIX Congreso.

Es una carrera contra el tiempo. Llevan también el viento en contra. No hay vida para el PSOE más allá de la izquierda. Podrá ser con un líder o con otro, pero si no termina con la subordinación a la derecha– bien sea ésta el PP, Ciudadanos  el PNV o el PDC– el socialismo español marcha con prisa y sin pausa a reeditar la dramática experiencia del PASOK griego. Con una Unión Europea centrada en la pugna entre la derecha extrema y la extrema derecha, no cabe otra opción al PSOE,  como al resto de las fuerzas de izquierdas, que organizar la defensa de los intereses populares construyendo una alternativa progresista como la encabezada por el socialista portugués Antonio Costa. O el camino griego, final de la senda alemana que hoy recorren todos los poderosos agazapados tras la Gestora, o el camino lusitano. Ese es el dilema del PSOE.

Fuente: Público.es

Deportación, parálisis y miedo

Foto: EFE / CSABA KRIZSAN


Higinio Polo
Rebelión


Hace tiempo que en toda Europa suenan las alarmas, y que, en muchos países de la Unión, amplios sectores sociales observan las actitudes xenófobas, racistas e intolerantes propias de la extrema derecha, a veces, con indiferencia (como si no fuera un asunto que les afectase) y, a menudo, con simpatía, asumiendo el discurso fascista que señala al extranjero, al refugiado, al pobre, como una amenaza, como un enemigo, como alguien que merece la humillación y el castigo, la cárcel o la deportación.
La crisis económica, con el recetario neoliberal y la política de austeridad y eliminación de derechos laborales y cívicos que han impulsado la mayoría de gobiernos europeos; los nuevos nacionalismos y movimientos de extrema derecha, y la ciega subordinación de la Unión Europea a Estados Unidos, con el apoyo (abierto, resignado o tácito) a las guerras lanzadas por Washington en Oriente Medio, que han traído la crisis de los refugiados, configuran las hechos más importantes que han hecho estallar las costuras de Europa, sumida hoy en una gravísima crisis. Porque la crisis no la han causado los atentados terroristas, a pesar de su gravedad en Copenhague, París, o Bruselas; ni los refugiados que llegan a Europa: ellos son una de las consecuencias de la irresponsable política exterior que Occidente ha impulsado.

Un somero examen de la situación en Europa constata el reforzamiento de la extrema derecha: desde Francia, donde el Frente Nacional se ha convertido en el principal partido del país, hasta Alemania, donde la aparición de Pegida y de AfD (que ha obtenido buenos resultados en las recientes elecciones regionales alemanas, sobre todo en Sajonia-Anhalt), los dos países que forman el eje de la Unión, pasando por la mayor parte del continente. La extrema derecha holandesa se ha convertido en la principal fuerza política del país. En Hungría, la deriva del gobierno de Orban, con sus propuestas abiertamente xenófobas, le lleva a afirmar que quienes llegan a sus fronteras huyendo de la guerra no son refugiados, sino una amenaza para los húngaros. La pendiente hacia la extrema derecha ha llevado incluso a la Academia Húngara de Ciencias a tomar la decisión de cerrar el Archivo Lukács en Budapest, en una muestra más de la persecución de los instrumentos y del imaginario de la izquierda

En Polonia, el nuevo gobierno de Beata Szydło (con Kaczyński en la trastienda), cabalga también el nacionalismo y el rechazo a los extranjeros, además de intentar borrar de la historia del país el recuerdo de los dignos brigadistas internacionales que combatieron al fascismo en España. La imposición del feroz ajuste en Grecia, con la rendición de Syriza y Tsipras, mantiene un fuerte partido fascista, Amanecer Dorado. Incluso en Francia, la contaminación de las tóxicas ideas de la extrema derecha ha llevado a Hollande a impulsar una ley que anule la nacionalidad francesa en algunos casos de terrorismo; propuesta que, en origen, lanzó el Frente Nacional de Le Pen. Por su parte, el gobierno danés ha aprobado la confiscación de bienes a los refugiados para que sean ellos mismos quienes paguen los gastos que Dinamarca tenga atendiéndolos. Es un robo legal, una vergüenza, una ignominia que empieza a recordar el robo de los objetos de valor a los deportados protagonizado por los nazis en el infierno de la guerra de Hitler. Todos esos gobernantes, como Orban, mantienen que la oleada de refugiados sólo traerá delincuencia y terrorismo a Europa, y otros, como el gobierno británico, se niegan a aceptar refugiados, al tiempo que la sesgada política informativa de grandes medios informativos consigue, al mismo tiempo, que una parte de los ciudadanos dirija su ira no hacia banqueros y gobernantes, cómplices de la gran estafa de la crisis económica, sino hacia los refugiados pobres.

Organizaciones como el Partido Popular danés, el Frente Nacional francés, el Partido del Progreso noruego, el Partido Popular suizo, la Lega Nord italiana, el UKIP británico, el Partido de los Auténticos Finlandeses, el Partido por la Libertad holandés, el FPÖ austríaco, los Demócratas suecos, la Alternativa para Alemania (AfD), entre otros, atizan el miedo y la desconfianza hacia los refugiados y los inmigrantes, presionando a los gobiernos. Junto a ello, la abierta tolerancia de los gobiernos bálticos (en Estonia, Letonia y Lituania) con los grupos de extrema derecha, y, algunos, abiertamente nazis, que lleva a celebrar públicamente hechos protagonizados por el ejército hitleriano en la II Guerra Mundial y a organizar desfiles de los veteranos de las SS, en abierta complicidad con los gobiernos, mientras aumenta la represión contra la izquierda y continúa la conculcación de los derechos cívicos de la minoría rusa en los tres países bálticos. Por no hablar, fuera de la Unión Europea, del cómplice silencio de la gran mayoría de gobernantes europeos ante el horror de Kosovo, y ante la actividad de los grupos nazis y de extrema derecha en Ucrania, cuyo golpe de Estado fue inspirado por Estados Unidos y la Unión Europea, para después apoyar al gobierno golpista de Yatseniuk y Poroshenko. La terrorífica matanza de Odessa, hace apenas dos años, donde los nazis quemaron vivos en el edificio de los sindicatos, a decenas de personas, ni siquiera fue criticada por Washington y Bruselas, cuyos responsables frecuentaron a dirigentes de los partidos de extrema derecha fascista Svoboda y Pravy Sektor. En la Unión Europa, apenas la izquierda comunista ha denunciado la represión en Ucrania, la ignominia del golpe de Estado, la impunidad de los grupos nazis que recorren el país. Ni la derecha, ni la socialdemocracia, ni la mayor parte de esa nueva izquierda surgida de la confusión, ha considerado importante impulsar la solidaridad antifascista con Ucrania, pese a hechos tan graves como la ilegalización del Partido Comunista de Ucrania. Así se ha llegado a la situación actual, donde la impunidad con que actúan las organizaciones nazis hace que sean habituales hechos como los de Lviv, donde un grupo de más de doscientos fascistas atacaron y apedrearon el hotel donde iba a celebrarse un encuentro de homosexuales.

La parálisis de la Unión Europea viene de lejos, y su silencio ante el atropello a los derechos democráticos en los nuevos miembros del Este de Europa, ha sido acompañado por la inoperancia para combatir los brotes fascistas y xenófobos en el conjunto de la Unión. Sin olvidar que sus países miembros aceptaron que la CIA norteamericana, con la connivencia de gobiernos e instituciones europeas, organizase centros clandestinos de detención, y a veces de tortura, en Europa: en Lituania, Rumania, Italia, España, entre otros países, los sicarios de la CIA encerraron e interrogaron brutalmente a personas detenidas en distintos países, que fueron trasladadas ilegalmente en el marco de la “lucha contra el terrorismo”.

A la crisis griega y la amenaza de salida de Gran Bretaña (a la hipótesis del Grexit, se añadió el Brexit), con la suspensión práctica del acuerdo de Schengen que suprimió los controles fronterizos entre veintiséis países europeos, se añade la disolución del proyecto federal europeo: a las tradiciones reservas nacionalistas y de partidos conservadores, se une una parte de la izquierda que apuesta por la liquidación del euro (como en Grecia), y, tal vez, de la propia Unión, hipótesis que en el marco de una crisis económica de la que no se vislumbra la salida, alertan de la voladura de la Unión Europea. ¿Mejoraría la suerte de los trabajadores la disolución de la Unión Europea? Al margen de la evidencia de que la actual Europa neoliberal y las estructuras creadas desde el Tratado de Roma suponen duras hipotecas para la población, y de que el debate sobre las escasas posibilidades reales de abordar su reforma en el actual escenario político lleva a algunas fuerzas a optar por su desmantelamiento, es muy dudoso que las fuerzas populares afrontasen unas mejores perspectivas con la desaparición de la Unión Europea, por no hablar de que los distintos países afrontarían una mayor, y tal vez definitiva, subordinación ante Estados Unidos, además de la desaparición práctica de Europa como protagonista en las grandes cuestiones internacionales.

En las urnas y en las calles, la extrema derecha es cada vez más visible, y, muchas veces, pasa a la acción. Las agresiones contra refugiados en Alemania, las inquietantes y vergonzosas escenas de la policía de algunos países reprimiendo violentamente a quienes huyen de las guerras y la devastación causada en Oriente Medio (en Siria, en Iraq, en Afganistán, en Libia, en Yemen) por Estados Unidos, con el apoyo europeo, forman parte de ese degradado paisaje moral donde se debate una agónica Unión Europea. Aquel hombre que orinaba sobre una mendiga en el puente de Sant’Angelo de Roma; los seguidores futbolísticos que humillaron a otros mendigos en Barcelona, o los entusiastas partidarios de un equipo de fútbol holandés que se divertían lanzando monedas en la Plaza Mayor de Madrid a mujeres que pedían limosna, riéndose de su pobreza, en un gesto de tan feroz inhumanidad, debe llevar a preguntarse dónde estamos, que está ocurriendo. Porque, aunque esas escenas se olvidan con rapidez, revelan que el odio y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno han arraigado en Europa: esos seguidores del equipo de fútbol holandés que humillaron a las mendigas de la plaza Mayor de Madrid, en una situación idónea y con el poder en sus manos, se comportarían como los esbirros nazis de las SS.

Ahora, Europa, atenazada por el miedo, ha optado por un vergonzoso acuerdo con Turquía para la deportación de los refugiados, que ha llevado a Amnistía Internacional a denunciar que el convenio entre Bruselas y Ankara “es una violación histórica de los derechos humanos”. Ese acuerdo con Turquía es similar al suscrito con Marruecos, y ya empieza a tener consecuencias: las patrullas costeras turcas han agredido con palos a precarias embarcaciones de refugiados que intentan llegar a las islas griegas, y la propia actitud del gobierno de Erdogan no llama, precisamente, a la tranquilidad: su exaltado nacionalismo reprime ferozmente a la población kurda del Este del país; bombardea a los kurdos sirios; es cómplice del incendio y la guerra en Siria, donde arma y financia a grupos terroristas; e influye en el conflicto entre Armenia y Azerbeiján por Nagorno Karabaj, atizando las reclamaciones azeríes.

Algunos analistas advierten de que tal vez diez millones de refugiados intentarán llegar a Europa a lo largo del año 2016, y aunque otros observadores rebajan la cifra, las perspectivas alarman a los responsables de la Unión Europea y a los gobiernos, que temen la reacción de una parte de los ciudadanos, sin reparar en que el conjunto de la Europa comunitaria ha acogido a poco más de un millón de personas, mientras que los países de Oriente Medio albergan a la mayoría de los refugiados: Turquía a más de tres millones, Jordania a dos millones y medio, y el pequeño Líbano (que tiene una población de cuatro millones de habitantes) a un millón y medio. La Unión Europea, que se comprometió a acoger a sólo 160.000 personas, aunque ha incumplido sus compromisos, simula ignorar su responsabilidad conforme a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados , firmada en Ginebra en 1951, que estipula con claridad las obligaciones de los gobiernos. Para justificar su clamoroso incumplimiento, los gobiernos europeos alegan falta de recursos, aunque eso no les ha impedido dedicar ayudas millonarios al sistema financiero, al tiempo que apretaban el dogal a la población y daban prioridad a los pagos a grandes inversores y deudores sobre las necesidades de la población europea más pobre. Por fortuna, miles de voluntarios suplen con su esfuerzo la falta de atención de los gobiernos a los refugiados, y una parte de la población contribuye con ayudas, alimentos, ropa, a paliar la catástrofe humana. La Comisión Europea cree que llegada de refugiados será “uno de los asuntos determinantes para Europa en las próximas décadas”.

Ese es panorama que ha dejado la conjunción de la crisis económica, las guerras imperialistas norteamericanas en Oriente Medio y el acoso a las organizaciones de izquierda y sindicatos obreros en todo el continente: a la destrucción de derechos sociales y obreros dirigida por gobiernos de derecha y gabinetes socialdemócratas; a la imposición de enormes sacrificios a la población, que ha visto aumentar la explotación y ha visto reducidos sus salarios; a la precarización del trabajo y la ruptura de los mecanismos de solidaridad; a la destrucción o el debilitamiento de las organizaciones obreras y de izquierda (sustituidas, a veces, por partidos que han adoptado el neoliberalismo: el ejemplo italiano con el Partido Democrático de Renzi no es el único) gracias a una permanente deslegitimación impulsada desde todos los resortes del poder económico, y, también, a la aparición de nuevos partidos de confuso discurso que huyen de las tradiciones de la izquierda y que suponen, más que la recuperación de la iniciativa, la manifestación del desconcierto, se añade el horizonte de un escenario político dominado por la derecha y la extrema derecha, como ha ocurrido en las recientes elecciones polacas, donde las hipótesis de gobierno se repartían entre la derecha de la Plataforma ciudadana de Tusk y la extrema derecha del partido Ley y Justicia (PiS) de Duda y Kaczyński. Algo similar podría ocurrir en Francia, donde la pérdida de espacio social por la izquierda abre la hipótesis de un enfrentamiento entre la derecha de Fillon y la extrema derecha de Le Pen para las elecciones presidenciales de 2017. Ese reforzamiento de la extrema derecha y de los partidos fascistas, contrasta con la debilidad de la izquierda europea, inmersa en la dispersión, la ilegalización (el Partido Comunista de Ucrania ha sido prohibido), y con la construcción de instrumentos formalmente opositores que ni siquiera se atreven a romper de forma clara con el neoliberalismo y con las ataduras militares de Europa: la tácita aceptación de la OTAN por Podemos es un ejemplo.

En una reciente entrevista, Perry Anderson ilustraba la aparición de fuerzas “reales o potenciales” de oposición con los ejemplos de las manifestaciones en Brasil durante las competiciones futbolísticas de 2014, con las manifestaciones de Estambul y Hong-Kong y, en Europa, con la aparición de Podemos en España. No parece que sean destacamentos relevantes, ni tan siquiera de izquierda en algunos casos, sino más bien episodios efímeros o espejismos. Sólo algunos partidos de izquierda y organizaciones progresistas trabajan para combatir el nuevo monstruo fascista que asoma en tantos lugares de Europa. La indiferencia ante el sufrimiento de los refugiados mostrado por los gobernantes europeos, las escenas de Idomeni, las risotadas de la plaza Mayor de Madrid, son un síntoma de los peligros que acechan, y que anuncian los llamamientos patrióticos, los viejos y nuevos nacionalismos, el rechazo a los “extranjeros”, la violación del derecho internacional y del imperativo deber de socorro a quienes huyen de la guerra de que ha hecho gala la Unión Europea, ignorando los convenios internacionales suscritos y la obligación de respetar los derechos humanos de los refugiados.

Europa se llena de xenofobia, de centros de detención ilegales, de policías y aduaneros, de cámaras de vigilancia, de ataques a centros de acogida, de alambradas. Europa no quiere refugiados de las guerras, mientras la extrema derecha y el fascismo cabalgan sobre el odio al “diferente”, al pobre. Miles de personas que huían de las guerras imperiales de Oriente Medio han muerto ahogadas, forzadas a peligrosas travesías, y seguirán muriendo mientras Europa no habilite vías legales y seguras. Las escenas de los refugiados viviendo entre el fango de los campos fronterizos griegos, los niños perdidos, las miradas de indefensión, la inhumana respuesta de Europa al sufrimiento ajeno.

Mientras el populismo y el nacionalismo vuelven a recorrer el continente, el fascismo reaparece como un indicio que no debe trivializarse porque el fanatismo asociado a tantos exaltados xenófobos y, a veces, seguidores del fútbol podría derivar rápidamente en grupos abiertamente violentos, fascistas: ya ocurrió en Yugoslavia en los años noventa, donde los primeros enfrentamientos que dieron paso a la guerra civil fueron protagonizados por los extremistas más fanáticos de los equipos de fútbol. Cuando la movilización de la extrema derecha europea presiona a los gobiernos y marca la agenda política, la izquierda se debate confusa, temerosa. Organiza la solidaridad y el combate a la xenofobia, pero la respuesta se revela débil, incapaz, por ahora, de cambiar el escenario. La vieja receta fascista de levantar alambradas de espino en las fronteras ha sido adoptada por muchos países europeos. La inhumana Francia de Daladier y Bonnet que encerró a decenas de miles de republicanos españoles, que habían combatido al fascismo, entre campos de arena y cercas de reclusos en las playas de Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien y Gurs, es la Europa de hoy que detiene y encierra a tantos refugiados en los campos griegos, para deportarlos después, en el momento en que parece sucumbir a la parálisis y al miedo, y Estados Unidos sigue arrojando dinamita al voraz incendio de Oriente Medio.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Loca evasión en el PSOE



Tras la abstención que acabó con la dimisión del diputado Pedro Sánchez, los socialistas parecen haber optado directamente por la evasión
En un partido lleno de aspirantes a dirigirlo nadie quiere asumir el coste de ser el líder que permite gobernar al PP

Antón Losada

En apenas una semana han muerto Rita Barberá, Fidel Castro y, según cuentan, el siglo XX. A poco que se empeñe la actual gestora, el siguiente puede ser el PSOE. Quienes no quisieron lamentar la muerte de Rita Barberá lloran ahora la del comandante y quienes les echaron en cara su falta de humanidad celebran ahora con euforia el fallecimiento de Fidel; efectivamente la muerte no es el final… del sectarismo. La pregunta ahora bien podría ser si quedaría alguien para llorar el adiós del puño y la rosa. Lo único que abunda hoy es gente para redactar su esquela.

Tras el pronunciamiento de los barones en el “comité federal-happening” que acabó con la dimisión del secretario general Pedro Sánchez, el partido socialista se embarcó en una huida hacia adelante de excusas, contradicciones y medias verdades que todos sabíamos acababa inexorablemente en una abstención ante Mariano Rajoy. Una gestora presidida por Javier Fernández, un hombre dotado con ese rostro acostumbrado a dar malas noticias tan propio de un director de recursos humanos, suponía probablemente la mejor opción.

Tras la abstención que acabó con la dimisión del diputado Pedro Sánchez, los socialistas parecen haber optado directamente por la evasión. Ante la evidencia de una organización fracturada entre militancia y cuadros, arrastrada por una imparable decadencia electoral, sin otra respuesta que una colección de vaguedades y lugares comunes ante muchos de los problemas afrontados por la sociedad española y con una gestora y un liderazgo en comisión de servicios, han decidido que pueden esperar hasta julio, o incluso hasta septiembre, para afrontar su cruda realidad y decidir qué hacer con su vida. En un partido lleno de aspirantes a dirigirlo nadie quiere asumir el coste de ser el líder que permite gobernar al PP.

El problema de las evasiones reside en que la realidad siempre corre más rápido. La carrera por la secretaría general ya se ha desatado. La gestora y muchos socialistas creen que pueden soportar semejante sobreexposición durante casi un año mientras Rajoy aprueba leyes y presupuestos. Pero también quienes obligaron a retractarse a Galileo estaban convencidos de que la Tierra era el centro del universo.

Susana Díaz busca firmar la paz con los barones que no la apoyaron en noviembre y ha empezado por lo más difícil: el PSC. Pedro Sánchez ha iniciado con buen pie su tour para mantener viva la llama de la militancia que proclama portar. Tiene razón Pedro Sánchez cuando le dice a la gestora que su tiempo ha terminado y Susana Díaz lo sabe.

La presidenta andaluza corre con todo a su favor. Su única debilidad reside paradójicamente en una de sus fortalezas: hay demasiadas cosas y políticas que un líder del PSOE debe defender pero una presidenta andaluza no puede o no debe. El anterior secretario general corre contrareloj y con la urgencia de recomponer un relato que él mismo tiró a la basura. Pero ambos correrán lo más rápido que puedan para llegar cuanto antes a una meta que ninguno tiene asegurada.

Fuente: eldiario.es

Talgo se adjudica el ‘contrato del siglo’ de Renfe para fabricar 30 trenes AVE

Talgo se lleva el contrato del siglo de Renfe (Archivo)



La española se lleva el macrocontrato, valorado en 2.642 millones de euros, con una oferta económica que supone un 28% de descuento
Talgo se adjudica el ‘contrato del siglo’ de Renfe para fabricar 30 trenes AVE

La empresa española Talgo ha ganado el contrato de Renfe para la fabricación y mantenimiento de hasta 30 trenes AVE (15 pedidos en firme y otros 15 más en función de las necesidades), valorado en 2.642 millones de euros. La oferta presentada por Talgo comporta una rebaja de casi el 30% sobre el precio máximo que estaba dispuesta a pagar la compañía pública por los primeros quince trenes.

El contrato rondaría los 1.500 millones si finalmente se aplica en su totalidad, lo que supondrá una rebaja del 44% sobre el precio máximo de 2.642 millones en los que valoraba Renfe la compra de hasta 30 trenes y su mantenimiento durante 40 años.

Rebaja notable en el precio

Los fabricantes que pujaban por el denominado “contrato del siglo” –el mayor de la historia de Renfe- han sido los españoles CAF y Talgo, el francés Alstom y el alemán Siemens, mientras que el quinto aspirante, el canadiense Bombardier, quedó descalificado en la fase de la evaluación de las ofertas técnicas.

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna ha destacado que la oferta de Talgo, con un coste total de 786 millones de euros entre suministro (337,1 millones) y mantenimiento (448,9 millones) de los quince primeros trenes, supone una rebaja del 28,3% respecto al precio máximo de 1.096 millones que estaba dispuesto a pagar Renfe por la primera comanda y su mantenimiento durante 30 años.

Así, el coste de fabricación por tren es de 22,5 millones de euros y el de mantenimiento por kilómetro de 2,49 euros. Las informaciones de que Talgo era “virtual ganador” del contrato tras la apertura de los sobres con las ofertas dispararon las acciones de la compañía la semana pasada.

Rebote en bolsa

Desde el pasado 18 de noviembre, las acciones del grupo acumulan una revalorización cercana al 29%, después de conocerse también un preacuerdo del consorcio en el que participa la compañía para aplazar la finalización de las obras del tren Medina-La Meca.
Fuente: La Vanguardia

Bandera roja en Alemania: su crisis 'invisible' está a punto de estallar


 Imagen de archivo de un cartel de Deutsche Bank. REUTERS


La necesidad de recapitalización de su sistema bancario, que pone el foco sobre el emblemático Deutsche Bank; una doble burbuja inmobiliaria y crediticia; y su insostenible superávit exterior por las tensiones comerciales y la baja apreciación del euro constituyen su triada fantasma.


DIEGO HERRANZ.

MADRID.- No es dorado todo lo que reluce en la coyuntura alemana. El motor de la recuperación europea podría griparse a lo largo de 2017. Hasta el punto de que cada vez más analistas hablan de “crisis invisible”, que se ha conseguido posponer en los meses recientes, pero que estallará de forma “inevitable” en el futuro inmediato. Una tesis que ya asumen instituciones como el Fondo Monetario Internacional y que preocupa en los think-tanks y servicios de estudios de bancos de inversión a partes iguales.


El FMI acaba de dar su particular señal de alarma, sin que parezca que haya cundido el más mínimo atisbo de asombro en el rostro de su imperturbable ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. En su reciente informe anual sobre Alemania elude su tradicional lenguaje encriptado y, sin tapujos, afirma, rotundo, que “el Deutsche Bank es el factor de riesgo sistémico más importante que pende sobre la arquitectura financiera internacional”.

Todo un aviso para navegantes; es decir, para cualquier autoridad económica. Aunque no tanto para Schäuble, míster niet, la némesis actual de Andrei Gromyko, en la zona del euro, según sus propios colegas del Eurogrupo. El halcón del Ejecutivo de Angela Merkel que ha mostrado su férrea oposición a la política de estímulos del BCE, a su gestión de tipos de interés próximos a cero, a sus programas de adquisición de deuda, a la reestructuración del insostenible endeudamiento griego o a la mutualización de los bonos soberanos de los socios monetarios europeos. Por no mencionar sus constantes intentos obstruccionistas a que Alemania contribuya con nuevos fondos al restablecimiento del dinamismo de los países periféricos, los mismos que, en los años de bonanza, buscaron -y encontraron, sin apenas dificultades- las líneas de financiación del Deutsche Bank para sus negocios.
El FMI alerta que “el Deutsche Bank es el factor de riesgo sistémico más importante que pende sobre la arquitectura financiera internacional”
El diagnóstico del FMI es rotundo. Se basa en el ratio capital-activos, el conocido como Tier 1, según la nomenclatura de Basilea, las normas del Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés) que han establecido las nuevas cotas de solvencia a las entidades bancarias de todo el mundo. Este indicador, en el conjunto del modelo financiero alemán -advierte el FMI- “ha caído de forma abrupta, precipitada”. Hasta suponer que el riesgo de activos sea del 22,3%, frente al 25% del conjunto de la zona del euro o la tercera parte en el caso del modelo estadounidense. Un dato de alto voltaje cuya causa señala el propio Fondo.

Para que no haya lugar a dudas: “Los bancos alemanes están minimizando sus pérdidas para evitar dañar a sus empresas”. Es decir, que se han convertido en “huraños”, aunque el poco crédito que ofrecen es para firmas germanas, muchas de ellas participadas por las entidades financieras. “Son amortiguadoras de capital”, llega a decir el FMI. También la autoridad bancaria alemana admite, de alguna forma, este escenario.

“La mitad de los bancos alemanes tienen una alta exposición a los bajos tipos de interés” [del BCE], por lo que “podría ser necesario que acometan futuras ampliaciones de capital”, admite la BaFin germana. Algo que, además, a los ojos del Fondo, “va a perjudicar el repunte inversor de países como Italia o España”. Aunque sea el BCE quien explique con suma claridad parte de este razonamiento.
Fachada de la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, Estados Unidos. EFE
Fachada de la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, Estados Unidos. EFE
El diagnóstico del Fondo recuerda a la advertencia del BIS a Japón a finales de los ochenta, cuando dijo a sus bancos que “debían ser suspendidos de las transacciones mundiales por sus bajos niveles de reservas
Lo hizo hace escasas jornadas Sabine Lautenschlaeger, supervisora de la autoridad monetaria europea, para quien la mayor resistencia adquirida por los bancos tras la crisis de la deuda no ha impedido, sin embargo, la ralentización de sus rentabilidades, lo que ha “elevado los riesgos en su búsqueda de beneficios” y ha puesto en duda la financiación y, por tanto, la viabilidad de numerosos negocios. Para Lautenschlaeger, los bancos no se han amoldado a un contexto de “baja rentabilidad, abundante liquidez y alta competencia” en el sector.
La cuenta de resultados del Deutsche Bank revela su estado de fragilidad. Pérdidas netas de 6.700 millones de euros en 2015, sin perspectivas de sobreponerse a sus números rojos hasta, al menos, 2018, y caídas de ingresos del 22% en el primer trimestre de 2016. Después de un año largo de descensos de dobles dígitos, decenas de miles de trabajadores despedidos, retroceso de sus ratings de deuda, depósitos y solvencia por parte de Moody’s y Fitch y unas cotas de toxicidad de 41.900 millones de euros de sus activos, fundamentalmente provocada por sus ofertas de productos derivados.

Jacob L. Shapiro, de Geo Political Futures, considera que este diagnóstico es similar al que el BIS hizo sobre Japón a finales de los años ochenta, cuando advirtió a sus bancos que “debían ser suspendidos de las transacciones internacionales por sus bajos niveles de reservas”. La primera “bandera roja” que auguraba “el colapso” del entonces proclamado milagro económico nipón, afirma Shapiro, quien encuentra otro parangón con el inicio de la doble década perdida de Japón: la excesiva dependencia de su sector exportador. En un informe titulado La crisis invisible de Alemania. Y cómo el mundo debería verla, lo explica con precisión. En su opinión, el Deutsche Bank es algo más que un banco... alemán.

“Técnicamente, es un banco privado, pero informalmente, es la mayor corporación gubernamental”, el instrumento que Berlín siempre ha utilizado, junto al Commerzbank y el Dresdner Bank, absorbido por el anterior en 2009, “como proveedores de capital, por un lado, y motores del desarrollo industrial del país”, desde su nacimiento, un año antes del nacimiento de Alemania como nación, en 1871. El mismo ejercicio, por cierto, que Commerzbank y dos antes que Dresdner Bank. Todo un ejemplo de marca-país.
Multinacionales como Volkswagen, BASF o Bayer y los grandes bancos (Deutsche Bank y Commerzbank) han elevado sus ventas al exterior y sus créditos rivalizando en precios, pero a costa de reducir sus rentabilidades
Sin embargo, a Shapiro, lo que más le preocupa es la vulnerabilidad de su sector exterior, anclado en el doble principio, no siempre veraz, de que el libre comercio es universalmente beneficioso y que los altos niveles de exportaciones indican eficiencia y solidez económica. Como lo demuestra las recientes y actuales debilidades de China, Rusia o Arabia Saudí por la severa competencia de precios a escala global. Y Alemania está, si cabe, en un peligro aún más latente porque, en términos absolutos, es el tercer gran exportador global, por detrás de China y EEUU, pero con unas ventas equivalentes al 45,7% de su PIB, frente a sólo el 22,6% del gigante asiático o al 13,4% de la economía americana.
“El patrón de crecimiento alemán no va a ayudar a evitar una crisis de mayores dimensiones”, aclara. Shapiro cree que el mantenimiento de sus actuales tasas de exportación “resulta insostenible”. Primero, porque la inestabilidad financiera de 2008, ha modificado el escenario geoestratégico en Europa, con altas tasas de desempleo en naciones periféricas, la salida de socios como Reino Unido (Brexit), la irrupción de movimientos independentistas o el bloqueo migratorio, que ya están deteriorando el mercado interior, a pesar de que esta amenaza todavía resulta invisible en Alemania por la proximidad al pleno empleo, la fortaleza de su gobierno o el vigor de su economía.

Al contrario que ocurre entre los grandes mercados exportadores -China, Rusia, Corea del Sur, Arabia Saudí-, cuyas coyunturas han empezado a sufrir por las caídas en las cotizaciones de la energía y del resto de materias primas, que también atraviesan una corrección de precios, y por una nueva reaparición de restricciones crediticias. Factores, ambos, que podrían ensombrecerse aún más con las tentaciones proteccionistas que proceden de EEUU y el riesgo de recesión. Y que podrían llevar a nuevos recortes de gastos y nuevos perjuicios a la clase media profesional en toda Europa si Schäuble, como ha hecho patente con España, reclama más austeridad.
El mercado advierte de que los bajos tipos de interés del BCE complican “cualquier gestión prudente del mercado de la vivienda”, aquejado de altos niveles de demanda y de excesos de créditos hipotecarios
A Alemania este panorama le podría pasar la factura de Japón, el enfermo económico mundial. Shapiro señala que ambas economías tienen mano de obra altamente cualificada y deben elevar el consumo interno para reducir sus generosas tasas de ahorro, trasladando sus ventajas competitivas y sus elevadas inversiones en productos de mayor valor productivo. En un momento en el que la demanda de bienes y servicios made in Germany de alta tecnología ha ido perdiendo pujanza en mercados como el estadounidense o el francés ante la fuerte rivalidad global de precios. En el que las cuotas de retorno de las inversiones realizadas por las empresas alemanas (Volkswagen, Bayer o BASF) vienen descendiendo desde finales de 2012. Y en el que su sector privado está sacrificando sus ingresos para impulsar sus exportaciones a corto plazo mediante bajadas de costes (BMW). Una estrategia que también han seguido los bancos, con una exposición de 120.000 millones de euros (el 3% del PIB alemán) al tambaleante sector financiero italiano, y que está detrás del precio más bajo de la acción del Deutsche Bank en los últimos 30 años, marcada este año, o la pérdida de beneficios del 52% del Commerzbank. Y que podría complicarse si el valor del euro, un 18% infravalorado en los mercados, según el FMI, inicia un rally alcista, a la estela del dólar.

Por si fuera poco, existe un tercer factor tumultuoso, la doble burbuja crediticia y del mercado inmobiliario. Un sobrecalentamiento que se ha acelerado por la escalada salarial, casi única en Europa, que ha removido el equilibrio entre la oferta y la demanda del mercado laboral -lastrado también por el retroceso del flujo de inmigrantes- y que contrasta con la moderación retributiva, especialmente en la industria, y con las caídas de productividad en la zona del euro, apunta Gilles Moec, economista para Europa de Bank of America Merrill Lynch.

Barbara Böttcher, del servicio de estudios Deutsche Bank, admite que los bajos tipos de interés del BCE complican “cualquier gestión prudente del mercado de la vivienda” aquejado de altos niveles de demanda y de excesos de créditos hipotecarios en los últimos años. A su juicio, “existe una clara amenaza de sobrecalentamiento”; en especial, por la moda de ampliar hipotecas de inmuebles para nuevas viviendas y porque, en paralelo, se ha instalado un boom de precios de alquiler en la práctica totalidad de las grandes ciudades del país.

Raymond Van der Putten, de BNP Paribas, indica que la combinación de alza de la energía, riesgos proteccionistas, una política fiscal menos laxa y bajos tipos de interés “reclaman correcciones en los excesos del mercado inmobiliario” y ajustes en el sector bancario y asegurador “para evitar su fragmentación”.

A la espera de acontecimientos, el consenso del mercado reduce medio punto, hasta el 1,3%, las previsiones de crecimiento del PIB germano para 2017. En comparación con el ejercicio que está a punto de culminar.

Fuente: Público.es

domingo, 27 de noviembre de 2016

Michael T. Flynn y el islam

El general Flynn estuvo, en 2015, entre los invitados extranjeros al aniversario de la televisión internacional Russia Today. Su particapación en esa celebración fue violentamente criticada desde la Casa Blanca, que ve en ese medio de prensa un “órgano de propaganda de Vladimir Putin” (sic).

por Thierry Meyssan
El general Michael T. Flynn, próximo consejero estadounidense para la Seguridad Nacional, fue en un tiempo ensalzado como uno de los oficiales de inteligencia más brillantes de su generación, pero hoy se le tilda de islamófobo y torturador. Entre el apogeo de su gloria y esta oleada de críticas, el general Flynn se enfrentó al presidente Barack Obama y finalmente se unió al candidato Donald Trump.

Con una enorme dosis de mala fe, la prensa clintonmaníaca describe al general Michael Flynn, seleccionado por el presidente electo de Estados Unidos Donald Trump para el cargo de consejero de seguridad nacional, como un islamófobo y partidario de la tortura. ¿Cuál es la realidad?

Michael T. Flynn es un católico de origen irlandés apegado a la estabilidad de su familia. Muy deportivo, practica tanto deportes de equipo como deportes individuales, pero prefiere los deportes de movimiento –como el waterpolo y el surf– a los de fuerza.

Considerado uno de los oficiales de inteligencia más brillantes de su generación –dirigió la DIA (Defense Intelligence Agency, o sea la agencia de inteligencia del Pentágono) desde julio de 2012 hasta agosto de 2014–, el general Flynn cuestionó les métodos de trabajo del servicio que dirigía. Para él, el uso sistemático de equipamiento sofisticado en la labor de espionaje no puede aportar la calidad que garantiza la labor de inteligencia humana [1] y la tendencia a presentar informes en forma de ponencia bien ilustrada no permite reflejar correctamente las situaciones complejas. Estima que más vale un análisis escrito que la exhibición de lindas presentaciones y fotos. Y, para terminar, la calidad del trabajo de inteligencia depende de su confrontación con el de otros analistas. Contrariamente a la práctica habitual en las agencias estadounidenses es por tanto la cooperación, y el intercambio, con los otros servicios del país y con los de las naciones aliadas. Se trata, como podemos ver, de posiciones finalmente muy clásicas, pero que en total contradicción con los hábitos de su país.

En lo tocante al yihadismo, tema sobre el que se concentra desde hace unos 15 años, Flynn ha llegado a la conclusión de que, aunque utiliza la terminología religiosa y cita el Corán, el islamismo no tiene nada que ver con una religión y que es única y exclusivamente una ideología política. Algo más perturbador, aunque no deja de ser cierto, es que afirma que el apoyo que los yihadistas encuentran en una parte de la población musulmana tiene sus raíces en el propio islam. Aunque no ha tomado posición sobre la religión musulmana, Flynn se las arregló para incluir al profesor Gabriel Sawma en el equipo de Trump. Este profesor de origen libanés es autor de un libro sobre los orígenes siriacos del Corán, trabajo que lo ha llevado a una interpretación muy tolerante del islam.

El enfrentamiento de Michael Flynn con Hillary Clinton y Barack Obama se produjo en agosto de 2012, al darse a conocer una nota secreta sobre los yihadistas en el Levante. En la parte desclasificada del documento, Flynn observaba que los yihadistas estaban en guerra contra la República Árabe Siria y que contaban con apoyo en las poblaciones tribales que viven entre Siria e Irak, circunstancia que podía llevarlos a crear un emirato en el noreste de Siria, lo cual correspondería a los intereses estratégicos de sus padrinos: Arabia Saudita, Qatar y Turquía. Flynn explicó que había escrito esa nota –justo después de que Francia reactivara la guerra contra Siria– para tratar de oponerse al respaldo de la administración Obama a la creación del Emirato Islámico (Daesh).

En cuanto a la tortura, Flynn ha explicado repetidamente que sus declaraciones no deben interpretarse como un estímulo a la generalización. Si combate a los yihadistas porque torturan y matan, es importante que estos sepan que él no piensa abandonar a sus propios compañeros de armas que han recurrido a la tortura y que no vacilará en torturar y matar él también de ser necesario. Pero no es esa su intención y, de hecho, en Afganistán intervino contra esa práctica.
Fuente original: Al-Watan (Siria)
[1] Se refiere al HUMINT o Human Intelligence, término utilizado para designar la información de inteligencia recogida y/o proporcionada por fuentes humanas. Nota del Traductor.

Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
Red Voltaire
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Fuente : «Michael T. Flynn y el islam», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 

Presunción de decencia

 Rita Barberá asiste al pleno del Senado


Señores del Partido Popular, a ver si se enteran, un representante público no tiene que ofrecernos como toda garantía el no ser un delincuente. Hay otro nivel ético y moral que precisamos de nuestros regidores


Elisa Beni

El Partido Popular ha decidido llevar la politización de la muerte por causas naturales de Rita Barberá hasta las últimas consecuencias. La han aprovechado para cargar contra los medios de comunicación críticos y contra los periodistas poco dóciles. Han provocado situaciones poco comunes, como el homenaje en el Congreso, que les han servido para arremeter contra los que no se han plegado.

Y ahora, sin ningún pudor, quieren utilizarla para “revisar” el pacto que suscribieron con Ciudadanos para lograr su voto en la investidura y, sobre todo, para “abrir un debate sobre la presunción de inocencia”. Este es el afán de regeneración y lucha contra la corrupción del Partido Popular.

Basta ya de manipulaciones. La presunción de inocencia es un principio que rige en el proceso penal y que nadie ha vulnerado en ningún momento. Ni con Barberá ni con nadie. Me parece bien que los populares sean todos muy opositados pero hay que denunciar que pretendan convertir los principios rectores del proceso en la única guía ética y moral en una sociedad democrática.

No, señores del PP, la presunción de inocencia no rige la vida pública en democracia. La presunción de inocencia es el derecho que a todo investigado asiste de que se presuma su inocencia en el proceso hasta tanto no recaiga en él una sentencia penal.

En la vida real, y respecto a los cargos públicos, lo que debe regir en todo caso es una presunción de culpabilidad en el supuesto de que aparezcan indicios de una actuación incorrecta. La responsabilidad política descansa en el hecho de que cuando la sociedad recibe informaciones que apuntan a un comportamiento indecente y poco honorable por parte de un político es éste quien debe demostrar su honorabilidad.

Por ejemplo, si tenemos sobre la mesa todas las evidencias de la indecencia del comportamiento del rector magnífico de la Juan Carlos I, es él quien deviene obligado a probar que estamos equivocados y que hay una explicación aceptable y si no debe dimitir. Que sea o no delito su comportamiento es otra cuestión a dirimir en otro lugar y en la que si gozará de presunción de inocencia.

Por eso el PP tiene que enterarse de que no hay nada que debatir en la vida política sobre un concepto procesal. Sólo si consideran que el sistema judicial se extralimitó o incumplió tal principio deberían clamar contra ello. Los periodistas no estamos obligados por la presunción de inocencia porque trabajamos en el mundo real y no dentro del proceso. Cuando se habla de juicio paralelo lo que se está significando es que las noticias del mundo real pueden llegar a inmisionar en el proceso penal poniendo en peligro tal principio dentro del proceso.

La trampa de judicializar la actuación de los políticos corruptos hasta convencernos de que los jueces son los que dictan las sentencias morales sobre los comportamientos que son admisibles en una democracia ha durado demasiado ya.

Ningún ciudadano rige su vida privada por el principio de que sólo una sentencia judicial le permite crear criterio sobre lo que le rodea. Si tu pareja es un cabrón o una cabrona, si tu socio te engaña o tu amigo  te traiciona no necesitas que un juez te autorice a que tomes tus medidas y te protejas de ellos. Lo mismo sucede en la sociedad democrática. Si tu representante te estafa o se gasta tu dinero en pagar cenas de ostras y jabugo y habitaciones de hotel a 2.000 euros la noche, si le pillas mintiendo, no necesitas que un juez te autorice a decir que no merece gobernarte.

Señores del Partido Popular, a ver si se enteran, un representante público no tiene que ofrecernos como toda garantía el no ser un delincuente. Hay otro nivel ético y moral que precisamos de nuestros regidores. Hasta que no entiendan esto, no habrán entendido nada. La cuestión no es cuándo se ven obligados a apartar al indecente de su cargo público, la cuestión es cuando entienden que son los propios partidos los que están obligados a eliminar a sus miembros en cuanto la sombra de la duda se cierna sobre ellos.

Así que lo que exigimos es que en la vida española rija de una vez la decencia. Queremos volver a presumir la decencia de los que nos gobiernan y no su inocencia porque eso significará que no estamos ante investigados sino ante personas cuya honorabilidad no sólo es pareja a la de sus votantes sino ejemplo para la ciudadanía.

No se si Rita Barberá iba a ser o no exonerada del proceso en el que estaba inmersa por cuestiones tales como que la financiación ilegal de los partidos no estaba tipificada en el momento en que se produjeron los hechos. Lo mismo da. Las pruebas sociales que existen de la forma en la que manejó los fondos públicos, recibió regalos y prebendas y vivió y creó un sistema de gobierno profundamente corrupto, que llevó a todos sus concejales a ser investigados por la Justicia, están ahí.

Yo pienso sobre ella lo mismo que pensaba hace una semana y hace un mes. No quiero políticos así. Parece que el Partido Popular y algunos ciudadanos que les dan su voto, sí. Y ese es el verdadero problema.

Fuente: eldiario.es

Cuba camina



JOSÉ CRIADO y MARINA ALBIOL*

Murió Fidel. Se cumplían 60 años desde que el Comandante se embarcara en el Granma, junto a Raúl Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos y otros 78 revolucionarios, para iniciar uno de los mayores ejemplos de lucha y resistencia de todo un pueblo frente el imperialismo y el capitalismo en la historia.

Con Fidel a la cabeza, el pueblo cubano declaró la guerra a la explotación, la pobreza y la exclusión e hizo de la defensa de las personas más pobres, de los humildes y humillados, su principal carta de presentación frente al resto del mundo.

En menos de tres años, el Gobierno revolucionario liderado por Fidel erradicaba el analfabetismo en Cuba –que había llegado a ser de más del 40% en las zonas rurales- y construía los cimientos para que Cuba hoy en día sea el país con mayor tasa de escolarización de toda América y el Caribe y un ejemplo y modelo de bienestar social reconocido por todos los países de América Latina.

En Europa, sin embargo, se nos ha presentado constantemente una imagen distorsionada de Cuba y de Fidel Castro. No podía ser de otra manera cuando esta imagen es construida desde la miopía premeditada de unos medios de comunicación en manos de bancos, empresas constructoras, hoteleras… que ven en Fidel y en los valores de la revolución cubana una amenaza para sus negocios y privilegios.

Enunciar los logros sociales del pueblo cubano requeriría mucho más espacio del que se dispone en un artículo entero, pero sí podemos hacer un pequeño esbozo haciendo, por ejemplo, un repaso a los informes sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas –organización internacional poco sospechosa de trabajar por y para el socialismo- que dejan claro porque Cuba, con su sistema de protección social y de salud, es considerado un referente mundial entre los países empobrecidos y debe ser un modelo a seguir para acabar con la desigualdad, la precariedad y la exclusión social instalada en los países “ricos”.

Un sistema de protección social que garantiza el trabajo, con una tasa de desempleo inferior al 3%, la universalidad y gratuidad del sistema de salud, unas tasas de escolarización por encima del 99% o una de las menores tasas de mortalidad infantil y de las mayores esperanzas de vida del mundo, situada en los 79 años. Son estos logros los que, demasiado a menudo, pasan desapercibidos para la opinión pública a la hora de enjuiciar a la revolución cubana.

Pero entender la manipulación y los ataques que desde el imperialismo y el capital se lanzan sobre la Revolución, no implica que desde la izquierda no seamos conscientes de que el proceso cubano ha tenido grandes aciertos y algunos errores. Debemos asumir los errores, que probablemente han sido muchos, a lo largo de los casi 58 años de Revolución. Sería imposible no haberlos cometido en todos esos años, pero es fundamental que seamos justas y no utilizar con Cuba un doble rasero, una doble vara de medir. La izquierda no debe disculpar cualquier error que el pueblo cubano haya cometido en todos estos años de Revolución, pero no debemos permitir que la derecha que se postra ante el rey de Arabia Saudí cuestione la democracia cubana.


No debemos olvidar que estamos hablando de un país empobrecido y de un pueblo que no sólo ha sufrido la misma colonización y expolio a lo largo de su historia que sus países vecinos, sino que lleva más de 50 años resistiendo a un bloqueo criminal e ilegal por parte de los EEUU, que con Obama y sin él ha seguido considerando los países latinoamericanos como su patio trasero. Pese a ello, el pueblo cubano ha estado resistiendo desde 1959 todo tipo de presiones, amenazas, intromisiones e incluso invasiones.


Resiste el pueblo cubano y resistió Fidel Castro. Desde ese año, no cesaron los ataques de EEUU contra la revolución. Desde ataques terroristas a la imposición de un bloqueo criminal pasando por un intento de invasión de la isla desde Bahía Cochinos, la invasión de Guantánamo, la financiación permanente y sistemática de mercenarios o diferentes intentonas de golpes de Estado. Sólo contra Fidel Castro, los servicios secretos cubanos han documentado más de 600 planes para acabar con su vida. Todos ellos diseñados por la CIA estadounidense.

A estas constantes agresiones de la política imperialista de los EEUU se sumó la Unión Europea, deformando la realidad desde su hipócrita y cínica defensa de los derechos humanos de la mano de la posición común del Gobierno de Aznar. Una posición común que pronto, ante la resistencia y buen hacer de los dirigentes cubanos, se comprobaría que ni era “posición” ni era “común”.

Frente al imperialismo, Fidel Castro y el gobierno cubano apostaron por el internacionalismo a la hora de abordar las relaciones internacionales. Cooperación, fraternidad y colaboración con los pueblos en la búsqueda de un programa común para luchar contra el capitalismo. Desde Angola hasta Haití, en defensa y apoyo de los y las oprimidas, de los y las trabajadoras.

Fidel no sólo fue el principal referente para muchos otros líderes revolucionarios de todo el mundo. También fue un modelo para Gobiernos hermanos de países de América Latina. Líderes que, como Hugo Chávez, Evo Morales, Lula Da Silva, Rafael Correa o los Kirchner, encontraron en él fuente de inspiración y el aliado necesario para resistir ante el imperialismo de EEUU.

Con su apoyo se derrotó el ALCA y se sembraron las semillas del ALBA. Y también se creo la CELAC para apostar por otro modelo de integración regional y acabar con la injerencia en los asuntos de los países latinoamericanos y caribeños de los EEUU con la OEA.

Por ello, aquellas que vemos un ejemplo a seguir en su determinación con los valores socialistas de igualdad, justicia social, libertad y dignidad, el mejor homenaje que podemos hacer a Fidel es seguir luchando por derrotar al capitalismo en nuestros países. Es acabar con tratados como el TTIP o el CETA como acabaron con el ALCA, es construir una Europa solidaria e internacionalista acabando con los recortes y las desigualdades.

El mejor homenaje que podemos hacer a Fidel y al pueblo cubano es seguir trabajando en la defensa de las desahuciadas, los precarios, las paradas, los y las excluidas…y acabar con un sistema que humilla a los humildes y empobrece a los trabajadores.

Se equivocan quienes creen que la muerte de Fidel cambiará un ápice el deseo y la persistencia revolucionaria del pueblo cubano.

Que la muerte de Fidel nos sirva para afianzar nuestro compromiso y lucha por el socialismo. Fidel se va pero el pueblo cubano continua caminando. Hasta siempre comandante!


José Criado García es responsable del Equipo de Internacional de IU para América Latina

Marina Albiol Guzmán es responsable de Relaciones Internacionales de IU y portavoz de Delegación Izquierda Plural en el Parlamento Europeo.

Fuente: Público.es

Fidel, sinónimo de revolución

Fidel Dastro



 Emir Sader

Fidel se ha vuelto sinónimo de Revolución, desde aquellas primeras fotos de unos barbudos que habían tumbado un dictador en el ya lejano año de 1959. En América Latina, para quienes la revolución era un fenómeno distante en el tiempo —algo que acaeció en Rusia y China con Lenin y Mao—, Fidel planteó para nosotros y para tantas generaciones la revolución como actualidad, evidenció que la revolución era posible aquí mismo, en nuestro continente.

Fidel encarnó a la revolución en América Latina, pero también en todo el mundo, porque Cuba levantaba de nuevo la idea de socialismo cuando éste se había vuelto algo aparentemente petrificado, eternamente postergado.

Empecé mi militancia política en 1959 repartiendo un periódico —Acción Socialista—, que tenía estampada la imagen de unos barbudos que había conseguido acabar con un dictador —en aquel momento de América Central no se hablaba todavía del Caribe—, posando como si fueran jugadores de fútbol. Curiosamente, más tarde, mi generación pasó a convertirse en la generación de la Revolución Cubana, que nos sedujo a tantos con la reforma urbana, con la fundación de la Casa de las Américas, con la soberanía frente al imperialismo, con la proclamación de la Revolución como una Revolución socialista, con la resistencia frente al intento de invasión de la Bahía de Cochinos o el cerco naval a la isla. En definitivo, con todo lo que venía de allí que nos alentaba y marcaba el camino.

Pude ver a Fidel cuando visitó Chile, durante el gobierno de Allende. En sus varias visitas por el país hasta su discurso final en el Estadio Nacional. Después, inmediatamente después del golpe en Chile, pude encotrarme con él por primera vez en La Habana para discutir las consecuencias del golpe.

Inolvidable verlo entrar; enorme, alto, enérgico, simpático y afectuoso. Presenciar su infinita capacidad de escuchar a las personas, de preguntar e interesarse sobre Chile, el golpe, Allende, Miguel Enriquez y el MIR, sobre Brasil.

Tuve el privilegio de convivir con su presencia en la vida cubana durante muchos años, conocer cómo un dirigente se interesa por todo lo cotidiano de un país y del mundo, pronunciarse todo el tiempo sobre todos tipo de problemas, ser el más radical crítico de la Revolución, apuntando problemas y alternativas, implacable con los errores, pero siempre ofreciendo alternativas y despertando esperanzas.

El hecho de poder hacer presenciado sus discursos en la Plaza de la Revolución tantas y tantas veces es de las experiencias más impresionantes que uno pueda tener. En una de esas concentraciones, siempre para millones de personas, se homenajeaba a los muertos por el acto terrorista que tumbó un avión cubano, y que causó la muerte, entre otras personas, a un equipo de desportistas juveniles cubanos. Con todos los cuerpos presentes en la plaza, Fidel hizo uno de sus discursos más emocionantes, que concluyó diciendo:

“Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla.”

Para provocar las lágrimas de aquellos cubanos que se habían desplazado de todas partes para oírlo hablar durante horas al sol.

Fidel siempre sorprendió a todos con su audacia. Desde aquella primera vez del asalto al cuartel Moncada, pasando por el desembarco del Granma, hasta sus iniciativas posteriores, ya desde el poder, valiéndose siempre del factor sorpresa de la guerrilla. Cuando Fidel abrió las puertas de todas las embajadas para que los que quisieran irse de Cuba que se fueran. Permitiendo que llegaran embarcaciones desde Miami para recogerlos. Un gesto audaz, que él supo revertir a favor de la Revolución, como todo lo que él hacia.

Como cuando proclamó que el chico Elian sería recuperado por Cuba, objetivo que parecía imposible pero que él, generando siempre una enorme confianza, logró. Como cuando afirmó que Cuba recuperaría a sus 5 héroes presos en EEUU, lo cual parecía absolutamente inviable, pero él supo construir, una vez más, la estrategia victoriosa para conseguir lo imposible.

Fidel fue el sinónimo de la Revolución durante más de 50 años. Quien quisiera saber de la Revolución y del socialismo, bastaría con dirigir sus miradas hacia él. El comandante, junto con el Che, mostraron para tantas generaciones el horizonte del socialismo, de la revolución, del compromiso militante.

Fidel fue la personificación de la Revolución y del socialismo. Su vida y sus palabras han sonado siempre como la voz más fuerte, más digna, más vibrante, con más esperanza, con más coraje que la Historia ha conocido.

Fuente: Público.es

viernes, 25 de noviembre de 2016

La Organización de Cooperación de Shanghái encabeza la gran transformación de Eurasia

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por Ariel Noyola Rodríguez

La Organización de Cooperación de Shanghái está en camino de pasar de la cooperación en materia de seguridad y defensa, a sumar esfuerzos en los ámbitos económico y financiero. Durante su 15ª cumbre, realizada a principios de noviembre, el primer ministro de China propuso a los miembros de este grupo la creación de un área de libre comercio y un banco regional de desarrollo, lo cual elevaría la influencia de Pekín y Moscú en una región que, según uno los principales geoestrategas estadounidenses, terminará por definir el futuro de la hegemonía global.
Zbigniew Brzezinski, quien fuera consejero de seguridad nacional del presidente James Carter, sostuvo en 1997, en su libro El gran tablero: la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos (The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives), que una de las condiciones para que Estados Unidos conservara su hegemonía mundial consistía en impedir, a toda costa, el surgimiento de una potencia desafiante en Eurasia. Hoy en día, Washington no solamente ha perdido el control sobre esa parte del mundo sino que China está encabezando, junto con Rusia, la construcción de un gran circuito económico y financiero entre todos los países de la región.

Los medios de comunicación occidentales, en su mayoría, ocultaron que a principios de noviembre el primer ministro de China, Li Keqiang, realizó una gira por varios países de Asia central. Li aterrizó en la ciudad de Bishkek (Kirguistán), donde participó en la 15ª Cumbre de Jefes de Gobierno de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) [1]. La OCS, que cubre 300 millones de kilómetros cuadrados (aproximadamente el 60% de toda la superficia de Eurasia) y es el hogar de una cuarta parte de la población mundial, está compuesta actualmente por . La India y Pakistán se encuentran en proceso de incorporación que, previsiblemente, será concluido en la cumbre de Astaná, a realizarse en junio de 2017 [2].

Aunque en un principio fue concebida bajo una perspectiva militar y de seguridad, en estos momentos la OCS incluye también la cooperación en los rubros económico y financiero. Justamente cuando el comercio internacional registra su peor desempeño desde que estalló la crisis financiera de 2008 [3], para los países que conforman la OCS se ha vuelto una imperiosa necesidad estrechar sus vínculos, tanto en términos comerciales, como de inversión. Para enfrentar la desaceleración económica mundial, es urgente que los países emergentes fortalezcan las relaciones Sur-Sur (entre países de la periferia), con vistas a reducir su dependencia de las naciones industrializadas, hoy hundidas en el estancamiento.

La propuesta del primer ministro de China de establecer un área de libre comercio («free trade area») entre los miembros de la OCS apunta, precisamente, hacia la integración horizontal de las cadenas productivas de la región euroasiática [4]. En un momento en el que China está acelerando la reorientación de su economía hacia el mercado interno para, de este modo, disminuir el predominio de las inversiones masivas y el comercio exterior en su patrón de crecimiento, para el resto de países que conforman la OCS es un asunto de primer orden buscar dar el salto hacia la producción de mercancías de alto valor agregado.

Por otro lado, considero que la OCS debe explorar la posibilidad de sumar esfuerzos con otros proyectos de integración que en la actualidad intentan consolidarse. La eliminación de barreras arancelarias bien puede permitir a los países de la OCS aumentar los flujos de comercio y de inversión de forma sustantiva con aquellos bloques regionales que están conformados por las economías emergentes; por ejemplo, la Unión Económica Euroasiática (UEE, integrada por Rusia, Bielorrusia, Kazajastán, Armenia y Kirguistán) o incluso la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés).

Es fundamental, en paralelo, que las estrategias de integración económica regional impulsadas por la OCS y la UEE busquen establecer, cuanto antes, alianzas con las zonas de libre comercio que China está impulsando en el Continente asiático, es decir, encontrar puntos de convergencia, verbigracia, con el Acuerdo Económico Comprensivo Regional (RCEP, por sus siglas en inglés). A mi modo de ver, el protagonismo de China en los flujos del comercio mundial proporciona enormes beneficios a los países localizados en Eurasia. Sin embargo, no se trata solamente de vender mercancías en uno de los mercados más dinámicos del mundo sino, también, de adquirir bienes a precios mucho más bajos.

Adicionalmente, cabe destacar que a lo largo del encuentro con sus homólogos de la OCS, Li puso sobre la mesa de negociaciones la propuesta de poner en funcionamiento un banco regional de desarrollo así como un fondo especial de crédito, instrumentos que, a su juicio, serán capaces de responder a las necesidades de financiamiento de la región euroasiática [5]. Si se materializan, estas instituciones se sumarían a las entidades financieras lideradas por China, y que se han puesto en marcha durante los años recientes: el nuevo banco de desarrollo de los BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés).

Es importante tomar en cuenta que todas estas iniciativas tienen entre sus principales objetivos canalizar el ahorro de los países emergentes hacia el financiamiento de la iniciativa económica y geopolítica más ambiciosa formulada por China en los últimos tiempos: “Un cinturón, una ruta” (One Belt, One Road), una inmensa red de transporte que conectará a los países del Este, Sur y Sudeste de Asia con el Medio Oriente y el Norte de África, atravesando el continente europeo [6].

La República Popular China confirma, una vez más, que la integración económica del continente asiático es una de sus prioridades estratégicas. Aun cuando el Gobierno de Barack Obama lanzó la “doctrina del pivote” en el año 2011 –una estrategia de defensa que tuvo por misión contener el ascenso de China como súper potencia–, los líderes de Pekín han logrado, de forma por demás exitosa, consolidar su liderazgo regional.

Ahora, todo indica que la advertencia que hizo Brzezinski hace ya casi dos décadas, se ha convertido en una dolorosa realidad para Estados Unidos: la OCS, apoyada de forma preponderante tanto por China, como por Rusia, encabeza la gran transformación de Eurasia…

Ariel Noyola Rodríguez
Fuente original: Russia Today (Rusia)
[1] «SCO prime ministers’ meeting gives strong boost to regional economic, security cooperation», China Daily, 5 de noviembre de 2016.

[2] «India, Pakistan may get new status at Shanghai Cooperation Organization in 2017 — diplomat», TASS, 10 de noviembre de 2016.

[3] «World Trade Set for Slowest Yearly Growth Since Global Financial Crisis», Paul Hannon & William Mauldin, The Wall Street Journal, 27 de septiembre de 2016.

[4] «China Suggests Free Trade Zone For the SCO», Catherine Putz, The Diplomat, 4 de noviembre de 2016.

[5] «China proposes SCO development bank», The Nation (Pakistan), 23 de octubre de 2016.

[6] «The rise of the Eurasian silk road», Dan Steinbock, China Daily, 8 de noviembre de 2016.

Ariel Noyola Rodríguez
Ariel Noyola Rodríguez Economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Integrante del Centro de Investigación sobre la Globalización, Global Research, con sede en Canadá. Sus reportajes sobre la economía mundial se publican en el semanario Contralínea y sus columnas de opinión en la cadena internacional de noticias Russia Today. El Club de Periodistas de México le entregó el Premio Nacional de Periodismo en la categoría de Mejor Análisis Económico y Financiero por sus trabajos difundidos a lo largo de 2015 en la Red Voltaire.

Fuente: Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional

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La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «La Organización de Cooperación de Shanghái encabeza la gran transformación de Eurasia», por Ariel Noyola Rodríguez, Russia Today (Rusia) , Red Voltaire , 24 de noviembre de 2016, www.voltairenet.org/article194213.html

Rita Barberá, una vieja idea del poder



Rita Barberá era popular y populista, se creía intocable. Presumía de no haberse enriquecido con la política, pero se sentía legitimada para disponer de los bienes públicos a su antojo

Adolf Beltran 

 La exalcaldesa Rita Barberá en el Ayuntamiento de Valencia
La exalcaldesa Rita Barberá en el Ayuntamiento de Valencia
En agosto de 2014 fue retirado del garaje del Ayuntamiento de Valencia un viejo Lancia cubierto de polvo. Era el coche particular de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que había permanecido allí aparcado durante 23 años, desde que asumió el mando de la ciudad. No lo retiró a iniciativa propia sino porque lo denunció en la prensa Compromís, entonces un pequeño grupo de tres concejales liderados por Joan Ribó. Tuvo que llegar al edificio consistorial un partido impulsado por los vientos del cambio político para que alguien reparara en lo anómalo de la situación.

Ahora mismo, el equipo de Ribó, a quien Barberá evitó entregar la vara de mando cuando la perdió tras las últimas elecciones, en 2015, todavía no ha conseguido vender dos Audi A-8 oficiales, uno de ellos blindado, que utilizó la exalcaldesa del PP, famosa por no reparar en gastos en sus desplazamientos dentro y fuera de España. “Era un símbolo de la forma de gobernar de la señora Barberá, que ha confundido y sigue confundiendo de forma sistemática los bienes privados con los bienes públicos”, dijo entonces Ribó.

En efecto, Barberá, a cuya muerte inesperada en Madrid este miércoles ha respondido el actual alcalde con el respeto que nunca le deparó su predecesora, tenía un concepto patrimonial del poder. No solo por un maniqueísmo característico, que delimitaba los “buenos” de los “malos” valencianos, sino por una convicción poco disimulada de pertenecer a un grupo escogido para gobernar.

Rita Barberá era popular y populista, se creía intocable. Presumía de no haberse enriquecido con la política, cosa que no podían ni pueden hacer decenas y decenas de sus correligionarios, hundidos a estas alturas en la ciénaga de la corrupción en la que ella misma acabaría atrapada. Pero se sentía legitimada para disponer de los bienes públicos a su antojo. El poder debe ostentarse, exhibirse, hasta avasallar, según una actitud que compartió durante años todo el PP valenciano. Ella llegó a convencerse de que, hiciera lo que hiciera, siempre ganaría. Su amiga Luisa Fernanda Rudi lo expresó con claridad meridiana cuando declaró a Vanity Fair: “Dejará de ser alcaldesa cuando ella quiera”.

No fue así. La desalojó de la alcaldía el pacto de las fuerzas de izquierda firmado por Compromís, PSPV-PSOE y València en Comú. Dejó de ser entonces la “mater consentidora, cuidadora, arbitraria y castradora” que vio en ella su rival socialista durante un mandato Carmen Alborch. Y perdió su carisma.

Se habla ahora de la huella, indudable, que ha dejado el paso de esta mujer brava y enérgica, que encajaba mal la crítica, por la alcaldía de Valencia. Una alcaldía a la que llegó calificando de “gris” la etapa precedente de los socialistas Ricard Pérez Casado y Clementina Ródenas. Sin embargo, no solo el Plan General de Ordenación Urbana sobre el que basó su actuación era una herencia de aquel primer periodo de política municipal democrática sino elementos de la vida urbana tan significativos como el Jardín del Turia, el Palau de la Música, el IVAM y los edificios iniciales de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Con Francisco Camps en la Generalitat, Barberá se permitió soñar a lo grande y se convirtió en la alcaldesa de los eventos, la Copa del América, la visita del Papa y la Fórmula 1. Al coste que fuera, pretendió “poner Valencia en el mapa”, aupada por el entusiasmo colectivo de una sociedad acomplejada porque no había podido presumir de Juegos Olímpicos, como Barcelona, ni de una Exposición Universal, como Sevilla. También fue la alcaldesa del menosprecio a las víctimas del accidente del metro, que se cobró 43 muertos; de la batalla perdida con los vecinos del barrio de El Cabanyal por prolongar una avenida y de un modelo de urbanismo demasiado cómodo para los promotores.

Dice una leyenda urbana que Barberá se empeñó en que Valencia fuera la ciudad más iluminada de Europa, que se pudiera leer el periódico en la calle en plena noche sin esforzarse. Logró convertirla en la que emitía una mayor contaminación lumínica. Años después, para ahorrar se apagan una parte de las miles de farolas instaladas en sus avenidas. Es una de las herencias de una vieja concepción del poder alimentada con énfasis y exageración, un combustible que también se agota.
Fuente: eldiario.es

El ejemplo de Marcos Ana: un arma cargada de futuro

Marcos Ana



Alberto Garzón Espinosa, coordinador de IU
Esther López Barceló, responsable de memoria democrática de IU

«La única venganza a la que yo aspiro es a ver triunfantes los nobles ideales de libertad y justicia social». Estas palabras describen el espíritu de un hombre que fue bautizado como Fernando Macarro y que, sin embargo, decidió cambiarse el nombre por el de su padre y madre: Marcos Ana. Tan bello gesto no fue un capricho sino una necesidad: había que evitar la censura franquista.

Marcos Ana nació en el seno de una familia de jornaleros y dejó los estudios con doce años para trabajar. Vivió sus años de infancia y juventud entre Ventosa del río Almar y Alcalá de Henares. Las duras condiciones económicas que protagonizaron sus primeros años de vida hicieron emerger su conciencia de clase, lo que a los dieciséis años le empujó a formar parte de las Juventudes Socialistas Unificadas. A tan temprana edad sufrió la conmoción del golpe de Estado y su compromiso político le llevó a participar activamente en el frente de Madrid para defender la legítima II República bajo el grito de «¡No pasarán!».

Durante los tristes años de la guerra perdió a su padre, asesinado durante un bombardeo de la Legión Cóndor, que era la ayuda aérea que Hitler envió para ayudar a Franco en su labor de aniquilación de la población civil española durante la Guerra Civil.
"Durante la guerra perdió a su padre, asesinado durante un bombardeo de la Legión Cóndor"
Marcos Ana fue también uno de los miles defensores de la democracia, de la legítima II República, que cruzó el país en marzo de 1939 para alcanzar el puerto de Alicante. Todas las fuerzas políticas democráticas y organizaciones sindicales que se habían enfrentado al golpe de Estado franquista se concentraron allí buscando la única salida viable ante la ya inminente victoria del fascismo. Como ocurre en la actualidad, entonces miles y miles de personas, familias enteras, se congregaron ante el Mediterráneo esperando zarpar hacia la paz.

Sin embargo, hace 77 años, el puerto de Alicante se convirtió en una cárcel de agua. Los esperados barcos no llegaron debido al bloqueo que realizaron los buques franquistas. Al final de la guerra Marcos Ana, como tantos otros, aún seguía en Alicante. Detenido por las tropas fascistas italianas, pasaría después por el tristemente célebre Campo de los Almendros, que el primer día se quedó sin frutos y el cuarto sin hojas, todas engullidas por el hambre. Después le llevaron al campo de concentración de Albatera, del que pudo escapar gracias a su aspecto juvenil.

Sin embargo, toda España se empezaba a convertir en una gran cárcel, en un penal insaciable que cavaba fosas sin descanso. También estaba repleta de chivatos y espías franquistas. Así, un confidente de la policía le delató ante la policía franquista y fue detenido de nuevo. En efecto, tras la guerra civil nunca llegó la paz, sino la dictadura. Una dictadura que duraría 40 años, de los cuales Marcos Ana pasó 23 años en la cárcel. La condena de un luchador por la democracia.

Sufrió la vida carcelaria de Porlier, Ocaña y Burgos, pasando por las torturas y vejaciones propias de la Dirección General de Seguridad, situada en la Puerta del Sol, símbolo de la represión del régimen y por cuyas ventanas lanzaron de una paliza a Julián Grimau para fusilarlo después completamente descompuesto. Sin embargo, la humanidad de Marcos se hacía patente en los momentos más duros, cuando a uno de sus carcelarios tras una agresión, le explicó: «lucho por una sociedad en la que nadie le pueda hacer a usted lo que usted me está haciendo a mí».

"La presión internacional y nacional obligó a Franco a firmar la excarcelación de quien llevara más de veinte años en la cárcel"
Sufrió dos condenas a muerte, una por su actividad política defendiendo la legitimidad democrática en la Guerra Civil y la segunda porque descubrieron su organización clandestina en la cárcel y por la cual le hicieron un Consejo de Guerra. En ese tiempo fue cuando Fernando Macarro se convirtió en el poeta comunista Marcos Ana, el poeta que animó con sus palabras y sus versos al resto de compañeros. En 1961 salió en libertad apoyado por una campaña internacional impulsada por su poesía. La presión internacional y nacional obligó a Franco a firmar la excarcelación de quien llevara más de veinte años en la cárcel, y fue así como Marcos Ana pudo llevar la lucha por la libertad de sus compañeros y su pueblo al resto del mundo.

Su vida ha seguido dedicada a la lucha por los valores de la democracia, la libertad y la justicia cimentadas sobre bellas convicciones comunistas que resumió en sus versos:

“Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre”

Marcos es uno de los referentes, héroes de la resistencia antifascista, a quienes debemos lo que hoy tenemos y también por lo que soñamos. El ejemplo de su vida nos enseña que cada derecho del que disfrutamos se ha construido sobre los ecos de las voces de miles de mujeres y hombres que lucharon para conquistarlos. También sobre las lágrimas y la vida misma de quienes lo dieron todo por una sociedad de justicia social. Por eso, en este día triste vamos a homenajearle con el compromiso firme y colectivo de seguir su ejemplo, reivindicando su memoria y sus valores. Y lo hacemos con sus propias palabras, que nos ayudan a superar su despedida y a levantarnos cada mañana con el empeño de estar a la altura de todo lo que nos dio y lo que le debemos:

"Yo tengo como consigna vivir para los demás. Es la mejor manera de vivir para uno mismo"
Con el puño en alto, las comunistas te despedimos: ¡Hasta siempre compañero del alma, compañero!

Fuente: Público.es

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El nuevo Fiscal General del Estado se mete en una “jaula de grillos”


A Maza le toca poner orden en un colectivo dividido


Por Ernesto Carratalá 

El magistrado de la sala segunda del Tribunal Supremo, José Manuel Maza, propuesto por el Gobierno para sustituir a Consuelo Madrigal al frente de la Fiscalía General del Estado, ha sido elegido, según fuentes próximas a Moncloa, para intentar acabar con las divisiones internas en el seno de la carrera, un reto que su antecesora no logró, y dar un impulso a los procesos judiciales abiertos en Catalunya contra los responsables de la consulta del 9N, además de mejorar las relaciones, muy deterioradas, con la abogacía del Estado.

Maza es considerado un “halcón” en el seno de la carrera judicial. Fue el autor de un voto particular contra la sentencia que absolvió al juez Baltasar Garzón, cuando procedió a la apertura de la investigación de los crímenes de la dictadura franquista. Posteriormente, Garzón sería inhabilitado por ordenar escuchas telefónicas en el Caso Gurtel. En dicho voto particular, el magistrado dijo que Garzón debía ser apartado de la carrera judicial “por prevaricación dolosa”, al intentar asumir unas competencias que “no le correspondían, al servicio de sus propias ideas subjetivas”

El Gobierno no ha querido dar explicaciones concretas sobre su nombramiento. En el ministerio de Justicia se comenta que Rafael Catalá era partidario de renovar a Consuelo Madrigal, pero que, tras una conversación con “el Presidente del Gobierno, se consideró que Maza es más idóneo para el cargo”. No obstante, todavía le queda pasar por el filtro del Congreso de los diputados. El CGPJ ha dado su visto bueno, tal como señala la Ley. Le considera “idóneo” para el cargo. Otra cosa bien diferente es lo que sucederá en la Comisión de Justicia de la Cámara Baja, con mayoría de la oposición.

Y si logra superar ese trámite, José Manuel Maza deberá hacer frente a la Junta de Fiscales de Sala, el órgano de Gobierno del Ministerio Público compuesto por 27 miembros de todas las ideologías y tendencias. El conservador Alejandro Luzón, fue nombrado teniente fiscal de la secretaría técnica. Excelente profesional, su problema se deriva de las causas pendientes que quiere cerrar. Recientemente, el juicio del Caso Afinsa, y ahora mismo, en la vista oral por las tarjetas black de Cajamadrid. Y todavía le queda alguna causa pendiente, entre otras el Caso Fórum. Ha intentado pasar a algunos compañeros todos estos asuntos para poder centrarse en la secretaría técnica pero no ha encontrado respuesta positiva por parte de ellos.

Su inmediato subordinado es el jefe de Anticorrupción, Antonio Salinas, pendiente de una reunión del Consejo Fiscal en la cual cesará a petición propia. Paradójicamente, podría ser sustituido por un compañero con el que ha mantenido diferencias. Javier Zaragoza dejaría, de esta manera, la jefatura de la Fiscalía de la Audiencia Nacional para ocuparse de la unidad con la que, hasta ahora, ha sostenido una fuerte competencia. Salinas y Zaragoza se han disputado las grandes causas en materia de anticorrupción. El resultado ha sido favorable al primero que, desde que sustituyó a Jiménez Villarejo, ha logrado mantener la unidad en su departamento que no ha hecho más que crecer durante la etapa en la que ha estado al frente. El protagonismo obtenido ha sido paralelo a la pérdida de influencia mediática en la Fiscalía de la Audiencia Nacional. José Manuel Maza deberá recomponer ambos organismos en un momento álgido en lo que a las causas anticorrupción se refiere. Sobre todo las que salpican a miembros del Partido Popular.

Luego están los fiscales de sala del Supremo, Luis Navajas, José María Paz Rubio, Antolín Herrero, Pilar Fernández Valcarce, y Pilar Barrero. Las diferencias entre las dos asociaciones fiscales que dominan la carrera, la Unión Progresista de Fiscales y la conservadora Asociación de Fiscales, se han trasladado, a este colectivo. Alguno de ellos, incluso, llegó a estar enfrentado con sus superiores. El más conocido fue el de José María Rubio con Jesús Cardenal, fiscal general del Estado en la época de Aznar. Un enfrentamiento que le costó el traslado de la sala de lo penal a la civil del Supremo.

Pero también los hay muy útiles para las pretensiones judiciales en torno a Catalunya. Antolín Herrero conoce muy bien la Fiscalía de Barcelona donde algunos miembros se han opuesto al procesamiento de los dirigentes independentistas partidarios de la desobediencia a las órdenes del Tribunal Constitucional. Otro tanto de lo mismo ocurre con Juan Ignacio Campos. El problema es que este fiscal de sala de lo penal del Supremo es de signo progresista. Pertenece a la UPF lo que puede significar un problema a la hora de hacer frente al “problema catalán”, según dicen fuentes judiciales.

En el Consejo Fiscal también están los jefes de las unidades del Constitucional, Antidroga, Seguridad Vial, Menores, Violencia de Genero, Extranjería, Siniestralidad laboral, Militar y Relaciones Internacionales.

Y personajes controvertidos como es Eduardo Fungairiño, fiscal jefe de la Audiencia Nacional en los noventa, la época llamada “de los fiscales indomables” en el seno de esta instancia judicial. Muchos de esos fiscales, a raíz de las diferencias surgidas en su seno, acabaron por abandonar la carrera pasándose al sector privado. Fungairiño aguantó pero siempre le ha quedado ese estigma de haber consentido una de las etapas más negras de la institución en la que a algún juez, como Gómez de Liaño, le costó el puesto condenado por prevaricación. Su esposa, Dolores Márquez de Prado ya no está allí. Tampoco Ignacio Gordillo y Jesús Santos. Todos ellos formaban parte de ese grupo de triste recuerdo, “los indomables”.
Fuente: Diario 16

EEUU y Rusia: ¿Hacia un nuevo orden mundial?



Por Nazanín Armanian

Al final pasó. La favorita en las encuestas fue derrotada, y la paz mundial pudo respirar. Hillary Clinton, la reencarnación de la diosa Eris de la discordia, dolor y matanzas desapareció para dejar el escenario a otro despojo del capitalismo más desvergonzado y salvaje, llenando el escenario de una inquietante incertidumbre.

Mientras la apparatchik perdía por ignorar las necesidades del sistema (a pesar de haber recibido un aviso en 2012 al ser excluida del segundo gabinete de Obama), Donald Trump era linchado por la prensa ortodoxia por desnudar al emperador, mostrando un EEUU misógino, racista, aporófobo, capaz de manipular el resultado de los votos como se hace en cualquiera otra dictadura vulgar, o de lo absurdo que es gastar el dinero de los ciudadanos (50 millones viven bajo el umbral de la pobreza) en mantener en el poder a las élites corruptas de otros países que viven como parásitos de EEUU. También, por querer que lo mismo que ha hecho EEUU en el mundo suceda con la sociedad estadounidense: la supremacía de una nación, un grupo y una clase sobre las demás naciones, grupos y clases; utilizando miedo, odio y otros sentimientos para provocar conflictos y así ganar más poder y más influencia.

En medio de esta situación surrealista, que Trump hablara bien del archienemigo ruso, ha descolocado a más de uno. Los clintonistas le han tachado de ser el “agente de Putin”.

¿La distensión con Rusia?

Para Rusia, la misma derrota de Clinton es un triunfo, y no sólo por incitar o apoyar las protestas de 2011 en Moscú contra la elección de Vladimir Putin, de armar a los grupos y gobiernos de extrema derecha en sus fronteras, invadiendo su periferia de seguridad, sino por lo que iba a hacer: una grave intervención militar en Rusia, sin importarle provocar una guerra nuclear, como revelaban sus correros infiltrados.

Sobre las razones de la extraña simpatía de Trump hacia Rusia, se ha apuntado a los lazos financieros de algunos miembros de su equipo con Gazprom, o con los políticos pro-rusos de Ucrania, o que el propio magnate celebrase en Moscú el concurso de Miss Universo 2013. Entonces, ¿por qué Trump no ha conseguido abrir la sucursal de su hotel en Moscú cuando sí lo han hecho Ritz, Hilton o Radisson?
Quizás la respuesta esté en las fuertes posiciones antichinas de Trump: ¿Pretende romper la alianza entre Rusia y China, acercándose a una de ellas, siguiendo la misma estrategia de Richard Nixon y de Barack Obama? Es difícil que lo consiga: los dos gigantes se han unido en la Organización de Cooperación de Shanghái, en el Grupo de BRICS, y en numerosos acuerdos estratégicos militares y energéticos. La Doctrina Putin está consiguiendo, con el respaldo de China, restaurar la posición de Rusia en el mundo, poniendo fin a la unilateralidad de Washington y su Nuevo Orden Mundial declarado en 1991, año de la caída de la URSS. Ahora Rusia está recuperando Asia Central, mientras EEUU está perdiendo a Pakistán, Libia, Irak, Turquía y Arabia Saudí.

Kremlin sigue con cautela las declaraciones de Trump quien dijo que “podrá mirar” el reconocimiento de Crimea como territorio ruso, cooperar en la lucha antiterrorista (¡debe ignorar quiénes lo patrocinan!), poner fin a una nueva Guerra Fría, y reducir el militarismo de su país. Quizás porque vive la resaca y el cansancio de tantas guerras, o quizás se trate de otra estafa electoral suya. Si realmente pretende “levantar el país”, tendrá que recortar el gasto militar y las ayudas a los regímenes clientes como Irak, Afganistán, Israel, o Colombia.

En los últimos años, la esquizofrenia ha dominado la política exterior rusa: votó a favor de la agresión de la Alianza a Libia, las sanciones económicas sobre Irán, ha facilitado la ocupación y la permanencia de la OTAN en Afganistán, ofreciéndole el aeropuerto de Uliánovsk (la ciudad natal de Lenin, convertido, según la oposición, en una base de EEUU), para el tránsito de equipamientos a la tropas de Bush y Obama. Y eso a pesar de que en 2001 Washington saliera del Tratado de Misiles Antibalísticos, y le acosara en sus propias puertas desde Georgia y Ucrania. Es impensable que el Pentágono abandonara la doctrina Dominio Completo del Espectro (Full Spectrum Dominance) de controlar el espacio aéreo y las rutas marítimas.

Tampoco dejará de utilizar la OTAN para su expansión, y para desmantelar la Federación Rusa, o llevar adelante el proyecto del Siglo Pacifico de América por el que está sembrando las proximidades del estratégico Mar Oriental de China de bases militares.

No hay ninguna lógica objetiva que propicie un giro en la política exterior de Washington (tampoco lo hubo con Obama después de Bush) centrado en tres “amenazas existenciales” de China, Rusia e Irán. Barack Obama prometió una cooperación entre las potencias para el bien de la humanidad, pero la realidad es que en 2016 hablamos de la Guerra Fría 2.0.

No habrá un Nuevo Orden Mundial con un gabinete reaccionario compuesto por individuos millonarios fundamentalistas cristianos. El estado profundo seguirá con la reconfiguración del mapa estratégico global, con el objetivo de mantener la supremacía militar y política de EEUU sobre el mundo y a cualquier precio.

Aun así, hay que exigir a los líderes de las superpotencias que dialoguen y reduzcan la peligrosa tensión acumulada.
Fuente: Público.es