sábado, 8 de abril de 2017

EEUU inicia la tercera fase de la operación “Desmantelar Siria”




Nazanin Armanian

Bajo el pretexto de castigar al gobierno de Bashar al Assad por el supuesto uso de armas químicas contra la población de Khan Sheikhoun el día 4 de abril, el régimen de Donald Trump ha lanzado unos 60 misiles sobre una base militar siria, sin la autorización de la ONU, ni siquiera la del Congreso de EEUU. Washington y sus aliados europeos, árabes, turcos e israelíes no han presentado ni una sola prueba, ni han realizado ninguna investigación al respecto. La ausencia de información impide saber el tipo de arma química utilizado. Si ha sido el gas nervioso Sarín (el que Assad entregó a la ONU en 2013) ¿por qué los llamados “Cascos Blancos” -que operan en la zona controlada por los terroristas-, tocan el cuerpo de los heridos y fallecidos sin protección?. Siria, recientemente denunció ante la ONU la entrada en Idlib de productos químicos desde Iraq y Turquía, países bajo el control militar de EEUU.

Es posible que estemos ante la tercera fase de la destrucción del estado sirio: la primera tuvo lugar entre 2008 y2014 desestabilizando el país, y la segunda se inició patrocinando a los “yihadistas” del Estado Islámico, quienes ya han cumplido su misión: arrasar Siria, para allanar el camino de una intervención terrestre “low cost” de la OTAN.

¿“Cui bono” del uso de armas químicas?

Sobre la autoría de lo sucedido hay varias versiones:

Que la aviación siria haya lanzado gas Sarín sobre una fábrica de armas tóxicas controlada por los terroristas, desatando el letal agente nervioso. Si es así, Assad además de tonto debe ser un suicida, justo cuando días antes Trump había afirmado que abandonaba la idea de derrocarle.  
Que, como afirma Kremlin, Siria bombardeó esta fábrica de armas de los rebeldes, sin saber que allí habían depositado armas químicas.
Que los terroristas hayan cometido este acto bajo la “bandera falsa”, dando pretexto a la OTAN para intervenir, al ver que Trump se negaba a deponer al presidente sirio. Según New York Times (del 21 de noviembre del 2016), el ISIS ha utilizado armas químicas en 52 ocasiones en Siria e Iraq. ¿Quién se los proporciona?
Que un grupo de la oposición las haya usado contra otro, culpando al gobierno sirio. Al Qaeda en varias ocasiones ha realizado matanzas colectivas de los militantes de grupos rivales.
No se debe descartar que fuese una de las “operaciones encubiertas” de los Escuadrones de la muerte creados en 2011 por el experto en la materia Robert Ford, el ex embajador de EEUU en Damasco y en Bagdad.
El asesinato de los civiles, considerado “daño colateral” por una causa superior es un atroz crimen de guerra. Los propósitos de EEUU de esta acusación son las mismas que persiguió en septiembre del 2013 acusando al gobierno sirio del uso de armas de destrucción masiva, a pesar de que los rebeldes reconocieron su implicación a la periodista de Associated Press, Dale Gavlak: las habían recibido de Arabia saudí y fue un “accidente” por mala manipulación de las mismas.

Los objetivos del ataque de EEUU

Asestar un duro golpe a aquella facción del stablishment  que se acercaba a Rusia e Irán, al considerar a China el principal enemigo del imperio, y cuya representante fue Obama. Los gobiernos de Israel, Arabia Saudi y Turquía no ocultan su satisfacción.
Suspender la conferencia organizada por la ONU sobre la paz en Siria, que iba a celebrarse el 5 de abril. El fracaso de las negociaciones realizadas entre Turquía, Irán y la oposición siria de Astaná (Kazajistán) dirigidas por Moscú, puede haber contribuido a la toma de esta decisión.
Crear zonas de exclusión aérea y terrestre en las fornteras de Siria con Jordania y Turquía. Trump ordenó públicamente al Pentágono establecer zonas “seguras” en Siria el 19 de enero pasado, iniciando la balcanización del país que iría con una paz armada.
Forzar a Assad a elegir entre una de las 5 opciones de cómo puede abandonar el poder, que se le ofreció el mayo del 2016: Rex Tillerson anuncia que se está dando pasos para eliminar al presidente sirio. Éste ha sido el propósito de EEUU desde el 2006. Al contrario de quienes (peligrosamente) menosprecian el incontestable poderío militar de EEUU, afirmando que Rusia e Irán han conseguido salvar a Assad de los ataques de la suma de las fuerzas de la OTAN, Israel, y los 11 países árabes del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, lo cierto es que Barak Obama retrasó el destitución del doctor Assad por las siguientes razones:
No provocar a Irán (que considera a Siria su profundidad estratégica para disuadir a Israel de un ataque) en el medio de las negociaciones nucleares. Para Obama era más importante entrar en la historia por haber impedido un Irán nuclear (y sin dispararle un sólo misil) que eliminar a un presidente en Siria que se iba a caer tarde o temprano.
La incapacidad de la oposición a formar una alternativa viable a Assad.
Decidió convertir a Siria en un pantano, donde los enemigos de EEUU e Israel (Rusia, Irán, Turquía, Hizbolá, etc.) se desgastaban, que no cerrar la guerra. Ante enemigos debilitados, los costos de una intervención directa en el futuro serían menor.
EEUU avanza en su plan de reconfigurar el mapa del estratégico Oriente Próximo, iniciado tras el derrumbe de la Unión Soviética.  La principal tarea de las fuerzas progresistas en estos momentos no es defender la inocencia de Assad (que se está cayendo desde el 2011 a cámara lenta, por la conspiración de las potencias regionales y mundiales, pero también por sus propias políticas), sino organizar movimientos contra la guerra imperialista a nivel mundial: imaginad por un momento cómo cambiaría de forma cualitativa la dimensión de ésta guerra si EEUU causa grandes bajas entre los militares rusos en Siria.

 Fuente: Público.es

lunes, 3 de abril de 2017

Japón en el laboratorio: economía política del Abenomics



Alejandro Nadal

La economía japonesa es un gran experimento sobre la evolución del capitalismo. Desde los orígenes de su proceso de industrialización a partir de la restauración Meiji en el siglo XIX hasta las políticas recientes para salir del estancamiento, las lecciones se multiplican. Nadie interesado en el devenir del capitalismo debe ignorarlas.

Durante el periodo 1950-1973 la economía japonesa mantuvo tasas de crecimiento del PIB superiores a 11 por ciento en promedio. Pero después de esos años el ritmo de la expansión comenzó a debilitarse. El crecimiento en la década de los 80 ya estuvo marcado por la ralentización, con tasas promedio de 4.6 por ciento. Ese crecimiento estuvo impulsado por episodios de inflación en los precios de bienes raíces, mejor conocidos como burbujas. El efecto riqueza que acompañó esos eventos proporcionó un impulso artificial al crecimiento.

En 1990 una de esas burbujas creció de manera desorbitada y reventó con mayor fuerza. Le siguió un proceso de crecimiento mediocre (0.73 por ciento anual entre 1993-1999). Los economistas no podían interpretar la causa de esta década perdida. A pesar de mantener bajas tasas de interés y un persistente déficit público, la economía japonesa siguió sin responder. Después de 10 años de crecimiento cercano a cero, entre 2000 y 2007 se presentaron síntomas de una mediocre recuperación con tasas de expansión de 1.5 por ciento. El enigma se hacía más interesante porque en esos años se introdujeron recortes en el gasto público, lo que en teoría debería haber frenado más el crecimiento. Y después vino la crisis de 2008: a partir de ese año el crecimiento volvió a su ritmo letárgico, con una tasa promedio anual de 0.22 por ciento. Hoy los economistas tradicionales siguen sin poder identificar las causas de la enfermedad que aqueja la economía japonesa.

En 2012 el nuevo primer ministro, Shinzo Abe, comenzó a aplicar un paquete de medidas de política económica para sacar a Japón del estancamiento en el que se encuentra desde 1992. Fue anunciada como una mezcla de tres flechas: dos de inspiración keynesiana y una de tipo neoliberal y con un enfoque sobre el lado de la oferta (que en la jerga anglo-sajona se conoce como supply-side economics). A esa combinación la entusiasta prensa internacional de negocios la bautizó con el nombre de Abenomics.

El primer componente es de política monetaria ‘no convencional’. Consistió en inyectar mayor liquidez y reducir tasas de interés a cero (y hasta terreno negativo) para inducir a un mayor consumo. La meta era alcanzar una inflación de 2 por ciento anual. La postura de flexibilidad cuantitativa ha llevado a una expansión aparatosa de la base monetaria, pero su impacto sobre el crecimiento ha sido nulo.

El segundo elemento fue un incremento del gasto público y condujo a un fuerte déficit público. Pero al mismo tiempo, el paquete incluyó un aumento del IVA de 5 a 8 por ciento con un efecto recesivo y regresivo a la vez. Se planteó por ley un aumento de 10 por ciento en abril de este año, pero lo más probable es que no se aplique dicha medida.

El tercer componente del paquete es de corte neoliberal: introducir reformas estructurales, reducción de impuestos a corporaciones y desregulación de mercados, especialmente del mercado laboral.

Abenomics es una mezcla de toda clase de medidas aplicadas simultáneamente: Keynesianas en el lado fiscal (aunque con impuestos recesivos), neoliberalismo y supply-side economics, política monetaria expansiva no convencional y una postura cambiaria devaluatoria.

¿Cuáles han sido los resultados? Para empezar, el crecimiento del PIB sigue siendo mediocre. Incluso la tasa de expansión sigue situándose por debajo del nivel que se tenía antes de iniciar la aplicación del paquete de medidas de Abenomics. El gasto de los hogares no se ha podido estimular y sigue estancado. Además, el objetivo de alcanzar una inflación de 2 por ciento tampoco se ha podido cumplir. Y como era de esperarse, tampoco se ha logrado la anhelada reducción del déficit fiscal y la deuda pública como porcentaje del PIB sigue en aumento.

La expansión monetaria del Abenomics condujo a una devaluación del yen japonés. Pero el efecto sobre el sector exportador no pudo contrarrestar el impacto de la contracción del mercado internacional provocada por la crisis. La balanza comercial pudo arrojar un superávit en 2016 pero sólo porque las importaciones se redujeron 16 por ciento.

En general, el paquete Abenomics presenta un saldo negativo. Ese resultado era de esperarse porque la economía japonesa sufre una deflación crónica que se acompaña de una crisis de hojas de balance en la que todos los sectores de la economía tratan de reducir sus niveles de endeudamiento. Y ese tipo de crisis, como bien lo ha señalado Richard Koo, tarda muchos años en superarse. Lo más importante es que desde el punto de vista de la clase trabajadora, el impacto es más bien tenebroso. Y es que el objetivo del paquete era simple y llanamente aumentar la tasa de explotación de la fuerza de trabajo.

Alejandro Nadal Economista. Miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/03/29/opinion/025a1eco


¿Destruir Daesh?


por Thierry Meyssan

Mientras Washington multiplica las señales que confirman su intención de destruir el Emirato Islámico (Daesh), británicos y franceses –y tras ellos el conjunto de los europeos– se plantean un rumbo diferente. Londres y París parecen haber coordinado una ofensiva contra las ciudades sirias de Damasco y Hama para obligar al Ejército Árabe Sirio a concentrarse en su defensa, debilitando así la presencia de tropas del gobierno sirio alrededor de Raqqa. Los europeos esperan organizar la huida de los yihadistas hacia la frontera turca.

La reunión de la coalición anti-Daesh realizada en Washington el 22 y el 23 de marzo estuvo muy lejos de ser una muestra de unidad. En apariencia, los 68 miembros de esa coalición reafirmaron su voluntad de luchar contra esa organización terrorista. En realidad, lo que hicieron fue exponer sus profundas divergencias.

El secretario de Estado Rex Tillerson recordó a sus socios que el presidente Donald Trump se comprometió ante el Congreso de Estados Unidos a acabar con el Emirato Islámico (Daesh) y no a limitarse a reducirlo, como pretendía hacer la administración Obama. A la vez que hacía ese recordatorio, y sin aceptar discusiones, Tillerson puso a los demás miembros de la coalición ante hechos consumados.

Primer problema: si ya no se trata sólo de desplazar a los yihadistas sino realmente de liquidarlos, ¿cómo podrán los europeos, sobre todo los británicos, salvar a “sus” yihadistas?

El secretario de Estado Tillerson y el primer ministro iraquí Haider al-Abadi, presentaron un balance de la batalla de Mosul. A pesar de las muestras publicas de satisfacción, es evidente para todos los expertos que los combates por Mosul están llamados a durar aún por largos meses dado el hecho que en esa ciudad iraquí prácticamente cada familia tiene al menos uno de sus miembros enrolado en las fuerzas de Daesh.

En el plano militar, la situación en Raqqa es mucho más simple. En esa ciudad siria los yihadistas son extranjeros. La prioridad sería entonces comenzar por cortarles el aprovisionamiento y después separarlos de la población siria.

Segundo problema: el ejército de Estados Unidos debe obtener previamente la autorización del Congreso, y también la autorización de Damasco, para desplegarse en Siria. Los generales James Mattis –secretario de Defensa– y John Dunford –jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense– han tratado de convencer a los congresistas, pero nada garantiza que obtengan esa autorización. Habrá entonces que negociar con Damasco y, por tanto, aclarar cierto número de cosas.

A la pregunta de los europeos sobre lo que Washington haría con Raqqa después de la liberación de esa ciudad, Rex Tillerson respondió enigmáticamente que haría regresar la población desplazada o refugiada. Los europeos sacaron como conclusión que, dado que esa población es masivamente favorable al gobierno de Damasco, la intención de Washington sería devolver ese territorio a la República Árabe Siria.

Al hacer uso de la palabra, el ministro de Exteriores de Portugal, Augusto Santos Silva, señaló que esa proposición contradecía lo que se había decidido anteriormente. Y afirmó seguidamente que los europeos tiene el deber moral de continuar su esfuerzo por proteger a los refugiados que huyeron de la «dictadura sanguinaria». Eso da a entender que, después de ser liberada de los yihadistas, Raqqa no sería todavía una zona segura ya que el Ejército Árabe Siria sería peor que el Emirato Islámico (Daesh).

No es por casualidad que los europeos optaron por el representante de Portugal para hacer esta intervención. El actual secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fue primer ministro de Portugal y tuvo a Santos Silva entre los miembros de su gobierno. El hoy secretario general de la ONU Antonio Guterres fue también presidente de la Internacional Socialista, organización totalemente controlada por las estadounidenses Hillary Clinton y Madeleine Albright. En otras palabras, Guterres es la nueva fachada en la ONU del embajador estadounidense Jeffrey Feltman –a cargo de los “Asuntos Políticos” en la organización internacional– y del clan belicista.

Tercer problema: Todos parecen de acuerdo para liberar Raqqa de Daesh, pero –según los europeos– no para restituirla a Damasco, de ahí las maniobras de Francia en el terreno.

Inmediatamente después del encuentro de Washington, los yihadistas atrincherados en Yobar –un barrio en la periferia de Damasco– iniciaron una ofensiva hacia el centro de la capital. Y los de la provincia de Hama emprendieron ataques contra aldeas aisladas. Quizás se trata para ellos de un intento desesperado por obtener un premio de consuelo en Astaná y Ginebra antes de que termine la partida. Pero es también posible que sea una estrategia coordinada por Londres con París.

En este último caso, seguramente veremos una gran operación de las potencias coloniales en Raqqa. Londres y París decidirían atacar Raqqa antes de que esté completamente cercada, propiciando así la huida de Daesh, o sea obligando a los yihadistas a desplazarse nuevamente y salvándolos con ello del exterminio. Daesh se replegaría entonces hacia la frontera turca y sería la fuerza que podría liquidar a los kurdos por cuenta de Recep Tayyip Erdogan.

Thierry Meyssan
Fuente: Al-Watan (Siria)
Thierry Meyssan
Artículo bajo licencia Creative Commons

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Fuente : «¿Destruir Daesh?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 29 de marzo de 2017, www.voltairenet.org/article195785.html

El pan es suyo, la dignidad nuestra





DAVID BOLLERO

La entrevista a Luis de Guindos que publica hoy Cinco Días es una bofetada de realidad a esas personas ingenuas que de verdad creen que España mejora sustancialmente, que el nivel de vida a pie de calle se está recuperando; esos que, como denunciaba hace unos días, parecen no haber escarmentado. El ministro de Economía hace gala de su más inquietante neoliberalismo, de ese capitalismo depredador que devora a la clase trabajadora.

España engrosa la lista de países a lo largo de la Historia que prueba que bajar los salarios -o la ‘moderación salarial’, en su lenguaje manipulador- no contribuye a reducir la tasa de desempleo. Que España haya bajado del 27 al 17%, no se debe a la bajada de sueldos, sino a la precarización del empleo y la temporalidad.

Aunque ya se siente lo suficientemente acorralado por la realidad como para tener que admitir que “la evolución salarial no debe ser ya la de una economía al borde del colapso”, el responsable de Economía no duda en afirmar que “sería un error incorporar el repunte de inflación que hemos vivido en estos meses a los salarios”.

Dicho de otro modo, que no les engañen los cantos de sirena ni nadie crea que el mensaje de De Guindos trae consigo una subida salarial. Nada más lejos de la realidad. El ministro habla de “normalizar” y, además, de ajustar los salarios a la productividad. ¡Qué gran falacia del neoliberalismo!

Parece mentira que en esas mismas escuelas de negocios de donde salen personajes de esta calaña se produzcan estas contradicciones y las masas aborregadas las sigan a pies juntillas. En esas escuelas, se habla de la gestión del talento, del compromiso del trabajador con la empresa, lo que ahora de denomina el engagement. ¿De veras creen que ligar salario a productividad favorece ese compromiso?

¡Qué gran error de gestión! La ecuación es inversa: si l@s trabajador@s se siente cuidad@s, si se ven recompensad@s justamente por el trabajo que desempeñan, serán las primeras personas que mimen a la organización, se convertirán sus mejores prescriptor@s. Ligar su salario a la productividad -que sale de descontar los costes, de los que hay que deducir los sueldos astronómicos de la alta dirección-, empapa a toda la empresa de un tufo esclavista atroz.

Continúa De Guindos, en esa lógica neoliberal que nos ha conducido a niveles de miseria jamás vividos en España desde la posguerra, indicando que “la subida no puede ser uniforme, tiene que haber dispersión”, es decir, que sea cada empresario, en función de cuánto quiere embolsarse, el que juegue con el pan de las personas y sus familias.

Para cualquiera mínimamente informad@, la entrevista al ministro de Economía, lejos de tranquilizar, debería mantenerle en guardia, porque constata en manos de quién está nuestro pan. No olviden que la dignidad es suya y solo suya. No la pierdan ni dejen que se la arrebaten.
Fuente: Público.es

lunes, 27 de marzo de 2017

¿Existió alguna vez la “época dorada” del capitalismo?




Alejandro Nadal

En muchos círculos de todo el espectro político se habla de una época dorada del capitalismo. La referencia es al periodo que arranca con el Nuevo Trato impulsado por la administración Roosevelt durante los años de la gran depresión y termina hacia finales de la década de los años 1970.

Entre 1945 y 1970 la economía estadounidense experimentó un incremento sostenido en el ingreso promedio de la población y una expansión casi sin precedentes de la clase media. Casi todos los observadores concuerdan en que durante esos años se consolidó una especie de paz social en la que capital y trabajo convivieron para generar un auge económico sin precedente. Hoy la nostalgia por la época dorada hace soñar a muchos a lo largo de todo el espectro político.

Pero, ¿realmente existió esa “época dorada”? Es una pregunta importante y compleja. Nuestra visión sobre la evolución del capitalismo en los tiempos que corren depende de la respuesta. Los objetivos estratégicos de la acción política de partidos, sindicatos y todo tipo de organizaciones también están condicionados por ella. Para simplificar el análisis podemos hacer referencia en primer lugar a la economía de Estados Unidos. No es casualidad que la referencia geográfica para ese periodo de auge sea ese país pues en él nunca existió otra cosa que el modo de producción capitalista.

Para empezar hay que reconocer que entre 1945-1970 la economía de Estados Unidos efectivamente mantuvo altas tasas de crecimiento de manera sostenida. Y durante esos años se alcanzó algo muy cercano al pleno empleo y el crecimiento de los salarios fue constante. Por esos resultados se considera que fueron los años dorados del capitalismo, tanto en círculos conservadores como en espacios más críticos y hasta radicales.

Son muchos los factores que explican este proceso de crecimiento. Uno de ellos tiene que ver con las nuevas oportunidades de rentabilidad que se abrieron para la inversión. Otro se relaciona con el mantenimiento de una demanda agregada apuntalada por salarios que acompañaron los aumentos en productividad. La reproducción de la fuerza de trabajo pudo realizarse gracias a ese crecimiento de los salarios.

Por otra parte, las élites en Washington fueron muy hábiles para explotar la hegemonía estadounidense en la posguerra. En especial, el sistema de Bretton Woods ofreció ventajas singulares a la economía estadounidense al mantener una demanda constante de dólares. No fue sino hasta la primera mitad de la década de 1970 que el régimen de Bretton Woods se desintegró y Estados Unidos tuvo que inventar otro sistema para asegurar la demanda artificial de dólares. Eso lo logró a través de un acuerdo con Arabia Saudita para que sus ventas de petróleo se hicieran en dólares, pero esa es otra historia.

En las narrativas que hablan sobre la época dorada aparece un común denominador. Se dice que el régimen económico estuvo basado en una tregua entre capitalistas y trabajadores. El respiro en la lucha entre clases habría nacido con el Nuevo Trato de Roosevelt diseñado para afrontar los efectos de la gran depresión. Pero un análisis más detallado revela que la supuesta tregua no fue sino una guerra de posiciones y de preparación para la ofensiva final del capitalismo.

Al inicio de la depresión el movimiento sindical en Estados Unidos era débil. Pero entre 1937-1947 la membresía sindical se multiplicó por un factor de cinco y alcanzó los 15 millones de trabajadores. Entre 1945-1970 estallaron más de cien huelgas importantes en sectores estratégicos: estibadores, trabajadores ferroviarios y obreros industriales en diversas ramas. Una de las huelgas más importantes fue estallada a escala nacional por trabajadores de General Electric en 1946. De ahí nació en la empresa un modelo para promover negociaciones directas con los trabajadores a nivel individual y así marginar a sindicatos y organizaciones obreras.

Las estructuras empresariales nunca vieron con buenos ojos las políticas del Nuevo Trato. Para 1945 sus objetivos pasaron a la destrucción de las bases de la contratación colectiva y a la recuperación del control sobre el proceso de trabajo en talleres y fábricas. La guerra ideológica se llevó a las universidades a través de organizaciones que financiaron todo tipo de proyectos sobre las virtudes del libre mercado y los peligros del autoritarismo y la corrupción sindical. Al arrancar la guerra fría el capital buscó recuperar la hegemonía ideológica, al acusar al sindicalismo y a la intervención estatal de “acercarse al comunismo”. Al final de la década de los setenta, el movimiento sindical había comenzado a fragmentarse y debilitarse.

En síntesis, las condiciones económicas que dieron lugar a la llamada “época dorada” del capitalismo fueron excepcionales y no volverán a repetirse. La supuesta tregua entre capitalistas y trabajadores corresponde a una mala interpretación de los hechos. Hoy que estamos en plena crisis del neoliberalismo no hay que hacerse ilusiones sobre un pretendido regreso a una mítica época dorada del capitalismo.

Fuente: Sinpermiso

 

MARIANO EL EUROPEO, UNA HISTORIA DE HOY PARA HOY



En medio de los fastos bastante acartonados de este cumpleaños del artefacto de Bruselas, que deberían haberse celebrado en esa ciudad y no en la vieja y encantadora Roma, que trae a la memoria cosas más hermosas que las cotizaciones del euro. Hay un jefe de gobierno, que parece el último mohicano, de la desprestigiada Unión Europea. Cuándo hasta el propio presidente de la Comisión, reconoce las enormes quiebras del aparato, cuándo conspicuos adalides del europeísmo oficial agachan la cabeza con pudor y reconocen, que el proyecto no ha cumplido las expectativas que en algún momento suscitó, tras los fuegos artificiales de 1957, don Mariano Rajoy Brey sale a la palestra a defender con ardor algo que los españoles niegan con gran ostentación al abstenerse en las votaciones a los candidatos al Parlamento Europeo. Don Mariano con su entusiasmo, pone de manifiesto la gran mutación de la derecha española, convertida a un liberalismo fervoroso cuando era tradición inveterada que el español cabal, no debía apoyar al liberalismo, excomulgado por el papa Pío Nono en aquel documento llamado SYLABUS.
Los que un día se formaron como católicos con la doctrina del famoso Catecismo del padre Ripalda, recodarán que el librito decía que la lectura del periódico “El liberal”  ERA PECADO MORTAL. Tras la guerra civil y en los primeros años del Régimen, lo liberal era algo nefasto para la España eterna, LUZ DE TRENTO Y MARTILLO DE HEREJES.
Pero la derrota alemana de 1945, disolvió en el olvido los ya escasos perfumes falangistas que quedaban en el franquismo. Tras el Plan de Estabilización de 1959 y la entronización del Gobierno de los llamados TECNÓCRATAS DE 1962, la Economía eclipsó poco a poco a la Política y los Gobernadores del Banco de España iban mandando cada vez más.
En la nueva etapa de la Transición, lo de Europa era un verdadero mantra, había que entrar al Mercado Común, cosa que logró Felipe González el primero de enero de 1986, consagrando la muy callada pertenencia a la OTAN.
El Liberalismo militante del PSOE hizo que las élites económicas olvidasen los residuos del derechismo tradicional,  si es que algunos subsistían aún, la izquierda era y es muy débil y la GRAN COALICIÓN gobierna sin problemas,  de modo que Rajoy hablando en nombre del IBEX 35, debe alejarse de los movimientos euroescépticos que proliferan por Europa, aquí no puede haber BREXIT ni se ven las CINCO ESTRELLAS italianas, en España con muchos parados y gran parte de la población amenazada por la pobreza, se impone sin  rechistar la ortodoxia liberal de Bruselas que da de comer al empresariado y a muchos ex políticos que en ese cementerio de elefantes de la capital belga o de Estrasburgo encuentran retiros dorados. Este Presidente está muy comprometido con el amplio elenco de gentes enganchadas al maná europeo, no se puede ni se debe poner en du[JRMG1] da la   archivenerada ESTABILIDAD y la muy citada RESPONABILIDAD que el de Pontevedra saca a colación, para recriminar a los díscolos estibadores y a los parlamentarios, que han tumbado su muy europeo real decreto de liberalización de los puertos españoles. Con Portugal por la izquierda, Inglaterra en su BREXIT y con una Francia que puede dar la sorpresa en mayo, el Partido Popular, hablando en nombre de quienes habla, no tiene otra opción coherente que defender con uñas y dientes el montaje que patrocinan todos los sectores financieros del continente. Las derechas extrañas de DONALD TRUMP y del Frente Nacional de le Pen, no son el camino llamado racional que los economistas avalan,  son de derechas sin duda,  pero con demasiados componentes no estrictamente económicos y eso alarma mucho a los mercados, cuya  tranquilidad les quita el sueño a todos los liberales,  desde doña Esperanza Aguirre hasta al mismo Rajoy,  gentes de orden que leen con mucha atención las noticias cuantificadas de las Bolsas, santo y seña de esas mitificadas clases medias que en España van siendo cada día más pequeñas. En Inglaterra, de repente, surgieron grupos sociales que no se creían clases medias y votaron por el NO A BRUSELAS; en España las clases no medias tiene bastante con eso de llegar a fin de mes y todavía esperan que el tono europeo de Mariano les alivie su marasmo. MARIANO DEBE DEFENDER A SUS CREYENTES

Jose Ramón Montes,  Gatonegro.


domingo, 26 de marzo de 2017

Un ataque aéreo de EEUU en la batalla de Mosul mata a 130 civiles

25/03/2017 - 12:58h
Unos 180.000 desplazados del oeste de Mosul en un mes de campaña contra el EI
Una familia huía de los combates en Mosul, Irak, el pasado 12 de marzo. EFE

Tres edificios donde los civiles se habían escondido en sus sótanos quedaron completamente destruidos

Los vecinos dicen que se recuperaron al menos 80 cadáveres de una sola casa

"¿Es suficiente que haya un francotirador del ISIS en la azotea para enviar un avión a que destruya una casa con una bomba?"

Martin Chulov - Mosul


 Unos 180.000 desplazados del oeste de Mosul en un mes de campaña contra el EIUna familia huía de los combates en Mosul, Irak, el pasado 12 de marzo. EFECuando llegaron los equipos de rescate, no quedaba nadie vivo. Durante casi una semana, los desesperados habitantes del barrio habían buscado entre los escombros, buscando a unas 130 personas ( la última actualización en The Guardian habla de al menos 150 personas) que habían quedado enterradas después de que tres casas de un suburbio de la zona occidental de Mosul fueran destruidas por ataques aéreos de la coalición (dirigida por EEUU contra ISIS).
La imagen completa de la carnicería comenzó a quedar clara el viernes, cuando se recuperaron 20 cadáveres. Se cree que decenas más continúan enterrados en lo que podría ser el incidente más trágico para los civiles en la guerra contra Estado Islámico (ISIS). 
Los equipos de emergencia en Yadida, suburbio de Mosul, llegaron desde Bagdad pero no pudieron entrar en la zona hasta el miércoles, cinco días después de que los ataques aéreos alcanzaran a las casas donde los residentes se habían refugiado para protegerse de los combates entre ISIS y las fuerzas iraquíes. 
Los vecinos dicen que se recuperaron al menos 80 cadáveres de una sola casa, donde los responsables del barrio habían recomendado a la gente que se refugiara. Los trabajos continúan entre las ruinas de la casa y de otros dos edificios cercanos, que quedaron pulverizados en unos ataques descritos como "constantes y terribles". 




Los militares norteamericanos afirman que han iniciado una investigación. El coronel Joseph Scrocca, del mando militar dirigido por EEUU en Bagdad, dice que "la coalición ha iniciado una valoración de la credibilidad de la denuncia de bajas civiles en Mosul". 
La destrucción se produjo en un distrito que la pasada semana se había convertido en la línea del frente en la batalla de Mosul. Los habitantes afirman que los miembros del ISIS habían colocado un francotirador en la azotea del edificio en el que se había escondido el mayor número de personas. Esto suscita interrogantes sobre las reglas de combate en la guerra contra el grupo terrorista, después de que dos recientes ataques aéreos norteamericanos en Siria se saldaran con la muerte de al menos 90 personas, casi todas ellas civiles. 
Mapa de Mosul con las zonas donde se han producido los últimos combates. THE GUARDIAN


Los habitantes de Yadida en Mosul afirman que no había miembros del ISIS escondidos entre los civiles, aunque decenas de sus combatientes habían estado intentado defender la zona en un ataque de las fuerzas especiales iraquíes. 
"Todos nos conocemos y estamos emparentados", dice Mayid al-Nayim, de 65 años, junto al cuerpo de su sobrino en un cementerio local. Los sepultureros preparan la tumba mientras la gente llora en torno al cadáver. "Y todas las familias estaban en una de las casas. Somos las familias Yabur, Dulaim y Tai. Ese día, los ataques comenzaron en torno a las ocho de la mañana. Al principio, nos escondimos en esa casa, pero nos fuimos antes de que volvieran los aviones. Hubo tres horas entre nosotros y la muerte". 
"Estos días han sido horribles. Había niños gritando entre los escombros. Nadie vino a ayudarles. La policía nos dijo ayer que no podía hacer nada". 
Otro hombre, Thanom Hander, que ve cómo varias personas retiran piedras y metal, dice que su hijo y su nuera eran los únicos a los que se había podido rescatar. Los dos hijos de la pareja murieron en el ataque. La nuera había perdido ambas piernas. 
"Pensaban que el sótano era seguro", dice. "Esa mañana, oí las bombas y corrí hacia la casa. Había civiles gritando. No pude hacer nada". 
"Caían muchas bombas sobre nosotros, y de repente vi que todo se venía abajo sobre nosotros", dice en la clínica en la que le están atendiendo, el hijo de ese hombre, Alí Hander. "Quedamos enterrados durante diez horas hasta que nos sacaron los vecinos. Perdí a mis hijos". 

Refugiados en los sótanos

ISIS ha sido acusado en muchas ocasiones de utilizar a civiles como escudos humanos colocando armas y combatientes en la parte superior de las casas. La mayoría de los residentes de la zona afirma que aunque había miembros del grupo en la azotea de al menos una de las casas, los que se refugiaron en el sótano lo hicieron de forma voluntaria. 


Mustafá Aluán, un comerciante local, no está de acuerdo. "Mi primo y mi hermana fueron a esa casa", dice mientras señala las ruinas en las que hay gente trabajando. "ISIS les obligó a ir allí. Les apuntaron con armas y les hicieron entrar. Los perdí a los dos". 
Otro hombre, Subán Ismaíl Ibrahim, dice que su esposa y tres hijos murieron en la misma casa. "Un niño tenía cuatro años; el otro, uno; y el tercero, menos de tres meses". Hablando con mucha calma, añade: "Los he perdido a todos, y el mundo deber saber lo que les ocurrió". 
Los oficiales iraquíes suelen ser los responsables de solicitar los ataques aéreos, que luego son coordinados con los centros operativos dirigidos por EEUU después de que reciban la aprobación de mandos militares. Sobre el terreno, fuerzas de la coalición guían las bombas a los objetivos designados. 
Donald Trump ordenó una revisión de las normas de combate marcadas por su antecesor, que había insistido en que se tuviera una seguridad "casi total" de que no habría bajas civiles antes de aprobar los ataques aéreos. Aunque aún no ha sido finalizada, existe una creciente preocupación de que el hecho de que se haya ordenado esa revisión ha hecho que el nivel de exigencia haya bajado. 
En respuesta a una pregunta anterior sobre un ataque aéreo sobre Raqqa que causó un alto número de víctimas esta semana, el mando militar norteamericano en Irak negó que haya habido "cambios recientes en los procedimientos para aprobar ataques aéreos en la anterior o actual Administración". Pero dijo que en diciembre el jefe de las operaciones, el general Stephen Townsend, "delegó la autoridad para aprobar ciertos ataques en los mandos militares sobre el terreno" con el fin de agilizar la ayuda a las fuerzas iraquíes en sus difíciles combates en Mosul. Esos ataques "aún están sujetos al mismo escrutinio y control que antes", dijo el mando militar.

"Esto es un crimen enorme"


"¿Es suficiente que haya un francotirador del ISIS en la azotea para enviar un avión a que destruya una casa con una bomba?", se pregunta Mayid al-Nayim en el cementerio. "La bombardearon muchas veces. Querían destruir todo lo que hubiera dentro". 
"Después de eso, necesitábamos material para rescatar a la gente. Aunque fuera sólo un bulldozer. Cualquier cosa. Los corruptos del Gobierno no podían ayudarnos y no lo habrían hecho si hubieran podido. Esto es un crimen enorme". 
En una cercana base iraquí, un comandante de las fuerzas especiales se muestra incómodo cuando se le comunican los hechos sobre el desastre: "Esa no es nuestra zona y no sabemos nada. Nosotros también hemos perdido gente, unos 20 compañeros luchando contra un enemigo de todo el pueblo". Un rato después, se encoge de hombros y dice: "¿Qué podemos hacer? Es la guerra". 

Fuente: eldiario.es

Revelaciones: la yihad de Lafarge-Holcim



por Thierry Meyssan

En ocasión de la publicación del libro de Thierry Meyssan, «Sous nos yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump», damos inicio a una serie de artículos que desarrollarán por separado algunas de las muy numerosas informaciones que contiene ese volumen. En línea con la intervención del candidato Jean-Luc Melenchon en el debate televisivo previo a la elección presidencial francesa, abrimos esta serie con la verdadera historia de la transnacional Lafarge-Holcim en Siria.



El 2 de marzo de 2017, la empresa Lafarge-Holcim reconoció que su filial en Siria «entregó fondos a terceras partes para llegar a arreglos con cierto número de grupos armados, entre ellos terceros bajo sanciones, con vista a mantener la actividad [de la filial] y garantizar un paso seguro a los empleados y el aprovisionamiento hacia y desde la fábrica» [1].

Esa transnacional productora de cemento ya es objeto de 2 investigaciones. La primera la iniciaron, el 15 de noviembre de 2016, las asociaciones Sherpa y ECCHR, mientras que la segunda la emprendió el ministerio francés de Economía. Ambas encuestas son consecuencia de supuestas revelaciones del diario francés Le Monde, que afirma que Lafarge entregó dinero al Emirato Islámico (Daesh), en violación de las resoluciones de la ONU.


Es importante observar que los artículos publicados el 2 de marzo en Intelligence Online (un boletín poco difundido de Le Monde) y en el propio diario Le Monde fueron redactados por Dorothy Myriam Kellou, que no es periodista de ese cotidiano francés. Dorothy Myriam Kellou estudió en la universidad de Georgetown, notoriamente vinculada a la CIA, y fue encargada de prensa en el consulado francés de Jerusalén. Lo que publicó esta joven fue confirmado por un libro de Jacob Waerness, titulado Risikosjef i Syra, donde este ex empleado describe la grave situación del personal de Lafarge en Siria. Después de publicar el libro, su autor siguió colaborando con el fabricante de cemento.

Las falsas revelaciones de Le Monde en realidad se coordinaron con Lafarge-Holcim para desviar la mirada de la opinión y de los jueces hacia algo que no pasa de ser un detalle: ¿Podía aceptarse o no el chantaje de Daesh?

La verdad es mucho más grave.

La preparación de la guerra contra Siria

En junio de 2008, la OTAN organizaba la reunión anual del Grupo de Bilderberg [2] en Chantilly, Estados Unidos. Hillary Clinton y Barack Obama se presentaron como participantes en esa reunión.

Entre los 120 presentes se hallaban también Basma Kodmani –la futura portavoz de la Coalición Nacional Siria– y Volker Perthes –el futuro asistente del diplomático estadounidense Jeffrey Feltman en la ONU a cargo del tema de Siria. Durante un debate sobre la permanencia de la política exterior estadounidense, estos dos personajes intervinieron para presentar la importancia de la Hermandad Musulmana y el papel que esa cofradía podía desempeñar en la «democratización» del mundo árabe.

Jean-Pierre Jouyet –el futuro jefe del equipo de trabajo del presidente de Francia–, Manuel Valls –futuro primer ministro de Francia– y Bertrand Collomb –el patrón de Lafarge– estaban presentes en el encuentro junto a Henry R. Kravis –el futuro coordinador financiero del Emirato Islámico (Daesh).

Lafarge en Siria


Lafarge es el líder mundial de la producción de cemento. La OTAN pone en manos de Lafarge la construcción de búnkeres para los yihadistas en Siria y la reconstrucción de la parte sunnita de Irak. A cambio, Lafarge permite que la OTAN maneje el funcionamiento de sus instalaciones en ambos países, sobre todo la fábrica de cemento de Yalabiyeh –al norte de Alepo y cerca de la frontera turca. Durante 2 años, la transnacional francesa garantiza el material de construcción para la edificación de gigantescas fortificaciones subterráneas que permiten a los yihadistas desafiar al Ejército Árabe Sirio.

Lafarge se halla ahora bajo la dirección del estadounidense Eric Olsen, quien integra a la transnacional las fábricas de los hermanos Sawiris y de Firas Tlass. Este último es hijo del general sirio Mustafá Tlass, quien fue ministro de Defensa del presidente Hafez al-Assad. Firas Tlass es además hermano del general Manaf Tlass, al que Francia quiso convertir en el próximo presidente de Siria, y de Nahed Tlass-Ojjeh, la viuda del negociante de armas saudita Akram Ojjeh. Nahed Tlass-Ojjeh trabaja actualmente con el periodista francés Franz-Olivier Giesbert.

Los vínculos entre Lafarge y las fuerzas especiales francesas se facilitan gracias a la amistad existente entre Bertrand Collomb –ahora convertido en presidente honorario de la transnacional– y el general Benoit Puga –jefe del estado mayor particular del presidente de Francia bajo los mandatos sucesivos de Nicolas Sarkozy y de Francois Hollande.

La mentira del diario francés Le Monde


En un primer momento, el diario online de los mercenarios anti-sirios Zaman Al-Wasl publica varios correos electrónicos que demuestran que Lafarge está entregando dinero al Emirato Islámico. En una segunda fase, Le Monde publica sus artículos y los documentos de Zaman Al-Wasl desaparecen de su sitio web, documentos que usted encontrará aquí, en nuestro sitio.

Según el diario francés Le Monde, Lafarge estaba pagando a los yihadistas el petróleo que necesitaba para el funcionamiento de la fábrica. Eso es falso porque esa instalación funciona principalmente con carbón, que seguía recibiendo de Turquía. Sin darse cuenta de la importancia de lo que está confesando, «Le Monde» reconoce que Lafarge producía anualmente 2,6 millones de toneladas de cemento, destinadas a las «zonas rebeldes».

Pero, en medio de esta terrible guerra, era imposible que los civiles construyesen absolutamente nada en esas zonas.

La construcción de búnkeres
para los yihadistas


2,6 millones de toneladas durante más de 2 años suman un total de 6 millones de toneladas de cemento producidas para los «rebeldes». Y si escribo la palabra «rebeldes» entre comillas es porque esos combatientes no son sirios sino individuos provenientes de todo el mundo musulmán e incluso de Europa.

Tal cantidad de cemento es comparable a la que utilizó el Reich alemán para construir la Línea Sigfrido en 1916-1917. Desde julio de 2012, la OTAN –incluyendo a Francia– estaba organizando una guerra de posiciones, conforme a la estrategia que describe Abu Mussab «El Sirio» en su libro de 2004 Management of Savagery, o sea “Gestión de la Barbarie”.

Es fácil imaginar la cantidad de ingenieros militares de la OTAN –incluyendo especialistas franceses– que fueron necesarios para construir este gran conjunto de fortificaciones.

Lafarge, los Clinton y la CIA


En la década de los 80, Lafarge enfrentó su proceso por contaminar en el Estado de Alabama (Estados Unidos) recurriendo a una célebre abogada, Hillary Rodham-Clinton, quien logró reducir la multa que la Agencia de Protección de Medioambiente impuso a la transnacional a sólo 1,8 millones de dólares.

Bajo el mandato de George Bush padre, Lafarge prestó servicios a la CIA en Irak transportando ilegalmente el armamento que más tarde utilizaría la rebelión cuando Irak invadió Kuwait y la coalición internacional encabezada por Estados Unidos acudió en ayuda del emirato ocupado por Saddam Hussein.

La intervención militar rusa


Atrincherados en sus búnkeres, los yihadistas podían darse el lujo de desafiar al Ejército Árabe Sirio, manteniendo sus posiciones sin dificultades. Siria se vio dividida en dos durante 2 años porque el gobierno tuvo que optar por ceder terreno para garantizar la protección de la población.

Cuando Rusia interviene en el conflicto, a pedido del gobierno sirio, su misión consistía en destruir con bombas penetrantes los búnkeres de los yihadistas. La duración prevista de esa operación debía ser de 3 meses –desde septiembre de 2015 hasta la navidad ortodoxa, el 6 de enero de 2016. Sin embargo, las fortificaciones de Larfage-Holcim eran de una envergadura tal que las fuerzas rusas necesitaron 6 meses para acabar con ellas.

Conclusión


Cuando la transnacional Lafarge-Holcim terminó su misión en Siria al servicio de la ingeniería militar de la OTAN, simplemente cerró la fábrica y prestó la instalación a la alianza atlántica. La fábrica de Lafarge en Yalabiyeh fue entonces convertida en cuartel general de las fuerzas especiales de Estados Unidos, Francia, Noruega y el Reino Unido que ocupaban ilegalmente el norte de la República Árabe Siria.

Al contrario de lo que sugiere la cortina de humo del diario Le Monde, el caso de Lafarge-Holcim no es la triste historia de una empresa constructora que negoció con yihadistas para salvar a sus trabajadores. La responsabilidad real de Lafarge-Holcim reside en el papel central que desempeñó en una amplia operación militar de destrucción emprendida contra Siria, una guerra secreta que ya ha costado cientos de miles de vidas.



[1] «Comunicado de Lafarge-Holcim sobre sus actividades en Siria», Red Voltaire, 2 de marzo de 2017.

[2] «Lo que usted no sabe sobre el Grupo de Bilderberg», por Thierry Meyssan, Komsomolskaïa Pravda (Rusia), Red Voltaire, 15 de abril de 2011.

Thierry Meyssan
Artículo bajo licencia Creative Commons

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Fuente : «Revelaciones: la yihad de Lafarge-Holcim», por Thierry Meyssan, Red Voltaire , 24 de marzo de 2017, www.voltairenet.org/article195758.html

Thierry Meyssan
 Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional

El fracaso de las élites europeas

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, durante un debate plenario en el Parlamento el pasado mes de octubre.
EUROPEAN PARLIAMENT

EDITORIAL CTXT


Poco hay que celebrar en el sesenta aniversario del Tratado de Roma. Lo que en su día fue un elevado ideal de superación de las divisiones nacionales es hoy un proyecto gastado y en buena medida fracasado.
En estos últimos años hemos sido testigos de la catástrofe económica de Grecia, inducida por las instituciones de la Unión y por los propios Estados miembro.
Hemos asistido incrédulos a la intervención de la Unión Europea (UE) en los países en situación más vulnerable, saltando por encima de los mecanismos de la democracia representativa e imponiendo ajustes draconianos que han empobrecido a amplias capas de la población del sur de Europa, han disparado la desigualdad y han debilitado el sector público de los Estados afectados.
Nos hemos quedado atónitos ante la decisión de una mayoría de británicos de abandonar la Unión.
Hemos contemplado cómo la unión monetaria, lejos de impulsar un nuevo estadio de integración entre los pueblos de Europa, generaba un conflicto entre países acreedores y países deudores. Hemos visto periódicos alemanes que exigían a los griegos que vendieran sus islas e incluso el Partenón para pagar su deuda, y periódicos griegos que presentaban a la canciller Merkel ataviada con el uniforme nazi.
Hemos sufrido viendo la incapacidad de la UE para frenar la involución autoritaria en dos de sus Estados miembro, Hungría y Polonia.
Y hemos protestado contra la debilidad y la mezquindad de Europa ante la tragedia de los refugiados.
¿Cómo hemos llegado a esto?
Los europeístas siempre pensaron que los avances en la integración económica producirían cambios políticos favorables a una mayor unión entre los pueblos europeos. Unas élites formadas por políticos, empresarios, académicos, altos funcionarios y periodistas marcharon varios pasos por delante de la ciudadanía, poniendo en práctica políticas cada vez más ambiciosas de integración económica, con la esperanza de que las costuras del Estado-nación fueran cediendo en beneficio de una gran federación europea. Pero el plan no ha funcionado como se esperaba. El elitismo que impregna el proyecto europeísta ha terminado cavando su propia tumba.

Probablemente las cosas se torcieron a raíz del Tratado de Maastricht. Se trataba de encontrar una vía propia, distinta de la estadounidense, para competir en la economía globalizada. El  proyecto de la Unión Económica y Monetaria se complementaría con la consolidación del modelo social europeo. Pero mientras que el euro se desarrolló plenamente (contribuyendo, a causa de su defectuoso diseño, a producir grandes desequilibrios económicos entre los Estados), del modelo social europeo no volvió a saberse nada. Hoy es solo un lejano recuerdo.
De hecho, cuando llegó la crisis y los países acreedores, la Comisión y el Banco Central Europeo impusieron las políticas de austeridad, los Estados del bienestar de los países endeudados se vieron en la picota. En nombre de la supervivencia del euro se exigieron recortes en las políticas sociales, la desregulación de los mercados de trabajo y la devaluación salarial. No es de extrañar entonces que mucha gente comenzara a pensar que la UE era una estructura supranacional que favorecía objetivamente políticas neoliberales.
España es uno de los Estados de la UE con un debate más pobre sobre la cuestión europea. Hay un consenso granítico entre políticos, periodistas y académicos a favor del proyecto de integración. En nuestro país, no ser europeísta se considera tan aberrante como ser seguidor de un partido ultra xenófobo. Nuestras élites siguen presas de la máxima de Ortega de “España es el problema, Europa la solución”. Las críticas por el mal hacer de Europa se resuelven siempre despejando a córner, es decir, reclamando acríticamente “más Europa”: unión fiscal, mutualización de la deuda, elección directa del presidente de la Comisión, impuestos europeos y lo que haga falta.
Esta actitud parece una huida hacia adelante, pues en el corto y medio plazo no se vislumbra esperanza alguna de que Estados con intereses económicos tan divergentes vayan a ser capaces de dar un salto de gigante, máxime cuando la opinión pública recela más que nunca de estas aventuras y el euroescepticismo de los partidos xenófobos sigue en ascenso.
La apuesta por “más Europa” es hoy poco más que un brindis al sol. Lo que necesitamos debatir es qué hacer si la UE sigue favoreciendo políticas neoliberales y no hay visos de un cambio real. ¿Vamos a seguir esperando indefinidamente con tal de no revisar nuestras convicciones europeístas? ¿Cuál va a ser, mientras tanto, el coste social y democrático de esta ensoñación? Entonces, ¿es Europa una causa perdida? ¿Puede ser salvada? ¿Debería ser salvada?

Fuente: Ctxt - Público

jueves, 23 de marzo de 2017

Banana





Jorge Bezares



Desde que la Comisión Gestora tomó el mando el PSOE, allá por el mes de octubre, no ha parado de beneficiar a Susana Díaz, que de facto ha sido la que ha mandado en el partido, con Mario Jiménez como brazo ejecutor y Javier Fernández como figura decorativa.

Así las cosas, por orden de la lideresa andaluza, se ha pinchado al PSC –este es el término utilizado por el susanismo-, que se quedará reducido a la mitad o menos de los 19.000 militantes de cara a las primarias. De la segunda pasa a ser la cuarta federación socialista. Todo, claro está, para minimizar la victoria que Pedro Sánchez obtendrá en Cataluña.

Asimismo, la dirección interina está respaldando las afiliaciones afines y torpeando las de Pedro Sánchez, que es el enemigo a batir. Porque Patxi López más que el hombre de la unidad es ya un aliado de Susana Díaz, que le ha encargado como misión histórica dividir el voto pedrista para facilitarle el triunfo en las primarias. Es decir, un ‘divide y vencerás’ a cambio de ‘salvar el pellejo’.

Que hay trato se vio meridianamente claro en el frente común que formaron para torpedear el crowdfunding de Pedro Sánchez. La Comisión Gestora, con Mario Jiménez –el secretario de Organización interino merece más adelante una mención especial- al frente, intentó ejecutar, según adelantó El País, una orden de esas que se sustentan en la testiculina y que se saltan a la torera la legalidad. Aunque Pedro Sánchez, que tiene hasta el Tribunal de Cuentas a su favor, aguantó la dentellada y seguirá recaudando entre militantes y simpatizantes.

Pero ya puestos a saber quién paga qué, pues no estaría mal conocer las cuentas de los dos años de gira conspirativa permanente que ha mantenido Susana Díaz hasta llevarse por delante a Pedro Sánchez. Tanto AVE, tanta cena, tanta mamandurria… ¿Telefonica, CaixaBank (lésae Fundación Caja Pulido) y otras empresas patrióticas que apoyaron a Susana Díaz para que facilitara la investidura de Mariano Rajoy han acoquinado para descabezar a Pedro Sánchez o van a acoquinar para elevarla a los altares de Ferraz?

Otra cuestión en aras de la transparencia y la curiosidad: ¿El entusiasmo susanista de la mayoría de los medios de comunicación punteros de este país tiene alguna relación con el importante gasto publicitario de la Junta y empresas afines?

Quizás, conociendo la verdad con cifras, en dinero contante y sonante, podamos hacernos una idea del grado de limpieza democrática que tendrán las primarias, sobre todo mediáticamente.

De entrada, aparte de todo lo dicho, que Mario Jiménez, máximo favorito para suceder a Susana Díaz en la presidencia de la Junta y en la secretaría general del PSOE, sea el árbitro principal de las primarias no parece muy de recibo.

Y me explicó: su futuro político va a depender muy mucho de los resultados que obtenga Susana Díaz. Si gana, posiblemente San Telmo; si pierde, caminito de Moguer por interpretar el papel de malo hasta en el recreo. Así de simple.

Margarita Robles, presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso y estrecha colaboradora de Pedro Sánchez, ha pedido con razón que Marino Jiménez no organice la previa de las primarias al considerar que “la apariencia de imparcialidad es muy importante” en este caso y el susodicho no tiene ni por asomo al ser el portavoz de la lideresa en Andalucía.

Así de claro, aunque Micaela Navarro y Miguel Ángel Heredia la descalificaran por no ser militante. ¡Vamos, vamos, que para identificar públicamente una mamarrachada como una mamarrachada enteramente hay que ser militante y estar al corriente de pago en el PSOE y la UGT! De premio. Para tirarles caramelos.

Además, con el 70% del aparato del PSOE, un ejército de barones, cargos públicos y dirigentes provinciales y regionales a sus pies, ¿para qué necesita Susana Díaz trampear tanto el proceso con comisariados y acciones tan dudosamente democráticos?

Por cierto, otra pregunta: ¿El nivel de entrega de los cargos públicos como agentes electorales va a influir en la concesión de subvenciones y ayudas pendientes, en promociones internas? Lo digo porque a ver si vamos a tener que llamar a las fuerzas de intervención de la ONU para que se interponga entre ellos y los militantes.

Sí, porque eso es lo que pueden conseguir estos artistas del alambre con esta política de empujones y presiones, que los militantes se divorcien de dirigentes y cargos institucionales por lo civil o por lo criminal y voten lo les de la real gana, claro. Incluido muchos alcaldes, que se están pasando con armas y bagajes al pedrismo o se ponen de perfil empujados por su militancia.

Por último –y es lo más sorprendente de esta última hora socialista-, me puede explicar alguien qué carga moral tiene que el presidente de la Comisión Gestora, Javier-Autoridad-Fernández, vaya por ahí contando que el PSOE no puede ni abstenerse ni apoyar los Presupuestos del Gobierno del PP porque perjudicaría a Susana Díaz.

¿Queeeeé?

Vamos a ver, ¿dónde está la responsabilidad superresponsable que llevó a Fernández y a Susana Díaz a imponer en el Grupo Parlamentario Socialista la abstención para coronar a Rajoy en contra de la opinión mayoritaria de militancia y votantes del PSOE?

¿Dónde ha quedado ese patriotismo socialista, tan coincidente con el empresarial, por cierto, que sirvió para justificar una de las mayores traiciones electorales que se recuerdan en nuestra democracia?

¿Dónde ha quedado esa España de supercoalición de facto?

Parece ser que ahora toca oponerse a Rajoy por tierra, mar y aire hasta las primarias, ¿no?

Susana Díaz, con un problema de imagen pública del copón por la izquierda –por la derecha está divina-, cada vez que pueda se va a echar el fusil a la cara y le va a disparar al líder del PP como si ella no lo hubiera puesto donde está.

Rajoy aparentará estar enfadado y amenazará con convocar elecciones. Eso sí, en la intimidad, mientras se fuma otro habano, se partirá el culo de risa con esta banana, con esta banana socialista que le ha regalado Susana Díaz.
Fuente: Público.es

¿Qué pasaría si Washington renunciara a la yihad?



por Thierry Meyssan

La voluntad del presidente Trump de combatir a Daesh y acabar con el terrorismo internacional resulta extremadamente difícil de concretar porque perjudica a los países que lo organizaron e implica una reorientación de la política internacional. El nuevo presidente estadounidense no parece en condiciones de ordenar a sus tropas el paso a la ofensiva mientras no logre establecer nuevas alianzas.

La oposición que el presidente Donald Trump está teniendo que enfrentar es tan fuerte que el plan de lucha contra el Emirato Islámico (Daesh), cuya presentación debía tener lugar el 22 de marzo en una cumbre de la coalición prevista en Washington, todavía no está listo. Su línea política sigue siendo poco clara. El único objetivo confirmado es la erradicación del yihadismo, pero no se ha resuelto ninguna de sus implicaciones.

El general Joseph Votel, jefe del CentCom, sigue sin presentar las opciones existentes en el terreno. Al parecer ya no habrá de hacerlo hasta el mes de abril.

En el terreno, todo se limita por tanto a un intercambio de información entre los estadounidenses, de un lado, y rusos e iraníes del otro. Para mantener la situación, estas 3 potencias han acordado evitar un enfrentamiento entre los turcos y los kurdos y se están realizando intensos bombardeos aéreos contra al-Qaeda, en Yemen, y contra el Emirato Islámico, en Irak. Pero no se ve nada decisivo. Se mantiene el compás de espera.

Quien se ocupa del manejo del terrorismo internacional por cuenta de Londres y Washington es la Liga Islámica Mundial, que ha venido haciéndolo desde 1962. La Liga Islámica Mundial abarca simultáneamente la Hermandad Musulmana –que se compone de árabes– y la Orden de los Naqchbandis –cuyos miembros son fundamentalmente turco-mongoles y caucásicos.

Hasta el inicio de la guerra de Yemen, el presupuesto militar de la Liga Islámica Mundial era más alto que el del ejército de Arabia Saudita, lo cual quiere decir que la Liga es el primer ejército privado del mundo, sobrepasando ampliamente al tristemente célebre Academi/Blackwater. Aunque es una fuerza estrictamente terrestre, resulta particularmente eficaz en la medida en que su logística depende directamente del Pentágono y porque dispone de numerosos combatientes suicidas.

Fue la Liga Islámica Mundial –o sea, la familia real de Arabia Saudita– quien garantizó a Londres y a Washington el personal que organizó en 2011 la segunda «Gran Rebelión Árabe», siguiendo el modelo de la que tuvo lugar en 1916, pero respondiendo esta vez a la denominación de «primavera árabe». En ambos casos, el objetivo era apoyarse en los wahabitas para redefinir las fronteras regionales en interés de los anglosajones.

Por consiguiente, ahora no se trata simplemente de abandonar el arma que constituye el terrorismo sino también:
- de romper la alianza entre Londres y Washington tendiente a garantizar el control del Medio Oriente Ampliado;
- de privar a Arabia Saudita y Turquía del arma que habían venido desarrollando por cuenta de Londres y de Washington durante más de medio siglo;
- de decidir el futuro de Sudán, Túnez y Libia.
Por otro lado, hay que llegar también a un acuerdo con Alemania y Francia, países que desde 1978 acogieron dirigentes de la Hermandad Musulmana y financiaron la yihad.

Pero ya estamos viendo que el Reino Unido no está muy conforme con todo eso. Ahora resulta que fue el GCHQ –o sea, el servicio británico que se dedica a la intercepción satelital– la entidad que garantizó la escucha de las comunicaciones de la Trump Tower durante la campaña electoral estadounidense y el posterior periodo de transición. Por su parte, según la agencia jordana de noticias Petra, Arabia Saudita financió en secreto un tercio de la campaña electoral de Hillary Clinton contra Donald Trump.

Es por eso que el presidente Trump parece estar en busca de nuevos aliados cuyo respaldo le permita imponer el cambio.

Trump está organizando ahora un encuentro con el presidente chino Xi Jinping, durante el cual podría planificar la adhesión de Estados Unidos al banco chino de inversiones. Con esa jugada, Trump pondría a sus aliados ante el hecho consumado: si Estados Unidos participa en la construcción de las rutas de la seda, será imposible para el Reino Unido, Arabia Saudita, Turquía, Alemania y Francia continuar la yihad en Irak, Siria y Ucrania.

Thierry Meyssan
Fuente: Al-Watan (Siria)
Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional
Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «¿Qué pasaría si Washington renunciara a la yihad?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 21 de marzo de 2017, www.voltairenet.org/article195670.html

miércoles, 22 de marzo de 2017

Volquetes de putas para todos

 Prostíbulos del barrio rojo de Ámsterdam


 JUAN CARLOS ESCUDIER

Lo del volquete de putas que iban prometiendo como recompensa algunos dirigentes del PP nos ha creado muy mala fama en Europa, especialmente en Holanda, donde el acceso de camiones al barrio rojo de Amsterdam está seriamente restringido. Jeroen Dijsselbloem, holandés y todavía presidente del Eurogrupo, es de los que creen que aquí, y en general en el sur de Europa, somos muy de volquete y de gin tonic, y que con personas así, que piensan que todo el monte es orégano y hasta orgasmo, no se puede ser solidario. Dicen que Dijsselbloem es socialista, con lo que el temor a que la extrema derecha se hiciera con el poder en su país estaba plenamente justificado. Si la izquierda es tan retrógrada y machista, la ultraderecha holandesa debe ser de pesadilla.

Sin descartar algún resentimiento por los Tercios de Flandes y sus picas, la opinión del sujeto no dista mucho de la que se ha alentado en el norte de Europa, capital Berlín, donde arraigó rápidamente la idea de que el Mediterráneo está llenos de parásitos, cigarras ‘vivalavirgen’ que culpan de sus males a las abnegadas hormigas calvinistas que les abastecen de grano, en vez de arremeter contra los políticos corruptos que vaciaron sus despensas.

Se trata, en realidad, de la expresión de un mayúsculo fracaso, el del proyecto europeo, el de una Unión que, ante el vendaval de la crisis financiera, se demostró incapaz de guarecer a sus ciudadanos más débiles, y que se vanaglorió incluso de imponerles condiciones insoportables. Exportadas desde Alemania, las proclamas en contra de que los ahorros alemanes u holandeses sirvieran para financiar el desenfreno de los golfos sureños han contribuido decisivamente al resurgir de los nacionalismos y de la xenofobia.

Ese mismo desprecio fue el que acuñó el acróstico PIGS para referirse a los países más golpeados por la tormenta, aunque en la denuncia sobre los excesos cometidos se olvidaran algunos hechos relevantes. Nos excedimos en comprar Mercedes y BMW y en pagar sin rechistar el coste de la reunificación alemana que se llevó 50.000 millones de los fondos europeos sin condiciones. Nos excedimos al aceptar ese dinero barato que llegaba del BCE para relanzar la maltrecha economía de las hormigas teutonas, y que fue la principal causa de nuestra burbuja inmobiliaria, sin que nadie hasta el momento haya pedido por ello disculpas. Tras sanar de sus heridas, Alemania y la institutriz que oficia de canciller ignoraron pronto que para ser la locomotora de Europa no bastaba con estar delante sino que debían tirar de los vagones.

A otras cosas, nos resignamos. Por ejemplo, a aceptar que Holanda sea lo más parecido a un paraíso fiscal en el corazón de Europa, a que miles de millones de euros transiten por su territorio hacia sus Antillas o hacia Jersey -en lo que se ha dado en llamar, el sándwich holandés-, a que sus ventajas fiscales a no residentes sean los pilares de una de sus principales ‘industrias’ y a que numerosas multinacionales eludan sus impuestos gracias a la hospitalidad de estos anfitriones tan generosos con el maldito sur.

La economía holandesa es envidiable. En términos per capita es la tercera más prospera de la UE. Exporta fundamentalmente a Europa, y esas cigarras que son Italia y España son respectivamente su sexto y séptimo cliente. En el caso español, el saldo comercial es negativo, es decir, que compramos a los señores de los tulipanes mucho más de lo que les vendemos.

Dijsselbloem es un cretino que ha ejercido en el Eurogrupo de lacayo del ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Presumió de haber impuesto en el rescate a Chipre quitas en los depósitos bancarios y ha tenido una especial fijación con los incumplimientos de España en sus objetivos de déficit, quizás porque nuestro ministro de Lehman, Luis de Guindos, le disputó la canonjía. Tras la estrepitosa derrota de su partido en las elecciones holandesas le quedan dos telediarios al frente del Eurogrupo, cargo para el que parece que Guindos vuelve a postularse. No habrá volquetes de putas en la celebración de su partida. De eso puede estar seguro.

Fuente: Público.es

lunes, 20 de marzo de 2017

Yo me voy de España, yo me voy de Europa




ANÍBAL MALVAR

Ya me ha dicho mi psiquiatra que es porque estoy gilipollas. Pero yo me siento totalmente de acuerdo con Artur Mas. Me quiero ir de España y no me importa que me echen de Europa. Y, cuando me condenan en juicio sumarísimo, me sale una sonrisa calcárea, pues, en lugar de reo, yo me siento juez cada vez que me condenan por vindicar la libertad de expresión. O cualquier otra libertad, que hay muchas y muy desconocidas.

Considero, desde mi simpática estulticia, que se le ha dado escasa importancia al papel de Europa en el proceso secesionista catalán. Y no hablo del procés, tan político, tan hastiado de siglas y de tantos por ciento. Hablo del sentimiento secesionista de un pueblo sin corbata, catalán, castellano, andaluz, vasco, asturiano, maño, manchego o de otros acullás. Del asco que dan esta España y esta Europa. No quiero más mirar los muros de esta Europa, de esta España mía, que cantaban Cecilia y Quevedo. Mi patria, tal y como van las cosas, es un terruño ignoto llamado secesión y que no tiene bandera ni enemigos.

Me he puesto tan grandilocuente, aun a costa de mis principios estéticos, porque me hacen mucha gracia los españolistas que quieren que los catalanes se queden en un país donde:

–Uno de cada tres niños –vuestros hijos, almas de cántaro– están en riesgo de pobreza o exclusión social.

–El 20% de la población activa no tiene trabajo.

–40.000 personas viven en la calle (según Cáritas, esa máquina tragaperras de la que maman buenasvoluntades los curas pederastas; según el Banco de España, superan de largo las 300.000).

–El presidente de la nación es también presidente de una organización mafiosa con cerca de mil imputados por corrupción.

–Nunca ganamos eurovisión.

También me despiertan breve carcajada los europeístas que no se quieren fugar de la Europa que:

–Vende armas en Siria mientras deplora la guerra Siria.

–Compra un país (Turquía) para que sirva de gueto a los refugiados.

–Admite el nazismo como animal de compañía (incluso en Alemania, donde, a mediados de este enero, el Tribunal Constitucional rechazó ilegalizar a los neonazis de NPD porque “no hay indicios de que puedan llevar adelante sus propósitos inconstitucionales”.

–Esta Europa que nunca ha hecho nada por la igualdad.

–Por la fraternidad.

–Por la libertad.

Yo he dicho siempre, como Serrat, que prefiero los caminos a las fronteras y un buen polvo a un rapapolvo. Ni el jardín que me vende España, ni el que me vende Europa, me parece el de las delicias volterianas. Y por tanto soy secesionista, como los catalanes. Cierto que no sé hacia dónde irme, pero quiero irme. Quiero mi frontera que me aparte del hedor de esta España y esta Europa.

Mis queridos trolls, con sus lindos espumarajos en la boca, me recomendarán que me expatríe a Cuba o Venezuela. Pero es que uno que no tiene ni quiere patria no puede expatriarse. Europa fue un sueño tan hermoso que nos dormimos en él y dejamos que lo conquistaran los despiertos, los que nunca duermen, los que nunca follan, los que nunca sueñan. Ahora no nos extrañemos de que Europa, la íntima, se quiera escapar con Zeus.

Yo, el otro jueves, hice un referéndum secesionista en casa y salió que sí, que me iba, y ningún juez ordenó ponerme las esposas. Debe ser que soy insignificante. Si se hiciera un referéndum en Cataluña, yo no les preguntaría a los catalanes si se quieren ir o no. Les preguntaría por qué se quieren ir. Por qué nos queremos ir. Sería más verdadero. Más útil. Más bello. Más fácil.
Fuente: Público.es

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