Mostrando entradas con la etiqueta Accidente de Santiago. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Accidente de Santiago. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de julio de 2013

Trenes rigurosamente abandonados

 

ESTACIÓN DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

 

David Torres  Publico.es

En España la culpa siempre es del chófer. España es un país donde no hay causas, sino culpas. No hay responsables, sino culpables. No hay investigaciones, sino linchamientos públicos. A las pocas horas de la mayor tragedia ferroviaria del último medio siglo ya circulaba una broma que el maquinista había colgado en facebook, como si una foto de unos años atrás valiese lo mismo que unos antecedentes penales. Como si el hombre fuese un conductor suicida que sólo esperaba el momento idóneo para echarle una carrera a la muerte. Renfe, Adif, el ministerio de Fomento y demás siglas rimbombantes le han cargado todos los muertos de un plumazo a Francisco José Garzón, como si él también hubiera diseñado el trazado de la vía, decidido suprimir las balizas de seguridad en una curva terrorífica y ahorrar así unos cuantos millones siempre necesarios para los buenos asuntos de gobierno. Si la responsabilidad por los casi ochenta muertos, y los que puedan venir en los próximos días, es exclusivamente del maquinista, me imagino entonces que su sueldo debe calcularse acorde con su responsabilidad. En ese caso, sería estratosférico y más aun, astronómico. Ni el propio Dios podría cargar con tanta culpa.

Pero en España, perdonen que me repita, la culpa siempre es del chófer. En la catástrofe aérea de Spanair en Barajas los culpables fueron exclusivamente los pilotos, no la compañía, por ahorrar tiempo y dinero en una revisión más, ni del aeropuerto, por obligar a otro chequeo de seguridad. En el accidente de metro de Valencia, la culpa también fue del maquinista, no tuvo nada que ver la planificación previa ni la falta de una señalización adecuada. En ambos casos, los culpables obtuvieron su merecido y resultaron muertos. Garzón ha tenido la mala suerte de sobrevivir al accidente. La mala suerte de no haberse desmayado un par de kilómetros antes de la curva, de no haber perdido el conocimiento ni de haber sufrido un infarto. Porque yo, la verdad, no tengo ni puta idea de seguridad ferroviaria pero me imagino que los muy altos responsables de Fomento, de Adif, de Renfe y de las demás siglas rimbombantes habrían previsto esas circunstancias con su sabiduría y su presciencia incomparables. No me puedo creer que todo, absolutamente todo, dependa de la salud y la atención de un solo hombre. ¿No había dinero para otra baliza de seguridad? ¿No había dinero para pagar a un copiloto a setenta euros el billete?

Al final, lo más terrible de la tragedia de Santiago es que acabará convirtiéndose en una metáfora de este triste país donde los aeropuertos se construyen al tuntún, para que caguen las palomas y se paseen los nietecitos de los caciques locales, mientras que las líneas ferroviarias se confían a las manos de un pobre hombre falible que lleva un tren como si llevara a sus espaldas el mundo. Al final, mira tú qué pena, Renfe se va a quedar sin vender otro tren de alta velocidad a los brasileños. Una vez más, señores, hemos viajado por encima de nuestras posibilidades.

domingo, 28 de julio de 2013

EL MAQUINISTA ESTÁ VIVO, ¡QUE LÍO!

 
QUE SE HAGA JUSTICIA, NADA MÁS


QUE GRAN COMPLICACIÓN , EL MAQUINISTA ESTÁ VIVO.


Este mundo liberal de empresas e instituciones europeas y demás, tiene un tremendo desencuentro con las realidades humanas, con la vida y con la muerte a la que les cuesta mucho encajar pues está fuera de lo cuantificable.
Cuando, por desgracia surge lo imprevisto o mejor lo imprevisible, el sistema se crispa, se desestabiliza pero, eso sí quiere salir indemne y sobre todo impune, las expectativas económicas están siempre ahí y no pueden perderse en un mundo competitivo ese que tanto gusta al propio sistema, más allá de lamentaciones rituales ya anda por los aires económicos el concurso de alta velocidad a dilucidar en Brasil para una nueva línea de TAV mucho dinero. No se puede negar en principio que esa infraestructura ferroviaria constituya un servicio público para el pueblo brasileño, pero de eso no se habla es todo inversión, empresa, mercado.
Por eso el accidente gallego preocupa es una publicidad negativa y como el negocio está en el lenguaje tecnológico, los elemento de instalación NO PUEDEN SER LOS CAUSANTES eso daría mala imagen comercial hay que vender trenes con la famosa MARCA ESPAÑA. Por eso hubiera resultado muy cómodo que el trabajador de la cabina se contase entre las personas fallecidas, se le culpabiliza y el enredo concluido un entierro de tercera alguna tímida queja sindical y todo acabado
Pero por esas bromas macabras de la vida el conductor vive, sufrió relativamente pocas lesiones y tiene derecho a mostrar su responsabilidad ante el juez. En principio debemos creer en la actuación de la Justicia y que el proceso judicial ponga a cada una de las partes en su lugar. Si FRANCISCO JOSÉ GARZÓN, es responsable del desastre, ahí está el Código Penal que hará caer el llamado PESO DE LA LEY sobre ese monfortino infortunado. Pero es de esperar y de desear que el procedimiento judicial sea capaz de esclarecer todas y cada una de las causas del gran siniestro, principalmente los elementos TRAZADO, ESTADO DE LA VÍA Y SEÑALIZACIÓN en el más amplio sentido de este concepto crucial, analizando , por supuesto al propio vehículo afectado.
ECHAR EL MUERTO AL MUERTO es una salida, un hacer mutis por el foro como se decía en el teatro antiguo a la escapad de algún actor que temía la pita del público. El servicio público ferroviario es un elemento esencial para el buen funcionamiento de este y de todos los países y en esa línea ha de ser cada vez más seguro, acentuando sus aspectos de servicio público a los derechos de la ciudadanía que debe primar claramente sobre ostentaciones Políticas y oportunismos económicos

Madrid a 28 de julio de 2013

 JOSÉ RAMÓN MONTES GONZÁLEZ






Seguidores