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lunes, 6 de marzo de 2017

No culpemos a Corbyn de los pecados de Blair, Brown y el Nuevo Laborismo



Ken Loach

El aluvión de peticiones para que dimita Jeremy Corbyn desde las elecciones parciales de Stoke y Copeland ha sido tan previsible como premeditado. Lo dice todo de la agenda política de los medios y nada acerca de las verdaderas necesidades y experiencias de la gente.

Estuve en Stoke y Whitehaven, en Cumbria, pocos días antes de la jornada electoral. Momentum [movimiento favorable a Corbyn dentro del laborismo] había organizado proyecciones de I, Daniel Blake. Fuimos a clubes laboristas en zonas abandonadas, en viejas fincas alejadas del centro. En uno de los clubes me preguntaron: “¿Por qué ha venido usted ? No viene nadie por aquí”.

Los organizadores, Joe Bradley y Georgie Robertson, eran un modelo de cómo tendrían que trabajar los organizadores laboristas: plenos de energía, de los que trabajan duro y son intensamente eficaces. Tenían para todo el mundo un saludo cordial, comprobaban las instalaciones para la proyección, dejaban espacio a los colaboradores locales, de modo que la gente de esa comunidad tuviera la impresión de que el acto era suyo y que se les escuchaba. Así es cómo puede el laborismo recuperar el contacto.

Las dos proyecciones estuvieron a rebosar. Los debates fueron apasionados, informados y estimulantes, a un millón de años de los fatigosos clisés del discurso público. No se trataba de un ejercicio de mercadotecnia sino de un compromiso real con la gente y sus preocupaciones.

El fracaso de los gobiernos laboristas – y lo que es importante, de los concejales laboristas  – era tema corriente. No es difícil ver el abandono en torno a Stoke. Sólidamente laborista, desde luego, pero ¿qué bien les ha hecho? Un informe de 2015 descubrió que 60.000 personas viven en la pobreza, 3.000 hogares dependen de la caridad para comer y deben 25 millones de libras en impuestos municipales atrasados. La presencia del BNP, hoy reemplazado por el UKIP,  demuestra de qué modo el fracaso del laborismo abrió espacios a la extrema derecha.

La historia era parecida en Copeland. Se han perdido industrias – acero, minas, una factoría química – sin plan alguno para substituirlas. Al laborismo se le juzga tan culpable como a los tories. Alguien dijo que el de Copeland fue un voto contra el establishment, y el laborismo es el establishment local. Fue un voto contra Tony Blair y Gordon Brown, contra Jack Cunningham y Jamie Reed, anteriores diputados.

En ambos distritos los candidatos laboristas, ninguno de la izquierda del Partido, recibieron invitaciones a mítines que ambos ignoraron. Con la cobertura de la television, la radio y la prensa, esto resulta estrambótico. ¿Puede que fuese porque el organizador era Momentum? Estábamos allí para apoyar al laborismo. Ni siquiera hubo la cortesía de una respuesta.

Y ahora hagámonos las preguntas de verdad. ¿Cuáles son los grandes problemas a los que se enfrenta la gente? ¿Cuál es el análisis y el programa del liderazgo laborista?  ¿Por qué es el laborismo aparentemente impopular? ¿Quién es responsable de las divisiones del Partido?

Los problemas son de sobra conocidos, pero rara vez se ligan a la cuestión del liderazgo. Una clase trabajadora vulnerable que conoce la inseguridad en el empleo, los bajos salarios, el espurio “autoempleo”, la pobreza para muchos, contando a los que tienen empleo, regiones enteras que se han dejado pudrir: estas son las consecuencias de de la economía de libre mercado tanto de los tories como del Nuevo Laborismo. La “flexibilidad” de los patronos es explotación de los trabajadores. Se desmiembran, se deslocalizan, se clausuran servicios públicos, fuente de beneficios para unos pocos y de una sociedad empobrecida para los más. El hecho esencial resulta cegadoramente obvio: los años de Blair, Brown y Peter Mandelson fueron centrales en esta degeneración. Esa es la razón por la que los afiliados laboristas votaron por Jeremy Corbyn.

Corbyn y su canciller [de Economía] en la sombra, John McDonnell, tienen un análisis diferente y están proponiendo medidas políticas diferentes. El mercado no proporcionará jamás una existencia segura y digna para la inmensa mayoría. Si existe una necesidad, pero sin que rinda beneficios, la necesidad no se satisface. Colectivamente, podemos planificar un futuro seguro, utilizar nueva tecnología en beneficio de todos, garantizar que se regeneren todas las regiones con industrias de verdad, y reconstruir nuestros servicios públicos y la calidad de nuestra vida cívica. Se trata de una visión de un mundo transformado y un rechazo de la sociedad amarga, dividida y empobrecida que vemos a nuestro alrededor.

Las medidas políticas de Corbyn supondrían un comienzo. En primer lugar, inversiones públicas en las regiones abandonadas para proporcionar empleos adecuadamente pagados; una sanidad pública con financiación plena, en el que todo el mundo, de las limpiadoras a los consultores, esté empleado directamente y del que se expulse los contratistas privados; resolver el desastre del PFI,[Private Finance Initiative, plan de incentivos y potenciación de la iniciativa privada en el sector público] tan caro al Nuevo Laborismo; vivienda municipal para resolver la crisis de la gente sin hogar, en comunidades planificadas y sostenibles; y el transporte devuelto a la propiedad pública para acabar con el caos de la privatización. Hay una comprensión de cuáles son los problemas y las ideas para empezar la reconstrucción. ¿Cómo pagarlo?  Corrigiendo la desigualdad a través de los impuestos a las grandes fortunas y beneficios.  Yo añadiría también que la economía precisa de cambios fundamentales para que todos “reciban los frutos plenos de su trabajo”, como dice mi viejo carnet del Partido Laborista.

La ironía es que estas medidas políticas son populares. En un sondeo reciente llevado a cabo por la Media Reform Coalition, el 58% se opone a la implicación privada en el  NHS [la Sanidad pública], el 51% apoya la propiedad pública de los ferrocarriles, y el 45% está a favor de un mayor gasto público y de aumentar los impuestos a los más ricos. ¿Por qué no oímos a los diputados laboristas proponer este programa? ¿A qué viene el silencio de los capitostes que se niegan a estar en el gabinete en la sombra? ¿Rechazan las medidas políticas, prefiriendo la política del Nuevo Laborismo de privatización y austeridad, o permanecen en silencio para aislar a Corbyn y a suss partidarios?

Corbyn y su pequeño grupo luchan contra los tories de frente y se las arreglan con un motín silencioso a sus espaldas.  Pero los diputados, poco representativos de los afiliados, están causando un daño inmenso. ¿Cómo es que los medios no los llaman a capítulo? Son ellos y quienes les respaldan dentro de la burocracia los que han sido rechazados.

Fue su Partido Laborista, no el de Corbyn, el que perdió Escocia, fue derrotado en dos elecciones generales y ha visto menguar inexorablemente el voto laborista. Pero conservan el sentido de su derecho a liderar. Han tolerado o respaldado la erosión del Estado del Bienestar, el abandono de las viejas zonas industriales, los servicios públicos recortados y privatizados, y una guerra ilegal que provocó un millón o más de muertos y aterrorizó y desestabilizó Irak y los países vecinos. Si se puede eliminar a Corbyn, volveremos a lo de siempre, con escasa diferencia entre el laborismo y los conservadores. Si ha de transformar la sociedad, el Partido mismo ha de transformarse.

Y ¿qué pasa con la prensa? El maltrato de la derechista es tan tosco como podría esperarse. Pero los diarios que se presentan como radicales han dejado ver que nada tienen de eso. El Guardian y el Mirror se han convertido en corifeos del Viejo estamento de poder laborista. Una columna tras otra exige que se vaya Corbyn. Volcanes extintos aparecen citados con alborozo. Gran titular para Mandelson: “Trabajo todos los días para echar a Corbyn”. Mandelson tuvo que dimitir dos veces del gobierno, desacreditado. ¿Por qué darle esa importancia, salvo por añadirlo a la música del sentimiento contrario a Corbyn?

Los locutores siguen las pistas de la prensa. Un informe descubrió que durante la campaña para la reelección de Corbyn, la BBC escogió el doble de entrevistados hostiles a Corbyn que de partidarios. La crítica es personal y tan feroz como la empleada en contra de Arthur Scargill [líder minero de las huelgas de los años 80 contra el cierre de los pozos ordenado por el gobierno de Thatcher]. Si hicieran falta pruebas de la fortaleza de Corbyn, está su habilidad de aguantar esta acometida.

¿Por qué este ataque? ¿Por qué se exonera a los abstencionistas de su partido y se le juzga personalmente responsable del prolongado declive del laborismo? ¿Podría ser por temor a que Corbyn y McDonnell quieran hacer lo que dicen? Si tuvieran un movimiento poderoso que les apoyara, bajo su liderazgo el laborismo comenzaría a restringir el poder del capital, sacar a las multinacionales de los servicios públicos, devolver derechos a los trabajadores y comenzar el proceso de crear una sociedad segura y sostenible que todos podríamos compartir. Es un premio por el que vale la pena luchar. Sería un comienzo, sólo el comienzo, de un largo viaje.

Ken Loach es el mayor de los cineastas políticamente comprometidos del realismo social británico

Fuente: The Guardian, 28 de febrero de 2017

Traducción: Lucas Antón



martes, 2 de agosto de 2016

Cuándo y por qué se jodió la socialdemocracia europea






Yanis Varoufakis 09/12/2012

Resumen de la intervención de Yani Varoufakis en el Foro Kreisky, Viena, 5 diciembre de 2012.

En los 80 y en los 90, la izquierda europea (y señaladamente, la socialdemocracia) abandonó la idea de que los mercados laboral, financiero e inmobiliario son profundamente ineficientes, siendo la desigualdad un mero producto lateral de su ineficiencia; un producto lateral que, no obstante, retroalimenta y aun exacerba la ineficiencia y la inestabilidad de cualquier sociedad capitalista que se permite descansar en el “libre” funcionamiento de esos tres (problemáticos) mercados. La izquierda europea, en la época del nacimiento del Minotauro Global (es decir, desde finales de los 70 hasta 2008) fue olvidando cada vez más que:

- cuanto más financiarizado está el capitalismo;

- cuanto más el trabajo es tratado como cualquier otra mercancía;

- cuanto más descansan nuestras sociedades en las burbujas inmobiliarias como fuentes de renta y de deuda;

- tanto más inestable, abocado a las crisis y, finalmente, incivilizado se vuelve el capitalismo.

El capitalismo experimentó su apogeo bajo personajes como Kreisky: políticos que entendieron cabalmente la verdad que se acaba de enunciar; dirigentes de todo punto escépticos con el capitalismo; gentes que comprendieron la importancia de mantener a raya y en mínimos la financiarización, la explotación del trabajo y las burbujas inmobiliarias.

Queda, pues, la cuestión: ¿cómo pudo la izquierda europea abandonar esos caros principios de Bruno Kreisky, de Willie Brandt y de Olof Palme? ¿Por qué ha caído la izquierda europea ante la teoría económica y la política tóxicas de nuestro tiempo? (La SPD de nuestros días, por ejemplo, vota a pies juntillas todo lo que propone la señora Merkel, sea lo que fuere.)

Mi esbozo de respuesta es esta: la izquierda Europa cayó en el viejo truco tramposo del Minotauro Global. Vio los ríos de dinero privadamente acuñado que estaba imprimiendo el sector financiero (mientras el trabajo era exprimido y se disparaban los precios de los bienes raíces), y pensó que podría hacerse con parte del botín ¡para poner por obra políticas socialdemócratas! En vez de seguir centrándose en los beneficios industriales como fuente para financiar programas sociales, lo socialdemócratas creyeron que podían abrevar en los ríos de efectivo generado en el contexto de la financiarización. Dejemos libres a las finanzas para hacer lo que les de la gana, y luego hagámonos con una parte de sus ganancias para financiar el Estado de bienestar. Ese fue su juego, y por un tiempo, les resultó una idea mejor, más moderna y a la moda, que tener que andar constantemente a estricote con los industriales, buscando cargarlos de impuestos para poder redistribuir. En cambio, los banqueros hacían las cosas fáciles. Tan pronto como el político “de izquierda” les dejaba hacer lo que les daba la gana, se sentían éstos felices de darle algunas migas de la gargantuesca mesa en que celebraban sus banquetes.

En efecto, algunos de esos socialdemócratas fueron, durante cierto tiempo, financiados por el sector financiero harto generosamente para que pudieran llevar a cabo sus programas de bienestar (lo que explica, por ejemplo, el considerable impulso del gobierno de Blair al gasto público, o programas similares en la España del gobierno del PSOE, etc.). Ello es, sin embargo, que para poder acceder a ese pequeño hilillo del torrente de la financiarización y financiar programas sociales, los socialdemócratas tuvieron que tragarse, entera, la lógica de la financiarización, no sólo el anzuelo y el señuelo, sino la línea entera, y aun el flotador. Tuvieron que rendir su inveterada desconfianza respecto de los desembridados mercados financieros, laborales e inmobiliarios. Tuvieron que suspender las facultades de su juicio crítico. Y así, cuando en 2008 los tsunamis del capital generados por Wall Street, la City y Francfort arrasaron con todo, la bancada socialdemócrata de la política europea carecía ya de las herramientas analíticas y de los valores morales necesarios para someter a escrutinio crítico el sistema colapsado. Estuvieron, pues, prontos a la aquiescencia, a la capitulación total, frente a los remedios tóxicos ofrecidos por la derecha (por ejemplo, los rescates bancarios), remedios cuyo inconfundible propósito no es otro que sacrificar al pueblo trabajador, a los desempleados y a los vulnerables en beneficio de los financieros. El resto es una triste e interminable historia.

Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, está a punto de ser publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro


Fuente:
http://yanisvaroufakis.eu/2012/12/07/at-the-kreisky-forum-why-have-europes-social-democrats-surrendered-to-the-toxic-logic-of-current-policies/


lunes, 13 de junio de 2016

¿Será verdad la maldición del centro europeo?




 
Francisco Louça
¿No hubo debate en el congreso del PS portugués?  Puede que haya habido poco, pero sería una exageración decir que no hubo ideas.  Entre las varias intervenciones con ideas (no las escuche todas), resalte una: la de Ferro Rodrigues.
Fue citada en la prensa por dos razones: una, que el "consenso de Washington" lamentablemente había reemplazado al "consenso keynesiano en Europa" y dos, que el PS debe hacer de la defensa del "estado de bienestar" una "línea roja".  Ambas son importantes, pero a mí me interesó aún más el diagnóstico que el orador presentó del fracaso de los partidos socialistas en Europa, que fue apenas mencionado por la prensa y los comentaristas, y si algo se dijo de él fue para quitarle importancia al tema.
La explicación del Presidente del Parlamento Ferro Rodrigues es más importante que las dos constataciones que sugirió y aún más provocativa, porque nadie se puede limitar a constatar que el "consenso de Washington", es decir, que el neoliberalismo, triunfa, sin preguntarse por qué los partidos socialistas apoyaron esa orientación, a través de la tercera vía y de otras maneras.  Por otra parte, al definir los servicios públicos, como el alfa y omega de la política del PS, el orador no podía dejar de preguntarse por qué tantos partidos socialistas aceptan o promueven una austeridad que debilita los servicios públicos.  Fue precisamente por hacer estas preguntas que su intervención destacó entre muchas otras.
En este sentido, Ferro Rodrigues ofrece una constatación y propone una explicación.  La constatación es que muchos partidos socialistas están cayendo electoralmente porque han sido infieles a sus electores (el resumen es mío, la intervención no fue transcrita por ningún periódico o página web).
Comenzó por un hecho: sigue cayendo.  Ver los dos gráficos (ambos son deThe Economist ), que tratan de los partidos de la familia socialista y socialdemócrata en Europa (no confundir con el PSD portugués, porque en Portugal tenemos el sino de tener muchos nombres intercambiados entre los partidos)
El primer gráfico muestra la evolución de los resultados electorales ponderados por el tamaño del electorado en un índice que resume la evolución de todos los partidos socialistas y socialdemócratas, a partir del año de referencia de 1970 (que es igual a 100 en este gráfico).  Como se ve, hubo aumentos hasta 1985 (alcanzó 110) y luego cayeron 30 puntos hasta el año 2015. El gráfico muestra algunos de los grandes momentos de este viaje.  ¿Cuándo se inicia la gran caída, que no parece detenerse?  Precisamente cuando empieza la austeridad en Europa y cuando Merkel gana una posición hegemónica, en particular con el apoyo del Partido Socialdemócrata alemán, de Gabriel y también del mismo Schultz que vino a saludar al Congreso del PSP.
El segundo gráfico muestra el mapa de estos resultados.  El rojo más oscuro son los mejores resultados desde 1986 y cada diez años en Europa Occidental, y el color va palideciendo a medida que los resultados son peores.  Conclusión: los partidos socialistas y socialdemócratas están dejando de ser, en algunos países, la bisagra electoral.  El centro se está reduciendo.
Para todo esto Ferro Rodrigues tiene una explicación, y no voy a abundar en ella por el riesgo de sesgar la interpretación de sus palabras, pero todo se resume, en definitiva, en la idea de que desilusionaron a sus votantes y seguidores.  Análisis de congresista: esto no sucede con el PSP porque se negó a facilitar un gobierno de la derecha y ha alcanzado acuerdos inéditos a izquierda.
El PS tiene su historia, como los otros partidos.  De hecho, en Portugal y hasta Passos Coelho, los gobiernos del PS habían sido siempre más privatizadores que los partidos de la derecha, el PSD y la CDS.  El acuerdo con la troika y el infame PEC4 antes de él, y el programa electoral del PS en 2011, previo a ambos, incluían las privatizaciones (CTT, TAP -que este gobierno quería revertir en parte-, las concesiones de transporte de Lisboa y Oporto -que este gobierno ha revertido por completo), o los recortes en los servicios públicos: congelación de las pensiones, la subida de impuestos sobre el trabajo, los recortes en el SNS, que hoy Ferro Rodrigues podría rechazar en nombre de su "línea roja".  Se ha producido, por lo tanto, un cambio porque tenía que haberlo.  Y también hay un discurso que identifica esa voluntad de cambio.
Conclusión por tanto de Ferro Rodrigues: si otros partidos socialistas cayeron por infidelidad, el portugués se mantuvo por lealtad.  La historia es, por supuesto, un poco más complicada, el PS aceptó retirar de su programa el "despido de conciliación" o la congelación de las pensiones en virtud de los acuerdos con la izquierda y, posiblemente, hubiera aplicado esas medidas liberales si hubiera tenido una mayoría para hacerlo.  Pero en política se aprende que los hechos son tercos, por lo que la declaración del Presidente del Parlamento en la tribuna de su Congreso debe ser tenida en cuenta.  Como António Costa reafirmó también más tarde, el cumplimiento de estos acuerdos es el rumbo del que el gobierno no puede desviarse.
Sólo que tenemos un problema a bordo.  Ese problema es la Comisión Europea -y el Partido Popular  Europeo no es el único que solicita sanciones contra Portugal, también algunos socialistas europeos, como Dijsselbloem y bastantes otros.  El gobierno francés es un poco más discreto, ya que tiene su patio trasero ardiendo, pero los socialistas del Norte y Centro de Europa sonschaublistas cabales.
Por lo tanto, incluso si el centro pierde fuerza, es cada vez más radical y agresivo y Europa es su santo y seña.  Y en la Comisión Europea y el BCE es donde se encuentran los cuarteles generales de la austeridad y, en particular, donde se establece el gran objetivo que es desbordar esas "líneas rojas" de la defensa de los servicios públicos de la democracia.  Es decir, el problema del PS es realmente el núcleo de su identidad desde hace muchos años: ser un buen alumno de Europa.
Que Ferro Rodrigues no pueda creer en esa fábula, si he entendido bien sus palabras, y que António Costa esté dispuesto a rechazar las sanciones, eso sí que es una buena noticia: un pequeño paso para el gobierno y un paso importante para Portugal.  También espero que ambos sepan que la amenaza de sanciones, que se concretizarán dificilmente, es un mero pretexto para aumentar la presión sobre el próximo presupuesto.

catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.
Fuente:
Público (Portugal), 6 de junio 2016
Traducción:G. Buster

lunes, 23 de mayo de 2016

La Operación Chamartín y los intereses (especulativos) creados en Madrid


Francisco López Groh 

Félix Arias Goytre 


Francisco López Groh

La Operación Chamartín  y la creación de empleo



Francisco López Groh
Debo empezar por decir que comparto el medido entusiasmo manifestado en el artículo de Eduardo Mangada y Jesús Gago por el giro dado a la concepción de la operación Chamartín. La sosegada reflexión del citado artículo contrasta con la grosera batería de críticas a la propuesta municipal en la prensa del día siguiente y, especialmente en El País, sostenedor desde hace tiempo de la propuesta de DCN/BBVA, que el día 12 de Mayo dedicó un editorial y varios artículos al tema, así como los publicados en otras cabeceras, entre los que cabe destacar El Español con su serie de cinco artículos (de momento)

Los argumentos de esa ofensiva -con artillería gruesa como la del economista José Carlos Díez atacando a las alcaldías del cambio en un asombroso popurrí en el que mezcla a Siryza en una interesada y demagógica lectura de la crisis griega, con Chamartín- van desde la ausencia de viabilidad de la nueva propuesta, al rechazo a la intervención pública, y sobre todo a la difusión de la idea de que los ayuntamientos del cambio son un freno a la inversión y a la creación de empleo.

El argumento principal del editorial de El País (dejo de lado por ahora la angelical idea de “que hay otros medios para recuperar plusvalías”, cuando la contabilidad virtual -que no la viabilidad- de la operación se basaba precisamente en dichas plusvalías) es la “denuncia” de inseguridad jurídica o regulatoria existente, que extiende –por hablar sólo de Madrid- a otros proyectos de ‘extracción de rentas’ como Pza. España y Mahou. Inseguridad que según el citado medio, produce inquietud en los inversores.

Apoyando esta inquietud, la portavoz de Ciudadanos declaraba que la operación Chamartín (la planteada por el BBVA) era una gran inversión y generaba 100.000 empleos. Finalmente otro artículo repasaba las opiniones de diversos operadores inmobiliarios bajo un titular que contradecía parcialmente el contenido: “Los conflictos municipales desincentivan la inversión inmobiliaria de grandes fondos”.

En todas los reacciones a que alude dicho artículo se cita la palabra inversión, pero en la opinión de los agentes privados –intereses de parte obviamente- destacaban dos comentarios: uno (Rafael González Cobos) recalcaba que los inversores “buscan rentabilidad a corto plazo”, lo que el común de las personas llama “especulación” sin demasiado rigor; el segundo por su parte (sostenido por Irea, Savills…) afirmaba –contra lo categóricamente anunciado en el titular-, que no veían ningún freno a la inversión citando como ejemplo, eso sí de modo alegre, la operaciónn Canary Warf.

Nada decían sin embargo acerca de que tal operación –como algunos lectores sin duda recordarán´- produjo una de las quiebras más sonadas de un “inversor” multinacional, Olympia & York, en la crisis de los 90, desencadenando- en un avance de lo que luego sería la crisis financiero-inmobiliaria de las subprime-, una cascada de efectos secundarios, entre otros la quiebra del Alabama Retirement System, un fondo de pensiones afectado por los bonos en manos del gigante inmobiliario.

Atención pues a los “inversores”, en su búsqueda de beneficios a corto y a los peligros que se desencadenan –recuerden la burbuja- cuando sus expectativas financieras mutan en insostenibles.

Pero hay además otro asunto que me parece de interés. Me refiero a la auténtica manía (1) de “calcular” los empleos que “creará” una operación urbanística (DCN/BBVA, Villacís…) fantasía en la que pudiera estar cayendo también la corporación municipal.

Una anécdota personal quizás aclare el asunto. Hace muchos años, trabajando en la Comunidad de Madrid recibí el encargo de estimar los empleos que “crearía” un polígono industrial que se iba a desarrollar, dado que se suponía que yo era “experto” en el tema. Intenté –flojamente, todo hay que decirlo- objetar aquel encargo con algunos –pocos- argumentos de los que entonces estaban a mi disposición, pero la contestación, posiblemente parecida a lo que opinará más de un lector, fue: “bueno, ya sabemos, pero es que hay que contar estas cosas… para…”.

Y así seguimos. En un país donde incluso el estudio ex-post de las inversiones públicas nunca se realiza, donde escasean, por decir algo, los análisis concretos de los efectos multiplicadores en diversos ámbitos sectoriales y espaciales, asombra la ligereza con la que se manejan los “efectos” de las inversiones, especialmente en términos de empleo. Cómo no recordar, por cierto, el fiasco del multiplicador fiscal del FMI, que resultó no ya estar equivocado en unas décimas, sino que actuaba en sentido inverso.

Conviene no olvidar que los multiplicadores difieren según la estructura económico-empresarial de un ámbito y, desde luego según los patrones estructurales del modelo de crecimiento. Por lo demás, la forma en que se “estiman” (que suele ser en el mejor de los casos con el recurso a una utilización abusiva de las tablas input-ouput de la Contabilidad Nacional) ignora una serie de condicionantes que pueden llegar a invalidar dichas aproximaciones:

Por lo que respecta al gasto en la producción de espacio físico –construcción- se viene a suponer que la citada inversión “se añade” como por arte de magia a la producción tendencial del país –o región- de forma que, presten un poco de atención- si diseñáramos cuatro o cinco operaciones como ésta en la región metropolitana acabaríamos con el paro (en realidad bastaría con dos de ellas para acabar con el paro registrado en Madrid, que es de algo más de 200.000 personas. ¿A qué esperamos?)
Lo mismo cabe decir de la identificación de los techos de oferta de espacio en ciertas actividades y el empleo que se supone crearían. Sería un auténtico milagro que el hecho de producir m2 de oficinas incrementara de por sí el empleo. ¿No es más adecuado invertir el cálculo, estimar los escenarios del empleo en oficinas, evaluar la oferta y ver si hay restricciones espaciales? Ojo, ni siquiera en éste caso el espacio “crearía empleo”. Todo lo más eliminaría deseconomías espaciales. De hecho, si en plena burbuja inmobiliario/financiera se hubiera hecho un cálculo similar con los polígonos industriales realizados en la época, seríamos una potencia industrial equivalente o superior a Alemania. Y sin embargo, como todo el mundo sabe, una considerable parte de este parque está sin ocupar. Tal como los vecinos y opositores a la operación diseñada por DCN/BBVA han sostenido, la sobreoferta en este ámbito, caso de producirse de forma efectiva, redundaría –como ocurre con el comercio en el centro- en la absorción de la oferta de empleos del resto de la ciudad, por no decir de la región metropolitana, incrementando la desigualdad –además de otros efectos mal estimados sobre la movilidad y otros aspectos ambientales.
Estos “escenarios” de “creación” de empleo eluden además plazos y escenarios macroeconómicos (cálculo de riesgo). Podría ser que en una determinada coyuntura –no es el caso- la oferta de espacio se acompasara con la evolución del empleo –sin tampoco “crearlo”- pero estas grandes operaciones están sujetas a la evolución crítica de los flujos financieros más que a los “obstáculos” urbanísticos. La “viabilidad” de esta operación, incluso en su ahora renovada versión municipal, depende en gran medida de las decisiones de Draghi y de los aleatorios flujos de inversión multinacionales, También por esa razón es importante que sea pilotada por la Administración Pública.
Estas evaluaciones desconocen por último que la relación inversión/empleo no es la misma en los distinto modos y coyunturas de crecimiento o crisis. Y menos en la situación actual.
Así que no. La operación Chamartín no va a “crear” empleo. En el hipotético y difícil caso –dada la política de la Unión Europea- de que éste siga creándose a un ritmo adecuado, el crecimiento va a ser el resultado de la dinámica de la economía española. Todo lo más que la operación va a permitir es concentrar aquí una cuota del nuevo empleo, succionando una parte del resto de la ciudad.

El desarrollo de operaciones urbanísticas –máxime de las de esta envergadura- ha de justificarse sobre otro tipo de razones, sin tener que acudir a argumentos que pueden sonar atractivos, pero que se alejan bastante de la realidad.

Nota:

(1) Trastorno o enfermedad mental que se caracteriza por una euforia exagerada, la presencia  obsesiva de una idea fija y un estado anormal de agitación y delirio.

¿Distrito BBVA? Mapa de actores e intereses





Félix Arias Goytre




Félix Arias Goytre

¿Qué hacer en Chamartín? Lamentablemente hay intereses en conflicto. Suele ocurrir cuando se construye la ciudad, y por eso el planeamiento y, en gran medida la gestión, tienen que ser de iniciativa pública. Se superponen las necesidades de grupos sociales, con actividades económicas que quieren maximizar sus rentas de posición, y con negocios inmobiliarios – financieros, que se obnubilan con las plusvalías que podrían obtener.

Y hay que compatibilizar las necesidades e intereses, cuanto sea posible, pero privilegiando a los ciudadanos, a la (re)construcción de la ciudad de una forma equilibrada, justa, sostenible y, desde luego, viable para la iniciativa pública y privada que la ha de materializar.

¿A dónde nos llevaba la Operación Chamartín?: caballo grande ande o no ande

Se trataba de hacer la nueva estación de Chamartín y ordenar los terrenos baldíos del FFCC y su entorno. Hacer ciudad de calidad. Completar barrios, resolver déficits. Los terrenos edificables financiarían la inversión en infraestructuras y urbanización. Así era en 1992.

Pero con el Plan de 1997, se inició la “espiral de la avidez”: el concesionario de ADIF (que no propietario de suelo) quería más y cuanto más pedía más compensaciones le planteaban las administraciones. De 90 Has en torno a la estación con una edificabilidad de 540.000 m2, la voracidad de todos llegó a establecer una actuación de 310 Has con 3,27 M m2 edificables, ¡6 veces más! Caballo grande ande o no ande. Al promotor le interesaba controlar a largo plazo los tiempos de comercialización de un negocio de suelo de oficinas prime y viviendas de lujo. Un Distrito propio para el BBVA, estableciendo la marca “Castellana Norte” para ser empresa comercializadora líder en las siguientes décadas, a los ritmos que le conviniese intervenir el mercado. Se provocaría congestión, desequilibrio, segregación, insostenibilidad… pero tendría su reserva de negocio, de plusvalías.

Parar y reflexionar para viabilizar una operación obsoleta

Y se quejaron los vecinos con más de 2000 alegaciones. Y recelaba la oposición municipal, pero… el PP tenía mayoría absoluta. Ahora el nuevo Ayuntamiento ha decidido parar y reflexionar abriendo un debate público con todos los actores. Es el dicho “vísteme despacio que tengo prisa”, la actuación megalómana y desproporcionada era un mala solución urbana y una permanente fuente de problemas de gestión. Siempre estaría con problemas.

Porque con la crisis han cambiado los procesos y necesidades sociales. Estamos en un mundo distinto que el del siglo pasado, que requiere una ciudad ajustada a la situación actual. Aunque algunos no se lo crean, se ha acabado el boom (y no volverá aunque haya puntas de demanda para algunos bienes inmobiliarios) y la ciudad necesita empleo (no tanto en oficinas prime como diversificado por doquier), equipamientos y vivienda en alquiler (no tanto viviendas de lujo) una ciudad más equilibrada y funcional que sea un soporte beneficioso para atajar desigualdades e insostenibilidad.

Si Chamartín se mantiene como se planteó en 1997, como un coto de plusvalías a través de la venta de productos inmobiliarios de lujo, Madrid irá mal y la operación a los albures del mercado financiero. Hace falta inversión en la construcción de una ciudad para todos, no negocios inmobiliarios - financieros que piensen fundamentalmente en multiplicar las plusvalías a extraer.

Las fortalezas de la propuesta del Ayuntamiento: el apoyo de movimientos sociales

Al día siguiente de presentarse la propuesta municipal la Plataforma de Asociaciones y Entidades Ciudadanas de la Zona Norte, apoyó la iniciativa: una ciudad amble, que completa barrios, crea un parque lineal, evita una congestión excesiva aunque acoja un gran Centro de Negocio, etc. En su toma de posición destacan el “esfuerzo realizado por el Consistorio de Manuela Carmena para ajustar la operación a las posibilidades y capacidades del entorno”.

Al reducir considerablemente el volumen de edificabilidad, se reducen las consecuencias negativas sobre la movilidad y el medio ambiente, dos de las principales preocupaciones vecinales. Y además facilita la disponibilidad de suelo para atender los déficit históricos (equipamientos, parques…) y permite mantener gran parte del tejido económico existente (que se desmantelaba). La propuesta también mejora las comunicaciones transversales en sentido este-oeste, facilitando la permeabilidad entre barrios hoy separados por vías de tren, carreteras y autovías.

Además la propuesta municipal reduce a la mitad el presupuesto de ejecución (de 1.341 M a 658 M €), eliminando la realización de gastos innecesarios, impropios de una ciudad sostenible y de coste probablemente más elevado del presupuestado como: una losa de hormigón sobre vías de 20Has (252M €); la afección a las instalaciones del Canal (81 M €) que ahora se integra en un parque lineal para Fuencarral; sacar de la operación los nuevos enlaces de M30 y M40 que suponían 214 M y cuya reforma reducirá la inversión a menos de la mitad; la innecesaridad de una nueva línea de metro (138 M €) al reducir sustancialmente la edificabilidad en Fuencarral, que se atenderá con cercanías y una plataforma reservada de transporte público; o no desmantelar las instalaciones de la EMT.

El Gobierno municipal ha presentado su propuesta como Base de Debate. De momento cuenta con el apoyo del Grupo socialista, además de los movimientos sociales.

Los falaces argumentos de la oposición municipal

Al grupo popular municipal le está pasando como a Rajoy, que ahora ven el resultado de sus políticas de rodillo: la mayoría de los ciudadanos quieren enmendar lo que ellos aprobaron unilateralmente. Y no lo pueden soportar, “esto es una enmienda a la totalidad” dicen, “el año pasado se llegó a un acuerdo entre las administraciones implicadas”, un acuerdo si, del grupo financiero con las tres administraciones del PP. Pero sus excesos les entretuvieron una vez mas (¡llevan así 23 años!) y no llegaron a tiempo de aprobarlo con su mayoría absoluta antes de las elecciones municipales. Pretendían ignorar a la oposición política y más de 2000 alegaciones vecinales en contra.

La portavoz municipal de Ciudadanos ha manifestado que la antigua Operación Chamartín del BBVA “era una gran inversión “que “generaba 100.000 empleos”. Su argumentación es similar a la de la Presidenta Cifuentes que manifiesta que sería “dramático” que no se realizase, pues Carmena pone “pegas para que se invierta”

La inversión y la creación de empleo se producen cuando la economía lo demanda. Si faltan inmuebles o suelo para asentar actividades económicas, surge la oferta, y por lo tanto se invierte y se crea empleo. El urbanismo (Planes, rehabilitación, urbanización, edificación) solo interviene en facilitar que la oferta pueda producirse en los momentos y lugares adecuados para la ciudad. Lo que se discute es la adecuación de esta operación monopolística, pues compite con oportunidades en el resto de la ciudad (que las hay, y muchas) y que machaca la estructura urbana y los barrios del norte de la ciudad.

No es un drama que el BBVA no comercialice todo lo que quería en el lugar que quería. Habrá toda la inversión necesaria y el empleo posible, en Chamartín y otros lugares, y no les quepa la menor duda de que el BBVA no se marginará.

Sería positivo para Madrid que la oposición abandonara las falacias y el recurso del miedo, y se pusiera a trabajar. ¿Qué les parece la iniciativa del Gobierno municipal? Pongan a trabajar a sus expertos en urbanismo y a sus concejales.

Los inversores globales al acecho

Eso sí, la ciudad tiene que tener cuidado con las intenciones de los inversores globales. Necesitamos inversión no especulación. La editorial del País del día siguiente a la presentación de la nueva propuesta de Chamartín expresaba que “la mala gestión arruina los proyectos urbanos”, que hay inquietud en “inversiones decisivas para el desarrollo de una ciudad” y que “al final, la Operación Chamartín depende de los diversos resultados electorales. Así no se gestiona un país, ni una ciudad”. Sres. Editorialistas, esta operación ha estado 23 años en manos del PP sin avanzar ¡así no se gestiona un país, ni una ciudad!, pero si hay cambio de gobierno y se encuentra con un desastre, no le acusen de mala gestión por pretender enmendarlo.

Y en cuanto a la inquietud de los inversores globales, podemos ver algunas opiniones de expertos inmobiliarios-financieros recogidas por dicho periódico ese mismo día. Al parecer “el conflicto” (sic)… ·”no frenará el apetito (sic) inversor de los fondos extranjeros” pues consideran que España es un país “atractivo". Aunque los fondos son miedosos, nos dicen, y buscan rentabilidades a corto plazo, ”no afectará al apetito inversor de los extranjeros, porque ellos no son promotores”. “Cada año llegan entre tres y cuatro grandes inversores extranjeros preguntando por Chamartín”.

He aquí un problema del que Madrid debe cuidarse, los inversores que no son promotores y buscan extraer rentas de nuestra ciudad a través de operaciones rentables a corto plazo, sean españoles o extranjeros, y tenemos múltiples ejemplos de estos inversores a lo largo de la crisis que hizo España un país atractivo para especular. En Madrid necesitamos inversores no especuladores.

La cautela del Ministerio de Fomento y el clamoroso silencio del BBVA

El Ministerio de Fomento de quien depende ADIF propietario mayoritario del suelo, y beneficiario de plusvalías, para la construcción de una nueva estación en Chamartín, ha reaccionado con cautela. El Secretario de Estado ha manifestado que ve “dificultades grandes de viabilidad, debido a la drástica disminución de edificabilidad”. El Ministerio plantea el debate en términos de viabilidad, y por lo tanto tendrá que comprobarla, considerar la reducción de cargas propuesta por el Ayuntamiento, la gestión a través de un Consorcio público con ADIF y la posibilidad que se les ofrece para iniciar autónomamente y de forma inmediata la reforma de la estación, incluidos edificio terciarios para financiar la inversión.

La actitud del BBVA ha sido de momento ponerse a la espera, en stand-by. Su silencio, y ya pasa una semana, es más significativo que los malos modos de la oposición, que ha estado defendiendo el viejo proyecto de la Operación Chamartín. Es de suponer que está esperando a las elecciones del 26 J para ver si cambia el Gobierno central, y los dirigentes de Fomento y ADIF, para ver que pueden esperar de ellos. Es mejor que piense que hacer porque en 23 años no han formalizado la inversión de un solo euro en la operación, solo han sido negociadores por delegación de la administración ferroviaria, con gastos profesionales de consultoría y publicidad.

Esperemos que Fomento y BBVA estudien las Bases de Debate propuestas por el Ayuntamiento, y acudan a la convocatoria que el gobierno municipal ha hecho a todos los actores. Las Asociaciones Vecinales ya han expuesto una postura, con algunos criterios que querrían incorporar. (Ver web de la FRAVM)
 

Urbanista. Es miembro del Club de Debates Urbanos de Madrid.

Urbanista. Fue Premio Nacional de Urbanismo en 1979, 80 y 83. Concejal y portavoz sobre urbanismo del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid. Director General de SEPES y de Suelo y Políticas Urbanas (2008-2011).
Fuente:
http://clubdebatesurbanos.org

martes, 17 de mayo de 2016

Así es cómo Podemos puede ganar en España


 
  
Yanis Varoufakis
 
 El pasado mes de julio, el presidente del gobierno conservador español, Mariano Rajoy, salió de una reunión de diecisiete horas del Consejo Europeo consagrada a Grecia blandiendo ante las cámaras el documento de rendición que su colega griego, Alexis Tsipras, acababa de firmar. Mirando a la cámara, declaró a la opinión española que le veía desde sus hogares: “Esto es lo que se consigue votando por partidos como Syriza”.

El aplastamiento de la Primavera de Atenas, junto al tranquilizador cuento de hadas de la “recuperación” económica de España estaba destinado a contener el ascenso de  Podemos (también conocido como la respuesta española a Syriza) y llevar a Rajoy a una victoria en las elecciones generales. Pero, ay, los votantes tenían otras ideas y le negaron Rajoy una mayoría operativa, otorgando a Podemos una porción de voto mayor de lo que habían previsto los encuestadores y con el resultado de un Parlamento sin mayoría absoluta.

Desde entonces, las frenéticas negociaciones entre el Partido Popular de Rajoy, los consumidos socialistas encabezados por Pedro Sanchez, Ciudadanos,  partido neoliberal a la moda, y Podemos no han conseguido llegar a un gobierno de coalición, provocando así nuevas elecciones generales. El resultado de esta nueva carrera electoral dependerá de si Podemos logra ascender de un tercer a un segundo puesto, empujando a los socialistas a un destino semejante al sufrido por los socialistas griegos del PASOK, y al que aguarda a los socialistas franceses el año que viene.

Si fracasa Podemos, se puede prever una gran coalición de partidos del “establishment”, posiblemente con la suma de Ciudadanos. Pero si podemos logra echar a un lado no hacer caso de la humillación de Syriza y superar el clima de miedo de Rajoy para llegar así a convertirse en el segundo mayor partido, un nuevo Parlamento sin mayoría absoluta vendría a señalar el final del sistema bipartidista. Con ello se daría paso a un gobierno adverso a la Troika y a la mayoría acorazada de la que se ha rodeado el ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble, en el Eurogrupo.

Ese cambio podría anunciar problemas para el exhausto “establishment” de Europa, el cual, por esta razón, está tratando de apresurar la introducción de un nuevo paquete de austeridad en Grecia antes de finales de mayo. Se espera así atrapar a Atenas en una esclavitud permanente por deudas antes de que los votantes españoles pronuncien un veredicto que pueda alterar el equilibrio de poder dentro del Eurogrupo.

Pero ¿logrará Podemos adelantar a los socialistas? Esta perspectiva goza hoy de mayores posibilidades, comparada con diciembre pasado, por tres razones.

En primer lugar, el votante español ya ha probado la sangre del partido gobernante en diciembre pasado, y parece que le ha gustado.

En segundo lugar, dispone de más pruebas de que la Troika y el Eurogrupo del lado están desbordados en toda Europa: no hay más que ver la pelea entre Schäuble y el presidente del Banco Central Europeo sobre la política monetaria.

Tercero, y más importante, Podemos acaba de llegar a un acuerdo con Izquierda Unida, tradicional partido de izquierdas en España que consiguió un millón de votos en diciembre pasado. Junto a otras fuerzas convergentes (las Mareas, Barcelona en Comú, Coalició Compromís), Podemos está construyendo una dinámica que puede puntuar en las urnas más allá de la suma de sus partes.

Pero la mayor flaqueza de Podemos, además de la capitulación de Syriza el verano pasado, es la ausencia de una agenda europea coherente, y su silencio respecto a cómo enfrentarse al Eurogrupo y al Banco Central Europeo, instituciones que con toda probabilidad empezarían a asfixiar un gobierno con su centro en Podemos antes de su designación.

Una mayoría de votantes españoles se inclina por tener un nuevo gobierno que se las vea con las instituciones de la Troika. Pero tienen que saber cómo hará un gobierno de Podemos para contraatacar: qué nuevas medidas políticas propondrá Madrid, no sólo para España sino como alternativa a la actual mezcla política que pone cada vez más en riesgo la integridad de la eurozona.

En diciembre pasado, Podemos cometió el error de oponerse a la austeridad en España sin delinear un programa que alterase el “plan de negocio” de la eurozona, dentro del cual se aloja la política fiscal austeritaria española. Un gobierno que represente a la cuarta mayor economía de la unión monetaria ha de disponer de propuestas claras para la zona euro en su conjunto.

Sin un plan para acabar con el proceso deflacionario por doquier, la promesa de Podemos de acabar con la austeridad en España suena a hueco. Y muchos votantes españoles, que podrían si no subirse al carro de Podemos-Izquierda Unida, se sienten desalentados por ello. 

La exigencia de Podemos de poner fin a la austeridad resulta cada vez más oportuna. Temiendo una fuerte reacción en el país, Rajoy ya ha pedido indulgencia a Bruselas en lo que toca a los objetivos de inflación, mientras que José Manuel García Margallo, su ministro de Exteriores, confesaba el otro día “nos hemos pasado cuatro pueblo con la austeridad”, aclarando posteriormente que por “nosotros” quería dar a entender la Comisión Europea. Sin embargo, Podemos debe hacer algo más que pedir (como hacen Rajoy y Matteo Renzi, el primer ministro italiano) indulgencia y el derecho a violar el pacto fiscal de la eurozona. El partido tiene que recalcar ante sus votantes un programa imaginativo que pueda impulsar el crecimiento y arrostrar la deuda-deflación en toda Europa.

Ese programa entrañaría una iniciativa paneuropea de recuperación dirigida por la inversión, de alrededor del 8% de la renta agregada de la eurozona,   gestionada por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y financiada mediante una gran emisión de bonos del propio BEI, con el Banco Central Europeo preparado para adquirir estos bonos en el mercado secundario en cuanto surja la necesidad. 

También implicaría operaciones del banco central para reducir los costes de servicio de la deuda de los estados miembros en la parte de la deuda nacional que permiten las reglas existentes (60 % de la renta nacional), recapitalizaciones directas de los bancos y, por último pero no menos importante, un programa de lucha contra la pobreza financiado con los beneficios acumulados en el seno de la cuenta del Target 2 del Sistema Europeo de Bancos Centrales.

Esa Agenda Europea insuflaría vientos favorables a las velas de Podemos y convertiría las próximas elecciones en un verdadero punto de inflexión para España y Europa. Contrarrestaría la campaña alarmista que el Partido Popular y Ciudadanos están empezando a librar contra la izquierda y elevaría, de manera más general, el nivel del debate político en todas partes.

Europa está al borde del abismo y nuestra “Unión” se está desintegrando como resultado de una perniciosa mezcla de autoritarismo y mala política. España puede cambiar esto. Pero para que eso suceda, Podemos debe ascender sobre las espaldas de una Agenda Europea atractiva.

exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es Profesor de política económica en la Universidad de Atenas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Fuente original:
Newsweek, 11 de mayo de 2016,
Traducción:
Lucas Antón 
Fuente: Sin Permiso

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