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viernes, 9 de diciembre de 2016

Las consecuencias del machismo: el subdesarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar



Vicenç Navarro

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

España es uno de los países de la Unión Europea de los Quince (UE-15) que tiene un menor gasto público social por habitante. Y ello no se debe a que sea un país pobre (no lo es, pues ya antes de la crisis su PIB per cápita era el 94% del PIB per cápita del promedio de la UE-15, el grupo de países de la UE que tienen mayor riqueza en la UE), sino al gran dominio que las fuerzas conservadoras y liberales han tenido y continúan teniendo sobre el Estado español. En realidad, el gasto público social (que incluye transferencias y servicios públicos, como sanidad, educación o servicios sociales, entre otros) per cápita era solo el 74% del promedio de la UE-15. Si hubiera sido el 94%, el Estado del Bienestar se habría gastado 66.000 millones más de lo que se gastaba.

En otro trabajo (El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama, 2006) documenté cómo la raíz del subdesarrollo social de España se debe al enorme poder que la clase dominante de este país, es decir, los propietarios y gestores de sus mayores entidades financieras y económicas (y que derivan sus rentas de la propiedad del capital), y las clases medias de renta superior, han tenido y continúan teniendo en el desarrollo de las políticas fiscales (altamente regresivas) que determinan la pobreza de ingresos a las arcas de Estado. Poder de clase es el factor determinante de dicho retraso social de España.

Los costes humanos del machismo

Pero la parte menos desarrollada del Estado del Bienestar español son las transferencias y servicios públicos orientados hacia las familias. Servicios tales como escuelas de infancia y servicios domiciliarios para las personas discapacitadas están muy poco desarrollados en España, y la causa de tal subdesarrollo es otro tipo de poder, además del poder de clase. Me estoy refiriendo al poder de género dominante, es decir, al machismo. En España, cuando decimos familia en realidad queremos decir mujer, pues son las mujeres las que juegan un papel clave en el cuidado de los miembros de la familia, sean niños o niñas, jóvenes (que viven en casa de sus padres hasta que tienen 32 años como promedio), esposos o compañeros y ancianos. Y además de tanto cuidado, el 52% de las mujeres también trabajan en el mercado laboral. Las mujeres españolas cubren las enormes insuficiencias del Estado del Bienestar.

Todos estos datos permiten concluir que la cultura política dominante en España, que retóricamente da tanta importancia a la familia, se caracteriza por una gran hipocresía. En tal discurso oficial se pone a la familia (a la mujer) en un pedestal, para luego crucificarla. Si alguien cree que estoy exagerando, léase mi libro antes citado. Las mujeres españolas tienen tres veces más enfermedades debidas al estrés que los hombres. Poder de clase (clasismo) y poder de género (machismo) es lo que está causando esta situación.

Los costes económicos del machismo

 El gran domino de los hombres (que proceden en su mayoría de las clases más pudientes) en las estructuras de poder explica este subdesarrollo de las transferencias y servicios públicos a las familias. Pero tanta insensibilidad, además de crear un problema humano enorme, está también creando un problema demográfico y otro económico enormes. España tiene una de las fertilidades (número de nacidos por cada mujer fértil) más bajas de la UE-15, aun cuando a la mayoría de familias españolas les gustaría tener dos niños o niñas; el promedio es de solo 1,3, que es una cifra menor de lo que se requeriría para que se equilibrara el descenso de la población debido a la mortalidad. Si muere más gente de la que nace, la población desciende. Si a ello se le suma el creciente sentimiento anti-inmigración que se está esparciendo por toda Europa, se puede concluir que la población española ira descendiendo de tamaño.

Pero tanto machismo está creando también un problema económico enorme, del cual el establishment (expresión anglosajona que quiere decir la estructura de poder) político-mediático que gobierna el país no es ni consciente. Parte de la escasa creación de empleo se debe precisamente al escaso desarrollo del Estado del Bienestar en España (incluyendo los servicios de ayuda a las familias). Solo una persona de cada diez personas adultas en España trabaja en los servicios públicos (incluyendo los servicios públicos del Estado del Bienestar) cuando en Suecia es uno de cada cinco. En contra de lo que proclaman los economistas liberales (que son la mayoría de los gurús mediáticos), el sector público está subdesarrollado en España.

Y lo que es ignorado por parte del establishment político-mediático del país es que empleo crea la demanda para más empleo, una situación particularmente acentuada con el empleo de las mujeres, pues alguien tiene que hacer las labores que el ama de casa realiza cuando esta se incorpora al mercado del trabajo. Se ha calculado que la entrada de cada mujer al mercado de trabajo crea la necesidad de 0,3 puestos de trabajo para que otras u otros deban realizar la labor que ella realizaba en casa.

Las desigualdades de género retrasan económicamente al país

 Pero existe otra situación ignorada por aquel establishment, y es que la equidad es necesaria para la eficiencia económica. Hoy la mujer española recibe por el mismo trabajo solo el 81% de la retribución bruta media por hora trabajada de los hombres, según Eurostat, siendo el tercer país con la mayor brecha salarial de la UE-15. Ello se debe a muchos factores, pero uno de ellos es que la mujer interrumpe su vida laboral con mayor frecuencia que el hombre. Hay más mujeres a tiempo parcial que hombres, situación que se justifica en la ideología dominante como consecuencia de que la mujer tiene mayores responsabilidades familiares que el hombre. Y la continuidad laboral en el mismo puesto de trabajo es también menor en la mujer que en el hombre, explicándose con el mismo argumento. Pero ello tiene un coste no solo humano, como indiqué antes, sino también económico, puesto que si las mujeres tuvieran la misma tasa de participación en la fuerza laboral que los hombres, el PIB aumentaría un 6%, siendo una de las causas mayores de crecimiento económico que podría tener el país. De ahí que las correcciones necesarias para conseguir la igualdad (incluyendo la de género) sean enormemente necesarias tanto por razones éticas como sociales y económicas.

La necesidad del cuarto pilar del Estado del Bienestar

 Y de ahí que una de las políticas públicas más importantes sea la de facilitar la integración de la mujer en el mercado de trabajo mediante el establecimiento de un derecho universal de acceso a los servicios de ayuda a la familias que incluyeran las escuelas de infancia y los servicios domiciliarios a la personas con dependencia, lo cual ha pasado a conocerse como el cuarto pilar del Estado del Bienestar, expresión que generé yo en una discusión que tuve con el que era entonces el candidato a la presidencia de España, el Sr. Josep Borrell, al cual asesoré en aquellos momentos. Estábamos él y yo sentados en un bar de Sants (Barcelona), cerca de la estación, preparando su programa electoral, cuando la silla en la que yo me sentaba se rompió, quebrándose una pata. Aproveché aquella ocasión para indicar a Borrell que el Estado del Bienestar de España era como aquella silla. Tenía ya tres patas (el derecho a la sanidad, el derecho a la educación y el derecho a la pensión –derecho todavía limitado-), pero le faltaba una cuarta pata, que era el derecho a los servicios de ayuda a las familias, que debían incluir el derecho a las escuelas de infancia –mal llamadas guarderías en este país- y servicios domiciliarios a las personas dependientes. Fue así como nació la expresión “el cuarto pilar del Estado del Bienestar”, que ha hecho fortuna, aun cuando se limita a los servicios domiciliarios, excluyéndose las escuelas de infancia, lo cual fue un enorme error del gobierno Zapatero. El establecimiento de los servicios domiciliarios ha sido un gran paso, aunque su financiación ha sido muy insuficiente, insuficiencia que ha alcanzado niveles escandalosos durante los años de gobierno del PP.

La promoción pública de tales servicios es una de las políticas públicas más necesarias hoy en España, a fin de mejorar la calidad de vida y bienestar de las clases populares, aumentando además su capacidad adquisitiva, corrigiendo el déficit de salarios de las mujeres y creando empleo. Existen muchos trabajos de investigación que muestran que aquellos países que tienen más desarrollados estos servicios tienen un porcentaje mayor de mujeres integradas en el mercado de trabajo, y menos diferencias salariales entre mujeres y hombres. Los países escandinavos (Suecia, Noruega y Dinamarca) son los que tienen menos diferencias salariales entre hombres y mujeres, y mayor desarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar, mientras que EEUU, Japón y los países del sur de Europa tienen más diferencias salariales y menor desarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar. Por desgracia, el establishment político-mediático no ve tales servicios como una inversión necesaria y urgente, escogiendo en su lugar invertir en trenes de alta velocidad que benefician solo a un sector minoritario del país (predominantemente hombres de las clases dominantes).

Ni que decir tiene que para que ocurran tales cambios se necesita una revolución cultural en el país, corresponsabilizando a los hombres en las tareas familiares. La mujer sueca dedica 28 horas a la semana a tareas familiares. El hombre dedica 22 horas. En España son 48 y 8 respectivamente. Y usted, lector sabe quién hace qué. Pero sepa que el enorme machismo tiene un coste económico, creando un enorme sufrimiento (recuerde las enfermedades por estrés) y una gran insuficiencia económica. Hoy, la eliminación del machismo es una de las tareas más importantes desde el punto de vista social, así como económico de este país. Las evidencias de que el gran retraso social y económico de España se debe precisamente al poder de la clase y del género dominantes son enormes. Así de claro.

Fuente: Público.es

viernes, 29 de abril de 2016

La situación del Partido Socialista en Francia (y en España)




La situación del Partido Socialista en Francia (y en España)
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 25 de abril de 2016.

Este artículo critica las propuestas del gobierno Hollande en Francia, comparándolas con las que han tenido lugar aquí en España. El artículo hace también una comparación entre el partido socialista francés y el español.

Una de las noticias que llegan al público español a través de los mayores rotativos y grandes cadenas de televisión es que Francia está viviendo una situación de gran agitación social, dirigida en parte por los mayores sindicatos y los mayores movimientos sociales de sensibilidad progresista, que gozan de un considerable apoyo, muy en particular entre los jóvenes, que han iniciado un movimiento muy semejante al movimiento de los indignados en España que se está extendiendo por todo el país.

La causa inmediata de esta agitación social ha sido la propuesta de reforma laboral del gobierno socialista del Sr. Hollande (uno de los presidentes menos populares que haya tenido aquel país), una reforma que, en muchos aspectos, parece inspirarse en la reforma laboral del gobierno del PP, presidido por el Sr. Rajoy, que fue, en su día, iniciada por el gobierno socialista del PSOE, presidido por el Sr. Zapatero. Las principales características de esta reforma son que facilita el despido de los trabajadores por parte de los empresarios (lo que se define como facilitar la “flexibilidad” del mercado de trabajo) y descentraliza los convenios colectivos a nivel de empresa, además de otras medidas que debilitan a los convenios colectivos y a los sindicatos. El argumento que se utiliza para justificar esta reforma es el de que el elevado desempleo en Francia, un 10,4% (Fuente: EUROSTAT, Unemployment rate by sex and age, annual average, %), es atribuible a la excesiva rigidez del mercado de trabajo, reproduciendo el argumentario que tanto el PSOE como el PP (y ahora también Ciudadanos) han estado promoviendo en España. Tales prácticas asumen que dicha supuesta rigidez hace muy difícil para los jóvenes entrar en el mercado de trabajo, permaneciendo como “outsiders” frente a los “insiders”, que son los que tienen trabajos fijos. La propuesta del contrato único de Ciudadanos (a la que ni siquiera el PP se atrevió) aparece en forma modificada en el pacto PSOE-C’s.

Apoyando tales medidas están la patronal así como las grandes empresas, tanto de carácter financiero como las empresas manufactureras y de servicios (el IBEX-35 francés). Y, como era de esperar, el establishment académico e intelectual de las llamadas “ciencias” económicas están promoviendo esa reforma laboral a través de los medios de información y persuasión financiados por aquellas empresas. Entre tales economistas del establishment están el que fue economista en jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Sr. Olivier Blanchard, y el Premio Nobel de Economía, el Sr. Jean Tirole.

Oponiéndose a estas medidas están, además de los mayores sindicatos (como la CGT), los mayores movimientos sociales progresistas, los partidos de izquierdas -incluyendo la izquierda del Partido Socialista (un sector que ha dejado de existir dentro del PSOE, como se muestra con el apoyo del guerrismo al pacto PSOE-C’s) y los supuestos beneficiarios de la reforma, los jóvenes, que han iniciado el movimiento 15-M en Francia. En el mundo académico económico Thomas Piketty, que ha sido asesor de Podemos, se opone a tales reformas, acentuando que el elevado desempleo en Francia tiene mucho más que ver con la falta de crecimiento económico que con las supuestas rigideces del mercado de trabajo, tal como unas pocas voces críticas con la sabiduría convencional del pensamiento económico neoliberal (dominante en el establishment financiero-político-mediático español) hemos estado acentuando en España (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015).

El neoliberalismo del Partido Socialista francés (y del español)

En realidad, el ejemplo de España no puede ser más convincente de la veracidad de este diagnóstico: las reformas laborales del PSOE y del PP (apoyadas por C’s) han tenido un impacto sumamente negativo en el mercado de trabajo, sin que ello haya significado un descenso notable del desempleo. En realidad, lo que ha ocurrido ha sido un deterioro de la calidad de todo el empleo y un descenso salarial muy notable, el cual ha contribuido al descenso de la demanda y, con ello, a la ausencia de crecimiento económico. Como bien propone Thomas Piketty, lo que se necesita es un gran estímulo económico que, en contra de lo que la sabiduría convencional neoliberal indica, es posible, incluso dentro de la limitadísima (casi inexistente) democracia que rige hoy el sistema de gobernanza de la Eurozona.

En contra de lo que asume el mensaje profundamente conservador neoliberal, que insiste que no hay otras alternativas, la experiencia muestra que sí las hay. Y ahí está el gran error histórico del PSOE: aliarse con Ciudadanos, que es un partido neoliberal, instrumento promovido por el establishment financiero-económico del país, cuando podría haberse aliado con los partidos de izquierdas. Si hoy en España el PSOE hubiera escogido aliarse con las izquierdas y con el PNV, con la más que probable abstención de ERC y Democràcia i Llibertat, hoy tal cambio podría haber ocurrido, rompiendo con las profundamente dañinas políticas de austeridad y las reformas laborales que están deteriorando el nivel de vida de las clases populares. Y un tanto igual ocurre en Francia. El problema es el maridaje y complicidad de los aparatos del Partido Socialista francés y español con los establishments económicos y financieros que dominan su comportamiento.

La diferencia del Partido Socialista francés con el Partido Socialista español

Una diferencia entre los dos partidos socialistas es que, frente a la uniformidad del partido español, el francés tiene una variedad interna, con una izquierda dentro de él que, además de tener amplia presencia institucional, tiene también voz propia, con figuras bien conocidas que no tienen reservas en expresar su desacuerdo, situación que es impensable en el PSOE de hoy. Las diferencias entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, las dos posiciones polares dentro del socialismo español, coinciden plenamente en su compromiso continuista con el neoliberalismo y su visión socioliberal (que quiere decir la visión light del liberalismo, frente a la heavy, presente en Ciudadanos). Ninguno de ellos ha hecho ninguna autocrítica de las políticas del gobierno Zapatero, que iniciaron las reformas laborales y los recortes de gasto público que causaron el gran bajón de la demanda doméstica y provocaron la Gran Recesión.

Hoy, el PSOE no tiene un sector crítico de izquierdas, como aparentaba ser el guerrismo. El patético apoyo al pacto PSOE-Ciudadanos, y su gran hostilidad hacia Podemos y otros sectores de las izquierdas, es un indicador más de que es un nuevo sector dócil y servil al aparato de tal partido.

En cambio, un elemento político a tener en cuenta es la renovación de la dirección de la UGT, históricamente próxima al PSOE pero que probablemente cambie de postura con la nueva secretaría general, más cercana a las fuerzas emergentes y más sensible a la redefinición de España, y que contribuya a una segunda Transición, pasando de una democracia de escasa calidad, con un gran retraso social y con una visión uninacional, a otra más democrática, más participativa, más justa y más plurinacional.

En realidad el gran reto, tanto en Francia como en España, es cómo los nuevos movimientos, claramente pro-democráticos y anti-establishment, serán recibidos por los sindicatos y los movimientos sociales más tradicionales. En España ha sido uno de casi hostilidad, aunque signos de cambios parecen aparecer. En Francia esta relación es todavía inexistente. Las últimas huelgas y los últimos movimientos de protesta frente a la reforma laboral, liderados por los sindicatos, fueron acompañados por el surgimiento del movimiento francés 15M. Es fundamental que los dos movimientos se entiendan. De que lo hagan o no depende el futuro de Francia. Así de claro.

Fuente: Rebelión

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