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lunes, 15 de mayo de 2017

Assange denuncia que la CIA "ha perdido el control" del arsenal de armas cibernéticas


El fundador de WikiLeaks Julian Assange durante una rueda de prensa en la embajda de Ecuador en Londres, donde se encuentra refugiado. REUTERS/John Stillwell




  •     El fundador de WikiLeaks califica de "devastador acto de incompetencia" por parte de la inteligencia estadounidense que ese software se haya distribuido.

  •     Assange, tras la liberación de Manning: "Su trabajo tenía que haber sido aplaudido, no condenado"

  •     WikiLeaks revela que la CIA espía a través del móvil, la tele, Telegram y Whatsapp


Público | efe

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, alertó este jueves en una rueda de prensa a través de internet de que la CIA estadounidense ha "perdido el control de todo su arsenal de armas cibernéticas", que podrían estar en el mercado a negro a disposición de hackers de todo el mundo.

Tras revelar el martes un supuesto programa que permite a los servicios secretos estadounidenses penetrar en ordenadores, teléfonos y televisiones inteligentes, Assange calificó de "devastador acto de incompetencia" por parte de la CIA que ese software se haya distribuido.

El responsable del portal de filtraciones aseguró que cuenta con detalles técnicos de esos programas que no hará públicos por el momento, sino que los compartirá con compañías como Apple y Google para que puedan desarrollar medidas contra esos "virus y troyanos".

El activista australiano, refugiado desde 2012 en la embajada de Ecuador en Londres, relató cómo el software "fue pasando de mano en mano por diferentes miembros de la inteligencia estadounidense, sin autorización y sin control".

Assange aseguró que la CIA sabía desde hacía al menos dos meses que había perdido ese material, pero "no advirtió a los ciudadanos" de que podían ser espiados con él.

"Es el mayor arsenal de virus y troyanos del mundo. Puede atacar la mayoría de los sistemas que utilizan periodistas, gente de los gobiernos y ciudadanos corrientes. No lo protegieron, lo perdieron, y luego trataron de ocultarlo", lamentó el activista.

Los programas de la CIA estaban originalmente almacenados en un sistema informático "aislado" (sin conexión a internet) en un centro de ciberinteligencia en Virgina (EEUU), aunque también se utilizaban desde el consulado estadounidense en Fráncfort (Alemania).

"¿Por qué la CIA no ha actuado más rápido para actuar en conjunto con Apple, Microsoft y otros, de forma que pudiéramos habernos protegido de sus propios sistemas de armas cibernéticas?", se preguntó el australiano, a quien reclama la justicia sueca por un supuesto delito sexual que él niega.
"Es el mayor arsenal de virus y troyanos del mundo", advierte Assange

WikiLeaks divulgó el martes la primera entrega de una serie que ha bautizado como Vault 7, que califica como "la mayor filtración de datos de inteligencia de la historia".

En ese primer capítulo de filtraciones, que abarca el periodo de 2013 a 2016, los documentos publicados revelan que la CIA cuenta con programas capaces de infiltrarse en los iPhone de Apple, los teléfonos Android de Google, los ordenadores con el sistema operativo Windows, de Microsoft, así como en los televisores Samsung inteligentes, entre otros dispositivos.

El portal sostiene que la CIA ha aumentado sus capacidades en la lucha cibernética hasta rivalizar con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense.
Fuente: Público.es

jueves, 20 de octubre de 2016

El ataque más grave a la libertad física y mental de Julian Assange

Libertad para Assange


Srećko Horvat
 Filósofo y activista político

El Diario

Hace sólo dos semanas, Assange me contó que lo que más temía era que EEUU presionara a Ecuador para encontrar formas para silenciarle, y eso es lo que ha ocurrido ahora


Cuando la clase dirigente se encuentra en estado de pánico, la primera reacción suele ser no revelar pánico. Su primera reacción es cínica. Cuando se revelan sus máscaras, en vez de correr desnudos, se dedican a señalar la máscara que llevan. Estos días, todo el mundo es testigo de una versión posmoderna de la infame frase "dejadles que coman pasteles", atribuida a María Antonieta, reina de Francia durante la Revolución Francesa.

Como reacción a la publicación por WikiLeaks de sus emails, John Podesta, el hombre que dirige la campaña de Hillary Clinton, publicó una foto de la preparación de una cena y la frase: "Apuesto a que el risotto de langosta está mejor que la comida en la embajada ecuatoriana".

Una versión similar de ese cinismo vulgar surgió a principios de mes cuando Clinton reaccionó a la noticia de que había querido "enviar un drone" al fundador de WikiLeaks, Julian Assange ("¿no podemos enviar un drone a este tipo?"), cuando era secretaria de Estado de EEUU. En vez de desmentirlo, Clinton dijo que no recordaba ese chiste ("habría sido un chiste si lo hubiera dicho, pero no lo recuerdo").

No es necesario leer entre líneas para comprender que si Clinton hubiera dicho eso, lo habría considerado una broma. Pero cuando bromean los emperadores, habitualmente eso tiene consecuencias terribles para los objetos de la broma.

Durante los últimos meses, he visitado a Julian Assange varias veces en la Embajada ecuatoriana en Londres. Cada vez que he salido de la Embajada donde está pasando el quinto año de asilo político por el miedo lógico de ser extraditado a EEUU, he pensado lo siguiente: aunque vive sin su familia en una versión posmoderna de confinamiento solitario (incluso a esos presos les permiten salir a pasear una hora al día), aunque no tiene acceso a aire fresco y luz del sol desde hace más de 2.000 días, aunque el Gobierno británico le negó recientemente una visita segura a un hospital para una resonancia magnética, si su acceso a Internet se cortara, eso sería el ataque más grave a su libertad física y mental.

La última vez que le vi, hace sólo dos semanas, me contó que temía que, a causa de la difusión del material sobre las elecciones de EEUU y lo que está por llegar, EEUU encontrara varios formas de silenciarle, incluida la presión sobre Ecuador o también cortarle el acceso a Internet.

Lo que parecía una posibilidad lejana hace sólo dos semanas ahora se ha convertido en una profecía autocumplida.

Cuando el Gobierno de Obama anunció recientemente, como dijo Joe Biden, que planeaba una ciberacción encubierta sin precedentes contra Rusia, la primera víctima no resultó ser Putin, sino Julian Assange, al que han cortado el acceso a Internet sólo un día después del contradictorio anuncio de Biden.

No es extraño que Edward Snowden reaccionara inmediatamente diciendo que "nadie ha dicho a Joe Biden lo que significa 'operación encubierta'".

Según el Diccionario de términos militares y relacionados del Departamento de Defensa, una o peración encubierta es una "operación que es planeada y ejecutada de forma que oculte la identidad (del autor) o que permita un desmentido creíble de su patrocinador".

Ya no es un secreto que el Gobierno ecuatoriano está bajo una presión extrema desde que Assange difundió los emails del Comité Nacional Demócrata. No sabemos aún si EEUU presionó a Ecuador para que le bloqueara en Internet, pero está claro que el actual Gobierno de EEUU y el que venga después están luchando una guerra contra WikiLeaks que es todo menos "encubierta". ¿Es realmente una coincidencia que el acceso a Internet de Assange se cortara poco después de la publicación de los discursos de Clinton para Goldman Sachs?

Si al principio teníamos una versión blanda del McCarthysmo posmoderno, con Hillary llamando espía ruso a todo aquel que se oponga a su campaña (no sólo Assange, sino también Donald Trump y Jill Stein), luego la situación se hizo más grave con la intervención de Obama.

Con la amenaza por Obama de una ciberguerra, el M cCarthysmo blando no sólo adquirió valor geopolítico. Al mismo tiempo, se desveló una nueva máscara. Obviamente, Obama está intentando cerrar el debate público y convertir la amenaza rusa en "real", o al menos utilizarla como arma para que Clinton sea elegida. Además, este nuevo giro en algo que va más allá de las elecciones de EEUU (¡las elecciones de EEUU no son sólo unas elecciones en EEUU!) demuestra que Obama está dispuesto a apoyar la campaña de Hillary y que también se prepara una ciberguerra.

No es una ciberguerra contra Rusia, sino contra WikiLeaks. Y no es la primera vez.

En 2010, cuando se difundió el vídeo Collateral Murder y los mensajes sobre las guerras de Irak y Afganistán, fuimos testigos de uno de los ataques más siniestros contra la libertad de expresión en la historia reciente. Visa , Mastercard, Diners, American Express y Paypal impusieron un bloqueo bancario a WikiLeaks, aunque WikiLeaks no había sido acusada de ningún delito en ningún tribunal estatal, federal o internacional. Si el Gobierno de EEUU convenció a las empresas financieras que representan más del 97% del mercado global para que cerraran a un editor independiente, ¿por qué no iban a presionar a Ecuador u otro Estado o compañía para incomunicar a Assange?

EEUU no intenta sólo encerrar retóricamente a Assange (merece la pena ver el vídeo Assassinate Assange para comprobar la masturbación verbal de los altos cargos norteamericanos). Él representa una amenaza real a la principal facción en el poder en EEUU. No es extraño que se haya extendido el pánico en EEUU. Ha llegado tan lejos como para que se detenga a un joven británico de 16 años en relación al supuesto hackeo de cuentas de email utilizadas por el director de la CIA, John Brennan, que WikiLeaks publicó en octubre de 2016.

WikiLeaks ha conseguido desafiar, y quizá algún día se enseñe en clases de estrategia militar (la historia la escriben los vencedores, ¿recuerdan?), a lo que el general prusiano y teórico militar Carl von Clausewitz llamó el "centro de gravedad" (Schwerpunkt), que es "el rasgo central del poder del enemigo".

En vez de hablar sobre los rusos, deberíamos empezar a hablar sobre el Schwerpunkt de las filtraciones, su esencia real. Veamos las siguientes citas de Hillary Clinton, desveladas por WikiLeaks, que revelan su auténtica naturaleza e ideas políticas: "Vamos a rodear a China con un sistema de defensa antimisiles". "Quiero defender el fracking" y los ecologistas "deberían buscarse una vida". "Necesitas una posición pública y otra privada". "Mi sueño es un mercado común hemisférico con libre comercio y fronteras abiertas".

Lo que WikiLeaks ha mostrado es que Hillary no es sólo una halcón belicista, primero con Libia (más de 1.700 de los 33.000 emails de Clinton publicados por WikiLeaks se refieren a Libia), luego Siria (en un discurso en Goldman Sachs, dijo en concreto que quería intervenir en Libia), mañana en otra guerra.

Está ahora claro –y este es el auténtico centro de gravedad que debería centrar nuestra atención– que el futuro Gobierno de Clinton ya está nombrado con gente de Wall Street, como lo estaba el de Obama. No es extraño que las revelaciones de WikiLeaks hayan creado un pánico completo en el Partido Demócrata y en la Administración de Obama.

Queda una cuestión. ¿No está WikiLeaks, con la difusión de todos estos sucios secretos, influyendo en las elecciones de EEUU? Sí, desde luego, pero las críticas actuales dejan fuera lo importante: ¿no es esa la idea de organizaciones como WikiLeaks, publicar material que pueda influir en la opinión pública?

Habría que dar la vuelta a la pregunta. ¿No están los grandes medios de comunicación norteamericanos influyendo en las elecciones de EEUU? ¿Y no está Obama, al anunciar una ciberguerra con Rusia, influyendo en las elecciones?

WikiLeaks no está sólo influyendo en las elecciones de EEUU; las está transformando, como deberían haber hecho desde el principio, en un debate global con serias repercusiones geopolíticas. Lo que WikiLeaks hace es revelar esta brutal lucha por el poder, pero, como dice el viejo dicho, "cuando un hombre sabio apunta a la Luna, el idiota mira al dedo". En vez de mirar al dedo apuntando a Rusia, deberíamos mirar a las filtraciones (hechas por WikiLeaks).

Si la democracia y la transparencia significan algo hoy día, deberíamos decir: ¡dejadles que filtren!

Fuente: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Wikileaks-Assange-embajada-Ecuador_6_570852930.html

martes, 19 de julio de 2016

¡Libertad para Julian Assange!


Ya son más de 4 años de que el fundador de Wikileaks se refugió en la embajada de Ecuador en Londres






Se acaban de cumplir cuatro años desde que, el 19 de junio de 2012, el ciberactivista australiano Julian Assange, paladín de la lucha por una información libre, se vio obligado a refugiarse en las oficinas de la embajada de Ecuador en Londres. Este pequeño país latinoamericano tuvo el coraje de brindarle asilo diplomático cuando el fundador de Wikileaks se hallaba perseguido y acosado por los gobiernos de Estados Unidos y de varios de sus aliados (Reino Unido, Suecia). La justicia sueca exige que Assange acuda a Estocolmo a presentar directamente su testimonio sobre las acusaciones de agresión sexual hechas por dos mujeres a las que él habría mentido sobre el uso de un preservativo.
Julian Assange rechaza estas acusaciones y sostiene que las relaciones con estas dos demandantes fueron consentidas, y afirma ser víctima de un complot organizado por Washington. El fundador de Wikileaksse niega a ir a Suecia, a menos que la justicia de ese país le garantice que no será extraditado a Estados Unidos, donde podría ser detenido, conducido ante un tribunal y, quizás, según sus abogados, condenado a la pena de muerte por delito de espionaje.
En varias ocasiones, Assange también ha propuesto responder por videoconferencia las preguntas de los encargados suecos de la investigación. Pero éstos han rechazado esa posibilidad, argumentando que él huyó de Suecia aunque sabía que había una investigación abierta contra él. El 11 de mayo de 2015, el Tribunal Supremo sueco rechazó de nuevo su demanda de que fuera anulada la orden de detención que pesaba sobre él.
En realidad, el único crimen de Julian Assange es haber fundadoWikileaks. En todas partes ha habido acalorados debates sobre si esa plataforma de información hizo prosperar o no la causa de la libertad de prensa, si resulta bueno o malo para la democracia, si se debe o no censurar esta plataforma. Lo que es seguro es que el papel de Wikileaks en la difusión de medio millón de informes secretos relativos a los abusos cometidos por militares en Afganistán e Irak, y de unos 250 mil comunicados enviados por las embajadas de Estados Unidos al Departamento de Estado, constituyeun hito en la historia del periodismo que ha marcado un antes y un después. Wikileaks fue creada en 2006 por un grupo de internautas anónimos, con Julian Assange como portavoz, y asumió la misión de recibir y hacer públicas filtraciones de información (leaks) garantizando la protección de las fuentes.
Recordemos las tres razones que, según Julian Assange, motivaron su creación. “La primera, la muerte a escala mundial de la sociedad civil. Rápidos flujos financieros por transferencias electrónicas de fondos que se mueven más rápido que la sanción política o moral, destrozando la sociedad civil a lo ancho del mundo. […] En este sentido, la sociedad civil está muerta, ya no existe, y hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando que saben que está muerta para acumular riqueza y poder. La segunda […] es que hay un enorme y creciente Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el mundo, principalmente basado en Estados Unidos […] La tercera es que los medios de comunicación internacionales son un desastre […] el entorno de los medios internacionales es tan malo y tan distorsionador que nos iría mejor si no hubiera ningún medio, ninguno.”
Assange aporta una visión radicalmente crítica del periodismo. En una entrevista llega incluso a afirmar que “dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista. (…) El mayor abuso fue la guerra (de Irak y Afganistán) contada por los periodistas. Algunos participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales”.
La filosofía de Wikileaks se basa en un principio fundamental: los secretos existen para ser desvelados. Toda información oculta nace con vocación de ser revelada y puesta a disposición de los ciudadanos. Las democracias no deben ocultar nada, los dirigentes políticos tampoco. Si las acciones públicas de estos últimos no son incompatibles con sus actuaciones públicas o privadas, las democracias no deberían temer la difusión deinformación filtrada. En este caso –y sólo en este– ello significaría que son moralmente ejemplares y que el modelo político que encarnan –juzgado como el menos imperfecto de todos– podría de verdad extenderse, sin obstáculo ético alguno, al conjunto del planeta.
¿Por qué tendrían que callarse los periodistas en una democracia cuando un responsable político afirma una cosa en público y se contradice en privado?
Wikileaks ofrece a los internautas la posibilidad de hacer públicos, a través de su plataforma, grabaciones, videos o textos confidenciales sin indagar en cómo han sido obtenidos pero cuya autenticidad verifica. Wikileaks vive de las donaciones de internautas y de fundaciones, y no acepta ayudas públicas ni publicidad. Un buen número de instancias públicas ha reconocido la utilidad de su trabajo. En 2008 recibió el Index on Censorship Award, que otorga el semanal británico The Economist, y en 2009 Amnistía Internacional le concedió el premio al mejor medio de comunicación nuevo por haber sacado a la luz, en noviembre de 2008, un documento censurado relativo a un caso de malversación de fondos efectuado por el entorno del antiguo presidente de Kenia, Daniel Arap Moi.
Desde su creación, Wikileaks ha sido un festín permanente de secretos, una auténtica fábrica de primicias. Ha difundido bastantes más revelaciones que muchos prestigiosos medios en décadas… Entre los mayores escándalos que sacó a la luz destacan: los documentos que denunciaban las técnicas utilizadas por el banco privado suizo Julius Baer para facilitar la evasión fiscal; el manual de procedimiento penal del ejército estadunidense en la base de Guantánamo; la lista de nombres, direcciones, números de teléfono y profesiones de los miembros del Partido Nacional Británico (BNP, de extrema derecha), en la que figuraban policías; la lista pormenorizada de correos electrónicos intercambiados con el exterior por las víctimas de los atentados del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001; los documentos que probaban el carácter fraudulento de la quiebra del banco islandés The New Kaupthing; los protocolos secretos de la iglesia de la cienciología; el historial de los correos personales enviados durante la campaña electoral por Sarah Palin, candidata republicana a la vicepresidencia de Estados Unidos, a John McCain desde su ordenador profesional (lo que la legislación estadunidense prohíbe); los expedientes del juicio del asesino Marc Dutroux, incluido el listado con los números de teléfono, cuentas bancarias y direcciones de todas las personas investigadas en este célebre caso de pedofilia; sin olvidar los recientes Panama papers difundidos en abril pasado.
Por todo eso, al igual que Edward Snowden y Chelsea Manning, Julian Assange forma parte de un nuevo grupo de disidentes políticos que luchan por un modo distinto de emancipación y son actualmente rastreados, perseguidos y hostigados no por regímenes autoritarios, sino por Estados que pretenden serdemocracias ejemplares...
En febrero pasado, el grupo de trabajo sobre detenciones arbitrarias de la Organización de Naciones Unidas, que depende del Comité de Derechos Humanos de la ONU, determinó que Julian Assange se encuentra detenido arbitrariamente tanto por Reino Unido como por Suecia. Los expertos independientes internacionales también señalaron que tanto las autoridades suecas como las británicas deberían poner fin a su detención yrespetar su derecho a recibir una justa compensación. Según ese jurado internacional, Julian Assange ha sido sometido a diferentes formas de privación de libertad: detención inicial en la prisión de Wandsworth en Londres en régimen de aislamiento,seguida del arresto domiciliario, y después el confinamiento en la embajada de Ecuador.
Aunque el pronunciamiento del grupo de expertos internacionales de la ONU no es vinculante, supone una gran victoria moral en el campo de las relaciones públicas para Julian Assange al darle la razón en su larga lucha contra las arbitrariedades de las autoridades suecas y británicas.
A este respecto, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, informó que su gobierno brinda asilo y protección al fundador de Wikileaksporque Assange carece de garantías de respeto a sus derechos humanos y a sus derechos en materia de justicia. Por su parte, el canciller ecuatoriano, Guillaume Long, declaró que Ecuadormantiene preocupaciones legítimas sobre los derechos humanos de Assange y que Quito considera que hay, contra Assange, algún tipo depersecución política, motivos por los cuales Ecuador le sigue otorgando asilo.
Para reclamar la libertad de Julian Assange, sus amigos de todo el mundo organizaron, entre el 19 y el 24 de junio pasado, en varias capitales del planeta (Atenas, Belgrado, Berlín, Bruselas, Buenos Aires, Madrid, Milán, Montevideo, Nápoles, Nueva York, Quito, París, Sarajevo), una serie de actos y conferencias con la participación de importantes personalidades y grandes intelectuales (Noam Chomsky, Edgar Morin, Slavo Zizek, Arundhati Roy, Ken Loach, Yanis Varoufakis, Baltasar Garzón, Amy Goodman, Ignacio Escolar, Emir Sader, Eva Golinger, Evgeny Morozov).
En Quito (Ecuador), el simposio fue organizado por el Centro Internacional de Estudios Superiores para América Latina (Ciespal) y contó con una intervención del propio Assange a través de una videoconferencia. Durante cinco días se debatieron temas como El caso Assange a la luz del derecho internacional y los derechos humanosGeopolítica y luchas desde el surTecnopolítica y ciberguerra, y “De los Pentagon papers a los Panama papers”.
El académico español Francisco Sierra, director de Ciespal, declaró:Creemos que, en realidad, el problema de Assange es ese: el de la libertad de información. Cuando no hay libertad de información, de movimiento, ni de reunión, no hay derechos humanos. Y, por tanto, el primer derecho es a la comunicación, y hay que poner en evidencia que el caso Assange es un conficto grave de derecho a la comunicación.
Todos estos eventos solidarios a lo ancho de la geografía mundial se fijaron dos objetivos. En primer lugar, reivindicar los derechos que le han sido negados a Julian Assange, como la presunción de inocencia o la libertad de movimiento. Y en segundo lugar, recordar lo que representa Wikileaks, es decir, el reto tan actual sobre la libertad de información y de comunicación en un mundo permanentemente vigilado.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2016/07/16/mundo/032n1mun

domingo, 7 de febrero de 2016

liberación de Julian Assange Capítulo final


Julian Assange ha sido ilegalmente detenido por Gran Bretaña y Suecia.





John Pilger
johnpilger.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.





Uno de los abortos épicos de la justicia de nuestro tiempo está resolviéndose. El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas –el tribunal internacional que adjudica y decide si los gobiernos cumplen sus obligaciones respecto a los derechos humanos- ha dictaminado que Julian Assange ha sido ilegalmente detenido por Gran Bretaña y Suecia.
Después de cinco años luchando para limpiar su nombre –calumniado sin descanso aunque sin acusarle de delito alguno-, Assange está más cerca de la justicia y exculpación, y quizá de la libertad, que en ningún otro momento desde que fue arrestado y recluido en Londres en virtud de una orden de extradición europea, ahora desacreditada por el Parlamento.
El grupo de trabajo de la ONU basa su dictamen en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y otros tres tratados que son vinculantes para todos sus firmantes. Tanto Gran Bretaña como Suecia han participado en la larga investigación de dieciséis meses de la ONU, presentando pruebas y defendiendo su posición ante el tribunal. Actuarían despectivamente ante el derecho internacional si no cumplieran la sentencia y no permitieran que Assange abandonara el refugio que el gobierno ecuatoriano le ha garantizado en su embajada en Londres.
En celebrados casos anteriores dictaminados por el Grupo de Trabajo –Aung Sang Suu Kyi en Birmania, el dirigente de la oposición encarcelado en Malasia Anwar Ibrahim, el periodista del Washington Post detenido en Irán Jason Rezaian-, tanto Gran Bretaña como Suecia apoyaron al tribunal. La diferencia ahora es que la persecución y confinamiento de Assange tiene lugar en el corazón de Londres.
El caso Assange no se debe ante todo a las alegaciones de conducta sexual inapropiada en Suecia, donde la fiscal jefe de Estocolmo, Eva Finne, descartó el caso diciendo: “No creo que haya razón alguna para sospechar que ha cometido una violación”, y una de las mujeres implicadas acusó a la policía de fabricar pruebas y de tratar de “encajarlas” y de protestar porque ella “no quisiera acusar de nada a Julian Assange”, y una segundo fiscal volvió a abrir misteriosamente el caso después de una intervención política y luego lo paró.
El caso Assange hunde sus raíces a través del Atlántico en un Washington dominado por el Pentágono, obsesionado con perseguir y procesar a los denunciantes, especialmente a Assange por haber expuesto en WikiLeaks los gravísimos crímenes de EEUU en Afganistán e Iraq: la matanza indiscriminada de civiles y el desprecio por la soberanía y el derecho internacional. Nada de esto, decir la verdad, es ilegal en virtud de la Constitución estadounidense. Barack Obama, profesor de derecho constitucional, cuando era candidato presidencial en 2008 alabó a los denunciantes como “parte de una democracia sana y a quienes debe protegerse de represalias”.
Obama, el traidor, ha perseguido desde entonces a más denunciantes que todos los presidentes estadounidenses juntos. La valiente Chelsea Manning cumple una sentencia de 35 años de cárcel tras haber sido torturada durante el largo período de detención anterior al juicio.
La perspectiva de un destino similar ha colgado sobre Assange como una espada de Damocles. Según documentos publicados por Edward Snowden, Assange está en una “lista de caza de hombres”. El vicepresidente Joe Biden le ha llamado “terrorista cibernético”. En Alexandra, Virginia, un gran jurado secreto ha tratado de inventar un delito por el que Assange pueda ser procesado por un tribunal. Aunque no sea estadounidense, se le está intentando enredar desenterrando una ley de hace un siglo contra el espionaje, utilizada para silenciar a los objetores de conciencia durante la I Guerra Mundial; el Acta de Espionaje tiene disposiciones para castigar tanto con cadena perpetua como con pena de muerte.
La capacidad de defenderse de Assange en este mundo kafkiano se ha visto entorpecida al declarar EEUU que su caso es secreto de Estado. Un tribunal federal ha bloqueado la publicación de cualquier información acerca de lo que se conoce como la investigación de “seguridad nacional” de WikiLeaks.
El papel secundario en esta farsa lo ha jugado la segunda fiscal sueca, Marianne Ny. Hasta hacer poco, Ny se había negado a cumplir un procedimiento europeo de rutina que le exigía viajar a Londres para interrogar a Assange y así hacer avanzar el caso que James Catlin, uno de los abogados de Assange, llamó “un hazmerreir… es como si fueran inventándolo mientras intentan seguir adelante”. De hecho, incluso antes de que Assange abandonara Suecia hacia Londres en 2010, Marianne Ny no hizo intento alguno de interrogarle. En los años siguientes no ha explicado nunca de forma adecuada, incluso ante sus propias autoridades judiciales, por qué no completó el caso que con tanto entusiasmo volvió a abrir, al igual que nunca ha explicado por qué se ha negado a garantizar a Assange que no será extraditado a EEUU en virtud de un acuerdo secreto entre Estocolmo y Washington. En 2010, el Independent de Londres reveló que los dos gobiernos habían discutido de forma anticipada sobre la extradición de Assange.
Luego tenemos al diminuto y valiente Ecuador. Una de las razones por las que Ecuador concedió asilo político a Julian Assange fue porque su propio gobierno, en Australia, no le había ofrecido la ayuda a la que tiene legalmente derecho y le había abandonado. La colusión de Australia con EEUU contra un ciudadano propio queda clara en documentos filtrados; no tiene EEUU vasallos más leales que los obedientes políticos de las Antípodas.
Hace cuatro años, en Sidney, pasé varias horas con Malcolm Turnbull, miembro liberal del parlamento federal. Debatimos sobre las amenazas a Assange y sus amplias implicaciones para la libertad de expresión y la justicia, y por qué Australia estaba obligada a apoyarle. Turnbull es ahora el primer ministro de Australia y, mientras escribo estas líneas, está asistiendo a una conferencia internacional sobre Siria acogida por el gobierno de Cameron, a unos quince minutos en taxi de la habitación que Julian Assange lleva ocupando desde hace tres años y medio en la pequeña embajada ecuatoriana, justo al lado de Harrod’s. La conexión siria es importante aunque no se hable de ella; fue WikiLeaks quien reveló que EEUU había planeado hacía tiempo derrocar al gobierno de Asad en Siria. Hoy en día, entre encuentros y saludos, el primer ministro Turnbull tiene la oportunidad de contribuir a la conferencia con un propósito y verdad mínimos dejando oír su voz en defensa de un compatriota injustamente encarcelado por el que tanta preocupación mostró cuando nos reunimos. Todo lo que tiene que hacer es citar el dictamen del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitraria. ¿Recuperará así una parte de la reputación de Australia para el mundo decente?
De lo que no cabe duda es que el mundo decente le debe mucho a Julian Assange. Nos contó cómo se comporta en secreto el poder indecente, cómo miente y manipula y se involucra en actos de enorme violencia, en mantener guerras que matan y mutilan y en convertir a millones de seres en los refugiados que vemos en las noticias. Sólo por contarnos esa verdad Assange ya se ha ganado su libertad, aunque tiene derecho a la justicia.

John Pilger es un periodista, cineasta y escritor de origen australiano. Es autor, entre otros, del libro: “Freedom Next Time”. Sus documentales pueden verse de forma gratuita en su página web: http://www.johnpilger.com/
 
Fuente: http://johnpilger.com/articles/freeing-julian-assange-the-last-chapter
Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión como fuente de la misma.

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