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viernes, 23 de septiembre de 2016

Sainete electoral en Viena

Sainete electoral en VienaNorbert Hofer y Alexander van der Bellen volverán a batirse en las urnas el 4 de diciembre (Erwin Scheriau / AFP)


El 4 de diciembre los austriacos irán por tercera vez a las urnas para elegir presidente, tras un proceso lleno de fallos


RICARDO ESTARRIOL, Viena.

Hasta el próximo 26 de enero los austriacos no tendrán presidente. Con anterioridad, uno de los dos candidatos a la presidencia austriaca para suceder al presidente emérito, el socialista Heinz Fischer, tendrá que ganar antes en las elecciones presidenciales, aplazadas del 2 de octubre al 4 de diciembre.

Así lo ha decidido con mayoría cualificada el miércoles el pleno de la cámara de los diputados. Esa mayoría ha sido necesaria para reparar las consecuencias de la anulación de la tercera vuelta de las elecciones presidenciales. La anulación fue decretada por el Tribunal Constitucional en vista de absurdas y masivas violaciones de la ley que regula las elecciones.

El mandato del presidente emérito terminaba en junio de este año. En abril, en la primera vuelta para elegir al sucesor de Fischer había seis candidatos. En la segunda vuelta de mayo quedaron dos: Alexander van der Bellen (de los verdes, 72 años) y Norbert Hofer (45 años, del partido nacional-liberal, un partido populista de extrema derecha con bandazos xenófobos).

En la segunda vuelta de desempate de mayo, Alexander van der Bellen ganó con 30.000 votos de diferencia.

Christian Strache, el jefe de los nacional-liberales, denunció numerosas violaciones de la ley electoral ante el Tribunal Constitucional. El Tribunal registró efectivamente diversas irregularidades que afectaban a 289.689 votos, pero no investigó si se habían registrado abusos dolosos. Se trataba en realidad de tradicionales chapuzas, más o menos toleradas desde hace años. Pero la chapuza que más motivó a Strache y a su candidato Hofer fue la supuesta violación del secreto de voto por parte del Ministerio del Interior. Esta vez sucedió algo que con anterioridad no había sucedido masivamente: las redes sociales electrónicas empezaron a difundir resultados parciales durante la votación. El Tribunal estimó que esto podía ser utilizado como propaganda electoral incompatible con el derecho de los electores de no ser objeto de influencias o presiones.

El Gobierno convocó una tercera ronda electoral para el dos de octubre. La comisión electoral empezó a facilitar las papeletas y sobres a las personas que deseaban votar por correspondencia… hasta que empezó el tercer acto del sainete: la goma de los sobres no pegaba, de forma que con este fiasco el secreto electoral amenaza con convertirse en una farsa.

El teatro subsiguiente fue una mezcla de sainete y feria popu-lar. En una conferencia de prensa del ministro apareció el jefe del servicio criminal de la policía luciendo un uniforme azul con charreteras doradas como un general de opereta. Su papel fue el de explicar más o menos que el departamento de investigaciones químicas todavía no sabía por qué la goma no pegaba...

Finalmente el Gobierno decidió aplazar las elecciones... Pero la Constitución no lo permitía. Ha sido necesario que una mayoría cualificada propusiera al Parlamento un proyecto de ley de rango constitucional para hacer posible el aplazamiento. En realidad serán nuevas elecciones, porque se permitirá votar a los 40.000 jóvenes que desde mayo habrán cumplido 16 años.

Y esto es lo que se aprobó el miércoles con los votos de los partidos del gobierno (socialistas y populares) más los verdes y un partido liberal.

Los nacional-liberales de Christian Strache y los neos no han votado. En el momento de la crisis Strache había dicho que todo era una confabulación para desbancar la candidatura del Nobert Hofer. Esta vez ha sido más prudente.

Es inútil adivinar ahora quién será el nuevo presidente. Es posible que la comedia haya favorecido a Hofer, pero en cualquiera de los casos no es importante en la práctica, porque el presidente tiene de hecho sólo funciones representativas.

Fuente: La Vanguardia

martes, 24 de mayo de 2016

Un político verde enamorado de los coches, nuevo presidente austriaco

Van der Bellen, recién elegido presidente de Austria.- REUTERS

Alexander Van der Bellen, candidato independiente apoyado y financiado Los Verdes, su ex partido, ha logrado reunir el voto de una mezcla social que no estaba dispuesta a hacer de Austria el primer país de la UE con un jefe de estado ultraderechista y xenófobo



  •     La ultraderecha europea mira con esperanza las elecciones de Austria
  •     El candidato ecologista se impone a la ultraderecha en Austria por escasos 30.000 votos
  •     Empate técnico en las elecciones presidenciales de Austria

ANTONIO FERNÁNDEZ / WANDA RUDICH (EFE)

VIENA.- El progresista Alexander Van der Bellen ha logrado una apurada victoria en las elecciones presidenciales que Austria celebró el domingo, al lograr el 50,3% de los votos y ha dado así la vuelta a los sondeos que daban como favorito al candidato del ultranacionalista y xenófobo Partido Liberal (FPÖ).

Tan reñida fue el domingo la segunda vuelta de estos comicios que hubo que esperar al escrutinio hoy de los votos por correo para conocer el resultado definitivo.



Finalmente, Van der Bellen ha ganado con 50,3 % de los votos y apenas 31.000 votos de ventaja. A pesar de que ninguno de los dos partidos en el poder ─el Socialdemócrata y el Popular (ambos quedaron fuera de carrera en la primera vuelta, el pasado 24 de abril)─ han apoyado abiertamente a Van der Bellen, éste se preció el domingo de haber reunido a austríacos "de generaciones, edades y clases sociales" distintas.
La victoria del miedo a la ultraderecha

Una mezcla en la que ha primado el rechazo a tener un presidente de la ultraderecha populista. Así, hasta el 40% de quienes han votado ahora por él aluden a ése como el motivo de su voto.

Van der Bellen se presentó como independiente,
aunque el apoyo económico
y político de Los Verdes

Van der Bellen, un economista de 72 años que fue líder del partido Los Verdes, ha sido así el candidato de aquellos austríacos que querían evitar que Norbert Hofer, del FPÖ, se convirtiera en el primer presidente de un país de la Unión Europea (UE) perteneciente a un partido de la derecha radical populista.

El candidato ecologista había quedado segundo en la primera ronda de los comicios con el 21,3% de los votos, lejos del 35,1% alcanzado por Hofer.

Si Hofer dio la sorpresa en aquella primera ronda, el progresista lo ha hecho en la segunda, ya que su derrota se anunciaba como muy probable e incluso los primeros sondeos la daban por segura.

Van der Bellen ha acudido a las elecciones como independiente, aunque el apoyo económico y político de Los Verdes ha sido claro, y ha querido vender la imagen de una persona moderada, madura, con experiencia política y capacidad de ser el presidente de todos los austríacos.

Ha defendido la figura de jefe del Estado como un representante del país, sin afiliación política y con atribuciones eminentemente representativas y de árbitro moral.

Frente a ese papel, ha advertido de las intenciones de Hofer, que no ha dudado en decir que desde la presidencia estaría dispuesto a defender la ideología de su partido, intervenir en la vida política, controlar al Gobierno e incluso convocar elecciones parlamentarias antes de la fecha prevista de 2018.

El nuevo presidente austríaco defiende una Unión Europea fuerte y federalista, está abierto a la llegada de inmigrantes y refugiados, apuesta por el matrimonio homosexual y, en general, representa los valores de la izquierda intelectual europea.

En su contra ha jugado su discurso cargado de ironía, de cierta arrogancia intelectual y poco directo, que conecta mal con la clase trabajadora y con los austríacos con menos estudios.
Un buen medidor entre las fuerzas políticas austriacas

El futuro presidente es visto por muchos analistas como alguien que puede representar dignamente al país en el extranjero y que internamente puede mediar de forma discreta entre las fuerzas políticas, en particular entre socialdemócratas y populares, que gobiernan en coalición.

Eso sí, no ha descartado una interpretación más activa de algunas competencias del jefe del Estado y ha prometido que, tal y como lo ve actualmente, no firmaría el TTIP, el futuro tratado transatlántico de libre comercio e inversiones que negocian Estados Unidos y la Unión Europea, aún si fuese aprobado en el Parlamento.

La Constitución austríaca otorga al presidente federal la potestad de decidir a quién encarga la formación del gobierno sin obligación de optar por el líder del partido más votado, como sin embargo es la usanza en Austria.

Antiguo decano de la facultad de Ciencia Económicas de Viena, Van der Bellen siempre ha sido muy valorado en el país alpino por su honestidad.

Desciende de una madre estonia y de un padre ruso que escaparon de la revolución bolchevique de 1917 y se radicaron en la región austríaca del Tirol, donde el presidente electo vivió hasta los 33 años, antes de trasladarse a Viena.

Padre de dos hijos y casado en segundas nupcias hace pocos meses, tiene fama de personaje que no encaja del todo dentro de los estereotipos de un político ecologista clásico.

Por ejemplo, nunca se ha visto a Van der Bellen en bicicleta, ha declarado en el pasado su amor por los coches y hasta hoy sigue siendo un fumador empedernido.

Fuente: Público.es

domingo, 1 de mayo de 2016

La extrema derecha derrota a los partidos de la “gran coalición”

La extrema derecha austriaca







AUSTRIA

BERTOLD DU RYON

Sonríe y tiene la costumbre de controlar sus emociones. Hospitalizado durante un año como consecuencia de un accidente de parapente en 2003, ha aprendido a ser paciente. Pero es todo salvo un moderado o un arribista de la política. Norbert Hofer, 45 años, es un ideólogo, de los de verdad. Forma parte de los principales cuadros del FPÖ (FPOe) o “Partido de la Libertad de Austria”, el partido de extrema derecha al que pertenece desde su adolescencia.

El domingo 24 de abril de 2016 ha logrado un resultado de más del 35% a escala de todo el país. (La cifra exacta no es conocida aún debido al lento recuento de los votos por correspondencia, que siguen siendo muy numerosos en los escrutinios austríacos. La participación global fue de alrededor del 70%)

En su pueblo natal de Pinkafeld, en la región de Burgenland, ha logrado un resultado del 60,7%… que no es el resultado local más elevado puesto que ha superado el 64% en la municipalidad de Wiesenfeld. La región de Burgenland está gobernada desde hace un año por una coalición compuesta por el FPÖ, partido de extrema derecha (que forma parte del mismo grupo en el Parlamento Europeo que el FN francés), y… la socialdemocracia local. También esto es Austria, país que es generalmente más conocido por la belleza de sus paisajes y su gastronomía…

Fue aquí, en Pinkafeld, donde Hofer llegó a la política, reclutado por un profesor que pertenecía al medio deutschnational (pangermanista). Un medio compacto compuesto de miembros de las Burschenshaften o corporaciones estudiantiles de extrema derecha y que llevan armas -organizan duelos con espadas-; un medio más bien anticlerical en una región mayoritariamente católica, y una parte del cual esconde con dificultad sus afinidades con el nazismo histórico y actual. Con 23 años Norbert Hofer comenzó a hacer política a escala regional y luego nacional, atraído por el ascenso de Jörg Haider, jefe del FPOe desde 1986 antes de escindirse en 2005 (y de morir en un accidente en 2008). Pero siempre mantuvo sus distancias con él: pensaba que Jörg Haider era poco serio, no era suficientemente sólido en sus convicciones, no suficientemente firme ideológicamente.

Así pues, no es un asunto sin importancia el que Norbert Hofer, un duro de esta extrema derecha austriaca que ha participó en el gobierno federal entre 2000 y 2005 (o 2006 para la escisión más “moderada” que se había ido con Haider), haya ganado el primer puesto en las elecciones presidenciales federales en Austria. La segunda vuelta del escrutinio tendrá lugar el próximo domingo 22 de mayo.

Ciertamente, el presidente federal austríaco solo tiene poderes limitados, su papel es en general más bien protocolario. El verdadero poder político está concentrado en manos del canciller, jefe del gobierno salido de la mayoría parlamentaria. Pero el candidato Höfer ha anunciado que podría cesar al gobierno actual -compuesto por una “Gran coalición” entre la socialdemocracia (SPÖ) y la derecha cristiano demócrata (ÖVP (“Partido del Pueblo Austríaco”) -“si trabaja mal”, y provocar elecciones anticipadas. En el clima actual, el FPÖ superaría seguramente el 30% en tales legislativas anticipadas, subiendo alrededor del 10%.

La nulidad de los partidos de la “Gran coalición”, miembros de una pareja sin imaginación y sin ninguna creatividad política, se refleja en los resultados de sus dos candidatos. Si los dos partidos socialdemócrata y cristiano demócrata habían obtenido alrededor del 60% de los votos en las últimas legislativas, sus dos candidatos (Andreas Kohl y Rudolf Hundstorfer) acaban la primera vuelta del escrutinio presidencial con respectivamente el 11,1% y el 10,9%, según las cifras del domingo por la noche. Así se puede constatar que la fuerza electoral de la extrema derecha se ha merendado literalmente a los representantes de los dos grandes partidos en el poder.

Ha sido el candidato de los Verdes, Alenxander van der Bellen (más bien centrista, de estilo demócrata-humanista) quien ha salido mejor librado, después del de la extrema derecha. Con el 21,3% de los votos según las cifras provisionales del domingo, será él quien desafíe al representante de la extrema derecha en la segunda vuelta. Es previsible que los partidos del centro-izquierda y del centro derecha sostengan al candidato de los Verdes. En cambio, una candidata “independiente” Irmgard Griss, una antigua jueza en el Tribunal Supremo que ha obtenido el 19% de los votos, no ha dado hasta ahora consigna de voto; pero puesto que ha hecho campaña contra el pretendido laxismo del gobierno en materia de inmigración, hay que esperarse que su electorado se vaya en parte hacia el candidato del FPÖ.

La política de inmigración ha sido objeto de debates durante una gran parte de la campaña electoral. En Austria, que hasta ahora había sido sobre todo un país de paso hacia Alemania y Escandinavia -para la emigración venida de Medio Oriente que pasa a por los Balcanes-, no ve ya muchos refugiados y refugiadas venir por el Este, puesto que la “ruta de los Balcanes” ha sido cerrada con barreras y alambradas plantadas en las fronteras de Macedonia, Hungría o Bulgaria. Ahora bien, a la espera de una nueva afluencia de emigrantes provenientes de Libia que pasarían por Italia e irían hacia Europa del Norte, Austria acaba de anunciar (el 12 de abril) que cierra su frontera, restaurando controles de identidad en su frontera con Italia. Ha comenzado la construcción de una valla alrededor del collado de Brenner que debe estar terminada “como muy tarde el próximo mes de junio”. Los grandes partidos no han carecido de voluntad de cierre de las fronteras, aunque sea lo que pretende la extrema derecha y ésta lo haya repetido insistentemente a lo largo de toda la campaña…

El electorado de Norbert Hofer (FPÖ) estaría compuesto mayoritariamente de hombres -las mujeres serían más reticentes- más bien jovenes y menos instruido que la media. Según las cifras de dos empresas de sondeos publicadas por encargo de la cadena de televisión pública ORF, el 45% de los electores masculinos habrían votado por él (y el 27% entre las mujeres), llegando al 51% en los hombres de menos de 29 años. Los y las jubiladas habrían votado en un 34%, un poco menos que la media, por el candidato de extrema derecha. El resultado subiría sin embargo al 51% entre los aprendices y al 72%… entre los obreros. Recordemos que en Austria la izquierda (sin incluir la socialdemocracia pero si al PC) es minúscula y está marginada, y que el movimiento obrero institucionalizado bajo control de la socialdemocracia ha sido influyente mucho tiempo, pero ha estado totalmente integrado en el Estado. Hoy, cuando la socialdemocracia participa en un gobierno que pone en marcha más o menos las mismas “reformas” que en el resto de Europa, la clase de los y las asalariadas está en gran medida desarmada desde el punto de vista político.

Solo en Viena, feudo histórico de la socialdemocracia y de la izquierda austríaca el cuerpo electoral resiste algo mejor que en el resto del país a la extrema derecha. En Viena el candidato del FPÖ ha obtenido el 27,8% de los votos según las cifras disponibles el domingo, y llega así en segundo puesto tras Alexander van der Bellen que logra alrededor del 33%.

No es todavía seguro que Norbert Hofer resulte realmente elegido el 22 de mayo en todo el país. Pero incluso si esto no ocurriera, su resultado constituye tanto un choque político como una lección a meditar en toda Europa.

https://npa2009.org/actualite/international/autriche-lextreme-droite-bouffe-les-partis-de-la-grande-coalition

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Fuente: Viento Sur

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