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jueves, 28 de abril de 2016

Mossack-Fonseca, el escándalo Irán-Contras y Noriega




El analista político panameño Julio Yao Villalaz se indigna ante la mescolanza que hacen los grandes medios de prensa internacionales entre los documentos de la firma Mossack-Fonseca y su país, la República de Panamá. Por cierto, dado el papel que la agencia de espionaje de Estados Unidos desempeñó en la creación de esa firma, que ni siquiera fue creada en Panamá, sería más exacto hablar de «CIA Papers». Además, antes de la publicación de los famosos documentos, el gabinete Mossack-Fonseca fue utilizado en varias operaciones de diversas agencias federales estadounidenses.


por Julio Yao Villalaz

El gabinete Mossack-Fonseca fue creado por la CIA, en 1986, para crear a través de ella las empresas offshore que garantizarían el anonimato y las transferencias de dinero en el marco de la operación estadounidense Irán-Contras. La CIA recurrió entonces a los servicios de Jürgen Mossack, hijo del SS Erhard Mossack, reclutado por el Gladio para luchar contra la Unión Soviética al término de la Segunda Guerra Mundial.
No pienso participar en la discusión bizantina de si son legales o ilegales la formación de empresas offshore y sus posibles objetivos, lo cual no quiere decir que su naturaleza legal sea irrelevante o me sea ajena. De ninguna manera. Por ejemplo, desde el pasado mes supe que fue una dama quien, por razones personales, actuó en venganza y vendió (ahora se sabe), desde 2008/2009, parte de los documentos de Mossack-Fonseca, complementado por la acción de una pareja de la misma oficina y quizá de otras personas.

Lo que interesa saber es cómo llegaron los documentos de Mossack-Fonseca a manos de las agencias de Estados Unidos «a cargo del cumplimiento de la ley» (U.S. law enforcement agencies), y si ello ocurrió antes o después de que la dama los entregara o vendiera al diario Suddeutsche Zeitung. Se sabe que el diario Suddeutsche Zeitung los entregó al Consorcio de Periodistas de Investigación (CPI) y que estos fueron apoyados por George Soros y sectores de la élite corporativa de Estados Unidos opuestos a Rusia.

El caso es que las agencias de Estados Unidos a cargo del cumplimiento de la ley, posiblemente usaron los documentos deMossack-Fonseca para acusar (indictment) y detener a narcotraficantes, terroristas, traficantes de armas, lavadores de dinero, etc., como probablemente también para actuar contra algunos bancos en Panamá.

Esta cuestión ya no es bizantina, pues implica la posible participación del gobierno de Estados Unidos en una acción ilícita de orden internacional. La acción contra el centro bancario y financiero de Panamá es un ataque a una de las bases de nuestra economía. Tampoco es bizantina la denuncia de que Mossack-Fonseca estuvo y está involucrada con personajes siniestros de casi todos los continentes vinculados a servicios de inteligencia, al menos desde 1986, especialmente del escándalo Estados Unidos-Contra.

La firma Mossack-Fonseca no se originó en 1977 como registran sus archivos, sino en 1986, en Islas Vírgenes (Br.). En 1977 solo existía la Jürgen Mossack Law Firm (Firma de Abogados Jürgen Mossack). Es en 1986 cuando nace la firma Mossack-Fonseca, al calor del escándalo Estados Unidos-Contra.

Como afirma The New York Times del 8 de abril de 2016:

En 1986, mientras el país aún estaba bajo el yugo del general Manuel Noriega, estos hombres (Ramón Fonseca y Jürgen Mossack) fusionaron sus pequeños despachos de abogados y así crearon lo que se convertiría en el centro de las operaciones bancarias sigilosas para la élite, un paraíso fiscal. [1]

El dinero proveniente de la venta de armas se invertía en drogas, que altos funcionarios en Washington —haciéndose los chivos locos— introdujeron en barrios pobres de Estados Unidos. Parte de los fondos se canalizaron por el Proyecto Democracia para derrocar a Noriega, de modo que, por un lado, se hacían de la vista gorda en los barrios no blancos y, por el otro, permitieron que respetables señores en smoking abrieran la Mossack-Fonseca en Islas Vírgenes. territorio que Estados Unidos comparte con Gran Bretaña.

¿Por qué no se creó en Panamá? Quizá porque acababa de terminar exitosamente la Operación Piscis de la DEA en Panamá y nuestro país (bajo el presidente Ricardo De la Espriella) había aprobado leyes no favorables a operaciones clandestinas e ilegales como la Contra-Estados Unidos.

Mossack-Fonseca habría participado, en complicidad con Washington, en una acción violatoria del derecho internacional contra Panamá, como lo es el derrocamiento de un gobierno extranjero, y, por esa razón, su origen es espurio, pues además ahora se sabe que Mossack-Fonseca ha servido a servicios de inteligencia de diversos países.

El año 1986 es clave por el Escándalo Estados Unidos-Contra, pero también porque, hace exactamente 30 años (abril de 1986), el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos tomó la decisión de derrocar a Noriega por razones propias, y no de los panameños que pedían legítimamente un cambio. Cada panameño tendrá “su” Noriega, y eso se respeta, pero Estados Unidos carecía de todo derecho a expulsarlo, sobre todo sabiéndose de antemano que asesinarían a miles de panameños inocentes.

Es necesario rechazar mundialmente que el nombre de Panamá —que es el nombre de todos los panameños— se use para bautizar los documentos que retratan la podredumbre y degeneración más grave del capitalismo de la historia moderna. Para desvincularnos del perjuicio a múltiples países, organizaciones y personalidades, es necesario prohibir la entrada al prostíbulo o, mejor aún, cerrarlo.

Julio Yao Villalaz

Fuente
La Estrella de Panamá,  Red Voltaire


[1] “Panama Papers Cast Light on a Law Firm Founded on Secrecy”, Kirk Semple, Azam Ahmed & Eric Lipton, The New York Times, April 7th, 2016.

Julio Yao VillalazAnalista internacional, exasesor de política exterior y escritor.

 Red Voltaire

Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

martes, 12 de abril de 2016

El ministro Soria autoriza a la Fiscalía a una investigación que no requiere de ningún permiso

El ministro de Industria, Energía y Turismo en funciones, José Manuel Soria, durante la rueda de prensa ofrecida esta tarde en la capital de Lanzarote.
El ministro de Industria, Energía y Turismo en funciones, José Manuel Soria, durante la rueda de prensa ofrecida esta tarde en la capital de Lanzarote. EFE/JAVIER FUENTES


El Ministerio Público podría remitir hoy mismo una comisión rogatoria a Panamá o a Bahamas, pero no necesita autorización de Soria ni de nadie
"Lo que puede hacer para colaborar es aportar él mismo la información o una copia, que si no la tiene, seguro que se la facilitan", dice una fuente de la Fiscalía 

Pedro Águeda 

El ministro en funciones de Industria, José Manuel Soria, ha afirmado este lunes que autoriza a la Fiscalía a que curse una comisión rogatoria internacional para recabar toda la información sobre la sociedad que el bufete panameño Mossack Fonseca abrió en las Bahamas a su nombre y al de otras personas, entre ellos un hermano suyo, el 23 de septiembre de 1992. La afirmación de Soria choca con la realidad jurídica española en varios de sus puntos.

¿Puede Soria "autorizar" a la Fiscalía a cursar una comisión rogatoria?

En ningún caso, ni como ministro de Industria, ni como ciudadano corriente. Las comisiones rogatorias internacionales (auxilio judicial secundario) son un instrumento jurídico de cooperación bilateral entre países que cursa un juez o un fiscal en el marco de una investigación. En este momento procesal, con unas diligencias abiertas en la Fiscalía de la Audiencia Nacional, este organismo está facultado como "autoridad judicial" para cursar una comisión rogatoria internacional, pero en ningún caso necesita la autorización de Soria.

¿Es la Fiscalía de la Audiencia Nacional el organismo al que debe dirigirse Soria?

Ahora mismo es el único organismo jurídico que investiga los papeles de Panamá, al menos formalmente, porque todavía no ha recibido documento alguno de los que está distribuyendo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y que en España publican La Sexta y elconfidencial.com. En cualquier caso, no hay utilidad alguna en la iniciativa de Soria. "Lo que puede hacer para colaborar es aportar él mismo la información o una copia, que si no la tiene, seguro que se la facilitan", propone una fuente del Ministerio Público.

¿Qué otra cosa podría hacer el ministro de Industria?

Entre otras, renunciar a la confidencialidad que el despacho de abogados en Panamá firmó, muy probablemente, con él y con cualquier otro cliente. Pero para eso no debe dirigirse a la Fiscalía de la Audiencia Nacional sino directamente al despacho de abogados Mossack Fonseca.

¿Por qué pide que la Fiscalía se dirija a Panamá?

Es el país al que se ha referido el ministro Soria para cursar la comisión rogatoria internacional, a pesar de que la sociedad de la que fue titular estuvo radicada en Bahamas hasta 1995, según las informaciones conocidas este lunes. En Panamá está la información del bufete Mossack Fonseca que han publicado elconfidencial.com y La Sexta. Ni con uno, ni otro país la cooperación judicial es fluida, a pesar de que con Panamá está vigente un convenio bilateral desde julio del año pasado y con Bahamas se firmó un acuerdo de intercambio de información en 2010.

Con ambos países no se cumple la doble incriminación, esto es, la necesidad de que una conducta sea delito en los dos Estados para poder solicitar información en la persecución del delito por parte de uno de ellos. Este fue el argumento que utilizó el país centroamericano para rechazar la  información requerida por un juzgado de Málaga en el caso del ático de Ignacio González. Las autoridades judiciales españolas intentan siempre detallar los indicios de blanqueo de capitales en las peticiones de colaboración para que estas sean satisfechas. Rara vez lo son.

En el caso de Bahamas aparece el caso de Sean Connery, cuya esposa será juzgada por delito fiscal cometido en España. El juez del caso se quejó en un auto de que Bahamas tardara más de un año y medio en remitir una declaración judicial del matrimonio, después de realizada, y que había sido requerida por España.

¿Puede haber delito en la actividad de José Manuel Soria?

Sí, en el caso de que la sociedad descubierta hubiera sido utilizada para el blanqueo de capitales. Los plazos de prescripción son más amplios que para el delito fiscal, que sin duda ya no se podría perseguir. En cualquier caso, la Fiscalía de la Audiencia Nacional va a investigar las estructuras societarias creadas para el delito de blanqueo y no el fraude fiscal de un particular, para lo que sería competente cualquier tribunal ordinario, precisan las fuentes consultadas. El blanqueo de capitales en el caso de Soria también habría prescrito si la sociedad se disolvió realmente en 1995, se cancelaron las posibles cuentas asociadas, se transfirieron bienes y no se siguieron realizando actos de ocultación a partir de esa fecha.

¿Influye el aforamiento del ministro de Industria?

No tiene por qué. Como la Fiscalía va a investigar las posibles estructuras utilizadas para el blanqueo, el aforamiento del ministro no afecta a sus pesquisas. Si afloraran indicios de blanqueo de capitales en la actividad del ministro, la Fiscalía de la Audiencia Nacional se dirigiría a la Fiscalía del Tribunal Supremo. En cualquier caso, el aforamiento de Soria, como el de cualquier otro ministro del Gobierno, es judicial, no fiscal.

Fuente: eldiario.es

viernes, 8 de abril de 2016

Resacón en Panamá


Panamá

Estos días ando muy atento a los listados de los Papeles de Panamá por si aparece mi nombre en ellos. No hay muchas probabilidades de que salga, pero quién sabe, en peores borracheras me he metido. A lo mejor mi asesor fiscal me abrió una cuenta opaca sin advertirme y me hizo firmar la autorización sin yo saberlo, al tiempo que preparaba la declaración trimestral y la de la renta. Estas cosas pasan, a un tío mío una vez le tocó una quiniela de catorce sin rellenarla siquiera, pero luego le salió a devolver. En cuestiones de dinero mi familia tiene tan mala suerte que nuestra única posibilidad de acertar la lotería sería que quemásemos el décimo.

Todo es posible en Panamá, incluso que mi nombre se materialice en la junta directiva de unos cuantas compañías al lado del de Leticia Montoya, oficinista de Mossack Fonseca y testaferro de más de diez mil empresas panameñas. Cuando le preguntaron en la calle si conocía a Leticia Montoya, Leticia Montoya respondió que era su cuñada, pero debía de haber por lo menos nueve mil cuñadas más, porque ese ritmo de trabajo no hay quien lo aguante. Suena un poco a ciencia-ficción, como aquella película de Cómo ser John Malkovich protagonizada por una señora llamada Leticia Montoya que no para de firmar y firmar. Debe de ser una mujer muy ocupada.

Messi, Almodóvar, Pilar de Borbón, Macri, los bisnietos de Franco, el padre de Cameron, el círculo de Putin, Imanol Arias, Vargas Llosa, el rey de Arabia Saudí, el ex emir de Qatar, Stanley Kubrick, Simon Cowell, el presidente de Islandia… Está visto que si no sales en los Papeles de Panamá no eres nadie, ni lo has sido, ni lo vas a ser. Detrás de cada empresa ficticia había una cuñada de Leticia Montoya, una por lo menos, un testaferro secreto, como los ancianitos y jubilados de Chinatown, que eran dueños de miles de hectáreas de terreno y de toda el agua de California, pero sólo sobre el papel. No tenían ni idea de que eran millonarios, igual que aquel amigo mío que se despertó en una celda y descubrió un tatuaje escociéndole el bajo vientre, la historia en viñetas de la semana loca que había vivido en Las Vegas después de hacer saltar un casino y fugarse con una bailarina para que Elvis los casara en una capilla. Despertó sin un duro y sin acordarse de nada, ni de la boda, ni de la noche de bodas, ni siquiera de la bailarina. Fue como Resacón en Las Vegas pero sin final feliz.

Es la misma resaca con que se han levantado muchos de estos patriotas repentinamente ubicados en Panamá y aquejados de amnesia generalizada. Estaban en la isla de Perdidos, un paraíso fiscal al que nadie tiene ni la menor idea de cómo ha llegado, y un desenlace que se va a resolver igual que en la teleserie: de ninguna manera. Montoro dirá la frase clásica del gendarme enCasablanca (“¡Qué vergüenza, qué vergüenza, he descubierto que aquí se juega!”) y a otra cosa. Disculpen el exceso de referencias cinematográficas pero es que este follón de Panamá es el remake de una película que ya hemos visto muchas veces -en Suiza, en Andorra, en Singapur- y todos nos sabemos el final.



David Torres
Fuente: Público.es

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