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viernes, 2 de junio de 2017

Miguel Hernández 50 años después

 
 
 
La Universitat de València conmemora el homenaje que tributó al poeta durante la dictadura franquista




En el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández (1910-1942), el escritor Higinio Polo recuerda el tiempo en que Neruda publicaba en la revista “Caballo Verde” poemas del oriolano, con las resonancias de autores como Góngora, Alberti, Guillén o Aleixandre. “Sin perder su fuerza, la pasión llega ‘con un dolor de cuchillada’”, afirma Polo en el artículo “Miguel Hernández, cuando cañoneaban Madrid” (El Viejo Topo, septiembre de 2016). Además advienen las referencias al mundo agrícola, la sexualidad, los toros, el paisaje de Castilla, el alma popular y los cambios que acompañaron a la II República. En enero de 1936 Hernández fue detenido por la guardia civil en la orilla del Jarama, golpeado y maltratado en el cuartel. Intelectuales como Pablo Neruda, Federico García Lorca, José Bergamín y Rafael Alberti firman una declaración de apoyo, en la que denuncian las constantes vejaciones del cuerpo armado a los “hombres del pueblo”. Los hechos ocurren durante el “bienio negro”, pero un mes después llegaría la victoria del Frente Popular. Miguel Hernández está muy cerca de Alberti y María Teresa León. “Estoy con vosotros, lo he comprendido todo”… “Y se afilió al PCE”, recuerda Higinio Polo. El Fórum de Debats de la Universitat de València recordó el 31 de mayo, dentro de las VII Jornades de Memòria Democràtica, el 50 aniversario del homenaje que la universidad rindió a Miguel Hernández, en 1967. Estudiante durante aquellos años, Manuel García recuerda que antes, en la primavera de 1966, tuvo lugar un homenaje a Antonio Machado en Baeza (Jaén), de ámbito estatal. La celebración de la figura de Miguel Hernández se organizó en la Facultad de Filosofía y Letras valenciana, con un programa que incluía la lectura de poemas, cartas de adhesión y una excursión al cementerio de Alicante, donde se halla soterrado el “poeta del pueblo”. “Recuerdo la llegada del escritor Juan Gil-Albert, que tras atravesar el cordón de ‘grises’ y miembros de la Brigada Político-Social que rodeaban la facultad, leyó unas palabras en el paraninfo dedicadas al poeta oriolano”, explica García en el libro “Memoria del antifranquismo. La Universidad de Valencia durante el franquismo (1939-1975)”, de Benito Sanz y Ramón I. Rodríguez. Dejó huella del acto un cartel a serigrafía obra del Equip Realitat, que ponía de manifiesto la cooperación entre el movimiento estudiantil y los artistas de izquierda.
Fascinado por “Residencia en la tierra”, de Pablo Neruda, Miguel Hernández escribió en enero de 1936 un artículo en el diario El Sol, que implica una declaración de principios. Trata del vencimiento de la forma poética y su superación, apunta el profesor de Literatura Española en la Universitat de València, Javier Lluch, quien ha participado en las VII Jornades de Memòria Democràtica. “Odio los juegos poéticos de sólo cerebro. Quiero las manifestaciones de la sangre y no las de la razón, que lo echa a perder todo con su condición de hielo pensante (…)”, afirmó el poeta de Orihuela. Javier Lluch destaca que Miguel Hernández es uno de los ejemplos de autores que se pasaron de la “pureza” poética a la revolución, por las exigencias de la época. De ahí su compromiso en defensa de la II República.
En 1935 el poeta colabora con las Misiones Pedagógicas y en 1936 alumbra “El rayo que no cesa”. En “Elegía a Ramón Sijé” o en “Me llamo barro” se constata, según Lluch, un tono existencialista y fatalista, “muestras de una pauta estética que devendrá una poética de la impureza”. Fruto de su militancia son el romancero contra el fascismo, los cantos al héroe popular, individual y colectivo, y la exaltación de las gestas republicanas. El poeta-soldado, afiliado al PCE, miembro del Quinto Regimiento, comisario político y presente en los frentes de Madrid, Andalucía, Extremadura y Teruel, lo dejó bien claro en unas notas previas a su “Teatro en la guerra”, en 1937: “Entiendo que todo teatro, toda poesía, todo arte, ha de ser, hoy más que nunca, un arma de guerra”. También en 1937, el año de “Viento del pueblo”, Miguel Hernández participó en Valencia en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Javier Lluch subraya la importancia del “Cancionero y romancero de ausencias” (1938-1941) y las siguientes palabras: “Los poetas somos vientos del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas”.
El abogado laboralista y licenciado en Derecho por la Universitat de València, Vicent Álvarez, vivió los años de efervescencia estudiantil y aborda el contexto del homenaje de 1967 a Miguel Hernández. Un año antes se produjo en Barcelona el encierro estudiantil del convento de los Capuchinos de Sarrià, conocido como la “Capuchinada”. El primero de mayo de 1967 se organizó una manifestación obrera en Valencia, con las consignas de “Llibertat Sindical” y “Dret de Vaga”, en la que Àlvarez fue detenido. Mediada la década de los 60, el movimiento universitario se despliega en el País Valenciano en torno al Sindicato Democrático de Estudiantes de Valencia (SDEUV), que apoyan el PCE y el Partit Socialista Valencià (PSV). “Cuando la represión policial desarticule temporalmente el movimiento universitario de Madrid y Barcelona, Valencia se convertirá en punta de lanza de la oposición, a finales de 1966 y en 1967”, explica Benito Sanz Díaz en “El Antifranquismo. Del SEU a la transición política. 1965-1975”.
Los dirigentes estudiantiles de la Universidad de Valencia convocaron entre finales de enero y primeros de febrero de 1967 el primer Congreso Democrático de Estudiantes de España, celebrado en la capital valenciana y al que asistieron representantes de todos los distritos universitarios. Benito Sanz recuerda que antes, la dictadura había disuelto el Sindicato Español Universitario (SEU) falangista, y se vio truncado el intento de continuar influyendo mediante las Asociaciones Profesionales de Estudiantes. ¿Qué estaba ocurriendo? “Tras casi 30 años de dictadura, los jóvenes universitarios crearon una organización democrática al margen de las estructuras de la dictadura”, subraya Sanz Díaz, quien resalta la gran influencia del PCE para que el congreso se celebrara. Pese a la prohibición, los estudiantes participaron en la convención de manera muy amplia, pero también estuvo presente la policía nacional (los “grises”) y la Brigada Político Social, que practicó detenciones de dirigentes y delegados estudiantiles. A ello se agregaron las multas. Pero la represión no le salió gratis a la dictadura. Según Benito Sanz Díaz, “el régimen franquista perdió la universidad como punto de apoyo, para no recuperarla nunca”. Las revueltas de Mayo de 1868 enconarían aún más las posiciones.
La estampa de Miguel Hernández en trazo grueso, recortada sobre un fondo rojo y recitando un poema a la masa plebeya. Es el cartel con el que el Equip Realitat homenajeó al poeta en abril de 1967, en el 25 aniversario de su muerte. Formado por Joan Cardells y Jordi Ballester, el Equip Realitat desarrolló su obra durante una década, entre 1966 y 1976. “En el manifiesto de 1967 se comprometen a servir a la sociedad a través de la militancia artística”, subraya en la Universitat de València el ensayista y Catedrático de Estética y Teoría del Arte, Román de la Calle. Con una plástica muy cercana al arte pop, readaptaron esta tendencia norteamericana para denunciar la dictadura franquista. Además, los dos artistas entraron en contacto con los representantes del movimiento Estampa Popular, el Equipo Crónica y Crónica de la Realidad.
Mediante la ironía y la crítica, Cardells y Ballester abordaron los efectos del consumismo y la cultura de masas. Y lo hicieron con las técnicas de la pintura, las fotografías y las series gráficas. De la publicidad, los tebeos y las revistas, obtienen parte de los ingredientes para sus trabajos. Series como “Entierro del estudiante Orgaz” (1967), “Hogar dulce hogar” (1972), “Vista de Gibraltar desde el convoy que atravesó el estrecho en julio de 1936” (1973) y “La guerra, Hazañas bélicas o Cuadros de historia (1973-1976)”. Román de la Calle señala ejemplos como “Anunciación” (1966-1967), obra en la que a un ama de casa se le presenta Supermam…que le anuncia un detergente; en “Romeo y Julieta” (1967), la mujer posa ante un magnífico Alfa Romeo; entre títulos tan singulares como “Pastor alemán contagiado de la náusea existencial en dormitorio matrimonial adquirido en unos grandes almacenes” (1972) y “Richelieu transnacionalizado”, del mismo año, el Equip Realitat realizó la composición sobre Miguel Hernández. Pertenece al primer periodo de su obra, que Román de la Calle ubica entre 1966 y 1969: Predominan las pinturas planas –acrílico sobre tabla-, con aparición del arte pop y el sarcasmo. 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 4 de agosto de 2016

CECILIA



Aníbal Malvar

Hace cuarenta años, cuando la radio dio noticia de la muerte de Cecilia, yo estaba rodilla en tierra masacrando a unas hormigas y el tío Hipólito sentado a la sombra y bebiendo de un botijo.

–Qué pena –dijo el niño que fui yo, y que cantaba mucho con la radio la de las violetas.

–Esa era una puta –me corrigió el tío Hipólito con ronco didactismo militar (era guardia).

Yo quería y admiraba al tío Hipólito, pues era guapo, gruñón, siniestramente divertido y nos hacía poco caso, salvo en las escasas ocasiones en que sacaba su pistola y nos enseñaba a empuñar un arma sin que nos viera nadie, entre los olivos o tras los cañaverales del reguero.

Yo me quedé asombrado y dolido. Nunca había imaginado que unas palabras del tío Hipólito me pudieran hacer tanto daño. Fue mi primer vacío en el pecho. Mi primer e inolvidable derrumbamiento. Mi primer gran desengaño amoroso. Yo amaba a Cecilia. La veía en la televisión con su pelo caído sobre el mástil de la guitarra, y escuchaba su voz de ir sembrando trigo en la radio y en un magnetofón de bobinas que tenía mi padre.

Y resulta que Cecilia, mi primer amor platónico, mi musa, no solo había muerto aquella mañana, sino que además me había salido puta. Lo había dicho el tío Hipólito, ná menos.

No sé por qué ese recuerdo se ha quedado ahí tantos siglos. Es tan inmortal como algunos post-it de la nevera. No quiero ponerme freudiano, pero es como una minucia incansable en busca de significado dentro de mi limitado cerebro: un coñazo: una metáfora con jaqueca. Como mucho me hacía pensar en lo difícil que debió ser Cecilia en tiempos de Cecilia. Considero que, en tiempos de Cecilia, era mucho más difícil ser Cecilia que ser Joan Manuel, o ser Lluis, o ser Paco, o ser Moustaki (et je t’ai trahi pour / une prison d’amour et sa belle geôlière).

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En Castilla-La Mancha, nos enteramos de que se acaba de derogar una orden que permitía a la Junta despedir a profesoras interinas cuando estaban embarazadas. Ahora el punto 1b de aquella orden se acaba de modificar en el Boletín Oficial de la comunidad quijotesca para que las mujeres “puedan seguir disfrutando de los derechos reconocidos en la situación de maternidad o el proceso asociado correspondiente, aun en el caso de serles asignadas una plaza disponible en la función pública docente, manteniendo el puesto correspondiente a dicha asignación”.

La orden recién modificada se había firmado en tiempos de la presidencia de María Dolores de Cospedal, la musa del diferido español. Así que mi metáfora con jaqueca se revolvió en su tumba de inmortalidad. Qué difícil es ser Cospedal en tiempos de Cospedal, qué difícil es ser María Dolores en tiempos de Cospedal, qué difícil es ser cualquier mujer en tiempos de Cospedal. Qué poco han cambiado los tiempos para la mujer desde que mi primera novia platónica fue declarada puta sencillamente por cantar.

Yo intuía que mi antigua metafora con jaqueca tenía que ver con la mujer, junto “a un perro ladrando a la luna con otra figura que recuerda a mí”. Pero, como decimos los gallegos, aun no la doy entendido de todo. Con estas cospedaleces y tal que pasan “en forma, efectivamente, de simulación, de… simulación, o de… lo que hubiera sido en diferido en partes de una… de lo que antes era una retribución “. O sea.



Fuente: Público.es

lunes, 16 de febrero de 2015

Rossana Rossanda. Entrevista

 

Rossana Rossanda · · · · ·

15/02/15

En su casa de París la fundadora de Il Manifesto recuerda encuentros e incomprensiones, amigos y adversarios, decepciones y grandes sueños vividos con el Partido Comunista. La entrevista de Antonio Gnoli se publicó en el diario La Repubblica el domingo 1 de febrero.

Sumergidos como estamos en los lugares comunes sobre la vejez, ya no conseguimos distinguir un carricoche de una tapiz rodante. El estereotipo de la vejez sonriente que corre y hace gimnasia ha terminado por imponerse a la imagen bastante más melancólica de una decadencia que provoca dolor y tristeza. Miro a Rossana Rossanda, con su lunar inconfundible. La miro mientras sus delgadas muñecas rozan los brazos de la silla de ruedas. La miro inmersa en la gran habitación de la planta baja de un hermoso edificio junto al Sena. La miro en ese concentrado de pasado importante y de presente incierto que representa su vida. En alguna parte ha escrito Philip Roth que la vejez no es una batalla sino una masacre. La miro con la ternura con la que se aman las cosas frágiles que se pierden. La miro pensando en que es una figura importante de nuestra historia común. Vinculada al Partido Comunista [Italiano], fue expulsada en  1969 y junto a Pintor, Parlato, Magri, Natoli y Castellina, entre otros, contribuyó a fundar Il Manifesto. Me mira con una pizca de resignación y otra de curiosidad. Hace unos meses perdió a su compañero, K. S. Karol. «Para una mujer como yo, que ha tenido la suerte de vivir años interesantes, el amor ha sido una experiencia particular. No tenía modelos. No me había entregado a las aspiraciones de las tías y de mi madre. No quería ser como ellas. Con Karol, hemos estado juntos largo tiempo. Yo, en Roma, y él, en París. Luego ya nos reunimos. Cuando perdió la vista, me trasladé definitivamente a París. Nos volvimos como dos ancianos cónyuges con su alfabeto privado», dice.

¿Cuándo se conocieron?

En 1964. Vino a una reunión del Partido Comunista Italiano como periodista del Nouvel Observateur. Ese año murió Togliatti. Dejó un memorándum que me entregó Luigi Longo y que yo a mi vez pasé al diario Le Monde, lo que suscitó la cólera del Partido Comunista Francés.

Cólera, ¿por qué?

Era un partido cerrado, ortodoxo, cumplidor de los rituales soviéticos. Louis Aragon se lamentó conmigo de que debía haberle pasado ese escrito. Él se habría encargado de organizar un bonito debate en el seno del partido. Para luego concluir en nada. Era típico.

¿El qué?

Ver a estos personajes acreditados, cierto, pero al final capaces sólo de pensar en sus propios intereses.

Pero ¿no era comunista?

Era antes que nada insoportable. ¡Revestido de la fatua certidumbre de ser "Louis Aragon"! Conservo de él un recuerdo molesto. La estupenda casa de la rue Varenne. Los retratos de Matisse y Picasso que lo homenajeaban como a un príncipe del Renacimiento. Yo experimentaba consternación y fastidio.   

¿Cómo se convirtió usted en comunista?

Eligiendo serlo. La Resistencia influyó en ello, como influyó en ello mi profesor de estética y filosofía, Antonio Banfi. Yo iba con él, alegre e inconsciente. Me han dicho que es usted comunista, le dije. Me observó curioso. Y alarmado. Fue en 1943. Luego me sugirió una lista de libros que leer. Entre ellos El Estado y la revolución, de Lenin. Me convertí en comunista a espaldas de los míos, sobre todo de mi padre. Cuando lo descubrió, se dirigió a mi con dureza. Le dije que volvería a hacerlo cien veces. Tenía yo un tono malvado, provocativo. Me miró con estupor. Me respondió fríamente: hasta que no seas independiente, olvídate del comunismo.

¿Y usted?

Me licencié rápidamente. Luego empecé a trabajar en Hoepli. En la editorial, no lejos de San Babila, realizaba labores de redacción, y por la tarde frecuentaba el Partido.

En los años 40 y 50 era fuerte el atractivo del estalinismo. ¿Cómo lo vivió?

Hoy hablamos de estalinismo. Entonces la referencia no era ésta. El Partido tenía una estructura vertical. Y no es que uno hiciera lo que quisiese. Pero yo era bastante libre. Me casé con Rodolfo, el hijo de Banfi. Me ganaba la vida en el Partido. Hasta que en 1956 entré en la Secretaría. Se me confió la tarea de poner en pie la casa de la cultura.  

Usted estuvo entre los artífices de esa hegemonía cultural que hoy se les reprocha a los comunistas?

¿Qué hegemonía? En la Universidad no nos dejaban entrar.

Pero tenían las editoriales, el cine, el teatro.

Teníamos sobre todo relaciones personales.

Pero también una línea que respetar.

Togliatti era mucho más libre mentalmente de lo que se ha dicho después. A mí el realismo soviético me daba horror. ¿Qué le puedo decir? No creo haber sido nunca estalinista. Nuna he pisoteado al prójimo. A veces ha habido relaciones complicadas. Pero forman parte de la vida.

¿Con quién se complicó la vida?

Con Anna Maria Ortese [escritora romano-napolitana, 1914-1998], por ejemplo. Le ayudé a realizar un viaje a la Unión Soviética. Al volver describió un país pobre y arruinado. Yo no estaba contenta con eso. Creía que no había comprendido que el precio de una revolución a veces es alto. Me dí cuenta de su decepción y se lo dije. Como una sensación de infelicidad que habían provocado mis palabras. Luego, repentinamente, nos abrazamos y rompimos a llorar.

¿Creía tener razón?

Yo pensaba que la URSS era un país justo. Sólo en 1956 descubrí que no era lo que me había imaginado.

Ese año algunos devolvieron el carnet.

Y otros se quedaron, aunque fuera en una posición crítica. Mi libertad nunca se vio amenazada ni oprimida. Lo que no significa que no hubiera choques o críticas duras. En 1965 escribí un artículo sobre Togliatti para Rinascita [revista mensual teórica y cultural del PCI publicada entre 1944 y 1991]. Lo comparaba con el protagonista de Las manos sucias de Sartre. Cuando apareció el artículo me hizo trizas Giorgio Amendola. ¿Cómo te has atrevido a escribir algo así? De los jóvenes era de verdad el más intolerante.

Citaba usted a Sartre, que estuvo muy próximo a los comunistas italianos.

Lo estuvo durante un cierto periodo. En realidad, era un movimentista. Venía todos los años a Italia con Simone De Beauvoir. En Roma se alojaban en el Hotel Nacional. Yo lo veía con regularidad. Una noche se encontró cenando también a Togliatti.

¿Dónde?

En una trattoria romana. Fue en 1963. Togliatti tenía curiosidad por la fama de Sartre y éste miraba al jefe de los comunistas italianos como recurso político. Desde luego, más interesante que los comunistas franceses. Pero no se causaron gran impresión mutua. La única que hablaba de todo, pero sin gran emotividad, era Simone. En cuanto a Sartre, era muy accesible. Sólo me sorprendió cuando le nombré a Michel Foucault. Reaccionó con dureza.

Foucault había tirado a matar contra el existencialismo. Se podía entender la reacción de  Sartre.

Tenían dos visiones opuestas. Y Sartre se daba cuenta de que, tanto Foucault como el estructuralismo, le estaban cortando, como suele decirse, la hierba bajo los pies.

¿Conoció personalmente a Foucault?

Estupendamente: un hombre de una rara dulzura. Estudiaba a menudo en la Biblioteca Mazarine. Y algunas tardes venía a tomar el té a una casa cercana en la que vivíamos Karol y yo en el Quai Voltaire. Era una inteligencia de primera clase y un escritor maravilloso. Cuando descubrió que tenía SIDA, me conmovió su defensa de su compañero joven. 

Otro destino trágico fue el de Louis Althusser.

Yo estaba en París cuando mató a su mujer. Yo la conocía bien y nos veíamos a menudo. Me llamó una amiga común y me dijo que Helene, su mujer, había muerto de infarto y él estaba ingresado.  Naturalmente, las cosas habían sucedido de otro modo.

Las crónicas dicen que la estranguló. Nunca se entendió la verdadera razón de ese gesto.

Hélène vino a verme unos días antes. Estaba desesperada. Decía que había comprendido hasta qué punto había llegado la enfermedad de Louis.

¿Qué enfermedad?

Althusser sufría terribles y violentas depresiones. Y pienso que se había convertido para él en algo insostenible. No creo que quisiera matar a Helene. Pienso más bien que debió tratarse de un accidente, por confusión mental, como resultado de los fármacos.  

Había sido uno de los grandes innovadores del marxismo.

Algunos de sus libros fueron fundamentales. No las últimas cosas que salieron después de su muerte. No se puede publicar todo.

A propósito de depresiones, querría preguntarle por Lucio Magri que hace algunos años, en 2011, escogió morir. Usted desempeño un papel en ese suceso. ¿Cómo lo recuerda hoy?

Lucio no era en realidad un depresivo. Era espantosamente infeliz. Tenía frente a sí un fracaso político y creía que se había equivocado en todo. O mejor, creía tener razón, pero haber perdido. Después de haber discutido tantas veces con él, le acompañé a morir a Suiza. No me arrepiento de ese gesto. Y creo incluso que ha sido una de las elecciones más difíciles, pero también profundamente humana.

Entre las figuras importantes de su vida ha estado la de Luigi Pintor.

La suya, pero también las de Aldo Natoli y Lucio Magri. Tres hombres fundamentales para mí. No se soportaban entre ellos. Tejí un tenue hilo que logró mantenerlos juntos.

Hablaba de fracaso político. ¿Cómo ha vivido el suyo?

Con el mismo dramatismo intenso de Lucio. Lo que me ha salvado ha sido una gran curiosidad por el mundo y por la cultura. Cuando Karol quedó bloqueado por la enfermedad, solía tomar un tren por la mañana y pararme a visitar algunos lugares maravillosos de la provincia y del campo y volver por la noche. Disfrutaba de la belleza de lugares que no se han destrozado, a diferencia de Italia.

Si no hubiese sido funcionaria comunista y periodista, ¿qué habría querido hacer?

Tengo una cierta envidia por amigas mías  — como Margarethe von Trotta — que han hecho cine. En el fondo, las buenas películas, como los buenos libros, quedan. Mi trabajo, admitiendo que haya sido bueno, ha desaparecido. En todo caso, si se hace una cosa, no se hace otra.  

El que usted fuera comunista, ¿habría podido convivir con alguna forma de fe?

Carezco de idea de Dios desde la edad de 15 años. Pero las religiones son una gran cosa. El  cristianismo es una gran cosa. Pablo y Agustín son pensadores absolutos. He amado a Dietrich Bonhoeffer. Extraordinario magisterio el suyo. Y su sacrificio.

¿Se acepta más fácilmente la disciplina de un maestro o la de un padre?

Los maestros los eliges, o te eligen. Los padres, no.

¿Cómo fue la relación con su padre?

Era un hombre a la antigua. Hablaba griego y latín. Se licenció en Viena. Habías muchas aprensiones económicas en la familia. La crisis del 29 también nos golpeó a nosotros, que habíamos sido parte del imperio austro-húngaro. Nuestra relación, hermosa, la arruiné con palabras inútiles. Con mi madre, veinte años más joven, estábamos en sintonía.

Parecíamos casi hermanas. Nos escapábamos en bicicleta por las callejuelas de Pola.

¿Donde usted nació?

Sí, somos gente de frontera. Gente istriana, un poco extraña.

¿Se reconoce un lado romántico?

Si lo hay, tiene una miedo de sacarlo. No hay mujer que no sienta con fuerza la pasión. Desde los 17 años he advertido a menudo la necesidad del enamoramento. Y luego he tenido la suerte de casarme con dos maridos pasablemente divertidos, a los que nunca se les pasó por la cabeza decirme lo que tenía que hacer. He compartido muchas cosas con ellos. Luego, los azares de la vida a veces reman en contra. 

¿Cómo vive el presente, este presente?

¿Cómo quiere que lo viva? La mitad del cuerpo no me responde. Y descubres entonces sus miserias.  Trato de no resultarle insoportable al que está cerca de mí y pienso que, en todo caso, hasta los 88 años he estado bien. El balance es, desde este punto de vista, positivo. No me gustaría morir por los libros que no he leído y los lugares que no he visitado. Pero le confieso que ya no tengo ningún apego a la vida.

¿Nunca ha pensado en volver a Italia?

No. Aquí en Francia no me disgusta no ser ya nadie. En Italia la cosa me molestaría.

¿Se lo impide el orgullo?

Es una componente. Pero además, ¿qué país somos? Bah.

¿Y sus raíces: Pola, Istria?

Qué quiere usted que sean las raíces. No pienso en ello. La verdadera identidad la escoge uno, el resto son casualidades. Hace ya tantos años que no voy a Pola que no consigo siquiera llevar la cuenta. Recuerdo el mar istriano. Algunos islotes con narcisos y conejos silvestres. Extraño ese mar: nadar y perderme en el sol del Mediterráneo. Pero no es nostalgia. Ninguna nostalgia es tan fuerte como para no poder reemplazarla por la memoria. Cada tanto, suelo contemplar algunas fotos de ese mundo. De mi padre y de mi madre. Y creo ser, pese a todo, una parte de ellos, como ellos son parte de mí.

Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

FUENTE: SINPERMISO

jueves, 18 de julio de 2013

Islam político: empujando la historia hacia atrás

 

LA GRAN MEZQUITA, EL PODER DEL ISLAM POLÍTICO

 

Nazanín Armanian

Islam político: empujando la historia hacia atrás

Hace dos años, cuando millones de personas desde el Norte de África y Oriente Próximo pedían la democracia política y económica, se anunció la muerte del islamismo (¿La era del post islamismo?). De nuevo, tras el derrocamiento del Gobierno del hermano musulmán Mohamed Mursi, a mano de 20 millones de egipcios, se vuelve a plantear si estamos ante el fin definitivo de un Islam con aspiraciones de poder. Sorprende que un año fuese suficiente para los “musulmanes” egipcios en dar la espalda a una organización que lleva 80 años en la oposición, dando asistencia social a los más pobres. Pues los que piden paciencia a los hambrientos tienen el estomago lleno.

Las primaveras árabes estaban condenadas a fracasar, en parte por la naturaleza de los grupos islamistas que las secuestraron y las desviaron (Réquiem por la Primavera Árabe).

Interpretar en clave religiosa todo lo que sucede en esta zona del mundo es tan absurdo como tratar la crisis económica europea en clave del cristianismo. Se llamó, también erróneamente, “Revolución Islámica” a la gran revolución nacional-democrática de Irán del 1979, como si los 30 millones de iraníes se jugaran la vida, pidiendo más mezquitas y más espiritualidad (Los marxistas y los islamismos, desde la experiencia de Irán).

El versículo 9:38 del Corán muestra que el bienestar personal es primordial, incluso para los militares religiosos, negándose ir a la guerra: “¡Creyentes! ¿Qué os pasa? ¿Por qué, cuando se os dice: «¡Id a la guerra por la causa de Alá!» permanecéis clavados en tierra? ¿Preferís la vida de acá a la otra? Y ¿qué es el breve disfrute de la vida de acá comparado con la otra, sino bien poco…?”. El versículo 9:81 aclara el motivo: ¡hacía calor!  Di: «El fuego del infierno es aún más caliente»”, les recordó Dios, en un tono amenazante.

En el Irán de entonces, como en el Egipto de ahora, las rebeliones de tal envergadura tienen un trasfondo económico y político. La religión y sus mensajes familiares se convierten en la bandera de los pueblos ante la ausencia de partidos (a causa de una persecución despiadada) que les representen.

El islam político es un fenómeno de nuestra era. La inexistencia de un Papa poderoso, la diversidad de los centros religiosos y la separación entre el poder mundano y el terrenal dejaban tranquilos a los reyes. Éste fenómeno aparece a partir de 1978, en plena Guerra Fría, con el objetivo de cercar a la URSS con un  cinturón religioso (el mismo año que el polaco Papa Juan Pablo II ocupó el Vaticano). Desde Afganistán, EEUU creó a los muyahedines, con la misión de derrocar al Gobierno marxista del doctor Nayibolá. En Irán los hombres vestidos de negro aparecieron en las manifestaciones al sexto mes de las protestas, obligando a las mujeres a llevar el chador. Tomaron el poder sin tener siquiera la base social que ostentan los Hermanos Musulmanes en Egipto. Es más, uno de los fundamentos del chiísmo ha sido quedarse al margen del poder hasta la llegada de Mahdi, su Mesías. Ayatolá Jomeini cambió este principio con su Welayat-e faghih (tutoría del hombre religioso), y se convirtió en el jefe del Estado teocrático de Irán, una tierra empapada de petróleo, otro vecino de la URSS, enclave estratégico y… una reunión del G-4 en la isla de Guadalupe con los representantes del ayatolá hizo el resto: habría que evitar que Irán cayera en manos de las fuerzas progresistas. Éstas luego fueron exterminadas («Decidme cómo es un árbol» ), al igual que los generales del Ejército y los islamistas moderados y liberales –el primer presidente de la República Islámica, Hasan Bani Sadr, huyó del país y unas cinco millones de personas siguieron sus pasos-.  El horror fue de tal magnitud que Hosein Montazeri, el sucesor de Jomeini, dimitió en protesta (La teología islámica de la liberación). El rechazo hacia la reislamización del país fue tal que el propio Imán, un año después, abandonó el poder y regresó a la escuela teológica de Qom, dejando la política para los políticos. Poco después, se arrepintió y regresó. Tras varias rebeliones para desmantelar el extremismo, el propio sistema, quizás en un intento de corregir los excesos, ofreció la llamada  “democracia religiosa” del presidente Jatami, que tras ocho años de ineficacia mostró hasta qué punto reconciliar el mandato popular y el divino es una ficción. El nuevo presidente de Irán, ayatolá Rohani, será otro encargado de alargar esa ilusión.

En Irak, la guerra sectaria desatada por el Gobierno instalado por EEUU sigue devorando a decenas de personas cada día. Un Gobierno medieval para un país árabe desarrollado completó la obra de Bush. En las elecciones parlamentarias del 2010 ganaron los seculares. El Consejo Supremo Islámico tuvo solo ocho escaños de los 325.

Las distintas versiones nacidas en los laboratorios islámicos han fallado.

Una crisis existencial

Decía Marx que los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen dos veces, una como tragedia y la otra como farsa. Querer imitar al profeta Mahoma y reproducir la vida de las tribus beduinas de Arabia del siglo VII, e introducir la Shari’a (centrada en la actitud moral de los súbditos) como norma de Estado es, en distintos grados, la esencia de los ideales del islamismo.

Como sus homólogos cristianos, afirman que la inmoralidad –que no la acumulación aberrante de las riquezas de todos en manos de unos cuantos- es la fuente del resto de los desequilibrios sociales. Se pueden destacar, después de más de tres décadas de este experimento – en Irán, Afganistán, Arabia Saudí, Yemen, Irak, Turquía, Tunez, Egipto, o Sudan-, los siguientes resultados:

-Mirada mutilada hacia las complejas cuestiones que presentan los Estados Modernos. El lema surrealista del “islam es la solución” para cualquier problema en cualquier tiempo y lugar no solo es simple sino también peligrosa.

- El Corán es su constitución, palabra de Dios, inamovible e infalible. Una orden para ser ejecutada. No se admite ninguna crítica, ni observación ni cambio.

-Declarar la desigualdad de los ciudadanos ante la ley, basándose en el Corán (el versículo 4:34 afirma la preferencia del hombre sobre la mujer, por ejemplo). ¡Serán iguales ante Dios!

- Su concepto de la economía:, dirigiéndose a los trabajadores, decía que “la economía es la preocupación de animales”, mientras los humanos deben mirar por su espiritualidad. ¿No será esta incapacidad de acabar con la pobreza el origen de los ayunos religiosos y santificar el hambre, o prometer  alimentos deliciosos en el Paraíso, para evitar la rebelión de los hambrientos en la tierra? El fracaso económico es el inicio del fracaso político. Al final, defienden el capitalista modelo siglo XIX que ni reconoce los mínimos derechos de los trabajadores.

- No reconocen el derecho a una sanidad y educación universal y gratuita para todos. La diferencias de clases existe, con la venia del Señor. Dejan la aspiración de promover una sociedad igualitaria a los marxistas.

- Menosprecian la dignidad y la integridad física de las personas en el sistema jurídico llamado “hodud”, basado en el ojo por ojo de hace cuatro mil años. La vigencia de la tortura y la pena de muerte es un ejemplo. Hasta el “moderado” Erdogan plantea restituir la pena capital.

- El miedo al pluralismo en el pensamiento y en los saberes les lleva a prohibir o reducir el peso de carreras de humanidades  (derecho, historia, ciencias políticas, periodismo, sociología, etc.) y expulsar a  Darwin, Shakespeare, Kant, Rousseau o Voltaire de las aulas, creando un grave vacío en dichas disciplinas y una manera de gobernar pobre. En Irán, los mandatarios, que suelen ser médicos o ingenieros, no pueden detectar el origen de los problemas y carecen de recursos mentales para ofrecer soluciones. ¡Y esto también explica que Irán sea uno de los primeros exportadores de nanotecnología o que gane año tras año en la Olimpiada Internacional de Matemática!

- Su sistema político es totalitario: no sólo eliminan las libertades políticas, sino también las más personales, obsesionados por el control sobre cada individuo. Reglamentan hasta el color de la vestimenta, y llegan a prohibir las manifestaciones de la felicidad: besar, reír, bailar, cantar, y todo bajo durísimos castigos. Odian la individualidad singular. Por eso uniforman a las mujeres.

- Crean grupos paisanos de represión para atemorizar a la población. Sus tribunales a veces recuerdan los de la Inquisición cristiana, acusando de blasfemia y ateísmo a los críticos. Mientras mandan patrullas para vigilar la moralidad de la gente, cometen las aberraciones más inmorales, a pesar de exhibir sus frentes marcadas por el sello de Mohr, tabletas de arcilla en la que pegan su frente al postrarse para rezar.

- Afirman rendir cuentas ante Dios, para no hacerla ante el pueblo. Se convierten en la nueva oligarquía, sin sonrojarse.

- Reivindican su independencia con respecto a las potencias, para no tener que responder por sus actos ante nadie, y de paso impedir que la influencia de la modernidad dañe las estructuras del poder tradicional. Su país es su “feudo”. Algo parecido al nacionalcatolicismo. No suelen reconocer ningún tratado internacional sobre los derechos de la mujer, la infancia y los trabajadores.

Nada de obituario

La experiencia como la muerte hay que vivirlo en la propia piel. Estos grupos seguirán teniendo su base social. La máxima lección que pueden sacar los Hermanos Musulmanes sería el no haber creado un ejército fiel, como los Guardianes islámicos de Irán; no entienden que si no satisfacen las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos, desaparecerán.

No hay guerra contra el Islam, sino contra su uso por los oportunistas, expertos manipuladores de fe y de una masa empobrecida y desesperada. El cruce entre la religión y la política no ha funcionado. Aun así, le queda mucha vida: EEUU seguirá utilizando a grupos religiosos como su quinta columna, contra Rusia, China  e India.

Fuente: Público.es

martes, 25 de junio de 2013

Austeridad y control político del conocimiento

 

CONTROL POLÍTICO DEL CONOCIMIENTO

Juan Torres López

Sistema Digital

Ya he explicado en otros artículos y en el libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero que escribí con Vicenç Navarro que los recortes de gasto que llevan consigo las políticas de austeridad son un auténtico engaño. Se justifican diciendo que solo con ellos se puede recortar la deuda para que a continuación vuelva a generarse crecimiento y empleo, pero lo que demuestran los estudios empíricos es lo contrario. Al recortar el gasto en etapas de recesión (ya de por sí de gasto insuficiente) lo que sucede es que disminuye la actividad, el empleo y los ingresos y que, por tanto, finalmente aumenta aún más la deuda.

Además, cuando estas políticas de recortes se presentan como de austeridad tienen también otro efecto no menos importante a la hora de garantizar el sometimiento de la población. Cuando lo que se reclama es la austeridad -algo con lo que nadie puede estar en desacuerdo- se está sugiriendo que es imprescindible una terapia frente a un despilfarro anterior. O, como suele decirse, para pagar el pecado de haber vivido "por encima de nuestras posibilidades". Su imposición genera en la gente un sentimiento de culpa que atemoriza, confunde y paraliza.

Pero, con independencia de ello, los recortes de gasto público social también llevan consigo otras consecuencias muy peligrosas de los que se habla aún menos. Por ejemplo, un mayor control político del conocimiento.

Con la excusa de que hay que recortar gastos se ha reducido la financiación a la universidad pública y se están aprovechando los recortes para concederle un papel mucho más determinante aún en toda la actividad universitaria a la evaluación de la actividad investigadora del personal universitario, que en España se realiza desde hace años mediante los llamados sexenios (unos complementos salariales que nacieron para retribuir la productividad investigadora y que se han convertido en medida de su "calidad") y los procedimientos de acreditación que llevan a cabo las agencias de evaluación nacional o autonómicas.

Yo soy totalmente partidario de que se evalúe la actividad docente e investigadora de los universitarios. Y de hecho, cuando fui vicerrector de ordenación académica y profesorado de la universidad de Málaga entre 1987 y 1990, puse en marcha uno de los primeros procedimientos de evaluación que se realizaron en España, tanto en los dos primeros ciclos como en el doctorado.

Pero lo que ahora se está produciendo es un verdadero control político del conocimiento cuando se empiezan a establecer las nuevas obligaciones docentes (horas de clase) o cuando se hace depender la participación en comisiones de selección, la dirección de tesis doctorales o la promoción a las diferentes categorías contractuales o del funcionariado, entre otras cosas, en función de los sexenios o de la acreditación conseguidos en procesos de evaluación que, sobre todo en algunas áreas del conocimiento, son claramente arbitrarios y muy sesgados ideológicamente.

En España como en otros países, estos procesos se basan originalmente en criterios puramente cuantitativos que simplifican al extremo la valoración de la producción científica, reduciendo o eliminando por completo cualquier atisbo de debate o controversia sobre su calidad efectiva, mediante la aplicación de índices que solo pueden tener en cuenta (en el mejor de los casos) el número de publicaciones más o menos ponderado por rangos no menos discutibles referentes a las revistas donde aparecen, y el número de citas.

Los efectos de este tipo de evaluaciones son claros. Los investigadores, en lugar de tener como objetivo de su actividad científica el descubrir nuevos conocimientos, han de orientarla necesariamente a obtener el mayor número de publicaciones consideradas como valiosas por dichos indicadores. Así ha de ser, pues de ello va a depender sus financiación, su promoción profesional, su capacidad de decisión y su incardinación en la academia o incluso las horas de clase que van a tener que impartir.

Ese incentivo perverso tiene multitud de efectos negativos. Así, se promueve la firma colectiva como práctica oportunista para lograr más y más rápidas aportaciones susceptibles de ser valoradas positivamente aunque en la mayoría de las veces eso no responda ni a la realidad de la actividad realizada por cada investigador, ni a necesidades de división del trabajo científico que se realiza.

Además, la exigencia de multiplicar al máximo la publicaciones lleva a que resulte más rentable a los investigadores el dedicarse a versionar sin descanso un trabajo, descubrimiento o planteamiento o modelo original a base de introducir muy pequeñas variaciones posteriores que se dirigen a diferentes revistas, sin que ninguna de ellas suponga alguna novedad importante o un incremento efectivo del conocimiento.

Un estudio realizado en Francia al respecto ha mostrado claramente que aunque el numero de publicaciones en el área de economía se ha triplicado desde la mitad de los años 90 del siglo pasado no puede decirse que haya mejorado sustancialmente su calidad ( Bosquet, C., Combes, P-Ph., y Linnemer, L., "La publication d'articles de recherche en économie en France en 2008. Disparités actuelles et évolutions depuis 1998". Rapport pour la Direction générale de la recherche et de l'innovation, DGRI , 2010 ).

Cualquier investigador que se comporte con un mínimo de racionalidad en este régimen de evaluación debe consagrar mucho más tiempo y esfuerzo a multiplicar las publicaciones preparando diversas versiones y a estar presente allí donde se puede conseguir influencia o redes que faciliten la publicación, que a investigar. Y así resulta que estos métodos de evaluación, aparentemente encaminados a medir la productividad y la calidad académica, incentivan comportamientos que limitan ésta última y que se basan en un sentido claramente distorsionado de la primera. No reflejan la productividad como una mayor capacidad de aportar conocimiento efectivo sino como la de colocar menores dosis de él en mayor número de publicaciones. Se promueve la productividad "publicacional", si vale el barbarismo, que no tiene mucho que ver en estas condiciones con la productividad científica.

La evaluación cuantitativa de los resultados del conocimiento tiene otro efecto no menos negativo. Para poder llevarla a cabo es por lo que se ha ido limitando a tomar en consideración los artículos publicados en revistas, que pueden ser jerarquizados y catalogados en función de dónde se publiquen, en detrimento del conocimiento publicado en libros o cualquier otro tipo de monografías, que hoy día no tienen prácticamente valor alguno, o muy escaso, a la hora de acreditarse o de ser evaluado para recibir sexenios.

Las consecuencias de esto último son variadas. Una es que los investigadores que quieran ser evaluados positivamente solo deben abordar temas que se puedan exponer en el espacio reducido y en la forma convencional que se suele establecer en las revistas. Tienen que renunciar así a exponer pasos intermedios, derivaciones de sus análisis, matices y, sobre todo, las dudas y preguntas y las cuestiones transversales y sintéticas que cada vez son más necesarias para poder conocer la realidad, pero que es casi imposible trasladar a los espacios muy especializados y por definición más cerrados, en todos los sentidos del término, de las revistas.

La generalización de la publicación en revistas ha estandarizado la expresión del conocimiento y el conocimiento mismo al establecer no solo el encuadre formal de los textos sino los contenidos, los enfoques, e incluso los postulados e hipótesis de partida "convenientes" en cada una de ellas, de modo que salirse de ese saber establecido conduce de modo prácticamente inevitable al ostracismo y a la imposibilidad de ser evaluado positivamente, pues es seguro que no se podrá publicar en las revistas que sirven de referencia como de mayor calidad e impacto.

Es por eso que el poder de evaluación efectivo recae en última instancia en los equipos que mantienen y evalúan las publicaciones en las revistas que encabezan los ranking de las más destacadas: las que están formados por miembros de los departamentos y grupos de investigación más destacados, que son aquellos cuyos miembros publican en las revistas más destacadas. Así se crea un círculo vicioso de conformismo y de redes de autentico clientelismo en donde es muy difícil que penetre la luz de enfoques novedosos, alternativos o contrarios a lo que habitualmente se publica en esas revistas por los autores solo de aquello que sus evaluadores consideran que es publicable, y que lógicamente nunca podrá ser diferente de lo que sostienen o defienden. ¿Cómo tratar de publicar en una revista si el autor o autores no se ajustan a los criterios de publicación o enfoques normalizados que mantiene?

En definitiva, el predominio de este tipo de evaluación ahoga la disidencia, la duda, la innovación, la ruptura con el saber establecido..., es decir, justo los factores que sabemos perfectamente que han sido siempre los que han promovido realmente el conocimiento y los que han hecho que de verdad avance la ciencia.

Lógicamente, no puede ser muy ajeno a todo ello el hecho de que la gestión de los trabajos que se incluyen en el Journal Citation Reports (JCR en la jerga de los investigadores) que sirve como base de referencia sacrosanta de la evaluación cuantitativa esté controlado por una sola y poderosa multinacional, Thompson Reuters, o que estos métodos de evaluación se hayan comenzado a aplicar con especial disciplina en ciencias sociales, y muy especialmente en economía, justo en los años en que se vienen imponiendo las políticas neoliberales. No es casualidad que éstas se justifiquen con el paradigma neoclásico que predomina en las publicaciones de las revistas mejor consideradas y lo cierto es que pueden aplicarse más cómodamente en la medida en que eludan más ampliamente la crítica social. Lo que puede conseguirse cuando el pensamiento económico y social en general se hiperespecializa y pierde el contacto con la realidad al desarrollar un tipo de conocimiento encerrado en sí mismo, abstracto y completamente ajeno a la complejidad e interconectividad que tienen los fenómenos económicos y sociales.

Ahora bien, si en casi todo el mundo viene ocurriendo todo esto, en España la situación es mucho más grave porque los procesos de evaluación son opacos y ni siquiera los criterios cuantitativos se aplican objetivamente sino a nuestra carpetovetónica manera clientelar y corrupta.

Aquí predomina una arbitrariedad constante que da lugar a decisiones contradictorias, a resoluciones caprichosas y sin fundamento alguno, que muchas veces no pueden disimular que se toman ad hoc o incluso ex post de haber decidido el resultado. En el caso particular de la economía, que mejor conozco, se han hecho fuertes grupos de poder de clara significación ideológica o al menos, por decirlo más sutilmente, de evidente connivencia paradigmática, que aplicando este tipo de criterios van consolidando una forma de investigar conservadora y uniformada que poco a poco va dejando fuera del juego académico a quienes optan por generar cualquier otro tipo de conocimiento o por difundirlo a través de otras publicaciones, cuyo impacto, por cierto, suele mucho mayor, la mayoría de las veces, que el de las revistas convencionales.

Al igual que pasa fuera de España, la producción bibliográfica mejor valorada en economía presenta, eso sí, una gran variedad de temáticas, pero una extraordinaria homogeneidad que se traduce en un gran irrealismo y abstracción, en una gran coincidencia en las perspectiva de análisis y en la asunción de conclusiones que terminan justificando un mismo tipo de políticas.

Es por eso que puede afirmarse que la imposición de este tipo sesgado de evaluación, en todos los campos del saber científico pero sobre todo en los que tienen más que ver con juicios de valor y con las diferentes preferencias sociales, como la economía, es un claro intento de control (político) del conocimiento que se acelera en estos momentos gracias a la oportunidad que proporcionan los recortes asociados a las políticas de austeridad.

Los resultados de son tan paradójicos y significativos como el que mencionaba recientemente el profesor de Sociología de la Universidad de Oviedo, Holm-Detlev Köhler : la investigadora Saskia Sassen que acaba de recibir el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, "una de las científicas más importantes de nuestra época, no ha conseguido ningún sexenio, ninguna acreditación, frente a los criterios de nuestras agencias de evaluación, que anteponen siempre el mismo criterio: tres publicaciones JCR (Journal Citation Reports) en los últimos cinco años. Sassen no tiene ni una, sino que ha publicado libros e informes, fruto de proyectos de investigación de verdad y referencias fundamentales para académicos comprometidos, ha publicado numerosos artículos en medios de gran difusión, etc., pero se ha resistido a la práctica de inflar su currículum con artículos estandarizados sin interés ni lectores, más allá de círculos de amigos de citación mutua".

www.juantorreslopez.com

@juantorreslopez

Gatonegro  ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Muere Oscar Niemeyer, el arquitecto comunista más famoso de Brasil

Muere Oscar Niemeyer, el arquitecto comunista más famoso de Brasil

Marta Domènech Rodríguez · David López López · · · ·

09/12/12

URBANISTA DE IZQUIERDAS BRASILEÑO

Luchador, audaz, marginado, exiliado, repatriado, admirado. Diez días antes de cumplir 105 años, el pasado 5 de diciembre, falleció Oscar Niemeyer, arquitecto militante del Partido Comunista de Brasil, el cual incluso llegó a presidir entre 1992 y 1996.

Ochenta años de carrera profesional nos dejan un gran legado, el más importante tal vez, la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, que proyectó con Le Corbusier, y la construcción de la ciudad de Brasilia en 1960 junto a su maestro, el urbanista Lucio Costa. Del estudio del aún joven Niemeyer salieron para esta nueva capital el Congreso y los Palacios Planalto (sede del Poder Ejecutivo), Alvorada (residencia oficial del presidente) e Itamaraty (Cancillería). Arquitectura moderna y democrática, equilibrio entre ciudadanos e instituciones de una nación joven, con volúmenes sensuales, dinámicos y transparentes.

Más allá de su estética aerodinámica del optimismo de los cincuenta o de la influencia purista que heredó de Le Corbusier, la preexistencia de un compromiso social convirtió su arquitectura en una oportunidad civilizatoria.

"Al principio me criticaron mucho, decían que lo mío era demasiado revolucionario, pero eso me impulsaba a hacer mi trabajo con más empeño. Siempre he hecho lo que me gustaba"(2).

Tenaz pese a todo, el irredimible comunista fue a veces una figura incómoda en su país e internacionalmente. Su obra se expuso en el MoMA(3), fue invitado para dar clases en Yale e incluso propuesto como director de la escuela de arquitectura de Harvard, pero su compromiso político motivó la denegación del visado para entrar en EE UU en varias ocasiones.

El golpe militar de 1964 le forzó a abandonar Brasil en 1966. Se refugió en París, la ciudad donde tantos otros compañeros se habían exiliado antes, y empezó la segunda etapa de su carrera con la construcción de la sede del Partido Comunista de la capital francesa o la Universidad Constantina en Argel, extrapolando un ideal más allá de las fronteras de su país.

La transición democrática le permitió repatriarse a Brasil. En la ciudad carioca permaneció hasta sus últimos días y culminó su larga y prolífica carrera como arquitecto. Una trayectoria optimista y alegre que no consiguieron empañar tantos obstáculos y trabas, y que estos días vemos reconocida por medio de un funeral con honores oficiales, promovido por la actual presidenta Dilma Roussef y, lo que es más importante, con un gran reconocimiento popular patente en las largas colas de ciudadanos que esperan pacientes a despedirle.

¡Hasta siempre compañero!

Notas:

(1)   Meyer, Hannes. El arquitecto y la lucha de clases. Ed. Gustavo Gili, Barcelona 1972.

(2) Entrevista para BBC WORLD. "Oscar Niemeyer a 360 grados". Julio de 2007

(3) From Le Corbusier to Niemeyer: 1929-1949 (MoMA Exh. n.400, 15 de Febrero-3 de Abril de 1949)

Marta Domènech Rodríguez y David López López son arquitectos, amigos y colaboradores de Sin Permiso

jueves, 17 de diciembre de 2009

¡QUE ABURRIMIENTO!




Una vez más llega este falso final que consiste en comer uvas y cambiar de almanaque, pero nada concluye ni nada comienza, los panegiristas de lo económico vaticinan enigmáticas prosperidades que seguramente serán ciertas para unos cuantos avispados oportunamente colocados en cabecera de pista de despegue, mientras las mayorías viven en el escepticismo, cuando observan con impotencia que los que causaron el desastre salen de él reforzados. Por eso esta vez en el Boletín un inteligente autor nos invita a hacer un sabio ELOGIO DEL ABURRIMIENTO.

JUAN TORRES LÓPEZ bajo el título de LA ECONOMÍA SOTENIBLE comenta el reciente Anteproyecto de Ley enviado por el Gobierno al Parlamento y a la opinión pública. Esa pretendida condición de sostenible la logrará la economía española si, en primer lugar aparta sus trayectorias de los modelos que propugnan tanto la patronal de este país como la Unión Europea y el Banco de España. Se trata de un texto bienintencionado pero que no modifica las grandes tendencias económicas vigentes, la pretendida vía sostenible se tomará cuando se corrijan las enormes polarizaciones de rentas que hoy por hoy se dan en la economía española, no solamente hay que proponer nuevos sectores, productivos sino que hay que cambiar la gestión de los hasta ahora existentes , además resulta inmoral y de mal ejemplo que, de hecho una quinta parte de la economía española funcione en negro con lo que implica de insolidaridad por parte de los grupos más adinerados.

Si este Gobierno desea realmente modificar en profundidad la economía española, habrá de experimentar duros enfrentamientos con los grandes poderes económicos, desde luego eso no será nunca fácil ni grato, para abordar tan arduas tareas, el Ejecutivo necesitará del apoyo de su propio partido político, de otras fuerzas de izquierda y de los ciudadanos.

VICENÇ NAVARRO en SALARIO MÍNIMO, SALARIO MÁXIMO expone las abismales diferencias que separan las remuneraciones de los estratos ricos de la sociedad de los de las grandes mayorías sociales. En Estados Unidos, la allí llamada CORPORATE CLASS empresarios y altos directivos ha llegado a superar en 700 veces la remuneración de grupos de trabajadores. Crece el descontento de la población en general y, por otra parte, cunde un cierto temor entre los ricos que consideran que sus privilegios pueden empezar a estar amenazados. Se llega a opinar que así como se han establecido salarios mínimos podrían determinarse salarios máximos.

Resulta ilustrativo que en los países ricos crece una corriente en la opinión pública que critica abiertamente a los ricos y no cree que su posición se derive del mérito, pues esos privilegios se obtienen de contactos muy especiales con el poder económico, o simplemente se trata de fortunas heredadas, la admiración por los ricos disminuye incluso en Estados Unidos. El caso de España es bastante peculiar pues siendo la nación europea con mayor polarización salarial, la crítica social está prácticamente adormecida pues los medios de comunicación están anclados en la ideología liberal y no hay controversia sobre estos temas. Con bastante ironía el muy liberal FINANCIAL TIMES de Londres aconsejaba a los banqueros de la CITY que vistiesen como los trabajadores para no llamar la atención y preservar mejor su seguridad personal, las diferencias aumentan, el malestar social también.

PAUL KRUGMAN Premio Nobel de Economía se plantea la posibilidad de COBRAR IMPUESTOS A LOS ESPECULADORES, el asunto tal y como lo plantea el autor nace en Inglaterra donde un grupo de expertos ha llegado a convencer a GORDON BROWN de la posibilidad de imponer alguna tributación a las transacciones financieras internacionales, esta estrategia afectaría a los movimientos a corto plazo, a esos que, según muchos, en la misma Inglaterra no tienen ninguna utilidad social , descalificación que llegaría a buena parte de las actividades que hoy alberga la CITY londinense. Si esto es así, para recaudar ese impuesto convendría recordar al académico de Yale JAMES TOBIN que formuló una propuesta en este sentido, pero que se sintió muy contrariado al conocer que sus ideas eran esgrimidas por las izquierdas y por los grupos de la ANTIGLOBALIZACIÓN.

Aunque es cierto que los operadores financieros están por todo el mundo y que resultaría en principio muy difícil cobrar este impuesto, ocurre de hecho, que la gran mayoría de las transacciones, se efectúan en una institución radicada en Londres de modo que no sería imposible ese cobro si hubiera voluntad política para hacerlo. Esa TASA TOBIN no es la panacea para los males financieros del momento, ya decía en su día el propio TOBIN que hay que poner un poco de arena en las desbocadas ruedas del sistema financiero.

MILES DE VOCES CONTRA LA OMC EN GINEBRA. La periodista italiana ELVIRA CORONA informa sobre los temas agrícolas tratados en la reunión ministerial y sobre todo, de la fuerte contestación social que encontró el oficialismo, esta respuesta y desacuerdo estuvieron representados por movimientos como VIA CAMPESINA o gobiernos como el de CUBA .Los pequeños agricultores familiares y los pueblos indígenas expusieron su frontal oposición a las medidas de liberalización del comercio de productos agrícolas por los daños que estas políticas causan. Si no son capaces de cambiar de actitud, todas las organizaciones solicitan a la OMC QUE SE RETIRE DE LOS TEMAS AGRÍCOLAS.

En el siempre polémico tema de las subvenciones a los productores de los países ricos, se observa que estas no solamente no se abandonan sino que se incrementan. Unas 5000 personas se manifestaron por las calles de Ginebra contra la Cumbre en principio de modo pacífico aunque algunos violentos irrumpieron y rompieron escaparates y mobiliario urbano, estos actos impidieron que los manifestantes, una delegación de estos, pudieran tener acceso al edificio de la Reunión oficial cuestionada incluso en su dimensión jurídica pues ni siquiera hubo comunicado final, solo un discurso de clausura y un comunicado de PASCAL LAMY Director de la OMC.
MARCOS ROITEMAN habla sobre LOS AMIGOS DE LOS POBRES destacando la necesidad que el capitalismo tiene de los pobres que le sirven muy bien para montar complicadas organizaciones de ayuda, para esos líos de apadrinar un niño, o para crear organismos que gastan en sueldos, viajes y otros aparatos la mitad o más de lo que recogen de la generosidad de las gente de los países ricos, además es que los pobres son como son y les gusta pasar hambre, vivir sin electricidad ni agua potable y sin atención médica es que son así y sobre la ayuda se montan suculentos negocios como ese de la ayuda alimentaria que permite liquidar con comodidad los excedentes agrícolas europeos. Además los pobres tienen mucha estética y por eso en RIO DE JANEIRO se ha levantado un MURO, para mantener la inolvidable imagen de las FAVELAS, ¿Qué sería de RIO SIN FAVELAS?. Los pobres engrandecen los negocios del capitalismo y calman su mala conciencia.

FEDERICO MAYOR ZARAGOZA habla de eso de CELEBRAR LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN Y LAMENTAR 20 AÑOS PERDIDOS.
El autor recuerda la alegría que reinó en un momento de 1989 en que se creyó que se había acabado la carrera de armamentos entre las superpotencias y que la humanidad iba a disfrutar de los llamados dividendos de la paz, pero en ese mismo instante, los máximos dirigentes del mundo cometieron un fatal error imponiendo el dogma del mercado como alma de la economía y después vino la nueva carrera de armamentos con miles o millones de dólares diarios gastados en máquinas de guerra, el mercado está bien para que los empresarios hagan negocios pero el conjunto de la economía debe estar regulado por el Estado que debe representar a todos ,los ciudadanos, se debe reconstruir el Sistema de las Naciones Unidas que han querido desprestigiar, se han perdido 20 años y hay que dejar la economía de guerra para buscar y lograr la de paz , justicia y bienestar para todos.

JOSE MANUEL URQUIZA piensa en voz alta sobre LA IMPRESCINDIBLE ÉTICA DEL GOBERNANTE, la omnipresente corrupción en las esferas del poder político en municipios y comunidades autónomas, la profesionalización de la política, las normas, las normas…, pero la ética personal es imprescindible y si no existe, el desencanto ciudadano es inevitable. Si en España la noticia política más frecuente es el episodio de corrupción protagonizado por los cargos públicos la situación es realmente decepcionante y eso de la democracia pierde prácticamente todo su significado.

JOSÉ SARAMAGO lanza un MANIFIESTO CONTRA EL PARO acusación grave y trascendente contra la sociedad y esta economía que margina a millones de personas, esto es intolerable desde una perspectiva humana y constituye la violación de derechos fundamentales que si no se plasman en la realidad son LETRA MUERTA.

SANTIAGO ALBA hace el difícil y muy sugerente ELOGIO DEL ABURRIMIENTO.
El capitalismo no deja parar, las luces siempre encendidas, la música siempre sonando, no se debe pensar hacia dentro hay que estar siempre en esa franja del mercado, el pensar es peligroso se recuerda a la escritora ROSA CHACEL que sacó el espíritu de sus hermosas novelas estando sentada en el sofá de su casa, aburrida, aquella quietud que no comprendía su asistenta, tal vez sin el aburrimiento, su literatura no hubiera nacido porque cuando estaba quieta estaba pensando, ¡qué horror!..

Como cuando a SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ la abadesa de su convento la prohibió leer y escribir y la envió a la cocina donde ella pensó mucho. En una carta dijo que tal vez SI ARISTÓTELES HUBIERA COCINADO HUBIERA ESCRITO AÚN MEJOR.

PAREMOS LA MÁQUINA, SOBRE TODO LA ECONÓMICA QUE ES, PARA ESCARNIO RECUPEREMOS AQUELLAS ABURRIDAS E INFANTILES TARDES DE DOMINGO. DE NUESTRA VANIDAD, HECHA POR LOS HUMANOS Y ESENCIALMENTE INHUMANA, CERREMOS LOS VIDEOJUEGOS Y
RECUPEREMOS AQUELLAS ABURRIDAS E INFANTILES TARDES DE DOMINGO.

Por José Ramón Montes.

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