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martes, 26 de julio de 2016

Quince años desde las grandes manifestaciones contra el G8 en Génova y la sangrienta represión organizada por Berlusconi



Eric Toussaint
CADTM
Del 18 al 23 de julio se conmemoraron en Génova las acciones que marcaron la cumbre del G8 (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, Japón y Canadá), celebrada en esta ciudad hace exactamente quince años. El 19 de julio, el CADTM (Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas) |1| coorganizó junto a ATTAC, Pax Christi y el Comité Piazza Carlo Giuliani una jornada dedicada a la lucha por la anulación de las deudas ilegítimas. Más de 200 personas provenientes de toda Italia participaron en el encuentro. La pluralidad estuvo garantida tanto entre las y los conferenciantes, ya que tomaron la palabra un arzobispo, un obispo, militantes de la izquierda radical y militantes altermundialistas, como entre los participantes, puesto que había militantes de extrema izquierda, sindicalistas, activistas, representantes de ONG de comercio justo, etc. Véase: http://genova.repubblica.it/cronaca/2016/07/19/foto/padre_zanotelli_dal_g8_alla_laudato_si_-144451520/1/#1

Recordemos los hechos de hace 15 años: para protestar contra la reunión del G8 llevada a cabo en Génova, entre el 20 y 22 de julio de 2001, se reunieron más de 300.000 manifestantes provenientes de toda Europa. Berlusconi, en ese momento jefe del gobierno italiano, había transformado la ciudad en un recinto atrincherado. La mayor parte tenía el acceso prohibido mediante barreras, de varios metros de altura, que se habían erigido a lo largo de un perímetro kilométrico. El gobierno de Berlusconi había implementado un verdadero dispositivo de guerra civil. Miles de carabineros y de policías estaban psicológica y físicamente preparados para enfrentarse con violencia a los manifestantes. G. W. Bush estaba alojado en un buque de guerra de la marina de Estados Unidos.

Hubo manifestaciones durante tres días

Me acuerdo muy bien de la mañana del 20 de julio. Los organizadores, entre los que se encontraban Raffaella Bollini de ARCI y del Foro Social de Génova, Christophe Aguiton, ex secretario general de ATTAC Francia, Chris Nineham de Gobalize Resistance (del Reino Unido), Denise Comanne y yo del CADTM, y algunos otros, habíamos mantenido una reunión a las 9 de la mañana. Acabábamos de recibir de parte de las autoridades, en el último minuto, las informaciones concernientes al dispositivo policial y a los recorridos autorizados para las manifestaciones. Al estudiar el plan de ese dispositivo, nos dijimos que, claramente, estaba destinado a provocar enfrentamientos sangrientos, especialmente porque la manifestación de los «Tutti bianchi» se terminaba en una verdadera trampa. Era imposible modificar esos planes ya que no se había planteado ninguna negociación. Y, efectivamente, ese día por la tarde, un joven manifestante de 23 años, Carlo Giuliani, caía abatido por dos tiros de la policía. Y aún más, cuando yacía en el suelo, un vehículo policial le pasó deliberadamente por encima.



 Al día siguiente, el 21 de julio, 300.000 manifestantes marchaban por la protección de los derechos de los migrantes. Las fuerzas de represión utilizaron masivamente gases lacrimógenos y agredieron a los manifestantes en numerosas ocasiones.






En la noche del 22 al 23 de julio, los «carabinieri» invadieron una escuela donde dormía una parte de los manifestantes (véase el artículo de Le Monde). También recuerdo perfectamente ese momento dramático ya que me encontraba en la calle, a 80 metros de dicha escuela, muy cerca del centro de prensa del Foro Social de Génova. Estaba en compañía de Walden Bello, un militante filipino, que en ese tiempo dirigía la asociación Focus on the Global South, con sede en Bangkok. Habíamos visto a los «carabinieri» impedir, durante al menos media hora, que las ambulancias se acercaran al lugar donde se agredía a decenas de activistas. Hemos visto pasar camillas con cuerpos inertes. Pensamos que una vez más esa noche también habría muertos. Felizmente eso no pasó. Se trataba de manifestantes momentáneamente inconscientes. Las agresiones continuaron al día siguiente en un cuartel donde estaban detenidos manifestantes, a los que pegaron y obligaron a cantar cantos fascistas.

 

Como se puede leer en el diario Le Monde, de abril de 2015: «Se tuvo que esperar 14 años para obtener una condena. Y finalmente se condenó a un país. El martes 7 de abril, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Italia por no haber enjuiciado ni siquiera identificado a los autores de la violencia policial contra los manifestantes altermundistas, en paralelo a la cumbre del G8, en Génova en 2001. Esas agresiones eran sin embargo asimilables a “actos de tortura” según el CEDH», véase http://www.lemonde.fr/europe/article/2015/04/07/l-italie-condamnee-par-la-cedh-pour-des-violences-policieres-lors-du-g8-de-genes-en-2001_4611183_3214.HTML



 

Habían llegado delegaciones de toda Europa para esas manifestaciones. Una gran parte de la delegación griega, en la que se encontraba Alexis Tsipras (con 27 años en ese momento) no había conseguido llegar a Génova porque el tren especial que los conducía fue bloqueado por la policía de Berlusconi. Pablo Iglesias, el actual líder de Podemos, entonces de 22 años, formaba parte de la importante delegación proveniente del Estado español.

Después de esta manifestación de Génova, el G8 |2| decidió que sus reuniones debían estar alejadas de lugares en donde se pudieran celebrar grandes protestas.

Las manifestaciones de Génova formaron parte de la fase ascendente del movimiento antiglobalización, luego llamado altermundista. Se puede situar en 1994, aproximadamente, el comienzo de esa fase con la aparición pública del movimiento neozapatista en México, en enero de 1994; también con la gran manifestación contra el Banco Mundial y el FMI en Madrid, en octubre de 1994, en el marco de la campaña «50 años son suficientes». |3| Otro punto de partida podría ser la gran manifestación de París contra el G7 en julio de 1989, sobre el tema de la anulación de las deudas del Tercer Mundo. También forman parte de esa fase ascendente: el encuentro «intergaláctico» convocado en Chiapas (México) por el movimiento neozapatista (EZLN) en 1996, la movilización de Seattle (Estados Unidos) en noviembre de 1999 contra la OMC , la gran manifestación de Bangkok en febrero de 200, las grandes manifestaciones contra el BM y el FMI en abril de 2000 en Washington, y en septiembre de 2000 en Praga, la primera reunión del Foro Social Mundial en enero de 2001 en Porto Alegre (Brasil). Ya en 2002, con motivo de una reunión del Consejo Europeo en Barcelona, el 16 de marzo se celebró en esa ciudad una de las manifestaciones más grandes en contra de la Europa del capital y la guerra con más de 300.000 participantes. Esa fase ascendente tuvo su apogeo en las grandes manifestaciones contra la invasión de Iraq en febrero de 2003, invasión que finalmente se concretó el 20 de marzo de 2003. Esas manifestaciones reunieron cerca de 10 millones de personas en todo el mundo. |4|

El Foro Social Mundial, el Foro Social europeo, el Foro Social latinoamericano, el Foro Social africano, al Foro Social asiático comenzaron a declinar a partir de 2005-2006, especialmente cuando algunos de los movimientos que formaban parte de los mismos moderaron fuertemente su posición, al comprometerse en el apoyo a gobiernos como el de Lula en Brasil (a partir de 2003), el del partido del Congreso en la India (2004-2009), el de Romano Prodi en Italia (2006-2008). De todas maneras el FSM tuvo unos momentos de recuperación como en Belem en el año 2009, en Dakar en 2012, en Túnez tanto en 2013 como en 2015, pero su declive continúa sin que ninguna otra estructura emerja. Esta ausencia de estructura de convergencia mundial de resistencias y de alternativas constituye un grave problema. Se puede consultar para leer un balance sobre este período la serie de cinco artículos «El contexto internacional de la indignación mundial» de Éric Toussaint: http://www.cadtm.org/Breve-vision-retrospectiva-de-los ; http://www.cadtm.org/La-crisis-mundial-precede-a-la ; http://www.cadtm.org/De-la-primavera-arabe-a-Occupy ;http://www.cadtm.org/Algunos-rasgos-comunes-en-las ; http://www.cadtm.org/Indignadas-e-indignados-del-mundo. Véase también: Eric Toussaint «El Foro Social en contacto con una realidad en ebullición produce una reacción química positiva», http://www.cadtm.org/Eric-Toussaint-El-Foro-Social-en publicado el 31 de marzo de 2013.

La primavera árabe y los grandes movimientos de indignados e indignadas que comenzaron en 2011 no llegaron a crear una nueva estructura internacional de lucha que, sin embargo, es más importante que nunca.

En la presentación que hice el 19 de julio de 2016, en Génova, durante la conferencia por la anulación de las deudas ilegítimas, hice un esbozo de los repudios de deudas que tuvieron lugar durante los dos últimos siglos. Subrayé, además, como los otros participantes, la tradición milenaria de anulación de las deudas privadas, comenzando por las que se realizaban periódicamente en Mesopotamia, hace más de 3000 años, |5| pasando por el nacimiento de la democracia ateniense bajo Solón y la tradición bíblica. Insistí en la importancia de las anulaciones de deudas privadas ilegítimas, ya sean hipotecarias ilegítimas —teniendo en cuenta que 12 millones de familias fueron expulsadas de sus viviendas por los bancos estadounidenses desde 2007, así como las más de 300.000 familias, expulsadas de la misma manera, en España desde 2009—, las deudas ilegítimas de los estudiantes, particularmente en el Reino Unido y en Estados Unidos, las deudas ilegítimas de los campesinos en la India o en otros lados, las deudas ilegítimas ligadas al abuso del microcrédito en Marruecos y en muchos otros países. Insistí en la obligación de desobedecer a los acreedores cuando éstos presentan exigencias ilegítimas e/o incompatibles con la garantía de los derechos humanos. Cité de nuevo las lecciones que ofrece la capitulación del gobierno de Alexis Tsipras en julio de 2015, debido a su rechazo a suspender el pago de la deuda , su rechazo a fundamentar sus acciones sobre los resultados de la auditoría realizada por el Comité para la Verdad sobre la Deuda Pública griega (véase : http://www.cadtm.org/Informe-preliminar-del-Comite-de yhttp://www.cadtm.org/La-deuda-griega-una-tragedia,13737 ), su rechazo a respetar el resultado del referéndum del 5 de julio de 2015, que él mismo había convocado.

Algunas lecciones para el futuro: es necesario, para cualquier gobierno popular (o para cualquier fuerza de izquierda que pretenda participar de un gobierno), resistir a los acreedores, desobedecer a las instituciones y tratados europeos, apoyarse en las movilizaciones populares y respetar la voluntad del pueblo. Es necesario que las y los de abajo mantengan la máxima presión sobre los gobiernos considerados amigos para que éstos no capitulen, y pongan realmente en marcha un auténtico programa alternativo.

Traducido por Griselda Pinero.


Notas:
|1| Los dos ponentes del CADTM Internacional el 19 de julio de 2016 fueron Chiara Filoni y Éric Toussaint. Hay que señalar que ATTAC Italia se adhirió al CADTM Internacional en abril de 2016, durante la asamblea mundial del CADTM celebrada en Túnez.

|2| También subrayemos que dadas las tensiones con Rusia, el G8 re redujo nuevamente al G7. La última reunión se realizó en Japón en mayo de 2010. Véase: http://www.japan.go.jp/g7/summit/|3| Recordemos que el CADTM fue creado en 1990, después de la gran manifestación de París de 1989 y que sostuvo activamente el movimiento neozapatista yendo regularmente a México desde julio de 1994. También coorganizó la manifestación contra el BM y el FMI en octubre de 1994 en Madrid.

|4| Véase especialmente:https://es.wikipedia.org/wiki/Manifestaciones_contra_la_invasi%C3%B3n_de_Irak_de_2003

|5| Véase Éric Toussaint, «La amplia tradición de anulación de deudas en Mesopotamia y en Egipto del 3º al 1º milenio antes de Cristo», http://www.cadtm.org/La-amplia-tradicion-de-anulacion, publicado el 24 de agosto de 2012.

Fuente: http://www.cadtm.org/Genova-15-anos-desde-las-grandes

Fuente: Rebelión

martes, 10 de mayo de 2016

España es el país donde más aumenta la desigualdad de toda la OCDE

Margallo,"Charlatán"

Cuando arranca el día y Manuel se involucra en un ir y venir, sin pararse demasiado a pensar, sus dos nietos se despiden de él en una escuela, sitiada por coches en doble fila, en un barrio al nordeste de Madrid. A Manolo lo conozco hace tiempo. Es uno de esos abuelos, 8 de cada 10 en España, que tienen que echar una mano para que sus hijos lleguen a fin de mes. Es un "viejo parlanchín", como dice él, y como está lloviznando le digo que se ponga a cubierto, a lo que responde que "será por si atacan, porque están cayendo chuzos de punta".
Manuel se mete debajo de mi paraguas y, sin ser economista, ni analista, ni máster en nada, pasa de hablarme del tiempo a contarme que a su hija la despidieron, la han contratado ahora por 700 euros al mes, se levanta a las siete de la mañana y vuelve a casa a las nueve de la noche. La hija de Manolo forma parte de esos 8 millones de trabajadores que han sido despedidos en nuestro país durante la crisis. Además, cuando la han vuelto a contratar, ha perdido casi una cuarta parte del sueldo. Según un informe sindical, representa al 10% de los asalariados de menores ingresos con un recorte del 25% en su poder adquisitivo. 
Manuel y yo sorteamos un atasco de vehículos, que pitan en el agobio de la hora punta madrileña. Antes de volver a pisar la acera, mi acompañante saluda a otro vecino, mientras me dice que "ese está peor, porque lleva casi cinco años en el paro, tiene dos hijos y ya está sin paga". Le digo a Manuel que, en esta España nuestra, prácticamente la mitad de los parados ya no tienen prestación. Pueden ser parte de los ¡3 millones de españoles que antes pertenecían a la clase media y de casi el 40% de pobres que habitan entre nosotros! Están ahí. No son marcianos, por mucho que reciban un trato extraterrestre.
"Bueno, ¿adónde vas, Manolo?", le pregunto. "A casa", responde. Y añade el tópico de: "¿Y adónde vamos a llegar?". Pregunta recurrente, pero sabia. "Sinceramente, no lo sé, porque la gente traga", le digo. Manuel asiente y me da la espalda. Se va y pienso que la fuga de "inversiones" a paraísos fiscales ha crecido un 2.000% en España, que el año pasado el 1% de la población concentró tanta riqueza como el 80% de los más desfavorecidos y que, después de decirnos que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", somos el país donde más aumenta la desigualdad de toda la OCDE. Las noticias de hoy hablan de un ministro que reconoce que "nos hemos pasado cuatro pueblos con la austeridad". Y si solo fuera eso…



miércoles, 6 de abril de 2016

Paraísos fiscales y dinero negro Los prostíbulos del capitalismo


Paraiso Fiscal


Emir Sader

Alainet

Cada vez que se revelan datos sobre los llamados paraísos fiscales, cunde el pánico en amplios medios económicos que se valen de ese expediente. Canalizan sus riquezas para esos territorios que arriendan sus soberanías para esconder negocios oscuros.

Los llamados paraísos fiscales son verdaderos prostíbulos del capitalismo. En esos territorios se practica todo tipo de actividades económicas que serían ilegales en otros países, captando y limpiando sumas millonarias de recursos, como los provenientes del comercio de armas, del narcotráfico y de otras actividades ilegales de otros países. Sirven asimismo para hacer circular capitales sin pagar los impuestos que deberían pagar en sus países de origen.

Los paraísos fiscales, que sumarían entre 60 y 90 en el mundo, son micro-territorios o Estados con legislaciones fiscales flojas o incluso inexistentes. Una de sus características comunes es la práctica de recibir capitales de manera ilimitada y anónima. Son países que comercializan sus soberanías ofreciendo un régimen legislativo y fiscal favorable, cualquiera que sea su origen. Su funcionamiento es simple: varios bancos reciben dinero del mundo entero y de cualquier persona teniendo costos bancarios bajos, comparados con el promedio de otros bancos en otros lugares.

Los paraísos fiscales tienen un rol central en el universo de las finanzas sucias, esto es de los capitales originados en actividades ilícitas y criminales. Mafias y políticos corruptos son clientes asiduos de esos territorios. Según el FMI, el blanqueamiento de dinero representa entre el 2 y 5% del PIB mundial y la mitad de los flujos de capitales internacionales; circulan o residen en esos Estados, entre 600 mil millones y 1 trillón y 500 mil millones de dólares sucios.

El número de paraísos fiscales se incrementó con la desreglamentación financiera promovida por el neoliberalismo. Las innovaciones tecnológicas y la constante invención de nuevos productos financieros que escapan a cualquier reglamentación han acelerado esos fenómenos.

Tráfico de armamentos, empresas de mercenarios, tráfico de drogas, prostitución internacional, corrupción, asaltos, secuestros, contrabando, evasión de impuestos, etc., son las fuentes que alimentan a esos Estados y a los mecanismos de blanqueamiento de dinero.

Un ministro de economía de Suiza – uno de los más grandes y conocidos paraísos fiscales – ha declarado, en una visita a Paris, defendiendo al secreto bancario, clave para que esos fenómenos puedan existir: “Para nosotros, esto refleja una concepción filosófica de la relación entre el Estado y el individuo”. Y agregó que las cuentas secretas representan el 11% del valor agregado bruto generado en Suiza.

En un país como Liechtenstein, la tasa máxima de impuesto a la renta es del 18% y sobre la fortuna inferior al 0,1%. Ese país se especializa en abrigar sociedades holdings y las trasferencias financieras o depósitos bancarios.

Una sociedad sin secreto bancario, donde todos supieran lo que cada uno gana, podría ser considerada como un paraíso. Pero sucede lo contrario, porque se trata de paraísos para capitales ilegales, originados en actividades ilícitas.

Esos paraísos existen, son conocidos, casi nadie tiene el coraje de defenderlos, pero ellos sobreviven y se expanden, porque son como los prostíbulos: ilegales, camuflados, pero indispensables para la supervivencia de instituciones fallidas, que tienen en esos espacios los complementos indispensables para su existencia.

Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

Fuente original: http://www.alainet.org/es/articulo/176546

Fuente: Rebelión

lunes, 28 de marzo de 2016

Las ignoradas causas de la enorme crisis que estamos viviendo




Por Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Por extraño que parezca, poco se ha escrito sobre las causas reales de la enorme crisis económica y financiera que se conoce como la Gran Recesión (que para millones de españoles es la Gran Depresión), crisis que continúa existiendo. Soy consciente de que esta afirmación producirá sorpresa entre muchos lectores, pues se ha escrito muchísimo sobre esta Gran Recesión que, además, se presenta como un hecho pasado, pues se asume que ya hemos salido de ella. Pero veamos los datos.

La Gran Recesión se ha ido gestando desde los años ochenta y está causada por la enorme concentración de la riqueza y de las rentas en la gran mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte, lo que ha estado ocurriendo a costa del descenso de la riqueza y de las rentas de la mayoría de la población, que deriva sus ingresos del mundo de trabajo. En realidad, desde los años ochenta ha habido una redistribución de las rentas con una gran transferencia de fondos de la mayoría de la población a una minoría muy reducida de esta, fenómeno que ha causado la crisis (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, julio 2013).

La distribución de las rentas en la “época dorada del capitalismo” (1945-1979)

Comencemos por analizar la situación en EEUU (cuyo gobierno federal es uno de los que recoge con mayor detalle la información sobre la distribución de las rentas) y la evolución de las rentas durante el periodo 1945-2014, que dividiremos en dos periodos. El primero va desde la II Guerra Mundial hasta el año 1979-1980. Durante este periodo hubo una redistribución de las rentas, de manera que el 80% de la población (los cuatro quintiles inferiores) vio crecer año tras año sus ingresos un 2,3% anual como promedio, siendo tal crecimiento en las rentas inferiores (2,5%) mayor que en las renta superiores (2,2%). En realidad, el grupo que vio crecer menos sus rentas fue el 5% superior de la población (los súper ricos). Su tasa de crecimiento anual promedio fue de un 1,9%. Durante aquel periodo, los salarios crecieron paralelamente al crecimiento de la productividad. El país iba creciendo, pero las rentas de la mayoría de la población iban creciendo más y más rápido que las rentas superiores (ver Elise Gould, Debates on Income Inequality and Social Cohesion, Economic Policy Institute, February 2016).

La reacción neoliberal (1979-2014)

Pero a partir de los años ochenta, cuando se llevaron a cabo las políticas neoliberales iniciadas por el Presidente Reagan en EEUU y la Sra. Thatcher en el Reino Unido, y más tarde hechas suyas por la Tercera Vía en el socialismo europeo, esto cambió y se revirtió. A partir de entonces, el crecimiento de las rentas superiores, el 5% superior de la población, fue mucho más rápido (un 2%) que el de las del resto de la población. En realidad, el 40% (los dos quintiles inferiores de la población, que constituyen la clase trabajadora de EEUU) apenas vio crecer sus ingresos durante el periodo 1979-2007 (un promedio del 0,2%). Y en el periodo de la Gran Recesión (2007-2015), que no ha terminado, sufrió un descenso en sus ingresos de un 2,4%. La bajada de la capacidad adquisitiva de la gran mayoría de la población (la clase trabajadora y las clases medias de renta media y baja) ha sido muy dramática durante esta crisis. Durante este periodo, el crecimiento de los salarios ha sido muy inferior al crecimiento de la productividad. Así, mientras en el periodo 1948-1973 el crecimiento de los salarios (un 91,3% de crecimiento acumulado) fue parecido al crecimiento de la productividad (un crecimiento acumulado del 96,7%), en el periodo 1973-2014 el crecimiento de los salarios fue solo de un 9,2%, mientras que el de la productividad fue del 72,2% (los salarios son la compensación laboral por hora, y todos los datos son acumulativos para el periodo definido. Véase Understanding the Historic Divergence Between Productivity and a Typical Worker’s Pay, Economic Policy Institute, September 2015).

Las consecuencias del crecimiento de las desigualdades de renta

Las consecuencias de este crecimiento de las desigualdades de renta son muchas. A nivel humano (que es el nivel que debería ser más importante), estas desigualdades han tenido un enorme impacto en la calidad de vida, salud y bienestar de las poblaciones. La esperanza de vida (años de vida de la persona) de las personas con niveles de ingreso iguales o superiores a la media ha subido, durante el período neoliberal 1972-2001, casi siete años. En cambio, para las personas de nivel de ingresos inferior a la media (la mitad inferior de la población estadounidense), ha subido solo 1,9 años. En realidad, para las mujeres de clase trabajadora la esperanza de vida ha descendido 3 años, un descenso más que considerable.

Pero lo que es igualmente importante es que cuando analizamos el impacto de este crecimiento de las desigualdades de renta en las áreas económicas, es cuando vemos las causas de la crisis actual. La reducción de la capacidad adquisitiva de la gran mayoría de la población (al ser el crecimiento de los ingresos mucho menor, e incluso negativo) determinó una bajada muy marcada de la demanda de bienes y servicios, generando un enorme descenso del crecimiento económico, alcanzando incluso niveles negativos como hemos estado viendo en el sur de Europa, incluyendo España. La reducción de los salarios (así como la reducción del gasto público, incluyendo el social) ha sido una de las mayores causas de la Gran Recesión. La evidencia científica de ello es abrumadora y se podía ver fácilmente que las políticas de austeridad y las reformas laborales que caracterizan las políticas liberales (conocidas como neoliberales), encaminadas a reducir los salarios estaban creando un grave problema económico, como ya indiqué en mi libro Neoliberalismo y Estado del Bienestar, escrito en 1997. Hoy, por fin, incluso el último informe de la OCDE y el grupo de investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI) han admitido el error de tales políticas, aunque los economistas neoliberales que monopolizan los espacios mediáticos en España, con chaquetas llamativas o normales, todavía no lo reconocen, aferrados a su dogma liberal.

Cómo se generó la crisis financiera

Pero este descenso de la demanda ha generado a su vez otros dos graves problemas. Uno es que la población, que veía disminuir sus ingresos, intentó mantener su nivel de vida a base de endeudarse. Tanto la población como las empresas y el Estado se endeudaron más y más, con lo cual, el capital financiero (es decir, la banca) creció considerablemente. Pero aquel descenso salarial creó otro problema: el descenso de la demanda de productos y servicios, disminuyendo con ello la rentabilidad de las inversiones en las áreas de la economía productiva, es decir, donde se producen los bienes y servicios cuyo consumo ha disminuido. De ahí que el gran capital (los súper ricos) fuera invirtiendo más y más en actividades especulativas (tales como en el sector inmobiliario) que tienen una elevada rentabilidad. Un resultado de ello es que la actividad especulativa ha ido sustituyendo la actividad productiva, apareciendo así el capitalismo del casino. De ahí que hemos visto que el capital financiero, además de crecer debido al endeudamiento de la población, también ha crecido debido al enorme desarrollo de tal actividad especulativa, puesto que las instituciones financieras se han ido especializando más y más en inversiones especulativas. Hoy tal sector (que es sumamente negativo para la economía) está hipertrofiado en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte, y significa asimismo una enorme absorción de recursos que deberían utilizarse en la economía productiva. España, donde el sector bancario es (en relación con el PIB) uno de los más grandes de la UE-15, es un claro ejemplo de ello.

Pero además de absorber recursos que deberían haberse invertido en áreas productivas (donde se producen bienes y servicios) en el país, la expansión del capital financiero creó una enorme inestabilidad, pues toda actividad especulativa (que crea enormes burbujas, como la inmobiliaria que hemos vivido en España) conlleva un riesgo. Toda burbuja explota, con consecuencias negativas para la economía y, más importante, para el bienestar de la población, como hemos visto en España. Ahora bien, lo que es importante subrayar es que el riesgo no lo asume la banca, pues cuando está en dificultades (es decir, cuando corre el peligro de colapsar) inmediatamente viene el Estado (es decir, los ciudadanos que pagamos impuestos) y la “rescata”, con lo cual la banca nunca se arriesga, pues sabe que el Estado benefactor la salvará. Se ha creado así una complicidad banca-Estado que está en la raíz de la crisis financiera.

¿Qué es lo que debería hacerse?

A la luz de esta evidencia está muy claro qué es lo que debería hacerse, y que se resume en hacer casi lo opuesto a lo que la mayoría de gobiernos a los dos lados del Atlántico Norte (Norteamérica y la UE) han estado haciendo. Las soluciones desde el punto de vista de política económica son muy fáciles de entender, aunque, por desgracia, no son fáciles de ver o de leer en los medios españoles, debido al abusivo control de estos medios por parte de los grupos económicos y financieros que han originado la crisis y se han beneficiado de ella. Es probable que usted, lector, no haya leído esta explicación en los medios porque la mayoría de ellos están influenciados, cuando no controlados, por los grupos económicos y financieros que dominan la economía de estos países. Y ello ocurre no solo en los medios privados (poseídos por grupos empresariales privados), sino también en los públicos (controlados por partidos políticos próximos, cuando no financiados, por tales grupos).

El mayor obstáculo para resolver el grave problema actual no es económico, sino político, pues el cambio propuesto implica un enfrentamiento con grupos muy poderosos: en primer lugar, nos encontramos con el enorme poder del 1% de la población de más renta (los súper ricos), al cual hay que sumar, en segundo lugar, el 10 ó el 15% de renta superior, es decir, de la clase media de renta alta, la clase media profesional, que está al servicio de aquel 1%, gestionando los aparatos de la reproducción del sistema a través de la difusión de valores, percepciones, creencias, recursos e instituciones que sostienen el dominio político y la hegemonía ideológica cultural en tales países.

Estos cambios pueden hacerse en España

Quisiera hacer aquí una reflexión, motivada por el hecho de que percibo que se está extendiendo en España una percepción que está creciendo rápidamente, incluso en círculos progresistas, de que tales cambios hoy no se pueden hacer a nivel nacional, pues se considera que la globalización económica en general y la europeización de la economía española en particular imposibilitan tales cambios, a no ser que haya un cambio a nivel mundial o, en el caso español, a nivel de la UE o al menos de la Eurozona.

Ni que decir tiene que hay elementos de tal opinión que son acertados, excepto cuando concluyen –como lo hacen a menudo- que no hay nada que hacer hasta que se cambie lo supranacional. En esta percepción, los Estados-nación han desaparecido o deberían desaparecer (algo en lo que autores como Toni Negri continúan insistiendo). El argumento de la globalización (que los conservadores y liberales -y Negri- aplauden) ignora que la economía mundial ha estado siempre globalizada. En realidad, estaba más globalizada a principios del siglo XX que ahora. Y también ignora que algunos de los países más globalizados, como los países nórdicos europeos (que son los que tienen mayores indicadores de globalización), son los que tradicionalmente han tenido salarios más altos y Estados del Bienestar más desarrollados. El conflicto Capital-Trabajo (que solía llamarse “lucha de clases”) tiene lugar predominantemente (pero no exclusivamente) a nivel de Estado-nación. Y ello continúa siendo así. En realidad, el problema no es la globalización, sino el tipo de globalización, que sistemáticamente favorece a los Estados-nación más dominantes en el área internacional o en la Eurozona. Hoy los Estados-nación juegan un papel clave en la reproducción del orden (mejor dicho, desorden) internacional. No hay empresas multinacionales. Son empresas transnacionales.

Naturalmente que se necesita llevar las estrategias de cambio a nivel global y/o a nivel de la Eurozona. Pero esta estrategia conlleva la articulación de las luchas que tienen lugar a nivel de cada Estado-nación con las luchas a nivel de las instituciones europeas, unas instituciones que –de nuevo- son controladas y hegemonizadas por los grupos económicos y financieros dominantes de los Estados-nación como Alemania, aliados con los establishments financieros y económicos de cada país. El establishment financiero-económico español, a través del gobierno Rajoy, está consiguiendo lo que siempre ha deseado (la reducción salarial, y el desmantelamiento del Estado del Bienestar) con la inestimable ayuda del gobierno Merkel en Alemania, que representa los intereses financieros y económicos dominantes de aquel país. En contra de lo que se está diciendo, los Estados-nación juegan un papel clave en la reproducción de aquel dominio. La evidencia científica que apoya tal tesis es abrumadora. Las empresas mal llamadas multinacionales, son en realidad transnacionales, es decir, están basadas en un Estado-nación. Telefónica, prototipo de lo que se define como una multinacional, es una empresa española. El hecho de que su producción y distribución ocurra en varios países, no quiere decir que sea propiedad de varios países. En realidad, para entender el comportamiento de Telefónica, hay que entender la relación entre aquella empresa y el Estado español. Son, pues, los Estados los que continúan teniendo un gran protagonismo en la esfera mundial. Atribuir la continuidad de las políticas neoliberales por parte del Estado español a la imposibilidad de cambiarlas debido a la europeización de la economía española es hacerle el juego al argumentario de las élites dominantes en el país. Naturalmente que el sistema de gobernanza de la UE dificulta enormemente la posibilidad de cambios en cada país. No hay duda de ello. Pero que sea difícil no quiere decir que sea imposible. Hay que romper con un determinismo globalizador que está paralizando a las izquierdas, mostrando que sí que hay alternativas, tal como Juan Torres, Alberto Garzón y yo mostramos en su día, cuando escribimos el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España (2011).


Fuente: Público.es

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