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jueves, 16 de junio de 2016

Las mentiras, falsedades y calumnias de Albert Rivera



Vicenç Navarro
Autor del libro ‘Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante’. Anagrama. 2015

Los fundadores de Ciudadanos son bien conocidos en Catalunya. La mayoría proceden de las filas del PP, y su surgimiento está directamente relacionado con el descenso del PP en Catalunya, el cual es hoy un partido residual. El PP tiene poco poder y presencia municipal, comarcal o en el parlamento catalán. La derecha dominante en Catalunya fue el pujolismo, estructurado alrededor de una coalición entre un partido liberal (en términos económicos, neoliberal), Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), y un partido cristianodemócrata, Unió Democràtica de Catalunya (UDC), coalición conocida como CiU. Tal alianza ha estado marcada por la corrupción identificada con el pujolismo, corrupción que era conocida, pero que fue ocultada por los medios de información de Catalunya durante muchos años (presentando la falsa imagen del oasis catalán) y que al conocerse ha contribuido muy notablemente a la desaparición de UDC y al descenso electoral de CDC, forzándoles a refundarse mediante una campaña de marketing.

Fue su gran descenso lo que explica su desesperada y tardía conversión al independentismo (a fin de capitalizar el enfado de un elevado sector de la población de Catalunya con el Estado español), movimiento que asustó al mundo empresarial, que siempre le había dado su apoyo. De esta manera, tal empresariado se quedaba sin sus instrumentos políticos. Esta situación creó un pánico que se incrementó con el surgimiento de nuevas fuerzas políticas en la izquierda, las cuales estaban ganando considerables esferas de poder, comenzando por los grandes municipios de Catalunya, incluyendo Barcelona.

Por qué adquiere gran visibilidad Ciudadanos

 De ahí el grito desesperado de que se necesitaba un “Podemos de derechas”, hecho por el presidente del Banco Sabadell, el Sr. Josep Oliu, apoyando a un partido hasta entonces muy minoritario, Ciudadanos, un partido liberal (en realidad, neoliberal) que pertenece a la misma familia política que CDC, la derecha hoy independentista, pero que ha hecho bandera de una visión de Catalunya distinta a la de Convergència, considerándola una región de España, negándole su identidad nacional. Sus orígenes, que radican en el nacionalismo españolista que niega la plurinacionalidad de España, son idénticos a los del PP, y su negativa inicial a condenar la dictadura liderada por el General Franco (que contó con el apoyo del empresariado y la Iglesia de Catalunya) representaba una posición idéntica a la del PP.

Ciudadanos como la gran esperanza del establishment financiero y económico

Ni que decir tiene que los mayores medios de información (excepto los públicos de la Generalitat, controlados primordialmente por CDC), tanto en Catalunya como en el resto de España, les dieron su total apoyo, convirtiéndose en el partido preferido por el IBEX-35, un grupo empresarial que había financiado el blog Nada es gratis, fundado, entre otros, por el Sr. Luis Garicano, hoy jefe del equipo económico de Ciudadanos. Tal partido ha apoyado las reformas laborales que han causado el enorme deterioro del mercado de trabajo, y los recortes del gasto público social que han dañado la protección social y los servicios públicos del Estado del Bienestar. En realidad, es la versión más ortodoxa del neoliberalismo, habiendo propuesto el contrato único, que ningún otro partido de derechas se había atrevido a proponer, contrato que es el que más favorece el despido del trabajador por parte del empresariado, de todas las propuestas hechas.

Como corresponde a la derecha en España, su comportamiento es de una enorme agresividad, mintiendo y manipulando a sabiendas, sin dejar que se les conteste. La derecha interrumpe, insulta y miente a unos niveles que indican una limitadísima cultura democrática. Un ejemplo de ello son las declaraciones que su candidato Albert Rivera hizo en el debate del lunes 13 de junio de los candidatos de los cuatro partidos estatales. Mintió a sabiendas, como hace constantemente en su intento de desacreditar a su adversario (tratándolo como enemigo). Los ejemplos fueron continuos.

Las canalladas de Albert Rivera

Acusó a la alcaldesa de Barcelona de ser independentista, lo cual no es cierto. Y dijo y repitió tal falsedad varias veces. Acusó a la coalición Unidos Podemos de querer la salida de España del euro, acusación que ha hecho de Podemos en el pasado en varias ocasiones. Esta falsedad alcanza niveles de canallada, pues se le ha corregido y mostrado la evidencia que manifiesta lo contrario. En realidad, es muy fácil ver el nivel de vileza al que Albert Rivera es capaz de llegar leyendo el programa de tal coalición. Mírenlo y verán que está mintiendo. Dicha coalición es de varios partidos, uno de los cuales sí apoya la salida del euro. Pero la coalición no la pide. En los gobiernos tripartitos catalanes, presididos por los socialistas Pasqual Maragall y José Montilla, había en la coalición un partido independentista, ERC, pero en ningún momento tal gobierno pidió la independencia. Esta distinción es deliberadamente olvidada y manipulada por tal personaje, que no tiene límites en su calumnia y difamación.

Albert Rivera es lo más próximo a Eduardo Inda que hay en la clase política. Y como Eduardo Inda, también acusó a Podemos de estar financiado por el gobierno venezolano presidido por el Sr. Maduro, acusación que nunca ha sido probada por los que intentaron crear esta percepción, habiendo sido archivada por varios tribunales de justicia por inválida y carente de credibilidad.

Hoy Ciudadanos, la voz del mundo de la gran patronal y del capital financiero, muestra una gran agresividad hacia Podemos, haciendo la función que se le asigna de pararlo. De ahí la coalición que el PSOE hizo con Ciudadanos en el intento de investidura que, lógicamente, Podemos no apoyó. Pero la realidad que Pedro Sánchez ocultó es que hoy hubiera podido ser ya el presidente del gobierno si se hubiera aliado con Podemos y con el PNV, en lugar de aliarse con Ciudadanos. Esta realidad continúa siendo ocultada por los medios y por el aparato del PSOE, que intenta responsabilizar a Podemos de que Pedro Sánchez hoy no sea presidente.

Veo difícil que el aparato del PSOE y sus barones se alíen con Podemos para establecer un gobierno de coalición de las fuerzas progresistas. Pero sería de desear que hubiera una rebelión de sectores del PSOE pidiendo un referéndum entre las bases de tal partido, que predeciblemente escogerían la alianza del PSOE con Podemos sobre otras alternativas, tal como muestran las encuestas, la cuales indican que esta sería la alternativa preferida por la mayoría de la población de España, deseo que entra en conflicto con la voluntad del establishment financiero-económico-mediático-político del país y la gran mayoría de medios de información y persuasión, afines a tales establishments. De ahí que tales medios estén trabajando 48 horas al día para cambiar este deseo y opinión, dando visibilidad y cancha a Albert Rivera y su partido.

El enorme bajón del PP y su gran descrédito explica que hoy la clase dominante de este país haya estado promocionando a su sustituto, Ciudadanos, cuyas políticas económicas y sociales son una mera continuación de las que han estado vigentes en España antes y durante la Gran Recesión, y que han causado un enorme dolor a las clases populares de España.
Vicenç Navarro
Fuente: Público.es

martes, 24 de mayo de 2016

La clase media huele a sardinas

La clase media huele a sardinas



Un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas conocido hace unos días ha concluido que tres millones de personas han abandonado la clase media en estos años de crisis, y se han mudado a los pisos de abajo del edificio social porque el alquiler de los de arriba se había vuelto imposible. La clasificación que hace el informe es puramente instrumental, toma como base la renta de los hogares y sitúa a ese grupo que llama clase media entre el 75% y el 200% del ingreso medio. Entre 2004 y 2013 un 7% de los hogares habría caído por debajo de la mediana tanto por el desempleo como por la precariedad laboral.

Se trata, como se ha dicho, de una división puramente arbitraria ya que la clase media no deja de ser una ficción en cinemascope. En realidad, y para llevar la contraria a Marx, que únicamente reconocía dos clases –la que tiene en su poder los medios de producción y la que produce-, sólo existe una: la clase alta. Quienes allí se sitúan respiran aire puro y pisan tierra firme mientras el resto cuelga de una escala y se pasa la vida tratando de alcanzar lo alto de la montaña. En el intento de ascensión, muchos se desempeñan, otros ceden posiciones y un número ínfimo llega a la cima. Una inmensa mayoría se resigna con mantenerse en el mismo peldaño hasta que le llega la hora. Es el drama moderno que ya nos anticipó Buero Vallejo.

Si alguna vez existió, el sistema ha logrado que la lucha de clases sea una simple disquisición teórica. No puede haber lucha de clases porque sólo existe una, con unos intereses bien delimitados, y una masa informe desclasada y sin conciencia que sólo puede ser agrupada en función de sus ingresos. Ahí se situaría la llamada clase media, compuesta por una legión de particulares cuya principal aspiración no es defender un ideario común ni mejorar el nivel de vida de sus semejantes –algo que sí hacen los ricos, por cierto- sino mantener el suyo propio. Su sueño es auténticamente mediocre: plantar la bandera en el adosado de la afueras y empaparse del aroma de las barbacoas de la vecindad. Si algo les une es el olor a sardinas.

Obviamente hay excepciones pero insuficientes. La crisis se ha llenado de ejemplos de la insolidaridad de esa supuesta clase social, cuyos adscritos sólo reaccionan cuando se ven afectados en primera persona. Y como muestra, un botón: posiblemente estén leyendo estos días artículos muy sentidos de colegas de profesión alertando del fin del periodismo, justo ahora cuando son sus nombres los que aparecen en algún expediente de regulación de empleo. Así se funciona.

La clase media es un invento muy capitalista. Se la sacó de la manga Henry Ford para vender más coches y el artilugio ha funcionado hasta la fecha como un reloj suizo. Por no perder el adosado y el coche muchos matarían a sus padres, o por lo menos comprenderían que les cobraran por ir al médico, que esos viejos son sanguijuelas para las arcas públicas, levantarían con sus propias manos vallas para que las refugiados no les quiten sus trabajos, y hasta corearían eso de “derechos sociales para los nacionales”, aunque en voz baja, no vaya a ser que se les tomara por los neonazis que se manifestaron este sábado en Madrid.

Si todo lo que no es clase alta pudiera estratificarse en grupos homogéneos, si de verdad esos tres millones de desaparecidos de la clase media se hubieran ubicado en lo que antes se llamaba proletariado y que ahora se define eufemísticamente como clases populares porque la palabra proletariado dicen que ofende, si existiera realmente un sentimiento de pertenencia a una clase social, la izquierda tendría asegurado el triunfo en estas elecciones repetidas de junio.

La realidad, en cambio, es otra. En ese gigantesco resto que no es la clase alta pueden pescar todos, de izquierda a derecha, y posiblemente más la derecha que siempre elige mejor los culpables. Si no hay trabajo será por los inmigrantes y si hay que recortar el Estado del Bienestar es porque hay mucho vago que quiere vivir del cuento. El sistema también crea indignados sí, pero sobre todo gente comprensiva que ignora que la educación, la sanidad, los subsidios al desempleo o las ayudas a la dependencia son derechos y no concesiones graciosas que vienen y van en función de las cifras del déficit público. Puro masoquismo.

Todo ello viene a explicar el auge de la xenofobia en Europa, o que la ultraderecha campe a sus anchas en Francia y se haya quedado a 30.000 votos de gobernar Austria. También que el PP se perfile como el ganador de las elecciones, inmune ya a la corrupción y las mentiras, la última por escrito y en carta dirigida a Bruselas anunciando allí los recortes que aquí oculta para cuadrar su disparate presupuestario. La clase media huele a sardinas. Es un asco, la verdad.

Juan Carlos Escudier
Fuente: Público.es

Las multas del PP también las pagas tú

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Ignacio Escolar




Las sanciones de Bruselas por la mala gestión presupuestaria del Gobierno del PP o la fianza por su caja B no salen del bolsillo de Mariano Rajoy. Esta fiesta también la pagas tú


Ignacio Escolar

Más rebajas fiscales para la campaña electoral; más recortes si gana las elecciones.  Mariano Rajoy ha confesado por carta al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, lo mismo que lleva meses negando a los españoles: que la tijera volverá porque esa crisis que supuestamente hemos dejado atrás aún está sin resolver.

Mariano Rajoy miente a los españoles y también mintió a Bruselas. El Gobierno se comprometió con Europa a que el déficit se quedaría en 2015 en el 4,2% del PIB. Al final se cerró en el 5,16%. En total, las distintas administraciones públicas gastaron el año pasado 56.600 millones de euros más que lo que ingresaron; la desviación sobre el presupuesto aprobado fue de 10.400 millones. Gran parte de este agujero extra sobre el déficit previsto es consecuencia directa de la rebaja fiscal: 7.846 millones que el Gobierno decidió perdonar en la declaración de la renta para celebrar lo bien que iba todo unos meses antes de votar. ¿Rebajar los impuestos en año electoral es populismo? No, qué va. Populismo siempre es lo que hacen los demás.

La alegría de Rajoy con esa electoralista rebaja fiscal nos va a costar una sanción europea y un recorte urgente antes de que acabe el año de unos 8.000 millones de euros más. Pero la Comisión Europea –siempre más comprensiva con los gobiernos conservadores–  ha decidido posponer la decisión sobre esa multa hasta después de las elecciones para "no influir en la campaña electoral". Al hacerlo, está influyendo de forma evidente, favoreciendo al PP, porque escamotea a los españoles información esencial sobre cómo de milagrosa ha sido la gestión económica de Rajoy.

La multa no va a ser pequeña: hasta el 0,2% del PIB (2.200 millones de euros) y una suspensión de fondos europeos de hasta 5.500 millones. Unas cantidades que, por supuesto, no pagará solo Rajoy ni De Guindos ni Montoro. Saldrá del dinero público, así que la vas a pagar tú, y yo, y todos los verdaderos patriotas que declaramos nuestro amor por España en el IRPF, sin escondernos en Panamá.

También pagas tú  esa fianza de 1,2 millones de euros que el juez de La Mata acaba de exigir al PP como responsable civil subsidiario por todos los atropellos de su caja B. El 90% de los ingresos del PP proviene directamente de los presupuestos públicos. Indirectamente, la cifra es quizá aún mayor porque los generosos donantes que financian al PP de algún sitio tienen que recuperar su inversión. Así que más de un millón de euros de esa fianza también van a tu cuenta. ¿A que es genial?

Fuente: eldiario.es

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