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lunes, 8 de agosto de 2016

Madrid pierde su batalla de la limpieza

Madrid pierde su batalla de la limpiezaEn 2016 han aumentado las reclamaciones de los madrileños por la suciedad en las calles. (Emilia Gutiérrez)




La suciedad acumulada en las calles se mantiene con Carmena en los mismos niveles que con Botella


ASIER MARTIARENA

Un año después del cambio de gobierno municipal, las calles de Madrid no presentan diferencia en lo que al estado de la limpieza vial se refiere. Los esfuerzos de la alcaldesa, Manuela Carmena (Ahora Madrid), para revertir la situación heredada de su predecesora -Ana Botella (PP)- no han dado su fruto como demuestra el incremento en las sanciones a las empresas concesionarias por falta de limpieza y el aumento en los avisos y reclamaciones que realizan los ciudadanos a través de Línea Madrid.

La propia alcaldesa está llevando el tema de primera mano y, antes de partir de vacaciones, adelantó la posibilidad de que los inspectores que vigilan a las empresas puedan, también, advertir a los ciudadanos en caso de que ensucien las calles. La medida no ha gustado al PP, pero no por su puesta en marcha, sino por su laxitud y reclama reforzarlas incluso con sanciones económicas si fuera necesario.

Se trata de un contrato que data de 2013 en el que a las concesionarias no se les exige una plantilla mínima para mantener limpia la ciudad, sino que su labor es controlada a través de 68 indicadores (pintadas, papeleras que rebosan, baldeo nocturno, contenedores desbordados) que, de ser incumplidos, descuentan un porcentaje del pago mensual a las empresas.

En los primeros seis meses de 2016, el Ayuntamiento recibió 25.818 avisos relacionados con la limpieza, lo que representa un 6,5% más que en el primer semestre de 2015, cuando las reclamaciones fueron 24.240. Pero la peor parte se ha registrado con la llegada del verano. En junio de 2015 se recibieron 5.457 quejas mientras que un año más tarde, según los datos ofrecidas por la web municipal, los avisos se han elevado hasta los 7.600, un 39,2% más que el mismo mes del pasado año.

La gran mayoría de las reclamaciones se centran en la “limpieza de vías públicas y zonas verdes” -19.038 avisos en el primer semestre de 2016 frente a 17.949 en este mismo periodo de 2015. El mayor incremento se ha registrado en lo referente a la limpieza de excrementos caninos en calles y plazas con una subida del 42% en un año al pasar de 351 reclamaciones a 499.

Por distritos, Centro se lleva la palma con 3.561 avisos en la primera mitad del año seguido de Latina (1.904), Tetuán (1.654), Puente de Vallecas (1.599), Arganzuela (1.496), Ciudad Lineal (1.489), Chamberí (1.467), Fuencarral-El Pardo (1.361), Usera (1.361), Moncloa-Aravaca (1.158), Hortaleza (1.075) y San Blas (1.034).

En ese sentido la presidenta y portavoz del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, ha centrado sus críticas en el distrito de Centro, no solo durante las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma, sino durante todo el año, y ha reprochado al Gobierno de Manuela Carmena (Ahora Madrid) que no hace caso de “las advertencias e indicaciones” del PP.

“Todos los partidos en campaña compartíamos que la limpieza era algo que había que solucionar, y aquí no se hace nada”, ha asegurado Aguirre, quien ha mostrado como ejemplo una foto que acababa de hacer en la calle de Magdalena.

En su opinión, el Gobierno de Carmena “no solo no ha mejorado” la limpieza, “sino que está empeorando de manera manifiesta”.

Ha denunciado también que el Ayuntamiento repartiera la concesión de casetas para las fiestas de San Cayetano y San Lorenzo de “manera irregular” a colectivos “okupas y antisistema”.

En relación con las negociaciones de Gobierno, Aguirre ha asegurado que está “convencida” de la responsabilidad de todos los partidos constitucionales y ha señalado que debe atender “a las reformas y no los partidos ni las personas”.

“España necesita reformas para seguir la necesaria senda de crecimiento que estos últimos años”, ha apuntado ante de hacer un recorrido por el barrio para dirigirse a la parroquia de San Millán y San Cayetano, en la calle de Embajadores, donde se iba a oficiar una misa en honor a san Cayetano.

Fuente: La Vanguardia

lunes, 23 de mayo de 2016

La Operación Chamartín y los intereses (especulativos) creados en Madrid


Francisco López Groh 

Félix Arias Goytre 


Francisco López Groh

La Operación Chamartín  y la creación de empleo



Francisco López Groh
Debo empezar por decir que comparto el medido entusiasmo manifestado en el artículo de Eduardo Mangada y Jesús Gago por el giro dado a la concepción de la operación Chamartín. La sosegada reflexión del citado artículo contrasta con la grosera batería de críticas a la propuesta municipal en la prensa del día siguiente y, especialmente en El País, sostenedor desde hace tiempo de la propuesta de DCN/BBVA, que el día 12 de Mayo dedicó un editorial y varios artículos al tema, así como los publicados en otras cabeceras, entre los que cabe destacar El Español con su serie de cinco artículos (de momento)

Los argumentos de esa ofensiva -con artillería gruesa como la del economista José Carlos Díez atacando a las alcaldías del cambio en un asombroso popurrí en el que mezcla a Siryza en una interesada y demagógica lectura de la crisis griega, con Chamartín- van desde la ausencia de viabilidad de la nueva propuesta, al rechazo a la intervención pública, y sobre todo a la difusión de la idea de que los ayuntamientos del cambio son un freno a la inversión y a la creación de empleo.

El argumento principal del editorial de El País (dejo de lado por ahora la angelical idea de “que hay otros medios para recuperar plusvalías”, cuando la contabilidad virtual -que no la viabilidad- de la operación se basaba precisamente en dichas plusvalías) es la “denuncia” de inseguridad jurídica o regulatoria existente, que extiende –por hablar sólo de Madrid- a otros proyectos de ‘extracción de rentas’ como Pza. España y Mahou. Inseguridad que según el citado medio, produce inquietud en los inversores.

Apoyando esta inquietud, la portavoz de Ciudadanos declaraba que la operación Chamartín (la planteada por el BBVA) era una gran inversión y generaba 100.000 empleos. Finalmente otro artículo repasaba las opiniones de diversos operadores inmobiliarios bajo un titular que contradecía parcialmente el contenido: “Los conflictos municipales desincentivan la inversión inmobiliaria de grandes fondos”.

En todas los reacciones a que alude dicho artículo se cita la palabra inversión, pero en la opinión de los agentes privados –intereses de parte obviamente- destacaban dos comentarios: uno (Rafael González Cobos) recalcaba que los inversores “buscan rentabilidad a corto plazo”, lo que el común de las personas llama “especulación” sin demasiado rigor; el segundo por su parte (sostenido por Irea, Savills…) afirmaba –contra lo categóricamente anunciado en el titular-, que no veían ningún freno a la inversión citando como ejemplo, eso sí de modo alegre, la operaciónn Canary Warf.

Nada decían sin embargo acerca de que tal operación –como algunos lectores sin duda recordarán´- produjo una de las quiebras más sonadas de un “inversor” multinacional, Olympia & York, en la crisis de los 90, desencadenando- en un avance de lo que luego sería la crisis financiero-inmobiliaria de las subprime-, una cascada de efectos secundarios, entre otros la quiebra del Alabama Retirement System, un fondo de pensiones afectado por los bonos en manos del gigante inmobiliario.

Atención pues a los “inversores”, en su búsqueda de beneficios a corto y a los peligros que se desencadenan –recuerden la burbuja- cuando sus expectativas financieras mutan en insostenibles.

Pero hay además otro asunto que me parece de interés. Me refiero a la auténtica manía (1) de “calcular” los empleos que “creará” una operación urbanística (DCN/BBVA, Villacís…) fantasía en la que pudiera estar cayendo también la corporación municipal.

Una anécdota personal quizás aclare el asunto. Hace muchos años, trabajando en la Comunidad de Madrid recibí el encargo de estimar los empleos que “crearía” un polígono industrial que se iba a desarrollar, dado que se suponía que yo era “experto” en el tema. Intenté –flojamente, todo hay que decirlo- objetar aquel encargo con algunos –pocos- argumentos de los que entonces estaban a mi disposición, pero la contestación, posiblemente parecida a lo que opinará más de un lector, fue: “bueno, ya sabemos, pero es que hay que contar estas cosas… para…”.

Y así seguimos. En un país donde incluso el estudio ex-post de las inversiones públicas nunca se realiza, donde escasean, por decir algo, los análisis concretos de los efectos multiplicadores en diversos ámbitos sectoriales y espaciales, asombra la ligereza con la que se manejan los “efectos” de las inversiones, especialmente en términos de empleo. Cómo no recordar, por cierto, el fiasco del multiplicador fiscal del FMI, que resultó no ya estar equivocado en unas décimas, sino que actuaba en sentido inverso.

Conviene no olvidar que los multiplicadores difieren según la estructura económico-empresarial de un ámbito y, desde luego según los patrones estructurales del modelo de crecimiento. Por lo demás, la forma en que se “estiman” (que suele ser en el mejor de los casos con el recurso a una utilización abusiva de las tablas input-ouput de la Contabilidad Nacional) ignora una serie de condicionantes que pueden llegar a invalidar dichas aproximaciones:

Por lo que respecta al gasto en la producción de espacio físico –construcción- se viene a suponer que la citada inversión “se añade” como por arte de magia a la producción tendencial del país –o región- de forma que, presten un poco de atención- si diseñáramos cuatro o cinco operaciones como ésta en la región metropolitana acabaríamos con el paro (en realidad bastaría con dos de ellas para acabar con el paro registrado en Madrid, que es de algo más de 200.000 personas. ¿A qué esperamos?)
Lo mismo cabe decir de la identificación de los techos de oferta de espacio en ciertas actividades y el empleo que se supone crearían. Sería un auténtico milagro que el hecho de producir m2 de oficinas incrementara de por sí el empleo. ¿No es más adecuado invertir el cálculo, estimar los escenarios del empleo en oficinas, evaluar la oferta y ver si hay restricciones espaciales? Ojo, ni siquiera en éste caso el espacio “crearía empleo”. Todo lo más eliminaría deseconomías espaciales. De hecho, si en plena burbuja inmobiliario/financiera se hubiera hecho un cálculo similar con los polígonos industriales realizados en la época, seríamos una potencia industrial equivalente o superior a Alemania. Y sin embargo, como todo el mundo sabe, una considerable parte de este parque está sin ocupar. Tal como los vecinos y opositores a la operación diseñada por DCN/BBVA han sostenido, la sobreoferta en este ámbito, caso de producirse de forma efectiva, redundaría –como ocurre con el comercio en el centro- en la absorción de la oferta de empleos del resto de la ciudad, por no decir de la región metropolitana, incrementando la desigualdad –además de otros efectos mal estimados sobre la movilidad y otros aspectos ambientales.
Estos “escenarios” de “creación” de empleo eluden además plazos y escenarios macroeconómicos (cálculo de riesgo). Podría ser que en una determinada coyuntura –no es el caso- la oferta de espacio se acompasara con la evolución del empleo –sin tampoco “crearlo”- pero estas grandes operaciones están sujetas a la evolución crítica de los flujos financieros más que a los “obstáculos” urbanísticos. La “viabilidad” de esta operación, incluso en su ahora renovada versión municipal, depende en gran medida de las decisiones de Draghi y de los aleatorios flujos de inversión multinacionales, También por esa razón es importante que sea pilotada por la Administración Pública.
Estas evaluaciones desconocen por último que la relación inversión/empleo no es la misma en los distinto modos y coyunturas de crecimiento o crisis. Y menos en la situación actual.
Así que no. La operación Chamartín no va a “crear” empleo. En el hipotético y difícil caso –dada la política de la Unión Europea- de que éste siga creándose a un ritmo adecuado, el crecimiento va a ser el resultado de la dinámica de la economía española. Todo lo más que la operación va a permitir es concentrar aquí una cuota del nuevo empleo, succionando una parte del resto de la ciudad.

El desarrollo de operaciones urbanísticas –máxime de las de esta envergadura- ha de justificarse sobre otro tipo de razones, sin tener que acudir a argumentos que pueden sonar atractivos, pero que se alejan bastante de la realidad.

Nota:

(1) Trastorno o enfermedad mental que se caracteriza por una euforia exagerada, la presencia  obsesiva de una idea fija y un estado anormal de agitación y delirio.

¿Distrito BBVA? Mapa de actores e intereses





Félix Arias Goytre




Félix Arias Goytre

¿Qué hacer en Chamartín? Lamentablemente hay intereses en conflicto. Suele ocurrir cuando se construye la ciudad, y por eso el planeamiento y, en gran medida la gestión, tienen que ser de iniciativa pública. Se superponen las necesidades de grupos sociales, con actividades económicas que quieren maximizar sus rentas de posición, y con negocios inmobiliarios – financieros, que se obnubilan con las plusvalías que podrían obtener.

Y hay que compatibilizar las necesidades e intereses, cuanto sea posible, pero privilegiando a los ciudadanos, a la (re)construcción de la ciudad de una forma equilibrada, justa, sostenible y, desde luego, viable para la iniciativa pública y privada que la ha de materializar.

¿A dónde nos llevaba la Operación Chamartín?: caballo grande ande o no ande

Se trataba de hacer la nueva estación de Chamartín y ordenar los terrenos baldíos del FFCC y su entorno. Hacer ciudad de calidad. Completar barrios, resolver déficits. Los terrenos edificables financiarían la inversión en infraestructuras y urbanización. Así era en 1992.

Pero con el Plan de 1997, se inició la “espiral de la avidez”: el concesionario de ADIF (que no propietario de suelo) quería más y cuanto más pedía más compensaciones le planteaban las administraciones. De 90 Has en torno a la estación con una edificabilidad de 540.000 m2, la voracidad de todos llegó a establecer una actuación de 310 Has con 3,27 M m2 edificables, ¡6 veces más! Caballo grande ande o no ande. Al promotor le interesaba controlar a largo plazo los tiempos de comercialización de un negocio de suelo de oficinas prime y viviendas de lujo. Un Distrito propio para el BBVA, estableciendo la marca “Castellana Norte” para ser empresa comercializadora líder en las siguientes décadas, a los ritmos que le conviniese intervenir el mercado. Se provocaría congestión, desequilibrio, segregación, insostenibilidad… pero tendría su reserva de negocio, de plusvalías.

Parar y reflexionar para viabilizar una operación obsoleta

Y se quejaron los vecinos con más de 2000 alegaciones. Y recelaba la oposición municipal, pero… el PP tenía mayoría absoluta. Ahora el nuevo Ayuntamiento ha decidido parar y reflexionar abriendo un debate público con todos los actores. Es el dicho “vísteme despacio que tengo prisa”, la actuación megalómana y desproporcionada era un mala solución urbana y una permanente fuente de problemas de gestión. Siempre estaría con problemas.

Porque con la crisis han cambiado los procesos y necesidades sociales. Estamos en un mundo distinto que el del siglo pasado, que requiere una ciudad ajustada a la situación actual. Aunque algunos no se lo crean, se ha acabado el boom (y no volverá aunque haya puntas de demanda para algunos bienes inmobiliarios) y la ciudad necesita empleo (no tanto en oficinas prime como diversificado por doquier), equipamientos y vivienda en alquiler (no tanto viviendas de lujo) una ciudad más equilibrada y funcional que sea un soporte beneficioso para atajar desigualdades e insostenibilidad.

Si Chamartín se mantiene como se planteó en 1997, como un coto de plusvalías a través de la venta de productos inmobiliarios de lujo, Madrid irá mal y la operación a los albures del mercado financiero. Hace falta inversión en la construcción de una ciudad para todos, no negocios inmobiliarios - financieros que piensen fundamentalmente en multiplicar las plusvalías a extraer.

Las fortalezas de la propuesta del Ayuntamiento: el apoyo de movimientos sociales

Al día siguiente de presentarse la propuesta municipal la Plataforma de Asociaciones y Entidades Ciudadanas de la Zona Norte, apoyó la iniciativa: una ciudad amble, que completa barrios, crea un parque lineal, evita una congestión excesiva aunque acoja un gran Centro de Negocio, etc. En su toma de posición destacan el “esfuerzo realizado por el Consistorio de Manuela Carmena para ajustar la operación a las posibilidades y capacidades del entorno”.

Al reducir considerablemente el volumen de edificabilidad, se reducen las consecuencias negativas sobre la movilidad y el medio ambiente, dos de las principales preocupaciones vecinales. Y además facilita la disponibilidad de suelo para atender los déficit históricos (equipamientos, parques…) y permite mantener gran parte del tejido económico existente (que se desmantelaba). La propuesta también mejora las comunicaciones transversales en sentido este-oeste, facilitando la permeabilidad entre barrios hoy separados por vías de tren, carreteras y autovías.

Además la propuesta municipal reduce a la mitad el presupuesto de ejecución (de 1.341 M a 658 M €), eliminando la realización de gastos innecesarios, impropios de una ciudad sostenible y de coste probablemente más elevado del presupuestado como: una losa de hormigón sobre vías de 20Has (252M €); la afección a las instalaciones del Canal (81 M €) que ahora se integra en un parque lineal para Fuencarral; sacar de la operación los nuevos enlaces de M30 y M40 que suponían 214 M y cuya reforma reducirá la inversión a menos de la mitad; la innecesaridad de una nueva línea de metro (138 M €) al reducir sustancialmente la edificabilidad en Fuencarral, que se atenderá con cercanías y una plataforma reservada de transporte público; o no desmantelar las instalaciones de la EMT.

El Gobierno municipal ha presentado su propuesta como Base de Debate. De momento cuenta con el apoyo del Grupo socialista, además de los movimientos sociales.

Los falaces argumentos de la oposición municipal

Al grupo popular municipal le está pasando como a Rajoy, que ahora ven el resultado de sus políticas de rodillo: la mayoría de los ciudadanos quieren enmendar lo que ellos aprobaron unilateralmente. Y no lo pueden soportar, “esto es una enmienda a la totalidad” dicen, “el año pasado se llegó a un acuerdo entre las administraciones implicadas”, un acuerdo si, del grupo financiero con las tres administraciones del PP. Pero sus excesos les entretuvieron una vez mas (¡llevan así 23 años!) y no llegaron a tiempo de aprobarlo con su mayoría absoluta antes de las elecciones municipales. Pretendían ignorar a la oposición política y más de 2000 alegaciones vecinales en contra.

La portavoz municipal de Ciudadanos ha manifestado que la antigua Operación Chamartín del BBVA “era una gran inversión “que “generaba 100.000 empleos”. Su argumentación es similar a la de la Presidenta Cifuentes que manifiesta que sería “dramático” que no se realizase, pues Carmena pone “pegas para que se invierta”

La inversión y la creación de empleo se producen cuando la economía lo demanda. Si faltan inmuebles o suelo para asentar actividades económicas, surge la oferta, y por lo tanto se invierte y se crea empleo. El urbanismo (Planes, rehabilitación, urbanización, edificación) solo interviene en facilitar que la oferta pueda producirse en los momentos y lugares adecuados para la ciudad. Lo que se discute es la adecuación de esta operación monopolística, pues compite con oportunidades en el resto de la ciudad (que las hay, y muchas) y que machaca la estructura urbana y los barrios del norte de la ciudad.

No es un drama que el BBVA no comercialice todo lo que quería en el lugar que quería. Habrá toda la inversión necesaria y el empleo posible, en Chamartín y otros lugares, y no les quepa la menor duda de que el BBVA no se marginará.

Sería positivo para Madrid que la oposición abandonara las falacias y el recurso del miedo, y se pusiera a trabajar. ¿Qué les parece la iniciativa del Gobierno municipal? Pongan a trabajar a sus expertos en urbanismo y a sus concejales.

Los inversores globales al acecho

Eso sí, la ciudad tiene que tener cuidado con las intenciones de los inversores globales. Necesitamos inversión no especulación. La editorial del País del día siguiente a la presentación de la nueva propuesta de Chamartín expresaba que “la mala gestión arruina los proyectos urbanos”, que hay inquietud en “inversiones decisivas para el desarrollo de una ciudad” y que “al final, la Operación Chamartín depende de los diversos resultados electorales. Así no se gestiona un país, ni una ciudad”. Sres. Editorialistas, esta operación ha estado 23 años en manos del PP sin avanzar ¡así no se gestiona un país, ni una ciudad!, pero si hay cambio de gobierno y se encuentra con un desastre, no le acusen de mala gestión por pretender enmendarlo.

Y en cuanto a la inquietud de los inversores globales, podemos ver algunas opiniones de expertos inmobiliarios-financieros recogidas por dicho periódico ese mismo día. Al parecer “el conflicto” (sic)… ·”no frenará el apetito (sic) inversor de los fondos extranjeros” pues consideran que España es un país “atractivo". Aunque los fondos son miedosos, nos dicen, y buscan rentabilidades a corto plazo, ”no afectará al apetito inversor de los extranjeros, porque ellos no son promotores”. “Cada año llegan entre tres y cuatro grandes inversores extranjeros preguntando por Chamartín”.

He aquí un problema del que Madrid debe cuidarse, los inversores que no son promotores y buscan extraer rentas de nuestra ciudad a través de operaciones rentables a corto plazo, sean españoles o extranjeros, y tenemos múltiples ejemplos de estos inversores a lo largo de la crisis que hizo España un país atractivo para especular. En Madrid necesitamos inversores no especuladores.

La cautela del Ministerio de Fomento y el clamoroso silencio del BBVA

El Ministerio de Fomento de quien depende ADIF propietario mayoritario del suelo, y beneficiario de plusvalías, para la construcción de una nueva estación en Chamartín, ha reaccionado con cautela. El Secretario de Estado ha manifestado que ve “dificultades grandes de viabilidad, debido a la drástica disminución de edificabilidad”. El Ministerio plantea el debate en términos de viabilidad, y por lo tanto tendrá que comprobarla, considerar la reducción de cargas propuesta por el Ayuntamiento, la gestión a través de un Consorcio público con ADIF y la posibilidad que se les ofrece para iniciar autónomamente y de forma inmediata la reforma de la estación, incluidos edificio terciarios para financiar la inversión.

La actitud del BBVA ha sido de momento ponerse a la espera, en stand-by. Su silencio, y ya pasa una semana, es más significativo que los malos modos de la oposición, que ha estado defendiendo el viejo proyecto de la Operación Chamartín. Es de suponer que está esperando a las elecciones del 26 J para ver si cambia el Gobierno central, y los dirigentes de Fomento y ADIF, para ver que pueden esperar de ellos. Es mejor que piense que hacer porque en 23 años no han formalizado la inversión de un solo euro en la operación, solo han sido negociadores por delegación de la administración ferroviaria, con gastos profesionales de consultoría y publicidad.

Esperemos que Fomento y BBVA estudien las Bases de Debate propuestas por el Ayuntamiento, y acudan a la convocatoria que el gobierno municipal ha hecho a todos los actores. Las Asociaciones Vecinales ya han expuesto una postura, con algunos criterios que querrían incorporar. (Ver web de la FRAVM)
 

Urbanista. Es miembro del Club de Debates Urbanos de Madrid.

Urbanista. Fue Premio Nacional de Urbanismo en 1979, 80 y 83. Concejal y portavoz sobre urbanismo del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid. Director General de SEPES y de Suelo y Políticas Urbanas (2008-2011).
Fuente:
http://clubdebatesurbanos.org

jueves, 14 de mayo de 2015

LA CIUDAD PARA LA VIDA

 

UNA DEFENSA DEL URBANISMO CRÍTICO

Por Darío Ruiz Gómez*

“La destrucción de la ciudad acaba siendo la destrucción de la posibilidad, la destrucción de la vida. Tal vez la mente que promueve el deforme espacio en el que la existencia se desgarra, y alcanza su forma más arbitraria de crispación y desconsuelo, no piensa en que, tras la aparente ganancia, está produciendo una herida irrestañable en el inerme cuerpo de los otros y que esa herida destrozará cualquier diseño de felicidad, incluso la suya propia” (Emilio Lledó).

El gran poeta William Blake asistió al nacimiento de la industria del hierro con sus altos hornos que Blake comparó con la presencia misma del diablo. La destrucción de ciudades como Mánchester. Londres se convirtió en un triste espectáculo con la polución y el hacinamiento, las charcas llenas de detritus, las clases proletarias enfermas de tisis, los niños famélicos. Las incalculables ganancias de esa industria para nada contemplaban la necesidad de sanear los ambientes, de volver al equilibrio brindado por las zonas verdes, de airear las viviendas, de hacer efectivos unos planes de salud. Kevin Lynch el gran urbanista analizó el deterioro de las ciudades con las montañas malolientes de basuras, los caños y los vertederos fétidos, las marismas podridas, los arrumes de escombros, presencia de las excrecencias de un capitalismo que una vez usada la ciudad para sus fines inmediatos desaparece olímpicamente eludiendo sus responsabilidades en este deterioro.

Todavía pueden verse pueblos, valles, ciudades como Detroit aniquiladas por las quiebras económicas, por un modelo industrial que al perder vigencia sólo dejó a su paso un tipo de destrucción que no podemos nunca equiparar con el concepto estético de ruinas. Así como Lynch en su magnífica “Imagen de la ciudad” nos enseñó a vertebrar a través de recorridos y funciones, de rehabilitaciones barriales lo que debe ser una imagen de la ciudad, ya que cuando una ciudad carece de imagen es porque ha comenzado a desaparecer, de este mismo modo en su obra póstuma “Echar a perder” analiza lo que significa el abandono de una ciudad, esos procesos de deterioro que sobrevienen con las casi siempre deliberadas “quiebras de capital”, con el arrinconamiento en suburbios inhumanos de las clases populares condenándolas al desempleo que no se ve y, por lo tanto, a la misma degradación de sus valores de referencia. Pero Lynch no se entrega ante estos espectáculos de devastación y degradación urbanas y siempre trae a cuento respuestas como aquellas que hace en “Exploración del sitio” donde nos invita a reincorporar nuevas propuestas paisajísticas, nuevos órdenes urbanos a partir de este punto cero o sea de esta anulación de los significados de viejos edificios, de vías olvidadas, de calles desocupadas. Es lo que se ha llamado resemantización de la ciudad o sea la construcción de nuevos significados a partir de la verificación de aquello que ha venido aconteciendo en el espacio urbano. Esta exploración de los sitios nos enfrenta a la vida real de la ciudad vista desde sus actores y protagonistas y no desde las abstracciones de burócratas carentes de la necesaria imaginación para darse cuenta que es ésta la verdadera ciudad que vive la vida, que la inventa a cada momento. Aquí se establece la diferencia entre un proyecto calculado por los contratistas para beneficio particular y un proyecto que busca restituir la ciudad para la vida conectando los sitios que fueron desmembrados, insuflando actividad humana a las calles, recuperando la escala de los habitantes. Esto es lo que llamamos medio ambiente. Desde la perspectiva de una ciudad abocada al deterioro es entonces desde donde se hace pertinente un juicio al equipo de gobierno incapaz de restituir la vida urbana, de impedir la muerte de la ciudad.

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Darío Ruiz Gómez, es escritor, ensayista, periodista, teórico del arte y el urbanismo, crítico literario y poeta colombiano. Se ha desempeñado además como profesor universitario y columnista. Su obra enlaza profundamente con la memoria colectiva de los años 70, 80 y 90 de su país, particularmente dramáticos.

FUENTE: Zonaizquierda.org

lunes, 10 de febrero de 2014

La calle y su propiedad

 

Jordi Borja · · · · ·

Gamonal, se apropió de SU CALLE.

 

¿De quién es la calle? ¿Quién hace la calle, quién la usa, para qué sirve? Un ministro del Interior español ante la convocatoria de manifestaciones aulló “la calle es mía”[1]y reprimió violentamente a una concentración pacífica. La respuesta fue que al domingo siguiente la ciudadanía de las principales ciudades españolas ocupó las calles para afirmar que la “calle es nuestra, es de todos”[2].

¿Qué es un puente?, se preguntaba Julio Cortázar?[3] Una persona caminando por un puente. La calle solo realiza su “ser calle” en la medida que es usada por la gente. La calle es a la vez  una realidad concreta y una metáfora de la ciudad. La ciudad concebida como espacio público, ámbito de la ciudadanía, donde ésta se expresa como colectividad humana. La ciudad es “la gente en la calle”.

El poder político, sea cual sea, teme a la gente en la calle. Su vocación es el “control”. En unos casos de una manera explícita, amenazadora, violenta.[4] En otros casos de forma indirecta priorizando la circulación, el diseño de espacios públicos que no permitieran las concentraciones —mediante zonas ajardinadas, por ejemplo—, permisividad ante la privatización de las calles por parte de los propietarios u ocupantes de los inmuebles adyacentes, supresión de elementos de mobiliario urbano que permiten la convivencia y el diálogo entre personas (por ejemplo, los bancos), etc. Lo cual se completa con normativas de carácter represivo en aquéllas zonas más sensibles para el poder político. La gente en la calle es un potencial contrapoder. El Zócalo de Ciudad de México, la plaza emblemática que simboliza el alzamiento por la independencia, fue hasta los años 90 el espacio del poder establecido en el que estaban prohibidas las concentraciones ciudadanas. El diseño urbano en muchos casos tiene en cuenta esta voluntad represiva sobre la ciudadanía. Un caso muy evidente es el plan de Haussmann para el París  de la segunda mitad del siglo XIX: las grandes avenidas facilitaban el uso de los carros militares y hacían poco eficaces las barricadas.

El espacio público es objeto de interés por parte de los intereses económicos. No nos referimos ahora al uso de la calle para actividades privadas lucrativas: terrazas, ambulantaje,  publicidad,  etc. Se trata de usos que si son limitados pueden ser compatibles con los diversas formas de utilizar el espacio público. Nos referimos al interés de los inversores y especuladores urbanos que pretenden apropiarse de espacios de vocación pública para aumentar un suelo valorizado, lo supresión de aquello que consideran desvalorización del entorno (como la presencia de población de ingresos bajos o de colectivos sociales que no complacen a los sectores altos) o la privatización de facto de espacios públicos reservados a los propietarios del entorno construido. Uno de los argumentos que “legitiman” estas operaciones es la “ideología del miedo”, la obsesión securitaria, que justifica eliminar la presencia pública de las “clases peligrosas”, como los jóvenes, los inmigrantes o los pobres.[5]


En España recientemente se han multiplicado las ocupaciones del espacio público como expresión de malestar social y la protesta contra las políticas gubernamentales. Los  “trenes de la libertad” que salieron de las principales ciudades españolas llevaron a Madrid decenas de miles de mujeres (principalmente) que junto con la ciudadanía madrileña ocuparon el sábado 1 de febrero todo el centro de la capital. Unos días antes la “marea blanca” de los trabajadores de la sanidad que habían multiplicado su presencia en las calles consiguieron que el gobierno hiciera marcha atrás en su intento de privatizar los hospitales públicos. Y recientemente en Burgos los habitantes de un barrio periférico, Gamonal, ocuparon la calle principal que les comunicaba con la ciudad. En este caso la motivación popular parece contradecir la argumentación anterior sobre el espacio público como ámbito de convivencia y cohesión de la ciudadanía. Aparentemente el proyecto municipal suponía una mejora de la calidad de vida de la población residente pues creaba un espacio pacífico y convivencial. Se convirtió en un espacio de confrontación. Es también una forma de cohesión social.

La calle-carretera se substituía por un bulevar ajardinado según un proyecto de unos arquitectos considerados de la “élite divina”. Herzog y De Meuron. Autores de proyectos exitosos y costosos como la Tate Modern Gallery de Londres y el Estadio Nacional de Pekín para los Juegos Olimpicos  así como del fracasado Edificio Fórum de Barcelona, enorme caja azul destinada a grandes eventos y más propia para una megadiscoteca de los años 60.  Una de sus obras más recientes es El Punto, Mega Centro Comunitario-Religioso en Ciudad Juárez. El Gamonal es un barrio con altas cifras de desocupación, con desahucios, equipamientos escasos y viviendas de baja calidad. El proyecto del alcalde no era para ellos. No solamente tenían otras urgencias. Eran conscientes que los beneficiados serían otros. Una operación ostentosa y despilfarradora de los gobernantes, una revalorización del entorno sobre el que se intervenía que generaba plusvalías privadas, unas más que probables comisiones de unos y otros. No se había contado con ellos, el alcalde les demostró su desinterés y menosprecio. Ocuparon la calle, fueron reprimidos violentamente, decenas de detenidos, resistieron y vencieron.

El caso del Gamonal es una muestra de que no basta con la calle. La calle se conquista como instrumento para otras conquistas y como bien necesario para la calidad de vida. En la ciudad todo es interdependiente. El espacio público cualificado produce un entorno  de bienes y servicios para la población, pero solamente si se tienen medios para usarlos, trabajo, ingresos suficientes, vivienda y  transportes. Hace 20 años estuve en Porto Alegre con el que era su “prefeito” (alcalde), Tarso Genro, promotor del presupuesto participativo y el Foro Social.[6], Entonces comenté la importancia del espacio público como factor de conexión y visibilidad  desde la ciudad formal del barrio  marginal en el que estábamos  y generador de bienestar colectivo. Pero él mostró su acuerdo y añadió: “Ciertamente el espacio público es necesario, pero primero hay que garantizar un ingreso básico, trabajo, vivienda, agua, lo más indispensable”.

Notas:

[1] El ministro era Fraga Iribarne, el fundador del PP, el partido de la derecha española. Ocurrió en 1976 cuando se inició la “transición hacia la democracia”.

[2] Esta frase fue el título de una  Exposición celebrada en Paris (2007) y promovida por el Instituto de la Ciudad en Movimiento. En los años siguientes, adaptada al entorno,  recorrió diversas capitales europeas, chinas y latinoamericanas. Ver los  catálogos de las exposiciones de Paris, Bogotá y Buenos Aires.

[3] Esta frase se la debo al arquitecto de Curitiba Jaime Lerner

[4] Propio de los gobiernos autoritarios. En tiempos del franquismo en España cualquier un grupo de más de 3 podía ser disuelto por las fuezas policiales. La revista Ejército (1972)  publicó una serie de artículos sobre Urbanismo y seguridad en que  proponía concentrar a los sectores populares en guetos separados de la ciudad formal y que fueran fácilmente controlados y ocupados por las “fuerzas del orden”.

[5] Un clásico sobre este tema es la obra del historiador social Louis Chevalier “Clases trabajadoras, clases peligrosas” (Paris, 1958).

[6] Posteriormente Tarso Genro fue ministro destacado de Lula y actualmente es gobernador de Rio Grande do Sul. Ha escrito diversas obras políticas y literarias, algunas traducidas al castellano.

Jordi Borja es miembro del consejo editorial de Sin Permiso

http://blogs.publico.es/dominiopublico/9030/la-calle-y-su-propiedad/ hi

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miércoles, 8 de enero de 2014

Jerusalén: un ejemplo de no-ciudad

 


Meir Margalit · · · · ·

05/01/14

Un velo de niebla envuelve las negociaciaciones de paz que se estan llevando a cabo en estos dias entre israelies y palestinos con el auspicio del secretario de estado John Kerry. Poco y nada se sabe del estado actual de las negociaciones, pero lo que esta claro, y no hace falta ser un gran estadista para percibirlo, es que aunque eventualmente llegaran a acuerdos en todos los topicos en disputa, al callejon sin salida se llegará cuando aborden el tema de la division de Jerusalem. Este será el gran obstaculo de las conversaciones, el escollo que derrumbará todo acuerdo y ello es realmente paradojico, ya que nada mas facil que dividir lo que ya esta dividido.

Jerusalén, al igual que Belfast, Nicosia, Sarajevo o Beirut, puede ser considerada una de las ciudades más conflictivas del globo. "Es posible que Jerusalén haya sido la ciudad más disputada de la historia” sostiene Rashid Khalidi,(1). Y Arthur Koestler afirma que "Ninguna otra ciudad ha sido causa de tantas oleadas de muertes, violaciones y miserias mundanas a lo largo de los siglos que la Ciudad Santa” (2). Fragmentada por barreras étnicas, religiosas, nacionales, socioeconómicas, culturales, lingüísticas, identitarias, psicológicas, por falta de denominador común de su población, por la disparidad de sus componentes, por la ausencia de acuerdos mínimos, más que ciudad, Jerusalén debería ser definida una no-ciudad.

Si el sistema llamado "ciudad", por imaginario que sea, requiere un mínimo de coherencia, lazos sociales y denominador común, Jerusalén no cumple con esos requisitos. Por el contrario, en un espacio reducido de 124 Km2, disputan tres sistemas culturales mutuamente incompatibles y enajenados- judíos laicos, judíos religiosos y árabes-, y la combinación de estas tres sustancias químicas, comprimidas en un mismo espacio territorial, conforman la formula infalible para una gran reacción explosiva.

La autoridad- cualquiera sea el gobernador de turno-, descansa en el poder pero carece de legitimidad, y no debido a la política circunstancial de tal o cual dirigente, sino por razones estructurales, ya que todo aquel que gobierne la ciudad- sea laico, ortodoxo o árabe, carecerá automáticamente e indefectiblemente de legitimidad de los otros dos tercios de sus habitantes, independientemente de lo que haga o deje de hacer. Por ello, la única forma de gobernar Jerusalén es a través del uso de fuerza y coerción; y el único modelo de gobierno posible en Jerusalén, más allá de sus desmesuradas pretensiones democráticas, será siempre totalitario, autoritario y policíaco: no puede ser de otra manera. En un marco de esta indole, la relacion entre comunidades esta regida por procedimientos, sanciones, burocracia meticulosa, reglas destinadas a doblegar, a imponer, a satisfacer aspiraciones nacionales mas que necesidades humanas. En otras palabras: satisfacer luchas de poder. Una estructura de esta índole es destructiva, desgastante, nada bueno puede resultar de un modus vivendi tan agobiante. Una sociedad de esta índole, en la cual son tantos los residentes insatisfechos, no puede perdurar a lo largo del tiempo, y si pudiera ¡no se lo merece!

En esta "no-ciudad" funcionan dos comunidades antagónicas e incompatibles: la israelí y la palestina. Ni siquiera comparten un espacio urbano común, ya que murallas invisibles dividen la ciudad en barrios israelies y barrios árabes, y casi no se encontraran espacios comunes a los dos pueblos: la ciudad es un laboratorio de segregación socio-espacial urbana. Desde el sistema educativo, en el cual árabes y judíos estudian en escuelas diferentes, en idomas distintos y de acuerdo a un curriculum escolar diferente, hasta el sistema económico en el cual pesar de usar la misma moneda, se han generado dos economías diferentes y desconectadas, ambos pueblos viven en su propio planeta y giran por orbitas paralelas. Hay roce, pero no contacto, ni vinculación, ni interacción. La enajenación invade cada recodo y deja sus huellas en el cuerpo, lo que a dado lugar a "prácticas de evitamiento", y de "denegación social" destinadas a esquivar la presencia perturbadora del Otro, las cuales acrecentan recelos y refuerzan estereotipos (3).

Por cierto, intereses circunstanciales (generalmente de orden económico) podrían preservar el status-quo durante un periodo determinado, y también es cierto que los palestinos han demostrado a lo largo del tiempo una admirable capacidad de adaptación, pero a la larga, dicho modelo esta condenado a colapsar, por estar minado por un sinfín de conflictos, evidentes o disimulados, imposibles de aplacar, que se retroalimentan cotidianamente y convierten a Jerusalén en un polvorín, o tal vez un volcán, a punto de estallar en cualquier momento.

La discriminación estatal es independiente de las intenciones del funcionario estatal. Posee vida propia. No esta supeditada a lo que haga/no haga, - pretenda/no pretenda el funcionario de turno. Puede ser que la actitud del funcionario municipal mantenga una apariencia correcta, pero implícita o explícitamente, esta supeditada a una política de exclusión, inherente al sistema por el solo hecho que los palestinos no tienen acceso a los círculos de toma de decisiones y estan fuera de lo que podríamos denominar, parafraseando a Foucault, "los circuitos reservados del poder". El mensaje que el gobierno transmite a los palestinos jerosolimitanos es que pueden aspirar a todo lo que deseen, salvo a ¡ejercer poder! Este aparato de control es sumamente sofisticado y pasa por canales finos, invisibles. Esta diseminado por un sinfín de agentes de poder, "micropoderes", que operan y articulan desde el seno mismo de la sociedad, a través de mecanismos panópticos, procedimientos tecnológicos combinados con seguimientos personales de antigua estirpe, dispersados por todas las esferas sociales y espacios públicos.

Precisamente esta es la razón por la cual Jerusalén representa una experiencia única, un laboratorio de relaciones humanas y políticas para sociólogos, politólogos, planificadores urbanos, geógrafos y un desafío en el área internacional de resolución de conflictos. Para afrontar este desafio hace falta mucha creatividad y en eso estamos abocados en estos precisos momentos, y hago un llamado a los lectores de SINPERMISO, a aportar modelos de gobernalidad viables e ideas constructivas de como salir de este pantano.

Notas:

(1) Rashid Khalidi, prefacio en : Asali K.J. editor, Jerusalem in History, NY, 2000

(2) Arthur Koestler, Citado por Bernard Wasserstein, en el prologo a Divided Jerusalem, Yale University, 2001.

(3) Practicas de evitamiento, o denegación, son términos acuñados por Adrian Scribano y Emilio Sevezo Zanin, en: La Cabeza contra el Muro, Geopolítica de la Seguridad y Practicas Policiales, Revista de Ciencias Sociales, Vol 25- no,30, julio 2012, Universidad de la Republica, Uruguay.

Meir Margalit, cofundador del ICAHD, ha sido concejal del Ayuntamiento de Jerusalén y es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.

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