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miércoles, 4 de enero de 2017

Bélgica: Estado de excepción sin estado de emergencia

El primer ministro de Bélgica, Charles Michel, ante la Cámara de Representantes.

por Jean-Claude Paye

Poco a poco, todos los Estados miembros de la Unión Europea van adoptando alguna forma de estado de excepción, lo que justifican con la lucha contra el terrorismo. Después de demostrar en anteriores artículos la total ineficacia de esa medida, Jean-Claude Paye analiza aquí la subjetivación del derecho, que ya no reprimirá solamente los hechos cometidos sino supuestas intenciones.


La «lucha contra el terrorismo» está modificando constantemente el entorno jurídico. En Bélgica, la Cámara acaba de adoptar, el 1º de diciembre y ante la indiferencia general, la ley que «modifica el Código Penal en materia de represión del terrorismo», una legislación que acentúa fuertemente la subjetivación del derecho. Al separar la incriminación de la materialización del acto, las legislaciones antiterroristas constituyen una ruptura en la escritura del derecho penal. Ya se trata no tanto de reaccionar contra los hechos como de castigar intenciones. Toda la evolución legislativa consistirá en hacer cada vez más abstracto lo que realmente se castiga bajo la acusación de terrorismo, su carácter intencional, en convertirlo en algo de por sí separado de la realidad de los hechos. Es desde esa perspectiva de creación de incriminaciones políticas que debemos leer las sucesivas nociones de participación, preparación o incitación «indirecta» al terrorismo, tanto en Bélgica como en cualquier otro país de la Unión Europea.

Los días 13 y 15 de diciembre de 2016, la Asamblea Nacional y el Senado de Francia adoptaron la ley que prolonga el estado de emergencia hasta el 15 de julio de 2017. Este régimen de excepción se ha mantenido en vigor desde los atentados del 13 de noviembre de 2015 y ya ha sido prorrogado 4 veces.

Si bien pudiera decirse que Francia se halla bajo un estado de emergencia que se ha hecho permanente, lo cierto es que la Constitución de Bélgica no contempla nada que se parezca al estado de emergencia, como sí existe en la ley francesa de 1955. El artículo 187 de la Ley Fundamental de Bélgica estipula, por el contrario que «la Constitución no puede suspenderse, ni total ni parcialmente». La Ley Fundamental de Bélgica sólo prevé el «estado de guerra», en su artículo 167.

Disposiciones de estado de excepción

Sin embargo, después de los atentados en Francia y en Bélgica, el gobierno belga adoptó disposiciones propias de un estado de excepción. En enero de 2015 se dieron a conocer 12 medidas [1] y en noviembre del mismo año se anunciaron otras 18 [2], como la retirada de documentos de identidad a las personas que representan «un riesgo para el orden público o la seguridad», la posibilidad de efectuar registros, de día o de noche, ante infracciones terroristas o la imposición del porte de un brazalete electrónico a las personas fichadas por los servicios de análisis de amenazas. Los registros nocturnos fueron posteriormente legalizados con la ley del 27 de abril de 2016 [3]. Dichos registros están ahora autorizados en caso de asociación para delinquir o en caso de organización criminal, si existen «indicios serios de posesión de armas prohibidas».

Esa ley crea también la base jurídica para una centralización de los bancos de datos de los servicios de policía y de inteligencia sobre los combatientes terroristas extranjeros que son o han sido residentes en Bélgica. Pero esta lista puede seguir extendiéndose ya que depende de la subjetividad de los operadores y de las intención que se atribuya a las personas afectadas. Así que también incluirá datos sobre las personas que, «voluntariamente o no», se hayan visto impedidas de viajar a la zona de conflicto o que tienen «intención» de hacerlo y de otras personas que no reúnen esas condiciones pero sobre las cuales «existen indicios de que pudieran ser consideradas» combatientes terroristas extranjeros [4].

La diferencia entre Francia y Bélgica se mide en número de registros y arrestos domiciliarios, proporcionalmente mucho más importante en Francia, y en el carácter administrativo de las medidas. Es también en términos de reducción de las libertades públicas que puede notarse la implantación de un estado de emergencia, al permitir este la frecuente prohibición de manifestaciones y concentraciones en la vía pública.

Salida al extranjero «con fines terroristas»

En materia de acción contra las libertades privadas, se ha visto en Bélgica un frenesí legislativo que puede, en ciertos casos, sobrepasar incluso el modelo francés. Presentada como una disposición tendiente a enfrentar atentados como los de Charlie-Hebdo [el semanario humorístico atacado] en París y relacionada con las medidas antiterroristas de enero de 2015, la ley del 20 de julio de 2015 [5] incrimina los desplazamientos al extranjero y el regreso a Bélgica «con fines terroristas». Esa ley modifica además las reglas de pérdida de la nacionalidad, en caso de condena por infracción terrorista.

Se inserta así en el Código Penal un nuevo comportamiento terrorista: el desplazamiento al extranjero y regreso a Bélgica para cometer una infracción terrorista. Por otro lado, ahora se autorizan las escuchas telefónicas, durante el proceso de instrucción, para ese tipo de delito. Y, finalmente, todas las infracciones «terroristas» pueden ahora llevar a la pérdida de la nacionalidad. Esos comportamientos se castigarán independientemente de la realización o no del acto mismo ya que el objetivo supuestamente sería «prevenir un resultado dañino». La legislacion no se limita a actuar contra las organizaciones terroristas sino que también persigue a los «lobos solitarios», o sea personas que supuestamente actuarían de forma aislada, manteniéndose vinculadas al «terrorismo internacional» de manera virtual.

La posibilidad otorgada al juez de despojar a alguien de la nacionalidad belga se extiende ahora a todas las infracciones terroristas previstas en el Código Penal, en caso de que la persona sea condenada, como autor, coautor o cómplice, al menos a 5 años sin derecho a suspensión de pena. Se exceptúan solamente los casos en los que la pérdida de la nacionalidad convertiría al reo en apátrida.

Incitación «indirecta» al terrorismo

Viene después la ley del 3 de agosto de 2016 «sobre las diversas disposiciones en materia de lucha contra el terrorismo» [6] que convierte en delito punible la incitación al desplazamiento al extranjero «con fines terroristas», así como el reclutamiento para viajar al extranjero o para volver a Bélgica «con fines de terrorismo». Anteriormente, sólo se perseguían la incitación o el reclutamiento para realizar un «atentado terrorista».

Lo más importante es que esta ley suprime uno de los elementos constitutivos de la infracción existente, o sea la condición de que «el comportamiento que promueve, directamente o no, la comisión de infracciones terroristas “cree el peligro” de que se lleguen a cometer una o varias de esas infracciones». Esta formulación, que forma parte de la ley de 2013, proviene de la Convención del Consejo de Europa sobre la Prevención del Terrorismo. El lector notará que este elemento constitutivo de la infracción tampoco aparece mencionado en la infracción de «incitación pública al terrorismo», que forma parte del Código Penal francés.

La ley del 3 de agosto de 2016 modifica profundamente la incriminación por incitación al terrorismo, que aparece en la ley del 18 de febrero de 2013 [7]. Esta ley apuntaba contra el hecho de difundir o de poner a la disposición del público un mensaje con intención de incitar, «directa o indirectamente», a la comisión de una infracción terrorista. La incriminación por incitación indirecta permite castigar el escrito o la palabra pronunciada aparte de la realización misma del acto.

Esta posibilidad, que aparece con la ley de 2013, había sido rechazada anteriormente –a inicios de 2008– por los parlamentarios belgas, tanto por los de la mayoría como por los de la oposición, durante un control de la subsidiaridad de la proposición de Decisión Marco 2008/919/JAI del Consejo de la Unión Europea que impone que se persiga la incitación al terrorismo. Sin embargo, el texto adoptado en 2013 no se diferencia en nada del que fue rechazado en 2008 [8]. El cambio de actitud del poder legislativo es sintomático del camino que ha recorrido, en pocos años, el proceso de abandono de las libertades fundamentales.

En el marco de la ley de 2013, la incitación directa al terrorismo ya era una incriminación especialmente imprecisa, violatoria del principio de legalidad. El magistrado tiene que especular sobre las intenciones disimuladas del autor, así como sobre la sensibilidad subjetiva de quienes reciben o pueden recibir el mensaje. El juez tiene también que decidir si la difusión del mensaje «crea el riesgo» de que llegue a cometerse una infracción terrorista, aunque no llegue a cometerse en la práctica. Se trata, por ende, de un factor puramente subjetivo que no tiene que enfrentarse a ninguna forma de objetivación.

De la incitación al terrorismo al delito de opinión

Paradójicamente, la ley de 2016, elimina esta calificación. La noción de riesgo deja ahora de ser necesaria para calificar un discurso o un escrito como incitación indirecta al terrorismo, reforzando así la posibilidad de crear un puro delito de opinión.

Al igual que su modelo –la ley francesa sur la incitación pública al terrorismo– el nuevo proyecto de ley [belga] viola la Convención del Consejo de Europa sobre la Prevención del Terrorismo. Esta última es especialmente explícita:

«Para evaluar “si tal riesgo” es engendrado, hay que tomar en consideración la naturaleza del autor y del destinatario del mensaje, el contexto del autor y del destinatario del mensaje, así como el contexto en que se comete la infracción…» [9]

El discurso o el escrito en cuestión se ven así criminalizados, aunque no conduzcan ni constituyan ningún peligro de realización de algún acto terrorista. Esa incriminación podría, por ejemplo, abrir la puerta a represalias contra un desacuerdo radical con la política exterior de Bélgica, o contra un discurso o escritos de estímulo a la población siria para que se defienda ante los bombardeos de la OTAN sobre su territorio.

La comisión de esta infracción siempre requiere un dolo específico, como precisa el uso de los términos «con intención de incitar directa o indirectamente a la comisión de una infracción terrorista». Nuevamente se valoriza el factor subjetivo, en detrimento de todo elemento objetivo.

La «participación» en un delito terrorista

Prosigue el proceso de subjetivación del derecho penal. La Cámara acaba de adoptar, el 1º de diciembre de 2016, el proyecto de ley «que modifica el Código Penal en materia de represión del terrorismo» [10]. Este texto modifica la noción de participación en una organización terrorista. Esta última incriminación, introducida por la ley del 19 de diciembre de 2003, castiga a «toda persona que participe en una actividad de un grupo terrorista […] a sabiendas de que esa participación contribuye a la comisión de un crimen o de un delito del grupo terrorista». La ley de 2016 sustituye las palabras «a sabiendas» y el verbo «contribuye» por «pudiera contribuir». Eso amplía considerablemente la incriminación. Se crea una noción de conocimiento potencial que reemplaza al hecho real de saber. Todo dependerá de un poder muy amplio de apreciación otorgado al juez.

Ese tipo de incriminación se opone a la seguridad jurídica que exige que, para que un acto sea punible, el autor tiene que ser capaz de saber, en el momento en que actúa, que ese acto constituye una infracción. La ley sugiere así que más vale abstenerse de cualquier acto de solidaridad hacia los pueblos que contradicen, en el terreno, la política internacional de Bélgica.

Los parlamentarios acaban de aceptar lo que antes habían rechazado. No está de más recordar que, durante los trabajos parlamentarios alrededor de la ley del 10 de enero de 1999 “sobre las organizaciones criminales” –una legislación que anticipa las leyes antiterroristas–, las palabras “o debe saber” fueron eliminadas del artículo que criminaliza la participación en ciertas actividades de la organización criminal. Durante la discusión se indicó entonces que «se invertía así la carga de la prueba», que se corría el peligro de poner en manos del juez un margen de apreciación demasiado amplio, conduciéndolo a deducir la culpabilidad de un sospechoso «in abstracto, sin referencia con lo que ha vivido [11].

La «preparación» de un delito terrorista

La ley de diciembre de 2016 prevé también que se persigan los actos preparatorios de una infracción terrorista, actos que consisten en «facilitar y hacer posible» la ejecución de la acción pero que «no constituyen actos materiales de dicha infracción». La exposición de los motivos precisa que los actos preparatorios deben distinguirse de la tentativa. Incriminar los primeros permitiría intervenir antes de que la infracción llegue a cometerse, durante la fase preparatoria del acto. El intento, en cambio, se caracteriza por la manifestación de acciones exteriores que conforman un inicio de ejecución del delito.

Contrariamente al intento, que abarca actos materiales, lo esencial de la noción de preparación de una infracción terrorista se basa en un elemento subjetivo, que es la intención que se atribuye al acusado. Esta incriminación puede abarcar así actos que no son ilegales pero que se convierten en constitutivos de una infracción al ser vinculados a una «intención» de cometer un acto terrorista.

El gobierno belga se ha inspirado en las legislaciones de Francia y Alemania. Pero estas prevén una lista de comportamientos que deben ser considerados como actos preparatorios. Hay que observar que la ley francesa exige la combinación de un acto preparatorio (el hecho de estar en posesión, de buscar, de procurarse o de fabricar objetos o sustancias que crean un peligro para los demás) con otro factor (por ejemplo: recoger información sobre lugares para la realización de una acción). Pero esa solución no se aceptó porque fue considerada «demasiado restrictiva». En Bélgica, es el factor subjetivo, la intención criminal que se atribuye al autor, lo que permitirá decidir si el acto en cuestión es ilegal, sin tratar, contrariamente a lo que se hace en Francia, de dar un carácter un poco más objetivo a la incriminación de los actos preparatorios.

La subjetivación del derecho penal belga puede, en ciertos casos, ir más lejos que su modelo francés. Su ataque contra las libertades privadas es por ello al menos tan constante como el del modelo francés. En materia de desmantelamiento de las libertades públicas, Francia sólo se mantiene por delante de Bélgica por haber instaurado un estado de emergencia que se ha hecho permanente.

Jean-Claude Paye

[1] «12 mesures contre le terrorisme et le radicalisme», Documento presentado en conferencia de prensa al final del Consejo de Ministros del 16 de enero de 2015.

[2] «Les 18 mesures prises par le gouvernement pour lutter contre le terrorisme», Le Vif, 19 d noviembre de 2015.

[3] Loi relative à des mesures complémentaires en matière de lutte contre le terrorisme, ley del 27 de abril de 2016, publicada el 9 de mayo de 2016.

[4] «Un Arrêté royal précise le fonctionnement de la banque de données ‘Foreign Terrorist Fighters’», Laure Lemmens y Karin Mees, LegalWorld.be, 28 de septiembre de 2016.

[5] «Loi du 20 juillet 2015 visant à renforcer la lutte contre le terrorisme», Moniteur belge, 5 de agosto de 2015.

[6] Projet de loi portant sur des dispositions diverses en matière de lutte contre le terrorisme, texto adoptado en sesión plenaria el 3 de agosto de 2016, DOC 54 1951/006.

[7] «Loi du 18 février 2013 modifiant le livre II, titre Ier ter du Code pénal», Moniteur belge, 4 de marzo de 2013.

[8] «L’incitation indirecte au terrorisme: un terme qui piège la liberté d’expression? », Manuel Lambert, Jan Fermon, Ensemble n° 78, abril de 2013.

[9] In «La lutte contre le terrorisme: l’urgence est mauvaise conseillère», Ligue des droits de l’Homme, 17 de julio de 2016.

[10] Projet de loi modifiant le code pénal en ce qui concerne la répression du terrorisme, texto adoptado en sesión plenaria, el 1º de diciembre de 2016, DOC 54 1579/013.

[11] «Rapport Vandenberghe sur le Projet de loi relative aux organisations criminelles», Documento parlamentario, Sénat de Belgique, 1997-98, n° 1-662/4, pp. 13-14 y pp. 28-29.

Jean-Claude Paye
Jean-Claude Paye Sociólogo. Último libro publicado en español: El Final Del Estado De Derecho: La Lucha Antiterrorista: Del Estado De Excepción A La Dictadura, (Argitaletxea Hiru, 2008). Último libro publicado en inglés: Global War on Liberty (Telos Press, 2007).

Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «Bélgica: Estado de excepción sin estado de emergencia», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire , 1ro de enero de 2017, www.voltairenet.org/article194806.html

viernes, 25 de marzo de 2016

Turquía reivindica el baño de sangre de Bruselas




por Savvas Kalèdéridès

Hace 6 meses que Turquía viene profiriendo amenazas contra Francia, Bélgica y Alemania y conminando esos países a que la ayuden a liquidar el movimiento kurdo de liberación nacional. En el plano ideológico, el régimen de Recep Tayyip Erdogan considera que los turcos son una «raza superior» y que los kurdos tienen que obedecer o ser eliminados. Francia, se había comprometido a ayudar a Turquía a resolver el problema kurdo «sin afectar la integridad de su territorio», o sea desplazando los kurdos de Turquía hacia Siria. Pero al no ser ya capaz de cumplir su promesa, Francia fue el primer país afectado por los atentados. Bélgica, que concede asilo a los kurdos, acaba de ser el segundo blanco.


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El diario turco {Star}, órgano oficioso del régimen de Erdogan, abre su primera plana del 22 de marzo de 2016 –la mañana misma de los atentados de Bruselas– con el titular «Bélgica, Estado terrorista». El diario reprocha a Bélgica haber permitido que las familias de las víctimas kurdas de la guerra civil turca realizaran una manifestación en Bruselas durante la cumbre entre la Unión Europea y Turquía.
Al escoger el blanco de su acción, todo terrorista busca transmitir un mensaje que justifique esa acción. Casi siempre, lo importante para los terroristas es ese mensaje, y no la envergadura de la catástrofe que van a provocar. Esta última no pasa de ser el instrumento que les permite burlar la exclusión que les imponen los medios de prensa convencionales, que les permite ponerse bajo la luz de los reflectores y situarse en el centro de los debates.

En el caso de los atentados terroristas de Bruselas, estos pudieran contener varios mensajes, uno de ellos vinculado a la existencia misma de la Unión Europea [1]. Pero el mensaje central, un mensaje que el gobierno turco ha estado repitiendo sin cesar, al igual que diversos grupos estatales y para-estatales y la prensa turca, tenía que ver con el respaldo de Bélgica y de la Unión Europea a la causa de los kurdos.

El propio presidente Erdogan, en medio de la cumbre entre la Unión Europea y Turquía, profería un violento ataque contra la Unión Europea, acusándola de dar albergue y apoyo a diversas organizaciones del movimiento de liberación nacional kurdo.

El diario Star, órgano oficioso del régimen de Recep Tayyip Erdogan, incluso publicaba como titular de primera plana de su edición del 22 de marzo de 2016 –o sea, la misma mañana de los atentados de Bruselas– la siguiente acusación: «Bélgica, Estado terrorista». La edición estaba ilustrada con fotografías en las que podían verse kurdos agitando la bandera de Rojava, la región autónoma del norte de Siria que ahora sirve de base de retaguardia al PKK y constituye una importante amenaza para Turquía.

Ese mismo diario publica las amenazas del presidente Erdogan contra Bélgica.

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La edición especial del Star publicada el 23 de marzo lleva como título «La serpiente que Bélgica amamantaba le ha mordido el seno», en referencia al discurso que el presidente turco Erdogan había pronunciado el 18 de marzo [2].

Además, el diario islamista Akita, uno de los órganos del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), retoma el mismo argumento en su primera plana del 23 de marzo, ilustrada con fotografías del ex diputado Zubair Indar, uno de los dirigentes del movimiento kurdo de liberación nacional, y de Fehriye Erdal, acusada esta última del asesinato de Ozdemir Sabanci. Ambos están refugiados en Bélgica y el diario afirma, en un segundo titular, «Bélgica apoya a los terroristas».

En su editorial de hoy, titulado «Quien duerme con el terrorismo, se despierta con él», Khanty Ozisik, principal cronista del diario electrónico turco pro-ErdoganInternethaber.com, escribe textualmente: «El gobierno que dirige ese país [Bélgica], a pesar de las protestas y objeciones de Turquía, autoriza y permite que el PKK haga su propaganda. No dijo ni una palabra cuando el PKK montaba sus tiendas de campaña y organizaba concentraciones con sus militantes. Por otro lado, el gobierno belga, al respaldar las Fuerzas de Defensa Popular (YPG) [3], consideradas como el mayor enemigo del Estado Islámico en Irak y en Siria, ha actuado como si dijera a los yihadistas “Vengan a ponerme bombas”.»

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Existen documentos y elementos que demuestran la responsabilidad de Turquía, como también existen en el caso de los atentados contra Francia. Los atentados perpetrados en París fueron cometidos para hacer entender a Francois Hollande –quien había recibido a los dirigentes de las YPG, en uniforme militar, en la sede de la presidencia francesa– que no podía volverse atrás en su compromiso de crear un seudo Estado kurdo [4].

No hay que dejarse engañar por la identidad de los ejecutores de los atentados, ni por el grupo al que pertenecen. Turquía es un aliado estratégico del Estado Islámico y se halla en condiciones de establecer un “contrato” con los dirigentes de esa organización terrorista.

Espero que el primer ministro griego y los miembros de su gobierno, cuyas acciones han convertido a Grecia en rehén de Turquía, lean y analicen todo esto. Si no despiertan, tendremos que enfrentar cosas que nadie puede imaginarse.

Savvas Kalèdéridès



[1] La Milli Gorus, la milicia islamista de donde proviene el actual presidente turco Erdogan, es históricamente contraria a la Unión Europea e incluso la considera como un «club cristiano». Nota de la Redacción.

[2] “Başkan Erdoğan AB’yi tehdit”, yazan Recep Tayyip Erdoğan, Réseau Voltaire Sitesi, 18 de marzo de 2016.

[3] Las Fuerzas de Defensa Popular (YPG), también conocidas como Unidades de Protección Popular, se constituyeron en aplicación de una instrucción emitida personalmente por el líder histórico del PKK, Abdullah Ocalan, para garantizar la defensa de las poblaciones kurdas del norte de Siria. Durante la guerra de agresión contra Siria, las YPG lucharon en colaboracion con el Ejército Árabe Sirio. Sin embargo, el 31 de octubre de 2014, el jefe de las YPG, Salih Muslim, traicionando a Ocalan, participaba en París en una reunión secreta con el presidente francés Francois Hollande y con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. En esa reunión se decidió crear un Estado títere en territorio sirio, nombrar presidente a Muslim y posteriormente expulsar de allí a los miembros del PKK turco, aplicando así el plan trazado en 2011 por los entonces ministros de Exteriores de Francia, Alain Juppé, y de Turquía, Ahmet Davutoglu. Debido a ello, la mayor confusión reinó entre los kurdos de Siria durante algo más de un año, hasta que Rusia y Estados Unidos tomaron el control de la situación. Desde el 15 de marzo de 2016, se restableció la unidad en el seno de las YPG, que actualmente reciben armas de Moscú y de Washington y las transfieren al PKK. Ndlr.

[4] «La República Francesa como rehén», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 17 de noviembre de 2015.

Savvas Kalèdéridès

Savvas KalèdéridèsGeneral de brigada en el ejército griego, dimitió en 2000, después de que la CIA, el Mossad israelí y el MIT turco capturaron al líder kurdo Abdullah Öcalan. Kalederides se encontraba en misión en Nairobi (Kenya) por cuenta de los servicios de inteligencia de Grecia. Muy popular en Grecia y Chipre, es autor de numerosos trabajos de análisis geopolítico y dirige la editorialInfognomon, así como el sitio webInfognomonPolitics.

Fuente: Red Voltaire

Voltaire, edición Internacional

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