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miércoles, 28 de septiembre de 2016

El papa contra los pecados del periodismo

El papa pide que el periodismo no se convierta "en un arma de destrucción" EFE



El papa pide a los periodistas un esfuerzo extra para buscar la verdad y garantizar que no se propaguen rumores capaces de matar a gente
"El periodismo basado en los chismes y las mentiras es una forma de terrorismo", asegura el pontífice


The Guardian  
 
El papa pide que el periodismo no se convierta "en un arma de destrucción"

El periodismo basado en los chismes y los rumores es una forma de "terrorismo" y los medios de comunicación que estereotipan a poblaciones enteras o fomentan los miedos en torno a la inmigración están actuando de manera destructiva. Así se ha expresado el papa Francisco durante un discurso ante los líderes nacionales italianos y el gremio de periodistas. Les pidió a los reporteros un esfuerzo extra para buscar la verdad, particularmente en una época en la que la cobertura informativa funciona las 24 horas.

Propagar rumores es un ejemplo de "terrorismo, de cómo puedes matar a una persona con tu lengua", dijo. "Y esto se aplica incluso más en el caso de los periodistas porque sus voces pueden alcanzar a todo el mundo y esta es un arma muy poderosa". En Italia algunos periódicos están muy politizados y se usan para desacreditar a aquellos con diferentes puntos de vista político, a veces difundiendo rumores infundados sobre la vida privada de la gente.

En el año 2009 varios medios de comunicación propiedad del entonces primer ministro Silvio Berlusconi estuvieron bajo el punto de mira del gremio de periodistas por unas historias publicadas que cuestionaban la credibilidad de un magistrado que había dictado sentencia contra una compañía propiedad de la familia Berlusconi. Las historias estaban llenas de insinuaciones sobre su forma de vestir, incluido el color de sus calcetines, o la manera en la que caminaba por el parque.

"Nadie debería fomentar el miedo ante situaciones como la de la migración forzada por la guerra y el hambre", añadió. El año pasado, el periódico de derechas Libero tituló su historia sobre los ataques de París que mataron a unas 130 personas de este modo: "Bastardos islámicos".

Papa Francisco: "El periodismo basado en los chismes y las mentiras es una forma de terrorismo"


Traducido por Cristina Armunia Berges

Fuente: eldiario.es - theguardian

martes, 19 de julio de 2016

“Una pluma puede ser tan eficaz como una pistola”








El periodista Xavier Montanyà publica “El cas Vinader. El periodisme contra la guerra bruta” (Pòrtic)


Enric Llopis
Rebelión


El 23 de octubre de 1983 el Tribunal Constitucional desestimó el recurso de amparo presentado por el periodista Xavier Vinader. “A Vinader ya sólo le queda el indulto”, titulaba a toda plana El Periódico de Catalunya al día siguiente. Se había llegado al final de la vía jurídica, y el periodista de investigación tenía que ingresar en la cárcel para cumplir una pena de siete años. O permanecer en el exilio, entre París y Londres. Amnistía Internacional le declaró “preso de conciencia”, antes de que el gobierno del PSOE le concediera el indulto por decreto real el 21 de marzo de 1984. A la salida de la prisión de Carabanchel, le esperaban compañeros periodistas. La revista Interviú, en la que trabajaba, tituló del siguiente modo la primera entrevista en libertad: “Quiero una máquina de escribir que no sea portátil”, afirmó Vinader, cansado de trasladar la herramienta de un aeropuerto a otro en el destierro. Tenía entonces 37 años, falleció de una neumonía el 9 de abril de 2015.

Xavier Vinader investigó el nexo entre la policía y las bandas de ultraderecha que atentaban contra la izquierda independentista del País Vasco durante la Transición. Años después, afirmaba, “el periodismo de investigación no ha muerto, pero está en la UCI, con respiración asistida”. También decía que una pluma puede resultar tan eficaz como una pistola. Muy pronto estuvo en la diana, por sus reportajes en Por Favor, Arreu, Primera Plana o Interviú. Ya en julio de 1975, una organización de extrema derecha colocó una bomba en la casa de su familia, en Sabadell. Era el precio de hurgar en las sentinas del estado, “misión” en la que le acompañaban periodistas como José Luis Morales, Pepe Díaz, Rafa Cid o Pepe Rei. Vinader se mezclaba, con el fotógrafo argentino Carlos Bosch, en actos falangistas o de Fuerza Nueva, e incluso se desplazaba a Paracuellos en los autobuses de los “ultras”. “Era incansable, tenía una voluntad y una capacidad de trabajo infinitas”, afirma Bosch de su compañero. Las pesquisas de Vinader entre contactos e informadores dentro de la ultraderecha catalana revelaron los hechos del caso “Papus”. La bomba colocada por un grupo de extrema derecha en la redacción de la revista, en septiembre de 1977, terminó con un muerto y 17 heridos. La policía realizó detenciones tras la publicación del reportaje en Primera Plana.

El libro “El cas Vinader. El periodisme contra la guerra bruta” (Pòrtic), de Xavier Montanyà, penetra en la biografía de un periodista que también investigó sobre la “guerra sucia” del FBI y la CIA contra el Movimiento Indio americano, el asesinato de Olof Palme, el criminal de guerra John Demjanjuk (“Iván el terrible”), mercenarios y “perros de la guerra” que actuaban en África según sus intereses y los de Francia; se desplazó a Irlanda del Norte, donde informó durante los años duros (entrevistó por ejemplo a un comando veterano del Special Air Service británico); reportajeó la situación en la prisión de alta seguridad de Shangai y conversó con Mario Scialoja, periodista encarcelado por publicar una entrevista a las Brigadas Rojas; a Cecil Bebb, el piloto que trasladó a Franco desde las islas Canarias hasta Marruecos; o a neofascistas italianos implicados en la bomba en la estación de Bolonia (en 1980, 84 muertos y 203 heridos). El texto tiene como punto de partida el documental sobre Vinader dirigido por Xavier Montanyà y el realizador Àngel Leiro, emitido por TV3 en febrero de 2015. Xavier Muntanyà ha publicado “La gran evasió. L’heròica fugida dels últims exiliats de Pinochet” (2006) y “L’or negre de la mort” (2011). Es coautor del documental “Granados y Delgado. Un crim legal” y director de “Joan Peiró i la justicia de Franco” y “Espies de Franco”, también del largometraje “Memòria negra”.

Vázquez Montalbán, director de Xavier Vinader en Primera Plana, escribió sobre el periodista vallesano: “Llegó a saber sobre tramas negras y sobre ETA más que el Ministerio del Interior; especialmente en el tema de las ramificaciones, entonces muy poderosas, del fascismo español, Vinader era un experto y pagó muy cara la osadía de llegar a los lugares del crimen antes que los coches patrulla”. En 1978 se estrenó en la plantilla del Grupo Zeta. El titular del primer artículo en Interviú –“Cómo se fabrica un confidente”- anticipa buena parte de su recorrido profesional y el de la revista. Xavier Vinader se entrevista en Madrid con un joven policía nacional destinado en Euskadi, Francisco Ros Frutos, que había decidido abandonar el cuerpo. Angustiado por las presiones, primero quería airear cuanto sabía. Le inquietaban dos asuntos fuertemente silenciados por la cúpula policial en el País Vasco: la elevada cifra de suicidios que se daba entre los agentes; y la “guerra sucia” parapolicial contra la izquierda abertzale y ETA.

Otros policías apoyaron a Ros Frutos y también facilitaron información. Todo encajaba en el trabajo periodístico de Vinader, capital para desenmascarar a ultras de Fuerza Nueva, Guerrilleros de Cristo Rey, la Guardia de Franco, falangistas, policías y guardias civiles. “Eran como franquicias”, aseguraba el periodista. “El Batallón Vasco Español, la Triple A, ATE y, después, todo ello se transforma en GAL”. Pero sólo se trataba de siglas. “Detrás había funcionarios policiales, mercenarios, agentes secretos y toda la parafernalia, que el gobierno utilizó”. Francisco Ros Frutos actuó como agente infiltrado para aportar a Interviú fotografías (de armas y municiones), fichas, grabaciones, nombres y fechas, que aparecerían como prueba en tres reportajes firmados por Xavier Vinader en noviembre-diciembre de 1979. Alguien sospechó de su doble juego, de manera que el policía fue objeto de un atentado que casi termina con su vida. En el artículo de Vinader figuraban organizaciones, puntos de reunión, métodos de actuación, conexiones con las fuerzas armadas y los nombres de activistas de extrema derecha. Por ejemplo los de Jesús García García, delegado de Fuerza Nueva y dueño de la casa de prostitución “Yon’Kola”, de Barakaldo; también el nombre del bar Stadium emplazado en la misma ciudad. “En Euskal Herria los reportajes causaron sensación”, apunta Xavier Montanyà; a pesar de la importancia de las revelaciones, no se inició investigación o procesamiento judicial alguno.

El cinco de enero de 1980 tres balas finiquitan la vida de Jesús García García en Barakaldo. ETA reivindica el atentado. El 23 de enero por la tarde una voz anónima telefonea al periódico Egin: “Secuestrado, interrogado y ejecutado el propietario del bar Stadium de Barakaldo”. ETA-m reivindicó el atentado contra Alfredo Ramos Vázquez. Recuerda Xavier Montanyà que la militancia de Fuerza Nueva se movilizó de manera violenta contra Xavier Vinader e Interviú, además presionaron para que interviniera el poder judicial cerrando la revista. El semanario respondió que el periodista ha de verificar las informaciones, pero no puede hacerse responsable de las consecuencias de su publicación. Puso además un ejemplo de la época, el del ministro de Trabajo francés, que se suicidó después de que la prensa diera cuenta de sus negocios. También se exigió responsabilidades a los periodistas. En España, articulistas de El Alcázar, El Imparcial, ABC y Sábado Gráfico, entre otros medios, embistieron con fuerza. “Interviú puso a Jesús García en el punto de mira de las pistolas de ETA”, afirmó Ismael Medina en El Alcázar. “Vomitemos, pues, sobre estos informadores que siempre denuncian al más débil”, escribía Adolfo Prego en el diario ABC.

Xavier Vinader se expresaba sin embozos. En el documental de Xavier Montanyà y Àngel Leiro considera a Blas Piñar “el dirigente más importante de la extrema derecha de este país; encabezó una organización política que dio mucha mano de obra a la guerra sucia; muchos militantes de Fuerza Nueva resultaron implicados en asesinatos”. Señala el caso de Yolanda González, de 19 años, miembro de la Coordinadora Estudiantil y militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), asesinada en 1980 en Madrid. Juzgados y condenados, los autores del crimen militaban en Fuerza Nueva. Uno de ellos, incluso, era el jefe de seguridad del partido. Según Xavier Montanyà, “las bandas de extrema derecha tenían barra libre; actuaban con absoluta impunidad, la policía y la justicia los amparaban”. En mayo de 1978 se produjeron disparos de bala y altercados durante un mitin de Fuerza Nueva en el frontón de Anoeta, en San Sebastián. La crónica de El País informaba de personas armadas con pistolas, porras, barras de hierro, escudos y la cabeza cubierta con cascos de moto. En las fotografías aparecían dialogando con agentes de la policía armada vestidos de uniforme. El mismo rotativo reveló en 2013 que Emilio Hellín, condenado en 1982 por el asesinato de la estudiante, no sólo no había cumplido los 42 años de pena de prisión, sino que continuaba laborando para la policía y la guardia civil.

En marzo de 1980 el juez de ultraderecha Ricardo Varón Cobos emitió la orden de busca y captura contra Vinader y Ros Frutos por “inducción al asesinato”, además de la puesta a disposición del juzgado e ingreso en prisión. “Es ridículo, la organización tenía sus propias fuentes de información”, apuntó Eugenio Etxebeste “Antxon”, uno de los dirigentes de ETA de la época. El periodista estaba trabajando en Afganistán. Se desató una espiral de violencia y amenazas de la ultraderecha contra Interviú y los vendedores de periódicos. En junio de 1980 un grupo ultra intentó secuestrar o asesinar a Vinader en su domicilio de Barcelona. Dejaron pintadas con la rúbrica del “Batallón Catalano-Español” y una amenaza, “Asta (sic) pronto”. Robaron objetos por valor de un millón de pesetas, según la familia. Años después, en un reportaje en Cambio 16 sobre los GAL, Pepe Díaz y Rafa Cid revelaban, a partir de entrevistas con mercenarios del grupo, que dos de ellos se desplazaron a Barcelona para matar a Vinader. En diciembre de 1980 el periodista regresa tras casi un año de exilio y se presenta ante la Audiencia Nacional. Ingresa en la prisión de Carabanchel (anteriormente había publicado reportajes sobre la Coordinadora de Presos en Lucha y los motines en las cárceles), de la que salió –en libertad condicional- tras pagar un millón de pesetas de fianza. El 17 de noviembre de 1981 se inició el juicio al periodista en la Audiencia Nacional, que terminó con una condena a siete años de prisión mayor por “imprudencia temeraria profesional”. Un anagrama con la “uve” de Vinader y de la “victoria”. Empezaba la campaña de solidaridad.
Fuente: Rebelión
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 2 de mayo de 2016

El precio del morro ha bajado mucho



Gregorio Morán





Gregorio Morán

Cuando hace apenas unos días Pablo Iglesias hizo escarnio de un periodista de `El Mundo´ por la singularidad de sus titulares, exhibió dos cosas. Su escaso conocimiento de cómo funciona un periódico, donde el currito que redacta una noticia no tiene ningún poder sobre los titulares y en general ni siquiera sobre los párrafos que firma. La otra, cierta incapacidad para diferenciar a un jefe de un indio.
Pero lo más llamativo fue el coro de defensores de la libertad e independencia de los periodistas. Todos a una, más que explicar las singularidades de la práctica periodística hoy, insistieron en el punto más débil de su responsabilidad profesional. “La Libertad”. “¡Esto no es Venezuela!” El precio del morro ha bajado mucho.

Incluso la voz de la conciencia crítica de los que la vendieron hace muchos años, El País, le dedicó un editorial titulado “Iglesias ataca a la prensa”, donde figura este párrafo inmarcesible: “Debería saber Iglesias que la regla de juego básica de la prensa en una democracia es la veracidad, y que su labor fundamental es el control del poder para evitar abusos, corrupciones o agresiones gratuitas como la suya”.

La historia, incluso la mediocre de nuestro periodismo, está dominada por la casualidad. Una semana más tarde, el presidente del grupo Prisa y consejero de tantas cosas que aún tardaremos en descubrir, el inefable académico de la Lengua Estofada Española, Juan Luis Cebrián, ponía en la calle al periodista Ignacio Escolar, de la cadena SER, por hacer una referencia a su persona.

Silencio total en los medios más influyentes, porque aquí no estamos en Venezuela sino en la España democrática. Hay libertad para decir lo que usted cree, incluso la verdad, pero se le recomienda que se limite a hacerlo en la intimidad de su hogar. O en los medios virtuales. No salió ni una de esas asociaciones de defensa gremial, ¡hay que ser prudentes! Y nadie, que yo sepa, en un medio de expresión de fuste saltó al ruedo para decir, que lo de Pablo Iglesias había sido un chiste de escaso gusto, pero basado en una realidad, mientras que lo de Juan Luis Cebrián se concretaba en un acto deleznable de tiranuelo. ¿Tendrá algún rubor o mala conciencia el redactor del editorial, o sencillamente dirá, como en los viejos tiempos del Movimiento Nacional que tan bien conoció su patrono, “yo escribo lo que me manden”?

Da ánimo y envidia, mucha envidia, saber que hay países aún más pequeños que el nuestro, como Islandia, donde un modesto periodista Johames Krstjansson, trabajando solo y con el soporte temático del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ha sido capaz de tumbar al primer ministro Gunnlaugsonn, otro cínico que negaba todo sobre sus dineros en Panamá.

La parte más dura se la lleva el periodista, como el payaso que recibe todas las bofetadas, pero luego hay una sociedad que se reconoce en él y no admite ser gobernada por estafadores. Conviene recordar, ahora que la memoria ha ido desapareciendo, que el escándalo que hizo caer a un Gobierno de la II República, el de Lerroux, se limitaba a la concesión de una ruleta conocida entonces como straperlo; nada que ver con el estraperlo de posguerra.

Tenemos una sociedad tan frágil y corrupta, que los medios de comunicación no son otra cosa que el espejo. De ahí que la diferencia entre hacer un torpe sarcasmo sobre un periodista, que hace lo que le mandan, y las decisiones ejecutivas de un empresario que no consiente que alguien le recuerde su halitosis ética, es tan significativa que nos coloca a los pies de los caballos. Y los caballos son del señorito.

Nos queda el humor. La posibilidad de escribir aquí lo que en otro lugar resultaría un disparo en el Museo. De ahí la importancia de las redes virtuales, esa variante del placer erótico, que tiene un valor similar a una noche fastuosa con una muñeca de Buñuel, de Ferreri o de Berlanga.

Gregorio Morán

Escribe cada sábado en el diario barcelonés La Vanguardia. Ha escrito varios libros, el último: El cura y los mandarines (Madrid: Akal, 2014)

Fuente:

http://www.bez.es/63447147/El-precio-del-morro-ha-bajado-mucho.html


Sin Permiso

sábado, 30 de abril de 2016

Perro no come Cebrián

elpais.750Perro no come perro, se decía entonces. En Colombia y Perú, ese que no se sabe cuándo se jodió, se dice “otorongo no come otorongo”. Aquí se usaba para recordarnos el pacto entre caballeretes que impide informar desde un medio de prensa de los desmanes de otro periodista o jefe o gurú o periódico. En América se aplica más entre políticos cuando a alguien se le ocurre la excentricidad de solicitar una comisión parlamentaria para investigar casos de corrupción. En Italia, por resumir, se llama omertà.









Juan Luis Cebrián se ha pasado toda la semana comiendo otorongo. Tras conocerse sus intereses en paraísos fiscales y petroleros por culpa de los papeles de Panamá ha echado de la Ser a Ignacio Escolar y prohibido a sus (ojo al posesivo) periodistas acudir a tertulias de La Sexta. Además, ha anunciado demandas contra los medios que publicaron estas informaciones.

elmundo.750elmundo.750Desde las páginas de El Mundo, Pedro Simón hace hoy mismo la radiografía de nuestra prensa en su columna Somos la leche. Sin olvidar que su propio medio prepara un ERE que afectará a más de 200 trabajadores. Y sin citar a Cebrián, el directivo (iba a decir periodista) que cobra más de dos millones anuales por recabar pérdidas de 2.000 millones (2014) en el grupo que preside. “Un periodista que ve peligrar su trabajo tiene miedo. Un periodista que tiene miedo no encaja con el oficio de contar la verdad. Un periodista que no tiene la intención de contar la verdad no es un periodista, sino un tipo a sueldo del hampa”, escribe Simón. Todavía le huele el aliento a otorongo.



Una vez frustrada la posibilidad de ese gran pacto anti democrático que haría presidente al corruptófilo Mariano Rajoy bajo el palio laico del PSOE, nuestros medios tradicionales se ponen tardonostálgicos y vuelven a mirar hacia la sagrada Transición, aquel Edén de españoles consensuados que nos han ido inventando para que Lampedusa nunca pase de moda. Como ya no se puede citar al viejo rey como ejemplo de nada, el mantra idealizador se recita ahora sobre el falangismo insepulto de Adolfo Suárez.

Su invocación suele rozar la laudatio ridícula, acrítica como todo lo español. Pero esta semana ya me lo han puesto estupefaciente. Analizando el desgobierno en el que está sumido el país, Casimiro García Abadillo nos desvela que “seguramente [Pedro] Sánchez no sea el mejor de los líderes, pero ha habido pocos –quizás exceptuando a Adolfo Suárez– a los que su propio partido haya tratado tan mal”. A la derecha del kiosko, en La Razón, el columnista Abel Hernández hacía el mismo ripio al jefe de su jefe: “Mariano Rajoy está siendo el presidente del Gobierno más acosado y más injustamente tratado desde Adolfo Suárez”.
larazon.750


El español está tan acomplejado de su pasado que prefiere la hagiografía a la historiografía, que es más incómoda y abyecta. Y los medios intentan que interioricemos el relato idílico de aquellos tiempos, creando héroes de la resistencia donde solo había correveidiles del mandato franquista, cual el propio Suárez.

abc.200La insistente apelación a Suárez suele incidir en calificarlo de hombre de consenso. El que puso de nuevo de acuerdo a las dos españas. Suárez personifica como nadie el anhelo de pacto entre PP y PSOE que sufren los medios tradicionales. Unión de centro democrático y tal. Como en la transición, se nos habla de estabilidad para convencernos de la bondad de tan antinatural ayuntamiento. La segunda transición, como la primera, consiste precisamente en evitar cualquier transición. En que sigan los mismos. Lo mismo. Exactamente lo mismo que consiguieron turbios personajes como Juan Carlos I y Adolfo Suárez, herederos directos y dilectos del asesino.

abc.200De Prada se pone cachondo

Aunque parecía que no tenía sexo, al columnista y escritor católico Juan Manuel de Prada se le ha subido esta semana mucho la libido. Este lunes, en ABC, nos sermoneaba sobre los peligros de abusar de la pornografía: “Un hombre entregado al sensualismo desatado necesita imaginar variantes que traigan novedad a su hastío. Y así, el consumidor de pornografía convencional acabará consumiendo pornografía alternativa, hasta que llega el día en que desea también consumir pornografía en la que aparezcan niños”. Por supuesto, tan brillante disquisición le valió el honor de convertirse en trending topic. Pero es que el hombre, tras tan espantoso ridículo, sigue empeñado en sus tocamientos impuros. Tal que hoy, derivaba sus meditaciones sobre la necesidad de repetir elecciones y campaña electoral hacia su docta entrepierna: “Yo, desde luego, estoy dispuesto a votar a quien me asegure mi ración de porno diario, siempre que el aire que respire sea libre como el ave que escapó de su prisión y se puede al fin pajear”. Que algún alma caritativa le dé a De Prada un revolcón cuanto antes, please, que corremos el riesgo de que los preadolescentes utilicen el ABC como otrora se gozaba de Interviú. Hijo, ¿qué pecaditossss tienessssss?




Aníbal Malvar
Fuente: Público.es

jueves, 28 de abril de 2016

¿Dónde está la solidaridad del periodista estrella?


Resultado de imagen de grupo prisa humor

¡Buen futuro represivo nos espera!



El despido de Ignacio Escolar como tertuliano de la Cadena SER no me apena especialmente por él, sino por la profesión. No me entiendan mal, pero a Escolar no le va a faltar lugar en el que seguir realizando sus análisis políticos. De hecho, él pertenece a esa clase de periodistas que siempre me han dejado atónito: ¿De dónde saca el tiempo para dirigir un diario entre tanta tertulia, y tanto evento salpicados por decenas y decenas de tuits?

Lo que me da pena es que un periodista sea despedido de un medio por haber publicado algo que es verdad. Lo que me parece una atrocidad es que Juan Luis Cebrían esté detrás de este despido porque eldiario.es ha sacado a la luz su relación directa/indirecta con paraísos fiscales. Es terrible que el presidente ejecutivo de Prisa, que puede tener el título de Periodista pero que hace años que no sabe qué es el periodismo, se atreva a vetar a un profesional en su grupo mediático como venganza personal. Eso me da pena.

Pero, ¿saben qué otra cosa me revuelve el estómago? ¿Saben qué es lo que debería haberse preguntado Escolar en su columna? Pues muy sencillo, que¿dónde están ahora Pepa Bueno, Carles Francino, Iñaki Gabilondo, Gemma Nierga, Javier del Pino, Montserrat Domínguez, Àngels Barceló… y ese largo etcétera de estrellas mediáticas que se pueden permitir el lujo de plantar cara a Cebrián?

Que Cebrián era un miserable ya lo sabíamos. Lo sabemos desde que en plena oleada de despidos y con pérdidas, su retribución en metálico se disparó un 35%, cómo sumando lo que cobraba en metálico, más la entrega de acciones, más los títulos del grupo, su compromiso de permanencia, etc. se embolsaba 14 millones de euros. Y mientras, la SER a cuadros porque pasó una inspección y estaba plagada de becarios haciendo trabajo de plantilla… y él con su bonus por jubilación de 1,2 millones anuales.

Como digo, que Cebrián es un miserable ya lo sabemos, pero ¿en qué lugar quedan esas estrellas mediáticas si no expresan públicamente su solidaridad con Escolar?No porque sea Escolar, otra estrella mediática, no; sencillamente porque es periodista. ¿Qué opinión debemos llevarnos de ellos si, ya no digo que informen de este atropello (que tampoco lo hacen), sino que hagan un comentario en defensa de la libertad de prensa, cuya celebración se aproxima?

Escolar, esa pregunta, quizás, debería hacerla a sus colegas porque ellos son pesos pesados de los que Cebrián no puede prescindir y, si lo hace, no les costará encontrar casa en la que seguir desarrollando su labor. Esperar solidaridad de compañeros anónimos (y para gente como Cebrián, de usar y tirar) es sencillo, de las estrellas mediáticas, parece que no lo es tanto.

Y me pregunto yo, si no manifiestan solidaridad pública, ¿qué les dirá la conciencia a estos colegas?



David Bollero

Fuente. Público.es

miércoles, 27 de abril de 2016

Juan Luis Cebrián me despide de la SER






Salgo de esta radio por el exclusivo empeño de Juan Luis Cebrián, que ha embarcado a todo su grupo en esta guerra personal en la que no tiene razón



Hace pocas horas me han comunicado desde la dirección de la Cadena SER que ya no contarán conmigo como analista en la tertulia del programa Hoy por Hoy, donde participaba cada semana todos los jueves. Este jueves ya no estaré. La razón no me la oculta nadie, tampoco quien me ha informado de esta decisión.  Las acciones legales que ha anunciado Juan Luis Cebrián contra eldiario.es, La Sexta y El Confidencial por publicar que la que era entonces su esposa aparece en los papeles de Panamá han hecho “incompatible” mi presencia en la radio de Prisa. No puedo seguir en la SER y me temo que no seré el único periodista “incompatible” que sea purgado por esta decisión de Cebrián.

Entré en la SER por primera vez en el año 2006. He colaborado con ellos desde entonces, salvo la temporada que dirigí Público; casi siete años en total. Salgo de esa radio con pena, porque respeto mucho a sus periodistas y a sus oyentes, pero también con orgullo, porque en eldiario.es hemos hecho lo que teníamos que hacer.

No me arrepiento de lo publicado por el periódico que dirijo, a pesar de las consecuencias; he cumplido con el deber que exige nuestra profesión. Tampoco hago responsable de mi despido ni a la dirección de la cadena ni a ninguno de los que han sido durante muchos años mis compañeros: la decisión no la han tomado desde la SER y me consta que muchos en la redacción han peleado porque esto no acabara así. Salgo de esta radio por el exclusivo empeño de Juan Luis Cebrián, que ha embarcado a todo su grupo en esta guerra personal en la que no tiene razón.

Es él, Juan Luis Cebrián, quien debería explicar a los muchos oyentes y lectores de sus medios por qué se ha convertido en el primero en España en llevar a otros periodistas a los tribunales por publicar la verdad de los papeles de Panamá. Es el presidente de Prisa quien tendría que aclarar ante sus accionistas y ante su consejo de administración cuáles son sus negocios petroleros en Sudán del Sur y por qué hipoteca la credibilidad de sus medios por un problema personal. Es Cebrián quien demuestra a los periodistas que allí trabajan que la recompensa por sacar noticias y publicar información veraz es el despido y una demanda judicial.

Fundé eldiario.es hace casi cuatro años porque sabía que la mejor manera de ejercer mi oficio con dignidad pasaba por la radical independencia, por no deber nada a nadie más que a mis lectores, por ser dueño –con varios de mis compañeros– de mi propio medio de comunicación. Lo que ha pasado estos días me reafirma en esa decisión.

Ignacio Escolar


Fuente: eldiario.es

El cinismo de ‘El País’ y los otros mayores rotativos en España




Vicenç Navarro


Autor del libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama, 2015

En una conferencia dada hace unos días por el Secretario General de Podemos, el Sr. Pablo Iglesias, en la Universidad Complutense, este hizo una crítica en general a la mayoría de periodistas que mediáticamente cubren la actualidad de este partido, tomando como referencia a un periodista del rotativo El Mundo, aunque podía haber escogido cualquier otro. Criticó el sesgo anti-Podemos de la mayoría de tales profesionales, empleados o contratados por los mayores rotativos del país, que han mostrado una gran hostilidad en general hacia Podemos, y hacia Pablo Iglesias en particular.

Predeciblemente, al día siguiente todos los mayores rotativos escribieron editoriales denunciando este comportamiento del Secretario General de Podemos. De especial interés es el escrito por El País, titulado “Iglesias ataca a la prensa”, en el que acusa, una vez más, al dirigente de aquel partido de mostrar actitudes que el rotativo define como bolivarianas, contrastándolas con la neutralidad y veracidad de la prensa española, escribiendo que “la regla de juego básica de la prensa en una democracia es la veracidad, y que su labor fundamental es el control del poder para evitar abusos, corrupciones o agresiones gratuitas como la suya”. El artículo comienza con la frase de que uno de los principios básicos de cualquier democracia es la defensa de la libertad de información, presentando a El País como un ejemplo de ello.

El sesgo anti-Podemos es tan obvio en la mayoría de los grandes rotativos españoles, incluyendo El País, que es difícil de creer que el editorialista se crea lo que está escribiendo. Es muy fácil de ver y de reconocer el apoyo de este rotativo a la dirección del PSOE y también (y muy en particular) a la de Ciudadanos, lo que contrasta con la abierta hostilidad hacia Podemos en general, y muy en especial hacia Pablo Iglesias, actitud que es común no solo en El País, sino en los mayores rotativos del país que son de sensibilidad conservadora y/o liberal (que a nivel popular quiere decir de derechas o de centroderecha). No hay en España ningún gran rotativo de izquierdas. Hacer esta observación no quiere decir que no haya colaboradores o periodistas de izquierdas, pero son una gran minoría y una excepción. Los equipos de dirección de los grandes rotativos no solo son de derechas, sino que, como caracteriza a las derechas en España, son profundamente anti-izquierdas. Durante el periodo postdictatorial, el PCE primero, IU más tarde, y Podemos ahora han tenido muy mala prensa. La evidencia de ello es abrumadora.

Quisiera aclarar, por cierto, que el hecho de que un rotativo en su editorial apoye un partido político no es, en sí, censurable. Ahora bien, sí que es censurable y denunciable que sus simpatías lo lleven a tergiversar la realidad (manipulando o incluso mintiendo) para favorecer a tales partidos y/o desfavorecer a los que consideran como sus adversarios, lo cual es una práctica muy común en estos grandes rotativos. En realidad, en un país con una conciencia democrática más avanzada, tales comportamientos serían no solo criticables y denunciables, sino también sancionables. Veamos los datos.

Evidencia diaria de falsificaciones y tergiversaciones

Los ejemplos de estos comportamientos son múltiples y aparecen diariamente. En los mismos días que El País publicaba tal editorial, dicho rotativo sesgaba la presentación de una noticia, utilizando una narrativa que falseaba la realidad. Es conocido que El País se opone a la realización del referéndum en Catalunya, a lo cual es libre de oponerse. Pero lo que no es libre de expresar es que se refiera a tal referéndum como un referéndum independentista, pues quiere, con la utilización de tal término, determinar una respuesta negativa a dicho referéndum. El referéndum no es, sin embargo, independentista. Es un referéndum democrático que pregunta a la población en Catalunya si prefiere continuar en España o separarse de ella. Es, en sí, un referéndum democrático, ni más ni menos. En realidad, si hoy tuviera lugar este referéndum en Catalunya, lo más probable es que no ganara la independencia. Pero esto es irrelevante para El País, que lo que quiere es que no se celebre el referéndum, y de ahí que, con el objetivo de crear sentimientos negativos hacia este, lo adjetive de independentista. La realidad, por cierto, es precisamente lo opuesto, pues si la población en Catalunya tuviera la posibilidad de votar, es más que probable que el deseo por la secesión en Catalunya disminuyera. No permitir el referéndum, como lo hacen El País y la mayoría de grandes rotativos, está estimulando el crecimiento del movimiento independentista. Ahora bien, para El País el objetivo de la manipulación es prejuzgar el resultado del referéndum a fin de crear hostilidad hacia él. Se diga como se diga, esta práctica es manipulación, carente de la más mínima ética profesional.

Su hostilidad hacia la plurinacionalidad de España

Otro sesgo y manipulación aparecen cuando El País define a En Comú Podem (una coalición de partidos, aliada de Podemos) como independentista o proindependentista, lo cual es también una falsedad, como puede comprobarse leyendo el programa de tal coalición de partidos. El País, a través de sus reportajes y sus editoriales, quiere dar la impresión de que Podemos y sus aliados son peligrosos para España, pues parecen cuestionar la unidad de España, cuando lo que tal partido (y demás partidos de la coalición que se presentan conjuntamente) desean no es romperla, sino redefinirla, cambiando la visión hegemónica de España para que se transite de una España uninacional, radial y escasamente democrática, a una España plurinacional, poliédrica y más democrática. La falta de equilibrio de los artículos publicados en sus páginas de opinión sobre lo que El País define como “cuestión territorial” muestra claramente este sesgo nacionalista españolista, expresión que nunca utiliza el rotativo, que se reserva la utilización del término nacionalista para definir a los nacionalismos “periféricos”, pero no al central que, por cierto, es el más poderoso de todos ellos, y que aparece por todos los lados de aquel rotativo.

El sesgo neoliberal del rotativo y su agresividad hacia el programa económico de las izquierdas

Tal sesgo aparece también en El País constantemente y casi diariamente en el espacio ofrecido a los economistas responsables del diseño de las propuestas económicas de los distintos partidos. Mientras que economistas próximos al PP, al PSOE y a Ciudadanos aparecen con gran frecuencia en sus páginas (repetidamente con insultos y sarcasmos dirigidos a los programas económicos de los partidos de izquierdas, y muy en especial a Podemos e Izquierda Unida), los responsables y asesores en temas económicos de estos últimos partidos casi nunca aparecen. Incluso cuando estos son insultados, El País no les ofrece la posibilidad de responder. Ello es una práctica común. De nuevo, El País no es la excepción. Ocurre también en los otros grandes rotativos del país. Este sesgo y estas prácticas reflejan el carácter no tanto informativo, sino propagandístico de El País (y de la gran mayoría de rotativos), que llegan no solo a falsificar el programa de los partidos de izquierdas, sino también la realidad en sí.

No solo manipulación, sino también mentiras

He citado el ejemplo de la manipulación (sutil a veces, grosera en otros casos), resultado del sesgo tan marcado en contra de Podemos y de IU, que aparece en El País y los otros grandes rotativos. En realidad, La Razón y el ABC son ya la forma extrema de esta manipulación. Ahora bien, en otras circunstancias se va más allá y se practica la mentira. Uno de los casos más groseros de los muchos que he visto ocurrió en la cobertura mediática de la primera visita de Pablo Iglesias a la ciudad de Barcelona. Fue en un pabellón deportivo en un barrio obrero, lleno a rebosar. La sorpresa es que el altamente popular exalcalde de Barcelona, el Sr. Pasqual Maragall, estaba entre los asistentes en el pabellón. Al cerciorarse de su presencia, el estadio entero le dio una ovación que duró varios minutos. Lo pude ver y oír, pues estaba sentado muy cerca de donde estaba Pasqual Maragall. Cuál fue mi sorpresa que al día siguiente El País publicó, con una mezquindad sin parangón, que el público del estadio había abucheado al exalcalde Maragall. Tengo que reconocer que me costó aceptar lo que estaba viendo. ¡Era ya demasiado! Escribí una carta al director, pidiéndoles que publicaran una corrección. No era una carta hostil. Mi carta no tuvo respuesta, como tampoco han tenido respuesta otras cartas respondiendo a insultos o tergiversaciones de mis libros y escritos por parte de economistas de El País, que pueden leer en mi artículo “Manipulaciones y mentiras en El País”(Público, 30.12.14). Nunca había visto tal nivel de desfachatez en un rotativo en los muchos países en los que me ha tocado vivir durante mi largo exilio.

La manipulación como práctica común

Pero lo que protege esta manipulación y falta de ética profesional es que estas prácticas antidemocráticas son comunes en los medios de información y persuasión españoles, conocidos internacionalmente por su falta de diversidad ideológica y su limitada profesionalidad. Así lo han reconocido medios internacionales como TheNew York Times (denuncia que generó otra respuesta de El País, con otra pomposa declaración del carácter ejemplar de la prensa española) que señaló la falta de libertad de prensa en España debido a la influencia que los poderes financieros (la banca) y los gobiernos tienen sobre los mayores rotativos españoles (ver mi artículo “El New York Times lleva razón: no existe pluralidad en los medios”,Público, 19.11.15). Predeciblemente, todos los mayores rotativos (incluyendo en primera línea El País), junto con la Asociación de Editores de Diarios Españoles, inmediatamente respondieron indicando que el New York Times estaba guiado por prejuicios que le habían llevado a conclusiones erróneas, carentes de objetividad y rigor, acentuando que España “se caracteriza por la pluralidad mediática (…) como resultado del claro compromiso de los medios de información españoles con la libertad de prensa de España”. Lo cual quiere decir que, en contra de toda la extensa y contundente evidencia de lo contrario, tales rotativos tienen la osadía de presumir de que no discriminan a las izquierdas en el país, ni tampoco manipulan sus noticas en una clara muestra de su hostilidad. Es difícil que se lo crean, pues son prácticas diarias que muestran claramente lo contrario. Cuenten ustedes los artículos favorables a las políticas propuestas por el PP o por Ciudadanos o por el PSOE y comparen con los artículos favorables a las de Podemos y a las de IU, y lo verán. Y si en lugar de artículos cuentan editoriales, verán que la situación es incluso peor, por no hablar de la prensa económica , donde los puntos de vista de las izquierdas no aparecen ni una vez, excepto en contadísimas ocasiones para ridiculizarlas.

La población española no se fía de los medios

No es sorprendente, pues, que según un estudio de las percepciones de la población hacia los medios de información en doce países con regímenes democráticos de elevado nivel de desarrollo económico, la población española fuera una de las que confiaba menos en la información provista por los medios de información, solo el 32% de los usuarios. En Finlandia era un 68%, en Alemania un 60%, en el Reino Unido un 51% (…) y España era casi la última (ver el artículo “Trust in the News” sobre el excelente informe de los medios de información en 12 países, el Reuters Institute Digital News Report 2015, del Reuters Institute for the Study of Journalism, University of Oxford, 2015). Los rotativos españoles están mucho más comprometidos con la persuasión que con la comunicación. En realidad, la falta de diversidad ideológica en los medios y su escasa profesionalidad son unos de los mayores problemas que tiene la democracia española.

Las asociaciones de periodistas

La falta de comportamiento ético de los mayores rotativos y de sus profesionales (“que tienen que ganarse la vida”) es silenciada por sus asociaciones profesionales corporativas. Ni que decir tiene que hay profesionales de gran talla, y respetuosos con su deber de servir a la población informándola. Pero son la excepción. Como era predecible, las asociaciones profesionales respondieron con gran hostilidad a las declaraciones de Pablo Iglesias. La Asociación de la Prensa de Madrid condenó dichas declaraciones por “atacar de esa manera totalitaria (supongo que el portavoz de tal asociación quería decir bolivariana) el ejercicio de la libre información”. Por lo visto no se dan cuenta de que tales asociaciones también han perdido credibilidad en su crítica, pues esas asociaciones han permanecido en un silencio ensordecedor hacia las continuas falsedades y manipulaciones de la prensa en Madrid, incluyendo El País. Es más, ¿cómo puede ser que tales asociaciones no hayan dicho nada sobre las prácticas de uno de los periodistas más visibles mediáticamente en este país, que utiliza su información, supuestamente provista por grupos de ultraderecha que existen en la Policía Nacional, para acusar a personalidades políticas, como el exalcalde de Barcelona, el Sr. Trías (un nacionalista “periférico”), de tener fondos en Suiza, o más tarde anunciando miles y miles de veces que Podemos está financiado nada menos que por Irán y Venezuela, sin que exista ninguna evidencia de ello? ¿No creen que tales asociaciones tienen el deber moral de denunciar casos tan flagrantes de comportamiento antidemocrático? ¿Qué dirían de un Colegio de Médicos que conociera que un médico estuviera matando a pacientes debido a una mala práctica y que tal Colegio profesional permaneciera callado?

Dos últimas observaciones. La población española es mayoritariamente consciente de que la mayoría de medios de información está al servicio de la estructura de poder económico y financiero que financia y/o influencia las instituciones mediáticas y políticas del país. Al famoso eslogan del 15-M “no nos representan” podría añadírsele “no nos informan”. La mayoría de la población así lo cree. Ahora bien, como en muchos otros temas, la población, que no se fía de los medios, adopta una posición fatalista de que nada se puede hacer para cambiar esta situación. Este fatalismo es esencial para que se perpetúe la situación actual. De ahí que sea importante que la población pierda esta pasividad y se movilice. Es hora de que haya denuncias y se abra un debate sobre ello. Y es por ello que agradezco a Pablo Iglesias que hiciera un gran favor al país denunciando los comportamientos de la prensa y gran número de sus profesionales. Es urgente para la salud democrática de España que se inicie un debate no solo sobre la prensa escrita (los grandes rotativos), sino también sobre los medios radiofónicos y televisivos, públicos y privados, para denunciar sus comportamientos escasamente democráticos e iniciar un proceso de cambio de modo que tanto los unos como los otros garanticen la libertad de expresión a la cual retóricamente apoyan, mientras que la violan en sus prácticas diarias. De ahí que me sorprenda que haya habido tantas pocas voces defendiendo a Pablo Iglesias. El silencio ensordecedor es síntoma del poder de aquellos medios que han establecido una cultura antidemocrática de miedo, tanto entre los mismos periodistas como entre sus colaboradores. La crítica al cuarto poder es probable que tenga costes personales, creando temor y miedo que explica el silencio ensordecedor sobre su claro comportamiento antidemocrático. Y a eso lo llaman libertad de expresión.


Fuente: Público.es

domingo, 24 de abril de 2016

Sobre la cuestión de la crítica a periodistas / Pedro A. García Bilbao


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by dedona

El actual debate suscitado por la forma en que se hizo una crítica a periodistas demuestra las limitaciones de unos y otros y la ausencia de formación y valores republicanos en activo en la política española. ¿Libertad de comunicación? Hemos visto indignados editoriales de ABC exigiendo respeto a tal libertad, El País, La Razón, multitud de artículos, etc, a cual más cínico. También hemos asistido a las más que torpes declaraciones de disculpas y a intentos de explicar o matizar las declaraciones por parte del líder de Podemos, pero patéticamente no han empleado las tribunas mediaticas de las que han dispuesto para analizar o explicar nada: si se comete un error, es otro error centrar las disculpas en matizarlo, políticamente hablando es mucho más útil aprovechar para explicar bien lo que se quería decir. Lo que pasa es que no se tiene claro lo que se quería decir. El discurso «universitario» de Iglesias es manifiestamente mejorable. Es por ello que califico de torpes las respuestas porque no acaban de ser claras ni logran su objetivo, no son eficaces; tal vez haya algunas contradicciones que no afloran.

El problema no es tal o cual periodista, sino la estructura y la dinámica de la propiedad de las medios y la gestión de las lineas editoriales. El hecho es que la propiedad de los medios ejerce un dictado sobre los contenidos y la tendencia general de cada cabecera al punto de llegar a sacrificar la propia libertad de actuación profesional de los periodistas si se hace necesario.

Pregunto: ¿Es lo mismo libertad de comunicación que libertad de expresión, libertad de prensa, o libertad de información? Respuesta: no, no lo son, son cuestiones distintas. Desde una perspectiva republicana estos cuatro elementos son necesarios juntos, si van por separado es que la situación democrática deja que desear.

Libertad de expresión es en primer lugar un atribución personal con extensiones colectivas. Se trata del derecho de poder expresar aquello que se siente, que se piensa. Es fundamental, básico, el principio de todo. Tiene que ver con las condiciones necesarias para la democracia y fue en la polis griega clásica donde se primero se le puso nombre: Isegoría. Es el derecho a expresarse en público con plena libertad, esto es, sin temor a ser perseguido por aquello que se haya dicho. Pero los griegos hablaban de esto en el seno de una asamblea donde bastaba con la propia voz para llegar a todos; las cosas han cambiado mucho desde aquella época. Hoy habitamos en sociedades muy extensas en las que se precisan medios de comunicación que multipliquen el alcance de la voz humana, el texto escrito, la prensa, la radio, la televisión, las redes sociales virtuales para poder poner en contacto a quien algo plantea con aquellos a los que va dirigida la palabra. Es ahí donde aparecen las otras libertades de las que hablamos.

Libertad de comunicación es la que sigue, por tanto, a la libertad de expresión. Se trata del derecho a poder transmitir lo que se expresa. Pero tal derecho exige recursos materiales para poder ejercerse, vehículos, vectores que transporten y sostengan la palabra. Vivimos en una sociedad en la que la forma en que se gestionan los medios públicos de comunicación no garantiza que todas las voces que se expresan, pongamos con libertad, puedan ser «comunicadas», esto es «transmitidas»; y en los medios privados las características de los realmente existentes limita las voces de acuerdo con el contenido de lo que expresan, es lo que llaman «la línea editorial». Hoy los únicos que tienen libertad plena —por alcance, por cobertura, por intensidad— de comunicación son los propietarios de los medios de comunicación de masas, los demás tendrán derecho a expresarse, pero el acceso a la comunicación pública se encuentra mediatizado notablemente por las decisiones políticas de los gobiernos y ni remotamente está garantizado el acceso a los medios privados cuando lo que quiera que se exprese choque con la línea del medio.

La libertad de prensa es, por su parte, básicamente el derecho reconocido a crear un medio de comunicación. Es decir, nos expresamos con libertad, deseamos comunicar y para ello creamos un mecanismo, el medio que lo haga posible. El conjunto de los medios expresaría así la pluralidad de las voces existentes que se han organizado para comunicar; lo que pasa es que en el mundo real las cosas no son tan fáciles. Lo de prensa es literal. Se llama así precisamente por las prensas de los impresores, es efectivamente de donde viene el término. La aparición de la imprenta supuso la posibilidad real de crear libros fácilmente, la batalla siguiente fue luchar por el derecho a usarlas. La libertad de prensa acompaña la lucha por la libertad en las revoluciones del XVII, XVIII y XIX. Donde prendía la libertad de prensa, se extendían las ideas, el diálogo, la crítica, el debate público, el ágora se hacía global, ya no era una voz a su solo alcance, sino una voz que resonaba con cualquiera que en público, leía, no importa donde, aquello que se deseaba expresar. En el XIX y parte del XX era relativamente sencillo acceder a crear una cabecera, lograr la propia «prensa»; las tiradas podrían ser limitadas, pero el número de cabeceras podía ser muy grande; los archivos de la época de la Restauración y la República nos hablan de una verdadera eclosión de periódicos, semanarios, hojas revistas, por cientos, por miles, en una pluralidad que puede llegar a sorprender a quien desconozca la materia.
En los años posteriores a 1945 acaba por emerger eso que se ha dado en llamar la «sociedad de la información», la era de la comunicación, la era de los grandes medios de masas, la sociedad global, como deseemos llamarlo. Es la era también de la aparición de los grandes medios, de las cadenas que aglutinaban periódicos, radios, televisiones bajo una misma propiedad. Subsistían, por supuesto, medios locales o de alcance medio, pero las audiencias, los públicos, el alcance del ágora democrático no era ya local, la batalla de la opinión enzarzaba a millones, a todo un país y llegar a ellos, jugar en esa liga, exigía inversiones enormes, gastos gigantescos que no dejaban ya espacio para los sencillos ciudadanos o grupos ciudadanos que desearan expresarse: el listón económico se volvía una barrera insalvable. Ha de añadirse además que la libertad de prensa ha seguido contando con una limitación tradicional, el poder sigue siendo quien otorga las licencias para establecer las cabeceras de prensa, televisión, radio, etc.

La libertad de información, por otra, está relacionada con la necesidad y derecho de estar informado y poder acceder a información libre, no manipulada, fidedigna, y a poder escoger el medio fuente de acuerdo con los propios valores. Si la información disponible es única, dudosa y poco fiable y de fuentes en monopolio, la democracia se vuelve un imposible, sin información fidedigna y variada el mito de la opinión pública no funciona.

Hay disponibles variadas definiciones de estos conceptos, pero si se tratan en conjunto la definición debe articularlos y mostrar su conexión interna. El derecho a expresarse sin temor, el derecho a comunicar lo que se expresa, el derecho a crear los medios que lo hagan posible y el derecho a estar informado son derechos que implican libertades que deben ser garantizadas por el estado. Y garantizar significa que se deben poner los medios que las hagan posible. Es aquí donde entra la república. ¿Motivos? Sin esas libertades así articuladas no hay libertad ni igualdad política alguna, la democracia se vuelve una cascara vacía, un engaño. La república es el estado comprometido estructuralmente con las libertades, no las enuncia solamente, sino que las garantiza. Hablamos obviamente de una república «republicana», esto es democrático-popular en el sentido originario del término, no de una república oligárquica o donde el dinero y la propiedad de quienes los tengan sean los únicos garantes de las libertades. La república republicana no sacrifica las libertades, sino que las garantiza, pone los medios materiales y lo sanciona estructural, legalmente para que esas libertades, esos derechos sean una realidad. En este esquema, el conjunto de libertades ligadas a la libertad de expresión que estamos analizando son parte del núcleo esencial de la república.

En la España actual, que no es precisamente una república, sino la evolución tardía del postfranquismo bajo formas aparentemente democráticas, las distorsiones que sufre la libertad de expresión y su red de libertades hermanas son de tal naturaleza que podemos dudar seriamente de la salud democrática vigente. Sufrimos limites a lo que se puede expresar, pues opinar según que cosas puede llevar al ostracismo más brutal en los medios de comunicación. Hay temas tabú, hay posiciones que no aparecen ni aparecerán jamás, lo sabemos sobradamente los republicanos.

¿Cómo denunciar las limitaciones a la libertad de expresión y de comunicación que sufrimos en España? ¿Señalando a los redactores concretos que cubren las informaciones o denunciando la falta de libertad de expresión —en el sentido de isegoria— que sufren ante la propiedad del medio para el que trabajan?

Si hubiera plena libertad en el trabajo del periodista podríamos criticarles «por sí mismos», pero no hay tal. Quien escriba lo que no debe que se olvide de trabajar en un medio de prensa sometido a la rigidez de la línea editorial; no se trata de que no se reconozca que haya lineas editoriales, esto lo cubre la libertad de prensa, sino de la rigidez, la falta de respeto, el aran de manipulación, el miedo al ejercicio de la libertad en la que se basa una democracia sana. He ahí el problema.

Si hemos de denunciar en público la falta de libertad en el terreno de la comunicación y la información, hablar de los redactores y callar sobre la cuestión de la propiedad y la oligarquía que los controla, es algo más que un error. Es mucho peor.

Si decimos que lo que se publica en portada depende de la linea e intereses de los medios y que estos están manipulados según conviene, si lo que sale en televisión de forma recurrente, durante días, semanas, meses, de forma permanente casi durante más de un año sale efectivamente porque resulta funcional a los propietarios de los medios, la pregunta inmediata es ¿qué tiene Podemos para que esos medios le abriesen las puertas como lo hicieron en su fase inicial y determinante de su lanzamiento? Tal pregunta es incómoda, no ha de extrañarnos que se haya escogido criminalizar al redactor concreto, callando sobre las estructuras de poder —con nombres e intereses sistémicos conocidos— que deciden quien sale y no sale en las cadenas a las que pertenecen la Sexta, Público, La 5 y todas las que a fín de cuentas, han proporcionado en estos dos años a Podemos un apoyo y cobertura sorprendente. Sin duda un gran tema para ser analizado en debate público en sede universitaria. Ah, eso sí, olvídense de que eso lo vayan a cubrir los medios.

Pedro A. García Bilbao

Fuente: Sociología Crítica

domingo, 20 de marzo de 2016

Podemos nunca es inocente




Mónica González fue considerada inocente y absuelta



En la semana en que hemos asistido a la crucifixión de Rita Maestre por enseñar el sujetador en una iglesia, también sobrevuela sobre nuestros periódicos de papel un caso flagrante de corrupción podemita digno de recuperar el garrote vil. Ay, Pascual Duarte. Este lunes, El Mundo nos anunciaba en su página 9, sección nacional, doble columna, la inminencia del juicio contra Mónica González. La ex concejal de Podemos en Puerto Real, Cádiz, dimitió hace tiempo por su imputación como presunta estafadora a migrantes. Los hechos se remontan a hace casi una década, 2007, cuando Podemos no existía. Y son atroces. El bufete en el que trabajaba la interfecta cobraba 464 euros a personas que querían regularizar sus papeles y buscar trabajo en España. Así estafaron 485.677 euros en total. Es normal la náusea. Y así nos lo hacía saber el periódico ya desde el arranque de su información, firmada desde Madrid por Ángeles Vázquez: “A la Fiscalía no le han convencido nada las explicaciones ofrecidas por la ex concejal de Podemos en Puerto Real (Cádiz) Mónica González, cuando renunció a su cargo. Ella se declaró víctima, pero el fiscal la considera autora de una estafa”. El asunto, además, fue también reflejado en la sección Vox Pópuli de las páginas de opinión.
elmundo.750
El martes fue el juicio. La ex concejal del partido morado se enfrentaba a cuatro años de prisión. La pena es que, una vez que declaró el martes, Mónica González fue considerada inocente y absuelta. La cosa no le debió de sentar nada bien a los jerifaltes del periódico de la bola. Antes verde y hoy azul. La sentencia exculpatoria no fue ni siquiera reflejada en un breve. Es decir, si alguien se dedica a informarse solo a través de la lectura de El Mundo, se quedará con ese sabor en el paladar que te hace asquearte de la nueva política tanto como de la vieja. Son todos iguales, o sea. Mónica González, en El Mundo, se ha quedado en ese limbo de la culpabilidad que se genera cuando se dice el pecado, se acusa al pecador más conveniente, y después se ignora el desenlace porque no conviene. El problema es el honor de Mónica González. ¿Dónde se ha quedado?

No voy a caer en la cursilería de regodearme en cómo los amigos y familiares de la tal González puedan haberse sentido con la imputación. Por ese bastante poco objetivo arranque de la previa del juicio: “A la Fiscalía no le han convencido nada las explicaciones ofrecidas por la ex concejal de Podemos”. Por la foto de su cara en la página cuatro. Y por el hecho de que, en El Mundo, pueda seguir siendo culpable gracias a ese silencio.

Cuando Manuela Carmena propuso la creación de un portal web de fiscalización de lo que dicen los medios sobre la gestión del Ayuntamiento de Madrid, se la acusó de todas las palabras referentes al otro lado del muro de Berlín. De estalinista para arriba, o sea. Sin embargo, silencios como el de la sentencia absolutoria de Mónica González me hacen ver, en mi ignorancia, cuánto necesitan de esas herramientas nuestros podemitas. España, la prensa españolaza en particular, ha sustituido el deporte nacional de la caza del gamusino por el del rejoneo del podemita. A los podemitas se les puede arrojar desde un campanario con menos temor que cuando tirábamos a la cabra. Son adánicos, son antisistema, son venezolanos, son iraníes, son millonarios, estafan, engañan (los votantes somos tontos), y hasta tienen líos de faldas, lo cual es machista. Y cuando los tribunales les dan la razón, se convierten en inocentes mudos, sin garganta, voz ni eco. Ahí es donde se ha quedado para El Mundo Mónica González, en el limbo de la culpabilidad por acallamiento. Con Podemos no se debe malgastar la deontología. Al fin y al cabo, son populistas. Una raza menor. Un toro que no sufre. Una cabra a la que le encanta saltar de un campanario por motivos culturales. Si yo fuera Mónica González, mañana me iba a una iglesia y enseñaba las tetas. A ver si así, en un despiste del párrafo 25 de la noticia, a El Mundo se le escapa que he sido declarada inocente. Aunque, eso sí, con abogados pagados por Nicolás Maduro con fondos procedentes del dinero del yihadismo iraní. Que es lo que está de moda en el posmarxismo.



Aníbal Malvar
Fuente: Público.es

viernes, 22 de enero de 2016

Periodistas sin lupara

 


Lupara de la película "El Padrino". Mejor en manos de un actor que en las de "Los Santos"



En ocasiones el trabajo de periodista es muy ingrato. Me imagino la cara de aquel colega británico que tuvo la mala suerte de ir a casa de George Bernard Shaw para recoger las impresiones de sus allegados tras el reciente fallecimiento del gran dramaturgo. Le abrió la puerta el propio Shaw, ya muy anciano, y el reportero, ante tamaño desmentido vital, tuvo los cojones de plantarle en la jeta al presunto cadáver la primera plana del periódico de la mañana con la noticia de su propio fallecimiento en primer plano. “¿Qué me puede decir sobre esto?” preguntó, porque los periodistas no retrocedemos ante nada, mucho menos ante la realidad. Shaw, todavía vivo, leyó el titular y dijo: “Me parece una noticia prematura y exagerada”.
La otra noche dos presentadores de Antena 3 tuvieron que aguantar a pie firme la exclusiva de un viaje secreto a Venezuela que reunió a representantes de Podemos, la CUP y el suegro del ex número uno de ETA en un vuelo pagado por el gobierno venezolano. Ni la exclusiva era exclusiva, porque venía con un año de retraso, ni el viaje era secreto, pues fue anunciado, radiado y telegrafiado por diversos medios en su día, pero allá que lo soltaron a los cuatro vientos mientras los dos presentadores se agarraban a la mesa como los soldados aliados en las lanchas mientras avanzaban hacia las playas de Normandía. “Nos van a dar pero bien” dijo Sandra Golpe, preparándose ya desde el apellido.
Siempre en sintonía con las más altas instancias, Fernández Díaz ha advertido que este asunto merece una investigación a fondo, puesto que hay relaciones oscuras entre el proceso de autodeterminación catalán, la financiación ilegal de Podemos, el régimen chavista, el asesinato de Kennedy y la muerte de Manolete. Tras año y pico de reposo, la visión de lince del ministro recuerda la Cantata del Adelantado Rodrigo Díaz de Carreras, que fue a fundar Caracas en pleno centro de Caracas, “que ya estaba fundada y él no lo vio”. Si además tenemos en cuenta los millones de euros que el gobierno del PP ha sacado vendiéndole armas, material antidisturbios e incluso tecnología nuclear al gobierno de Maduro, Fernández Díaz puede acabar como el inspector Closeau, poniéndose las esposas a sí mismo.
Este brusco retorno a la conexión venezolana viene forzado porque la hoguera iraní, a la que tanta leña le han echado en los informativos durante los últimos días, se ha apagado de golpe con el levantamiento de las sanciones internacionales contra Irán y las negociaciones con los ayatolás para instalar en nuestro país una nueva refinería. También es mala pata. Ante este panorama, a los periodistas serios de Libertad Digital no les queda más remedio que entrevistar a la peluquera de Puigdemont mientras otros más serios aun, como Federico Jiménez Losantos, dan gracias de no llevar una lupara para no dispararles a bocajarro a Errejón, Bescansa y a Rita Maestre por la calle. Si le abre la puerta George Bernard Shaw, no quiero ni pensarlo.

David Torres
Fuente: Público.es

jueves, 7 de enero de 2016

El lado oscuro de la fuerza: Doña Pilar Rahola


 
Pilar Rahola
 



Botifler es una de las peores nociones generadas por el periodismo y la literatura política nacionalista en Cataluña. Un botifler no es un españolista. En el lenguaje secesionista, un españolista es un federalista, como el que suscribe, un autonomista o alguien no partidario del nacionalismo catalán. Un botifler, en cambio, es alguien que se ha movido en determinados nudos del ámbito nacionalista catalán y que, en un determinado momento y por diversas causas, duda, cambia de opinión, se cuestiona postulados o principios indiscutibles, critica la cosmovisión dominante, se aleja de la ideología nacionalista, etc. Traiciona a la causa, lo peor de lo peor. Es un traidor y contra él o ella todo vale.
 
Tras la decisión de la CUP del pasado domingo, cuando acordaron hacer lo que habían repetido mil veces durante la campaña electoral (no hacer presidente al neoliberal hijo político del molt ex honorable presidente de la Generalitat) la red está llena de descalificaciones de este tipo. Algunas de las voces provienen de las propias filas de la CUP. Sin embargo, como era de esperar, la descalificación más zafia y abyecta tiene a Doña Pilar Rahola como autora. Vale la pena leer con calma sus palabras: “Los agradecimientos por el no de la CUP hay que mandarlos al CNI (centro de espionaje español). No os equivoquéis de dirección”.

No hace falta señalar las dimensiones de ignominia y bajura poliética de la reflexión de la Señora de 8tv, una de las intelectuales orgánicas del secesionismo más próximas al presidente de Convergencia Democrática de Cataluña, una organización llena de corrupciones y de corruptos. Es imposible imitar a la Sra. Rahola pero, transitando por un sendero paralelo, cabe aconsejar que los emails críticos con su descalificación, que espero ustedes escriban, no se envíen a su cuenta de correo. Probablemente esté bloqueada. Lo mejor es enviarlos directamente al Mossad. Recepción segura y entrega inmediata.

La Señora Rahola, en la tarde del lunes, ha puesto como ejemplo de buen hacer político la dimisión de Antonio Baños. Baños, el cabeza de lista de la CUP, repitió mil veces durante la campaña que él, que ellos jamás harían a Mas presidente. La razón de su dimisión: no puedo asumir la decisión de la CUP, la misma posición que él aireó quince veces diarias durante todos los días de campaña. Para Lluís Llach, uno de los supuestos independientes de Junts pel Sí, Baños es uno de los buenos. Los demás según él, deben ser unos impresentables. En la cosmovisión de Llach, la coherencia es lo perverso y la inconsistencia merece un premio. ¡¡Fue un cantautor que a muchos nos formó musical y políticamente!! ¡¡Qué error, qué inmenso horror!!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 7 de mayo de 2015

"Podemos" y la agenda-setting

 

 

OLGA RODRIGUEZ, PERIODISTA

Olga Rodríguez

eldiario.es

En 1972 McComb y Shaw hicieron un estudio con el que acuñaron el nombre de la agenda-setting, un concepto que todos los periodistas estudiamos durante la carrera universitaria y cuyos efectos posteriormente comprobamos al poner en práctica el oficio. La agenda-setting se refiere a cómo los medios influyen en el público directa o indirectamente no en las opiniones o dictámenes que estos enuncian, sino otorgando relevancia o espacio informativo a temas o cuestiones que los medios eligen.

Los mass media tienen una gran capacidad para imponer de qué se habla y cómo se habla de lo que se habla. Marcan la agenda-setting, al igual que la marcan las instituciones, las empresas, los gobiernos, los partidos, a través de sus gabinetes de prensa y comunicación y de sofisticados procedimientos que buscan influencia. Para romper esa agenda-setting se requiere voluntad, tiempo y trabajo. Para muchos medios es más cómodo -y sirve a unos intereses claros- esperar a que te llegue la “información” que buscarla directamente. Por eso hay tantas “noticias” procedente de fuentes institucionales y tan pocas procedente de la gente.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca logró romper la agenda-setting del poder, demostrando que aquí había una realidad que nadie decente podía ignorar, a pesar de que los de arriba se afanaran diariamente para desviar la atención. El discurso claro, franco y contundente de la PAH y de Ada Colau rompió la atmósfera de irrealidad en la que pretendían obligarnos a vivir y colocó encima de la mesa del debate público una injusticia hasta entonces ignorada por los mass media: los desahucios sin solución habitacional y la ley hipotecaria, que dejan a familias en el absoluto y radical desamparo y encima endeudados de por vida.

El 15M tuvo el mismo efecto. Mientras la agenda-setting del poder empujaba a los medios a la inercia de seguir mirando hacia arriba, el movimiento de los indignados les obligó a mirar hacia abajo. El 15-M fue el primer acontecimiento en mucho tiempo que empujó a los medios a cubrir durante semanas “algo” protagonizado por la gente de a pie y no agenda-setting marcada por poderes económicos o institucionales.

Darle la vuelta al “de qué se habla” fue también clave en el nacimiento de Podemos y en su vertiginoso ascenso en 2014. Podemos no nació con miedo ni con ambigüedad, sino con contundencia. Pablo Iglesias impuso en los debates televisivos problemas económicos y sociales fundamentales de nuestra actualidad, y lo hizo con la suficiente claridad para que le comprendiera no solo una elite intelectual. Cuando nació Podemos la formación mantuvo esa irreverencia, mezclada con una voluntad divulgadora, con mensajes claros y comprensibles, libres de significantes percibidos por muchos como radicales, sectarios o anticuados. Esto último, el lenguaje, es fundamental para diferenciar Podemos de una izquierda tradicional.

Hablar de política

La aparición de Pablo Iglesias -y de otros- en programas de televisión habría sido mucho más difícil si no hubiera tenido lugar el movimiento del 15M, que puso de moda hablar de política y no de partidos. Podemos rompió el matrix de la agenda-setting hablando sin pelos en la lengua, sin miedo. Se convirtió en la representación de la indignación de tanta gente que veía cómo no podía llegar a fin de mes, cómo el Gobierno recortaba servicios públicos fundamentales, cómo la corrupción no eran manzanas podridas en los partidos políticos, sino una forma de gobierno supeditada a un poder financiero.

“Ese es el problema de este país: un casta económica que gobierna sin presentarse a las elecciones, eso es la corrupción, una forma de gobierno, no tiene que ver con manzanas podridas”, decía Pablo Iglesias en la campaña electoral de las europeas.

Al igual que la PAH o que el 15M, Podemos contaba lo que otros no se atrevían ni a sugerir. Lo hacía sin medias tintas, sin temor a la reacción de la maquinaria del establishment, lo hacía consciente de que el aumento de la desigualdad, la pobreza y la precariedad había creado receptores interesados en escuchar y en apoyar esas denuncias. Así ganó Podemos más de un millón doscientos mil votos en tan solo cuatro meses de existencia.

Lo interno y lo externo

Después del verano de 2014 Podemos tuvo que mirar hacia dentro, para constituirse como partido en los diversos territorios del Estado, para organizar su estructura, para decidir sus métodos de funcionamiento. “Estamos construyendo un proyecto de partido y a la vez un proyecto de país”, afirmaban fuera de las cámaras algunos de sus integrantes más conocidos, conscientes de la dificultad que entrañaba aquella duplicidad de tarea.

La configuración de Podemos como partido duró meses. Durante ese tiempo se celebraron debates, elecciones primarias y surgieron algunas tensiones internas. Por aquella época ya estaba en marcha una campaña de desprestigio contra Podemos en la que valía todo: algunos periodistas y contertulios aseguraban, sin pruebas, que Podemos estaba financiado por “el chavismo”, otros repetían que Iglesias y los suyos eran “radicales y populistas”, hubo analistas y articulistas de reconocido “prestigio” que pusieron el grito en el cielo ante la posibilidad de que Podemos pudiera gobernar, y alguno llegó a hablar de “terror soviético”.

Semejante campaña, que prosigue a día de hoy, llevó a Podemos a replegar el tono de sus mensajes y a hablar de sí mismo en sus apariciones públicas con el objetivo de limpiar su imagen. La crisis, la estafa, pasaban a un segundo plano. Las preguntas que les formulaban y formulan en las ruedas de prensa redirigen su discurso. Ante ello, un sector de Podemos optó por sustituir irreverencia, conflicto y atrevimiento por un mensaje más moderado. Se replegó un poco, rebajó el tono. Pasó, inevitablemente, de la ofensiva a la defensiva, frente a una agenda-setting oficial recuperada y crecida.

Puede que en un primer momento Podemos cayera en la trampa de querer ser considerado respetable y respetuoso, olvidando que el poder solo entiende el respeto como algo vinculado a la sumisión o a la aceptación de las reglas tal cual son actualmente. Podemos quiere ganar para poder cambiar las cosas, para ello necesita aglutinar a la gente procedente de sectores políticos diversos y por eso apostó por evitar cuestiones que podrían hacerle perder votos y por centrarse en “temas blancos”, como la denuncia de la corrupción y la defensa de lo nuevo frente a lo viejo, asuntos que no implican atemorizar a ciertos sectores.

Sin embargo, es ahí donde Ciudadanos se apodera del territorio de Podemos, disfrazándose de “algo nuevo” y centrando su discurso en la lucha contra la corrupción. La formación de Albert Rivera, neoliberal en lo económico -defiende el contrato único, externalizaciones en el sector público o el aumento del IVA superreducido que encarece el precio de productos básicos- es sin embargo percibida con ambigüedad por muchos ciudadanos. Al contar con el beneplácito de plataformas mediáticas conservadoras y de otras que tradicionalmente han apoyado a la socialdemocracia, consigue apoderarse de un amplio espacio electoral.

Ciudadanos pelea bien en la dicotomía “nuevo frente a viejo” y alza la voz contra la corrupción. Lo que no puede -no está en su naturaleza- es decir verdades incómodas para el poder, hablar de los de abajo o romper con las políticas que nos han llevado al desastre.

Sin medias tintas

De todo esto se está debatiendo internamente en Podemos, y lo que surge de ese debate es más que reseñable.

Hace un par de semanas Pablo Iglesias escribió un artículo en el que indicaba, hablando de Ciudadanos, que “por eso lo importante es que nosotros no olvidemos lo que nos trajo hasta aquí: un discurso permanente de la visualización de las víctimas de la crisis y de reivindicación del Estado social y de las políticas redistributivas; exactamente el terreno que ha abandonado la socialdemocracia”. Y añadía:

“Sería un grave error si nos dejáramos llevar a un terreno que no nos es propio. Hemos llegado hasta aquí llamando a las cosas por su nombre; debemos seguir haciéndolo”.

Días después Iglesias escribía que “no habrá cambio sin ruptura y, por tanto, quien quiera pactar con nosotros tendrá que romper con las políticas que nos llevaron al desastre. En estas elecciones no hay cuatro opciones, hay dos: cambiar o seguir con lo de siempre”. Y añadía: “El adversario nos quiere siguiendo sus movimientos. Debemos obligarles a que sigan los nuestros haciendo lo que mejor sabemos hacer; decir sin ambages las verdades que otros no se atreven a decir, por incómodas que resulten para las élites. No ganaremos pareciéndonos al adversario, sino siendo nosotros mismos”.

A pesar de pasar desapercibida, simbólica fue también la aparición de Iglesias el pasado sábado 2 de mayo en la Casa de Campo, para cerrar el mitin de Jose Manuel López, candidato de Podemos a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Arropado por los asistentes, Iglesias no tuvo duda en apostar por un discurso rompedor, volviendo a la esencia del primer Podemos.

Lo dijo claro: “No estamos para mensajes ambiguos ni para medias tintas. Ninguna moderación para defender a los de abajo. Yo vivo en Vallecas, y hay gente en mi barrio que me dice “me alucina que alguien de este barrio pueda llegar a ser presidente”. No nos avergonzamos de venir de donde venimos, no nos vamos a poner corbata, no vamos a ser como ellos. Vamos a decir las cosas como son, estamos orgullosos de venir de donde venimos y de no parecernos a ellos, no nos gustan, son casta, han robado a los madrileños”.

A mi lado, una chica que aplaudía con entusiasmo, activó la grabadora de su teléfono móvil para recoger esas palabras de Iglesias. A la hora de poner nombre a la grabación para guardarla, ví que escribió: “Pablo Iglesias coming back”. “El regreso de Pablo Iglesias”.

Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/Podemos-agenda-setting_6_384671567.html

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