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GATONEGRO es una expresión de pensamiento y también de sentimientos y de visón estética de las cosas con ánimo de comunicar y compartir con quien quiera unirse a este KEINO que quiere decir NADA Y TODO
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| Pierre Moscovici |
Cuarto Poder
Vivimos en la excepción y no en la normalidad. La fase va a estar marcada por la inestabilidad, el conflicto y el cierre en falso de crisis abiertas o por abrir. No es exagerado lo que digo, llevamos así desde el 2007 y muchos observadores avizoran en el horizonte una nueva crisis financiera internacional. ¿Catastrofismo? Para nada. No está escrito en las estrellas que del mal venga garantizado el bien y con ello la redención.
Lo que está pasando en el vecino Portugal es todo menos normalidad. Un presidente de la república que impone un gobierno sabiendo que pronto caerá (como así ha sido) y que lanza una filípica contra la catástrofe geopolítica y hasta cósmica de un gobierno de izquierdas. Un Partido Socialista que, contra todo pronóstico, abre un proceso de negociación con el Bloque de Izquierdas y, sorpresa mayor, con el Partido Comunista. Lo del Bloque parecía previsible pero no probable; en la campaña electoral este partido mostró su disponibilidad para llegar a un acuerdo con las demás fuerzas de izquierda, siempre que hubiese un rechazo claro y nítido a las políticas austericidas de la Troika. Lo del PCP es, por decirlo de alguna manera, singular y, en muchos sentidos, excepcional. El ‘proyecto patriótico e internacionalista’ de los comunistas portugueses le había enfrentado con muchísima dureza al Partido Socialista y, en parte, al Bloque de Izquierdas.
Se trata, a mi juicio, de un segundo ensayo. Primero ha sido Grecia y ahora viene Portugal. ¿En qué sentido un segundo ensayo? Que se puedan hacer políticas de izquierdas sin romper con la lógica, no solo de la Troika sino del Tratado de Lisboa y, sobre todo, del Pacto de Estabilidad y Gobernanza, sabiendo que se está aplicando un memorándum firmado por la derecha y que es obligado renegociarlo, de una u otra forma, con las instituciones de la Unión. Es de imaginar que la izquierda lusa ha analizado a fondo la experiencia griega y que está preparada para hacer frente al envite. No será fácil, creo.
Aun así, habría que preguntarse, dadas las condiciones de franca y abierta anormalidad, por qué se llega a un acuerdo de este calibre, inédito en Europa, al menos, desde el programa común francés del 1982. Creo, en primer lugar, que una propuesta así formulada se debe a lanecesidad de responder a las demandas de liberarse de las políticas de austeridad que siente una gran parte de la población portuguesa. Las cifras son conocidas y podemos decir sin equivocarnos, que después de Grecia ha sido Portugal la que más ha sufrido las consecuencias económicas y sociales de las políticas de ajuste neoliberal; con una cuestión no menor, que a pesar de todo, la derecha ha salido vencedora de estas elecciones.
Lo del Partido Socialista, en segundo lugar, tiene, a mi juicio, una explicación más compleja. Incrementa votos y diputados, pero lejos, muy lejos, de sus previsiones, mientras mantiene a su anterior secretario general y jefe de gobierno en la cárcel por corrupción. De no hacer un acuerdo con la izquierda, el Partido Socialista estaba abocado, creo, a una nueva crisis interna y a un congreso extraordinario. ¿Una fuga hacia delante? ¿Hacer del vicio virtud? Pronto lo sabremos. Sigue sin haber un programa común acordado por las tres grandes fuerzas, a las que habría que añadir el Partido Ecologista. La documentación conocida hasta ahora ha sido tres pliegos de reivindicaciones, más o menos desarrolladas, firmadas, por separado, por cada una de estas fuerzas con el Partido Socialista. Tampoco sabemos si habrá o no gobierno de coalición o gobierno de programa apoyado parlamentariamente. Llamar a la prudencia y al rigor resulta en este momento, obligado. Una cosa queda, sin embargo, clara y diáfana: el respeto del gobierno portugués entrante a los Tratados de la Unión y al marco geopolítico definido por la OTAN.
La presencia, en tercer lugar, del Partido Comunista Portugués en este acuerdo es muy relevante. Si algo caracteriza a este Partido es su coherencia política y programática y su animadversión a los giros radicales y a las políticas improvisadas. Se ha dicho que la presencia del PCP en este acuerdo tiene que ver con la competencia que le hace por la izquierda el Bloque. No creo que esto sea lo fundamental aunque, sin duda, influye, entre otras cosas, porque no es la primera vez que el Bloque tiene más diputados y más votos que el PCP. A mi juicio, el giro radical del PCP está relacionado, por un lado, con sus propios resultados electorales, en un sentido muy preciso: después de años de oposición, de luchas y movilizaciones los comunistas portugueses repiten resultado y sacan un diputado más. El PCP resiste pero es incapaz por sí mismo de cambiar el tablero político; para decirlo de otra manera, en las condiciones portuguesas, no bastaría ya solo con resistir, haría falta algo más, hacer política, intervenir, forjar alianzas y salir del aislamiento. De otro lado, se va a un acuerdo con un Partido Socialista debilitado y con problemas internos graves, a lo que habría que añadir las aspiraciones de una gran parte de la población a salir del infierno de la Troika y mejorar sus condiciones de vida y de trabajo aunque esto no suponga cambios radicales.
En cuarto lugar, la posición del Bloque de Izquierdas es diferenciada y más clara estratégicamente. El Bloque ha ido definiendo un espacio político más allá de la pinza objetiva que significa competir con un fuerte PS y un fuerte PCP. Ha intentado construir una izquierda alternativa muy ligada a las tradiciones socialistas del movimiento obrero con una apertura sustancial a lo nuevo, es decir, al ecologismo político y al feminismo, creando un marco político propio y autónomo. El Bloque ha defendido en la campaña una propuesta nítida a favor de la convergencia de las izquierdas en torno a un programa anti austeridad y se ha preparado para ello programática y políticamente. No necesita cambiar ni girar sustancialmente de la política que, con mayor o menor peso electoral, ha venido defendiendo en los últimos años.
Se podría intentar ahora encontrar similitudes y diferencia entre el proceso griego y el portugués, aún no iniciado del todo. No me parece riguroso hacerlo en este momento. Hay muchas cuestiones abiertas e incertezas de cara al inmediato futuro. Sin embargo, una cuestión sí merece la pena reflexionar sobre ella, es de carácter muy general y afecta, directa o indirectamente, a toda la izquierda transformadora en Europa. Se podría formular de la siguiente manera: existe el convencimiento de que la Europa del euro impide hacer políticas económicas y sociales de izquierdas; a su vez, para una parte muy importante de la población, la salida del euro y, eventualmente, de la Unión Europea no está en el horizonte de lo posible y de los deseable. Esta es la tensión que intentó superar Txipras, con el resultado que ya conocemos. Parecería que entre las fuerzas firmantes del acuerdo se vive una contradicción ahora sutil, pero que puede acentuarse mucho en un próximo futuro, a saber, entre aquellos que al final, previa negociación a cara de perro, se acomodarían a los límites impuestos por la Troika y aquellos otros que intentarían, de una u otra forma, ir más allá, radicalizando el proceso, combinando negociación y lucha social, desde una crítica de masas a las políticas que pretenden imponer los poderes europeos. Veremos.
Portugal va a ser, está siendo ya, el segundo ensayo. Hay que seguir discutiendo y, sobre todo, haciendo. Portugal no debe de estar como Grecia, sola. ¿Sería tan difícil que las izquierdas del Sur de Europa creáramos un foro de debate, de discusión, de información y acción?¿Seremos capaces de construir un internacionalismo más allá de la retórica que, al menos, nos permita aprender juntos y, en la medida de lo posible, conseguir una unidad de acción en lo concreto? Una cosa sí parece clara: la Europa alemana del euro es un problema real que no se puede eludir.
Fuente original: http://www.cuartopoder.es/cartaalamauta/2015/11/13/portugal-el-segundo-ensayo/186
www.tlaxcala-int.org
Traducción para Rebelión de Juan Antonio Julián.
He tenido que superar fuertes dudas antes de decidirme a comentar la reciente evolución de la situación en Portugal. Antes, he escuchado con mucha atención los argumentos de la camarada Mariana Mortagua en la sesión plenaria de la conferencia Historical Materialism, celebrada en Londres el 9 de noviembre. También leí la entrevista que Francisco Louça, principal dirigente histórico del Bloco de Esquerda (Bloque de Izquierda) concedió a Ugo Palheta para el sitio Contretemps
Sin embargo, basándome en la experiencia griega, cuyas lecciones están empezando a ser entendidas con amplitud por la izquierda radical europea, siento que tengo algo de responsabilidad de presentar una advertencia fraternal a los compañeros de la izquierda radical portuguesa (Bloco de Esquerda y Partido Comunista Portugués). Entiendo que la situación está lejos de ser sencilla para ellos. Hay una tremenda presión de los electores a favor de “dar una oportunidad” a los socialistas para que formen gobierno y evitar así que la derecha establezca un gobierno minoritario en el que Cavaco Silva y Passos Coelho están empeñados, con el apoyo pleno de la UE en su conjunto. Es evidente que un gobierno socialista que dependa del apoyo de la izquierda radical y que se comprometa, al menos oficialmente, a derogar algunas medidas de austeridad se encontrará inmediatamente bajo el fuego de la UE y la clase dirigente portuguesa. En este contexto, tal vez podríamos entender la táctica de un apoyo “exterior” a un gobierno socialista sobre la base de un acuerdo común (1), apoyo que quedaría sin efecto si los socialistas no respetan los acuerdos.
Los riesgos, sin embargo, son enormes y me parecen muy superiores a las ventajas esperadas. Hay tres formas de resumirlos.
1. La primera es que la idea de que un partido como el Partido Socialista Portugués estaría dispuesto a hacer frente a la Unión Europea y a la burguesía nacional para aplicar medidas contra la austeridad, aunque modestas, me parece una ilusión completa. Incluso un partido de la izquierda radical como Syriza, en un país que ha experimentado movimientos sociales de una magnitud desconocida en Portugal se ha mostrado incapaz de continuar el enfrentamiento necesario para obtener siquiera la más pequeña “concesión”. En pocas palabras, parece simplemente imposible incluso poner en práctica un simple “relajamiento” de la austeridad sin abordar de frente el problema de la deuda y la camisa de fuerza impuesta por la zona euro, y es simplemente una locura pensar por un segundo que el Partido Socialista Portugués tenga la intención o esté preparado para ello (en realidad, incluso el BE y el PCP son relativamente prudentes en estas dos cuestiones). En este sentido hay que señalar que en el acuerdo tripartito PSP-Bloco-PCP la cuestión de la deuda se ha eludido completamente, a la vez que los líderes de PSP no dejan de declarar que el acuerdo en cuestión no pone en tela de juicio los “compromisos europeos” de Portugal.
2. En segundo lugar, la experiencia griega ha demostrado también que entre el enfrentamiento a gran escala y la capitulación no hay camino intermedio. Y aquí no se trata de un conjunto de demandas anticapitalistas radicales, sino de un programa tan moderado como el Programa de Salónica, basándose en el cual Syriza ganó las elecciones de enero de 2015. Incluso el actual gobierno de Syriza, que ha aceptado un Memorando terrorífico y se ha comprometido a su ejecución, es totalmente incapaz de obtener la más mínima concesión de la UE en una demanda tan modesta como es la protección (condicional e incompleta) contra la incautación de las residencias principales de los bancos. Las instituciones de la UE serán aún menos proclives a ser indulgentes con un gobierno PSP que depende del apoyo de la izquierda radical, y no cabe duda de que van a realizar un chantaje comparable al que impusieron al primer gobierno de Syriza.
3. Por supuesto, apoyar a un gobierno sin formar parte de éste es menos arriesgado que participar en él plenamente. Cabe la posibilidad de retirarle el apoyo si el gobierno cruza determinadas “líneas rojas”, pero la experiencia demuestra que la definición de éstas “líneas rojas” está lejos de ser un asunto sencillo, como pudimos ver en Grecia entre abril y junio, cuando el gobierno no cesaba de hacer concesiones en todos los frentes. En cualquier caso, es más que probable que la dirección del PSP utilizará el acuerdo con el Bloco de Esquerda y el PCP de la misma manera que Tsipras se comportó ante la izquierda de su propio partido cuando entró en la espiral infernal de concesiones que condujo a la capitulación. A saber, sometiéndola al chantaje permanente consistente en decir “¿Te atreverías a derrocar un gobierno de izquierda, el primero de su clase (y la novedad de la configuración también se aplica para Portugal) en este país? “. Y su cálculo resultó acertado: se las arregló para atrapar a la izquierda de Syriza, hasta que, de alguna manera, fue “demasiado tarde”, es decir, hasta que el coste de la salida del gobierno se volvió muy costoso para la oposición de izquierda y bastante manejable para él. Para referirnos al precedente histórico de Italia en 1990, la experiencia de apoyo externo de Rifondazione Comunista al primer gobierno de “centro-izquierda” de Romano Prodi (1996-1998), un apoyo que le retiraron a los dos años, también mostró que el “socio menor” situado a la izquierda tiene mucho más que perder en un ejercicio de este tipo que la fuerza central de la coalición de “izquierda moderada”.
Respecto más concretamente al Bloco de Esquerda, del que me siento muy cercano, creo que esta decisión está en contradicción con la lucidez con la que estos compañeros han sacado conclusiones de la tragedia griega y han cambiado significativamente su posición respecto al euro, un aspecto destacado de las dos intervenciones de Mariana y Francisco mencionadas antes. Así, en su entrevista en Contretemps Francisco destacó que “la crisis griega ha demostrado que no se puede negociar una reestructuración de la deuda sin estar dispuestos a romper con el euro” y que la citada crisis “ha obligado al Bloco a adoptar una posición más crítica ante el chantaje y las amenazas impuestas por las autoridades europeas y en particular por Merkel.” El notable artículo Catarina Príncipe, otra personalidad del Bloco, publicado en la revista Jacobin inmediatamente después de las elecciones, muestra también la inflexión sensible de la orientación, hasta entonces esencialmente “proeuropeoa”, del partido en la estela de la capitulación de Tsipras.
Siempre es delicado formular desacuerdos con compañeros que conducen la lucha en otro país. Sin embargo, me temo que la izquierda radical portuguesa emprenda un camino que lleve a la dilapidación del valioso capital político que ha logrado acumular con tantas dificultades en los últimos años. La magnitud del desastre sufrido por el pueblo griego y la izquierda radical de mi país, y mi parte de responsabilidad personal en esta situación, sin embargo, me obligan a asumir ese riesgo.
Con la esperanza, por supuesto, como lo hice al escribir sobre Syriza y la situación griega en los últimos meses, de estar equivocado.
“ Dixi et salvavi animam mea ”, como se suele decir en estos casos (2).
Notas
1. He aquí un resumen del acuerdo, en inglés, http://www.esquerda.net/en/artigo/left-w... Las principales medidas previstas consisten en retraer gradualmente, para 2019, el salario mínimo y algunos beneficios sociales a su nivel de 2009, eliminar algunos impuestos y reformar de manera más justa la fiscalidad, reducir la precariedad y congelar las privatizaciones, cancelando las relativas al agua.
2. “ Dixi et salvavi animam mea ”, “Hablé y salvé mi alma”, frase del libro de Ezequiel en la Biblia que figura al final de la Crítica del programa de Gotha , último libro de Karl Marx escrito en 1875.
Fuente original: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=16460
Fuente: Rebelión.org
UGO PALHETA
Sábado 7 de noviembre de 2015
Economista y antiguo portavoz del Bloco de Esquerda (Bloque de Izquierda), Francisco Louçã habla sobre las elecciones legislativas portuguesas que tuvieron lugar el 4 de octubre y especialmente sobre el magnífico resultado obtenido por el Bloco. Insiste en particular sobre las lecciones de la experiencia de poder de Syriza, especialmente sobre el hecho de que “no se puede negociar una reestructuración de la deuda sin estar preparado para romper con el euro”.
¿Cómo analizas los resultados de las elecciones legislativas que han tenido lugar hace aproximadamente un mes en Portugal?
La tasa de abstención del 43 % es ligeramente superior a las cifras habituales pero debe ser relativizada: la abstención está hinchada por la emigración de cerca 400 000 ciudadanos portugueses durante los años de la troika y, entre ellos, principalmente los jóvenes que, a pesar de estar inscritos en los registros electorales, se encontraban en la incapacidad de votar por residir en el extranjero. En cuanto a los resultados, ellos son conocidos: la coalición gubernamental de derecha ha sufrido un claro retroceso (pierde 750 000 votos, o sea el 12 %, y 25 diputados; el PSD [Partido Social-demócrata, derecha] y el CDS [Centro Democrático Social, derecha] obtienen en conjunto menos votos que el PSD solo en el 2011), pero sigue siendo la fuerza política más plebiscitada. El PS [Partido Socialista] aumenta su resultado en 200 000 votos, recupera 12 diputados suplementarios pero permanece lejos de la derecha (siete puntos de menos). El PCP [Partido Comunista Portugués] gana 4 000 votos y un diputado. En fin, el Bloco [Bloque de izquierda] ve su resultado mejorar en 260 000 votos y obtiene 19 diputados, convirtiéndose así en el tercer mayor partido del país, detrás del PSD y el PS, pero sobrepasando al CDS y al PCP. Además de haber doblado su representación en los distritos de Lisboa, Oporto y Setúbal, el Bloco es la única fuerza política de izquierda que ha conseguido elegir diputados en los distritos de Madeira, Leiria, Coímbra0 y Aveiro.
¿Cómo ha evolucionado la situación política en Portugal estas últimas semanas, después de las elecciones? ¿Es que la decisión tomada por el presidente de la República Cavaco Silva, miembro del PSD (derecha), de pedir a la derecha la formación de un gobierno mientras que es minoritaria en relación con el conjunto de los partidos de izquierda (PC, PCP y Bloco), constituye un golpe de Estado constitucional (como se ha oído)?
No, desde un punto de vista institucional la decisión de Cavaco Silva es normal. Él invita al líder del partido que ha obtenido el resultado más elevado a formar un gobierno. Es cierto que de esta forma ayuda a su propio partido a dramatizar el conflicto político y que ese gobierno será rechazado en el parlamento, pero esa es una táctica de corto plazo. En contrapartida, prosiguen las negociaciones entre el PS y la izquierda, que son difíciles. El PS ha aceptado poner fin a los procesos de privatización y de volver atrás sobre los recortes en los salarios y las pensiones de jubilación, pero hay divergencias importantes sobre la gestión de la deuda pública y la deuda externa, que condiciona la política de inversión y la creación de empleo. Para los dos partidos de izquierda [el PCP y el Bloque de Izquierda], participar en estas negociaciones era la única solución posible, ya que en caso contrario habrían permitido el mantenimiento del gobierno que ha conducido la política de la Troika. Pero el PS ha dado muy pocas garantías de una estrategia alternativa y por ello la negociación es compleja. El Bloque de Izquierda mantiene las condiciones que había formulado durante la campaña electoral y que representan una ganancia importante para las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras y para el combate contra las desigualdades.
¿Cuál ha sido la reacción de la izquierda y del movimiento sindical a la decisión de Cavaco Silva? Y más generalmente, ¿qué es lo que domina en el seno del pueblo, la indiferencia y la apatía o la indignación?
Por el momento no ha habido iniciativas por parte de los sindicatos ni del movimiento social. Los sondeos indican un fuerte apoyo a una solución de anti-austeridad y el Bloque de izquierda ha aumentado fuertemente su influencia después de las elecciones, pero hay numerosas incertidumbres en cuanto al resultado final. Cuando sea incapaz de mantener su gobierno, la derecha va a impulsar una campaña de intimidación y de confrontación política, pero esa posición es minoritaria en el país. En todo caso se manifiestan ya divisiones internas en el PS, que no había negociado con la izquierda en el curso de los últimos 40 años de democracia y ello puede tener efectos sobre el desenlace del proceso. La izquierda ha hecho pesar una fuerte presión pública a partir de la crítica de la austeridad y de la defensa de los salarios y las pensiones.
Como has dicho, el Bloque de Izquierda (Bloco de Esquerda) ha conseguido excelentes resultados en estas elecciones. A tu parecer ¿cuáles han sido los ingredientes en términos de campaña mediática y de intervención militante? ¿Cuál ha sido la política defendida por el Bloco en estas elecciones?
La campaña electoral del Bloco ha sido muy audaz; su portavoz, Catarina Martins, ha sido la única dirigente de izquierda que ha aceptado debatir en la televisión tanto con el Primer Ministro (PSD) como con el Vice-primer Ministro (CDS) y también con los secretarios generales del PS y del PCP. En estos debates, ella ha mostrado una alternativa creíble y se ha convertido en la personalidad de izquierda más popular del país. Pero ante todo, ha presentado una política que respondía a la crisis económica y social, con propuestas concretas sobre el empleo, los salarios, la seguridad social y la reestructuración de la deuda. La campaña ha tenido mucha amplitud: en la primera semana se reunieron 2 000 personas en Lisboa, seguida de varios miles en los mítines finales de la última semana en Coímbra, Aveiro, Setúbal, Braga y Oporto.
¿Qué impacto ha tenido sobre la vida política portuguesa la crisis europea en relación con Grecia? ¿Cuáles han sido las posiciones adoptadas por los grandes partidos de poder (PSD y PS) y también por el PCP?
El PSD y el PS se han beneficiado de la crisis griega para afirmar que no es posible desobedecer a la Unión Europea. El PCP se ha alejado de las posiciones del KKE [Partido Comunista de Grecia] y ha apoyado y saludado el referéndum de julio, a la inversa de sus camaradas griegos. Sin embargo, el impacto ha sido globalmente muy fuerte y la izquierda portuguesa ha resentido el retroceso del gobierno griego.
Imaginamos que la primera experiencia de poder de Syriza, entre enero y septiembre de 2015, ha provocado debates importantes en el interior del Bloco. ¿Nos puedes decir cuáles han sido los términos de esos debates?
El Bloco ha reaccionado en la unidad y la coherencia tanto a la esperanza suscitada por la victoria de enero como a la desilusión provocada por el retroceso que ha seguido. La crisis griega ha mostrado que no se puede negociar una reestructuración de la deuda sin estar preparado para romper con el euro.
Más particularmente, ¿han evolucionado sensiblemente las posiciones del Bloco sobre las cuestiones de la Unión Europea y del euro?
Completamente; la crisis griega ha llevado al Bloco a adoptar una posición más crítica frente al chantaje y las amenazas impuestas por las autoridades europeas y, en particular, por Merkel.
Los portugueses son generalmente considerados como muy apegados a la construcción europea y el euro. ¿Cómo ha intervenido el Bloco en las últimas elecciones sobre esta cuestión y que acogida ha tenido sobre la misma?
En las elecciones anteriores, en las que el Bloco obtuvo el 5% de los votos, el partido ya había formulado una posición muy crítica sobre el euro y la política del gobierno alemán. Durante la campaña de las legislativas, la derecha utilizó la evolución de la política de Syriza para atacar al Bloco, teniendo en cuenta las buenas relaciones que mantienen los dos partidos desde hace ya varios años. Pero el Bloco ha tomado claramente posición contra el acuerdo griego y ha mostrado que este nuevo memorándum es irrealizable y nefasto y el pueblo de izquierda ha entendido esta respuesta clara.
El Bloco ha conocido dificultades en los últimos años, materializadas a la vez por una serie de escisiones y por un debilitamiento electoral, especialmente en las elecciones europeas de 2014. Desde el extranjero, después del éxito de las elecciones europeas en 2009 (10 %) y de las grandes movilizaciones sociales esto resultaba un tanto paradójico. ¿Cómo interpretas esas dificultades?
Las dificultades provienen del alejamiento de los sectores más próximos de la socialdemocracia, así como de otros grupos (morenistas, etc.). Es una evolución completamente comprensible en un partido sujeto a grandes presiones, debidas a la crisis, la política de la troika y su éxito. Estas escisiones han dado nacimiento a cuatro nuevos partidos: MAS y Agir, que se han aliado con dos partidos de derechas (y han obtenido el 0,3% de los votos), Livre y Tempo de Avançar, que se han aliado entre ellos (y han obtenido un resultado del 0,7%). Creo que estas formaciones políticas, fuertemente sancionadas en las elecciones, están en vía de disolución.
Después de las últimas elecciones europeas, el PCP parecía estar en mucha mejor posición que el Bloco. Sin embargo no ha llegado a progresar e incluso ha obtenido menos escaños que el Bloco. ¿Cómo explicas este estancamiento de un PCP que permanece central, especialmente en el movimiento sindical, y que relaciones mantienen en la actualidad el Bloco y el PCP?
A nivel institucional, las relaciones entre los dos partidos son adecuadas y frecuentes. En la lucha social depende de los sectores. Para el PCP, que esperaba beneficiarse de un importante ascenso electoral y ver un debilitamiento del Bloco, estos resultados le han producido una gran desilusión. Pero este partido ayuda a aumentar la presión sobre los frentes unitarios.
Aunque la cólera social no tome la forma de amplias manifestaciones en los últimos años, parece acumularse entre los trabajadores y la juventud. Sin embargo, el Bloco no ha conocido una trayectoria similar a la de Syriza. ¿Cómo explicarlo?
Muy simplemente porque el PS, a la inversa del PASOK, estaba en la oposición y no en el gobierno y porque la lucha social ha sido más débil en Portugal que en Grecia. Los años de la troika han sido una derrota social para el movimiento social en Portugal.
5/11/2015
http://www.contretemps.eu/interview..
Traducción: VIENTO SUR
Fuente: VIENTO SUR
Portugal:
Passos y Portas han presentado en sociedad el pasado martes 27 su gobierno, que será el más breve de la historia de la democracia lusa. 15 ministerios, con 8 nuevos ministros, cuyo principal rasgo común es la mediocridad. Francisco Louçã explica porqué. SP Passos Coelho y Portas saben que su gobierno será rechazada por el parlamento. Saben también lo que tienen que hacer después: van a jugar la carta de la victimización y a protestar contra la perfidia que los sacó del gobierno. Si todo les sale bien, harán olvidar el empobrecimiento que impusieron a Portugal y se presentarán a las elecciones como políticos magullados por el desprecio popular, pero dispuestos, a pesar de todo, a salvar al país. Si todo les va mal, la patria se librará de ellos, y en realidad sólo lo sentirán ellos mismos. Para conseguir tan alto objetivo, han diseñado una hoja de ruta (como se dice ahora) y tienen que llevarla a cabo. La aplicación de la hoja de ruta ya comenzó con la campaña electoral: camuflar las cuentas y atenerse firmemente a la narrativa (pero esto puede degenerar, como ocurre con el déficit de 7% y el episodio grotesco en plena campaña electoral de anunciar la "devolución" del 35% de la sobretasa, que ahora después de todo ya es solamente del 9%, lo que viene a ser nada). Hasta aquí, todo más o menos, pero a pesar de ello perdieron 750.000 votos y con ellos la mayoría. El Francisco Louça 29/10/2015 resto del plan era presentar un gobierno como si no hubiera mañana, contar con el descaro del Presidente de la Republica y crear un entorno institucional para sobrellevar la crisis política, confiando que del lado del PS sólo hubiera la misma inepcia que demostró en la campaña electoral. Ahora el plan está a punto de descarrilar. El Presidente se armó de una prosapia que no conmovió al pueblo. Por el contrario, el electorado, astuto, saber que en estas cosas de Belén y San Benito quien más grita es quién tiene más que perder. El PS salió de su confortable estupor y está haciendo gala ahora de la frialdad que no supo tener a la hora de contar los votos. Pero, lo peor de todo, el gobierno apoyado solemnemente por el Presidente, que debería estar formado por una élite respetable, con una impresionante capacidad técnica, la reserva señorial de la República todos tan arregladitos, ha acabado siendo una balsa salvavidas de gente que quiere verse libre de esta molestia cuanto antes. Para alivio general saldrán los que deseaban verse por fin libres (Justicia) y los más impresentables, que pronto serán olvidados (Educación e Interior), se escaparon los que tienen negocios que concluir y puestos administrativos de oro donde aposentarse (Economía y Sanidad), se quedarán los que esperan medallas el 10 de junio y luego se irán en paz a casa (Relaciones Exteriores) y se promovió a los que no había más remedio porque no había otros en su lugar (Asuntos Parlamentarios, Sanidad). Se decoró con clase a una Ministra de Cultura que nada despachó y que solo estuvo en comisión de servicio. Pero esto no llega a comité electoral, y mucho menos a gobierno político y combativo, capaz de resolver el lío de cuentas que han dejado los anteriores gobiernos de Passos y Portas y convencer al país de que sin él, el trigo crece para abajo. Los caballeros no se presentaron, la élite no contestó al teléfono en sus oficinas, los dignatarios del partido se escondieron, nadie quiere saber nada de la hoja de ruta: que se quemen otros a fuego lento. La derecha ha abandonado a su suerte al gobierno de Passos y Portas. Se dio cuenta de que, al menos por ahora, el PSD y el CDS ya no forman parte del arco de la gobernabilidad. Sólo queda Europa para poner orden. Volvimos a lo de siempre: cuando la democracia no sigue el guión, alguien tiene que tirar de las orejas al pueblo recalcitrante. La derecha, aterrorizada, ni siquiera quiere verse envuelta en el barullo y espera que la salvación venga, como siempre, de Berlín. Por eso muchos jefes ni siquiera se molestarán en fingir que querían ayudar al pobre Passos y al tenaz Portas. No les conviene tener en su curriculum haber participado en un gobierno provisional, no queda nada bien. Para resumir, Passos y Portas no han convencido a la aristocracia de sus partidos para participar en esta comedia de gobierno que nadie toma en serio, empezando por los propios ministros. Y se han quedado solos, porque en realidad todo el mundo sabe que no importan un bledo. es un economista portugués de reputación académica internacional y, hasta hace poco, el principal dirigente del Bloco de Esquerda Francisco Louça Traducción G. Buster Fuente: Publico, 29 de octubre 2015 URL de origen (Obtenido en 02/11/2015 - 13:40): http://www.sinpermiso.info/textos/portug
FRANCISCO LOUÇA “BLOCO DE ESQUERDA”
Mientras continúan las negociaciones entre el PS, el Bloco de Esquerda y el PCP para constituir una mayoría parlamentaria para un gobierno del PS –que se ha concretado ya en la elección como presidente del Parlamento y segunda autoridad del estado del socialista Eduardo Ferro Rodrigues por 120 votos frente a los 108 de la derecha- el Presidente Cavaco Silva ha decidido llamar a formar gobierno al candidato de la coalición de derechas PaF, a pesar de estar en minoría en la nueva
asamblea legislativa.
Lo ha hecho además convocando a todos los demonios de la derecha portuguesa, en un discurso de partido mas que institucional, cuyo objetivo es intentar que una pequeña corriente del PS –los seguidores del antiguo secretario general Seguro- rompa la disciplina de voto y se abstenga en la votación del programa de gobierno de Passos Coelho. Pero la maniobra solo ha servido para cohesionar a la dirección del PS y su grupo parlamentario.
Cuando las fuerzas de izquierda, con su mayoría parlamentaria, rechacen el programa del gobierno de Passos Coelho, a Cavaco Silva solo le quedará llamar a formar gobierno al PS, que sí cuenta con el apoyo de la mayoría de izquierdas de la cámara, o convocar nuevas elecciones -que solo podrían celebrarse tras las presidenciales de enero, en junio de 2016. Una estrategia de la tensión y del
miedo a tres meses vista para desgajar a un sector del PS a costa de la inestabilidad financiera y política de Portugal. Justo lo contrario del argumento que ha utilizado para rechazar el encargo de formar gobierno a la coalición parlamentaria de izquierdas: “no presenta garantías de una solución alternativa, estable, duradera y creíble”. Palabras proféticas que parecen el epitafio de Cavaco Silva y Passos Coelho. SP
Francisco Louçã
Cavaco Silva hizo lo que se esperaba: siguió formalmente la tradición, indiferente al país y a sus propios llamamientos a la constitución de una mayoría absoluta, y ayudó a su partido en la estrategia dramatizadora que es la última carta que le queda a Passos Coelho en 2016. Pero fue también más allá y, con un despliegue de emoción no disimulada, decidió establecer un apartheid dentro de la democracia. Las consecuencias de este acto son inmensas, incluso si Cavaco Silva ya solo cuenta con un par de meses para radicalizar la situación.
De hecho, dijo lo que siempre han pensado los dignatarios del régimen, pero nunca se habían visto obligados a explicar, porque en los tiempos modernos nunca habían tenido un cuña de diferencia de un millón de votos y la capacidad de la izquierda de condicionar el gobierno. Por ello, la elegancia de la retórica democrática fue reemplazada por el martillo. Lo nuevo es esta transparencia del régimen.
La primera consecuencia de esta inédita sinceridad es que facilitó la tarea de António Costa, que sólo tenía obstáculos en la búsqueda de una vía de compromiso que choca con toda la cultura histórica del PS. Ahora nadie puede atreverse a ser el "cavaquista del PS", por lo menos hasta que se calme la tormenta. Por tanto, Cavaco Silva ayudó a polarizar el espacio contrario a su partido.
La segunda consecuencia es que Cavaco Silva se convierte en una rémora para la derecha, porque la emoción del presidente invocando su autoridad excluyente no puede ser trivializada, pero fue pólvora quemada antes de tiempo. Cavaco Silva, como de costumbre, no supo tener la cabeza fría y esperar a los próximos movimientos en la estrategia de la tensión que ha convocado. Permitió que
se colase de nuevo la imagen de mezquindad y partidismo que hace que sea un aliado incómodo para Passos Coelho y Portas, que si saben que la guerra de nervios se pierde con un grito.
Por último, y esta es la consecuencia más importante, Cavaco Silva contribuye a la crisis del régimen del que es la figura principal, porque lo aprisiona entre el pasado (frente a los problemas del país sólo ofrecen juegos de mesa partidistas) y el protectorado (el campo de la democracia se define por la obediencia en una carrera hacia el abismo, que es el mandato de los mercados financieros). Al hacer del régimen político un títere de Berlín, Cavaco Silva movilizó de una sola vez todos los recursos de la ideología obediente, del conformismo satisfactorio y de la auto-complacencia de las élites gobernantes en Portugal. Pero lejos de la vida de la gente, porque las pensiones amenazadas,los empleos precarios, los hijos obligados a emigrar, las facturas que se acumulan, la desconfianza popular ante la corrupción y el frenesí de los grandes negocios, nada de eso le interesa. Palacio sólo
sabe repetir que ignora las plazas de la República y, con ello, el pasado se ensaña con el presente: lo único que tiene que decir a los plebeyos es que coman bizcochos si no tienen pan.
Por otra parte, el discurso de Cavaco Silva es un engaño. Portugal no puede cuestionar a los mercados, pero los mercados consideran que Portugal es basura, incluso cuando las tasas a corto plazo son negativas. Portugal no puede cuestionar las nuevas reglas que Berlín impone a la Unión Europea, pero se sienta al lado de uno de los más poderosos Estados de Europa que está organizando un referéndum para salir de la UE. Portugal tiene que aceptar las reglas fiscales que han sido aprobadas con el argumento hasta ahora inédito de que son "estúpidas". La ideología, cuando la idea es débil, se convierte en ira, como Cavaco Silva mostró ayer.
Luís Villalobos
Si los mercados – o sea, los inversores – andaban ocupados con otros asuntos, después del discurso del Presidente de la República tal vez empiecen a estar más agitados en relación a Portugal.
En el mensaje que leyó al país, Cavaco Silva subrayó su fuerte aprensión a una “quiebra de confianza de las instituciones internacionales acreedoras nuestras, de los inversores y de los mercados financeros externos”. Esto si el nuevo gobierno formado por el PSD y el CDS cae por tierra sin poder levantarse.
Apelando a una espécie de rebelión en el seno del PS, al mostrar el deseo de que haya diputados socialistas contrarios a un gobierno que haga viable la izquierda para aprobar el programa del gobierno de coalición, Cavaco Silva enumeró todo lo que han rechazado el PCP y el Bloco, desde la moneda única hasta la OTAN. Si el líder del PS iba a intentar tranquilizar a los mercados, mostrando respeto por las reglas europeas, después de esta noche tendrá que comenzar el trabajo desde el
princípio.
La táctica del PS parece ser la de unir fuerzas por la izquierda y hacer caer al nuevo gobierno, avanzando después hacia un gobierno minoritario con negociaciones de apoyo parlamentario con el Bloco y el PCP. Se llegue o no a un acuerdo con esta estrategia, es difícil creer que que este tipo de acuerdos dure mucho tiempo. .
Va a durar lo que sea posible que dure, según se espera, dentro del marco europeo al cual Portugal pertenece, del timing para que el PS vaya de nuevo a las elecciones y de que otros partidos cuenten sus escopetas. De ahí a considerar que va a nacer en Portugal un gobierno de coalición que pone en riesgo al país en la lista de miembros del euro hay un paso en toda una dirección bien distinta.
En paralelo, el propio discurso de Cavaco Silva sugiere que podría no dar opción a otro gobierno.
Así, habría un gobierno de gestión hasta que el nuevo Presidente de la a República pueda señalar nuevas legislativas, intentando clarificar las aguas el año que viene.
Lo que los inversores quieren es un ambiente de confianza y, con toda su legitimidad, ganar dinero.
En medio de todo esto, intento ponerme en la cabeza de un inversor y pienso que, si no estaba muy preocupado hasta ahora, después de esta noche el nivel de riesgo es más elevado.
Rui Tavares
Nadie puede decir que el Presidente de la República esté ahora en una posición fácil. Pero la convirtió en algo mucho más difícil cuando por dos veces intentó condicionar el tipo de gobierno que deberíamos tener. Ahora no hay ninguna solución sin que aparentemente rompa con una u otra de
sus condiciones.
Pero sólo aparentemente. Veamos.
El primero conjunto de condiciones se dio antes de las elecciones, con la amenaza implícita de que Cavaco Silva sólo investiría a un gobierno estable, duradero y con apoyo garantizado en el Parlamento.
El segundo conjunto de condiciones llegó después de las elecciones, con la exigencia de que el próximo gobierno respetase los compromisos de la UE, del euro, de la CPLP [Comunidad de Países de Lengua Portuguesa] y de la OTAN.
Si no hubiese presentado estas condiciones, o conjuntos de condiciones, Cavaco Silva tendría ahora mayor margen de maniobra. Hasta para hacer aquello que su família política desea, que es designar a Pedro Passos Coelho e invitarle a formar gobierno.
Sucede que la designación de Pedro Passos Coelho va en contra del primer conjunto de condiciones que Cavaco Silva expone: si hay una cosa clara en este momento es que un gobierno de derecha no será estable, no será duradero y no tendrá garantizado un apoyo mayoritario en el Parlamento. Con un gobierno de derecha, Cavaco Silva entregaría el país a la inestabilidad de la que abomina. La
última hipótesis de que no fuera así acabó ayer, cuando António Costa anunció que tenía una alternativa de gobierno. Recuérdese que Costa había prometido hacer viable un gobierno de derecha en caso de que no hubiese una alternativa. Con alternativa es cierto que un gobierno de derechas caerá en poco tiempo.
El segundo conjunto de condiciones parece juiciosamente diseñado para alejar al BE [Bloco de Esquerdas] y al PCP [Partido Comunista Portugués] de la gobernación. A eso se han garrado en los últimos dias los defensores de un gobierno de derechas. Con todo, basta con que los partidos a la
izquierda del PS garanticen que no pondrán en cuestión los compromisos internacionales del país para que las segundas condiciones presidenciales puedan cumplirse con garantías. Más aún: sabemos que el PS votaría siempre contra cualquier propuesta en el Parlamento que pusiera en
cuestión estos compromisos. Sencillamente, no hay mayoría en la Asamblea de la República para que Portugal salga del euro o de la OTAN, incluso en el caso de que alguien insistiera en eso.
De forma que, paradójicamente, está en la izquierda la única posibilidad de gobierno que cumple con los dos conjuntos de condiciones presentados por el Presidente de la República. Y la derecha, también paradójicamente, no cumple con ninguna de ellas: no presenta un gobierno duradero y — como ya estamos viendo con la violación de la regla del "semestre europeo" — no cumple con las
reglas presupuestarias de la unión económica y monetaria. Mucho menos si viera rechazado su programa o presupuesto de aquí a unas semanas.
De manera que, siguiendo su propia lógica, el Presidente de la República sólo podrá investir a un gobierno sustentado por la izquierda. Mirando la realidad política y si no quiere contradecirse, no hay otra hipótesis.
Claro que Cavaco Silva puede tener otras razones — razones nuevas, contradictorias con las antiguas — para actuar de forma diferente. Pero en ese caso, debería haber anunciado que seguiría sólo los procedimientos normales, en vez de haber intentado crear precedentes.
Paulo Pena
La frase "En 100 años, nunca se ha visto a un partido comunista en el poder que gobernase con elecciones libres, con partidos políticos, con libertad de expresión, sin exilados, sin presos políticos."
El contexto
António Barreto argumenta en esta cita que nunca, en el último siglo, ha llegado un partido comunista al poder mediante elecciones democráticas o nunca ha sucedido que, habiendo accedido al poder, esa ascensión al poder no haya tenido como resultado una limitación de la democracia.
Barreto, sociólogo, ex-presidente de la Fundación Francisco Manuel dos Santos, enumera las características de una democracia (elecciones, partidos políticos, libertad de expresión) y las limitaciones de las libertades que resultarian de la presencia en el gobierno [portugués] de fuerzas comunistas (exilados, presos políticos). Barreto pensaba posiblemente en las características de los
gobiernos comunistas que, en la segunda mitad del siglo XX, instauraron regímenes represivos de las libertades en el Este de Europa, en la entonces URSS (Rusia y los demás países de Asia Central) y en China.Pero no fue exactamente eso lo que afirmó exactamente António Barreto. Y en contra de esa
afirmación suya, hay otras evidencias. Veamos algunas, de una lista no exhaustiva, y empezando por las más recientes.
En el régimen presidencialista de Chipre, uno de los miembros de la Unión Europea (por si sola una garantía de valores democráticos), el AKEL, Partido Comunista de Chipre, ganó las elecciones presidenciales de 2008, haciendo presidente del país a Dimitris Christofias hasta 2013, con asiento en el Consejo Europeo y asumiendo incluso, en la segunda mitad de 2012, la presidencia rotatoria de la UE.
Pero no es un caso único en la Unión Europea. El Partido Comunista de Francia estuvo varias veces en el gobierno. La última de ellas, entre 1997 y 2002, con dos ministros en el ejecutivo liderado por el socialista Lionel Jospin, durante la presidencia del conservador Jacques Chirac. Ya había sucedido en los gobiernos de François Mitterrand (1981-1986). Y anteriormente, pero dentro de los “100 años”
que apunta Barreto: 1936, 1945 y 1946, dando início, además, al concepto de “frente popular” aplicado a las alianzas entre socialistas y comunistas. Lo mismo sucedió en España, donde una coalición de este tipo gobernó hasta la victoria de las fuerzas de Francisco Franco en la Guerra Civil en 1939, hace 76 años.
Volviendo al pasado más reciente, y a la Unión Europea, el Partido Comunista de Dinamarca forma ahora parte de la “Alianza Verdirroja” que apoyó al primer gobierno de la socialdemócrata danesa Helle Thorning-Schmidt entre 2011 y 2014. Y este no es el último ejemplo en la Unión Europea…Hasta en Grecia, donde los comunistas son refractarios a entenderse incluso con la izquierda radical (Syriza), hay una experiencia de gobierno que los incluyó en 1989.
En Austria, en Luxemburgo y en Finlandia los partidos comunistas llegaron al gobierno después de la II Guerra Mundial a través de elecciones. En Helsínki fue presidente el comunista Mauno Pekkala (1946-48).
Fuera de Europa, baste recordar dos ejemplos: el Partido Comunista del Brasil tiene 57 alcaldes electos y forma parte de la coalición que eligió a Lula y Dilma a Planalto [sede del poder ejecutivo del gobierno federal brasileño]. Hace 40 años, el Partido Comunista de Chile, que hoy en día dispone de cinco gobernadores provinciales, formó parte del gobierno de Unidad Popular (1970-1973) liderado por Salvador Allende, que venció luego en las presidenciales y murió luego de resultas del golpe
militar de Augusto Pinochet.
Y un último ejemplo que une dos curiosidades: el estado alemán de Turíngia tiene un ministro presidente comunista. Bodo Ramelow, del partido Die Linke (que une al antiguo partido comunista de Alemania del Este, el PDS, con otros sectores de izquierda), quedó en segundo lugar en las elecciones del estado de 2014, por detrás de la candidata conservadora del CDU, el partido de Merkel. Pero gracias a una alianza con el SPD (partido hermano del PS portugués) y de lo Verdes,
Ramelow formó un gobierno de coalición mayoritario en el Parlamento de dicha región.
En ninguno de estos ejemplos hay sospechas de supresión de libertades individuales, derechos políticos o represión.
Al contrario de lo que afirma António Barreto, hay varios ejemplos, algunos actuales, de un “partido comunista en el poder que haya gobernado con elecciones, con partidos políticos, con libertad de expresión, sin exilados, sin presos políticos”.
Público, 22 de octubre de 2015
es un economista portugués de reputación académica internacional y, hasta hace poco,
el principal dirigente del Bloco de Esquerda
Francisco Louça
trabaja desde 2007 como periodista del diario lisboeta Público, donde es responsable de
la sección de Economía. Es autor del libro Negócios Vigiados, sobre la PIDE (la policía
política salazarista) y las empresas, y coordinador de la obra Quero um emprego!
Luis Villalobos
escritor, traductor, historiador y político portugués, fue elegido en 2009 eurodiputado
como independiente dentro del Bloco de Esquerdas, pasando en 2011 al grupo de los
Verdes y fundando en 2013 el Partido Livre, con el que se presentó como cabeza de lista
a las últimas elecciones portuguesas sin obtener escaños. Colabora con el canal Sic
Noticias y la revista Blitz y es columnista del diario lisboeta Público.
Rui Tavares
periodista del diario liboeta Público.
Paulo Pena
Traducción G. Buster Lucas Antón Fuente: Publico, 22 y 23 de octubre 2015 URL de origen (Obtenido en 29/10/2015 - 13:32): http://www.sinpermiso.info/textos/portugal-cavaco-silva-y-los-malabarismos-dela-derecha-dossier
PLAZA MARQUES DE POMBAL LISBOA
ENTREVISTA A CATARINA PRÍNCIPE
TODD CHRETIEN Y DAN RUSSELL
[El pasado 4 de octubre, el Bloco de Esquerda (Bloque de Izquierda) obtuvo el mejor resultado de su historia en las elecciones legislativas de Portugal, sumando más de medio millón de votos (el 10,2 %). Con ello, el Bloco se ha convertido en el tercer partido más grande del parlamento. Si se suman los votos obtenidos por el Partido Comunista Portugués (PCP), con un 8,3 %, la izquierda alcanzó casi un 20 % de los votos, que representan la oposición a la política de austeridad y al neoliberalismo. Este resultado se produce apenas dos semanas después de las elecciones griegas, en las que la Syriza de Alexis Tsipras obtuvo otra sonada victoria pese a haber aceptado un tercer Memorándum de austeridad, mientras que la coalición Unidad Popular, impulsada por antiguos miembros de Syriza que se oponen al Memorándum, no logró entrar en el parlamento al no superar el 3 % de los votos. Estos resultados constituyen un contexto propicio para el debate en curso en el seno de la izquierda internacional con respecto a la estrategia y la táctica de los revolucionarios en el momento actual. Catarina Príncipe, miembro del Bloco, responde a las preguntas de Todd Chretien y Dan Russell sobre los resultados electorales del pasado fin de semana, la naturaleza del partido y el contexto histórico de ambos.Redacción de Socialist Worker]
Todd Chretien y Dan Russell: En 1974, un sector de izquierda del ejército derrocó la dictadura fascista del llamado “Estado Novo”, que venía gobernando desde la década de 1930. El golpe inició lo que se llamó la “revolución de los claveles”, un levantamiento que duró más de dos años y sacudió hasta las raíces a la sociedad portuguesa. ¿Puedes explicar cómo afecta el legado de aquellos acontecimientos al Bloco y a la política en general en Portugal?
Catarina Príncipe: En los primeros días de la revolución, el Partido Comunista era la fuerza central, y hasta cierto punto apoyó al movimiento popular, aunque también intentó bloquear ciertos aspectos del mismo. Tras la caída de la dictadura en 1974 se formaron algo así como 37 nuevos partidos, pero ninguno de ellos fue capaz de consolidarse como fuerza mayoritaria en el seno de la clase obrera y dentro del proceso revolucionario. En este sentido, el Bloco tomó conciencia de que para ejercer algún tipo de influencia política dentro del panorama a que nos enfrentamos actualmente teníamos que distanciarnos del concepto de pequeñas organizaciones revolucionarias. Teníamos que crear un partido amplio, capaz de incorporar a diferentes partes de la izquierda y a distintas corrientes ideológicas. Así, la izquierda aprendió de los altibajos –y especialmente de los “bajos”– de la revolución portuguesa.
Asimismo tuvimos que asumir el hecho de que muchos de los jóvenes cuadros que surgieron durante el proceso revolucionario no sabían cómo abordar el reformismo. Por un lado, la izquierda revolucionaria rechazaba el reformismo por considerarlo ni más ni menos que otra máscara del capitalismo, y por otro subestimaba la capacidad del reformismo para atraer a sectores enteros de la clase trabajadora. La izquierda no tenía experiencia en el trato con el reformismo en los sindicatos, en los lugares de trabajo y en los procesos electorales. Así, le resultaba muy difícil situarse ante los posicionamientos del Partido Socialista (PS), la versión nacional de la socialdemocracia.
¿Puedes explicarnos cómo se formó el Bloco y la manera en que está organizado actualmente a escala local y nacional?
El Bloco /1 lo constituyeron principalmente tres partidos en 1999, junto con muchas otras personas que no militaban en ninguna organización particular. Entre los primeros se encontraban el grupo trotskista de la Cuarta Internacional, el Partido Socialista Revolucionario (PSR); un grupo procedente de la tradición maoísta, la Unión Democrática Popular (UDP), y una organización originaria del campo eurocomunista, denominada Política XXI. Hoy en día, la mayoría de los miembros del Bloco no han formado parte nunca de alguna de estas tres organizaciones, de modo que de hecho hemos logrado construir un partido de base más amplia y hemos conseguido unir a un sector importante del ala izquierda de la sociedad portuguesa en una única organización.
Actualmente, el Bloco es una organización de afiliación y contamos en estos momentos con unos 12 000 miembros. Es importante señalar que Portugal tiene una población de alrededor de 10 millones de habitantes, de modo que se trata de un número significativo para un partido de izquierda. Contamos con organizaciones locales, estructuras regionales y una dirección nacional, además de grupos de trabajo nacionales en ámbitos como el movimiento obrero y sindical, el medioambiente y el movimiento estudiantil y la enseñanza pública, tanto en secundaria como en la universidad.
Cuando se formó el Bloco, los tres partidos se convirtieron en asociaciones políticas, pasando a constituir corrientes en el seno del Bloco. La distribución interna ha cambiado y el último año hubo cierta reestructuración. Hasta hace un par de años calificábamos el papel de las tres corrientes en el seno del Bloco de “hegemonía compartida”. Esto significaba que al principio cada una de las tres corrientes se hacía cargo de diferentes áreas de trabajo en las que había desarrollado históricamente raíces más profundas. Por ejemplo, el PSR asumió las cuestiones relativas a la opresión, como los movimientos feminista, LGTBQ y antirracista, además de cuestiones relacionadas con el trabajo precario. La UDP, que era el partido más grande de los tres, se encargó de las cuestiones sindicales, pues contaba con más miembros dentro de los sindicatos. Y Política XXI se centró más en las cuestiones asociadas al internacionalismo.
Sin embargo, las cosas han cambiado en los últimos años, de manera que aquellas divisiones ya no existen en la misma forma. Ha habido muchas restructuraciones, incluida la disolución del PSR en una tendencia más amplia, junto con partes de Política XXI y muchos llamados “independientes”; también se ha formado otra tendencia amplia compuesta por la UDP y muchas personas que antes no estaban organizadas en ninguna tendencia. La reorganización interna sigue su curso en este momento.
¿Cuáles fueron los principales temas de la campaña electoral? ¿Se debe el éxito electoral del Bloco al hecho de que fuera percibido antes del día de la votación como una fuerza efectiva que lucha por estas cuestiones?
Durante los últimos cuatro años, por lo menos, la cuestión central de la política portuguesa ha sido la austeridad. El Bloco, que es uno de los pocos partidos contrarios a la austeridad, ha centrado tanto su actividad a lo largo de los años anteriores como en su programa electoral inmediato en esta cuestión. ¿Qué significa esto? Muy concretamente, significa desempleo, precariedad y el desmantelamiento del estado de bienestar, es decir, recortes presupuestarios, cierre de escuelas y hospitales y la insostenibilidad del sistema de seguridad social. A esto hay que añadir la cuestión crítica de la migración. En los últimos años, Portugal ha conocido el mayor flujo migratorio de su historia, mayor incluso que la migración que hubo en la década de 1960 durante la dictadura. En números, en los últimos dos a tres años más de medio millón de personas han abandonado el país, lo que significa, para una población total de unos 10 millones, una cantidad muy importante. Por otro lado, puesto que no podemos hablar de la austeridad sin plantear la cuestión de la deuda, el Bloco también ha dedicado a este problema una parte de su actividad política en los últimos años. Por ejemplo, hemos organizado muchos foros públicos para explicar la relación existente entre la austeridad y la deuda y la necesidad absoluta de restructurar la deuda y de aplicar una quita, de reducir los tipos de interés, etc.
Creo que también es muy importante mencionar una cuestión que ha ocupado un lugar muy importante en esta campaña, a saber, la relación con la Unión Europea y el euro. Antes de esta campaña, el Bloco mantenía una especie de postura ambigua en torno a la cuestión de la UE y del euro. En cierto modo, era una postura muy parecida a la que adoptó Syriza, pero visto lo que ha ocurrido recientemente en Grecia, donde Syriza se ha visto forzada a firmar el tercer memorando y reconocer que su propósito no era romper con la élite europea y sus instituciones, el Bloco se ha dado cuenta de que ha de concretar más su posición. Durante la campaña, fuerzas políticas que nos son hostiles trataron de tildar al Bloco de partido irresponsable, diciendo que no podía gobernar debido a lo que ha ocurrido con Syriza. Nuestros oponentes declaraban: “Mirad a Syriza, no hay ninguna otra opción que la austeridad.”
A pesar de esto, el Bloco ha sido capaz de invertir esta narrativa. Temíamos que el efecto Syriza tuviera consecuencias muy negativas para nosotros, pero de hecho ha resultado ser mínimo, gracias a que el Bloco ha logrado atribuir la responsabilidad de lo ocurrido en Grecia a las élites europeas, reforzando al mismo tiempo nuestra crítica a la UE y al euro. Por primera vez, el Bloco ha dicho públicamente que si hemos de abandonar la eurozona para poner fin a la austeridad y recuperar la soberanía, lo haremos. “No más sacrificios por el euro” ha sido un importante mensaje nuestro en esta campaña. A mi juicio se trata de un cambio político fundamental que ha abierto definitivamente un espacio para la izquierda eurocrítica que hasta ahora no teníamos (puesto que el PC siempre ha sido euroescéptico). También desmiente la narrativa que afirmaba que la izquierda no puede crecer si mantiene una perspectiva eurocrítica. De hecho hemos sido capaces de adoptar una perspectiva más eurocrítica todavía y obtener los mejores resultados que jamás hayamos logrado en unas elecciones.
La coalición de derechas Portugal à Frente (PaF) –formada por el Partido Socialdemócrata (PSD) y el Partido Popular (CDS-PP), los dos partidos de la derecha que han gobernado Portugal durante los últimos cuatro años aplicando medidas de austeridad– ha resultado vencedora en las elecciones, pero no ha conseguido la mayoría absoluta. ¿Implica esto que los conservadores formarán un gobierno minoritario y en este caso cuáles serán las consecuencias?
De acuerdo con la constitución portuguesa es posible gobernar en minoría. Y como dices, el partido conservador, que ya estaba coaligado con el CDS-PP –al que podemos comparar en muchos aspectos con la Unión Democristiana alemana, aunque es un partido relativamente pequeño– no cuenta con la mayoría absoluta del parlamento. No obstante, la constitución permite gobernar en minoría si obtiene la promesa de otros partidos de aportar votos suficientes para apoyar sus políticas. Sin embargo, tanto el PC como el Bloco, que cuentan juntos con casi el 20 % de los diputados, ya han declarado públicamente que no prestarán su apoyo. Así que la pelota está en el tejado del PS.
Como era de esperar, el PS –nuestra socialdemocracia tradicional liberalizada– prestará casi seguramente su apoyo parlamentario para que los conservadores puedan formar un gobierno minoritario de derechas. Esto no es ninguna sorpresa, porque si contemplamos sus respectivos programas electorales, veremos que en el fondo son muy similares. Es más, el PS no solo permitirá la formación de este gobierno conservador, sino que es muy probable que apoye sus principales medidas de austeridad. Esto significa que el PS está a punto de comprometerse a votar en el parlamento a favor de todas las medidas principales del programa de la derecha, como el recorte de 674 millones de euros de las pensiones que ya han prometido a Bruselas o el presupuesto del Estado.
Así que, una vez más, el PS ha demostrado que realmente no es una alternativa, aunque desarrollara una campaña del miedo, afirmando que un voto por el Bloco o los comunistas era en realidad un voto por la derecha. Por mucho que el PS insistiera en esta línea durante las dos últimas semanas preelectorales, ha perdido estrepitosamente. En contraste con el apoyo probable del PS a los conservadores, tanto el Bloco como el PC se han ofrecido para discutir la posibilidad de formar un gobierno de mayoría con el fin de acabar con la austeridad. Esto sería posible, puesto que estos tres partidos cuentan juntos con la mayoría de escaños en el parlamento. Sin embargo, se trata de una mera maniobra táctica, ya que tanto el Bloco como el PC saben que las condiciones que pondríamos a ese hipotético gobierno de la izquierda serían rechazadas por el PS. Pero es una maniobra táctica importante y correcta, pues obliga al PS a aclarar su postura: ¿Está dispuesto a acabar con la austeridad o no? Ha dicho que se opone a la austeridad, pero se verá que esto no es cierto si apoya a un gobierno de la derecha, que es lo que seguramente hará.
Hay además otro problema. En enero habrá elecciones presidenciales y la constitución establece que el presidente en funciones no puede disolver el parlamento y convocar nuevas elecciones legislativas en los últimos seis meses de su mandato. Y el nuevo parlamento no puede ser disuelto durante los primeros seis meses de su mandato. Esto obligará al PS a tomar una decisión. Nosotros creemos que no habrá un gobierno de la izquierda porque el PS no aceptará nuestras condiciones en contra de la austeridad para que haya acuerdo, como el fin de los recortes salariales, la defensa de las pensiones y la restructuración de la deuda.
Dada la probabilidad de que se forme un gobierno de la derecha, ¿dónde centrará el Bloco sus energías para construir la oposición a los recortes que tratará de aplicar?
Buena pregunta. Pese a que el 10 % obtenido por el Bloco en las elecciones representa la mayor victoria de su historia, esto no significa que no tengamos que afrontar una serie de problemas difíciles. En los últimos años prácticamente no se han manifestado el movimiento obrero ni los movimientos sociales. A pesar de las duras medidas de austeridad, ha habido muy pocas movilizaciones de resistencia o actos de contestación. Al mismo tiempo, dependemos mucho de nuestros resultados electorales y, por decirlo de alguna manera, de la buena voluntad de los grandes medios de comunicación para darnos a conocer ante el gran público. El hecho de que el Bloco obtuviera tantos votos esta vez no implica que no pueda producirse una fuerte caída del número de votos que obtenga en las próximas elecciones, como ocurrió entre 2009 y 2011, cuando perdimos más de la mitad de nuestros votos. Esto significa, en mi opinión personal, que hay cosas muy concretas que tenemos que llevar a cabo inmediatamente. Mencionaré cuatro de ellas.
En primer lugar, hemos de reforzar el movimiento obrero. Esto supone replantear nuestra estrategia para la organización de los trabajadores precarios. Lo hemos intentado en los últimos años, y hemos registrado algunos éxitos, pero no tantos como esperábamos. Y hemos de plantear debates en lo que queda de los sindicatos con partes del PC, que sigue ejerciendo una gran influencia en ellos, especialmente en torno a la cuestión de la reorganización del movimiento obrero en una situación en que el desempleo es muy elevado, la precariedad es masiva y la afiliación sindical ha descendido a apenas el 20 %.
En segundo lugar, un aspecto importante para nosotros es la defensa del estado de bienestar. Por ejemplo, debemos tomar más iniciativas en defensa de las escuelas públicas y los hospitales públicos, y de la seguridad social en particular. Tenemos que ampliar nuestro campo de actividad e incluir estructuras y organizaciones de barrio y locales. Por ejemplo, existen grupos activos en poblaciones pequeñas que intentan salvar su hospital local.
En tercer lugar, hemos de inventariar todas nuestras experiencias y estructuras de solidaridad directa, como las cooperativas que se forman. Esto no ha ocurrido al mismo nivel que en Grecia, pero hasta cierto punto sí. Hemos de poner en contacto entre ellos todos estos esfuerzos.
En cuarto lugar, hemos de impulsar campañas que cuestionen las raíces del proyecto europeo. Por ejemplo, podríamos plantear una campaña para garantizar la ciudadanía a todos los inmigrantes o para reivindicar un salario mínimo común en toda Europa. Son cosas que en teoría son posibles, pero que no pueden cumplirse con las estructuras actuales de la UE, que están basadas en la desigualdad. Así que diría que son una especie de reformas no reformistas, o dicho de otro modo, reformas que deberían ser posibles, pero que de hecho ponen en tela de juicio los fundamentos mismos de la UE y de la eurozona.
Esto significa, como he explicado antes, que debemos seguir trabajando en el marco de la UE porque este es el marco real en que nos hallamos actualmente. Sin embargo, al mismo tiempo hemos de tratar de pensar más allá de estos límites. Esto implica que tendremos que crear lazos más sólidos con los movimientos sociales de toda Europa. Tales son las tareas que debemos afrontar hoy. No son fáciles, pero espero que logremos avanzar algo.
En EE UU estamos acostumbrados a que nuestros políticos sean corruptos, criaturas empresariales que sirven a sus propios intereses y no responden ante su base social. ¿Puedes explicar qué clase de personas representarán al Bloco en el parlamento y su relación con el partido y los movimientos sociales?
Lo primero que he de decir es que no esperábamos que salieran elegidas tantas personas. Dicho esto, el Bloco presentó intencionadamente una lista de candidatos heterogénea, con muchas personas procedentes de diferentes movimientos y con distintos antecedentes. Así, el grupo parlamentario del Bloco comportará una renovación del 80 %, es decir, el 80 % de los diputados electos son nuevos, nunca antes han sido miembros del parlamento. Por ejemplo, entre ellos se encuentra Luís Monteiro, un joven de 22 años de edad que será el diputado más joven. En su tiempo fue un gran activista en la enseñanza secundaria y actualmente es una figura importante dentro del movimiento estudiantil universitario. También está una mujer de 69 años de edad, Domicília Costa, un ama de casa que en los últimos 40 años ha estado organizando el movimiento por los derechos de los inquilinos (y ahora de los jubilados) en Gaia, el suburbio más grande de Oporto. Esto no es más que un ejemplo de la diversidad de personas que han salido elegidas y que cuentan con experiencias muy distintas de movilización social.
Esta es nuestra tradición, pese a que no siempre ha sido el mejor método en la práctica. Siempre tratamos de componer nuestras listas y nuestro grupo parlamentario de manera que incluya una amplia variedad de experiencias y regiones, a personas de ambos sexos y con diferentes edades, etc. No contemplamos el parlamento como un fin en sí mismo, sino como amplificador de los movimientos. Especialmente ahora, aunque se trata de un grupo parlamentario con muchas personas desconocidas que nunca en la vida pensaban que serían diputadas. Espero que precisamente por eso podamos tratar de establecer una relación más orgánica entre los movimientos de los que estas personas forman parte y su labor parlamentaria.
8/10/2015
http://socialistworker.org/2015/10/08/why-did-the-left-gain-in-portugal
Catarina Príncipe es una activista social miembro del Bloco de Esquerda (Portugal) y de Die Linke (Alemania)
Traducción: VIENTO SUR