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miércoles, 26 de octubre de 2016

La calle





Uno sale a la calle y no encuentra otra cosa que cadáveres del partido socialista por todos los rincones. Y eso que todo el mundo pensábamos que el PSOE había perdido la calle hace mucho tiempo. Pues ahí está la calle infestada de zombies melancólicos, tan tristes que ni siquiera dan miedo, sino ternura. Son los socialistas españoles, la militancia, la votancia, la puta calle.

Como supongo le pasará a cualquiera que lea esto, es salir de casa y no se habla de otra cosa que del partido socialista. La vecina meteoróloga del ascensor, el frutero de la camiseta inlavada del Real Madrid, el librero platónico que hasta ayer solo se comunicaba en esdrújulas, las alegres muchachas en flor que habitan el universo mágico del guasap, el bruto, los demasiado listos y los demasiado tontos, y hasta Penélope ha dejado de dar la peta con su Ulises. El PSOE se ha olvidado de la calle, pero la calle no se ha olvidado del PSOE. Y por eso hace estos días por la calle tanto frío.

Los del PP se te ríen en la cara sabiendo que su Mariano ha puesto en ridículo espantoso a la izquierda española. Pero son los únicos alegres. Hasta Ciudadanos está de duelo, pues ya no podrá garantizar dos flotadores en su frágil embarcación, esos que durante estos meses les permitieron navegar independientemente del nombre del viento que soplara.

Pedro_Sánchez_Pérez-CastejónLas audiencias de los programas políticos se han elevado para contemplar la carnicería socialista en directo. El otro día, viendo el aquelarre de Pedro Sánchez, coincidíamos doña Engracia y yo en que España no había estado tan encorvada sobre la televisión y la radio desde el 23-F. Y no lo decíamos con maldad, pintándole bigote cuartelero a Susana Díaz. No ver aquello era como negarse a asistir al funeral del padre.

La calle cierra así un ciclo que empezó gritando en la Puerta del Sol aquello de “PSOE y PP la misma mierda es” y acaba asombrándose de haber tenido razón. Y detestando tenerla. Pero sobre todo, quien creo que está sufiendo más dolorosamente este proceso, son los viejos socialistas, los silenciosos jubilados que salieron de su letargo hacia el yayoflautismo tras sufrir la estafa de las preferentes y ver a sus hijos cuarentones en las colas de los comedores sociales.

FRAGAJubilados y pensionistas conforman el 33% del voto del PSOE, según el CIS. Son, por tanto, gente que ha conocido el franquismo, que sabe de dónde viene el PP (y adónde va), algunos incluso vivieron la guerra y las razzias de posguerra, y no asimilan la entrega socialista al partido de Manuel Fraga Iribarne. Estas tres solas palabras hacen revolver los demonios de sus estómagos. No se le puede entregar el PSOE a los herederos de un fascista que dedicó su juventud a arrancar, por pornográficos, carteles de Gilda de las carteleras de los cines cuarenteros.

Susana Díaz, que quiere hablar como Mariana Pineda pero le sale Angela Merkel, quizá los olvida a la hora de liderar la rendición de Pontevedra. A esos viejos socialistas, digo. Juegan la andaluza y sus huestes con la idea, quizá errada, de que el que pasó la represión es un votante fiel hasta el martirio. De que si tragó con la entente con Ciudadanos en Al-Andalus, también digerirá el sapo gurteliano de hacer presidente a Rajoy.

“La calle es mía”, gritaba el ya citado Fraga sin haber pisado la calle nunca. Estos socialistas que han negado la voz a la militancia para arrodillarse ante el amo gritan, en el fondo, lo mismo: “La calle es mía”. Y a mí me da la impresión de que se equivocan.

Aníbal Malvar

Fuente: Público.es

sábado, 14 de mayo de 2016

Sánchez impide la fórmula valenciana para ir juntos con Podemos al Senado

Sánchez impide la fórmula valenciana para ir juntos con Podemos al Senado
Pedro Sánchez y Ximo Puig, fotografiados la semana pasada en Madrid (Javier Lizon / EFE)

  • El líder del PSOE intenta recomponer la imagen de unidad junto a Susana Díaz

Una fractura se abrió ayer entre la dirección del PSOE y la federación valenciana. Y entre sus líderes, Pedro Sánchez y Ximo Puig. Habrá que ver con el tiempo el alcance de esa fractura, que se inició por la voluntad del valenciano de confluir al Senado junto a Podemos y Compromís. Y que se confirmó ayer por la negativa del líder del PSOE al objetivo de Puig. “Es un error que no nos lo permitan”, lamentó Alfred Boix, responsable de organización de los valencianos, a la salida de Ferraz, una vez que la comisión federal de listas del PSOE rechazó la propuesta. “Es un error que esta dirección del PSOE no haya entendido la singularidad de la situación en Valencia”, insistió Boix.
Ximo Puig renunció a la fórmula; pero renunció por obligación. Hasta el último minuto mantuvo el pulso, desde que el pasado martes su ejecutiva resolvió darle todo el apoyo, por unanimidad, junto a más de 200 alcaldes socialistas valencianos. El presidente valenciano, a pesar de que desde el mismo martes sabía de la negativa de Pedro Sánchez, quiso llevar la presión hasta el final. Incluso ayer, los socialistas valencianos plantearon otras opciones para sumar fuerzas con Compromís y Podemos evitando la coalición. “No nos permiten nada”, criticaron los valencianos.
En lo político, Ximo Puig ha querido reivindicar la autonomía del socialismo valenciano y el modelo federal que a su juicio debe tener el PSOE. En lo práctico, Puig buscaba dos objetivos: que el PP perdiera la mayoría absoluta y que los socialistas valencianos se garantizaran representación en el Senado gracias a la “entesa” con las otras dos fuerzas. Hay temor, real, a que el resultado del PSOE el 26-J sea malo para sus intereses. “Si al final hay un desastre en el Senado, la responsabilidad será solamente de Sánchez”, zanjaron desde el PSPV.
Ximo Puig, hombre conocido por sus buenas formas, no acudió anoche a la cita convocada por Pedro Sánchez en Ferraz, previa al comité federal del PSOE y a su proclamación hoy como candidato socialista a la Moncloa. Prueba de que la fractura entre ambos parece ensancharse.
En contrapartida, el líder del PSOE, contará hoy con su gran adversaria interna, la andaluza Susana Díaz, como telonera de lujo en el acto de proclamación que se celebrará en la localidad madrileña de Móstoles. “No se podía negar”. El líder del PSOE ha querido con esta invitación y con este gesto, en todo caso, intentar recomponer la maltrecha imagen de unidad interna en el partido, a las puertas ya de una nueva cita con las urnas.
A la proclamación hoy de Sánchez como candidato socialista al 26J tampoco acudirán ni Felipe González, ni José Luis Rodríguez Zapatero ni Alfredo Pérez Rubalcaba, con distintas agendas. Pero Sánchez reivindicará en su discurso “lo mejor del PSOE”, según su equipo. “Experiencia, pero también capacidad para atraer talento nuevo”. Junto a los fichajes de última hora de veteranos como Josep Borrell o Margarita Robles, mañana en Barcelona Sánchez también desvelará las jóvenes incorporaciones a su “gobierno del cambio”. Un concepto, por cierto, que no es del agrado ni siquiera de algunos de sus integrantes, por prematuro. “Yo no voy de ministro de nada, es un error hablar de equipo de gobierno cuando de lo que tenemos que hablar es de los problemas de los ciudadanos”, advertía ayer uno de ellos.
Pedro Sánchez, no obstante, pretende hoy centrar su discurso de proclamación en mostrar “las soluciones del PSOE” a esos problemas, en una intervención “muy positiva, de futuro y con una idea de país”. También, añaden en su equipo, con “mucha épica y emoción”, para ofrecer “un país más justo, con oportunidades para todos e instituciones ejemplares”. Frente a las maniobras que en la dirección del PSOE achacan a Pablo Iglesias –la última consideran que fue precisamente el intento de división que quiso forzar al proponer listas conjuntas al Senado–, Sánchez reivindicará a la izquierda que puede hacer posible el cambio en España, a través del voto de sus ciudadanos.
Y, si una enorme bandera española monopolizó el acto de la anterior proclamación de Sánchez como candidato para las elecciones del 20 de diciembre, el pasado mes de junio, hoy también se esperan sorpresas. Aunque de otra índole: “Las sorpresas no se repiten”, avisan en su equipo. El discurso del líder del PSOE, eso sí, intentará despertar “esperanza en el presente para construir el futuro de todos”.

Antes de su proclamación, el comité federal del PSOE ratificará las listas electorales con que concurrirán al 26-J, aprobadas ayer por la comisión federal de listas. La candidatura de Madrid quedó finalmente cerrada con Margarita Robles como número dos y la incombustible activista feminista Ángeles Álvarez como número cuatro. Aunque, una vez descartada la propuesta de los valencianos –Alfred Boix se tomó después una cerveza con el secretario de organización andaluz, Juan Cornejo, para aliviar la disputa–, aún se produjeron algunas tensiones, después de que Ferraz volviera a vetar las candidaturas de Julio Villarrubia y Laura Seara, como cabezas de cartel en Palencia y Ourense, pese a que llegaban avaladas por sus ejecutivas provinciales.

Fuente: La Vanguardia

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