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jueves, 1 de diciembre de 2016

Fidel Castro, estela duradera



Federico Mayor Zaragoza
Público.es


Durante los años de la postguerra europea, al final de la década de los 40, leía a Albert Camus y pasé luego algunos períodos de tiempo en París donde viví la perplejidad y expectación de los jóvenes que veían su futuro lleno de pasado.
Más tarde, como Rector de la Universidad de Granada (1968–1972) sentí una gran curiosidad por conocer quién era y qué representaba el Comandante Castro que, con el Che Guevara, suscitaba tanta admiración en aquellas generaciones que, no exentas de razón como se ha visto después, se resistían a dejarse ahormar por los poderes post-bélicos (¡tan “bélicos”!).

También contribuía a mi creciente interés por conocer más sobre este tema el hecho de que la España franquista fuera la única vía de acceso a la “isla aislada”: Madrid-La Habana. Me di cuenta ya entonces —y tuve ocasión de conocerlo más de cerca en la época de la glasnost y la perestroika— de la enorme influencia de Fidel Castro en una América Latina sometida, para la que los cubanos representaban el sueño de liberación. En efecto, Cuba fue el único país latinoamericano que no sufrió el inmenso y culposo “Plan Cóndor”, iniciado en 1975, que sustituyó por dictadores y juntas militares a los poderes establecidos y asesinó a mansalva… No se debería reflexionar sobre el castrismo sin tener en cuenta la trágica realidad de dependencia y sumisión vivida en aquellos países.

Cuando se habla del incumplimiento por parte de Fidel de los Derechos Humanos, del desmedido tiempo en el poder y la ausencia de pautas democráticas, pienso en el lupanar que era la isla con Fulgencio Batista… en la reverencia que profesan los “mercados” a países en los que el poder es sucesorio por decisión atípica y no expresa la voluntad popular ni se respetan los derechos humanos más elementales. Produce bochorno pensar que cuando se va a negociar con China se elimina antes la Ley de Justicia Universal y cuando las conversaciones se tienen con Arabia Saudita se excluyen de la agenda los Derechos Humanos y, en particular, los de la mujer…En la actualidad, en las últimas etapas de la deriva de un sistema que cambió los valores éticos por los bursátiles y a las Naciones Unidas por grupos plutocráticos (G6, G7, G8, G20), contemplamos estupefactos como tiene lugar el acoso y derribo de países-alternativa tan importantes como Argentina y Brasil, a través de auténticos golpes de Estado debidamente “disfrazados”.

En los años 1978-81 en que desempeñé el cargo de Director General Adjunto de la Unesco, tuve ocasión de apreciar la rápida acción solidaria que Cuba llevaba a cabo. Pienso especialmente en la caída de Somoza en el mes de julio de 1979. Llamé al Presidente Adolfo Suárez, de quien era Consejero en aquel momento, y le dije que sería bueno enviar rápidamente a unos cuantos maestros y maestras para contribuir a la normalización educativa de Nicaragua. A los tres días centenares de docentes cubanos llegaban, provistos de tiendas de campaña, con las manos tendidas. Y lo mismo puede decirse de Haití, con urgente y eficiente asistencia humanitaria y médica… y en muchos lugares de África.

Ya entonces puede apreciar el desarrollo comparativo de la educación en Cuba: frente a intolerables porcentajes de analfabetismo en la mayoría de los países de América Latina, Cuba estaba en la vanguardia. Y en la atención sanitaria e investigación biomédica ocupaba también el primer lugar.

He oído voces también muy críticas sobre las ejecuciones y pena de muerte practicadas durante el castrismo. Como Presidente de la Comisión Internacional contra esta cruel e intolerable acción del Estado, me uno a esta crítica… pero atemperada por la decisión que adoptó en 2003: a partir de entonces, Fidel no sólo dejó de ordenar y aceptar ejecuciones si no que eliminó los “corredores de la muerte”. En Estados Unidos, en cambio, todavía hoy 34 Estados, la gran mayoría de ellos con gobiernos del partido republicano, siguen siendo retencionistas y manteniendo el horror de los “corredores” durante muchos años.

En lo que respecta a su homofobia, se trata de otro error sin duda… que siguen manteniendo en España no pocas personas por motivos ideológicos o religiosos y, desde luego, en muchos países a los que, por intereses cortoplacistas, no censuramos. Hablando de fobias y racismos, la realidad europea y la perspectiva norteamericana son espantosas y merecen una tajante reprobación de todos los ciudadanos.

He sido testigo del extraordinario afecto que tenían por Fidel Castro los pueblos latinoamericanos. Recuerdo que en 1991 se celebró en Guadalajara el “ensayo” del V Centenario del “Encuentro” Iberoamericano. Como Director General de la Unesco había procurado, junto con el profesor Urquidi, evitar reacciones adversas de las riquísimas culturas originarias, invitándolas a todas ellas a participar en la Cumbre. El Rey Don Juan Carlos y el Presidente Felipe González se sintieron especialmente confortados por la ensordecedora exclamación “¡Fidel, Fidel, Fidel!” que se escuchó en todo el trayecto de las autoridades hacia el Ayuntamiento. Al aparecer en la balconada —yo estaba al lado de la única mujer, Violeta Chamorro, Presidenta de Nicaragua— la muchedumbre sólo repetía enfervorizada “¡Fidel, Fidel!”. Ni un piropo a la dama, ni un agravio o desagravio a los otros mandatarios.

Pasaron los años y en octubre de 1995 se celebró la Cumbre en Bariloche, Argentina. Yo no había acudido desde Barcelona, 1992. Pero me llamó Enrique Iglesias diciéndome que era sobre educación y no podría faltar. Viajé a Buenos Aires desde donde, de madrugada, seguí a Bariloche con el Secretario General de las Naciones Unidas a la sazón, Boutros Boutros Ghali. Al aproximarnos al hotel, rodeado de una gran multitud, el adorable Boutros me dijo emocionado: “Federico, es alentador ver la consideración y aprecio que tiene la gente hacia las Naciones Unidas”. Sus sentimientos se vieron seriamente contrariados cuando, al llegar y abrir las ventanillas sólo se escuchó: “¡Fidel, Fidel!”…

En el mes de marzo del mismo año de 1995, Fidel Castro viajó a París y visitó oficialmente la sede de la Unesco, para seguir luego hacia la Cumbre de Desarrollo Social —la primera reunión sobre desarrollo “social” que se celebraba en 50 años— que tenía lugar en Copenhague. En los registros de la Organización consta que nunca se acumuló tanto público y expectación, dentro del recinto y en sus entornos.

Me he entrevistado (siempre a altas horas de la noche) con el Comandante en varias ocasiones. En privado, hay que decirlo, también escuchaba. Coincidíamos en muchas cuestiones y discrepábamos también en muchas otras. Una madrugada, discutimos hasta el punto en que me dijo: “Estás cansado. Prefiero no seguir esta conversación”. Regresé al hotel… y cuando estaba desayunando se presentó sonriente comentando: “Yo estaba más cansado que tú. Discúlpame”. Y me acompañó hasta la misma puerta del avión.

Recuerdo vivamente las veces que coincidí con Gabriel García Márquez, visitando antes la Escuela de Cinematografía… y con Oswaldo Guayasamín, “el pintor de Iberoamérica”… y con Eusebio Leal, Alfredo Guevara, Armando Hart, Héctor Hernández Pardo, Abel Prieto….

Otra faceta que debo destacar del Comandante Fidel Castro es la facilitación de los Procesos de Paz. Para reiniciar el de Guatemala en 1992, conté, como había sucedido antes con el Presidente Vinicio Cerezo, que restableció la democracia en su país, con la intermediación del Comandante y cinco guerrilleros, presididos por Rodrigo Asturias, hijo del premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, acudieron a la primera reunión que programé en los Montes de Heredia, en Costa Rica.

Este mismo año de 2016, asistí a finales de enero en La Habana a una reunión con las FARC, que habían ya alcanzado acuerdos muy importantes con el gobierno del Presidente José Manuel Santos, siempre con la recatada acción de los noruegos a quienes todos debemos especial gratitud por el qué y el cómo proceden en estos casos…

Fidel Castro protagonista del siglo XX. Todos dejamos de ser. Algunos, como él, siguen siendo leyenda. La historia hará un día balance y lo juzgará. Es totalmente improcedente juzgarlo ahora. Y, sobre todo, arrogarse la potestad de “absolverlo” o no… Se ha escrito que “su muerte despeja el camino hacia la democracia”. Es muy deseable… pero ¿hacia qué democracia? ¿Hacia la de Trump? ¿Hacia la de los “mercados” que han tenido la desfachatez de designar, en Grecia, cuna de la democracia, a un gobierno sin elecciones, sin urnas? Nos hallamos en plena revolución digital. Por primera vez en la historia, los seres humanos saben progresivamente lo que acontece a escala planetaria y pueden expresar libremente sus puntos e vista. Pero, sobre todo, la mujer -“piedra angular” de la nueva era según el Presidente Nelson Mandela- adquiere con cierta rapidez el papel crucial que le corresponde en la toma de decisiones.

A 200 millas de los EEUU, Cuba es David frente a Goliat. Fidel Castro nunca se hincó y se convirtió en un referente mundial de la resistencia.

Fidel Castro ha muerto pero sus ideas permanecen. Ahora es preciso seguir lo que debe seguirse, aún a contraviento. Y modificar con tino aquello que debe modificarse. Porque, aunque los aferrados a la inercia no quieran reconocerlo, se está iniciando una nueva era en la que serán “Nosotros, los pueblos…” -como tan lúcidamente establece la Carta de las Naciones Unidas- quienes tomarán en sus manos las riendas del destino común… y, con las lecciones, entre otras, del castrismo y del neoliberalismo, releer la Constitución de la Unesco y la Carta de la Tierra, y la Declaración de los Derechos Humanos y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea… para proceder, con audacia, firmeza y rigor a inventar el por-venir que, por fortuna, está por-hacer. Y hacerlo con urgencia, porque podemos alcanzar puntos de no retorno, lo que constituiría un pecado intergeneracional inadmisible.

Sigamos, como hizo Fidel en muchos casos, a José Martí que, dirigiéndose a los jóvenes, les dijo: “La solución no está en imitar sino en crear”.

Federico Mayor Zaragoza. Presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex Director General de la UNESCO (1987-1999)

Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/7324/fidel-castro-estela-duradera/

domingo, 27 de noviembre de 2016

Cuba camina



JOSÉ CRIADO y MARINA ALBIOL*

Murió Fidel. Se cumplían 60 años desde que el Comandante se embarcara en el Granma, junto a Raúl Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos y otros 78 revolucionarios, para iniciar uno de los mayores ejemplos de lucha y resistencia de todo un pueblo frente el imperialismo y el capitalismo en la historia.

Con Fidel a la cabeza, el pueblo cubano declaró la guerra a la explotación, la pobreza y la exclusión e hizo de la defensa de las personas más pobres, de los humildes y humillados, su principal carta de presentación frente al resto del mundo.

En menos de tres años, el Gobierno revolucionario liderado por Fidel erradicaba el analfabetismo en Cuba –que había llegado a ser de más del 40% en las zonas rurales- y construía los cimientos para que Cuba hoy en día sea el país con mayor tasa de escolarización de toda América y el Caribe y un ejemplo y modelo de bienestar social reconocido por todos los países de América Latina.

En Europa, sin embargo, se nos ha presentado constantemente una imagen distorsionada de Cuba y de Fidel Castro. No podía ser de otra manera cuando esta imagen es construida desde la miopía premeditada de unos medios de comunicación en manos de bancos, empresas constructoras, hoteleras… que ven en Fidel y en los valores de la revolución cubana una amenaza para sus negocios y privilegios.

Enunciar los logros sociales del pueblo cubano requeriría mucho más espacio del que se dispone en un artículo entero, pero sí podemos hacer un pequeño esbozo haciendo, por ejemplo, un repaso a los informes sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas –organización internacional poco sospechosa de trabajar por y para el socialismo- que dejan claro porque Cuba, con su sistema de protección social y de salud, es considerado un referente mundial entre los países empobrecidos y debe ser un modelo a seguir para acabar con la desigualdad, la precariedad y la exclusión social instalada en los países “ricos”.

Un sistema de protección social que garantiza el trabajo, con una tasa de desempleo inferior al 3%, la universalidad y gratuidad del sistema de salud, unas tasas de escolarización por encima del 99% o una de las menores tasas de mortalidad infantil y de las mayores esperanzas de vida del mundo, situada en los 79 años. Son estos logros los que, demasiado a menudo, pasan desapercibidos para la opinión pública a la hora de enjuiciar a la revolución cubana.

Pero entender la manipulación y los ataques que desde el imperialismo y el capital se lanzan sobre la Revolución, no implica que desde la izquierda no seamos conscientes de que el proceso cubano ha tenido grandes aciertos y algunos errores. Debemos asumir los errores, que probablemente han sido muchos, a lo largo de los casi 58 años de Revolución. Sería imposible no haberlos cometido en todos esos años, pero es fundamental que seamos justas y no utilizar con Cuba un doble rasero, una doble vara de medir. La izquierda no debe disculpar cualquier error que el pueblo cubano haya cometido en todos estos años de Revolución, pero no debemos permitir que la derecha que se postra ante el rey de Arabia Saudí cuestione la democracia cubana.


No debemos olvidar que estamos hablando de un país empobrecido y de un pueblo que no sólo ha sufrido la misma colonización y expolio a lo largo de su historia que sus países vecinos, sino que lleva más de 50 años resistiendo a un bloqueo criminal e ilegal por parte de los EEUU, que con Obama y sin él ha seguido considerando los países latinoamericanos como su patio trasero. Pese a ello, el pueblo cubano ha estado resistiendo desde 1959 todo tipo de presiones, amenazas, intromisiones e incluso invasiones.


Resiste el pueblo cubano y resistió Fidel Castro. Desde ese año, no cesaron los ataques de EEUU contra la revolución. Desde ataques terroristas a la imposición de un bloqueo criminal pasando por un intento de invasión de la isla desde Bahía Cochinos, la invasión de Guantánamo, la financiación permanente y sistemática de mercenarios o diferentes intentonas de golpes de Estado. Sólo contra Fidel Castro, los servicios secretos cubanos han documentado más de 600 planes para acabar con su vida. Todos ellos diseñados por la CIA estadounidense.

A estas constantes agresiones de la política imperialista de los EEUU se sumó la Unión Europea, deformando la realidad desde su hipócrita y cínica defensa de los derechos humanos de la mano de la posición común del Gobierno de Aznar. Una posición común que pronto, ante la resistencia y buen hacer de los dirigentes cubanos, se comprobaría que ni era “posición” ni era “común”.

Frente al imperialismo, Fidel Castro y el gobierno cubano apostaron por el internacionalismo a la hora de abordar las relaciones internacionales. Cooperación, fraternidad y colaboración con los pueblos en la búsqueda de un programa común para luchar contra el capitalismo. Desde Angola hasta Haití, en defensa y apoyo de los y las oprimidas, de los y las trabajadoras.

Fidel no sólo fue el principal referente para muchos otros líderes revolucionarios de todo el mundo. También fue un modelo para Gobiernos hermanos de países de América Latina. Líderes que, como Hugo Chávez, Evo Morales, Lula Da Silva, Rafael Correa o los Kirchner, encontraron en él fuente de inspiración y el aliado necesario para resistir ante el imperialismo de EEUU.

Con su apoyo se derrotó el ALCA y se sembraron las semillas del ALBA. Y también se creo la CELAC para apostar por otro modelo de integración regional y acabar con la injerencia en los asuntos de los países latinoamericanos y caribeños de los EEUU con la OEA.

Por ello, aquellas que vemos un ejemplo a seguir en su determinación con los valores socialistas de igualdad, justicia social, libertad y dignidad, el mejor homenaje que podemos hacer a Fidel es seguir luchando por derrotar al capitalismo en nuestros países. Es acabar con tratados como el TTIP o el CETA como acabaron con el ALCA, es construir una Europa solidaria e internacionalista acabando con los recortes y las desigualdades.

El mejor homenaje que podemos hacer a Fidel y al pueblo cubano es seguir trabajando en la defensa de las desahuciadas, los precarios, las paradas, los y las excluidas…y acabar con un sistema que humilla a los humildes y empobrece a los trabajadores.

Se equivocan quienes creen que la muerte de Fidel cambiará un ápice el deseo y la persistencia revolucionaria del pueblo cubano.

Que la muerte de Fidel nos sirva para afianzar nuestro compromiso y lucha por el socialismo. Fidel se va pero el pueblo cubano continua caminando. Hasta siempre comandante!


José Criado García es responsable del Equipo de Internacional de IU para América Latina

Marina Albiol Guzmán es responsable de Relaciones Internacionales de IU y portavoz de Delegación Izquierda Plural en el Parlamento Europeo.

Fuente: Público.es

Fidel, sinónimo de revolución

Fidel Dastro



 Emir Sader

Fidel se ha vuelto sinónimo de Revolución, desde aquellas primeras fotos de unos barbudos que habían tumbado un dictador en el ya lejano año de 1959. En América Latina, para quienes la revolución era un fenómeno distante en el tiempo —algo que acaeció en Rusia y China con Lenin y Mao—, Fidel planteó para nosotros y para tantas generaciones la revolución como actualidad, evidenció que la revolución era posible aquí mismo, en nuestro continente.

Fidel encarnó a la revolución en América Latina, pero también en todo el mundo, porque Cuba levantaba de nuevo la idea de socialismo cuando éste se había vuelto algo aparentemente petrificado, eternamente postergado.

Empecé mi militancia política en 1959 repartiendo un periódico —Acción Socialista—, que tenía estampada la imagen de unos barbudos que había conseguido acabar con un dictador —en aquel momento de América Central no se hablaba todavía del Caribe—, posando como si fueran jugadores de fútbol. Curiosamente, más tarde, mi generación pasó a convertirse en la generación de la Revolución Cubana, que nos sedujo a tantos con la reforma urbana, con la fundación de la Casa de las Américas, con la soberanía frente al imperialismo, con la proclamación de la Revolución como una Revolución socialista, con la resistencia frente al intento de invasión de la Bahía de Cochinos o el cerco naval a la isla. En definitivo, con todo lo que venía de allí que nos alentaba y marcaba el camino.

Pude ver a Fidel cuando visitó Chile, durante el gobierno de Allende. En sus varias visitas por el país hasta su discurso final en el Estadio Nacional. Después, inmediatamente después del golpe en Chile, pude encotrarme con él por primera vez en La Habana para discutir las consecuencias del golpe.

Inolvidable verlo entrar; enorme, alto, enérgico, simpático y afectuoso. Presenciar su infinita capacidad de escuchar a las personas, de preguntar e interesarse sobre Chile, el golpe, Allende, Miguel Enriquez y el MIR, sobre Brasil.

Tuve el privilegio de convivir con su presencia en la vida cubana durante muchos años, conocer cómo un dirigente se interesa por todo lo cotidiano de un país y del mundo, pronunciarse todo el tiempo sobre todos tipo de problemas, ser el más radical crítico de la Revolución, apuntando problemas y alternativas, implacable con los errores, pero siempre ofreciendo alternativas y despertando esperanzas.

El hecho de poder hacer presenciado sus discursos en la Plaza de la Revolución tantas y tantas veces es de las experiencias más impresionantes que uno pueda tener. En una de esas concentraciones, siempre para millones de personas, se homenajeaba a los muertos por el acto terrorista que tumbó un avión cubano, y que causó la muerte, entre otras personas, a un equipo de desportistas juveniles cubanos. Con todos los cuerpos presentes en la plaza, Fidel hizo uno de sus discursos más emocionantes, que concluyó diciendo:

“Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla.”

Para provocar las lágrimas de aquellos cubanos que se habían desplazado de todas partes para oírlo hablar durante horas al sol.

Fidel siempre sorprendió a todos con su audacia. Desde aquella primera vez del asalto al cuartel Moncada, pasando por el desembarco del Granma, hasta sus iniciativas posteriores, ya desde el poder, valiéndose siempre del factor sorpresa de la guerrilla. Cuando Fidel abrió las puertas de todas las embajadas para que los que quisieran irse de Cuba que se fueran. Permitiendo que llegaran embarcaciones desde Miami para recogerlos. Un gesto audaz, que él supo revertir a favor de la Revolución, como todo lo que él hacia.

Como cuando proclamó que el chico Elian sería recuperado por Cuba, objetivo que parecía imposible pero que él, generando siempre una enorme confianza, logró. Como cuando afirmó que Cuba recuperaría a sus 5 héroes presos en EEUU, lo cual parecía absolutamente inviable, pero él supo construir, una vez más, la estrategia victoriosa para conseguir lo imposible.

Fidel fue el sinónimo de la Revolución durante más de 50 años. Quien quisiera saber de la Revolución y del socialismo, bastaría con dirigir sus miradas hacia él. El comandante, junto con el Che, mostraron para tantas generaciones el horizonte del socialismo, de la revolución, del compromiso militante.

Fidel fue la personificación de la Revolución y del socialismo. Su vida y sus palabras han sonado siempre como la voz más fuerte, más digna, más vibrante, con más esperanza, con más coraje que la Historia ha conocido.

Fuente: Público.es

jueves, 27 de octubre de 2016

Una misiva para Barack Obama

Carlos Luque Zayas Bazán


Carlos Luque Zayas Bazán
Un aldeano vanidoso (Blog)


Sr. Presidente de los EEUU, Barack Obama:

Ud ha dedicado su última noche en el Despacho Oval a una reflexión – declaración que titula “La verdad sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba”. (Discurso con coda). Es, como se dice, su verdad, su visión, su concepción.

Un notable intelectual cubano al que leo y respeto mucho, sugiere en la coda que cierra ese ejercicio de imaginación, que si alguna vez le escribiéramos al noble pueblo de su país, no nos limitáramos a esgrimir nuestras convicciones ideológicas, o a replicar a “su verdad”, o al significado real de su nueva política hacia Cuba. Sería un ejercicio sumamente difícil, y quizás hasta imposible de hacer, pues cualquier pensamiento, valoración o acción humanos está inevitablemente atravesado por eso que llamamos ideología, término que, por cierto, encierra significados que se han tratado de invisibilizar, desacreditar o reducir, en un intento precisamente de desideologizar y vaciar las actitudes de ese animal político, que es, como se sabe, todo ser humano. Como se ha querido también, en vano intento, divorciar los intereses del capital y la mercancía, de la ideología.

Me temo pues que, aunque quisiera, nadie podría lograrlo. Ud. en esa declaración, por ejemplo, no puede evitar que la ideología de potencia imperial de la que ha sido por 8 años conductor, aflore inevitablemente. Se me escapa entonces el profundo significado, y las benéficas consecuencias que tendría evitar referirme a esa, la ideología que ha sustentado su mandato, a una reflexión sobre el ejercicio mundial de su “verdad” y a lo que ha significado el cambio de política hacia Cuba que ud deja en herencia a los futuros presidentes de su gran nación. De todas formas, intentémoslo, pues la sugerencia de nuestro pensador debe estar sustentada sobre una sabiduría, una inteligencia y unos conocimientos, que no tiene quien le escribe.

Cuba fraguó la nación, la nacionalidad y la cubanía en el crisol de una justa guerra por alcanzar su independencia, y cuando ya estaba derrotado su enemigo, la vio frustrada por la intervención de los intereses de las clases dominantes de entonces en su país. Solo en la primera etapa de aquella gesta murieron alrededor de 200 000 de sus hijos y provocó el exilio de otros 100 000. No creo que sea un ejercicio de refutación ideológica, en su sentido de falso reflejo de la realidad, recordar que hasta 1999 la política terrorista de los gobiernos de su país contra Cuba le añadieron al saldo anterior 3 mil 478 muertos por agresiones violentas y 2 mil 99 incapacitados. A los daños económicos ud se ha referido en su declaración, pero hay que considerar también cuántas vidas más, y cuánto sufrimiento espiritual, hay que agregar a esa cuenta macabra por las consecuencias del cerco transnacional de un bloqueo convertido en Ley de su nación, de manera tal que sus buenas obras no ha podido modificar, y la deja ahora a los vaivenes de las políticas internas y los impredecibles eventos geopolíticos de este mundo convulso.

Sería una especulación inútil imaginar qué hubiera sido de Cuba sin esa enemistad tan enconada y de tan larga data contra un pequeña isla, antigua colonia, y por ello económicamente tan mal estructurada. En muchos aspectos, sin embargo, no habría mucho margen de error al imaginar cuál habría sido su destino, si sólo pensáramos en que, pese a todo, ha podido durante más de medio siglo educar a sus hijos en un sistema de educación que recibe críticas internas, con el que hay justas insatisfacciones, pero que es reconocido por instituciones internacionales como el mejor de la América Latina.

Es quizás por ello que si hubiera en Cuba un niño sin zapatos, desnutrido, deambulando descalzo por las calles y revolviendo los basurales en busca de un mendrugo de pan, sin uniforme escolar, ni escuela, ni atención médica, sería rápidamente una espectacular noticia mundial replicada por todos los medios como un fracaso de su modo de vida, mientras en ese mismo segundo en algunas calles del mundo, se asesinan a los niños ambulantes, como animalitos de una cacería infame, o mientras las bombas caen en este planeta sobre poblaciones civiles enteras de cualquier oscuro rincón del mundo, mutilación incesante que ya se ha convertido en un banal espectáculo televisivo, como cuando veíamos, como si de una teleserie con fuegos de artificio se tratara, las bombas cayendo sobre la milenaria Bagdad. Hoy es una historia cotidiana y espero que ud no lo tome como un argumento ideológico, pues nada más lejos de un falso reflejo que la tenaz verdad de los crudos hechos.

Como tampoco espero que resulte un ejercicio de burda ideología imaginar cuáles serían los aportes cubanos a la ciencia y al bienestar de la humanidad, si tenemos en cuenta que las recientes medidas impulsadas por ud ha permitido que los productos de la ciencia biotecnológica cubana beneficien a los ciudadanos de su país. Un contingente de médicos cubanos se esparce por el mundo. Si eso se tiene por algunos como un supuesto intento de influir en las ideas de los pueblos, pues qué vía más noble se puede imaginar si es a través del reconocido y aplaudido trato cálido de nuestros galenos que curan y alivian sufrimientos y dolores físicos y espirituales allí donde amplias masas de las poblaciones no pueden pagar la salud privatizada, o agonizan mientras esperan una atención a la que no tienen derecho por ser pobres. Estas son duras realidades mundiales y espero que no sean falsos argumentos ideológicos.

Al reconocer el fracaso de la política imperial hacia mi patria, ud argumenta en su penúltima hora de reflexión sobre mi país, que ha sido una “estrategia contraproducente, porque reforzó el apoyo interno al gobierno cubano, bajo la bandera de la patria amenazada por una gran potencia.” Lamento tener que decir que ese es un argumento que pertenece al arsenal de cierta propaganda interesada en demoler los sueños socialistas y de liberación e independencia de los pueblos, no sólo al cubano. Porque desconoce las razones internas de un apoyo legítimo que emanaba y era fruto de la coherencia con que la Revolución del 59 había coronado todo un proceso histórico de liberación.

Muy al contrario, el florecimiento económico, material y espiritual de una Cuba sin la enemistad del vecino poderoso hubiera sido incalculable y habría florecido, en una dimensión ahora inimaginable, una forma de la democracia inédita, como desarrollo sin obstáculos de la que ahora tiene.

No creo que la política de sus predecesores, que hoy Ud. valora como errada, haya sido toda ella resultado de una ceguera insólita con tantos recursos e inteligencias puestas a su servicio. Creo, muy al contrario, que ha conseguido uno de sus principales objetivos, y era impedir que Cuba se convirtiera en un ejemplo completamente exitoso de lo que podía hacer un pueblo del tercer mundo, con muy escasos recursos, con un sistema diametralmente opuesto al que su verdad sostiene. Cierto es que la agresión desmedida y sostenida a toda una comunidad contribuye a cerrar las filas y forjar la unidad de sus miembros en torno a una defensa vital y necesaria, pero opino que hay razones de mucho más peso y significación para que las mayorías en Cuba hayan apoyado a su forma de gobierno y a sus líderes. No sé si no tener en cuenta esas otras razones entra en la esfera de las ideologías, pero no abundaré sobre esta idea. Sólo recuerdo que ningún país ha resistido experiencias de vida como la que afrontó el pueblo cubano cuando se quedó absolutamente sólo y en aquel momento no hubo gobierno de su país que viera las condiciones propicias para tenderle la mano, o meramente hacer un lúcido cambio de política o asumirlo como un interlocutor válido. Creo que el impacto hubiera sido mayor, y lo que hoy es una confusión en algunos de mis compatriotas al valorar su política, fuera más legítimo agradecimiento, porque sin que eso significara un abandono de los intereses de una gran potencia, sí que le hubiera ahorrado a ese mismo pueblo que ud dice querer ahora beneficiar, ingentes sufrimientos y privaciones. Pero aquellas eran otras condiciones, la caída del campo socialista auguraba el triunfo definitivo del capitalismo a escala global, las políticas de su país no sufrían el repudio y aislamiento tan acentuados hoy en el ámbito latinoamericano y mundial, y había que atenazar a la pequeña rebelde hasta su último estertor, no importara que ese mismo pueblo al que ud ahora dice querer ayudar, fuera languideciendo. Los pueblos, Sr. Presidente no tienen razones válidas para olvidar y sepultar los genocidios por un agradecimiento mal concebido, o en un cálculo de beneficios políticos o comerciales. Por las privaciones de aquellos años, nuestros hijos crecieron más delgados y con menos estatura, y si no fue peor se debió a ese mismo gobierno con el que ud ahora llama a dialogar, pero con el que se niega verdaderamente a cooperar. No veo por qué debemos dejar de recordar y tener muy presente aquella historia. La historia no sólo se contempla por el retrovisor del pasado, sino también por ese agujero de gusano que nos permite viajar al futuro que el pasado y el presente predibuja. Y el futuro capitalista que ud desearía para Cuba sería la total destrucción de su identidad, la negación de su historia y la peor ofensa a todos sus muertos. No comprendo por qué debemos olvidar una historia que puede muy bien repetirse cuando los intereses de las grandes potencias así lo aconsejen. Hasta algunas de nuestras más lúcidas inteligencias, las más honestas, arguyendo razones de alta política diplomática, sobrevaloran sus gestos. Quizás a ese efecto se refiere cuando recuerda su intervención en el teatro cubano y el cuidado de su credibilidad. Me temo mucho, Sr. Presidente, que esa credibilidad ya no goza de muy buena salud. Uno puede intentar hacer la diferencia entre la persona privada de un político y sus deberes de gobernante de una nación de historia tan compleja como lo son los EEUU. Pero es un ejercicio inútil, porque lo que última instancia importa son los hechos. Y ud ha defendido la excepcionalidad del papel y el destino de su nación ante el mundo. Hasta el extremo que le autoriza a señalar en un listado las personas que deben morir. Si en esa lista debiera estar un cubano, no tendríamos razones para pensar que su mano temblaría. Yo prefiero quedarme con las razones de Fidel al respecto de la valoración de su política, no porque lo crea infalible o lo adore acríticamente, sino porque toda la historia de la humanidad, pasada y presente, le da la razón. Sólo convirtiendo nuevamente a Cuba en un casino la dejarán tranquila, sólo ahogando a ese último bastión de una utopía, la olvidarán. Después no importa que la sociedad se divida en un uno por ciento que detente la riqueza que manará de sus relaciones con el vecino poderoso, mientras una clase media favorecida apoye siempre las políticas que le favorezcan, y una mayoría de perdedores sea sólo la fuerza de trabajo flotante que necesita el orden capitalista mundial para sostenerse. Esa es la realidad mundial de ahora mismo, y no se puede apreciar con razones que a Cuba se le depare otro destino.

Ud argumenta que uno de los costos de la independencia cubana ha sido, según sus palabras “…un descomunal aparato estatal, justificado con la percibida amenaza externa, que con su peso centralizador entorpece hasta las actuales reformas adoptadas por el propio gobierno.” La mayoría de los cubanos, Sr presidente, gusta de la lectura. Uno de los beneficios del bloqueo ha sido, paradójicamente, fomentar la necesidad del acceso masivo al conocimiento, a la información diversa, a la literatura universal toda, al cine multicultural, incluso, mayoritariamente, a lo más valioso de la cultura de su gran nación. Nuestra televisión, tan denostada a veces con toda razón por los propios cubanos, ha realizado sin embargo una ingente tarea de educación popular. Hoy sabemos, por ejemplo, que las atribuciones de los estados nacionales se adelgaza cada vez más en todos los puntos del planeta, que la soberanía estatal de los países donde nació el pensamiento de la Ilustración y los principios del republicanismo, dependen cada vez más de las decisiones de los grandes poderes de las finanzas. Si el marxismo original postuló la desaparición de los estados como instrumentos de los intereses de clases, hoy asistimos al insólito espectáculo de que los estados nacionales son maniatados y aniquilados de facto por un supra estado mundializado de los poderes económicos transnacionales. Incluso los tratados comerciales que hoy tratan de imponer las potencias, pondrían definitivamente en manos de los grandes capitales la decisión de los conflictos internos de grandes conglomerados humanos, estrechando cada vez más el poder de decisión y maniobra de los gobiernos locales y convirtiendo la democracia en simples aspiraciones. Los gobiernos tienen cada vez más dificultades para cumplir con sus objetivos y sus promesas para hacer gobernables a sus países incluso allí donde la sacrosanta democracia deja oir las demandas populares. El sólo ejemplo de Grecia basta para constatar el hecho de una votación popular ahogada por la gran banca y el gobierno de los tecnócratas. No puedo hacer más larga esta misiva citando a todos los pensadores y eventos que prueban sin dudas estas verdades. Cada vez menos soberanía tienen los gobiernos que se suponen elegidos democráticamente y cada vez más poder real tienen los intereses de los grandes capitales para imponer su agenda. En los países que toman un rumbo así sea pálidamente progresista, sorpresivamente sus gobernantes son removidos o por vía jurídica o por medio de acosos del gran capital interno asociado con los intereses externos. En resumen, el gran capital forma ya un estado gigantesco, un verdadero descomunal aparato de dominación. La única esperanza que les queda a los pueblos es que sus estados retomen el timón decisorio de sus conflictos y problemas. En ese panorama, no se entiende bien qué haya razones para impugnar al estado cubano al menos con los argumentos que tratan de desacreditar su representación de los intereses de todos. Al interior del pensamiento político cubano también es un éxito de la cultura capitalista y del bloqueo, que algunos se hayan dejado confundir respecto de este tema. Creo que ante la existencia del descomunal poderío de un supra estado transnacional que en este siglo de las esperanzas humanas tiene al mundo en constantes guerras, no sólo explica sino también justifica la existencia y la necesidad no sólo del estado cubano, sino de cualquier estado-nación. Que mejorará sus propios instrumentos de democracia, de justicia, que se dará sus leyes, pero al que no es justo atribuirle la causa primaria de las dificultades internas del país. Sino todo lo contrario. No sé si estas reflexiones responden meramente a una “ideología”, pero me remito sólo a los hechos y a los tantos brillantes análisis fácticos de los mejores pensadores de este momento. Si se quiere afirmar que la ideología es un falso reflejo de la realidad, pruébese que esos hechos no son ciertos.

El aparato estatal cubano tiene que evolucionar y mejorar como todo fenómeno político, económico y social. En eso está el país ahora mismo, pese a que la política que ahora lega ud a sus sucesores, no contemple su apoyo. Pero ante la realidad económica mundial de un poder fáctico ubicuo y omnipotente, hoy el poder real de los estados nacionales es el único valladar real que se le puede imponer a las nefastas consecuencias del poder supra estatal del capital.

No es cierto, Sr presidente que se haya cambiado la política de cambio de régimen por la del compromiso constructivo. Simplemente se ha camuflado y se pretende lo mismo por otros carriles. Fue lo que quiso advertir Fidel, pero no crea que la falacia haya logrado engañar a la mayoría del pueblo cubano, aunque pueda haber confundido a algunas mentes que se suponen preclaras. De todas formas, en los hechos su proceder es distinto y abre una ventana de posibilidades y probabilidades que tanto su modo de ver el mundo como el de Cuba, y todos los pueblos dominados, tienen que tratar de conducir en su provecho. La lucha, pues, continúa. Y los pueblos no pueden cejar porque lo único que tienen que perder son sus cadenas.

Cierto es lo que ud afirma: los estados ejecutan sus políticas internas y externas de manera que no dañen intereses, ni pongan en peligro su seguridad. Decirlo así pareciera que pone en una balanza equilibrante las razones de estado de los diversos países de este mundo, en una reflexión de valores relativos e igualmente válidos. Pero hay datos que no tienen un cintillo vistoso en los grandes medios de información: la política exterior de Cuba siempre ha coincidido con el interés de los pueblos todos del mundo, y ello explica que Cuba cumpla con 44 de los 61 instrumentos internacionales para la protección de los derechos humanos, es decir, un 72 % de ellos y conforme parte de esos instrumentos. Estados Unidos sólo lo ha hecho con 18, para un magro 28 %. De alguna manera los intereses, no del pueblo norteamericano, que son recibidos ahora, como siempre, con regocijo en nuestras calles y casas, sino de algunos grupos de poder en su país, no coinciden lamentablemente con los intereses que esos acuerdos protegen y promueven. No valen pues los relativismos políticos, ni parangonar nuestros destinos. No vale tampoco que Cuba olvide esa y otras lecciones para supuestamente mejorar su destino.

De todas formas hay que agradecerle que en su última noche de poder haya pensado en Cuba. Los cubanos, más unos que otros, probablemente, han sido educados en el internacionalismo. Dígase que alabado sea el amor, aunque sea necesidad, como reza el verso de uno de nuestros más amados poetas.

Por eso hubiéramos deseado que en su postrer momento político, también dedicara una reflexión, un cambio de política, una herencia, hacia otras regiones del mundo. En especial a esa zona tan sufrida del planeta llamada el Oriente Medio, donde hoy se gesta y se corre el peligro de una guerra desastrosa para la humanidad. O una reflexión estimulante y esperanzada sobre Venezuela, país donde la democracia de la que ud es paladín señero, ha triunfado limpiamente decenas de veces, y que ahora mismo mientras escribo esta misiva leo que está amenazada de invasión en los meses finales de este año. Una herencia positiva para Cuba y su despedida al son del ruido de las armas, no es una señal promisoria para nadie y echa por tierra sus deseos para el pueblo cubano. Cuba tiene su destino echado con las patrias del sur. Su gesto postrero de gobierno, con el que se hubiera impreso su rostro hasta en el bronce de la memoria de los pueblos, hubiera sido un gesto digno de su Nobel de la Paz. Ojalá llegue ese momento en el ejercicio de algún futuro presidente. Mientras, Cuba no olvida, no puede olvidar, que las campanas hoy también doblan por toda la humanidad, incluido el pueblo de los Estados Unidos.

Fuente: http://chilecuba.wordpress.com/2016/10/26/una-misiva-para-barak-obama/
FUENTE: REBELIÓN

viernes, 7 de octubre de 2016

Matthew en Cuba: el día después

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Matthew en Cuba

Cobertura especial de Resumen Latinoamericano Cuba

Después del paso de un fenómeno meteorológico comienza la recuperación. Matthew ha sido el huracán más fuerte en los últimos diez años en la región caribeña y si bien alcanzó la intensidad pronosticada de 4 en la escala Saffir-Simpson no ocupó el territorio que se esperaba por la dimensión que llevaba a su paso.
Las provincias de Santiago de Cuba y Holguín no tuvieron afortunadamente mayores consecuencias que fuertes lluvias y vientos, al igual que la ciudad de Guantánamo; aunque la furia de Matthew sí se hizo sentir en las localidades MaisíBaracoa y San Antonio del Sur, las cuales continúan en tareas de recuperación.
Carreteras destrozadas por las fuertes penetraciones del mar, postes y árboles arrancados de raíz, piedras de grandes dimensiones arrastradas por olas marinas de hasta nueve metros de altura a mitad del camino, desborde de ríos e inundaciones fue el escenario que se encontró el equipo de Resumen Latinoamericano el miércoles al realizar un recorrido por las zonas afectadas, acompañados por directivos del Centro de Prensa Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.
El tendido de fibra óptica que alimenta las comunicaciones de los poblados guantanameros de San Antonio del Sur, Imías,Baracoa y Maisí ha sido el primero en comenzar su reparación al encontrarse kilómetros del cable fracturado. Según nos informó el Especialista en Fibra Óptica de Guantánamo Jorge Luis Jay, responsable de la brigada encargada del tendido de cables; en un primer acercamiento se hizo necesario cablear 1,5 km, aunque se estimaba que el escenario sería similar en otros tramos de la ruta San Antonio del Sur-Maisí, localidades que se encuentran incomunicadas debido a esta situación, lo que provocó que no se tuviese información de lo sucedido por la falta de comunicación.
Así mismo los caminos y rutas interrumpidas como la carretera Sur de Guantánamo – Baracoa, la caída del puente del río Toa, la crecida del rio Alabama en San Antonio del Sur, la destrucción de disimiles sembrados de plátano entre otras; todo esto generó dificultades al enviar los refuerzos y materiales necesarios para la reconstrucción. Utilizando vías alternativas se logró enviar brigadas de trabajo voluntario del Partido Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes Comunistas de las provincias de Santa Clara y Camagüey que colaboran en la recuperación de las zonas afectadas de Guantánamo.
Es meritorio destacar la labor de la Defensa Civil y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ya que ha logrado evitar pérdidas humanas debido a un sistema de evacuación preventivo ejemplar; así como una menor afección material a la que hubiese habido sin la prevención y preparación que se llevó a cabo en Cuba desde el aviso de la llegada del huracán. Ciertos materiales, como postes de madera importados desde Canadá, fueron dispuestos en el centro de ciudad de Guantánamo a la espera de ser transportados hacia la localidad afectada que fuese necesario, cubriendo así la asistencia desde dentro y fuera de la zona.
El esfuerzo, la colaboración, disciplina y organización de la población es también un elemento a enfatizar. Situaciones de ayuda mutua, albergados en casas de vecinos y hasta transportación entre los propios ciudadanos fue una muestra de solidaridad a la que el pueblo cubano está acostumbrado; que junto con el accionar de los máximos dirigentes de país lograron sobrepasar este fenómeno sin lamentar muertos ni heridos, como ha ocurrido en otros países donde ha pasado Matthew.
Debemos destacar las orientaciones dadas por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General Raúl Castro Ruz, que desde el aviso del huracán se apersonó en las localidades de posibles afectaciones al paso del fenómeno atmosférico dando estrategias precisas para evitar pérdidas humanas entre otras cuestiones vitales. Su presencia fue un aliento extraordinario para todo el pueblo.
       
Fotos: Héctor Planes
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Obama quiere nombrar un embajador en Cuba antes de dejar la Casa Blanca, pero no lo conseguirá

Obama cree que el nombramiento de un embajador es un paso de "sentido común". EFE



El portavoz de la asociación que representa a los diplomáticos estadounidenses cree que Obama tiene un "0%" de posibilidades de que el Congreso apruebe el nombramiento de Jeffrey DeLaurentis como embajador en La Habana
Senadores republicanos como Marco Rubio o Ted Cruz han prometido bloquear la designación, aduciendo falta de progreso en democracia y derechos humanos
"Tener un embajador facilitará la defensa de nuestros intereses e incrementará nuestro entendimiento mutuo", defiende Barack Obama


David Smith - Washington



Barack Obama tiene un "0%" de posibilidades de que el Congreso apruebe su designación de un embajador en Cuba, según el sindicato que representa a los diplomáticos estadounidenses.

El presidente ha anunciado esta semana la elección de Jeffrey DeLaurentis para que se convierta en el primer embajador estadounidense en Cuba en más de medio siglo, con el fin de sellar su tregua con la isla. Pero, mientras La Habana ha visto con buenos ojos la iniciativa, senadores republicanos como Marco Rubio (Florida) o Ted Cruz (Texas) han prometido bloquear cualquier nombramiento de un embajador, aduciendo la falta de progreso en democracia y derechos humanos.

Al pedirle que valore las posibilidades de que DeLaurentis sea nombrado, Ásgeir Sigfússon, portavoz de la Asociación del Servicio Exterior Estadounidense, ha respondido: "Yo diría que un 0%. Con Marco Rubio en la comisión de relaciones exteriores del Senado, no va a pasar nunca".

Rubio y Cruz son ambos hijos de inmigrantes cubanos. "Han prometido hacer todo lo que esté en su mano contra la normalización de las relaciones", ha explicado Sigfússon. "Puede que ni siquiera pase por una audiencia".

El representante sindical ha indicado que la iniciativa parece por tanto un gesto inútil por parte de Obama: "El presidente está ejerciendo su derecho a ser un pato cojo (término con el que se designa en Estados Unidos a los cargos políticos en la recta final de sus mandatos) que intenta hacer todo lo que puede. Es simbólico. Condujo hacia la normalización de las relaciones y reivindica que es él quien lo consiguió".

Estados Unidos y Cuba rompieron sus relaciones diplomáticas en 1961, en medio de la guerra fría. Obama y el presidente cubano, Raúl Castro, anunciaron por sorpresa en diciembre de 2014 que habían acordado en secreto recuperar esas relaciones, lo que incluía la reapertura de embajadas en ambos países. Obama protagonizó una visita histórica a la isla en marzo, y los vuelos comerciales se recuperaron el mes pasado.

Obama ha descrito el nombramiento de un embajador como un paso de "sentido común" hacia unas relaciones más productivas y ha asegurado que DeLaurentis –el diplomático de mayor rango hasta ahora en la embajada de EEUU en La Habana– es la mejor persona para ese puesto.

"No hay ningún funcionario más apto que Jeff para mejorar nuestra capacidad de dialogar con el pueblo cubano y hacer avanzar los intereses de EEUU en Cuba", ha afirmado el presidente en un comunicado. "El liderazgo de Jeff ha sido crucial en la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba". Ha añadido que "tener un embajador facilitará la defensa de nuestros intereses e incrementará nuestro entendimiento mutuo, a pesar de que sabemos que seguiremos teniendo diferencias con el gobierno cubano. Al no estar representados por un embajador solo nos perjudicamos a nosotros mismos".

Este miércoles, Gustavo Machín, subdirector de Asuntos Estadounidenses en el Ministerio de Exteriores cubano, ha dado la "bienvenida" a la noticia y ha anunciado que aprovechará una reunión de una comisión bilateral este viernes en Washington para pedir más. "La delegación cubana mencionará la falta de avances en la esfera económica y comercial", ha dicho Machín en La Habana. "Consideramos que las medidas adoptadas por el gobierno del presidente Obama son positivas pero aún insuficientes y limitadas".

El representante cubano también ha dicho que Obama debería usar su poder ejecutivo para seguir reduciendo el embargo comercial impuesto a Cuba tras su revolución de 1959: "Si el presidente ha podido permitir inversiones en telecomunicaciones, ¿por qué no puede autorizar inversiones en otras áreas?".

Marco Rubio no quiere "premiar" a los Castro

Al diplomático cubano de más alto rango en Washington, José Cabañas, ya le dieron el rango de embajador el año pasado.

Pero la batalla sobre "nuestro hombre en La Habana" ya está en camino. "Al igual que liberar a todos los terroristas de Guantánamo y enviar dinero de los contribuyentes estadounidenses al régimen iraní, premiar al gobierno de Castro con un embajador estadounidense es otro proyecto desesperado para que el presidente deje su huella y hay que pararlo", ha defendido Marco Rubio.

"Un embajador estadounidense no va a influir en el gobierno cubano, que es un régimen dictatorial y cerrado. Esta designación no debería ir a ninguna parte hasta que el régimen de Castro promueva avances significativos e irreversibles en el ámbito de los derechos humanos y las libertades políticas para el pueblo cubano, y hasta que se aborden las preocupaciones por el robo de propiedades y los crímenes contra ciudadanos estadounidenses por parte del régimen cubano, que vienen de lejos", ha sentenciado.

El senador Patrick Leahy, de Vermont, es el demócrata de mayor rango en la subcomisión que supervisa las operaciones del Departamento de Estado y de los servicios exteriores. Este parlamentario ha asumido una postura diferente: "DeLaurentis es un diplomático de carrera muy respetado por sus compañeros y por los demócratas y republicanos del Congreso por su inteligencia, su integridad y su consideración".

"La decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba ha recibido un gran apoyo y el número de estadounidenses que viajan a Cuba está aumentando drásticamente", ha valorado el senador. "Necesitamos un embajador que conozca Cuba, que sea respetado por el gobierno cubano y que defienda los intereses y valores de Estados Unidos. Jeff es esa persona. El pueblo cubano tiene su embajador en Washington. El pueblo estadounidense necesita su embajador en La Habana".

Desde que se recuperaron las relaciones diplomáticas el 20 de julio del año pasado, DeLaurentis ha liderado las negociaciones con Cuba en cuestiones como los miles de millones de dólares que Estados Unidos reclama a Cuba por propiedades confiscadas durante la revolución.

El candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, dijo hace unas semanas que, si es elegido, dará marcha atrás a los esfuerzos de reconciliación de Obama salvo que Cuba permita las libertades religiosas y libere a los prisioneros políticos.

Tras un bloqueo que el año pasado dejó en un limbo a numerosos aspirantes a embajadores, la situación ha mejorado mucho. Ocho de ellos esperan confirmación, de los cuales está previsto que cinco reciban confirmación esta semana, según  Sigfússon.

Traducción de Jaime Sevilla Lorenzo

Fuente: theguardian - aldiario.es

sábado, 3 de septiembre de 2016

¿Habemus pacem? Los desafíos en el tránsito de La Habana a Colombia



José Antonio Gutiérrez D.
Rebelión


Tras cuatro años de negociaciones, se firmó en la Habana, Cuba, el acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP, mientras el proceso con el ELN sigue empantanado y el proceso con el EPL ni siquiera está en la agenda política. Los pronósticos que temían la posibilidad de un quiebre en las negociaciones han quedado ya sin base, cerrándose así un ciclo de lucha que, necesariamente, deberá abrir nuevos escenarios y posibilidades. La decisión de este movimiento insurgente de abandonar las armas no pareciera tener reversa y pase lo que pase, seguirán en el camino de lo que se ha llamado su “reincorporación a la vida civil”. Aun cuando este acuerdo no genera cambios estructurales, sin lugar a dudas representa un avance significativo para la población rural –que, aunque invisibilizada, es un nada despreciable 34% de la población del país- y una oportunidad para que el movimiento popular pueda, potencialmente, articularse en función de las grandes tareas transformadoras que quedan por delante. Nada está escrito en las estrellas: todo dependerá de la lucidez y la capacidad organizativa y movilizadora del movimiento popular. 

Falta su ratificación por el Congreso y la firma final en Colombia, que sería a finales de Septiembre. No se esperan grandes sorpresas en la décima conferencia de las FARC-EP, que debería ratificar el acuerdo el 19 de Septiembre. El plebiscito mediante el cual los acuerdos se someterían a refrendación por parte del soberano, quedaría acordado para el día 2 de Octubre. En este plebiscito deben obtenerse 4,5 millones de votos para el “si” para que los acuerdos sean ratificados –por eso es tan importante el motivar a la población y cerrar las puertas al retorno a la guerra total entre el Estado y las FARC-EP [1]. Pese a la pobreza argumentativa de la caverna que hace campaña por el “no”, sería insensato despreciar el arrastre que esta opción tiene en muchos sectores urbanos, aún bajo el embrujo autoritario del uribismo[2]. Aun así, el mayor desafío será alcanzar las metas requeridas para la aprobación de este referéndum. 

Histórico, pero…

Si bien la firma de este acuerdo se trata de un hecho histórico, no deja de sorprender el escaso entusiasmo que se ha respirado no solamente con el anuncio de la firma final, sino durante todo el proceso . Aunque no falten razones para celebrar, hay poco ánimo de celebración. No ha habido el ambiente de fiesta generalizado que ha acompañado a otros procesos de paz, como el de Irlanda del Norte o El Salvador, por nombrar algunos; ni siquiera se ha acercado a la efervescencia democratizante que se respiraba en 1990 para el proceso de paz con el M-19, el EPL, el MAQL y el PRT. Es doloroso constatar que, al menos en los centros urbanos, ha habido más entusiasmo en las marchas contra las FARC-EP que ahora que firma la paz con ellas, lo cual en gran medida demuestra que la guerra mediática del establecimiento en contra de los rebeldes ha tenido un impacto tóxico y los ha aislado considerablemente de un gran segmento de la población que todavía cree que los insurgentes son responsables de todos los males de Colombia. 

De cara al plebiscito, la actitud predominante de quienes llaman a votar “sí” pareciera ser un tibio “la guerra es peor”, o un ácido “habrá que tragarse algunos sapos”. Otras voces que están llamando a votar “sí” lo hacen, no tanto por un respaldo al contenido de los acuerdos, sino que explícitamente para votar la desaparición y desarme de las FARC-EP.[3] Una estocada final que, en ojos de estos sectores, sería como el corolario de la movilización de Febrero del 2008 en contra de las FARC-EP estimulada por el gobierno de Álvaro Uribe. Pocos son los sectores –predeciblemente la izquierda- que están llamando a votar en claro apoyo a los contenidos del acuerdo, aunque muchos perciben que un triunfo del “no” sería una verdadera catástrofe. Es una realidad que no nos gusta, pero que debemos entender para poder cambiarla. 

La difícil conexión

Varios factores parecieran explicar este fenómeno. Primero que nada, es un proceso de paz que la mayoría de la población colombiana lo percibe como algo que está ocurriendo en un país distante, para resolver un conflicto igualmente distante, que se experimenta en veredas de un mundo rural ignoto para esas mayorías urbanas. A lo que hay que sumar que durante todo el proceso los medios hicieron un flaco favor al proceso con ataques permanentes a los insurgentes. Tampoco el magro trabajo de la llamada pedagogía de paz ha ayudado: los esfuerzos del gobierno por socializar los contenidos de lo acordado en La Habana, o por estimular debate en torno a ellos, han sido asaz pobres, cuando no inexistentes. A su vez, los intentos de la insurgencia por “meterle pueblo” al proceso de paz no han podido o no han sabido llegar más allá de sus áreas tradicionales de influencia o de los sectores políticos que desde siempre han pedido una solución política al conflicto. 

¿Qué significa este proceso de paz para una travesti en los barrios marginales de Bogotá? ¿Qué significa la paz para una mujer indígena emigrante en una capital departamental? ¿Qué significa para los trabajadores y trabajadores tercerizados y precarizados? ¿Qué significa para esas muchedumbres que sobreviven en el subempleo? ¿Para los que chupan bóxer porque no pueden llevar un pan a la boca? El tener que recordar al pueblo que “la paz sí es contigo”, como reza la campaña plebiscitaria de la izquierda, sencillamente deja en evidencia que ese vínculo de la paz con el ciudadano del común no es evidente, que el proceso de paz es visto como algo ajeno por éste. 

Ni fatalismo, ni triunfalismo: Acuerdo posible con la actual correlación de fuerzas

Se sabía que no se lograría el socialismo con las negociaciones. Se han buscado algunas reformas básicas que ayuden a superar las causas estructurales que originaron el conflicto: pero lo acordado no es la paz con justicia social que buscaron los sectores populares comprometidos con la negociación del conflicto. Ni hay paz –porque sigue el conflicto con el ELN y el EPL, así como con posibles disidencias, porque sigue el paramilitarismo en todo el país, porque sigue la estructura represiva que criminaliza la disidencia política y la protesta social, porque sigue la violencia estructural que asesina de hambre y enfermedades prevenibles-, ni hay justicia social. Pero eso tampoco significa que el acuerdo no sea un paso significativo o que no haya espacio para un “optimismo moderado” –utilizando la jerga en boga durante el proceso. Acá no debe haber espacio desde la izquierda ni para vociferar “traición” a los cuatro vientos, pero tampoco para asumir un triunfalismo alucinado. El acuerdo es lo que es: todo lo que las FARC-EP pudo firmar con la correlación de fuerzas existente , claramente favorable al bloque en el poder. 

El juicio histórico puede ser muy duro con las partes[4]: una ojeada a lo acordado, automáticamente nos lleva a preguntarnos si en realidad debía correr tanta sangre para lograr unos acuerdos que, en lo grueso, suponen que el gobierno cumpla con mandatos constitucionales que ya tiene de antemano, sumado a la ampliación del sistema político existente –que no su transformación[5]. Hay, desde luego, algunos logros importantes sobre todo en lo relativo a la modernización del campo, pero el programa agrario de los guerrilleros de Marquetalia, conjunto de propuestas mínimas que inspiró la sublevación fariana durante décadas, queda como una aspiración: el problema de la concentración de tierra sigue ahí, candente. Ahora complicado aún más con el impulso que recibirá la agroindustria a través de las llamadas Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social (Zidres). Quizás un acuerdo con mayor potencial transformador podía haber tenido un proceso de estas características y podría haber suscitado un mayor entusiasmo popular. Quizás. 

La paz… ¿de Santos?

El gobierno prometió que no se tocaría el modelo y le cumplió a la oligarquía. El juicio del ELN sobre los acuerdos de La Habana, según un comunicado fechado el 05/08, es lapidario: no se modifica la realidad del país, y sigue “ intacto el régimen oprobioso de violencia, exclusión, desigualdad, injusticia y depredación ”[6]. En términos similares se refirió a los acuerdos un comunicado de un sector disidente del Frente 1 de las FARC-EP, que se abrió del proceso[7]. Pero no se debiera juzgar en términos excesivamente duros lo acordado: lograr un escenario diferente o un acuerdo que representara más cabalmente este deseo de paz con justicia social no era algo que dependiera, naturalmente, de las FARC-EP por sí solas. Debía, necesariamente, haberse apoyado en una amplia movilización popular que respaldara esas transformaciones y que desarrollara el potencial transformador de algunos puntos de la agenda así como de las propuestas políticas presentadas por los insurgentes en cada uno de ellos . Pero la posibilidad de haber generado una gran convergencia popular entre el proceso de paz con la ola de protesta popular ascendente en el período 2008-2013, no se materializó. El gobierno, mediante la cooptación, la división y la sectorización del movimiento popular, frenó esa oleada, a la vez que aisló exitosamente el proceso de paz del día a día de la población. El paro agrario del 2013 fue el momento clave para destrabar esta discusión y para generar una simpatía pública, masiva, entre los temas discutidos en La Habana con la realidad diaria del país, momento que logró generar un puente entre el campo y las ciudades, donde se perfiló claramente el interés de los sectores populares en contradicción con los del bloque en el poder. 

Después del paro, ante el incumplimiento del gobierno, se desestimuló la movilización popular en la calle, que algunos sectores consideraron como “inoportuna”, con la sorprendente excusa de que “desestabilizar” a Santos era debilitar el proceso de paz (y fortalecer al uribismo), para apuntar a una estrategia electoral, que fue desastrosa para la izquierda. En este contexto, el proceso de paz terminó encadenado a la figura de Santos , uno de los presidentes más impopulares en la historia, quien lo utilizó para hacerse re-elegir, a la vez que redefinió los términos de la paz y pudo pasar a una posición ofensiva. Después de tanto insistir que las llaves de la paz pertenecían al pueblo, se le entregaron a Santos en bandeja de plata. De tanto “reconocer la voluntad de paz” de Santos, presidente que comenzó gobernando con el mandato de perpetuar la “seguridad democrática”, se desfiguró la realidad de que el proceso de paz fue conquistado en gran medida por la movilización popular que tuvo su clímax en el período 2012-2013[8]. En el imaginario ciudadano, el proceso de paz no quedó solamente ligado indisolublemente a la figura de Santos, sino que además, con el lanzamiento del plebiscito por las figuras de la vieja política, quedó asociado a la politiquería nacional. ¿Hay entonces que sorprenderse por esta falta de entusiasmo? 

Post-conflicto, nueva resistencia y desarrollo de una oposición social y política

El jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle, aseguró que este acuerdo era el “mejor posible”[9] –afirmación ambigua, que demuestra que aunque hayan podido imponer muchos de sus términos en el acuerdo, tampoco pudieron imponerlo todo. Los acuerdos son como una puerta abierta, que tanto el sector oligárquico como el popular pueden aprovechar. La oligarquía buscará acelerar la penetración de capital inversionistas en la agroindustria y el extractivismo. Dependerá de los sectores populares, de su lucha y de su organización, si ese escenario se materializa o no . También dependerá de los sectores populares si el gobierno cumple o no con los acuerdos, pues –como lo pueden corroborar las comunidades del Putumayo, del Catatumbo y de todo el país- se especializan en la trampa y el incumplimiento a los de abajo –y pecan de excesiva ingenuidad quienes creen que la veeduría internacional, de la ONU o de los garantes, es garantía de que el gobierno cumplirá. 

Desafortunadamente, aún hay demasiada desorganización y sectorialización de las luchas. Se requerirá del desarrollo de una nueva izquierda, de la creación de nuevos liderazgos colectivos y de un amplio proceso de organización y movilización popular. Aunque se insista tanto en la unidad de la izquierda, lo cierto es que antes que todo es necesario un gran esfuerzo de construcción para llegar a todos los sectores oprimidos, excluidos, hambreados que necesitan de un nuevo modelo. Se requiere de audacia, de visión, de decisión, de mucho diálogo, de escuchar al otro, y de mucha organización. Solamente en base a una amplia organización y activa búsqueda de creación de espacios para que se exprese de manera constructiva el descontento, se podrá hablar de una unidad que sea mucho más que la mera sumatoria de los mismos dirigentes de siempre. Una unidad que surja orgánicamente en torno a la identificación de ejes mínimos de acción común, y desde las propuestas surgidas en las mil y una luchas que a diario desarrolla el pueblo. Requiere también de una nueva forma de entender y hacer la política, verdaderamente desde abajo, desde el mundo popular, huyendo de los viejos vicios de la política tradicional como de la propia peste, en lugar de asumirlos poco a poco como si fueran muestra de madurez. Por todo ello, disociarse de la figura de Santos y reclamar la vocación de la izquierda como oposición (arrebatándole ese espacio político al uribismo, que lo ocupa de manera fraudulenta) es un paso fundamental que puede llevar a re-encantar al pueblo con la idea de la construcción de la paz con justicia social, ligada a un proceso de movilización y transformación social. 

Una lucha cuesta arriba, un pueblo con experiencia y tesón

De momento, los dados están tirados a favor del bloque dominante. El triunfalismo de estos sectores es evidente en las declaraciones del comandante del Ejército colombiano, general Alberto Mejía, quien expresa que el ejército está listo para garantizar la integridad de los ex-guerrilleros: " Para nosotros no es una humillación, para nosotros es un honor porque quien las cuida es quien ganó la guerra, porque quien las cuida es quien queda con las armas, quien las cuida es quien viste los uniformes de la República "[10]. Claro, podría entrarse al debate si las FARC-EP están o no derrotadas, cosa discutible, o la pírrica naturaleza (en el mejor de los casos) de esta supuesta victoria del ejército; pero es necesario reconocer que, se piense lo que se piense de este grupo insurgente, hoy la hegemonía la tiene el bloque dominante, no los sectores populares. Al “monopolio de la fuerza” que el Estado oligárquico reclama, hay que oponer una fuerza aún mayor a sus ejércitos y sus armas: la del pueblo organizado . Porque aunque se hable mucho de que ya no se hará política sin armas, como decía el revolucionario africano Amílcar Cabral, en el capitalismo toda lucha es armada: el Estado siempre tiene armas y las utiliza en contra del pueblo cuando sus intereses y su dominación se ven amenazados[11]. Cuando el pueblo ejerza su derecho a hacer política en las calles, el ESMAD, la policía o el ejército, políticamente, la reprimirán. Por la fuerza y con las armas, apoyados en la re-estructuración que los EEUU (¿quién más?) ya están implementando para la fuerza pública en el post-conflicto, y por el nuevo código de policía y la ley de seguridad ciudadana. 

El apoyo al “sí” en el plebiscito no debería obviar que esto no es ni el fin del proceso ni el comienzo de la construcción de una nueva sociedad, sino un paso más, de una larga historia de resistencias, en el largo camino hacia la conformación de un bloque popular capaz de imponerle a los sectores oligárquicos un modelo alternativo, radicalmente democrático, igualitario, libertario . Es necesario también reconocer que, más allá del debate sobre la naturaleza de la paz o la violencia estructural intrínseca al sistema, sin el ELN y sin el EPL no puede hablarse de construcción de paz , por lo cual rodear la solución política para estas otras expresiones insurgentes se vuelve un imperativo político, ético y moral. Es importante hoy pensar autocríticamente en las fuerzas sociales y políticas existentes, en el contexto territorial, nacional, regional e internacional tan complejo en que éstas deben operar[12], y aplicar la auto-crítica para ir corrigiendo los errores, y así poder revertir esa correlación de fuerzas desfavorable para los sectores populares. Una tarea nada fácil, pero impostergable. Hoy, en vez de enfrascarse en fórmulas fáciles, reemplazando la reflexión por las consignas a favor o en contra, corresponde aplicar la máxima de Gramsci de ser pesimistas del intelecto, pues las dificultades objetivas que se enfrentan son inmensas, pero optimistas del corazón: pues somos conscientes del enorme potencial de lucha del pueblo colombiano así como de las valiosas experiencias acumuladas en casi un siglo de resistencia . Solamente así se podrá desarrollar un proyecto que realmente entusiasme al conjunto del pueblo colombiano y gane su corazón. Y con un pueblo entusiasmado, las fuerzas transformadoras serán imparables. 

Notas

[1] Lamentablemente, en meses anteriores, sectores de la izquierda gastaron demasiada tinta y saliva atacando la idea del plebiscito, el cual veían como una opción excluyente de su llamado a una asamblea constituyente. Asamblea constituyente que, de realizarse en la actual coyuntura, muy probablemente no sería favorable a los sectores populares y podría significar hasta un retroceso de la constitución de 1991. Las buenas ideas no bastan: hay que entender el contexto y la coyuntura en la cual deberían llevarse a efecto. 

[2] Los medios, nuevamente, en su tarea de fabricar percepciones ciudadanas, entregan encuestas que dan triunfo a veces al “si” a veces al “no”, dependiendo de la agenda política del momento. 

[3] Ver en este sentido la editorial del Espectador del 25/08, “la paz, entendida como el desarme y el fin del conflicto con las distintas guerrillas, ha estado en la agenda de todos los presidentes (…) [pero] nunca hemos tenido una propuesta tan cercana para desarmar a las Farc. Sea como fuere, por primera vez el país tiene la oportunidad de pensarse sin la existencia de esa guerrilla . 

[4] Para que una guerra sea considerada “justa” según el Jus ad Bellum , una de las partes debe demostrar que no podía obtener lo que se obtuvo sino mediante el recurso a las armas. Esto será un tema de disputa candente durante las décadas venideras en Colombia, igual como lo sigue siendo en Irlanda dos décadas después del inicio del proceso de paz en ese país. 

[5] Puede consultarse el acuerdo completo en http://static.iris.net.co/semana/upload/documents/acuer...c.pdf

[6] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215328&titular=p...%FAa-

[7] http://www.elespectador.com/noticias/politica/frente-de...41831 El comunicado de las FARC-EP que acusa a estos disidentes de tener motivaciones “económicas” (minería, narcotráfico) es desafortunado porque desconoce las razones –equivocadas o no- eminentemente políticas que entregan y porque esa clase de acusaciones, lanzadas a un grupo salido de su seno, puede fácilmente volverse en su contra y perpetuar los estereotipos dominantes sobre la insurgencia colombiana, que como todos los estereotipos, suelen ser erróneos. 

[8] Escribimos extensamente sobre este tema a su momento. Algunos de los artículos son “¿Tiene Santos las llaves de la paz?”, “Sólo la lucha decide”, “El proceso de paz ¿secuestrado por el miedo?” y Habemus presidente: mandato por la paz con injusticia social. 

[9] http://www.semana.com/nacion/articulo/proceso-de-paz-de...91131

[10] http://www.semana.com/nacion/articulo/proceso-de-paz-co...91112

[11] https://www.marxists.org/subject/africa/cabral/1968/ppt.htm Es importante no caer en una visión idealista, liberal y burguesa del Estado como la encarnación del “contrato social”, o del “bien común”. El Estado es un aparato de dominación, de clase, diseñado para servir a los sectores oligárquicos y ejercer la violencia cuando los sectores subalternos se rebelan. Cualquier conquista favorable a los intereses populares es a pesar de este Estado, no gracias a él. 

[12] Antes de iniciado el proceso de paz, polemizaba con una carta abierta que Medófilo Medina había enviado al entonces comandante de las FARC-EP Alfonso Cano, quien fuera asesinado a los pocos meses en estado de absoluta indefensión por orden expresa de Santos, en momentos en que ambos discutían sobre negociar la paz. En esa ocasión se decía que una de las razones para que las FARC-EP se desmovilizaran era el contexto regional, en el cual la izquierda había podido llegar al poder por las urnas. Desde esta óptica, el actual escenario, marcado por la destitución de Rouseff y la profundización de la crisis venezolana, ¿cambiaría la evaluación de estos sectores respecto a las posibilidades políticas de las FARC-EP? Para leer la polémica, http://www.anarkismo.net/article/20115
 
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miércoles, 3 de agosto de 2016

Descubren petróleo de alta calidad en Cuba

Hasta hoy Cuba extrae petroleo de muy baja calidad y solo alcanza para la mitad de sus necesidades. REUTERS


FERNANDO RAVSBERG



El yacimiento descubierto por MEO Australia cuenta con reservas capaces de producir probablemente 8 mil millones de barriles.
LA HABANA.- Cuba cuenta con una importante reserva de petróleo de alta calidad, según anunció la empresa MEO Australia, la cual encontró un yacimiento con reservas probables cercanas a los 8 mil millones de barriles. El descubrimiento se produjo en el Bloque 9, ubicado en tierra, en la zona norte de las provincias de Matanzas y Villa Clara. El yacimiento está entre los 2000 y los 3500 metros de profundidad.


La noticia fue publicada en la página web de la petrolera, donde se muestran muy optimistas: “Lean eso de nuevo. Sí. Dijimos 8,2 mil millones de barriles de petróleo en el lugar; no es un error tipográfico”. Agrega el comunicado de la empresa que en esa zona se encuentra el Campo Montebo, el primer campo petrolero comercial en Cuba con una producción histórica anual de alrededor de 6 millones de barriles de petróleo a 60 API. Curiosamente este lugar fue sellado en 1960.

El gobierno cubano aún no ha dado ninguna información al respecto pero es común que los medios oficiales sean los últimos en informar, incluso cuando se trata de una buena noticia. La aparición del yacimiento se produce justamente cuando se empiezan a reducir los envíos de crudo venezolano y se toman medidas de ahorro de hasta un 30%. El anuncio de restricciones energéticas revivió para muchos cubanos los recuerdos de la crisis de los años 90, aunque la situación económica hoy es muy diferente a la de entonces.

El director de MEO Australia, Peter Stickland, afirmó que “solo hay un puñado de lugares en el mundo donde las compañías de petróleo y gas pueden encontrar oportunidades de exploración en tierra de este tamaño en zonas petrolíferas probadas, próximas a infraestructura existente” y agregó que “algunas oportunidades de perforación pueden ser maduradas de forma rápida”, por lo que se espera que la extracción pueda comenzar en el año 2018.

Ubicación del yacimiento petrolero de alta calidad descubierto por los australianos.
En el mar

Cuando el presidente Barack Obama informó sobre el dialogo con Cuba, el 17 de diciembre del 2014, pocos comprendieron por qué el tema de la cooperación petrolera ocupó el primer lugar en su discurso. El mes pasado se aclaró el panorama con un comunicado de la cancillería mexicana en la que se anunciaba una primera ronda de consultas para “la definición de las fronteras del llamado Hoyo de la Dona Oriental del Golfo de México”, una zona con grandes reservas de crudo y de gas.

Cuba discute con México y EEUU, la explotación conjunta del yacimiento, ubicado justamente en la frontera marítima de las tres naciones. Allí las reservas de petróleo y gas son enormes pero requiere que los 3 estados se pongan de acuerdo. Es un área de 20 000 km², más allá de las respectivas 200 millas de zona económica exclusiva de los 3 países. Washington, La Habana y México volverán a discutir el asunto en los próximos meses para alcanzar acuerdos definitivos.

Las leyes de los EEUU han limitado la acción de las petroleras en el Caribe, prohibiendo realizar perforaciones en un perímetro de 100 millas alrededor de La Florida. La Dona Oriental podría transformarse en la plataforma para la prospección de toda la zona del Golfo de México, bajo el paraguas de un acuerdo entre los tres países.

A nivel político, la acción de las petroleras aumentaría la presión sobre el Congreso para levantar el embargo económico y poder hacer negocios con Cuba. Hasta ahora la prospecciones de La Habana en sus aguas territoriales se realizaron con plataformas especiales, que tienen menos de un 10% de piezas estadounidenses, tal y como exige el bloqueo. Incluso funcionarios de Washington realizaron inspecciones en la plataforma para asegurarse de que se cumplía tal exigencia.

Para Cuba estos proyectos son esenciales. En la actualidad extrae en su territorio unos 80 mil barriles diarios, apenas la mitad del petróleo que necesita y el crudo que obtiene es muy pesado, solo sirve para las termoeléctricas, que han sido adaptadas por los ingenieros
cubanos. El resto llegaba desde Venezuela, con condiciones de pago preferenciales. Sin embargo, la caída de los precios internacionales obligó a Caracas a desviar hacia el mercado internacional parte de lo que entregaba a La Habana.

Fuente: Público.es

domingo, 27 de marzo de 2016

Cuba, año cero




La Habana no nació con los Rolling. Ni Cuba comienza su año cero con la visita de Barack Obama. Pero algo lleva tiempo cambiando en la isla y nadie sabe a ciencia cierta qué nombre ponerle. Allí naufragó la flota de Narváez cuando buscaban las siete ciudades de Cíbola. Allí desaparecieron los indios y llegaron Changó y Yemayá entre un puñado de santos cristianos mientras los terratenientes se negaban a abolir la esclavitud en las Cortes de Cádiz y hubo que esperar hasta 1886. Fue la fidelísima a la Corona española, pero también el machete de Martí tumbando a los tiranos. La isla kistch del mural de la prehistoria de Pinar del Río abraza al museo de Napoleón Bonaparte, entre cantables de Orishas, Compay Segundo, Vicente Feliu y Habana Abierta.

Imposible retratar a Cuba en blanco y negro, Con cual de ellas te quedas: ¿con la de la revolución como un sueño o como una pesadilla? ¿Con la del Granma o con la de la Cámara de Comercio de Miami? ¿Con la que deportó a la mafia estadounidense que controlaba el sector hotelero o con la que negó la entrada a los cubanos a sus propios hoteles? ¿La que cerró orgullosa los burdeles o la que toleró a las jineteras?¿Con la de los balseros con hambre de horizonte o con la de los comités de defensa de la revolución controlando el barrio? ¿Con cuál nos quedamos, con la del Ché como un héroe o como un villano? ¿O es que no pudieron ser los dos al mismo tiempo, contradictorios como somos, mágicos o brujos?

Somos muchos –disculpen los intensos– quienes gustamos al mismo tiempo de Bola de Nieve y de Antonio Machín, de Celia Cruz y de Bebo Valdés, de Silvio Rodríguez y de Carlos Varela, de Pablo Milanés y de Gloria Estefan. ¿Cómo renunciar a Eliseo Diego o a Nicolás Guillén, a Herberto Padilla, a César López, a Guillermo Cabrera Infante, a Manuel Díaz Martínez y a Cintio Vitier, a José Lezama Lima o a Zoe Valdés, a Nicolás Guillén o a Leonardo Padura, a José Olivio Jiménez o a Miguel Barnet, a Pedro Juan Gutiérrez o a Dulce María Loynaz?.Cuba es una pintura de José Pérez Olivares y un estribillo de los Van Van, al mismo tiempo.  ¿Cómo elegir entre “Fresa y chocolate” o “Los días del agua”? O entre René de la Cruz, su hijo Renecito o cualquiera de los cómicos que le echan un pulso a la censura en las noches de “El Cocodrilo”. No hay moneda sin cara y cruz. Cuba tiene anverso y reverso y todos los que la amamos lo sabemos de sobra.

Qué buen momento perdió Raúl Castro esta semana. Podría haberle espetado al inquilino de la Casa Blanca: “Mantenemos una moratoria sobre la pena de muerte desde 2003. Ahora vamos a abolirla”. Pero no lo hizo. El presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de Cuba, podría haber retado al todavía hombre más poderoso del mundo: “¿Y qué harás tú con respecto al país que presides, donde todavía hay treinta y un estados que aplican la última pena?”.

No hubo caso. Así que Obama pudo aludir sin sonrojo alguno a la persecución de la disidencia cubana y de las nada virulentas mujeres de blanco, un fenómeno que denuncian periódicamente las organizaciones de Derechos Humanos y que la torpeza de la burocracia policial hizo especialmente visible en vísperas de la visita protagonizada esta semana por el amigo americano. Sin embargo, ¿cómo puede sacar pecho de los derechos humanos Estados Unidos si, a pesar de los claro esfuerzos de su actual mandatario, Guantánamo sigue siendo sinónimo del espanto? Si hemos de creer lo que declararon luego de su encuentro en el Palacio de la Revolución, Castro tampoco le reprochó los uniformes naranjas, las cadenas, ese presidio ilegal de hace quince años que ahora empieza a desdibujarse de la historia mundial de la infamia.

No obstante, como si los derechos humanos y los derechos civiles fueran una especie de menú a elegir, el hermano de Fidel sacó pecho de otros logros que también recoge Naciones Unidas, como el de la Educación y el de la Salud, mucho más generalizados –salvadas las distancias y las dimensiones– en la Perla del Caribe que en Estados Unidos donde se calcula, según las cifras más piadosas, que existe un 14 por ciento de analfabetos y un servicio de salud casi comparable al de la antigua beneficencia. Hay cuarenta mil cubanos becados para cursar estudios universitarios fuera de su país y cincuenta mil profesionales de la salud repartidos en distintas misiones a la largo del mundo. Claro que también hay vendedores ambulantes de libros capaces de impartir una conferencia sobre Alejo Carpentier. Y es cierto que se desviaron fondos del sistema de salud, al turismo sanitario cubano, durante el periodo especial, para conseguir dólares foráneos a costa de las restricciones internas.

En el santuario de Nuestra Señora del Cobre se agolpan los exvotos, desde revólveres a saxofones. Hay rogativas por los revolucionarios del 59 y por los disidentes de hoy. La policía turística vigila la playa de Siboney y en Santiago de Cuba las estrecheces bailan guarachas con la alegría en la casa del son cubano. Los turistas de la pulsera de plástico en Varadero saludan a los cruceristas que acaban de llegar a puerto. Los campesinos se sacuden el hambre con las tierras que les ha repartido el Gobierno y algunos de los que se marcharon están volviendo a casa. El lector de la fábrica de tabacos ha sido sustituido por las radionovelas, pero los cohibas de contrabando circulan por el mercado negro. La isla que persiguió a los homosexuales acepta locales de ambiente. El amor no es un tabúHay un plymouth del 50 frente al callejón de Hamel, donde La Habana se hace jamaica y el chinatown de antes de las ollas exprés dialoga con la giraldilla: “No me fuí de Cuba por motivos políticos –me relató un cubano de la diáspora–. Me fuí porque me aburría. Anunciaban de repente una película de Woody Allen que la televisión cubana iba a dar un miércoles y me pasaba la semana rogando para que no hubiera ningún asunto trascendental que mereciera ese día un discurso de cuatro horas por parte del comandante”.

En el poder faltan negros y sobran en las cárceles. ¿En Estados Unidos o en Cuba? Deme usted la lista de los presos políticos que hay en Cuba, reclamó Raúl a un periodista. Si los encuentra –le espetó–, serán liberados en una hora. Hay varias relaciones de nombres que están en la cárcel por motivos políticos y la opositora pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) está dispuesta a discutir caso por caso. Esta ONG calcula que existen 89, aunque once de ellos ya fueron liberados pero no amnistiados, así que entre rejas puede haber 77. Aunque fuera uno, como dicen que era Arnaldo Otegui en las cárceles españolas, sería una cifra insoportable. Sin embargo, nada que ver con los encarcelados en China, por ejemplo, con quien Washington mantiene excelente relaciones comerciales ni con la Argentina de la Junta Militar de hace cuarenta años, con su represión inspirada por el Pentágono.

Quizá ahora no hagan falta milicos para imponer el nuevo orden mundial. Los chinos, por ejemplo, andan invirtiendo en refinerías cubanas y también le han echado el ojo a Costa Rica. Y ahora que la Venezuela chavista está contra las cuerdas del Parlamento opositor, quizá haya nichos de negocio en el sector turístico de la isla, donde España fue líder pero cuya presencia se ha visto tan arrinconada como el papel de la Unión Europea en la búsqueda de una solución razonable, una salida sostenible de cara a un porvenir que preserve las conquistas revolucionarias y las reconcilie con las libertades.

El resto del tiempo, Barack y Raúl hablaron probablemente de dinero. De qué ocurrirá si el Congreso de los Estados Unidos asume la audacia de su presidente y cancela el estúpido embargo que rige sobre la economía cubana desde hace medio siglo. Que Donald Trump coja confesados nuestros sueños del final de la guerra fría. El negocio de la energía, más allá del turismo, puede resultar un filón interesante. Y Cuba puede suponer un ejército de mano de obra barata y cualificada a la que los lobos de Washington no estarían dispuestos a renunciar. Ahora bien, varias generaciones de cubanos se preguntarían en ese caso si han merecido la pena cinco décadas de sacrificios para dejarse colonizar por las sobras de la reserva federal norteamericana.

Desde la caída del muro y el fin del campo socialista –que es como llaman allá a la vieja Unión Soviética–, a los cubanos les gusta el verbo “resolver”. Salen a resolver la supervivencia diaria, aunque de un tiempo a esta parte el dinero fluye, al menos en las principales ciudades. En el campo, es distinto: la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales viene promoviendo acciones de protesta en una campaña a la que han bautizado “Con la misma moneda”. Mientras Obama y Castro hablaron de incrementar la presencia de dólares en la isla, los cubanos pretenden que se suprima las diferencias entre el peso cubano en el que perciben sus salarios y el pesco convertible, el CUC, que ha dolarizado en gran medida su economía, provocando un escalón social tan apabullante como el que media entre las casas de protocolo y algunos paraderos de la Habana Vieja.

Hay una Cuba que sigue con los barbudos en Sierra Maestra y otra que cree que el paraiso es Florida. El poder absoluto de Machado y la corrupción de Batista, frente a las noches del Tropicana y el ron circulando por el malecón en La Canoa. La Cuba que niega la revolución y la que niega cualquier otra cosa que no sea revolucionaria. Cuando las manifestaciones a favor del regreso de Eliancito, frente a la oficina de intereses de Estados Unidos, no faltaba quien cambiara camisetas estampadas con el rostro del niño por unos vaqueros aunque estuviesen raídos. Entre Hemingway y Guayasamín, está Antonio Gades de bronce en la plaza de la Catedral. Ocurra lo que ocurra, siempre nos quedará un verso de Waldo Leiva y una canción de Augusto Blanca en las trovadas, o el rapeo de unos rastafaris en cualquier fiesta de azotea. Y mucho más: el velorio de Pachencho, los brigadistas y los gusanos, los dedos de Chucho, un veterano de Angola, una sindicalista de provincias, los mambises chinos, los cocotaxis, los ñañigos rebeldes, un jonron en la cancha de beisbol, un paladar que no parezca un restaurante, Fernando Ortíz siguiéndole la pista a los negros curros mientras Natalia Bolívar descifra el palo monte a los pies de la escultura gigantesca de su tatarabuelo Simón.

Se fue Barack Obama y se irán los Rolling. Se quedarán los cubanos a resolver su destino. Y España tendrá que decidir cual es su papel en esa encrucijada. Si será parte de la solución o, como casi siempre, parte del problema. Cualquier día, en Cuba, nuestro país amanecerá con hormigas en la boca. Y algunos se preguntarán por qué. Sobre todo, los fanáticos que se empeñen en ver una sola cara de su doble certeza.

Juan José Téllez


Fuente: Público.es

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