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domingo, 14 de mayo de 2017

Armas nucleares en Corea del Norte





La amenaza de una confrontación militar en Corea se acompaña de un relato tan simple como engañoso. La narrativa más difundida es que un malintencionado régimen dictatorial en Pyongyang está decidido desde hace décadas a obtener armas nucleares. Los medios internacionales se han encargado de difundir y desarrollar las noticias sobre la irresponsabilidad de Corea del Norte. Como siempre, la historia que lleva a la crisis actual es más compleja. Es cierto que el régimen de Pyongyang ha mantenido una postura militar belicosa como elemento de disuasión y su brazo castrense ha sido un elemento clave para perpetuar el régimen. En la actualidad tiene un poderoso ejército convencional y un programa de armamentos nucleares que incluye esfuerzos para miniaturizar bombas y el desarrollo de misiles de alcance intermedio. Éstos últimos componentes son el principal foco de atención de la administración Trump, quien vocifera con estridencia que la imprudencia de Pyongyang sólo puede detenerse con muestras de firmeza.
Sin embargo, la experiencia muestra que el proyecto nuclear de Corea del Norte pudo frenarse mediante esfuerzos diplomáticos. También enseña que los seguidores de la línea dura en Washington han entorpecido las posibilidades de un acercamiento y la normalización de relaciones.
En 1994 la administración Clinton firmó un Acuerdo marco con Pyongyang con el que Corea del Norte congelaría su incipiente proyecto nuclear a cambio de concesiones diplomáticas y económicas por parte de Estados Unidos. En particular, el acuerdo establecía que la planta nuclear de Yongbyon se cerraría y quedaría sujeta a inspecciones internacionales. Hoy se estima que sin ese acuerdo Corea del Norte tendría más de un centenar de bombas nucleares.
La implementación del acuerdo avanzó muy lentamente, pero en 2000 una delegación de Pyongyang visitó Washington y los dos países emitieron un comunicado conjunto en el que se comprometían recíprocamente a no mantener intenciones hostiles. Ese mismo año Clinton envió en visita oficial a Pyongyang a su secretaria de Estado, Madeleine Albright. Se estaba planeando una histórica visita del presidente estadounidense a Corea del Norte.
Las cosas cambiaron con la llegada de George W. Bush a Washington. La declaración sobre intenciones hostiles no fue confirmada y el Acuerdo marco fue relegado a un segundo plano. En 2002 Bush incluyó a Corea del Norte en la lista de países que formaban el eje del mal (junto con Irak e Irán). Además, Washington canceló el Acuerdo marco argumentando que Pyongyang continuaba embarcado en un programa para dotarse de armas nucleares.
La guerra en Irak y la doctrina de cambio de régimen que Bolton, Cheney y Rumsfeld promovieron convenció a los norcoreanos sobre el camino a seguir. Bolton sentenció que Pyongyang debería sacar las lecciones apropiadas de la guerra en Irak. Y, en efecto, la jerarquía norcoreana le hizo caso: la aceleración del programa nuclear sería el pilar de una política de disuasión.
En 2004 la diplomacia china convenció a Estados Unidos, Japón, Rusia y las dos Coreas para iniciar negociaciones entre las seis partes. En septiembre 2005 se llegó a un acuerdo, pero ese mismo mes el Departamento del Tesoro anunció que un banco en Macao, el Banco Delta Asia, era culpable de operaciones de lavado de dinero y lo castigó con fuertes sanciones financieras. Ese banco tenía numerosas cuentas del régimen norcoreano y la irritación en Pyongyang llevó a terminar las pláticas entre los seis y proponer negociaciones para resolver la cuestión del Banco Delta Asia. Washington rechazó la propuesta y pidió a otros países intensificar las sanciones contra Pyongyang. En 2006 Corea del Norte llevó a cabo su primera prueba nuclear.
China trató de revivir las pláticas de los seis en 2007, para llegar a un nuevo acuerdo. Sin embargo, los halcones en Washington exigieron un severo régimen de inspecciones que Pyongyang rechazó. Hoy Corea del Norte considera que sus armas nucleares no son negociables y las ha elevado a rango constitucional. Quizás el proceso nuclear en Corea del Norte hubiera tomado otro derrotero si la vía diplomática se hubiera consolidado.
Trump señaló recientemente que estaría dispuesto a reunirse con Kim Jong-un, el líder norcoreano. Es posible que la táctica del presidente estadounidense incluya hoy una especie de apertura para medir la reacción de su adversario. Pero las condiciones para tal encuentro incluyen la aceptación por parte de Pyongyang de desmantelar su programa nuclear. Esa es una condición inaceptable para Corea del Norte.
Es recomendable no olvidar que durante la guerra de Corea el bombardeo de Corea del Norte llegó a extremos inauditos. Más de 635 mil toneladas de bombas fueron lanzadas sobre su territorio (en comparación con las 503 mil toneladas usadas por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial en todo el teatro del Pacífico). La propia fuerza aérea estadunidense reconoce que la destrucción al norte del paralelo 38 fue peor que la de Japón al terminar 1945. Nadie en Corea del Norte ha olvidado ese bombardeo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/05/03/opinion/021a1eco

viernes, 9 de septiembre de 2016

Corea del Norte provoca un terremoto con su quinta prueba nuclear

Corea del Norte provoca un terremoto con su quinta prueba nuclearUna fotografía de archivo cedida por la agencia KCNA muestra al líder de Corea del Norte Kim Jong-Un (EFE)

Una explosión “más potente” que en anteriores ocasiones causa un seísmo de 5 grados


EFE, Seúl

Corea del Norte confirma que efectivamente ha llevado a cabo “con éxito” una prueba de explosión nuclear destinada a examinar el poder de sus cabezas nucleares, tal y como había sospechado Corea del Sur. La prueba en cuestión, más potente que las anteriores, según los surcoreanos, ha causado un terremoto de 5 grados de magnitud en la escala de Richter.

El movimiento fue detectado a las 9.30 hora local (0.30 GMT) muy cerca de la base de pruebas nucleares de Punggye-ri, escenario de los cuatro ensayos atómicos anteriores, por el servicio meteorológico surcoreano, así como el Centro Sismológico de Europa, el Servicio Geológico de los Estados Unidos y la JMA.

Según informó la televisión estatal de Corea del Norte el viernes, la prueba ha elevado el arsenal nuclear del país y es su respuesta a las sanciones internacionales impuestas después de su prueba anterior nuclear y el lanzamiento de cohetes de largo alcance en enero y febrero. El régimen de los Kim dice que va a seguir esforzándose para fortalecer la cantidad y la calidad de sus armas nucleares.

La anterior prueba nuclear de enero y el lanzamiento un mes después de un cohete espacial con tecnología de misiles balísticos acarrearon al país duras sanciones de la ONU que prácticamente ahogan su comercio exterior.

La reacción de Corea del Sur se le suma EE.UU., China y Japón:

”Evaluamos que Corea del Norte ha llevado a cabo su mayor ensayo nuclear hasta el momento, ya que habría alcanzado los 10 kilotones, según nuestras primeras estimaciones”, indicó a un portavoz del Ministerio de Defensa de Seúl.

Las Fuerzas Armadas surcoreanas han creado un equipo inicial de medidas de respuesta y en este momento analizan el aire en diversas áreas en busca de restos de radiactividad para conocer más detalles, indicó el portavoz.

El director de la división de monitoreo de terremotos y volcanes de la Administración Meteorológica de Corea del Sur, Ryoo Yong-Gyu, muestra el movimiento sísmico de Corea del Norte en el Centro Administrativo Meterológico de Korea, el jueves 8 de septiembre
El director de la división de monitoreo de terremotos y volcanes de la Administración Meteorológica de Corea del Sur, Ryoo Yong-Gyu, muestra el movimiento sísmico de Corea del Norte en el Centro Administrativo Meterológico de Korea, el jueves 8 de septiembre (EFE)
La presidenta surcoreana, Park Geun-hye, condenó “enérgicamente” la prueba nuclear, ya que supone una “clara violación” de las resoluciones de la ONU y también un “acto de desafío contra la comunidad internacional”, según el comunicado.

Park, que en este momento se encuentra de visita en Laos, adelantó que Corea del Sur buscará junto a otros países imponer sanciones “mucho más fuertes” a Corea del Norte y recurrir a todos los medios posibles para obligarle a renunciar al desarrollo de armas nucleares. Por su parte, el Consejo de Seguridad Nacional surcoreano convocó una reunión de urgencia para analizar la situación y buscar medidas de respuesta.

El Consejo Nacional de Seguridad (NSC, en inglés) de Estados Unidos ha afirmado que está evaluando la “actividad sísmica” en la zona. China, por su parte, ha activado la respuesta de emergencia por radiación tras el evento sísmico detectado en Corea del Norte

En Tokio, el Consejo de Seguridad Nacional japonés ya concluyó su reunión y también confirmó que el seísmo en Corea del Norte responde a un ensayo atómico.

La quinta prueba nuclear de Corea del Norte se ha producido el día en que el país celebra el 68 aniversario de su fundación.

Corea del Norte ya detonó explosivos atómicos en 2006, 2009, 2013 y en enero de este año en la base de Punggye-ri, al nordeste del país, el mismo lugar donde habría tenido lugar el ensayo de hoy.

Tras la detonación de hoy se espera una fuerte reacción de la comunidad internacional, alarmada por los rápidos avances en armamento nuclear y misiles del régimen de Kim Jong-Un.

Fuente: La Vanguardia

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