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viernes, 17 de junio de 2016

Hackers del gobierno ruso roban archivos sobre Donald Trump al Comité Demócrata Nacional


El desafío de ser la portavoz hispana del partido de Trump
Donald Trump después de un acto de campaña en St Anselm College en Manchester (EE.UU.). EFE


  • Estos espías informáticos llevan merodeando en sus sistemas desde el verano pasado, pero las informaciones sobre los negocios del multimillonario acaban de aparecer
  • Los partidos normalmente acumulan información sobre la oposición para difundir historias con tintes negativos entre los periodistas
  • El candidato republicano cree que la filtración ha sido dirigida por el propio Comité Demócrata y recuerda el escándalo de los correos electrónicos de Hillary Clinton

DANNY YADRON - San Francisco

El desafío de ser la portavoz hispana del partido de Trump

Hackers vinculados al gobierno ruso robaron archivos de investigación sobre Donald Trump procedentes del Comité Demócrata Nacional, según una empresa estadounidense que está investigando el asunto.

Algunos de los hackers han estado acechando en los sistemas desde finales del verano pasado, mucho antes de que Trump sellase la nominación republicana, pero solo recientemente han salido a la luz archivos almacenados por el Partido Demócrata sobre los tratos comerciales de Trump e informes políticos antiguos, apuntan los investigadores.

Normalmente, los partidos utilizan esos ficheros para realizar publicidad agresiva y filtrar ideas de historias para los periodistas, mientras que las agencias de espionaje habitualmente guardan documentación de los líderes mundiales para entender mejor sus hábitos y su forma de pensar. The Washington Post informó sobre esta filtración el martes.

"Todo el mundo trata de averiguar quién es Trump", asegura Dmitri Alperovitch, el director de tecnología de Crowdstrike, la firma de ciberseguridad que el Partido Demócrata ha contratado para investigar la filtración. "¿Cómo va a ser su política de exteriores? ¿Cómo va a ser su relación con Rusia? Ha dicho algunas cosas positivas sobre Putin. ¿Cuánto de real tienen?"

Crowdstrike ha dicho que realmente encontró dos grupos diferentes de de hackers detrás de los archivos de Trump. La compañía cree que los hackers que entraron en el sistema el verano pasado quizá están vinculados con el servicio de seguridad federal de Rusia, conocido como FSB, mientras que el equipo que entró en el sistema en abril esté probablemente relacionado con la inteligencia militar rusa.

La empresa contratada por los demócratas pasó el fin de semana eliminando hackers de los ordenadores del partido. Ni la embajada de Rusia ni el Comité Nacional Demócrata han querido hacer comentarios.

Tras estas grandes filtraciones de datos, compañías como Crowdstrike hacen las veces de programador informático y de servicio de vigilancia privado. Las víctimas les contratan para corregir el caos generado y volver a poner en funcionamiento los ordenadores. Pero también intentan averiguar quién está detrás del hackeo.

Crowdstrike, cuyo personal está compuesto por personas que no han trabajado para o cerca del gobierno de Estados Unidos, está especializada concretamente en rastrear hackeos a equipos para los gobiernos de Rusia y China. Sin embargo, hacer este tipo de determinaciones desde Estados Unidos es a menudo una mezcla de pruebas forenses, fuentes gubernamentales e improbables corazonadas.

Alguno de los hackers encontrados dentro de los ordenadores del Comité Nacional Demócratico habían sido vinculados previamente con campañas de espionaje contra la OTAN y el parlamento alemán.

Las campañas políticas, objetivo de los espías

Los ciberespías extranjeros tienen una larga historia a la hora de apuntar como objetivo a las campañas políticas estadounidenses. China, por ejemplo, fue acusada de hackear las campañas presidenciales de Barack Obama y John MacCain durante las elecciones generales de 2008. Los espías estadounidenses a menudo piratean los sistemas de partidos nacionales en China, Rusia y otros países.

Pero en este caso, no está claro que para el Comité Nacional Demócrata haya supuesto un problema que algunas personas estén robando sus archivos sobre Trump. Aparentemente, los partidos reúnen y guardan investigaciones de sus oponentes con el propósito de difundir historias negativas. El especialista de Crowdstrike asegura que no hay pruebas de que hayan sustraído ningún archivo más del partido.

Lo que no se tiene del todo claro es lo que va a hacer Trump. En el pasado ha alardeado de que el presidente Vladimir Putin ha dicho de él que es "brillante y con talento". Trump también alabó a Putin diciendo que es un "gran líder" y un "poderoso líder".

Donald Trump se defiende

En un primer momento, el candidato republicano no hizo comentarios sobre las filtraciones. Dos días después, mediante un comunicado, el ya casi candidato republicano ha señalado directamente a sus adversarios políticos. "Toda esta información ha estado ahí fuera muchos años. Una gran parte es falsa o completamente errónea", ha dicho tajante.

"Creemos que ha sido el Comité Demócrata Nacional el que ha realizado este 'hackeo' para desviar la atención de los numerosos problemas a los que tiene que hacer frente su erosionada candidata y fracasada líder del partido. Está muy mal que el comité no hackee los 33.000 mails perdidos de Hillary Clinton", se ha defendido el candidato republicano apuntando directamente al escándalo de los correos electrónicos de Clinton.

Cuando los periodistas preguntaron al senador Lindsey Graham, que compitió brevemente contra Trump en las primarias de su partido este año, sobre el incidente respondió: "¿Estáis cubriendo esta porquería?"
Traducido por Cristina Armunia Berges
Fuente: The Guardian - eldiario.es

viernes, 5 de febrero de 2016

Assange: persecución arbitraria



El Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detenciones Arbi­trarias, conformado por seis expertos internacionales, adelantó ayer sus conclusiones en el sentido de que la persecución en contra de Julian Assange por parte de Suecia y Gran Bretaña, que derivó en su asilo en la embajada de Ecuador en Londres –donde permanece desde hace casi cuatro años–, es arbitraria e ilegal.
Como se recordará, el fundador de Wikileaks, al igual que Chelsea Manning –la ex analista militar de inteligencia que permitió la difusión de expedientes de crímenes de guerra perpetrados por Estados Unidos en Afganistán e Irak, así como un voluminoso paquete de cables secretos del Departamento de Estado– y que Edward Sonwden –quien en 2013 filtró a periodistas información de la oficina de espionaje del Pentágono– han sido sometidos a una implacable persecución judicial por parte de Washington y de sus aliados europeos.
A diferencia de los otros dos, en el caso de Assange el gobierno estadunidense no ha emprendido una persecución judicial directa, sino ha preferido recurrir a subterfugios, como parece serlo la investigación policial que lo vincula a supuestos delitos sexuales en Suecia, cuyo sistema de justicia ha experimentado un severo desprestigio internacional por la insustancialidad del caso: en efecto, no existe ni siquiera una acusación penal formal que sustente el pedido de extradición a Gran Bretaña, sino una mera investigación en la que se le requiere para ser interrogado. Desde mediados de junio de 2012 hasta la fecha, sin embargo, el gobierno de Estocolmo se ha negado a realizar esa diligencia en la embajada ecuatoriana, a pesar de que el gobierno de Quito ha ofrecido las facilidades correspondientes, que el propio Assange ha manifestado su disposición a someterse a ella y que el procedimiento es normal y corriente en la Unión Europea.
Tales circunstancias han llevado al fundador de Wikileaks a sospechar que la verdadera intención de Suecia es llevarlo a su territorio a fin de entregarlo en extradición a Estados Unidos, donde el informador australiano podría enfrentar acusaciones graves por espionaje.
Según los elementos de juicio disponibles, la verdadera razón de la persecución trinacional contra Assange es la ira de Washington por el enorme daño que las revelaciones de Wikileaks han causado a la imagen internacional de la institucionalidad estadunidense y de los gobiernos alineados con ella, los cuales han sido exhibidos como inescrupulosos, ilegales e incluso criminales.
Es de celebrarse, por ello, que el panel de expertos de la ONU haya fallado la ilegalidad y la arbitrariedad del acoso penal al que Julian Assange ha sido sometido desde fines de 2010. Ciertamente, tal resolución no es vinculante ni obliga a las autoridades de Estocolmo y Londres a cesar la persecución. Es, en cambio, una victoria política para el informador, porque pone en evidencia a ambos gobiernos como poco respetuosos de sus propias disposiciones legales y de los derechos humanos en general.
Cabe esperar que las autoridades suecas y británicas caigan en la cuenta de lo insostenible de sus posiciones y pongan fin a la persecución contra Assange, la cual constituye sin duda el caso más bochornoso de violación a la libertad de expresión y al derecho a la información en una Europa que se ostenta ante el resto del mundo como democrática, transparente y respetuosa de las libertades.

Fuente: La Jornada

martes, 24 de noviembre de 2015

"La seguridad total no existe pero la vigilancia masiva sí"

 

 

 

Entrevista con Ignacio Ramonet

 

Correo del Orinoco

Ignacio Ramonet dirigió durante 18 años Le Monde Diplomatique, uno de los medios más prestigiosos del mundo y principal tribuna del movimiento altermundista. Afincado en Francia, este periodista español que actualmente dirige LeMondeDiplo, la versión española del citado mensual, contempla cómo el Gobierno de François Hollande aprueba un recorte de libertades y una prórroga de tres meses del estado de emergencia intentando fortalecer las capacidades de sus fuerzas de seguridad.

Para el autor de El imperio de la vigilancia (Ediciones Galileo), los gobiernos “no pueden garantizar la seguridad total”. Sin embargo, “el estado de emergencia supone un abandono de las libertades democráticas y republicanas”, mientras que “hoy en día hay instrumentos para vigilarnos a todos”. Una vigilancia que, además, “es ineficaz”. Es la tesis de Ramonet en su nuevo libro, convertida casi en premonición, puesto que se publicó el jueves 12 de noviembre. Un día después tuvieron lugar los atentados yihadistas que han empujado a la “intimidada” sociedad francesa a no criticar las medidas propuestas por Hollande. Para Ramonet, es un error.

-¿Aceptará la sociedad francesa, que tradicionalmente ha defendido sus derechos de forma férrea, el cambio de menos libertad por más seguridad?

-Estamos en el momento más emocional. Los atentados se produjeron el pasado viernes, y desde entonces se han ido sabiendo los detalles de lo que ha ocurrido, con los testimonios de gente que ha vivido un infierno. En este momento el Estado puede pedirle prácticamente lo que quiera a su sociedad y ésta está en condiciones de otorgarlo.

Acabamos de ver como el presidente ha conseguido una unión nacional en plena campaña electoral para las elecciones del 6 de diciembre. Ha logrado aprobar una serie de medidas, algunas de ellas propuestas por la derecha además, en medio de un unanimismo general. Cuando ocurren monstruosidades como la de París las sociedades se intimidan, apenas ha habido críticas contra la prórroga del estado de emergencia, que supone un abandono de las libertades democráticas y republicanas. En mi libro hablo de lo que pasó tras el 11-S cuando EEUU promulgó la Patriot Act con esta misma idea, un contrato con los ciudadanos: aceptad perder un poco de vuestras libertades y yo os voy a garantizar una mayor seguridad. El problema es que la Patriot Act todavía está vigente.

-¿Supone la vigilancia más seguridad?

-No, la vigilancia masiva ha demostrado que no es eficaz. La seguridad total no existe, aunque obviamente los gobernantes no lo puedan decir, sobre todo en este momento. Lo que le pide la sociedad al gobernante es seguridad absoluta, y es lo que éste promete. Pero la seguridad absoluta no existe. Y en particular frente a grupos terroristas.

En cambio la vigilancia masiva sí que existe. Lo comprobamos tras las revelaciones de Edward Snowden. Hoy en día hay instrumentos para vigilarnos a todos. Es una especie de coacción: yo te doy seguridad total pero permíteme que te vigile totalmente. Porque mientras ellos pueden vigilarte, en cambio no te van a poder garantizar la seguridad total.

-¿Deben las sociedades aceptar ese canje?

-¡Claro que no! Ése es todo el sentido del libro que acabo de publicar. El problema es que en este momento es muy difícil emitir críticas, porque si lo haces apareces como un aliado de los terroristas.

-¿Cuál es la alternativa a la vigilancia?

-La vigilancia es legítima. Es perfectamente legítimo que un Gobierno vigile. En la medida en que lo haga de manera democrática, es decir, por orden de un juez y con un control democrático. Si un juez determina que una persona debe ser vigilada, hay que vigilarla. La cuestión no está en oponerse a toda vigilancia, el problema es que lo que se practica ahora es una vigilancia masiva y clandestina. El principio es “vigilamos a todo el mundo para poder, el día de mañana, identificar a aquellos que puedan cometer un atentado”. Estamos perdiendo libertades sin que esto se haya debatido lo suficiente, o discutiéndolo en un marco emocional muy determinado.

Francia promulgó una ley en mayo que permite la interceptación y escucha de conversaciones por parte de los servicios secretos sin que haya control judicial. Y se hizo en la emoción de los atentados de enero contra Charlie Hebdó. Solo debe autorizarlo el primer ministro, Manuel Valls. ¡Pero el primer ministro no es un magistrado! No es el poder judicial, es un político, es el poder ejecutivo.

-La herramienta para la vigilancia masiva es Internet, que permite un registro exhaustivo de todos nuestros movimientos y conversaciones. ¿Se puede decir que ya hemos perdido la libertad en la red?

-Cuando surgió Internet era un ambiente de libertad, porque democratizaba el acceso a la información. Sin embargo hoy se ha centralizado. El 99% de las personas que utilizan Internet recurren casi inevitablemente a una de las grandes cinco empresas digitales: a Google, a Apple, a Facebook, a Amazon o a Microsoft.

Hoy cuando utilizas Internet estás entrando por ese cuello de botella que permite a las autoridades tener acceso a todos tus datos, primero porque estas empresas se lo pasan al Gobierno de EEUU por ley, y segundo porque los estados han puesto en marcha sus propios sistemas de vigilancia. Hoy es mucho más seguro enviar una carta por correo que enviar un e-mail. La carta no la vigila nadie, en cambio cualquier comunicación digital deja una huella, los metadatos. Desde dónde te comunicas, con quién te comunicas, cuánto tiempo duró ese comunicado, cuándo se produjo… Toda una serie de datos con los que se puede hacer una especie de galaxia de todos tus contactos y conocimientos, un verdadero atlas de ti mismo. Sin que tú sepas lo que dice.

Aunque se graban, escuchar conversaciones es muy complicado porque hay que poner alguien allí a escucharlas. Sin embargo estos datos se recolectan automáticamente, de forma masiva, de todos nosotros.

-EEUU tiene acceso directo a esos datos gracias a las empresas que nombra. ¿Cree que existe un neocolonialismo en Internet? ¿Que la red, que aparenta ser abierta y supranacional, es un territorio controlado por EEUU?

-Está controlado por estas empresas americanas. En el libro por ejemplo publico un informe de la CIA al respecto, “El mundo en 2030”. Dice que de aquí a 2030, precisamente uno de los peligros para EEUU es que estas cinco empresas logren tener mayor poderío en términos de información que el propio Gobierno de EEUU, que la propia Administración estadounidense. No hablamos de imperialismo norteamericano, sino del dominio de empresas que efectivamente son estadounidenses.

-¿Dominamos la tecnología o la tecnología nos domina a nosotros?

-El problema es que hoy ya no podemos pasar de la tecnología. Sería muy difícil hacer todo lo que hacemos sin Internet. La pregunta es legítima. A día de hoy, yo creo que la respuesta es que la tecnología nos domina a nosotros, no podemos desconectarnos.

-Usted alaba en su libro a los “lanzadores de alertas”. Denomina “héroes” a personas como Julian Assange o Edward Snowden. Sin embargo, las alertas que han lanzado no han calado en la sociedad, muy poca gente ha tomado conciencia o modificado sus costumbres.

-Exacto. Ésa es una realidad. A la mayoría de la gente le da igual el estado de vigilancia, no les molesta. La prueba: ¿de qué vive Facebook? De los datos que nosotros ponemos voluntariamente, no nos los arranca.

Lo que colectivamente la sociedad dice con su comportamiento es que el que se moleste porque se le vigile es que algo debe querer esconder. Y si quiere esconder algo es porque, como dice Assange, es a uno de los cuatro caballeros del infocalipsis: o es un traficante de droga, o es un pedófilo, o es un tipo que está huyendo del fisco, o es un terrorista. Si yo no soy nada de esas cuatro cosas qué me importa a mí que me vigilen, no tengo nada que ocultar. Esta es la problemática.

El problema es cuando los gobiernos empiezan a hacer uso de esa información en tu contra, estamos todos desnudos ante ello. Es la distopía de 1984. Los europeos lo vemos como algo muy lejano, pero es algo que ya está pasando en Irán o Arabia Saudí, con gobiernos que persiguen a la disidencia.

-¿Estamos fracasando los periodistas a la hora de comunicar ese peligro?

-Yo creo que no, porque aunque quizá los periodistas tengan mayor sensibilidad, es la sociedad la que no acaba de tomar conciencia. La sociedad no valora suficientemente el heroísmo de gente como Assange. ¿Quiénes son las personas más perseguidas del mundo? Es Assange, es Snowden, es Chelsea Manning, condenada a 30 años de cárcel por haber revelado crímenes que no había que ocultar. Assange lleva tres años encerrado en la embajada de Ecuador en Londres y Snowden está exiliado en Rusia. ¿Y qué es lo que han hecho que merezca tal persecución? Demostrar que nos vigilan. Denunciar un atentado contra nuestras libertades.

Fuente original: http://www.correodelorinoco.gob.ve/politica/ignacio-ramonetla-seguridad-total-no-existe-pero-vigilancia-masiva-si/

Rebelión.org

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La Inteligencia alemana espió a una decena de gobiernos, entre ellos el español, al Vaticano y a varias ONG

Mariano Rajoy y la canciller alemana, Angela Merkel.  EFE

Mariano Rajoy y la canciller alemana, Angela Merkel. EFE

 

 

  • El BND vigiló también los teléfonos y los correos de numerosas embajadas, entre ellas las de EEUU, Francia, Reino Unido o España
  • También ha investigado a organizaciones no gubernamentales como Care International, Oxfam y el

 

Los servicios de Inteligencia alemanes (BND) han espiado sistemáticamente a los gobiernos y embajadas de una decena de países, entre ellos Estados Unidos, Francia, Reino Unido o España, así como al Vaticano y varias ONG, según ha informado este sábado el medio alemán Der Spiegel, que ha profundizado en las revelaciones de espionaje dadas a conocer hace tres semanas.
El BND espió, según el medio alemán, tanto al Departamento de Interior de Estados Unidos como a los Ministerios del Interior de países como Polonia, Austria, Dinamarca y Croacia, según las llamadas "listas de selectores" –término que se refiere anúmeros de teléfono, direcciones de Internet o correos electrónicos bajo vigilancia– a los que ha tenido acceso el medio.
La Inteligencia alemana también ha investigado a organizaciones no gubernamentales como Care International, Oxfam y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), así como numerosas embajadas y consulados en Alemania, como por ejemplo Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Suecia, Portugal, Grecia, España, Italia y Austria, cuyos teléfonos y correos electrónicos se incluían, siempre según Der Spiegel, en estas listas.

Las misiones diplomáticas internacionales no están protegidas por el artículo 10 de la Constitución alemana, la Ley Básica, que escuda a los participantes en las telecomunicaciones alemanas de tales actos de vigilancia.

Fuente: Infolibre

miércoles, 30 de octubre de 2013

Se cuecen habas

 

WHITEHALL, LONDRES

El Gran Hermano nos vigila

Publico.es 28oct 2013

 

Esther Vivas

Ya lo decía George Orwell en su novela ’1984′: “El Gran Hermano todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone”. Su novela es hoy una realidad. Si el “poder”, esas elites políticas y económicas que nos han conducido a la presente situación de bancarrota, lo estiman oportuno, nuestras llamadas pueden ser escuchadas en cualquier momento, nuestros correos electrónicos leídos por quien le plazca y nuestros tuits monitorizados por quien lo considere. Las fuerzas que mantienen “la Ley y el orden”, en favor de unos pocos, harán, así, su trabajo.

Mucho se habla estos días del ciberespionaje internacional. De cómo Obama espía a Merkel, de cómo Merkel se enfada con Obama, de cómo los tentáculos de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos llegan a los teléfonos de líderes mundiales y sus escuchas a países como Alemania, Italia, Francia y ahora sabemos que, también, al Estado español. Parece que asistimos a  una nueva entrega de la saga de Bourne. Con argumentos que nada tienen que envidiar a las novelas de Robert Ludlum.

La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, la CIA… son, una vez más, los malos malísimos, pero no olvidemos que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no se queda corto. Los medios de comunicación no tienen problema en destapar los trapos sucios del espionaje internacional, agradeceríamos, también, un poco de luz sobre el CNI e investigación e informes acerca de su presupuesto, funciones, objetivos. El Gran Hermano no nos cae tan lejos.

Ayer Anonymous en Catalunya filtraba un dossier con 38 informes del Cesicat (Centre de Seguretat de la Informació de Catalunya) y de los Mossos de Esquadra, donde quedaba constancia del espionaje sistemático a activistas sociales, medios de contra-información, organizaciones políticas anticapitalistas… Nada nuevo bajo el sol. A menos Estado social, más Estado penal y punitivo. Hoy luchar contra los desahucios, los despidos, los recortes en sanidad y educación, los CIEs… es tipificado, por lo que vemos, de delincuencia y, por lo tanto, susceptible de ser espiado, denunciado y penado. Gracias a Anonymous por poner datos, palabras y cifras a algo que ya sabíamos. Curiosa manera, o no tanto, la de CiU de avanzar hacia nuevas estructuras de Estado.

No hay dinero para educación ni sanidad ni vivienda pero sí para espiar a activistas sociales que se oponen a unas injustas medidas de salida a la crisis generadoras de paro, hambre y desahucios. Sin ir más lejos, el presupuesto de este año del Gobierno español para material antidisturbios aumentó un 1.700% respecto al ejercicio anterior. Sobran los comentarios.

Años atrás, los activistas contra las cámaras de vídeo-vigilancia, que proliferan en nuestras ciudades y son una sutil e invisible arma de control social, ya decían: “Sonríe. Te estamos grabando”. Seguiremos sonriendo al salir a la calle, al hablar por teléfono, al escribir nuestros emails o al colgar información en facebook o tuiter. Sonriendo hasta que les rompamos sus micros y cámaras.

miércoles, 21 de agosto de 2013

OBAMA Y SU DOBLE RASERO MUNDIAL




Obama a Putin: Haz lo que yo te diga, no lo que yo haga...


Por Adrián Salbuchi, Information Clearing House
Traducción: Enrique Prudencio para Zona Iquierda

La disputa entre EE.UU. y Moscú sobre la extradición de Snowden ha alcanzado un nuevo nivel de tensión después de que Barack Obama cancelara una cumbre acordada con bastante antelación con el presidente ruso Vladimir Putin, mostrando de nuevo el juego político del doble rasero que tanto practica EE.UU.
Todo empieza cuado Putin finalmente decide conceder asilo político al “filtrador” de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) Edward Snowden, haciendo oídos sordos a una directiva personal de Obama que ordena entregar a Snowden a EE.UU. Al tomar la decisión de no entregar a Snowden a los norteamericanos, Putin muestra su creciente rechazo a la estrategia hegemónica norteamericana de la estaca y la zanahoria y el doble discurso.
Ambos presidentes habían acordado celebrar una cumbre en Moscú el mes de septiembre para tratar de temas bilaterales pero, leyendo entre líneas, se puede percibir la creciente frustración que EE.UU. y sus principales aliados globales sienten respecto de Rusia y China, las dos únicas grandes potencias que pueden hacerles frente, trayendo en alguna medida el equilibrio tradicional de fuerzas al mundo de nuestros días; aunque sea inseguro y frágil.
Revelación
Al igual que con Julián Assange, el caso de Edward Snowden es muy conocido en todo el mundo: ambos estaban en una posición que les permitía acceder a la información oculta detrás de la cortina y salieron a pecho descubierto mostrándosela al público. Si las pruebas son los hechos, la rabia y la ira de Norteamérica y sus aliados prueban que la información rebelada es auténtica, por lo cual una gran parte de la opinión pública mundial aclama a Smowden y a Assange como auténticos héroes y luchadores por la libertad.
Porque cuando se trata de evaluar los verdaderos motivos y actividades inconfensables así como los objetivos que se encuentran detrás de los gobiernos de EE.UU. y el Reino Unido y la política interior y exterior de Israel, en millones de pueblos y aldeas puede que estos días ser perciba un olor a algo definitivamente muy podrido y no precisamente en Dinamarca.
Si, como todos creemos, las élites del poder global supranacional están incrustadas en el interior de las estructuras del poder político de los países clave – especialmente EE.UU. y el Reino Unido – entonces está claro que su talón de Aquiles es la revelación de todos y cualesquiera de sus crímenes, su intromisión en los asuntos internos de otros países, su participación directa o indirecta en los ataques de falsa bandera, su apoyo a regímenes criminales siempre que sirvan a sus propósitos e invasiones asesinas, arrasamiento y ocupación de países que nada les han hecho, como Irak, Afganistán, Palestina, Libia y los que sigan; su financiación obscena y apoyo a terroristas, grupos armados, mafias y gangs en Siria y otros lugares, bajo la cobertura de “la primavera árabe”.
Ahora, si dar asilo temporal a un contrariado ex agente operativo de 30 años de la Agencia de Seguridad Nacional como Snowden produce tal impacto en la estructura de poder de EE.UU. – a tal punto que lleva al presidente de EE.UU. a cancelar una cumbre crucial con el presidente de Rusia – entonces solo nos queda preguntarnos por el miedo y los temblores que deben sentir cuando aborden las “brechas de las seguridad”, potencialmente muco más graves.
¿Qué pasaría si un grupo bien organizado de verdaderos profesionales empleados de la casa, se convirtiera en un grupo de intrusos verdaderamente poderoso y decidiera enfrentarse a Washington, Nueva York, Londres y Tel Aviv con la evidencia indiscutible y las pruebas de sus delitos y de sus criminales autores? ¿Qué pasa si por ejemplo alguien viene con una prueba completa e irrefutable de toda la verdad oculta detrás del 9-11? ¿O de Irak y Libia? ¿O de Wall Street en 2008? ¿O de Londres 7-7…?
Rusia y China: los enemigos de EE.UU. del siglo XXI
Las hegemonías mundiales odian de forma natural a los países que se encuentren en pie de igualdad con ellas, que es exactamente lo que Rusia lleva haciendo desde hace una década. En la ONU, donde Rusia ha sido más acomodaticia con los intereses de EE.UU., después de que EE.UU. respaldara el monstruoso asesinato del líder de Libia Muammar Gaddafi transmitido en directo por televisión y el rapto y violación de Libia en 2011, parece que Moscú quedó bastante harto.
Asesinar líderes mundiales para provocar risitas entre dientes de Hillary Clinton al verlo en directo por la cadena CBS, definitivamente no está en el orden del día de Moscú.
Un cambio fundamental en la política exterior rusa se puede observar también en los casos de Irán y, más significativamente, en Siria, aliado tradicional de Rusia.
EE.UU., Reino Unido e Israel saben muy bien que aunque se siguen financiando las peores bandas terroristas, mafias, asesinos, traficantes de armas y agentes de Al-Qaeda –bajo la general denominación de “luchadores por la libertad”– contra el gobierno de Bashar al Assad, Rusia simplemente no se mueve.
El mensaje de Putin es claro: Occidente no se saldrá con la suya en Siria. Punto.
Muchos lectores posiblemente se estén preguntando, ¿qué hay de China? ¿No se supone que China es el objetivo clave del Pentágono en los próximos años, ya que sigue creciendo y creciendo y su economía pronto superará a la de EE.UU.?.
Si, pero eso solo es la economía y, por supuesto, China mantiene casi 2.000 millones de dólares en bonos del Tesoro de EE.UU., lo que les proporciona la posibilidad potencial de causar estragos con solo liquidarlos a corto plazo en los principales mercados mundiales. China podría hacer que el dólar norteamericano se derrumbara como las torres gemelas del Centro del Comercio Mundial en 2001.
Pero EE.UU. sabe que China no va a hacer tal cosa, no ahora, de todos modos, ya que tiene más que perder con el colapso financiero de EE.UU. de lo podría ganar. China sabe que activar la devaluación masiva de los bonos del Tesoro sería contraproducente porque le explotaría en su propia cara.
Además, China no ha tenido nunca, ni tiene hoy en día, objetivos hegemónicos globales. China parece muy feliz de ser y seguir siendo la potencia indiscutible del Sudeste Asiático y el Pacífico Occidental, algo que está en fuerte contradicción con los designios de EE.UU./Reino Unido/Israel que aspiran conjuntamente a dirigir el mundo en su totalidad: política, territorial, y económicamente, e incluso tratan de imponer sus propias leyes y tribunales.
Además, China tiene algunos conflictos abiertos. Tibet, Taiwán, tal vez un par de islas en disputa con Japón, pero eso es todo básicamente. Su lucha se centra en el escenario económico y los recursos naturales.
Ahora, comparemos esto con los conflictos permanentes de EE.UU. y sus aliados, que agitan Oriente Medio, África, América Latina, Europa Central, etc.
A China no hay necesidad de refrenarla, se auto controla y es autónoma. EE.UU. y sus aliados, en cambio, deben ser refrenados y vista la forma en que van las cosas, a medio o largo plazo deberán ser frenados en seco.
Rusia podría tener mucha menos influencia económica que EE.UU., pero sin embargo, el Kremlin siempre ha tenido claros sus objetivos geopolíticos a largo plazo; inteligentemente diseñados y planificados desde el tiempo de los zares, mejorados bajo los bolcheviques y hoy bajo un liderazgo maduro, coherente y consecuente.
Para Rusia no solo existen objetivos globales, Rusia entiende el mundo y sus complejidades multiculturales mucho mejor que EE.UU. Por eso, Rusia sólo se ve equiparada con Gran Bretaña… y China.
Así que ahora EE.UU. volverá caer a su escatología del “imperio del mal”, “Rusia poniendo un pie en su camino hacia la democracia” ¿Rusia soportando la retórica que se utiliza con los chicos malos?
La verdad es que Rusia está contribuyendo a desenmascarar la decadencia social y política norteamericana, su debilidad financiera y su psicopatía imperial en grado extremo.
Cuando Rusia se enfrenta a Norteamérica, muestra fortaleza, personalidad y autoestima. El mundo observa y aplaude.
El doble rasero
El 7 de agosto, Obama apareció en el popular programa de Jay Leno “Tonight Show”, gimoteando y quejándose de Putin, acusando a Moscú de volver a caer en los “modos políticos de la guerra fría”. Enumeró las quejas y lamentos de EE.UU. contra Rusia: la defensa antimisiles y el control de amas, las relaciones comerciales, la seguridad mundial, los derechos humanos, la sociedad civil…y aconsejó a Putin “no mirar al pasado sino “pensar en el futuro ya que no hay razón que nos impida ser capaces de cooperar.”
Obama no parece comprender que pensar correctamente sobre el futuro requiere aprender de la experiencia del pasado. Abordar el asunto Snowden de forma aislada no es más que otro ejemplo del discurso de doble moral y el doble rasero de EE.UU.
Como recordaba a sus lectores el periodista Glenn Greenwald del periódico The Guardian de Londres el mismo día: mientras que Obama y los medios de comunicación de hoy en día expresan tanta angustia y preocupación sobre el asilo de Rusia a Snowden, parecen haber olvidado completamente los casos anteriores en que todo era al revés. Y no eran casos de un joven denunciante o filtrador de modales suaves que no ha matado una mosca, sino que estaban implicado los peores criminales y asesinos protegidos por EE.UU.
Por ejemplo, EE.UU. se negó a atender una petición de extradición de Italia de dos agentes de la CIA acusados del presunto secuestro de un clérigo egipcio en Milán en 2003 (New York Times, 28 de febrero de 2007) y más tarde, cuando el agente de la CIA Robert Seldon Lady se encontraba en Panamá, fue trasladado en avión de vuelta a EE.UU. para evitar la posibilidad de que pudiera ser extraditado a Italia (Washington Post, 19 de julio de 2013).
Después tenemos la negativa de EE.UU. a extraditar al anterior presidente de Bolivia Gonzalo Sánchez de Lozada, que huyó a EE.UU. apoyado por la CIA, donde se le dio asilo político en la práctica, para que no pudiese ser juzgado en su país, Bolivia, por genocidio y crímenes de guerra (The Guardian del 9 de septiembre de 2012). Bolivia aún sigue presentando reiteradas demandas de extradición a EE.UU., que sigue haciendo oídos sordos, mientras el genocida vive a cuerpo de rey con la fortuna que amasó a costa del genocidio del pueblo boliviano. También tenemos el caso de Luis Posada Carriles, acusado de participar en el atentado terrorista de un avión cubano en 1976 en el que murieron 73 personas. Su extradición a Venezuela también fue rechazada por EE. UU. (El Paso Times, 30 de diciembre de 2010).
Y la lista no termina ahí. En los últimos años Argentina, Uruguay, Chile y Brasil presentaron reiteradas solicitudes y requerimientos legales solicitando a EE.UU. la entrega de un tal Sir Henry A. Kissinger en busca y captura para interrogarle sobre sus largas décadas de complicidad en los crímenes cometidos por los regímenes militares apoyados por la CIA en esos países durante la década de 1.970, bajo una estrategia genocida que se dio a conocer después como “Plan Cóndor”.
Pero una vez más el Poder Global de la Elite Internacional respalda con todo su poder a sus niños con problemas como Sir Henry. El Juez español Baltasar Garzón llegó hasta Interpol para arrestar a Kissinger con el fin de interrogarle durante una visita a Londres, pero ¡Ay! En vano.
Ya no vamos a mencionar siquiera las repetidas solicitudes de extradición presentadas por los tribunales belgas contra el ex primer ministro israelí Ariel Sharon por sus crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, presentados en nombre de víctimas libanesas por sus juergas asesinas de 2001.
La lista es demasiado larga. Pero la doble moral es manifiestamente obvio que no parece molestar a los poderes hegemónicos globales, pues están demasiado acostumbrados a hacer siempre lo que quieren y a salirse con la suya.
E incluso cuando tienen que tomar algún riesgo, utilizan su irresistible influencia para jugar su juego de forma segura, como diciendo “vamos a lanzar una moneda: si sale cara ganamos, si sale cruz tu pierdes”.
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* Adrián Salbuchi es analista político, autor, orador y comentarista de radio televisión




lunes, 8 de julio de 2013

Héroes, cobardes y vasallos

 

Rafael Poch · · · · ·

07/07/13

Eduard Snowden

 

Europa ha vivido esta semana una de sus horas más vergonzosas y clarificadoras

Si este fuera un mundo decente, en su plaza mayor levantaría un monumento a Eduard Snowden. El joven ex agente americano ha informado al mundo de que el secreto y la privacidad en las comunicaciones, un derecho fundamental, no existe. Y lo ha hecho a sabiendas de lo que se jugaba. A sabiendas de que se enfrentaba a un poder enorme, el de su gobierno, que tortura, encarcela indefinidamente sin cargos, somete a un trato inhumano a disidentes similares como el soldado Bradley Manning, exento de cualquier posibilidad de juicio justo, y que ha normalizado la práctica del asesinato extrajudicial, incluso de ciudadanos americanos con cuatro casos conocidos, entre ellos un adolescente de 16 años.

Snowden sabía que su vida se vería arruinada por su decisión, que probablemente no volvería a ver a su familia ni podría regresar a su país, en caso de que no lo hiciera esposado. Conocía el precio de meterle el dedo en el ojo al Imperio, y a pesar de todo decidió actuar. Puso por delante su conciencia. La conciencia que insta a los funcionarios de su país, mediante juramento, a “defender la Constitución de los Estados Unidos, frente a enemigos externos e internos”. La conciencia a la que el Tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg apeló, al proclamar tras la Segunda Guerra Mundial que, “los individuos tienen deberes internacionales que trascienden a la obligación nacional de obedecer, por lo que los ciudadanos tienen derecho a violar las leyes nacionales para impedir crímenes contra la paz y la humanidad”.

Por poner su consciencia por delante de su destino personal, Eduard Snowden merece ser admirado y públicamente reconocido por el común de sus semejantes. Es decir, es un héroe.

La siguiente pregunta es qué son el presidente Obama y los demás hombres de Estado que persiguen a Snowden por activa y pasiva, organizando su acoso mediante un potentísimo esfuerzo diplomático y policial, o colaborando en ese esfuerzo con episodios tan vergonzosos como la negación de espacio aéreo al presidente boliviano, por sospechas de que llevaba en su avión a Snowden. Y la respuesta a esa pregunta es que el Presidente Obama es, en el mejor de los casos, un rehén de un sistema irreformable, y que sus cómplices europeos son unos miserables vasallos.

Obama llegó a la presidencia sobre la crítica a la guerra iraquí de George W. Bush. No alteró la agenda de la “seguridad nacional” lanzada por el Imperio aprovechando la oportunidad brindada por los atentados del 11 de septiembre de 2001, sino que la enmendó. Se fue de Irak, pero apretó en Afg/Pak. Multiplicó el poder y la libertad del Joint Special Operation Command (JSOC) y potenció las operaciones de asesinato a cargo de los grupos de operaciones especiales y de los drones hasta una escala que los hombres de Bush ni siquiera soñaron. Prometió cerrar Guantánamo, la más conocida isla del archipiélago de cárceles y centros de tortura secretos sembrados por todo el mundo, pero no lo hizo.

En palabras de Noam Chomsky, Obama es otro presidente norteamericano criminal, uno más en la serie. Su campaña fue pagada por Wall Street, así que no había que hacerse muchas ilusiones desde el principio. El sociólogo americano Norman Birnbaum, no le niega a Obama algunas buenas intenciones de cambio, pero el caso es que no se ha opuesto a los asesinatos extrajudiciales de los drones -que frecuentemente precisan órdenes directas y personales suyas para ser ejecutados- ni a la vigilancia total, ni a tantas otras cosas,  por la sencilla razón de que es un “prisionero de ese aparato” de la seguridad nacional. Ese aparato, dice Birnbaum, “tiene sus propias leyes y sabe perfectamente como disciplinar a la gente”.

Birnbaum rememora los asesinatos de los Kennedy, el de Martin Luher King y otros personajes de la vida americana que llegaron a representar determinados riesgos de reforma, y estima que, “nuestro sistema tiene formas y maneras de advertir para que no se superen determinados límites”. “Creo”, dice Birnbaum en una entrevista con Deutschlandfunk, “que en el caso de Obama el presidente ha hecho para su persona esa lectura de nuestra historia”.

Enfrentado a una situación similar, Mijail Gorbachov fue valiente: su determinación de cambio y reforma fue por delante de su realismo y pragmatismo. Llegado el momento, prefirió quemarse a claudicar, confiando, quizá, en ser recompensado “por la historia”, sí, pero asumiendo claros riesgos físicos que incluyeron un golpe de estado contra él. Que algo así no haya sido posible en Estados Unidos, no tiene que ver tanto con la calidad de las personas, sino seguramente con el sistema.

Dándole la vuelta a lo que decía la derecha sobre el comunismo, que era un sistema “irreformable”, nuestra constatación nos lleva más bien a pensar lo contrario: el comunismo soviético fue tan reformable que hasta se autodisolvió. Lo que se demuestra irreformable y apunta a una dirección cada vez más inquietante, orwelliana y dictatorial, es el sistema de Estados Unidos. En cualquier caso, la pulverización de derechos fundamentales a la que estamos asistiendo, con los drones, los Guantánamos y las NSA, apunta hacia un régimen político en sintonía con el estado de cosas, dictatorial y oligárquico, que sugiere el orden socio-económico de la Gran Desigualdad. Dicho de la forma más simple: una sociedad de extrema desigualdad, desprovista de Estado social y regida por el interés de una minoría, precisa formas políticas duras y abolición de derechos fundamentales.

Llegamos así a los vasallos, a todos esos indignos pigmeos políticos que gobiernan el continente europeo, desde Lisboa a Atenas. La caza de Snowden llevada a cabo por los gobiernos de España, Portugal, Italia y Francia, alrededor del avión de Evo Morales, ha puesto en su lugar a la “comunidad de valores” transatlántica. Los europeos colaboran con la potencia que les espía para apresar a la persona que lo ha denunciado. De los gobiernos de España (bases militares, tránsito de vuelos de la CIA en el sistema Guantánamo, escudo antimisiles, etc), con cualquiera de los dos partidos, ya conocíamos el nivel de servilismo. Portugal es un país mas pequeño, la cínica flexibilidad italiana también era conocida, pero la indignidad de Francia en este episodio supera la expectativa del más escéptico. Europa ha vivido esta semana una de sus horas más vergonzosas y clarificadoras. Héroes, un presidente cobarde y unos miserables vasallos. Cada cual en su lugar.

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