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viernes, 2 de junio de 2017

Trump adelanta sus peones

La OTAN fue concebida para luchar contra la Unión Soviética pero Donald Trump está reorientándola. Aunque su objetivo siga siendo rivalizar con Rusia, la alianza atlántica dedicará en lo adelante la mitad de sus recursos a la`lucha contra el yihadismo.


por Thierry Meyssan

Thierry Meyssan observa como actúa el presidente Trump para convencer a sus aliados y socios de que deben abandonar a los yihadistas a los que respaldan, arman y dirigen. A pesar de las afirmaciones de la prensa internacional y de sus adversarios políticos, la Casa Blanca sigue tratando de aplicar, desde hace 4 meses, una política antiimperialista que comienza a dar sus primeros frutos: el proceso de cese del apoyo de Arabia Saudita a la Hermandad Musulmana, el fin de la coordinación de los yihadistas a través de la OTAN y el proceso destinado a cortar el financiamiento occidental a la Hermandad Musulmana.

Durante todo el tiempo transcurrido entre la 3ª Conferencia de los “Amigos de Siria” –celebrada en París, el 6 de julio de 2012– y la investidura del presidente estadounidense Donald Trump –el 21 de enero de 2017–, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido se dedicaron constantemente a organizar la guerra contra Siria mientras fingían negociar una salida política a ese conflicto.

Durante los 16 últimos meses, y sobre todo durante la campaña electoral que lo llevó a la Casa Blanca, Donald Trump se presentó como contrario al imperialismo. Contrariamente a lo que afirman sus detractores, su condición de millonario no menoscaba sus convicciones políticas.

Desde que llegó a la Casa Blanca [1], el presidente Trump ha estado luchando contra su propia administración –estructura en la que 98% de sus funcionarios votaron por Hillary Clinton– además de tener que luchar también contra los gobiernos aliados de su predecesor.

Durante los 4 últimos meses, el presidente Trump ha seguido tratando de imponer su voluntad de liberar a su país y al mundo a través de una serie de acciones que sus adversarios deforman y presentan como simples contradicciones.

Durante la cumbre realizada con los Estados arabo-musulmanes, en Riad el 21 de mayo, Donald Trump exhortó a sus interlocutores en general –y a Arabia Saudita en particular– a poner fin a todo vínculo con la Hermandad Musulmana [2]. Consciente que esta instando al rey Salman de Arabia Saudita a renunciar a su principal ejército, le ha garantizado un enorme arsenal cuyo valor ascenderá a 110 000 millones de dólares.

A pesar de los constantes asaltos de amabilidad del rey saudita y de su corte, al final de la cumbre Arabia Saudita publicó una declaración sin someterla a la aprobación de los demás participantes [3]. Ese documento puede interpretarse como el anuncio de la creación de una «Coalición militar islámica» que amplía la «Fuerza Común Árabe», cuyo accionar ya hemos podido ver en Yemen. Pero también puede servir en el futuro para justificar una ocupación saudita en regiones de Siria, Irak y de otros países después de ser liberadas de Daesh.

En la cumbre de la OTAN, celebrada el 25 de mayo en Bruselas, Donald Trump obligó a sus aliados a congregarse ante un pedazo del muro de Berlín y otro de una de las Torres Gemelas, destruidas durante los hechos del 11 de septiembre de 2001. Y, recordándoles que –en virtud del Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte– habían aceptado el principio mismo de la lucha contra el terrorismo luego de los atentados del 11 de septiembre, los forzó a reorientar los objetivos de la alianza [4]. Por supuesto, la OTAN conservará su función anti-rusa, pero se compromete en lo adelante a participar en la erradicación de los mismos yihadistas cuyas acciones había venido coordinando desde su base en Izmir (Esmirna), en territorio turco. Trump también comprometió a los participantes en la cumbre de la OTAN a compartir la información que posean sobre las organizaciones terroristas en el marco de un grupo de coordinación en materia de inteligencia.

En la cumbre del G7, reunido el 26 de mayo en Taormina, Donald Trump arrancó a sus aliados una declaración «contra el terrorismo y el extremismo violento» [5]. En realidad, sus socios se comprometieron solamente a evitar que el terrorismo desborde las zonas donde ellos mismos lo organizan, lo financian y hasta lo dirigen e impedir que se extienda a Occidente. En todo caso, el G7 dio inicio a un proceso tendiente a poner fin no sólo al financiamiento del terrorismo sino también al del extremismo violento, lo cual apunta a la Hermandad Musulmana, matriz del terrorismo islamista.

Esta última declaración sólo fue posible en el contexto del atentado perpetrado en Manchester, el 22 de mayo, por el hijo de un agente doble del MI6 –simultáneamente ex miembro de los servicios de seguridad de Muammar el-Kadhafi y de al-Qaeda [6]. Pero es evidente que los británicos no tienen intenciones de renunciar a utilizar la Hermandad Musulmana.

En cambio, sí parece posible que Francia y Alemania inicien un proceso de “limpieza” en sus servicios de inteligencia, lo cual les llevará tiempo. El propio Donald Trump no ha logrado realizar esa “limpieza” en el seno de su propia administración. Y basta con citar un ejemplo: el 20 de mayo, el Pentágono hizo llegar al puerto saudita de Jedda un nuevo cargamento de armas destinado a los yihadistas, en cumplimiento de un contrato que data de los últimos días de la transición presidencial estadounidense [7]. Esos nuevos envíos de armamento incluyen lanzacohetes múltiples y blindados búlgaros OT-64 SKOT.
Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)


[1] “Discurso de investidura de Donald Trump”, por Donald Trump, Red Voltaire , 21 de enero de 2017.

[2] “Donald Trump’s Speech to the Arab Islamic American Summit”, por Donald Trump, Voltaire Network, 21 de mayo de 2017.

[3] “Riyadh Declaration”, Voltaire Network, 23 de mayo de 2017.

[4] “Remarks by Donald Trump at NATO Unveiling of the Article 5 and Berlin Wall Memorials”, por Donald Trump, Voltaire Network, 25 de mayo de 2017.

[5] “G7 Taormina Statement on the Fight Against Terrorism and Violent Extremism”, Voltaire Network, 26 de mayo de 2017.

[6] «Manchester, el MI6, al-Qaeda y los Abedi», Red Voltaire, 25 de mayo de 2017.

[7] «El Pentágono continúa los envíos de armas a los yihadistas pactados por la administración Obama», Red Voltaire, 28 de mayo de 2017.
Thierry Meyssan
Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «Trump adelanta sus peones», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 30 de mayo de 2017, www.voltairenet.org/article196489.html

jueves, 25 de mayo de 2017

Donald Trump contra el yihadismo


por Thierry Meyssan

El discurso de Donald Trump a los dirigentes del mundo musulmán marca un cambio radical de la política militar estadounidense. Ahora el enemigo no es la República Árabe Siria sino el yihadismo, precisamente el movimiento que sirve de herramienta estratégica al Reino Unido, Arabia Saudita y Turquía.

Durante su campaña electoral, Donald Trump había declarado simultáneamente que no aspiraba a derrocar regímenes y que quería acabar con el terrorismo islámico. Desde su elección, sus adversarios han venido tratando de imponerle la continuación de la política que ellos habían iniciado, consistente en utilizar la Hermandad Musulmana para acabar con la República Árabe Siria.

Se ha recurrido a todos los medios para destruir el equipo que el candidato Trump había conformado, principalmente provocando la renuncia del general Michael Flynn, a quien Trump había escogido como consejero de seguridad nacional. Ya en 2012, el general Flynn se había opuesto al proyecto del entonces presidente Barack Obama, destinado a crear el Emirato Islámico [Daesh], y constantemente señalaba a la Hermandad Musulmana como la matriz del terrorismo islamista.

Se ha recurrido también a todos los argumentos para presentar al nuevo presidente de Estados Unidos como un islamófobo. Para ello se le criticó duramente por haber promulgado un decreto que prohibía la entrada a Estados Unidos a los nacionales de 6 países musulmanes. Magistrados demócratas utilizaron sus funciones de forma arbitraria para justificar esa acusación contra el presidente Trump. Lo que en realidad hizo este último fue suspender la entrada al país de personas cuya identidad era imposible de verificar para las autoridades estadounidenses por depender para ello de 6 Estados en guerra o seriamente afectados por ella.

El problema que enfrenta Donald Trump no está determinado por la supervivencia de la República Árabe Siria sino por la pérdida que supondría para varios aliados de Washington el posible fin de la estrategia terrorista. Es un secreto a voces que en todas las conferencias internacionales todos los Estados se pronuncian públicamente contra el terrorismo islamista, mientras que en privado varios de esos mismos Estados han venido organizándolo desde hace 66 años.

En ese caso se halla, en primer lugar, el Reino Unido, creador –en 1951– de la cofradía designada como Hermandad Musulmana, construida sobre las ruinas de una organización homónima que había sido disuelta 2 años antes y cuyos ex dirigentes se hallaban casi todos en la cárcel. El segundo país que se halla en esa situación es Arabia Saudita, que –a pedido de Londres y de Washington– creó la Liga Islámica Mundial para respaldar simultáneamente la Hermandad Musulmana y la Orden de los Naqshbandis. Esta Liga Islámica Mundial, cuyo presupuesto es superior al del ministerio de Defensa de Arabia Saudita, es el órgano que alimenta con dinero y armas todo el conjunto del sistema yihadista a nivel mundial. Y finalmente, se halla también en ese caso Turquía, que actualmente garantiza la dirección de las operaciones de ese sistema.

Al dedicar el discurso que pronunció en Riad a aclarar las ambigüedades creadas alrededor de su actitud hacia el islam y a reafirmar su intención de acabar con la herramienta de los servicios secretos anglosajones, Donald Trump impone su voluntad a los alrededor de 50 Estados que se reunieron para escucharlo. Para evitar malentendidos, su secretario de Defensa, el general James Mattis, había explicado 2 días antes su estrategia en el plano militar: cercar a los grupos yihadistas y exterminarlos, sin dejarles posibilidad de escapar.

Por el momento se ignora cuál será la reacción de Londres. Con respecto a Riad, Donald Trump puso especial cuidado en exonerar a los Saud de sus crímenes anteriores. Arabia Saudita no fue señalada como culpable… pero Irán sí es designado como chivo expiatorio, lo cual resulta evidentemente absurdo cuando sabemos que la Hermandad Musulmana y los Naqshbandis son sunnitas mientras que Irán es un país chiita.

Sin embargo, la carga anti-iraní del discurso de Trump carece de importancia… Teherán sabe perfectamente a qué atenerse. Sin dejar de escupir a su paso desde hace 16 años, Washington ha venido destruyendo uno a uno todos los enemigos de Teherán: los talibanes, Saddam Hussein y, dentro de poco, Daesh.

Lo que está en juego ahora, como ya anunciamos hace 8 meses, es el fin de las primaveras árabes y el regreso a la paz regional.
Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)

Thierry Meyssan
Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Fuente : «Donald Trump contra el yihadismo», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire , 23 de mayo de 2017, www.voltairenet.org/article196402.html

lunes, 29 de febrero de 2016

Moscú, una muralla frente a los yihadistas

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Manifestación ante la embajada de Rusia en Damasco.

Desde 2012, Moscú viene tratando de atraer a los occidentales hacia su proyecto: la defensa de la civilización frente al yihadismo, algo similar a lo que ya sucedió en el pasado cuando el mundo se unió contra el nazismo. Para lograrlo, comenzó por disociar a la Casa Blanca de las organizaciones armadas que Rusia considera como «yihadistas» y que Estados Unidos designa como «rebeldes», y ahora se esfuerza por aislar a Turquía. Lejos de ser un epifenómeno diplomático, el cese de hostilidades en Siria constituye un cambio radical en la situación. Washington acaba de reconocer que en Siria ya no hay–o que ya no existen– grupos armados «moderados».

por Thierry Meyssan
Se equivocan quienes analizan la política rusa desde un punto de vista árabe u occidental. Rusia tiene su propia visión sobre los yihadistas, a los que conoce desde 1978, cuando estos acudieron en ayuda de los pashtunes contra el gobierno comunista de Kabul.
Vladimir Putin luchó personalmente contra los yihadistas del Cáucaso, principalmente contra el Emirato Islámico de Itchkeria, durante la segunda guerra de Chechenia (1999-2000), donde fueron vencidos. En aquella época, los árabes proclamaban su solidaridad con los musulmanes rusos y no entendían lo que sucedía en el Cáucaso, mientras que los occidentales, después de la disolución de la Unión Soviética, aplaudían a todo el que trataba de proseguir el proceso de desintegración de Rusia. En el terreno, sin embargo, no existía ninguna diferencia entre el Emirato de aquella época y el Califato actual. En Grozni, se aplicaba la sharia y se cortaban cabezas exactamente igual que en Raqqa.
Daguestán, 1999. Atrocidades de los yihadistas del Cáucaso.
Hoy en día, a pesar de la propaganda que presenta la guerra en Siria como una guerra contra el islam, o que presenta la República Árabe Siria como una «dictadura alauita» que masacra a los sunnitas, los hechos demuestran lo contrario: el Ejército Árabe Sirio que lucha contra los yihadistas se compone en un 70% de sunnitas.
En 2012, o sea casi al inicio de la guerra, en el momento en que la DIA [1] estadounidense advertía a la Casa Blanca del peligro que representaba el grupo terrorista que se convertiría en el actual Emirato Islámico [2], Vladimir Putin declaraba que el tema sirio se había convertido en una «cuestión interna rusa». Desde entonces, el presidente ruso ha venido tratando de crear una coalición internacional contra los yihadistas con los occidentales.
Rusia recuerda lo sucedido en el mundo durante los años 1930. En aquella época, el rey de Inglaterra, Eduardo VIII, era públicamente nazi. Montagu Norman, el gobernador del Banco de Inglaterra, financió el ascenso de Hitler al poder con el dinero de la Corona británica [3]. El objetivo de los británicos era respaldar un Estado capaz de acabar con la Unión Soviética que, después de sacar del poder al zar Nicolás II, amenazaba sus intereses capitalistas. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, acabaron aliándose con Stalin y Mao en contra de Hitler.
En estas imágenes de archivos, recientemente sacadas a la luz por la publicación británica The Sun, el futuro rey de Inglaterra Eduardo VIII enseña el saludo nazi a la actual reina Isabel II –quien tenía entonces sólo 6 años.
Vladimir Putin espera ahora modificar las actuales alianzas, como sucedió en el periodo que va de 1936 a 1939. Es por eso que, durante los últimos años, se ha esforzado por seguir aplicando a los estadounidenses el calificativo de «socios», a pesar de que Washington no cesaba de asestarle puñaladas por la espalda, organizaba en Moscú manifestaciones contra su gobierno (2011-2012) y orquestaba un golpe de Estado en Ucrania (2013-2014).
El 10 de febrero de 2016, el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, distribuyó a los miembros del Consejo de Seguridad un informe de la inteligencia rusa sobre las actividades de Turquía en apoyo a los yihadistas [4]. Este documento de 2 páginas presenta una serie de hechos irrefutables. Demuestra que Turquía es un Estado-renegado que viola deliberadamente, y desde hace mucho años, numerosas resoluciones de las Naciones Unidas.
Pero lo interesante es que cada uno de esos hechos remite a redes y agentes que en el pasado ya habían respaldado a los yihadistas chechenos. En aquel momento, no hubo implicación del Estado turco como tal sino del Partido del Bienestar (Refah). Hoy en día, el Refah ha dejado de existir para dejar su lugar al AKP. Como los hombres del AKP hoy están en el poder, el Estado turco está ahora implicado [5].
Dando muestra de su perseverancia, el oso ruso trata ahora de disociar a Turquía de la OTAN. De esta operación depende el futuro de la humanidad. Si Turquía sigue siendo miembro de la alianza atlántica, seguirá apoyando a los yihadistas, no sólo en Siria sino también en Irak, en Libia y, en definitiva, en el mundo entero. La otra posibilidad es que la OTAN se distancie de Turquía y, en ese caso, Estados Unidos y Rusia podrían aliarse para luchar eficazmente contra los yihadistas en cualquier rincón del mundo.
Parece que el 12 de febrero los rusos finalmente lograron disociar a la Casa Blanca de los neoconservadores y de los halcones liberales que respaldan a Turquía y a los yihadistas. Serguei Lavrov y John Kerry acordaron la creación de dos grupos de trabajo que ellos mismos copresiden, relegando así a la ONU a un papel de simple escribano [6].
En otras palabras, Jeffrey Feltman, quien desde hace 3 años utiliza sus funciones como número 2 de la ONU para sabotear todo esfuerzo de paz, ha sido relegado [7]. Resultado: en sólo 10 días Rusia y Estados Unidos lograron fijar las condiciones para un cese de hostilidades que estaba pendiente desde 2012 [8].
El presidente ruso Vladimir Putin anunció personalmente, a través de la televisión rusa, la conclusión del acuerdo de cese temporal de hostilidades en Siria, pactado por Rusia y Estados Unidos.
Este cese de las hostilidades ha sido claramente rechazado por la «Coalición Nacional de Fuerzas de la Revolución y de la Oposición Sirias», cuyo presidente –el turco-sirio Khaled Khoja– comentó: «Es absolutamente escandaloso concluir con Rusia acuerdos bilaterales sobre el “cese de hostilidades” cuando esos acuerdos no conciernen a uno de los principales asesinos de civiles en Siria, que es la Federación Rusa. Ya es hora de que Rusia salga de Siria y ponga fin a la guerra brutal que libra contra nuestros conciudadanos» [9].
Este acuerdo es en realidad una trampa tendiente a destruir todo el sistema de los neoconservadores y de los halcones liberales estadounidenses. Durante las negociaciones de Ginebra 3, ya Rusia había puesto pacientemente en evidencia la mala fe de la «oposición» apoyada por Arabia Saudita y Turquía. Esa oposición se desacreditó a sí misma con sus incesantes cambios de postura. No era ni siquiera cuestión de poner en duda su representatividad sino solamente de demostrar que su objetivo no es mejorar las condiciones de vida de la población siria sino únicamente derrocar a cualquier precio la República Árabe Siria. Prueba de ello es la citada declaración del señor Khoja ya que, al contrario de lo que él afirma, Rusia sí se somete al cese de hostilidades, del cual se excluyen en cambio los grupos catalogados como terroristas en la lista de la ONU.
Este cese de las hostilidades apunta a poner a los grupos armados frente sus propias responsabilidades. Sólo tenían que inscribirse –ante Washington o Moscú– para no seguir siendo blanco de los bombardeos rusos o sirios, pero en ese caso renunciaban a derrocar la República Árabe Siria y aceptaban participar en un proceso político a favor de una Siria laica y democrática, abandonando por tanto el sueño de un Estado Islámico. Del millar de katibas existentes, sólo 97 se atrevieron a optar por un proceso que las convierte en «traidores» a la causa turca y las designa como próximas víctimas de sus ex colegas yihadistas.
En todo caso, los occidentales no podían esperar nada mejor. El 15 de diciembre de 2015, el general Didier Castres, responsable de las operaciones militares de Francia en el extranjero, aseguraba en audiencia ante el Senado que el número total de combatientes que pudieran ser considerados moderados no pasaba de 20 000 [10]. Sólo días después, en enero de 2016, un informe de la inteligencia alemana afirmaba que la proporción de sirios en el seno de los grupos armados que operan en Siria no pasa de un 5% [11].
Eso es precisamente lo que querían demostrar Kerry y Lavrov al hablar de un cese de hostilidades, en vez de un alto al fuego –ya que esta segunda expresión tiene implicaciones jurídicas que no tiene la primera.
La respuesta de John Kerry a la pregunta de un senador, durante una audiencia parlamentaria en Washington, sobre un eventual «plan B» como escapatoria, adquiere así otra dimensión. Si fracasa el cese de hostilidades, no podrá haber una partición de Siria, y será así simplemente porque el plan de cese de cese de hostilidades habrá demostrado que la opción que se plantea no es entre Damasco y «rebeldes» sino entre Damasco y los yihadistas.
Para la consejera del presidente Assad, el «Plan B» de John Kerry debería tener como objetivo luchar contra los yihadistas.
Siguiendo esa misma lógica, el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, declaró al diario alemán Der Spiegel que la OTAN no se dejaría embarcar en una guerra contra Rusia provocada por Turquía [12]. El artículo 5 de la Carta de la alianza atlántica sólo estipula el respaldo a un Estado miembro directamente atacado, pero no cuando ese Estado provoca un conflicto [13]. Al día siguiente, Alemania confirmaba al Daily Mail las declaraciones de Asselborn [14].
La Casa Blanca se dispone ahora a sacrificar a Recep Tayyip Erdogan, a quien se atribuirían entonces todos los males que asolan la región. El presidente turco podría acabar asesinado –como su predecesor Turgut Ozal, en 1993– o derrocado por sus propios colaboradores. De no ser así, la guerra se desplazará iria hacia Turquía. Vladimir Putin habrá logrado su objetivo: modificar las líneas del frente de manera que los occidentales luchen a su lado contra los yihadistas que ellos mismos crearon.
Elementos fundamentales :
- Rusia no se implicó en el conflicto sirio para defender intereses económicos ni resucitar una alianza de los tiempos de la guerra fría sino para luchar contra los yihadistas.
- Al concluir el acuerdo de Munich, el secretario de Estado John Kerry aceptó relegar a Jeffrey Feltman, el líder de los neoconservadores y de los halcones liberales en la ONU, a un papel subalterno. Al proponer el cese de hostilidades, permite separar a los combatientes sirios razonables de los yihadistas.
Thierry Meyssan
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[1] La DIA es la agencia de inteligencia del departamento de Defensa de Estados Unidos. Nota de la Red Voltaire.
[2] También identificado como Estado Islámico o como Daesh (su acrónimo árabe) o con siglas como EI, EIIL, ISIS o ISIL. Nota de la Red Voltaire.
[3] «Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial», por Valentin Katasonov, Strategic Culture Foundation (Rusia) , Red Voltaire, 16 de mayo de 2015.
[4] «Informe de la inteligencia rusa sobre actual apoyo de Turquía al Emirato Islámico», Red Voltaire, 18 de febrero de 2016.
[5] «Cómo apoya Turquía a los yihadistas», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de febrero de 2016.
[6] “Statement of the International Syria Support Group”, Voltaire Network, 12 de febrero de 2016.
[7] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire, 28 de enero de 2016.
[8] “Cessation of Hostilities in Syria”, Voltaire Network, 22 de febrero de 2016.
[9] «Lettre datée du 18 février 2016 adressée par le représentant de la Coalition nationale des forces de la révolution et de l’opposition syriennes» [En español, “Carta con fecha del 18 de febrero de 2016, del representante de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Sirias”]. Documento de la ONU S/2016/165.
[10] «Audition au Sénat du général Didier Castres sur Daesh », Réseau Voltaire, 15 de diciembre de 2015.
[11] “Asian rebels in Aleppo, Western blind spot”, Christina Lin, Asia Times, febrero de 2016.
[12] «Syrienkonflikt: Warnung aus der Nato an die Türkei», Der Spiegel, 19 de febrero de 2016.
[13] «Traité de l’Atlantique Nord», Réseau Voltaire, 4 de abril de 1949.
[14] «NATO warns Turkey it can’t count on support in a conflict with Russia as tensions escalate», Gianluca Mezzofiore, Daily Mail, 20 de febrero de 2016.
Thierry Meyssan
Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
Cómo apoya Turquía a los yihadistasFuente: Voltaire, edición Internacional

viernes, 5 de junio de 2015

Los yihadistas al servicio del imperialismo
















El jeque Yussuf al-Qaradawi, gurú de la Hermandad Musulmana y predicador estelar del Corán en la televisión qatarí Al-Jazeera, bendice a los yihadistas que operan en Siria e Irak y afirma, muy seriamente, que si Mahoma viviese, hoy sería aliado de la OTAN.



por Thierry Meyssan


 Los gobiernos occidentales ya ni siquiera tratan de esconder el uso de yihadistas. ¿Ejemplos? La OTAN derrocó a Kadhafi utilizando a al-Qaeda como fuerza terrestre; Israel sacó a los “cascos azules” del Golán y los reemplazó por los hombres de al-Nusra; la coalición internacional contra el Emirato Islámico permitió que los yihadistas tomaran Palmira para perjudicar al gobierno de Siria. Es fácil entender los intereses de las potencias occidentales, pero resulta menos evidente entender por qué y de qué manera los yihadistas prestan servicio al Tío Sam en nombre del Corán. El jeque Yussuf al-Qaradawi, gurú de la Hermandad Musulmana y predicador estelar del Corán en la televisión qatarí Al-Jazeera, bendice a los yihadistas que operan en Siria e Irak y afirma, muy seriamente, que si Mahoma viviese, hoy sería aliado de la OTAN. A menudo nos preguntamos cómo se las arreglan el Pentágono y la CIA para manipular a millones de musulmanes y lograr que luchen por los intereses del Tío Sam. Si bien es cierto que algunos líderes son agentes pagados, también es verdad que la mayoría de los yihadistas creen que luchan y mueren por ir al paraíso. La respuesta es extremadamente simple: partiendo de la retórica de la Hermandad Musulmana es posible apartarse de la realidad humana y enviarlos a matar a cualquiera, como agitando un trapo rojo ante un toro. Oficialmente, el Emirato Islámico se separó de al-Qaeda y no reconoce la autoridad de Ayman al-Zawahiri. Sin embargo, en muchos lugares, como en la región siria de Qalamun, es imposible diferenciar a los seguidores del Emirato Islámico de los de al-Qaeda: los mismos yihadistas utilizan simultáneamente las dos etiquetas. Por supuesto, siempre habrá quien responda que todo no pasa de ser una diferencia de orden personal surgida simplemente porque Abu Bakr al-Baghdadi quiere ser jefe en lugar del jefe. Pero el hecho es que el Emirato Islámico y al-Qaeda, aunque utilizan retóricas muy diferentes, recurren exactamente a las mismas prácticas. Tienen en común las consignas de la Hermandad Musulmana: «Nuestra Constitución es el Corán», «La solución es el islam». La vida piadosa se hace así extremadamente simple. No importa que el Creador nos haya hecho inteligentes, invariablemente y sin importar las circunstancias, hay que aplicar la palabra divina como si fuésemos máquinas. Y si la situación no aparece en El Libro… la solución es destruirlo todo. Por supuesto, los resultados de esa forma de actuar son catastróficos y esas organizaciones han sido incapaces de instaurar en ningún lugar nada que se parezca al inicio de la sociedad perfecta que dicen desear. La diferencia reside en la historia de ambos grupos: - Desde 1979 hasta 1995, o sea desde la operación de la CIA en Afganistán hasta la Conferencia Árabe Popular e Islámica de Khartum, los mercenarios de Osama ben Laden luchaban contra la Unión Soviética con ayuda pública de Estados Unidos. - Desde 1995 hasta 2011, o sea desde la Conferencia de Khartum hasta la operación «Tridente de Neptuno», al-Qaeda exponía una retórica contra «los judíos y los cruzados» mientras seguía luchando contra Rusia en Yugoslavia y Chechenia. - Y a partir de 2011, o sea desde la «primavera árabe», al-Qaeda ha apoyado a la OTAN, en Libia, y a Israel, en la frontera del Golán ocupado. Pero la opinión pública occidental no ha seguido esa evolución. Está convencida del peligro de un mítico expansionismo ruso, se obstina en atribuir a los yihadistas los atentados del 11 de septiembre, no ve la realidad sobre lo sucedido en Libia y en la frontera del Golán ocupado por Israel y se aferra por ello a la errónea idea que presenta a al-Qaeda como una organización terrorista antiimperialista. Los árabes, mientras tanto, no se basan en los hechos sino que eligen –según los casos– la realidad o la propaganda occidental para inventarse así una narración romántica sobre al-Qaeda. El Emirato Islámico, por su parte, se aleja del Corán y se acerca a los neoconservadores. Asegura que los principales enemigos son… otros musulmanes: los chiitas y sus aliados. Prefiere olvidar la época de la guerra en Bosnia, donde la Legión Árabe de ben Laden gozaba del respaldo simultaneo de Estados Unidos, Arabia Saudita e Irán. Pero, ¿quiénes son los aliados de los chiitas? La República Árabe Siria (Estado laico) y la Yihad Islámica palestina (sunnita). En otras palabras, el Emirato Islámico lucha prioritariamente contra el Eje de la Resistencia, que se opone al imperialismo. De hecho, el Emirato Islámico asume su papel como aliado objetivo de Estados Unidos y de Israel en el «Medio Oriente ampliado», aunque dice ser –teóricamente– enemigo de ambos. La maleabilidad de ambas organizaciones reside en su ideología de base, que es la de la Hermandad Musulmana. Por eso resulta lógico el hecho que casi todos los jefes yihadistas han sido miembros en algún momento de alguna rama de la Hermandad Musulmana. Por eso es también totalmente lógico el hecho que la CIA ha respaldado no sólo la Hermandad Musulmana egipcia, desde que esta fue recibida en la Casa Blanca por el presidente Eisenhower –en 1955–, sino también todas sus ramas extranjeras y todos sus grupos disidentes. En definitiva, el califato que soñaba Hassan el-Bana, el mismo que dicen querer Ayman al-Zawahiri y Abu Bakr al-Baghdadi, no busca volver a la Edad de Oro del Islam sino instaurar el reino del oscurantismo. Así lo confirmó, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, en 2012 –o sea antes de la escisión entre al-Qaeda y el Emirato Islámico– cuando declaraba: «En el terreno, ¡están haciendo un buen trabajo!»
 Thierry Meyssan

 Red Voltaire Voltaire, edición Internacional

FUENTE: RED VOLTAIRE

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