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lunes, 12 de diciembre de 2016

La estrategia de Trump para debilitar a Irán




NAZANÍN ARMANIAN

Antes de abandonar la Casa Blanca, el presidente Obama ratificará la prorrogación de la Ley de Sanciones a Irán aprobada por las dos cámaras para otros diez años. La Ley elaborada en 1996 por el gobierno de Bill Clinton sanciona a las empresas que invierten en el sector energético iraní. El parlamento de la República Islámica, como represalia,  acaba de aprobar una moción de triple urgencia para reanudar las actividades nucleares. Que la Casa Blanca insistiera en que dichas sanciones no tienen nada que ver con el programa nuclear, sino con las pruebas de misiles balísticos y el pisoteo de los derechos humanos por las autoridades de Teherán, no ha tranquilizado a los iraníes que lo considera una traición al acuerdo que firmaron en julio del 2015 con las seis potencias mundiales, anulando su programa de enriquecimiento de uranio.

Los “beneficios” del acuerdo fueron varios: redujo la amenaza de una gran guerra entre EEUU e Irán; mantuvo a Israel como la única potencia nuclear de la región; abrió el mercado iraní, -controlado por China, Rusia y Turquía-, a las compañías europeas, y permitió el acceso al petróleo y gas de Irán a los clientes europeos y asiáticos, que no a  los estadounidenses ( y eso porque las propias leyes de EEUU aun les impiden trabajar en Irán).

La suerte del acuerdo nuclear

El futuro presidente de EEUU ha nombrado a dos asiduos iranófobos para dos puestos claves en su futura gabinete: el general James Mattis, apodado ‘Perro Loco’, uno de los comandantes que dirigieron las invasiones de EEUU a Afganistán y a Irak para dirigir el Pentágono y a Mike Pompeo, para la CIA. Sería la guinda  de los despropósitos que designara a John Bolton como Secretario de Estado.

Respecto al programa nuclear, el magnate cuenta con las siguientes opciones:

1. Mantenerlo, poniendo nuevas sanciones a Irán, castigándole por su programa de misiles balísticos.

2. Renegociarlo, e incluir en el acuerdo inspecciones a las instalaciones militares de Irán, cuestión que Teherán ha anunciado no admitir jamás.

3. Muy improbable, ya que China, Rusia y Europa (que compiten por invertir en este potente mercado emergente) se opondrían ahora que Irán cumple con las exigencias de la Agencia Internacional de Energía Atómica; además tal imprudencia empujaría a Teherán no sólo hacia el bloque chino-ruso al que EEUU por otro lado intenta desmantelar, sino a reanudar sus actividades nucleares. Situación que fortalecería la posición del sector militarista-fundamentalista en el poder capaz de llevar el país al borde de una catastrófica guerra.

4. Ignorarlo, centrándose en los problemas domésticos, si Arabia Saudí, Israel y los lobbies árabe y judíos dejen de acosarle.

Tensión en Irán

EEUU ha incumplido su parte del acuerdo de levantar las sanciones financieras y económicas. Obama ha paralizado la aplicación de dichos castigos pero no los ha suspendido. La población iraní, azotada por el desempleo y la inflación, se siente engañada por las falsas expectativas creadas. La burguesía compradora (llamada Bazar, la antigua palabra persa que significaba «el lugar de poner precio»), enemiga de invertir en la industria y que domina el poder desde 1979, ha sido la única beneficiaria de  la entrada de todo tipo de productos en Irán, que de paso está arruinando la producción nacional  forzando el cierre de cientos de fábricas y talleres.

Aumenta la presión por parte de los militares (a quienes no les disgusta un enfrentamiento con EEUU para justificar su presencia en la política) sobre el presidente Hasan Rohani, al que le acusan de haberse caído en la trampa de Obama, renunciando al programa nuclear a cambio de nada. Él se ha visto obligado a repetir varias veces de que fue el mismo “Líder”, ayatola Alí Jamenei quien supervisaba hasta los últimos detalles del acuerdo.

Todo indica que Trump reforzará las sanciones económicas contra de Irán, sin modificar el acuerdo nuclear: utilizará como pretexto el desarrollo de misiles balísticos, el apoyo al terrorismo y la situación de los derechos humanos en Irán. “La tarea urgente es impedir que Irán se convierta en una superpotencia” confiesa así el ex general israelí Yaakov Amidror el objetivo real de la obsesión de Donald Trump, Benjamín Netanyahu y el rey saudí Salman bin Abdulaziz por Irán.

Fuente: Público.es

miércoles, 10 de agosto de 2016

Estados Unidos compensará a Israel por el acuerdo con Irán con el mayor paquete de ayuda militar de su historia



Mintpress News

Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

Israel podría cerrar pronto el mayor acuerdo de ayuda militar de Estados Unidos de su historia que, según se ha informado, supone un aumento en la ayuda anual recibida, la cual asciende ya a varios miles de millones de dólares.Actualmente Israel recibe más de 3.100 millones de dólares de ayuda anuales de Estados Unidos según un acuerdo por 10 años firmado por el presidente George W. Bush y que expirará en 2018, aunque el gobierno Obama podría firmar pronto otro acuerdo por 10 años que aumentaría aún más esta ayuda.
“Además , el Congreso ha concedido una suma adicional de dinero para misiles de defensa”, informaba The Washington Post el viernes [29 de julio de 2016].
Altos cargos israelíes, incluido el Primer ministro Benjamin Netanyahu, estuvieron negociando durante “meses de negociaciones secretas” conseguir no menos de 5.000 millones de dólares al año, según informaron Carol Morello y Ruth Eglash de The Washington Post. “Los israelíes argumentaban que necesitan gastar mucho más en defensa tras el acuerdo nuclear con Irán firmado el año pasado, acuerdo por el que se desbloqueó el capital iraní congelado e Israel teme que este capital se use en parte para financiar una agresión iraní a la zona”, escribían.
Incluso los agentes de la inteligencia israelí han expresado sus dudas de que Irán suponga una amenaza para Israel, aunque es posible que un Irán más poderoso pueda poner en peligro los planes de Israel de controlar los recursos energéticos de la zona, incluidos los Altos de Golan en Siria ocupados ilegalmente por Israel.
Una cuestión pendiente es una disposición especial que Estados Unidos concede a Israel y le permite gastar en Israel hasta un 26% de su ayuda en dólares. “No se permite hacerlo a ningún otro país receptor de fondos estadounidenses, pero se estableció en la década de 1980 para permitir a Israel crear su incipiente infraestructura de defensa”, informaba The Washington Post.
El gobierno Obama quiere acabar con esta excepción y obligar a Israel a gastar en Estados Unidos toda la ayuda recibida en dólares. “Dada la prosperidad actual de la industria de defensa de Israel, el gobierno [estadounidense] quiere anular esta disposición y exigir que más ayuda estadounidense vaya a empresas estadounidenses que suministran bienes y servicios”, explicaban Morello y Eglash.
[Primera columna: Encuesta sobre ayuda a Israel: excesiva, demasiada, correcta, poca, demasiado poca. Pregunta: “Estados Unidos da a Israel más de 3.000 millones de dólares al año (el 9% del presupuesto de ayuda exterior y más de lo que concede a ningún otro país). La cantidad es:”]
Según una encuesta realizada en marzo, un 62% de los estadounidenses considera que Israel ya recibe demasiada ayuda y al menos un experto militar israelí afirma que ya es hora de recortar la ayuda militar exterior. El general de división (en la reserva) Gershon Hacohen, ex director de las escuelas de guerra de las Fuerzas de Defensa de Israel y comandante del Cuerpo del Norte de Israel, declaró la semana pasada a Defense News que la ayuda estadounidense “nos perjudica y nos corrompe” y que el ejército israelí debería tratar de reducir la ayuda gradualmente en vez de tratar de aumentarla constantemente. “Hacerlo exige liderazgo, pero si se hiciera de manera calculada y bien planificada, restablecería nuestra soberanía, la autosuficiencia de nuestro ejército y nuestra capacidad militar”, añadió.
En febrero Ali Abunimah, co-fundador de Electronic Intifada, una página web de noticias y a favor de la liberación de Palestina, sugería que esta ayuda (y la constante voluntad de Washington de ignorar los crímenes de guerra israelíes contra Palestina) era el pago por permitir el uso de la diplomacia en la zona. “En efecto, los derechos y las vidas de los palestinos han sido la moneda de cambio que Obama ha utilizado para ‘compensar’ a Israel por el acuerdo con Irán”, escribía.
Abunimah concluía que de la misma manera que Irán supone para Israel una pequeña amenaza real, si no ninguna, Israel también sabe que no debe amenazar los intereses estadounidenses en Irán: “Israel no utilizará el nuevo paquete de armas de Obama, el mayor hasta ahora, para atacar a Irán y, por consiguiente, no interferirá en los intereses hegemónicos de Estados Unidos. Las armas que Obama da a Israel se utilizarán para mantener e incrementar la ocupación, el apartheid y el colonialismo de asentamiento de Israel en Palestina, por no hablar de las masacres regulares en Gaza”.

Fuente: http://www.mintpressnews.com/us-compensate-israel-iran-deal-biggest-military-aid-package-ever/219041/
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

jueves, 14 de julio de 2016

Ramin Jahanbegloo: “Sin Irán no se puede derrotar al Estado Islámico”


Ramin Jahanbegloo: “Sin Irán no se puede derrotar al Estado Islámico”
Ramin Jahanbegloo posa antes de la entrevista con La Vanguardia (Marina Meseguer)

En el primer aniversario del acuerdo nuclear iraní, uno de los intelectuales más prominentes del país analiza los cambios que se han producido en el país y la región
Ramin Jahanbegloo: “Sin Irán no se puede derrotar al Estado Islámico”


MARINA MESEGUER

Hoy se cumple un año del histórico acuerdo alcanzado entre Irán y el grupo del 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) sobre el programa nuclear. Un éxito diplomático sin precedentes que demostró que los países pueden llegar a compromisos sin la necesidad de usar las bombas como argumentos. Fue una negociación dura y larga (más de diez años), que en muchas ocasiones pareció condenada al fracaso y al conflicto armado. Sin embargo, el compromiso y tesón del ministro de exteriores Mohammad Javad Zarif y del Secretario de Estado de los EE.UU., John Kerry, y la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, fructificó en un acuerdo que puede cambiar los equilibrios de poder en todo Oriente Medio y que puede ser la clave para la estabilización de la región.

Para analizar qué cambios se han producido en los últimos meses como consecuencia de el nuevo estatus de Irán en la comunidad internacional, entrevistamos a Ramin Jahanbegloo, uno de los intelectuales más importantes del país conocido por su posición a favor de la democracia, la no violencia y la apertura de su país hacia Occidente. Jahanbegloo, que ahora reside en la India, fue encarcelado en 2006 por criticar la posición negacionista del Holocausto del presidente Mahmud Ahmadinejad durante una entrevista al diario El País. Aunque él ahora está libre, varios de sus amigos han sido encarcelados por el régimen bajo el gobierno de Hassan Rohaní. El intelectual, pasó unas semanas en Barcelona para impartir un curso de verano organizado por el IBEI.

¿Cuál es el balance un año después del acuerdo nuclear? ¿Qué ha cambiado?

El acuerdo fue un hito en muchos aspectos: para la política iraní desde 1979, para los americanos desde la ocupación de la Embajada norteamericana y para la diplomacia internacional. En los últimos tiempos, con Siria, Iraq… mucha gente era pesimista respecto al poder de la diplomacia, pero el acuerdo demostró que se puede llegar a un compromiso sin necesidad de una guerra. Fue algo muy complicado, Kerry y Zarif hicieron un gran trabajo pese a que la línea dura tanto en Washington como en Teherán estaba en contra y todavía lo están. El acuerdo nuclear ha abierto algunas puertas, como el comercio, los negocios… Todos los países europeos se han apresurado a volar a Teherán para firmar contratos, porque se trata de un país con un enorme mercado joven. Más de 15 millones de menores de 30 años. Esto significa que necesitan pantalones vaqueros, Coca-Cola, tecnología… Y están dispuestos a comprar. Estos jóvenes tienen una mentalidad occidentalizada, a pesar de lo que se pueda pensar. A diferencia de Turquía, Egipto, Arabia Saudí… Irán no ha producido ni un solo terrorista desde el 11S, porque los jóvenes iraníes no están dispuestos a morir por su religión. No obstante, es verdad que algunas puertas han permanecido cerradas tras el acuerdo. Las libertades civiles y los derechos humanos son todavía un gran problema. Esto sucede porque el sistema judicial iraní es independiente del gobierno, así que Rohaní no tiene influencia sobre ellos. Cuando arrestan a alguien como yo, el gobierno iraní aunque esté en contra, no me puede sacar de la cárcel. Así que permanecemos en un sistema de soberanía dual: una soberanía popular que elige al presidente y a los parlamentarios, y un gobierno de Dios, que es el Líder Supremo y a un sistema judicial, que en el nombre de Dios y del chiísmo puede arrestar a cualquiera. Es verdaderamente desigual.

Usted afirma que Irán es una sociedad formada por Trumps y James Deans. ¿Esta polarización tiene visos de mejorar?

Cada vez hay más James Deans y menos Trumps, pero estos son poderosos. Irán, debido a haberse convertido en un país muy joven después de la revolución, se ha llenado de ‘rebeldes sin causa’. Son jóvenes intelectuales, les interesa el arte, muchos hablan inglés, ven televisión por satélite… Son rebeldes, dicen que no a todo, pero no participan de la política iraní, ya sea porque les asquea o porque no quieren. Pero lo interesante es que los hijos y nietos de los Trumps iraníes, también son rebeldes. Quieren formar parte de la globalización y del nuevo siglo. Así que tenemos una sociedad de dos velocidades: una es la joven, que desde la clandestinidad ha cambiado en términos de relaciones sexuales, situación de la mujer, moralidad, educación… todo lo que tenga que ver con el individuo. La otra velocidad es la del Estado, que no ha cambiado mucho. Sin embargo, la sociedad civil iraní es una de las más vibrantes y fuertes de Oriente Medio. Es una sociedad que cambia de opinión todo el tiempo y produce artistas, intelectuales y jóvenes individualistas.

¿No cree que este rechazo de los jóvenes hacia la política podría interpretarse como un triunfo del régimen?

No lo veo como una derrota. Han intentado durante mucho tiempo islamizar el arte, el cine, la universidad, la prensa… Y ninguna de estas instituciones se ha islamizado verdaderamente. Así que es muy difícil para el gobierno mantener el ímpetu revolucionario entre los jóvenes, que lo han perdido completamente. Y esto no viene de hoy, si no de los últimos 20 años. Por eso hay tanta presión sobre las universidades, para asegurarse que los estudiantes y los profesores no están demasiado occidentalizados. Tratan de controlar las instituciones, pero no pueden hacerlo con la vida privada.

Usted preveía que la situación de los derechos humanos en Irán podría mejorar tras los acuerdos, pero multitud de activistas están denunciando que la situación incluso está empeorando.

No quería decir que cambiaría inmediatamente, a lo que me refería era a que tener una economía y una diplomacia de puertas abiertas sería bueno para poner presión en las instituciones iraníes. Pero es verdad que las violaciones de los derechos humanos continúan, varios de mis amigos han sido detenidos y todavía siguen en prisión. Esta presión que viene del sistema judicial iraní es una reacción contra el acuerdo nuclear. Quieren demostrar que todavía tienen el poder. Quieren hacer ruido para ensordecer los éxitos de la buena diplomacia del gobierno. Irán es el país más estable de la región y esto es en parte debido a su diplomacia.

Durante este año hemos visto a Estados Unidos e Irán colaborar abiertamente en la lucha contra el Estado Islámico en Iraq. Esta situación está poniendo nerviosos a los aliados tradicionales de los norteamericanos. ¿Cómo afectará esto a la región?

Los aliados tradicionales de los Estados Unidos -Arabia Saudí e Israel- no pueden resolver en solitario el problema del Estado Islámico. Estados Unidos y la UE están acercándose a Irán porque tienen muchos problemas. El Estado Islámico, Siria, Iraq, Afganistán… Deben de asegurarse de que el yihadismo no se extienda por Asia Central. Por eso les interesa que Irán esté presente. Primero, porque es un país mayoritariamente chiíta, así que no hay peligro de que se extienda el radicalismo sunnita. Segundo, Irán está en contra de los talibanes, porque han declarado la guerra contra el país. Al mismo tiempo, Irán quiere unos Iraq, Siria y Afganistán estables, porque no le interesa el caos en los países vecinos. Se trata de un país que prioriza la estabilidad, y no creo que Arabia Saudí le de la misma importancia. Sinceramente, los saudíes sólo tienen dinero. No son buenos diplomáticos, ni políticos, no tienen a buenas élites. Así que, incluso si a los saudíes les asusta Irán pese a los intentos de acercamiento de Rohaní, los americanos han aprendido la lección de que es necesario y que tiene que tener un lugar en la mesa de decisiones. Sin Irán no se puede resolver el problema del Estado Islámico.

¿Y qué ocurre con la estrategia de Irán en Siria?

Irán tiene los mismos intereses en Siria que Putin. Es una cuestión de equilibrio de poder. Teherán se ha involucrado en el conflicto sirio porque han compartido intereses con el régimen durante un largo periodo de tiempo. De alguna manera está atrapado en el conflicto. El problema de Siria no es sólo Asad, también es el Estado Islámico. Los iraníes incluso han dicho que pueden garantizar la seguridad sin Asad, pero hay que asegurarse de que habrá estabilidad. Nadie asegura que si Asad se va, el Estado Islámico no vaya a acabar controlando todo el país. La prioridad para todos debería de ser luchar contra los yihadistas. Este es el enemigo común de todos.

Visto desde ese punto de vista, ¿No cree que a Asad le interesa que el Estado Islámico siga en el país para permanecer en el poder?

Creo que el régimen de Asad, a largo plazo, tiene que pensar en destruir al Estado Islámico antes que a la oposición, porque son más fuertes. El régimen de Asad piensa en dos términos: sus propias posibilidades de mantenerse en el poder, y la estabilidad del país. Porque saben que si no controlan el territorio, tendrán que marcharse. En países democráticos, si no resuelves los problemas económicos y sociales, nadie te vota y te marchas. En los países no democráticos, si no puedes proporcionar seguridad o mantener el país estable, caes. Ya sea por un golpe de estado, por una revolución o una guerra civil...

El pasado mayo Ahmad Jannati fue elegido presidente de la Asamblea de Expertos. ¿Qué pistas nos puede dar este nombramiento sobre la evolución del régimen?

Las elecciones parlamentarias y de la Asamblea de Expertos fueron muy importantes, especialmente para los reformistas. No ganaron en todas partes, pero ganaron en Teherán y eso es muy importante, porque los ultraconservadores perdieron contra todo pronóstico. El sentimiento que hay es el de que llegamos al fin de una era. Una vez muera el Líder Supremo Ali Jamenei, tiene que haber un cambio. Hay fuerzas importantes entre los grandes ayatolás y el clero que no quieren que los ultraconservadores sigan a la cabeza del sistema iraní. Líderes como Rafsanjani, Jatami e incluso Rohaní creen que ya no necesitamos a un líder supremo, abogan por un consejo de ayatolás para asegurar que una sola persona no pueda dictar su punto de vista. Así que los comicios demostraron el sentimiento electoral del país: la gente, sobre todo los jóvenes, ya no quieren revolución: quieren reformas, algunos cambios. Y entre los ayatolás más jóvenes, como el nieto de Jomeini (al que se le prohibió presentarse a las elecciones), también lo quieren. Creo que la diplomacia iraní, de alguna manera, es un reflejo de esta mentalidad de cambio, por eso Irán tiene un ministro de Exteriores como Zarif, que vivió muchos años en Nueva York, y cuando se sienta en la mesa con alguien como John Kerry, sabe cómo hablar con él. No sé qué es lo que pasará en el futuro, pero estoy seguro de que Irán es una sociedad que está cambiando. La manzana está madura, sólo hace falta sacudir el árbol para que caiga. Y caerá.

MARINA MESEGUER

Fuente: La vanguardia

sábado, 11 de junio de 2016

La política exterior de Clinton y Trump (I): Irán e Israel

Iran e Israel



Nazanín Armanian

Alguien dijo que dada la injerencia de los dirigentes de EEUU en la vida del resto de la humanidad, los no estadounidenses también deberíamos poder votar en sus elecciones. ¿A quién votaría usted? ¿A un Donald Trump mediocre, reaccionario e ignorante o a una Hillary Clinton siniestra, tramposa y con antecedentes de haber cometido crímenes de guerra en Libia, Afganistán e Irak? Esa es la verdadera libertad que ofrece un sistema político esquizofrénico que a la vez que engendra esta clase de dirigentes, presume de ser la culminación de la civilización humana y de sus valores.

Hoy, el electorado estadounidense, además de la dificultad de elegir entre uno y la otra, sufre una crisis de identidad: que ninguno de los dos candidatos cumple con el perfil tradicional de sus partidos. No hay pulso Halcón-Paloma; ella es el halcón y él, imprevisible, no se deja catalogar en la lista de las aves. Casi la mitad de los votantes demócratas se niegan a respaldar a Clinton (entre ellos, la actriz y activista de izquierdas Susan Sarandon, que hasta prefiere a Trump), ya que en los asuntos primordiales de la política interior y exterior, la demócrata se sitúa a la derecha del republicano. Lo mismo sucede en el ‘Partido Elefante’: en una carta abierta, las figuras Neocon más ultras del equipo de G. Bush, muestran su repulsa hacia Trump y votan a Clinton. Entre sus motivos reales: el rechazo de Trump a lanzar guerras en el extranjero, proponer a Rusia a una cooperación estrecha, y negarse a dar la prioridad a los intereses de Israel en Oriente Próximo.

En este escenario surrealista, el indigesto republicano que cuenta con el apoyo de las fuerzas racistas, fundamentalistas cristianos, los negacionistas del cambio climático, las empresas de armas, un amplio sector de desempleados y una posible ‘mayoría silenciosa’ de la población, se dispone a romper los marcos dibujados por su partido; carece de un programa electoral y presume de ser “imprevisible”. En frente está Hillary Clinton, una política previsible, respetuosa con el enfoque de establishment sobre el mundo, cuenta con el respaldo de la banca inversora Goldman Sachs, Wall Street, las grandes compañías petroleras, de seguros y farmacéuticas, y los lobbies israelí y árabe.

Lo cierto es que nunca ha habido una línea roja entre los programas de ambos partidos. Barak Obama, por ejemplo, entregó al republicano Chuck Hagel el sillón de Defensa en su gabinete, y aunque la denominación demócrata puede confundir, en cuanto al belicismo ganan a los republicanos:

Fue Harry Truman quien atacó Hiroshima y Nagasaki para probar la bomba atómica y agredió a Corea en 1950; fue John F. Kennedy quien masacró a los vietnamitas en 1961; bajo el mandato de Lyndon Johnson EEUU asaltó República Dominicana en 1965. El esposo de Hillary, William Clinton mandó atacar Haití y destruir Yugoslavia, como ensayo de la guerra humanitaria, sin dejar de bombardear a los civiles en los estratégicos países de Sudán, Afganistán e Iraq. La propia senadora Hillary estuvo a favor de aplastar a Irak, desde su puesto en el gobierno de Obama, organizó la carnicería de Libia, y continuó lanzando bombas y misiles sobre los desesperados afganos y pakistaníes.

Lo que comparten ambos candidatos


Los representantes de la oligarquía empresarial de EEUU, Clinton y Trump, coinciden en:

.Preservar la hegemonía mundial de EEUU, a pesar de los costes humanos para sus ciudadanos y para las naciones víctimas.

.La creencia en la ‘excepcionalidad de EEUU’, cuyo significado es la legitimidad del uso de la guerra y tortura, con impunidad, por la única razón de “ser EEUU”. Desde 1991, fecha de la desaparición de la Unión Soviética, las guerras promovidas por Washington, sólo en Irak, Afganistán, Libia, Siria, y Yemen, han destruído la vida de cerca de 100 millones de seres humanos.

.Prolongar las guerras actuales y lanzar nuevos ataques militares contra otros pueblos, salvando los intereses de sus patrocinadores.

.Seguir utilizando la tramposa “guerra eterna contra el terrorismo islámico” como cortina de humo para extender el ‘Arco de Crisis’ a las regiones de interés estratégico.

.Ignorar las dinámicas y las lógicas de Oriente Próximo, y seguir interpretándolas en claves metafísicas huntingtonianas.

.Insistir en “contener” a Irán, aumentando la presión sobre este país, sin tener en cuenta la posible respuesta de su gobierno.

.Compartir la ignorancia sobre el mito de la guerra limitada.

Aun así, hoy estamos ante una situación de indefinición caótica en los detalles de sus propuestas, reflejo de una nueva realidad difícil de asimilar por los estadounidenses: que su país ya no es la potencia hegemónica indiscutible, y tendrán que diseñarse un nuevo lugar en el mundo.

¿A quién votarían Irán e Israel?


A pesar de su parecido a Donald Trump, Benjamín Netanyahu optaría por Clinton, por los siguientes motivos:

.Por su apoyo incondicional a la ultraderecha israelí, y para presentarle a éste como víctima y a los palestinos como opresores.

.Empezar a deshacer los tímidos aunque valientes intentos de Obama para independizar la política de EEUU en Oriente Próximo de la agenda de Tel Aviv y poner orden en la extraña relación tradicional asimétrica entre ambos países, un caso singular en las relaciones internacionales.

.Silenciará la negativa de Israel al plan de Dos Estados, respaldado por los demócratas, republicanos y la mayoría de los judíos de EEUU. Ella, que nunca reprochó a los 600.000 colonos israelíes por ocupar tierras palestinas.

.Seguirá con la política de Obama de borrar el conflicto palestino-israelí de su agenda. Le ingresará a Israel 3.000 millones de dólares al año en ayuda militar, que obviamente no son para destruir los palos y piedras de los palestinos, sino para convertirle en el gendarme de la región.

.Le dará el honor a Israel de ser uno de los primeros países en visitar como presidenta de EEUU.

.Luchará contra el movimiento pacífico y Anti-Apartheid de boicot-desinversión-sanciones (BDS).

.Seguirá defendiendo el muro construido por Israel que prohíbe la entrada de los musulmanes, mientras critica a Trump por querer expulsar a los musulmanes del país y levantar un muro igual en la frontera de EEUU con México.

.Ocultar la amenaza de las bombas nucleares de Israel para la región y el mundo.

.Hacer de portavoz de Netanyahu para señalar a Irán como un “estado terrorista”, y prometer ante AIPAC aplicar amplias medidas para combatir “la agresión de Irán en la región”. ¡Dice que Irán representa un “peligro existencial” para un Israel con al menos 200 cabezas nucleares!

.Someterá a Irán a una contundente política de ‘desconfianza y verificación’, sin apartar la espada de Damocles del cello de los persas: si no cumplen con el acuerdo nuclear, ¡les caerán bombas de los siete cielos! Decía algo parecido, casi disculpándose ante AIPAC por no haber destruido Irán durante su mandato, y haber dirigido las negociaciones sobre el programa nuclear con el equipo iraní, con el único objetivo de ahorrar otra guerra a las tropas de EEUU, afirmaba.

Sus amenazas bíblicas a Irán revelan un importante detalle: que ella enviaría a las tropas de EEUU a la carnicería de otra guerra sólo para defender los intereses de Israel que pretende sabotear el “acuerdo del siglo” como sea. Ambos saben que la élite israelí (que no la del Occidente) es la principal beneficiaria de las guerras dirigidas por EEUU que azotan la región. ¡Cómo disfruta viendo las cenizas de los poderosos estados árabes que han caído uno tras otro! Ignora que cuando la casa de un pirómano está rodeada de hogares en llamas, ni un milagro le salvará de acabar chamuscado. Quizás la mejor manera de proteger a Israel fuese democratizarlo y exigirle que cumpla con la legalidad internacional, y así recuperar la ancestral convivencia pacífica de los hebreos con los demás pueblos de la zona.

.No denunciará al régimen de Netanyahu por respaldar a Al Qaeda. Pues, tanto el presidente demócrata Jimmy Carter como el republicano Ronald Reagan también patrocinaron el terrorismo religioso.
Hillary Clinton aprovecha la amnesia que padece la sociedad estadounidense para proponer las mismas políticas de Bush para Oriente Próximo, amenazando a Irán y destruir el único logro de la política exterior de Obama, a pesar de sus luces y sombras.

Lo cierto es que a la candidata se le escapan dos detalles: que la capacidad de su país en realizar agresiones militares tiene un límite, y que incluso para enviar a matar y morir a miles de soldados, hay que tener la carisma de líder, y ella no la tiene.

En cuanto a Trump
, es posible que ni sepa dónde está ubicado Irán:

.Anuncia que ya decidirá el destino de éste país y sus 80 millones de almas. Él considera un “desastre” el acuerdo nuclear, y asegura, sin ofrecer pruebas, que Teherán ya lo ha violado en breve conseguirá la maldita bomba.

.Promete que si los iraníes molesten a Arabia Saudí (¡no a Israel!) revocará el acuerdo nuclear y les atacará con una de las 5.113 bombas de su arsenal atómico, eso sí, a condición de que los jeques le paguen el trabajo y el material empleados. Otra de las joyas de sus propuestas es proporcionar armas nucleares a la Casa Saud para defenderse.

.Al contrario de otros republicanos, Trump quiere ser un árbitro en el conflicto israelí-palestino, poniendo en duda el compromiso de Likud con la paz.

.Israel, que hubiera querido ver amenazas a Irán a nivel industrial en los discursos de Trump, teme convertirse en un aliado irrelevante durante su posible mandato. No le convence este señor, aunque prometa trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén.

Trump, ¿el favorito de Irán?


Algunos dirigentes de Italia, Alemania, Gran Bretaña o Japón ya han mostrado su horror ante un Trump en la Casa Blanca, quizás por su postura aislacionista e incluso por exigirles a los socios militares de EEUU que la fiesta ha terminado y deberían hacerse cargo de los gastos de su propio militarismo.

Para Teherán, la opción ideal era Bernie Sanders, crítico tanto con las agresiones militares de su país, como con el patrocinio del terrorismo wahabí por Arabia Saudí, el expansionismo israelí (es el único candidato que rechazó la invitación de AIPAC y se comprometió a buscar una solución justa por Israel y Palestina por igual), y su postura favorable hacia una mayor cooperación con Irán en el Oriente Próximo para gestionar y resolver las crisis de la región. Y con Sanders apartado, los iraníes meditan su voto entre “la mala conocida y el otro por conocer”.

No hay que descartar que Trump fuese un simple elemento de ‘miedo’ para canalizar los votos hacia Clinton (parecido al escenario de las elecciones francesas del 2015). Un magnate exitoso ‘normal’, no hubiera dicho ni la mitad de las sandeces que ha dicho él durante la campaña.

Salvo que suceda una ‘sorpresa de octubre’, el próximo presidente de EEUU será…

Fuente: Público.es

martes, 3 de mayo de 2016

Según Noam Chomsky “EEUU podria no cumplir el acuerdo nuclear con Irán”


Según Noam Chomsky “EEUU podria no cumplir el acuerdo nuclear con Irán”





Radio Macondo

El reconocido politólogo estadounidense Noam Chomsky se pronunció sobre el acuerdo nuclear alcanzado con la república islámica de Irán, sobre el respecto sostuvo que Irán está respetando sus compromisos en el acuerdo nuclear, pero desconfía de la contraparte estadounidense.
El 18 de abril, el canciller iraní Mohamad Yavad Zarif instó a EE.UU. a asumir sus compromisos según lo pactado y a no obstaculizar las transacciones bancarias entre Irán y Europa.

“Pese a las diferencias internas existentes en Irán, parece que en términos generales este país está cumpliendo con la implementación del acuerdo nuclear. Desafortunadamente, no puedo estar tan seguro de la parte estadounidense”, señaló Chomsky.

Las declaraciones del politólogo se dieron en una entrevista concedida a la cadena egipcia de noticias Al-Ahram, el famoso intelectual advirtió que EE.UU., y en particular, el Partido Demócrata, se valdrá de todas las herramientas a su disposición para frustrar la implementación del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con Chomsky, si el Partido Demócrata llega al poder, existe la posibilidad de que EE.UU. abandone unilateralmente el acuerdo, pero teniendo en cuenta los compromisos de Irán y de las otras contrapartes, eso no supondría el final del acuerdo, sino un aumento de las tensiones.

El pasado 16 de enero, Irán y el Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania) anunciaron la entrada en vigor del convenio nuclear entre las partes, conforme al acuerdo logrado el 14 de julio de 2015.

En virtud a tal acuerdo, la UE, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) y EE.UU. debían levantar todas las sanciones impuestas a Irán y este país, en contrapartida, establecer una serie de restricciones a su programa nuclear.

No obstante, los sectores comerciales y económicos estadounidenses y europeos no se atreven a operar en Irán por temor a las represalias de Estados Unidos, que continúa limitando las transacciones en dólares con el país persa y así sabotea el acuerdo.

En este sentido, el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, denunció el 30 de marzo la renuencia del Occidente a levantar las sanciones y reanudar el comercio, y advirtió de que tal encrucijada es clara muestra de la existencia de problemas en la ejecución del acuerdo.

Fuente: http://radiomacondo.fm/2016/05/01/eeuu-podria-no-cumplir-acuerdo-nuclear-iran-noam-chomsky/, Rebelión

jueves, 14 de abril de 2016

Rusia entrega misiles antiaéreos S-300 a Irán


 Baterías de misiles antiaéreos S-300

Rusia acaba de iniciar la entrega de 5 baterías de misiles antiaéreos S-300 a Irán.

El pedido se había pactado en 2010 pero el entonces presidente ruso, Dimitri Medvedev, decidió en aquel momento interpretar la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU como una prohibición contra la entrega de ese tipo de armamento. Aquella decisión dio lugar a un conflicto entre Medvedev y su primer ministro de aquella época, el actual presidente Vladimir Putin.

Los misiles antiaéreos S-300 que Rusia entrega ahora a la República Islámica de Irán han sido actualizados con los programas informáticos más modernos disponibles para ese tipo de armamento. Las baterías comprenden un total de 40 rampas de lanzamiento, por un valor de 800 millones de dólares.

Fuente: RED VOLTAIRE

jueves, 24 de marzo de 2016

Iran y la tragicomedia estadounidense



Pablo Jofré Leal

Rebelión

Un tribunal del distrito de Nueva York, presidido por el juez George Daniels, sorprendió al mundo de la leyes y la política al culpar, el pasado miércoles 9 de marzo a la República Islámica de Irán de los atentados del 11 de Septiembre del año 2001 en suelo norteamericano, sin que exista prueba alguna respecto a la supuesta participación de la nación persa en los hechos señalados.

Daniels decretó que Irán, tras la presentación de una demanda civil por parte de los familiares de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre, debe pagar 10.500 millones de dólares. 7.500 millones como indemnización por daños y perjuicios a los familiares y 3.000 millones a las compañías aseguradoras, que tuvieron que pagar por los daños causados y cuyos intereses, según el juez Estadounidense se vieron perjudicados.


Estados Unidos y su juego macabro

Resulta sorprendente y hasta una broma de características macabras esta jugada de la justicia estadounidense pues en más de una década de investigaciones llevadas a cabo por organismos de inteligencia, jueces y organismos públicos norteamericanos el nombre de Irán nunca había sido mencionado como patrocinador, coadyuvante o cualquier otra implicación en los actos terroristas. ¿Por qué entonces, tres lustros después de los atentados que sacudieron a la ciudad de Nueva York y Washington se maneje una hipótesis de tamaña magnitud?

Una interrogante que hay que entenderla en clave política, vinculada a los acuerdos nucleares entre el G5+1 e Irán, el papel jugado por la República Islámica de Irán en la guerra de agresión contra Siria, donde Teherán, junto a Moscú, se han convertido en los únicos países que han acudido en ayuda del gobierno sirio y su población, para contrarrestar la acción terrorista que ha sacudido el país levantino, desde marzo del año 2011 y que ha generado 280.000 muertos, 8 millones de desplazados, 5 millones de refugiados y la destrucción de gran parte de la infraestructura sanitaria, vial e industrial del país.

Las razones esgrimidas por el juez Daniels, si es que pueden considerarse como razones, argumentos tales como “Irán no logró defenderse de las acusaciones de patrocinar a los terroristas. Teniendo esto en cuenta entonces Irán debe tener responsabilidad por el daño ocasionado” o “Teherán no ha logrado demostrar que no ayudó a los autores materiales de los atentados” no sólo son ridículas, sino también interesadas y propias de una justicia desquiciada. Esto, porque Daniels no menciona en parte alguna de su libelo a los países de los cuales provenían los acusados de haber cometido el ataque terrorista y que sintomáticamente son aliados incondicionales de Estados Unidos y además conocidos valedores de organizaciones terroristas como Al Qaeda, EIIL –Daesh en árabe- y el Jabhat al-Nusra. Daniels oculta así el papel jugado por Arabia Saudita –cuna de 15 de los 19 terroristas– al igual que la monarquía de los Emiratos Árabes Unidos, que aportó dos elementos. Daniels protege así a los que son considerados cómplices del 11 de septiembre pues ello conduce inevitablemente a la administración del expresidente George W. Bush y sus organismos de inteligencia

La acusación del juez Daniels además no se corresponde con el hecho indiscutible que los miembros de Al Qaeda – seguidores de la doctrina radical takfirí -ejecutantes de los hechos del 11 de septiembre de 2011- han sido combatidos permanentemente por Irán ya sea en la frontera que comparte con Afganistán, como también en Irak, Siria y Yemen donde Teherán apoya a los grupos y voluntarios que luchan contra las ramas de Al Qaeda en esos países y que son financiados y armados por la Casa al Saud, fundamentalmente. Resulta, por tanto, una acusación descabellada, absurda e irracional la signada por Daniels, que muestra con su dictamen simplemente ser parte de una conjura destinada a seguir presionando a Irán en múltiples planos, como quedó demostrado con la decisión del mandatario estadounidense de prorrogar el régimen de emergencia nacional contra Irán bajo la excusa que la nación persa constituye una amenaza para la seguridad de Estados Unidos.

En declaraciones efectuadas a medios rusos, el consejero del presidente del Parlamento iraní en Asuntos Exteriores, Hossein Sheikholeslam, declaró que “el juez estadounidense no tuvo ninguna razón para decretar tal fallo contra nuestro país pues no ha participado en ningún tipo de querella vinculada con los actos terroristas del 11 de septiembre del año 2001 a lo que se suma que no se ha presentado ninguna prueba de la supuesta implicancia del gobierno iraní en los ataques terroristas ni de su participación en las investigaciones que se han llevado a cabo”. Para el alto funcionario persa la sentencia es absurda y carece de sentido ya que es claro que la investigación demuestra que todos los vínculos del grupo terrorista consignan a Arabia Saudita. “Durante todas las etapas de la investigación no fue mencionado el nombre de Irán ni sola vez… Entonces es muy extraño oír una decisión tan risible y sin pruebas por parte del tribunal. Parece que es una nueva broma macabra de EEUU"

Un robo a mano armada

Efectivamente, el libelo de Daniels es un acto propio de políticos guasones que suelen poblar los pasillos de la Casa Blanca y el Congreso estadounidense. Una bufonada además peligrosa, pues Washington se empecina en seguir presionando a Irán ya sea a través de nuevas sanciones, prórroga del régimen de emergencia bajo la excusa de que Irán es un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos, como también la intensificación de la lucha ideológica, política y comunicacional contra la revolución iraní, a la cual no perdona, no sólo el cumplir 37 años de vida, sino que se constituya y reafirme su condición de potencia regional, reafirmada tras la firma de las acuerdos nucleares del pasado mes de julio del año 2015.

Acuerdos que refrendaron el derecho de la nación persa de continuar con su programa nuclear bajo el amparo del Tratado de No Proliferación Nuclear –TNPN-. Adicionemos el papel jugado por Irán en materia de defensa de causas como la del pueblo sirio en su lucha contra la agresión takfirí, Yemen en su defensa contra la invasión saudí y el apoyo irrestricto de Teherán a Hezbolá y la causa del pueblo palestino contra la ocupación de su territorio por parte de la entidad sionista. Todas ellas materias que causan escozor en los halcones de Washington y Tel Aviv, que no aceptan que Irán se haya levantado a partir de su propia y hábil política internacional, desarrollando una industria militar que garantiza la defensa de su soberanía ante las continuas amenazas que suelen verter sus enemigos.

El dictamen del juez Daniels se enmarca en el declarado encono de los sectores más belicistas del Gobierno estadounidense y su clase política que buscan todo tipo de argumentos para seguir considerando a Irán como parte del grupo de países al cual no permitir su desarrollo, impidiendo de esa forma que se levante un freno a los afanes hegemónicos de Washington y sus aliados europeos, así como Israel, Turquía y Arabia Saudita en la zona de Oriente Medio y Asia Central. Zona del mundo donde la República Islámica de Irán ha ido adquiriendo una creciente y positiva influencia bajo los conceptos de soberanía y dignidad, que suelen ser palabras alejadas del campo semántico de países que suelen actuar en función de los intereses de los más poderosos.

El fallo de Daniels teje sus hilos por una telaraña más fina que el sólo hecho de señalar a Irán como culpable de hechos en los cuales no tiene participación. Este terreno escabroso va por el lado de la legislación internacional que consigna que resulta muy difícil obtener algún tipo de indemnización de una nación que no esté dispuesta a pagar pero que facilita la posibilidad si esa nación es catalogada como “patrocinadora del terrorismo” o tiene activos congelados en función de sanciones internacionales como ha sido el caso de Irán tras la decisión de organismos internacionales en forma general y por países europeos y los propios Estados unidos en forma particular.

Así, se expresa la vieja máxima que “hecha la ley hecha la trampa” y decidir, finalmente que los familiares de las víctimas del 11 de septiembre del 2001 y las compañías de seguros sean reparadas con los fondos congelados a Irán. En palabras simples se está preparando un robo a mansalva, una apropiación indebida bajo el manto de la mentira y el descaro de una justicia que sirve al poder y no a la verdad. Nuevamente, Estados Unidos da pruebas de que en materia de comedias y mentiras es un maestro internacional y que su política hostil contra la nación persa no cesará, lo que avala la decisión de las autoridades de este país de mantenerse alertas contra las estrategias de infiltración en el país y las guerras regionales, destinadas a balcanizar Siria e Irak y que sirven a los intereses políticos de Occidente y su aliados. Así, el juez George Daniels es uno más de los peones que sirve al Complejo Militar Industrial estadounidense que se prepara para cambiar de presidente en noviembre próximo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: Rebelión

lunes, 29 de febrero de 2016

Irán: el tercer gran golpe al reformismo




Nazanín Armanian
La doble convocatoria de las elecciones en Irán es probablemente la más decisiva para el futuro de la República Islámica (RI). Se renueva la composición del Parlamento y lo más importante, la de la Asamblea de Expertos (Mayles-e Jobregán), una curia de la élite religiosa, encargada de la crucial tarea de designar el segundo sucesor del difunto ayatola Jomeini, ya que el primero, Alí Jamenei de 76 años, está enfermo de cáncer. Su cargo, Welayat-e Faghih (Tutela del jurista islámico), inexistente en el chiismo y formulado por el fundador de la tardía y única teocracia chií de la historia, y del que están excluidos las mujeres, los no creyentes, los ateos, los no chiíes y aquellos que no han mostrado lealtad hacia los gobernantes, representa una especie de califato, vestido de Jefe del Estado y del Ejército, con facultades tan amplias como poder vetar todas las decisiones de los órganos legislativo, ejecutivo y el judicial.
37 años después de su fundación, la RI se enfrenta a una nueva batalla entre sus distintas facciones que buscan salvarla, a su manera, de las amenazas internas y externas.
No habrá Perestroika
El primer ataque organizado del sector ultra a los moderados lo recibieron los votantes del presidente Mohamad Jatami. El castigo se llamó Mahmud Ahmadineyad, encargado de acabar con cualquier ilusión de una “democracia religiosa”. El segundo lo sufrió el Movimiento Verde por los Derechos Civiles durante las elecciones presidenciales del 2009: Hosein Musavi, un primer ministro de los años del ayatolá Jomeini, el agitador de trapo verde, y posible ganador de aquellos comicios, acusó de fraude electoral a Jamanei-Ahmadineyad y hasta hoy sigue bajo arresto domiciliario.
Aquellas dos lecciones han servido al sector extremista para no cometer una tercera: ante el último esfuerzo de los “reformistas descafeinados“, que en realidad son conservadores pragmáticos, liderados por  el Ayatola Rafsenyani, el gran rival personal de Jamanei, y el presidente Hasan Rohani, el grupo ultra tomó dos decisiones vitales:
  1. Cortar por lo sano y eliminar a la mayoría de los candidatos rivales por “falta de idoneidad islámica”, y así monopolizar el Parlamento y la Asamblea de Expertos. Entre los denegados se encuentran personalidades de peso como Hassan Jomeini, el nietísimo del gran ayatola.
  2. Rechazar rotundamente la propuesta de la corriente reformista de formar un Concejo de Liderazgo en vez de designar otro ayatolá ultraconservador para el puesto que dejará vacante el ayatolá Jamenei. Rohani se equivocaba si pensaba que podría traducir los beneficios del acuerdo nuclear en ganancias electorales y reformar la estructura de una teocracia obsoleta, dirigida por los militares, respaldada por Alí Jamenei.  Y eso que Hasan Rohani no iba a jugar el papel de Gorbachov, ni pretendía lanzar una perestroika después de Jamenei.
Mientras unos siguen discutiendo sobre ¿cuántos ángeles pueden bailar en la punta de un alfiler?, y otros venden parcelas del cielo a la cerca de la mitad de la población que vive por debajo de la línea de pobreza, tachando de “Moharebeh” (entrar en guerra contra Dios) y “agente del enemigo” a cualquier protesta ciudadana por los derechos civiles, económicos y políticos, la sociedad iraní cada vez más secular camina hacia otra dirección. Según Forbes (2015), después de Rusia y EEUU (y sin tener los datos de China e India), Irán ha producido el mayor número de graduados en ingeniería (¡y no de teología!): unos 233.700 hombres y mujeres. La fuga de casi la mitad de estos cerebros deja una pérdida anual de 150.000 millones de dólares para el Estado.
Se trata de una nueva ronda del juego de Risk, en el que lo importante no es la victoria final sino tener perspectiva para ganar partido a partido, donde una oligarquía militar, sin casi barba y cuasi moderna tendrá la última palabra.
Nazanín Armanian
Fuente: Público.es

lunes, 22 de febrero de 2016

Irán se convierte en el mayor cliente de la industria militar rusa


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por Valentin Vasilescu
Sin esperar siquiera a la liberación de sus fondos bloqueados en los bancos occidentales, Irán se dispone a comprar una gran diversidad de equipamiento militar ruso, adquiriendo incluso sus licencias. Teherán se convertiría así en el primer cliente de Moscú, incluso por delante de Nueva Delhi, poniéndose además en posición de aplicar su propia política sin convertirse en gendarme regional por cuenta de Washington.
Antes de partir de Moscú, el 14 de febrero de 2016, el ministro iraní de Defensa concedió una entrevista al canal iraní de televisión TV2 IRIB, donde declaró que Irán tiene intenciones de adquirir licencias para la fabricación de nuevos tipos de armamento, mencionando concretamente el avión ruso Sukhoi Su-30 SM. El Su-30 y el Su-35 representan la crema de la tecnología rusa en materia de aviones multipropósito de la generación 4++. Ya se han producido más de 700 ejemplares del Su-30 para las fuerzas aéreas de Rusia, Argelia, China, la India, Indonesia, Uganda, Vietnam, Venezuela y Kazajstán.
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Hossein Dehghan subrayó que lrán quiere sustituir su flota ya obsoleta de 200 F-5 Tiger II (así como sus copias de fabricación local denominadas Saeqeh), F-14 A Tomcat, F-4 D Phantom, MiG-29A/B, F-7 (copia china del MiG-21) y Mirage F1.
Ese tipo de cooperación forma parte del programa M-ATF, detenido después de la imposición de las sanciones económicas, mediante el cual Rusia se había comprometido a garantizar la transferencia de tecnología militar a Irán. En el marco de ese programa, Irán adquiriría la capacidad de producir un nuevo avión de la generación 4++, capaz de enfrentar los Eurofighter Typhoon, F-15 y F-18 de los que disponen Arabia Saudita, Kuwait e Israel.
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Después de la estancia del ministro de Defensa iraní en Moscú, el diario ruso Kommersant reveló que Irán y Rusia firmaron un acuerdo ascendente a 8 000 millones de dólares y que, además de la compra del Su-30, el contrato incluye también la entrega de 12 Yak-130, de helicópteros Mi-17, baterías de misiles antinavío K-300P Bastion-P, submarinos convencionales y fragatas capaces de lanzar misiles de crucero Kalibr, todo ello en un contexto donde el Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos) o –o sea, los adversarios regionales de Irán– no disponen de submarinos.
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Por su parte, el general Heydari Kiyumars, comandante de las tropas blindadas de las fuerzas armadas de Irán, anunció que su país está dispuesto a pasar a una etapa importante en materia de equipamiento moderno mediante la compra de un lote de 100 tanques T-90 y que espera obtener también de Rusia la licencia para la producción de ese tanque.
Los blindados que Irán posee actualmente son 480 T-72M1 y T-72S rusos y 150 tanques Zulfiqar de fabricación iraní, con tecnología de los años 1970. Por su parte, Arabia Saudita y Kuwait cuentan con tanques estadounidenses del tipo M1 Abrams mientras que Qatar y Turquía disponen de tanques alemanes Leopard 2A7 y los Emiratos Árabes Unidos están equipados con el tanque francés Leclerc.
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¿Cuál es el interés de Rusia en esta cooperación?
Voluntarios iraníes de los Guardianes de la Revolución hoy luchan eficazmente en Siria junto al Ejército Árabe Sirio, la aviación rusa y el Hezbollah libanés contra el Emirato Islámico. Irán autorizó el uso de su espacio aéreo para facilitar el despliegue de los aviones rusos en la base aérea de Hmeymim, en el oeste de Siria, así como para los disparos rusos con misiles de crucero lanzados desde el Mar Caspio y el paso de los bombarderos pesados Tu-160, Tu-22M3 y Tu-95MS.
Rusia estima que un Irán bien apertrechado es una garantía de que ese país no será atacado por Israel y las monarquías del Golfo, subordinados todos a los intereses estadounidenses y que cuentan para ello con el armamento más moderno. Unas fuerzas armadas iraníes dotadas de las mejores tecnologías limitarán la influencia de Estados Unidos en todo el Medio Oriente y servirán para prevenir una eventual invasión militar estadounidense, como la registrada en Irak, y las acciones militares de las monarquías del Golfo aliadas de Washington, como las que ya se han visto en Siria y Yemen con la «primavera árabe».
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¿Qué gana Irán en esta cooperación con Rusia?
Durante los últimos 10 años, fue la India el principal beneficiario de la tecnología militar rusa. Un 40% de las exportaciones anuales rusas de armamento iban a ese país. La India ha producido bajo licencia rusa tanques T-90, aviones de combate multipropósito Su-30, sistemas de misiles antinavío BrahMos, etc. Rusia ha vendido a la India fragatas multipropósito, un portaviones equipado con aviones MiG-29K y helicópteros antisubmarinos Ka-31, etc. Esta cooperación ha tenido visibles efectos en términos de disuasión ante los adversarios de la India, que son la China y Pakistán.
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Al parecer, Irán ocupará en 2016 el lugar que hasta ahora tuvo la India ya que todas esas decisiones forman parte de un acuerdo-marco más amplio de cooperación entre Rusia e Irán para la modernización de la industria de defensa. Se trata de la entrega del material de alta tecnología capaz de poner a Irán en condiciones de enfrentar todas las amenazas regionales y mundiales. Irán cuenta además con su integración a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), en base a una proposición de Vladimir Putin presentada en 2001, al declararse Rusia socio estratégico, económico y militar de Irán.
A lo largo del último decenio, Irán no tuvo acceso a la adquisición de tecnología avanzada, acceso que sí tuvieron los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos). Esos países, extremadamente ricos, podían adquirir las últimas tecnologías civiles y militares occidentales, pero su problema reside en que son incapaces de garantizar el mantenimiento y reparación del material adquirido ya que no han desarrollado ningún tipo de capacidad de fabricación –con excepción del sector petrolero.
Contrariamente a sus vecinos. Irán ha dedicado una parte enorme de su presupuesto nacional a la educación y la investigación. Las instituciones de enseñanza iraníes han formado un sector altamente preparado, capaz de adaptarse a las tecnologías más recientes. El resultado natural de esas inversiones es que Irán ha creado capacidades para su industria de defensa.
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Irán no dispone, por el momento, de grandes sumas de dinero. Pero el levantamiento de las sanciones económicas se traducirá en la liberación de sus fondos depositados en bancos extranjeros, por un monto de 100 000 millones de dólares. Los países más industrializados de la Unión Europea (que son al mismo tiempo miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU) no están dispuestos aún a proporcionar a Irán las últimas tecnologías, aunque sí corren a comprar el petróleo iraní y ansían ser aceptados en ese país como inversionistas. Y cuando hayan invertido cientos de miles de miles de millones de euros en Irán, se opondrán al regreso al régimen de sanciones.
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Irán cuenta con su fuerza de trabajo calificada y sus capacidades de producción –que pertenecen completamente al Estado– le permiten adaptar y transformar los motores y medios de combate, los sistemas de detección y guía, los sistemas automatizados así como numerosas aplicaciones civiles.
Irán es capaz de sentar las bases de un sistema de salud moderno, así como de sistemas de transporte, de turismo, de una industria de fabricación de vehículos automotores y, más generalmente, de una economía competitiva que no se basará solamente en la exportación del petróleo y sus derivados sino en productos con alto valor añadido. Si las cosas se desarrollan como prevén los dirigentes iraníes (una tasa de crecimiento entre 8 y 10%), en menos de un decenio la economía iraní ocupará el octavo o el noveno lugar a nivel mundial.
En esa carrera, plagada de obstáculos, los dirigentes iraníes apuestan por un caballo ganador, que se llama Rusia.
Para los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo e Israel, el programa de modernización de la economía iraní y el surgimiento en ese país de una industria competitiva constituyen una real preocupación.
 
Valentin Vasilescu
Valentin Vasilescu Experto militar. Ex comandante adjunto del aeropuerto militar de Otopeni.
El nuevo armamento del Sukhoi T-50 no afecta su furtividad
 
Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional

domingo, 31 de enero de 2016

La rivalidad entre Rusia e Irán remodela el mercado del gas en Eurasia

Estación de extracción de Gas

 

Nazanín Armanian

Mientras EEUU y la UE mantienen las sanciones contra el gas ruso, liberan a Irán de un largo embargo, intentando empujarles a una cruenta batalla por los mercados energéticos del mundo. Embarazosa situación para dos Estados que hasta hoy han mantenido una cordial desconfianza y cooperación forzadas por el dolor común de ser víctimas de la prepotencia del Occidente.
Sin embargo, Rusia podrá estar tranquila. A pesar de que Irán es la primera reserva mundial de gas (el 18,2% del total) no podrá competir, a corto plazo, con los eslavos por los siguientes motivos:
.Su escasa producción: 172,6 mil millones de metros cúbicos (mc) en 2014.
.La elevada demanda interna, por lo que Irán incluso importa 10 mil millones de mc de gas al año de Turkmenistán.
.Su insignificante papel en el comercio mundial de gas: tan sólo un 1% del total (2014).
.Instalaciones deficientes. Irán necesitará al menos 100 mil millones de dólares de inversión extranjera para renovar sus equipos y construir nuevos gaseoductos.
.La dificultad de extraer el 60% de su gas por encontrarse en el yacimiento de Pars Sur —el más grande del mundo—, que está en las profundidades de las aguas del Golfo Pérsico, donde justamente trabajan las dos gigantes compañías rusas: Lokoil y Gasprom. Desde este campo, Teherán pretendía construir el gaseoducto Irán-Irak-Siria para enviar su gas a Europa, e impedirlo es uno de los objetivos de la guerra de Arabia, Israel y la OTAN contra Siria.
.Las presiones de EEUU, Arabia Saudí e Israel a posibles clientes del gas iraní como Bahréin, Omán, Kuwait, Irak, Pakistán o India, para que congelasen los proyectos negociados con Teherán.
La cooperación de los rivales
Las relaciones ‘gasíferas’ ruso-iraníes se remontan al año 1971, cuando la Unión Soviética construyó el primer gaseoducto iraní en Astará, para recibir el gas iraní en la República Socialista de Azerbaiyán.
Después de sufrir —ambos— una inesperada metamorfosis en sus sistemas políticos durante décadas, Moscú y Teherán pusieron en marcha El Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) que integra a 18 Estados que suman el 62,3% de las reservas mundiales de gas.
Desde FPEG acuerdan los precios para influir sobre el mercado global de energía, y coordinan sus estrategias. Así, congelaron sus disputas sobre las enormes reservas de hidrocarburo marino del Mar Caspio. Rusia e Irán forzaron la suspensión del ‘proyecto occidental’ de gaseoducto submarino Trans-Caspio, que planeaba conectar Turkmenistán —la cuarta reserva mundial del gas—, con Europa desde Azerbaiyán, atravesando las aguas del Caspio. El motivo oficial: “el Mar Caspio carece de un estatus jurídico”.
Europa, la línea roja de Moscú
Para la República Islámica, tener a Europa de cliente no sólo significará ganar muchos euros, sino también garantizar su seguridad nacional. Sin embargo, los iraníes deben de superar unas difíciles barreras para conseguirlo:
1. Poder utilizar el territorio turco para sus gasoductos. Aunque, este país es el feudo del gas ruso, y a pesar de las fechorías anti-rusas de Erdogan —como derribar el avión Su-24—, los castigos de Vladimir Putin no incluyen el suministro de gas a este país. Además, los turcos no van a contribuir al expansionismo iraní, todo lo contrario: han creado una alianza estratégica con Arabia Saudi para impedir el avance de Irán en Irak y en Siria. El atentado contra el avión ruso sucedió justo un día después de la visita de Putin a Irán, el 24 de noviembre del 2015, que fue considerada por Teherán como “la visita más importante en la historia de la República Islámica”. Allí trazaron sus estrategias tanto para Siria como para el mercado de gas. Ahora el Sultán turco busca desesperadamente nuevos proveedores en Qatar, Turkmenistán e incluso en el enemigo azerbaiyano, al negarse Irán a venderle más gas, quizás por falta de capacidad tecnológica.
2. Poder inyectar gas en las tuberías azerbaiyanas con destino a Europa es una cuestión para ser estudiada.
3. Poder acortar el tiempo de renovar sus instalaciones para exportar servicios de Gas Natural Comprimido (CNG), abastecer a Europa de Gas Natural Licuado (GNL), y así superar la inseguridad de las rutas de transito de las tuberías.
Hasta entonces, Teherán planea vender su gas barato desde el estratégico puerto de Chah Bahar en el Golfo Pérsico, por donde pasará la Nueva Ruta de Seda china. Además, terminará de diseñar su política para convertirse en el referente gasístico de Oriente Próximo y del resto de Asia; y de paso, crear un hub gasístico.
Moscú no podía quedarse atrás: ha anunciado incrementar sus producciones en un 40% hasta el 2035, con el fin de hacerse también con el mercado asiático. El disgusto de Irán no podía ser mayor: Rusia recoge el proyecto del gaseoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI), el mismo proyecto que fue uno de los principales motivos de la guerra líquida de la OTAN en Afganistán y de su ocupación.
Así, tumbaron el plan del gaseoducto Irán- Pakistán- India que iba a elevar la posición geopolítica de Irán en la región y que había sido desmontado por EEUU en 2009. Los rusos han ofrecido a Nueva Delhi ejecutar el plan, y además financiarlo. Compañías ruso-chinas ya explotan el crudo de la provincia afgana de Sar-e Pul. ¿Será por eso que EEUU amplía el ‘Arco de Crisis’ a Asia Central?
La entrada de Irán en el comercio de energía, al principio, afectará al mercado del petróleo, pero no al de gas. Aun así, ante la nueva situación, Moscú emprende una nueva política: busca más proyectos para exportar su gas, su tecnología y su conocimiento para encontrar el gas oculto. Está dirigiendo, por ejemplo, la explotación del gas del ‘campo israelí’ de Leviatán (nombre de la bestia marina bíblica).
Ahora, la duda de Teherán es considerar a Rusia como un rival o mimarle como un socio vecino —es, a su vez, su margen de seguridad—; o bien, considerarla como una amiga en el Consejo de Seguridad de la ONU, con capacidad de impedir un ataque militar de EEUU, Israel o Arabia a Irán.
Y, si una superpotencia de gas como Irán no podrá sustituir a Rusia en Europa, ¿por qué España sueña con hacerlo?

Nazanín Armanian
Fuente: Público.es

jueves, 16 de julio de 2015

La pérdida de la gracia de Israel

 

Meron Rapoport

Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Hace justo cuatro meses, en marzo de 2015, un mes antes del día de las elecciones en Israel, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu viajó a Washington para pronunciar lo que se describió como el “discurso de su vida”. El objetivo era convencer al Congreso estadounidense de que no permitiera la firma de un acuerdo nuclear con Irán por suponer “una grave amenaza, no sólo para Israel sino también para la paz del mundo entero”, lo mismo que el régimen nazi hizo en su época.

Las noticias que llegaban el martes por la mañana desde Viena, anunciando un acuerdo entre Irán y el grupo P5+1 (EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia, China y Alemania) podían por tanto significar que Netayanhu había fracasado en lo que él mismo definió como su misión histórica: impedir este acuerdo con el régimen islámico de Teherán que, según él, allanaría el camino para un Irán nuclear en un futuro muy próximo.

Si Netanyahu se cree lo que dijo en el Congreso de EEUU en el mes de marzo, puede que sienta que Israel está ahora peligrosamente más cerca del Día del Juicio Final, que un Irán nuclear podrá cumplir su sueño de borrar del mapa a Israel. Debe ser un sentimiento muy escalofriante. Por otra parte, como ha venido usando –y abusando- de la amenaza iraní como pretexto para recoger votos entre el de por sí aterrado electorado israelí, el acuerdo con Irán puede marcar una de sus derrotas políticas más amargas.

Cierta o no, la amenaza iraní es una de las principales banderas –en ocasiones la única- que Netanyahu ha estado ondeando desde que fue reelegido en 2009. En esta cuestión ha invertido no sólo sus habilidades políticas y oratorias (algunos añadirían demagógicas). Según el ex primer ministro Ehud Olmert, el gobierno de Netanyahu ha gastado 11.000 millones de shekels nuevos (2.900 millones de dólares) en los preparativos militares para un posible ataque contra las instalaciones nucleares de Irán.

En los comentarios que hizo justo antes del anuncio del martes por la mañana, Netanyahu dio a entender que hay aún una operación militar sobre la mesa, alegando que no trataba de impedir un acuerdo con Irán sino evitar que consiguiera fabricar armas nucleares. Pero una vez que todas las principales potencias mundiales han aceptado el acuerdo, parecería una cosa de locos que Israel se pusiera a actuar en solitario y enviara a su fuerza aérea contra Irán, desafiando a toda la comunidad internacional.

Netanyahu confía claramente aún en que podrá combatir el acuerdo con Irán en el Congreso estadounidense. En el Senado es necesaria una mayoría de dos tercios para derrotar el acuerdo. Netanyahu puede contar con sus amigos republicanos, pero parece muy improbable que consiga convencer al menos a trece demócratas para que se carguen un acuerdo con el que no sólo su presidente está absolutamente comprometido, sino también la UE, Francia, Gran Bretaña, China y Rusia. En cierto modo, se trata de Netanyahu y sus amigos republicanos contra el mundo entero. Pocas veces se ha visto tan aislado a Israel.

Pero el acuerdo alcanzado en Viena no es un mero fracaso personal para Netanyahu. Supone una amenaza real para Israel pero no precisamente a causa del programa nuclear de Irán. La mayoría de los analistas israelíes adoptaron la posición de Netanyahu, según la cual el acuerdo está lleno de agujeros e Irán tendrá no pocas dificultades para superar todas las inspecciones internacionales. Otros comentaristas se mostraron menos alarmistas. Pero todos coinciden en que Irán es más fuerte tras el acuerdo que antes de él, y para ellos la ecuación es simple: cuando Irán se fortalece, Israel se debilita.

Además de la obvia cuestión nuclear, Israel centra sus temores en el levantamiento de las sanciones a Irán. Según el discurso israelí, una vez que las cuentas iraníes en el extranjero dejen de estar congeladas y el comercio entre Irán y el mundo exterior vuelva a la normalidad, el gobierno de Teherán tendrá entonces cientos de miles de millones de dólares a su disposición para gastarlos en armas y en ayudar a organizaciones militantes como Hizbolá, Hamas y otras.

Puede que estos temores no estén infundados, pero los problemas de Israel son incluso más profundos aún. El profesor Eyal Zisser, uno de los más destacados expertos de Israel en temas de Oriente Medio, lo expuso abiertamente en una entrevista en el Canal II de la televisión de Israel el martes. Por detrás de este acuerdo, dijo Zisser, lo que hay es el entendimiento estadounidense de que Irán puede ser uno de sus socios en Oriente Medio, que puede ayudarle en su búsqueda de estabilidad en la región. En vez de considerarle como la fuente de todo mal, el régimen iraní puede “aportar las cosas buenas” de que EEUU está tan necesitado: desde estabilizar la situación en Iraq a bloquear los avances del Estado Islámico por toda la región.

Irán, con el acuerdo con el grupo P5+1 en la mano, puede sentirse razonablemente seguro frente a los neoconservadores estadounidenses que siguen aún empeñados en forzar un cambio de régimen en Teherán. Pero puede que el gobierno iraní tenga muchas más cosas que celebrar que sólo esta impunidad de la interferencia exterior en sus asuntos.

Netanyahu parece creer que el actual torbellino en el Oriente Medio, con el auge del Estado Islámico, puede ayudar a Israel a convencer a EEUU y a Europa de que es el último bastión contra la toma de toda la región por la fuerza militante. Sin embargo, puede que sea al revés. Israel no cuenta con ventajas para combatir al EI ni para calmar la situación en Iraq o Afganistán. Un Irán política y económicamente estable puede hacer el trabajo mucho mejor. En tal escenario, Israel se convierte en una carga más que en un valor.

No es necesario ser ningún experto para entender que cuando de alguna forma Irán se convierta en socio de EEUU, Israel va a quedar rebajado en tal condición. Esto no va a suceder, por supuesto, de la noche a la mañana. Pero el mapa del campo geopolítico puede cambiar mucho más velozmente de lo que Israel se imagina. Un cambio histórico, como los medios de comunicación mundiales calificaron el acuerdo firmado el martes por la mañana en Viena.

Meron Rapoport es un periodista y escritor israelí. Ha ganado el Premio Internacional al Periodismo de Nápoles por sus investigaciones acerca del robo de olivos a sus propietarios palestinos. Fue director del Departamento de Noticias de Haaretz. Ahora es un periodista independiente.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/israels-fall-grace-2034426860

Rusia saca sus castañas del fuego

 

AL MARGEN DE LAS NEGOCIACIONES 5+1

 

 

por Thierry Meyssan

Las negociaciones 5+1 se prolongan, pero no por causa de Washington y de Teherán sino porque Moscú quiere asegurarse de que el nuevo orden regional en el Medio Oriente no perjudique sus intereses. Thierry Meyssan levanta una esquina del velo sobre la prolongación de las conversaciones de Lausana.

RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) | 13 DE JULIO DE 2015

 

 

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De izquierda a derecha, el embajador de Siria en Moscú Riad Haddad; el ministro sirio de Exteriores Wallid Muallem; la señora Buthaina Shaaban, consejera especial del presidente Assad; el ministro ruso de Exteriores Serguei Lavrov y el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, se reúnen en Moscú, el 29 de junio de 2015.

Las negociaciones 5+1 siguen prolongándose. Después de los problemas de salud del secretario de Estado estadounidense John Kerry y del jefe de la diplomacia irania Javad Zarif, se han mencionado todo tipo de pretextos para retrasar la firma del acuerdo. Sin embargo, ni Washington ni Teherán parecen preocupados. Al contrario, todo marcha como si ya no hubiese problema entre Estados Unidos e Irán sino entre esos dos países y los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

Desde esta mismas columnas revelé las negociaciones secretas entre Israel y Arabia Saudita, que tratan de adaptarse a las consecuencias del futuro acuerdo [1]. Aunque no dispongo de información tan precisa sobre la iniciativa rusa, es posible tratar de deducir sus líneas fundamentales.

El acuerdo entre Estados Unidos e Irán [2] es la estrategia de “segunda mano” del presidente Obama después del fracaso de su proyecto de 2013 de compartir con Rusia el «Medio Oriente ampliado» [3]. En la primera conferencia de Ginebra sobre Siria, realizada sin representantes de ese país árabe, Washington pensaba poner en manos de Moscú la misión de controlar los ímpetus de los países árabes y de garantizar la seguridad de Israel, donde residen más de un millón de ex soviéticos. Pero ese plan fracasó, no por culpa de los rusos sino a causa de la división reinante en el seno de la administración Obama. Los fanáticos de la guerra fría, encabezados por Hillary Clinton y el general David Petraeus, sabotearon aquel acuerdo.

Resulta por lo tanto perfectamente lógico que Moscú quiera asegurarse ahora de que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán no se desarrollen a expensas de sus intereses.

¿Cuáles son los objetivos estratégicos de Rusia?

En el plano global, Rusia y China siguen adelante con su proyecto de establecimiento de las rutas comerciales que garanticen su libertad económica. Mientras tanto, Estados Unidos trata por todos los medios de impedirlo para conservar el dominio del mundo a través del control de las rutas marítimas (teoría del «control de los espacios comunes») [4].

Gas a cambio de armas

En lo tocante al «Medio Oriente ampliado» [5], Rusia considera que su interés consiste en tener en su frontera sur un Irán lo bastante fuerte como para impedir una invasión prooccidental, aunque no tan fuerte como para regresar a la época de la amenaza del imperio persa. Vladimir Putin mantiene hoy excelentes relaciones tanto con el Guía de la Revolución, ayatola Khamenei, como con el presidente de la República Islámica, el jeque Rohani. El presidente ruso ha tomado nota simultáneamente de los éxitos militares de los Guardianes de la Revolución en Palestina en Palestina, Líbano, Siria, Irak y Bahréin, y del formidable desarrollo industrial de Irán. Varias veces por semana, emisarios rusos, oficiales o no, viajan a Teherán para intercambiar información política, pero también datos militares y económicos.

Rusia se inquieta ante las consecuencias que tendría la próxima venta de gas iraní a la Unión Europea, proyecto inicialmente concebido por Estados Unidos para que Bruselas pudiese prescindir del gas ruso. Sin embargo, para Moscú, se trata de un riesgo que sólo existe a corto plazo ya que Rusia está separándose poco a poco de la Unión Europea y acabará vendiendo su gas a China. El riesgo para las finanzas rusos se limita por consiguiente a un periodo de menos de 5 años, quizás menos, justo el tiempo que demoraría construir o mejorar los gasoductos a través de Siberia. Como contrapartida por la venta de gas iraní a Europa Occidental en reemplazo del gas ruso, Teherán se ha comprometido por lo tanto a dedicar sumas considerables a la compra de armamento ruso, principalmente los misiles antiaéreos S-400, capaces de destruir cualquier tipo de aeronave en pleno vuelo.

Pero ese acuerdo contradice la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU, que prohíbe las ventas de armas a Irán [6], resolución que el anterior presidente ruso Medvedev había decidido respaldar y aplicar, provocando con ello una crisis con su entonces primer ministro Vladimir Putin. Es por eso que ahora el propio Vladimir Putin reclama que se abrogue esa resolución antes de la firma del acuerdo 5+1.

Ese punto no debería molestar demasiado a Washington, aunque sí acentuará la división del mundo en dos bloques.

El terrorismo

El otro interés estratégico de Rusia en Viena es el futuro del Emirato Islámico. No queda ya ninguna duda de que la organización terrorista, hoy bajo las órdenes de Turquía y financiada por un sector de la familia real saudita, está dispuesta a abandonar Irak y Siria para desplazarse hacia el Cáucaso ruso. Desde diciembre de 2014, los oficiales originarios del Magreb han sido apartados paulatinamente de la dirección del Emirato Islámico. Casi todos han sido reemplazados por ex soviéticos, principalmente georgianos y uzbekos. Actualmente, las comunicaciones internas de los oficiales del Emirato Islámico, por vía radiofónica, ya no son en árabe sino casi siempre en ruso dado que los yihadistas árabes ya son solamente carne de cañón. Moscú está por lo tanto obligado a eliminar el Emirato Islámico, actualmente en el Medio Oriente, o tener que combatirlo mañana en su propio suelo, en el Cáucaso.

Es por eso que Rusia solicitó el viaje de una delegación siria a Moscú. Para sorpresa del ministro sirio de Relaciones Exteriores, Wallid Muallem, la conversación no fue con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, sino que la delegación siria fue recibida por el presidente ruso Vladimir Putin el 29 de junio. Este último acogió calurosamente a los enviados sirios, en público, en presencia de la prensa, y les expuso detalladamente el proyecto ruso en un largo discurso: Siria debe acercarse a Arabia Saudita, Jordania y Turquía para eliminar el Emirato Islámico. El jefe de la diplomacia siria fue invitado después a hacer uso de la palabra ante la prensa, junto al presidente Putin, sin haber tenido ocasión de contestarle anteriormente.

Es evidente que Rusia ya había discutido secretamente ese plan no sólo con Arabia Saudita [7], Jordania y Turquía [8], sino también con Irán. Y tenía particular interés en mostrar al resto del mundo que estaba en posición de dictar su política a Siria. Esta última, a pesar de su sorpresa ante el plan ruso, se beneficia claramente con él ya que su aplicación marcaría el fin de la guerra.

En todo caso, el plan ruso coincide con la posición de Siria, que –desde enero de 2014 y la segunda conferencia de Ginebra, a la que sí fue invitada, contrariamente a lo sucedido en la primera conferencia– ha estado lanzado llamados a la unidad internacional en contra del terrorismo. Una posición que no deja de resultar una ironía en la medida en que los yihadistas, designados como «oposición siria moderada», tienen el respaldo de… Arabia Saudita, Jordania, Turquía y, en general, de la OTAN.

¿Es realizable el plan ruso?

El plan ruso, de interés para todos los Estados del «Medio Oriente ampliado», contraviene sin embargo los acuerdos ya negociados entre Arabia Saudita e Israel. Además ese plan priva a Turquía –y por consiguiente a la OTAN– de su principal carta: el control del yihadismo internacional. Su aplicación depende del equilibrio interno de cada uno de los Estados implicados, lo cual plantea un gran número de interrogantes, pero los servicios de inteligencia probablemente están bien informados al respecto.

En realidad, la principal interrogante que plantea el plan ruso es sobre la sinceridad de Estados Unidos. ¿Quiere realmente ese país la paz para el «Medio Oriente ampliado» (para poder trasladar sus tropas al Extremo Oriente) y está verdaderamente dispuesto para ello a renunciar al Emirato Islámico como arma utilizable en el futuro contra Rusia?

Es por eso que se han alargado las negociaciones en Viena. El presidente Rohani está en Rusia en ocasión de la cumbre de los BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghai en Ufá, el presidente Putin irá a Turquía antes de la formación de un nuevo gobierno o las próximas elecciones legislativas, mientras que el rey Salman de Arabia Saudita es esperado en Moscú.

Thierry Meyssan

 

[1] «Exclusivo: Los planes secretos de Israel y Arabia Saudita», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de junio de 2015.

[2] «¿Cómo será el Medio Oriente después del acuerdo entre Washington y Teherán?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo de 2015.

[3] «¿Obama y Putin van a repartirse el Medio Oriente? », por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia), Red Voltaire, 24 de febrero de 2013.

[4] “The Geopolitics of American Global Decline”, por Alfred McCoy, Tom Dispatch (Estados Unidos), Voltaire Network, 22 de junio de 2015.

[5] «¿Cuál es el lugar de Rusia en el Medio Oriente?», por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia), Red Voltaire, 30 de julio de 2010.

[6] «Resolución 1929 del Consejo de Seguridad», Red Voltaire, 9 de junio de 2010.

[7] «Nuevo contacto entre Arabia Saudita y Rusia», por Boris Dolgov,Strategic Culture Foundation (Rusia), Red Voltaire, 10 de julio de 2015.

[8] «De cómo Vladimir Putin invirtió la estrategia de la OTAN», por Thierry Meyssan, Оdnako (Rusia), Red Voltaire, 8 de diciembre de 2014.

 

Thierry Meyssan

Thierry MeyssanIntelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación(Monte Ávila Editores, 2008).

 

 

Artículo bajo licencia Creative Commons

sábado, 4 de julio de 2015

EL EMBROLLO NUCLEAR CON IRÁN

 

Resultado de imagen de EL EMBROLLO NUCLEAR CON IRÁN

 

 

El acuerdo nuclear avanza lentamente mientras EE.UU. e Irán juegan a la guerra de la información

Pepe Escobar

Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Así que hoy no es Día D. No habrá desembarco alguno en el territorio detrás del Muro de la Desconfianza. Un acuerdo nuclear entre Irán y los P5+1 no será cerrado hoy por una serie de razones muy complejas, mucho más allá de la maligna guerra de información en los medios de comunicación; no solo en busca de la fraseología exacta, absoluta, en cada línea de 85 páginas de texto.

Todo tiene que ver, a pesar de todas las bravatas y los dramáticos cambios totales, con un problema de confianza. Más bien, la ruptura del Muro de la Desconfianza de más de 36 años entre Washington y Teherán.

Por supuesto hay grandes logros. Sobre la condición de la instalación de investigación Fordo, por primera vez ambas partes llegaron a un acuerdo. Comparémoslo con la brecha cósmica –exacerbada por el juego de palabras estadounidense– sobre la remoción gradual de sanciones.

Esto es el centro del vals diplomático vienés: qué pasa después de la adopción de un acuerdo – lo que algunos negociadores definen como “operacionalización”. Solo después que el Congreso considere el acuerdo, se suministrarían “garantías irrefutables” de que se removerán las sanciones. Es la tan alabada pero aún nebulosa “fase tres” cuando se supone que desaparecerá toda la infraestructura de sanciones de EE.UU., la UE y la ONU.

Ese es el problema – como un alto funcionario iraní dijo a Asia Times: el problema principal para Teherán es cómo obtener garantías totales de que este complejo proceso será plenamente implementado.

Lo que Teherán quiere –según personas bien informadas sobre las negociaciones– es que se “realice un proceso paralelo”: mientras Irán cumple todos sus compromisos de restricción nuclear, especialmente EE.UU., trabaje para desmantelar el “proceso institucionalizado de sanciones”. No es ningún secreto que Washington controla todo el entramado. Y el secreto para un acuerdo exitoso es que todos estos detalles sean explicitados por escrito.

Personas bien informadas sobre las negociaciones dicen a Asia Times que a un nivel técnico, todos los compromisos necesarios serán cumplidos dentro de un máximo de tres meses. Incluso algo como cambiar el reactor en Arak, que es muy costoso.

¿Entonces cuál es el gran problema? Una vez más, tiene que ver con (des)confianza.

Atención a las centrífugas mediáticas

Las negociaciones nucleares operan a tres niveles diferentes – dos de ellos técnicos, bajo el nivel de Ministro de Exteriores. Si solo tuviéramos un neo-Wittgenstein para deconstruirlas.

Todo esto tiene que ver solo con EE.UU. e Irán. Los otros protagonistas son espectadores en el mejor de los casos.

Imaginemos al ministro de exteriores iraní Zarif gritando ocasionalmente al secretario de estado de EE.UU. John Kerry en medio del entusiasmo del momento. El Supremo Líder Ayatolá Jamenei realmente intervino hace poco, y advirtió a Zarif que se tranquilizara.

Los rusos no muestran tanta iniciativa como podrían; es como si estuvieran apostando a una mano ganadora de integración eurasiática, con o sin acuerdo. Los chinos no dicen absolutamente nada; un rol de protagonista pasivo. Los alemanes son bastante racionales – incluso equidistantes. El ministro de exteriores francés Laurent Fabius no es más que un presumido; pero su dramática pose está lejos de calificarlo como un neo-Talleyrand. Es incapaz de agregar algo de sustancia.

Y luego existen las famosas líneas rojas. Las del Supremo Líder Ayatolá Jamenei fueron siempre muy claras – incluso para los negociadores estadounidenses. Y no son sus propias líneas personales: representan un consenso iraní.

Lo que es seguro es que después de una inmersión total en las tecnicidades del drama vienés, lo que suceda según los medios corporativos de EE.UU. no tiene nada que ver con el verdadero acuerdo en el Palais Coburg.

Lo que suceda en el senado de EE.UU. es un revés para Lausana, como lo ven los diplomáticos iraníes: “Imagine si fuera la dirección contraria, con todo esperando la opinión del Parlamento iraní. Los medios occidentales, en lugar de guardar silencio, estarían furiosos.” El sesgo de la hoja de datos de Lausana “creó mucha confusión sobre la posición de Irán”.

Por lo tanto el que los estadounidenses lo fastidien todo, en este caso, significa que el Senado de EE.UU. hace que sea obsoleta cualquier noción de un plazo como el actual.

Haciendo caso omiso de la realidad, las centrífugas mediáticas siguen sesgando sin parar. Por ejemplo la demanda de EE.UU. –de hace tres meses– de que se entrevistara a 18 científicos y expertos. Nunca fue aceptado en la mesa de negociaciones para empezar. De modo que incluso si eso desapareció, fue posteriormente resucitado para lanzar una guerra mediática.

Otros detalles problemáticos son simplemente suprimidos. El protocolo adicional del acuerdo tiene parámetros serios. Por ejemplo, el famoso párrafo 5c señala que depende del país que está siendo inspeccionado que decida si permite acceso o no. El OIEA no puede curiosear en ordenadores a su gusto, por ejemplo. Solo puede realizar muestras medioambientales.

Las sanciones en el diván freudiano

Los diplomáticos de Irán son absolutamente inflexibles respecto al cambio de la “cultura de sanciones” – y el masivo efecto concurrente que condiciona a cualquier compañía, incluso en Asia, que decide hacer negocios con Irán. Los negociadores iraníes indican que esto puede tomar por lo menos seis meses de duro trabajo. Y están dispuestos a admitir que el tema se mantiene sobre la mesa con los estadounidenses.

Hay tantos problemas alucinantes que solucionar en detalle. Nadie sabe todavía, por ejemplo, de la liquidez iraní distribuida en diferentes bancos. Se puede decir que Irán tiene 110 mil millones de dólares congelados en todo el mundo. Los rumores de que esos fondos podrían ser desviados “a testaferros” por Teherán son vistos con desdén incluso por parte de diplomáticos europeos.

¿Qué pasa entonces si no hay acuerdo? Zarif ya dijo, oficialmente, que no sería el fin del mundo. Eso porque Irán –y los iraníes– trabajaron continuamente para crear una “economía de la resistencia” (y no es ninguna maravilla que el Supremo Líder haya teorizado sobre “flexibilidad heroica”). Como lo describe un funcionario iraní, “EE.UU. sabe perfectamente que las sanciones no afectan a Irán. Los arquitectos de las sanciones iraníes estaban seguros de que Irán colapsaría a fines de 2012 a más tardar. Y que seríamos agotados por el malestar social.”

Nada de esto sucedió, por supuesto. Por lo tanto volvemos a las centrífugas mediáticas sesgando furiosamente. Por ejemplo un clásico, aparecido en vísperas del Día-D.

AFP publicó una historia este lunes titulada: EE.UU. dice que se llegó a un sistema para permitir acceso estadounidense a instalaciones sospechosas de Irán. Funcionarios iraníes lo describen como “desinformación deliberada para influenciar la mesa de negociación”. Admiten que podría ser, en el mejor de los casos, “una idea estadounidense”. Pero nunca fue negociada porque no tiene ninguna relación con el tema nuclear.

No sorprende que AFP haya recibido un “golpe en la puerta” del ministerio de exteriores francés solo minutos después de la aparición de la historia, según se ha enterado Asia Times. En menos de una hora, el lenguaje fue cambiado drásticamente, como en “potencias globales que negocian con Irán han presentado propuestas…” Para entonces, la narrativa original –falsa– se había convertido en viral en cada periódico importante en todo el mundo.

El 22 de junio, también en un artículo de AFP, un grandioso Fabius había descrito sus tres puntos para un acuerdo: un “acuerdo robusto… que incluya la limitación iraní de investigación y desarrollo”; un sistema de verificación que incluya, si fuera necesario, instalaciones militares”; y permita “la vuelta automática a sanciones en caso de violaciones iraníes”.

El protocolo adicional no contempla ninguna inspección de instalaciones militares. La evidencia muestra que Irán, dos veces, y voluntariamente, suministró acceso a la instalación militar de Parchin en 2005. Y todas las preguntas sobre la instalación fueron resueltas por el OIEA.

No es sorprendente que funcionarios iraníes tengan ahora “serias dudas sobre las intenciones de los que presionan a favor de acceso de instalaciones de defensa”. No existe ningún precedente, excepto en los preparativos para la guerra contra Iraq. En ese caso, el gobierno de EE.UU. despreció totalmente al OIEA, porque ya se había tomado la decisión de lanzar Choque y Pavor.

Voluntad política ¿de alguna parte?

Es solo una muestra de lo que los negociadores califican de “montón de diferencias” que impiden un acuerdo. Todas las personas informadas en Viena saben que el gobierno de EE.UU. pretende que “Irán necesita el acuerdo” mientras nosotros, EE.UU., “queremos el acuerdo”. Funcionarios iraníes subrayan que Lausana suministró la infraestructura necesaria para el enriquecimiento pacífico de uranio, incluso con severas restricciones. Pero el gobierno de EE.UU. quiere seriamente que Irán tenga solo un enriquecimiento “simbólico”.

De ahí la formulación de un diplomático iraní: “Los estadounidenses muestran remordimiento de conciencia del comprador después de las negociaciones de Lausana”. Y el estancamiento por falta de voluntad de cooperar. Y las centrífugas mediáticas sesgando como locas. Y el refuerzo ininterrumpido del Muro de Desconfianza – un mecanismo infernal con su propia lógica no-Wittgensteinano orientado totalmente a preparar Irán para que sea el chivo expiatorio en caso de un potencial, monumental, fracaso.

Por lo tanto, ¿quiere realmente el gobierno de Obama un acuerdo justo – su único éxito de política exterior? ¿O se trata solo de otro caso elaborado de “quién está a cargo” – una híper-potencia ávida de demostrar su “credibilidad” sin igual?

(Copyright 2015 Asia Times Holdings Limited, a duly registered Hong Kong company. All rights reserved.)

Pepe Escobar es el corresponsal itinerante de Asia Times/Hong Kong, y analista para RT y TomDispatch.

Fuente: http://atimes.com/2015/06/nuke-deal-inches-ahead-as-us-iran-play-information-war/

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