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jueves, 14 de julio de 2016

Ramin Jahanbegloo: “Sin Irán no se puede derrotar al Estado Islámico”


Ramin Jahanbegloo: “Sin Irán no se puede derrotar al Estado Islámico”
Ramin Jahanbegloo posa antes de la entrevista con La Vanguardia (Marina Meseguer)

En el primer aniversario del acuerdo nuclear iraní, uno de los intelectuales más prominentes del país analiza los cambios que se han producido en el país y la región
Ramin Jahanbegloo: “Sin Irán no se puede derrotar al Estado Islámico”


MARINA MESEGUER

Hoy se cumple un año del histórico acuerdo alcanzado entre Irán y el grupo del 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) sobre el programa nuclear. Un éxito diplomático sin precedentes que demostró que los países pueden llegar a compromisos sin la necesidad de usar las bombas como argumentos. Fue una negociación dura y larga (más de diez años), que en muchas ocasiones pareció condenada al fracaso y al conflicto armado. Sin embargo, el compromiso y tesón del ministro de exteriores Mohammad Javad Zarif y del Secretario de Estado de los EE.UU., John Kerry, y la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, fructificó en un acuerdo que puede cambiar los equilibrios de poder en todo Oriente Medio y que puede ser la clave para la estabilización de la región.

Para analizar qué cambios se han producido en los últimos meses como consecuencia de el nuevo estatus de Irán en la comunidad internacional, entrevistamos a Ramin Jahanbegloo, uno de los intelectuales más importantes del país conocido por su posición a favor de la democracia, la no violencia y la apertura de su país hacia Occidente. Jahanbegloo, que ahora reside en la India, fue encarcelado en 2006 por criticar la posición negacionista del Holocausto del presidente Mahmud Ahmadinejad durante una entrevista al diario El País. Aunque él ahora está libre, varios de sus amigos han sido encarcelados por el régimen bajo el gobierno de Hassan Rohaní. El intelectual, pasó unas semanas en Barcelona para impartir un curso de verano organizado por el IBEI.

¿Cuál es el balance un año después del acuerdo nuclear? ¿Qué ha cambiado?

El acuerdo fue un hito en muchos aspectos: para la política iraní desde 1979, para los americanos desde la ocupación de la Embajada norteamericana y para la diplomacia internacional. En los últimos tiempos, con Siria, Iraq… mucha gente era pesimista respecto al poder de la diplomacia, pero el acuerdo demostró que se puede llegar a un compromiso sin necesidad de una guerra. Fue algo muy complicado, Kerry y Zarif hicieron un gran trabajo pese a que la línea dura tanto en Washington como en Teherán estaba en contra y todavía lo están. El acuerdo nuclear ha abierto algunas puertas, como el comercio, los negocios… Todos los países europeos se han apresurado a volar a Teherán para firmar contratos, porque se trata de un país con un enorme mercado joven. Más de 15 millones de menores de 30 años. Esto significa que necesitan pantalones vaqueros, Coca-Cola, tecnología… Y están dispuestos a comprar. Estos jóvenes tienen una mentalidad occidentalizada, a pesar de lo que se pueda pensar. A diferencia de Turquía, Egipto, Arabia Saudí… Irán no ha producido ni un solo terrorista desde el 11S, porque los jóvenes iraníes no están dispuestos a morir por su religión. No obstante, es verdad que algunas puertas han permanecido cerradas tras el acuerdo. Las libertades civiles y los derechos humanos son todavía un gran problema. Esto sucede porque el sistema judicial iraní es independiente del gobierno, así que Rohaní no tiene influencia sobre ellos. Cuando arrestan a alguien como yo, el gobierno iraní aunque esté en contra, no me puede sacar de la cárcel. Así que permanecemos en un sistema de soberanía dual: una soberanía popular que elige al presidente y a los parlamentarios, y un gobierno de Dios, que es el Líder Supremo y a un sistema judicial, que en el nombre de Dios y del chiísmo puede arrestar a cualquiera. Es verdaderamente desigual.

Usted afirma que Irán es una sociedad formada por Trumps y James Deans. ¿Esta polarización tiene visos de mejorar?

Cada vez hay más James Deans y menos Trumps, pero estos son poderosos. Irán, debido a haberse convertido en un país muy joven después de la revolución, se ha llenado de ‘rebeldes sin causa’. Son jóvenes intelectuales, les interesa el arte, muchos hablan inglés, ven televisión por satélite… Son rebeldes, dicen que no a todo, pero no participan de la política iraní, ya sea porque les asquea o porque no quieren. Pero lo interesante es que los hijos y nietos de los Trumps iraníes, también son rebeldes. Quieren formar parte de la globalización y del nuevo siglo. Así que tenemos una sociedad de dos velocidades: una es la joven, que desde la clandestinidad ha cambiado en términos de relaciones sexuales, situación de la mujer, moralidad, educación… todo lo que tenga que ver con el individuo. La otra velocidad es la del Estado, que no ha cambiado mucho. Sin embargo, la sociedad civil iraní es una de las más vibrantes y fuertes de Oriente Medio. Es una sociedad que cambia de opinión todo el tiempo y produce artistas, intelectuales y jóvenes individualistas.

¿No cree que este rechazo de los jóvenes hacia la política podría interpretarse como un triunfo del régimen?

No lo veo como una derrota. Han intentado durante mucho tiempo islamizar el arte, el cine, la universidad, la prensa… Y ninguna de estas instituciones se ha islamizado verdaderamente. Así que es muy difícil para el gobierno mantener el ímpetu revolucionario entre los jóvenes, que lo han perdido completamente. Y esto no viene de hoy, si no de los últimos 20 años. Por eso hay tanta presión sobre las universidades, para asegurarse que los estudiantes y los profesores no están demasiado occidentalizados. Tratan de controlar las instituciones, pero no pueden hacerlo con la vida privada.

Usted preveía que la situación de los derechos humanos en Irán podría mejorar tras los acuerdos, pero multitud de activistas están denunciando que la situación incluso está empeorando.

No quería decir que cambiaría inmediatamente, a lo que me refería era a que tener una economía y una diplomacia de puertas abiertas sería bueno para poner presión en las instituciones iraníes. Pero es verdad que las violaciones de los derechos humanos continúan, varios de mis amigos han sido detenidos y todavía siguen en prisión. Esta presión que viene del sistema judicial iraní es una reacción contra el acuerdo nuclear. Quieren demostrar que todavía tienen el poder. Quieren hacer ruido para ensordecer los éxitos de la buena diplomacia del gobierno. Irán es el país más estable de la región y esto es en parte debido a su diplomacia.

Durante este año hemos visto a Estados Unidos e Irán colaborar abiertamente en la lucha contra el Estado Islámico en Iraq. Esta situación está poniendo nerviosos a los aliados tradicionales de los norteamericanos. ¿Cómo afectará esto a la región?

Los aliados tradicionales de los Estados Unidos -Arabia Saudí e Israel- no pueden resolver en solitario el problema del Estado Islámico. Estados Unidos y la UE están acercándose a Irán porque tienen muchos problemas. El Estado Islámico, Siria, Iraq, Afganistán… Deben de asegurarse de que el yihadismo no se extienda por Asia Central. Por eso les interesa que Irán esté presente. Primero, porque es un país mayoritariamente chiíta, así que no hay peligro de que se extienda el radicalismo sunnita. Segundo, Irán está en contra de los talibanes, porque han declarado la guerra contra el país. Al mismo tiempo, Irán quiere unos Iraq, Siria y Afganistán estables, porque no le interesa el caos en los países vecinos. Se trata de un país que prioriza la estabilidad, y no creo que Arabia Saudí le de la misma importancia. Sinceramente, los saudíes sólo tienen dinero. No son buenos diplomáticos, ni políticos, no tienen a buenas élites. Así que, incluso si a los saudíes les asusta Irán pese a los intentos de acercamiento de Rohaní, los americanos han aprendido la lección de que es necesario y que tiene que tener un lugar en la mesa de decisiones. Sin Irán no se puede resolver el problema del Estado Islámico.

¿Y qué ocurre con la estrategia de Irán en Siria?

Irán tiene los mismos intereses en Siria que Putin. Es una cuestión de equilibrio de poder. Teherán se ha involucrado en el conflicto sirio porque han compartido intereses con el régimen durante un largo periodo de tiempo. De alguna manera está atrapado en el conflicto. El problema de Siria no es sólo Asad, también es el Estado Islámico. Los iraníes incluso han dicho que pueden garantizar la seguridad sin Asad, pero hay que asegurarse de que habrá estabilidad. Nadie asegura que si Asad se va, el Estado Islámico no vaya a acabar controlando todo el país. La prioridad para todos debería de ser luchar contra los yihadistas. Este es el enemigo común de todos.

Visto desde ese punto de vista, ¿No cree que a Asad le interesa que el Estado Islámico siga en el país para permanecer en el poder?

Creo que el régimen de Asad, a largo plazo, tiene que pensar en destruir al Estado Islámico antes que a la oposición, porque son más fuertes. El régimen de Asad piensa en dos términos: sus propias posibilidades de mantenerse en el poder, y la estabilidad del país. Porque saben que si no controlan el territorio, tendrán que marcharse. En países democráticos, si no resuelves los problemas económicos y sociales, nadie te vota y te marchas. En los países no democráticos, si no puedes proporcionar seguridad o mantener el país estable, caes. Ya sea por un golpe de estado, por una revolución o una guerra civil...

El pasado mayo Ahmad Jannati fue elegido presidente de la Asamblea de Expertos. ¿Qué pistas nos puede dar este nombramiento sobre la evolución del régimen?

Las elecciones parlamentarias y de la Asamblea de Expertos fueron muy importantes, especialmente para los reformistas. No ganaron en todas partes, pero ganaron en Teherán y eso es muy importante, porque los ultraconservadores perdieron contra todo pronóstico. El sentimiento que hay es el de que llegamos al fin de una era. Una vez muera el Líder Supremo Ali Jamenei, tiene que haber un cambio. Hay fuerzas importantes entre los grandes ayatolás y el clero que no quieren que los ultraconservadores sigan a la cabeza del sistema iraní. Líderes como Rafsanjani, Jatami e incluso Rohaní creen que ya no necesitamos a un líder supremo, abogan por un consejo de ayatolás para asegurar que una sola persona no pueda dictar su punto de vista. Así que los comicios demostraron el sentimiento electoral del país: la gente, sobre todo los jóvenes, ya no quieren revolución: quieren reformas, algunos cambios. Y entre los ayatolás más jóvenes, como el nieto de Jomeini (al que se le prohibió presentarse a las elecciones), también lo quieren. Creo que la diplomacia iraní, de alguna manera, es un reflejo de esta mentalidad de cambio, por eso Irán tiene un ministro de Exteriores como Zarif, que vivió muchos años en Nueva York, y cuando se sienta en la mesa con alguien como John Kerry, sabe cómo hablar con él. No sé qué es lo que pasará en el futuro, pero estoy seguro de que Irán es una sociedad que está cambiando. La manzana está madura, sólo hace falta sacudir el árbol para que caiga. Y caerá.

MARINA MESEGUER

Fuente: La vanguardia

sábado, 9 de julio de 2016

Documentos de inteligencia confirman que la invasión de Irak contribuyó a la creación del Estado Islámico

Tropas de ocupación de EEUU en Irak / EFE
Tropas de ocupación de EEUU en Irak / EFE 


Publicados como parte del informe Chilcot, los documentos reflejan la preocupación que tenían los servicios de seguridad sobre los grupos yihadistas.
Patrick Wintour 

 

Unos documentos de inteligencia publicados en el marco del informe Chilcot respaldan las acusaciones de que la invasión de Irak aumentó la amenaza terrorista sobre el Reino Unido y contribuyó a la creación del grupo extremista Estado Islámico (EI).


Los informes altamente confidenciales del Comité Conjunto de Inteligencia (JIC), algunos de los cuales son publicados por primera vez, confirman la preocupación de los servicios de seguridad por el creciente poder de los grupos yihadistas de Irak. Algunos de ellos, vinculados de forma directa con al-Qaeda.

Los documentos del JIC refutan la afirmación de Tony Blair de que el EI se generó principalmente en Siria y no en Irak.

Los informes ya demostraban que a los servicios de seguridad británicos les preocupaba desde 2006 que los grupos yihadistas suníes hubieran empezado a dominar la insurgencia contra el gobierno iraquí chií de Nouri al-Maliki.

En un informe del JIC de marzo de 2007 se dice: “No faltan los terroristas suicidas. AQI (al-Qaeda en Irak) busca objetivos de gran notoriedad. Creemos que AQI intentará expandir su campaña sectaria por donde pueda: los atentados suicidas en la ciudad de Kirkuk han aumentado bruscamente desde octubre, cuando AQI declaró el establecimiento de un teórico 'Estado Islámico de Irak' (incluido Kirkuk)”.

El informe prosigue: “Varios grupos suníes están involucrados en los ataques sectarios, pero calculamos que AQI está al frente de los ataques… su objetivo estratégico principal es llevar adelante una campaña sectaria para arrastrar a Irak hacia la guerra civil. Calculamos que su campaña ha sido la más efectiva de todas las de grupos insurgentes, con un efecto importante en el último año; en lo inmediato, representa la mayor amenaza para la estabilidad en Irak. El ritmo de los ataques con multitud de víctimas sobre objetivos predominantemente chiíes ha sido implacable”.

En un informe anterior, de julio de 2006, se dice: “El término 'yihadista' se vuelve muy difícil de definir: en muchos casos la distinción entre nacionalistas y yihadista es difusa. Comparten cada vez más causas comunes al unir fuerzas contra la violencia sectaria chií”.

Y agrega: “Calculamos que al-Qaeda en Irak (AQI) es la mayor red insurgente de todas y aunque su liderazgo mantiene un elemento extranjero importante, una gran mayoría de sus combatientes es iraquí. Su motivación es variada: algunos son extremistas islámicos inspirados por la agenda de al-Qaeda, otros son simple mano de obra atraída por el dinero. Algunos se involucran por la oportunidad de enfrentarse con las milicias chiíes: la campaña de los medios de comunicación yihadistas subrayan su papel como defensores de los suníes”.

Blair lo sabía

El informe da crédito a los que afirmaban que Blair fue advertido de todas las maneras posibles sobre el riesgo que representaba sacar a Sadam Hussein del poder, porque se liberarían las tensiones sectarias reprimidas por su brutal régimen.

La directora entre 2002 y 2007 del servicio de inteligencia británico MI5, Eliza Manningham-Buller, dijo sobre el tema: “En los años 2003 y 2004 recibimos muchas pistas de actividades terroristas en suelo británico… nuestra participación en Irak radicalizó, a falta de una palabra mejor… a unos cuantas personas de la misma generación… (que) entendieron nuestra intervención en Irak, sumada a nuestra intervención en Afganistán, como un ataque al islam”.


Fragmento de un vídeo del ISIS o Daesh
Fragmento de un vídeo del ISIS o Daesh.

Cuando le preguntaron si eran pruebas contundentes o una valoración general lo que le permitía asociar el aumento de la amenaza terrorista.

en Reino Unido con la invasión de Irak, Lady Manningham-Buller contestó: “Creo que hay pruebas en la cantidad de tramas, pistas, y personas identificadas; así como en su relación con Irak y en las justificaciones que daban por su participación en actividades terroristas... De modo que la respuesta a la pregunta es sí".

Blair dijo que había leído la evaluación del JIC de 2002 en la que se advertía de que la intervención en Irak aumentaría la amenaza de al-Qaeda sobre el Reino Unido, pero que en su opinión “retroceder por la amenaza del terrorismo habría estado completamente mal". "De todos modos, tras el 11 de septiembre y la guerra en Afganistán, ya éramos un blanco de los terroristas y, tal como lo demuestran los últimos sucesos en Europa y Estados Unidos, independientemente de Irak, los terroristas usarán muchas justificaciones como excusa para sus atentados”.

Desde Francia también habían advertido: el presidente de ese momento, Jacques Chirac, se oponía vehementemente a la invasión por las muy impredecibles consecuencias.

El 16 de octubre de 2002, el segundo de la embajada del Reino Unido en París, Giles Paxman, habló con dos altos funcionarios franceses sobre el Irak post Sadam en el que pensaban los británicos. Uno de los funcionarios “temía que sacar a Sadam desencadenara una anarquía absoluta en Irak con ataques a los símbolos del Partido Baaz, ajustes de cuentas y violencia generalizada como en Albania”.

En diciembre de 2002, el director de estrategia e innovación del Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Simon Fraser, informó de que un interlocutor francés le había hablado sobre la necesidad de "pensar con sumo cuidado acerca de la posible desintegración política en Irak tras una guerra": "Podría haber una gran cantidad de complicaciones imprevistas, entre ellas la inestabilidad política motivada por la venganza. No deberíamos dejar que las perspectivas optimistas nos impidan ver los posibles problemas. Lo mismo sobre las consecuencias en toda la región".

En el Ministerio de Exteriores británico le dieron la razón. En un memorándum de enero de 2013, advertían: “Todas las pruebas de la región sugieren que las fuerzas de la coalición no serán vistas como liberadoras durante mucho tiempo, si es que alguna vez lo son. Piensan que nuestras motivaciones son muy sospechosas. Los iraquíes, incluso los exiliados, quieren que nos vayamos cuanto antes, al igual que la mayoría de los árabes. Cuanto más dure la intervención y ocupación de Irak, más se cuestionará su legalidad y será cada vez peor vista”.

Traducción de Francisco de Zárate
Fuente. theguardian - eldiario.es

sábado, 7 de mayo de 2016

El Estado Islámico es político y utiliza la religión como referencia

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Thierry Meyssan

 
por Pedro García Hernández 
Prensa Latina, Damasco, Siria.
Para Thierry Meyssan, presidente y fundador de la Red Voltaire, el Estado Islámico o Daesh, es un movimiento esencialmente político que utiliza la religión como referencia para provocar el caos y desunir al mundo árabe. En entrevista con Prensa Latina, el también periodista y activista político de origen francés, precisó que es una continuación y extraña mezcla de organizaciones como Al Qaeda y la Hermandad Musulmana.
Sin embargo, argumentó, «fuera de la toma del poder por cualquier medio, carece de un proyecto o programa que implique la organización de un Estado y sus integrantes no tienen la menor idea de quienes lo dirigen».
Para Meyssan, desconocen la historia, los antecedentes de una región que como el Medio Oriente, fue un lugar donde hace cuatro o cinco mil años se creó la noción del Estado, mucho más elaborada conceptualmente que la que primó en Occidente.
Por eso destruyen todo símbolo de referencia al respecto, como en Palmira y otros lugares en Siria e Irak, Además de reclutar entre los nómadas en los extensos desiertos de la región, a miles de personas tradicionalmente aisladas por esa causa, de deficiente o nula formación educacional o cultural, subraya.
Eso es una suerte de «cultura del desierto», ajena a cualquier vestigio coherente de civilización, fanáticamente basados en seudoprincipios de regímenes autocráticos y monárquicos y en total contradicción con la historia, acota.
La recurrencia a Mahoma se combina con una intolerante concepción hacia todo lo demás y poca humildad aunque los cabecillas la pregonen y solo obligan a los subordinados a seguirla, insiste al respecto.
Ahora, patrocinadores del Estado Islámico, como Arabia Saudita, ignoran que hace 20 años destruyeron en su territorio la casa natal del Profeta por considerarla un lugar de idolatría y peregrinaje, destaca Meyssan.
Para el fundador de la Red Voltaire, en Siria, en particular, promueven el horror de la venganza sin distinciones de etnias, creencias y dirigen sus atentados y ataques contra centros culturales, profesionales de todos los oficios e intelectuales.
En el 2011, indica, «defender a Bashar al Assad y la estabilidad en Siria, era casi suicida y pensaban que lograrían destruirla y acompañaron ese objetivo con un cotidiano bombardeo mediático desde las televisoras de los países del Golfo y de Occidente».
Cinco años de guerra y el tremendo dramatismo de destrucción, hacen que el pueblo no crea ya en volver a ese principio. «Sería retroceder miles de años» subraya.
En su opinión, la guerra en el terreno se degradará de alguna manera porque actualmente están en juego muchas líneas políticas e influencias diversas, piensa Thierry y concluye que habrá una «détente», al menos hasta las venideras elecciones en Estados Unidos, país implicado hasta lo último en lo que sucede en Siria y en toda la región.
Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional
Artículo bajo licencia Creative Commons
La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

lunes, 25 de abril de 2016

"guerra sucia de los EE.UU. en el origen del Estado Islámico"





Mikel Muñoz Aranburu

Rebelión

Desde el momento en que los EE.UU. dieron por finalizada la guerra de Irak y este país pasó a ser un protectorado, las decisiones que se tomaron desde Washington respecto a las políticas a seguir en el país árabe tuvieron como uno de sus ejes principales la separación y el enfrentamiento entre las principales comunidades que formaban el estado iraquí. Los 3 grupos étnico-religiosos más importantes eran los formados por los chiíes, los suníes y los kurdos.

El “cónsul” Paul Bremer, jefe ejecutivo de la Autoridad Provisional de la Coalición sería el encargado de poner en marcha estas políticas [1]. La “des-Baathificación”, o eliminación de todo rastro que pudiese quedar del partido del derrocado Saddam Hussein, se convirtió en la piedra angular de su administración y condujo a la exclusión de la comunidad suní. Así, la nueva administración se formó casi exclusivamente con integrantes de la comunidad chií y se procedió a la disolución del ejército y las fuerzas de seguridad que, en su mayor parte, estaban formados por suníes. Una de las primeras consecuencias de esta disolución fue que, de la noche a la mañana, miles de suníes con formación militar quedaron sin empleo. Muchos de ellos pasarían mas tarde a formar parte de la resistencia o de distintas células yihadistas precursoras de Al Qaeda-Irak y del Estado Islámico.

El ejército y la policía fueron sustituidos por distintas milicias sectarias chiíes. Y aquí entraría en escena el sustituto de Bremen, John Negroponte [2]. Nombrado en 2004 embajador de los EE.UU. en Irak había ocupado el mismo cargo en Honduras entre 1981 y 1985 donde fue el principal responsable de la organización de la Contra nicaragüense y de los "escuadrones de la muerte" que asolaron Centroamérica esa década [3].

Junto a Negroponte fue enviado uno de sus antiguos colaboradores en Centroamérica, el coronel James Steele, ya retirado, que entre 1984 y 1986 había estado al mando del MilGroup de las fuerzas especiales de los EE.UU. [4]. Este grupo de 55 asesores entrenó a batallones del ejército salvadoreño acusados de “violaciones extremas de derechos humanos” en la guerra sucia que desataron contra la insurgencia y, sobre todo, contra la población civil salvadoreña [5].

Steele llegó a Baghdad como enviado especial del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld a quien remitía personalmente sus informes. En la capital iraquí se encargaría de la selección y el entrenamiento de miembros de las dos milicias chiíes más importantes, las Brigadas Badr y el Ejército Mahdi [6], para conformar unidades especiales contrainsurgentes. Estas unidades comenzaron una “guerra sucia” contra la resistencia que se estaba formando y contra la población suní en general y entre ellas destacaron los Comandos Especiales de la Policía formados por unos 5.000 hombres bajo la supervisión directa del ex-coronel Steele [7].

Como elemento indispensable en toda guerra sucia, crearon una red de centros de detención ilegales formada por unos 15 de estos agujeros negros a lo largo de todo el país [8] y a donde fueron llevados miles de iraquíes acusados de pertenecer a la resistencia suní, muchos de ellos entregados por el propio ejército de los EE.UU.

No se preocuparon de ocultar lo que allí ocurría sino que lo hicieron público y visible. Crearon un reality-show para la televisión con las grabaciones que en estos centros se hacía de los detenidos y que emitían en horario de máxima audiencia. Un hecho insólito. Una de las pocas explicaciones posibles es que no se trataba tanto de generar terror por la desaparición y el asesinato de miembros de la comunidad en centros fuera de cualquier control, como hicieron en Centroamérica, sino de generar odio por la humillación pública de las víctimas, la gran mayoría suníes.

El programa que emitía la cadena de televisión Al Iraquiya, financiada por los EE.UU., lo titularon “El terrorismo, presa de la justicia” y en él se veía a los detenidos “temblando ante la cámara, tartamudeando y mirando al suelo mientras confesaban todo tipo de cosas desde asesinatos por encargo hasta sodomía”. En uno de los programas “un antiguo policía con los dos ojos morados confesaba haber matado a otros dos oficiales de policía en Samarra; unos días después de la emisión, su familia declaró a la prensa que les había sido entregado su cuerpo” [9].

El propio ex-coronel Steele concedió una entrevista en uno de estos centros de detención, el establecido en la antigua biblioteca de Samarra. El fotógrafo y el reportero del New York Times que lo entrevistaron declararían después:

“Estábamos en una habitación de la biblioteca cuando miro alrededor y veo sangre por todas partes”.

“Durante la entrevista se empezaron a escuchar gritos terribles, alguien gritaba: ¡Alá, Alá, Alá! Pero no era como en éxtasis religioso, esos gritos eran de dolor y terror” [10].

La violencia y los abusos de derechos humanos cometidos en estos centros y, en general, por las unidades contrainsurgentes dieron un salto cualitativo cuando en mayo de 2005 se informó por primera vez de la aparición de decenas de cuerpos en descampados de los alrededores de Baghdad, la mayoría con las manos atadas a la espalda y con signos de haber sufrido terribles torturas y mutilaciones [11]. A partir de esa fecha, prácticamente a diario fueron apareciendo cadáveres llegando a contabilizarse unos 3.000 cuerpos al mes en los momentos de mayor actividad de estas unidades contrainsurgentes creadas al amparo de la ocupación estadounidense [12].

Esta violencia inusitada en contra de la comunidad suní y que se sumaba a las torturas generalizadas que en cárceles como la de Abu-Ghraib infringía el propio ejército estadounidense, generaron el caldo de cultivo perfecto para que con el asesoramiento y la financiación de Arabia Saudí surgiesen numerosas células terroristas. Arabia Saudí, el mayor aliado de los EE.UU. entre los países árabes, estuvo además reclutando combatientes para ellas por los distintos países musulmanes [13]. Estas células, que posteriormente confluirían en Al Qaeda, ya no tenían únicamente como objetivo la resistencia contra el ejército ocupante sino que enfocaron su actividad en contra de la población chií con atentados en mezquitas y lugares públicos donde se congregaban los miembros de esta comunidad. Así, tras una serie de más de una docena de atentados llevados a cabo en un solo día, el 14 de septiembre de 2005, y que dejaron un balance de más de 160 muertos, el entonces líder de Al Qaeda-Irak declaraba la guerra total a la comunidad chií [14].

5 meses después, el atentado contra la mezquita Al Askari, de gran significado para los chiíes, que destruyó su cúpula dorada pero que, curiosamente, no produjo víctimas mortales, marcaría lo que muchos analistas consideran el inicio de la guerra civil iraquí [15]. A partir de ese momento el enfrentamiento sectario entre las dos comunidades religiosas entró en una espiral de violencia imposible de frenar.

Los EE.UU. propiciaron, por un lado, el empoderamiento de las milicias chiíes y su instrucción en técnicas de guerra sucia mientras, por el otro, sus aliados apoyaban y financiaban el surgimiento de Al Qaeda-Irak proporcionándole armas y combatientes hasta convertirla en la fuerza predominante de la oposición suni. Convirtieron una lucha contra la ocupación estadounidense en una guerra civil entre suníes y chiitas que supuso la partición de facto del país.

Unos años más tarde Al Qaeda-Irak pasó a actuar en Siria donde, tras una escisión, dio origen al Estado Islámico y al Frente Al-Nusra. El enfrentamiento entre sí de estas dos fracciones así como con el Gobierno sirio y las milicias kurdas ha llevado a la división de Siria. Esta política de apoyar a distintas facciones que controlan una parte del territorio para enfrentarlas entre sí hasta conseguir la división del país en enclaves más pequeños ha sido aplicada no solo en Siria y en Irak sino también en Afganistán, Libia y Sudán.

Es lo que la Secretaria de Estado norteamericana Condoleeza Rice definió como "caos creativo" encaminado al establecimiento de un "nuevo Oriente Medio" [18]. Se trata de conseguir redibujar el mapa y las fronteras de la zona más rica en recursos energéticos del planeta conforme a los intereses de la potencia hegemónica mundial aunque para ello haya que hundir a los países de la zona y sus poblaciones en una guerra atroz y permanente.

Notas

1.  De hecho, Paul Bremer sustituyó al primer jefe de la Autoridad provisional de la Coalición, Jay Gardner, por las reticencias de éste último a aplicar la “des-Baathificación”.https://es.wikipedia.org/wiki/Autoridad_Provisional_de_la_Coalici%C3%B3n

2. https://en.wikipedia.org/wiki/John_Negroponte

3. Existen innumerables evidencias de la implicación de John Negroponte en la guerra sucia desatada en Centroamérica durante los años 80.

En 1995 a petición del Baltimore Sun se desclasificaron numerosos documentos que describen la implicación del Batallón 316 del ejército hondureño entrenado por la CIA en el secuestro, tortura y asesinato de cientos de hondureños y el conocimiento que de ello tenían las autoridades norteamericanas. http://www.baltimoresun.com/news/maryland/bal-negroponte5-story.html

Este y otros episodios en los que se detalla la actuación de John Negroponte en Honduras en: Stephen Kinzer , “Our man in Honduras”, The New York Review of Books, 20-Sep-2001.http://www.nybooks.com/articles/2001/09/20/our-man-in-honduras/

4.  Su descripción en Wikipedia comienza con la frase:

“El coronel James Steele es un veterano de las “guerras sucias” en Centroamérica, durante las cuales entrenó comandos contra-insurgentes que cometieron abusos extremos de Derechos Humanos.” https://en.wikipedia.org/wiki/James_Steele_%28US_Colonel%29

5. Mohna Mahmood, Maggie O’Kane, Chavala Madlena y Teresa Smith, “Revealed: Pentagon’s link to Iraqi torture centres”, The Guardian, 06-Mar-2013. http://www.theguardian.com/world/2013/mar/06/pentagon-iraqi-torture-centres-link

Steele fue acusado por el congresista norteamericano Kucinich de desarrollar "un plan en El Salvador bajo el cual decenas de miles de salvadoreños desaparecieron o fueron asesinados, incluyendo al Arzobispo Romero y cuatro monjas norteamericanas." “American Accomplice of Terrorist Linked to Death Squads in Iraq”. http://rense.com/general72/aam.htm

6. Dahr Jamail, “Managing Escalation: Negroponte and Bush’s New Iraq Team”, AntiWar.com, 09-Ene-2007. http://antiwar.com/jamail/?articleid=10289

7. David Corn, “From Iran-contra to Iraq”, The Nation 06-May-2005. http://www.thenation.com/article/iran-contra-iraq/

8. El General Muntadher al-Samari del ejército iraquí declaró: “El Ministerio del Interior tenía 14-15 prisiones, eran secretas, nunca declaradas. Pero los altos mandos norteamericanos y los líderes iraquíes estaban al tanto de todo lo que allí ocurría: mutilaciones, asesinatos, torturas. Las más horrendas formas de tortura que yo haya visto.” http://www.abc.net.au/news/2013-04-02/searching-for-steele/4606214

Este artículo está basado en el reportaje-documental “Searching for Steele” producido por la BBC y The Guardian. http://watchdocumentary.org/watch/searching-for-steele-video_2d7437517.html

9. Peter Mass, “The Salvadorization of Iraq?”, The New York Times Magazine, 01-May-2005. http://www.petermaass.com/articles/the_salvadorization_of_iraq/

10. Peter Mass y Gilles Peres fueron el reportero y fotógrafo que realizaron la entrevista. Sus declaraciones se pueden encontrar en: Peter Mass , “The Salvadorization of Iraq?”. “Searching for Steele”. Documental realizado por Mohna Mahmood, Maggie O’Kane, Chavala Madlena y Teresa Smith. Mohna Mahmood, Maggie O’Kane, Chavala Madlena y Teresa Smith, “Revealed: Pentagon’s link to Iraqi torture centres”.

11.  Max Fuller, “Crying Wolf: Media Desinformation and Death Squads in Occupied Iraq”, Global Research, 10-Nov-2005. http://www.globalresearch.ca/crying-wolf-media-disinformation-and-death-squads-in-occupied-iraq/1230

12.  Mohna Mahmood, Maggie O’Kane, Chavala Madlena y Teresa Smith, “Revealed: Pentagon’s link to Iraqi torture centres”.

13. Tim Anderson, “Syria and Washington’s ‘New Middle East’”, Global Research, 28-Nov-2015. http://www.globalresearch.ca/syria-and-washingtons-new-middle-east/5491908

14. En Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Tanzim_Qaidat_al-Jihad_fi_Bilad_al-Rafidayn

15. Aunque el atentado no produjo víctimas mortales, tras él se desató una ola de violencia en represalia por parte de las milicias chiíes y escuadrones de la muerte. Según denunciaron posteriormente familiares y allegados, fueron deteniendo ciudadanos suníes que posteriormente aparecían muertos. En el plazo de una semana aparecieron más de 1.300 cadáveres y más de 100 mezquitas fueron quemadas. Ellen Knickmeyer and Bassam Sebti, “Toll in Iraq’s Deadly Surge: 1.300”, Washington Post, 28-Feb-2015. http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/02/27/AR2006022701128.html

16. https://en.wikipedia.org/wiki/Abu_Bakr_al-Baghdadi

17. https://en.wikipedia.org/wiki/Abu_Mohammad_al-Julani

18. Tony Karon, “Condi in Diplomatic Disneyland”, Time, 16-Jul-2016. http://content.time.com/time/world/article/0,8599,1219325,00.html





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viernes, 8 de abril de 2016

¿Qué es el Estado Islámico?





Roberto Mérida Fernández

Rebelión

El intento de aplicar al pie de la letra un texto religioso, para los musulmanes sagrado, que se escribió en el siglo VI en la Arabia beduina, en pleno desierto, en la Alta Edad Media (a menudo acompañado con una serie de dichos y hechos proféticos transmitidos de manera oral) se llama fundamentalismo islámico. De esta forma, si en el texto religioso puede leerse que una mujer hereda la mitad, el fundamentalista, lejos de cualquier consideración histórica de que semejante afirmación fue establecida en un momento en que la sociedad era profundamente machista y permitir que la mujer heredara la mitad suponía un enorme progreso frente a no heredar nada, interpretará la cita al pie de la letra. Si lee que hay que cortar la mano a los ladrones, lejos de considerar que era un castigo esperable en una sociedad basada en el despotismo y la supervivencia, ellos cortarán la mano a los ladrones, en pleno siglo XXI, sin el menor tipo de consideración sobre lo referido en la Carta de Derechos Humanos. Si en alguna parte del corpus religioso puede leerse que beber vino es pecado, ellos aplicarán duros castigos al que beba vino o comercie con él, e incluso pena de muerte; aunque el consumo de vino, whisky y ron sea una práctica corriente en reuniones y fiestas privadas en sociedades y países musulmanes, como por ejemplo Marruecos. Sin embargo, el propio Corán contiene versículos que se contradicen unos con otros: si bien en unos se dirá que no se debe beber vino y en otros se prohíbe, hay versículos en los que se permite su consumo, pero se aconseja beberlo moderadamente. Otro tanto sucede, por ejemplo, con la cuestión del velo.

Para resolver este tipo de contradicciones surgen, posteriormente a la muerte de Mahoma, las llamadas escuelas de jurisprudencia islámica. Van surgiendo varias a lo largo del tiempo, las principales, dentro del islâm sunní (el más ortodoxo), mayoritario en el mundo árabe y musulmán, salvo en Irán y Azerbaiyán, son:

1. El hanafismo, la más abierta a las ideas modernas, considerada más “liberal” (no castiga la blasfemia, permite la consumición de alcohol en cantidades moderadas, permite rezar en idioma no árabe, permite a las mujeres ser jueces, etc.), aunque tradicionalista: permite el consenso y el raciocinio, por este orden, después del Corán y los dichos o hadâ'ith (sg. hadîth; hadices en castellano) auténticos del profeta; es la mayor de las escuelas y es seguida por el 45% de la población musulmana, siendo conocidos sus seguidores como hanafíes; además es la mayoritaria en Turquía, Bajo Egipto, Líbano, Siria, Palestina, Jordania, Centroasia, el Cáucaso y el centro-oeste de Iraq, y fue la mayoritaria, aunque no oficial, en Al-Ándalus; y oficial en los imperios Otomano y Mogol.

2. Malikismo, más restrictiva al intentar seguir a rajatabla las que considera que fueron las prácticas de los musulmanes de Medina, está por ello fuertemente basada en los hadâ'ith, lo que incluye toda una serie dichos “proféticos”, algunos particularmente conservadores: fue la oficial en al-Ándalus y es mayoritaria en la mayor parte del Norte de África (excepto Egipto) y de África Occidental (Magreb y “África Negra” Musulmana), Bahrayn, Kuwayt y Dubay.

3. La hanbalí, que se opone de manera radical a cualquier forma de intromisión de la razón humana en la interpretación del Corán y los hadâ'ith (dichos y hechos), es sin duda la más restrictiva y reaccionaria y ha llegado a ser la mayoritaria en Arabia Saudí, Qatar y parte de Emiratos Árabes Unidos.

4. Y la shafi’í, que está considerada la más flexible, ya que admite el razonamiento analógico y el consenso como fuentes del derecho, y se caracteriza por una metodología sistemática y una aproximación rigurosa al texto, bastante más racional dentro de los límites que impone la religión: la mayoría de los eruditos islámicos son firmes partidarios de esta escuela; pero tan sólo es mayoritaria en partes de Yemen, sureste de Egipto, el cuerno de África, Indonesia y sur de Iraq.

Por su parte, las mayoritarias en el islâm chií (heterodoxo o más innovador respecto al texto sagrado) son la ya`farí (fuertemente basada en el consenso, costumbres y ritos, muchos de ellos de origen preislámico, de la comunidad), en Persia, Azerbaiyán, la mayoría chií de Iraq y las comunidades chiíes del Golfo pérsico, Afganistán, India y Pakistán; y la Zaidí, similar a la hanafí, y mayoritaria entre los chiíes de Yemen.

El wahhabismo

El wahhabismo, interpretación más extremista del islâm, es oficial en Arabia Saudí, y ha sido durante muchos años hasta hoy día financiado y difundido por los jeques saudíes en los países vecinos y comunidades musulmanas en Europa. De esta corriente es de donde emana el integrismo yihadista. Arabia Saudí es el principal aliado en Golfo Pérsico de EEUU e Israel. Hasta hace poco financiaba al grupo integrista yihadista Frente al-Nusra, al que hasta hace poco estaba vinculado Estado Islámico. En la actualidad apoya públicamente, junto a Qatar, a grupos como Ahrâr al-Shâm, de ideología integrista salafista, a los que defienden como "oposición" válida, y a facciones reaccionario-sectarias del Ejército Libro Sirio.

Así, dentro del hanbalismo surge a finales del siglo XVIII el wahhabismo, una corriente todavía más estricta que trata de interpretar el Corán y el hadîth al pie de la letra, introducida en Arabia Saudí por `Abd al-Wahhab y adoptada como oficial por la monarquía de los Sa`ûd, que es la que gobierna hoy en ese país (de ahí Saudí), así como por el emirato de Qatar. Estos países desde que tienen dinero gracias al petróleo y sobre todo desde la segunda mitad del siglo XX se han dedicado a financiar la difusión de esta doctrina radical por todo el mundo árabe y en particular por los países vecinos, así como posteriormente, en las comunidades musulmanes en el exilio. La consecuencia es un aumento paulatino de las interpretaciones rigoristas del Islam que sirve de base social y teológica al integrismo. Se abre camino así el wahhabismo, ideología político-religiosa ultrarreaccionaria, aumentando su base de apoyo en buena parte de países musulmanes, a pesar de que no es aceptada por la mayoría de musulmanes. Asimismo, cuando se abre una mezquita en Europa con capital saudí, casi con total seguridad el imán que será enviado a predicar en esta pertenecerá a la línea wahhabí.

Otro importante foco histórico de irradiación de las doctrinas integristas es el Norte de Pakistán, feudo en la actualidad de los Talibán, que irrumpieran en Kabul y gobernaran con mano de hierro, bajo su dictadura teocrática brutal, Afganistán, aprovechando el desmantelamiento del bloque prosoviético en 1989 y de la URSS en 1991, y la implosión de la República Democrática Afgana, previa pérdida de apoyo externo en el 92, conjuntamente con la fragmentación y división en luchas de poder entre las facciones muyahidines (del árabe muÿâhidîn / muÿhâhidûn, los que practican el ÿihâd).

Precedentes del wahhabismo

El wahhabismo tiene sus precedentes en el salafismo, que significa toda doctrina religiosa islámica que parte de la idea de que es necesario "mirar atrás" (salafa), aproximándose de forma lo más rígida y estrecha posible a lo que se consideran las prácticas originales de los fundadores del islâm, oponiéndose a toda forma de innovación. Esto conduce a interpretar el Corán, el hadîth y la sharî`a o ley islámica lo más al pie de la letra posible, porque se considera que esto es factor de mantenerse apegado a la tradición original, rechazando toda forma de revisión, adaptación a los tiempos, flexibilización, innovación teológica o doctrinal, reforma, apertura, etc. El salafismo no es por tanto una corriente unificada, sino que es una actitud o tendencia doctrinal de la que existen varios ejemplos, ramas y corrientes a lo largo de la historia del Islâm, las cuales tienden a surgir en especial por parte del algunos teólogos en situaciones de crisis económica, política o social. No es un fenómeno reciente y por tanto tiene sus precedentes en el hanbalismo de Ibn Hanbal (s. IX), la primera interpretación literal del islam, mientras Oriente Medio sufría las invasiones mongolas; Ibn Taymiyya y sus discípulos (Ibn Al-Qayyim, Ibn Kathîr y ad-Dhahabi), principales referencias dentro de los movimientos salafistas actuales; los Amorávides, quienes abrazaron la visión rigorista del islâm y llegaron a fundar un imperio que unificó gran parte del occidente musulmán, incluida la mayoría de Al-Ándalus; ibn Tumart, creador del movimiento religioso Almohade, aún más rigorista y salafista que el Almorávide; etc. El movimiento salafista contemporáneo experimenta un renacer gracias a `Abd al-Wahhab, y su lectura literal y puritana ad extremum, adscrita al hanbalismo e inspirada en Ibn Taymiyya a finales del siglo XVIII, respaldada por el mecenazgo de Ibn Sa`ûd, el fundador de la dinastía Saudí.

Movimientos salafistas no hanbalíes en la actualidad. El jomeinismo en Irán.

Otro ejemplo contemporáneo de salafismo no wahhabí, sería el ejemplo del jomeinismo. Doctrina fundamentalista islámica chií, y no adscrita por tanto al hanbalismo (integrismo sunní), surge como movimiento de oposición por derecha al régimen fascista del Pâdî Shâh de Persia, anterior a 1979. Es liderado por clérigos iraníes, de marcado discurso ultraconservador-reaccionario, que asocian el autoritarismo del Shâh a su proximidad política a Occidente y su “libertinaje”, centrándose en esto último. Con ello se referían a la creciente apertura en el ámbito sexual (similar a la del franquismo en las últimas etapas del régimen) y en cuanto a usos y costumbres de la sociedad iraní, particularmente occidentalizada, sobre todo en el ámbito urbano. Reaccionan frente al Shâh por su carácter “libertino” y decadente más que autoritario, y cifran como máxima solución a este alejamiento de los valores del islâm el apego a ultranza a la tradición de los textos sagrados, retomando el tópico de la “sálafa” ó “sálaf”, en una clara analogía o hilo de continuidad con el resto de tendencias salafiyyât. Es un movimiento que obtiene su máximo apoyo en el ámbito rural. Posteriormente a su llegada al poder emprende el encarcelamiento y asesinato indiscriminado de la izquierda, que hubiera inicialmente liderado el movimiento conocido como Revolución Iraní de 1979, alejando así el proceso de cambio político de la senda del socialismo revolucionario, y desempeñando así un papel abiertamente contrarrevolucionario. Juegan una doble labor: anti-comunista y fundamentalista “anti-occidental”.

Este movimiento supuso un punto de inflexión importante en el aumento y difusión de las tendencias fundamentalistas islámicas en todo el mundo musulmán (en muchas partes del mismo casi abandonadas), las cuales apoyaron, difundieron e incluso financiaron, así como del apoyo y crecimiento del terrorismo islámico. Esta tendencia al retroceso religioso-cultural se vio incrementada tras la caída del bloque soviético, en especial en las repúblicas ex-soviéticas islámicas, donde pasa a convertirse en un elemento identitario. Al tiempo que imponían el uso del chador (tipo de velo semi-integral) y prohibían todo tipo de manifestaciones culturales consideradas “influencia occidental”, o predicaban valores como “el sacrificio” por obtener la llave al paraíso, los jomeinistas llegaron a animar al asesinato de autores en el resto del mundo por considerar que el contenido de sus libros “blasfemaban contra el islam”. Tal es el caso del autor angloindio Salman Rushdie, por el cual Jomeini emitió una fatua llamando a la ejecución del escritor, acusado de blasfemia contra el islam por su libro Los versos satánicos, publicado en 1988. A pesar de que Rushdie se arrepintió públicamente por "la angustia" que la publicación pudiera haber ocasionado "a los seguidores sinceros del islam", la fatua nunca fue revocada. Según Jomeini, "Incluso si Salman Rushdie se arrepiente y llega a convertirse en el hombre más piadoso de todos los tiempos, es obligatorio que cualquier musulmán entregue todo lo que tenga, su vida y su bienestar, para enviarlo al infierno". Nunca llegaron a poder matar al escritor, pero sí a su traductor al japonés, Hitoshi Igarashi, que fue apuñalado repetidamente en la cara y los brazos por un asaltante desconocido, en su despacho de la Universidad de Tsukuba, en Ibaraki, Japón. Su traductor al italiano, Ettore Capriolo, tuvo más suerte y sobrevivió a un atentado similar en Milán, tan sólo nueve días antes de la muerte de Igarashi.

Difusión sin precedentes del wahhabismo militar. La tragedia de Estado Islámico

Estado Islámico es la escisión más importante y reciente de Al-Qaeda, hasta hace poco el principal exponente mundial del wahhabismo y salafismo armados. Surge como la rama iraquí de Al-Qaeda, también llamada Al-Qaeda en Iraq. En el curso de la Guerra Civil Siria, a medida que, merced de la creciente financiación saudí, Frente al-Nusra gana terreno a costa de la fragmentación, debilidad y disposición a colaborar de un Ejército Libre Sirio cada vez más precario y hegemonizado por ideologías islamista-sectarias y salafistas, Al-Qaeda sufre una importante escisión.

Debido a luchas de poder y diferencias de concepto sobre cómo desarrollar la insurgencia, los líderes de Al-Qaeda en el Iraq deciden romper de facto con Al-Qaeda en Siria (Frente al-Nusra), y pasan a autodenominarse Estado Islámico en el Iraq y Shâm (denominación de la antigua Gran Siria, traducido a veces como “Levante”), conocido en la prensa internacional como ISIS, por sus siglas en inglés, y Dâ`esh, por sus siglas en árabe. Éste aprovecha el apoyo de excrecencias y antiguos caudillos militares sunníes del Ba`ath iraquí, así como el estallido de importantes tormentas de arena que imposibilitaron durante días el uso efectivo de la aviación iraquí, para levantarse en armas contra el gobierno de Bagdâd. Ocupan en pocos días importantes pozos petroleros y localidades del Norte del Iraq árabe, y llegan a tomar finalmente Mosul, en una operación relámpago. Esta provoca la desbandada de refugiados políticos, kurdos, asirios, cristianos, yazidíes, y sunníes laicos hacia el Kurdistán iraquí. Juegan con la baza del descontento de las poblaciones sunníes del Norte de Iraq hacia la política del corrupto gobierno sectario-chií de Bagdâd, que sistemáticamente coloca a sus gentes en los principales cargos y puestos de empleo de las instituciones públicas segregando, discriminando y bloqueando del acceso a ellas a la población sunní.

En muchos casos, las fuerzas armadas del ejército sectario-chií, en su mayoría chiíes, se retiran de sus posiciones en zonas de mayoría sunní sin apenas ofrecer resistencia. Esto favoreció la rápida caída de Mosul, y bastante posteriormente Ramâdî. Una vez consolidado en el norte de Iraq, Estado Islámico en el Iraq y Siria declara la guerra a Frente al-Nusra y al Ejército Libre Sirio, procediendo a la rápida y paulatina conquista de importantes bolsas del territorio controlado por éstos. Esto permite a Dâ`esh controlar una importante y vasta región entre el noroeste de Iraq y el centro-este de Siria. Este territorio se reduce, sin embargo, en la mayoría de casos, a territorio desértico, la presencia en carreteras, parte de los ríos Tigris y Éufrates, y varias ciudades, así como algunas áreas rurales y sus localidades. Su principal valor estratégico es una importante red de carreteras, autovías y vías de suministro que se extienden sin interrupción desde un extremo al otro del área que controlan, pudiendo movilizar constantemente unidades y combatientes a distintos frentes, y retroalimentando los frentes.

Cuentan además con algunos puestos fronterizos con Turquía, de carácter estratégico para el abastecimiento de suministros. Se los arrebatan a la oposición armada siria, Frente al-Nusra, el régimen de Damasco y los kurdos, contando así con rutas de suministros ininterrumpidos y con el flujo constante de exportaciones petroleras, armas y combatientes. Es así como en poco tiempo pasan a constituir una de las redes criminales más millonarios del mundo. Entonces pasan a autoproclamarse como Estado Islámico, desbancando paulatinamente a Al-Qaeda como principal organización terrorista mundial, y como máximo exponente del wahhabismo, y declarando a Raqqa como capital de un nuevo para-Estado teocrático y proclamando la restauración del califato.

Dónde nos encontramos. La amenaza del fascismo religioso en el mundo islámico, y del fascismo xenófobo en EEUU y Europa

Así, con los triunfos militares de Estado Islámico éste ha logrado establecerse en zonas enteras de Siria e Iraq, lo que le ha permitido poner en marcha una maquinaria estatal o paraestatal aplicando su fundamentalismo religioso, elevándolo a la categoría de ley de Estado. Gracias a los pozos de petróleo y a sus medios de financiación mafiosa han pasado a ser la organización terrorista más rica del mundo. Y utilizan parte de ese dinero para poner en marcha una enorme maquinaria propagandística con la que tratan de ganar adeptos en las comunidades musulmanas de todo el mundo.

Gracias a esto han comenzado a ganar popularidad entre un sector de gente que se siente perdida con su modo de vida o sin acceso a empleos; o que se siente descontenta con el capitalismo o con cómo éste discrimina a las minorías árabes en los países occidentales, a la par que el imperialismo emprende guerras de rapiña en países árabes o musulmanes y masacra a civiles sin que la prensa occidental se queje. Han creído que la religión y el tradicionalismo es la respuesta a eso: creen ver en un mayor apego a los valores del islam literal, del Corán y a los valores tradicionales arcaicos de sus sociedades la alternativa: creen que el problema es que no se aplica a rajatabla la sharî`a, o ley islámica, en las sociedades modernas. Sonsalafiyyûn (salafistas). Quieren “volver atrás”.

Así, creen que cuanto más al pie de la letra o a rajatabla se aplique el Corán y el hadîth mejor: van más allá de la tradición, quieren volver a un pasado considerado esplendoroso, como cuna u origen de una correcta aplicación de la sharî`a. Consideran que las sociedades musulmanas actuales se han alejado de una verdadera práctica del Islam, que cifran en la sociedad islámica alto-medieval en época del Profeta Mahoma, que idealizan.

En contraparte, el crecimiento de este fenómeno en las comunidades musulmanas en Europa y EEUU abona el terreno al crecimiento del fascismo de corte racista e islamófobo, en una eterna lucha de falsos opuestos que se retroalimentan.

Cómo trata la prensa liberal “occidental” la cuestión del fundamentalismo islámico

Bien, establecidas las bases para entender cómo y por qué surge el fundamentalismo religioso, y en particular el fundamentalismo religioso contemporáneo, la mayoría de cuyas corrientes derivan o están fuertemente influenciadas por la doctrina wahhabí, en el caso del sunnismo, y por el jomeinismo como movimiento político-religioso en el caso del chiísmo, pasemos a analizar cómo tiende a tratar la información la prensa neoliberal, ante un hecho como el de los atentados contra varios periodistas de la famosa revista que publicó las caricaturas de Mahoma; los atentados del concierto y del centro turístico de París, ó los de Bélgica: Se limitan a mostrar los hechos sin profundizar en sus causas u orígenes, recalcando la adscripción del grupo ejecutor al yihadismo, posiblemente vinculado a Estado Islámico o Alqaeda, pero sin situar en su contexto histórico-político y religioso a tales grupos. De esta manera, mucha gente poco familiarizada con las religiones de Oriente Medio y las distintas escuelas, corrientes y movimientos político-religiosos dentro del Islâm, pueden llegar a hacer la generalización fácil de que todos los musulmanes son fanáticos, y no es así.

Es una minoría, financiada y difundida además con dinero por el principal aliado de EEUU e Israel en la zona, Arabia Saudí. Esta es la información que no dicen los medios como CNN o las principales agencias periodísticas como EFE. No dicen que Estado Islámico, o su predecesor, Al-Qaeda en Iraq y demás grupos previos, fue financiado por grandes jerarcas y magnates saudíes desde hace años incluso estando EEUU sobre el terreno tras la invasión y ocupación de Iraq, y que apenas se enfrentaban con las tropas yanquis; se ocupaban de matar a gente iraquí por conductas o adscripciones religiosas consideradas “heréticas”. Hasta que, con suficiente financiación, armamento y base de poder, en una situación en que la autoridad del gobierno títere chií pro-iraní tolerado y apoyado por EEUU se veía mermada, dada su política sectaria hacia los sunníes, que afectaba particularmente a las zonas de mayoría sunní del Norte y Oeste del país, decidieron atacar al gobierno, logrando apoderarse de los pozos de petróleo y amenazando las bases yanquis a su paso por el norte del país, con aplastante éxito. Eso es lo que no dicen.

No dicen que EEUU y la UE ya tienen un enemigo al que subrayar para disipar la lucha de clases; ya tienen una inminente guerra neocolonial preparada, gracias a Dâ`esh; les importa poco que mueran civiles allí al bombardear de forma indiscriminada. Tanto en el caso de los bombardeos indiscriminados (a menudo utilizando drones pilotados por adolescentes “expertos en videojuegos”, pero sin formación militar, desde California); como en el caso de los atentados que en represalia continúan ocurriendo en una suerte de goteo prolongado pero inexorable aquí o en el propio mundo musulmán, en zonas de mayoría chií (Líbano, Iraq), no fundamentalista (como Pakistán), o turística (como Túnez), como siempre los que tienden a morir son miembros de la clase trabajadora.

La negativa a atajar las causas del fundamentalismo wahhabí

Permitiendo que sus aliados Arabia Saudí y Qatar continúen financiendo y extendiendo esta corriente por el mundo árabe y en las comunidades musulmanas en Europa, y aplicándola en su propio territorio, se está alimentando el terrorismo, que golpea tanto en el mundo árabe y musulmán como en Europa y Norteamérica. A las mezquitas que se tienden a abrir en Europa con capital saudí, suelen mandar a imanes integristas, constituyendo un potencial caladero de yihadismo. De hecho, los que cometieron el atentado en Francia hablaban perfecto francés; no eran iraquíes. Tienen, así pues, su excusa para atacar de nuevo; de no hacer nada, lo que surgirá es un monstruo. Pueden atacar y la opinión pública lo verá bien; asimismo, si no atacan ni proveen ayuda a los únicos regímenes y actores político-militares interesados en acabar con Estado Islámico, ese monstruo va a seguir alimentándose.

Mientras, se afanan en derribar al régimen sirio a través de “mano de obra” mercenaria. Imposibilitan actuar así, con autonomía, por medios cívicos y políticos, a las fuerzas vivas del país, que se ven varadas por el miedo y la amenaza constante del terror salafista, en espera de que el régimen de Damasco gane terreno merced a la ayuda de los bombardeos de la aviación rusa. Desequilibran, todavía más el frágil y complejo balance de fuerzas en la región.

A pesar de ser una dictadura corrupta y autoritaria, el régimen sirio es el único actor potencial que tiene capacidad militar suficiente para hacer frente al yihadismo en la mayor parte del territorio sirio: eso crea un juego de equilibrios peligroso, con ninguna potencial alternativa para la población civil, más allá de la Región Federal pro-kurda circunscrita únicamente a áreas del norte del país.

En el resto de Siria, la población se ve rehén de tener que padecer un monopolio del poder que se torna en autoritarismo político y excesos militares y policíacos allí donde es desfiado por actores políticos significativos (tanto a su izquierda como a su derecha), con el uso de arrestos, torturas y asesinatos políticos a disidentes en el peor de los casos, o el abuso de artillería contra zonas pobladas por civiles, toda vez que la alternativa principal, el wahhabismo, persevere en implantar su totalitarismo religioso, el machismo exacerbado, la persecución y asesinato de minorías y sectores laicos o disidentes, la imposición de valores arcaicos y reaccionarios, la vuelta a instituciones medievales, la destrucción de patrimonio, el terrorismo y otros crímenes de lesa humanidad, representado todo ello por el auge de organizaciones takfiristas como Estado Islámico y Frente al-Nusra.

La guerra sucia o “mercenaria”. Nueva modalidad de intervencionismo extranjero

Así, ante semejante atolladero, las potencias, lejos de mantenerse al margen, anteponen sus intereses geopolíticos de debilitar al régimen asadista (mucho mejor alternativa en lo económico, cultural y religioso) antes que quitarse la lacra de Estado Islámico, mientras siguen financiando a mercenarios “moderados” del Ejército Libre Sirio afín a Turquía y dejando que Arabia Saudí y Qatar financien a mercenarios radicales de Ahrâr al-Shâm, la Hermandad Musulmana ó Frente al-Nusra, sin ver que esto, a la par que debilita al régimen mafioso de Asad, fortalece considerablemente las posiciones de Estado islámico e imposibilitan o hieren de muerte los anticuerpos necesarios para una transición política progresista, latentes en la sociedad siria, pero que en nada interesan a “Occidente” y su imperialismo, mucho menos a sus aliados regionales (Turquía, Qatar, Israel y Arabia Saudí).

Entretanto, Turquía deja pasar por sus fronteras a individuos cuyo único objetivo es engrosar las filas de Dâ`esh, al tiempo que niega el envío de ayuda humanitaria, militar y de personal por frontera a la izquierda kurdo-siria, afín al partido independentista kurdo-turco PKK, que considera su mortal enemigo, y no bastados con esto, realizan su propia guerra indiscriminada de bombardeos a posiciones del partido-milicia kurdo en Iraq y Turquía.

Israel por su parte, se ve satisfecha, porque eso refuerza la imagen negativa de los árabes ante la opinión pública internacional, permitiéndole seguir cometiendo sus atrocidades con los palestinos, a los que acusan irracionalmente de estar bajo la aureola de influencia de Estado Islámico, en tanto el propio Estado de Israel se dedican a curar heridos de Frente al-Nusra (quienes tienen amenazadas de muerte a las minorías drusas del suroeste de Siria) y el Ejército Libre Sirio.

Choque de barbaries

Así, vemos cómo la existencia del fundamentalismo islámico favorece el auge del racismo e islamofobia de derecha y extrema derecha, y por extensión del neofascismo, en centro-Europa, a la vez que crea un clima favorable a nuevas intervenciones por parte del imperialismo que distrae la atención de los problemas sociales, con miras a disipar a medio plazo el descontento, contener el malestar social y debilitar la lucha de clases, ante la posibilidad de una escalada bélica. Es el último recurso de la burguesía (aunque no el único) para tratar de debilitar cualquier conato de oposición sindical y política.

Por todas estas razones, a quien escribe estas líneas no le huelga más motivo que decir: ¡Estado islámico es la oposición que al capitalismo norteamericano y europeo le interesa!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: Rebelión

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