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viernes, 30 de octubre de 2015

¿AL QAEDA SIONISTA?


"ESTE ERA EL ENEMIGO,  QUE CASUALIDAD"


Se confirma lo que había sido tachado como otra “teoría de la conspiración”. Es ésta la verdadera conspiración diseñada para desmantelar el Estado sirio: desde el 2011, Israel presta apoyo militar y logístico a Al Qaeda en Siria. La publicación de la foto de Netanyahu con un herido “rebelde” sirio en un hospital militar israelí de los Altos de Golan, fechada el 14 de febrero de 2014, forzó a periódicos como The Wall Street Journal, The Times of Israel o The Daily Beast a justificar o analizar lo que parecía increíble: un político que tacha de terroristas a los islamistas de Irán y de Hamas y pide al mundo que los bombardeen, dando la mano a un “terrorista islámico” que al parecer desean “borrar a Israel de la faz de la tierra”. Antes de ellos, Las Fuerzas de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) instaladas en el Golán habían informado de la “interacción” entre el ejército israelí y el Frente al-Nusra (Al Qaeda), que es la fuerza dominante entre los “Contra-Sirios” de la zona. Desvelar este secreto en su facebook le costó al veterano activista druso Ahmad Makat, que ya había pasado 27 años de su vida en las prisiones israelíes, un nuevo arresto en el febrero del 2014.  En la nueva versión de la  “coexistencia pacífica” el cuartel de los alqaedistas está a poca distancia de la base militar de Israel en el Golán.
. La explicación oficial es “prestar ayuda humanitaria” a unos seres humanos en un conflicto bélico. Increíble el ataque de sensibilidad de un régimen que practica un despiadado genocidio contra los civiles desarmados palestinos, incluido los niños, y que es el único país vecino de Siria que no acoge a refugiados ¿No está Al Qaeda acusado de perpetrar atentados en EEUU, Europa y el resto del mundo, matando a miles de personas? ¿O detrás de esta hermosa amistad, como dice Amos Yadlin, el ex director de la inteligencia militar israelí, los yihadistas “ofrecen algunasoportunidades estratégicas para Israel”. Yadlin tampoco confiesa las 23 verdades incómodas sobre los yihadistas, como el Nuevo Arma de Destrucción Masiva (NADM) que manejan. Israel ha introducido a un número indeterminado de palestinos colaboracionistas en las filas yihadistas, para que mientras se convierten en carne de cañón de sus intereses, cubran su terror con un halo de “legitimidad” y simpatía ante los ingenuos.
No es que el fin justifique los medios
“Israel debe aplastar toda Gaza como EEUU destruyó Hiroshima”, es el consejo de Gilad Sharon, el hijo del Carnicero de Sabra y Shatila, y el mismo que prefiere tener en las fronteras de Israel a los decapitadores y violadores del Estado Islámico que a una Hezbolá  proiraní. ¿Se trata de “pescar en río revuelto” o  de revolver sus aguas con la intención de pescar algo? Los yihadistas, alias NADM, sirven para convertir la vida y la civilización en ceniza en Gaza, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Rusia entre otros objetivos de sus fabricantes, esos bomberos pirómanos. Para un Israel cuya pretensión de expandir su hegemonía desde Éufrates hasta el Nilo no corresponde con su poderío militar y político, un “proxy” como los discípulos de Bin Laden es una eficiente estrategia.
Durante la guerra contra Irak, Donald Rumsfeld creó al Grupo de Operaciones Proactivas y Preventivas (P2OG) cuya tarea era realizar atentados de bandera falsa para luego justificar una reacción de represalia, manteniendo la “guerra permanente” de EEUU por el mundo. Una de las posibles obras del P2OG ha sido el atribuido al Estado Islámico en la Catedral Sayedat al-Naja en Irak, el 10 de noviembre del 2010, masacrando a unos 60 cristianos, sunnitas y chiitas. Se pretendía mantener inestable Irak, impedir su reconstrucción, difundir el terror y provocar odio entre los sunnitas, chiitas y cristianos.
Objetivos israelíes en Siria
A corto plazo
. Anexionar los Altos del Golán sirio, y así quedarse con su agua, como un paso hacia el control de los recursos hídricos de los vecinos. De hecho, los yihadistas ya controlan el curso de los ríos Tigris y Éufrates en Irak y en Siria. El Plan Yeor, diseñado en  1974, prevé desviar el agua del Nilo desde la ocupada Gaza. “Establecer una zona de seguridad hidráulica” y controlar los recursos hídricos de Líbano fue uno de los objetivos del Plan Oranim, santo y seña de la invasión israelí al Líbano en 1982.  La conquista del agua también fue uno de los factores de la destrucción del Estado libio en 2011 por la OTAN: allí está la segunda reserva del agua dulce del mundo.
. Destrozar el eje de resistencia, compuesto por IránSiria-Irak-Hizbolá, que se ha conseguido.
A largo plazo
. Convirtiendo dicho eje en diminutos enclaves étnicos y religiosos incapaces de cuestionar su hegemonía en la región, que es lo mismo que el ‘plan B’ de la agenda de Obama para Siria.
Israel y la intervención rusa en Siria
. Teniendo en cuenta que el objetivo estratégico de Tel Avive en Siria no es derrocar a Bashar al Assad, sino romper el país, posibilita alcanzar un acuerdo con Moscú, de aceptar su influencia (y mantener su base militar en Tartus) en la región alauita de Siria, después de su desintegración oficial. De hecho, la entrada militar de Rusia en la escena forzará a EEUU intensificar su apoyo a los “Contras” y establecer la zona de exclusión aérea —desde frontera de Turquía o desde Los Altos del Golán—, paso previo a balcanizar el país.
. Los ataques rusos están forzando la huida de una parte de los yihadistas hacia Irak y Turquía, aumentando la inestabilidad de estos rivales de Israel.
. Rusia está liderando la coalición “Pro-Assad”, asestando un golpe significativo a la imagen y las tácticas diseñadas por Teherán como el principal valedor del presidente sirio. Lo cual le asegura a Tel Avive que las fuerzas iraníes y libanesas, no sólo no actuarán contra Israel sino que desalojaran Siria una vez que termine el conflicto. Moscú apoyó durante años las sanciones impuestas por EEUU contra Irán —la primera reserva mundial del gas—, por lo que hará todo lo posible para que ninguno de los dos proyectos de gaseoducto, el de Irán-Irak-Siria y el de Qatar-Arabia Saudi-Irak-Siria se llevase a cabo. Es una extraña realidad que las relaciones de Netnayahu con el “amigo Putin” es mucho mejor que con Barak Obama, quien en este caso intenta aumentar el peso de Irán en perjuicio de Arabia y de Israel.
. La lucha contra los yihadistas alias NADM ha vuelto a acercar a Irak y Rusia, por primera vez tras la caída de la URSS. Hecho que beneficiaría a Israel y Arabia Saudi en perjuicio de Irán, pero también de EEUU.
. Siria ha relegado la guerra total del régimen de Netanyahu en marcha contra palestina y ha puesto fin al debate sobre dos Estados.
El futuro de Siria
El mejor escenario sirio para Tel Avive fue antes de la intervención rusa cuando el conflicto se había enquistado, y podría durar algunos años más, desgastando a todos los países de la región, salvo a Israel. Así sucedió con la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), diseñada en el marco de la doctrina de Dual containment «Doble contención», por Henry Kissinger, cuyo objetivo era impedir el desarrollo económico, político, social y militar de Irán e Irak, a beneficio de Israel. Ahora que Irak ha vuelto a la Edad de Piedra, Irán es el principal motivo de los 1+12 razones de la guerra contra Siria. Ya ven, cuando el neocon Richard Perle proponía en 1996 que “Israel en cooperación con Turquía y Jordania, debe debilitar a Siria y eliminar el poder de Saddam Hussein en Irak” hablaba de un plan se está ejecutando paso a paso, disolviendo Siria e Irak, como Estados, como naciones.
Con la destrucción total del país y su sociedad, cualquier escenario en Siria será favorable a Israel: su partición en mini estados; convertirse en un sistema confesional parecido al del Líbano, e incluso su descenso al infierno del  “Estado fallido”, ya que siempre es mejor que tener a un Estado fuerte como vecino. Los sirios se han convertido en la segunda población de refugiados más grande del planeta, después de los olvidados palestinos. ¿Es casualidad que ambos pueblos comparten frontera con Israel? Así es, el pequeño país judío para convertirse en una superpotencia necesitará tres elementos:
. Territorio
. Petróleo
. Agua
Y los elementos se encuentran en los países vecinos.
Es una  “conspiración ideológica” que Israel equipare su derecho a existir con sus pretensiones hegemónicas, dejando tierras quemadas a su paso.
Ahora, y junto con Arabia Saudí y Turquía, ponen el último clavo al ataúd de la doctrina de Obama basada en contener a China, reteniéndole en Oriente Próximo para que garantice sus supremacías frente a un gigante como Irán. Pekín, encantado, mira cómo las otras grandes potencias se ahogan en el pequeño “sirio”.
La ultraderecha israelí vive un espejismo, a pesar de haber ejecutado casi a rajatabla el Plan Yinon de hacer desaparecer a los rivales de Israel, porque desconoce la dialéctica y también la dinámica de los vasos comunicantes en una región altamente volátil.

jueves, 21 de agosto de 2014

Acusamos a Israel

 

 

Un templo del judaísmo en Tel-Aviv

¿Pueden ciudadanos de a pie de todo el mundo organizarse para proponer en todas las posibles instancias de jurisdicción universal una demanda colectiva contra el Estado de Israel para que se declare su extinción, ya que el estado judío a lo largo de su existencia ha cometido reiteradamente crímenes contra la humanidad, pero sobre todo porque por su propia constitución como estado judío constituye un crimen contra la humanidad? Pueden. Y ya que este tipo de delito no prescribe, estamos a tiempo para hacerlo.

Un templo del Islam en Jerusalén

He aquí los argumentos y soluciones para devolver a los judíos y palestinos, y al mundo en general, la dignidad que les fue robada mediante uno de los actos más violentos del colonialismo europeo en el siglo XX, con el apoyo del imperialismo estadounidense y por la mala conciencia europea desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El término sionismo se refiere al movimiento que apoya el “retorno” de los judíos a su presunta patria de la que supuestamente fueron expulsados en el siglo V antes de Cristo.

Hay que distinguir, sin embargo, entre el sionismo judío y el sionismo cristiano. El sionismo judío tiene su origen en el antisemitismo que desgraciadamente siempre persiguió a los judíos en Europa y que culminó en el holocausto nazi. El sueño de Theodor Herzl, un judío austriaco y gran defensor del sionismo, fue la creación no de un estado judío, sino de una patria segura para los judíos. El sionismo cristiano es a su vez antisemita. La idea de un estado judío se debió a los políticos británicos, sionistas y devotos anglicanos, como Lord Shaftesbury, quien por encima de todo, quería ver a su país libre de judíos en su calidad de judíos. Sólo los judíos cristianizados eran tolerados, como Benjamin Disraeli, que llegó al cargo de primer ministro.

Esta tolerancia tenía que ver con la profecía cristiana según la cual el destino de los judíos era la conversión al cristianismo. El mismo sentimiento existe hoy en día entre los evangélicos norteamericanos, que apoyan a Israel como un estado judío y su despiadada expansión colonial contra los palestinos, porque creen que la total redención se producirá al final de los tiempos, con la conversión de los judíos en la Parusia, con el retorno glorioso de Jesucristo.

Fue Lord Shaftesbury quien, en el siglo XIX, formuló el pensamiento “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”, que ayudaría más tarde a justificar la creación del Estado de Israel en Palestina en 1948. Y algunos años más tarde, otro sionista no judío, Arthur James Balfour, fue quien propuso la creación de una “patria para los judíos” en Palestina, sin consultar a los pueblos árabes que habitaban este territorio durante más de mil años. “Las grandes potencias” (Austria, Rusia, Francia, Inglaterra), se dice en el Memorándum Balfour de 11 de agosto de 1919, “están comprometidas con el sionismo. Y el sionismo, correcto o incorrecto, bueno o malo, tiene sus raíces en tradiciones seculares, en necesidades presentes y futuras esperanzas, que son mucho más importantes que los deseos de los 700.000 árabes que ahora habitan en ese antiguo territorio”.

Urgía, por lo tanto, transformar a aquellos árabes en un no-pueblo. En 1948, con el beneplácito de las potencias occidentales, especialmente Inglaterra, fue creado el Estado de Israel en una Palestina poblada por árabes y un 10 por ciento de inmigrantes judíos. Se argumentó entonces que había que encontrar un espacio para el pueblo judío, al que nadie quería recibir tras el genocidio en Alemania.

Mucho antes de esta catástrofe, los judíos sionistas ya habían pensado en varias ubicaciones para su futuro Estado. A finales del siglo XIX, una región de Uganda, en lo que hoy es Kenia, entonces colonia británica, fue considerada como un posible sitio para el futuro Estado de Israel. En Argentina también llegó a ser considerado un espacio. Más tarde, consultado sobre una ubicación en el norte de África, en lo que hoy es Libia, el rey de Italia, Víctor Manuel, se negó respondiendo: “Ma è ancora casa di altri” (Sigue siendo casa de otros). Pero ningún europeo, sin embargo, preocupado por la situación de los judíos, pensó nunca en un lugar en la propia Europa. Había que inventar “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.Aunque fuera incluso necesaria la destrucción de un pueblo.

Y así, paulatinamente, hemos visto la eliminación de un pueblo de la faz de la tierra desde hace sesenta y seis años. La Cisjordania palestina está siendo desmantelada por los asentamientos ilegales y la Franja de Gaza convertida en prisión al aire libre. La extrema derecha israelí apenas es un poco más estridente que su gobierno cuando reclama que “los árabes hediondos de Gaza sean arrojados al mar”. Lo que es sorprendente, dice el historiador judío israelí, Ilan Pappé, en The Ethnic Cleansing of Palestine (2006), es ver cómo los judíos en 1948, recién expulsados de sus casas, expoliados de sus bienes y finalmente exterminados, procedieron sin pestañear a la destrucción de aldeas palestinas, con la expulsión de sus habitantes y la masacre de aquellos que se negaron a abandonar.

El comentario controvertido de José Saramago de hace unos años, de que el espíritu de Auschwitz se reproduce en Israel hoy en día, tiene más sentido que nunca. Así fue sacrificada Palestina, invocando razones bíblicas e históricas que la Biblia no sanciona y la historia desmitifica. Muchos judíos, como los que forman parte de la “Voz Judía por la Paz”, no son sionistas y consideran que el Estado de Israel, en las condiciones en las que fue creado (un territorio, un pueblo, una lengua, una religión) es una aberración colonialista arcaica, basada en el mito de una “tierra de Israel” y un “pueblo judío” que la Biblia ni siquiera confirma.

Como bien demuestra, entre otros, el historiador judío israelí Shlomo Sand, Palestina como “tierra de Israel” es un invento reciente (The Invention of the Land of Israel, 2012). Por cierto, según el mismo autor, el concepto de “pueblo judío” es un invento reciente (The Inventions of the Jewish People, 2009). La creación del Estado judío de Israel constituye un crimen continuado cuya inhumanidad más profunda hoy es patente. Declarada su extinción, los ciudadanos del mundo proponen la creación en Palestina de un Estado laico, plurinacional e intercultural, donde judíos y palestinos puedan vivir en paz y con dignidad. La dignidad del mundo de hoy está hipotecada a la dignidad de la convivencia entre palestinos y judíos.

Fuente: Público.es

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