Mostrando entradas con la etiqueta YUAN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta YUAN. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de junio de 2016

¿Por qué China no abre su anunciada bolsa petrolera en Shanghai?






JPEG - 46 KB



por Alfredo Jalife-Rahme
Aunque se trata de un paso previsto desde hace 20 años, Pekín retrocede en cuanto concretar su proyecto de apertura de una bolsa petrolera. Y lo hace porque China no quiere responder de inmediato a la guerra financiera que Estados Unidos ha emprendido contra ella. Discretamente, el presidente chino Xi-Jinping adelanta otros peones, fundamentalmente el desarrollo a escala exponencial de su propia producción de petróleo.


La "guerra multidimensional" –excluyendo todavía la vía militar directa– de Estados Unidos contra Rusia y China ha elevado su nivel en otros frentes y ahora se practica en forma obscena y directa en tres sectores:
- la "guerra energética";
- la "guerra geofinanciera", y
- la "guerra de divisas",
sin contar las otras confrontaciones, cibernética y de propaganda, en curso.

No fue menor el reciente anuncio timorato de relanzar la proyectada bolsa petrolera rusa de San Petersburgo, Spimex, que busca romper la supremacía energética anglosajona y la hegemonía del dólar [1], en paralelo a los amagos de independencia bursátil y de liberación energética de China.

Bloomberg News destacó hace poco que la apertura de la bolsa petrolera de China en la plaza de Shanghai, donde operaría sus primeros contratos, arrastra los pies todavía después de «más de 20 años» de su anuncio [2].

El motivo aducido, poco creíble, es la "volatilidad" de los mercados, como si ello fuera algo novedoso, cuando es consustancial a la creación de "burbujas" del mercado neoliberal global, como acaba de confesar el francés centralbanquista Jacques de Larosière de Champfeu, malhadado ex director ejecutivo del FMI.

Anunciada para finales de 2015, la apertura de la bolsa petrolera de Shanghai –que contribuiría a romper la supremacía energética anglosajona de la mercantilización del crudo por el Nymex y el IPE, respectivamente, en las plazas financieras de Nueva York y Londres– fue pospuesta hasta una fecha inespecífica de 2016, cuando ya han transcurrido 5 meses.

«Hace más de 20 años», el gobierno chino «introdujo un contrato doméstico de crudo en 1993», que fue «detenido un año más tarde en medio de la evaluación de su industria energética».

No hay que «evaluar» demasiado «20 años más tarde» cuando las importaciones de China se han incrementado en forma sustancial: 7,9 millones de barriles al día (MBD) –un 8,3% más en lo que va del año y cuya mayoría sirve para almacenar sus reservas estratégicas [3].

No es lo mismo la China de hoy que la de hace dos décadas, cuando apenas empezaba a despuntar en la geoeconomía global –en ese momento se encontraba incluso detrás de México– y aún no implementaba su trascendental «asociación estratégica» con Rusia, en la fase de rehabilitación y restauración relativas del zar Vlady Putin.

Hoy los diestros mosqueteros chinos, 20 años después, se han posicionado como la primera superpotencia geoeconómica global (medido por el poder adquisitivo) y han establecido una «asociación estratégica» nuclear y gasera con Rusia –cuyos verdaderos alcances permanecen secretos– para impedir la humillante estrangulación por Estados Unidos.

Como imagen en espejo, las exportaciones de Rusia a China rompieron récord [4], lo que (en)marca la complementariedad que se puede generar entre los dos proyectos de las nuevas bolsas petroleras: la rusa de San Petersburgo (Spimex) y la de Shanghai.

El zar Putin parece aplicar el apotegma biologista de que «la función crea el órgano», como dijo a finales de 2014, durante la cumbre de la APEC en Pekín, antes de las asfixiantes sanciones de Obama y de la guerra contra el rublo (vía desplome del crudo): «El uso del rublo y el yuan podría reducir la influencia del dólar.»



Casi un mes después de los anhelos tripolares de Putin, su feroz contrincante Obama –quien optó hasta ahora en forma eficiente y casi silenciosa por la "guerra geofinanciera" y la "guerra de divisas", en lugar de las desastrosas aventuras militares– le propinó una tremenda paliza al rublo.

No será sencilla ni tersa la transición al nuevo orden tripolar entre Estados Unidos, Rusia y China cuando los halcones –financieros y militares– de Washington se empecinan en su inviable unipolaridad.

China compite ya con Estados Unidos como el mayor importador global de crudo y requiere no sólo establecer mayor influencia en la cotización del oro negro, sino también promover la utilización del yuan/renminbi, por lo que ha relajado las reglas que permiten la importación del petróleo a las refinerías “independientes” [5].

No es nada desdeñable la participación de las refinerías chinas, que han llegado a procesar casi 10,6 millones de barriles diarios.

Más allá de la vulgar cuan reduccionista mercantilización del crudo, las coyunturas geopolíticas son cruciales para la toma de decisiones del gobierno chino, en la etapa de florecimiento/consolidación/salvaguarda por el mandarín Xi de su singular modelo mixto (público/privado).

Lu Feng, funcionario de Shanghai International Energy Exchanges, comentó que dicha bolsa energética debe concluir reglas y conductas de simulación mercantil –¡después de más 20 años!–, además de que requiere la aprobación de la Comisión Regulatoria de Valores Bursátiles de China.

Según Bloomberg, las turbulencias bursátiles y la volatilidad de los mercados financieros –donde descuellan tanto la "guerra de divisas" como la "guerra geofinanciera" entre el dólar y el yuan/renminbi que no se atreven a decir su nombre– han apaciguado las ansias del gobierno chino, que necesita tener mayor influencia en la cotización del petróleo, hoy controlada en forma anómala por las plazas de Nueva York y Londres.

¿Teme China a la "guerra geofinanciera" en boga que le pueden imponer sin misericordia las doblemente plazas financieras/energéticas de Nueva York y Londres?

En el más reciente encontronazo de "guerra geofinanciera" entre el dólar y el yuan/renminbi, China se vio obligada a desprenderse de un billón de dólares de sus reservas de divisas que siguen siendo las primeras del planeta, ahora disminuidas a 3 billones de dólares.

Gabe Collins, del portal The Diplomat (muy cercano a Japón), comenta que «el enfoque intenso sobre el auge del petróleo de Norteamérica (sic), Arabia Saudita y los yihadistas de Daesh/Isis oscurecen una importante tendencia (sic) energética emergente: la producción del petróleo de China está llegando a su pico» [6] –que explicaría su espectacular rebote reciente desde el desplome de 25 dólares el barril hasta los linderos de 50 dólares de hoy–, lo cual «tendrá implicaciones profundas en el mercado petrolero, ya que China no es sólo un importador masivo de crudo, sino que se encuentra también entre los cinco principales productores globales, detrás de Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudita y prácticamente empatada con Canadá» [7].

JPEG - 53.5 KB
Otro capítulo especial lo constituye el petróleo de esquisto (shale oil), del que China posee pletóricas reservas globales con un enorme potencial, según la muy sesgada EIA: 32 000 millones de barriles técnicamente recuperables.

¿Cómo responderá el presidente saliente Obama a las veleidades libertarias bursátiles de Rusia y China?

Por lo pronto, en el área del binomio ambiguo cuan confuso de "cooperación/confrontación" de Obama y el mandarín Xi, Estados Unidos ha levantado en forma alarmante el embargo de venta de armas a Vietnam [8], su antiguo enemigo, para confrontar a su nuevo rival: China.

Alfredo Jalife-Rahme
Fuente
La Jornada (México)

viernes, 6 de noviembre de 2015

Yuanización mundial gracias a la City de Londres

por Ariel Noyola Rodríguez

El Gobierno chino promueve la internacionalización de la «moneda del pueblo» (‘renminbi’) a través de una política de alianzas que no toma en cuenta barreras ideológicas. En un primer momento los esfuerzos de la diplomacia del yuan se concentraron en Asia-Pacífico. Sin embargo, ya en un segundo momento, se volvió necesario ganarse el apoyo de Occidente. Después de que el presidente Xi Jinping visitó Londres, entre el 19 y el 23 de octubre, se sentaron las bases de la «época dorada» entre China y el Reino Unido, con lo cual, ambos países buscarán impulsar la yuanización de la economía mundial.

RED VOLTAIRE | CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO) | 5 DE NOVIEMBRE DE 2015

JPEG - 53.6 KB

Pekín desea que el yuan se convierta en divisa de reserva mundial. Si bien el camino para lograr la plena convertibilidad todavía es muy largo, China ha visto incrementada la presencia de su moneda más que cualquier otro país en los últimos años. El yuan es hoy la segunda moneda más utilizada para el financiamiento comercial, y la cuarta más solicitada para realizar pagos transfronterizos, según los datos de la Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT, por sus siglas en inglés).

La estrategia del gigante asiático para yuanizar la economía global está sustentada en el ‘gradualismo’. No hay prisa entre los dirigentes chinos. El Partido Comunista [de China] está consciente de que cualquier movimiento en falso puede provocar ‘guerras financieras’ en contra suya. Es que tanto la Reserva Federal como el Departamento del Tesoro de Estados Unidos se resisten a que el dólar y Wall Street disminuyan su influencia en las finanzas mundiales.

El Gobierno chino toma precauciones, ya que para alcanzar objetivos de largo plazo, vale más avanzar paso a paso y en sigilo que asumir altos riesgos. Por esa razón, en un primer momento, China sumó el apoyo del continente asiático, bien sea suscribiendo acuerdos sobre permutas (‘swap’) de divisas, bien sea instalando bancos de liquidación directa (‘RMB offshore clearing banks’), bien sea otorgando cuotas de inversión para participar en el Programa de Inversores Institucionales Calificados en Renminbi (‘Renminbi Qualified Foreign Institutional Investor Program’).

En un segundo momento, el Gobierno chino volteó la mirada hacia el Norte de Europa. Para posicionar su moneda en las grandes ligas resultó clave la asesoría técnica de los países occidentales. China comenzó elevando el nivel de la ‘asociación estratégica’ con el Reino Unido, que dicho sea de paso, a pesar del declive de su economía, se conserva como protagonista en la gestión de las finanzas internacionales. No es cualquier cosa que la City de Londres tenga el mercado cambiario más grande del mundo, y aglutine el mayor número de operaciones ‘over the counter’.

A mediados de 2013 el Reino Unido se convirtió en el primer país en promover el uso del yuan en Europa. Alemania, Francia, Suiza y Luxemburgo entraron a la competencia a través de la instalación de bancos de liquidación directa (‘RMB offshore clearing banks’) para facilitar el uso de la «moneda del pueblo» (‘renminbi’). Sin embargo, ninguno de ellos se constituyó en una seria amenaza para el Reino Unido. La City de Londres registra más de la mitad de las operaciones denominadas en yuanes en todo el continente europeo.

Como la economía del Reino Unido se encuentra sumergida en el estancamiento, y amenazada muy de cerca por la deflación (caída de precios), el Gobierno de David Cameron insiste desesperadamente en fortalecer sus vínculos con los países de Asia-Pacífico, y especialmente con China, que con todo y su desaceleración de los últimos años, sigue contribuyendo con 25% del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Para el canciller de la Hacienda del Reino Unido –y candidato favorito del Partido Conservador para ocupar el puesto de primer ministro en 2020–, George Osborne, el mundo actual es testigo de una nueva configuración geopolítica y económica, y China desempeña un papel preponderante. Los negocios ya no se concentran únicamente en Estados Unidos y la Unión Europea. Es por eso que para la City de Londres las oportunidades comerciales y de inversión con Pekín están por encima de los mandatos de alineamiento de Washington.

Prueba de ello es que en marzo pasado el Reino Unido se sumó a la convocatoria del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (‘Asian Infrastructure Investment Bank’), la institución que puso punto final a la dominación del Banco Mundial (‘World Bank’) y el Banco Asiático de Desarrollo (‘Asian Development Bank’) en Asia. Jim O’Neill, ex empleado de Goldman Sachs, y quien inventó el acrónimo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en 2001, es asesor en estos momentos de la Hacienda británica; para él seguramente está claro que la prosperidad económica se encuentra en la región asiática.

Estados Unidos lo mismo despliega un buque de guerra en el archipiélago Spratly, que acusa a China de «espionaje cibernético» y «manipulación del tipo de cambio». En contraste, el Reino Unido se perfila como el principal socio de China en Occidente. La ‘época de oro’ entre los 2 países no es una novedad, se viene consolidando con gran rapidez a lo largo de la última década. Entre 2004 y 2014 los intercambios comerciales entre China y el Reino Unido pasaron de 20 000 a 80 000 millones de dólares, mientras que las inversiones chinas en territorio británico crecieron a una tasa anual de 85% desde 2010.

Durante la visita del presidente Xi Jinping a Londres, entre el 19 y el 23 de octubre, el Gobierno de David Cameron ganó más oxígeno para la economía. China comprometió cientos de millones de dólares en inversiones, desde la construcción de la planta nuclear de Hinkley Point hasta la puesta en marcha de un tren de alta velocidad que comunicará las ciudades de Londres y Manchester. Asimismo, se estudia la posibilidad de conectar las operaciones de los mercados bursátiles de Shanghái y Londres, con lo cual, los títulos financieros denominados en yuanes serían adquiridos por un mayor número de agentes de inversión.

El espaldarazo del Gobierno de David Cameron será decisivo en las próximas semanas. El Reino Unido ya anunció que votará a favor de la incorporación del yuan en los Derechos Especiales de Giro (DEG, ‘Special Drawing Rights’), la canasta de divisas creada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1969, actualmente integrada por el dólar estadounidense, el euro, el yen japonés y la libra esterlina.

Según los cálculos de diversos analistas citados por la agencia Reuters, si el FMI aprueba que el yuan se sume a los DEG, la demanda global del ‘renminbi’ se incrementará a un equivalente de 500 000 millones de dólares, y, por lo tanto, será almacenado en las reservas de los bancos centrales en una proporción de aproximadamente 5%, muy por encima de los dólares australiano y canadiense (cada uno con casi 2%), aunque todavía muy por debajo del euro (20.5%) y el dólar estadounidense (60%).

En definitiva, Estados Unidos no logra socavar el ascenso del yuan. Las turbulencias de la bolsa de valores de Shanghái de los últimos meses no diluyeron la confianza que el Reino Unido tiene depositada en el desarrollo de la economía china, sino todo lo contrario, su apuesta ahora es más ambiciosa: gracias a la City de Londres, Pekín está a punto de llevar adelante la yuanización en una escala sin precedentes…

Ariel Noyola Rodríguez

Ariel Noyola Rodríguez

Ariel Noyola RodríguezEconomista. Columnista de opinión de la revistaContralínea.

 

«Abenomics» no consigue poner fin a la crisis japonesa

 

El crecimiento del empleo se sumerge en el estancamiento
LA RESERVA FEDERAL ENTRA EN PÁNICO

 

Rusia precipita el abandono de SWIFT entre los BRICS

 

La deflación es la peor pesadilla para Estados Unidos

 

La devaluación del yuan pone a prueba el ascenso de China como potencia mundial

 

Voltaire, edición Internacional

Seguidores