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domingo, 21 de mayo de 2017

¿Qué está pasando en el Rif?




Youssef Ouled

La población rifeña, del norte de Marruecos, mantiene una serie de movilizaciones que dieron comienzo a finales de 2016 tras la muerte de Mohssine Fikri. Ayer (7 de mayo, ndr), un centenar de rifeños y simpatizantes se manifestaron en Madrid.

“Tan-tan” es el ruido de las cacerolas, sartenes y ollas que ha llenado las calles en la última gran movilización del pasado 6 de mayo en la ciudad de Alhucemas, al norte de Marruecos. Esta vez los manifestantes buscaban hacer el máximo ruido posible “contra la militarización, la corrupción y la humillación de un pueblo”, las consignas que se gritaban. Una nueva forma de protestar seguida de una marcha de miles de personas. Para acabar con el discurso de Nasser Zafzafi, líder del Movimiento Popular rifeño que prometía “no dar marcha atrás”.

Para este rifeño desempleado, convertido en el altavoz de la población desde hace seis meses, tras la muerte de Mohssine Fikri, “se mantiene una política de olvido que dura ya más de 60 años, por lo que la movilidad continuará”. Añade, que se están preparando nuevas movilizaciones aunque “el Estado envíe matones”. En referencia a la represión que se ha visto intensificada desde que comenzaron las protestas.

matones a los que hace referencia se les denomina baltajiya, individuos que aparecen en las protestas con retratos de Mohammed VI y banderas de Marruecos, armados con machetes para enfrentarse a los manifestantes. Así lo explica el portavoz del Movimiento Popular Reda Benzaza, “la población rifeña se encuentra ante un Estado majzaní cuya práctica se define en una palabra, represión”, en alusión al majzén, elite gobernante próxima a Palacio.

El papel que desempeñan los baltajiya no es novedoso, aunque en el caso del movimiento rifeño entra en juego por primera vez el 25 de diciembre del año pasado, durante una concentración en la ciudad de Nador, entonces un grupo de individuos irrumpió con cuchillos y atacó a los manifestantes causando heridas a dos personas, que fueron atendidas en el hospital por cortes en la cabeza y en la pierna.

Sin embargo, su presencia la encontramos durante las revueltas del 2011, período de grandes movilizaciones por todo el territorio durante la “primavera árabe”. Grupos reducidos de personas que gritaban lemas a favor de la monarquía, acusando a los manifestantes de llevar el país al caos e incluso llegando a atacarles. “Aparecen con una clara intención, desprestigiar y ensuciar la imagen de un movimiento pacífico que ha ilusionado a miles de personas”, explica el portavoz del movimiento, quien añade que “incitar a la violencia, es una maniobra ideada en las cloacas del sistema con el fin de desestabilizarnos”.
Desmilitarización del Rif

“Exigimos hospitales, universidades, servicios básicos, acabar contra la corrupción, crear oportunidades de empleo para los jóvenes”, explica Zafzafi, “mi único deseo es el desarrollo de una región olvidada”. Aprovecha para pedir el fin del decreto 1-58-381 que considera la ciudad como zona militarizada desde 1958.

En ese mismo año, tras la independencia de Marruecos en 1956, los rifeños se levantaron contra las políticas gubernamentales, denunciando la opresión, persecuciones, secuestros y torturas a los que se veían sometidos. El ejército marroquí dirigido entonces por el príncipe y más tarde rey, Hassan II, no dudaría en emplear gases tóxicos y napalm contra la población, los muertos se contaron por miles.

Alhucemas, una ciudad con una notable presencia policial y militar que en los últimos meses ha visto multiplicado el número de fuerzas de seguridad como denuncian activistas y medios locales a través de fotografías compartidas en las redes sociales. Cifras que se incrementan ante cada nuevo anuncio de manifestación. Por ello, una estrategia empleada por el movimiento es anunciar el lugar y la hora de la concentración poco antes de que se produzca.
Un pulso que dura seis meses

La dinámica no parece que vaya a cambiar a pesar de la condena de los detenidos por el asesinato de Mohssine Fikri. Penas que han oscilado entre los cinco y los ocho meses de prisión como máximo y que han sentado como un jarro de agua fría, “la resolución no es más que el reflejo de lo que augurábamos”, explica Benzaza.

Las últimas respuestas del gobierno han sido la destitución del wali (gobernador provincial), máxima autoridad de la región y de un elevado número de funcionarios de la provincia con el fin de disminuir la tensión en la zona, según declaraciones oficiales. Numerosas han sido las promesas que se han hecho desde entonces. Sin embargo, desde el movimiento avisan que mientras no se produzcan esas mejoras económicas, sociales y en materia de derechos no cesarán las protestas.

Un movimiento acusado de separatismo, de ser agentes de Argelia, de recibir financiación del extranjero o de querer provocar descohesión. Una estrategia que recuerda a 1984, cuando Hassan II se dirigió a todo el país en un discurso televisado en el que culpaba a “agentes externos” (jomenistas, sionistas y a grupos marxistas-leninistas) de las movilizaciones y huelgas contra la escasez y la carestía de los productos básicos. Entonces las protestas más importantes se dieron en el Rif, por los mismos motivos que hoy, peores condiciones económicas y sociales debido a la falta de industrias y una política de abandono. Durante su discurso, el monarca aprovechó para calificar a la población rifeña de aubach (salvajes).

En la región del Rif, las protestas se iniciaron en Alhucemas, pero la represión funcionó como gasolina y no tardaron en expandirse a Nador. El Estado no dudó en emplear contra la artillería, tanques y ametralladoras para sofocar las manifestaciones. Los muertos se contaban por cientos y todavía hoy se desconoce el número total.

“Nuestras demandas no tienen como fin la creación de un estado independiente, son demandas económicas y sociales”, comenta Zafzafi en una de las arengas que retransmite en directo para miles de seguidores en las redes sociales. “Exigimos el fin de una política de marginación que lleva a nuestros hijos a emigrar”.
En la diáspora

Una región que se mantiene en parte gracias al dinero que llega durante períodos vacacionales de la población migrante y que da aire a los comercios. Un sector pesquero que a pesar de ser la principal fuente de recursos se tambalea por la corrupción, que ha aflorado con la muerte de Mohssine. Y la escasez de programas de desarrollo e incentivos para la agricultura, que han fomentado durante décadas el cultivo del cannabis, convertido en un pilar de la economía de la zona.

A las exigencias expuestas desde el Rif se unen la de la población de las diáspora que lleva seis meses acompañando con protestas en apoyo al movimiento rifeño en ciudades europeas. Diversas comisiones creadas en los últimos meses que se han unido en una coordinación conjunta con el fin de apoyar, informar y dar a conocer lo que está sucediendo. Comités que se localizan en los Países Bajos, Bélgica y Francia. Lugares en los que se encuentra el mayor núcleo de población rifeña emigrados durante los últimos cincuenta años. En España, donde también hay un importante número de rifeños se han creado comités de apoyo en Barcelona, Madrid, País Vasco, Islas Canarias y Andalucía.

Durante el día de ayer una concentración organizada por el Movimiento Rifeño de Madrid concentró en Puerta del Sol a más de cien personas que desde el Estado español gritan contra “el cerco militar a la ciudad de Alhucemas, el fin de persecuciones de activistas y manifestantes la puesta en libertad de todos los presos políticos encerrados desde el año 2011”.
Fuente: VientoSur
https://saltamos.net/esta-pasando-rif/

lunes, 15 de mayo de 2017

Caricatura digital de Mariano Rajoy para chiste político sobre la hucha de las pensiones


Caricatura digital de Mariano Rajoy para chiste político sobre la hucha de las pensiones
 Publicado por jordinero

Es momento de pactos para formar gobierno. Mariano Rajoy posiblemente no renovará legislatura. Pero si se va, lo dejará todo atado y bien atado. Uno de los temas que más preocupan a la población es el saqueo indiscriminado de la hucha para las pensiones. El presidente, para tranquilizar a los ciudadanos al respecto, preguntó el otro día a Montoro si quedaba suficiente dinero en la hucha. El ministro contestó:


– Para un par de cortados, nos llega.


Con lo cual todos nos quedamos más tranquilos…


En verano quedaban en la hucha para las pensiones unos 39.520,46 millones, de los 66.815 millones de euros que había en el 2011. A este ritmo de saqueo, en 2018 ya no quedará un céntimo.

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social, conocido popularmente como la hucha para las pensiones, se empezó a perfilar en 1995, tras el Pacto de Toledo, se consolidó en 1997 y empezó a recibir aportaciones en el 2000, bajo el gobierno de José María Aznar. Este fondo de reserva fue creado para asegurar el pago de las pensiones a pesar de las posibles crisis económicas y el aumento de la esperanza de vida de nuestros ancianos.

Además de las rastas del diputado Alberto Rodríguez y del bebé de la diputada Carolina Bescansa, estos días se habla básicamente de las opciones para formar gobierno. El PP y Ciudadanos no tendrían suficientes escaños para gobernar juntos. El PSOE ha de hacer malabarismos para formar un gobierno progresista de izquierdas. Para poder gobernar, además de entenderse con Podemos, ha de pactar con socios tan incómodos como ERC y Bildu. Eso o convocar nuevas elecciones.

Los diputados del PP andan estos días con el estómago un poco revuelto pensando que podrían acceder al gobierno los rojos extremistas piojosos y malgastar el dinero público en tonterías para pobres como la sanidad pública, la educación pública y las pensiones.

Si la memoria no me falla, Mariano Rajoy sería el primer presidente elegido por las urnas de esta pseudo democracia monárquica que no renovaría su mandato. Eso sería una auténtica pena para el humor gráfico. Un presidente que basa toda su estrategia de genial estadista en la máxima “un vaso es un vaso y un plato es un plato” merece ser eterno.
Fuente: Caricaturas a la carta

viernes, 17 de febrero de 2017

El fiscal Horrach valora pedir el ingreso inmediato en prisión de Urdangarin y Torres


Foto de archivo de Iñaki Urdangarín a su salida de la Escuela Balear de la Administración Pública (EBAP) de Palma tras la sexagésima sesión del juicio del caso Nóos. EFE/Cati Cladera
PALMA/MADRID EFE

EFE

El fiscal del caso Nóos Pedro Horrach ha pedido al tribunal la vistilla de medidas cautelares Urdangarin y Torres, condenados a 6 años y 3 meses y 8 años y 6 meses respectivamente.
Iñaki Urdangarín a su salida de la Escuela Balear de la Administración Pública (EBAP) de Palma tras la sexagésima sesión del juicio del caso Nóos. El abogado defensor Mario Pascual Vives ha negado hoy ante el tribunal que juzga el caso Nóos que Iñaki Urda


El fiscal del caso Nóos Pedro Horrach está "valorando la posibilidad de pedir el ingreso en prisión" de Iñaki Urdangarin y Diego Torres para evitar el riesgo de fuga y ha solicitado una vista de medidas cautelares.

Así lo ha dicho a los periodistas a las puertas de la Audiencia de Palma tras conocer la condena del caso Nóos a 6 años y 3 meses de prisión para Urdangarin y otros 8 años y 6 meses para Torres.

Horrach ha anunciado que ya ha pedido al tribunal la vistilla de medidas cautelares, aunque no ha concretado qué medidas serán. Sí ha dicho, preguntado por si cree que hay riesgo de fuga de los condenados, que están valorando la posibilidad de pedir el ingreso inmediato en prisión.

"La gravedad de las penas ya implica un cierto riesgo, con lo que se deben adoptar la medidas necesarias para minimizar este riesgo", ha agregado.

Horrach ha indicado que a partir del lunes el tribunal que ha condenado a Urdangarin y Torres fijará un día y una hora para la vista, en la que las acusaciones pedirán las medidas que consideren necesarias.

Respecto a la sentencia, ha dicho que está "satisfecho" por la absolución a la infanta Cristina, a la que la Fiscalía no acusaba de ningún delito.

Del resto de condenas, "en términos generales" se ha mostrado contento con ellas, salvo respecto a las de la rama valenciana del caso, ya que el tribunal ha absuelto a los cinco encausados de esa comunidad autónoma.

Aunque ha afirmado que aún no se ha leído la sentencia y por tanto no conoce los argumentos del tribunal, Horrach ha indicado que tiene que valorar "los fundamentos de esta absolución" de cara a un posible recurso ante el Tribunal Supremo.

El fiscal anticorrupción ha destacado la "diferencia sustancial" entre la condena a Urdangarin y Torres, pero ha insistido en que no ha tenido la oportunidad de ver a qué motivos se han acogido las magistradas para adoptar esa decisión.

Fuente: Público.es



jueves, 5 de enero de 2017

La Monarquía como freno al cambio político y social en España

Escudos del rey don Juan Carlos I (izq.) y del rey don Felipe


Por Vicenç Navarro

Autor del libro ‘El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias’, y Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Una de las percepciones que me sorprendió y preocupó más al integrarme de nuevo en la vida académica y política de España fue la que existía entre amplios sectores de las izquierdas gobernantes de que la Monarquía había sido un elemento determinante en el establecimiento de una democracia considerada como homologable al resto de las democracias en la Europa occidental, atribuyéndosele así una vocación democrática a tal institución y al que la dirigía, el Rey Juan Carlos, aun cuando su perpetuación en la gobernanza del país había sido impuesta por uno de los dictadores más crueles y represivos que hayan existido en la Europa occidental del siglo XX (según el profesor Malefakis, Catedrático de la Columbia University, en Nueva York, y experto en fascismo europeo, por cada asesinato que hizo Mussolini, el régimen dictador del General Franco asesinó a 10.000). Tal vocación democrática de la Monarquía parece –según aquellas izquierdas- haberse acentuado todavía más durante el mandato de su sucesor, el Rey Felipe VI, al cual se le considera ya aclimatado completamente a un régimen democrático, jugando un papel estabilizador del sistema.

¿Qué es lo que el Monarca estabiliza?

 En esta percepción que acabo de describir se olvida, sin embargo, que la Monarquía ha jugado durante todo el periodo democrático un papel esencial en garantizar la perpetuación de las coordenadas de poder solidificadas durante la Transición, que han obstaculizado el progreso social, político e incluso económico del país. Aquellos que perpetúan la percepción de la Monarquía que describo en el párrafo anterior están ignorando que el hecho de que España, casi cuarenta años después de que se estableciera la democracia, continúe teniendo uno de los Estados del Bienestar menos desarrollados de la Unión Europea de los Quince (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo al español), con uno de los gastos públicos sociales (que incluye sanidad, educación, vivienda social, servicios de ayuda a las familias y pensiones, entre otros) per cápita más bajos de tal Unión (y una de las democracias más limitadas en la misma UE-15), se debe precisamente a una continuidad y perpetuación de la excesiva influencia que las fuerzas conservadoras han tenido sobre el Estado español, lo cual ha dificultado su desarrollo político y social. Y el estandarte de estas fuerzas conservadoras ha sido la Monarquía. Este orden monárquico ha estado basado en un régimen bipartidista en el que los cambios han sido siempre limitados, como consecuencia de una enorme estabilidad en las relaciones de poder dentro de las instituciones políticas. Resultado de esta enorme influencia, todas las instituciones del Estado, con notabilísimas excepciones, están controladas o están bajo el dominio de las fuerzas conservadoras. La evidencia de ello es abrumadora. Lo ocurrido en estas últimas elecciones al Congreso de los Diputados es un ejemplo de ello.

La perpetuación del subdesarrollo social de España

Ni que decir tiene que España ha vivido cambios muy importantes, muy en especial durante el periodo de gobiernos de izquierdas. El desarrollo (aunque subfinanciado) del Estado del Bienestar es uno de ellos. Ahora bien, las coordenadas de poder dentro del aparato del Estado han cambiado poco, con una enorme influencia de las fuerzas conservadoras (las mismas que dominaban el Estado dictatorial) sobre tal aparato. Cómo explicar, si no, que España, casi cuarenta años después de la llamada erróneamente “transición modélica” de una dictadura a una democracia (presentada con excesiva complacencia como homologable con cualquier otra en la UE-15), todavía sea el país de tal UE-15 con mayor número de policías por cada 100.000 habitantes (recordando su pasado histórico dictatorial) y, en cambio, con uno de los menores porcentajes de la población adulta trabajando en los servicios públicos del Estado del Bienestar (tales como sanidad, educación, servicios sociales, escuelas de infancia y servicios domiciliarios a personas con dependencia, entre otros). Los datos están ahí disponibles y son fácilmente accesibles. Según la oficina de estadística de la UE, Eurostat, España tiene 527 policías por cada 100.000 habitantes, el número más elevado de los países de la UE-15. En realidad, España tiene el mismo número de policías que Alemania, país que es mucho más grande que España (que tiene casi 36 millones menos de habitantes que Alemania).

A la vez que los aparatos de policía y seguridad del Estado están sobredimensionados, destaca el número muy bajo de personas adultas trabajando en los servicios públicos del Estado del Bienestar. En realidad, el porcentaje de población adulta que trabaja en estos servicios (tales como sanidad y educación, entre otros) es solo del 10%, cuando en Suecia es el 21%; el promedio de la UE-15 es el 12%. Estos indicadores son una muestra del enorme poder que las fuerzas conservadoras tienen sobre el aparato del Estado.

Este enorme poder se reproduce, en parte, mediante la intervención llevada a cabo por los aparatos de policía y seguridad (sean del Estado central o autonómicos), cuya primera función es garantizar el “Respeto a la Ley”, principio central en un sistema en el que tal ley ha sido fruto, precisamente, de aquellas desiguales coordenadas de poder. Esta intervención tiene como función no tanto la eliminación de la delincuencia y la criminalidad común (que es de las más bajas de la UE-15), sino la defensa del orden político y jurídico que los favorece. La defensa de la ley es el punto central del sistema de poder institucional, caracterizado por favorecer sistemáticamente a grupos minoritarios que gozan de gran poder económico, financiero, político y mediático, a costa del poder de las clases populares que constituyen la mayoría de la población. La evidencia de ello es abrumadora (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama, 2006).

Pero tal intervención policial no es suficiente. Está reforzada por un poder jurídico que garantiza la aplicación de tal ley, así como (y muy en particular) por los medios de información (que son predominantemente medios de persuasión), que constantemente se movilizan para garantizar lo que llaman la “estabilidad política”, que es, ni más ni menos, que la continuidad del orden establecido con las coordenadas de poder continuadas en la Transición definida como “modélica”.

La amenaza que supuso para el orden establecido el movimiento 15-M

Uno de los hechos más importantes ocurridos en los últimos años en España es la aparición y crecimiento de un movimiento democrático –el 15-M- que tuvo como característica denunciar la escasa representatividad y limitadísima democracia existente en las llamadas instituciones representativas del país. Su famoso eslogan “no nos representan” se hizo popular rápidamente hasta tal punto que las encuestas mostraban que la mayoría de la población estaba de acuerdo con el contenido de aquel eslogan. Otros eslóganes como “no hay pan para tanto chorizo” gozaron de igual popularidad. Tal movimiento alcanzó las dimensiones de un tsunami político, alarmando enormemente al establishment político-mediático del país. Y dicha alarma se acentuó cuando tal movimiento generó no solo una protesta, sino también un deseo de cambio profundo de las instituciones, apareciendo a lo largo del territorio español –tanto en el centro como en la periferia- fuerzas progresistas y movimientos político-sociales que consiguieron un apoyo electoral, a todas luces sorprendente y súper preocupante para tal establishment, representado en la figura del Monarca.

La respuesta represiva del establishment político-mediático frente a las nuevas fuerzas políticas surgidas del 15-M

De ahí que haya habido una enorme hostilidad hacia tales nuevas fuerzas políticas, encauzada por la práctica totalidad de los mayores medios de comunicación, claramente influenciados por las fuerzas financieras y económicas que constituyen el eje del establishment conservador que se opone por todos los medios al profundo cambio democrático que se requiere en este país para alcanzar niveles de calidad democrática homologables a los existentes en los países de la UE-15. Este establishment quiere eliminar a estos nuevos movimientos políticos, intentando recuperar el bipartidismo que les sirvió favorablemente durante la mayoría del periodo democrático. Es a esta movilización de los medios de información y persuasión en contra del cambio a la que el Monarca Felipe VI se refirió positivamente al destacar (y alabar) “el papel de la prensa en la estabilidad de un escenario político inédito” (declaración que aplaudió con orgullo El País, el rotativo que ha liderado dicha hostilidad hacia aquellas fuerzas democráticas). El Monarca, por cierto, mostró claramente su concepción de la prensa cuando, a raíz de un acto patrocinado por el diario ABC (que en el abanico mediático europeo correspondería a la extrema derecha), definió a este periódico como un diario dirigido por una “redacción dinámica, diversa y plural”, (el subrayado es mío), mostrando lo que entiende por pluralidad. El entendimiento con pluralidad incluye solo variaciones de la ultraderecha y derecha.

Es frente a esta realidad que no entiendo cómo algunas voces de izquierdas, todavía hoy, consideran que no es un tema importante o prioritario para las izquierdas pedir un cambio en el régimen político español, pasando de una Monarquía a una República. Por lo visto no se han dado cuenta todavía de que hay una relación directa entre el enorme retraso social y político de España y la perpetuación del régimen conservador basado en la perpetuación de la Monarquía. La evidencia muestra que la Monarquía es el eje central del establishment político-mediático conservador español. Y de ahí que su defensa sea el elemento central del régimen bipartidista español, habiendo hecho de su permanencia uno de los objetivos más importantes ante una eventual reforma de la constitución por parte del PP y del PSOE.

¿Qué es lo que deberían proponer las fuerzas democráticas?

Se deriva de esta realidad (que se intenta ocultar en los medios) que debería ser un objetivo de las fuerzas auténticamente democráticas recuperar la memoria y la cultura republicanas, puesto que la cultura monárquica nos ha llevado a esta situación que configura un futuro donde España continuará con su enorme retraso social y democrático durante muchas décadas. Lo cual me lleva a comentar otro indicador del carácter profundamente conservador que la Monarquía transmite a la población en general –reproduciendo y promoviendo las ideas y narrativa de las derechas victoriosas del golpe militar–. En su discurso de fin de año el Monarca repitió, una vez más, la desaprobación de la recuperación de la memoria histórica, refiriéndose al tema de “la importancia de no abrir de nuevo las heridas”, que es el eslogan utilizado precisamente por las fuerzas conservadoras frente a recuperar la memoria histórica ocultada a la población asumiendo que el silencio –fruto de la represión- se traducirá en olvido. Detrás de la enorme resistencia a recuperar la memoria histórica existe el intento de no recuperar la historia real del país, tergiversada por las fuerzas conservadoras, pues tal recuperación es esencial para establecer una auténtica democracia, cuyas raíces deben basarse en la cultura republicana que significó un gran avance en el desarrollo de la democracia en España. En realidad las heridas nunca se cerraron, y el rechazo a la memoria histórica es precisamente el miedo a que se conozca la historia del país, todavía desconocida y, lo que es peor, ignorada en las escuelas de este país. Hoy todavía 130.000 personas están desaparecidas, siendo tal número la mayor cifra (en términos proporcionales) de desaparecidos en el mundo, después de Camboya. Sus restos están repartidos indignamente en fosas y cunetas a lo largo del territorio del país, gozando los perpetradores de tanta brutalidad de plena inmunidad por todos los daños y crueldades, silenciados, cuando no homenajeados, en el país. La petición del Rey de no abrir heridas se basa en su esperanza de que el silencio lleve al olvido, tal como siempre han querido las fuerzas conservadoras del país. Definir al Rey como representando a todos los españoles se está presentando cada día más difícil, pues en los momentos de redefinición de las realidades del poder dentro del Estado, su discurso y su práctica son –como siempre ha sido la Monarquía en este país- claramente opuestos al cambio democrático que el país necesita como el aire que respira.

Fuente: Público.es

domingo, 25 de diciembre de 2016

Carta a Felipe VI


Felipe VI durante el discurso de Navidad. CASA REAL

Hay quien defiende una votación refrendada por un rey y hay quien defiende una votación refrendada por el pueblo de Catalunya. Con discursos como el de anoche, nos cargan de razones a unos y pone el foco sobre otros
Así fue el discurso navideño de Felipe VI


Gabriel Rufián


Anoche un señor que vive en un palacio pagado por todos y al que no ha votado nadie salió en la tv y durante 12 minutos y 22 segundo habló de España, de legalidad y de convivencia. Otra vez. Y ya van 41 veces, 41 años (comenzó su padre Juan Carlos de Borbón al que al menos si votó alguien, un tal Francisco Franco Bahamonde pionero en esto de hablar en navidades allá por el año 1937). El señor de ayer se llama Felipe de Borbón y por su apellido cobra 7.700.000€ públicos al año.

Durante esos 12 minutos además de hablar de “patrimonio común” (entiendo que no se refería al suyo) y del “valor de la familia” (entiendo que no se refería a la suya) habló de “unidad” y de “no romper normas” (entiendo que no se refería al Caso Nóos ni a su cuñado) que pueden hacer peligrar una supuesta recuperación económica que seguro que desde los bonitos y cuidados jardines de la Zarzuela se percibe. Es en este punto en el que conviene hacer ciertas puntualizaciones por alusiones.

Una vez más. Una urna no separa. Una urna no divide. Divide y separa un desahucio, no una votación. Divide y separa la cola frente a la puerta de comedor social, no frente a la cola de un colegio electoral. Divide y separa elegir entre comer o pagar la luz y no elegir entre un sí o un no en un referéndum. Divide y separa pagarle un safari a un señor para matar elefantes y no pagar una convocatoria electoral. Divide y separa ver a un señor en un palacio enmoquetado de centenares de metros desde tu casa de 60 cada nochebuena. Divide y separa ver a Carme Forcadell en las puertas de un juzgado por ser independentista y a Urdangarín en la playa por ser quien es. Divide y separa responder a centenares de miles de personas que salen a la calle cada año y a una mayoría parlamentaria total y absoluta con hipocresía, amenazas veladas y paternalismo predemocrático.

En definitiva, lo que amenaza a la soberanía (y al respeto) del pueblo español no es un referéndum en Catalunya, es apellidarte Borbón y hablar en prime time en la televisión de “una España de brazos abiertos y manos tendidas donde nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas”, en un país con 120.000 personas que siguen en cunetas 80 años después.

La dicotomía ahora en Catalunya es sencilla. Hay quien defiende una votación refrendada por un rey y hay quien defiende una votación refrendada por el pueblo de Catalunya. Con discursos como el de anoche, nos cargan de razones a unos y pone el foco sobre otros. En 2017 veremos. Feliz año republicano.
Fuente: eldiario.es

martes, 21 de junio de 2016

Felipe VI, un rey por cojones y por los cojones

Presentación de credenciales en el Palacio Real

Se cumplen dos años de la coronación de Felipe VI (19 de junio) y casi nada ha cambiado. Seguro que muchos de los que se hacen llamar periodistas se dedicarán a ensalzar la imagen de “El Preparado” casi tanto como lo hicieron con “El Campechano”. Esperemos que la cruda realidad no les deje en el mismo lugar que a los que durante décadas nos engañaron, que no sean los Cebrianes de turno que luego aparecen vinculados a Panamá.
Dejando a un lado la indefendibilidad intelectual de una monarquía en un sistema democrático, la realidad es que la Casa Real ha hecho muy poco, desde un punto de vista objetivo, por adaptar su institución a los mínimos requisitos exigibles en una democracia.

Un rey por los cojones: coronación machista

Un rey que no fuera machista jamás habría ascendido al trono por encima de una hermana mayor (dos) y un país que no lo fuera tampoco lo habría permitido. Aunque nuestra sociedad hace tiempo que ha redoblado esfuerzos para terminar con esta lacra, poco parece haberle importado a Felipe. Quería reinar y nada ni nadie se lo ha impedido, ambición que recuerda a la de su padre cuando pasó por encima de Juan de Borbón.

Por desgracia, ejemplos tan machistas como el de la coronación suponen una falta de legitimación considerable. Los partidos políticos se esfuerzan en las listas cremallera o en la paridad, los medios de comunicación denuncian las diferencias salariales entre hombres y mujeres y las grandes personalidades se apuntan a campañas de concienciación. Sin embargo, todos enmudecen ante el caso de Felipe VI y su coronación machista. Parece que para alguno las hermanas mayores del rey ni existen. ¿Qué legitimidad puede tener el rey, la reina o cualquier miembro de la Casa Real para posicionarse en contra del machismo si son los primeros en practicarlo? Ninguna.

Un rey por cojones: sin consulta popular

El monarca, al igual que su padre y antepasados, no parece muy demócrata. Hay muchos que afirman que no “borbonea”, como si fuera suficiente muestra de valores democráticos que no participe de un golpe de estado o conspire contra el presidente. Pienso que nos conformamos con muy poco.

Se deberían haber emprendido dos reformas que adecuarían la existencia de la monarquía, si ello es posible, a una democracia moderna (que no somos). Las medidas son evidentes: referéndum previo a la coronación y posibilidad de revocación. De esta forma, se conseguiría que el reinado estuviera subordinado a los ciudadanos. Si la soberanía emana del pueblo, tendrá que ser este el que decida qué gobierno prefiere, qué rey o reina desea que ostente la corona y hasta qué momento quiere que esto suceda. Parece que lo de la subordinación y la soberanía popular no son valores del gusto de la realeza.

Un rey con privilegios anacrónicos

Sin ningún género de dudas, convertir al rey en un ciudadano más a efectos jurídicos debería ser una prioridad de los partidos políticos, los ciudadanos y los medios de comunicación. De momento no está en la agenda. Llegados a esta situación, si alguien debería ser el primero en dar ejemplo y terminar con la inviolabilidad jurídica tendría que ser el propio Felipe. El rey no es que esté aforado, es que es inviolable jurídicamente hablando. Resulta muy grotesco que en un país democrático uno de sus ciudadanos pueda legalmente atentar contra todos y todo y salir indemne de semejante crimen. Algunos dirán que no pasará, pero por desgracia ahí está el comportamiento de Juan Carlos I durante su reinado.
Puede que uno de los motivos para que se mantenga este privilegio sea que si el rey emérito pudiera ser juzgado tendría muchas dificultades para evitar la cárcel.

Un rey con un salario desorbitado

En lo salarial el rey no es ejemplar. Un país en el que un tercio de los ciudadanos gana menos de 650 euros no parece el mejor escenario para el salario real (236.544 euros). Somos muchos los que reclamamos una mejor redistribución de rentas y quién mejor que el rey para aplicar medidas en este sentido. El problema es que para ello se requiere ejemplaridad y cuando se habla de dinero (y de otras cuestiones) en la Casa del Rey, la ejemplaridad ni está ni se la espera.
No es en ningún caso procedente, menos aún en mitad de una de las mayores crisis que se recuerdan, ganar casi el cuádruple que el presidente del Gobierno y que diversos miembros de su familia sumen salarios superiores a los de este (el rey emérito, 189.228 euros, la reina emérita, 106.452 euros, o la reina, 130.092 euros). Entre los cuatro salarios reales (662.316 euros) multiplican por más de siete lo que recibe la familia presidencial. No está mal. Podrían haber rebajado su salario hasta el nivel del presidente del Gobierno y haber eliminado el resto de salarios, dejando en todo caso el salario del rey emérito (equiparándole al de los expresidentes de Gobierno). Ni que decir tiene que comprobar que los reyes ganan más que las reinas es de bastante mal gusto después de la reclamación que tantas mujeres hacen en cuanto a equiparación salarial.

Otro punto que resulta bastante anacrónico es que sea el propio rey el que se suba o baje el sueldo.

Un rey jefe de las Fuerzas Armadas: otro anacronismo real

No es solo una cuestión de seguir teniendo a un rey como Jefe de las Fuerzas Armadas, que también. Lo peor de todo es que en estos dos años de reinado no ha instado a un cambio profundo del mundo militar (justicia militar, órganos de control, macrocefalia o excedente de oficiales, despilfarro y corrupción, abusos y acosos, precariedad laboral y despido de la tropa, abandono de los discapacitados, etc.). No ha tenido ni una palabra para los militares heridos o discapacitados que reclaman pensiones y/o justicia, no ha compartido un gesto con aquellos militares que son enviados al desempleo, no ha exigido el fin del excedente de oficiales que ya se dibujaban a la perfección en los relatos literarios del siglo XX y tampoco ha creído oportuno abanderar la lucha contra una corrupción militar que hasta Santiago Ramón y Cajal describió a finales del siglo XIX.

Un rey compi-yogui

Por desgracia, hay pocos cambios destacables salvo que el rey actual no es amigo de Villar Mir como lo fue el emérito, sino de su yerno… y que el nuevo monarca es más del gusto del yoga que de los elefantes, blancos y cazados. Cosas de compi-yoguis que la plebe y los medios de “mierda” (tal y como afirmó Letizia, La Republicana) no estamos preparados para entender.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra.

En la actualidad, sobrevivo gracias a las ventas de Código rojo, ¡CONSÍGUELA AQUÍ FIRMADA Y DEDICADA!. “Código rojo le echa huevos al asunto y no deja títere con cabeza. Se arriesga, proclamando la verdad a los cuatro vientos, haciendo que prevalezca, por una vez, algo tan denostado hoy en día como la libertad de expresión” (“A golpe de letra” por Sergio Sancor).
Fuente: Público.es

viernes, 15 de abril de 2016

La monarquía liberal

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Miguel Manzanera Salavert

Rebelión

Socialismo o barbarie –como decía Rosa Luxemburgo

Los papeles de Panamá han descubierto un nuevo escándalo financiero internacional que ha puesto en evidencia a la élite mundial del capitalismo globalizado. Su filtración le ha costado el puesto al primer ministro islandés, implica al primer ministro del Reino Unido, saca a la luz las trampas de los bancos ibéricos –el portugués Espírito Santo y el español Caja Madrid-, y hasta Putin ha tenido a bien decir que ese escándalo se ha destapado para atacar a Rusia… Hay quien sospecha que es una maniobra de Wall Street, para despistar los problemas financieros de la potencia hegemónica mundial. 

Panamá es un paraíso fiscal lleno de abogados para custodiar los fondos millonarios de la corrupción a escala mundial en el capitalismo más que tardío, senil; es un refugio para el dinero fraudulento que recaudan los magnates superricos, como compensación por su habilidad para estar en la cúspide de la pirámide social. Qué casualidad que Panamá fuera invadido por las tropas yanquis en 1989, para quitar el puesto de presidente del Estado a un general, un tal Noriega, que había sido agente de la CIA –y por tanto estaba envuelto en el tráfico de drogas, ¡quién lo podía saber mejor que la CIA!-. Desde entonces, un lugar seguro para los capitales financieros, un auténtico paraíso…, para la mafia internacional.

Los papeles de Panamá vienen a confirmar que la corrupción es el medio para el desarrollo del capitalismo neoliberal, un capitalismo de casino basado en la especulación. Quizás sea este escándalo el síntoma de una nueva crisis financiera, ya anunciada desde el año pasado, o tal vez sea sólo una barrera para intentar evitarla. Pero en todo caso constituyen la muestra de una oligarquía mundial que gobierna fuera de la ley; tal vez eso explique también la incapacidad del actual orden mundial para organizar una economía sostenible, que pueda satisfacer al mismo tiempo los derechos humanos de forma universal.

Las derivaciones españolas del escándalo apuntan directamente al Partido Popular, a través de Miguel Blesa antiguo director de Caja Madrid, designado por el entonces presidente Aznar. De ese modo, se amplía el cuadro de ilegalidades que hemos visto emerger en la política española a lo largo del último año: la corrupción española se enmarca en el modo de operar del capitalismo globalizado. Pero sospechamos que ese modus operandi está en la raíz misma de la crisis económica actual, pues ¿no es más fácil hacer dinero especulando y evadiendo capitales que invirtiendo esos mismos capitales de forma honrada?

Esa parece la causa de que la depresión de la economía española haya originado una importante crisis política: la opinión pública comienza a desarrollar una conciencia de la grave situación. Ante esa opinión pública los problemas económicos se vinculan con una deficiente organización del Estado. Desde hace un par de años, los estudios del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) muestra que el problema que más preocupa a los españoles es el paro; pero otros datos del barómetro del CIS nos dan idea del descrédito del sistema político, pues se considera la corrupción y el fraude como el segundo problema más grave. A continuación se señalan otros dos tipos de problemas –los de índole económica, y los políticos y la política en general-, estrechamente vinculados a los anteriores. En resumidas cuentas, la población percibe que estamos atravesando una crisis social y sus causas son estructurales y no coyunturales: se ha establecido la opinión generalizada de que las dificultades actuales derivan de una mala gestión de los gobernantes; de ahí que sea evidente que la solución tiene que venir de una reforma o transformación del sistema político.

La cuestión es cómo se va a realizar ese proceso de cambio. La propia oligarquía española ha comenzado ya un proceso de reforma política para adaptar las estructuras del Estado a la nueva coyuntura histórica. El modelo político vigente en los últimos 35 años, basado en el bipartidismo, se está hundiendo a ojos vistas con la emergencia de nuevos partidos políticos. A pesar de ello se confía en que a través de los procedimientos legales de la democracia, establecidos por la Constitución del 78, pueda realizarse la reforma política sin traumas graves. Igual que en la Transición del siglo pasado, el papel central para ese recambio viene representado por la monarquía; pero la gravedad de la situación es tal que afecta a la propia jefatura del Estado. En este último año 2015, la Casa Real española ha comenzado a ponerse en cuestión. Primero, vimos a Juan Carlos I abdicar en favor de su hijo Felipe, a raíz de algunos escándalos veniales. Esa oportuna abdicación quería servir de cortafuegos, para evitar un desprestigio creciente de la institución monárquica y el sistema político en el que se apoya. Sin embargo, todo parece indicar que los vicios reales han sido más graves, y ahora vemos a la Infanta Cristina sentarse en el banquillo de los acusados en la Audiencia de Palma de Mallorca, por un delito de fraude contra la Hacienda pública. Y más recientemente el nuevo rey, Felipe VI, se ha visto envuelto en el escándalo de López Madrid, empresario relacionado con la trama de corrupción destapada por la operación Púnica de la guardia civil, así como el fraude de las tarjetas opacas de Caja Madrid.

Dado que los españoles consideran la corrupción y el fraude son graves problemas sociales, habría que concluir que la propia monarquía es un importante problema social. En efecto, es un poco sorprendente que el marido de la Infanta haya tenido que evadir unos dineritos a Hacienda, y al Estado en general, cuando está emparentado con una familia cuya fortuna patrimonial se calcula en dos mil millones de euros… Aparece la sospecha de que esos dos mil millones de Don Juan Carlos provienen de arcas públicas, pues no se trata de una fortuna heredada, ni es producto de su aportación a la riqueza colectiva. Más bien parece la parte alícuota del Reino de España al funcionamiento del capitalismo financiero internacional –aparte el dinero de los banqueros y demás entidades financieras-.

Se puede deducir de este episodio real, así como de otros muchos que están saliendo a la luz pública estos años, que hay defectos serios en las estructuras del Estado español. Por tanto, la opinión pública acierta al evaluar negativamente el sistema político; y aunque hoy en día se está muy lejos de plantear un cambio radical en el orden social, la necesidad de una reforma es evidente. El ordenamiento jurídico puesto en acción por la Constitución del 78 no ha sido capaz de establecer un sistema social coherente y con futuro, y las generaciones más jóvenes se rebelan contra el orden establecido. En el juicio de la Infanta está apareciendo uno de sus más graves inconvenientes. Esas leyes, que han permitido a un ciudadano actuar con total impunidad durante décadas –la figura del rey es inviolable según la Constitución del 78-, tienen importantes incoherencias que deterioran el sistema democrático, por donde se cuela la irresponsabilidad de los servidores públicos. Esa impunidad es criticable incluso desde el punto de vista del liberalismo dominante en Europa, y constituyen un resabio del Antiguo Régimen.

Ya que la reforma de la Constitución es una necesidad imperiosa, parece importante revisar esa impunidad del Jefe del Estado. Del mismo modo que se quiere eliminar el aforamiento de los diputados, que les exime de dar cuentas ante la ley, habría que limitar la inmunidad del rey. Pues podemos sospechar que la permisividad con la corrupción nace de la inmunidad que goza el Jefe del Estado y que sigue existiendo para Juan Carlos después de su abdicación. Y entonces la cuestión principal es si este Estado monárquico será capaz de regenerarse, a través de una intervención profunda en las estructuras dañadas, o se caerá por su propio peso, lo que nos echaría sobre los hombros la tarea de construir un nuevo edificio.

Ahora bien una ruptura de estas dimensiones no sería aceptable para la oligarquía mundial, a la que pertenece la oligarquía española, ni para la OTAN que constituye su sustento fáctico; es muy posible que un cambio del Estado hacia la forma republicana exigiría romper nuestra integración en el orden político internacional, y habría que recomponer entonces nuestras relaciones internacionales. Tal vez esa perspectiva espante a las clases medias españolas, por los sacrificios enormes que puede suponer; menos miedo le dará a la clase trabajadora que se hunde en la miseria. Y tal como va la crisis, quizás pronto quede claro que la solución republicana es el mal menor, no solo a largo plazo, sino también a medio y aún a corto plazo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: Rebelión

jueves, 10 de marzo de 2016

La ‘yogui pandy’ o la corte de los discretos

Javier López Madrid
De florilegio en florilegio, los felipólogos han venido construyendo una imagen del nuevo rey diametralmente distinta a la de su campechano padre, que ahora vive la vida loca igual que antes pero sin el coñazo de las audiencias en Zarzuela. Especialmente se insistía en que estábamos ante un joven preparado y responsable, al que nunca se le vería abatir elefantes porque repudiaba la caza y que, sin la presión de tener que hacer caja a toda costa como su progenitor, tenía muy escogidos a sus amigos por eso de evitar verles en el telediario en las noticias de tribunales.
La nueva etapa de la monarquía respondía en realidad a una cuestión de supervivencia de la propia institución, que si ya era indigesta conceptualmente, se había vuelto intragable desde que cayó el velo de su impunidad y quedaron al aire sus vergüenzas y sus corruptelas. Al nuevo rey correspondía salvar los muebles de época y para ello tuvo que aceptar cierta transparencia y hasta renegar de esos familiares contaminados a los que hoy se juzga en Mallorca. De este cordón sanitario ha escapado el emérito, cuyas francachelas con corinnas y reyes del azúcar parecen tener indulgencia plena.
Con el boquete casi reparado, se ha abierto una vía de agua procedente de ese círculo de amigos que componen la corte del monarca, a los que se suponía discretísimos e intachables y entre los que no hay mileuristas, parados, carpinteros, administrativos, funcionarios y otra gente de mal vivir en el sentido estricto del término, sino banqueros, corredores de bolsa, aristócratas y altos ejecutivos.
Desde los hermanos Fuster, hijos del que fuera presidente en España de la McDonell Douglas, pasando por Pablo de Grecia, el “cabroncete” Pedro López Quesada (el apodo es made in Urdangarin), Miguel Goizueta, de los Goizueta de Guadalmina de toda la vida, los hijos de Simeón de Bulgaria, Juan Ignacio Entrecanales o Javier López Madrid, el ‘compi yogui’ de la reina, el denominador común de esta corte de los discretos es haber sido cómplices en su mayoría de las correrías amorosas del entonces Príncipe, antes de que sentara la cabeza y, aparentemente, fuera menos Borbón de lo que apuntaba.
El más querido de esta ‘yogui pandy’, López Madrid, yerno de Villar Mir y envuelto en un turbio caso de presunto acoso a una dermatóloga, ha tenido el privilegio de dar el primer disgusto a la real pareja al desvelarse los mensajes de apoyo que desde Zarzuela se le transmitieron cuando se supo que era usuario de una de las famosas tarjetas black de Cajamadrid. El “nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás merde” de Letizia ha sonado tan idéntico al “Luis, se fuerte” de Rajoy a Bárcenas que no hay campaña de glorificación que lo resista.
Apenas diez palabras han servido para mostrar que una cosa es predicar y otra dar trigo, que la rectitud de la institución frente a las conductas reprobables es sólo una fachada, un trampantojo, porque cuando el implicado es el colega de las clases de yoga lo que hay que hacer es darle cariño.
Dice ahora la Casa Real que López Madrid ya es historia y que sobre el nombre de quien facilitaba al monarca en su juventud discretos picaderos para sus apasionados romances se ha pasado el tippex con más saña que la que el PP se aplicó para formatear los discos duros de su extesorero. Hay cosas que nunca cambian.

lunes, 29 de febrero de 2016

Carta a Felipe VI: No se olvide de las putas, las comisiones, el tráfico de drogas y de armas


 
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Por Luis Gonzalo Segura -

No vaya a pensar mal porque cuando he hablado de putas en ningún caso quise sugerir las aficiones de ningún antepasado suyo. Es cierto que algún que otro hijo ilegítimo han dejado por ahí, pero no me refería a ello. Tampoco piense en Isabel II, a la que tacharon de ninfómana y de haber tenido múltiples aventuras, una de ellas con el militar y aristócrata Enrique Puig Moltó (si ello fuera cierto, resultaría que su apellido debería ser Puig y no Borbón). Puntualizar que Isabel II no fue ninguna ninfómana y que semejante calificativo se debe al país machista en el que vivimos, porque la realidad es que ella solo fue un Borbón más… Pero no apuntaba a ello en el titular.
No se sienta aludido en cuanto a las comisiones pues no estoy citando la fortuna que ha acumulado su padre, Juan Carlos I (más 1.800 millones de euros, según New York Times) o la próxima imputación de su hermana.
Menos aún pretendía señalar al rey Juan Carlos con el tráfico de armas por mucho que haya sido muy del gusto de ir de monterías con el comerciante de armas libio El Assir. Por cierto, tengo entendido que también conoce al comerciante de armas libio, pues estuvo en su propia boda y tiene muy buenas relaciones con Alejandro Agag y José María Aznar… ¿quién no conoce un comerciante de armas libio? Es de lo más normal.
Tampoco vaya a pensar que le reprocho que los Borbones mantengan excelentes relaciones con países que cometen crímenes de guerra, seguro que es por amor a la patria. No hay que olvidar que nos han conducido a cotas inalcanzables en estos tres siglos de reinados borbónicos.
A lo que me refiero es a su discurso de la Pascua Militar del próximo 6 de enero. El año pasado, en su primera alocución, sus palabras respaldaron a la cúpula militar pues no se observó crítica alguna. No sé si es dado a informarse en los medios de comunicación, pero por si no fuera del gusto, aquí le dejo unos pocos titulares de noticias del mundo militar que se han producido en este último año:
Imputaron a trece empresas contratistas de Defensa por cohecho y a dos tenientes coroneles intendentes por fraude.
En el Hospital Militar Gómez Ulla, se han procesado a tres mandos (coronel, teniente coronel y teniente) por cobrar comisiones, gastos pagados en clubes de alterne, yates, relojes
El fiscal militar decidió hacer un pacto con el juez para procesar a solo 40 militares del Ejército del Aire implicados en el caso de las mudanzas falsas (entre ellos, un comandante, ocho capitanes, diecisiete tenientes y cinco sargentos) porque de lo contrario se podrían quedar varias unidades sin pilotos.
Captura de pantalla 2016-01-01 a las 21.14.01Condenaron a tres mandos militares (coronel, comandante, subteniente) por trapicheos varios en la comida de los estudiantes de una residencia militar en Sevilla.
Descubrieron un entramado de tráfico de armas en el que estaba involucrado un coronel de la Guardia Civil y varios militares. Por cierto, la noticia informaba que el coronel era de extrema derecha y frecuentaba los locales de alterne…
Captura de pantalla 2016-01-01 a las 21.20.45Se encontraron doscientos kilos de hachís en un camión de la Legión y uno de los implicados en el tráfico de drogas que se produjo en el buque Juan Sebastián Elcano (total de 150 kg de cocaína), afirmó que había más de 50 implicados y que no era la primera vez. Es decir, más de un tercio de los tripulantes…
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 Detuvieron a dos coroneles de la Guardia Civil implicados en el tráfico de drogas, uno de ellos de Asuntos Internos.
Captura de pantalla 2016-01-01 a las 21.33.17Se descubrió un feo asunto de tráfico de armas en la empresa pública DEFEX, en la que estaban involucrados militares que trabajaban en la empresa, la sobrina de un exespía (Beatriz García Paesa sobrina de Francisco Paesa, nada más y nada menos) y un “King”. Habían hecho negocio en Angola y pretendían venderle carros de combate y aviones a Arabia Saudí. Yo creo que el “King” nada tiene que ver con un rey, y menos con un Borbón, y menos con Juan Carlos I, y menos con Arabia Saudí… Total, más de 150 millones de euros cuando el material vendido no llegaba a los 50 (solo en Angola).
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En verano salió a la luz el Irangate español. Unas diez empresas vendieron a Irán, utilizando a Turquía, material para que podría ser usado para fabricar una bomba nuclear.
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Hay más casos pero relatarlos todos sería interminable…
Ahora, Majestad, dígales en su próximo discurso que todo va de rechupete, mejor que bien, reparta palmadas a diestro y siniestro y confírmeles que no son necesarias auditorías, ni órganos de control externos, ni independencia judicial, ni transparencia, ni nada de nada… Dígales que no necesitan de esas historias raras porque tienen los valores que les transmitió Franco, y después su padre Juan Carlos I, que se llevaba la mar de bien con el dictador y con más de un golpista y con más de un comerciante de armas…
En fin, Majestad, y ahora ya en serio, creo que ha llegado el momento de terminar con la corrupción, los abusos y los privilegios anacrónicos dentro de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil. Por si no ha quedado claro, estamos en el siglo XXI y empieza a ser insoportable que año tras año suframos las mismas infamias y más aún que un rey les ría las bromas y no tenga, por lo menos, la decencia y la valentía de reprochar lo que sucede en los discursos. Es por completo intolerable que el hijo del teniente coronel Tejero celebre una paella en un cuartel para conmemorar el 23F y después sea ascendido a coronel y destinado al Consejo de la Guardia Civil. Estas vilezas se tienen que terminar de una vez por todas porque ya no hacen ninguna gracia.
En mi opinión, solo hay dos motivos para que no exija un cambio en su próximo discurso: está de acuerdo con la situación actual o carece de poder para ello. Si es por la primera cuestión malo, y si es por la segunda, si tan poco pinta, si nada tiene que decir al respecto, si no va a realizar un discurso duro exigiendo reformas y cambios… ¿para qué narices es el Capitán General?

Código rojo - Luis Gonzalo SeguraLuis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de las novelas “Código rojo” (2015) y “Un paso al frente” (2014).

lunes, 18 de enero de 2016

El rey de los desplantes y los servicios prestados



Texto: Ignacio González Orozco

En julio de 1932, el filósofo alemán Theodor Wiesengrund Adorno pronunció en el congreso de la Sociedad Kantiana de Frankfurt una conferencia titulada «La idea de historia natural» que habría de causar gran revuelo intelectual en su tiempo. Frente a la pretensión de su ilustre coetáneo Martin Heidegger de que el hombre (sic) era un ser para la muerte, cuya vida estaba indefectiblemente determinada por las oscuras fuerzas del mito y la tradición, el joven Adornoestaba a punto de cumplir los 29 añosdefendió un modelo de historia caracterizado como ámbito de la transformación práctica. Así, el ponente negaba el carácter pseudonatural e inevitable de cualquier hecho histórico.

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Foto: Francesc Sans
Tirando del hilo adorniano, cabría decir en nuestros días que ninguna realidad política, jurídica y/o social dada representa ni la culminación de un proceso evolutivosi entendido como dinámica finalistani la adecuación a un imperturbable orden natural de las cosas. No hay régimen ni Estado sancionado por un ordenamiento superior y necesario, situado más allá de la acción de las fuerzas que inciden sobre el hecho social.

Muchos, empero, reniegan de esta visión dinámica de la historia y prefieren aherrojar su vitalidad esencial a la costumbre y el interés generados por la parva medida de la tradición, una creencia que pretende ser eterna pero está en realidad sujeta a las transformaciones que conlleva aparejadas el decurso histórico. Sujetos hay entre esos inmovilistas que seguramente obran por orgullo e interés, y tal vez figure entre ellos el actual jefe del Estado español, Felipe de Borbón, a quien no debe de apetecerle pasar a la historia como el rey que perdió Cataluña (ni el pasmado de su antepasado Felipe IV hubo de sufrir semejante ofensa a su sanguínea autoridad por la Gracia de Dios).

Desconoce u oculta el Borbón de turno que España, como Estado, nación y patria, tampoco figura entre las leyes de la mecánica newtoniana o de la gravitación universal. No es un producto de la armonía cósmica cifrada en proposiciones matemáticas, sino fruto artificial, en tanto que culminación de un empeño humano. Otro tanto puede decirse del intento de creación de la República catalana. Ambos son, por lo tanto, igualmente respetables como manifestación de sentimientos y proyectos, y esta igualdad basal supone que ambos tienen derecho efectivo a ser defendidos y realizados, siempre en atención a las decisiones democráticas de los sujetos implicados.

Reacio a este planteamiento, el Prebendado se negó a recibir a la presidenta del Parlament catalán, Carme Forcadell, manifiesta antagonista de su arbitrario mandato, pecadora contumaz en la creencia de que la soberanía residente en los ciudadanoshasta la monárquica Constitución española admite este puntodebe extenderse a la elección de todas las autoridades, incluida la máxima magistratura de cualquier país.

Con semejante desplante, quien pretende ser “rey de todos los españoles” y amoroso pastor de esa grey considerada iracunda y cainita, condenadadicen— a matarse entre de no mediar la regia paternalidad, expulsa de su innecesaria protección a una porción de las personas con DNI de España, en franca contradicción con el talante abierto, moderno, comprensivo y demás monsergas que le atribuyen distintas fuentes propagandísticas. Es más, el gesto supone un desprecio a todos y cada uno de los ciudadanos de Cataluñaindependentistas o no, pues unos y otros están representados en el Parlament— y a la propia noción de democracia: ¿solo aprecia Felipe de Borbón a su claca, autodenominada constitucionalista? ¿No respeta todas las ideas y aspiraciones, aunque sean contrarias a las propias prebendas monárquicas? ¿Desconoce que la paz se hace con el enemigo y los acuerdos se alcanzan con el adversario, siempre a través del diálogo?

Parece ser que este rey ignora esas obviedades. O acaso las desprecia. Siendo todavía príncipe dio muestras de su soberbia durante una visita a Pamplona, cuando espetó a una joven que ya había gozado de su minuto de gloria tan solo por interpelarle a cuenta de la (i)legitimidad de la monarquía. ¿Quién se ha creído que es? ¿No era el Dios bíblico quien concedía la gloria y asignaba las penas? Una vez más, el orgullo dinástico le ha podido. ¡Y pensar que su padre, ese rey tan untuosamente campechano, rijoso y fiero predador de safari, recibió en la Zarzuela al representante de los diputados de Sortu en el Congreso! (como dijo Balzac, ningún golfo es mala persona).

Simultáneamente al portazo propinado a Forcadell, el Boletín Oficial del Estado despedía a Mas sin la habitual coletilla de agradecimiento a los servicios prestados. En rigor, mucho más correcta parece esta omisión que el desplante antes referido, pues en nada valdría —y resultaría incluso grotescoque España, a través de su gobierno o del rey firmante, agradeciera al president saliente sus esfuerzos disolventes. De cualquier modo, ya se sabe que solo ofende quien puede, y este asunto poco más da de . Aunque no deja de tener gracia que hayan sido reconocidos y agradecidos por escrito los servicios prestados por personajes como Francisco Camps o Jaume Matas, cuya lealtad a la Corona se cifranunca mejor dicho— en su afición a las monedas de euro, presididas por la efigie del anterior monarca; y a la unidad de España, en que a mayor pastel, más tajada.

Por suerte para Felipe de Borbón, la claca sigue trabajando en su provecho, puesto que la monarquía es el espejo y pretexto de todas las prebendas legales disfrutadas por la partitocracia. Obsérvese cómo luchan las fuerzas jurídicas del régimen, fiscalía y abogacía del Estado, para exculpar a su hermana Cristina de los delitos económicos por los que fue encausada por un hombre valiente y honrado, el juez José Castro. Y entre tanto, la Corona sigue insultando de hecho, ya que no de palabra, a una ciudadanía machacada por los problemas económicos: el próximo mes de junio, Leonor de Borbón Ortiz, hija primogénita de Felipe de Borbón, se convertirá oficialmente en princesa de Asturias, lo cual no pasaría de anécdota de la prensa del corazón si no fuera por los más de 8.500 euros que pasará a cobrar mensualmente por tal cargo. Ni más ni menos que una retribución equivalente a 13 veces el salario mínimo interprofesional para una niña de diez años, a percibir hasta que herede la corona si el pueblo no lo impide antes, harto ya de tratos de favor medievales.

Ningún partido protestará por este agravio comparativo a cuantos ganan su pan con su trabajo cotidiano y se ven obligados a sustentar con sus impuestos los lujos y despilfarros de la familia real, como el “sueldo” de la princesa Leonor. La partitocracia prefiere ameritar la encomiástica mención a los servicios prestadosaparte de a ocupar un asiento en algún consejo de administraciónesforzándose en unir contra natura lo que el voto ciudadano rompió por efecto del asco, la desesperanza y también la confusión. Vean si no qué bien funciona la URRS (Unión Rajoy-Rivera-Sánchez) a la hora de repartirse las magistraturas públicas, mientras va perfilándose la abstención del PSOE y el voto favorable de Ciudadanos a la investidura del gran desgajador de la sociedad española, Mariano Rajoy (¿o tal vez un candidato ppoppular alternativo, de memoria menos ingrata para la opinión pública?). Paradójicamente, las futuras opciones de gobierno de la izquierda renovadora y republicana pasan por la concreción y ejercicio de tal entente, si bien a costa de la devastación social que generará, y a partir de la cual tal vez se desvele por fin ante la ciudadanía esa perversa identidad soterrada de PPSOE+Ciudadanos. Como escribió el gran Hölderlin: “De la destrucción nacerá la primavera”.

Fuente: Público.es

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