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lunes, 15 de mayo de 2017

Caricatura digital de Mariano Rajoy para chiste político sobre la hucha de las pensiones


Caricatura digital de Mariano Rajoy para chiste político sobre la hucha de las pensiones
 Publicado por jordinero

Es momento de pactos para formar gobierno. Mariano Rajoy posiblemente no renovará legislatura. Pero si se va, lo dejará todo atado y bien atado. Uno de los temas que más preocupan a la población es el saqueo indiscriminado de la hucha para las pensiones. El presidente, para tranquilizar a los ciudadanos al respecto, preguntó el otro día a Montoro si quedaba suficiente dinero en la hucha. El ministro contestó:


– Para un par de cortados, nos llega.


Con lo cual todos nos quedamos más tranquilos…


En verano quedaban en la hucha para las pensiones unos 39.520,46 millones, de los 66.815 millones de euros que había en el 2011. A este ritmo de saqueo, en 2018 ya no quedará un céntimo.

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social, conocido popularmente como la hucha para las pensiones, se empezó a perfilar en 1995, tras el Pacto de Toledo, se consolidó en 1997 y empezó a recibir aportaciones en el 2000, bajo el gobierno de José María Aznar. Este fondo de reserva fue creado para asegurar el pago de las pensiones a pesar de las posibles crisis económicas y el aumento de la esperanza de vida de nuestros ancianos.

Además de las rastas del diputado Alberto Rodríguez y del bebé de la diputada Carolina Bescansa, estos días se habla básicamente de las opciones para formar gobierno. El PP y Ciudadanos no tendrían suficientes escaños para gobernar juntos. El PSOE ha de hacer malabarismos para formar un gobierno progresista de izquierdas. Para poder gobernar, además de entenderse con Podemos, ha de pactar con socios tan incómodos como ERC y Bildu. Eso o convocar nuevas elecciones.

Los diputados del PP andan estos días con el estómago un poco revuelto pensando que podrían acceder al gobierno los rojos extremistas piojosos y malgastar el dinero público en tonterías para pobres como la sanidad pública, la educación pública y las pensiones.

Si la memoria no me falla, Mariano Rajoy sería el primer presidente elegido por las urnas de esta pseudo democracia monárquica que no renovaría su mandato. Eso sería una auténtica pena para el humor gráfico. Un presidente que basa toda su estrategia de genial estadista en la máxima “un vaso es un vaso y un plato es un plato” merece ser eterno.
Fuente: Caricaturas a la carta

jueves, 3 de noviembre de 2016

Hartazgo político en España






Por José Luis Arceo Vacas



Mariano Rajoy está políticamente quemado, pero sigue en Moncloa a pesar de sus fortísimos recortes sociales y del incesante paseíllo por los tribunales de personajes con eco PP. La mayoría ciudadana alucina.

Pedro Sánchez se marca una jugada con riesgo pero con más futuro que otra cosa, porque la coherencia en política siempre es más rentable que los juegos de triler@s. La mayoría ciudadana guiña un ojo.

Podemos fue lanzado como un cohete por Pablo M. Iglesias, pero si de lo que se trataba sobre todo era de estimular a votantes de izquierda que se quedaban en casa, el lance se desvirtuó abrazándose a Anguita y al tiempo disfrazándose de socialdemócrata. La mayoría ciudadana no entiende nada e Iñigo Errejón cada vez sonríe más.

Ciudadanos se ha quedado sin merienda a manos del PP, y además habrá de aguantar una legislatura en la que su único colega será aquel al que negó hasta el infinito, Rajoy. La mayoría de votantes liberal-conservador@s votará a quien sustituya a Rajoy, no a Rivera, que se ha pasado de frenada.

Izquierda Unida, o despierta de su sueño podemita, se reestructura de verdad y va por libre, o se convertirá definitivamente en la vieja guardia -en minoría flagrante- del partido liderado hoy por Iglesias. La mayoría de votantes actuales de IU ni traga ni digiere la mezcla UPodemos.

El PSOE tiene un problema gordísimo: o se da prisa en montar un congreso y unas primarias (con “riesgo” de que Sánchez arrase) para tapar el desaguisado público del uno de octubre, o por mucho que se empeñe va a alcanzar de verdad un suelo histórico. La mayoría de militantes y votantes socialistas espera carcajeándose.


Fuente: Diario 16

jueves, 27 de octubre de 2016

Las mentiras de Mariano Rajoy en su discurso de investidura



Un repaso a las mentiras y medias verdades en el discurso de investidura. En negritas, las citas de Rajoy.

Ignacio Escolar


Mariano Rajoy: “España es el país que más empleo crea”


Falso. España es el país número 14 de Europa en tasa de creación de empleo, según  los últimos datos trimestrales de Eurostat. Estamos detrás de Estonia, Irlanda, Lituania, Chipre, Malta, Luxemburgo, Suecia, Eslovaquia, Eslovenia, Portugal, Reino Unido, Hungría e Italia. Y empatados con Grecia, Dinamarca y Bulgaria.

Tasa de crecimiento de empleo en el segundo cuatrimestre de 2016 en los países europeos


Tasa de crecimiento de empleo en el segundo cuatrimestre de 2016 en los países europeos
Fuente: Eurostat | gráfico: eldiario.es

“España es fiable y eso se traduce en los intereses que paga nuestra deuda”


Falso. La prima de riesgo de España –y del resto de los países europeos– se ha reducido enormemente gracias a la compra de deuda por parte del Banco Central Europeo. Fue Mario Dragui y  su famoso discurso de finales de julio de 2012 –“El BCE hará todo lo necesario para sostener el euro, y, créanme, eso será suficiente”– el que provocó esta bajada en los intereses de la deuda pública: de España y de todos los demás.

Aquí está el gráfico de la prima de riesgo española comparada con la italiana. Es fácil adivinar el día en que el BCE empezó a actuar.

gráfico prima de riesgo




“Los españoles han mostrado en dos ocasiones, tanto en diciembre como en junio, su clara preferencia por el Partido Popular”


Falso. Los españoles han señalado en dos ocasiones al Partido Popular como la minoría más votada. Pero la mayoría de los españoles han votado otras opciones. Es cierto que los demás partidos han sido incapaces de pactar una alternativa, pero que el PP haya logrado el 33% de los votos no es una “clara preferencia”, por mucho que Rajoy lo repita sin cesar.

“Parece razonable que en una democracia consolidada como la nuestra, gobierne la fuerza política que tenga más apoyos entre los ciudadanos”


Falso. Ahora mismo, solo en 4 de los 28 países europeos gobierna un solo partido. Y en cinco de ellos –Dinamarca, Bélgica, Luxemburgo, Letonia y Portugal– el partido más votado está hoy en la oposición. Democracias  europeas mucho más consolidades que la nuestra tienen una larguísima tradición de gobiernos de esta condición.

“En España desde 1977 siempre ha gobernado la fuerza política que ha contado con más apoyos populares”


Falso. Hay precedentes más que de sobra en gobiernos autonómicos y municipales, que son tan democráticos y tan españoles como el gobierno central. Y el propio Partido Popular ha participado en numerosos gobiernos sin el partido más votado. Lo hicieron en Euskadi, aliados con el PSE contra el PNV. Lo hicieron en el Ayuntamiento de Madrid, apoyados en el CDS contra el PSOE. Y lo hicieron también en Valencia, para encumbrar a la entonces segundona Rita Barberá.


"Dar un impulso de la Formación Profesional, de manera que 100.000 alumnos puedan acceder al sistema de FP dual que tan buenos resultados está dando”


Falso. Los “buenos resultados” son un fiasco en realidad. Solo un 1% de los alumnos estudian la FP Dual, esa gran apuesta del PP contra el paro juvenil.


“El compromiso con la limpieza de la vida pública nos atañe a todos los presentes”


Falso. Salvo que aceptemos que el presidente de los sobres, el presidente del partido de la caja B, el presidente del “sé fuerte” a Luis Bárcenas sea alguien comprometido con la limpieza de la vida pública. Mariano Rajoy también es el presidente de un partido imputado por su gran compromiso en la destrucción de pruebas para impedir una investigación judicial de corrupción.

“Necesitamos un gobierno abierto al diálogo. Eso es lo que ofrezco. Estoy dispuesto a negociar cuanto sea necesario todas las decisiones”


Falso. Salvo que el ofrecimiento de Mariano Rajoy incluya una disculpa por todo lo que ha hecho hasta hoy. En los últimos 300 días, el diálogo del Gobierno en funciones ha consistido en despreciar al Parlamento y negarse a someterse a su control. Su búsqueda de acuerdos con los demás partidos se ha resumido en sentarse a esperar su rendición. Incluso su pacto con Ciudadanos –el único e insuficiente acuerdo que el PP logró– empezó porque Albert Rivera dio el primer paso. Rajoy no se movió.

"Debemos asumir la necesidad de diálogo, no como un peaje incómodo, sino como una oportunidad de consolidar reformas amplias y duraderas",


Justo lo contrario a lo que hizo durante sus cuatro años de mayoría absoluta con todas y cada una de las leyes que aprobó. Hoy mismo, la comunidad educativa está de huelga contra la LOMCE: una reforma que no quiso negociar con nadie más.

“Tengo el deber de poner fin a esta situación, de evitar unas nuevas elecciones, y lo hago tan pronto como he percibido que las circunstancias han cambiado.”


Esto es un eufemismo, una media verdad. “Las circunstancias” no han cambiado. Solo el PSOE, que ha presentado su rendición. Mariano Rajoy sigue siendo el mismo presidente mentiroso y manchado por la corrupción.

Fuente: eldiario.es

martes, 2 de agosto de 2016

No en mi nombre, Mariano


José Ignacio Wert y Mariano Rajoy en el Congreso, imagen de archivo. EFE



Jesús Cintora


  • “No votamos a Rajoy y no queremos que nuestro voto sirva para que siga gobernando”, se queja un estudiante
  • Los rectores presentan mañana a Wert su propuesta sobre las notas para becas




Estamos de aniversario. No sé habrán dado cuenta con esto de la formación de gobierno, pero Rajoy acaba de celebrarlo: se cumple un año desde que premió a José Ignacio Wert, su ministro peor valorado, con un puestazo en París, unos 10.000 euros mensuales, chófer, servicio y residencia de 500 metros cuadrados por otros 11.000 euros al mes. Lo seguimos pagando. En la ciudad del amor continúa Wert con la que era su número dos en el ministerio, Gomendio, que también está en la OCDE y le pagan otro tanto.

Pero no piensen mal si aquel nombramiento se produjo en plena operación salida de vacaciones y, justo un año después, en el último fin de semana de julio, el gobierno en funciones acaba de publicar en el BOE una de las grandes obras de Wert: los alumnos que aprueben la ESO y el Bachillerato no obtendrán el título si no aprueban las reválidas que impone la LOMCE. Por mucho que hayan superado todos los cursos durante varios años. José Ignacio Wert de retiro dorado en París y, aquí en España, los estudiantes están que trinan porque les acaban de colar, de tapadillo, este regalo de fin de curso.

Y es que, así hace estas cosas Mariano. Las vacaciones de julio empezaron con un hachazo a la hucha de las pensiones (así, como si ya tal) y las de agosto arrancan con otro “homenaje al consenso” (esta reforma educativa tuvo rechazo hasta en su propio partido). Mientras, eso sí, Rajoy sigue deseando que ahora le apoyen para gobernar y que flojee la memoria, como la de esos ordenadores que la perdieron a martillazos.

Tuve ayer una charla con estudiantes, que no tienen la reválida de Wert, pero ojo con lo que me dijeron. En las pasadas elecciones hubo más de 24 millones de votos. 7’9 millones del Partido Popular, casi 5’5 millones del PSOE, más de 5 millones de Unidos Podemos, más de 3 millones de Ciudadanos… Y, si casi 8 millones de votantes del PP no castigaron los recortes o la corrupción, ¿significa que ahora deben perdonársela el resto? Pongamos por caso, ¿esos votantes del Partido Socialista o de C’s han dicho que quieren perdonar al Rajoy del “Luis, sé fuerte” para que siga gobernando? Alguien fue incluso más allá: ¿Es coherente pasar una legislatura pidiendo que Mariano Rajoy dimita y luego darle la llave para que siga en La Moncloa?

Son preguntas interesantes, ahora que pudiera parecer que los demás le dan a Rajoy un “no” por capricho. Como si no existiera alternativa, como si no hubiera habido corrupción, precariedad, desigualdades, recortes… Ayer me lo decía un chaval: “No tenemos la reválida, no somos tan listos como Wert, ni tendremos su ‘suerte’ para encontrar ese curro. Pero no votamos a Rajoy y no queremos que nuestro voto sirva para que siga gobernando el que nos ha hecho todo esto. No en mi nombre, Mariano”.

Jesús Cintora

Fuente: eldiario.es

viernes, 29 de julio de 2016

Rajoy lleva la Constitución al límite para evitar el examen de la investidura sin garantías

Mariano Rajoy y Felipe VI en una imagen de archivo EFE


Gonzalo Cortizo


La advertencia del candidato popular sobre la posibilidad de declinar si fracasan las negociaciones ha encendido a las formaciones entre las que debe buscar votos
La Constitución no prevé que un candidato pueda bajarse en marcha tras haber sido designado por el rey y tras haber iniciado las negociaciones

Mariano Rajoy no quiere problemas y ha jugado todas sus cartas para evitar el escenario de una investidura fallida. Desde Moncloa, el candidato conservador comunicó este jueves que aceptaba el encargo del rey para intentar la presidencia, pero con condiciones. Si durante el proceso que ahora se inicia el del PP no consigue los apoyos necesarios para ser presidente podría bajarse del tren y dejar las cosas en el mismo punto en el que estaban antes del encargo del monarca. "No adelantemos acontecimientos", ha dicho Rajoy a los periodistas para sacudirse la polémica cuestión del nombramiento a medias.

El escenario que dibuja el candidato popular no tiene precedentes pero tampoco los tenía su decisión de enero de declinar el ofrecimiento del rey sin siquiera intentar empezar a negociar con nadie. Según fuentes jurídicas consultadas por esta redacción, la decisión del 23 de enero fue mucho más grave que la que acaba de tomar ahora, aunque ambas llevan al límite una Constitución que no ha previsto los equilibrios en los que el del PP quiere encontrar seguridad.

La sorprendente solución que el rey y Rajoy han encontrado para que el segundo se animase a aceptar el encargo no es de recibo para casi nadie en el arco parlamentario. Según fuentes de la dirección socialista, "el candidato popular no tiene derecho a declinar más adelante el encargo que hoy ha aceptado si eso no lo acompaña con su carta de dimisión". En Ciudadanos han pedido explicaciones y en Podemos el formato impreciso tampoco ha caído con agrado.

En caso de que Rajoy lleve adelante su amenaza, la situación política volvería al punto de partida del bloqueo y el reloj de dos meses para convocar elecciones no empezaría a moverse.

Entre la primera renuncia de Rajoy y la que ahora anuncia como posible para un futuro han pasado muchas cosas y algunas significativas. En la primera ocasión el político del PP no contaba con la tranquilidad de tener al frente del Congreso a una persona bajo su mando. En aquellas circunstancias Rajoy no se atrevió a dejar en manos del socialista Patxi López la gestión de los tiempos para convocar el pleno de investidura y por eso declinó en primera instancia. Ese reloj está ahora en manos del PP, y más concretamente de Ana Pastor, una de sus principales colaboradoras, además de amiga personal.

En este control del escenario se ha cimentado la decisión de Rajoy de dar un paso al frente, pero el político gallego quería más garantías. En Génova 13 son conscientes de su incapacidad para encontrar apoyos y llegar al Gobierno, por eso Rajoy no quiere ir a una investidura sin llevar en el bolsillo el boleto ganador.

La amenaza de declinar en diferido sitúa al PP en una posición de ventaja de cara a las negociaciones. El candidato del PP pretende hacer del as en la manga que se ha traído de Zarzuela un elemento de peso para negociar.

La historia dice, sin embargo, que para negociar hay que hacer otras cosas. El caso más cercano es el de Aznar en 1996, cuando necesitó un mes para convencer a nacionalistas catalanes y vascos de que le hicieran presidente. En aquella negociación, además de partidas presupuestarias, Aznar tuvo que ceder y eliminar el servicio militar (como le pedía CiU) o borrar del mapa la figura de los gobernadores civiles (como pedía el PNV).  

Al finalizar su esperada rueda de prensa, Rajoy ha bromeado al recomendar a los demás líderes políticos que no viajasen a playas demasiado lejanas de Madrid. El presidente en funciones cree que la responsabilidad que le ha otorgado el rey ni siquiera es toda suya: "Haré cuanto esté en mis manos pero no depende exclusivamente de mí".

Fuente: eldiario.es

domingo, 10 de julio de 2016

Yo quiero hablar con Rajoy



Ya refresca el calor de la victoria. El hombre del plasma ha bajado a la tierra y anuncia su buena nueva a los gentiles: aquel Mariano Rajoy que usó y abusó de su mayoría absoluta para promulgar leyes absolutistas se pasea por los medios amigos como un alma en pena con tal de no convertirse de nuevo en un convidado de piedra en su sesión de investidura; si es que el rey le encarga de nuevo formar gobierno o no aprovecha la collada y se lo encarga a Barack Obama, ahora que el inquilino de la Casa Blanca se va a quedar en paro. Claro que La Moncloa resulta un chalet adosado al lado del 1600 de la avenida Pensilvania, en Washington D.C.

Mal debe andar la cosa para que la derecha de repente le tenga tanto aprecio al PSOE que la conferencia episcopal y el Ibex 35 deben estar encargado novenas para que Felipe González le enseñe el camino recto a Pedro Sánchez. Peor  deben estar para que Carlos Floriano –cuyo bronceado añorábamos– vuelva a aparecer ahora en la comitiva presidencial cada vez que un bosque de micrófonos le fríen a canutazos. Aumenta la alarma cuando el presidente en funciones incluso parece haber comido lengua de gato y estar dispuesto a “hablar con todos, donde quieran, el día que quieran y a la hora que quieran”.

Así que le tomo la palabra. Yo quiero hablar con usted, de las tasas judiciales, por ejemplo, de la Ley Mordaza, de la amnistía fiscal. A la hora que quiera, Mariano, para pedirle una beca erasmus, o una para cursar estudios en centros privados de Madrid o simplemente una beca para que la Universidad no se convierta en un club de campo. El día que quiera, para que la religión al menos no puntúe en las notas como si fueran matemáticas.

Donde usted quiera, para pedirle, por ejemplo, que deje de meterle mano a la caja de las pensiones bajo cualquier pretexto. A usted, que le place tanto hablar de la herencia recibida de ZP no le agrada en absoluto que le recuerden que fue José María Aznar, el que se arrepintió pronto de designarle como sucesor en su libretita azul de ceses y nombramientos, quien creó el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que dejó ahorrados 19.000 millones de euros. Y menos le molará que le mencionen que su archivillano José Luis Rodríguez Zapatero no sacó nunca un euro de esa caja y dejó sus depósitos en máximos históricos con 67.000 millones de euros. Seguro que usted tiene una explicación razonable, señor Rajoy, que me puede dar una respuesta con la que tranquilizarme, que es porque ustedes son tan patrióticos que ya sólo invierten en deuda pública española y no en la extranjera, por ejemplo; o que sólo son infundios de los rojos eso de que a este paso se agotarán los ahorros el año que viene y difícilmente podré cobrar mi pensión dentro de diez años, cuando me toca el turno, aun a riesgo de que luego me la quiten por seguir cobrando por asistir a tertulias, escribir artículos o malvender libros.

A mi me gustaría que se cesara a sí mismo, aunque es bastante improbable que me haga caso. Así que, al menos, que destituya a Jorge Fernández Díaz, por lo que usted quiera: por los muertos de el Tarajal, por haberse cargado la sanidad catalana, por detener titiriteros, por recibir en su despacho a Rodrigo Rato cuando lo empuraron por fraude y por sacarle fraudes que no existen a la oposición. Seguro que llegamos a un acuerdo, presi. O le invisto o le embisto. Le prometo que lo mismo no hablamos de los casos de corrupción que afectan a su partido. Hablamos de los que les afectan a otros y así acabamos antes.
Si quiere, voy acompañado. Le presento a Luis, o a Laura, o a Benita, o a cualquiera de los 1.200 dependientes menos que en julio de 2012, cuando usted ya estaba gobernando y se quitó de encima muchos a los que el Gobierno anterior le había reconocido el derecho a ser asistidos: “La dependencia no es viable”, dijo usted, y amplió el plazo de seis meses a dos años para dar respuesta a los solicitantes. Pero si fue viable el rescate de la banca, no hubo dilación alguna para la trincalina de su partido, no quedaron desasistidos los negocietes de Gustavo de Aristegui y de Pedro Gómez de la Serna.

Mientras Bárcenas seguía garabateando sus notas, usted escribía uno de los episodios más obscenos de la historia de este país, cuando endureció el nuevo baremo por el que 83.000 grandes dependientes, lo más graves, dejaron de serlo porque usted modificó el grado de discapacidad necesario para recibir determinadas ayudas. Por no hablar de los que no pueden recibir ninguna. O les llega tarde. O no se facilita dinero suficiente a las comunidades autónomas para que afronten este servicio. Lo mismo acudo a nuestro encuentro con Ginesa, la hija de Paco García, que nunca llegó a recibir los 400 euros mensuales que le correspondían desde finales de 2011 cuando le reconocieron una dependencia de Grado 3, Nivel 1, por su par de cánceres que se lo llevaron a la tumba, por la diabetes, los problemas de tensión o los ataques de fiebre. Dos mil millones menos para dependencia, los mismos que tendremos que pagar si el expediente europeo se convierte en sanción, por un quítame allá las rebajas fiscales.

O me paso a verle con Sonia, que le llegó tarde y a cachos la ayuda, por lo que tuvo a veces que buscar comida por los contenedores, ya que llevaba cinco años en paro y sólo podía sostenerse con la pensión no contributiva de su madre, que padecía esquizofrenia paranoide o con la de su hermano, víctima de trastornos de conducta.

¿Qué conducta es la suya, la que le exige la abstención a los socialistas para que usted pueda gobernar, cuando fue incapaz lógicamente de hacer lo mismo cuando Susana Díaz tuvo que pedirle esa gracia a Ciudadanos? Su conducta, ¿no es más bien la que pide que rueden cabezas ante errores y delitos ajenos y siempre esgrime la presunción de inocencia cuando todo queda en casa? No se inquiete, que las urnas blanquean su hoja de servicios aunque los tribunales se empeñen en ensuciarla. Con un par de casos más de choriceo, lo mismo habría alcanzado de nuevo la mayoría absoluta.

Aunque no medie palabra conmigo por más que le amenace con declarar unilateralmente mi independencia y me exilie a las Maldivas para crear el gobierno provisional de un chiringuito, ¿querrá hablar con los catalanes antes de que monten el Catalanexit por su cuenta? ¿Con los vascos, los gallegos, los murcianos o los canarios?

Yo quiero hablar con usted de qué nuevas reformas prometió por carta a Bruselas, mientras decía lo contrario a sus electores. Hablar de los papeles de Panamá y de su pérdida de papeles. De los Cíes y de las chabolas que han reaparecido sobre los suburbios de la postmodernidad. De los transgéneros que declararon su orgullo por las calles de Barcelona, de los bisexuales que lo hicieron en Madrid, de los homosexuales que se besan en las fotos que cuelgan de las calles de Sevilla ante el escándalo de los representantes de su partido. Hablar sobre los presos, hacinados en presidios obsoletos cuando aún quedan cárceles nuevas por abrir, de los que están entre rejas por delitos sindicales, por problemas de salud mental sin un manicomio barato que proteja a sus familiares, de los reclusos que padecen el aislamiento del régimen FIES o las torturas que nos reprochan los tribunales internacionales.

Seguro que no le hará falta mi respaldo. Pero tendrá que sudar la camiseta para conseguir el de Ciudadanos. O el de cualquier otro partido al que le convendría acudir con el sombrero de la humildad en la mano y no con el gesto altivo de quien no estuvo nunca acostumbrado a pedir favores. Pero quisiera hablar de algo distinto. De que quizá, más temprano que tarde, alguien sea capaz de gobernar con ternura o de creer que la utopía es una idea mucho más respetable que el miedo. Me gustaría invitarle a escuchar las tormentas que contradicen a su primo y confirman que el clima está cambiando. O a oír el sonido de los bares en esos días en que no hay cámaras de televisión por delante ni chirimías de campaña: qué dice la gente cuando no hay urnas ni encuestas a primera vista.

Tengo para mí que a pesar de que se trabuca demasiado en público, su sentido del humor le salvará de creer que sus votantes gozan del don del entusiasmo. Se agarraron a usted como un clavo ardiendo, frente a las hordas rojas, Venezuela, ya sabe, los espejismos del desierto que levantaron sus carísimos asesores como una línea Maginot contra los radicales. Pregunte a sus votantes qué opinan de cómo vamos a reducir el gasto en 8.000 millones de euros en los dos años próximos. Qué dicen de que nuestra deuda pública alcance ya al 100 por cien del PIB. Lo más probable es que no se hayan fijado demasiado en esos datos, que hayan preferido pensar en el microempleo más que en las macroestafas. Pero me gustaría hablarle. De un tiempo y de un país, en que hablar no era la excepción sino la costumbre. Cuando la gente se entendía haciéndolo. Cuando guardar silencio, como usted, era sencillamente desentenderse.
Juan José Téllez
uente: Público.es

sábado, 9 de julio de 2016

Esa guerra de la que usted me habla

Por Anibal Malvar

elmundo.200


Consenso absoluto en la prensa de papel de esta semana: la guerra de Irak, la falacia de la guerra de Irak, no es un asunto nacional. Los cuatro grandes del papel relegan el tema del informe Chilcot a la sección de internacional. Sintomático. Supongo que lo mismo, por tanto, habría que haber hecho con el atentado del 11-M, salvo si finalmente Eduardo Inda y Francisco Marhuenda acaban de demostrarnos que fueron la ETA, Rubalcaba, Venezuela, La Sexta y tal quienes pusieron las bombas en Atocha.

También hay consenso casi absoluto entre editorialistas y columnistas a la hora de olvidar que Mariano Rajoy, presidente en funciones, candidato más probable a gobernar de nuevo el país, andaba por allí. O sea, como vicepresidente de aquel gobierno que nos aseguró que Sadam poseía armas de destrucción masiva.

abc.200

Las hostias van hacia José María Aznar, que ya está amortizado y resulta muy cómodo como Cristobita oficial del reino. Escribe El Mundo en su editorial del jueves que “las conclusiones [del informe Chilcot] son demoledoras [para Blair y Bush] pero también para sus aliados en aquel empeño, como el entonces presidente español, José María Aznar. Porque este y su homólogo italiano, Berlusconi, presionaron para que no se retrasara la invasión”. Ni una palabra ni un reproche ni una mención a Rajoy. Ni siquiera mi querida Lucía Méndez, en su columna sobre el tema, saca a relucir el protagonismo del gallego en funciones. Y eso que tiene tiempo para andarse por otras ramas: “Toni Blair le dijo [a Aznar] en una conversación telefónica: te apoya menos gente que la que cree que Elvis Presley sigue vivo”. Bueno, pues entre esa gente que aun cree que Elvis sigue vivo estaba un tal Mariano Rajoy Brey.

Y concluye la periodista con un aserto que casi duele: “Los ciudadanos británicos tienen más suerte que los españoles. Allí la verdadera historia se estudia e investiga. Aquí preferimos enterrarla”. Pues es lo que está haciendo ella.

larazon.200

En La Razón, le encargan la editorialización del tema a un profesor de Birmingham, David Dunn, que ni siquiera cita a España en su artículo. Y en las dos páginas de foreign affaires dedicadas a Chilcot tampoco hay alusión alguna a Aznar, Rajoy, España, el 11-M o el PP. Ya nos ha dicho Rajoy que pasó mucho tiempo, y no se acuerda de aquello. Tenemos un presidente que nos mandó a una guerra ilegal hace 13 años y se olvidó. Aun así, todavía quedan españoles, periodistas y otros bichos raros que lo ven legitimado para ser presidente. Como el dinero de Luis Bárcenas estaba en Suiza, creo que también deberíamos de relegar ese asunto a las páginas de internacional.

En El País, Lluis Bassets se limita a aludir a Aznar como “el caniche del caniche” en su apoyo a la invasión. Supongo que le resultaría fatigoso añadir que había un caniche del caniche del caniche vociferando desde la vicepresidencia a favor de la guerra y la muerte. Por si alguien anda despistado, ese caniche del caniche del caniche está hoy viviendo en La Moncloa.

elpais.200

La carta de Felipe

Felipe González, ese mismo día, le robó protagonismo al informe Chilcot en la portada del periódico de Prisa. Para los del académico Cebrián, es más importante la voz de un jarrón chino pidiendo la investidura de Rajoy que las pruebas que demuestran la ilegalidad de una invasión genocida en la que nosotros participamos. Leí la carta sin atención, pues hace tiempo que González cruzó la puerta giratoria de mi desprecio. Sin embargo, detecté un lapsus en la egregia disertación del egregio ex presidente. Se le escapó la palabra austericidio. Nos habla FG de “los errores del austericidio”, que “deberían ser puestos sobre la mesa del candidato”, pero con un tonillo blando que nos hace suponer que también existen aciertos austericidas. Con su habitual gracejo despreocupado, el hasta hace poco consejero de Gas Natural (130.000 euros anuales por asistir a dos desayunos) nos ilustra sobre sus desvelos patrióticos con esta finezza: “Los ciudadanos podrán entender que, a estas alturas de mi vida, se haya reafirmado en mi pensamiento la prioridad de los intereses generales de España”. O sea, permitir a un criminal de guerra líder de una organización corrupta que vuelva a alquilarse La Moncloa durante cuatro años más, es anteponer los intereses de España. No sé qué será peor, si ser el señor X o un jarrón chino.

Iglesias contra ‘El País’

Inauguró esta semana El País su canal videográfico en Facebook con una entrevista a Pablo Iglesias. A preguntas de los ciudadanos, el líder venezolano que asesinó a Manolete para cortarle la coleta se atrevió a cuestionar la modernidad del periódico ante el jefe de opinión, mi respetado José Ignacio Torreblanca. La entrevista fue reflejada en el periódico de papel al día siguiente, sin aludir a la crítica expresa al diario de Prisa. Los medios nos negamos a debatirnos a nosotros mismos, salvo en el aspecto tecnológico. Todos nuestros males son la adaptación a la tecnología, que nos está matando con sus prisas zangolotinas y tuiteras. Yo creo que el debate sobre el presente y futuro de la prensa no es tan tecnológico como científico y ético, como cualquier otra revolución en las bellas artes. A ver si nos vamos enterando, que al final nos va a acabar leyendo solo Juan Carlos Monedero, y para insultarnos con razón.

Fuente: Público.es

viernes, 29 de enero de 2016

Rajoy, ¿qué hay de lo tuyo?

 
El “caso Imelsa”, en referencia a la empresa pública de la Diputación valenciana, se ha saldado con 24 arrestos, aunque el número de “imputados” asciende a 29 por participar, supuestamente, en una red que cobraba comisiones a cambio de adjudicaciones públicas. Una trama, según algunas fuentes “descomunal” de corrupción infiltrada en varias administraciones públicas de la Comunidad valenciana, donde el Partido Popular gobierna desde hace 24 años. Se han perpetrado, supuestamente, delitos de prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, cohecho y blanqueo de capitales. La Fiscalía y la Guardia Civil señalan que el Partido Popular valenciano amparó “una organización criminal” cuyo monto económico supera cualitativamente al del “Caso Gürtel”.
Mientras esta información sacude al País, Rajoy ha tenido la desfachatez de comentar en un medio de comunicación que estas detenciones “demuestran” que no hay impunidad” y que “el Partido Popular ha sido y seguirá siendo implacable” con la corrupción faltándonos al respeto de nuestra inteligencia. Muchos analistas han aludido a la posibilidad, totalmente factible, de que estas detenciones se han producido al no estar el Partido Popular gobernando, tan sólo en funciones, lo que le limita, tan sólo, al despacho ordinario de los asuntos públicos, produciéndose una libertad de acción de los jueces y de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Recordemos como el fiscal del caso “Nóos” acusó al Partido Popular de maniobrar con el propósito de obstaculizar su trabajo e impedir que se conociera la verdad o cómo el Ministro del Interior, Fernández Díaz, Partido Popular, recibió en su despacho “ministerial” al exvicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, Partido Popular, el mismo día, según medios de comunicación, que acudió a los juzgados y se negó a declarar por considerar que requería más datos de Hacienda sobre los delitos que se le imputaban. Y así podríamos seguir refrescando la memoria y aportando datos a este respecto…
Es más, como si fuéramos personajes de la obra de Saramago, Ensayo sobre la ceguera, continúa Rajoy, en la entrevista anteriormente mencionada, destacando que el Partido Popular ha actuado con contundencia contra los implicados en casos de corrupción subrayando que ya no forman parte de las filas del PP, que están fuera de la vida pública y no pueden hacer más daño. Parece que Rajoy desconoce, o no se ha dado cuenta, que la hemeroteca y la memoria histórica existen. Tanto Bárcenas como el número 2 del “Caso Gürtel”, Pablo Crespo, han relacionado a Rajoy y a “toda la estructura del PP” con el conocimiento de la financiación irregular del Partido Popular. También recordamos como el Gobierno y el Partido Popular rechazaron las peticiones de varios partidos políticos para que Rajoy compareciera ante el Pleno del Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre el “Caso Gürtel” o como durante el transcurso de una rueda de prensa, en Berlín, acompañado de la Canciller Ángela Merkel, a preguntas de la prensa internacional sobre los papeles de Bárcenas respondió: “todo lo que se refiere a mí y a mis compañeros de partido no es cierto. Salvo algunas cosas que es lo que han publicado algunos medios de comunicación”. Evidentemente, podríamos seguir con muchos otros ejemplos que constatan nuestra premisa.
Es tal la chulería y el cinismo del Partido Popular que en su página web publica “Hemos aprobado el paquete de medidas contra la corrupción más importantes desde 1977” afirmando que con Rajoy se ha avanzado más en la lucha contra la corrupción que “en cuatro décadas de democracia”. Parecen olvidar esa aprobación, utilizando el rodillo de su mayoría absoluta, al final de la legislatura, deprisa y corriendo, de la Reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal considerada por jueces y fiscales como una ley que favorece “la impunidad” para los grandes procedimientos, especialmente los referidos a casos de corrupción. Todas las asociaciones de jueces y fiscales, a los que se unieron posteriormente el Consejo General de la Abogacía, han rechazado la limitación de los plazos de instrucción. También el Partido Popular fue el responsable único de cambiar el término imputado por “investigado”, en la fase de instrucción, y por “encausado”, tras el auto formal de acusación, porque el término tiene “un nivel de contaminación semántico muy alto”. Sin comentarios.
La desvergüenza de Rajoy llega a tales niveles que no se sonroja al afirmar que “la corrupción no tiene porqué dificultar las negociaciones para formar Gobierno”. Parece desconocer el expresidente Mariano Rajoy que la corrupción corroe la capacidad del Estado de redistribuir los recursos entre los diferentes grupos y regiones, de implementar políticas de desarrollo coherentes y racionales, de transformar la sociedad siguiendo prioridades sociales, en definitiva, la corrupción política impide que una comunidad política alcance sus objetivos políticos. Ello implica que, evidentemente, la corrupción y las medidas que se han tomado contra ella deben afectar a cualquier pacto político y es que etimológicamente la palabra corrupción proviene del latín y significa “echar a perder”.
Pero Rajoy seguirá negando lo innegable. Es tal el despotismo del Partido Popular que uno de sus altos cargos, imputado en el “caso Imelsa”, montó un local para, presuntamente, blanquear dinero denominándolo “Que hay de lo mío” y les pareció graciosa la ocurrencia… o eso creían.

Odalys Padrón
Fuente: Público.es

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