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lunes, 19 de diciembre de 2016

Francia: “Estamos preparados para una nueva confrontación” Entrevista



Philippe Martínez

El secretario general de la CGT francesa, de origen español, cree que la aplicación del programa de rigor que anuncia Fillon “será una catástrofe” que agravará la situación social en el país. Rafael Poch lo entrevistó para La Vanguardia.

Philippe Martínez (Suresnes, extrarradio de París, 1961) es el primer sindicalista de Francia. Secretario general de la CGT, el mayor sindicato francés, en primavera mantuvo un arriesgado pulso callejero de cuatro meses contra la reforma laboral del gobierno socialista. Aquello demostró que en el país con una de las tasas de sindicación más bajas de Europa (10%), la movilización social aún puede tener un vigor inusitado en Europa.

“Es diferente que en España. Aquí no hablamos de huelga general y sin embargo tenemos movilizaciones de calle, me parece, más importantes que en España”, dice este hijo de españoles republicanos con raíces en la montaña santanderina. Habla un poco español y dice conservar vínculos personales en España.

En España las huelgas generales suelen ser cosa de un día.

De un día y me parece que con menos gente movilizada… pero bueno son países diferentes, con leyes diferentes, relaciones sociales distintas y una historia diferente. Difícil de comparar.

¿Sobre todo porque Francia es un país mejor gobernado?

No sé. En cualquier caso algunas reformas se parecen. Pero ustedes tienen otra historia, los cuarenta años de franquismo. Nosotros no tenemos ese peso, aparte del periodo de la segunda guerra mundial...

Existe la impresión de que los españoles son un pueblo verbalmente muy rebelde pero de corto recorrido, y que, al final, son los franceses, más perseverantes en su exigencia, los que son más rebeldes.

No sé. Creo que cuando el franquismo se acabó hubo mucha ilusión en España sobre un cambio, pero el capital siguió allá, los intereses saben adaptarse muy bien según los gobiernos y siguen estando presentes. Luego estaba la ilusión europea. España prosperó con las ayudas europeas que favorecieron su integración, así que la experiencia de la joven democracia no es la misma que la de nuestra vieja República.

¿Ve inevitable un duelo derecha/extrema derecha en la segunda vuelta de las presidenciales francesas de mayo?

Es lo que dicen los sondeos, pero los sondeos se equivocan. Nuestro empeño es mostrar que se puede hacer otra cosa diferente a lo que se nos presenta como única vía. Demostrar que hay opciones, que puedes ir hacia la austeridad o hacia las alternativas sociales, pero con el cúmulo de problemas de nuestro país es seguro que el populismo con sus ideas simplistas contra el emigrante va a pesar mucho. Eso es algo recurrente.

¿Va a aumentar mucho la presión la victoria de Fillon?

Las cosas se van a agravar. Dice que hay que “trasladar la negociación a las empresas”, es lo mismo que la ley (laboral socialista) El Khomri, y cita el ejemplo del referéndum de la empresa Smart. No dice que ese referéndum dividió a los empleados, que los obreros votaron contra el alargamiento de la jornada de trabajo y los cuadros a favor. El resultado fue que no hubo acuerdo y que la dirección obligó a los trabajadores a cambiar su contrato de trabajo. Como Fillon no va a las empresas, no lo sabe. Se olvidó decir que con el aumento de la jornada las bajas por enfermedad se doblaron en la empresa, porque cuando se trabaja en condiciones difíciles eso tiene efectos en la salud. En definitiva, que incluso en las empresas en las que hay sindicatos cuando te dicen “si no aceptáis, cerramos”, la negociación es muy difícil. Si te dicen, “estás en plena forma, o te dejas cortar los dos brazos o te matamos”, bueno, pues prefieres el corte a morir… Y no hay sindicatos en todas las empresas. Pero Fillón quiere ir aún más lejos.

¿Qué consecuencias tendrá el recorte anunciado de 500.000 funcionarios?

Será la catástrofe. Por desgracia esa es la pregunta que los periodistas no le hacen. La realidad es que los funcionarios ya no pueden más, que no hay que suprimir puestos sino crearlos. Su solución es que trabajen más pero en los hospitales ya están al límite, que las bajas por enfermedad de las enfermeras -casi siempre son mujeres- están al límite. Allí, desde sus despachos, no tienen ni idea de la vida real de la gente. Y en la enseñanza, las clases están sobrecargadas. La educación debería estar sacralizada, darle todos los medios. No es un gasto, sino una inversión y lo mismo ocurre con la sanidad… Y luego, los servicios públicos son la garantía de que, vivas en la Creuse o en Paris, tienes los mismos derechos. Pero están reagrupando los servicios en las grandes ciudades, así que si vive en la provincia profunda el ciudadano deja de ser igual en la República, porque en Burdeos va bien, pero en la Creuse ya no hay hospital, cierra la oficina de correos, no hay internet… es el propio sistema lo que están poniendo en cuestión. Y siempre apoyándose sobre esa misma idea mentirosa de que los problemas de Francia son culpa de los asalariados que no trabajan suficiente, que son unos perezosos que ganan demasiado. Así se culpabiliza al pueblo y se añaden medidas que aún empeoran más su situación. Fillon miente cuando dice que han aumentado en un millón los funcionarios en las colectividades territoriales. ¡Y nadie le contradice!: lo que ha pasado es que han transferido funciones del Estado al poder local, y con ello los funcionarios. Es la cultura de la mentira.

¿Están dispuestos a una nueva confrontación?

Sí. Hemos entrado en una nueva fase en la que la ley laboral ha sido promulgada sin mediar voto, por imposición autoritaria. Pero llega a las empresas y hay resistencia. Se ve menos que cuando somos un millón en las calles, pero hay victorias. En Renault hubo huelgas la semana pasada porque la dirección quería un acuerdo de empresa para que trabajaran una hora más. Eso es la ley laboral ahora. También hay muchas huelgas en correos contra la supresión de carteros, que son funcionarios.

Pero el paquete que la derecha anuncia ahora va a ser mucho peor…

Fillon ni siquiera quiere leyes, lo que quiere son ordenanzas; escribo un texto, lo firmo y ni siquiera hay debate. Hay que convencer a la gente de que las cosas se pueden hacer de otra manera. Saldrá aún más gente a la calle.

¿Entre los políticos hay alguno que proponga hacer las cosas de otra manera? ¿No recomendarán un voto?

Nosotros no estamos para eso. Nos limitamos a proponer y luego veremos. Esa es la diferencia con España, Alemania o Suecia. En Francia somos independientes.

¿Incluso en una situación tan crítica como la que se les viene encima?

Nosotros hacemos propuestas y son los políticos los responden como quieren. La gente no es tonta, no necesita que la CGT le diga a quién votar. No nos corresponde a nosotros decir lo que hay que hacer, excepto en la cuestión del Frente Nacional. Es verdad que la derecha de Fillon culpabiliza a los extranjeros, pero el FN dice, “si tienes problemas es culpa de los inmigrantes”. Y eso es inadmisible.

El problema es que no solo Fillon, sino también Hollande demuestran que hay una “lepenización” de la política francesa. Es un proceso serio, ¿no?

Cuando todos corren tras el lobo, acaban legitimándolo. En eso somos intransigentes: el racismo es inadmisible. Nos hemos opuesto a la retirada de nacionalidad (a binacionales acusados de terrorismo, propuesta por el FN y asumida por el Presidente Hollande, que no logró su aprobación). La extrema derecha siempre ha estado presente en Francia y la CGT siempre se ha opuesto a esta división: el que trabaja a tu lado, siempre es un compañero y no alguien que te quiere quitar el trabajo aunque venga de muy lejos.

Hasta ahora el incremento del voto al Frente Nacional siempre ha sido contenido en Francia por el sistema proporcional y por la alergia que aún provoca la ultraderecha a una mayoría de los franceses. ¿Va a volver a funcionar esta póliza de seguro en 2017?

No estoy seguro. Es verdad que los otros partidos entran en el terreno del FN en lugar de proponer soluciones contrarias. Antes había una verdadera oposición alrededor de los valores fundamentales de la República. Hoy es el FN quien lanza las ideas y determina la polémica sobre los refugiados, por ejemplo. Es grave. Dicho esto, la democracia es el voto proporcional: no se lucha contra las ideas del FN con leyes y artificios electorales, la segunda vuelta y todo eso. Contra las ideas hay que luchar con ideas.

¿Se está yendo hacia una síntesis entre el programa neoliberal europeo y el populismo autoritario de los nietos de Pétain? ¿Podría ser ese el futuro?

¡Pero si el FN es neoliberal! Tanto Marion Marechal Le Pen como Florian Philippot proponen suprimir el impuesto a las fortunas, suprimir las cotizaciones sociales que son el fundamento de la solidaridad social en nuestro país. Todo eso no es para los pobres. ¡Es el programa de la gran patronal del Medef! Proponen, igual que Fillon, liberalizar el trabajo, dejar de molestar a los patrones para que puedan despedir como quieran. Así que el FN es económicamente un partido liberal. La diferencia es que además de eso ponen cosas como el cierre de las fronteras, que los demás imitan, y también la idea de que las elites son siempre los mismos, etc.

Ustedes son un sindicato de gente que trabaja, ¿qué hacer con la realidad social de la gente que no trabaja y que son la mayoría en los territorios abandonados de la República?

Somos la única central en la que hay parados sindicados y tenemos un colectivo que se ocupa de ello, de organizar a los que no tienen trabajo. No es fácil porque, por principio, no tienen vínculos sociales, se quedan en casa, en el barrio… Se les puede encontrar en las oficinas de empleo pero en ellas cada vez hay menos funcionarios que se ocupan de ellos y más ordenadores. Hay mucho trabajo que hacer porque nuestra vertebración es sobre todo la empresa y hay que actuar más en los barrios y con los precarios.

Ustedes proponen trabajar menos para trabajar todos, reducir la jornada de trabajo, pero en nuestra sociedad parece que el trabajo disminuye, se hace más raro, ¿qué piensa de la renta básica?

El trabajo no disminuye. Hay menos gente que trabaja, pero los que trabajan, trabajan más. Que la ley contemple la semana de 35 horas no significa que todo el mundo trabaje 35 horas. La media de trabajo en Francia es de 38 o 39 horas para los empleados y de casi 45 horas para los cuadros. Y eso sin contar el “trabajo invisible” de los fines de semana en casa, siempre localizables por ordenador y móvil… Por eso la CGT lucha por el derecho a la desconexión al salir del trabajo. La idea de trabajar menos es para hacer respetar colectivamente los horarios de trabajo, lo que abre posibilidades.

En el debate sobre la renta básica hay mucha confusión. Nosotros pensamos que el trabajo es estructurador en la vida, un lugar de socialización, de relaciones, algo que evita encerrarse y disolverse a la gente, siempre que las condiciones sean decentes. Por eso tenemos ciertas reservas sobre la renta básica. Eso no quiere decir que no haya indemnizar a quienes no tienen trabajo e incrementar el seguro de paro, pero hay que ir hacia el pleno empleo y no considerar que habrá menos trabajo y encontrar una fórmula para que la gente se quede en casa sin hacer nada. Hay un debate, pero la tendencia es esta: considerar que el trabajo estructura la vida de la gente, que hay que emanciparse, relacionarse e intercambiar con los otros.

¿Quiere decir que la renta básica sería renunciar a todo eso?

Sí. El problema hoy es que se sufre porque no se tiene trabajo, o porque se tiene demasiado trabajo. Por eso nuestra idea de ir a una semana laboral de 32 horas que meta a mas gente en el trabajo, que se les pague bien, porque eso estructura. Puede que una parte marginal de la sociedad no quiera trabajar, habría que verlo, pero a aquellos que no tienen trabajo hay que indemnizarlos porque no es por su culpa.

Casi toda la involución social que reciben en Francia está contenida en directivas europeas. ¿Es posible reparar esta UE o hay que derribarla?

Hay que repararla

¿Cómo reparar una estructura oligárquica, antidemocrática y al servicio del neoliberalismo?

Hay que inyectarle democracia

¿Cómo? ¿Con más soberanía nacional?

Dando más derechos a los ciudadanos

Pero el “ciudadano europeo” no existe. Hay el citoyen francés, el staatsbürger alemán, la mezcla de súbdito y ciudadano español, todos con un marco de referencia, una historia, nacional…

Hay que asociar los pueblos a la construcción europea para que den su opinión sobre lo que se discute en los despachos de Bruselas. Por ejemplo, nosotros en 2005 votamos contra el tratado y nos ignoraron…Debemos trabajar con nuestros homólogos en los demás países para ir a criterios comunes en materia de salario mínimo. No hay que privilegiar la competencia entre países, pero esta Europa se ha construido sobre la oposición de los pueblos. Yo trabajo en Renault que está implantada en Francia, España, Portugal y Eslovenia ¿Qué nos dicen?: “ustedes ganan más que los españoles, deben ponerse a su nivel”. Y a los españoles se les dice, “ganan más que los rumanos, pónganse a su nivel”. En lugar de tomar los mejor como criterio, se opone a un pueblo contra el otro. Así que aunque no estemos al mismo nivel, por lo menos necesitamos los mismos criterios en salario mínimo y jornadas laborales.

Pero eso quiere decir cambiar los tratados europeos, cambiar la estructura fundamental de Europa tal como la conocemos hoy, de ahí mi pregunta sobre la reformabilidad cuando al frente del asunto están personajes como Juncker, Barroso o Draghi, unidos por Goldman Sachs…

Para reorientar la política europea hay que apoyarse sobre los ciudadanos, los asalariados y no sobre los comisarios. Todo depende de la correlación de fuerzas, de la movilización de los ciudadanos en la calle. Por lo menos en Francia las cosas se hacen así. Los políticos hacen las leyes, pero porque hay detrás trabajadores movilizados. En Europa hay que construir la solidaridad y hace falta que los sindicatos amplíen su visión. Nosotros proponemos criterios comunes en materia de salario mínimo en cada país, limitar el tiempo de trabajo, que la fiscalidad sea la misma porque es inadmisible que una empresa se establezca en Irlanda para no pagar impuestos.

El problema es que no existe una CGT europea…

Es usted pesimista.

Ustedes juegan un partido nacional en un terreno de juego que es, por lo menos, europeo.

Encuentro a muchos colegas europeos que comparten nuestras ideas y que reflexionan junto con nosotros sobre las alternativas. Creo que algo comienza a moverse lentamente…

¿Cuántas jornadas europeas de protesta han organizado?

No sé, pero no basta con que los sindicatos organicen cosas desde arriba sobre las que la gente no tiene ni idea.

¿Las cúpulas sindicales son problema?

Claro, los sindicatos funcionan igual que la política y que Europa, con los mismos defectos: personas, expertos, muy alejados de la realidad. El propio sindicalismo debe reflexionar y acercarse más a las enfermeras que a Juncker, por así decirlo.

Usted recibió mucha presión durante la protesta contra la reforma laboral.

Algo más que presión. El trato que recibió la CGT fue absolutamente escandaloso. (El presidente de la gran patronal, Medef, Pierre) Gataz nos trató de “terroristas” sin que nadie dijera, “cuidado que manifestarse y matar gente no es exactamente lo mismo”. Cuando el primer ministro y los medios de comunicación nos trataban de alborotadores violentos -a los que denunciábamos y que nos atacaron en las manifestaciones- porque un tipo encapuchado rompió los cristales de un hospital infantil, fue escandaloso. Vivimos bajo el único Estado de Emergencia de la Unión Europea. Tenemos militantes detenidos, arrestados con enormes peticiones de pena: se pide prisión con libertad provisional para un trabajador que tiró confetis en una reunión con los patrones. Un año. ¡Es escandaloso! Casi cada semana tenemos un sindicalista detenido como si fuera un delincuente.

En marzo-abril parecía que había cierto miedo, cierto nerviosismo en el gobierno, por la convergencia del sindicalismo con la Nuit Debout, el pseudo 15-M francés.

Intentaban oponer a la juventud con la CGT. Macron [ministro de Economía francés] era el especialista: “los jóvenes pasan de ustedes, quieren ser millonarios…” Sí, hay un miedo de que los sindicatos y la juventud dialoguen. Yo fui ha hablar a la Nuit Debout, no estábamos de acuerdo en todo. Creo que ese movimiento idealizó mucho a los indignados españoles.

Después de todo la juventud instruida francesa tiene mucho más futuro laboral y profesional que la española…

Para mi lo fundamental es que en Francia, aunque por todas partes se dice “hay que apañárselas solo”, aún hay una noción de lo colectivo. Se pueden tener problemas individuales, pero todavía está vivo ese reflejo de decir “juntos seremos más fuertes”. ¡Hasta los empleados de Uber han acabado creando su asociación! Permanece la idea de que la asociación es la mejor manera de defenderse y eso es interesante.

La conexión de los trabajadores con la Nuit Debout también fue interesante. Sin embargo, ni ellos ni ustedes tienen una conexión con el mundo de los extrarradios urbanos emigrantes, que concentran el grueso de la miseria y del abandono social en Francia.

Efectivamente: no construiremos nada desde arriba sin estar arraigados con la realidad de la vida de la gente. Hay que trabajar a nivel local. En Marsella por ejemplo, la CGT está implantada en los barrios, pero hay mucho por hacer, eso debería multiplicarse por cien para dar una esperanza a esa juventud. Debemos trabajar mucho antes de que esa fractura se haga irremediable. Están rompiendo la sociedad, pero la República es la solidaridad y el vivir en común.

Philippe Martínez  secretario general de la CGT francesa
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Fuente:
http://www.lavanguardia.com/internacional/20161212/412546895096/entrevista-philippe-martinez-estamos-preparados-nueva-confrontacion.html


jueves, 22 de septiembre de 2016

India: la mayor huelga general del Mundo



Vijay Prashad 

Los Líderes de los sindicatos indios hijo reticentes Una huelga Decir Cuantas Personas hicieron el 2 de septiembre de 2016. Simplemente no pueden ofrecer Una cifra exacta. Pero si aseguran Que La Huelga - La Numero Huelga general 17 Desde Que la India adoptó su nueva Política Económica eN 1991 - ha Sido la Mayor Jamás habida. Los Grandes Medios de Comunicación - Que ningún hijo Partidarios de huelgas -. Que El informaron Número de huelguistas supero los 150 Millones de Trabajadores . Varios Periódicos sugirieron Que 180 Millones de Trabajadores indios abandonaron El Trabajo de Si FUE ASI, se trataría de la huelga general más grande Directivos Directivos de Historia de La que se Tiene noticia.

Y, sin embargo, Casi no ha Tenido eco en los Medios de Comunicación. Pocos de Artículos de Primera Página, Menos fotos AÚN de Trabajadores manifestándose Fuera de Sus Fábricas y bancos, Plantaciones de té y estaciones de autobuses sin actividad. La Sensibilidad de los Periodistas Sólo rara Vez PUEDE mAMELUCO el muro de cinismo Levantado por los propietarios de la Prensa y de la Cultura Que les gustaria Crear. Para Ellos, Las Luchas de los Trabajadores un son inconveniente Para la Vida Diaria. Es Mucho Mejor parrafo Los Grandes Medios de Comunicación Dar la imagen de las Huelgas Como una perturbación, Como una molestia Que Deben Sufrir UNOS Ciudadanos Que parecen vivir al Margen de los Trabajadores. Es el rencor de clase media Lo Que definir la Cobertura de la huelga, el pecado las Reivindicaciones de los Trabajadores una La Hora del este s s acción sincera y Difícil. La Huelga es Tratada Como algo arcaico, Como un vestigio de Otra Época. No se ve Como un Medio Necesario Para Que los Trabajadores expresen SUS frustraciones y esperanzas. Rojas Las Banderas, las Consignas y Los Discursos hijo descritas de forma vergonzosa. Es Como Si al apartar la vista de alguna manera se obligará a la huelga de la ONU Desaparecer.

Pobreza

Una de las Principales Empresas de Consultoría de Negocios Internacionales INFORMO - Hace UNOS Jahr - Que 680 Millones de indios Que Viven en la Pobreza. Estas Personas - La Mitad de la Población de la India - se ven Privados de los fundamentos de la vida, de Como Alimentos, Energía, Vivienda y potable Agua, saneamiento, Sanidad, Educación y Seguridad Social. La Mayoría de los Trabajadores y Campesinos indios sí Cuentan Entre los desposeídos. El Noventa por Ciento de los Trabajadores de la India estan en el sector no Estructurado, Donde la Protección en el Lugar de Trabajo es mínimo y Su Derecho a Formar sindicatos inexistente Prácticamente.

Trabajadores de Estós ningún hijo de Algo para marginal El Programa de Crecimiento de la India. En El año 2002, la la directora fuente de Trabajo Futuro para Todos Los Indios Seria el sector de la Comisión Nacional de Trabajo concluyó Que "no Estructurado, Que ya Producen mas de la Mitad del Producto Interno Bruto. El futuro de la mano de obra india, ENTONCES, ES EL sector no Estructurado UNOS CON Pocos Derechos reconocidos ocasionalmente para Evitar Violaciones grotescas de la Dignidad Humana. La Mejora de las Condiciones de los Trabajadores de La India no forma simplemente parte de la agenda de Prioridades Actuales del País.

El Primer ministro Narendra Modi, Que Una Vez Más Estuvo ausente por los Compromisos de su gira mundial interminable, el pecado Presto ESTOS Atención a Trabajadores. Su objetivo m m es aumentar ¿¿La Tasa de Crecimiento de la India, que - Una Juzgar por el ejemplo de Cuando Era Primer Ministro del Estado de Gujarat -. Se Puede activo lograr v Mediante el canibalismo y los Derechos de los Trabajadores y el Medio de Vida de los Pobres La venta de bienes del Estado, las concesiones enormemente lucrativas para las Empresas Privadas y la apertura de Las Puertas de la Economía de la India a la Inversión Extranjera Directa hijo los Mecanismos ESCOGIDOS parrafo Aumentar la Tasa de Crecimiento. Ninguna de Estas estrategias, INCLUSO Como el Fondo Monetario Internacional reconoce, contribuirá a la Igualdad social. Esta alcaldesa Estrategia de Crecimiento Provoca una desigualdad, Menos Poder párrafo privaciones los Trabajadores y Más.

Lucha de Clases

Sólo el cuatro por Ciento de la Fuerza Laboral de la India este sindicalizada. Si ESTOS sindicatos lucharan meramente parrafo Defensor debiles SUS: Derechos, su Poder se erosionaría:.: Aún más El poder sindical ha Sufrido Mucho Desde Que la Economía de la India se liberalizó eN 1991, con las Sentencias del Tribunal Supremo contra la Democracia sindical y con la Cadena de Producción mundial Enfrentando una los Trabajadores Indios contra los Trabajadores de Otros Lugares. el gran mérito de los sindicatos indios es Que Han Hecho Suyas - en Diferentes ritmos - Las Condiciones de Trabajo y Vida de los Trabajadores y los campesinos en el sector no Estructurado. Lo Que Queda de Poder sindical en solitario podra aumentar ¿¿Haciendo lo que estan Haciendo. es practicable de, Girar Hacia la INMENSA masa de los Trabajadores y campesinos informales y atraerlos a la cultura de los sindicatos y la Lucha de Clases.

La Lucha de Clases No Es Una invención de los Sindicatos o los de los Trabajadores. Es Un Hecho de la Vida para la mano de obra en El Sistema capitalista. El capitalista, Que compra La Fuerza de Trabajo de los Trabajadores, busca Que ESA Fuerza de Trabajo mar tan Eficiente y productiva de Como Posible mar. el Capitalista retiene los Beneficios de la productividad ESA lA, arrinconando a los Trabajadores en sus barrios de chabolas por la noche ¿¿Parr · · intentar Recuperar la Energía Necesaria para volver al día siguiente al Trabajo. la . Esencia de la Lucha de Clases ES productividad presión de la ESA de los capitalistas Para Que Sean Más Productivos y Para desposeerles de las Ganancias de Do Cuando El trabajador Quiere Una parte Alcalde desde el Lugar de Producción, el capitalista no Escucha. Es La Huelga - Un Invento del Siglo XIX - Lo Que Una proporciona los Trabajadores UNA VOZ parrafo ACTUAR En La Lucha de Clases de Manera Consciente.

En la India, la primera huelga Tuvo Lugar en abril y mayo de 1862, Cuando Los Trabajadores ferroviarios de la estación de tren de Howrah pararon para reivindicar El Derecho A una jornada de 8 horas. Los inconvenientes Que La Huelga Pueda Tener Para La Clase De Medios Tienen Que Ser sopesados ​​contra los 'inconvenientes' cotidianos Que los Trabajadores sufren Como consecuencia f f de que la mayor parte de su Productividad Apropiada MAR por los capitalistas. Aquellos Trabajadores ES 1862 no querian turnos interminables de Diez horas Que les dejaba sin tiempo para una Vida Propia. Su huelga les permitio Decir:. no hay en horas de Vamos a Trabajar Mas de Ocho Los que critican las Huelgas van a argumentar, Seguro, Que hay Otras Maneras de CONSEGUIR Que su voz escuchada mar. Pero los Trabajadores pecado Tienen Ninguna otra, 'lobby' Porque No Tienen ni El Poder Político para Hacer ni el Poder Económico para Controlar Los Medios de Comunicación. No se les Queda Mas Que El Silencio, Una Excepción de la ESA fiesta de la clase trabajadora la de Que es huelga .

De Gujarat ONU Kerala

Los Trabajadores del estado natal de Narendra Modi, Gujarat, se unieron a la huelga con Gran Entusiasmo. Entre los 70.000 de Ellos Trabajadores de la RESTAURACION Y las guarderías y los Trabajadores Portuarios de Bhavnagar. Los Trabajadores de la confección en Tamil Nadu y Los Trabajadores de Las Fábricas de Automóviles de Karnataka Cerraron SUS Fábricas. Los Empleados Bancarios Y de Seguros sí unieron a los Operadores de los Telares Mecánicos y los mineros del Hierro, MIENTRAS Que los Trabajadores del Transporte baño Todo el Pais decidieron no entrar y Hacer piquetes ES Las Puertas de Sus estaciones de autobuses y camiones. Los Comunistas sí los Sindicatos unieron a los Sindicatos Otros Parr Asegurar la Movilización MAS AMPLIA de los Trabajadores.

CADA sindicato Locales en las reivindicaciones This Huelga tenia SUS PROPIAS, SUS PROPIAS frustraciones Y Preocupaciones. Pero las Cuestiones Generales Que unieron ONU ESTOS Millones de Trabajadores giraban en torno a la exigencia de Democracia en El Trabajo, Una alcaldesa Participación en La Riqueza de las Naciones Unidas . sociales y entorno social Menos tóxico Los Trabajadores - ONU Través de Sus sindicatos - SUS presentaron doce Demandas al Gobierno, Que No les Hizo el Menor Caso. En el ultimo minuto, Cuando parecia Que El Éxito de la huelga seria Importante, el Gobierno Intento Hacer Pequeñas Concesiones. Pero No Suficiente FUE. Era, de Como explicaron los sindicatos, insulto ONU. No se habia Ninguna Expectativa de que la Huelga en Si se podria dar Lugar a Importantes concesiones por parte del Gobierno. Despues de Todo, el año Pasado ., 150 Millones de Trabajadores se declararon en huelga y el Gobierno bajo continuo con el SUS Políticas antiobreras en Lugar de ola, el Gobierno de Narendra Modi Reforzo su Compromiso con la 'Reforma del Mercado Laboral' - es practicable de, La Destrucción de los SINDICATOS Y la flexibilización Del Derecho de despedir los Trabajadores de la ONU a voluntad de los Empresarios.

. Lo Que La Huelga Expresa Es Que los Trabajadores de la India Siguen Siendo la unidad ONU Sujeto activo de la Lucha de Clases . No se de han de la rendido a la 'realidad' EN 1991, Cuando El Government decidio abrir la Economía de los turbulentos: : intereses del capital global, los Trabajadores se rebelaron. en agosto de 1992, los Trabajadores textiles de Bombay Salieron de la ONU Las Calles en ropa interior, Porque El Nuevo Orden queria dejarlos en la miseria. Su gesto simbólico es La Realidad real.

Vijay Prashad profesor de Estudios Internacionales en el Trinity College en Hartford, Connecticut. Es autor de 18 libros, incluyendo árabe Primavera, invierno de Libia (AK Press, 2012), las Naciones Más Pobres: Una historia Posible del Sur Global (Verso, 2013 ) y La Muerte de una Nación y El Futuro de la Revolución Árabe (Universidad of California Press, 2016).

Fuente original:  http://www.alternet.org/world/india-worlds-largest-strike

Fuente: sinpermiso

Traducción: Enrique García


martes, 2 de agosto de 2016

Cuándo y por qué se jodió la socialdemocracia europea






Yanis Varoufakis 09/12/2012

Resumen de la intervención de Yani Varoufakis en el Foro Kreisky, Viena, 5 diciembre de 2012.

En los 80 y en los 90, la izquierda europea (y señaladamente, la socialdemocracia) abandonó la idea de que los mercados laboral, financiero e inmobiliario son profundamente ineficientes, siendo la desigualdad un mero producto lateral de su ineficiencia; un producto lateral que, no obstante, retroalimenta y aun exacerba la ineficiencia y la inestabilidad de cualquier sociedad capitalista que se permite descansar en el “libre” funcionamiento de esos tres (problemáticos) mercados. La izquierda europea, en la época del nacimiento del Minotauro Global (es decir, desde finales de los 70 hasta 2008) fue olvidando cada vez más que:

- cuanto más financiarizado está el capitalismo;

- cuanto más el trabajo es tratado como cualquier otra mercancía;

- cuanto más descansan nuestras sociedades en las burbujas inmobiliarias como fuentes de renta y de deuda;

- tanto más inestable, abocado a las crisis y, finalmente, incivilizado se vuelve el capitalismo.

El capitalismo experimentó su apogeo bajo personajes como Kreisky: políticos que entendieron cabalmente la verdad que se acaba de enunciar; dirigentes de todo punto escépticos con el capitalismo; gentes que comprendieron la importancia de mantener a raya y en mínimos la financiarización, la explotación del trabajo y las burbujas inmobiliarias.

Queda, pues, la cuestión: ¿cómo pudo la izquierda europea abandonar esos caros principios de Bruno Kreisky, de Willie Brandt y de Olof Palme? ¿Por qué ha caído la izquierda europea ante la teoría económica y la política tóxicas de nuestro tiempo? (La SPD de nuestros días, por ejemplo, vota a pies juntillas todo lo que propone la señora Merkel, sea lo que fuere.)

Mi esbozo de respuesta es esta: la izquierda Europa cayó en el viejo truco tramposo del Minotauro Global. Vio los ríos de dinero privadamente acuñado que estaba imprimiendo el sector financiero (mientras el trabajo era exprimido y se disparaban los precios de los bienes raíces), y pensó que podría hacerse con parte del botín ¡para poner por obra políticas socialdemócratas! En vez de seguir centrándose en los beneficios industriales como fuente para financiar programas sociales, lo socialdemócratas creyeron que podían abrevar en los ríos de efectivo generado en el contexto de la financiarización. Dejemos libres a las finanzas para hacer lo que les de la gana, y luego hagámonos con una parte de sus ganancias para financiar el Estado de bienestar. Ese fue su juego, y por un tiempo, les resultó una idea mejor, más moderna y a la moda, que tener que andar constantemente a estricote con los industriales, buscando cargarlos de impuestos para poder redistribuir. En cambio, los banqueros hacían las cosas fáciles. Tan pronto como el político “de izquierda” les dejaba hacer lo que les daba la gana, se sentían éstos felices de darle algunas migas de la gargantuesca mesa en que celebraban sus banquetes.

En efecto, algunos de esos socialdemócratas fueron, durante cierto tiempo, financiados por el sector financiero harto generosamente para que pudieran llevar a cabo sus programas de bienestar (lo que explica, por ejemplo, el considerable impulso del gobierno de Blair al gasto público, o programas similares en la España del gobierno del PSOE, etc.). Ello es, sin embargo, que para poder acceder a ese pequeño hilillo del torrente de la financiarización y financiar programas sociales, los socialdemócratas tuvieron que tragarse, entera, la lógica de la financiarización, no sólo el anzuelo y el señuelo, sino la línea entera, y aun el flotador. Tuvieron que rendir su inveterada desconfianza respecto de los desembridados mercados financieros, laborales e inmobiliarios. Tuvieron que suspender las facultades de su juicio crítico. Y así, cuando en 2008 los tsunamis del capital generados por Wall Street, la City y Francfort arrasaron con todo, la bancada socialdemócrata de la política europea carecía ya de las herramientas analíticas y de los valores morales necesarios para someter a escrutinio crítico el sistema colapsado. Estuvieron, pues, prontos a la aquiescencia, a la capitulación total, frente a los remedios tóxicos ofrecidos por la derecha (por ejemplo, los rescates bancarios), remedios cuyo inconfundible propósito no es otro que sacrificar al pueblo trabajador, a los desempleados y a los vulnerables en beneficio de los financieros. El resto es una triste e interminable historia.

Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, está a punto de ser publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro


Fuente:
http://yanisvaroufakis.eu/2012/12/07/at-the-kreisky-forum-why-have-europes-social-democrats-surrendered-to-the-toxic-logic-of-current-policies/


lunes, 30 de mayo de 2016

Francia: la primavera de los indignados. Dossier


Los vientos en contra convierten a Francia en un mar tempestuoso

Léon Crémieux

Enric Bárcena, Xavi Ferrer

Guillermo Almeyra

Léon Crémieux
Desde principios de marzo, Francia ha entrado en una nueva situación. La anterior se caracterizaba por la polarización política provocada por el Frente Nacional y el aumento paralelo de la obsesión por la seguridad tras los ataques de enero y noviembre de 2015.
Ninguno de ellos ha desaparecido y habría que estar ciego para pensar que han desaparecido con el movimiento actual.
Pero el acontecimiento político clave de las últimas semanas es que, a pesar precisamente estos dos elementos que pesan sobre la vida política y social, se ha desarrollado una movilización multiforme, pero que ya es comparable a las grandes movilizaciones de los trabajadores y los jóvenes de los últimos 15 años: los de 2003, 2006 y 2010.
Hasta marzo, se podían detectar los primeros signos de una confrontación social. Primero, por la importante corriente de simpatía con la movilización de los empleados de Air France con el episodio de la camisa en octubre de 2015 [1]. En el mismo periodo, el número de paros y huelgas en las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, había tomado una fuerza considerable, incluso sobre cuestiones de salarios durante las negociaciones anuales obligatorias. Del mismo modo, la fuerza de la movilización en relación con la reunión COP21 sobre el cambio climático. Pero los ataques terroristas en noviembre y el establecimiento del estado de excepción permitieron al Estado romper el impulso de las movilizaciones callejeras. Las grandes manifestaciones contra el aeropuerto de Notre-Dame-des-Landes [2] y el establecimiento de redes de apoyo a los inmigrantes también han sido el resultado de la movilización de decenas de miles de jóvenes y activistas, coordinados por asociaciones y redes sociales.
La primera lección de estas reacciones, de estas movilizaciones, es que la gestión de los intereses capitalistas por parte de la socialdemocracia, la débil oposición política a la izquierda del PS y el letargo de las direcciones de los sindicatos no eran sinónimo de una parálisis y de una deriva equivalente de todo el cuerpo social, sobre todo de muchos trabajadores y la juventud, muy afectada por las políticas de desempleo y austeridad. La situación ya mostraba, por contra, el distanciamiento y el descrédito profundo de los partidos institucionales, que comparten los resultados de las gestiones de gobierno de las dos últimas décadas. Es ese descrédito, en ausencia de luchas sociales, lo que promovió el constante aumento de la abstención y el voto a FN en las clases más humildes en los últimos años.
En el ámbito social, desde el comienzo del quinquenio Hollande, muchos de las exigencias de la MEDEF (la patronal) en relación con el derecho laboral se han aplicado mediante las leyes Macron y Rebsamen, continuando el recorte de derechos iniciado por la ley Fillon en 2008. La adopción por los gobiernos socialistas del discurso patronal sobre los "costes laborales" fue el preludio del Acuerdo Nacional interprofesional que estableció los acuerdos de competitividad (ANI), con el objetivo de igualar a Francia con otros países europeos en términos del cuestionamiento de los derechos sociales.
La ley El Khomri, detonador social
La ley El Khomri, cuyo objetivo es invertir la jerarquía de las normas [3], se ha convertido en un detonador social. Obviamente, debido a su contenido, que acaba con el principio de favor, además de muchos otros ataques, pero sobre todo a causa de todos los otros elementos del contexto, la Ley El Khomri ha sido un verdadero catalizador.
Este no es lugar para trazar el panorama inmediato y es demasiado pronto para hacer un balance de este movimiento que puede conducir a una gran confrontación y crisis política, pero también puede frenarse por los muchos frenos existentes.
Pero varios elementos pueden ya destacarse:
• Su aparición, en primer lugar. Había una gran cantidad de trabajo preparatorio realizado sobre el informe Combrexelle y el proyecto Badinter por las redes militantes, entre ellas la Fundación Copérnico y los sindicatos CGT y Solidaires [4]. Sin embargo, la causa de la movilización, su catalizador y el llamamiento del 9 de marzo lo han hecho clara y directamente las redes sociales con la dicha petición "Caroline De Haas" [5].
• Lo qué es revelador es el tono de la petición, que exige claramente la retirada de la ley, que califica como un ataque frontal, en comparación con la declaración de 23 de febrero de las direcciones de los sindicatos. Estas, no sólo no exigieron la retirada de la ley, sino solo de algunas medidas, se quejaron especialmente de la falta de diálogo y concluyeron en la necesidad de una reunión con el gobierno ... Sin ningún tipo de llamamiento a la movilización.
• Del mismo modo, el llamamiento a la primera manifestación, que también fue la ocasión de numerosas llamadas a la convocatoria de huelga, provenía de un grupo de redes sociales, que fueron apoyadas muy rápidamente por los iniciadores de la petición.
• Hay que insistir en esto, porque lo que puede parecer trivial es indicativo de una orientación general, de la pasividad de las direcciones confederales de los sindicatos (la posición de Solidaires no se puede asimilar). Esta surge, obviamente, de la sensación de pesimismo actual en muchos equipos del sindicato tras el fracaso de la última gran movilización de 2010 (fracaso que también puede achacarse a la política de las direcciones de los sindicatos), pero es el resultado de una orientación general en relación a las políticas de austeridad presente desde 2012, cuando se negó a interferir demasiado con las políticas de un gobierno de izquierdas.
Además, los líderes sindicales no han intentado, antes del anuncio de la presente ley, preparar a sus equipos para llevar a cabo una campaña de explicación, de información, de sensibilización de los trabajadores ... por no hablar de un trabajo de preparación más política, hacer un balance de 2010 y defender la necesidad de un movimiento general, una huelga general para hacer retroceder al gobierno. Dos meses más tarde, la ausencia de este trabajo se hace sentir de nuevo. Es muy necesario para una la clase obrera y los sectores populares que han acumulado más de 30 años de numerosas derrotas en el campo social, tras los múltiples ataques liberales.
Los elementos de la movilización
Sin embargo, están presentes otros elementos contradictorios y es en estos los en los que se apoya la movilización:
• La situación francesa va todavía por detrás de la experimentada por otros países europeos en los que el rodillo compresor capitalista ha hecho mucho más daño. Existe una amplia conciencia de los mucho que todavía hay que preservar, que no se puede perder en el campo de los servicios públicos, la seguridad social, las normas de empleo, las leyes laborales. Desde este punto de vista, la revolución cultural neoliberal del PS afronta muchos obstáculos, incluso en lo que le queda de redes de apoyo y base social electoral. Las reacciones de los que se rebelan y de los iniciadores de la petición traducen este reflejo de supervivencia de los círculos cercanos al PS o al Frente de Izquierda.
• Los militantes del movimiento social, en general, mantienen la memoria de las derrotas, pero también de las fuertes movilizaciones de los trabajadores y la juventud. Francia ha conocido hasta el año 2010, regularmente, enfrentamientos frontales: los trabajadores contra la reforma de las pensiones en 1995, 2003 y 2010, un gran movimiento de jóvenes educados en 2006 que permitió la victoria contra el CPE (Contrato de Primer Empleo ). También hay que destacar la victoria de 2006 contra el gobierno Villepin, después de que el gobierno aprobase su legislación a través del artículo 49-3 (por encima de la Asamblea Nacional). La lección es, obviamente, para recordar, ya que el gobierno está llevado a cabo el mismo proceso, que durará hasta finales de junio (con un paso obligado por el Senado y el retorno a la Asamblea Nacional). [6]
• Muchos jóvenes y menos jóvenes de los barrios populares también guardan la memoria de la revuelta urbana dirigida por los jóvenes de los barrios populares durante cuatro semanas en octubre - noviembre de 2005, después de la muerte de Zyed y Bouna en Clichy-sous-Bois. En esa revuelta, los jóvenes experimentaron una fuerte ruptura con los partidos y movimientos sociales, a excepción de algunas organizaciones de extrema izquierda (LCR). Esa ruptura con los barrios populares, estigmatizados por Sarkozy, especialmente por lo que se refiere a  los jóvenes árabes y negros, objetivo de todas las campañas de seguridad, también las primeras víctimas del desempleo y la inseguridad en el empleo, se ha mantenido en los últimos años y se ha agravado por la ola de islamofobia que se ha extendido desde enero de 2016. Esta ruptura es también visible en el movimiento actual, mientras que, paradójicamente, estos jóvenes habían sido muy activos en el movimiento de 2006, y unos meses más tarde contra el CPE.
• El estallido de las estructuras de resistencia social, sindicales y políticas. Hasta finales de la década de 1990 (a finales del siglo XX...), el movimiento obrero, y los partidos, formaban un tejido con muchas tramas, un tejido con muchos girones, pero que mantenía algunas referencias comunes históricas y sus "grandes" combates.
Los años 2000 y el retorno de la socialdemocracia han consolidado los profundos desgarros anteriores. Esto se traduce, en particular, en que las nuevas generaciones de activistas, a menudo radicales, parte de la lucha por los inmigrantes, contra el fascismo, en muchos sectores sindicales, sobre todo entre los precarios, no viven su lucha como parte en un "movimiento obrero" extinto. Contradictoriamente, mientras que las viejas generaciones de activistas, absorbidos por la política institucional, han abandonado sus esperanzas revolucionarias, las nuevas generaciones, que no tienen el mismo bagaje tradicional, a menudo tienen una fuerte conciencia de los males de la barbarie capitalista y son más receptivos a los argumentos políticos sobre la necesidad de una transformación revolucionaria. Esta toma de conciencia suele ir acompañada de una fuerte demanda de democracia real, del rechazo de la delegación representativa, como balance de la herencia del estalinismo y la gestión socialdemócrata. Sigue habiendo una profunda falta de cohesión de estas generaciones más jóvenes (no hay una juventud, hay jóvenes ...). Se trata de divisiones sociales, por supuesto, que agravan la ruptura de los jóvenes de los barrios populares, que el racismo social divide en negros, árabes y musulmanes. Todos los jóvenes no son Charlie ... El movimiento actual puede superar muchas de estas divisiones, pero aún no lo ha hecho.
• La reestructuración del tejido económico, en la industria y los servicios, provoca obviamente formidables dificultades para la organización y el surgimiento de la conciencia. A los elementos de desintegración política del movimiento obrero se añaden las desestructuraciones objetivas (subcontratación, desaparición de las categorías laborales ...) cuyos efectos no han sido combatidos de verdad por los sindicatos. Las dificultades de expansión de la movilización en muchas áreas son, evidentemente, parte de esta realidad, que debilita aún más la conciencia de pertenecer a la misma clase.
Crisis política
Las últimas semanas también han puesto de manifiesto el nivel de la crisis política. Sobre todo, obviamente, de los partidos institucionales. El repudio permanente del gobierno y el Partido Socialista se refleja en el bloqueo que sufre el gobierno, al que no votan ni sus propios parlamentarios para apoyar sus políticas (sea cual sea el resultado final del debate parlamentario sobre la ley El Khomri). Este descrédito también se refleja en las encuestas, la tendencia es innegable y hace que este gobierno y la pareja Hollande-Valls sufra un fuerte rechazo en las encuestas, probablemente el mayor desde el comienzo de la Vª República. El corolario de esta crisis es, obviamente, la crisis interna del PS, puesta de relieve por los debates grotescos de las primarias de la izquierda - que han acentuado la crisis del PCF - y el papel de Emmanuel Macron. Incluso el proyecto de Valls de hacer evolucionar rápidamente al PS para convertirlo en la contraparte transalpino del partido de Matteo Renzi está perdiendo su sustancia, desbordado por su derecha.
Esta crisis tiene su lado simétrico en la crisis de Les republicains ... [7]) por las mismas causas.
Hoy, todos los partidos dominantes en Europa sufren los cambios impuestos por la globalización y las reformas liberales radicales desde 2008. Después de Grecia, Italia y el Reino de España, Francia se une a su manera a este descrédito alarmante. Obviamente, esto plantea la necesidad para la burguesía de reestructurar su aparato político, rompiendo fronteras que parecen obsoletas.
En Francia, esta crisis puede convertirse rápidamente en una crisis más profunda de las instituciones del propio sistema político. Las instituciones de la Vª República se forjaron para un sistema dominado por un solo partido; lo mismo el Senado, la Asamblea y el Elíseo en torno a un régimen fuerte y un presidente fuerte. Con la crisis del gaullismo y del bipartidismo dominante, fue necesaria la reforma de 2001, que estableció un sistema presidencial, soldando la mayoría parlamentaria al Presidente. Esa fue la solución de excepción para superar los caprichos de la cohabitación. [8] Pero, de nuevo, esto significaba mantener una supremacía de los partidos dominantes.
Hoy en día, el aumento de la abstención y el ascenso del Frente Nacional, el descrédito del PS y de Les republicains debilitan el edificio. También hay que señalar que Francia, a pesar de los "valores de la República" es, con el Reino Unido, el país europeo con el sistema electoral más arcaico, con la elección en circunscripciones uninominales y sin proporcionalidad. Francia es aún peor que el Reino Unido, porque la elección por sufragio universal de un presidente que goza de un fuerte poder político hace que sea el único país en realidad dirigido directamente por un “monarca” en la Unión Europea.
Valls y Hollande han intentado en las últimas semanas frenar la crisis política de diversas maneras.
En primer lugar, tratando de amordazar al Partido Socialista y su grupo parlamentario. El uso del art. 49.3 para la aprobación en primera lectura de la ley El Khomri obviamente busca acortar un debate público que debilita aún más al gobierno. Pero también trata de controlar a la minoría de "disidentes" del PS, obligados a escoger entre someterse o romper la disciplina y abrir el paso a una moción de censura. De hecho, durante un tiempo, la oposición interna del PS eludió la cuestión. Sólo 28 miembros del PS (de más de 40 “disidentes”) han apoyado la presentación de una moción de censura. El texto de una moción de censura debe reunir el apoyo de 10% de los parlamentarios para ser sometida a voto. La moción de la izquierda sólo consiguió 56 diputados de los 58 necesarios ... En cualquier caso, el PS entra en su crisis.
Además, aunque debilitado políticamente, el gobierno pretende hacer valer su autoridad con más represión. Las últimas semanas han visto un in crescendode la violencia policial, la afirmación del poder de la razón de estado, fortalecida por la extensión del estado de excepción dirigido directamente contra los movimientos, las huelgas y las manifestaciones. Los medios de comunicación, en manos del gobierno y los grandes grupos empresariales, sirven de propaganda para enmascarar la violencia policial, la orquestación de una campaña contra los "violentos", y se busca criminalizar al movimiento.
Este autoritarismo tiende a enmascarar la debilidad del gobierno y del PS. Debilidad de sus filas, debilidad en la Asamblea y debilidad en su propia base social.
Como último elemento característico de este movimiento, especialmente en los debates de Nuits debout, es la profunda brecha entre las exigencias de democracia, la toma de decisiones por la base y no por responsables incontrolables, y la realidad del sistema y sus instituciones. Ello pone de manifiesto que el sistema político es profundamente antidemocrático y también que el poder real está claramente fuera de las asambleas elegidas. Los bancos y las multinacionales, los centros del poder capitalista no sólo hacen las leyes, sino que se exoneran de cumplirlas.
El rechazo del sistema financiero, las opciones energéticas, el cierre de fronteras, el desempleo y la precariedad son los ingredientes que alimentan un rechazo al sistema político, pero también al sistema capitalista. Esto está latente en la sociedad y su expresión evidente es las Nuits debout.
Así que este movimiento tiene muchos puntos fuertes y débiles a la vez. En las próximas semanas se verá cuales prevalecen.
Necesidad y ausencia de una representación política de los explotados y oprimidos
Todo ello pone de relieve la necesidad y la ausencia de un partido político con un discurso y una acción unificadores, que amalgame estas diferencias en torno al motor y el objetivo común: la lucha general contra un sistema político que produce los Papeles de Panamá, Calais y los miles de emigrantes muertos en el Egeo, el cambio climático, la inseguridad y la miseria social ...
El creciente movimiento pone en cuestión tanto los objetivos como las estructuras del sistema económico y social capitalista, denuncia la realidad del poder y las reglas anti-democráticas de la vida política y la toma de decisiones.
Plantea la cuestión de la representación política de los explotados y oprimidos y de un proyecto social a la altura de las reivindicaciones del movimiento. Las luchas sociales de los últimos meses (inmigrantes, cambio climático, Notre-Dame-des-Landes, El Khomri, muchas huelgas) representan todos los elementos de resistencia al sistema, sus reivindicaciones, reclamos y pergeñan las vías de una sociedad dirigida a la realización de las necesidades sociales, capaz de proporcionar herramientas políticas para lograr estos objetivos, herramientas de democracia real, de elección, de debate y toma de decisiones. Las luchas sociales y perspectivas políticas (la política no electoral) se mezclan constantemente. Todos estos elementos de combate, de resistencia chocan con una sociedad de clases, brutal, decidida a mantener y aumentar la explotación, capaz de reestructurar sin fin las instituciones nacionales y europeas para que sean un lugar de poder sin control, dedicadas enteramente a mantener el sistema, crecientemente al margen de todo control democrático y popular. La experiencia griega, el rechazo de los inmigrantes, los Papeles de Panamá, el TTIC han revelado en menos de un año, muchos elementos del funcionamiento real de esta sociedad. El debate sobre estos temas es esencial entre los activistas de los movimientos sociales. Es esencial para la generación más joven que, por diferentes caminos, se plantea los mismos problemas estratégicos.
Cosa rara, las cuestiones institucionales se discuten en las calles y en los círculos de activistas. Las instituciones francesas actuales aparecen abiertamente como un obstáculo frente a la gente. La necesidad de decidir se acompaña de la urgencia de disponer de herramientas de decisión democráticas que permitan la expresión real de las opciones populares. Del mismo modo, la experiencia griega muestra que a nivel europeo, las instituciones capitalistas imponen sus decisiones contra la voluntad de todo un pueblo. En este sentido, la idea de un "candidato adecuado para un buen programa" es la antítesis de los debates actuales. Así como lo ilusorio de toda estrategia institucional basada en victorias electorales que busquen la aplicación, desde el respeto a las instituciones, de una política opuesta a los capitalistas. Una fuerza anticapitalista sólo puede basar su fuerza en el movimiento social, su acción y la movilización política, la única manera de afrontar realmente el sistema. Esto requiere de reivindicaciones "de transición" que ataquen al corazón del sistema de explotación capitalista, la opresión social que estructura y también a las instituciones y las reglas antidemocráticas del sistema político; reivindicaciones de transición que abran el camino a una sociedad libre de la explotación capitalista y capaz de eliminar la opresión.
Inprecor, nº627-628, mayo-junio 2016
Oui, nous pouvons!
Enric Bárcena, Xavi Ferrer
En respuesta a la llamada internacional que se hizo desde #Nuitdebout para un encuentro internacional de activistas (#Globaldebout) el fin de semana del 7 y 8 de mayo, una quincena de activistas viajamos desde Barcelona a París para conocer, para participar y aprender de él.  La referencia del 15M en todos nosotros era importante e ir a París a revivir la plaza una oportunidad ilusionante.
A  primera hora de la mañana al llegar al centro de la plaza de la República, entre un macizo edificio de la administración y la estatua de la Marianne, símbolo de la República y convertida su peana en el templo del dolor y la repulsa a los atentados islamistas, el vacío es la sorpresa.  Ninguna actividad visible, en pié sólo nosotros.
Espectantes observamos desde la terraza de un bar el lento despertar de la plaza. Pequeños grupos empiezan a montar sus carpas y tendales. A media mañana inicia una asamblea de bienvenida a los asistentes internacionales mientras la ocupación de la plaza crece en modo algo anárquico. Se instalan servicios importantes: una cantina, una radio, un plató de televisión…Y a su vez aparecen más allá de los trabajos de las comisiones y la asamblea, múltiples puntos de encuentro y de debate: africanismo, colonialismo,  refugiados sirios, proceso constituyente,  y carpas de colectivos diversos: sindicatos, estudiantes, grupos ecologistas, una coral o un grupo de esperanto…
Cada noche  las carpas se desmontan. Se vuelven a montar de mañana en orden y posición diferente al día precedente.  Es un renacer diario, una sensación de estar en construcción permanente. Así han resistido tantos días y por ello resurgen tras cada represión policial.
No sólo el montaje diario diferencia la ocupación de Republique del 15 M. Su génesis también es diferente. Surge a raíz de la oposición a una ley de reforma laboral y la presencia y participación sindical es importante. También las diferencias entre las organizaciones presentes son más patentes en Francia frente al total consenso anti-partidos que se manifestaba en España.
A pesar de tener un detonante con una dimensión puramente estatal, el movimiento francés conecta con la ola iniciada en 2010 en Túnez, y que ha  pasado por la Plaza Tahrir en Turquía, Egipto y las primaveras árabes, el 15M español, Occupy en Nueva York, o Brasil. Lo ejemplifican  hechos como la repetición de algunas consignas comunes y la ruptura del marco previo a esta oleada de movlizaciones globales. En la exigencia común de democracia y nuevas formas de participación y representación política  se abre un nuevo espacio de confianza ciudadana mútua.  La ocupación de las plazas que desde 2011 se viene ejercitando en múltiples ciudades del mundo supone un ejercicio de construcción identitaria y puede marcar un punto de inflexión en un proceso de toma de conciencia colectivo sobre la fuerza ciudadana articulado alrededor del municipalismo como movimiento capaz de impulsar propuestas transformadoras de las relaciones de poder desiguales existentes. La ciudadanía europea está dando señales de querer escribir otro pacto social con otras formas de representación política. En definitiva, plantea la necesidad de un proceso constituyente de dimensión Europea.
En este sentido #Globaldebout, el encuentro internacional convocado el fin de semana del 7 y 8 de mayo por #Nuitdebout, ha significado un salto cualitativo y una inyección de motivación y obertura de miras.
Representantes de múltiples ciudades de Europa y del resto del mundo han puesto en común la experiencia de gestión de sus espacios en diferentes estadios y contextos. El resultado ha sido un mayor nivel de concreción en los temas tratados en los diferentes debates y talleres, el intercambio de experiencias y la constatación de la necesidad de crear una red internacional.
Este es el último punto es básico. El movimiento francés se abre a su tendencia auto-referencial y empieza a tener consciencia de su rol principal para la consolidación de un movimiento transnacional donde Francia por su peso y posición tiene un papel clave en la conexión norte sur.
Los temas que se tratan tienen un componente bastante retórico que la presencia de activistas extranjeros  ha permitido articular alrededor de experiencias locales concretas: desde un colectivo austríaco que trabaja por una ciudad comestible impulsando  huertos urbanos a la experiencia napolitana de los centros ocupados que trabajan por dar amparo legal a su situación a partir del valor social de los proyectos que desarrollan.
Los procesos municipalistas surgidos en España, con especial énfasis en la cuestión de la relación entre movimientos sociales  e instituciones y su capacidad de transformación, centran la atención de varios debates por su componente novedoso.
Por ello, frente a las iniciales impresiones del que asiste por primera vez a la plaza, los que hemos vivido anteriormente el 15M, no podemos evitar hacer comparaciones apresuradas que alejan una experiencia de la otra.
Pero #Nuitdebout crece, muta, se adapta y aprende mientras se contruye.  Y por ello, también sorprende e ilusiona.
De tarde, pese a los estrictos controles policiales que hay en cada bocacalle de acceso, la plaza rebosa. Crecen los círculos de personas sentadas en el sucio granito escuchando y esperando turno para hablar. Otros tantos deambulan curiosos entre los distintos grupos. Una señora mayor, banquito plegable en mano, agudiza el oído en busca de un tema que le interese. Finalmente, despliega el asiento en uno sobre  comunicación y redes sociales, mientras el conductor explica los gestos que hay que usar para expresarse según el código usado masivamente durante el 15M.
Se ven algunas mujeres con velo. Desde la banlieu que conecta en metro más fácilmente con la plaza, llegan jóvenes preocupados por el precio de la vivienda. Es difícil determinar si esta diversidad es suficiente. En la plaza hay conciencia del reto. De éste y de la necesidad de ir más allá del propio espacio nacional de referencia. Han logrado movilizarse en toda Francia, ahora desean movilizar toda Europa. Por ello en la asamblea, las intervenciones de los grupos llegados del extranjero levantan el ánimo de la plaza.
En este punto una emoción electriza los presentes, mientras revela el sentido de todo aquello que une lo vivido durante los últimos años en España con el #Nuitdebout.
Más allá del origen de la protesta, el sentido y alcance de los debates o la organización en la misma plaza, #Nuitdebout puede representar  un punto de inflexión en Francia. Las personas reunidas en  la calle se reconocen y toman conciencia de su potencial capacidad de transformación, se sienten el sujeto del debate político y plantean alternativas que hasta ahora eran vistas como marginales por  inalcanzables.
#Nuitdebout es un grito ciudadano que empieza a resquebrajar el marco político francés y el de Europa. Es un ¡Sí se puede! que nos conecta profundamente a ellos.
Ya de noche, de camino a casa  una vez se desmonta la plaza, repetimos convencidos: Oui, nous pouvons!
www.sinpermiso.info, 28 de mayo 2016

Huelgas y poder en Francia
Guillermo Almeyra
Poco a poco, las huelgas y los piquetes están afectando a todos los sectores estratégicos de la economía francesa. El gobierno actualmente está echando mano a las reservas nacionales de combustible (destinadas originalmente a casos de guerra o de catástrofes) para librar la guerra social que mantiene contra la unidad de las centrales sindicales (y particularmente contra la CGT).
Los pretextos del terrorismo de los grupos salafistas y de la amenaza de la extrema derecha para imponer un estado de emergencia han sido dejados de lado. Hollande y la prensa empresarial y la televisión muestran hoy un enfrentamiento de clase y ponen como adversario principal del presidente y de los empresarios a Felipe Martínez, secretario general de la CGT, la más fuerte de las  cinco centrales sindicales que canalizan unidas las protestas.
Pero, aunque es importante la acción de estas centrales, el odio y la represión gubernamentales se concentran sobre todo contra los trabajadores de las refinerías, los portuarios que paralizan la importación de combustibles y los camioneros y obreros del transporte que, circulando muy lentamente, no sólo dificultan el tránsito en ciudades y carreteras sino que también provocan un aumento del consumo del carburante, que cada día es más escaso.
Ahora el dúo Hollande-Valls deberá hacer frente además a una huelga votada en todas las centrales nucleares que dan energía eléctrica a Francia y a países vecinos y a la falta de combustible se suma la reducción del suministro eléctrico.
Incluso en el partido socialista (según su nombre oficial, no según su política) cunden las protestas. En efecto, a la oposición de entre 30 y 40 diputados de la izquierda socialista al proyecto de ley del trabajo que está provocando las huelgas se sumó la propuesta-inmediatamente rechazada por el primer ministro Manuel Valls- de modificar el art.2 del texto formulada por el presidente del bloque mayoritario en la Asamblea  Nacional.
Ahora bien, ese artículo condensa las intenciones de los empresarios que el gobierno “socialista” hace suyas a pesar de la oposición de la inmensa mayoría de los franceses. En efecto, muchos talleres o pequeñas empresas ocupan pocos obreros o ni siquiera tienen presencia de los sindicatos. Por lo tanto, darle carácter legal prioritario  a los acuerdos entre patrones y obreros a nivel de dichas pequeñas empresas donde los trabajadores tienen menos fuerza equivale a facilitar la rebaja de los salarios reales y el empeoramiento legal de las condiciones y horarios de trabajo rompiendo la unidad que hasta ahora existe a nivel de grupo industrial, cuyo contrato nacional- impuesto con la fuerza de la organización en las grandes fábricas- es norma para los pequeños establecimientos. Además, el intento de modificar la cantidad de horas extras y su pago afecta duramente a los transportistas cuyos horarios dependen del clima y de las condiciones de las rutas y el tránsito en Francia y en los países vecinos.
Al mismo tiempo la situación social se tensa ante la violencia de la represión policial no sólo contra los huelguistas sino también a los estudiantes y a las decenas de miles de personas que siguen animando, día tras día, el movimiento Nuit Debout. La causa común –el rechazo a la ley de trabajo- y la defensa de los derechos democráticos, como el de huelga, el de manifestar, la  libertad de desplazamientos, la libertad de palabra e incluso informar lo que sucede, están cimentando la unidad entre vastos contingentes estudiantiles y jóvenes y los trabajadores industriales que con tanta fuerza cambió el panorama francés en 1936 y en 1968.
En Francia el 20 por ciento en la población económicamente activa tiene un empleo estatal y los obreros representan el 24 por ciento. El índice de sindicalización llega sólo al 11 por ciento y la principal Central Sindical -la Confederación General del Trabajo- abarca sólo el 2.58 por ciento de los sindicalizados, mientras el resto se distribuye entre Force Ouvrière, socialista, Solidaires (de izquierda independiente, fuerte en el transporte urbano), Fuerza Sindical Unitaria (con gran influencia en los trabajadores de la Enseñanza), La CFDT, Confederación Francesa de Trabajadores (socialcristiana, aliada al gobierno) y otras menores.
Dada la actual relación de fuerzas que es cada vez más favorable a los trabajadores, que cuentan con el apoyo de la mayoría de la población, es probable que el gobierno sólo pueda hacer aprobar una versión modificada de esta ley El Khoumri sobre el trabajo. Puesto que los sindicatos sólo aceptan su derogación lisa y llana la lucha seguirá durante todo este período anterior a las elecciones presidenciales y tendrá fuertes repercusiones políticas ya que la derecha opositora y el FN lepenista piden al gobierno medidas de excepción, como la prohibición absoluta de toda manifestación.  Eso politizará aún más el conflicto.
Es evidente que la huelga masiva puede cambiar muchas cosas. Pero por sí sola, incluso en el caso de una huelga general nacional indefinida como pide ya la extrema izquierda, no basta por sí misma para dar una solución política a una situación que es política y exige una salida política.
Una debilidad mayor reside en que el movimiento obrero repudia una ley reaccionaria y regresiva pero no tiene una propuesta propia que ofrecer ni, sobre todo, una estrategia política y aunque despliega su doble poder en las calles no pone en cuestión el poder del Estado capitalista. Otra igualmente  grave consiste que ante la crisis de la Unión Europea no se dirige a los trabajadores de los países vecinos, sobre todo a  los belgas que están en una lucha similar, a los italianos- a quienes el gobierno Renzi y la capitulación de la CGIL impusieron casi sin resistencia una ley del trabajo similar al proyecto El Khoumri – y a los alemanes, que acaban de lograr con su presión la rebaja de la edad para jubilarse de 67 a 63 años.
Para triunfar, los huelguistas en Francia deben salir también del Hexágono francés y fijarse objetivos políticos que den perspectivas a los de Grecia, España, Italia, Inglaterra y toda la U.E.
La Jornada, 29 de mayo 2016
Técnico aeronáutico de Air France jubilado, sindicalista de Sud Aérien y militante del NPA.
Militantes de Barcelona en Comú.
Miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
Fuente:
Varias
Traducción:Enrique García

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