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jueves, 11 de febrero de 2016

Setenta años de acoso al establecimiento político y la gente de Europa

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por Andrey Fomin

Contra toda apariencia, la decisión de los Estados Unidos de investigar la posible asistencia rusa a partidos anti europeos no pretende proteger a los europeos de la interferencia extranjera. Es todo lo contrario. Desde hace setenta años, Washington controla la política de Europa occidental impidiendo cualquier forma de democracia genuina.
 
 
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De acuerdo con un artículo “sensacional” en el The Telegraph, el director americano de Inteligencia Nacional recientemente recibió instrucciones del Congreso para “llevar a cabo una revisión de gran dimensión en cuanto a las contribuciones clandestinas de Rusia a partidos europeos durante la última década.” [1] Esta noticia—una clásica “filtración controlada”— busca alertar a entidades políticas europeas desobedientes aunque populares con el objetivo de disminuir sus ambiciones en cuanto a re-balancear el lugar de sus naciones estados dentro de la Unión Europea. Jobbik en Hungría, El Amanecer Dorado en Grecia, Lega Nord de Italia y el Frente Nacional de Francia han sido incluidos explícitamente en la lista “de alerta” mientras que otros partidos políticos no nombrados en Austria, la República Checa, y Holanda han sido puestos sobre aviso que se hallan bajo una “prueba de seguridad de los Estados Unidos.” Inclusive se sospecha del nuevo líder Laboral inglés, Jeremy Corbyn, y una supuesto cortejo con los rusos. Así es como, de acuerdo con quien suscribe la historia en el The Telegraph, cualquier político europeo que se atreva a cuestionar la expansión hacia el este de la NATO, la política de sanciones anti rusas, o la postura actual de Europa con respecto al conflicto ucraniano es esencialmente una herramienta voluntaria o involuntaria de la “guerra híbrida rusa.”
Eso sería cómico si no fuera por el peligro que implica. Es más, cualquier observador imparcial haría algunas preguntas sencillas: ¿Porqué diablos es que a las agencias de inteligencia americanas les interesan los asuntos de seguridad interna de Europa? ¿No es que son ellos mismos quienes financian, reclutan, y controlan a incontables organizaciones políticas, individuos y medios de difusión en el continente europeo? ¿Porqué es que ahora delatan tan claramente su dominio sobre Europa?
Un argumento políticamente correcto propondría que los Estados Unidos salvaron a Europa de la “amenaza comunista” al final de la Segunda Guerra Mundial, facilitando una recuperación económica pronta y que aún continúan protegiendo al continente bajo su ala nuclear. Quizá sea eso. Pero una revisión de los datos históricos no debe comenzar con el Plan Marshall. Para comenzar, eso sucedió en abril de 1948. Puesto que los nazis capitularon en Mayo de 1945, un lector no informado podría deducir que los Estados Unidos habrían estado preparando un programa de inversiones en Europa durante mucho tiempo—casi tres años—y se habría equivocado. Durante la Segunda Conferencia de Quebec “Octagon” durante septiembre de 1944, el Presidente Roosevelt y el Secretario de la Tesorería Henry Morgenthau Jr., le presentaron al Primer Ministro inglés Winston Churchill de post renuncia para Alemania [2]. Ese documento altamente confidencial perfilaba la división y completa des-industrialización del Estado Alemán. De acuerdo con el plan, Alemania iba a ser dividida en dos estados independientes. Sus epicentros de minería e industria, incluyendo el protectorado del Saar, el Valle del Ruhr, y Silesia del Norte serían internacionalizados o anexados por Francia y Polonia. He aquí algunos puntos:
• Al entrar a Alemania, las fuerzas militares americanas destruirán todas las plantas y equipo que no pueda ser removido inmediatamente.
• En un término de no más de 6 meses luego del cese de hostilidades, todas las plantas industriales y el equipo no destruido por acción militar será o completamente desmantelado y removido del área o completamente destruido.
• Se debe hacer entender a toda la gente que el área que no podrá volver a convertirse en un área industrial. De acuerdo con esto, toda la gente que tenga habilidades específicas o entrenamiento técnico así como sus familias deben ser animados a emigrar permanente del área y deben ser dispersados lo más pronto posible.
• Todas las estaciones de radio alemanas, así como periódicos, revistas y semanarios, etc. serán descontinuados hasta que los controles adecuados hayan sido establecidos y haya sido formulado un programa apropiado.
La famosa directiva a los Jefes del Estado Mayor—Joint Chiefs of Staff Directive 1067 (JCS 1067), dirigida al Comandante Supremo de las fuerzas de ocupación en Alemania, expedida oficialmente en abril de 1945—iba completamente de acuerdo con ese documento. [3].
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División de Alemania de acuerdo al Plan Morgenthau de 1944
El Plan Morgenthau no tardó en revelarse como un error. Los Estados Unidos subestimaron el impacto ideológico y cultural que los soviéticos tendrían sobre las sociedades europeas. Dejados a sí mismos, los estrategas americanos no lograron comprender la atracción que un sistema socialista tendría para la mayoría de la población de naciones liberadas. Una amplia gama de políticos pro-socialistas y pro-comunistas comenzaron a ganar elecciones democráticas y ampliando su influencia no solo en Europa oriental, pero también en Grecia, Italia, Francia y otros estados europeos (Palmiro Togliatti y Maurice Thorez son algunos de ellos). Por ello Washington cayó en la cuenta de que la de-industrialización forzosa de Europa podría resultar en una re-industrialización de estilo soviético y una futura dominación rusa del continente… Por ello los Estados Unidos tuvieron que reemplazar rápidamente al Plan Morgenthau Plan con uno que llevara el nombre del Secretario de Estado George Marshall… A lo largo de cuatro años, éste proveyó a Europa con $12 billones de dólares americanos en créditos, donaciones, rentas, etc., para la compra de maquinaria americana y otros bienes. Aunque el plan indudablemente revivió a las economías europeas, su efecto más grande y positivo fue para la ¡economía americana! Simultáneamente una oleada de represión política fue lanzada a lo largo de Europa, y de manera notable sobre Alemania.
Los medios han olvidado en gran medida una medida soviética para retirarse de la RDA y para reunificar a una Alemania neutral, no alineada, y desmilitarizada a un año de la conclusión del tratado de paz. Es más, la resolución adoptada durante la reunión en Praga de ministros del exterior del bloque soviético el 21 de octubre de 1950 proponía el establecimiento de un Consejo Constituyente Alemán, con representación equitativa entre las Alemanias del este y el oeste que prepararía la constitución de un “gobierno completamente Alemán provisional, soberano, democrático y amante de la paz.” No es necesario indicar que los gobiernos americano y la administración de Alemania del oeste en Bonn se opusieron rotundamente a la iniciativa [4]. Mientras que un plebiscito sobre el asunto “¿Está usted en contra de la re-militarización de Alemania y a favor de la conclusión del Tratado de Paz de 1951?” se anunció en las dos mitades del estado dividido, ese referéndum se llevó a cabo y aceptado oficialmente en Alemania del este (con 96% votando “si”). Las autoridades en la zona controlada por los Estados Unidos de Alemania del oeste no respondieron de manera verdaderamente democrática. Se rehusaron a reconocer los resultados preliminares del referendo que se habían llevado a cabo desde febrero de 1951 (de los 6.2 millones de ciudadanos federales que habían participado hasta junio 1951, 94.4% también había votado “si”) [5] e introdujeron la draconiana y cuidadosa ley Criminal Law Amendment Act (la Blitzgesetz de 1951) el 11 de Julio. De acuerdo con esa legislación, cualquiera que fuere culpable de importar literatura prohibida, de criticar al gobierno, o de haber sido reportado por tener contactos con representantes de la RDA, sería procesado por “traición al estado,” castigable con 5 a 15 años de prisión. Consecuentemente, entre 1951 y 1968, 200,000 cargos fueron hechos de acuerdo con esta ley en contra de 500,000 miembros del Partido Comunista y otros grupos de izquierda dentro de Alemania. Diez mil personas fueron condenados a prisión, y la mayoría de aquellos eximidos de cargos nunca retomaron sus actividades políticas. Enmiendas legales adicionales en 1953 abolieron el derecho a llevar a cabo reuniones y demostraciones libres, y en 1956 fue abolido el Partido Comunista Alemán.
Se pueden hallar mas detalles en el documental de Daniel Burkholz’s de 2012 “Verboten – Verfolgt – Vergessen” (Prohibido-Perseguido-Olvidado. Medio Millón de Enemigos Públicos), el cual sorprendentemente no se puede hallar en YouTube.
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La represión política que se llevó a cabo en Alemania desde 1950 hasta los ochentas, comparada con eventos similares a eventos en otros países europeos durante ese mismo periodo es un tema de tabú. La Operación Gladio en Italia, los crímenes del régimen de los Coroneles en Grecia, y el controvertido asesinato de políticos realistas europeos, quienes abiertamente promovían el compromiso con el bloque soviético– tales como el primer ministro italiano Aldo Moro (1978) y el primer ministro sueco Olof Palme (1986) – recibieron menor atención mediática. Las revelaciones hechas por el antes corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Udo Ulfkotte, en su libro Gekaufte Journalisten (“Reporteros Comprados”) sobre el mecanismo del control mediático en Alemania (¿como el Plan Morgenthau?) representan solo la punta del iceberg.
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La casi falta de reacción vista en Berlín luego de las revelaciones de Edward Snowden sobre el escrutinio espionaje electrónico llevada a cabo de manera rutinaria por la NSA (National Security Agency) en contra de líderes alemanes significa que en realidad, Alemania ha aceptado la pérdida de su soberanía y no tiene nada que perder.
Así es que, luego de considerar todos estos puntos y de releer el artículo en The Telegraph, ¿Sigue usted seguro que los Estados Unidos es realmente el guardián de soberanía europea? ¿No es más obvio, que utilizando el alegado tema de “la amenaza rusa” para controlar y acosar al sistema político y cívico de Europa, Washington adelantara a la meta simple y primitiva de prevenir que se descarriaran las ovejas?

Andrey Fomin
Andrey Fomin Fundador del diario electrónico de análisis político Oriental Review.
 Máster en historia rusa en la universidad estatal Lomonosov de Moscú.
 

Traducción
Sophia Vackimes
 
Fuente original
Oriental Review (Rusia)
Fuente: Red Voltaire

miércoles, 6 de enero de 2016

Vuelta a los años treinta: Hitler, Daesh y Occidente



Russia Today

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

Aunque se compara constantemente el Daesh [Estado Islámico] con los nazis, a menudo se olvida el verdadero paralelismo, la voluntad de Occidente de crear el fascismo para paralizar a Rusia.El reciente debate en la Cámara de los Comunes británica sobre bombardear Siria vio llover las comparaciones. “Daesh son los fascistas de nuestra época”, afirmó el diputado laborista  Dan Jarvis, “esta es la guerra fascista de nuestra generación”, opinó Sarah Wollaston, mientras que Hilary Benn ponía fin al debate afirmando que “nos enfrentamos a los fascistas” y “lo que sabemos de los fascistas es que hay que derrotarlos”.
Los paralelismos son reales: en efecto, la visión política del wahabismo (la ideología del Daesh, de al-Qaeda y del principal comprador de armas a Gran Bretaña, Arabia Saudí) tiene mucho en común con la de Hitler y Mussolini.
En esencia, el fascismo europeo fue una respuesta emocional a la humillación nacional a manos de las llamadas “Grandes potencias” (la derrota militar en caso de Alemania y la negación de los frutos de la victoria en el caso de Italia). Los fascistas echaron la culpa de esta humillación al “enemigo interno” cuya presencia estaba corrompiendo a la nación y minando su fuerza. y al que, por consiguiente, había que extirpar antes de que pudiera tener lugar el rejuvenecimiento. Todos conocemos el programa político que derivó de ello.
De forma similar, a finales de 1700 el imperio Otomano, que justo un siglo antes había estado “a las puertas de Viena”, entraba también en una fase de decadencia. Las destrezas militares europeas empezaban a ser casi inexpugnables y una serie de derrotas a manos de Rusia llevaron a muchos súbditos otomanos a preguntarse qué había detrás de su aparente debilidad.
Muhammad ibn Al-Wahhab, un predicador sunní radical del desierto de Nejd en el centro de Arabia les dio una respuesta: los musulmanes estaban siendo castigados por apartarse del verdadero Islam. En particular, la presencia de sectas rivales, como el sufismo y el chiísmo (las cuales, según él, ni siquiera eran en absoluto islámicas) estaba debilitando el poder musulmán. Solo eliminándolas del Califato (junto con todo aquel sunní que no estuviera de acuerdo) se podría restablecer su fortaleza.
Esta es la idea que motiva las incontables ejecuciones de yazidis, alauitas, cristianos y otros a manos de los actuales discípulos de ibn Al-Wahhab. Al igual que el fascismo, el wahabismo es una política de fuerza por medio de la purificación etnoideológica.
Pero esto no es toda la historia completa. Ni el fascismo ni el Daesh obtuvieron su fuerza únicamente del compromiso de sus combatientes, sino que el surgimiento de ambos está unido a la respuesta del mundo occidental a sus propias crisis económicas y geopolíticas.
En la década de 1930 las elites dirigentes británicas veían el fascismo con mucho mejores ojos de lo que nos habría hecho creer la afirmación de Hilary Benn de que “toda esta Cámara se alzó contra Hitler y Mussolini”. “¿Qué ha hecho Hitler de lo que nos podamos quejar razonablemente?”, preguntó el diputado conservador C. T. Culverwell en 1938, un año después de que la Luftwaffe devastara Guernica.
Tres años antes Mussolini había invadido Abisinia. Al enterarse de la próxima invasión el primer ministro laborista escribió a El Duce para informarle de que “Inglaterra es una dama. A una dama le agrada una acción vigorosa hecha por varón, pero le gusta que las cosas se hagan discretamente, no en público. Así que tenga mucho tacto y no tendremos objeciones”. Estas ideas no eran infrecuentes. Como indicó el historiador J.T. Murph, “era evidente que ningún gobierno en el mundo capitalista se estremeció de temor cuando llegó este nuevo poder (el fascismo). Los conservadores lo aclamaron regocijados y no había ningún tory que al tiempo que aprobaba el método de Hitler y Mussolini de tratar el "problema laboral" no tuviera confianza en que entre los bastidores de la diplomacia se podría llegar a un trato con el campeón antibolchevique".
Sir Stafford Cripps, embajador británico en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, observó acerca de los años entre guerras que “en todo este periodo el factor principal de la política europea fue la exitosa utilización por parte de Gran Bretaña [...] de varios gobiernos fascistas para controlar el poder y el peligro, y el auge del comunismo o socialismo". En particular, Hitler era considerado un baluarte en contra de la Unión Soviética y esa fue la razón por la que las elites británicas y estadounidenses le apoyaron en la década de 1930.
Y lo mismo ocurre también con el Daesh. Occidente y sus aliados regionales han sido los animadores, jefes y suministradores de armas de la insurgencia wahabí en Siria desde sus inicios, no a pesar de su naturaleza sectaria sino debido a ello. Un documento de 2012 de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos desclasificado recientemente reveló que el Pentágono conocía muy bien la naturaleza de las fuerzas a las que estaba apoyando e indicaba que “los salafistas [sic] , los Hermanos Musulmanes y AQI [al-Qaeda en Iraq, el precursor del Daesh] son las principales fuerzas que dirigen la insurgencia en Siria”.
El mismo informe predecía el establecimiento de un “principado salafista [wahabista]”, aunque señalaba que esto era “exactamente lo que quieren las potencias que apoyan a la oposición [definidas como “Occidente, los países y del Golfo y Turquía”]”. Por supuesto, en su momento no se reveló nada de esto (de la misma manera que Hitler tuvo al principio el apoyo del Daily Mail y del Daily Mirror, la prensa occidental todavía trataba de convencer al mundo de que los rebeldes sirios era valientes combatientes de la libertad, que luchaban por la democracia y la igualdad).
Sin embargo, el apoyo que recibió Hitler de Gran Bretaña no fue solo retórico. La London Stock Exchange Gazette [Gaceta de la Bolsa de Londres] indicaba en mayo de 1935 que “sin este país como cámara de compensación para los pagos y la capacidad de recurrir a créditos [...] Alemania no habría podido seguir adelante con sus planes […]. Una y otra vez Alemania ha faltado a sus obligaciones, públicas y privadas, pero ha seguido comprando lana, algodón, níquel, caucho y petróleo hasta cumplir con sus obligaciones y la financiación se ha hecho directa o indirectamente a través de Londres [...]”. De hecho, la financiación británica de la maquinaria de guerra nazi fue tan importante que el capitalista alemán y financiero nazi Hjalmar Schacht señaló después de la guerra que “si quiere llevar a juicio a los industriales que ayudaron a Alemania a armarse debe llevara juicio a sus propios industriales”.
De la misma manera Occidente ha financiado generosamente al Daesh. Solo Estados Unidos ha suministrado bastante más de 1.000 millones de dólares en apoyo militar a la insurgencia en Siria en forma de adiestramiento y armas, gran parte del cual ha acabado en manos del Daesh. En lo que se refiere a sus fuentes financieras, probablemente Londres ha desempeñado un papel particularmente significativo. Los senadores estadounidenses han llamado repetidamente la atención a [la multinacional británica de banca y servicios financieros] HSBC debido a su relación con la principal rama bancaria de al-Qaeda en Arabia Saudí, mientras que cuando el ministro francés de Finanzas Michel Sapin anunció el mes pasado una nueva ofensiva contra la financiación del terrorismo señaló a la City londinense y pidió al mundo que estuviera “vigilante” con Gran Bretaña dada su reputación. El que fuera líder del Partido Nacionalista Escocés Alex Salmond afirmó en el Parlamento que “siempre que se lo pido al primer ministro [cortar la financiación al Daesh] me responde que está sentado en un comité. Durante dos años no hemos oído nada. Se ha hecho poco o nada para interrumpir el flujo de fondos e identificar y frenar a las instituciones financieras sin las que el Daesh no habría podido levantar un dedo ni contra nosotros ni contra nadie más”.
Pero, ¿por qué? ¿Por qué Gran Bretaña tenía tanto interés en financiar a Hitler entonces y es tan reticente a tomar medidas enérgicas contra la financiación del Daesh hoy? Como hemos visto, se apoyó a los nazis al considerarlos un baluarte contra el comunismo y en particular una fuerza que se lanzó en contra de la Unión Soviética. Mientras tanto, Occidente ha considerado la insurgencia terrorista en Siria como un medio de paralizar a un Estado independiente con una política exterior y monetaria independiente (y en ese proceso, minar a sus aliados, Irán y, una vez más, Rusia). En ambos casos el objetivo primordial era Rusia y por extensión todo el proyecto geopolítico no occidental del que Rusia era y es una parte fundamental.
Si este es el caso, ¿qué lecciones podemos aprender de la experiencia de las décadas de 1930 y 1940? ¿Qué políticas debería llevara a cabo Rusia ante el fascismo/terrorismo patrocinado por Occidente?
La política antifascista de Rusia en la década de 1930 tenía tres aspectos, los tres correctos desde mi punto de vista y los tres nos ofrecen una lecciones claras para hoy.
En primer lugar, la URSS entendió claramente que el fascismo dependía del apoyo extranjero e intentó disuadir a Occidente de financiarlo. Se hicieron continuas propuestas a Francia y a Gran Bretaña de establecer una ‘gran alianza’. Se consideraba que especialmente Francia estaba “indecisa” en su compromiso con la Alemania fascista por razones evidentes, de modo que se hizo un esfuerzo particular para empujar a Francia a esa alianza, con diferentes grados de éxito (el pacto franco-soviético de 1935). Gran Bretaña era más una causa perdida, pero el espectáculo de rechazo continuo de una alianza antifascista por parte de Gran Bretaña al menos contribuyó a superar la retórica y sacar a la luz la verdadera actitud del gobierno británico hacia el fascismo. Actualmente esto se aplica tanto al terrorismo wahabí como se aplicaba entonces al fascismo.
En segundo lugar, si bien Rusia no pudo convencer a Occidente de que dejara de apoyar al fascismo, se puso en marcha para derrotarlo ella misma. Una vez que Alemania e Italia dejaron claro que no iban a respetar los acuerdos de no intervención acordados por la Liga de las Naciones respecto a la guerra civil española, la URSS se puso en marcha para aplastar ella misma el levantamiento fascista. De forma similar, en cuando quedó claro que Occidente no iba a respetar la soberanía siria, Rusia se puso en marcha para aplastar directamente la insurgencia wahabista.
Con todo, el verdadero golpe maestro de la diplomacia soviética en ese periodo (y el que en última instancia permitió a Rusia derrotar a Alemania) fue el Pacto Molotov-Ribbentrop*. Hacer algo que parecía impensable (un tratado de paz con Hitler) no solo dio tiempo a Rusia para prepararse para la guerra, sino que separó a Hitler de sus antiguos patronos británicos, franceses y estadounidenses. Garantizó que Rusia no lucharía sola cuando llegara el momento y que no lucharía contra un enemigo al que todavía apoyara Occidente.
No estoy defendiendo aquí un tratado de paz con el Daesh (aunque son loables los pasos dados por Rusia para dividir a los insurgentes y llevar a la mayor cantidad posible de ellos a una mesa de negociación), es demasiado tarde para ello. Sería como negociar un tratado de paz con Hitler en 1943. [El Pacto] Molotov-Ribbentrop se basaba en el principio de que había que romper la alianza entre el fascismo y Occidente, y de este modo, si no se podía sacar a Occidente del fascismo, habría que sacar al fascismo de Occidente.
De la misma manera, se debe romper la alianza entre el terrorismo wahabí y Occidente. En términos prácticos, se debe sacar de la órbita de Occidente a los principales Estados regionales patrocinadores del wahabismo (Arabia Saudí, los Estados del Golfo y Turquía). Obviamente es más fácil decirlo que hacerlo: Erdogan ha apostado por la OTAN y Arabia Saudí fue prácticamente una creación de Gran Bretaña. Si embargo, sus dirigentes no pueden ser ciegos ante el hecho de que no hay futuro en engancharse al carro de guerra en llamas de Occidente. En ese camino solo hay destrucción y cada día está más claro que Occidente está empujando a Turquía a primera línea en una conflagración cada vez mayor con Rusia. Esto no interesa a Turquía. El verdadero interés de los turcos y, de hecho, de los saudíes (como, en última instancia, de toda la humanidad) radica en volver a alinearse con el sur global y los BRICS en vez de seguir actuando como agentes de su destrucción: en cuanto se den cuenta de esto y vuelvan a adecuar su diplomacia acorde con ello, se acaban los juegos de guerra de Occidente.

* El Pacto de no Agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocido coloquialmente como Pacto Ribbentrop-Mólotov, fue firmado entre la Alemania nazi y la Unión Soviética el 23 de agosto de 1939, nueve días antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial   (N. de la t.)
Dan Glazebrook es un escritor político freelance que ha escrito para RT, Counterpunch, Z magazine, The Morning Star, The Guardian, The New Statesman, The Independent and Middle East Eye, entre otros. Su primer libro, Divide and Ruin: The West’s Imperial Strategy in an Age of Crisis, fue publicado por Liberation Media en octubre de 2013. Estaba compuesto por la colección de artículos escritos desde 2009 en adelante en los que examina las relaciones entre el colapso económico, el auge de los BRICS, la guerra contra Libia y Siria y la “austeridad”. Actualmente está investigando para un libro sobre el uso por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña de los escuadrones de la muerte sectarios contra Estados y movimientos independientes desde Irlanda del Norte y América Central en las décadas de 1970 y 1980 hasta Oriente Medio y África hoy en día.
Fuente: https://www.rt.com/op-edge/327008-daesh-hitler-west-help/

domingo, 27 de diciembre de 2015

Sale a la luz una nueva vía del tráfico de armas destinadas a los yihadistas

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Una investigación del BIRN revela que, desde 2011, Estados Unidos, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han comprado en Bulgaria armamento de tipo soviético por un monto de 600 millones de dólares para los grupos armados que operan contra la República Árabe Siria. Ese tráfico de armas contradice los principios de la P que prohíben a todos los Estados miembros tratar de derrocar un gobierno mediante la entrega de armas a opositores internos o a mercenarios externos.
por Valentin Vasilescu
 
Desde el inicio de la guerra contra Siria, el gobierno de Estados Unidos ha comprado en Bulgaria armamento de tipo soviético por valor de 500 millones de euros. Eso incluye 18 000 lanzagranadas antitanques portátiles y 700 sistemas de misiles antitanques del tipo Konkurs.
Este armamento fue entregado a los «rebeldes sirios» por los llamados SOCOM (Special Operations Command del Pentágono.
Las compras se realizaron a través de una empresa tapadera de Delaware (Purple Shovel), perteneciente a Benjamin Worrell, agente –desde 1993– del grupo 902 de contrainsurgencia de Fort Meade, dependiente del US Army. Sorprendentemente, este armamento acabó en manos del Emirato Islámico [1]. En un artículo anterior habíamos mencionado la solicitud que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, hizo a Croacia para que esta última equipara a los «rebeldes» sirios con armas antitanque, a través de Jordania [2]. En este momento, la mayor parte de esas armas están en manos del Emirato Islámico.
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Una investigación de Maria Petkova, publicada en Balkan Investigative Reporting Network (BIRN) [3], prueba que Bulgaria envía armas a grupos terroristas en Siria y a otro canal de Estados Unidos. Armamento antitanque, como los BGM-71 TOW estadounidenses, está llegando así a manos del Emirato Islámico, aunque Bulgaria –país miembro de la OTAN y de la coalición contra el Emirato Islámico que encabeza Estados Unidos– dice estar participando únicamente en las operaciones de ayuda humanitaria en Siria.
A partir de octubre de 2014, aviones de carga del tipo Boeing 747 Jumbo Jet, propiedad de la compañía aérea Saudi Arabian Cargo, comenzaron a aterrizar en el aeropuerto internacional de Sofía, la capital búlgara. Los documentos demuestran que hubo 2 vuelos sauditas de carga a finales de octubre de 2014 y uno en mayo de 2015. Según los planes de vuelo, los aviones sauditas despegaron vacíos del aeropuerto de Yedda para aterrizar en Sofía, donde fueron cargados bajo la estrecha vigilancia de un dispositivo de seguridad del ejército búlgaro, y despegaron con destino a Tabuk, un aeropuerto de Arabia Saudita, situado a 100 kilómetros de la frontera con Jordania.
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Hecho interesante, las autorizaciones de sobrevuelo y de aterrizaje para estos aviones fueron concedidas por el ministerio de Defensa, cuando los vuelos de carga normales reciben sus autorizaciones de la autoridad de la Aviación Civil. Conforme al anexo 18 de la Convención de Chicago sobre la aviación civil internacional, el anexo III del reglamento del Consejo Europeo CEE n°3922 y el manual de la Organización de la Aviación Civil Internacional, Doc 9284 (Instrucciones técnicas para la seguridad del transporte de mercancías peligrosas por vía aérea), ese tipo de autorización concedida a los aviones extranjeros registrados como aviones civiles indica que esas aeronaves transportan mercancías peligrosas. Esos vuelos son considerados como vuelos especiales y reciben la misma prioridad que los aviones presidenciales. Así pudo observarse, en la pista de Sofía, el cargamento de cajas de tipo militar como las que se utilizan para transportar armas y municiones. Cada avión transportó alrededor de 80 toneladas de carga.
Posteriormente otros aviones de carga tipo Airbus A330F y Boeing 777F pertenecientes a la compañía Etihad Cargo, de los Emiratos Árabes Unidos, comenzaron a llegar al aeropuerto de Sofía bajo el mismo régimen especial. Estos aviones despegaban de Abu Dabi. Desde junio de 2015 hasta mediados de agosto de 2015, los aviones de carga de esa compañía efectuaron 5 veces esos vuelos especiales de carga desde Sofía. El 19 de octubre, un Airbus 330F de Etihad Cargo aterrizó en el aeropuerto de Burgas, en Bulgaria, y después de embarcar su cargamento especial, despegó con destino a la base aérea de Al-Dhafra, aeropuerto de destino de todos los vuelos de Etihad Cargo. En esta base aérea hay aviones franceses Rafale y aviones estadounidenses (como 5 aviones F-22) que bombardean los blancos del Emirato Islámico en Siria e Irak.
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En el informe anual sobre las exportaciones de la industria militar de Bulgaria, publicado en agosto de 2015, aparece, en la primera parte del año, una entrega de armas valorada en 85 millones de euros a Arabia Saudita. Desde agosto hasta finales de 2015, también hubo entregas de armas a Arabia Saudita por valor de 29 millones de euros. El gobierno búlgaro reconoció haber expedido, durante el periodo 2014-2015, permisos de ventas de armas que tenían como utilizador final los Emiratos Árabes Unidos, además de las de Arabia Saudita. En 2014-2015, Bulgaria vendió armamento a los Emiratos Árabes Unidos por un monto de 30 millones.
Un informe de la ONU detalla la lista de mercancías transportadas desde Bulgaria hacia Arabia Saudita por un Boeing 747 Jumbo Jet de la compañía aérea Saudi Arabian Cargo. El avión contenía 827 ametralladoras con sistemas de montaje sobre camionetas Toyota y 120 sistemas antitanque SPG-9 [4]. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos están equipados con armamento moderno, de fabricación occidental, lo cual excluye que la compra de armas búlgaras de tipo soviético esté destinada a sus propios ejércitos. Un alto oficial de inteligencia del ejército búlgaro reconoció ante BIRN que ese armamento está destinado a «la oposición siria» y que es posible que parte de ese armamento haya llegado a Yemen. De la misma manera que las armas provenientes de Croacia y de Bulgaria recientemente descubiertas en el arsenal del Emirato Islámico.
Valentin Vasilescu
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[1] “Report: Islamic State may have taken anti-tank weapons from Syrian rebels”, Thomas Gibbons-Neff, The Washington Post, 7 de septiembre de 2014
[2] «Pourquoi a-t-on admis la Croatie dans l’Union européenne ?», por Valentin Vasilescu, Réseau International, 12 de julio de 2013.
[3] “War Gains: Bulgarian Arms Add Fuel to Middle East Conflicts”, Maria Petkova, Balkan Investigative Reporting Network, 21 de diciembre de 2015.
[4] «Le mystère des milliers de camionnettes Toyota de l’EI», por Valentin Vasilescu, Réseau International, 9 de octubre de 2015.
Valentin Vasilescu
Valentin Vasilescu Experto militar. Ex comandante adjunto del aeropuerto militar de Otopeni.
El creador del F-16 confirma la versión rusa del ataque turco
 
 
Fuente: Red Voltaire
Voltaire, edición Internacional

martes, 21 de abril de 2015

Las sanciones unilaterales violan los acuerdos internacionales

 

 

 

 

por Alfred de Zayas

Al cabo de largos años de un debate que plantea que las sanciones unilaterales contra un Estado son violatorias del Derecho Internacional, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU acaba de nombrar un relator especial encargado de investigar sobre la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, lo cual incluye las sanciones económicas. En entrevista concedida al semanario suizoHorizons et débats, el profesor Alfred de Zayas explica por qué las sanciones unilaterales violan el Derecho Internacional.

RED VOLTAIRE | ZÚRICH (SUIZA)

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El profesor Alfred de Zayas, especialista en Derecho Internacional.

Horizons et débats: En el informe dirigido al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, informe que usted presentó personalmente el 10 de septiembre de 2014, usted menciona las medidas coercitivas unilaterales, como por ejemplo las sanciones económicas, como no pacíficas y no correspondientes con los objetivos y principios de las Naciones Unidas. ¿Qué quiso usted decir con eso?

Profesor Alfred de Zayas: No sólo las medidas coercitivas unilaterales sino a menudo también las medidas multilaterales violan tanto la letra como el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas, principalmente su Preámbulo y los Artículos 1 y 2.

La ONU se basa en el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros. Las sanciones y embargos violan numerosos acuerdos internacionales y «los principios generales del derecho reconocidos por las naciones civilizadas» [Artículo 38 de los Estatutos de la Corte Internacional de Justicia].

Horizons et débats: ¿De qué principios del derecho se trata en este caso?

Prof. Alfred de Zayas: Fundamentalmente del principio de soberanía de los Estados, del principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, la libertad de comercio internacional y, entre otras cosas, la libre navegación.

También violan principios del derecho internacional, pacta sunt servanda, ya que las sanciones y embargos impiden la ejecución de tratados vigentes conformes al Derecho Internacional. La aplicación extraterritorial de leyes nacionales representa una nueva forma de colonialismo que implica la usurpación de competencias, casi una especie de anexión de otras jurisdicciones a través de medios que extienden la jurisdicción nacional.

Horizons et débats: ¿Existen también resoluciones de la ONU violadas por las medidas coercitivas unilaterales?

Prof. Alfred de Zayas: Varias resoluciones de la Asamblea General de la ONU están siendo violadas, como la Resolución 2625 (del 24 de octubre de 1970) sobre las relaciones de amistad y de cooperación entre los Estados, Resolución cuyo preámbulo estipula que los Estados están obligados «a abstenerse de intervenir en los asuntos de otro Estado». Esto es

«una condición esencial que debe cumplirse para que las naciones vivan en paz entre sí».

Además, todos los Estados están obligados

«a abstenerse, en sus relaciones internacionales, de recurrir a medidas de fuerza de tipo militar, político, económico o cualquier otro, dirigidas contra la independencia política o la integridad territorial de cualquier Estado».

Y la Asamblea General precisaba también:

«Ningún Estado ni grupo de Estado tiene derecho a intervenir, directa o indirectamente, por ninguna razón, en los asuntos internos o externos de otro Estado.
Por consiguiente, no sólo la intervención armada sino también cualquier otra forma de injerencia o toda amenaza, dirigidas contra la personalidad de un Estado o contra sus elementos políticos, económicos y culturales, son contrarias al Derecho Internacional.
Ningún Estado puede aplicar ni estimular el uso de medidas económicas, políticas ni de cualquier otra naturaleza para obligar otro Estado a subordinar el ejercicio de sus derechos soberanos ni para obtener de otro Estado cualquier tipo de ventaja.»

Horizons et débats: ¿Qué debemos entender por «medidas de cualquier otra naturaleza»?

Prof. Alfred de Zayas: Por ejemplo, un «bloqueo de los puertos o costas de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado» representa una agresión contra el Derecho Internacional [Asamblea General, Resolución 3314, Artículo 3 c].

Horizons et débats: ¿Se ha pronunciado la comunidad internacional sobre ese tema?

Prof. Alfred de Zayas: La mayor parte de los Estados han designado repetidamente las medidas coercitivas unilaterales como contrarias al Derecho Internacional. Así lo han hecho, por ejemplo en las 23 resoluciones de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo [estadounidense] contra Cuba (cf. Resolución 69/5 del 28 de octubre de 2014). En ocasión de la adopción de esa resolución –118 Estados votaron a favor, sólo 2 (Estados Unidos e Israel) votaron en contra y 3 se abstuvieron– varios países designaron explícitamente el embargo como «ilegal» [1].

Horizons et débats: Es una mayoría aplastante.

Prof. Alfred de Zayas: Durante los debates en la Asamblea General, todos los representantes de Latinoamérica respaldaron a Cuba. Hablando en nombre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que incluye a los 33 países de las dos Américas –con excepción de Estados Unidos y Canadá–, el embajador de Costa Rica en la ONU, Juan Carlos Mendoza, denunció el efecto extraterritorial de las leyes estadounidenses del bloqueo, que afectan a terceros Estados, señalando:

«Las medidas unilaterales tomadas en el contexto del bloqueo afectan a numerosas empresas que, de conformidad con el Derecho Internacional –incluyendo las reglas establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC)– mantienen relaciones comerciales con Cuba.»

Los representantes del Movimiento de Países No Alineados también precisaron que las sanciones contra Cuba son «ilegales».

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Horizons et débats: ¿Es Estados Unidos el principal actor en materia de sanciones?

Prof. Alfred de Zayas: Según las informaciones del Tesoro estadounidense, Estados Unidos mantiene actualmente 26 «Sanctions Programs [2]». La aplicación extraterritorial de leyes nacionales, como por ejemplo la ley [estadounidense] Helms-Burton del 12 de marzo de 1996, viola también los derechos de numerosos terceros Estados y ha sido condenada repetidamente por la comunidad de Estados como violatoria del Derecho Internacional.

Horizons et débats: Según lo que usted nos explica es evidente que las sanciones unilaterales violan masivamente el Derecho Internacional.

Prof. Alfred de Zayas: Sí, es evidente que son ilegales. El problema es saber cómo aplicar eficazmente el Derecho Internacional. Hasta ahora la ONU no tiene cómo obligar a uno de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad a comportarse en conformidad con el Derecho Internacional. Estos gozan de una impunidad de facto.

Pero sería posible emprender un proceso de reclamación de un Estado ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, según el Artículo 41 del Pacto Internacional Relativo a los Derechos Civiles y Políticos, lo cual obligaría la ONU a ocuparse de la cuestión, al menos a discutir la situación y pronunciarse, aunque eso no cambie nada. Una condena tiene al menos cierto valor moral.

Horizons et débats: ¿Qué normas vinculadas a los derechos humanos pueden estar siendo violadas por las sanciones?

Prof. Alfred de Zayas: El derecho a la vida (Artículo 6 del Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos). Las sanciones contra Irak, Irán, Cuba, Sudán, Venezuela, Zimbabwe, etc. han empeorado la situación en esos países. Hay gente que ha muerto por falta de alimentos, de agua potable, de atención médica y de medicinas.

Y también se viola así el ejercicio de los derechos económicos y sociales, protegido por el Pacto Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Las sanciones pueden ser al mismo tiempo violatorias de las Convenciones de Ginebra y de otros tratados vinculados al Derecho Internacional Humanitario.

Horizons et débats: En ese caso, ¿son también problemáticas las nuevas sanciones contra Rusia?

Prof. Alfred de Zayas: Sería bueno que hubiese una decisión jurídica que aclarara esta cuestión, como por ejemplo una opinión de la Corte Internacional de Justicia conforme al Artículo 96 de la Carta de la ONU. Eso sería útil para que se analizaran más detalladamente los diferentes aspectos de las sanciones y de sus implicaciones para los derechos humanos.

Horizons et débats: Si las sanciones son ilegales, ¿qué significa eso para los Estados que las respaldan?

Prof. Alfred de Zayas: Que tienen la obligación de responder por ello, en particular cuando se violan los derechos humanos, cuando –por ejemplo– las sanciones desembocan en hambruna, conducen al uso de la fuerza, a una migración masiva o una limpieza étnica.

Según el principio erge omnes (que concierne a todos los Estados), los Estados no tienen derecho a aceptar las violaciones del derecho por parte de otros Estados ni a aportarles ningún tipo de respaldo, por ejemplo financiero.

Pero, como ya dije anteriormente, el Derecho Internacional no se aplica de forma automática.

Para eso necesitamos la voluntad política de la comunidad internacional. Pero, por desgracia, la solidaridad internacional no es la regla y la mayor parte de los medios [de prensa] le hacen el juego a los poderosos.

Horizons et débats: ¿Cuándo puede decirse que unas sanciones son «legales»? ¿No se cristaliza esa noción en una zona gris?

Prof. Alfred de Zayas: Aunque existen numerosas «zonas grises» en el Derecho Internacional, la situación es aquí un poco más clara. Según el Artículo 41 de la Carta de la ONU, el Consejo de Seguridad puede imponer sanciones económicas. Pero sólo después de haberse asegurado, en el marco del Artículo 39 de la Carta, que existe peligro para la paz. Este tipo de sanciones se ha utilizado con éxito, por ejemplo, en la lucha contra el colonialismo, contra el racismo y el apartheid en Rhodesia/Zimbabwe y en Sudáfrica.

Un embargo sobre las armas podría ser absolutamente legal si el objetivo final fuese promover la paz y permitir la solución de un conflicto por la vía diplomática. Un embargo sobre las armas debería imponerse a todas las partes implicadas en un conflicto y la comunidad internacional debe implicarse activamente a favor de un cese del fuego y de negociaciones de buena fe.

Pero la mayor parte de las sanciones no son eficaces e incluso resultan contraproducentes. Las sanciones dictadas por el Consejo de Seguridad de la ONU pueden agravar considerablemente no sólo la situación de los derechos humanos en un Estado, sino también facilitar o conducir a la corrupción y la delincuencia.

Horizons et débats: ¿Qué puede decirse como conclusión hasta el presente?

Prof. Alfred de Zayas: Todo régimen de sanciones, ya sea unilateral o multilateral, debe ser sometido a los controles regulares y su conformidad con el Derecho Internacional debe hallarse bajo el control de un sistema legal competente.

Además, no basta que las sanciones sean jurídicamente legales, también tienen que perseguir un objetivo muy preciso, estar al servicio de la paz y respetar el principio de proporcionalidad. Los regímenes de sanciones deben verificarse con regularidad. Y si violan los derechos humanos y no aportan efectos positivos, hay que suprimirlos.

En un mundo globalizado, no puede recurrirse a las sanciones en función de intereses geopolíticos o económicos. Y si perjudican los derechos de las personas o los Estados, aparece entonces para quienes aplican esas sanciones la obligación de compensar adecuadamente a las víctimas.

Horizons et débats: ¿Cuáles son los acontecimientos más recientes sobre este tema en la ONU?

Prof. Alfred de Zayas: En mayo de 2014 el Consejo de Derechos Humanos organizó una conferencia sobre las sanciones unilaterales y multilaterales, en la que yo participé activamente. Denis Halliday, ex coordinador humanitario en Irak, denunció allí las insensatas sanciones impuestas contra Irak de 1991 a 2003, que costaron la vida a más de 1 millón de personas.

El informe de ese taller se discutió en la 27ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, en septiembre de 2014. Posteriormente, el Comité Consultativo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU fue invitado a realizar un estudio y a presentar recomendaciones, que ahora acaban de ser presentadas al Consejo durante su 28ª sesión [3]. El 28 de marzo, Idriss Jazairy (ex embajador de Argelia ante la ONU) fue nombrado Relator Especial sobre las Consecuencias Negativas de las Medidas Coercitivas Unilaterales en Relación con los Derechos Humanos.

Horizons et débats: ¿Qué puede hacerse, aparte de eso, en contra de tales sanciones?

Prof. Alfred de Zayas: Los medios de difusión también deben participar. En la mayoría de los casos la ciudadanía no conoce los crímenes que se cometen en su nombre, ni las medidas que toman nuestros Estados y que tienen consecuencias terribles para las poblaciones de otros países.

También es nuestra responsabilidad, como ciudadanos, protestar contra ese tipo de sanciones: «¡No en nuestro nombre!» El 19 de marzo de 2015 hubo en Londres una reunión científica en la que yo participé junto a varios profesores de Oxford, de Londres, de París, etc. El consenso fue que los regímenes de sanciones provocan más problemas de los que podrían resolver y que el diálogo y la mediación de la ONU son mejores que las medidas punitivas que afectan principalmente a las poblaciones civiles y causan mucho sufrimiento.

(Entrevista realizada por Thomas Kaiser)

Alfred de Zayas

Fuente
Horizons et débats (Suiza)

 

El profesor Alfred de Zayas expresa en esta entrevista su opinión personal ya que no fue entrevistado en calidad de Relator Especial.

[1] Dada la connotación de la palabra “embargo”, de la que puede inferirse que la sanción tiene un carácter legal y que se aplica por mandato de una instancia legítimamente autorizada para ordenar tal sanción, los cubanos utilizan el término “bloqueo”, más cercano de la idea de que el objetivo final de ese tipo de sanciones es someter el país víctima a un verdadero asedio, en el sentido militar de la palabra. Nota de la Red Voltaire.

[2] Sanctions Programs and Country Information, U.S. Department of the Treasury.

[3] «¿Son las sanciones unilaterales violaciones de los derechos humanos?», por Thomas Kaiser, Horizons et débats, Red Voltaire, 14 de marzo de 2015. Ver también el documento Research-based progress report of the Human Rights Council Advisory Committee containing recommendations on mechanisms to assess the negative impact of unilateral coercive measures on the enjoyment of human rights and to promote accountability, Consejo de Derechos Humanos, 10 de febrero de 2015.

Alfred de Zayas

 

Red Voltaire

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Fuente : «Las sanciones unilaterales violan los acuerdos internacionales», por Alfred de Zayas, Horizons et débats (Suiza), Red Voltaire , 16 de abril de 2015, www.voltairenet.org/article187338.html

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