Mostrando entradas con la etiqueta CIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CIA. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de mayo de 2017

Assange denuncia que la CIA "ha perdido el control" del arsenal de armas cibernéticas


El fundador de WikiLeaks Julian Assange durante una rueda de prensa en la embajda de Ecuador en Londres, donde se encuentra refugiado. REUTERS/John Stillwell




  •     El fundador de WikiLeaks califica de "devastador acto de incompetencia" por parte de la inteligencia estadounidense que ese software se haya distribuido.

  •     Assange, tras la liberación de Manning: "Su trabajo tenía que haber sido aplaudido, no condenado"

  •     WikiLeaks revela que la CIA espía a través del móvil, la tele, Telegram y Whatsapp


Público | efe

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, alertó este jueves en una rueda de prensa a través de internet de que la CIA estadounidense ha "perdido el control de todo su arsenal de armas cibernéticas", que podrían estar en el mercado a negro a disposición de hackers de todo el mundo.

Tras revelar el martes un supuesto programa que permite a los servicios secretos estadounidenses penetrar en ordenadores, teléfonos y televisiones inteligentes, Assange calificó de "devastador acto de incompetencia" por parte de la CIA que ese software se haya distribuido.

El responsable del portal de filtraciones aseguró que cuenta con detalles técnicos de esos programas que no hará públicos por el momento, sino que los compartirá con compañías como Apple y Google para que puedan desarrollar medidas contra esos "virus y troyanos".

El activista australiano, refugiado desde 2012 en la embajada de Ecuador en Londres, relató cómo el software "fue pasando de mano en mano por diferentes miembros de la inteligencia estadounidense, sin autorización y sin control".

Assange aseguró que la CIA sabía desde hacía al menos dos meses que había perdido ese material, pero "no advirtió a los ciudadanos" de que podían ser espiados con él.

"Es el mayor arsenal de virus y troyanos del mundo. Puede atacar la mayoría de los sistemas que utilizan periodistas, gente de los gobiernos y ciudadanos corrientes. No lo protegieron, lo perdieron, y luego trataron de ocultarlo", lamentó el activista.

Los programas de la CIA estaban originalmente almacenados en un sistema informático "aislado" (sin conexión a internet) en un centro de ciberinteligencia en Virgina (EEUU), aunque también se utilizaban desde el consulado estadounidense en Fráncfort (Alemania).

"¿Por qué la CIA no ha actuado más rápido para actuar en conjunto con Apple, Microsoft y otros, de forma que pudiéramos habernos protegido de sus propios sistemas de armas cibernéticas?", se preguntó el australiano, a quien reclama la justicia sueca por un supuesto delito sexual que él niega.
"Es el mayor arsenal de virus y troyanos del mundo", advierte Assange

WikiLeaks divulgó el martes la primera entrega de una serie que ha bautizado como Vault 7, que califica como "la mayor filtración de datos de inteligencia de la historia".

En ese primer capítulo de filtraciones, que abarca el periodo de 2013 a 2016, los documentos publicados revelan que la CIA cuenta con programas capaces de infiltrarse en los iPhone de Apple, los teléfonos Android de Google, los ordenadores con el sistema operativo Windows, de Microsoft, así como en los televisores Samsung inteligentes, entre otros dispositivos.

El portal sostiene que la CIA ha aumentado sus capacidades en la lucha cibernética hasta rivalizar con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense.
Fuente: Público.es

domingo, 4 de septiembre de 2016

Tras la imagen del niño Omran Daqneesh




RED VOLTAIRE

La agencia Innovative Communications & Strategies (InCoStrat), creada por el MI6 para organizar la propaganda de la OTAN contra Siria [1], divulgó un video y una foto del pequeño Omran Daqneesh (de 5 años), recibiendo auxilio de los White Helmets o “Cascos Blancos” en Alepo.

Estas imágenes están dando la vuelta al mundo y aparecen en las primeras planas de los periódicos de los países de la OTAN y sus aliados. Objetivo: convertirla en símbolo de los niños masacrados por el «régimen de Bachar al-Assad y sus aliados rusos».

Según InCoStrat –la misma agencia que publicó la foto del pequeño Aylan Kurdi, ahogado cuando su familia trataba de cruzar el Mediterráneo y hallado muerto en una playa turca– la casa del pequeño Omran en Alepo fue bombardeada y su familia murió bajo las bombas.

Los White Helmets son una «ONG» que sirve de pantalla a la CIA (la tristemente célebre Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), al MI6 (el servicio de inteligencia exterior del Reino Unido) y al IDB (servicio de inteligencia de los Países Bajos).

Según la agencia estadounidense Associated Press, la foto de Omran Daqneesh fue captada por Mahmud Raslan, cuyas declaraciones son ampliamente divulgadas por esa misma agencia y reproducidas en la prensa atlantista.

Mahmud Raslan es miembro de Harakat Nur al-Din al-Zenki, un grupo armado yihadista respaldado por la CIA, que incluso le ha entregado misiles antitanque del tipo BGM-71 TOW. Hace un mes, el 19 de julio de 2016, varios miembros de este grupo armado, amigos de este mismo Mahmud Raslan, degollaron al niño palestino Abdullah Tayseer al-Issa, de 12 años (Ver imagen al pie de esta breve).

Los niños, incapaces de escoger entre un bando u otro, son siempre las principales víctimas de las guerras. El uso de imágenes de niños fuera de contexto constituye un acto de propaganda tendiente a falsear la comprensión de los hechos [2].



[1] «El Reino Unido promociona a los yihadistas», Red Voltaire, 16 de mayo de 2016.

[2] «Las técnicas de la propaganda militar moderna», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 16 de mayo de 2016.
FUENTE: RED VOLTAIRE

jueves, 31 de marzo de 2016

Las fotos de la CIA son dignas de una dictadura perversa


Dos soldados trasladan a un detenido en un campo de prisioneros de Guantánamo. Foto: Wikimedia
Dos soldados trasladan a un detenido en un campo de prisioneros de Guantánamo. Foto: Wikimedia

Trevor Timm 


La exclusiva de The Guardian sobre el degradante trato a los prisioneros debería importar a todos los estadounidenses: es algo que están haciendo en su nombre
La CIA fotografió desnudos a sus detenidos antes de enviarlos a centros de tortura



Justo cuando el desagradable tema de las torturas vuelve a colarse en la carrera por la presidencia de los Estados Unidos, the Guardian ha revelado nuevos e impactantes detalles sobre la brutalidad del gobierno estadounidense durante la era Bush.

Como ha informado el periodista de the GuardianSpencer Ackerman, la CIA fotografió a un grupo de prisioneros desnudos, atados y, algunos de ellos, con moratones, justo antes de enviarlos a centros de tortura controlados por los peores dictadores del mundo en ese momento, incluidos Assad, Mubarak y Gaddafi. Según la descripción de un exfuncionario de EEUU, las fotos son "espantosas".

El informe es un crudo recordatorio de que el gobierno estadounidense mantiene en secreto, aún hoy, algunas de las peores acciones de la administración Bush. La noticia cobra mayor relevancia tras los atentados de Bruselas, que han devuelto la tortura al centro del debate político de Estados Unidos.

Inmediatamente después de los ataques, Donald Trump, el candidato a presidente mejor posicionado del Partido Republicano, pidió emplear la técnica conocida como la "bañera" en los interrogatorios, un crimen de guerra por el que se enjuició a soldados japoneses tras la Segunda Guerra Mundial. Trump ya dijo en varias ocasiones que si fuera presidente utilizaría técnicas "mucho peores" que esa para interrogar a los prisioneros.

Es una verdad que todos los estadounidenses necesitan saber. Desnudar a los sospechosos, sacarles fotografías humillantes y enviarlos a distintas partes del mundo para ponerlos en manos de torturadores son acciones dignas de una dictadura perversa

Casi peor que eso es la actitud de los medios de comunicación de Estados Unidos, que lo presentan como un tema a debatir. En una entrevista con Trump, la presentadora del programa Today Show, Savannah Guthrie, alimentó esta idea utilizando el cobarde eufemismo con que los republicanos se refieren a las torturas ilegales: "Algunas personas piensan que esa cruel técnica de interrogación funciona, y otras personas dicen que no".

¿En serio? ¿Acaso la presentadora (o cualquier otra persona) puede señalar a un solo experto en interrogación capaz de fundamentar que las torturas "funcionan", aparte de los mediocres defensores de la administración Bush que nunca en su vida interrogaron a nadie?

Pero dejemos de lado por un instante la pregunta inmoral de "si sirve la tortura". Es lo mismo que preguntar "si sirve la esclavitud". Según los estatutos, los tratados y la constitución, la técnica de la "bañera", como tantas otras formas de tortura utilizadas en los Estados Unidos durante la administración Bush son claramente ilegales.

Como la administración Obama se ha negado descaradamente a enjuiciar a los arquitectos del programa de tortura y a los abogados del Departamento de Justicia que le dieron su marco legal, hoy los crímenes de guerra son vistos nada más que como una disputa metodológica entre republicanos y demócratas.

Sigue bajo cuatro llaves, en una caja fuerte del Departamento de Justicia, el informe del Senado sobre las torturas de la CIA que podría echar luz sobre las fotografías publicadas por The Guardian. Lo mantienen fuera del alcance de los investigadores con el cínico objetivo de impedir que se haga público mediante la Ley de Libertad de Información.

Por otro lado, la administración Obama ha estado peleando con uñas y dientes con la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU) para impedir que se publique otra serie de fotos del ejército estadounidense cometiendo torturas en prisiones de otros países poco después del 11-S. En repetidas ocasiones, un juez le ha ordenado al gobierno que muestre las fotos pero el tema se ha retrasado durante meses.

Exponer la verdad queda en manos de los denunciantes y de los periodistas de investigación. Es una verdad que todos los estadounidenses necesitan saber. Desnudar a los sospechosos, sacarles fotografías humillantes y enviarlos a distintas partes del mundo para ponerlos en manos de torturadores son acciones dignas de una dictadura perversa. Debería ser una pesadilla y en realidad es parte de las políticas de EEUU en el siglo XXI. Esta es la última advertencia. Si decidimos ignorarla, será bajo nuestro propio riesgo.

Traducción de Francisco de Zárate

Fuente: eldiario.es

martes, 29 de marzo de 2016

Los aliados sirios de EEUU acaban disparándose entre ellos

Captura de pantalla 2016-03-28 a las 17.45.17
Captura de pantalla 2016-03-28 a las 17.45.17

Publicado el 28 marzo 2016 por Iñigo Sáenz de Ugarte



Si algo puede servir como símbolo de la intervención norteamericana en la guerra siria, y de sus consecuencias, es la noticia de que grupos insurgentes financiados o armados, o ambas cosas, por distintos departamentos del Gobierno de EEUU, han terminado enfrentándose entre ellos. La noticia no aparece ahora por primera vez, pero en este caso cuenta con más elementos que la confirman, no ya fuentes anónimas norteamericanas, sino también líderes de esos grupos insurgentes. Chicago Tribune:

“Milicias sirias armadas por partes diferentes de la maquinaria de guerra de EEUU han comenzado a luchar entre ellas en las llanuras que se encuentran entre la ciudad sitiada de Alepo y la frontera con Turquía, demostrando el escaso control que los servicios de inteligencia y los mandos militares tienen sobre los grupos a los que han financiado y entrenado en la guerra civil que ya dura cinco años.

Los combates se han intensificado en los últimos dos meses. Grupos armados por la CIA y otros armados por el Pentágono se han enfrentado a tiros mientras operaban en territorio disputado por ambos en la zona norte de Alepo, según fuentes norteamericanas y líderes de los grupos rebeldes”.

El artículo se refiere a un grupo llamado Fursan al Haq, uno de los grupos apadrinados por la CIA (y también por Qatar), que no es muy importante y que suele aparecer descrito como una escisión del FSA, el grupo apoyado por gobiernos occidentales que era bastante poderoso en 2012 y 2013, pero que desde entonces ha perdido la capacidad de montar sus propias ofensivas. Forma parte de eso que la prensa de EEUU llama “rebeldes moderados”. La aparición de imágenes de milicianos de Fursan al Haq, y otros grupos, con misiles antitanque TOW confirmó esta ayuda desde 2014. Esos grupos son muy dados a difundir vídeos de ataques con TOW a tanques del Ejército sirio. No es que les hayan servido de mucho hasta ahora.

Los otros grupos que han participado en estos enfrentamientos forman parte de las Fuerzas Democráticas Sirias (apoyadas por el Pentágono). Bajo ese nombre, se agrupa una coalición de milicias de muy diverso origen, kurdos, turcomenos o asirios. Los más importantes de ellos desde el año pasado son las milicias kurdas del YPD, que avanzan desde el norte y se han convertido en la mejor fuerza de choque de los norteamericanos en la lucha contra ISIS. Pero en su avance se han topado con otros grupos insurgentes con otros intereses. Como en toda guerra civil, puede haber un objetivo básico de derrotar al gran enemigo, pero luego hay otros fines más concretos que tienen que ver con la supervivencia de cada grupo, el dinero y armas que reciben, su capacidad para imponer sus ideas y de sobrevivir ante otros grupos tan peligrosos como el enemigo.

Los planes del Pentágono de entrenar a un grupo de insurgentes fuera de Siria cosecharon un sonoro fracaso cuando 54 de ellos entraron en el país procedentes de Turquía. Sin una misión precisa, varios de ellos fueron capturados muy pronto por el Frente Al Nusra. Los norteamericanos querían que se centraran primero en plantar cara al ISIS, pero los combatientes sólo querían enfrentarse al Ejército de Asad. El programa con 500 millones de presupuesto, ordenado por Obama, fue clausurado semanas más tarde. Lo que no terminó fue la colaboración con YPD, cuyos miembros han actuado como los guías de los ataques aéreos sobre objetivos del ISIS.

Con mucho menor nivel de escrutinio público, la CIA lleva desde 2013 ayudando a grupos insurgentes. En enero el NYT, en uno de los pocos artículos que los grandes medios han dedicado al tema, explicó que desde el principio el trabajo se llevó a cabo en estricta coordinación con Arabia Saudí. Como había ocurrido en años o décadas anteriores, los saudíes ponían el dinero que la CIA no quería o podía conseguir. Sus intereses, obviamente, no tenían por qué coincidir, dado que grupos financiados por los saudíes, han terminado formando coaliciones con Al Nusra, ligado a Al Qaeda.

El artículo del Tribune cita a una “fuente norteamericana”, sin más precisión, que dice: “Esta es una guerra complicada, de varios bandos, donde nuestras opciones son muy limitadas. Sabemos que necesitamos un socio sobre el terreno. No podemos derrotar al ISIS sin esa parte de la ecuación, así que intentamos construir esas relaciones”.

Es lo que viene a ser el sistema de prueba y error, lo que en el caso de la estrategia norteamericana en Siria suele terminar en el lado del error.

Fuente: eldiario.es

martes, 29 de diciembre de 2015

El Estado Mayor Conjunto denuncia la influencia de los halcones liberales sobre la Casa Blanca


 




JPEG - 49.8 KB
Los generales Michael T. Flynn, ex director de la agencia de inteligencia del Pentágono (DIA), y Martin Dempsey, ex jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos (JCS), posan con sus esposas. Después de haber obedecido en silencio, hoy arremeten contra la influencia de los halcones liberales sobre la Casa Blanca. Para ambos generales, Washington debería actuar como un socio confiable para Moscú, en vez de seguir jugando sucio en Siria y Ucrania. 




¿Pueden los militares influir en los políticos o deben limitarse a obedecerlos, aunque los vean cometer errores? El coronel James H. Baker, actual estratega del Pentágono, abordó este tema en un célebre artículo. Este es también el sentido del artículo de Seymour Hersh sobre cómo el Estado Mayor Conjunto estadounidense estuvo advirtiendo constantemente a la Casa Blanca sobre las operaciones de la CIA en Siria y en Ucrania. Hace varios meses que el complejo militaro-industrial, el ex director de la DIA y el ahora ex secretario de Defensa vienen multiplicando las críticas sobre la política del presidente Obama.
 
 
 

 por Thierry Meyssan

Desde la realización de la Conferencia de Ginebra, en junio de 2012, Estados Unidos ha estado acumulando las contradicciones, tanto en Siria como en Ucrania. Ahora, el Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos ha decidido organizar “filtraciones” de información sobre su propia posición, como medio de influir en la Casa Blanca.
Contradicciones y vacilaciones de la Casa Blanca
Durante los dos mandatos de George W. Bush, la Casa Blanca quería derrocar la República Árabe Siria y crear en Ucrania una zona de caos, como había logrado hacerlo en Irak. Por un lado, esperaba proseguir así el rediseño del «Medio Oriente ampliado» y, por el otro, cortar las líneas de comunicación terrestre entre Occidente y el creciente poder que representan Rusia y China.
Cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca, como sucesor de George W. Bush, tenía como consejeros al general Brent Scowcroft y a su propio mentor en temas políticos, que no era otro que Zbignew Brzezinski.
Estos ex consejeros de Jimmy Carter y de Bush padre en materia de seguridad nacional desconfiaban de la teoría del caos de Leo Strauss. Ellos estimaban que el mundo tenía que estar organizado según el modelo de la paz de Westfalia, o sea alrededor de Estados internacionalmente reconocidos. Al igual que Henry Kissinger, ellos aconsejaban debilitar a los Estados, para que no estuvieran en condiciones de oponerse a la hegemonía estadounidense, pero sin destruirlos. Por consiguiente, no vacilaban en recurrir a grupos no estatales para que hicieran el trabajo sucio del Imperio estadounidense, pero sin la menor intención de confiarles la administración de territorios.
Cuando los halcones liberales, reunidos alrededor de Hillary Clinton, Jeffrey Feltman y David Petraeus –un general de salón reciclado en la vida civil–, sabotearon el acuerdo que la Casa Blanca acababa de negociar con el Kremlin y reactivaron la guerra en Siria, en julio de 2012, Barack Obama no reaccionó. En plena campaña para la elección presidencial, Obama no podía darse el lujo de permitir que se viera claramente el desorden reinante en su equipo de gobierno. Lo que hizo fue tender una trampa al general Petraeus, haciéndolo arrestar –llegando incluso a esposarlo– al día siguiente de su propia reelección como presidente de Estados Unidos. Después, despidió a Hillary Clinton y la reemplazó por John Kerry. Este último, que tenía relaciones cordiales con el presidente sirio Bachar al-Assad, podía recuperar el terreno perdido en ese aspecto. En cuanto a Feltman, que ya se hallaba en la ONU, sacarlo de allí bruscamente parecía delicado.
Pero John Kerry comenzó dejándose convencer de que ya era demasiado tarde y de que a la República Árabe Siria no le quedaba mucho tiempo. Y creyó que lo único que podía hacer era evitar que Assad corriera el mismo fin trágico que Muammar el-Kadhafi, sodomizado con una bayoneta antes de ser asesinado. La Casa Blanca y el Departamento de Estado se habían dejado cegar por las mentiras que databan de los tiempos de la administración Bush, cuando todos los funcionarios estaban movilizados, no para analizar el mundo y tratar de entenderlo sino para justificar por adelantado los crímenes de Washington. En 2006, el primer secretario de la embajada de Estados Unidos en Damasco, William Roebuck, había redactado un informe impuesto como verdad indiscutible: Siria no era una república baasista sino una dictadura alauita. Así que Arabia Saudita, Qatar y Turquía podían respaldar legítimamente a la mayoría sunnita de la población para implantar la «democracia de mercado» [1].
El presidente Obama dejó, por tanto, a la CIA seguir adelante con su operación de derrocamiento del régimen sirio, disfrazada de apoyo a los «rebeldes moderados». Se organizan entonces amplias redes de tráfico de armas, primeramente desde la Libia post-Kadhafi, más tarde desde la Bulgaria de Rosen Plevneliev y Boiko Borisov [2], y posteriormente desde la Ucrania post-Yanukovich [3]. Simultáneamente, se abren oficinas de reclutamiento en todo el mundo musulmán para enviar combatientes a salvar a los sunnitas sirios reprimidos por la dictadura siria.
Pero al final no queda más remedio que reconocer que la República Árabe Siria resiste a la embestida de la mayor coalición de la Historia (114 países y 16 organizaciones internacionales agrupadas en el seno de los «Amigos de Siria»). Y si la República Árabe Siria logra resistir es simplemente porque nunca ha sido una dictadura alauita sino más bien un régimen laico y socialista; porque el ejército sirio nunca se ha dedicado a masacrar a los sunnitas y porque son precisamente sunnitas la mayoría de los soldados que defienden la República Árabe Siria ante la agresión extranjera.
En febrero de 2014, cuando los neoconservadores, reunidos alrededor de Victoria Nuland, lograron derrocar el gobierno de Kiev –a golpe de millones de dólares–, el presidente Obama vio en ello el merecido resultado de largos años de esfuerzos. Barack Obama no percibió de inmediato las consecuencias de aquella operación. Y después se vio ante un dilema: dejar el país sin gobierno, como un hueco negro entre la Unión Europea y Rusia, o poner en el poder a los soldaditos de la CIA, varios nazis y unos cuantos islamistas. Así que optó por la segunda posibilidad, pensando que sus servicios secretos encontrarían entre esos mercenarios algunos individuos capaces de mantener una apariencia de respetabilidad. Los hechos han demostrado que no lo lograron. El resultado es que, si bien el régimen de Viktor Yanukovich era corrupto –aunque no más que los de Moldavia, Bulgaria o Georgia, y todavía sería posible mencionar muchos más–, el poder actualmente instalado en Kiev encarna todo aquello contra lo que luchó Franklin D. Roosevelt.
JPEG - 24.7 KB
El periodista Seymour Hersh reveló la masacre de My Lay –durante la agresión estadounidense contra Vietnam– así como las torturas que practicaban los militares de Estados Unidos en la cárcel de Abu Ghraib –durante la invasión de Irak. Después de haber trabajado en el New York Times, y posteriormente en el New Yorker, este periodista estadounidense ya no logra publicar sus trabajos en la prensa de su propio país y funge como colaborador de la London Review of Books.
Lo que quieren los militares estadounidenses
En momentos en que la Casa Blanca y el Kremlin acaban de concluir un segundo acuerdo para restaurar la paz en el Medio Oriente, el periodista estadounidense Seymour Hersh publica –en la London Review of Books– una larga investigación donde revela cómo el Estado Mayor Conjunto, encabezado por el general Martin Dempsey, se resistió a dejarse llevar por las ilusiones de Barack Obama [4]. Según Hersh, los militares estadounidenses trataron de mantener el contacto con sus homólogos rusos, a pesar del manejo político de la crisis ucraniana. Para ello transmitieron información crucial a algunos de sus aliados, con la esperanza de que estos los hicieran llegar a los sirios, pero se abstuvieron de toda ayuda directa a Damasco. Seymour Hersh deplora el hecho que ya no sea así desde que el general Joseph Dunford encabeza el Estado Mayor Conjunto.
En este artículo, Seymour Hersh afirma que la política de la Casa Blanca se ha mantenido invariable en 4 aspectos, totalmente absurdos, según los militares:
- la insistencia en la salida del presidente Assad;
- el rechazo a crear una coalición contra el Emirato Islámico junto a Rusia;
- seguir viendo en Turquía un aliado estable en la guerra contra el terrorismo
- seguir creyendo en la existencia de fuerzas sirias de oposición moderada aptas para recibir apoyo estadounidense.
Es necesario recordar que el anterior secretario de Defensa, Chuck Hagel, fue descartado en febrero de 2014 precisamente por haber cuestionado esa política [5]. Chuck Hagel fue reemplazado por Ashton Carter, un alto funcionario –ex colaborador de Condoleezza Rice– conocido por su habilidad para los negocios [6].
En octubre de 2014, la Rand Corporation, principal tanque pensante del complejo militaro-industrial estadounidense, tomó oficialmente posición a favor del presidente Assad, subrayando que su derrota haría inevitable la llegada de los yihadistas al poder mientras que su victoria permitiría estabilizar la región [7].
En agosto de 2015, fue el general Michel T. Flynn, ex director de la Defense Intelligence Agency (DIA, la agencia de inteligencia del Pentágono), quien reveló al canal de televisión qatarí Al-Jazeera que se había esforzado por advertir a la Casa Blanca sobre las operaciones planificadas por la CIA y varios aliados de Washington mediante el uso de los yihadistas. Ante las cámaras de Al-Jazeera, el general Flynn comentaba uno de sus informes –recientemente desclasificado [8]–, donde anunciaba la creación del Emirato Islámico [9].
Finalmente, en diciembre de 2015, el ex secretario de Defensa, Chuck Hagel, declaraba que la posición de la Casa Blanca sobre Siria restaba credibilidad al presidente Obama [10]
JPEG - 44.8 KB
La eliminación del presidente democráticamente electo de Siria es un objetivo de guerra de los halcones liberales y los neoconservadores estadounidenses. La neutralización de Assad implicaría la caída del régimen, de la misma manera como el linchamiento de Kadhafi hundió Libia en el caos. Hoy resulta imposible salvar al pueblo sirio sin respaldar a su presidente, Bachar al-Assad.
Cómo trataron los militares de ayudar a Siria
Según Hersh, en 2013 el Estado Mayor Conjunto estadounidense dio a conocer a sus homólogos sirios las 4 exigencias de Washington para implementar un cambio de política:
- Siria tendría que impedir que el Hezbollah atacara Israel;
- Siria tendría que retomar las negociaciones con Israel para resolver la cuestión del Golán;
- Siria tendría que aceptar la presencia de consejeros militares rusos
- y también tendría que comprometerse a realizar nuevas elecciones al final de la guerra, permitiendo además la participación de un amplio sector de la oposición.
Al leer esas 4 condiciones resulta sorprendente comprobar lo siguiente: o los militares estadounidense carecen totalmente de conocimientos sobre la política del Medio Oriente, o lo que buscan es imponer condiciones que no son tales y que serán aceptadas de inmediato por parte de Damasco. A menos que se trate, en realidad, de sugerencias enviadas al presidente Assad para que lograra hacer evolucionar la posición de su homólogo estadounidense.
- En primer lugar, el Hezbollah es una red de resistencia contra la ocupación israelí creada en Líbano como respuesta a la invasión de 1982. Inicialmente, el Hezbollah no contaba con asesoramiento de los Guardianes de la Revolución iraníes, aunque mucho le debe al Basij [11], sino del Ejército Árabe Sirio. Y sólo se volvió hacia Irán en 2005, después de la retirada del Ejército Árabe Sirio del Líbano. A pesar de ello, durante la agresión israelí de 2006 contra el Líbano, el entonces ministro sirio de Defensa estuvo –en secreto– en el campo de batalla para supervisar la entrega de material militar. Actualmente, el Hezbollah chiita y el Ejército Árabe Sirio laico luchan juntos, en Líbano y en Siria, contra los yihadistas, que a su vez cuentan con apoyo aéreo de Israel, país que además presta atención médica a los yihadistas heridos.
- Desde 1995 (en Wye River) y hasta 2000 (en Ginebra), el entonces presidente estadounidense Bill Clinton organizó negociaciones entre Israel y Siria. Todo se negoció de forma equitativa, a pesar de la deshonestidad de la delegación israelí –que escuchaba las conversaciones telefónicas entre los presidentes de Estados Unidos y de Siria [12]. La paz habría podido y debido firmarse en aquel momento, si el primer ministro israelí Ehud Barack no se hubiese echado atrás en el último momento, como señala el propio presidente Bill Clinton en sus memorias [13]. Posteriormente, Bachar al-Assad retomó las negociaciones, indirectamente –a través de Turquía– y por propia iniciativa. Pero las interrumpió cuando Israel violó descaradamente el derecho internacional al interceptar y abordar la «Flotilla de la Libertad» en aguas internacionales. Actualmente, Siria sigue estando dispuesta, y desea, retomar y llevar a buen término aquellas negociaciones, pero la parte israelí rechaza esa posibilidad.
- En cuanto a las relaciones militares entre Damasco y Moscú, estas se remontan a la época de la Unión Soviética, con una especie de paréntesis en tiempos de Boris Yeltsin. En 2005, Bachar al-Assad viajó a Rusia para renegociar la deuda que Siria había contraído con la desaparecida URSS. El presidente sirio ofreció entonces al Kremlin 30 kilómetros de litoral para ampliar el puerto militar de Tartús, pero los rusos –cuyas fuerzas armadas se hallaban en plena reorganización– no mostraron interés en la propuesta. En junio de 2012, antes de la Conferencia de Ginebra, el consejero sirio de Seguridad Nacional Hassan Turkmani propuso a los rusos desplegar «chapkas azules» (una fuerza de paz) en suelo sirio para estabilizar el país. El Kremlin, observando la actividad de la CIA y la ola de yihadistas provenientes de todo el mundo musulmán, comprendió poco después que aquella guerra era el ensayo general de una operación que habría de desplazarse hacia el Cáucaso. Vladimir Putin decidió entonces que el tema sirio era una «cuestión interna rusa» y se comprometió a desplegar sus fuerzas armadas. Si nada sucedió en 2013 y 2014 no fue porque Rusia hubiese cambiado de opinión sino porque estaba preparando sus fuerzas, y sobre todo dando los últimos toques a nuevos tipos de armas.
- En mayo de 2014, la República Árabe Siria organizó una elección presidencial, que todas las embajadas presentes en Damasco calificaron de justa y democrática. Fueron los europeos quienes, violando la Convención de Viena, impidieron a cientos de miles de refugiados sirios votar en dicha elección presidencial. Y también convencieron a diferentes grupos de oposición para que no presentaran candidatos. Bachar al-Assad, que ganó ampliamente esa consulta, está sin embargo dispuesto a poner su mandato en la balanza, de forma anticipada, cuando termine la guerra. Mediante un simple voto del parlamento, la República Árabe Siria podría aceptar las candidaturas de ciudadanos sirios exilados, exceptuando a los que hayan colaborado con la Hermandad Musulmana o con sus organizaciones armadas, como al-Qaeda, el Emirato Islámico, etc.
Los militares estadounidenses quieren desmarcarse de los neoconservadores
Justo antes de dejar el cargo de jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey había logrado la nominación del coronel James H. Baker como nuevo director del Office of Net Assessment, o sea la oficina encargada de elaborar los proyectos y estrategias del Pentágono [14]. Al coronel Baker se le considera recto, racional y razonable –exactamente lo contrario de los straussianos– y aunque Seymour Hersh no lo menciona en su artículo, parece entonces posible que Baker tenga que ver con la posición del Estado Mayor Conjunto.
En todo caso, el artículo de Seymour Hersh demuestra que existe en el Estado Mayor Conjunto estadounidense una voluntad de desmarcarse a la vez de la Casa Blanca y de los halcones liberales, como los generales David Petraeus y John Allen. Esto es una manera de subrayar que, en el actual contexto, el presidente Obama ya no tiene ninguna razón para seguir con las ambigüedades que tuvo que se vio obligado a mantener durante los 3 últimos años.

Elementos fundamentales
 - En los últimos meses, la Rand Corporation (principal tanque pensante del complejo militaro-industrial estadounidense), el ex director de la Defense Intelligence Agency Michael T. Flynn, el ex jefe del Estado Mayor Conjunto Martin Dempsey y el ex secretario de Defensa Chuck Hagel han cuestionado las contradicciones y vacilaciones de la Casa Blanca.
- Los estrategas militares estadounidenses cuestionan la política de confrontación con Rusia, heredada de la era Bush. Ese sector está pidiendo que se implante una colaboración en Siria y Ucrania, así como volver a meter en cintura a los supuestos aliados de Washington, como Turquía, Arabia Saudita y Qatar.
- La alta oficialidad estadounidense estima
  1. que hay que respaldar al presidente Bachar y que este debe vencer y mantenerse en el poder;
  2. que hay que actuar junto a Rusia contra el Emirato Islámico;
  3. que hay que castigar a Turquía porque no está comportándose como aliado sino como un enemigo
  4. y que hay que dejar de soñar con la existencia de rebeldes sirios moderados y no esconderse más detrás de esa ficción, que sólo sirve para permitir a la CIA seguir aportando apoyo a los terroristas.
Thierry Meyssan
<:ver_imprimer:> <:recommander:recommander:> Facebook Twitter Delicious Seenthis Digg RSS
[1] “Influencing the SARG in the end of 2006”, William Roebuck, Cable from the State Department, Wikileaks.
[2] «Sale a la luz una nueva vía del tráfico de armas destinadas a los yihadistas», por Valentin Vasilescu, Red Voltaire , 25 de diciembre de 2015.
[3] «Qatar y Ucrania acaban de entregar misiles antiaéreos Pechora-2D al Emirato Islámico », «Qatar preparó el bombardeo contra un campamento del ejército de Siria», por Andrey Fomin, Oriental Review (Rusia), Red Voltaire, 23 de noviembre y 11 de diciembre de 2015.
[4] “Military to Military. US intelligence sharing in the Syrian war”, por Seymour M. Hersh, London Review of Books, Vol. 38, No. 1, 7 de enero de 2016.
[5] «¿Todavía tiene Obama una política militar?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 1º de diciembre de 2014.
[6] «El nuevo jefe del Pentágono se rodea de consejeros privados», Red Voltaire, 27 de diciembre de 2014.
[7] Alternative Futures for Syria. Regional Implications and Challenges for the United States, por Andrew M. Liepman, Brian Nichiporuk, Jason Killmeyer, Rand Corporation, 22 de octubre de 2014.
[8] Informe de la Agencia de Inteligencia Militar a los diferentes servicios de la administración sobre los yihadistas en Siria (documento desclasificado en inglés), 12 de agosto de 2012.
[9] «La inteligencia militar estadounidense y Siria», por W. Patrick Lang, Centre français de recherche sur le renseignement (CF2R), Red Voltaire, 22 de diciembre de 2015.
[10] “Hagel: The White House tried to destroy me”, por Dan de Luce, Foreign Policy, 18 de diciembre de 2015.
[11] El Basij es una milicia popular iraní. Sus miembros son voluntarios y participan no sólo en actividades vinculadas a la defensa del país sino también en el mantenimiento del orden público y diversas labores administrativas o de carácter social.
[12] Cursed Victory: A History of Israel and the Occupied Territories (En español, “Victoria maldita: la historia de Israel y los territorios ocupados), Ahron Bregman, Penguin, 2014 (Traducido únicamente al alemán).
[13] My Life, Bill Clinton, Knopf Publishing Group, 2004.
[14] «Nominación del nuevo estratega del Pentágono», Red Voltaire, 17 de mayo de 2015.
Fuente: Red Voltaire

viernes, 5 de junio de 2015

Los yihadistas al servicio del imperialismo
















El jeque Yussuf al-Qaradawi, gurú de la Hermandad Musulmana y predicador estelar del Corán en la televisión qatarí Al-Jazeera, bendice a los yihadistas que operan en Siria e Irak y afirma, muy seriamente, que si Mahoma viviese, hoy sería aliado de la OTAN.



por Thierry Meyssan


 Los gobiernos occidentales ya ni siquiera tratan de esconder el uso de yihadistas. ¿Ejemplos? La OTAN derrocó a Kadhafi utilizando a al-Qaeda como fuerza terrestre; Israel sacó a los “cascos azules” del Golán y los reemplazó por los hombres de al-Nusra; la coalición internacional contra el Emirato Islámico permitió que los yihadistas tomaran Palmira para perjudicar al gobierno de Siria. Es fácil entender los intereses de las potencias occidentales, pero resulta menos evidente entender por qué y de qué manera los yihadistas prestan servicio al Tío Sam en nombre del Corán. El jeque Yussuf al-Qaradawi, gurú de la Hermandad Musulmana y predicador estelar del Corán en la televisión qatarí Al-Jazeera, bendice a los yihadistas que operan en Siria e Irak y afirma, muy seriamente, que si Mahoma viviese, hoy sería aliado de la OTAN. A menudo nos preguntamos cómo se las arreglan el Pentágono y la CIA para manipular a millones de musulmanes y lograr que luchen por los intereses del Tío Sam. Si bien es cierto que algunos líderes son agentes pagados, también es verdad que la mayoría de los yihadistas creen que luchan y mueren por ir al paraíso. La respuesta es extremadamente simple: partiendo de la retórica de la Hermandad Musulmana es posible apartarse de la realidad humana y enviarlos a matar a cualquiera, como agitando un trapo rojo ante un toro. Oficialmente, el Emirato Islámico se separó de al-Qaeda y no reconoce la autoridad de Ayman al-Zawahiri. Sin embargo, en muchos lugares, como en la región siria de Qalamun, es imposible diferenciar a los seguidores del Emirato Islámico de los de al-Qaeda: los mismos yihadistas utilizan simultáneamente las dos etiquetas. Por supuesto, siempre habrá quien responda que todo no pasa de ser una diferencia de orden personal surgida simplemente porque Abu Bakr al-Baghdadi quiere ser jefe en lugar del jefe. Pero el hecho es que el Emirato Islámico y al-Qaeda, aunque utilizan retóricas muy diferentes, recurren exactamente a las mismas prácticas. Tienen en común las consignas de la Hermandad Musulmana: «Nuestra Constitución es el Corán», «La solución es el islam». La vida piadosa se hace así extremadamente simple. No importa que el Creador nos haya hecho inteligentes, invariablemente y sin importar las circunstancias, hay que aplicar la palabra divina como si fuésemos máquinas. Y si la situación no aparece en El Libro… la solución es destruirlo todo. Por supuesto, los resultados de esa forma de actuar son catastróficos y esas organizaciones han sido incapaces de instaurar en ningún lugar nada que se parezca al inicio de la sociedad perfecta que dicen desear. La diferencia reside en la historia de ambos grupos: - Desde 1979 hasta 1995, o sea desde la operación de la CIA en Afganistán hasta la Conferencia Árabe Popular e Islámica de Khartum, los mercenarios de Osama ben Laden luchaban contra la Unión Soviética con ayuda pública de Estados Unidos. - Desde 1995 hasta 2011, o sea desde la Conferencia de Khartum hasta la operación «Tridente de Neptuno», al-Qaeda exponía una retórica contra «los judíos y los cruzados» mientras seguía luchando contra Rusia en Yugoslavia y Chechenia. - Y a partir de 2011, o sea desde la «primavera árabe», al-Qaeda ha apoyado a la OTAN, en Libia, y a Israel, en la frontera del Golán ocupado. Pero la opinión pública occidental no ha seguido esa evolución. Está convencida del peligro de un mítico expansionismo ruso, se obstina en atribuir a los yihadistas los atentados del 11 de septiembre, no ve la realidad sobre lo sucedido en Libia y en la frontera del Golán ocupado por Israel y se aferra por ello a la errónea idea que presenta a al-Qaeda como una organización terrorista antiimperialista. Los árabes, mientras tanto, no se basan en los hechos sino que eligen –según los casos– la realidad o la propaganda occidental para inventarse así una narración romántica sobre al-Qaeda. El Emirato Islámico, por su parte, se aleja del Corán y se acerca a los neoconservadores. Asegura que los principales enemigos son… otros musulmanes: los chiitas y sus aliados. Prefiere olvidar la época de la guerra en Bosnia, donde la Legión Árabe de ben Laden gozaba del respaldo simultaneo de Estados Unidos, Arabia Saudita e Irán. Pero, ¿quiénes son los aliados de los chiitas? La República Árabe Siria (Estado laico) y la Yihad Islámica palestina (sunnita). En otras palabras, el Emirato Islámico lucha prioritariamente contra el Eje de la Resistencia, que se opone al imperialismo. De hecho, el Emirato Islámico asume su papel como aliado objetivo de Estados Unidos y de Israel en el «Medio Oriente ampliado», aunque dice ser –teóricamente– enemigo de ambos. La maleabilidad de ambas organizaciones reside en su ideología de base, que es la de la Hermandad Musulmana. Por eso resulta lógico el hecho que casi todos los jefes yihadistas han sido miembros en algún momento de alguna rama de la Hermandad Musulmana. Por eso es también totalmente lógico el hecho que la CIA ha respaldado no sólo la Hermandad Musulmana egipcia, desde que esta fue recibida en la Casa Blanca por el presidente Eisenhower –en 1955–, sino también todas sus ramas extranjeras y todos sus grupos disidentes. En definitiva, el califato que soñaba Hassan el-Bana, el mismo que dicen querer Ayman al-Zawahiri y Abu Bakr al-Baghdadi, no busca volver a la Edad de Oro del Islam sino instaurar el reino del oscurantismo. Así lo confirmó, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, en 2012 –o sea antes de la escisión entre al-Qaeda y el Emirato Islámico– cuando declaraba: «En el terreno, ¡están haciendo un buen trabajo!»
 Thierry Meyssan

 Red Voltaire Voltaire, edición Internacional

FUENTE: RED VOLTAIRE

lunes, 8 de julio de 2013

EEUU mueve sus fichas en Egipto (y en la región)

 

EGIPTO; LAS INCOGNITAS DE UN GOLPE

 

Nazanín Armanian

“Quien paga, manda” y aquí es EEUU quien viene proporcionando 1.500 millones de dólares (unos 1.168 millones de euros) al año a Egipto y su ejército en ayuda militar y económica, convirtiéndole en el segundo receptor de ayudas después de Israel. Los militares que acaban de llevar a cabo un golpe de estado, además, reciben dinero de Arabia Saudí y controlan el 25% de la economía del país. Washington, a cambio, espera de los gobernantes del país africano, a nivel interno, sean capaces de dar estabilidad al sistema (aunque utilicen métodos mubarakianos o suadíes), y a nivel externo, lealtad a los intereses estratégicos de EEUU y sobre todo no molestar al vecino israelí. El pecado del ya ex presidente Mohamed Mursi fue su incapacidad de garantizar el orden interno. Continuas protestas de distintos sectores de la población, que culminaron en la recogida de unos 20 millones de firmas por el movimiento Tamarod (desobediencia), encabezado por El Baradei y otras personalidades, contra las políticas de Mursi, ofrecieron la oportunidad de oro al ejército-Pentágono para impedir que en la plaza de Tahrir las protestas tomaran un tono anti-estadounidense, ya que muchos carteles culpaban a EEUU —en concreto a su embajadora Anne Patterson— de proteger a Mursi y ser corresponsable de las calamidades del país. Los uniformados, acusados de gravísimas violaciones de los derechos humanos, reaccionaron rápido, se presentaron demócratas y cumplieron con el deseo de los manifestantes.

Que Obama en su discurso evitara definir como  “golpe de Estado” lo sucedido se debe a dos motivos: que la ley le impide ayudar a un país cuyo gobierno democrático haya sido depuesto por un golpe militar o decreto y que no quería que los egipcios vieran sus manos detrás de la acción militar.

Roma no paga a traidores

No es la primera vez que EEUU actúa contra un gobierno que instala (Egipto. Fracasa la transición ideada por Washington): derrocó a los Muyahidines afganos e impuso a los Talibán para luego derrocarles, y no por ser bárbaros sino por su incapacidad de garantizar el orden necesario en un país clave como Afganistán (Afganistán: Batalla por la hegemonía mundial). Total, al final no hubo ningún gobierno soberano en Egipto.

En 2011 Obama, ante la caída de Mubarak, tenía tres alternativas: el ejército, favorito de Israel y Arabia Saudí; los Hermanos Musulmanes, con los que EEUU tiene fuertes lazos desde 1940; y su opción casi personal, Mohamed Al Bardie, el Nobel de la Paz. La primera era inviable por las exigencias democráticas de un pueblo sublevado. La tercera encontró resistencias entre los israelíes que le tachaban de “agente de Irán”, por insistir en el carácter civil del programa nuclear de Irán cuando fue director de la Agencia de la Energía Atómica y por afirmar que se debería revisar el acuerdo de Camp David. Quedaban los Hermanos Musulmanes, con los que Obama ya había tenido un primer y plácido contacto en la Universidad Al Azhar (Errores de Obama en Oriente Medio), donde pronunció un discurso que iba a poner fin a la política bushiana de invadir a los países musulmanes con recursos (promesa incumplida).

Al final eligió una Cohabitación ‘a la egipcia’, entre los militares y los islamistas, a la que, de momento, se pone fin. Ahora, la prioridad es impedir una guerra civil en las fronteras de Israel, mantener el contrapeso de Irán en la región, y encontrar un rostro afable a la dictadura militar.

EEUU, a través del general al-Sissi, jefe del Ejército —hombre religioso, designado por Mursi—, y en nombre del pueblo egipcio, vuelve a tomar las riendas del país sin poner las “botas en el suelo”. Está por ver el papel de varios miles de agentes de la CIA y de otros servicios de inteligencia occidental que se movían dentro y fuera del palacio presidencial de Heliópolis.

Mantener la amenaza del golpe militar ha sido uno de los instrumentos de Obama para presionar a Mursi, junto con impedir que el Fondo Monetario Internacional le prestase los 4.800 millones prometidos y otros 5.000 millones de euros de la Unión Europea. Ahora, puede abrir la cartera y soltar los millones de dólares que hagan falta para empujar el desarrollo en su “nuevo Egipto”. ¡Hay que ver cómo se puede manipular a un pueblo que está entre la espada y la pared! Es tan antidemocrática y peligrosa la intervención de los militares en la política como la que desempeñan las fuerzas religiosas. La educación de ambas fuerzas —que se presentan con falsas intenciones  “supra clasistas”— está basada en los métodos autoritarios y excluyentes.

Otra experiencia… religiosa

Mohamed Mursi, ex diputado del parlamento de Mubarak, que junto a su organización llegó tarde a la revolución egipcia, pero consiguió montarse sobre sus oleadas y desde allí aplicar ideas de otros tiempos a una sociedad ansiosa de la democracia económica y política, no se dio cuenta de algo primordial: que contaba con el voto de tan solo el 51% del electorado y que parte de los votos depositados al segundo candidato, Ahmed Shafiq -miembro del antiguo régimen- eran por no votarle a él. Algo parecido sucedió en Irán en 1980, cuando ayatolá Jomeini, ante duras críticas hacia su propuesta de instalar una república “islámica”, desechó la propuesta de la mayoría que era “república de Irán”,  y también la de “República Islámica Democrática de Irán”, ideada por los islamistas moderados. Convocó un referéndum con sólo dos opciones, “República islámica: ¿sí o no?”, en un clima en el que el “no” se interpretaba como un apoyo al régimen dictatorial del derrocado Sha. Ganó el “sí” obviamente, aunque allí estaban aquellos que al no ser escuchados, se lanzaron a una terrible guerra civil que duró varios años. Autoengañarse trae nefastas consecuencias.

Mursi, como Hermano Musulmán que confundió el gobernar un complejo estado en el siglo XXI con repartir caridad en los barrios pobres, no quiso ni pudo instalar la democracia. Motivos: sus limitaciones ideológicas y su pertenencia a la élite, su visión retorcida de la política (Un califato totalitario para Egipto), su incapacidad para crear al menos la sensación de mejoría la gestión de los problemas cotidianos (como la recogida de basura, el suministro de agua y electricidad o la seguridad ciudadana). Heredó un país en bancarrota, con graves problemas estructurales, como el alto índice de analfabetismo y de natalidad, se enfrentó a unas expectativas infladas de un pueblo que no podía esperar más, mientras su intento de islamizar el país sabía a demasiado a los seculares (que temían la talibanización del país) y a poco para sus aliados salafistas, quienes le abandonaron, apoyando el golpe de Estado. A todo ello, se añadió la corrupción y un amiguismo tan burdo como nombrar gobernador a un miembro del grupo terrorista Jamaa Islamiya, que participó en el atentado de 1997 en la provincia de Al agsar (Luxor ) matando a 58 turistas. Los HM, que ya tenían en su contra a minorías religiosas, ateos, seculares, los restos del antiguo régimen, los trabajadores (que en un año organizaron un centenar de huelgas), no podían hacer más para ganar enemigos.

Cambios en la región

Tal como señalamos (Obama II: Petraeus, Siria e Israel), el presidente Obama, después de su reelección, remodeló el equipo de defensa y el de política exterior, alejándose -¡no demasiado!- del tradicional apoyo de EEUU a los grupos islamistas, tanto militares como civiles. A veces les quería en un pack de 2×1: el modelo pakistaní de militares islamistas.

La rebeldía de los Talibán, el asesinato de su embajador en Libia a manos de los integristas que colocó en el puesto de Gadafi, o el asalto a la embajada de Israel en El Cairo por los HM y los salafistas le llevó a impedir que este tipo de grupos alcanzaran el poder en Siria –en la vecindad de Israel-, negándoles armas pesadas. Paso seguido, dio la bienvenida al nuevo presidente de Irán, elogiado por la prensa occidental como “moderado” (recordar que durante las protestas de millones de iraníes contra el fraude electoral de 2009, Obama envió una carta de felicitación a Ahmadineyad), y antes de retirar su apoyo a Mohamed Mursi, forzó la dimisión del otro “hermano”, el jeque Hamad al Thani, el emir de Qatar, por entorpecer sus planes sobre Siria o abrir una oficina para Hamas en su tierra. El jeque era un firme defensor de los movimientos islamistas, incluido los HM egipcios. Él financió con sus  petrodólares la caída de Mubarak e inyectó dinero a la campaña electoral de los seguidores de Mursi. De allí que los golpistas egipcios hayan cerrado la cadena Al-Jazeera en El Cairo.

Se espera una nueva política de Obama, la de adelantarse a los acontecimientos, realizando cambios desde arriba en algunos países de la región y reformas, antes de que se le escape la situación en “primaveras” o “abdicaciones” de reyes y sultanes en Arabia, Kuwait, Bahréin, Emiratos y Amman, a favor de sus hijos. Favorece a esta posición la expansión del movimiento Tamarod a países como Túnez, Irak, Bahréin, y Libia.

Impacto en la región

Salvo el gobierno turco –próximo a HM-, ningún país ha llorado la caída de Mursi. Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos, e incluso el nuevo emir de Qatar, Tamim al Thani, felicitaron al presidente interino egipcio, Adli Mansur. Mientras, Irán, que declaraba “respetar al pueblo egipcio”, no ocultaba su alegría. Pues Mursi no sólo se enfrentó a Irán en el asunto sirio, sino que agitó tanto el clima anti chiita en Egipto que el mes pasado fueron linchados varios fieles de este credo en El Cairo. Otro aliviado es el presidente de Siria Bashar Al Assad: el egipcio mandó cerrar su embajada y pidió intervención extranjera para deponerle.

Israel -que no puede quejarse de Mursi porque respetó el acuerdo de Camp David y destruyó los túneles de supervivencia palestina en su frontera con Gaza- sueña la normalización de las relaciones entre ambos países, aunque teme la acción de los grupos islamistas en sus fronteras. Satisfecho de que Hamas –rama de HM-, ahora sí quede huérfano, antes ya había perdido la simpatía de Irán, por luchar contra Damasco. Al contrario de Hamas, el líder de Autoridad palestina, Mahmud Abbas, que elogió al ejército egipcio, vuelve a sacar la cabeza.

Callejón sin salida

Designar un gobierno “tecnócrata” –o sea, un ejecutor de los mandatos del FMI y su autoridad, como se pretende, agravará aún más el sufrimiento del pueblo y el caos en el país. La profundidad de la crisis de Egipto es mucho más que su caos político. Sólo un gobierno de reconciliación nacional, incluyendo a los HM, puede ser el primer paso hacia el orden y la democracia.

Lo sucedido no es el fin de los HM. En Turquía el gobierno islamista de Arbakan fue derrocado por un golpe militar en 1980; volvieron a ganar las elecciones en 1995, y fueron de nuevo depuestos en 1997; regresaron en 2002 y ahora juzgan a quienes les destituyeron en los 80, aunque se enfrentan a demandas de “desislamización del poder”, no por los militares, sino por los indignados de la Plaza de Taqsim.  Excluir a una poderosa organización del juego político podrá provocar escisiones en su seno e incluso radicalizar sectores que no dudarían en tomar armas.  

Dijo Henry Kissinger, en 2011, sobre la caída de Mubarak: “Es sólo el primer acto de un drama que debe ser actuado”.  ¿Qué quería decir?

Fuente: Público.es

 

Héroes, cobardes y vasallos

 

Rafael Poch · · · · ·

07/07/13

Eduard Snowden

 

Europa ha vivido esta semana una de sus horas más vergonzosas y clarificadoras

Si este fuera un mundo decente, en su plaza mayor levantaría un monumento a Eduard Snowden. El joven ex agente americano ha informado al mundo de que el secreto y la privacidad en las comunicaciones, un derecho fundamental, no existe. Y lo ha hecho a sabiendas de lo que se jugaba. A sabiendas de que se enfrentaba a un poder enorme, el de su gobierno, que tortura, encarcela indefinidamente sin cargos, somete a un trato inhumano a disidentes similares como el soldado Bradley Manning, exento de cualquier posibilidad de juicio justo, y que ha normalizado la práctica del asesinato extrajudicial, incluso de ciudadanos americanos con cuatro casos conocidos, entre ellos un adolescente de 16 años.

Snowden sabía que su vida se vería arruinada por su decisión, que probablemente no volvería a ver a su familia ni podría regresar a su país, en caso de que no lo hiciera esposado. Conocía el precio de meterle el dedo en el ojo al Imperio, y a pesar de todo decidió actuar. Puso por delante su conciencia. La conciencia que insta a los funcionarios de su país, mediante juramento, a “defender la Constitución de los Estados Unidos, frente a enemigos externos e internos”. La conciencia a la que el Tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg apeló, al proclamar tras la Segunda Guerra Mundial que, “los individuos tienen deberes internacionales que trascienden a la obligación nacional de obedecer, por lo que los ciudadanos tienen derecho a violar las leyes nacionales para impedir crímenes contra la paz y la humanidad”.

Por poner su consciencia por delante de su destino personal, Eduard Snowden merece ser admirado y públicamente reconocido por el común de sus semejantes. Es decir, es un héroe.

La siguiente pregunta es qué son el presidente Obama y los demás hombres de Estado que persiguen a Snowden por activa y pasiva, organizando su acoso mediante un potentísimo esfuerzo diplomático y policial, o colaborando en ese esfuerzo con episodios tan vergonzosos como la negación de espacio aéreo al presidente boliviano, por sospechas de que llevaba en su avión a Snowden. Y la respuesta a esa pregunta es que el Presidente Obama es, en el mejor de los casos, un rehén de un sistema irreformable, y que sus cómplices europeos son unos miserables vasallos.

Obama llegó a la presidencia sobre la crítica a la guerra iraquí de George W. Bush. No alteró la agenda de la “seguridad nacional” lanzada por el Imperio aprovechando la oportunidad brindada por los atentados del 11 de septiembre de 2001, sino que la enmendó. Se fue de Irak, pero apretó en Afg/Pak. Multiplicó el poder y la libertad del Joint Special Operation Command (JSOC) y potenció las operaciones de asesinato a cargo de los grupos de operaciones especiales y de los drones hasta una escala que los hombres de Bush ni siquiera soñaron. Prometió cerrar Guantánamo, la más conocida isla del archipiélago de cárceles y centros de tortura secretos sembrados por todo el mundo, pero no lo hizo.

En palabras de Noam Chomsky, Obama es otro presidente norteamericano criminal, uno más en la serie. Su campaña fue pagada por Wall Street, así que no había que hacerse muchas ilusiones desde el principio. El sociólogo americano Norman Birnbaum, no le niega a Obama algunas buenas intenciones de cambio, pero el caso es que no se ha opuesto a los asesinatos extrajudiciales de los drones -que frecuentemente precisan órdenes directas y personales suyas para ser ejecutados- ni a la vigilancia total, ni a tantas otras cosas,  por la sencilla razón de que es un “prisionero de ese aparato” de la seguridad nacional. Ese aparato, dice Birnbaum, “tiene sus propias leyes y sabe perfectamente como disciplinar a la gente”.

Birnbaum rememora los asesinatos de los Kennedy, el de Martin Luher King y otros personajes de la vida americana que llegaron a representar determinados riesgos de reforma, y estima que, “nuestro sistema tiene formas y maneras de advertir para que no se superen determinados límites”. “Creo”, dice Birnbaum en una entrevista con Deutschlandfunk, “que en el caso de Obama el presidente ha hecho para su persona esa lectura de nuestra historia”.

Enfrentado a una situación similar, Mijail Gorbachov fue valiente: su determinación de cambio y reforma fue por delante de su realismo y pragmatismo. Llegado el momento, prefirió quemarse a claudicar, confiando, quizá, en ser recompensado “por la historia”, sí, pero asumiendo claros riesgos físicos que incluyeron un golpe de estado contra él. Que algo así no haya sido posible en Estados Unidos, no tiene que ver tanto con la calidad de las personas, sino seguramente con el sistema.

Dándole la vuelta a lo que decía la derecha sobre el comunismo, que era un sistema “irreformable”, nuestra constatación nos lleva más bien a pensar lo contrario: el comunismo soviético fue tan reformable que hasta se autodisolvió. Lo que se demuestra irreformable y apunta a una dirección cada vez más inquietante, orwelliana y dictatorial, es el sistema de Estados Unidos. En cualquier caso, la pulverización de derechos fundamentales a la que estamos asistiendo, con los drones, los Guantánamos y las NSA, apunta hacia un régimen político en sintonía con el estado de cosas, dictatorial y oligárquico, que sugiere el orden socio-económico de la Gran Desigualdad. Dicho de la forma más simple: una sociedad de extrema desigualdad, desprovista de Estado social y regida por el interés de una minoría, precisa formas políticas duras y abolición de derechos fundamentales.

Llegamos así a los vasallos, a todos esos indignos pigmeos políticos que gobiernan el continente europeo, desde Lisboa a Atenas. La caza de Snowden llevada a cabo por los gobiernos de España, Portugal, Italia y Francia, alrededor del avión de Evo Morales, ha puesto en su lugar a la “comunidad de valores” transatlántica. Los europeos colaboran con la potencia que les espía para apresar a la persona que lo ha denunciado. De los gobiernos de España (bases militares, tránsito de vuelos de la CIA en el sistema Guantánamo, escudo antimisiles, etc), con cualquiera de los dos partidos, ya conocíamos el nivel de servilismo. Portugal es un país mas pequeño, la cínica flexibilidad italiana también era conocida, pero la indignidad de Francia en este episodio supera la expectativa del más escéptico. Europa ha vivido esta semana una de sus horas más vergonzosas y clarificadoras. Héroes, un presidente cobarde y unos miserables vasallos. Cada cual en su lugar.

Seguidores