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lunes, 15 de mayo de 2017

Caricatura digital de Mariano Rajoy para chiste político sobre la hucha de las pensiones


Caricatura digital de Mariano Rajoy para chiste político sobre la hucha de las pensiones
 Publicado por jordinero

Es momento de pactos para formar gobierno. Mariano Rajoy posiblemente no renovará legislatura. Pero si se va, lo dejará todo atado y bien atado. Uno de los temas que más preocupan a la población es el saqueo indiscriminado de la hucha para las pensiones. El presidente, para tranquilizar a los ciudadanos al respecto, preguntó el otro día a Montoro si quedaba suficiente dinero en la hucha. El ministro contestó:


– Para un par de cortados, nos llega.


Con lo cual todos nos quedamos más tranquilos…


En verano quedaban en la hucha para las pensiones unos 39.520,46 millones, de los 66.815 millones de euros que había en el 2011. A este ritmo de saqueo, en 2018 ya no quedará un céntimo.

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social, conocido popularmente como la hucha para las pensiones, se empezó a perfilar en 1995, tras el Pacto de Toledo, se consolidó en 1997 y empezó a recibir aportaciones en el 2000, bajo el gobierno de José María Aznar. Este fondo de reserva fue creado para asegurar el pago de las pensiones a pesar de las posibles crisis económicas y el aumento de la esperanza de vida de nuestros ancianos.

Además de las rastas del diputado Alberto Rodríguez y del bebé de la diputada Carolina Bescansa, estos días se habla básicamente de las opciones para formar gobierno. El PP y Ciudadanos no tendrían suficientes escaños para gobernar juntos. El PSOE ha de hacer malabarismos para formar un gobierno progresista de izquierdas. Para poder gobernar, además de entenderse con Podemos, ha de pactar con socios tan incómodos como ERC y Bildu. Eso o convocar nuevas elecciones.

Los diputados del PP andan estos días con el estómago un poco revuelto pensando que podrían acceder al gobierno los rojos extremistas piojosos y malgastar el dinero público en tonterías para pobres como la sanidad pública, la educación pública y las pensiones.

Si la memoria no me falla, Mariano Rajoy sería el primer presidente elegido por las urnas de esta pseudo democracia monárquica que no renovaría su mandato. Eso sería una auténtica pena para el humor gráfico. Un presidente que basa toda su estrategia de genial estadista en la máxima “un vaso es un vaso y un plato es un plato” merece ser eterno.
Fuente: Caricaturas a la carta

miércoles, 10 de agosto de 2016

¡Ciudadanos y Albert Rivera olvidaron 87.000 millones de euros!



He sentido una enorme decepción tras leer las seis peticiones que Albert Rivera plantea a Mariano Rajoy para cambiar su abstención por un sí. Hace mucho tiempo que se intuye que Mariano Rajoy será presidente (¡otra vez!), pero no esperaba que Ciudadanos olvidara la Ley Integral de Protección al Denunciante y que esta no fuera uno de los requisitos indispensables para formar gobierno. De hecho, esperaba que lo fuera en cualquiera de las combinaciones posibles, al menos en las que incluyesen tanto a Unidos Podemos como a Ciudadanos porque del PP o el PSOE poco se puede esperar a estas alturas. Me parece increíble que se plantee un gobierno con Los Genoveses sin exigirles la aprobación con carácter inmediato de una ley que proteja a los que hasta ahora ellos y el PSOE persiguen e ignoran.

En un país como el nuestro, desangrado por la corrupción al ritmo de 87.000 millones de euros anuales, una ley integral que protegiese a aquellos que pudieran convertirse en denunciantes se antoja fundamental para terminar con la sangría. No solo eso, no existe ninguna otra forma para ahorrar 87.000 millones de euros sin generar perjuicios sociales salvo la ley de protección al denunciante. Cada vez que desde Europa se piden recortes se oyen cifras de 10.000 millones de euros o cuantías similares, mientras se puede ahorrar casi diez veces más a un coste relativamente bajo. Es más, si redujéramos la corrupción a un diez por ciento de la actual conseguiríamos terminar con la deuda en unos quince años.






¿Cuánto costaría una ley para proteger a los denunciantes?

Con toda seguridad menos del 10% del ahorro que generaría, lo que es muy poco en comparación a lo defraudado. La ley pide garantizar el salario de los denunciantes de corrupción previa verificación por parte de un juez, lo que garantiza que una persona (más o menos) independiente sea la responsable de otorgar la condición de protegido y dar verosimilitud a las denuncias. Por tanto, el primer paso sería crear estos juzgados especiales y asegurar el salario mensual de los denunciantes. Normalmente, las cuantías denunciadas por corrupción se elevan a millones de euros o cientos de ellos, mientras que los salarios en raras ocasiones superan los 30-40.000 euros anuales (en la mayoría de los casos hablamos de funcionarios o trabajadores que ya están empleados, por lo que ni siquiera supone en sí mismo un gasto) y el coste de un juzgado especializado sería muy bajo en comparación a los defraudado.

Por otro lado, cuantos más juzgados sean necesarios y más denunciantes sean protegidos, ello significará que más tramas corruptas serán detectadas y mayor será el ahorro al Estado. De esta forma se asegura que un aumento del gasto por esta ley suponga también un aumento del ahorro conseguido, por lo que todo son beneficios. No existe en la actualidad una inversión más segura y rentable. Además, no hay que olvidar que el efecto de la denuncia y la protección del denunciante va más allá de lo económico, dado que permitiría terminar con la impunidad existente en la actualidad.

Si es tan rentable para todos, ¿por qué se olvidan el PP, el PSOE, Ciudadanos y los medios de comunicación de los denunciantes y de esta ley?

Tanto PSOE como PP no han querido apoyar esta importante ley porque las cloacas de sus partidos están repletas de corrupción y proteger a los denunciantes puede resultar peligroso para ellos y para el entramado que les sustenta. El PSOE en Andalucía y el PP en Madrid y Valencia, fundamentalmente, saben que la aprobación de la misma podría generar que los casos de corrupción se multiplicasen de forma escandalosa o se descubrieran nuevas tramas en otras regiones.

Los partidos progresistas han apoyo de forma clara y masiva esta ley (Unidos Podemos y confluencias, Esquerra Republicana, EH Bildu), al igual que hasta ahora lo había hecho Ciudadanos, por lo que este olvido resulta inexplicable y decepcionante.

Los grandes medios de comunicación, ya sean televisiones, radios o diarios, no se han preocupado por los denunciantes más allá de la parte más sensacionalista que han podido obtener de cada uno de nosotros (y ello en raras ocasiones porque lo normal es el silencio). En el mejor de los casos, los denunciantes somos individuos a los que extraer todo lo que pueden y abandonar una vez terminada la función parásita. En el peor, somos historias que deben ser silenciadas. Esos son los motivos por los que los grandes medios no han apoyado una Ley Integral de Protección al Denunciante ni han organizado una campaña en su favor, a pesar del enorme beneficio social que supondría.

A estas alturas es difícil esperar algo, pero tanto los medios de comunicación como los partidos políticos deben rectificar en este caso y otorgar a esta ley y a los denunciantes la importancia que merecen. Ciudadanos o cualquier otro partido debe condicionar cualquier pacto de gobierno a la aprobación de esta imprescindible ley porque no se trata de nosotros, los denunciantes, sino de ¡87.000 millones de euros anuales!

Esta cantidad puede ser la diferencia para cualquier ciudadano entre ser atendido en un hospital a tiempo o no, estudiar en un colegio o hacerlo en un barracón, obtener una beca o dejar de estudiar, cobrar una pensión o no… Por desgracia, esos 87.000 millones de euros también son la diferencia entre que más de un periodista cobre a final de mes o no o que más de un político pueda hacer un volquete de putas o no…

Por el bien de todos, esperemos que Albert Rivera, Ciudadanos y los grandes medios de comunicación rectifiquen. Rectificar es de sabios, dicen.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra.

Fuente: Público.es

sábado, 16 de julio de 2016

De la Gran Coalición a la Abstención Modesta


debate a Cuatro
debate a Cuatro


Publicado el 14 julio, 2016 por Juan Carlos Monedero


Venimos de un fracaso democrático. Las elecciones son procesos de autorización política para formar gobiernos. Si el resultado no se zanja con un inquilino en la Moncloa, es una salida en falso. Si se castigan en el mundo del deporte, en la política también. Toda la ciudadanía saca sus conclusiones. La repetición de elecciones permite pensarse un poquito más las cosas. No pensarlas mejor, sino pensarlas más. Y no todo el voto del 20-D era firme. Una de las características del fin del bipartidismo es la volatilidad del voto. Hasta que la gente organice su rabia y sus humores. Si se quiere fidelizar el voto, todos los partidos, especialmente los nuevos, tendrán que aclarar su pensamiento. Mientras tanto se trata de aguzar el oído para saber qué ha dicho la gente. ¿Hay alguien ahí?

Pongamos que el votante del PP le ha dicho a su partido: me da igual que robes, que mientas, que me humilles y que te rías de mí: te voy a votar igual. Prefiero lo malo conocido a lo bueno por conocer. Tengo miedo y mi miedo es legítimo. Que las cosas sigan deteriorándose así poco a poco que mañana ya veremos. Rajoy lo ha entendido bien y por eso ha logrado, desplegando únicamente el Marca, acallar las críticas internas con su parsimonia decimonónica  y ponerse en posición de espera que para la del loto ya no tiene edad.

El votante del PSOE es plural. Una parte le ha votado quizá por última vez con la nostalgia de algo que se marcha. Como apagando la luz. Otros siguen fieles a ese primer voto. Pero da igual, porque Sánchez ya no puede escuchar a los votantes porque hay un inhibidor de frecuencia socialista en el Consejo Federal que grita al efímero Secretario General: ¡deja que prospere alguna forma de Gran Coalición o de Gran Abstención y carga tú con las culpas por el mal resultado! Y, de paso, por haber sido desobediente. Algo mal visto en los partidos especialmente cuando te han puesto arriba contando con tu lealtad. Sánchez se defiende como gato panza arriba porque sabe que así no solamente está muerto sino que van a envolver su cadáver en una piel de cerdo de Las Dehesas para que su alma vague por la eternidad sin el favor de dios y con el escarnio de las ánimas.

El votante de Ciudadanos anda despistado. Aunque ya venía así de fábrica. Votó a Rivera porque le daba vergüenza votar al PP pero los naranjas terminaron pactando con el PSOE. No ha sido capaz de representar la regeneración porque creció como aluvión sin ningún tipo de filtro y ha terminado pactando con el PP y el PSOE más corrruptos (Andalucía y Madrid. En Valencia, al parecer, no les dio tiempo). Rivera se ha desinflado y su maniobrar nervioso no deja de expresar su pérdida de fuelle.

Iglesias, recordando que la materia prima de Podemos solo puede ser la verdad, ha hablado con claridad. Dirigiéndose a Sánchez le ha dicho: o Rajoy o Podemos o terceras elecciones. Que es una manera de decir: o Rajoy o Rajoy o Rajoy, porque el pacto con el PSOE requiere demasiadas micro negociaciones que lo hace casi imposible, porque el Consejo Federal del PSOE de 28 de diciembre prohibió acuerdos con los morados y los nacionalistas, y porque el PSOE de Susana Díaz, Felipe González, Guerra y Cebrián no van a permitir terceras elecciones.

Ha habido una Gran Coalición de facto de PP, PSOE y Ciudadanos en tres grandes ámbitos: los ataques a Unidos Podemos, compartiendo las mentiras acerca de la inexistente financiación ilegal o falseando el programa electoral intentando convertirlo en un proyecto bolivariano encubierto; el apoyo a las políticas europeas que buscan revertir el contrato social recogido en la Constitución de 1978, con la consecuente rebaja de los derechos laborales, incluido el salario social vinculado al mundo del trabajo –educación, sanidad, desempleo, pensiones, formación-; y la defensa de las instituciones que impiden que España entre con pautas de modernidad en el siglo XXI –la monarquía, el centralismo territorial, la desconfianza ante la participación popular-. Esto marca por dónde debe ir el siguiente gobierno.Porque Rajoy será Presidente y el PSOE terminará absteniéndose.

Unidos Podemos tendrá entonces tiempo para alejarse de la sombra de lo viejo que se ha cernido sobre ellos en estos meses de parlamentarismo cortesano. Y, no menos importante, podrá el músculo que necesita, en la calle y en las instituciones, para que dos millones más de españoles les vean como una alternativa de gobierno en un mundo en franca decadencia.

Fuente: Público.es

miércoles, 11 de mayo de 2016

Vivan los matrimonios de conveniencia



Hacerse los guays en Sol y tomarse unas cervezas para disimularlo sólo evidencia aún más y de manera bastante innecesaria. Esto es política, ni colegueo, ni novela de amor



Hay mucho de matrimonio de conveniencia entre Podemos e IU. Hacerse los guays en Sol y tomarse unas cervezas para disimularlo sólo evidencia aún más y de manera bastante innecesaria. Esto es política. Ni colegueo, ni novela de amor. Nadie sensato espera romance, ni siquiera sexo. Bien lo saben quienes ahora rastrean las hemerotecas para escandalizarse buscando las cosas que unos y otros se dijeron en diciembre. Todos los acuerdos son de conveniencia y deben serlo para ambas partes. La política es el arte de lo posible, no un remake de Romeo y Julieta; aquí los matrimonios de conveniencia siempre funcionan mejor y duran bastante más.
Las posibilidades de sumar más juntos que separados resultan evidentes. Ambos necesitaban una acuerdo y han demostrado inteligencia y pragmatismo para alcanzarlo. Así se hace la buena política.
IU precisaba de Podemos para sus expectativas electorales no acabasen muriendo en las playas de la ley electoral. A Pablo Iglesias se le notaba la mala conciencia y la necesidad de redimir su estrategia tras el 20-D sumando a IU. Sabe que votar con el PP siempre tiene un coste y seguramente intuye que, a día de hoy, el gran beneficiado la repetición electoral es Mariano Rajoy. Le apremiaba la necesidad de demostrar que la culpa no fue suya y hará todo lo posible para lograr un acuerdo. Una urgencia que le lleva a sobreactuar su afecto por los socialistas mientras propone un acuerdo para el Senado buscando dividirlos, pero arriesgándose a provocar justo el efecto contrario. 
Afortunadamente para él, le han ahorrado el esfuerzo de enmendar su posible error. Si como argumentan los socialistas la oferta de Podemos era una trampa, Pedro Sánchez la ha activado respondiendo “no gracias” casi al instante cuando no había prisa alguna. Si era una trampa lo inteligente parecía apretar un poco más el lazo diciendo que sí, para forzar al otro a asumir el coste de negar un acuerdo que en el fondo ninguno quiere. Si la oferta era genuina todo eran ganancias para un PSOE que se sentaría a negociar con los números del Senado a su favor.   
La enternecedora preocupación de la prensa conservadora por la autonomía de IU aporta el mejor indicador de lo conveniente que puede resultar su matrimonio para Podemos e IU. Algo se ha removido. Oír a Albert Rivera desenmascarado a los comunistas, o a Rajoy alertándonos sobre el peligro radical, es como escuchar a la hija de Franco en aquella película en blanco y negro donde deseaba a todos los niños del mundo que no cayeran bajo las garras de los enemigos de la patria.
La derecha ya ha dejado claro que piensa usar el fantasma del comunismo para movilizar a los suyos. Una estrategia que contribuirá a polarizar la campaña pero puede tener un beneficiario inesperado. Según el último CIS la mitad de los españoles se sitúan en el centro izquierda y la izquierda, entre el 3 y el 5 de la escala ideológica.  El único partido a quien los votantes sitúan dentro de esa escala es el PSOE (4.5). Los españoles sitúan a Ciudadanos en la derecha (6,4) al PP en la derecha estricta (8,2) y a Podemos e IU más a la izquierda (próximos ambos al 2.3).
Igual que el pacto con Ciudadanos ha escorado a la derecha la percepción sobre el PSOE, la coalición con IU aportará votos pero también escora a Podemos demasiado a la izquierda en la percepción de muchos votantes. La estrategia popular de demonización del acuerdo entre Podemos e IU puede facilitarle mucho a los socialistas la tarea de recuperar espacio por su izquierda si consigue rearmar su discurso. Una puerta se cierra y otra se abre. La política es así.

Fuente: eldiario.es

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