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lunes, 12 de septiembre de 2016

G-20: De China a Marte



Michael Roberts
La reunión del pasado fin de semana de los jefes de Estado de las 20 economías más importantes del mundo (G-20) en la localidad china de Hangzhou llegó a la conclusión de que la economía mundial todavía tiene problemas. El FMI calcula que 2016 será el quinto año consecutivo de un crecimiento global por debajo de la media del 3,7% registrada en el período de 1990 a de 2007.

Y justo antes de la cumbre del G-20, el FMI emitió un informe con una previsión de crecimiento aún más débil. "La alta frecuencia de datos apunta a un crecimiento más débil este año, especialmente en las economías avanzadas del G-20, mientras que el rendimiento de los mercados emergentes será más heterogéneo".   Y continua: "El panorama global sigue siendo limitado, con una dinámica de crecimiento a largo plazo desfavorable y con disparidades de ingresos nacionales que suponen nuevos desafíos para los gobiernos. Los desarrollos recientes, incluyendo una inflación muy baja, junto con la desaceleración del crecimiento del comercio y de la inversión, confirman ampliamente el modesto ritmo de la actividad global. La disminución de la inversión, agravada por los problemas de sobreendeudamiento del sector privado y los problemas de balance del sector financiero en muchos países, la tendencia a un crecimiento débil de la productividad, así como factores demográficos pesan sobre las perspectivas de crecimiento a largo plazo, lo que reduce aún más los incentivos para la inversión, a pesar de las tasas de interés históricamente bajas. Un período de bajo crecimiento que ha dejado de lado a muchas personas de bajos ingresos, que ha aumentado la ansiedad sobre la globalización y empeorado el clima político para las reformas. El riesgo de decrecimiento sigue dominando".



la directora del FMI, Christine Lagarde, también escribió en su blog que "un crecimiento global débil, que interactúa con un aumento de la desigualdad, está alimentando un clima político en el que las reformas se estancan y los países recurren a políticas orientadas hacia el interior. En una amplia muestra representativa de las economías avanzadas, los ingresos del 10 por ciento se incrementaron en un 40 por ciento en los últimos 20 años, mientras que el crecimiento ha sido muy modesto en la parte inferior. La desigualdad también se ha incrementado en muchas economías emergentes, aunque el impacto en los pobres a veces se ha visto compensado por un fuerte crecimiento de los ingresos en general" .



Bajo crecimiento, elevada deuda, débil productividad y aumento de la desigualdad: esa es la historia de la economía mundial desde el final de la Gran Recesión en 2009.

¿Qué sugiere el FMI a los líderes del G-20 para salir de esta deprimente situación? En primer lugar, un mayor apoyo a la "demanda". Pero la política monetaria (cero o tasas de interés negativas y la impresión de dinero) no están funcionando. Por lo tanto, ha llegado la “hora de impulsar la inversión pública y mejorar las infraestructuras".  Pero el mundo necesita más "reformas estructurales" neoliberales, como la desregulación de los mercados laborales y de productos, el recorte de los planes de pensiones, etc., con el fin de aumentar la rentabilidad. Pero también se debería reducir la desigualdad a través de mayores beneficios básicos y una mejor educación para los trabajadores con salarios bajos. Así que necesitamos más globalización, más comercio mundial, más reformas neoliberales y menos desigualdad. ¡A ver como reconcilian eso!

Una idea que dominó la reunión del G-20 fue la necesidad de impulsar el comercio mundial y apoyar la "globalización". Como he expuesto con frecuencia, el crecimiento del comercio mundial ha sido pésimo y es una importante característica de la Larga Depresión desde 2009.



Pero lo peor para el capitalismo mundial, y el imperialismo estadounidense en particular, es que ha habido una tendencia cada vez mayor a distanciarse de la "globalización" (libre comercio de bienes, servicios y flujos de capital para las grandes empresas). Los acuerdos comerciales de la Organización Mundial del Comercio están bloqueados y los grandes acuerdos regionales como TTP y TTIP están en grave peligro. En todas partes, los gobiernos están bajo presión para bloquear nuevas ofertas e incluso revertirlas (por ejemplo, Trump en relación con el TLC). Lagarde pidió un renovado apoyo a la globalización y el neoliberalismo ahora bajo ataque.

Los chinos están particularmente preocupados porque el crecimiento del comercio mundial es vital para sus exportaciones y su modelo económico impulsado por la inversión. El presidente de China, Xi Jinping, fue especialmente claro a la hora de pedir más comercio e inversiones. "Deberíamos convertir el grupo G-20 en un equipo de acción, en lugar de una tertulia", dijo.

Mientras tanto, persiste el optimismo sobre una recuperación económica mundial real. Gavyn Davies, en el FT, ha defendido recientemente que su consultora de previsiones Fulcrum cree que esta en marcha un repunte económico mundial. Sin embargo, este fin de semana, era un poco menos optimista. "En agosto, no hemos tenido ninguna confirmación de que esté ganando impulso un relanzamiento cíclico. Pero ni ha habido un descenso significativo de la actividad: Todavía está por ver que pasará".

A principios de año, muchos economistas convencionales estimaban que China y otras economías emergentes ''iban desacelerando y arrastrarían el resto del mundo con ellas. No estuve de acuerdo entonces. El optimismo sobre la recuperación recayó en los EE.UU. e incluso Europa.

Sin embargo, a medida que avanzamos en la última parte de 2016, se ha hecho evidente que la economía de Estados Unidos se ha ralentizado aún más y que Europa no ha logrado recuperarse en absoluto. Así que el optimismo ha vuelto de nuevo a depositarse en las principales economías emergentes. Como los economistas de la empresa de contabilidad Deloitte del Reino Unido han escrito hoy: "La tendencia a la baja de la actividad de los mercados emergentes parece haber llegado a su fin. Se espera que el crecimiento se acelere en 2017. Se prevé que la India crezca un 7,6% el próximo año, la mayor tasa de crecimiento de cualquier economía importante. Brasil y Rusia tienden a salir de la recesión. Se espera que el crecimiento de China se debilite, con una previsión del 6,2% en 2017, todavía mucho más alto que los promedios globales. Fundamentalmente, el riesgo de un "aterrizaje duro" de la economía china ha casi desaparecido".

Así que es hora de volver al futuro con los llamados BRICs y que abran el camino para salir de la depresión. Ya veremos.

Hablando de volver al futuro, una de las propuestas políticas más importantes de los economistas convencionales ha sido que los gobiernos aumenten el gasto público en infraestructura (construcción de carreteras, ferrocarril, puentes, centrales eléctricas, telecomunicaciones, etc.) para conseguir relanzar las economías. Hasta ahora, han sido ampliamente ignorados por los gobiernos que tratan de reducir los déficits presupuestarios con recortes en el gasto público o por la presión de los altos niveles de deuda pública.

La última propuesta en este campo ha venido de los economistas del Departamento de inversiones en Australia, de Macquarie. ¿Por qué no colonizar Marte? "No es tan loco como parece" escriben Viktor Shvets y Chetan Seth del equipo de renta variable global de Macquarie. "Un programa gigante de colonización de Marte crearía una vasta industria, intensiva en capital, que se extendería por el mundo, crearía puestos de trabajo, y resolvería el problema de la productividad de la economía global".

Por si no se habían enterado, la economía mundial no está creciendo a una velocidad suficiente porque hay un "declive de los rendimientos de la inversión". Así que lo que tenemos que hacer es iniciar un amplio programa público para colonizar Marte, similar al programa espacial de la década de 1960 bajo Kennedy para colocar un hombre en la Luna.



Curiosamente, los economistas de Macquarie no están interesados en un programa de inversión global para ayudar a los más pobres de este mundo; para tratar de resolver el desastre ambiental global o para impulsar la educación, la sanidad o las infraestructuras básicas en los países más pobres de la Tierra. No, eso no es tan útil (rentable) como invertir en otro planeta para obtener una mejora de la rentabilidad de las inversiones.

La solución Macquarie es el último grito de la política económica keynesiana (en breve "keynesianismo de guerra”). Es la idea de que hay un montón de capital disponible, pero no existen ‘oportunidades de inversión’ debido a la falta de demanda. Así que la guerra o el espacio puede ofrecer una salida.

Los economistas de Macquarie piensan que la enorme inyección de dinero y de crédito en activos financieros, que ha empujado las tasas de interés hasta cero o menos aun es lo que ha provocado los bajos rendimientos. Pero que los bajos rendimientos del capital sean generados por un exceso de capital, es una teoría marginalista neoclásica (que Keynes defendió). Pero es confundir  capital 'ficticio' con capital productivo.

El punto de vista marxista es diferente.  La inversión productiva no se produce porque haya 'demasiado capital y baja demanda’, sino debido a la poca plusvalía o baja rentabilidad del capital productivo. Y la baja rentabilidad no se recuperará gracias al gasto público de un programa espacial. Por el contrario. En la década de 1960, el programa espacial fue posible debido a la alta rentabilidad (no baja) del sector capitalista. Por lo tanto, lo que los gastos improductivos hicieron, sin duda, fue desarrollar nuevas tecnologías y empleo para muchos, porque eran asequibles. Esto es lo opuesto de lo que ocurre ahora. No hay salida por Marte.

Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2016/09/05/from-china-to-mars/
Traducción: G. Buster
Fuente: Sin Permiso



martes, 6 de septiembre de 2016

Reino de España: Refrescándole el currículo de Soria al Banco Mundial



Carlos Sosa 04/09/2016

No sé por qué se escandalizan ante el nombramiento de Soria: está altamente capacitado para contribuir a los propósitos del organismo: acabar con la pobreza extrema y promover la prosperidad entre los pueblos. Él no ha hecho otra cosa sino esa.

El exministro de Industria acaba de regresar de Boston, donde se refugió tras descubrirse que ha hecho más negocios fuera que dentro de España y que es un crack manejando cuentas opacas. No pasa nada.

Tiene razón el periodista de El Mundo Carlos Segovia cuando dice que “el Gobierno recupera a Soria para el Banco Mundial”. Una afirmación mucho más sanota que la del resto de la prensa desafecta: Rajoy nombra a Soria, el de los papeles de Panamá, para ejecutivo del Banco Mundial. Hasta Bloomberg se ha escandalizado, qué desafuero, qué sinrazón.

Pues sí. El Banco Mundial se dispone, a propuesta de España, a hacer el fichaje más importante de su historia: José Manuel Soria López. La intención del ministro de Economía, Luis de Guindos, se conocía desde hace meses, y así lo divulgó La Sexta el 7 de junio con el consecuente  desmentido porque en aquellos momentos electorales no era plan que la noticia se oficializara. Este Gobierno en funciones ha preferido esperar dos minutos a que se consumara la derrota parlamentaria definitiva de Mariano Rajoy en su frustrado proceso de investidura para dar a conocer una propuesta que no podía esconder por más tiempo: el plazo acababa este mismo viernes. Soria será propuesto por el Gobierno de España para ocupar una de las 25 plazas de director ejecutivo del Banco Mundial.

Como es muy posible que ese organismo internacional no haya recibido aún el el currículo actualizado del candidato español, nos permitimos acercárselo sin animus mortificandi de ningún tipo. Muy al contrario, con el muy noble propósito de que sean aprovechados los amplios conocimientos y las bondades del candidato español para profundizar en los dos objetivos principales del organismo: acabar con la pobreza extrema y promover la prosperidad de los pueblos terráqueos.

A tal fin es bueno que sepan que José Manuel Soria López siempre ha luchado a favor de los desfavorecidos. Siendo alcalde de Las Palmas de Gran Canaria (1995-2003), consiguió sacar de las calles a los indigentes y a los inmigrantes que las ocupaban mediante la utilización sanitaria de las mangueras de agua del servicio municipal de limpieza y de los vuelos de madrugada con destino a Madrid organizados por el Ministerio del Interior. Protegió de los peligros de un derrumbe a los sintecho que pernoctaban en el edificio Woermann demoliéndolo con nocturnidad y autorizando en su lugar una torre de pisos de lujo con una biblioteca pública en sus bajos que tenía que haber sido el orgullo del barrio pero que se frustró por una bobería: la alcaldesa que lo sustituyó, también del PP, permutó la biblioteca por unos chalets a cambio de cederle el espacio a una ONG: la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias. Todo muy justo. Superjusto.

En su afán por promover un reparto equitativo de la riqueza, ideó junto a su hermano Luis, a la sazón consejero de Industria (2003), su compadre en las cuentas opacas en el exterior, una operación consistente en distribuir la riqueza eólica de Canarias entre el mayor número de personas. No tuvo tiempo de culminar su gesta, por lo que solo alcanzó en el reparto el empresario Javier Esquivel y sus socios, otro gran filántropo que, en compensación por aquel detallazo de Soria, le prestó un chalet de lujo durante 21 meses para que no sufriera la injusticia social de tener que pegar un alquiler mientras profesionales y empresas proveedoras del Cabildo de Gran Canaria que Soria presidía (2003-2007) le construían una humilde mansión en el barrio de Tafira Alta. Los expertos en políticas solidarias bautizaron esta operación como caso Chalet.

Para promover la prosperidad entre los pueblos, Soria se fijó en Noruega. Lo hizo a instancias de un empresario de aquel país que le mostró con una generosidad inmensa la belleza de los fiordos, el ceremonial de la pesca del salmón y lo hermoso que se puede ver todo desde el aire. El exministro estaba maravillado y promovió para Lyng tras aquel viaje una autorización especial para una urbanización turística de lujo en el municipio de Mogán, a la sazón gobernado por el popular Paquirrín González, otro portento de la cooperación y el desarrollo, facetas por las que resultó injustamente  imputado en el caso Góndola. Los expertos en la materia catalogaron este caso de éxito de José Manuel Soria como caso salmón. Rebuscados como mínimo, oye.

Dónde colocar a Soria

Si no saben dónde colocar a José Manuel Soria en el Banco Mundial, tenemos un par de ideas que quizás puedan orientarles. Un buen destino podría ser la Asociación Mundial del Agua, dedicada a extender la garantía de acceso de este recurso a poblaciones que o no lo tienen o tienen dificultades para llegar a él. El historial de Soria le avala perfectamente para asumir ese reto: en 2003 dejó encaminado a su modo un concurso en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para que unas membranas de ósmosis inversa que había que instalar en una potabilizadora le fuera adjudicado a la oferta que quedó en noveno lugar. Nadie entendió aquel asunto, bautizado como caso Isolux en honor de esa compañía adjudicataria, pero lo que en realidad pretendía aquel buen alcalde era que sus conciudadanos comprendieran lo que pasa cuando manipulas un concurso y se produce un agujero financiero y hasta una contaminación por boro que arruinó a la ciudad.

En el mismo capítulo de experiencias acuíferas de Soria debemos incluir la adjudicación por 75 millones de euros de una potabilizadora que producía agua por el método de compresión a vapor que jamás pudo ponerse en marcha por sus elevadísimos costes, consecuencia adversa imposible de prever por el señor alcalde pese a la tozudez de sus técnicos desaconsejándoselo. Acabó siendo vendida a un emirato árabe al que no importaba gastarse un pastizal en fuel para producir el líquido elemento. Pero la experiencia fue buena porque permitió que con dinero público español se trasladara a oriente medio un equipamiento que debería ser orgullo nacional y no una puñetera vergüenza.

Tampoco le resultará complicado al Banco Mundial destinar a José Manuel Soria a su departamento de Desarrollo y Cambio Climático. El exministro de Industria, Energía y Turismo ha profundizado durante su desempeño en el Gobierno de España en las prospecciones petrolíferas en franjas marítimas protegidas de Canarias y Baleares, en el fraking en espacios naturales de la Cornisa Cantábrica y en el veto al autoconsumo energético también conocido como “impuesto al sol”. Esa experiencia le tiene que haber servido para convertirse en un defensor a ultranza de las energías renovables como única salida al cambio climático.

Empapelado por Panamá

Soria sabía desde junio que Luis de Guindos lo iba a proponer para este puesto tan rumboso, premiado con 226.000 euros al año libres de impuestos. Por eso su opción tras dimitir por el escándalo de sus cuentas opacas en el exterior fue marcharse en dirección a Estados Unidos para intentar instruirse mediante cursos de liderazgo internacional. Lo intentó primero en Stanford, donde no tuvo éxito su petición, y terminó en Harvard quejándose de la carestía de los pisos de alquiler. Durante su estancia en Boston recibió dos visitas, una de su esposa, María del Carmen Benítez, y la otra de quien fuera su jefe de protocolo en el Ministerio de Industria, Ángel García, quien lo acompañó durante una semana en la búsqueda de alojamiento mientras se hospedaban en el Square Hotel. Ya por esas fechas, junio pasado, comentaba a sus allegados que optaría al puesto de director ejecutivo en el Banco Mundial. Se lo tenía prometido su amigo del alma Luis de Guindos. Pasó las vacaciones de verano en Miami, donde tiene familia política su hermano Luis, y hace unos pocos días se supo que viajó también a Noruega. El sospechoso siempre regresa al escenario del crimen.

Puede que su polémica destitución como ministro, camuflada de dimisión arguyendo un error de política de comunicación, lastre su nombramiento. Muchos medios de comunicación, generalistas y especializados, nacionales y extranjeros, se hacían eco este viernes de l os antecedentes panameños del exministro canario. Todavía debe pasar la votación de los demás países que forman parte del organismo: la tradición manda que nadie se oponga, salvo que el propuesto venga envuelto en el escándalo, como es el caso.

Carlos Sosa  Periodista, director de Canarias Digital.

Fuente:
http://www.eldiario.es/canariasahora/topsecret/Refrescandole-curriculo-Soria-Banco-Mundial_6_554754542.html

Un agujero llamado Jackson

Jackson Hole


Alejandro Nadal

En el estado de Wyoming existe un valle llamado . Desde 1982 el Banco de la Reserva federal de Kansas City organiza en ese lugar un simposio para administradores de bancos centrales y académicos interesados en política monetaria. A pesar de su nombre, Jackson no es un agujero. Es un valle que fue escogido porque al entonces presidente de la Reserva federal, Paul Volcker, le gustaba pescar truchas y el lago es un excelente sitio para esa actividad.

Este año lo más esperado en este simposio no tiene nada que ver con las pobres truchas y sí mucho con el discurso de la señora Janet Yellen, presidenta de la Fed, sobre las perspectivas del instituto monetario frente a un posible aumento en la tasa de interés.

Durante las últimas décadas el público ha escuchado sin cesar que la inflación era el peor enemigo a combatir. Ese fue el dogma alrededor del cual se organizó la política macroeconómica, tanto en su vertiente fiscal como monetaria. Pero desde que estalló la crisis económica y financiera global las cosas han cambiado radicalmente. Desde 2009 el enemigo es la deflación.

Este fenómeno tiene varias raíces en una economía capitalista, pero quizás la más importante es que después de una orgía de endeudamiento creciente todos los agentes económicos prefieren desendeudarse antes que adquirir nuevos compromisos para financiar su demanda. Cuando todos los agentes hacen lo mismo el resultado macroeconómico es una recesión profunda y larga.

La mayor parte de los especialistas en política macroeconómica considera que para incrementar la tasa de inflación es necesario reducir la tasa de interés de referencia en una economía. La idea es que una menor tasa de interés permite activar la demanda agregada, lo que conduce a un incremento en los salarios y en los precios. La recuperación requiere algo de tiempo, pero en este razonamiento se supone que una vez que la rehabilitación se consolide, la Fed puede proceder a incrementar la tasa de interés y mantenerla en un nivel “normal” sin provocar una recaída de la economía.

La tasa de interés de referencia en Estados Unidos y las principales economías del planeta han permanecido en niveles cercanos a cero desde 2009 con el fin de estimular la economía. Los resultados no han sido brillantes, pero muchos piensan que la economía estadounidense se encuentra en un proceso de recuperación y que la tasa de interés debería ir aumentando gradualmente hasta encontrar su nivel “normal”. Ese nivel estaría ligado a la necesidad de prevenir los excesos de los tomadores de riesgo y evitar que los ahorradores y los tenedores de cuentas de retiro (individuales o en fondos de pensión) sufran un efecto negativo. Hay que notar que el recurrir a un incremento en la tasa de interés está relacionado con el objetivo de reducir las distorsiones en el sector financiero.

Pero ahora el problema es si puede la Reserva federal salir del agujero en el que se encuentra metida la economía estadounidense desde 2008. Para comenzar, los signos de recuperación no han sido estables. La tasa de crecimiento sigue siendo mediocre y está por debajo de su nivel potencial. Por otra parte, el desempeño del mercado laboral ha sido juzgado satisfactorio, pero el descenso en los indicadores de desempleo se debe en buena medida al hecho de que millones de personas han salido del mercado de trabajo y han abandonado la búsqueda de empleo en medio de la desesperanza. Para las estadísticas, ellos no cuentan como ‘desempleados’. En pocas palabras, la “recuperación” no es tan sólida como algunos quisieran creer.

Pero hay un problema adicional que debe superar cualquier intento por ‘normalizar’ las tasas de interés. En lo más álgido de la crisis la Reserva federal adquirió billones de dólares en títulos del Tesoro estadounidense y valores garantizados con hipotecas. Fue una manera de inyectar liquidez y reactivar el moribundo mercado bancario después del colapso de Lehman Brothers. La forma de pago se hizo acreditando las cuentas de los bancos como si hubieran depositado más reservas en la cuenta de la Fed. Así que hoy los bancos tienen en su haber una cantidad astronómica de reservas por las cuales reciben un pago de intereses. Éste ha sido el instrumento a través del cual la Reserva federal ha podido aumentar las tasas de corto plazo porque si un banco puede recibir 0.5 por ciento por tener dinero como reserva no lo prestará a una tasa inferior. Pero el costo para la Fed es altísimo: 7 mil millones de dólares en 2015.

Para regresar a la manera convencional de operar, la Fed tendría que deshacerse de los trillones que tienen acumulados los bancos en reservas. La señora Yellen descarta esa opción porque sería “demasiado perturbador para la economía”. Tiene razón: los fondos de pensión y las compañías de seguros tienen en su contabilidad billones de dólares de títulos gubernamentales de casi cero rendimiento. Si suben las tasas de interés, el precio de esos títulos bajará y se producirá una crisis financiera de proporciones gigantescas. Parece difícil que la principal economía del mundo pueda salir del agujero.

Alejandro Nadal Economista. Es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
Fuente: La Jornada, 31 de agosto 2016 - Sin Permiso

martes, 12 de julio de 2016

¿Será Deutsche Bank un nuevo Lehman Brothers que colapsará el mundo?





JULIO FERNÁNDEZ
El Blog Salmón

La realidad económica está cada vez más agitada en los tiempos que corren. El cambio económico chino y el impacto que ha tenido en las economías emergentes (como es el caso de Brasil), la guerra de divisas que estamos presenciando a nivel mundial, la ralentizada subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal Americana o la caída estrepitosa del precio del crudo. Ahora se suma las elecciones favorables al Brexit, con toda la incertidumbre que está provocando a nivel económico y social las dudas de activar el famoso artículo 50 del Tratado de Lisboa, el cual permite dos años para el proceso de salida y marcar todas las relaciones económicas y de emigración con la Unión Europea. Bien, ahora nos enfrentamos a la más que posible quiebra de uno de los bancos más grandes del mundo, el Deutsche Bank.

En el artículo analizaremos todos los aspectos a considerar sobre la posible caída de dicha institución bancaria, así como su similitud a uno de los episodio más sórdidos de la historia económica moderna, la caída de Lehman Brothers el 15 de Septiembre de 2008. Si algo hemos aprendido de la historia económica reciente, y del caso de Lehman Brothers en concreto, es que las corporaciones ¨Too big to fail¨ (demasiado grandes para fallar), también quiebran con todo lo que ello implica a nivel mundial desde un punto de vista económico y social.

Deutsche Bank ha suspendido las pruebas de stress aplicadas por la FED, y el Fondo Monetario Internacional ha señalado al banco como el que mayor riesgo tiene, en producir un nuevo tsunami financiero a nivel mundial.


Deutsche Bank vs. Lehman Brothers


Colapso Economico

Colapso Economico
Algo que nos va a ayudar de forma bastante práctica, para entender lo que está pasando con Deutsche Bank, y saber a lo que nos enfrentamos, es entender que pasó con Lehman Brothers hace años, la historia aunque no es exacta, se parece bastante.

El banco de inversión Lehman Brothers que disfrutó del crecimiento que provocó la segunda burbuja financiera en la época de Alan Greenspan al frente de la FED, y digo la segunda, porque ya se había provocado otra, la burbuja punto.com. Esta segunda burbuja impactó al sector inmobiliario. El 18 de Junio del 2002, el Presidente de los E.E.U.U, George W. Bush pronunció su famoso discurso en el que promulgaba que la adquisición de una vivienda en propiedad, conformaba parte del sueño americano. De ahí que la FED tomara cartas en el asunto, y favoreciese la medida reduciendo los tipos de interés del 6% al 1%, para abaratar el crédito y se desató la locura.

La compra de inmuebles en bloque no se hizo esperar, y los bancos con un afán desmesurado de lucro, daban créditos hipotecarios hasta aquellos que no podían devolverlo. Los famosos NINJA (No Incomes, No Jobs, No Assets), es decir gente que no tenían trabajo, ni ingresos, ni ningún tipo de activo. Obviamente, todas estas hipotecas de elevadísimo riesgo eran a su vez revendidas por bancos comerciales a bancos de inversión, los cuales generaban los famosos paquetes hipotecarios, donde combinaban hipotecas con altos niveles de liquidez, y por tanto poco riesgo, con estas de elevadísimo riesgo. Dichos activos eran conocidos como CDO´s (Collateral Debt Obligation) los cuales eran emitidos y vendidos a otros bancos de forma global.

Dos semanas antes de la quiebra de Lehman Brothers, todas las empresas de rating americanas, S&P, Fitch o Moodys daban la calificación más alta de liquidez y solvencia a Lehman Brothers (AAA+).

Cierto es, que el caso actual de Deutsche Bank, las causas no se deben a ninguna burbuja inmobiliaria a día de hoy, pero si a un entorno macroeconómico inestable pocas veces visto con anterioridad. Es preciso comparar datos para ver la situación económico-financiera de Deutsche Bank con Lehman Brothers cuando quebró:

La caída en picado de la capitalización bursátil de Lehman Brothers antes de la quiebra. Las acciones de Deutsch Bank están practicamente en caída libre,como las de Lehman Brothers en su momento, las cuales están en torno a los 13.91 euros/acción, lo que implica una caída del 45% en este último año. Aunque más vértigo da ver la evolución del precio de la acción desde el 2008, cuya caída es superior al 90%. La capitalización bursátil del banco está entorno a 20 mil millones de dólares, muy por debajo de su valor en los libros contables, en torno es 67 mil millones, lo que implica un descuento en torno al 70%.
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La evolución de las acciones de Deutsche Bank, las cuales parecen abocadas a caer hasta 0, como ya lo hicieran en su momento las acciones de Lehman Brothers. Las reacciones no se han hecho esperar, George Soros, a través de sus Hedge Funds a empezado a vender en corto acciones del banco, ¨invirtiendo a la contra¨, ya que la tendencia bajista parece ser irremediable. Vender a corto, implica que una compañía de Hedge Funds toma prestadas unas acciones por parte de un accionista de Deutsche Bank durante un tiempo limitado. En el momento que las adquiere las vende por que estima que van a caer, y después cuando las acciones realmente caen y vence el periodo para su devolución, las vuelve a comprar por un precio mucho más bajo, generando una plusvalía o ganancia, de la cual se deduce la consiguiente comisión a pagar por dicho préstamo de acciones al inversor primero, en el momento de la devolución¨. Esta es una de las muchas formas de ¨invertir a la contra¨.
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Apalancamiento. Otro signo de similitud entre Lehman Brothers y Deutsche Bank, es el volumen de apalancamiento (Gearing o Leverage, en inglés). Las cifras no pasan desapercibidas. Momentos antes del colapso de Lehman Brothers, su balance de situación arrojaba un volumen de activos de 639 mil millones, y un pasivo de 619 mil millones de dólares respectivamente, lo que implicaba una proporción de apalancamiento de 31:1. Es decir, por cada dólar de capital propio, había 31 dólares de endeudamiento. Las cifras arrojadas por los estados financieros de Deutsche Bank en Diciembre del 2015, muestran un volumen de activos de 1.60 billones de euros (sí, billones) y un pasivo de 1.56 billones de euros, lo que implica un ratio de apalancamiento todavía mayor, en torno al 40:1. Es decir, por cada euro de capital propio, hay 40 euros de deuda, lo que implica un endeudamiento desorbitado. Tampoco han ayudado las LTRO (Long Term Refinancing Operations), o lo que coloquialmente se conoce como ¨la barra libre del Banco Central Europeo¨. Esto es, que el Banco Central Europeo emite dinero gratuito a la banca comercial privada. Es decir, deuda a un tipo de interés del 0% a los bancos para capitalizarse, lo cual no deja de ser un incremento del pasivo bancario en sus balances, aunque en principio no generen gastos financieros.

Otras magnitudes a considerar en el colapso de Deutsche Bank

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En el apartado anterior veíamos aspectos comunes entre Deutsche Bank y Lehman Brothers antes de su quiebra. Bien, aparte de esos aspectos comunes, hay otros aspectos a considerar, al margen de la comparativa con Lehman Brothers, en el derrumbe del gigante alemán.

La política monetaria del Banco Central en un entorno de tipos de interés nulos, no ayuda a los bancos a sacar márgenes de ganancia en los intereses netos. Esto es, la diferencia entre los ingresos por intereses y los gastos por intereses se reducen cada mes más. Como se puede apreciar en sus cuentas anuales para el 2015 La pérdida obtenida por el Deutsche Bank en 2015 está en torno a 6.7 mil millones (después de impuestos), y que es por la reducción de los márgenes netos de interés, al incremento de los gastos no financieros, es decir al pago de gastos por comisiones a acreedores debido a una tendencia generalizada por parte del sector bancario a compensar sus exiguos ingresos por intereses, con ingresos por comisiones. Esto hace que los ingresos/gastos por comisiones tengan un peso específico mucho más alto en las cuentas anuales de los bancos. Por último, el batacazo dado por la depreciación de su Goodwill, o Fondo de Comercio con una caída de 5.7 mil millones de euros, que son todos los activos intangibles de la corporación, tales como marca comercial, cartera de clientes, prestigio en el mercado, etc..

La alta exposición al mercado de derivados. Actualmente Deutsche Bank tiene un volumen de 75 billones de dólares en derivados,lo que implica 5 veces el PIB de la Unión Europea y 20 veces el PIB alemán. También representa el 13% de mercado total de derivados en el mundo que se cifra en torno a 550 billones de dólares. En principio, esa no es la cifra a considerar en caso de rescate, ya que muchos activos se compensan con otros pasivos. Dichos derivados dependen de activos subyacentes, lo cuales pueden a su vez ser tóxicos y equiparables a las hipotecas subprime de Lehman Brothers.
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Otro impacto a considerar es el ¨Brexit¨. El 19% de sus ingresos vienen del UK. Toda la incertidumbre generada en torno al nuevo escenario mundial con el Reino Unido fuera de la Union Europea está impactando negativamente en todo el sector bancario mundial, y concretamente en el banco alemán, el cual puede ver depreciado su facturación total en un 19%, si rompe toda su relación comercial con los británicos.

Riesgo sistémico. 


Este fenómeno hace referencia al riesgo que se produce si una corporación de esta envergadura quiebra y al impacto sobre el volumen insolvencias que generan en otras grandes corporaciones y bancos de inversión. De modo que, estos acreedores generan otras insolvencias sobre otros acreedores, y así sucesivamente generando un efecto dominó de colapso financiero mundial, como ya ocurrió con Lehman Brothers. Esto es debido en parte, al sistema bancario de Reserva fraccionaria o coeficiente de caja, por el cual el Banco Central marca el volumen de depósitos mínimos que deben ser mantenidos en un banco comercial, invirtiendo el resto en un segundo banco comercial. El segundo banco hace la misma operación, mantiene el porcentaje de dinero mínimo que exige el Banco Central, y que ha recibido del banco comercial primero e invierte el resto en un tercero, y así sucesivamente, generando lo que se llama el efecto multiplicador de dinero o multiplicador monetario. Ese es el mecanismo por el cual la banca comercial privada genera la mayor parte del dinero que hay en circulación en la economía, y no el Banco Central como mucha gente cree. El impacto global del riesgo sistémico que puede producir la quiebra de Deutsche Bank sobre el tejido bancario mundial, es amplio.

Riesgo Sistemico


El último dato a considerar son los CDS (Credit Default Swaps). Son seguros emitidos en los mercados financieros, y que aseguran la posible falta de liquidez e insolvencia sobre un activo concreto. La particularidad de estos seguros, es que puedes comprar el seguro, sin adquirir el activo que dicho seguro cubre. Por tanto, si una empresa concreta quiebra, y usted tiene el seguro sobre los activos de la empresa sin haber adquirido dichos activos, usted cobra igual por la contingencia producida. Es muy fácil ¨invertir a la contra¨ en estas situaciones. Los CDS de Deutsche Bank han aumentado su valor de mercado de los 100$ a los 250$, lo que supone que el mercado estima un incremento de la posibilidad de insolvencia por parte de Deutsche Bank en torno al 150%.
El colapso que viene

Todo parece indicar que estamos a punto de sufrir otro colapso financiero global, esta vez debido a Deutsche Bank. Las cifras ofrecidas invitan al análisis de sus posibles consecuencias. ¿Preocupación?, sí, mucha. No debemos olvidar, que el volumen de activos de Lehman Brothers representaba sólo el 3% por ciento del PIB de E.E.U.U, y aún así quebró. O como el impacto que generó en el resto del sector bancario mundial, que implicó rescates a la banca, rescates a otros países de Europa, políticas de austeridad.... y mas políticas de austeridad.

Este caso es peor ya que el volumen de activos sobre el PIB de Alemania o sobre el de la UE tiene un peso especifico muchísimo más alto. ¿Cómo vamos a rescatar al gigante, si todos los demás somos infinitamente enanos?, ¿cómo se puede salir de una situación así?, ¿tiene el sistema capitalista realmente futuro?.

Fuente: el blog salmón

sábado, 2 de julio de 2016

EL TRATADO TRASATLÁNTICO DE COMERCIO E INVERSIONES (TTIP) Y LOS CONSUMIDORES






lamentable.org
José Mª Fernández Seijo
Magistrado

Conviene ir acostumbrándose a escuchar estas siglas: TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership). Bajo este acrónimo se esconden, en realidad, un conjunto de tratados de la más variada índole que están negociando los Estados Unidos con la Unión Europea, su finalidad principal es la de consolidar un mercado único de comercio e inversiones que rija los destinos de la economía global.Ya existen tratados similares firmados en el marco de la Organización Mundial del Comercio que han sentado las bases de la liberalización en las transacciones de todo tipo de bienes o servicios.
El TTIP tiene la particularidad de negociarse directamente entre Estados Unidos y la Unión Europea, la intervención de los países de la Unión es secundaria lo que determina una muy mala noticia si se tiene en cuenta que la Comisión Europea no vive un momento especialmente brillante.
La salida del Reino Unido de la UE (el Brexit) no facilita, ni mucho menos, la negociación ya que los Estados Unidos tradicionalmente han firmado acuerdos bilaterales con UK que han marcado el paso del resto de países occidentales.
Sería una osadía intentar sintetizar en unas cuartillas todos los matices de los tratados en negociación, entre otras razones porque el grueso de los materiales ha sido considerado confidencial y los selectos eurodiputados que han accedido a los documentos están sometidos a severas normas de confidencialidad.

La oposición al Tratado ya se hace sentir en muchas ciudades europeas
Sin embargo, puede ser útil que la gente de la calle vaya acomodando sus oídos, sus bolsillos y sus garantías al TTIP ya que, cuando finalicen las rondas negociadoras, el Tratado puede modificar sustancialmente los derechos de millones de individuos, sobre todo el núcleo más sensible referido a derechos sociales, medioambientales y de seguridad.
El gran mercado Transatlántico, que abarcaría desde Canadá a México y todo el espacio de la Unión Europea, incluido el Reino Unido con sus acuerdos preferenciales, se convierte en un goloso bazar con decenas de millones de consumidores.
Seguramente se publicarán sesudos ensayos sobre la incidencia del TTIP, para hacer boca puede ser útil establecer algunas ideas fuerza acerca de la incidencia del TTIP en la tutela a los consumidores.
1 La protección a los consumidores es un contrapeso a las normas sobre correcto funcionamiento de los mercados. El libre mercado exige que el consumidor no pueda ser engañado, tampoco confundido.
2 En importantes normas sectoriales básicas para el libre mercado (propiedad industrial, propiedad intelectual, competencia desleal, defensa de la competencia), se exige que el consumidor «esté razonablemente informado, sea atento y perspicaz». Por lo tanto, hay un estándar de protección del consumidor que obliga a realizar un esfuerzo a los poderes públicos para que cualquier situación de desequilibrio se pueda evitar tanto en el momento de la contratación como en los procedimientos judiciales a los que pueda acudir el consumidor.
3 Los documentos de trabajo del TTIP sólo hacen referencia a la necesidad de protección del consumidor en los supuestos de comercio electrónico y en el capítulo de información y comunicación electrónica. Olvida referencias concretas a los consumidores en materias tan delicadas como la de los productos sanitarios, farmacéuticos o alimenticios, en los que el riesgo no sólo es patrimonial, sino también de salud. También quedan fuera del ámbito de tutela del consumidor en el TTIP los productos y servicios financieros, en los que se propugna una liberalización casi absoluta.
4 El consumidor no sólo se encuentra en situación de desequilibrio en el momento de la contratación, sino también dentro del proceso (STJUE caso Océano, 27 de junio de 2000), por lo tanto, cualquier sistema de resolución de conflictos en los que se busque alternativas a la tutela judicial exige una especial cautela. No puede soslayarse que uno de los pilares del TTIP se asienta en el establecimiento de un sistema de solución de conflictos arbitral ajeno los sistemas judiciales europeos.
5 En la cultura anglosajona la tutela de consumidores se apoya en acciones colectivas de muy elevado coste, en el modelo europeo no es posible impedir al consumidor que opte por la tutela individual y pueda eludir las demoras y disfunciones de la tutela colectiva (STJUE caso Sales Sinué, 14 de abril de 2016).
6 El consumidor tiene derecho a un especial ámbito de protección que se convierte en derecho fundamental en la carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (artículo 38, mencionado por STJUE caso Kusionova, de 10 de septiembre de 2014). Este derecho fundamental queda desmantelado si se opta por mecanismos de resolución de conflictos que se alejen incluso físicamente del consumidor, también se degrada este régimen de protección si no se garantiza el control de oficio del juez o de cualquier otra autoridad pública.
7 Los sistemas de protección de conflictos que propugnan los borradores de anexos que acompañan al TTIP diluyen los instrumentos de control al fiarlos a organismos transnacionales de naturaleza no jurisdiccional en los que tendrán un peso determinante las grandes corporaciones y los lobbys.
8 La Jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en materia de consumidores daría una respuesta radicalmente contraria a cualquier instrumento de resolución de conflictos con consumidores como consecuencia del funcionamiento del mercado que rebajara esos estándares de protección. Debe tenerse en cuenta que la tutela del consumidor no sólo afecta a cláusulas concretas incluidas en los contratos, sino también a cualquier comportamiento o práctica que, de hecho, debilite al consumidor.
9 Hasta la fecha las negociaciones realizadas en el marco de la Organización Mundial del Comercio se habían realizado entre estados, lo que había permitido que los estados, a la hora de adherirse a alguno de los convenios, pudiera realizar las reservas correspondientes para evitar o reducir los efectos de algunos compromisos. Sin embargo, en el TTIP la negociación se realiza entre USA y UE, sin tener en cuenta las particularidades de algunos países de la Unión. Es difícil que se consensue un modelo de tutela de los consumidores en el marco de los tratados de libre comercio transatlántico, cuando todavía no se ha establecido un marco común de tutela de los consumidores en el ámbito de la Unión Europea, en la que sigue habiendo consumidores de primera o de segunda categoría en función de las legislaciones internas aplicadas.
10 Son especialmente preocupantes las propuesta del TTIP en materia de liberalización de servicios y productos financieros, en los que todas las iniciativas giran alrededor de una liberalización absoluta sin ningún tipo de contrapeso y sin ningún instrumento regulador que pueda evitar o corregir los atropellos del llamado capitalismo de casino (el de las subprime, los derivados financieros, los bonos basura, los fondos de inversión y otros productos que tienen su origen en el mercado financiero anglosajón y que han llevado a la ruina a millones de familias en todo el mundo).
Esperemos que la decimocuarta ronda de negociaciones, que se inicia el 12 de julio, fortalezca el flanco del consumidor, que no haga insalvable el desequilibrio evidente en el que se encuentra a la hora de comprar bienes o adquirir servicios con empresas que no sólo imponen sus reglas, sino también el modo en el que dirimir las disputas.




ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

Fuente: ATTAC Madrid

lunes, 23 de mayo de 2016

Para imaginar un nuevo Bretton Woods



Yanis Varoufakis 

El derrumbe financiero de 2008 dio lugar a varios llamamientos a un sistema financiero global que recortara los desequilibrios comerciales, moderase los flujos especulativos de capital e impidiera un contagio sistémico. Tal era, por supuesto, la meta del sistema inicial de Bretton Woods. Pero ese sistema resultaría hoy tan insostenible como indeseable. Así pues, ¿qué apariencia tendría una alternativa?
La conferencia de Bretton Woods de 1944 presentó la colisión entre dos hombres y sus respectivas visiones: Harry Dexter White, representante del presidente Franklin Roosevelt, y John Maynard Keynes, que representaba a un imperio británico desfalleciente. Como no es de sorprender, prevaleció el programa de White, fundado en el superávit del comercio de postguerra de los EE. UU., que se desplegó para dolarizar Europa y Japón a cambio de su aquiescencia al criterio pleno de la política monetaria para los EE.UU. Y el nuevo sistema de postguerra proporcionó el cimiento de la mejor hora del capitalismo…hasta que Norteamérica perdió su superávit y se vino abajo lo que  White  había dispuesto.
La pregunta que se ha formulado periódicamente durante buena parte de la pasada década es una pregunta directa: ¿habría sido más adecuado para nuestro mundo multipolar posterior a 2008 el plan que se descartó de Keynes?
Zhu Xiaochuan, gobernador del banco central de China, así lo sugirió a principios de  2009, lamentando que Bretton Woods no se hubiera adherido a la propuesta de Keynes. Dos años más tarde, a Dominique Strauss Kahn, entonces Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, se le preguntó cuál pensaba que debería ser el papel del FMI posterior a 2008. Su contestación fue: “Hace sesenta años, Keynes ya previó lo que hacía falta, pero era demasiado pronto. Ahora es el momento de realizarlo ¡y creo que estamos listos para llevar eso a cabo!”
A las pocas semanas, Strauss Kahn cayó en desgracia, sin llegar a explicar nunca qué es lo que entendía por “eso”. Pero no resulta difícil delinear qué es lo que “eso” podría ser.  
Por encima de todo, el nuevo sistema reflejaría la visión de Keynes de que la estabilidad global se ve socavada por la ingénita tendencia del capitalismo a insertar una cuña entre las economías con superávit y las que tienen déficit. El hiato entre superávits y déficits se agranda hace durante los períodos de mejoría, mientras que, durante la recesión, el peso del ajuste recae de modo desproporcionado sobre los deudores. Lo que trae consigo un proceso de deuda y deflación que echa raíces en las regiones de déficit antes de que disminuya la demanda en todas partes.
A fin de contrarrestar esta tendencia, Keynes abogaba por substituir cualquier sistema en el que “el proceso de ajuste sea obligatorio para el deudor y voluntario para el acreedor” por otro en el que la fuerza del ajuste recaiga simétricamente sobre deudores y acreedores.
La solución de Keynes fue una Unión de Compensación Internacional (UCI) que subscribirían las principales economías. Aunque mantendrían su propia moneda y sus respectivos bancos centrales, sus miembros acordarían la denominación de todos los pagos en una unidad de contabilidad común –que Keynes denominó el “bancor”— y la compensación de todos los pagos internacionales por medio de la UCI.
Inicialmente, a la cuenta de reserva de cada Estado miembro con la UCI se le abonaría una suma de bancores proporcional a su participación en el comercio mundial. A partir de ahí, a cada uno se le abonarían bancores extra en proporción a sus exportaciones netas. Una vez establecida, la UCI gravaría fiscalmente de manera simétrica los superávits y déficits persistentes, a fin de anular el mecanismo de retroalimentación negativo entre flujos de capital desequilibrados, volatilidad, demanda agregada global inadecuada y desempleo innecesario distribuidos de manera desigual alrededor del mundo.
La propuesta de Keynes no carecía de problemas. Contemplaba divisas fijas, lo que requeriría sobregiros limitados para aquellos países que incurren en dáficits crónicos y entrañaría un regateo constante entre los ministros de economía para reajustar los tipos de cambio y de interés. Y los controles financieros rígidos, que dan a los burócratas un poder discrecional desorbitado sobre las transferencias de capital, equivalen a un error fatal.
Pero no hay razón por la que no se pueda diseñar una UCI con tipos de cambio variables y reglas sencillas y automatizadas que minimicen el poder discrecional de políticos y burócratas, a la vez que preservan las ventajas de la idea original de Keynes para mantener bajo control los desequilibrios globales.
Una nueva UCI o NUCI sería tal como Keynes la había contemplado. Pero, en lugar del  bancor abstracto, presentaría una divisa digital común – llamémosla Kosmos – que emitiría y regularía el FMI. El Fondo administraría Kosmos sobre la base de un libro de contabilidad distribuido, digital y transparente, y un algoritmo que ajustaría la oferta  total de una forma acordada previamente al volumen del comercio mundial, permitiendo un componente contracíclico automático que impulse la oferta en momentos de desaceleración general.  
Los mercados cambiarios operarían tal como lo hacen hoy, y el tipo de cambio entre Kosmos y diversas divisas variaría del mismo modo que lo hacen los Derechos Especiales de Giro del FMI frente al dólar, el euro, el yen, la libra y el renminbi. La diferencia, por supuesto, consistiría en que, con la NUCI, los estados miembros permitirían que todos los pagos de uno a otro pasaran por la cuenta Kosmos NUCI del banco central.
Para aprovechar todo el potencial del programa para mantener los desequilibrios bajo control, se introducirían dos transferencias estabilizadoras. En primer lugar, se cargaría anualmente un gravamen al desequilibrio comercial en la cuenta de Kosmos de cada banco central, en proporción a su déficit o superávit y se pagaría a un fondo común de la NICU. En segundo lugar, las instituciones financieras privadas pagarían una tarifa al mismo fondo de la NUCI en proporción a cualquier aumento de los flujos de capital que salgan del país, lo que recuerda al aumento de precio que imponen empresas como Uber durante las horas de mayor tráfico.
El gravamen por desequilibrio comercial está destinado a motivar a los gobiernos de los países con superávit a que incrementen el gasto y la inversión internos a la vez que reducen de manera sistemática el poder adquisitivo internacional de los países con déficit. Los mercados cambiarios tomarán esto en consideración, ajustando los tipos de cambio con más rapidez como respuesta a los desequilibrios por cuenta corriente y anularán buena parte de los flujos de capital que hoy sostienen un comercio desequilibrado de manera crónica. De forma semejante, el recargo por “aumento” penalizará automáticamente las entradas y salidas de capital especulativas, como en manada, sin incrementar el poder discrecional de los burócratas o introducir controles de capital inflexibles.
De repente, el mundo habrá adquirido, sin necesidad de subscribir capital, un fondo soberano global de riqueza. Esto permitiría que la transición a un sistema energético bajo en carbono se financiara a escala global, y de modo tal, que estabilice la economía global por medio de inversiones en investigación y desarrollo consagrados a la energía verde y a tecnologías sostenibles.
Keynes era un adelantado a su tiempo: su propuesta precisaba de tecnologías digitales y de mercados de divisas extranjeras que no existían en los años 40. Pero hoy los tenemos, además de tener experiencia institucional con sistemas internacionales de compensación. Necesitamos desesperadamente la transición verde global que crearía automáticamente un Bretton Woods keynesiano. Todo lo que nos hace falta es el proceso político. Y, ciertamente un Roosevelt, convocar a las partes y catalizar el cambio.
exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es Profesor de política económica en la Universidad de Atenas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso N
Traducción:
Lucas Antón
Fuente: Sin Permiso

lunes, 2 de mayo de 2016

Keynes, el subversivo




Alejandro Nadal
El primer día de 1935 encontró a John Maynard Keynes escribiendo una carta para George Bernard Shaw. En la misiva señaló: Creo estar escribiendo un libro sobre teoría económica que revolucionará en gran medida la manera en que el mundo piensa sobre los problemas económicos. Mostrando cierta cautela agregaba en un paréntesis que ese resultado no se dejaría sentir inmediatamente, pero sí en los próximos 10 años. Quién le iba a decir que pasado el decenio, él estaría a punto de morir de manera prematura (a los 62 años) y que ya se habría iniciado un proceso contrarrevolucionario para distorsionar y aniquilar los principales descubrimientos de su obra.
Keynes tenía razón. Su obra fue revolucionaria. Y el mensaje central fue juzgado subversivo por la clase política y por la mayoría de sus colegas en el mundo académico. Ese mensaje puede sintetizarse en una frase: las economías capitalistas son intrínsecamente inestables y pueden mantener niveles de desempleo socialmente inaceptables durante largos periodos de tiempo.
La teoría de Keynes no se hizo en un día. La evolución puede resumirse en una de sus frases más célebres: el problema no está en las nuevas ideas, sino en escapar de las viejas formas de pensar que se ramifican, para nosotros que hemos sido educados en sus tradiciones, hasta ocupar todos los rincones de nuestra mente.
El mundo anterior a Keynes rechazaba la posibilidad de una crisis económica generalizada. Dominaba la idea según la cual la venta de mercancías sirve para financiar la compra de otras mercancías. Es decir, cuando una persona vende una mercancía lo hace para inmediatamente comprar otra mercancía con el ingreso obtenido. Esta idea recibe el nombre de ley de Say (por el economista francés del siglo XIX), y de aquí se desprende que todo el ingreso se gasta y lo que no se gasta se ahorra. De ahí que Keynes la redujo a la frase la oferta crea su propia demanda. Podría haber un problema de desequilibrio en un mercado particular, pero, a nivel de toda la sociedad, lo que deja de gastarse en un mercado se gastará en otro y siempre habrá, en el agregado, un equilibrio.
La obra de Keynes se basa en el principio de la demanda efectiva: la producción de mercancías se ajusta o depende de la demanda de mercancías. Esta idea implica una transformación radical: la actividad económica está determinada por la demanda, no por las limitaciones que pudieran encontrarse por el lado de la oferta (dotaciones de recursos o por la tecnología). La idea choca radicalmente con la ley de Say y el establishment no tardó en darse cuenta del peligro de este mensaje subversivo.
Keynes identificó los dos componentes de la demanda agregada, el consumo y la inversión. El consumo es más o menos estable, pero es insuficiente porque la propensión a consumir (cuando aumenta el ingreso) crece menos que proporcionalmente. La inversión, por su lado, puede colmar la brecha para alcanzar el pleno empleo (los inversionistas también demandan bienes y servicios para sus proyectos). Sin embargo, la inversión es inestable porque depende de las expectativas de los inversionistas y está condicionada por la incertidumbre, otro personaje clave en la obra de Keynes.
En 1932 Keynes pudo reconocer la relación de identidad entre los agregados macroeconómicos inversión y ahorro. Es uno de los más importantes descubrimientos de Keynes y hoy el análisis monetario permite identificar no sólo la naturaleza, sino el mecanismo a través del cual se explica esta identidad. Por la creación monetaria de los bancos privados, ya no se necesita una reducción en el consumo para tener un ahorro que pueda invertirse. El crédito bancario genera los depósitos y un incremento en la inversión provoca crecimiento del ingreso. Aquí se invierte la relación de causalidad. Hoy sabemos que el ahorro no precede a la inversión. El alto nivel de consumo, no del ahorro, es lo que lleva a mayor inversión y al crecimiento del ingreso.
Keynes mostró que aún con plena flexibilidad de precios en todos los mercados el desempleo puede mantenerse durante largos periodos de tiempo. Aun así, hoy se puede decir que el mundo de la macroeconomía se divide entre aquéllos que acompañan el análisis de Keynes y los que siguen insistiendo en que el problema del desempleo está provocado por algún tipo de rigidez. Típicamente se buscan las fuentes de rigidez en el mercado laboral (serían los sindicatos los villanos) o en las intervenciones del gobierno (que vendrían a distorsionar la bella obra de los mercados con precios flexibles). Frente a esta tontería se yergue la obra de Keynes: los precios flexibles en el mercado no sólo no resuelven el problema del desempleo, sino que pueden agravarlo.
Varios mensajes de Keynes irritan a los economistas convencionales e ignorantes. Pero hay uno que les parece intolerable porque atenta contra su creencia sacrosanta de que la esfera de lo económico es autónoma y no debe ser perturbada por nadie porque tiene la capacidad de autoregulación. Keynes demostró, por el contrario, que se necesita la intervención externa para poder estabilizar el funcionamiento de una economía capitalista.

Alejandro Nadal

Economista. Es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso

Fuente: Sin Permiso,

http://www.jornada.unam.mx/2016/04/27/opinion/024a1eco

lunes, 28 de marzo de 2016

Salvar al capitalismo de Donald Trump y de la extrema izquierda

Adair Turner



Michael Roberts

El triunfo inminente de Donald Trump como el candidato republicano en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos está preocupando de verdad a los economistas convencionales.  Adair Turner fue jefe de la autoridad reguladora financiera del Reino Unido, donde tuvo un gran éxito impidiendo que los bancos británicos especularan imprudente (¡es broma!).  Fue vicepresidente de Merrill Lynch Europa y da conferencias en la London School of Economics.

Turner acaba de publicar un libro, Between Debt and the Devil, en el que sostiene que para relanzar la economía mundial, los bancos centrales y los gobiernos deben optar por el 'dinero helicóptero', es decir, los bancos centrales deben acreditar cada cuenta bancaria de los hogares con varios miles de dólares, euros o libras, de modo que puedan gastar directamente ese dinero y restablecer la demanda agregada, aumentar la producción y alentar a las empresas a invertir para un mayor crecimiento.

Pueden leer sus argumentos y propuestas básicas en un trabajo que presentó en noviembre pasado en una conferencia especial del FMI en Washington. (IMF- The Case For Monetary Finance – Adair Turner IMF Jacques Polak Nov 2015.pdf).

He analizado ya la naturaleza del dinero helicóptero y sus probabilidades  de éxito para colmar las expectativas de Adair Turner: no muchas,  esa es la respuesta corta.  Pero, sin embargo  es necesario que las autoridades económicas gobernantes la apliquen, dice Turner, porque el extremismo político, representado por Trump y otros partidos de extrema izquierda y derecha en Europa son una "consecuencia inevitable del mal funcionamiento del capitalismo".  En una conferencia sobre las economías de mercado en Londres, Turner dijo: "Creo que es un gran problema para aquellos de nosotros que creemos en una economía de libre mercado y que el capitalismo de libre mercado es bueno para todo el mundo.  El hecho contundente es que no está funcionando". No explicó en detalle cuando había funcionado satisfactoriamente para la mayoría.

Señaló que los asalariados en el extremo inferior de la escala "han visto ningún aumento en los EE.UU. durante los últimos 25-30 años" y en la zona euro, los salarios "son significativamente inferiores que antes de la crisis financiera de 2008", agregó.  Esta es la causa  de la pérdida de votos de los partidos de centro defensores del capitalismo en las principales economías ( y el aumento de la abstención o el partido del "no voto", añadiría yo).

Cuadro: Los salarios reales en EE.UU.



El hecho de que el capitalismo no se recupere en la forma "normal" después de la crisis mundial de 2009 ha dado lugar a un debilitamiento de la credibilidad de las principales políticas “ortodoxas”.  Y "estas cosas pueden llegar a ser circulares, y hay un proceso de incertidumbre política que crea preocupación acerca de los riesgos financieros que lleva a niveles más bajos de inversión", dijo Turner. "La emergencia de Trump es la consecuencia inevitable de un sistema" que antes proporcionaba beneficios para todo el mundo (excepto para dos generaciones en los EE.UU.), pero que ya no lo hace.

El economista keynesiano Mark Thoma es un macroeconomista y económetra y profesor de Economía en el Departamento de Economía de la Universidad de Oregon.  Thoma es conocido sobre todo como columnista habitual de The Fiscal Times, con su blog “Economist’s View”, que Paul Krugman considera "el mejor lugar, de lejos, para mantenerse al día en lo último del discurso económico".

Thoma también está preocupado. Cree que "el capitalismo es el mejor sistema económico  que se ha inventado para producir crecimiento económico y satisfacer los diversos deseos de millones y millones de personas.  La clave de su éxito es la capacidad de responder rápidamente a los cambios en las condiciones económicas". Pero parece que el capitalismo tiene un coste: a saber, aunque el sistema económico capitalista es estupendo, sus políticos no lo son. “El fracaso de nuestro sistema político a la hora de proteger a la gente que paga el precio del dinamismo del capitalismo, un fallo que ha alimentado la inseguridad económica, es lo que está ayudando al ascenso de Donald Trump y Bernie Sanders".

Ya ven, de acuerdo con Thoma, el capitalismo permite que prospere nueva tecnología, pero este tipo de tecnología es perjudicial para muchos: "produce ganadores y perdedores.  Cuando se adopta nueva tecnología, algunas personas cuyo único pecado es haber escogido la industria equivocada donde trabajar, perderán sus trabajos, mientras que otros verán aumentar sus ingresos, a veces de manera espectacular si la nueva tecnología satisface una importante necesidad,  aún sin cubrir".

Y la globalización, aunque buena, también ha sido perjudicial. "La apertura de los mercados al comercio internacional también produce ganadores y perdedores en la medida en que los mercados se adaptan a la especialización de la producción a nivel transnacional.  El comercio internacional beneficia a los consumidores al hacer disponibles productos más baratos, pero daña a las personas empleadas en las industrias productoras de aquellos bienes que se pueden producir a un coste menor en otros países".

Por lo general, reconoce Thoma, los beneficios de la nueva tecnología, el libre comercio y los flujos globales de capital son mayores que las pérdidas de la mayoría (aunque no muestra por qué), pero al parecer en este momento no está sucediendo.  Porque, "en realidad, los beneficios no han sido transferidos de los ganadores a los perdedores.  En cambio, los beneficios han ido a parar en gran parte a los ganadores - a menudo aquellos situados en la parte superior de la distribución de ingresos, que es un factor importante detrás del aumento de la desigualdad de ingresos que los EE.UU. ha experimentado en las últimas décadas".

¿Por qué ha ocurrido? Thomas no lo dice, pero con el fin de salvar el capitalismo, el mejor sistema económico que nunca ha existido, parece que tenemos que interferir en el mercado y el proceso de producción capitalista: una conclusión contradictoria.  ¿Cuál es la respuesta?  Bueno, necesitamos mejores programas de seguridad social para redistribuir los ingresos de los ricos a los peor situados.  Pero los políticos de la derecha en los EE.UU. y en otros lugares no apoyan tales medidas;  de hecho, imponen políticas aún peores: recortes de impuestos para los ricos y recortes en el estado de bienestar para los pobres y los más vulnerables. "El resultado ha sido un creciente descontento, la percepción (¿tal vez la realidad, Thoma?) que el sistema está sesgado en contra de la clase trabajadora y los movimientos populistas que el país está experimentando actualmente ".

Sin embargo, Thoma no se rinde en defensa del sistema.  Bastaría con que los políticos entraran en razón. "No tenemos que abandonar el capitalismo.  Compartir los beneficios de la economía dinámica y flexible de Estados Unidos más ampliamente no mataría la gallina de los huevos – mal distribuidos- de oro”. ​​ Por lo tanto, el problema no es el modo de producción capitalista para el beneficio privado, sino la distribución de la producción.  Se podría preguntar al profesor Thoma, si lo primero no conduce a lo segundo.

El objetivo de los economistas convencionales debe ser explicar a los ricos y poderosos que si siguen así, van a provocar más "fases ascendentes populistas" (una mala noticia) y los futuros cambios en el sistema podrían ser "más drásticos e impredecibles" (Dios no lo permita).

Así que la respuesta de los Turner y Thoma de este mundo es apelar a los ricos a ser más razonables o la 'plebe' podría llegar a ser muy poco razonable.  ¿Suena a plan creíble? (Me parece que no).

Michael Roberts

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente: Sin Permiso

Fuente Original: https://thenextrecession.wordpress.com/2016/03/20/saving-capitalism-from-donald-trump-and-the-extreme-left/

Traducción: G. Buster

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